El falso marketing del eslabón perdido

El falso marketing del eslabón perdido

Viernes 05 de Junio del 2009
Ciencia y Tecnología
Estados Unidos

NUEVA YORK, Estados Unidos (AFP / ACPress.net) No faltaron las grandes palabras. Lo habían denominado “La octava maravilla del mundo”, “La piedra Rosetta de la evolución de las especies”, “Revolucionará nuestra comprensión de la evolución humana”, “Darwin se habría emocionado de haber visto el fósil, porque expresa lo que el ser humano es y de dónde procede”, “Su impacto en el mundo de la paleontología será algo así como un asteroide caído en la Tierra”.

Frases como estas, acompañaron hace tres semanas la presentación en sociedad de un pequeño fósil de 47 millones de años de antigüedad al que se llegó a definir como el verdadero eslabón perdido de la evolución humana, el ancestro más primitivo de humanos y primates.

El protagonista, una especie de primate semejante a un lémur, aunque probablemente perteneciente al grupo extinto de los adapoides, parecía destinado a entrar directamente en los libros de historia. E Ida, como se bautizó al fósil, lo hacía con todos los honores amparada por una estrategia de marketing y publicidad más propia del lanzamiento de una estrella de rock que de la presentación de un descubrimiento científico: su publicación en la revista científica ‘PlosOne’ coincidió con la aparición de un documental en DVD presentado por el director Richard Attenborough, un libro y un sitio web en un acto multitudinario en el Museo de Ciencias Naturales de Nueva York apadrinado, por el ‘Canal de Historia’.

Ida inauguraba también un nuevo género, el ‘Darwinius masillae’. Pero el glamour inicial del fósil y sus supuestas implicaciones se han desvanecido con la misma rapidez con la que aumenta el resquemor entre la comunidad científica. El hallazgo, alegan, es interesante, pero está muy alejado de las expectativas que se han ofrecido en la campaña de marketing y publicidad.


El Dr. Jorn Hurum presenta en conferencia de prensa en
la Universidad de Nueva York, al nuevo fósil llamado “Ida”.

Sin embargo, para Jorn Hurum, uno de los científicos que lideran el proyecto, valió la pena. “Cualquier banda de pop haría lo mismo”, dijo después. “Tenemos que comenzar a pensar de la misma forma en ciencia”.

INDIGNACIÓN ENTRE LOS CIENTÍFICOS

Poco después de darse a conocer todo lo que rodeaba a Ida, muchos expertos reaccionaban muy negativamente en diferentes comunidades científicas, consideraban que la presentación había sido una “farandulización”.

“El fósil no tiene ninguna implicación sobre el origen del hombre ni aporta nada nuevo, ni es ancestro de nada, ni va a cambiar absolutamente nada de lo que ya se sabe. No tiene ninguna relación con la línea humana”, advierte Salvador Moyá-Solá, director del Instituto Catalán de Paleontología y uno de los mayores expertos europeos en el tema, quien también precisa que existen fósiles de prosimios incluso más antiguos.

“La comunidad científica está molesta -añade- porque se ha intentado vender el producto de una manera muy ligera”. Se ha hecho “un uso indebido de la publicidad y el márketing para vender un producto que no responde a las expectativas que se han ofrecido, y eso hace mucho daño a los científicos, porque perdemos credibilidad. Imagínese ahora el caso que nos van a hacer cuando tengamos algo importante que anunciar”.


Fósil del primate “Ida”.
NO ES PARA TANTO

Situado en su justa medida, el hallazgo tiene un valor científico notable porque presenta a un fósil que se dice que tendría 47 millones de años en un estado de conservación excepcional, lo que ha permitido conocer detalles de su biología y su modo de vida.

Pero poco más, porque ni siquiera el equipo internacional de paleontólogos que publica el artículo en ‘PlosOne’ hace mención a que la criatura sea un ancestro directo de los humanos, lo que sí se hizo en la presentación posterior.

Henry Gree, uno de los editores de la revista científica ‘Science’, tampoco cree que el mundo se encuentre ante el eslabón perdido. “Es muy bueno tener un nuevo hallazgo y debe ser muy bien estudiado, pero probablemente no se encuentre al mismo nivel de importancia que otros recientes, como el hobbit o los dinosaurios con plumas”, explicó a la BBC.

José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca, señala que si el fósil fuese verdaderamente extraordinario lo más probable es que su estudio hubiese sido publicado en las revistas científicas de mayor impacto, como ‘Science’ o ‘Nature’.

http://ceirberea.blogdiario.com/i2009-06/

Hallan “eslabón perdido” de dinosaurios

Hallan “eslabón perdido” de dinosaurios

BBC Ciencia

El Aardonyx era bípedo, pero pudo haber caminado ocasionalmente en cuatro patas.

