Pachauri defiende base científica del cambio climático

Pachauri defiende base científica del cambio climático
Redacción
BBC Mundo

El experto en cambio climático de la ONU, Rajendra Pachauri, reconoció errores en su informe.

El presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), Rajendra Pachauri, aseguró a la BBC que las bases científicas sobre el cambio climáticos son sólidas. Hace apenas dos semanas, Pachauri se vio envuelto en una polémica tras reconocer que el panel cometió y publicó errores sobre el derretimiento de los glaciares del Himalaya.

Científicos, políticos y hombres de negocios se reúnen durante estos días en la capital india, Delhi, en la primera gran conferencia sobre cambio climático desde la cumbre de Copenhague.

Sin embargo, uno de los centros de atención de la conferencia ha sido Rajendra Pachauri, máximo responsable de los informes de la ONU sobre esta cuestión.

clic Vea: Experto no dimite, pese a error sobre glaciares

A finales de enero, el IPCC tuvo que reconocer una serie de errores en torno al plazo del derretimiento de los glaciares del Himalaya, publicados en el cuarto informe de Naciones Unidas sobre cambio climático.

Críticas y defensa

Este incidente levantó críticas y dio argumentos a los escépticos que aseguran que las predicciones de cambio climático son alarmistas.

clic Vea: La ONU admite error sobre glaciares

Este viernes, en entrevista con la BBC, el científico indio aseguró que el error publicado por la ONU fue públicamente corregido y que las bases científicas del cambio climático son robustas.

En este sentido, Pachauri acusó a ciertos medios de comunicación británicos de haber publicado mentiras sobre él y de haber cuestionado infundadamente su trabajo.

En el mismo sentido se expresó el enviado especial de Naciones Unidas para el cambio climático, Yvo de Boer, que defendió la labor del IPCC y pidió un compromiso político internacional serio con la lucha contra el cambio climático.

Tras el fracaso de lograr un pacto global en Copenhague, se espera que las negociaciones avancen hasta lograr un acuerdo en la siguiente cumbre sobre cambio climático, que tendrá lugar en Ciudad de México a finales de 2010.

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Australia comienza a hundirse

CONSTRUCCIÓN E INMOBILIARIA

Australia comienza a hundirse

14/12/2009 | Sonia Ulliana | Global Post para lainformacion.com

En Australia, el 80% de la población vive en zonas costeras que podrían ser engullidas por el mar durante este siglo y miles de ciudadanos perderían sus casas, si no se toman las medidas políticas y económicas necesarias. Así lo ha anunciado un informe oficial del Departamento de Cambio Climático Australiano, pero la solución no es fácil.
Las olas rompen por encima de las rocas del puerto de Sidney

Las olas rompen por encima de las rocas del puerto de Sidney
(Gold Coast, Australia). Las predicciones son nefastas. En los próximos 50 años las ciudades costeras de Australia comenzarán a desaparecer bajo el mar si sus políticos no empiezan a aportar dinero para combatir el aumento del nivel de los océanos.

Además, hacia finales de siglo, unas 250.000 casas, entre ellas algunas de las más exclusivas del país, se habrán devaluado millones de dólares debido al riesgo de inundaciones. Como solución, los propietarios podrían acabar vendiendo sus bienes inmuebles al gobierno a precios rebajados y firmar contratos de leasing mientras buscan alternativas para trasladarse a zonas más seguras.

Australia necesita una solución urgente

Un crudo informe del Departamento de Cambio Climático australiano predice que en los próximos 100 años el nivel del mar aumentará en su costa en torno a 1,1 metros. El estudio pone de relieve los graves peligros asociados al cambio climático. Cerca del 80 por ciento de la población de Australia vive cerca de la costa, y cada vez más gente se traslada a vivir cerca del mar precisamente debido al aumento de las temperaturas que está provocando el calentamiento global, haciendo así más atractiva aún la vida cerca de la playa.

Tras la visita del presidente de EE UU Barack Obama a China y el acuerdo inicial alcanzado entre ambos países para cooperar en el cambio climático, y después de lo visto y oído en la crucial Cumbre de Copenhague… ¿están los australianos tomándose en serio el calentamiento del planeta?

