COLOSENSES – “EL CRISTO PREEMINENTE EN TODO”

COLOSENSES

“EL CRISTO PREEMINENTE EN TODO”

Luís Alejandro Zepeda Mir

Iglesia de Cristo de Santiago Norte
Avenida Inglaterra No. 1501 (con Marurí) – Independencia
Santiago, Chile.

Completo (75 páginas tamaño carta)

– Parte 1 . Colosenses 1:1-12. (Trece páginas)

– Parte 2 . Colosenses 1:13-23. (Cuatro páginas)

– Parte 3 . Colosenses 1:24 – 2:7. (Cinco páginas)

– Parte 4 . Colosenses 2:8-23. (Nueve páginas)

– Parte 5 . Colosenses 3:1-17. (Doce páginas)

– Parte 6 . Colosenses 3:18-20. (Trece páginas)

– Parte 7 . Colosenses 3:21 – 4:6. (Trece páginas)

– Parte 8. Colosenses 4:7-18. (Seis páginas)

Cristo, Señor de los no-religiosos

Dietrich Bonhoeffer:
Cristo, Señor de los no-religiosos

Arnaud CORBIC


“¿Cómo puede Cristo llegar a ser también Señor de los no-religiosos” en un “mundo adulto”, para el que “la hipótesis de Dios” resulta ya superflua? Ésta era la preocupación, a la vez existencial y teológica, del último Bonhoeffer en sus cartas de la cautividad. El autor del presente artículo, que ha publicado recientemente un opúsculo que lleva como subtítulo “Del penúltimo al último Bonhoeffer”, nos acerca a la última etapa de su vida y al testimonio de su muerte como discípulo de Jesús.

Publicación original: Dietrich Bonhoeffer, Seigneur des non-religieux, Études 3943(2001)371-382.

Edición en papel de esta edición electrónica: Revista “Selecciones de Teología” 161(2002)51-58

A partir del 5 de abril de 1943, en que fue encarcelado, Bonhoeffer no se encuentra en medio de universitarios y seminaristas, sino con prisioneros, hombres “no-religiosos” que pasan de Dios. La carta del 30.04.1944 marca un corte en su vida y en su pensamiento: ya no espera para él un cambio de situación. Las bombas amenazan con destruir la prisión de Tegel. Sabe por experiencia que “el mundo está determinado por poderes contra los que la razón no puede nada”. Sin embargo, se encara con el porvenir, no tanto el suyo como el de la humanidad y el del cristianismo. Es en este contexto en el que se pregunta teológicamente y de forma programática: “Cómo hablar del cristianismo al margen de todo lenguaje religioso? ¿Cómo hablar de Dios sin religión?”

Un lenguaje renovado

Si en la carta del 30.04.1944 formulaba Bonhoeffer estas preguntas, en la del 5.05. 1944 esboza una respuesta: hay que hablar de Dios “en la mundanidad” (weltlich: en la realidad de este mundo), tal como habla de Dios el AT, o sea, en la finitud y en las pasiones humanas, en el límite y en la realidad de las cosas, como lo que hace que el mundo sea mundo, mientras que el a priori metafísico impone al mundo hablar de Dios como fuera y más allá de los límites. EscribeBonhoeffer: “En este momento, mi reflexión se centra en cómo se podría renovar “laicamente” (weltlich: en la mundanidad) -en el sentido del AT y de Jn 1, 14- la interpretación de conceptos como arrepentimiento, fe, justificación, nuevo nacimiento, santificación”. Para él, en el AT, el más allá y la victoria sobre la muerte se viven siempre “en el más acá” (Diesseitigkeit) y remiten al hombre a la finitud en la historia.

En el Esbozo de un estudio, redactado en prisión, a propósito del tema mundanidad (Weltlichkeit) y Dios escribía Bonhoeffer que “nuestra relación con Dios no es una relación “religiosa” con el ser mas elevado, más poderoso, que se pueda imaginar -ahí no está la verdadera trascendencia-, sino que consiste en una nueva vida “para los demás”, en la participación en la existencia de Jesús. No son las tareas infinitas e inaccesibles las que constituyen la trascendencia, sino el prójimo que hallamos en nuestro camino”.

“El mundo, mayor de edad”

Entre el 30 de abril y el 18 de julio de 1944 toma Bonhoeffer una conciencia cada vez más aguda de que, a consecuencia de una evolución histórica producida principalmente por el siglo de las Luces, el mundo ha llegado a su mayoría de edad, ha adquirido una cierta autonomía, una autosuficiencia en numerosos ámbitos, y esto de manera irreversible.

El mundo ha aprendido a resolver todas las cuestiones importantes sin apelar a la “hipótesis Dios”. Y esto vale -para Bonhoeffer- no sólo para las cuestiones científicas y artísticas, sino también para las éticas e incluso para las religiosas. Corno en el ámbito científico, también en el humano, Dios es empujado cada vez más lejos, fuera de la vida: él pierde terreno.

Bonhoeffer analiza esta nueva forma que adopta el ateísmo en la modernidad. Hay en él un desplazamiento significativo: no se trata tanto de la negación de la existencia de Dios como de la afirmación de su inutilidad. Cuando el mundo era “menor de edad”, la “hipótesis Dios” poseía todavía su utilidad. Pero, alcanzada la mayoría de edad, el mundo pasa fácilmente de Dios. Es lo que Bonhoeffer constata en el contexto arreligioso de la prisión, sensible a este ateísmo práctico. Y da su diagnóstico:

“Las personas religiosas hablan de Dios cuando los conocimientos humanos (a veces por pereza) chocan con sus límites o cuando las fuerzas humanas fallan. En el fondo se trata de un deus ex machina que ellos hacen salir a escena para resolver problemas aparentemente insolubles o para intervenir en ayuda de la impotencia humana. En una palabra: explotan siempre la debilidad y los límites de los seres humanos. Evidentemente, esta manera de actuar sólo puede durar hasta el día en que los seres humanos, con sus propias fuerzas, harán retroceder un poco sus límites y en que el deus ex machina resultará superfluo”.

