No Eres Nada Especial – John F. Macarthur

No Eres Nada Especial – John F. Macarthur
Jueves, 15 de abril 2010

Carl Sagan, tal vez la celebridad científica más conocida de las últimas dos décadas. Un astrónomo de renombre y figura de medios de comunicación, Sagan era abiertamente antagónico con el teísmo bíblico. Pero se convirtió en el tele-evangelista jefe de la religión del naturalismo. Predicó una visión del mundo que se basa enteramente en supuestos naturalistas. Detrás de todo lo que enseñó estaba la firme convicción de que todo en el universo tiene una causa natural y una explicación natural. Esa creencia, —una cuestión de fe, no una verdad observación científica -gobernó y le dio forma a cada una de sus teorías sobre el universo.

La religión de Sagan incluía la creencia de que la raza humana no es nada especial. Dada la inmensidad incomprensible del universo y la impersonalidad de todo esto, ¿cómo podría la humanidad, posiblemente, ser importante? Sagan llegó a la conclusión de que nuestra raza no es importante en absoluto. En diciembre de 1996, a menos de tres semanas antes de que Sagan muriera, fue entrevistado por Ted Koppel en “Nightline”. Sagan sabía que estaba muriendo, y le preguntó Koppel, “Dr. Sagan, ¿tiene usted ciertas perlas de sabiduría que le gustaría dar a la raza humana?”

Sagan contestó:

Vivimos en un trozo de roca y metal que rodea una estrella aburrida que es una de las 400 mil millones de otras estrellas que componen la Vía Láctea, que es una de las miles de millones de otras galaxias, que forman un universo, que puede ser uno de un número muy grande-tal vez un infinito número de otros universos. Esa es una perspectiva de la vida humana y de nuestra cultura que vale la pena reflexionar. (ABC News Nightline, 4 de diciembre de 1996)

En un libro publicado a título póstumo, Sagan escribió: “Nuestro planeta es una mota solitaria en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta inmensidad, no hay ningún indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos” (Pale Blue Dot, Nueva York: Random House, 1994, p. 9).

Aunque Sagan decididamente trató de mantener una apariencia de optimismo para el final, su religión le llevó a donde todo naturalismo inevitablemente conduce: a una sensación de insignificancia absoluta y a la desesperación. De acuerdo a su perspectiva, la humanidad ocupa un puesto pequeño-un punto azul pálido en un vasto mar de las galaxias. Por lo que sabemos, pasamos desapercibidos por el resto del universo, no rendimos cuentas a nadie, y somos pequeños e irrelevantes en un cosmos tan expansivo. Es necio hablar de la ayuda externa o el rescate de la raza humana. Ninguna ayuda vendra. Sería bueno si resolviésemos de alguna manera algunos de nuestros problemas, pero si lo hacemos o no en última instancia, seriamos un poco olvidado de trivialidades cósmicas. Eso, dijo Sagan, es una perspectiva que vale la pena reflexionar.

Todo esto pone de relieve la esterilidad espiritual del naturalismo. La religión naturalista borra toda la responsabilidad moral y ética, y en última instancia, abandona toda esperanza para la humanidad. Si el cosmos impersonal es todo lo que hay, todo lo que alguna vez fue, y todo lo que alguna vez será, entonces la moralidad es en última instancia, discutible. Si no hay un Creador personal a quien la humanidad es responsable y la supervivencia del más apto es la ley que rige el universo, todos los principios morales que normalmente regulan la conciencia humana son en última instancia-sin fundamento e incluso perjudiciales para la supervivencia de nuestra especie.

De hecho, el aumento del naturalismo ha significado una catástrofe moral de la sociedad moderna. Las ideologías más perjudiciales de los siglos XIX y XX se basaban todas en el darwinismo. Uno de los primeros campeones de Darwin, Thomas Huxley, dio una conferencia en 1893 en el cual argumentaba que la ética y la evolución son incompatibles. Escribió que “la práctica de lo que es éticamente mejor –lo que llamamos bondad o virtud, – consiste en una línea de conducta que, en todos los aspectos, se opone a lo que conduce al éxito en la lucha cósmica por la existencia” (“Evolución y Ética:” The Romanes Lecture, 1893).

[Nota: Huxley no obstante, pasó a tratar de justificar la ética como un resultado positivo de funciones racionales superiores de la humanidad, y pidió a su audiencia ni a imitar “el proceso cósmico”, ni a huir de él, sino a luchar contra él-ostensiblemente al mantener una cierta apariencia de la moralidad y la ética. Pero lo que no podía hacer-lo que él y otros filósofos de su época ni siquiera se molestaron en hacer-no ofrece justificación alguna para suponer la validez de la moralidad y la ética en sí misma en principios puramente naturalistas. Huxley y sus colegas naturalistas no podían ofrecer ninguna brújula moral que no sean sus propias preferencias personales, como era previsible, todas sus filosofías abrieron la puerta de la subjetividad moral total y finalmente a la amoralidad.]

Los filósofos que incorporaron las ideas de Darwin fueron rápidos en ver el punto de Huxley, concibiendo nuevas filosofías que sentaron las bases para la amoralidad y el genocidio que caracterizó a gran parte del siglo XX.

Karl Marx, por ejemplo, tímidamente siguió a Darwin en la elaboración de sus teorías económicas y sociales. Se inscribió un ejemplar de su libro Das Kapital to Darwin “de un devoto admirador.” Se refirió al El Origen de las Especies de Darwin como “el libro que contiene la base de la historia natural de nuestro punto de vista” (Stephen Jay Gould, Ever Since Darwin, Nueva York: Norton, 1977, p. 26).

La filosofía de Herbert Spencer del “darwinismo social” aplico las doctrinas de la evolución y la supervivencia del más apto para las sociedades humanas. Spencer sostuvo que si la naturaleza misma ha determinado que los fuertes sobreviven y los débiles perezcan, esta norma debe regir también. Las distinciones raciales y de clase reflejan simplemente la manera natural. Por lo tanto, ninguna razón moral trascendente para simpatizar con la lucha de las clases desfavorecidas. Es, después de todo, parte del proceso evolutivo natural-y la sociedad de hecho se podría mejorar mediante el reconocimiento de la superioridad de las clases dominantes y el fomento de su ascendencia. El racismo de los escritores como Ernst Haeckel (que creían que las razas de África eran incapaces de la cultura o el desarrollo mental superior) también tiene sus raíces en el darwinismo.

Toda la filosofía de Friedrich Nietzsche se basaba en la doctrina de la evolución. Nietzsche fue implacablemente hostil a la religión, y en particular el cristianismo. La moral cristiana encarna la esencia de todo lo que Nietzsche odiaba, creía que la enseñanza de Cristo glorificaba la debilidad humana y era perjudicial para el desarrollo de la raza humana. Él se burlaba de los valores morales cristianos como la humildad, la misericordia, la modestia, la mansedumbre, la compasión por los débiles, y el servicio a los otros. A su juicio tales ideales habían criado debilidad en la sociedad. Nietzsche vio a dos tipos de personas-el maestro de clase, un ser iluminado, minoría dominante, y la “manada”, seguidores serviles que eran dirigidos con facilidad. Y concluyó que la única esperanza para la humanidad sería cuando el maestro de clase se convirtiera en una raza de Übermenschen (superhombres), sin el estorbo de las costumbres religiosas o sociales, que tomarían el poder y llevarían a la humanidad a la siguiente etapa de su evolución.

