Navidad – Este niño …” Lucas 2:33

Navidad –

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“Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos, y a crear mucha oposición, a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones” Lucas 2: 33

Faltan poquito para que todo el pueblo cristiano celebre el nacimiento de Emmanuel, Dios con nosotros, Jesucristo se hizo hombre para morir como tal y traernos salvación, por eso es una ocasión de gran conmemoración.

Al hacer memoria sobre mis navidades pasadas, mi corazón se conmueve agradecido, porque no son los regalos que recibí lo más importante en mi memoria, ni siquiera la mesa adornada de mamá, el recuerdo más trascendental, Sino los himnos y villancicos que cantábamos con mis hermanos alrededor de la mesa, las oraciones de amor dando gracias por el Salvador o la celebración en la Iglesia con el coro y el compartir con nuestra familia espiritual lo que más amo y recuerdo con mucha gratitud.

Hoy seguimos participando con la Iglesia en la que pastoreamos, estos lindos tiempos de amor, pero como ya no soy una niña estoy más dispuesta a reconocer cuántos creyentes se sienten con expectativa de celebrar a Cristo, ellos, están con el ánimo levantado, la sonrisa de paz y gozo por el Salvador, pero también hay otros que están caídos, quizá no tengan todo lo que esperaban: el pavo de 10 kilos, el panetón más caro o los regalos soñados, entonces una vez más se cumple la Palabra, este niño esta destinado a causar la caída de algunos pero el levantamiento de otros.

Cristo Jesús vino para levantar a aquellos que creen en él, pero es una piedra de tropiezo para los que se olvidan de creer en Dios y piensan sólo en ellos y sus deseos personales.

La Navidad puede ser tropiezo no sólo a los incrédulos, también acarrea infelicidad a los creyentes que olvidan el verdadero sentido espiritual de esta fiesta y cayendo en el río caudaloso del mundo, se dejan llevar mareados por el alboroto de mirar y desear todo lo regio, olvidándose de lo primero que el Señor nos enseñó: dar.

Las deudas apresuradas ocurren en estas fechas porque algunos presionados creen que son necesarias para “pasar una buena navidadâ€, no son más que malas intenciones, que nos llevan aún teniéndolo todo, a la insatisfacción y hasta depresión.

¿Qué es entonces una buena navidad? Es gozarte en Cristo, en su nacimiento, el niño Jesús no ha venido a traer tu desplome, él ha venido a levantarte y darte vida.

Piensa en la gran venida al mundo del Dios hecho Hombre, piensa en el amor que tuvo y tiene por nosotros para dejar la Gloria y venir a darnos perdón y vida.

Si meditas en su Gracia Incalculable dejarás de pensar en ti mismo, en tus compras, en tus afanes, tus anhelos, empezarás a pensar más en ser agradecido, comenzando con el Señor que te salvó, y seguirás dando amor a la Iglesia que te edifica, a tu familia que necesita tener paz y no regalos en cantidad.

Esta fiesta se debe celebrar primero con humildad y verdadera gratitud, luego debes pensar en los demás para darles palabras de aliento y el evangelio de salvación, debes pensar en bendecir a la Iglesia donde te congregas y no esperar que ella te agasaje a ti. No lo olvides es el Nacimiento de Jesús el que celebramos, no la oportunidad para tener lo que el mundo exige como valioso

¿Han visto tus ojos la salvación? Eso es suficiente para dar gracias. Feliz Navidad.

Martha Bardales, http://devocionalescristianos.org

Reflexiones Cristianas – La Palabra Navidad

Un profesor de psicología le dio a sus estudiantes un examen de asociación de palabras.

Les dijo que escribieran lo primero que les viniera a la mente tan pronto como él dijera cada palabra. Por ejemplo, si decía «conversación», podían escribir «teléfono» o «diálogo».

Una de las palabras de ese día causó diversas reacciones y asociaciones sumamente interesantes. La palabra era «Navidad».