Y prosigue:

“Me gustaría hablar de Dios, no en los límites, sino en el centro, no en la debilidad, sino en la fuerza, no a propósito de la muerte y de la falta, sino en la vida y la bondad del ser humano. En los límites, me parece preferible callarse y dejar sin resolver lo que no tiene solución (…). Dios está en el centro de nuestra vida, estando más allá de ella”.

Bonhoeffer piensa a Dios en la positividad, en el centro de la realidad. El Dios viviente ha creado y crea el mundo. Éste posee su autonomía. Reposa en la mano de Dios. Y por esto Dios no tiene necesidad de intervenir en él de modo visible o milagroso. Pues, como Creador que es, constituye el centro absoluto de la realidad.

Bonhoeffer pone en guardia al teólogo contra toda apologético que intente probar a este mundo adulto que no puede vivir sin el “tutor Dios”. “Desearía llegar -escribe- a que Dios no sea introducido fraudulentamente por un vericueto hábilmente disimulado, sino que se reconozca simplemente el carácter adulto del mundo y del ser humano.” La mayoría de edad hay que comprenderla positivamente, “mejor de lo que ella misma se comprende, mediante Cristo y el Evangelio”.Y esto sin intentar “camuflar el ateísmo del mundo; por el contrario, es preciso quitarle el velo. Y es justamente así como cae sobre el mundo una luz sorprendente. El mundo adulto es un mundo sin Dios y por esto acaso está más cerca de Dios de lo que lo estaba el mundo menor de edad”.

“Etsi Deus non daretur”

Partiendo de la constatación empírica de la mayoría de edad del mundo, le dio Bonhoeffer una interpretación teológica con miras no sólo a la humanidad, sino también a la cristología, invitando a una nueva comprensión del ser humano y de Dios, que encuentra su fundamento en la cristología:

“No podemos ser honestos sin reconocer que es necesario que vivamos en el mundo etsi Deus non daretur.(…). Llegados a la mayoría de edad, hemos de reconocer de forma más verdadera nuestra situación ante Dios. Dios nos hace saber que es preciso que vivamos como seres humanos que llegan a vivir sin Dios. ¡El Dios que está con nosotros es el que nos abandona (Mc 15,34)! El Dios que nos deja vivir en el mundo sin la hipótesis de trabajo “Dios” es aquél ante el cual estamos constantemente. Ante Dios y con Dios vivimos sin Dios. Dios se deja desalojar del mundo y clavar en cruz. Dios es impotente y débil en el mundo y sólo así está con nosotros y nos ayuda. Mt 8,17 nos indica claramente que Cristo nos ayuda, no por su omnipotencia, sino por su debilidad y sus sufrimientos.”

“He aquí la diferencia decisiva con todas las demás religiones. La religiosidad del ser humano le remite en su miseria al poder de Dios en el mundo: Dios es el deus ex machina. La Biblia le remite al sufrimiento y a la debilidad de Dios. Sólo el Dios sufriente puede ayudar. En este sentido, se puede decir que la evolución del mundo hacia la edad adulta, haciendo tabla rasa de una falsa imagen de Dios, libera la mirada del ser humano para dirigirla hacia el Dios de la Biblia, que adquiere su poder y su lugar en el mundo por su impotencia.”

Esta es la radicalización cristológica operada por el último Bonhoeffer. El argumento cristológico es el de la redención en la pasión y crucifixión de Cristo. Dios ya no es el deus ex machine pretendidamente todopoderoso, hecho a medida de nuestras concepciones del poder, al que se puede apelar cuando uno está escaso de soluciones, sino que el Dios de la Revelación es el que nos abandona, el que nos salva por su receso y su impotencia en este mundo. Este es el Dios revelado, el Dios que ninguna sabiduría humana, ninguna religión, se ha atrevido a proponer. Pero hay que pesar las palabras: “Dios nos hace saber que es preciso vivir como seres humanos que llegan a vivir sin Dios. El Dios que está con nosotros es el que nos abandona. El Dios que nos deja vivir en el mundo sin la hipótesis de trabajo Dios, es aquél delante del cual estamos constantemente”.

Advirtamos que Dios continúa siendo el sujeto de todas las frases. Ni el cristianismo se convierte en ateísmo ni el ateísmo en cristianismo. Es la experiencia del ateísmo del mundo, llegado a su mayoría de edad, la que alcanza aquello que la Revelación cristiana tiene de único y que acontece en la cruz: es en la experiencia del receso de Dios como el ser humano se deja alcanzar por Dios. Igualmente, “vivir en el mundo etsi Deus non daretur”, o sea, como si Dios no fuese dado (se sobreentiende: como “hipótesis”), para el último Bonhoeffer, significa, no “como si Dios no existiese”, sino que Dios no puede ya ser presupuesto, precisamente en un “mundo llegado a la mayoría de edad” y arreligioso, para el cual “la hipótesis de Dios” resulta, en lo sucesivo, superflua.

“La disciplina del arcano”

Hasta tres veces menciona Bonhoeffer la “disciplina del arcano” . “Es necesario -escribe- restablecer una disciplina del arcano, por la que los misterios de la fe cristiana deben ser protegidos de la profanación”. Por analogía con la Iglesia antigua que no presentaba los misterios cristianos sin una larga iniciación, es preciso no mezclar la consolación de Dios con las realidades dramáticas del ser humano ni separar el cristianismo de la realidad.

Para el último Bonhoeffer, el cristianismo y la Iglesia no se diluye en el mundo, sino que la Iglesia sigue siendo una Iglesia de bautizados en Cristo, cuyo testimonio será precisamente oculto: “Nuestro ser cristiano no puede tener hoy sino dos aspectos: la plegaria y la acción por los seres humanos según la justicia.(…). La vida de los cristianos será silenciosa y oculta. Pero habrá seres humanos que orarán, actuarán con justicia y esperarán el tiempo de Dios”. La Iglesia es siempre Cristo bajo forma de comunidad, escondido entre los seres humanos, existiendo “para los demás”. Y viviendo de la sola gracia.
Para Bonhoeffer, hay asimismo una necesario pudor o interioridad de la fe, que no tiene nada que ver con la ostentación religiosa y que, por el contrario permite una presencia en el mundo más profunda y respetuosa de su autonomía. En una carta expresa así su malestar en presencia de los que hablan en una “terminología religiosa”:

“Me pregunto a menudo por qué un instinto cristiano me inclina con frecuencia hacia las personas que no son religiosas, más bien que hacia las que lo son. Y esto no con una intención misionera, sino casi fraternalmente. Mientras que, frente a personas religiosas, con frecuencia no me atrevo a pronunciar el nombre de Dios -porque tengo la impresión de que produzco un sonido falso y de que no soy honesto- (…) frente a personas no religiosas puedo ocasionalmente nombrar a Dios con toda tranquilidad y como algo que cae por su peso”.