No sorprende que la filosofía de Nietzsche sentara las bases para el movimiento nazi en Alemania. Lo sorprendente es que en los albores del siglo XXI, la reputación de Nietzsche ha sido rehabilitada por portavoces filosóficos y sus escritos son una vez más de moda en el mundo académico. De hecho, su filosofía-o algo muy parecido a ello –es a lo que el naturalismo inevitablemente debe regresar.

Todas estas filosofías se basan en conceptos que son diametralmente opuestos a una visión bíblica de la naturaleza del hombre, porque todos comienzan por abrazar una visión darwiniana del origen de la humanidad. Ellos tienen sus raíces en las teorías anti-cristianas sobre los orígenes del hombre y el origen del cosmos, y por lo tanto no es de extrañar que se opongan a los principios bíblicos en todos los niveles.

El simple hecho de la cuestión es que todos los frutos filosóficos del darwinismo han sido negativos, innobles, y destructivos para el tejido de la sociedad. Ninguna de las grandes revoluciones del siglo XX, dirigido por filosofías post-darwinianas han mejorado o ennoblecido cualquier sociedad. En cambio, el principal legado social y político del pensamiento darwiniano es un espectro completo de la tiranía malvada con el comunismo inspirado de Marx en un extremos y el fascismo inspirado en Nietzsche en el otro. Y la catástrofe moral que ha desfigurado la sociedad occidental moderna está también directamente rastreables hasta el darwinismo y el rechazo de los primeros capítulos del Génesis.

En este momento en la historia, aunque la mayoría de la sociedad moderna ya está plenamente comprometida con una visión del mundo naturalista y evolutiva, nuestra sociedad sigue beneficiándose de la memoria colectiva de una cosmovisión bíblica. La gente en general todavía cree que la vida humana es especial. Ellos todavía tienen restos de la moral bíblica, como la noción de que el amor es la mayor virtud (1 Corintios 13:13), el servicio de los unos a otros es mejor que la lucha por el dominio personal (Mateo 20:25-27), y la humildad y la sumisión son superiores a la arrogancia y la rebelión (1 Pedro 5:5).

Pero la sociedad secular a cualquier grado aún mantiene las virtudes en gran estima, y lo hace por completo sin ningún fundamento filosófico. Después de haber rechazado ya el Dios revelado en las Escrituras y en cambio abrazado el materialismo naturalista puro, la mente moderna no tiene motivo alguno para la celebración de cualquier norma ética, no hay razón alguna por la estima de la “virtud” sobre el “vicio”, y sin justificación alguna para considerar la vida humana como más valiosa que cualquier otra forma de vida. La sociedad moderna ha abandonado su base moral.

http://evangelio.wordpress.com/2010/04/16/no-eres-nada-especial/

Inquisición Científica – El Caso Velokovsky

Inquisición Científica – El Caso Velokovsky

Por Lamberto García del Cid

En 1950, Immanuel Velikovsky conmocionó a la comunidad científica de los EE.UU. con su libro Words in Collision (Mundos en colisión), libro que venía a subvertir las teorías científicas y sociológicas de su tiempo. Los conceptos cosmológicos e históricos vertidos en él, constituyeron un violento asalto a ciertas teorías establecidas dentro de los campos de la astronomía, la geología y la biología histórica, poniendo en entredicho a los genios consagrados de tales especialidades, entre ellos Newton y Darwin. El establishment científico se alzó en armas y lo hizo no sólo contra las nuevas teorías vertidas, que hubiera sido en cierto modo normal, sino principalmente contra su lucubrador. Y así, no escatimaron esfuerzos para impedir la diseminación de tales teorías, incluso penalizando a quienes las apoyaban, fueran éstos universidades, sociedades científicas, editoriales, o medios de difusión. El establishment científico consiguió finalmente erigir un muro de hostilidad alrededor del investigador.

Immanuel Velikovsky

El argumento central del libro que causó semejante revuelo podía resumirse así: entre los siglos XV y XVIII antes de Jesucristo, la tierra experimentó una serie de importantes catástrofes naturales. Parte de su superficie se calentó hasta llegar a fundirse y hubo mares que hirvieron y se evaporaron. Surgieron nuevas cadenas montañosas mientras otras desaparecieron. Se elevaron continentes, que causaron inundaciones de ámbito intercontinental e incluso la tierra cambió sus polos magnéticos. Velikovsky apoyaba su descubrimiento con un rico bagaje de noticias escritas, cuyas fuentes se remontan a la Biblia hebrea, los Vedas hindúes, mitos griegos y romanos, y otras leyendas de pueblos antiguos. También aportaba evidencias tomadas del campo de la geología y la paleontología. Lo que causó las referidas catástrofes fue, según Velikovsky, una serie de sucesos astronómicos de extraordinaria importancia. En ese tiempo debió ocurrir una colisión, o casi colisión, de planetas dentro del sistema solar y la tierra fue rozada por la cola de un cometa que terminó por convertirse en el planeta Venus. Estos sucesos, de acuerdo con Velikovsky, ocasionaron un cambio en la órbita terrestre, que es la causa de la actual inclinación de su eje.

CRONOLOGÍA DE LA POLÉMICA

I) Velikovsky firmó el contrato para su libro Mundos en colisión con la editorial Macmillan en 1946. En 1950 el libro estaba listo para ser publicado. En Enero de ese año la revista Harper’s Magazine publicó dos artículos condensando distintos pasajes del libro, bajo el título: “El día que el sol se detuvo”. La edición se agotó. Diversos periódicos de los EE.UU. volvieron a publicar los artículos, a los que siguieron nuevas divulgaciones e incluso una versión para el Readers’ Digest. La mayoría de estas crónicas exageraban las sorprendentes novedades hasta límites sensacionalistas; tanto es así que el mismo Velikovsky amenazó con no hacerse responsable del contenido de los mismos si no se moderaba el tono. Cuando estas sensacionales historias hubieron calado en la imaginación popular, el establishment científico reaccionó. Poco antes de ser lanzado el libro, Macmillan recibió una carta de un tal Harlow Shapley, profesor de astronomía de la Universidad de Harvard, manifestando su asombro porque una casa tan seria como Macmillan se aventurase en el mercado de la mistificación científica. Recomendaba a la editorial que investigase primero el curriculum y los datos personales del Dr. Velikovsky ya que era muy probable que el libro constituyera un “fraude intelectual”.

Harlow Shapley

II) En Febrero de 1950, la revista Science News Letter, editada por el mismo Harlow Shapley, lanzó un ataque contra las teorías de Velikovsky por medio de cinco autoridades científicas pertenecientes a los campos de la arqueología, los estudios orientales, la antropología, la geología y el propio Shapley defendiendo el punto de vista de la astronomía. Este artículo fue publicado para coincidir con la salida al mercado del libro de Velikovsky, libro que, todo sea dicho, ninguno de sus detractores había visto todavía. Si Velikovsky se hubiera contentado con dar al asunto un tratamiento superficial, quizás los académicos le hubieran ignorado por considerar su obra una mera fantasía. Pero Velikovsky basaba sus teorías en investigaciones muy detalladas que abarcaban diferentes disciplinas: historia, antropología, geología, astronomía, biología, etc.