Estas fueron algunas de las palabras que asociaron con la Navidad: cohetes, fiesta, lechón asado, baile, licor, regalos, árbol y luces. Entre todas las asociaciones no hubo ninguna referencia a Jesucristo, ni siquiera a su nacimiento.

La verdad es que muy poco de lo que hacemos hoy día se asocia con lo espiritual. Muy pocas de nuestras actividades tienen alguna relación con lo divino.

Muy pocos de nuestros pensamientos abordan lo religioso.

Hablamos con vehemencia en contra del materialismo.

Nos sorprendemos cuando alguien afirma que es ateo.

Nos enojamos cuando alguna persona ridiculiza las cosas religiosas. Sin embargo, guardamos muy poca relación con lo espiritual. Claro que de cuando en cuando vamos a la iglesia, quizás una vez al mes o hasta una vez a la semana. Pero muchas veces lo hacemos para salir de una exigencia social.

Desde luego que buscamos a Dios en los momentos de tragedia, pero esto también viene a ser un acto de último recurso, cuando no nos queda otra esperanza en la vida. Mientras tenemos buena salud y disfrutamos de popularidad, mientras nuestros amigos nos acogen y todo nos va bien, no buscamos seriamente a Dios.

Así que aquellas asociaciones con la palabra «Navidad» revelan algo que se expresa en todas las facetas de nuestra vida.

Si aquel profesor les hubiera dicho la palabra que pusimos como ejemplo, «conversación», habría escogido una de las palabras que más debiéramos asociar con la Navidad. Porque a los ojos de Dios, lejos de representar cohetes, fiestas, lechón asado, baile, licor, regalos, árbol y luces, la Navidad fue el principio de un nuevo diálogo que entabló Él con nosotros.

Esa primera Nochebuena, Dios el Padre, mediante el nacimiento de su Hijo Jesucristo, reparó la línea de comunicación con nosotros que se había cortado a fin de que pudiéramos restablecer con Él la comunión que habíamos perdido. De modo que ahora todos podemos tener comunión íntima y constante con Dios.

Él está esperando que respondamos a la llamada celestial que nos hizo por medio de su Hijo. Pues es mediante esa conversación que restablecemos la conexión y mostramos que comprendemos el verdadero sentido de la Navidad.

Carlos Rey.
Fuente:conciencia.net

Este día es una oportunidad para reflexionar sobre el más grande amor demostrado hacia la humanidad. El amor eterno de Dios.

“De tal manera amó Dios a este mundo, que envió a su único Hijo, Jesucristo, para que todo aquel que en él crea no se pierda, más tenga vida eterna” Juan 3:16.


En general, la Navidad toma la encarnación del Verbo de Dios en la parte más descomprometida e infantil. Es un niño quien ha nacido. Y un niño no dice cosas serias. Este Niño Dios no ha dicho todavía “Sed perfectos”, ni “sepulcros blanqueados”, ni “vende tus bienes y sígueme” ni “Yo soy la Verdad y la Luz”. Todavía está callado este niño. Y nos aprovechamos de su silencio para comprarle el Amor barato, a precio de villancicos y panderetas.

En el día de la Encarnación todos vuelven la vista hacia Belén, como en día de sol radiante se refugian todos a la sombra del alero. Los más complicados Góngoras hacen versillos de claveles y auroras, con melodía pastoril. Los más escolásticos y abstractos Calderones, escriben para la fiesta diálogos de Mengas y Pascuales. San Juan de la Cruz, que ha volcado hasta los umbrales del divino desposorio, en una Nochebuena sale de su celda como un loquillo de atar, meciendo al Niño en sus brazos, bailando y cantando una cancioncilla de amores aldeanos:

“Si amores me han de matar ¡agora tienen lugar!”

En esa Nochebuena no intuimos el tremendo compromiso que adquirimos los humanos. Como es un Niño el que nos ha nacido, no percibimos la Ley y el Compromiso serio, que nos trae debajo de su débil brazo. En torno a un niño todo parece ser cosa de juego y de algarabía. ¿También con el Niño Dios?

No; no puede ser la Navidad subterfugio y evasiva de la Encarnación. No es la fiesta de un derretimiento pueril y pasajero. Es la fiesta de un exigente amor varonil y total.

