Comentario Bíblico Del Continente Nuevo – Efesios

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Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

EPÍSTOLA A LOS EFESIOS.

Más que una epístola simplemente, este escrito es un tratado epistolar, quizás dirigido a los creyentes de toda el Asia Menor, especialmente a los gentiles (2.11, 19; 5.7s). Se escribió si no juntamente, al menos muy cerca de la Epístola a los Colosenses, y es muy probable que la llevara un mismo correo, Tíquico (6.21, 22; cf. Col 4.7–9). A diferencia de las demás cartas paulinas, no contiene exhortaciones de carácter personal ni soluciones para problemas concretos, indicio de su carácter encíclico.

Autor  Y  Fecha

Desde los primeros años del siglo II, la tradición concuerda en que esta carta la escribió Pablo quizás entre 50–60 d.C. Sin embargo, durante los últimos años, la alta  CRÍTICA ha puesto en tela de duda tal tradición. Los argumentos en contra de la paternidad paulina tienen carácter subjetivo y se relacionan con el estilo, el vocabulario, la doctrina y los paralelos íntimos con otras cartas de Pablo. Según Barth, Efesios contiene 80 palabras que no se encuentran en otras cartas paulinas, además del aumento en el uso de verbos en proporción con los sustantivos; además, contiene 231 verbos y 158 sustantivos, mientras que GÁLATAS 139 verbos y 202 sustantivos. También ciertas palabras típicamente paulinas (misterio, servicio, herencia, plenitud, por ejemplo) parecen tener un sentido diferente en Efesios. En ningún momento estos han sido argumentos decisivos. Las diferencias internas, comparadas con las otras cartas, pudieron deberse a que fueron distintas las circunstancias que dieron motivo a la epístola.

Marco Histórico

Tradicionalmente la iglesia ha aceptado que la carta se escribió en un inicio para la iglesia de Éfeso. De los escritores de los primeros siglos solo Marción, Orígenes y Basileo daban cabida a otra tradición; a saber, que la carta era la mencionada en Col 4.16, «la de Laodicea», o bien que no tenía destinatarios fijos. Y es cierto que las palabras «en Éfeso» no se hallan en los tres manuscritos griegos más importantes (aunque en su lugar se deja un espacio en blanco), y que en el contexto de Efesios 1.1 causan problemas gramaticales. Además, la evidencia interna (la falta total de saludos personales, por ejemplo) pareciera negar que se escribiera a una iglesia con la que Pablo convivió casi tres años (Ef 1.15; 3.2; 4.21; cf. Hch 19; 20.31).

La mayoría de los eruditos concluyen que debiera encontrarse otra explicación. Se han sugerido las siguientes:

1. La epístola se envió a Laodicea, una iglesia que Pablo no conocía personalmente.

2. Se envió como carta circular a varias iglesias a través de Tíquico (Ef. 6.21; Col 4.7s). Esta teoría presupone que el nombre de las iglesias destinatarias no aparecía en el manuscrito original, sino que se añadía en cada caso cuando la epístola llegaba a ellas.

3. Tenía como propósito ser el mensaje póstumo del anciano apóstol a la iglesia universal. Así se explican las diferentes referencias a personas y la amplitud de la visión cósmica (1.10, 14, 20–23; 2.14–16; 3.14–21; etc.).

4. Se envió para impedir que se extendiese la herejía combatida en la Epístola a los Colosenses.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).

La opinión de los eruditos está dividida en lo que respecta a los destinatarios de la carta que conocemos con el nombre de “La Epístola a los Efesios”. Un cincuenta por ciento afirma que se trata de una encíclica, es decir, una carta dirigida a varias iglesias, tales como Efeso, Laodicea, Colosas, Heriápolis y otras. Probablemente esta incógnita no será resuelta aquí en a tierra, pero esto no reviste mayor importancia para nosotros ya que sabemos que es un escrito del Espíritu Santo para todo creyente en todos los tiempos

La ciudad de Éfeso y el establecimiento de la Iglesia allí.

Era la capital de Iconia, Provincia romana de Asia menor, situada cerca de la desembocadura del Cayster, como 40 millas(60 Km.) al sudoeste de Esmirna. Era celebre por el culto a la diosa Diana (Artemisa), cuyo templo original erigido en esta ciudad constituía una de las siete maravillas, del mundo antiguo. Esta diosa romana difería de su igual griega, en que parece haber sido venerada con ritos impuros y misterios de la magia ( Hch. 19:19),como la diosa siria Astoret.

Ciudad del occidente de Asia Menor, y centro importante en la historia de la iglesia primitiva. Estaba situada entre Mileto y Esmirna, en el valle del río Caistro, a 5 km del mar Egeo y entre las montañas de Koresos. Su excelente acceso al mar la convirtió en el principal puerto de Asia durante el Imperio Romano. Compartió con Alejandría y Antioquía la supremacía en el Mediterráneo oriental, y llegó a ser la más importante gracias a su posición geográfica y actividad industrial.

Historia General

Como ciudad, probablemente Éfeso se fundó en el siglo XII a.C., cuando los colonizadores griegos se mezclaron con los indígenas de la región, descendientes de habitantes de Anatolia en el centro de Asia Menor. En 560, Creso, rey de Lidia, conquistó a Éfeso. Este restauró el famoso templo de Artemisa y benefició de gran manera a la ciudad. Tres años después la capturaron los persas. Lisímaco, uno de los sucesores de Alejandro Magno, la reconstruyó más tarde (322) y además de embellecerla la inundó con la influencia helenista.

En 133 a.C., Atalo III, rey de Pérgamo, entregó la ciudad a Roma y así se mantuvo hasta el 262 d.C., cuando los godos destruyeron tanto al templo como a la ciudad. En la era apostólica, Éfeso era el centro administrativo y religioso de la provincia romana de Asia; algunos de sus oficiales se llamaban asiarcas (Hch 19.31).

El templo de Diana, considerado una de las siete maravillas del mundo, estaba situado al nordeste de la ciudad. Se terminó al principio del siglo III a.C. Daba renombre a Éfeso y esta se jactaba de ser «guardiana del templo de la gran diosa Diana» (Hch 19.35). Fueron impresionantes la superstición y el ocultismo que florecieron a la sombra del culto a esta diosa, cuyas características eran semejantes a las de la diosa oriental de la fertilidad.

Historia Sagrada

Según Hechos, Pablo visitó a Éfeso dos veces: a finales de su segundo viaje misionero, cuando iba de prisa hacia Jerusalén (18.19–21), y durante el tercero (19.1–41). Había en Éfeso una numerosa colonia judía donde Pablo y sus compañeros,  Aquila y Priscila, fueron bien acogidos al llegar por primera vez. El apóstol deseaba estar en Jerusalén para cierta fiesta y esto acortó su visita, pero sus compañeros permanecieron allí. Sin duda, fundaron la iglesia ayudados por Apolos (Hch 18.24–26).