III) A los pocos meses de la publicación del libro, todos los periódicos del país recogían comentarios en contra de las teorías expuestas en él, ataques provenientes de las plumas de renombrados científicos y sus ladradores lebreles. Pero pocos de estos autores se centraban en los hechos expuestos por Velikovsky, sino que sus ataques iban dirigidos a ridiculizar a su autor. Por ejemplo, Paul Herget, director del observatorio de la Universidad de Cincinati afirmaba que las ideas astronómicas del libro de Velikovsky eran “dinámicamente imposibles”, pero no ofrecía ninguna explicación de por qué. El físico californiano H.P. Robertson, por su parte, escribió que el libro era tan ridículo que no merecía refutación, ahorrándose así el tener que exponerla. El físico nuclear Harrison Brown informó a los lectores del Saturday Review of Literature aunque evitó especificar uno sólo de ellos. Que los errores tanto de hecho como de concepto que contenía el libro de Velikovsky podrían llenar treinta folios,

IV) Martin Gardner contra Velikovsky. Traemos a colación este apartado porque Martin Gardner persiguió a Velikovsky (también lo haría con Wilhelm Reich y otros heterodoxos) durante mucho tiempo con su diatribas y porque conforma, junto con Carl Sagan, el tipo de fundamentalista científico contra quienes va dirigido este artículo. Gardner mantuvo desde el principio que el libro de Velikovsky era únicamente una defensa de la interpretación judía ortodoxa del Antiguo Testamento, una burda tentativa de explicar el milagro de Moisés cuando abrió las aguas del Mar Rojo o el de Josué cuando detuvo el sol y la luna. En ningún momento se refiere a las teorías científicas expuestas en el libro, teorías en su mayor parte verificables como veremos más adelante.

Carl Sagan

Siguiendo su conocida táctica de desprestigio, Gardner incluye en los artículos donde ataca a Velikovsky a tipos como Wilbur Glenn Voliva, quien creía que la tierra tenía forma de bizcocho, Frank Scully, autor de un libro titulado “Más allá de los platillos volantes” y que sostenía que éstos venían hacia nosotros pilotados por habitantes de Venus. También mezcla a Velikovsky, sin venir a cuento, con L. Ron Hubbard, el creador de la Cienciología, un credo bajo sospecha de conformar una secta y que posee ideas peculiares sobre el universo. Este método de desprestigio lateral llega al siguiente extremo. Como Velikovsky cita en su apoyo ciertos datos del geólogo George McCready Price, Gardner rebate su fuente de la siguiente manera: “Price comenzó su carrera como conserje y chico de los recados en un colegio adventista de Loma Linda, California, donde ayudaba a poner ladrillos para levantar edificios”. Con este comentario, sin mayor explicación, zanja la autoridad de Price como geólogo. Como puede apreciarse, una forma muy “científica” de rebatir cualquier argumento.

En uno de sus muchos artículos contra Velikovsky, Gardner nos da quizás la clave de por qué los ataques se centran más sobre la persona de Velikovsky que contra sus teorías: “Tanto para los astrónomos como para los físicos, sin excepción, el escenario de Velikovsky resulta tan loco que la mayoría de ellos no han encontrado ninguna razón para perder el tiempo leyéndole”. ¿No es increíble? ¿Cómo puede atacarse, o considerar loca, una teoría que no se ha tenido la delicadeza de leer primero? Y es que debe ser penoso, por lo visto, leer “Mundos en colisión”, pues añade Gardner: “Carl Sagan se molestó no solamente en leer a Velikovsky…” La palabra significativa es “molestó”. ¿Lo habrá leído Gardner? Da lo mismo. Eso no le hubiera impedido emitir el siguiente juicio: “El hecho de que se produjera una catástrofe sísmica mundial a la escala requerida por la teoría de Velikovsky (aprox. 1500 años a. d. C.) está tan absolutamente descartada por la evidencia geológica que ni un solo geólogo “respetable” (el entrecomillado es mío) ha tomado semejante idea en serio”. Claro que nos imaginamos lo que entiende Mr. Gardner por geólogo (o científico) “respetable”.

Como puntualiza R. A. Wilson: “Gardner posee un método infalible para reconocer la ciencia verdadera y la pseudo-ciencia. Ciencia verdadera es aquella que se adapta a su Ídolo y pseudo-ciencia la que lo desafía”. Todos (el subrayado es mío) los geólogos y astrónomos del país. ¿Todos? ¿Del país? La primera afirmación es falsa, pues algunos científicos pertenecientes a esas ramas apoyaron a Velikovsky; la limitación geográfica nos remite a una idea provinciana de la ciencia que parece poseer Gardner y que no va con la reconocida universalidad de ésta. En otro lugar Gardner afirma que el libro de Velikovsky constituye tal entramado de absurdos que así lo han reconocido

V) A pesar de las campañas de desprestigio (o quizás con su ayuda) el libro “Mundos en colisión”Doubleday, editorial que, al carecer de libros de texto, estaba exenta de la presión de las autoridades académicas. permaneció en la lista de los libros más vendidos durante 20 semanas consecutivas. No obstante, cuando más se estaba vendiendo el libro, Velikovsky fue llamado a las oficinas de Macmillan. La editorial le comunicó que los profesores de ciertas universidades importantes se negaban a recibir a sus vendedores, lo que suponía una grave contrariedad para ellos, pues los libros de texto constituían una parte importante de su negocio. Esta circunstancia les obligaba a ceder los derechos de publicación del libro a otra editorial,

Martin Gardner describe este incidente de la siguiente manera: “Bajo la presión de algunos científicos, Macmillan traspasó el libro a Doubleday”. Y añade que las editoriales no deberían publicar libros de este tipo sin la evaluación previa a cargo de científicos competentes. ¿Y quienes serían, deberíamos preguntar al señor Gardner, estos científicos competentes? ¿No se estaría así impidiendo el acceso al público, junto con pseudo-ciencia basura que todos admitimos que existe, de nuevos posibles “paradigmas”, en terminología de Kuhn, que normalmente tardan lustros en ser aceptadas por el establishment científico?

Martin Gardner

Pero ahí no acabaron los problemas en Macmillan. James Putnam, el editor que contrató el libro de Velikovsky, y que llevaba 25 años en la casa, fue despedido sin previo aviso. Macmillan todavía tuvo que realizar otros actos conciliatorios, como patrocinar conferencias y convenciones científicas, para aplacar la ira académica y conservar el negocio de los libros de texto.

LOS HECHOS CIENTÍFICOS

En la época en que Velikovsky escribió su libro, los astrónomos creían que Venus era un planeta viejo y que la temperatura de su superficie era tan fría como la de la Tierra. Se suponía también que su atmósfera se componía en gran medida de vapor de agua o bióxido de carbono. En 1946, repasando el texto de su libro, Velikovsky trató de conseguir la ayuda de científicos que estuvieran en posición de contrastar experimentalmente sus teorías. Para ello hizo públicas tres predicciones sobre el planeta Venus, todas verificables por medios experimentales:

1) Si Venus, como sus teorías conjeturaban, era un planeta relativamente nuevo, la temperatura de su superficie tendría que ser todavía muy alta.

2) Derivado de lo anterior, su atmósfera estaría compuesta principalmente por nubes de hidrocarbono (restos de la cola del cometa).

3) El planeta debería poseer un movimiento de rotación anómalo, perturbación debida a su reciente puesta en órbita.

En 1953, durante una conferencia a los alumnos de la Universidad de Princeton, Velikovsky añadió dos nuevos fenómenos que se derivaban de sus teorías, también susceptibles de verificación:

1) El campo magnético de la Tierra alcanzaría hasta la órbita de la Luna.

2) El planeta Júpiter (del que, según él, se originó el cometa que daría origen a Venus) emitiría en un rango de frecuencia de radio dentro del espectro electromagnético.

¿Qué tienen que ver estos retos científicos expuestos por Velikovsky con la reiterada afirmación de Martin Gardner de que las teorías de éste sólo tratan de restablecer la precisión histórica del Antiguo Testamento de cara a católicos, protestantes y judíos?

