En medio de la sequía, el arzobispo de Rosario llamó a orar para que llueva

Si yo oro en lengua desconocida mi espíritu ora pero mi entendimiento queda sin fruto (1Cor.14:14).

En medio de la sequía, el arzobispo de Rosario llamó a orar para que llueva

Martes 20, Enero 2009 14:16 |CLARIN.COM

“Danos agua para que nuestra gente pueda superar este momento difícil”, fue una de las frases de José Luis Mollaghan, quien convocó a una cadena de oraciones. 

El arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan, llamó a formar una cadena de oraciones para pedirle a Dios “por el don de la lluvia, tan esperado por nuestros pueblos y campos”, ya que consideró que la situación que afecta al país es “muy grave”. 

Mollaghan convocó a “hombres y mujeres de todas las religiones”, para que “naturalmente” surja de ellos una oración al observar “las grietas en la tierra y la gente de campo tan afligida”. 

“Danos lluvia, danos agua, para que nuestra gente pueda superar este momento más difícil”, rogó a Dios en medio de un diálogo con una emisora local. “Si lo pedimos, el Señor nos puede conceder el agua que tanto necesitamos en este momento”, aseguró. 

El arzobispo de Rosario no se privó de cuestionar la mano del hombre, responsable en parte de las adversidades del clima: “Sabemos lo que significa la deforestación y es necesario cuidar de estos dones que recibimos de Dios”.

Al leer esta excelente convocatoria del obispo de Rosario,una de las ciudades industriales mas importantes del pais, por el problema de la sequia que afecta al campo, quizas ud. se pregunte como orar. 

Aca les coloco este teto del pastor Humberto Pérez, quien nos muestra la manera más adecuada de orar. En su blog despliega la sabiduría que le ha sido dada por Dios, la cual es evidente en sus brillantes reflexiones. 

Si no Sabe Chino ni Alemán no diga Amén 1

Hay que orar con los labios y con el cerebro. Si el entendimiento no se ejercita la edificación es nula. Póngalo a prueba con las oraciones silentes. Ore mentalmente sin mover los labios y a los pocos minutos ya sus pensamientos andan por lugares secos. Se puede orar hasta en voz queda pero ligeramente perceptible, que uno se pueda oír un poco como oraba Ana (1Sa.1:12-14). Esta mujer no hubiera podido orar largamente si no abre un poco la boca; y aún de rodillas hubiera estado pensando en otras cosas. Dependemos del idioma para darle fruto al entendimiento. Las oraciones silentes están condenadas a la brevedad y muchas de ellas no llegan al amén. Una oración audible vale para edificación más que mil oraciones mudas.

Cuando el Señor enseñó a sus discípulos la práctica de la oración no fue la oración mental sino la audible, que ellos mismos pronunciaran sus palabras, que se oyesen a sí mismos al orar. Si lo que digo no es completamente cierto ¿por qué nos envió a los aposentos y que cerráramos la puerta? No sólo para que no nos vieran postrados y pensaran que queríamos ser vistos sino para que no nos oyeran hablar con Dios. Y ¿por qué Jesús se distanció como un tiro de piedra de sus discípulos más íntimos para suplicar en el huerto? Claro está, para que no le oyeran gemir con temor reverente ni le vieran llorar.

Sin despreciar la oración silente como algo inservible debemos preferir aquella en que podemos ser oídos nosotros mismos. Todo este argumento a favor de usar el propio idioma es para afirmar que si oye orar alguno en una lengua extraña, en idioma desconocido, en cuanto a bendición, se queda con menos provecho que si orara sin abrir su boca.

Si usted no entiende chino no ore en chino ni diga amén a quien ora en chino, y si no hay ningún chino en la iglesia no permita que oren en chino; si no sabe alemán y no conoce en la iglesia a nadie que lo sepa, no deje que oren en alemán; y si alguien dice que habla algún idioma angélico y no vinieron al culto Miguel ni Gabriel que son los únicos nombres de ángeles que conozco, pídale al susodicho que sabe el idioma de ellos, si es que tienen otro que no sea español, que por favor no se luzca delante de los otros pobres terrícolas que no lo entienden porque si el entendimiento no es edificado, olvídelo, el espíritu tampoco.

1. Si no Sabe Chino ni Alemán no diga Amén