Vienen ya de camino Magos de Oriente que le van a quitar al portal todo el aspecto de fiesta de familia. Los magos no son ya pastores con cantarcillos, con requesón, manteca y vino. Son sabios y poderosos y científicos y extranjeros que vienen aleccionados por la astronomía. No vienen a pactar una noche de tregua de trinchera a trinchera: vienen a exigir las últimas consecuencias de la Paz prometida a todos los hombres. Vienen a hacer de Belén, la aldea de la Encarnación, la primera ciudad plenamente internacional del planeta. Vienen a ver si realmente ha nacido un rey que traiga la verdadera paz, la justicia auténtica y el amor sin componendas.

¿Hemos entendido esto del todo?…¿A qué nos compromete la Encarnación del Hijo de Dios? ¿Qué nos quiere decir a nosotros hoy la Encarnación?

  • ¿Entenderemos todos lo que allí, en Belén, se juega? ¿Nació en cada uno de nosotros, ese Niño Dios?Navidad no son las luces de colores, ni las guirnaldas que adornan las puertas y ventanas de las casas, ni las avenidas engalanadas, ni los árboles decorados con cintas y bolas brillantes, ni la pólvora que ilumina y truena.

    Navidad no son los almacenes en oferta. Navidad no son los regalos que demos y recibimos, ni las tarjetas que enviamos a los amigos, ni las fiestas que celebramos. Navidad no son Papá Noel, ni santa Claus, ni los Reyes Magos que traen regalos. Navidad no son las comidas especiales. Navidad no es ni siquiera el pesebre que construimos, ni la novena que rezamos, ni los villancicos que cantamos alegres.

    Navidad es Dios que se hace hombre como nosotros porque nos ama y nos pide un rincón de nuestro corazón para nacer. Por eso, ser hombre es tremendamente importante, pues Dios quiso hacerse hombre. Y hay que llevar nuestra dignidad humana como la llevó el Hijo de Dios Encarnado. Por eso, Navidad es tremendamente exigente porque Dios pide a gritos un hueco limpio en nuestra alma para nacer un año más. ¿Se lo daremos?

    Navidad es una joven virgen que da a luz al Hijo de Dios. Por eso, dar a luz es tremendamente importante a la luz de la Encarnación, porque Dios quiso que una mujer del género humano le diese a luz en una gruta de Belén. Tener un hijo es tremendamente comprometedor, pues Jesús fue dado a luz por María. No es lo mismo tener o tener un hijo; no es lo mismo querer tenerlo o no tenerlo. Navidad invita al don de la vida, no a impedir la vida.

    Navidad es un niño pequeño recostado en un pesebre. Por eso es tan tremendamente importante ser niño, y niño inocente, al que debemos educar, cuidar, tener cariño, darle buen ejemplo, alimentarle en el cuerpo y en el almacomo hizo María. Y no explotar al niño, y no escandalizar a los niños, y no abofetear a los niños, y no insultar a los niños.

    Navidad son ángeles que cantan y traen la paz de los cielos a la tierra. Por eso, es tremendamente importante hacer caso a los ángeles, no jugar con ellos a supersticiones y malabarismos mágicos, sino encomendarles nuestra vida para que nos ayuden en el camino hacia el cielo y hacerles caso a sus inspiraciones. Por eso es tremendamente importante ser constructores de paz y no fautores de guerras.

    Navidad son pastores que se acercan desde su humildad, limpieza y sencillez. Por eso, es tremendamente importante que no hagamos discriminaciones a nadie, y que si tenemos que dar preferencia a alguien que sean a los pobres, humildes, ignorantes. Quien se toma en serio la Encarnación del Hijo de Dios tiene que dar cabida en su corazón a los más desvalidos de la sociedad, pues de ellos es el Reino de los cielos.

    Navidad es esa estrella en mi camino que luce y me invita a seguirla, aunque tenga que caminar por desiertos polvorientos, por caminos de dudas cuando desaparece esa estrella. La Encarnación me compromete tremendamente a hacer caso a todos esos signos que Dios me envía para que me encamine hacia Belén, siguiendo el claroscuro de la fe.