La segunda visita de Pablo duró tres años (19.8, 10; 20.31), pero esta vez la situación fue diferente. Al principio, los judíos lo recibieron bien, pero después de predicar tres meses en la sinagoga surgió la oposición (quizás por desacuerdo en cuanto a lo que es el «reino de Dios», 19.8, 9). Por tanto, trasladó su centro de actividades a la «escuela de uno llamado Tiranno».

Con este punto como cuartel, Pablo llevó a cabo una obra extensa, ayudado por sus compañeros y convertidos como Tíquico, Epafras y Filemón (Hch 19.10). Seguramente durante esta época nacieron «las siete iglesias… en Asia» (Ap 1.11) y otras como Colosas y  Hierápolis (Col 4.13). Su ministerio lo acompañaron «milagros extraordinarios» (Hch 19.11). Tantos se convirtieron, que los fabricantes de ídolos vieron en peligro su negocio y provocaron el tremendo alboroto relatado en Hch 19.23–41.

Éfeso llegó a ser un centro importante de la iglesia primitiva. Timoteo permaneció allí para cuidar de la iglesia después de la ida de Pablo (1 Ti 1.3). La tradición (escritos postapostólicos) afirma que el apóstol Juan se trasladó a Éfeso a finales del siglo I para supervisar y ayudar a las iglesias de Asia. Esto explica por qué les dirigió los mensajes escritos en Ap 2 y 3 durante su destierro en la isla de Patmos.

Desde la época postapostólica hasta la invasión musulmana, Éfeso fue un centro eclesiástico importante. Aquí se celebró, en 431, el tercer concilio ecuménico donde se condenó la cristología nestoriana.

En lo que respecta a la fundación de la iglesia, sabemos que Pablo visitó esta ciudad en su segundo viaje misionero. Ésta primera y breve visita fue seguida por otra mas larga en su tercer viaje misionero. En esta ocasión permaneció aproximadamente tres años en Efeso. Durante su ausencia Aquila y Priscila continuaron la labor.

También Timoteo y Tiquico trabajaron en aquella iglesia .Después de su segunda estadía , los Hechos registran la conversión de los doce discípulos de Juan el bautista , la predicación de la escuela de Tirano, la realización de Asia y el levantamiento de los fabricantes de estatuillas de la diosa Diana.

En esa iglesia se destacan nombres de creyentes tales como: Trofimo, Tiquico, y Onesiforo. También sabemos los hombres que hicieron mucho daño a Pablo y a la causa de Cristo , tales como Sceva, Himeneo, Alejandro, Fiígelo, y Hermógenes.

Se dice allí que el apóstol Juan pasó la mayor parte de su vida y escribió sus Evangelios, y sus Epístolas, y que , habiendo escrito en su destierro en la isla de Palmos el Apocalipsis, regresó a Efeso y allí murió.

Sobre la ocasión de la carta.

Habiendo dos peligros que amenazaban a la iglesia de Éfeso:

1) Una tentación de sumergir las verdades cristianas en las normas paganas.

2) Una falta de unidad entre judíos y gentiles .

Para contrarrestar el primer peligro, Pablo expone la santidad   del llamamiento cristiano, en contraste   con la antigua condición de ellos como paganos. Para evitar el segundo, presenta al Señor Jesús haciendo la paz entre los judíos y el gentil por la sangre de Cristo y haciendo de los dos un nuevo cuerpo.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).

Desde Roma, sin duda el mismo tiempo que Filemón y colosenses, y enviada por Tíquico.

Evidentemente fue escrita estando Pablo preso. El se llama a si mismo “prisionero de Cristo Jesús” (3:1); “preso en el Señor” que les ruega…(4:1); en su famosa frase es un “embajador en cadenas”( 6:20). Pablo estaba preso y muy cerca su fin cuando escribió Efesios tiene a todas luces una relación estrecha e intima con los colosenses.

Parecía que Tíquico fue el portador de ambas cartas, pues en Colosenses Pablo dice que aquel le informará sobre su situación (Col. 4:7); y en Efesios dice que Tíquico les dará noticias sobre el asunto y sobre cómo está(Ef. 6.21).Tíquico está relacionado íntimamente con estas dos cartas. Pero además hay semejanzas en el contenido de las mismas. Es tanta la similitud, que se cuentan mas de 55 versículos idénticos. O como sostiene Coloridge , colosenses es lo que pudiera llamarse la “superabundancia” de Efesios, o Efesios constituye una versión mas extensa de colosenses. Al final veremos que esta semejanza es la que nos da la clave del lugar único de Efesios entre las dos cartas de Pablo

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

La naturaleza de Efesios hace difícil determinar las circunstancias específicas que llevaron a escribir la epístola. Está claro, sin embargo, que los destinatarios eran principalmente gentiles (3.1) que antes estaban alejados de la ciudadanía de Israel (2.11). Ahora, gracias al don de Dios, disfrutaban de las bendiciones espirituales que proporciona Cristo.

El tema de Efesios es la relación entre el Jesucristo celestial y su cuerpo aquí en la tierra, la Iglesia. Cristo ahora reina «sobre todo principado y autoridad y poder y señorío» (1.21), «y sometió todas las cosas bajo sus pies» (1.22). En su estado de exaltación, no se ha olvidado de su pueblo. Al contrario, se identifica plenamente con la Iglesia que considera su Cuerpo y la llena de su presencia (1.23; 3.19; 4.10).

La relación de esposo a esposa es una bella analogía que expresa el amor, el sacrificio y el señorío de Cristo por la Iglesia (5.22–32). El Cristo entronizado habita por la fe en el corazón de los creyentes (3.17) para que puedan disfrutar de su amor. No hay absolutamente nada que esté fuera de su alcance redentor (1.10; 3.18; 4.9).

La unión de Cristo con su Iglesia se expresa también en la unidad de los creyentes. Los que antes andaban lejos, «apartados» y separados de Dios han sido «hechos cercanos por la sangre de Cristo» (2.13). Es más, los creyentes ahora son llevados por Cristo a sentarse con Él en los lugares celestiales (2.5–6). Como los creyentes están con Él, procuran ser como Él y están «solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (4.3). Él mismo «es nuestra paz» (2.14), dice Pablo, y derriba las paredes y barreras que antes separaban a los judíos de los gentiles, y los une en un Espíritu ante el Padre (2.14–22).