Estas predicciones fueron tomadas por los científicos de la época como una prueba de la ignorancia o demencia de Velikovsky, o quizás de ambas. Harlow Shapley se negó a involucrarse en cualquier experimento tendente a probar dichas afirmaciones, aduciendo que algunas de ellas violaban las leyes de la mecánica y que de tener razón Velikovsky, el resto de los científicos tenía que ser una pandilla de ignorantes.

Sin embargo, en poco más de una década desde la publicación de “Mundos en colisión”, todas las predicciones hechas por su autor fueron confirmadas. La nave Mariner, en 1963, determinó que la temperatura de la superficie de Venus rondaba los 800 grados Fahrenheit y que su gruesa atmósfera se componía de pesadas moléculas de hidrocarbono.

En abril de 1955, los doctores B.F. Burke y K.L. Franklin anunciaron a la Sociedad Astronómica Americana el descubrimiento accidental de una señal de radio emitida por Júpiter. En 1962, el Laboratorio de Investigación de la Marina en Washington y la Estación de Seguimiento de Goldstone, en el sur de California, anunciaron que observaciones radiométricas mostraban que la órbita de Venus tenía un ligero movimiento de retracción.

En el mismo año, el satélite Explorer detectó el campo magnético de la Tierra a una distancia de al menos 22 radios terrestres. En 1965 este campo fue detectado en las cercanías de la Luna.

Y ahora de nuevo demos la palabra a Mr. Gardner: “Estoy dispuesto a admitir que Velikovsky no siempre está equivocado”. Pero añade: “Por cada predicción trivial (nótese el desprecio) de Velikovsky que ha sido confirmada hay cientos de ellas que han resultado falsas”. ¿Triviales las predicciones mencionadas? ¿Y dónde están las falsas? Por supuesto, no las nombra.

Resulta interesante, y aleccionador, examinar el comportamiento de algunos de los vociferantes críticos de Velikovsky durante y después de la controversia. El director del Observatorio del Colegio de Harvard, Donald Menzel, trató de refutar las teorías astronómicas de Velikovsky afirmando que si éste tuviera razón, el sol tendría que tener una potencia de 10 billones de billones de voltios, lo cual, en opinión de Menzel, era imposible y, por lo tanto, Velikovsky estaba equivocado.

Por una casualidad extraordinaria, en 1960, V.A. Bailey, profesor emérito de física de la Universidad de Sydney, Australia, anunció el descubrimiento de que el sol poseía carga eléctrica y que en su superficie ésta alcanzaría una potencia de 10 billones de billones de voltios, exactamente la cantidad calculada por Menzel.

Donald Menzel

Menzel, a quien este descubrimiento le dejaba como un tonto, respondió al profesor Bailey en el Harper’s Review, aportando en su defensa una retahíla de cálculos y pidiendo al profesor australiano que se retractase de lo dicho. Bailey contestó por medio de la citada revista, mostrando un error en los cálculos de Menzel que invalidaban sus argumentos, y ratificándose Bailey en sus propios cálculos.

Este mismo Menzel, sobre la predicción de que Júpiter emitiese en ondas de radio dentro del espectro electromagnético, adujo que el acierto de Velikovsky se debía a mera casualidad. En cuanto a la alta temperatura de la superficie de Venus, Menzel argumentó que lo de “alta temperatura” era un término relativo. Olvidó mencionar que él, en 1950, había estimado esta temperatura en aproximadamente 120 grados Fahrenheit, en vez de los 800 detectados por el Mariner. Sobre la extensión del campo magnético de la Tierra, Menzel sostuvo en su día que éste no excedería la distancia de varios diámetros terrestres. El satélite Explorer confirmó que el campo magnético de la Tierra llegaba hasta la Luna.

LOS DEFENSORES

Pero hubo también científicos que tomaron en serio el libro de Velikovsky. Bernard Cohen, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad de Harvard, escribió con simpatía y entusiasmo sobre “Mundos en colisión” (cambió luego drásticamente de opinión, supuestamente presionado por la institución que le contrataba).

También apoyó a Velikovsky el profesor de la Universidad de Princeton H. H. Hess. En 1962, el físico de Princeton Valentin Bargmann y el astrónomo de la Universidad de Columbia, Lloyd Motz, escribieron conjuntamente una carta al editor de Science dejando constancia de que fue Velikovsky el primero en predecir las altas temperaturas de Venus, las emisiones de radio de Júpiter y la gran extensión del campo magnético de la Tierra. El editor de Science, sin embargo, no quiso publicar esta carta. En su lugar insertó un artículo del novelista Paul Anderson satirizando los descubrimientos del Velikovsky. La revista Scientific American también dejó entrever por qué 50 años antes se había reído de los hermanos Wright. Esta revista no sólo se negó a incluir publicidad del libro “Mundos en Colisión”, sino que en 1956 publicó un duro artículo contra Velikovsky escrito por el físico Harrison Brown, y cuando Velikovsky quiso utilizar sus páginas para responder, le negaron este derecho aduciendo que Velikovsky ya había obtenido demasiada publicidad para su libro en otros medios de comunicación.

En relación a los ataques contínuos de Martin Gardner a Velikovsky, para quien el libro (no se cansa de repetirlo) solo trata de respaldar la historicidad de los milagros del Antiguo Testamento, Velikovsky tuvo también sus defensores. Lynn E. Rose, profesor de filosofía de la Universidad del Estado de Nueva York en Búfalo, en una carta al New York Review of Books de Octubre de 1979, defendía a Velikovsky del calificativo “fundamentalista” acuñado por Gardner en esa misma revista. Tras traer a colación palabras del propio Dr. Velikovsky: “No soy fundamentalista en absoluto, y me opongo al fundamentalismo”, Rose añade que Gardner no conoce los puntos principales de la teoría sobre la que está hablando. En la misma publicación y fecha, Daniel L. Kline, del Centro Médico de la Universidad de Cincinati, se pregunta: “¿Es posible que Velikovsky haya dado con el origen de parte de nuestras tradiciones aun cuando su explicación carezca de base científica? Algunos científicos sensatos están empezando a reconsiderar la teoría cósmica de Velikovsky y se están preguntando, como científicos objetivos, si una idea tan estimulante (el subrayado es mío) podría ser modificada de forma que no resultaran violadas las leyes básicas de la naturaleza.” Y trae Kline en su apoyo la opinión del matemático Dr. Michael Robinson aparecida en Nature, quien sugiere que tales revisiones son posibles.

CONCLUSIÓN

Como puede apreciarse, la “inquisición científica” no sólo está formada por honorables profesores con puestos relevantes en las instituciones científicas, sino que parte de este intransigente tribunal lo forman las revistas encargadas de transmitir al público los hallazgos y conquistas científicas, así como varios free-lancers de la apología científica como Martin Gardner y Carl Sagan.

Velikovsky es sólo una muestra, quizás la más documentada y clarificadora, pero hay más víctimas. Porque como señaló el Dr. Ray Hyman de la Universidad Estatal de Washington en su disertación sobre “Ciencia patológica” en la Conferencia de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, celebrada en 1980, la conspiración para suprimir los libros del Dr. Velikovsky fue más patológica que las herejías del propio Dr. Velikovsky. Y es que resulta difícil de explicar cómo una microscópica “blasfemia”, si tal fuera, pudo desencadenar semejante esfuerzo persecutorio por parte del establishment científico.