El gobierno laborista de Australia, encabezado por su primer ministro Kevin Rudd, apuesta por una reducción de las emisiones de carbono en un 40 por ciento para 2100. Su ministra de Cambio Climático, Penny Wong, ha negado las acusaciones de que esté orquestando una campaña de miedo para presionar a la oposición a alcanzar un acuerdo sobre las emisiones.

Aparte de la destrucción de preciosas zonas del litoral y de la repercusión en el sector turístico, el aumento del nivel del mar y las marejadas ciclónicas tendrán un enorme impacto en la infraestructura del comercio, transporte y la industria. Prevenir esos cambios requiere ingentes inversiones de capital. Los ciclones tropicales y las tormentas también se espera que aumenten, lo que provocaría aún más daños y gastos.

Geoff Withycombe, de Sydney Coastal Councils, un organismo que representa a 15 gobiernos locales, asegura que los propietarios tienen que aceptar que ninguna inversión inmobiliaria está garantizada, y que el valor multimillonario de algunas propiedades en primera línea de playa no se sostendrá en el futuro. Según él, algunas pequeñas ciudades costeras tendrán que quedar inevitablemente a merced del mar. “En un clima cambiante, nada es seguro. El problema con un montón de propiedades privadas y públicas en este momento es que su valor no refleja el riesgo en términos de cambio climático”.

“Necesitamos hacer una evaluación profunda de los peligros y riesgos relacionados con el aumento del nivel de los océanos y planteárselos a las partes interesadas”, añade Withycombe. “Usemos la zona costera mientras podamos. No podemos esterilizar la tierra. En un país como Australia, no podemos permitirnos indemnizar a todo el mundo. Además, tenemos 60.000 kilómetros de litoral, así que no podemos levantar muros alrededor de todo el país”.

¿Cuál es la solución?

Las recomendaciones del informe no sirven de mucho alivio a los propietarios de las casas, que se han gastado millones de dólares para comprar bienes al lado de la playa. Podrán esperar, como mucho, pequeñas compensaciones por sus pérdidas.

La protección de la propiedad privada sólo se estudiará como una opción a largo plazo y como parte de un plan de gestión integral. El informe sugiere que los propietarios particulares “se retiren hacia atrás, se trasladen de lugar o abandonen” los bienes inmuebles que están en zonas de alto riesgo.

Por su parte, los habitantes de Norfolk, en la costa oriental del Reino Unido, también están empezando a sentir el abandono de las autoridades locales y nacionales en algunas zonas del litoral, cuya protección ha sido considerada demasiado costosa. Más de 15 millones de personas viven cerca de la costa británica. No obstante, la agencia medioambiental del Reino Unido ya ha dicho que la zona conocida como Norfolk Broads será probablemente abandonada a merced del mar.

La pregunta que se hacen los residentes de las pequeñas comunidades costeras es: ¿por qué se están gastando millones en proteger las grandes ciudades y sin embargo las medidas en localidades pequeñas, muchas de las cuales provén servicios y bienes a las urbes, son tachadas de demasiado costosas?

Cambios en el mercado inmobiliario

El informe del gobierno australiano recomienda una revisión total de los códigos de edificación y de planificación del desarrollo. Esto significa que en el futuro los promotores inmobiliarios y urbanísticos tendrán que tener en cuenta los riesgos vinculados al cambio climático, incluyendo el incremento del nivel del mar y las tormentas más intensas, para que sus planes sean aprobados.

Las autoridades han anunciado que van a realizar nuevas investigaciones para reducir la incertidumbre sobre los riesgos del aumento del nivel del mar en el litoral. El informe también destaca el enorme impacto que tendrá el aumento de los océanos sobre los ecosistemas naturales, especialmente en los estuarios, arrecifes de coral y playas.

Los ayuntamientos de la zona de Sidney ya están estudiando la posibilidad de drenar arena en zonas de alta mar para trasladarla a playas que han sufrido erosión y así contentar a ciudadanos locales y turistas.

Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de Australia y Nueva Zelanda, las previsiones para después de 2100 son igual de sombrías. Incluso si se estabilizan los gases invernaderos, las predicciones indican que el nivel del mar va a continuar subiendo durante cientos de años debido a un lento pero continuo calentamiento de las profundidades de los océanos. Las capas de hielo continuarán reaccionando al cambio climático durante varios miles de años, aunque el clima se estabilice.

http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/construccion-e-inmobiliaria/australia-comienza-a-hundirse_eqJoxzuusHNT9jxts4i0v5/

La ciencia y la política del cambio climático

La ciencia y la política del cambio climático

Fuente: The Wall Street Journal
Fecha: 7 Diciembre 2009

La polémica creada por la revelación de e-mails entre estudiosos del clima en la Universidad de East Anglia, motiva la reflexión de Mike Hulme, otro experto que trabajó en ese centro, sobre la ciencia y la política en el cambio climático (The Wall Street Journal, 2-12-2009).

Hulme advierte que la pretensión de que la ciencia diga “lo que hay que hacer” ante el cambio climático lleva a que se deteriore su objetividad científica y a convertirla en campo de batallas políticas e ideológicas.

El problema es que “esperamos demasiada certeza, y por tanto claridad, sobre lo que debe hacerse. En consecuencia, no sabemos comprometernos en un debate sincero y argumentativo sobre nuestros distintos valores éticos y visiones políticas”.

Hay que tener en cuenta, dice Hulme, que la ciencia “nunca escribe libros de texto cerrados. No nos ofrece una Sagrada escritura, infalible y completa. Esto es especialmente cierto en el caso de la ciencia del clima, un complejo sistema a enorme escala, influido a cada momento por las contingencias humanas. Sí, la ciencia ha claramente revelado que los seres humanos estamos influyendo en el clima del mundo y que seguiremos haciéndolo. Pero no sabemos toda la escala de los riesgos planteados, ni con qué rapidez evolucionarán, ni de hecho –con una clara comprensión– la influencia relativa de los distintos factores que están implicados a diferentes escalas”.

“Del mismo modo, también atribuimos demasiada autoridad científica a los análisis económicos sobre el cambio climático. Y, efectivamente, hay toda una cascada de costes según se mitigue, se adapte o se ignore el cambio climático, pero muchos de estos costes están muy influidos por los juicios éticos sobre cómo valoramos las cosas, ahora y en el futuro. Y la ciencia no puede prescribir estos juicios”.

El debate, pues, tiene que ver con asuntos sobre “la gestión del riesgo, la valoración y la ideología política”. “Es una ilusión esperar que la ciencia disipe la niebla de la incertidumbre, de modo que finalmente se aclare exactamente lo que nos reserva el futuro y cuál es la influencia humana en él”.

Si el climategate lleva a una mayor trasparencia y a menos sectarismo en la ciencia del clima, habrá sido positivo, concluye Hulme. La ciencia “no es el campo en el que importamos nuestras legítimas discrepancias, sino un poderoso medio para saber cómo funciona el mundo y las posibles consecuencias de nuestras distintas políticas”. En cambio, los debates sobre las convicciones políticas y éticas deben desarrollarse en los espacios públicos que las democracias han dispuesto para este fin.

http://www.aceprensa.com/articulos/2009/dec/07/la-ciencia-y-la-politica-del-cambio-climatico/

¿Un futuro apocalíptico?

¿Un futuro apocalíptico?

JUAN ANTONIO MONROY

En mayo de 1971 el entonces secretario general de las Naciones Unidas, U Thant, vivió momentos dramáticos cuando una representación de científicos reunidos en la ciudad francesa de Menton, entre ellos cuatro premios Nóbel, le entregaron un documento en el que advertían de un peligro eminente para la tierra. “Existe la posibilidad –decía el documento- de que la vida quede total o casi totalmente extinguida en el planeta”.

Cuando los científicos transitan por caminos diferentes a los de su sabiduría y ejercen como profetas de Apocalipsis, portavoces de tragedias, mensajeros del terror, cuando ven el mundo desde el barro y la tormenta, es cuando se exponen al ridículo.

Han pasado ya 35 años desde aquél susto y la bomba de tiempo que anunciaban no ha estallado. Decía Toynbee que la civilización, tal como la conocemos, es un movimiento, no un final; un viaje que prosigue su marcha a través de los siglos, no una estación terminal. Con todo, los malos augurios nunca cesan. Algunos dicen que tenemos muchas posibilidades de desaparecer con una explosión, otros predicen un final lento. Martín Rees, en la actualidad profesor de cosmología y astrofísica en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y autor del libro NUESTRO FIN DE SIGLO, ha dicho que los humanos sólo tenemos un 50 por 100 de posibilidades de sobrevivir al siglo XXI. ¿Y cómo lo sabe él? ¿Se lo ha dicho Dios llamando a su teléfono celular?