Las realidades “últimas” y “penúltimas”

Por “realidades últimas” entiende Bonhoeffer el acontecimiento de la Revelación en Cristo y por “realidades penúltimas”, el mundo en que vivimos. Ahora bien, Cristo, la última Palabra que no pasará jamás y que pone su sello en todas las cosas, no sólo hace que “lo penúltimo” -las realidades humanas ordinarias y banales de la existencia- se presente, sino que se remite continuamente a ello. Para él, la fe nos remite, no a unos problemas religiosos, sino a nuestras tareas humanas: “Nuestra mirada se dirige hacia las realidades últimas, pero tenemos todavía nuestras tareas, nuestras alegrías y nuestros sufrimientos en esta tierra”.

“Sólo si se ama la vida y la tierra lo bastante para que todo parezca acabado cuando ellas están perdidas, se tiene el derecho de creer en la resurrección de los muertos y en un mundo nuevo (…). El que quiere pasar inmediatamente al NT, a mi juicio, no es cristiano (…). La última palabra no debe preceder a lo penúltimo. Vivimos en las realidades penúltimas y esperamos, en la fe, las últimas.”

Bonhoeffer utiliza aquí un argumento a fortiori -“Sólo si… “para significar que Cristo, con su santidad, no arrasa lo que precede, sino que asume y culmina infinitamente lo que ya era “bueno”, y en lo que él se apoya, superándolo, revelando así de nuevo el “precio”. Lo que hay de último y definitivo en la Revelación de Dios, precisamente en el hombre Jesús, no anula ni la realidad ni el valor -únicos- de lo que es “penúltimo”, terrestre, provisional y frágil, sino que lo eleva y lo “salva” para darle gratuitamente todo su valor. En este sentido, ya que lo “último”, que es Cristo, remite a lo “penúltimo”, que es el mundo con sus tareas humanas, “Cristo puede llegar a ser también el Señor de los no-religiosos”.

Llegar a ser “un ser humano y un cristiano”

Antes de desentrañar el contenido de la carta del 21.07.1944, conviene recordar el contexto: desde la prisión de Tegel, Bonhoeffer escribe a su amigo Bethge, el día siguiente del complot abortado contra Hitler, en el que él estaba implicado. Sabe que apenas queda esperanza para él, no sólo de salir en libertad, sino también en vida. Ahora bien, durante su cautividad encuentra personas que, sin invocar a Dios, permanecen profundamente humanas hasta el fin. Es en este contexto en el que él prolonga su cuestionamiento teológico: “¿Cómo puede Cristo llegar a ser también Señor de los no-religiosos?”.

En esta carta Bonhoeffer constata positivamente el proyecto del hombre moderno de llegar a ser humano sin “Dios”, sin un “Dios” que deshumanizaría, indicando al mismo tiempo el camino de humanización al que conduce el proyecto de llegar a ser más humano con el Dios revelado en el hombre Jesús. Recuerda que “el cristiano no es un homo religiosus, sino simplemente un hombre, como Jesús era un hombre por contraposición a Juan Bautista”.

Conviene evitar un malentendido. Sería un contrasentido tomar al Bonhoeffer de 1944-45 por un teólogo que anunciase un cristianismo secularizado, un humanismo modelado sobre el ateísmo, en que Jesús sería una referencia histórica entre otras. Bonhoeffer no se convierte en ateo. Hay que pesar todas las palabras de la carta del 21.07.1944:

“El cristiano es terrestre, no de manera anodina y banal, como la gente ilustrada, eficaces, indolentes o lascivos, sino que es disciplinado y el conocimiento de la muerte y de la resurrección está siempre presente en él. Creo que Lutero vivió de esta forma”.

Afirmar que “el cristianismo no es de este mundo” significa -para Bonhoeffer- que no es una religión, la cual:

1) apoyándose sobre un presupuesto metafísico, apunta a un más allá del mundo para huir de la realidad de este mundo;

2) apoyándose sobre el presupuesto de la interioridad o “alma”, por oposición a la exterioridad y a la historia, conduce al individualismo y a la autosatisfacción por las propias obras;

3) apoyándose sobre el presupuesto de la parcialidad, la religión se reserva un ámbito separado de lo profano: lo sagrado.

Pues bien, para Bonhoeffer, es ahí todavía donde la experiencia del ateísmo del “mundo que ha llegado a su mayoría de edad” alcanza el culmen de la Revelación divina. Pues, paradójicamente, Dios no se ha revelado en un hombre religioso en el triple sentido mencionado, sino en, por y como un ser humano (Mensch); no en un sacerdote, sino en, “ser humano sin más”; no en lo sagrado, sino simplemente en la vida humana. Jesús no es Juan Bautista: “Vino Juan Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Está endemoniado. Vino el Hijo del hombre que come y bebe, y decís: Mirad qué comilón y bebedor, amigo de recaudadores y pecadores”(Lc 7,33.34), o sea, de los “no-religiosos”.

Para Bonhoeffer, Cristo no es un hombre de lo sagrado, sino un homo humanus: un humano que vive lo humano con cada ser humano, revelando así la profundidad de gracia en lo interior mismo de lo humano. Para él, si Dios ha asumido plenamente nuestra humanidad en su Hijo, es bueno para el hombre ser hombre, llegar a serlo y seguir siéndolo, para ser, tras las huellas de Cristo, un hombre con y para los demás.