Científicos en Sudáfrica descubrieron un esqueleto fosilizado que parece ser el eslabón perdido entre los primeros dinosaurios y los enormes saurópodos.

El hallazgo, afirman los científicos en la revista Proceedings B de la Sociedad Real, podría cerrar la brecha evolutiva que existe entre los ancestros bípedos comunes de los dinosaurios y los gigantes cuadrúpedos, como los diplodócilos.

El esqueleto, extraordinariamente conservado, muestra que la creatura era bídpeda pero ocasionalmente caminaba en cuatro patas, afirman los expertos.

“Lo que encontramos fue una especie totalmente nueva de dinosaurio”, dijo a la BBC el doctor Adam Yates, quien dirigió la investigación en el Instituto Bernard Price de la Universidad de Witwatersrand.

“Pertenece a un grupo de dinosaurios llamado sauropodomorpha, que incluye a los conocidos gigantes saurópodos como el braquiosaurio y el diplodócilo, los enormes cuadrúpedos herbívoros de cabeza pequeña, cuello largo, extremidades elefantinas”.

“El grupo también incluye a parientes lejanos que eran bípedos y carecían de la extrema especialización de los saurópodos”.

“Estos dos grupos están muy separados en la evolución, así que nos preguntábamos cómo habían llegado a ser tan especializados estos dinosaurios gigantes”.

La respuesta parece estar en el fósil recién descubierto en el distrito de Senakal, en Sudáfrica, que los científicos han bautizado Aardonyx celestae.

La especie intermedia

“En las últimas dos décadas hemos encontrado información abundante sobre cómo evolucionaron estos dos grupos de dinosaurios, pero creo que el hallazgo del Aardonyx es muy especial porque se coloca precisamente en el medio de ambos” Dr. Adam Yates

Tal como explica el doctor Yates, se trata de un especímen grande, de patas pequeñas, pecho grueso, cuello largo y cabeza pequeña, y parece ser el intermediario entre los presaurópodos bípedos y los verdaderos saurópodos gigantes.

Y lo que indica la importancia de este ejemplar, afirma el investigador, son características como sus patas, su quijada y su tamaño.

“Es un ejemplar que estaba en camino a convertirse en un saurópodo, tan cercano evolutivamente a los verdaderos saurópodos como a sus parientes primitivos presaurópodos”, explica Yates.

“Tenía muchas de las características que vemos en los saurópodos, patas pequeñas y anchas y estómago amplio que demuestra que era herbívoro. Y la anatomía de la quijada demuestra que podía abrir la boca de par en par, para ingerir más alimento”.

Las patas delanteras eran similares a las del saurópodo, los huesos de los dedos eran robustos y sólidos, lo que explica -dice el doctor Yates- que cargaba su peso en la parte interna de la pata.

Y era bípedo, pero quizás caminaba en cuatro patas para explorar.

Cuna de los saurópodos

El Aardonyx tenía una boca amplia para poder ingerir más alimento.

Los investigadores creen que el Aardonyx vivió en el período jurásico temprano, hace unos 200 millones de años.

“Aunque estructuralmente es una especie intermedia, vivió hace demasiado tiempo para ser un verdadero antepasado porque entonces ya existían los verdaderos saurópodos”, dice Yates.

“Así que en esa época era un ‘fósil viviente’, la transición tuvo que haber ocurrido mucho antes”, agrega.

El científico subraya que el lugar donde el ejemplar fue encontrado ha ofrecido mucha información valiosa sobre la evolución de los dinosaurios.

“Si usted quiere saber cómo los dinosaurios se convirtieron en los gigantes que conocemos, tiene que venir a Sudáfrica”, expresa.

“En las últimas dos décadas hemos encontrado información abundante sobre cómo evolucionaron estos dos grupos de dinosaurios, pero creo que el hallazgo del Aardonyx es muy especial porque se coloca precisamente en el medio de ambos y, además, es un fósil extraordinariamente completo”, afirma el científico.

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Otro eslabón

lunes, 01 de junio de 2009

Otro eslabón

José Ángel Fernández, España

Su nombre científico es Darwinius masillae, aunque sus amigos le llaman Ida (pronunciado ‘Aida’), y su descubrimiento, en los campos de Alemania, no ha estado libre de todo tipo de controversia. Vaya por delante que no se trata de ‘el eslabón perdido’, ya que dicha frase lleva al error de creer que aún estamos buscando un solo eslabón capaz de explicarlo todo. Eslabones, como hemos aprendido ya hace muchos años, hay muchos y este es uno más.