Porque es cierto que Velikovsky examinó los mitos bíblicos (entre otros) y especuló sobre la posibilidad de que éstos contuvieran algunos sucesos reales, sucesos exagerados y distorsionados quizás por múltiples transmisiones orales, pero hechos que pudieron acontecer realmente. Quizás la nueva inquisición tema que si un hecho bíblico se confirmase, incluso parcialmente, retornase la superstición religiosa a dominar el planeta. Newton también pensaba que su modelo de universo reconciliaba la ciencia y la Biblia y ahí está, convertido en un símbolo de la Ciencia. La nueva casta sacerdotal, los científicos, han creado una nueva inquisición e inmolan sin piedad a quienes osan salirse del estrecho sendero de conocimientos que ellos defienden, o comprenden.

¿Podéis imaginaros lo que estos modernos paladines de la objetividad y el conocimiento empírico hubieran hecho con Giordano Bruno, Galileo o Miguel Servet? Si tuvieran poder para inmolar en hogueras, el mundo científico actual olería a chamusquina. De hecho el olor a quemado de los libros de Wilhelm Reich todavía permanece en el ambiente.

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PSEUDOCIENCIAS Y ECONOMÍA

PSEUDOCIENCIAS Y ECONOMÍA
DE GURÚES FALIBLES Y PREDICCIONES SIN SUSTENTO

En el capítulo tercero del extraordinario libro de Carl Sagan El mundo y sus demonios, el autor lista un conjunto de disciplinas científicas, y menciona la respectiva pseudociencia que las complementa. Así, la astronomía tiene a la astrología, la psicología a la parapsicología, la arqueología a las pirámides energéticas construidas por extraterrestres, etc. Cuando llega a la economía, Sagan menciona como su respectiva pseudociencia a los que creen poder realizar pronósticos de largo plazo.

La intención de Sagan es clara: los pronósticos económicos de largo plazo no son posibles por la sencilla razón de que el futuro lejano resulta más incierto que el cercano. Debemos rechazar como poco científicas las estimaciones respecto de ciertas variables si estamos demasiado separados del presente.

Sin embargo, y paradójicamente, en economía suele suceder que los pronósticos de largo plazo suelen ser más eficaces que los de corto plazo.  Es más, sospecho que la verdadera pseudoeconomía se centra en la pretensión de querer determinar con precisión los comportamientos de corto plazo.

Para ilustrar esto con un ejemplo, supongamos que queremos determinar cual será el valor del Dow Jones, principal índice de precios de la bolsa de valores de los Estados Unidos dentro de 30 años.  El pronóstico no resultará demasiado dificultoso, puesto que se conoce la existencia de una tendencia bastante definida de crecimiento.  Basta entonces con utilizar las sencillas técnicas estadísticas de regresión para estimar con bastante razonabilidad el comportamiento de largo plazo de las variables con tendencia.  La facilidad para hallar este valor es consecuencia simplemente de que las estimaciones de largo plazo suelen utilizar datos más agregados, y es más factible que en el agregado algunos efectos se compensen entre sí.

Pensemos ahora en la determinación de alguna variable para el corto plazo.  Estamos en octubre del 2000 y queremos saber el valor del Dow Jones a fin de año. Es obvio que en este caso se nos exigirá un mayor nivel de precisión que el requerido para las estimaciones de largo plazo (si no, para nada serviría la estimación de corto).

El problema es que ahora la tendencia no nos puede servir de mucho, debemos recurrir a otras “técnicas”.

Aquí es donde aparece la pseudociencia económica. Entran en juego los “gurúes” de la economía y las finanzas, los que supuestamente son capaces de decirnos con exactitud que sucederá en las próximas semanas con el comportamiento de una acción o un conjunto de acciones en la Bolsa.

Las técnicas utilizadas por estos gurúes para “venderse” son diversas. La más común es la de hacer creer que porque uno ha sido exitoso en la Bolsa, lo será toda la vida. De este modo, la única carta de presentación la constituye su pasado de hombre de suerte.  Pero no sólo dan consejos aquellos que han sido beneficiados por la ruleta del mercado de valores, también están los que, habiéndoles ido bien en un negocio particular, se creen con autoridad para aconsejar sobre cuándo comprar y cuándo vender.  Otro conjunto de asesores, más institucionalizado, se dedica a proveer consejos desde los bancos de inversión y otras entidades financieras.      Muchos de ellos dicen estar respaldados por la ciencia, puesto que utilizan los métodos que derivan del llamado “análisis técnico”.

El “análisis técnico” es un método acientífico que, entre otras cosas, sostiene que es posible conocer el precio de una acción en un futuro cercano simplemente observando el comportamiento de sus precios en el pasado.  Los “analistas técnicos” ven en los gráficos figuras definidas, límites máximos y mínimos, y toda clase de formas que detectan para después hacer su respectiva predicción.  Si un gráfico, por ejemplo, se asemeja a una “cabeza de mono” incompleta, entonces la acción seguirá un sendero tal que completará tal dibujo.

El vocabulario utilizado para justificar el análisis técnico es semejante al de la astrología: se inventan sustantivos a diestra y siniestra, se concluye sin ningún tipo de argumentación, se complica innecesariamente el lenguaje utilizado y, finalmente, se agrega al “análisis” una buena dosis de ambigüedad.

A la hora de la verdad, el pronóstico se cumplirá el 50% de las veces, algo demasiado peligroso para un analista técnico que vive de esto.  La razón por la que los aciertos son aleatorios es que las investigaciones empíricas sugieren que la evolución de corto plazo del precio de las acciones es un “paseo aleatorio” (random walk en inglés), lo que significa que es virtualmente imposible detectar un patrón de comportamiento específico repetitivo para las mismas en el corto plazo.  Pero hay una razón mucho más obvia para no creer en estos “gurúes”: es difícil entender cómo nos venden una información tan valiosa por tan poco dinero.  El consejo de alguien que sabe a ciencia cierta qué ocurrirá en las próximas semanas en la bolsa vale millones, pero nadie cobra más que una comisión por darlo.

La economía ya tiene su pseudociencia que la complementa. Sus seguidores, al igual que en otras pseudociencias, se enojan cuando se los somete al juicio de la razón, se sienten perseguidos por la tiranía de la ciencia económica oficial, y viven fundamentalmente de aconsejar a clientes incautos.  No sea usted otro.