De la misma manera, si Dios lo ha creado todo y lo ha querido salvar todo en su Verbo hecho carne, todo lo que es carne, “la vida humana entera”, debe ser también el lugar de su presencia y no sólo el ámbito litúrgico. Es en este sentido como hay que comprender que “el cristiano es terrestre”. Consiguientemente, no es que el cristianismo esté reservado a una élite piadosa que crece al socaire de lo sagrado, si que el cristiano sigue a Cristo convirtiéndose radicalmente en hombre, y no con las prácticas religiosas. En este sentido, “Cristo puede llegar a ser también Señor de los no-religiosos”. El “ser cristiano” recibe de la Encarnación su significado último: es llegar a ser humano en el sentido pleno de la palabra, y seguir siéndolo en el contexto deshumanizante de la prisión. En la misma carta escribe Bonhoeffer:

“Sigo aprendiendo que es viviendo plenamente la vida terrestre como uno llega a creer. Cuando se ha renunciado completamente a llegar a ser alguien -un santo o un pecador convertido o un hombre de Iglesia- (…), a fin de vivir en la multitud de tareas, de cuestiones (…), de experiencias y de perplejidades(…), entonces uno se pone plenamente en manos de Dios, uno toma en serio, no sus propios sufrimientos, sino los de Dios en el mundo, donde vela con Cristo en Getsemaní (…); es así como uno llega a ser un ser humano, un cristiano”.

Tal es la radicalización cristológica operada desde el ángulo de la humanidad de Dios por el últimoBonhoeffer: llegar a ser un ser humano, y no sólo un “cristiano”, porque Dios mismo se ha revelado absolutamente en un ser humano -en Jesús- “con” y “por los demás”.

La muerte de Bonhoeffer, un lugar teológico privilegiado

Hasta septiembre de 1944, en la prisión disponía Bonhoeffer de libros, de posibilidad de escribir y de fumar. Después que el 22 deseptiembre la Gestapo descubrió papeles comprometedores para el grupo de Resistencia al que pertenecía, el 8 de octubre es trasladado de Tegel a la prisión de la Gestapo en Berlín y de allí a Buchenwald y finalmente a Flossenbürg. En adelante cesan las cartas y se rompen los contactos con el mundo exterior. Bonhoeffer sabe que va a morir. Podríamos terminar donde acaban sus cartas. Pero su muerte nos parece un lugar teológico privilegiado para meditar y orar, como lo muestra el relato de quienes pudieron tener algún contacto con él. Un oficial se expresa así:

“Bonhoeffer era todo humildad y serenidad. Me parecía siempre que irradiaba una atmósfera de bondad, de gozo, a propósito de los más pequeños acontecimientos de la vida, así como de profunda gratitud por el simple hecho de estar en vida (…). Fue uno de los raros seres humanos que he encontrado para el que Dios era una realidad, y siempre cercana.”

Un rabino, que no había conocido a Bonhoeffer, escribió a E.Bethge, después de la publicación de Resistencia y sumisión que Bonhoeffer le había hecho comprender por primera vez que se puede amar a Jesucristo. El médico del campo, al que Bonhoeffer fue conducido para ser ejecutado, relata así su muerte:

“He visto al pastor Bonhoeffer de rodillas delante de su Dios en intensa plegaria. La manera perfectamente sumisa y segura de ser escuchado, con la que este hombre extraordinariamente simpático oraba, me conmovió profundamente. En el lugar de la ejecución todavía oró, luego subió al cadalso. La muerte tuvo lugar en pocos segundos. Durante los cincuenta años que llevo de práctica médica no he visto morir a un ser humano tan totalmente abandonado en las manos de Dios”.

La muerte de Dietrich Bonhoeffer nos parece un lugar teológico privilegiado por cuanto, última y radicalmente, da testimonio de la unidad de la vida y del pensamiento de un ser humano, de un cristiano, de un teólogo: él realiza en su existencia lo que él ha pensado teológicamente. La inscripción grabada sobre la placa conmemorativa de la iglesia de Flossenbürg, donde fue ejecutado, -“Testigo de Jesucristo entre sus hermanos”- nos parece que expresa bien lo que Bonhoeffer no ha cesado jamás de ser durante su vida: un compañero de humanidad, el ser humano y el pastor que confiesa hasta el fin a Cristo, Señor.

Tradujo y condensó: Márius SALA 

Relat 292

http://www.mercaba.org/FICHAS/Relat/dietrich_bonhoeffer_cristo.htm 

 

Por qué Cristo vino en la primera navidad

Evangelismo y establecimiento de nuevas iglesias

Por qué Cristo vino en la primera navidad

Artículo escrito por Dr. Gerardo Laursen
diciembre 2008

Estimado(a) Lector/a: 

Cada año en el mes de diciembre, millones alrededor del mundo celebran la navidad.  Con tantas actividades, fiestas, adornos, comercialismo y regalos, es fácil olvidar la razón para la celebración. Afortunadamente, la temporada nos da oportunidades de compartir nuestra fe, por explicar por qué vino el Señor Jesucristo en la primera navidad de la historia. 

Alguien me preguntó hace tiempo: “¿Qué es lo correcto: Cristo vino para darnos un ejemplo para vivir o para morir por nuestros pecados?” Contesté: “Sí, y más.” El vino en la primera navidad por los menos por 20 razones. Claro para nosotros, la razón más importante es la de morir, pero hay muchas más. El vino: 

1.  Para dar buenas nuevas a los pobres. Lc. 4:18, El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres.

2.  Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón, 18.

3.  Para pregonar libertad a los cautivos, 18.

4.  Para pregonar vista a los ciegos, 18.

5.  Para poner en libertad a los oprimidos, 18.

6.  Para predicar el año agradable del Señor, Lc. 4:19.

7.  Para anunciar el reino de Dios. Lc. 4:43, Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

8.  Para hacer la voluntad del Padre. Jn. 4:34, Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

Jn. 5:30, No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

Jn. 6:38-40, Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.  Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

9.  Para hacer las obras del Padre. Jn. 9:4, Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

10. Para redimir a los debajo de la ley. Gá. 4:5, Para que redimiese a los que estaban bajo de la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

11. Para que vivamos por él. 1 Jn. 4:9, En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

12. Para ser propiciación por nuestros pecados. 1 Jn. 4:10, En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

13. Para ser Salvador del mundo. 1 Jn. 4:14, Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo para ser Salvador del mundo.