    Navidad es anticipo de la cena del Señor, porque allí, en Belén, hay sacrificio y ¡cuán costoso!, y banquete de luz y virtudes, y ¡cuán surtidas las virtudes de Jesús que nos sirve desde el pesebre: humildad, obediencia, pureza, silencio, pobreza; y las de María: pureza, fe, generosidady las de José: fe, confianza y silencio!, y Belén es, finalmente, presencia que consuela, que anima y que sonríe. Belén es Eucaristía anticipada y en germen. Belén es tierra del pan y ese pan tierno de Jesús necesitaba cocerse durante esos años de vida oculta y pública, hasta llegar al horno del Cenáculo y Calvario. Y hasta nosotros llega ese pan de Belén en cada misa. Y lo estamos celebrando en este año dedicado a la Eucaristía.

    Navidad es ternura, bondad, sencillez, humildad. Por eso, meterse en Belén es tremendamente comprometedor, pues Dios Encarnado sólo bendice y sonríe al humilde y sencillo de corazón.

    Navidad es una luz en medio de la oscuridad. Por eso, la Encarnación es misterio tremendo que nos ciega por tanta luz y disipa toda nuestras zonas oscuras. Meterse en el portal de Belén es comprometerse a dejarse iluminar por esa luz tremenda y purificadora.

    Navidad es esperanza para los que no tienen esperanza. Por eso, la Encarnación es misterio tremendo que nos lanza a la esperanza en ese Dios Encarnado que nos viene a dar el sentido último de nuestra vida humana.

    Navidad es entrega, don, generosidad. Dios Padre nos da a su Hijo. Podemos pensar en el dolor de María, quien nos ofreció en cierta forma, a su hijo Jesús,el Hijo de Dios. Por eso, quien medita en la Encarnación no puede tener actitudes tacañas.

    Navidad es alegría para los tristes, es fe para los que tienen miedo de creer, es solidaridad con los pobres y débiles, es reconciliación, es misericordia y perdón, es amor para todos. ¿Entendemos el tremendo compromiso, si entramos en Belén?

    Ya desde el pesebre pende la cruz. Es más, el pesebre de Belén y la cruz del Calvario están íntimamente relacionados, profundamente unidos entre sí. El pesebre anuncia la cruz y la cruz es resultado y producto, fruto y consecuencia del pesebre. Jesús nace en el pesebre de Belén para morir en la cruz del Calvario. El niño débil e indefenso del pesebre de Belén, es el hombre débil e indefenso que muere clavado en la cruz.

    El niño que nace en el pesebre de Belén, en medio de la más absoluta pobreza, en el silencio y la soledad del campo, en la humildad de un sitio destinado para los animales, es el hombre que muere crucificado como un blasfemo, como un criminal, en la cruz destinada para los esclavos, acompañado por dos malhechores.

    En su nacimiento, Jesús acepta de una vez y para siempre la voluntad de Dios, y en el Calvario consuma y realiza plenamente ese proyecto del Padre.

    ¡Qué unidos están Belén y Calvario!

    El pesebre es humildad; la cruz es humillación. El pesebre es pobreza; la cruz es desprendimiento de todo, vaciamiento de sí mismo. El pesebre es aceptación de la voluntad del Padre; la cruz es abandono en las manos del Padre. El pesebre es silencio y soledad; la cruz es silencio de Dios, soledad interior, abandono de los amigos. El pesebre es fragilidad, pequeñez, desamparo; la cruz es sacrificio, don de sí mismo, entrega, dolor y sufrimiento.

    Ahora sí hemos vislumbrado un poco más el misterio de Belén, el misterio de la Navidad, el misterio de este Dios Encarnado.

