La enseñanza de la evolución en las escuelas públicas norteamericanas.

La enseñanza de la evolución en las escuelas públicas norteamericanas.

Posteado por: 09mariamartinezrios en: Marzo 15, 2010

Más de la mitad de los estados de Estados Unidos se ha cuestionado cómo debe enseñarse la evolución en las escuelas públicas. Las alternativas educativas presentadas son diversas y van desde la enseñanza del creacionoismo o del diseño inteligente hasta la crítica de los preceptos darwinianos. Al debate le quedan aún muchos años.

Casi 150 años después de que Charles Darwin publicara El origen de las especies, los norteamericanos aún siguen enfrentándose por el tema de la evolución.
Cada vez este enfrentamiento está más extendido y más intensificado. Por ejemplo, en los últimos cinco años, los debates acerca de cómo debe enseñarse la evolución en las escuelas públicas norteamericanas se han repetido en comités escolares y ayuntamientos de más de la mitad de los Estados del país.
Según explica el investigador David Masci, a lo largo del siglo XX los contrarios a la evolución –muchos de ellos cristianos conservadores- han intentado eliminar la enseñanza de la teoría de Darwin de los colegios.
En la última década, algunas escuelas estatales de Kansas o Pennsylvania han considerado enseñar algunas “alternativas científicas” a la evolución, en especial, la del diseño inteligente.
Los partidarios de la teoría del diseño inteligente sostienen que el origen o evolución del Universo, la vida y el hombre, son el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes.
Esta teoría, aún siendo considerada una pseudociencia con características dogmáticas por la comunidad científica y las asociaciones escépticas, ha calado en algunos sustratos de la sociedad norteamericana.
Otro intento por variar el programa educativo de las escuelas públicas ha sido el pedir a los centros de educación que enseñen críticas a la evolución o que animen a los estudiantes a conocer las contradicciones de la teoría de la evolución.

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En México, ¿nos educan para ser lectores?

Carlos De León Cárdenas
Es Presidente de la Alianza de Comunicadores Cristianos en México.

Carlos De León CárdenasEn México, ¿nos educan para ser lectores?
Diciembre 29, 2009 by Carlos De León Cárdenas
Pocas veces la información de los noticieros me levanta el ánimo, al contrario, con frecuencia termino con un malestar por tanta tragedia. Pero hace poco un reportaje me sorprendió. Resulta que el presentador informó de una niña mexicana de ocho años que aprendió a leer desde los cinco. Y que en tres años la pequeña ha leído ¡más de 80 libros! Es un caso de Ripley para quienes vivimos en México.
Y es que no hay que ser muy místico para saber que al mexicano no se le da la lectura. Y eso que se han hecho esfuerzos por impulsarla: ferias, talleres, congresos, círculos de lectores, bibliotecas en iglesias, institutos bíblicos, vaya, hasta ventas nocturnas. Nuestro gobierno ha invertido, pero los resultados no son a favor, la conclusión es que al mexicano (99.99%) no le gusta leer. Solo basta el resultado de una estadística de la UNESCO, en su estudio Hábitos de lectura donde ubica a México en el sitial 107 en una lista de 108 países.
¡Sí que tenemos tarea los evangélicos! No creo que estemos exentos de dicha estadística. Por esa razón, es importante asumir (todos los actores involucrados) la responsabilidad y de frente preguntarnos si en las iglesias nos educan para ser lectores.
Sin desánimo ante el cuadro anterior, quiero presentar algunas observaciones que podrán ser útiles para fomentar la lectura.
1. La lectura comienza desde casa
El hogar debe ser un semillero de lectores. Requiere disciplina como padres, pero la utilidad total será para sus vástagos. La Escritura declara: Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos.1:8). Comience leyendo la Escritura en casa y comparta su experiencia con ellos. Asista a alguna biblioteca pública, si no sabe donde queda, seguro alguien le podrá informar.
El seno familiar es el punto de partida para fomentar la lectura. Le recomiendo que quite el reloj de pared de su casa y coloque un anuncio que diga: La lectura comienza en casa.
2. La lectura se refuerza desde el púlpito
Con frecuencia en algunas congregaciones la lectura se circunscribe a lo que leemos en la clase o sermón dominical. Y fuera de ese día, a menos que nos toque predicar u enseñar, nos ponemos a leer. Es una pena desaprovechar el púlpito para promover la lectura de un buen libro. La consecuencia de no fomentar el hábito de leer se refleja: Sabemos mucho y comprendemos poco; memorizamos y no racionalizamos.
El líder desde el púlpito se convierte en un detonador importante para la lectura. Cuando se promueve de esta forma, se refleja en la salud de la iglesia.
3. La lectura se sostiene por relación y cohesión
Ningún creyente serio puede presumir una relación con el Creador sin leer sistemáticamente la Escritura. La lectura de la Palabra es una consecuencia de la misma comunión. Para conocer íntimamente a Dios hay que orar para hablarle, pero hay que leer para escucharlo.
Por otro lado, las editoriales cristianas deben considerar estrategias singulares para México y hacer conexión con el potencial lector. El consumo evangélico es complejo, pero valdría la pena explorar otras alternativas, por ejemplo, en cierta ocasión presente una serie de libros en una reunión de pastores; el autor de los mismos coincidimos en que sería interesante que los presentará, pero no había finanzas para su viaje, por lo que nos conectamos en skipe, un tipo de chat por internet y funcionó. En el proyector los pastores vieron al autor, lo escucharon, interactuaron y yo vendí bastantes libros. ¿Qué le parece?
El hábito de lectura en nuestras iglesias puede aumentar, en poco o mayor medida, de acuerdo a la cohesión que podamos hacer entre las editoriales domésticas o extranjeras, y entre líderes y creyentes con una estrecha relación con Dios.
Conclusión
La panacea a la lectura en México no es sólo responsabilidad del gobierno, sino principalmente de los padres que mantienen un plan sistemático promovido desde nuestras congregaciones.
Difundamos la lectura apasionadamente. Comencemos desde casa. Analicemos nuestros sermones desde el púlpito. Invitemos a las editoriales cristianas a nuestros eventos.
¿No tiene motivación para promover la lectura? Recuerde dos cosas: 1) una vida plena en Cristo se sostiene por medio de la Palabra; 2) La clave de un avivamiento radica en lo que la Escritura provoca dentro de nosotros.
Muchos de los autores de Biblia.com son autores. Consiga sus libros en una librería cristiana:

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