14. Para que gustase la muerte por todos. He. 2:9, Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

15. Para perfeccionarse. He. 2:10, Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

16. Para revelar a Dios. He. 2:12, Diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré.

17. Para destruir al diablo. He. 2:14, Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.

18. Para librar de servidumbre. He. 2:15, Y librar a los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

19. Para quitar el pecado. He. 9:26, De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.

20. Para darnos un ejemplo. 1 P. 2:21, Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;

¿No le es maravilloso que Cristo viniera a la tierra por tantas razones?  ¿Se aprecia el sacrificio de Cristo?  ¿Aprovechó la oferta de la salvación?  Ro. 10:13, “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”  ¿Vive ahora una vida de gratitud?  Tito 3:8, “Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.”

Seamos fieles compartiendo el evangelio esta navidad,

Scott Yingling

Director General de ObreroFiel.com


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UN SALVADOR… CRISTO EL SEÑOR

UN SALVADOR… CRISTO EL SEÑOR

El mensaje del ángel a los pastores identifica al niño recién nacido como “un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:11). Este capítulo es un breve estudio de estos tres títulos cristológicos.

Salvador

Salvador (griego soter} es uno de los más queridos de todos los títulos honoríficos otorgados al Señor Jesucristo. Sin embargo, es sorprendente que se use sólo unas quince veces en el Nuevo Testamento para referirse específicamente a Cristo.

Algunos gobernantes de las épocas preneotestamentaria y neo-testamentaria se arrogaron este título, u otros se lo atribuyeron. La idea a menudo era la de libertador. También se emplea al hablar de Dios en la Septuaginta. Por ejemplo, Isaías 43:3 dice: “Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador.” Por consiguiente, cuando se aplica a Jesús incluye la idea de su deidad. Con frecuencia se emplea junto con el título Señor (por ejemplo, 2 Pedro 1:11; 2:20; 3:2,18).

Es importante ver la conexión entre este título y el nombre Jesús. Jesús (griego lesous) se encuentra en la Septuaginta como traducción del nombre hebreo Josué, que está basado en el verboyasha’ “liberar”. El significado tipológico de Josué se encuentra en Hebreos, capítulos 3 y 4. Así como Josué guió al pueblo de Dios en la tierra prometida y a la victoria sobre sus enemigos, así el Josué del Nuevo Testamento — Jesús — libera al pueblo de Dios y lo guía en la vida victoriosa.

Eso recuerda la declaración del ángel a José: “Llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). Palabras cognadas con soler (tales como sotería, “salvación, liberación”; sozein, “salvar, liberar”) muestran que la liberación llevada a cabo por Cristo es comprehensiva. Efectivamente, Él nos libera del pecado, pero también libera de la enfermedad (Mateo 9:21-22; Marcos 6:56; Santiago 5:15) y de la muerte (Lucas 8:50). Además, nos liberará de nuestro cuerpo terrenal, transformándolo para que sea corno su glorioso cuerpo (Filipenses 3:20). Es, en verdad, el Salvador del mundo (Juan 4:42; 1 Juan 4:14), pero es de manera especial el Salvador de su cuerpo, la iglesia (Efesios 5:23).

Cristo

A continuación el ángel identifica al Salvador como “Cristo” (griego jrislos). La palabra es un adjetivo sustantivo que quiere decir “ungido”. Está basado en el verbo jríein (ungir) y es el equivalente griego del hebreo mashiaj (Mesías) que viene del verbo mashaj (ungir). Se ve claramente en Juan 1:41 la equivalencia de significado de estas palabras griega y hebrea.

Por consiguiente debemos ir al Antiguo Testamento para lograr comprender de manera adecuada este título cristológico. Un mashiaj era una persona a quien Dios asignó una tarea especial y que fue por lo tanto ungida con aceite. Se emplea el término corrientemente al hablar de un rey (1 Samuel 12:3, 5; 6:11; 2 Samuel 1:14), y en el Salmo 2:2 se usa para designar al Mesías venidero. Los sacerdotes (Aarón y otros) eran ungidos también (Éxodo 28:41; 29:7; 30:30; 40:13-15; Levítico 4:3; 21:10; Números 3:3). Además, hay una referencia a la unción de un profeta (1 Reyes 19:16).

El título Cristo, por lo tanto, se refiere específicamente a la obra de Jesús. Él también fue comisionado para una tarea especial. Pero su unción fue para un papel profetice, más bien que para un papel real o sacerdotal. La unción tuvo lugar en su bautismo cuando el Espíritu Santo descendió sobre Él. Jesús afirmó ser el Mesías (o Cristo) cuando en los primeros días de su ministerio se aplicó a sí mismo Isaías 61:1-3: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas … Me ha enviado … a pregonar libertad…, a poner en libertad a los oprimidos …” (Lucas 4:18-19)

Pedro declaró: “Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret… éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo” (Hechos 10:38). Este título, por lo tanto, pone énfasis en la relación muy estrecha entre Jesús y el Espíritu Santo. Aunque era completamente Dios (el título Señor), también era completamente hombre y por consiguiente dependiente del Espíritu.

 Un salvador . . . Cristo el Señor

Otros pasajes mesiánicos en Isaías también enfatizan esa relación entre el Mesías y el Espíritu Santo (11:1-4; 42:1-4).

Señor

Si la designación Cristo/Mesías señala la humanidad del Salva-ior, el título Señor señala su deidad. Esta designación (griego hunos) ;s uno de los títulos cristológicos que con más frecuencia ocurre. Pernos su suma importancia en la declaración de Pablo de que una condición indispensable para la salvación es la confesión de Jesús como Señor (Romanos 10:9).

