LA SANTIDAD DE DIOS

LA SANTIDAD DE DIOS

  • “¿Quién no te temerá, oh Señor, y engrandecerá tu nombre? Porque tú sólo eres santo” (Apoc. 15:4).

Sólo El es infinita, independientemente e inmutablemente santo. Con frecuencia Dios es llamado “El Santo” en la Escritura; y lo es porque en él se halla la suma de todas las excelencias morales.
Es pureza absoluta, sin la más leve sombra de pecado. “Dios es luz, y en él no hay ningunas
tinieblas” (1 Juan. 1:5).

La santidad es la misma excelencia de la naturaleza divina: el gran Dios es “magnífico en  santidad” (Ex. 15:11). Por eso leemos: “muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio” (Hab. 1:13). De la misma manera que el poder de Dios es lo opuesto a debilidad natural de la criatura, y su sabiduría contrasta completamente con el menor defecto de entendimiento, su santidad es la antítesis de todo defecto o imperfección moral.

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LA INMUTABILIDAD DE DIOS

LA INMUTABILIDAD DE DIOS

  • “El padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Stg. 1:17).

¿Qué quiere decir que Dios sea inmutable?
Que Dios nunca cambia en su propio ser o en alguna de sus obras o caminos. Malaquías 3:6.[1]

A. Se llama así a la ausencia de todo cambio, tanto en su persona, su voluntad o su propósito

B. Dios no cambia, NO PUEDE CAMBIAR Sal. 102:25-27.

Los conceptos que nos hablan de variación en la Palabra en cuanto a Dios como por Ej. “se arrepintió”, son antropomorfismos para que nosotros entendamos mejor su accionar. Dios toma posturas o caminos diferentes cuando cambia e! hombre o las condiciones que lo rodean son distintas. Por Ej. Las dispensaciones, ver Nm.23:19, 1a 5.15:29, Gn.6:6

LA PRESCIENCIA DE DIOS

LA PRESCIENCIA DE DIOS

  • “Pedro, apóstol de Jesucristo; a los expatriados de la dispersión en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos conforme al previo conocimiento de Dios Padre por la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Gracia y paz os sean multiplicadas”. (1Ped. 1,2).

Muchas controversias ha engendrado este tema en el pasado. Pero, ¿qué verdad hay en la
Santa Escritura que no haya sido tomada como ocasión de batallas teológicas y eclesiásticas?
La Deidad de Cristo, su nacimiento virginal, su muerte expiatoria, su segunda venida; la
justificación del creyente por la fe, su santificación, su seguridad; la iglesia, su organización,
oficiales y disciplina; el bautismo, la cena del Señor, y muchísimas otras verdades preciosas que
podríamos mencionar.

La omnisciencia de Dios

La omnisciencia de Dios

  • “No existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. (Heb. 4:13).

Dios es omnisciente, lo conoce todo: todo lo posible, todo lo real, todos los acontecimientos y todas las criaturas del pasado, presente y futuro. Conoce perfectamente todo detalle en la vida de todos los seres que están en el cielo, en la tierra y en el infierno (Dan. 2:22).

MEDITANDO SOBRE DIOS

MEDITANDO SOBRE DIOS

  • “¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás? Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que la mar” (Job 11:7-9).

En los estudios anteriores, hemos observado algunas de las admirables y preciosas perfecciones del carácter Divino. Después de esta meditación sencilla y deficiente de sus atributos, ha de ser evidente para todos nosotros que Dios es, en primer lugar, un ser incomprensible, y, maravillados ante su infinita grandeza, nos vemos obligados a usar las palabras de Sofar:

LOS DECRETOS DE DIOS

LOS DECRETOS DE DIOS

  • “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito” (Rom. 8:28) “conforme al propósito eterno querealizó en Cristo Jesús, nuestro Señor”. (Efe. 3:11).

El decreto de Dios es su propósito o su determinación respecto a las cosas futuras. Aquí hemos usado el singular, como hace la Escritura, porque sólo hubo un acto de su mente infinita acerca del futuro.

De la perfección de Dios

De la perfección de Dios

Después de haber examinado la simplicidad de Dios, es preciso hablar del mismo Dios. Y, como en todo ser la perfección es la medida de la bondad, trataremos en primer lugar de la perfección divina, y en segundo de su bondad. En lo relativo a la perfección de Dios se presentan tres cuestiones: 1º ¿Dios es perfecto? 2º ¿Es universalmente perfecto, es decir, tiene en sí la perfección de todos los seres? 3º ¿Se puede decir que las criaturas son semejantes a Dios?

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