Después de expresar estas maravillosas bendiciones espirituales, Pablo exhorta a los creyentes a que anden como es digno de los que han sido llamados (4.1). Este llamamiento es una útil demostración de ética cristiana. En vez de presentar leyes y regulaciones, Pablo dice, en efecto, que nuestra manera de vivir debe honrar al que nos llamó. Cristo libera al cristiano, pero este tiene que dar cuenta a Cristo. Pablo hace varias declaraciones sobre cómo los creyentes pueden honrar a Cristo (4.17–5.9), pero la meta no es ganar mérito por medio de la moralidad. En vez de buscar personas buenas, Pablo quiere personas nuevas, el «varón perfecto», reedificado según «la estatura de la plenitud de Cristo» (4.13). Esta madurez puede referirse a la deseada y todavía no alcanzada unidad de la iglesia.

enciclopedia Ed. Caribe

EFESIOS: EL LLAMAMIENTO A LOS SANTOS

EFESIOS: EL LLAMAMIENTO A LOS SANTOS

por Ray C. Stedman

La Epístola a los Efesios es, en muchos sentidos, la gloria que corona el Nuevo Testamento, pero tal vez no debiera llamarse a esta epístola “Efesios porque no sabemos en realidad a quien fue escrita.

No hay duda de que los cristianos que se encontraban en Efeso estaban entre los receptores de esta epístola, pero debió de haber además otros. En muchos de los manuscritos griegos originales hay un espacio en blanco donde la traducción inglesa del Rey Jaime ha colocado la palabra “en Efeso, sencillamente una línea donde aparentemente se podía rellenar los nombres de otros receptores. Por eso es por lo que la versión “Revised Standard Version en inglés no dice: “a los santos de Efeso sino sencillamente “a los santos que también son fieles en Cristo Jesús…

En la epístola de Pablo a los Colosenses se hace referencia a una epístola que les escribió a los laodicenses. Nuestra Biblia no incluye esa epístola llamada “Una Epístola a los Laodicenses, pero muchos tienen la impresión de que es la misma que llamamos “La Epístola a los Efesios. El motivo es que el Apocalipsis de Juan (el último libro de la Biblia) comienza con cartas escritas a las siete iglesias de Asia, siendo la primera la de Efeso y la última la de Laodicea.

Estas ciudades se encontraban agrupadas mas o menos en una especie de círculo en Asia Menor y es evidente que era la costumbre que cualquiera que escribiese a una de las iglesias hiciese que la epístola se enviase al mismo tiempo a las otras y en orden, continuando el círculo hasta que llegaba por fin a la iglesia de Laodicea. Esto puede explicar lo que de lo contrario podría parecer una epístola perdida del apóstol Pablo a los laodicenses. Sea como fuere, esta epístola expone, de una manera maravillosa, lo que ningún otro libro del Nuevo Testamento describe de un modo tan completo, la naturaleza del cuerpo de Cristo, la verdadera Iglesia.

Las primeras cuatro epístolas del Nuevo Testamento: Romanos, Primera y Segunda de Corintios y Gálatas, son el desarrollo de la frase “Cristo en vosotros, enseñándonos lo que la vida de Cristo morando en nosotros tenía el propósito de llevar a cabo. Pero comenzando por la epístola a la iglesia de Efeso, debemos de aprender y entender lo que significa para nosotros estar en Cristo y compartir la vida del cuerpo del Señor Jesucristo, “vosotros en Cristo. He aquí el gran tema de esta epístola, el creyente en Cristo o la naturaleza de la Iglesia. El versículo tres del primer capítulo es, en muchos sentidos, el tema de la epístola, siendo la clave: en Cristo:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.”

Hay muchos que interpretan la frase “los lugares celestiales, que aparece varias veces en esta epístola, como una referencia al cielo después de morir, pero si hacemos eso, nos perderemos todo el significado de la epístola de Pablo. Aunque es cierto que habla acerca de ir un día al cielo, se refiere principalmente a la vida que vivimos actualmente porque los lugares celestiales no están en algún lugar distante del espacio, en algún planeta o estrella, sino que pertenece al ámbito de la realidad invisible en el que vive actualmente el cristiano, en contacto con Dios y en conflicto con el demonio en el que nos vemos envueltos a diario.

Los lugares celestiales son el lugar que ocupa el poder y de la gloria de Cristo. En el capítulo dos, versículo seis se nos dice:

“Y juntamente con Cristo Jesús nos resucitó [Dios] y nos hizo sentar en los lugares celestiales.”

Pero en el capítulo tres nos enteramos de que también está ahí la central de los principados y potestades del mal:

“…para que por medio de la iglesia la inconmensurable sabiduría de Dios pueda darse a conocer a los principados y poderes en los lugares celestiales.”

El conflicto que se desencadena se menciona en el capítulo seis:

“Porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernadores de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.”

Así que, como vemos, ésta no es ni mucho menos una referencia al cielo, sino a la tierra. Es el ámbito invisible de la tierra, no se refiere, pues, a lo que podemos ver, oír, probar o sentir, sino a ese reino espiritual que nos rodea por todas partes, y que nos afecta e influencia constantemente, ya sea para bien o para mal, dependiendo de nuestra decisión voluntaria y de nuestra relación con estos poderes invisibles. Esos son los lugares celestiales. En este ámbito, en el que vivimos todos nosotros, el apóstol declara que Dios ya nos ha bendecido con toda bendición espiritual. Es decir, ya nos ha dado todo cuanto precisamos para vivir nuestras circunstancias y relaciones actuales. Pedro dice lo mismo en su segunda epístola: “su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad…. (2ª Ped. 1:3)

Eso quiere decir que cuando usted recibe a Jesucristo como su Señor, ya ha recibido usted todo lo que Dios tenía la intención de darle. ¿No es eso asombroso? El más débil de los creyentes tiene en su poder todo lo que posee el más poderoso de los santos de Dios. Ya lo tenemos todo, porque tenemos a Cristo, y en él se hallan cada una de las bendiciones espirituales y todo lo relacionado con la vida y la santidad. Por lo tanto, tenemos todo lo que precisamos para vivir la vida tal y como Dios se propuso que fuese. Teniendo este hecho en cuenta, cualquier fracaso no es debido a que carezcamos de nada, sino a que no nos hemos apropiado de lo que ya es nuestro.

Esto elimina, como es lógico, cualquier fundamento en cuanto a la noción de una “segunda bendición o una tercera o cuarta. Todo está aquí ahora. Habrá bendición tras bendición al recibirla usted, una por una y momento tras momento. Ese es el significado del himno “Jesús descanso, descanso en ti recibiendo cada momento de él todo cuanto él es, descansando en su poder y su vida.