¿Qué significaba para los escritores bíblicos el título Señor? Hay dos conceptos fundamentales. En primer lugar, señala su absoluta Deidad. Para entender esto debemos volver al Antiguo Testamento. La versión Reina-Valera del Antiguo Testamento contiene dos for¬mas de la palabra: “Señor” y “Jehová”. El primero es el equivalente del griego kurios y traduce el hebreo ‘adon o ‘adonai.

La forma “Jehová” es el nombre personal o de pacto de Dios, que también se puede traducir “Yahvéh”. Los judíos consideraban tan sagrado este nombre que evitaban pronunciarlo. Cuando lo encon¬traban en su lectura de las Escrituras, lo sustituían por ‘adonai.

Se refleja esta práctica en la Septuaginta, la traducción de las Escrituras hebreas al griego hecha por eruditos judíos de la época intertestamentaria. Cuando ocurría el nombre Yahvéh, lo traducían como kurios, al igual que ‘adon y ‘adonai. Esa traducción tuvo una influencia importante sobre la Iglesia primitiva, de manera que cuando el Nuevo Testamento aplica el título kurios a Jesús, lo identifica con Yahvéh del Antiguo Testamento y sugiere que Él también es Dios.

Pablo dice que después de la muerte de Jesús, Dios le dio “un nombre que es sobre todo nombre”; en versículos posteriores relaciona esto con el hecho de que Jesús es Señor (Filipenses 2:9-11).

En segundo lugar, la palabra kurios incluye las ideas de posesión, autoridad, superioridad y soberanía. Como los cristianos primitivos profesaban el señorío de Cristo, a veces encontraban oposición de las autoridades civiles ya que los emperadores romanos se consideraban soberanos universales y algunos llegaron a afirmar su propia divinidad. Pero para el cristiano sólo hay “un Señor” (Efesios 4:5). En el libro de Apocalipsis, que se escribió durante un tiempo de persecución imperial, se denomina a Jesús “Rey de reyes y Señor de señores” (19:16; también 17:14).

Fuente:

Antonio Di Palma, Tesoros Léxicos de la Palabra de Dios, p.15-17,ed. Vida

Críticas de la Traducción del Nuevo Mundo

Críticas de la Traducción del Nuevo Mundo

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La Biblia de los Testigos de Jehová es conocida como la Traducción del Nuevo Mundo. La Sociedad Watchtower cree que esta es la más exacta traducción de la Biblia y es la única que usan en sus enseñanzas y lectura. Esta Biblia apareció primero en inglés en un solo libro en 1961 después de haber sido presentada en cinco tomos sucesivos en 1953, 1955, 1957, 1958 y 1960. La versión española apareció en 1967 en una primera edición de 500.000 ejemplares.

Everet R. Storms, editor de “The Gospel Banner”, publicación oficial de la Iglesia Misionera Unida, ha acusado a los Testigos de Jehová de producir su propia traducción adulterada de la Biblia

(1). Él y otros han críticado duramente la Sociedad Watchtower de retocar y falsificar las sagradas escrituras. Algunos ejemplos de su mala traducción se puede encontrar en los siguientes textos: Hebreos 1:6; 1ª Corintios 11:30; Juan 1:1; Gálatas 5:15; Tito 2:13; Colosenses 2:12; Juan 8:58; y 1ª Juan 5:20; Mateo 10:38; Romanos 14:8-9; Mateo 27:52,53 y mucho más.

(2). Cuando el editor Storms trató de conseguir los nombres de los miembros que forman parte del comité que tradujo la Traducción del Nuevo Mundo, no obtuvo respuesta. “La sociedad”, dijo Storms,”rehusó categóricamente revelar la identidad de los miembros del comité traductor”.

(3). Cuando Eugenio Danyans les hizo la misma pregunta, ellos le comunicaron lo siguiente: “La Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras no fue producida con el objetivo de glorificar o sostener la memoria del nombre de hombres. Por lo tanto, los hombres que forman el comité de traducción han indicado a la Junta Directiva de la Sociedad su deseo de permanecer anónimos, y específicamente no desean que sus nombres sean publicados mientras estén en vida ni después de su muerte”

(4). Ahora se puede preguntar – ¿Por qué es tan importante que sean anónimos? ¿Es posible que tengan algo que ocultar?

En 1983, Raymond Franz, anterior miembro del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová y sobrino del ex-presidente Frederick W. Franz, escribió un libro títulado Crisis de Conciencia . Él hace eco que la Traducción del Nuevo Mundo no menciona el nombre de ningún traductor y es presentada como el resultado del trabajo anónimo del “New World Translation Committee” (Comité de la Traducción del Nuevo Mundo). En realidad, los miembros de este comité eran Frederick W. Franz, Nathan H. Knorr, Albert Schroeder, Milton Henschel y George D. Gangas. Con respecto a Fredrick W. Franz, Raymond dice que “era el único con suficiente conocimiento de las lenguas bíblicas para intentar una traducción de esta clase. Él había estudiado griego por dos años en la Universidad de Cincinnati, pero el hebreo lo estudió por sí solo (autodidacto)”

(5). Curiosamente, Dr. Walter Martin dice que en una Prueba del Fiscal en Escocia el 24 de noviembre de 1954 entre Walsh y Latham, “Fredrick W. Franz admitió bajo juramento que no podía traducir Génesis 2:4 del hebreo” (un versículo que cualquier estudiante del primer curso de hebreo en un Seminario Teológico podría traducir)

(6). Después de repasar los datos, Dr. Martin concluye que el Comité de Traducción de la Biblia del Nuevo Mundo no merece ningún respeto porque “no había ningún traductor reputado con títulos reconocidos en exégesis o traducción griega o hebrea”

(7). Para fomentar el argumento que la Traducción del Nuevo Mundo es mala, aquí están las observaciones escritas por famosos eruditos del griego y del Nuevo Testamento sobre el modo en que la TNM vierte Juan 1:1, pero también son indicativos de las opiniones acerca de la TNM en general:

Dr. J.R. Mantey (que es citado en las páginas 1158-1159 de la Traducción Interlineal del Reino de la Sociedad Watchtower en inglés): “Una sorprendente mala traducción.”

“Obsoleta e incorrecta”, “No es ni erudito ni razonable traducir Juan 1:1 ‘La palabra era un dios’”.