    ¿Castañuelas, panderetas y zambombas? ¡Bien! Pero no olvidemos el compromiso serio de este Dios Encarnadopues en cuanto comience a hablar nos va a pedir: “Niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme”. Entonces nos darán ganas de tirar a una esquina la pandereta, las castañuelas y comenzar a escuchar a ese Dios Encarnado que por amor a nosotros toma la iniciativa de venir a este mundo, para enseñarnos el camino del bien, del amor, de la paz y de la verdadera justicia.

    Catholic.net

    Una de las críticas que se levanta contra la validez histórica de Jesús, Su crucifixión, y resurrección, es que posteriormente a la época de Jesús, la leyenda, de alguna forma, se infiltró en las historias acerca de Él y corrompieron los registros verdaderos de Su vida. Si esto es así, y si podemos encontrar información más temprana relacionada a los eventos fundamentales de la crucifixión de Cristo, entonces, menos probable serían el error y la leyenda evitando su filtración dentro de la historia y haciendo estos eventos más creíbles.
    1ª Corintios 15:3-5 es considerada por muchos eruditos como un credo extremadamente reciente de la iglesia Cristiana primitiva. Un credo es una declaración de creencia y en éste, vemos que el apóstol Pablo dice que él ha recibido esta información:
    “Por que yo les entregué a ustedes primeramente lo que yo también recibí, de que Cristo murió por nuestros pecados de acuerdo a las Escrituras,4 y de que Él fue enterrado, y de que Él fue levantado al tercer día de acuerdo a las Escrituras, 5y de que se le apareció a Cefas, después a los doce.” (1ª Corintios 15:3-5, NASB).
    Si la Crucifixión fue en el año 30 D.C., la conversión de Pablo fue tan temprana como en el 34 D.C.,  y su primera reunión en Jerusalén fue alrededor del año 37 D.C. Podemos ver entonces que el tiempo entre el evento de la crucifixión de Cristo y el de Pablo recibiendo la información acerca de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (en Jerusalén) sería dentro de un período de siete años (de cinco si usamos las fechas más tempranas). Este es un período muy corto de tiempo y no es lo suficientemente largo como para que una leyenda se filtrara y corrompiera la historia. Esto es especialmente importante debido a que los apóstoles estaban vivos, hablaron con Pablo y fueron ellos los testigos oculares de la muerte, sepultura y posteriores apariciones de Cristo resucitado. Pablo mismo había visto al Señor Jesús antes de Su muerte y después de Su resurrección (Hechos 9). El registro de Pablo coincide con el registro de los otros Apóstoles siendo escrito por Pablo en 1ª Corintios 15 alrededor del año 54.
    Así que debido a que 1ª Corintios fue escrita temprano—como en el año 54 D.C. —esto significaría que desde el evento (muerte, sepultura y resurrección de Cristo) hasta el momento de ser escrito, paso un período de tiempo muy corto: 24 años. Recuerde además que para la época había muchos Cristianos alrededor que pudieron haber corregido los escritos de Pablo si él hubiera estado en un error. Pero no tenemos registro de nadie que haya hecho algún tipo de corrección o retos en cuanto a la muerte, sepultura y resurrección de Cristo: ni de Romanos, Judíos u otros Cristianos.
    Debemos anotar aquí que algunos críticos de la Biblia claman que no existe evidencia extra bíblica de la existencia de Cristo (lo cual no es verdad), y que por lo tanto, Él no existió. Pero la espada corta en ambos sentidos. Si ellos pueden decir que los eventos de Jesús no son reales debido a que no existe evidencia extra bíblica que los mencione, entonces podemos también decir que como no existen registros extra bíblicos refutando la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, entonces, estos eventos tienen que ser verdaderos. En otras palabras: la falta de escritos extra bíblicos no prueba de que Cristo no vivió y claro está, que tampoco murió. Aún más, Pablo corrobora los registros de los evangelios (Él escribió antes que los evangelios fueran escritos) y verificó muchas cosas:
    Jesús nació como Judío (Gálatas 4:4), Jesús fue traicionado (1ª Corintios 11:23) y Jesús fue crucificado (Gálatas 3:1; 1ª Corintios 2:2; Filipenses 2:8), Jesús fue sepultado y levantado nuevamente (1ª Corintios 15:4; Romanos 6:4).
    Pablo, obviamente consideró a Jesús como una figura histórica no como una leyenda o un mito. Pablo fue además, un hombre de gran integridad el cual sufrió mucho por su fe. Él no era la clase de persona que simplemente creía en historias o leyendas. Él era después de todo, un Judío devoto (un Fariseo) y un gran perseguidor de la Iglesia. Algo muy profundo tuvo que haberle sucedido para que cambiara su posición, abandonando la fe y tradición Judía, para sufrir posteriormente persecuciones, palizas, prisiones, etc. El acontecimiento que más probablemente encaja en todo esto es el de que Jesús murió, fue sepultado y se levantó de entre la muerte y se le apareció a Pablo exactamente de la forma como Lucas lo describe en Hechos 9. [39]