Otros científicos ingleses de nuestros días se unen a Martín Rees en sus augurios apocalípticos. Siete de ellos expresaron sus opiniones en un artículo que publicó el diario inglés THE GUARDIAN el pasado mes de abril.

Nick Crooks, investigador del cambio climático en la Universidad de East Anglia, cree que estos cambios “pueden conducir a una inseguridad alimentaria global y al colapso generalizado de los sistemas sociales”.

Bill McGuire, director del Centro de Investigación de Riesgos en la University College de Londres alerta sobre la posibilidad de un supervolcán cuyos efectos para la tierra serían 12 veces más dañinos que el impacto de un meteorito.

La profesora María Zambón, viróloga, jefa del Laboratorio de la Agencia de Protección de la Salud dice que “cada siglo, grandes pandemias azotan al mundo y es inevitable que, al menos una ocurra en el futuro”. Arrepentida tal vez de habernos puesto en alerta 10, específica a continuación: “No tiene interés para un virus matar a todos sus huéspedes, así que no es probable que un virus arrase con la especie humana”. Menos mal. Nos deja la esperanza.

Para Donald Yeomans, director de la Oficina del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra de Nassa, “a escalas de tiempo muy grandes, el riesgo de morir como resultado del impacto de un objeto cercano a la Tierra es aproximadamente equivalente al riesgo de morir en un accidente de avión”. Mucho riesgo es este. Consuela saber que se avecina a escalas de tiempo muy grandes. Podremos desayunar mañana tranquilamente, sin temor a que el objeto mortífero caiga en nuestra taza de café con leche o de té con limón.

Más miedo en el cuerpo. El profesor de Física de la Universidad Hebrea de Jerusalén nos advierte que cada pocas décadas una estrella masiva de nuestra galaxia explota y los rayos cósmicos, partículas de alta energía, “salen en todas direcciones y si la tierra se pone en su camino, puede provocar una edad de hielo”. Puesto que estamos avisados, alertaremos a la Tierra que tome otro rumbo donde el frío no sea tanto.

Y llegan los agujeros negros. No podían faltar. Richard Wilson, profesor de Física en Mallinchrodt Research University de Harvard predice que la Tierra entera pude ser tragada por un agujero negro, aunque inmediatamente rectifica y dice que esto no ocurrirá cuando las partículas colisionen. ¡Qué peso nos quita de encima!.

De siete metemiedos uno se desmarca. Hans Moravec, catedrático del Instituto de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburg, nos habla de los robots del futuro. Afirma que para el año 2050 –todos estaremos calvos- estos robots “tendrán una capacidad mental similar al humano”. Diagnosticarán nuestras enfermedades, cuidarán de nosotros y –atentos- “nos ofrecerán la mayor oportunidad que jamás hemos tenido de inmortalidad cargándonos nosotros mismos en robots avanzados”.

¡Por fin! ¡El sueño de las edades, cumplido! Seremos inmortales aquí en la tierra, aunque tengamos que cargar nuestras pilas corporales con las energías de la máquina! Así lo dice un sabio.

Estos sabios, ¿no tienen un mensaje de alegría, de confianza en el ser humano, de esperanza en el futuro? ¿Sólo nos auguran catástrofes, ruinas, destrucción? Como en la obra de Buero Vallejo, una ARDIENTE OSCURIDAD ennegrece el futuro. Anticipan el Apocalipsis mundial. El final que pronostican es el de un cementerio sin flores.

A Dios gracias, nunca aciertan. Cuando Robert McNamara era presidente del Fondo Monetario Internacional en 1980, dijo: “Está a punto de comenzar lo que promete ser una época muy crítica”. Ocurrió lo contrario: la década a la que se refería fue de prosperidad económica. Por aquellos días, el ya ex-secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger advirtió en Berlín que el quinquenio 80 al 85 sería “peligroso, sombrío, de funestos presagios”. Y resultó al revés. El mismo sigue vivo. Y ha cumplido ya 82 años.