Dr. William Barclay de la Universidad de Glasgow, Escocia: “El modo en que esta secta tuerce deliberadamente la verdad se puede ver en sus traducciones del Nuevo Testamento. Juan 1:1 es traducido: “la Palabra era un dios”. Una traducción que es gramáticamente imposible. Es abundantemente claro que una secta que traduce el Nuevo Testamento de esta manera carece de honradez desde el punto de vista intelectual”.

Dr. Bruce M. Metzger de la Universidad de Princeton (profesor de Lenguaje y Literatura del Nuevo Testamento):

“Una horriblemente mala traducción…” “errónea”, “perniciosa…” “reprensible”. “Si los Testigos de Jehová toman esta traducción en serio son politeístas”.

Dr. Samuel J. Mikolasky de Zurich, Suiza: “Esta construcción anártrica (usada sin el artículo) no tiene el mismo significado que el artículo indefinido “un” tiene en inglés.

Es algo monstruoso traducir esta frase como ‘la Palabra era un dios’”.

Dr. James L. Boyer del Seminario Teológico de Winona Lake, Indiana: “Nunca he oído, ni leído ningún erudito del griego que concuerde con la interpretación de este versículo (Juan 1:1) en la que insisten los Testigos de Jehová. Nunca me he encontrado con uno de ellos (miembros de la Sociedad Watchtower) que tenga conocimiento del idioma griego”.

Dr. Philip B. Harner de la Universidad de Heidelberg: “El verbo precedente a una forma anártrica probablemente significaría que el LOGOS era ‘un dios’ o persona divina de cierta clase, perteneciente a la categoría general de TEOS, pero un ser distinto de HO TEOS. En la forma que Juan usó, la palabra TEOS está colocada al principio para énfasis (lo cual descarta por completo la traducción ‘un dios’)”.

Dr. Eugene A. Nida – Director del Departamento de Traducción de la Sociedad Bíblica Americana: “Respecto a Juan 1:1 hay una complicación solo porque evidentemente la Traducción del Nuevo Mundo fue hecha por personas que no toman en serio la sintaxis del griego”.

Dr. J.J. Griesbach (cuyo Nuevo Testamento griego fue usado por la Sociedad Watchtower en su publicación de The Emphatic Diaglott ): “Son tan numerosos y claros los argumentos y testimonios de la Escrituras a favor de la verdadera deidad de Cristo, que apenas puedo imaginar como, reconociendo la autoridad divina de la Escritura y con respecto a las reglas justas de la interpretación, puede esta doctrina ser puesta en duda por hombre alguno. Especialmente el pasaje de Juan 1:1-3 es tan claro y tan superior a toda excepción, que ningún esfuerzo, ya sea de comentadores o de críticos, puede arrebatarlo de las manos de los defensores de la verdad”.

Otros famosos eruditos del griego y hebreo que también critican la Traducción del Nuevo Mundo son: Dr. Edgar J. Goodspeed, Dr. Paul L. Kauffman, Dr. Charles L. Feinberg, Dr. Walter Martin, Dr. F.F. Bruce, Dr. Ernest C. Colwell, Dr. J. Johnson, Dr. H.H. Rowley y Dr. Anthony Hoekema (8).

*En el libro “EL VERBO”- ¿QUIÉN ES? SEGUN JUAN, publicado por la Sociedad Watchtower en 1962, apareció en la página 5 una traducción de Juan 1:1 del Nuevo Testamento-Nueva Traducción y Explicación basada en los manuscritos más Antiguos por un sacerdote católico romano alemán llamado Juan (Johannes) Gréber, edición 1937.

Ellos citan su obra para apoyar su traducción de Juan 1:1 “la Palabra era un dios”. Además ellos le citan en las siguientes publicaciones: ASEGURENSE DE TODAS LAS COSAS, 1970, pg. 491; LA ATALAYA, 1 de mayo de 1976, pg. 288; AYUDA PARA ENTENDER LA BIBLIA, 1987, pg. 1258.

Lo sorprendente de todo esto es el hecho de que LA ATALAYA del 15 de enero de 1956 dijo lo siguiente: “Queda muy manifiesto que el ex-sacerdote Gréber fue ayudado en su traducción por los espíritus en quienes él cree”(pg. 432). La verdad es que él y su esposa (una médium espiritista) se comunicaron con el mundo espiritual.

El cuenta sus experiencias en su libro COMUNICACION CON EL MUNDO ESPIRITUAL. Queda manifiesto que La Sociedad Watchtower ha citado a Juan Gréber para apoyar su mala traducción de Juan 1:1 sabiendo que era un espiritista.

Autor: Por Dennis Swick.

Fuente:http://www.fbinstitute.com/Espanol/various/nuevomundo.htm

La Iglesia está fundada sobre la “Piedra Angular” que es Cristo, dice el Papa

Vaticano

La Iglesia está fundada sobre la “Piedra Angular” que es Cristo, dice el Papa

Introduccion:

La verdad es que me soprendió el  leer que el Papa decía esto, ya que siempre han rebuznado lo de “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia…”

Realmente me sorprendió mucho este artículo,y es por eso que lo publiqué.
Yo espero sinceramente que la I.C.R. pueda cambiar a tiempo. No pretendo que cambie totalmente, pero al menos empieze a modificar su rumbo. Que los dogmas erróneos empiecen a caer.

Paulo Arieu

.- Miles de fieles y peregrinos se dieron cita este mediodía en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras iniciales recordó que la comunidad cristiana está formada por todos los cristianos cuales piedras vivas y que está fundada sobre su piedra angular, el Señor Jesús.

“El templo de ladrillos es símbolo de la Iglesia viva, la comunidad cristiana que desde los Apóstoles Pedro y Pablo, en sus cartas, era el ‘edificio espiritual’, construido por Dios con las ‘piedras vivas que son los cristianos, sobre el único fundamento que es Jesucristo”, dijo el Pontífice haciendo referencia al Evangelio de hoy.