El apóstol desarrolla el tema de esta epístola valiéndose de seis maravillosos tropos de dicción, mediante los cuales aprendemos que la Iglesia es todo el cuerpo de Cristo, pero me encuentro con que al enfocar el tema desde ese ángulo, a las personas les resulta difícil captar el significado de la verdad de esta epístola. Todos tenemos tendencia a considerarnos un tanto alejados de la Iglesia y de vez en cuando me viene alguien a decirme: “La Iglesia debería hacer tal o cual cosa. A lo que les respondo: “Usted es la Iglesia, hágalo. El hecho de que sean la Iglesia parece dejarles bastante sorprendidos. Alguien me comentó no hace mucho: “La Iglesia debería ser más amistosa y le respondí: “está bien, usted y yo somos la Iglesia, seamos más amigables.

La Iglesia es las personas y cada uno de los creyentes es un miembro del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, por lo que yo preferiría estudiar esta epístola no usando la palabra “iglesia, sino “cristiano porque cada creyente es una pequeña réplica de toda la Iglesia. Si entendemos que Dios vive en la Iglesia veremos que también vive dentro de cada uno de los creyentes. Cada uno de nosotros, como creyentes en Jesucristo, somos un microcosmo de todo un cuerpo y, por lo tanto, podemos estudiar toda esta epístola relacionando lo que dice Pablo no a la Iglesia, sino a cada uno de nosotros, como creyentes a nivel individual.

En el primer tropo, el apóstol se refiere a la Iglesia como un cuerpo:

“Aun todas las cosas las sometió Dios bajo sus pies y le puso a él por cabeza sobre todas las cosas para la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. (1:22-23) El primer capítulo trata por entero acerca de la maravilla y lo asombroso de que nosotros que somos seres humanos normales y corrientes, poseídos por el pecado, hayamos sido llamados por Dios de una manera totalmente asombrosa, incluso antes de la fundación del mundo, para ser miembros de ese cuerpo y esta es una tremenda declaración. El apóstol Pablo no llegó nunca a superar el asombro que sentía por el hecho de que él, un hombre patizambo, calvo y despreciado por muchos, hasta considerado con desdén en muchos círculos era, sin embargo, miembro del Cuerpo de Jesucristo y había sido llamado por Dios antes de la fundación del mundo, habiendo recibido tremendas bendiciones que le permitieron estar capacitado para afrontar cualquier cosa que le exigiese la vida y eso es, precisamente, lo que significa pertenecer al Cuerpo de Cristo.

¿Pero cuál es el propósito del Cuerpo? Es ser “la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. En otras palabras, es la expresión de la cabeza y para eso sirve su cuerpo, ya que su propósito es expresar y llevar a cabo los deseos de la cabeza. La única ocasión en que un cuerpo humano sano no lo hace es cuando algún centro nervioso secundario recibe un estímulo artificial.

Por ejemplo, usted sabe que si se golpea la rodilla con un martillo en el lugar indicado, su pierna saltará en el aire sin que usted ni siquiera lo desee. Aunque usted decida no dar una patada en el aire, su pierna seguirá reaccionando. Yo me pregunto en ocasiones si una parte de la actividad de la Iglesia puede atribuirse a una especie de movimiento reflejo, haciendo que el cuerpo actúe por sí solo sin ser dirigido por la cabeza. Sea como fuere, la función del cuerpo es expresar “la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. ¡Qué frase tan impresionante! ¿Piensa usted alguna vez acerca de sí mismo en ese sentido? ¿Se atreve usted a considerarse de la misma manera que Dios piensa en usted, como un cuerpo que ha de llenarse por completo y que ha de inundarse con la presencia de Dios mismo?

Pablo se refiere a continuación a la Iglesia como un templo:

“En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo hasta ser el templo santo en el Señor. En él también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (2:21, 22)

Aquí tenemos un templo santo. Una de las cosas más impresionantes que están sucediendo hoy en día en el mundo es el crecimiento de este edificio que Dios ha estado erigiendo a lo largo de los siglos. Cuando todos los productos inservibles de la empresa humana se hayan desmoronado, convirtiéndose en polvo, cuando todas las instituciones y organizaciones que creamos haga mucho que han quedado olvidadas, el templo que está edificando Dios se convertirá en el punto central de la atención a lo largo de la eternidad y es exactamente lo que da a entender este pasaje. Además, él lo está edificando ahora, usando bloques de construcción humanos, dándoles forma, creando los bordes, lijándolos y preparándolos tal y como él desea, poniendo a seres humanos en este templo donde quiere que estén.

¿Por qué? ¿Cuál es el propósito para usted y para todo el templo? Es tal y como dice Pablo, ser la residencia de Dios, su morada. Eso prevé e incluye todo cuanto entendemos por la palabra “hogar. Cuando mi familia y yo regresamos de un largo viaje, tan pronto como llegamos a casa, nos quitamos los abrigos, nos estiramos y nos ponemos cómodos y todos comentamos lo a gusto que se está en casa.

¿Pero qué es lo que hay en nuestra casa que hace que nos sintamos de ese modo? ¿No es el hecho de que al estar en casa podemos relajarnos y comportarnos tal y como somos? Eso tampoco quiere decir que cuando no estamos en casa somos otra cosa que no sea nosotros mismos, pero sí es cierto que nos vemos un tanto limitados, mientras que en casa podemos ser lo que queramos, relajándonos y actuar con naturalidad. Para eso es para lo que Dios está edificando la Iglesia, para que sea un lugar donde podamos ser lo que él quiere ser en cada uno de nosotros, completamente relajados y todo cuanto él es en usted y en mi. Es por eso por lo que él le está llamando y edificándole.

El tercer capítulo introduce el tercer tropo. En él aprendemos que la Iglesia es un misterio, un secreto sagrado:

“A mí, que soy menos que el menor de todos los santos, me ha sido conferida esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo y para aclarar a todos cuál es la administración del misterio que desde la eternidad había estado escondido en Dios, quien creó todas las cosas. Todo esto es para que ahora sea dada a conocer, por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de Dios a los principados y las autoridades en los lugares celestiales.” (3:8-10)

Estas son maravillosas insinuaciones, en el sentido de que Dios ha tenido algunos planes secretos que ha estado poniendo en práctica a lo largo de los siglos, que nunca ha revelado a nadie, pero tiene una gran meta y un propósito en mente que tiene la intención de cumplir y el instrumento del cual se está valiendo para hacerlo es la Iglesia. Esto es algo que nunca podremos entender totalmente, pero implica la enseñanza de todo el universo. Pablo está diciendo que por medio de la Iglesia la multiforme sabiduría de Dios, los muy diversos aspectos y facetas de su sabiduría, serán ahora dadas a conocer a todos los principados y autoridades que habitan en los lugares celestiales, el ámbito invisible de la realidad de cualquier y de todas partes, a lo largo de todos los tiempos, siendo la enseñanza del universo el propósito del misterio.