  • Una de las críticas que se levanta contra la validez histórica de Jesús, Su crucifixión, y resurrección, es que posteriormente a la época de Jesús, la leyenda, de alguna forma, se infiltró en las historias acerca de Él y corrompieron los registros verdaderos de Su vida. Si esto es así, y si podemos encontrar información más temprana relacionada a los eventos fundamentales de la crucifixión de Cristo, entonces, menos probable serían el error y la leyenda evitando su filtración dentro de la historia y haciendo estos eventos más creíbles.1ª Corintios 15:3-5 es considerada por muchos eruditos como un credo extremadamente reciente de la iglesia Cristiana primitiva. Un credo es una declaración de creencia y en éste, vemos que el apóstol Pablo dice que él ha recibido esta información:“Por que yo les entregué a ustedes primeramente lo que yo también recibí, de que Cristo murió por nuestros pecados de acuerdo a las Escrituras,4 y de que Él fue enterrado, y de que Él fue levantado al tercer día de acuerdo a las Escrituras, 5y de que se le apareció a Cefas, después a los doce.” (1ª Corintios 15:3-5, NASB).
    Si la Crucifixión fue en el año 30 D.C., la conversión de Pablo fue tan temprana como en el 34 D.C.,  y su primera reunión en Jerusalén fue alrededor del año 37 D.C. Podemos ver entonces que el tiempo entre el evento de la crucifixión de Cristo y el de Pablo recibiendo la información acerca de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (en Jerusalén) sería dentro de un período de siete años (de cinco si usamos las fechas más tempranas). Este es un período muy corto de tiempo y no es lo suficientemente largo como para que una leyenda se filtrara y corrompiera la historia. Esto es especialmente importante debido a que los apóstoles estaban vivos, hablaron con Pablo y fueron ellos los testigos oculares de la muerte, sepultura y posteriores apariciones de Cristo resucitado. Pablo mismo había visto al Señor Jesús antes de Su muerte y después de Su resurrección (Hechos 9). El registro de Pablo coincide con el registro de los otros Apóstoles siendo escrito por Pablo en 1ª Corintios 15 alrededor del año 54.
    Así que debido a que 1ª Corintios fue escrita temprano—como en el año 54 D.C. —esto significaría que desde el evento (muerte, sepultura y resurrección de Cristo) hasta el momento de ser escrito, paso un período de tiempo muy corto: 24 años. Recuerde además que para la época había muchos Cristianos alrededor que pudieron haber corregido los escritos de Pablo si él hubiera estado en un error. Pero no tenemos registro de nadie que haya hecho algún tipo de corrección o retos en cuanto a la muerte, sepultura y resurrección de Cristo: ni de Romanos, Judíos u otros Cristianos.
    Debemos anotar aquí que algunos críticos de la Biblia claman que no existe evidencia extra bíblica de la existencia de Cristo (lo cual no es verdad), y que por lo tanto, Él no existió. Pero la espada corta en ambos sentidos. Si ellos pueden decir que los eventos de Jesús no son reales debido a que no existe evidencia extra bíblica que los mencione, entonces podemos también decir que como no existen registros extra bíblicos refutando la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, entonces, estos eventos tienen que ser verdaderos. En otras palabras: la falta de escritos extra bíblicos no prueba de que Cristo no vivió y claro está, que tampoco murió. Aún más, Pablo corrobora los registros de los evangelios (Él escribió antes que los evangelios fueran escritos) y verificó muchas cosas:
    Jesús nació como Judío (Gálatas 4:4), Jesús fue traicionado (1ª Corintios 11:23) y Jesús fue crucificado (Gálatas 3:1; 1ª Corintios 2:2; Filipenses 2:8), Jesús fue sepultado y levantado nuevamente (1ª Corintios 15:4; Romanos 6:4).
    Pablo, obviamente consideró a Jesús como una figura histórica no como una leyenda o un mito. Pablo fue además, un hombre de gran integridad el cual sufrió mucho por su fe. Él no era la clase de persona que simplemente creía en historias o leyendas. Él era después de todo, un Judío devoto (un Fariseo) y un gran perseguidor de la Iglesia. Algo muy profundo tuvo que haberle sucedido para que cambiara su posición, abandonando la fe y tradición Judía, para sufrir posteriormente persecuciones, palizas, prisiones, etc. El acontecimiento que más probablemente encaja en todo esto es el de que Jesús murió, fue sepultado y se levantó de entre la muerte y se le apareció a Pablo exactamente de la forma como Lucas lo describe en Hechos 9.
  • Fuente:
  • http://www.miapic.com/1-Corintios-15-3-4-un-credo-temprano
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    ¿Cómo comenzó la primera navidad? Estrella de belén