Asimismo agregó que “la belleza y la armonía de las iglesias, destinadas a dar gloria a Dios, invitan a nosotros humanos, limitados y pecadores, a convertirnos para formar un ‘cosmos’, una construcción bien ordenada en estrecha comunión con Jesús, que es el verdadero Santo de los Santos”.

“Esto –prosiguió el Papa– se realiza en modo culminante en la liturgia eucarística en la que la ‘ecclesia’, es decir la comunidad de los bautizados, se encuentra reunida para escuchar la Palabra de Dios y para nutrirse del Cuerpo y Sangre de Cristo. Aquí la Iglesia de piedras vivas se edifica en la verdad y en la caridad y vive interiormente plasmada por el Espíritu Santo transformándose en aquello que recibe, conformándose cada vez más al Señor Jesús”.

Más adelante, el Pontífice resaltó que “la fiesta de hoy celebra un misterio siempre actual: que Dios quiere edificarse en el mundo un templo espiritual, una comunidad que lo adore en espíritu y verdad. Pero esto nos recuerda también la importancia de los edificios materiales, en los que las comunidades se reúnen para celebrar las alabanzas a Dios. Cada comunidad tiene el deber de custodiar con cuidado los propios edificios sagrados, que constituyen un precioso patrimonio religioso e histórico”.

La Iglesia celebra hoy la Dedicación de la Basílica Lateranense, llamada “madre y cabeza de todas las iglesias del mundo”. “Esta Basílica –dijo el Papa– fue la primera en ser construida tras el edicto del emperador Constantino que, en el 313, concedió a los cristianos la libertad de practicar su religión. El mismo emperador donó al Papa Melquiades la antigua propiedad de su familia, los Lateranenses, e hizo edificar la Basílica, el Baptisterio y el Patriarcado, es decir la residencia del Obispo de Roma, donde los Papas vivieron hasta el periodo de Aviñón”.

“La dedicación fue celebrada por el Papa Silvestre hacia el 324 y el templo fue intitulado al Santísimo Salvador; solo después del VI siglo se agregaron los títulos de los Santos Juan Bautista y Juan Evangelista. Honorando el edificio sagrado, se busca expresar amor y veneración por la Iglesia romana que, como afirma San Ignacio de Antioquía, ‘preside en la caridad’ de la entera comunión católica”.

Seguidamente Benedicto XVI rezó el Ángelus, saludó a los presentes en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica.

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Parte 2: ¿Es Cristo realmente el único camino a Dios?

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COMO RESPONDER A OBJECIONES-

Parte 2: ¿Es Cristo realmente el único camino a Dios?

Artículo escrito por: Dr. Gerardo Laursen

Estimado(a) Lector/a:

Cuando evangelizamos, hay personas que protestan y presentan objeciones, especialmente contra la persona de Dios o la Biblia o creyentes o religión en general. Algunas objeciones son meramente una manera para decir: “No quiero hablar de eso” (la causa por la cual frecuentemente es un sentir de culpabilidad por el pecado. Se sienten incómodos). Pero si la queja es sincera, somos obligados a proveer respuesta (1 P. 3:15).

Entonces se ofrece algunas respuestas a las objeciones más comunes, siguiendo una serie de artículos.

Objeción: ¿Es Cristo realmente el único camino a Dios? ¿Qué de budistas, musulmanes, hindúes? ¿Cómo puede un Dios de amor enviar a alguien al infierno?

Sugeridas respuestas a una persona que tiene esta queja:

a. No existe fuente de autoridad que diga que todos serán salvos.

b. Nadie tiene derecho de redefinir el cristianismo. El cristianismo es explicado en el Nuevo Testamento, y jamás apoya la salvación de todos o que haya manera de salvarse aparte de Cristo.

c. La Biblia explícitamente dice que Cristo es el único camino a Dios.

Jn. 14:6, “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Hch. 4:12, “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

d. La sinceridad no basta. Intensidad de fe no crea la verdad. Si alguien cree con todo su corazón que portar un huevo frito sobre su oreja le salvará, el resultado no es la salvación. Si alguien cree con todo su corazón que todos serán salvos, no resultaría la salvación de todos, porque Dios ha dicho lo contrario. Si alguien cree con todo su corazón que hay caminos a Dios aparte de Cristo, no resultaría la salvación.

e. Si se puede salvar por un modo que no sea por fe en Cristo, Entonces Cristo por demás murió.

Gál. 2:21, “No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.”

f. La misma Biblia que habla del amor de Dios habla también de la ira de Dios.

Ro. 1:18, “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.”

También habla de juicio:

Hch. 17:31, “por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.”

Y también habla del infierno. En realidad, Jesús habló más del infierno que el cielo.

Mt. 25:41, “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”

Hay que notar que el infierno fue hecho para ángeles caídos. Hay solo 2 destinos eternos, el cielo y el infierno. Entonces, si un ser humano no quiere ir al estado donde se alaba y glorifica a Jesucristo, le queda solo la otra alternativa. Por eso Dios técnicamente no “envía” a nadie al infierno, sino que las personas insisten en ir allá. ¡Qué bueno es Dios para darnos un escape, ya que todos hemos pecado y todos merecemos el infierno! Dios es santo y no tiene comunión con pecadores. Es necesario ser santificado, un milagro que solo Cristo puede hacer.

Mc. 9:43–46, “Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.”

Una observación: el gusano muere en el fuego del basurero de Jerusalén, que a veces se apaga. Pero Jesús clarifica que la ilustración tiene límites. En el infierno, uno no muere. No es cuestión de aniquilación. Sigue sin fin. ¿No sería sabio evitar todo eso?

Ap. 20:10–15, el juicio ante el gran trono blanco,“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Y ví un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

Este pasaje nos revela que Dios tiene libros. Uno, claro es la Biblia, con sus instrucciones y mandamientos. Otro libro más es una cuenta de actividades y pensamientos de los individuos. ¿Qué ha hecho y pensado usted?

g. La invitación de Cristo es abierta a todos.

Ro. 10:13, “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

Ro. 10:9-10, “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

Es tiempo de abandonar teología imaginaria y aceptar la verdad. Cristo le ofrece la salvación. ¿Quiere aceptarla?

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