En el capítulo cuatro, el apóstol usa otro tropo más:

“y vestios del nuevo hombre, que ha sido creado a semejanza de Dios en justicia y santidad de verdad.” (4:24)

La Iglesia es el nuevo hombre porque cada cristiano es un nuevo hombre y esto enlaza con las palabras de Pablo en 2ª Corintios:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.” (2ª Cor. 5:17)

La creación actual, que empezó al principio de los cielos y la tierra, hace ya mucho que han quedado anticuadas y están a punto de pasar. El mundo con toda su riqueza y su sabiduría pertenece a lo que está pasando, pero gradualmente, durante el curso de los siglos, Dios ha estado creando una nueva generación, una nueva raza de personas, una nueva clase de hombre que el mundo no ha visto nunca antes, mejor que Adán. En Romanos se nos dice que ¡todo cuanto perdimos en Adán lo hemos recuperado en Cristo con creces! (Rom. 5:17) y aquí se nos revela una raza de personas como las que el mundo jamás ha soñado.

El apóstol Pablo nos dice además en Romanos que toda la creación está de puntillas (ese es el significado literal), estirando el cuello para ver la manifestación de los hijos de Dios, el día en que será quitado el velo y contemplaremos la nueva creación (Rom. 8:19) Pero recuerde, esa nueva creación está siendo creada ahora mismo y a usted le está siendo extendida la invitación de revestirse de ese nuevo hombre, momento tras momento, día tras día, a fin de que pueda usted enfrentarse con las presiones y los problemas de la vida en el mundo actual.

Por eso es por lo que está aquí la Iglesia, que es un nuevo hombre y el propósito del nuevo hombre es llevar a cabo un nuevo ministerio. En este mismo capítulo de Efesios leemos:

“Sin embargo, a cada uno de nosotros le ha sido conferida la gracia conforme a la medida de la dádiva de Cristo.” (Efe. 4:7)

A este nuevo hombre, en cada uno de nosotros, le ha sido conferida una dádiva que nunca tuvimos antes de ser cristianos. Nuestra labor, el motivo de nuestra existencia, la razón por la que Jesucristo nos colocó aquí en la tierra y nos dejó aquí, es para que pudiésemos descubrir y poner en práctica ese don y yo no sé de nada más importante que esto. El motivo por el que la Iglesia se ha debilitado y ha tropezado, ha fracasado y ha perdido, es que los cristianos han perdido esta gran verdad que cada uno de nosotros recibe directamente del Señor. Eso nos incluye a todos los que conocemos a Jesucristo, desde el más pequeño hasta el más anciano. El Señor resucitado le ha concedido un don a usted, de la misma manera que el hombre de la parábola dio los talentos a cada uno de sus siervos, confiándoles su propiedad hasta su regreso. Y cuando él vuelva, su juicio se basará en lo que hizo usted con el don que él le dio a usted, que es el ejercicio del nuevo hombre.

El capítulo cinco presenta otro tropo más acerca de la Iglesia y nos enteramos en él de que la Iglesia es la esposa:

“Esposos, amad a vuestras esposas, así como también Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, a fin de santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua con la palabra, para presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin falta.” (5:25-27)

Y a continuación cita las palabras de Dios en Génesis:

“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Grande es este misterio, pero lo digo respecto de Cristo y de la iglesia.” (5:31-32)

La Iglesia es una esposa y ha de ser una esposa para el gozo del esposo. Pablo dice que la intención que tiene Cristo al preparar a la Iglesia como una esposa es presentársela a sí mismo. ¿No es eso lo que desea todo esposo, que la esposa le pertenezca? Puede que durante la primera época del noviazgo ella salga con otros hombres, pero cuando se hacen novios ella está prometida, comprometiéndose a ser suya y los dos están esperando el día cuando eso se pueda convertir en una realidad. Por fin llega el día cuando se encuentran ante el altar para contraer matrimonio y se prometen amor, honor y cuidado el uno al otro hasta que la muerte les separe. Desde ese momento se pertenecen el uno al otro, ella le pertenece a él y él le pertenece a ella, para el gozo mutuo durante toda la vida juntos. Esa es una imagen tanto de la Iglesia como del cristiano. El cristiano ha de ser la esposa de Cristo, para el gozo del Señor. ¿Se considera usted alguna vez de ese modo? Ese concepto me ayudó a revolucionar mi propia vida devocional cuando me di cuenta, de repente, de que el Señor Jesús esperaba con anhelo el tiempo en que habríamos de estar juntos y que si me lo perdía, él se sentiría decepcionado. Fui consciente de que no solo estaba yo recibiendo de él, sino que él estaba recibiendo de mi, y que él me deseaba y me anhelaba. Cuando me reuní con el Señor a partir de entonces fue con un nuevo sentido de su amor y de que se deleitaba en el tiempo que pasábamos juntos en comunión.

La última imagen de la Iglesia en esta epístola es la de un soldado:

“Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar firmes.” (6:13)

¿Cuál es el cometido de un soldado? El luchar en las batallas y es precisamente lo que está haciendo Dios en nosotros en estos momentos. Nos ha concedido el gran privilegio de ser el campo de batalla en el que se ganan sus grandes victorias.

Esa es la esencia de la historia de Job. Ese hombre tan extraordinario fue abatido, por una serie de tragedias. En un solo día perdió sus posesiones una por una. Finalmente perdió a toda su familia, excepto a su esposa. No podía entender lo que estaba pasando, pero Dios había escogido a Job para ser el campo de batalla en el que tuvo lugar el conflicto con Satanás.

Dios permitió a Satanás llegar al límite máximo, afligiendo a Job incluso en su cuerpo físico, permitiendo además que su mente estuviese angustiada, sin poder entender lo que estaba sucediendo, pero cuando hubo concluido la batalla Dios bendijo grandemente a Job y le ha usado con poder, para enseñar al pueblo de Dios a lo largo de los siglos que las pruebas y las dificultades no son solo para la persona que las padece, sino que son un medio del cual se vale Dios para obtener poderosas victorias contra los poderes invisibles y nosotros hemos sido llamado a ser soldados, que hemos aprendido cómo luchar.

Juan escribe en su primera epístola a sus jóvenes amigos cristianos diciendo:

“Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.” (Iª Juan 2:14)

Es decir, habéis aprendido cómo luchar, cómo seguir adelante, cómo deshaceros de las confusas limitaciones del mundo, cómo no dejaros arrastrar por la época en la que vivís y a ir contra la corriente, en contra de ella incluso, glorificando grandemente a Dios al hacerlo.