Ida fue desenterrada en 1983 por coleccionistas privados que posteriormente vendieron el fósil. Finalmente acabó en un museo. El fósil, que ha sido datado en unos 47 millones de años, ha estado bajo estudio secreto algunos años antes de salir a la luz pública; aparentemente los investigadores, entre los que figuran Jorn Hurum, Philip Gingerich y Brian Richmond, querían tener algunas conclusiones claras antes de que la prensa comenzara a decir todo tipo de cosas. Durante su estudio se pudo comprobar que este fósil es tan completo que permite reconstruir incluso parte de su dieta (¡a partir de alimentos detectados en su estómago!) y del pelaje que le rodea.

El gran número de dientes encontrados en su cabeza hace creer que el espécimen era una joven que aún no había desarrollado todos los dientes adultos (probablemente murió antes de alcanzar un año de edad). Sus uñas y sus dedos pulgares enfrentados a los otros cuatro dedos de la mano hacen creer que viajaba saltando de árbol en árbol. Otras características, como por ejemplo la forma de la cadera, han llevado a la conclusión de que Ida “parece un fósil muy temprano de mono que pertenece al grupo que nos incluye a nosotros”, en palabras de Brian Richmond. Lo que nadie puede negar, aunque sólo sea por su completitud, es que este fósil es uno de los más importantes que han surgido en los últimos años.

Bueno, cuando digo nadie, no meto en el grupo a los creacionistas, claro. Como bien es sabido ellos pueden negar cualquier cosa ya que sus estatutos de fe les obligan a rechazar a priori que cualquier descubrimiento científico pueda servir como evidencia a favor de la evolución.

Esto no me lo invento yo; cualquiera puede leerlo en la página de ‘Answers In Genesis’, dedicada a la defensa de la interpretación literal de la Biblia (en particular del libro del Génesis) en contra de todo avance científico que pueda ser considerado como una amenaza a dicha interpretación. En los estatutos de fe que encontramos en esa página podemos leer:

“Por definición, ninguna evidencia aparente, percibida o aclamada de ningún campo del conocimiento humano, incluida la historia y la cronología, puede ser válida si contradice el registro de las Escrituras. Es de primera importancia reconocer el hecho de que toda evidencia es siempre susceptible de ser interpretada por gente falible que no posee toda la información”.

Hay un elemento que encuentro tremendamente irónico en este estatuto de fe: según se nos dice ahí, parece que tenemos que ser capaces de reconocer la falibilidad del proceso interpretativo que realiza el ser humano cuando lo aplicamos a todas las evidencias de todos los campos del conocimiento humano, a excepción de las Escrituras. Solo ellas, por lo visto, no son interpretables ni susceptibles de la falibilidad humana (si Lutero levantara la cabeza). Y esto es aún más sorprendente si leemos algunos de los estatutos situados justo por encima de este que acabo de mostrar:

“Las Escrituras nos enseñan que el origen del ser humano y de toda la creación es reciente”.

“Los días en Génesis no corresponden con etapas geológicas, sino que son seis periodos consecutivos de 24 horas de duración”.

Imagino que, dado que las Escrituras no son interpretadas por seres humanos falibles, estos estatutos han sido revelados directamente por Dios a estas personas, sin ningún intermediario, sin ninguna posibilidad de error. Imagino también que el resto de los cristianos que no opinan como estas personas, tanto aquellos que interpretan algunos relatos del libro del Génesis como figurativos como aquellos otros que se inclinan a creer que la ciencia ha mostrado, en sus muchos campos, que el universo es mucho más antiguo que unos pocos miles de años, están en un tremendo error por haberse separado de la revelación divina. En fin…

Volviendo a Ida, puede que al final no sea oro todo lo que reluce, que al final no sea tan cercana a nosotros como algunos dicen. O quizá sí lo sea. Puede que algunas de las evidencias hayan sido mal interpretadas (después de todo es cierto que somos seres humanos falibles). O puede que no. Lo que está claro es que la única forma de resolver los dilemas con los que esta pequeña nos presenta no es por medio de proclamaciones estatutarias y dogmáticas que definen de entrada lo que podemos o no podemos creer o preguntar, sino que algunos cristianos hemos optado por la alternativa del estudio serio e informado, así como del uso de todas las herramientas de las disponemos hoy para profundizar en nuestro pasado.

Algunos cristianos creemos que las Escrituras no establecen límites de lo que podemos o no podemos preguntar, como si algunas preguntas estuvieran fuera de la voluntad divina. Durante siglos se ha intentado establecer esta política del silencio dentro de la Iglesia (con las terribles consecuencias que el silencio ha provocado y que hoy sufrimos).
Pero ese tiempo ya ha terminado. Algunos cristianos creemos que el silencio forzado nunca fue la política de Cristo. La política del silencio proviene del miedo, miedo al qué dirán, miedo a lo que podemos encontrar, miedo a la verdad que habita detrás de la cortina, miedo a que alguien tambalee nuestros pilares, miedo a que nuestra fe no sea tan fuerte como creíamos, miedo a la muerte, miedo a la vida… Y como todos sabemos, el amor echa fuera el temor.