Pablo J. Mira
Docente Macroeconomía II – UBA
asalup.org

EXTRATERRESTRES AL RESCATE DEL SER HUMANO

EXTRATERRESTRES AL RESCATE DEL SER HUMANO
OTRO DE LOS MITOS ARRAIGADOS

Según esta creencia difundida por los fantasiosos autores de ciencia ficción y “platillistas” que pretenden dominar una auténtica ciencia acerca de supuestos habitantes inteligentes de otros planetas, sino de nuestro sistema solar, de más allá, en otras galaxias, (con lo cual estuvo de acuerdo incluso el gran Carl Sagan), estos alienígenas habrían crecido también moralmente, incapaces de causar daños al casi “salvaje” Homo sapiens, sino por el contrario, dispuestos siempre a ayudarle, aunque respetando su libertad sin sojuzgarlo jamás, ni política ni biológicamente. De lo contrario ¿cómo se explicarían los hechos del pasado en que florecieron las civilizaciones en diversos puntos distantes del globo, inspirados por los extraterrestres que, dado su poderío superior, bien pudieron haber esclavizado a toda la humanidad?
Si esto no ha ocurrido y continuamos siendo vigilados en la actualidad, ello hace presuponer a muchos que algún día volverán a nuestro planeta esas inteligencias que nos visitaron en el pasado, quizás para impedir esta vez una tercera conflagración mundial, que sería de fatales consecuencias, no sólo para el hombre, sino para la estructura del sistema solar, que se vería afectada por una reacción nuclear en cadena destructiva del globo terráqueo.
Esta idea sobre la vigilancia desde el espacio por parte de superinteligencias, infunde seguridad con proyecciones hacia el futuro y puede muy bien transformarse en una pancreencia que, incluso, podrá reemplazar, aunque sólo sea en el plano subconsciente, a la creencia de un dios universal protector
Todos los casos registrados por la crónica durante las famosas “oleadas” de avistamientos de décadas atrás, sin la puesta en evidencia ante todo el público de los seres de otros mundos a partir del año 1947 cuando un piloto civil estadounidense creyó divisar desde su avión en pleno vuelo, nueve discos sobrevolando el monte Rainier de 4.394 m en el estado de Washington, hicieron historia para la ufología. A partir de entonces se multiplicaron las observaciones por todo el mundo. Esa ha sido la chispa que encendió las luces de una nueva pseudociencia que tuvo su auge durante varias décadas. A los escépticos, nos parece ser que esa batahola sólo obedecía al negocio de la venta de libros sobre el tema con seguro éxito de best sellers, pues las ediciones platillistas inundaron el orbe y hubo tiradas que se agotaron y obligaron a hacer reediciones.
Por de pronto, en aquellos tiempos pareció ser que esos alienígenas de vaya a saber que planeta o sistema solar, no tenían interés alguno en entrometerse en los asuntos humanos, respetando así nuestro libre albedrío, hasta tanto no se produjera un motivo suficientemente serio para tal intervención con el fin de salvar al género humano de su propia iniquidad y garantizar la continuidad de la estructura y proceso planetario del sistema solar, considerado en peligro por el descubrimiento y afirmación en aquellas décadas coincidentes con los avistamientos por parte de la traviesa criatura que es el hombre: la energía nuclear.
De esta manera, los supuestos seres extraterrestres se constituyeron en los verdaderos dioses naturales para la humanidad, que velan por ella y quizás ¡los mismos sembradores de vida sobre nuestro planeta, o, por lo menos los que han puesto los rimeros hombres sobre su faz. (¡La imaginación no tiene límites, es evidente!).
Para esta neocreencia no existen barreras. De nada valen las objeciones de la ciencia astronómica, de la biología, de la genética, de la paleontología, de la evolución de las especies confirmada, porque la imaginación humana puede lograr siempre alguna escapatoria a la cuestión, al margen de la ciencia, claro está, pero esto no obsta para que el crédulo continúe aceptando cosas no evidentes para lo investigadores, que no se pueden demostrar mediante pruebas contundentes, pero cuya vigencia se explica por la necesidad imperiosa del ser consciente de obtener seguridad en la existencia.
De este modo se desplaza también el enigmático problema del origen de la vida.
En lugar de ser nuestro planeta, con sus elementos y condiciones físicas que reinaron hace nada menos que millones de años, el formador del primer plasma viviente, éste habría sido traído de otro cuerpo planetario para desarrollarse aquí, en nuestro globo terráqueo.
Así, el origen de la vida se perdería en el pasado remoto, dando esto a su vez motivos para especular extensamente, imaginando mil explicaciones distintas.
No importa (para el caso) el lugar del Cosmos habitado por esas inteligencias, que se interesaron por lo que hace el hombre sobre su planeta que denomina Tierra, cuando casi toda su superficie es agua.
Pueden hallarse asentadas sobre alguno de los restantes planetas de nuestro sistema solar o en alguna luna perteneciente a ellos, o poblar otros sistemas solares de nuestra galaxia o de otros conglomerados estelares.
Así, si la astronáutica llegara a descubrir que ninguno de los ocho restantes globos planetarios que se trasladan alrededor del Sol posee vida inteligente alguna, la imaginación trasladaría de inmediato el habitáculo hacia otros soles; si esto la astronomía lo niega con pruebas basadas en el cálculo de probabilidades, entonces la fecunda imaginación humana trasladaría a la supercivilización a otras galaxias lejanas, para ponerse a tono con la posición que acepta la astronomía, pero el choque, esta vez, será con la ciencia física, que no admite una velocidad superior a la de la luz, poniendo en serias dificultades la idea de que ciertos seres de otras galaxias puedan visitarnos yendo y viniendo a lo largo de los milenios, desafiando los millones de años luz que separan estos cuerpos.
El argumento desafiante a la física, surge de inmediato: si se trata de inteligencias superiores con muchos milenios de adelante con respecto a la humanidad, deben haber superado la velocidad de la luz con sus naves y nuestros conocimientos de física son aún incipientes y también equivocados en muchos aspectos con respecto a los de ellos.
La escapatoria especulativa siempre es posible en materia de creencias, por cuanto ni siquiera la Ciencia Experimental resulta ser un obstáculo para que una creencia razonada sin datos serios continúe vigente.
De esta manera, todos los dioses de la antigüedad, fueron extraterrestres, todos los personajes sobresalientes divinizados fueron benefactores provenientes de otros mundos que desearon ayudar a los seres humanos. Todas las construcciones antiguas de todos los continentes, desde esta óptica, fueron al menos inspiradas si no hechas por visitantes extraterrestres, y ante la encrucijada en que se encontraba la sociedad humana, años atrás, por razones ideológicas (tensión este oeste), circunstancia en que la mitad de la humanidad se hallaba potencialmente preparada para embestir a la otra mitad y viceversa, muchos creyentes depositaron sus esperanzas en el regreso de los “dioses” del espacio. Seres como nosotros de carne y hueso, pero de inteligencias formidables y técnicas asombrosas, que hicieron que en la remota antigüedad el hombre creyera estar en presencia de divinidades encarnadas que luego volvieron a su estado espiritual, sin poder comprender cómo del cielo podían descender “humanos” o “humanoides”, cuando no se poseía noción alguna sobre planetas, soles y galaxias.
El regreso de esos “dioses”, significaría para muchos la puesta del punto final a la carrera armamentista del hombre que marchaba hacia su autodestrucción, habida cuenta de la supuesta experiencia que habrían tenido estas inteligencias extraterrestres cuando la destrucción por una explosión nuclear, del supuesto planeta que falta entre las órbitas de Marte y Júpiter, convertido hoy en un enjambre de asteroides, como evento ejecutado por cierta civilización semejante a la del hombre, que habría llegado a la misma encrucijada que éste.
Para impedir otro evento parecido estaríamos siendo vigilados por escrutadores ojos de extraterrestres, por seres listos para rescatar a la humanidad de otra hecatombe cósmica provocada.
Incluso en el terreno científico, eminentes astrónomos como Carl Sagan, y Fred Hoyle creían que la vida era un fenómeno común en el universo.
Sagan, por ejemplo, —si bien no hablaba de humanoides— creía que las civilizaciones extraterrestres se cuentan por millones tan sólo en nuestra galaxia Vía Láctea.
Esta es una prueba de cómo se enciende la imaginación del hombre ante el deseo de hallarse acompañado en el Cosmos.

Ladislao Vadas

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3614

El Cosmos

Acá podemos observar un video sobre el cosmos. Lamentablemente, Carl Sagan, el expositor en este video, «era considerado como un ateo o agnóstico. También era un conocido escéptico con un fuerte posicionamiento en contra de las seudo ciencias y las religiones en general.[1]

No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer.»

Reflexión sobre el video observado:

Entiendo que Carl Sagan se equivoca al decir hipotéticamente, que el Universo existió siempre. Solo Dios ha existido siempre. El Universo tuvo un principio. Lo dice la Biblia

Génesis 1:1

En el principio creó Dios los cielos y la Tierra.