A mi me encanta la historia de Daniel que, siendo adolescente, se encontró prisionero en un país extranjero. Se vio expuesto a un ambiente pagano y tuvo que luchar la batalla día tras día, reconociendo una vez tras otra la fidelidad de Dios para guardarle cuando todo se ponía en su contra. Las presiones que ejercieron sobre él fueron casi increíbles, pero Daniel y sus amigos se enfrentaron repetidamente con las pruebas y obtuvieron la victoria sobre las batallas en las que se vieron envueltos.

Hacia el final del libro le fue enviado a Daniel un visitante, el ángel Miguel, que le contó algunas cosas impresionantes. A Daniel se le permitió ver a lo lejos, saltando por encima de los siglos, hasta nuestros días. Pero a pesar de ello, cuando se le apareció el ángel, Daniel se sintió grandemente turbado, cayendo sobre su rostro, temblándole las rodillas, atemorizado y asustado de aquel visitante celestial. Pero el ángel le dijo: “Daniel, hombre muy amado…no temas. (Dan. 10:11-12) ¿Por qué era amado? Por ser un fiel soldado. Este es el privilegio al que Dios nos está llamando a nosotros en este día de inquietud y de aflicción mundial. Dios nos está llamando a que seamos soldados, a que sigamos en los pasos de aquellos que han salido victoriosos de la batalla antes de nosotros, habiendo sido fieles, de ser necesario, hasta la muerte. Ese es el privilegio de aquellos que son llamados y capacitados con toda bendición espiritual, para que haya un cuerpo, un templo, un misterio, un nuevo hombre, una esposa y un soldado para Jesucristo. ¡Ese es todo un llamamiento!

Por lo tanto, la exhortación de esta epístola aparece en un solo versículo, en el que Pablo dice:

“Por eso yo, prisionero en el Señor [escribiendo esta epístola desde la cárcel] os exhorto a que andéis como es digno del llamamiento con que fuisteis llamados.” (4:1)

No pierda usted de vista lo que está haciendo Dios. El mundo no lo puede ver y no tiene ni idea de lo que está sucediendo, pero usted lo sabe y lo está viendo, así que no se desanime.

Oración

Padre nuestro, te damos gracias por este recordatorio, escrito de mano de tu fiel apóstol, acerca del carácter del mundo en el que vivimos y la naturaleza de la batalla que luchamos, así como la gloria del llamamiento que tenemos. Te pedimos que tú nos hagas ser fieles, que nos hagas fieles hasta el fin, si hace falta hasta la muerte, y que todas las presiones las afrontemos con el poder del propio Jesucristo, el Hijo de Dios, que habita en nosotros y que hace su morada en nuestros corazones. ¡Qué maravillosa comunión es esta! En el nombre de Cristo, amen.

http://cebei.wordpress.com/2008/12/30/11-sinopsis-nuevo-testamento-efesios-el-llamamiento-a-los-santos-1128/

Carta a los Efesios – Parte 1

Carta a los Efesios

Autor:Paulo Arieu

Última fecha de Actualización: 8 de agosto 2010

Mapas Viajes apostólicos San Pablo

Mapa Éfeso

Epistolas Paulinas

INTRODUCCION

Pablo Escribió 13 cartas, en este probable orden:
En su Segundo Viaje Misionero: Hch.15:3618:22
1a TESALONICENSES: Escrita probablemente en el año 52, desde Corinto, donde permaneció una año y medio.
2a TESALONICENSES: Escrita poco tiempo después de la 1a, fin del año 52 o principios del 53, también desde Corinto.

Tema: aclaraciones escatológicas y en cuanto al desenvolvimiento de una iglesia resiente.
En su Tercer Viaje Misionero: Hch.18:2320:38
1a CORINTIOS: Escrita probablemente en la primavera del año 57, desde Éfeso. En 5:9, hace referencia a una carta que no llego hasta nosotros.
2a CORINTIOS: Escrita probablemente en el otoño del año 57, desde Éfeso.
GALATAS: No se conoce exactamente la fecha o es escrita a los galos en sentido étnico, (a las iglesias de Pésimo, Ancira, Tavía, etc.) en el año 58, o si es la primera carta escrita a las iglesias la provincia romana de Galacia (Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra, Derbe) al fin de su primer viaje en una fecha cercana al año 50.
ROMANOS: Escrita entre los años 57 y 58, desde Corinto.
En su Primera Prisión: Custodiado en una casa, Hch.28:14 – 31
EFESIOS: Probablemente una carta circular para las iglesias de Asia. Escrita durante su encarcelamiento en Cesárea (Hch.24:27, entre los años 58 – 60) o lo que es mas probable en Roma, en el año 60 o 61(Hch.28:30). Algunos dicen que es la carta a los de Laodicea (Col.4:16).
COLOSENSES: Escrita junto con la de Éfeso y la de Filemón.
FILEMÓN: Ligada a la cara escrita a Colosas, (Col.4:10-17, cf. Flm. 2,23 y 24).
FILIPENSES: Desde Roma, después de las de Éfeso y Colosas por las referencias que hace sobre su liberación (1:19-26). Entre los años 62 o 63.

HISTORIA DE LA CIUDAD
Estaba ubicada en la actual Turquía. Era una ciudad comercial, principalmente por su puerto cíe mar; y aunque era la ciudad más importante, la capital de la provincia romana de Asia era Pérgamo. Sin embargo por su importancia comercial y religiosa, era sede de los tribunales y el lugar de residencia del Procónsul Romano (Hch. 19:38).
Su importancia religiosa, se debía al templo dé Artemisa (griegos) o Diana (romanos), de 120 por 70 metros, siendo una de las 7 maravillas del mundo antiguo la ciudad era considerada guardiana del templo de la diosa (Hch. 19:35); sus sacerdotes castrados, vivían en el templo en medio de gran riqueza pues se realizaban allí operaciones de intercambio bancario y sus sacerdotisas se dedicaban a la prostitución religiosa, realizando ritos que terminaban en verdaderas orgías. Fue fundada en el siglo XII a. C. y en el año 133 a. C. pasó a manos romanas. Pablo se detuvo en su 2° viaje allí junto a Priscila y Aquila (Hch. 18: 19-21) luego de estar en Corinto y regresó en su 3°. viaje permaneciendo por espacio de 3 años (Hch. 19).[1]

HISTORIA DE LA CARTA:
Una de las cartas escritas por Pablo en prisión, junto a Filipenses, Colosenses y Filemón. Escritas probablemente en Roma en una casa alquilada pero custodiado por un soldado romano (Hch. 28: 16), por eso se llama a si mismo prisionero (3:1 y4:1) así como también embajador en cadenas (6:20). Algunos dicen que las escribió en Cesárea mientras estaba encarcelado allí, ver Hch.24:27 (cp. 22:30). Tíquico fue quién llevo la carta junto con la de Colosenses, escritas alrededor del año 60 o 61 d. C. o 58-59 d.C. si fue en Cesárea.