    Reflexiones – ¿Cómo comenzó la primera navidad? Estrella de Belén

    Diciembre 22, 2009
    Reflexiones Cristianas

    Uno podría pensar que si el nacimiento de alguien debiera haber quedado registrado, sin duda sería el nacimiento de nuestro Salvador. Sin embargo, la verdad es que no es asi.

    Los evangelios no registran la fecha exacta del nacimiento de nuestro Señor.

    La razón probable, por qué los evangelios no lo registran es que el enfoque de los evangelios es el misterio de la redención-pasión, muerte y resurrección de Cristo. Probablemente, por eso es que el evangelio de San Marcos no incluye la historia del nacimiento, sino que comienza con el bautismo del Señor en el río Jordán. La fecha de la muerte y resurrección si está más registrado por el evento de la pascua judía.

    La pregunta que muchos se harían hoy, sería: Entonces donde y cómo comenzó esta festividad.

    Antes de la legalización del cristianismo por el Emperador Constantino en el año 313, ninguna fecha universal de celebración de navidad está registrada.

    Los padres de la Iglesia Primitiva como Origenes en el 255, Ireneo en el 202 y Tertuliano en el 220, no incluyeron la navidad en la lista de fiestas y celebraciones de la iglesia.

    Los paganos Romanos acostumbraron reunirse en la colina donde actualmente esta el Vaticano para conmemorar el “Nacimiento del sol no conquistado”, esta fiesta la celebraban en todo el imperio del día 25 de Diciembre hasta el 6 de Enero.

    Los cristianos de esa época, ante el auge de esa fiesta que tomaba fuerza, decidieron contrarrestar tal actividad celebrando ellos el nacimiento de Jesús y a partir del año 200 los cristianos comenzaron a celebrar como una forma de contrarrestar tal paganismo, el honrar a Jesús con el titulo de “Sol de Justicia”.

    Muchos podrían objetar, que en ese caso es mejor no celebrar nada. Sin embargo, porque no rescatar la oportunidad de exaltar al Rey de reyes.

    Lo triste hoy, es ver como la mayoría de la gente ha convertido la festividad que comenzó en los cristianos del año 200, en una fiesta otra vez llena de paganismo y humanismo. Pero, la Iglesia sigue llamada a exaltar en este tiempo y durante todo el tiempo, la persona del Señor Jesús, como el único redentor de la humanidad.

    Jesús, quiere hoy reinar en tu corazón. Dale el primer lugar en tu vida y veras un cambio radical en tu existencia.