¿Por qué todos estos agoreros, charlatanes unos y supuestamente sabios otros, no aprenden la lección de los cielos, la única que no falla? Es Dios quien controla la Historia y dirige los pasos del hombre. El destino humano sólo El lo conoce.

Hoy flota sobre la humanidad un sentido de vértigo ante la nada, un vacío que ha rebasado la interioridad del individuo y le afecta metafísicamente. Es el vacío que produce la ausencia de Dios. El vacío es la nada. Dios está en todas partes y El da sentido a la nada. Con Dios, el futuro de la Tierra y de quienes en ella vivimos no será jamás un futuro trágico.

fuente:

Juan Antonio Monroy es escritor y conferenciante internacional, Protestante digital

La ONU pronostica éxodo masivo en el 2050 por el cambio climático

La ONU pronostica éxodo masivo en el 2050 por el cambio climático

Posted: 21 Aug 2009 07:50 PM PDT

cambio_climaticoDesde hace un par de años y cada día con mayor frecuencia, el tema del cambio climático, que según lo define la ONU es aquel cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana la cual por esa acción terminará por alterar la composición de la atmósfera mundial, sumada a la variabilidad natural del clima observada durante momentos comparables, se ha ido metiendo no solamente en las agendas de organismos como la ONU o en la de los gobiernos de la mayor parte del mundo, sino que el individuo común y ordinario también ha ido metiéndose de a poco en el tema y viendo de que manera resolverlo.

Con esto quiero decir que aunque si bien no está lo absolutamente difundido como debería, siempre se puede hacer más claro está, el tema está presente en el consciente y en el inconsciente colectivo de todos los que habitamos el mundo y la verdad que muy bien está que así sea y que cada vez lo empiece a estar más porque los pronósticos no son para nada alentadores…

Según un reciente informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que ciertamente estremece por la cifra que pronostica, dentro no mucho tiempo, en el 2050, el cambio climático podría provocar la migración de nada más y nada menos que 50 millones de personas, especialmente habitantes de los países denominados en vía de desarrollo, como consecuencia de las prolongadas sequías, los recurrentes huracanes y la abrupta subida en el nivel del mar, entre otras cuestiones.

Este éxodo versión siglo XXI tendría su peor y más trágica concreción en los países que conforman América Central, porque cada vez lloverá menos y el peligro constante de los huracanes irán definiendo un escenario estremecedor!!!! de hambruna crónica que promoverá que los habitantes de esta región busquen masivamente refugio en tierras menos hostiles.

Lamentablemente y como de costumbre, una vez más los países más pobres carentes de infraestructura, recursos e instrumentos serán los más afectados por el cambio climático, que ya dejó de ser el problema de unos pocos o caprichos de las organizaciones ecologistas más enfervorizadas, para pasar a ser una preocupación de muchos, de la cual sin dudas hay que empezar YA a pensar alternativas.

Fuente: PeriodismoenlaRed.com – La ONU pronostica éxodo masivo en el 2050 por el cambio climático.

cambio climático

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Los Neandertales pudieron no haber sido víctimas del cambio climático
La enigmática desaparición del hombre de Neandertal podría no ser consecuencia de un brusco calentamiento del planeta, según un estudio publicado este jueves en la revista científica Nature que contradice esta hipótesis.

13 Sep 2007 | AFP

El análisis de antiguos sedimentos en la cuenca de Cariaco, en Venezuela, no dieron indicios de ningún calentamiento climático en los períodos propuestos como posibles para la extinción de esta especie, es decir, hace 32.000 años, o hace 28.000, o hace 24.000 años, destacó Polychronis Tzedakis, investigador de la universidad británica de Leed y de la universidad griega de Aegean.

Sólo existe una certeza, que después de haber reinado como dueños absolutos durante 170.000 años en Europa, Asia occidental y Oriente Medio y haber coincidido hacia el final de su existencia durante varios milenios con los primeros hombres modernos, los Cromagnon, se extinguieron por razones desconocidas.

Se han propuesto varias hipótesis para explicar su desaparición, ninguna de ellas comprobadas, desde la consanguinidad y las nuevas enfermedades hasta la guerra con los nuevos pobladores o, al contrario, el mestizaje con éstos últimos, pasando por los cambios debidos a la evolución del clima.