Marco Histórico

La Epístola a los Efesios es, en muchos sentidos, la gloria que corona el Nuevo Testamento, pero tal vez no debiera llamarse a esta epístola “Efesios porque no sabemos en realidad a quien fue escrita.

Tradicionalmente la iglesia ha aceptado que la carta se escribió en un inicio para la iglesia de Éfeso. De los escritores de los primeros siglos solo Marción, Orígenes y Basileo daban cabida a otra tradición; a saber, que la carta era la mencionada en Col 4.16, «la de Laodicea», o bien que no tenía destinatarios fijos. Y es cierto que las palabras «en Éfeso» no se hallan en los tres manuscritos griegos más importantes (aunque en su lugar se deja un espacio en blanco), y que en el contexto de Efesios 1.1 causan problemas gramaticales. Además, la evidencia interna (la falta total de saludos personales, por ejemplo) pareciera negar que se escribiera a una iglesia con la que Pablo convivió casi tres años (Ef 1.15; 3.2; 4.21; cf. Hch 19; 20.31).

La mayoría de los eruditos concluyen que debiera encontrarse otra explicación. Se han sugerido las siguientes:

1. La epístola se envió a Laodicea, una iglesia que Pablo no conocía personalmente.

2. Se envió como carta circular a varias iglesias a través de Tíquico (Ef 6.21; Col 4.7s). Esta teoría presupone que el nombre de las iglesias destinatarias no aparecía en el manuscrito original, sino que se añadía en cada caso cuando la epístola llegaba a ellas.

3. Tenía como propósito ser el mensaje póstumo del anciano apóstol a la iglesia universal. Así se explican las diferentes referencias a personas y la amplitud de la visión cósmica (1.10, 14, 20–23; 2.14–16; 3.14–21; etc.).

4. Se envió para impedir que se extendiese la herejía combatida en la Epístola a los Colosenses.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).[2]

No hay duda de que los cristianos que se encontraban en Éfeso estaban entre los receptores de esta epístola, pero debió de haber además otros. En muchos de los manuscritos griegos originales hay un espacio en blanco donde la traducción inglesa del Rey Jaime ha colocado la palabra “en Éfeso, sencillamente una línea donde aparentemente se podía rellenar los nombres de otros receptores. Por eso es por lo que la versión “Revised Standard Versión en inglés no dice: “a los santos de Éfeso sino sencillamente “a los santos que también son fieles en Cristo Jesús…

En la epístola de Pablo a los Colosenses se hace referencia a una epístola que les escribió a los laodicenses. Nuestra Biblia no incluye esa epístola llamada “Una Epístola a los Laodicenses, pero muchos tienen la impresión de que es la misma que llamamos “La Epístola a los Efesios. El motivo es que el Apocalipsis de Juan (el último libro de la Biblia) comienza con cartas escritas a las siete iglesias de Asia, siendo la primera la de Éfeso y la última la de Laodicea.

Estas ciudades se encontraban agrupadas mas o menos en una especie de círculo en Asia Menor y es evidente que era la costumbre que cualquiera que escribiese a una de las iglesias hiciese que la epístola se enviase al mismo tiempo a las otras y en orden, continuando el círculo hasta que llegaba por fin a la iglesia de Laodicea. Esto puede explicar lo que de lo contrario podría parecer una epístola perdida del apóstol Pablo a los laodicenses. Sea como fuere, esta epístola expone, de una manera maravillosa, lo que ningún otro libro del Nuevo Testamento describe de un modo tan completo, la naturaleza del cuerpo de Cristo, la verdadera Iglesia. [3]

TEMA DE LA CARTA:

No es corregir un problema específico porque es una carta impersonal, lo que si, es sumamente doctrinal y ética. Algunos dicen que era una carta circular.
Siendo el tema central es la unidad de todos los creyentes en Cristo, como propósito primordial y eterno de Dios, siendo necesario para ello que Dios genere una nueva vida, con sus consecuencias, una nueva forma de pensar, obrar, etc.

La palabra Amor, que la encontramos 19 de las 107 veces que Pablo la usa en sus escritos

BOSQUEJO DE LA CARTA: para un estudio apropiado podemos dividirlo de varias maneras pero vamos a utilizar la que usa J. Stott en su libro sobre Efesios:

  • I. El Portavoz del mensaje. v. 1:1-2
  • II. El Poder de Dios: Nueva Vida. v. 1:3-2:10
  • III. El Pueblo Nuevo de Dios. v. 2:11 – 3:21
  • IV. El Propósito para su pueblo: Nuevos Valores. v. 4:1 – 5:21
  • V. Las Posibilidades para su pueblo: Nuevas Relaciones. v. 5:22 – 6:9
  • VI. Los Peligros de su pueblo. v. 6:10-20
  • VILLa Palabra de Despedida. v. 6:21-24

I.EL PORTAVOZ DEL MENSAJE . cap. 1:1-2

A. Apóstol: quiere decir enviado, Pablo se define de esta manera y en Hch. 9:15 que lo fue especialmente a los gentiles y Gal. 1:16;

cf. II Cor. 1:1; Ef.1:1 ;Col. 1:1I Tim. 1:1; II Tim. 1:1;

Pedro fue a los judíos  (I Pe. 1:1 ; II Pe. 1:1)

B. Por voluntad de Dios, cf. I Cor. 12:11, donde narra que no fue Pablo quien se propuso ser Apostol sino que fue el mismo Dios quien lo llamó y escogió para esa función.(cf. Ro.1:1 y I Cor. 1:1)

Esto nos muestra la soberanía de Dios. Dios es el que llama al ministerio y no el hombre el que entra al ministerio.

C. “Don de Dios” 4:11, al ser escogido fue capacitado y dotado para realizar la tarea.

D. Siendo reconocido su don y misión ( Gal. 2:7-9)  Gal. 1:1; II Tim.1:1

Destinatarios: Santos y fieles “en” Cristo.
Gracia (viene de Dios al conocerlo como Salvador) y Paz (viene al conocerlo como Señor).