    En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche.Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo;porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.Y esto os servirá de señal: hallaréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
    (Lucas 2:8-12)

    ______________

    http://www.renuevodeplenitud.com/reflexiones-como-comenzo-la-primera-navidad.html

    Esencia de la Navidad

    Se nos dice que la Navidad es una “época de alegría” y un “momento de gozo”.
    Pero, en tanto la Navidad se acerca, ¿no experimentas a veces cosas muy lejos de alegría y gozo?
    ¿Te encuentras hundido y tus días llenos de cosas por hacer?

    Descarga esta diapositiva aquí:  Esencia de la Navidad

    Power Point – El Principe de Paz

    La Luz miró hacia abajo y contempló las Tinieblas.
    —Allí iré —dijo.
    La Paz miró hacia abajo y contempló la Guerra.
    —Allí iré —dijo.
    El Amor miró hacia abajo y contempló el Odio.
    —Allí iré —dijo.
    Así, vino la Luz y alumbró.
    Vino la Paz y trajo sosiego.
    Vino el Amor y dio vida.

    Descarga esta diapositiva aquí:  El Príncipe de Paz

    Reflexiones – La estrella de Belén

    El único, que menciona la estrella de Navidad o de Belén, es San Mateo.

    Dice que la estrella precedía a los reyes magos hasta que se paro encima del lugar donde estaba el niño Jesús. Ya en la antigüedad se defendía a la estrella como verdadera.

    El teólogo Orígenes (c. 185-253) decía que estaba próxima a la naturaleza de los cometas. Muchas hipótesis aparecieron para explicar el “milagro de la estrella de Belén”, tratándolo como un fenómeno astronómico real.

    Unas hipótesis apuntan al brillante planeta Venus, pero este planeta ya era conocido en aquellos tiempos, difícilmente pudo ser tomado como algo extraordinario.

    Otros señalan el paso de un cometa, concretamente del Halley, pero éste ya había transitado por nuestro sistema solar el año 11 a.C., bastante antes del nacimiento de Cristo. Los hay también que atribuyen la “estrella” a una supernova (explosión de un sol cuya brillante luz puede verse durante meses, incluso de día), pero no hay registros históricos de esa época al respecto pese a que si lo hay de novas observadas en el 135 a. C. y el 173 d. C.

    La opinión más razonable y aceptada por muchos la propuso el astrónomo Johannes Kepler en 1606.

    Para Kepler, la estrella de los magos no fue otra cosa que la rara triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno. En esta conjunción los planetas se ven como uno solo, los que los hace una luz muy brillante. Los cálculos de Kepler determinaron que la conjunción se dio en el año 7 a. C., lo que resulta compatible con las fechas asignadas al nacimiento de Jesús esbozadas mas arriba.

    Un evento como este se dio en 1940-41 y no se volverá a dar hasta el 2198. Kepler conocía los comentarios que sobre el profeta Daniel había escrito en 1497 Arbabanel, un sabio judío. Según Arbabanel la conjunción de Saturno y Júpiter había tenido lugar cuando el nacimiento de Moisés, y tendría lugar otra vez cuando naciera el Mesías.

    Arbabanel creía que la liberación traída por el Mesías se efectuaría de acuerdo con el versículo (24, 17 Números) de la Biblia que dice “Y de Jacob se levantará una estrella y de Israel surgirá un cetro.”

    La explicación mas común consiste naturalmente en creer que Dios creo una estrella que guiase a los Reyes de Oriente y una vez cumplida su misión desapareciera tan rápida y misteriosamente como había sido creada. Fué un milagro? Por qué no, pero tambien Dios usa muchas veces para sus milagros las causas naturales, y el milagro consiste en que estas se realicen en el momento y lugar justos.

    Sin embargo, lo más importante en ese tiempo no fue la estrella en el firmamento, sino la Estrella de la Mañana, Jesús viniendo a la tierra para dar su vida por tí y por mí.

    ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Mateo 2:2

    Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella. Mateo 2:7

    Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Mateo 2:10

    http://www.renuevodeplenitud.com/reflexiones-la-estrella-de-belen.html