Génesis 1:2

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas
estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se
movía sobre la faz de las aguas.

Y la razón de que Dios creó todas las cosas es para ser glorificado.

El Dios comunicador

Uno de los puntos de partida de la fe cristiana es el hecho de que Dios se ha comunicado con la humanidad. El primer personaje que habla en la Biblia es Dios, cuando dijo: “Sea la luz” (Gn. 1:3). También el primer personaje que habla con los seres humanos es Dios, y el contenido de la primera comunicación es una bendición (Gn. 1:28). Después del pecado humano, es Dios quien toma la iniciativa para restaurar la comunión con sus criaturas (Gn. 3:8-9).

De ahí en adelante, el Señor se comunicó “muchas veces y de muchas maneras” por medio de sus siervos los profetas para revelar su voluntad, hasta culminar con la máxima revelación en su Hijo (Heb. 1:1; Jn. 1:18). Leer mas sobre El Dios comunicador, en Análisis teológico de la cosmovisión reflejada en los medios de comunicación

Árbol. Copyrighted.

En el principio Dios creó el Cielo y la tierra. Y la tierra no tenía forma. Estaba vacía, cubierta de oscuridad y de agua. Entonces el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas y dijo Dios, “Sea la luz: y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena: y apartó Dios la luz de las tinieblas.

Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche: y fue la tarde y la mañana el primer día.

Dios creó la Tierra. Copyrighted.

Y dijo Dios: “Haya expansión de aire en medio de las aguas, y separe a las aguas de abajo de las aguas de arriba.”

Y llamó Dios a la expansión “Cielos.” Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Y dijo Dios: “Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase la tierra seca:” y fue así.

Y llamó Dios al suelo seco Tierra; y a la reunión de las aguas llamó Mares: y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: “Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semílla; árbol de fruto que dé fruto según su género,” y fue así. Y vió Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

Sol y luna. Copyrighted.

Entonces dijo Dios: “Que haya lumbreras en los cielos.” Y que sean para señales y para estaciones, y para días y años.” Dios hizo dos lumbreras: el sol para que alumbre en el día, y la luna para que alumbre en la noche. Él hizo también las estrellas.

Y las estableció todas en los cielos, para alumbrar sobre la tierra, y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

Peces y pájaros. Copyrighted.

Y dijo Dios: “Produzcan las aguas criaturas vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra.” Y creó Dios grandes ballenas y todos los seres que viven en el agua, y toda ave alada-todos produjeron según su género y especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo diciendo: “Reprodúzcanse y multiplíquense.” Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

Entonces dijo Dios: “Produzca la tierra seres vivientes.” E hizo Dios animales de la tierra, el ganado, y todo animal que anda arrastrándose sobre la tierra–todos reproduciéndose según su especie y vio Dios que era bueno.

La creación de Dios

Y dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.” Y formó Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, Y alentó en su nariz el aliento de vida; y el hombre se convirtió en un alma viviente.

Y creó Dios al hombre en su imagen, a imagen de Dios los creó; y los creó varón y hembra. Dios nombró al primer hombre Adán; y después Adán llamó el nombre de su mujer, Eva.

Garden of Eden. Copyrighted.
Y creó Dios al hombre en su imagen, a imagen de Dios los creó; y los creó varón y hembra. Dios nombró al primer hombre Adán; y después Adán llamó el nombre de su mujer, Eva.

Y dijo Dios: “El hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer: y los dos serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.”

Y vio Dios todo lo que El había hecho, y todo era muy bueno. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Y fueron acabados los cielos y la tierra. Y acabó Dios en el día séptimo su obra. Y bendijo Dios al día séptimo y lo santificó. Y había Jehová Dios plantado un huerto en Edén. El hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista y bueno para comer.

Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. La tierra esta llena de la gloria de Dios” (Salmo 19:1). El Salmista descubrió eso y declaró: “!Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos” (Salmo 8:1).

Dios es soberano sobre su creación. Refleja su gloria porque es su obra. Está perfectamente bajo su control. Ninguna “gran explosión” podía producir tan magnífica pieza de relojería como es nuestro universo. Todos los universos y galaxias que los científicos han descubierto acentúan grandemente la gloria de Dios. Un numero creciente de científicos están prefiriendo optar por el “diseño” inteligente de los sistemas biológicos. Hay un gran diseñador principal detrás de este inmenso mar de universos. El diseño inteligente está llegando a ser cada vez más evidente al científico experto.

La gloria de Dios es magnificada en su creación. La exaltada posición del hombre es el centro del universo entero. La maravilla de maravillas es el hecho que Dios puede tomar en una mano a la Vía Láctea y además tomar interés infinito en mí.

El Salmista nos dice en el verso dos que los caminos de Dios no son nuestros caminos. El hombre moderno le da importancia a la belleza, al intelecto, a la abundancia, la herencia de la familia y la posición. En contraste, Dios acentúa lo débil y absurdo en los ojos del mundo. En la humildad y la inocencia de un niño, él ha establecido la fuerza. Salmo 8:2 dice, “De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo.”

Dios puede revelarse de tantas maravillosas maneras que los niños lo entienden. Dios es tan seguro en su honor y majestad que él puede dejar la defensa de su nombre en los bebés. Los justos y las mentes imparciales reconocen a Dios sin ninguna dificultad. Lo que había impresionado al Salmista era el hecho de que la gloria trascendente de Dios se podía entender y expresar por un niño. Su grandeza que esta sobre todos los cielos se puede comprender y apreciar por un niño.

La alabanza de pequeños niños es una sinfonía en los oídos de Dios. Jesús cuidaba a los pequeños niños (Marcos 10:16; Mateo 18:2-10). Mateo 18:3 y dijo: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”

Lo qué el salmista enseña es confirmado por un incidente del nuevo testamento. En Mateo 21:14-16 el señor Jesús cita las palabras de este salmo. Esto no era un coro de los niños, entrenado por los líderes del templo. Esto era una banda de niños ordinarios en las calles de Jerusalén que estaban allí mientras Jesús curaba a un ciego y un cojo. ¡Sin embargo, cuando estos niños vieron estas cosas maravillosas comenzaron a gritar: “Mateo 21:14 dice, “! Hosanna al Hijo de David! se indignaron,” y le dijeron: “¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman Perfeccionaste la alabanza?”

Los escribanos y los principales sacerdotes estaban indignados. Pensaron que Jesús pretendía silenciar a estos niños. En cambio, él dijo, “son los que han escogido la verdad. Son los que comprenden. Entienden que aquí se está manifestando el poder curativo de Dios. Ésta es la predicción de David en el octavo salmo que la simplicidad maravillosa de Dios se puede transportar a un niño mucho más fácilmente que a un adulto.”

Jesús dijo en otra ocasión, ” En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mateo 11:25 ).

Aunque el universo es una obra maravillosa de Dios, el hombre es la expresión más grande del pensamiento de Dios. Cuánto mayor es él que las estrellas. “Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”
(II Pedro 3:12). Vemos no sólo la gloria de Dios en su obra creativa, sino que también la vemos en la forma más alta de su creación. Vemos la gloria de Dios en la creación del hombre.

El salmista escribe: Salmo 8:3-4, “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?”

Algunos han agregado, “Si Dios que cuida así a las estrellas, no tendrá él mucho más cuidado para nuestras almas?” Nos recuerda las palabras Jesús diciendo a sus discípulos: ” Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” (Mateo 6:26).

El Catecismo Westminster nos recuerda: “el principal destino del hombre es glorificar a Dios y gozar de él para siempre.” Dios esta contento de haber hecho al hombre Dios creó todas las cosas para su gloria. Dios tiene así establecido que el hombre este en una posición y una dignidad en segundo lugar después de la divina triunidad. Él creó a hombre para un propósito divino.

“¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?” (Salmo 8:4a). La palabra para el hombreEnosh, hombre frágil, hombre mortal, y hombre débil. Describe al hombre de su impotencia, fragilidad, de la mortalidad, y de la inhabilidad de satisfacer el propósito de Dios debido al pecado. Todavía, él sigue siendo la corona de la creación. Dios hizo al hombre, no se hizo el hombre a si mismo. Llevamos sobre nosotros las huellas digitales del infinito. El hombre no es el juguete del universo. Dudo que el hombre pueda alcanzar tales alturas y profundidades, majestad y significado, ángel y diablo, deidad y polvo, honrado y horrible, fiel e insensato. aquí es

“Y el hijo del hombre, para que cuides de él?” (v. 4b). La palabra del hombre aquí es Ben Adán. Dios visita al “hijo del hombre.” Él es el objeto especial del amor de Dios. El hombre en pecado y vergüenza no puede visitar a Dios. Sin embargo, Dios en su misericordia eligió visitar al hombre. Juan 1:14, “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). El “verbo” no era otra cosa que la segunda persona de la trinidad: Jesucristo. Él eligió redimirnos. “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos (Hebreos 2:9).

El amor de Dios ha venido a este hombre frágil que ha venido a ser la gloria de Dios. Esa condescendencia se ve en el hijo de Dios (cf. Juan 3:16). El apóstol Pablo escribió: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

El verso cinco poderosamente declara: “! Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra.”

Dios hizo al hombre un poco menor que Dios (8:5). Algunos quizás están atónitos por esa traducción, porque la versión King James dice, “un poco más bajo que los ángeles.” Sin embargo, en la Septuaginta, la traducción griega del viejo testamento, utilizó la frase “los ángeles.” El hebreo dice realmente “poco menos que Elohim,” es decir, un poco menos que Dios. “Pues lo hiciste poco menos que un dios y lo coronaste de gloria y de honra”:

No hay lugar en el viejo testamento en donde Elohim signifique ángeles. La Septuaginta LXX lo ha pasado al nuevo testamento en Hebreos 2:7. Génesis 1:26, El hombre fue creado en la imagen de Dios, no de ángeles.

Lo qué esta incluido en esta notable expresión es la revelación del propósito de Dios para el hombre. Según la Biblia, los ángeles fueron creados como espíritus para ministrar, pero creo al hombre en la imagen de Dios. No estamos diciendo que los ángeles fueron creados en la imagen de Dios.

El Salmista está pensando obviamente en el primer hombre, el primer Adán antes de la caída. Él se está refiriendo a la poderosa plenitud y reflexión de la majestad del creador, que había modelado a hombre según El. Hebreos 2:7, 9 nos ayuda a entender la interpretación correcta de estas palabras del Salmista.

Muchos viejos eruditos evangélicos conservadores del testamento han enfatizado eso, elohim debe ser traducido en su significado llano, simple, y regular como “dios”, y pretender interpretar “ángeles” como substitución para “dios” es una traducción demasiado pobre.

El Primer Adán

La mas completa realización de la dignidad y excelencia del hombre encuentra su cumplimiento únicamente en la persona de Jesucristo. Que el hombre original era sin pecado es un presagio claro de Cristo (I Corintios 15:45-46). La prefigura del “primer Adán” viene a ser vital en la vida del “Postrer Adán.” Las notas de H. C. Leupold, sobre este tema dicen que “el carácter y la esencia verdadera del primer Adán se manifiestan con más eficacia en la vida de Jesucristo. Por lo tanto, si la dignidad verdadera del primer Adán se dispone fuertemente, la descripción entera encuentra obviamente su realización más completa en Jesucristo “(Salmos, p. 101). Adán prefigura a Jesucristo como tipo. Él es un presagio claro de todas las excelencias de Jesucristo. Lo que se ha dicho de Adán puede aplicarse para Cristo, pero de una manera más perfecta. La gloria de Dios se revela perfectamente en la dignidad del hijo del hombre.

Si usted ve a Adán solamente como un mono glorificado, usted nunca verá la belleza de la obra de Dios. El “primer Adán” prefigura el “Postrer Adán.” El primer Adán prefigura lo qué Cristo es . Lo qué se ve en el primer Adán se perfecciona en el postrer Adán. Cada vez que leo las maravillas de los evangelios manifestarse tan perfectamente la imagen y la gloria de Dios.

El nuevo testamento ofrece más de cincuenta diversos títulos que la gente le dio a Jesús. Sin embargo, hay un título que nadie le dio, de ser el hijo del hombre. Él solo se llamaba por ese título. Nadie más. Él es un hijo, por excelencia. Él hace lo que lo hace el padre. Él crea una nueva humanidad, y un nuevo cielo y una tierra nueva.

Dios puso en el centro del Jardín dos árboles: El árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

Y Jehová Dios puso al hombre en el huerto de Edén para que lo labrara y lo cuidara.

Y mandó Jehová Dios al hombre: “De todo árbol del huerto comerás; pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal no comerás.

Tree of Life. Copyrighted.

Tú nunca comerás de ese árbol; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Mostró Dios su amor para Adán y Eva, dándoles todo lo que necesitaban, y aun más, para que disfrutaran de la vida plenamente.

Él les dio también la habilidad de tomar decisiones. Y le dio a estos antepasados de la Humanidad la oportunidad de usar correctamente esta habilidad. Dios deseaba que Adán y Eva le demostrarán respeto, obedeciendo su único mandato, de que únicamente no comerán del árbol prohibido. Todas las demás cosas eran para que las disfrutaran.

Árbol. Copyrighted.

Para vivir en paz y ser felices en su hermoso jardín, Adán y Eva sólo necesitaban confiar en la sabiduría de Dios y respetar Su autoridad sobre ellos. Ellos deberían estar agradecidos por la vida y felices en su libertad, pero la libertad de hacer decisiones no trae felicidad si se toman malas decisiones.

Mucho antes que Dios creara los humanos, Él creo a los ángeles y les dio la libertad de elegir. Dios deseaba ser honrado, por los ángeles que habitan la regíon de los espíritus y también por la humanidad.

Satan. Copyrighted.

La mayoría de los ángeles eligieron obedecer a Dios, y aun ahora estos ángeles adoran al Señor y cumplen Sus órdenes ayudando a los hombres en muchas formas. Pero otros ángeles eligieron mal, rechazaron el amor de Dios, eligieron a Lucifer, el más hermoso de los ángeles, como líder. Por su arrogancia y orgullo Lucifer perdió su posición ante el trono de Dios.

Lucifer cayó del cielo por su rebelión, porque él retó a Dios, diciendo en su corazón, “Yo elevaré mi trono por encima de las estrellas de Dios: Yo seré como el Dios Altísimo.”

Lucifer, conocido también en La Biblia como el Diablo o Satanás, desea la adoración que sólo pertenece a Dios. Satanás engaña a la humanidad para recibir adoración, aun disfrazándose como un hermoso ángel de luz, pero sus mentiras y falsas religiones causan dolor, sufrimiento y destrucción.

Por eso Dios sentenció a Lucifer diciendo, “Tú serás arrojado al Infierno, hasta el fondo del Abismo.” [2]

Notas:

[1] Cita de Pale Blue Dot, capítulo 4 y The Demon Haunted World, capítulos 1-2-7-8-12-15. en “Carl Sagan

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· Leer LA GLORIA DE DIOS REVELADA EN EL HIJO DEL HOMBRE