Recordemos que somos edificados sobre el fundamento de los Apostoles y Profetas (Ef. 2:20)

Fuente bibliográfica

Mapa viajes Pablo

[1] Efeso
Situada al lado de la costa del Egeo en Asia Menor, justo donde desembocaba el Caístros y actualmente próxima a la moderna ciudad de Selçuk, era antiguamente la ciudad más importante de la costa occidental del Asia Menor y contaba con el puerto mayor de la zona, en estos momentos el puerto ha desaparecido debido a los aluviones que trajo el río y el mar se ha retirado 8 Km. hacia el Oeste. Topográficamente la antigua cuidada de Efeso fue construida en un punto rodeado por tres colinas: La primera al Noreste Ayasuluk (85m), la segunda en el centro Monte Pion (140 m) y la tercera al Sudoeste monte Koresos (370 m).

Se piensa que los primeros habitantes de Efeso eran de origen asiático y adoraban a la diosa madre de Anatolia. Al principio del primer milenio a.C. los colonos griegos ocuparon la región y asimilaron a la diosa madre llamándola Artemisa, cuyo templo fue construido al pie de la colina de Ayasuluk al borde del mar. Hacia mediados del siglo VI a.C. Creso, rey lidio, conquisto la ciudad pero al ser vencido por Ciro en el año 547 a.C. Efeso paso a pertenecer a los persas, el templo de Artemisa, que había sido hecho por los lidios, fue victima de un incendio en el año 356 a.C., según la tradición en aquel momento la diosa había abandonado su templo para ayudar a la madre de Alejandro Magno en su parto, por esta razón cuando

Alejandro pasa por Efeso en el 334 a.C. quiso restaurarlo propuesta que fue rechazada por los efesios que se ocuparon personalmente de levantar de nuevo el templo de su gran diosa acabándolo hacia mediados del siglo III a.C., este edificio fue considerado una de las siete maravillas del mundo. Los romanos llegaron a Efeso en el 133a.C. y a partir de ese momento la ciudad se coloca a la cabeza de la historia, comenzando su decadencia en la época bizantina; los Selyucidas llegan ahí en el año 1090 y en el 1375 d.C. construyen la mezquita de Isa Bey en la ladera Oeste de la colina de Ayasuluk, los Otomanos reemplazan a los Selyucidas en el 1426 y aparece la ciudad actual con el nombre de Selguk.

Los vestigios de la antigua de Efeso se cuentan entre los más impresionantes del mundo entero, esta ciudad típicamente romana se haya construida sobre un plano con tres avenidas principales:

1. La Avenida Arcadiana: Esta avenida con 575 m de largo y 12 de ancho, unía el puerto con el teatro y fue construida -durante el reinado del emperador Arcadio de quien toma el nombre (395-408 d.C.)

2. La Avenida de Mármol. En otra época esta avenida comenzaba en el templo de Artemisa y cruzándose con la Avenida Arcadiana delante del teatro acababa en la biblioteca de Celso. Actual mente el tramo entre el teatro y la biblioteca esta restaurado.

3. La calle de los Curetes: Uniendo el centro con la parte administrativa de la ciudad y terminaba en la puerta de Hércules.

La zona administrativa de Efeso era una zona peatonal donde se encontraban el ayuntamiento, el ágora del estado y el bouletarion.

Si comenzamos a andar desde el puerto, se recorre primero la Avenida Arcadiana viendo en su parte Norte unos baños y un gran gimnasio, al lado de estos edificios vemos las ruinas de una enorme basílica, construida a principios del siglo IV que tenia al lado la residencia del obispo, esta iglesia llamada la Iglesia de la Virgen Maria, fue la sede del Concilio de Efeso en el año 431 d.C. en el que María fue proclamada “Theotokos” (Madre de Dios).

El monumento principal de la ciudad es su gran teatro adosado a la ladera Oeste del monte Pion, comenzó a realizarse en el siglo II a.C., agrandado por el emperador Claudio (41-45d.C.) fue acabado bajo Trajano (98-117 d.C.) conserva el plan greco-romano (su foso y la cavea sobrepasan el semicírculo), con su capacidad de 24000 personas es él más grande de los teatros llegados hasta nuestros días, fue aquí donde se vivió el problema entre Pablo y los orfebres fabricantes de estatuas de Artemisa. (Hech 19, 29)

El ágora comercial se sitúa cerca del teatro al lado de la Avenida de Mármol, fue construida en el periodo Helenístico y ensanchada en la época romana, su forma es la de un cuadrado perfecto de 120 m de lado, estaba rodeada de columnas y de pórticos decorados con estatuas.

Al Sur del ágora vemos la biblioteca de Celso, obra del 110 d.C. construida en honor del procónsul Julio Celso por su hijo Alquila.

A la salida de la biblioteca vemos la calle que nos conduce a la zona administrativa es la conocida con el nombre de calle de los Curetes, en ella podemos ver el templo de Adriano, las termas de Escolástica, la fuente de Trajano y la puerta de Hércules.

Fuera de la ciudad vemos el lugar del emplazamiento del templo de Artemisa, la edificación más grande del mundo helenístico (123 m x 60 m), poseía 127 columnas de 18 m de altura.

La tradición paleocristiana nos explica que el apóstol San Juan vivió y murió en Efeso, de hecho hay una basílica en la colina de Ayasuluk que le ha sido dedicada, edificio de la época de Justiniano (siglo VI) conserva en su cripta funeraria la tumba del apóstol.

La tradición paleocristiana defiende también que la Virgen vino a Efeso puesto que ella le había sido confiada al discípulo amado (Jn 19:26). Así vemos que a 10 Km. de la ciudad en lo alto de una colina en el año 1891, se han descubierto restos de una casa que se le atribuye a la Virgen porque en ella se han encontrados objetos pertenecientes al siglo I. Actualmente es un lugar de peregrinación que fue visitado por el Papa Pablo VI en el 1967, algunos pretenden incluso que la Dormición de la Virgen tuvo lugar aquí.

Efeso represento un papel determinante en la historia y propagación de la Cristiandad. Durante su tercer viaje misional Pablo vivió en la ciudad por un periodo de tres años (Hch. 19Hch 20:31) y más tarde dedica a los efesios una epístola como sabemos por el Nuevo Testamento, se cree que en realidad esta epístola estaba dirigida a todas las iglesias de la provincia de Asia.

Pablo al regreso de su ultimo viaje camino de Jerusalén, se para en Mileto, a unos 70 Km. de Efeso (Hch 20:15) y llama a sus presbíteros con el fin de despedirse de ellos. (Hch 20:17-18; 20:35)

También recordaremos que la primera carta del Apocalipsis de San Juan fue dirigida a Éfeso (Ap 2, 1-7) (cf. http://rsanzcarrera2.wordpress.com/2008/02/23/efeso/)

[2] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

[3] http://cebei.wordpress.com/2008/12/30/11-sinopsis-nuevo-testamento-efesios-el-llamamiento-a-los-santos-1128/

Bibliografia

Notas del Instituto biblico Jorge Muller

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