Fuente: http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1716&Itemid=1

¿El “eslabón perdido” de los dinosaurios?

 

Presentaron los restos fósiles en Mendoza

¿El “eslabón perdido” de los dinosaurios?

Es el Aerosteon riocoloradensis; era carnívoro y tenía un sistema respiratorio similar al de las aves
Martes 30 de setiembre de 2008 | Lanacion.com.ar

Es el  Aerosteon riocoloradensis;  era carnivoro y tenia un sistema respiratorio similar al de las aves

De izquierda a derecha, Sereno, Martínez y Alcober Foto: Reuters

 

MENDOZA.- Los restos de un dinosaurio carnívoro de 10 metros de largo, hallados a lo largo de las márgenes del río Colorado, en Malargüe, podría ser el “eslabón perdido” entre los pájaros y los grandes saurios carnívoros.

La valiosa información que muestra el proceso evolutivo que desembocó en el inusual sistema respiratorio de los pájaros se obtuvo del cráneo de un dinosaurio de 85 millones de años de antigüedad y el peso de un elefante, luego de más de una década de estudios paleontológicos en los Estados Unidos.

Científicos de las universidades de Chicago y de San Juan definieron ayer al Aerosteon riocoloradensis ( que significa “Huesos del aire del río Colorado” ), que de este espécimen se trata, como el “eslabón perdido” en la cadena evolutiva entre esas dos especies.

Los restos fueron encontrados hace 12 años en el paraje Cañadón Amarillo, a unos 500 kilómetros al sur de Mendoza, donde se preserva un área muy rica en fósiles de la fauna prehistórica.

El Aerosteon vivió en el Cretácico Superior, con la particularidad de que su estructura ósea tenía cavidades que albergaban sacos aéreos similares a los de las aves que habitan nuestro planeta, lo que agrega evidencias a la hipótesis que afirma que las aves descienden de los dinosaurios.

Los pájaros tienen un sistema respiratorio único entre los animales terrestres. En lugar de pulmones que se expanden, poseen un sistema de sacos de aire que ayudan a impulsar el aire hacia los pulmones. Esta original característica es la razón por la que pueden volar más alto y más rápido que los murciélagos, que como el resto de los mamíferos expanden sus pulmones en un proceso menos eficiente.

Esa estructura singular podría haber aportado otros atributos al animal, como aliviar el peso del esqueleto, estabilizar la temperatura corporal.

La ruta del saurio“En los saurópodos, la neumaticidad fue clave para la evolución del cuerpo de tamaño grande y el cuello largo; en las aves, es la clave de la evolución de un esqueleto liviano y el vuelo”, dijo Jeffrey Wilson, de la Universidad de Michigan.

Paul Sereno, explorador residente de National Geographic Society, dijo que a él le intriga especialmente la pérdida de calor, dado que es probable que el Aerosteon fuese un predador de alta energía con plumas, pero sin las glándulas de transpiración que poseen los pájaros.

Al cabo de las investigaciones, la estructura ósea fue recibida en el depósito de la aduana del Aeropuerto de Ezeiza y tras los trámites aduaneros de rigor serán depositados en el museo de Ciencias Naturales Cornelio Moyano de la ciudad de Mendoza para su exhibición.

La réplica del fósil fue presentada ayer por Sereno, también investigador de la Universidad de Chicago, durante un acto realizado en el teatro Independencia de esta ciudad.

Según expuso el científico, los huesos encontrados demuestran, “como ningún otro caso hasta ahora, la estrecha relación evolutiva que existe entre terópodos [dinosaurios carnívoros] y aves”.

El equipo de investigadores fue encabezado por Sereno e integrado por los científicos del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, Ricardo Martínez y Oscar Alcober. El proyecto contó con el respaldo de National Geographic Society y la David and Lucile Packard Foundation.

En 1993, cuando aún era estudiante de paleontología, Alcober se interesó por los restos hallados en Malargüe y junto con Martínez profundizó la búsqueda. Tres años más tarde, lograron apoyo económico para desarrollar los estudios con la colaboración de Sereno y la National Geographic Society.

Los derechos de la provincia sobre la titularidad de esa muestra están consagrados en la Ley Nacional 25743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico. Las autoridades reconocieron que a partir de este descubrimiento se evaluará la posibilidad de instituir la Ruta del Dinosaurio en Malargüe como un nuevo atractivo científico, cultural y turístico en el sur mendocino.

Sergio Dimaría

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