El realismo aristotélico

El realismo aristotélico

La teología de Aristóteles termina con esas resonancias de puro intelectualismo, en que Dios es llamado “pensamiento del pensamiento”, “nóesis noéseos”.

Como ustedes ven, en esta formidable y magnífica arquitectura del universo que Aristóteles nos ha dibujado, las cosas están ahí, ante nosotros, y nosotros somos una de esas múltiples cosas que existen y que constituyen la realidad. Cada una de esas cosas es lo que es, además de su existir,. por la esencia que cada una de ellas contiene y expresa. Y cada una de esas cosas y las jerarquías de las cosas están todas en el pensamiento divino; tienen su ser y su esencia de la causa primera que les da ser y esencia. Y ese pensamiento divino en el cual toda la realidad de las cosas está englobada, es el pensamiento de sí mismo; en donde Dios piensa sus propios pensamientos; y al punto de pensar sus propios pensamientos van siendo las cosas en virtud de ese pensamiento creador de Dios.

Esta magnífica arquitectura del universo concuerda perfectamente con el impulso del hombre natural, espontáneo. Aristóteles ha logrado por fin dar al realismo espontáneo de todo ser humano una forma filosófica magnífica. El realismo es la actitud de todo ser humano espontáneamente ante la pregunta que hacemos: ¿quién existe? A esa pregunta la respuesta espontánea del hombre es decir que existe este vaso, esta lámpara, este señor, esta mesa, el sol, todo eso existe. Pues a esa respuesta espontánea que a la pregunta metafísica da el ser Humano, confiere Aristóteles al fin, al cabo de cuatros-siglos de meditación filosófica, la forma más perfecta, más completa, mejor engarzada, y más satisfactoria que conoce la historia del pensamiento. Se puede decir que la realización de la metafísica realista encuentra en Aristóteles su forma más acabada. Esta forma ha de regir en el pensamiento de la humanidad hasta que llegue otra radicalmente nueva a sustituirla. Esa nueva contestación a la pregunta metafísica no se dará ya, a partir de Aristóteles, hasta el siglo xvii. La dará Descartes. Esta contestación sí que será radicalmente nueva, completamente diferente de las que hemos visto hasta ahora bajo el nombre de realismo.

MANUEL GARCÍA MORENTE ,LECCIONES PRELIMINARES DE FILOSOFÍA, págs. 110-111

Fuente:  Hebe H. R Vidal, Fundamentos de Filosofía,p. 111-112, libreria Huemul, 1970,Bs.As, Argentina

Anuncios

Aristóteles era un ignorante (científicamente hablando)

Aristóteles era un ignorante (científicamente hablando)

Posted: 02 Feb 2009 04:18 AM PST

Los siete sabios de Grecia son Tales de Mileto, Salón de Atenas, Chilón Lacedemonio, Brías de Priena, Pitaco de Mitilene, Cleóbulo de Lindio y Periandro de Corinto. La gente suele encumbrar la antigua cultura clásica (sobre todo citando a autores sin ton si son) porque siempre ha sido sinónimo de sabiduría, pero en realidad es bastante demodé.

Escojamos un autor del que ayer ya hablamos, Aristóteles, y desvelemos sus opiniones acerca de cuestiones científicas. Al poco descubriremos que el filósofo era, como los demás, un personaje atrapado en una conyuntura histórica y cultural. En su día, la repetición de sus opiniones por parte de los escolares provocó, por ejemplo, que durante siglos no se comprobaran sus afirmaciones.

Aristóteles aseguraba que nuestro cerebro no recibe sangre y es la parte más fría del cuerpo, destinada a refrigerar el resto. Quizá el cerebro de Aristóteles lo fuera.

Que en el género humano, las ovejas, las cabras y los cerdos los machos tienen más dientes que las hembras.

Que la sangre de la mujer es más oscura y espesa que la del varón.

Que la mitad izquierda del cuerpo es más fría que la derecha.

Pero quizá las dos ideas de Aristóteles que perduraron durante más siglos enquistados en el conocimiento colectivo (abonado por la tradición y la religión) fueron que la Tierra era el centro del universo y que el vacío no existe.

Sobre la idea de que nuestro planeta pudiera desplazarse por el universo, Aristóteles se burlaba de los pensadores que ya habían valorado esta idea: “¡Qué ocurrencia! ¿Qué pasaría con los pájaros que vuelan si la Tierra se moviera?” Aristóteles era, por tanto, de los que creen que una mosca que vuela dentro del vagón de un tren debe desarrollar la misma velocidad del tren para no quedar hecha papilla contra la pared.

Aristóteles, señores, creía que los cuatro elementos básicos eran el agua, el aire, el fuego y la tierra, que el éter podría existir y que todas las cosas tienen un sitio idóneo en el cosmos y que si una piedra cae es porque se dirige a ocupar su lugar nat, que es el suelo. Así que la próxima vez que alguien cite a Aristóteles como figura de autoridad, espero que todo esto se tenga en cuenta.

Más información | Filosofía en Guía 2000

la diferencia entre el Poder de Dios y El Poder del Mundo (IV)

IV ¿Quien es nuestro Dios?

  • Quien es nuestro Dios

 

«Hoy todo mundo habla de Dios. En sí, la misma palabra Dios está en la boca de todos los hombres, aún de los mismos que niegan su existencia. Parece que la idea de Dios se ha desvirtuado en gran manera. Veamos algunos ejemplos:

Los artistas dan gracias a Dios por los éxitos obtenidos en sus vidas, sin importar la vida que tengan atrás.

La gente dice “gracias a Dios” por lo que recibimos, sin realmente estar conscientes de lo que están diciendo.

Bush y Sadamm hablan de Dios en vísperas de la guerra, sin darse cuenta que Dios no tiene injerencia en este conflicto bélico

Los mismos cristianos decimos a los hermanos cuando los saludamos, “Dios le bendiga”, posiblemente como un estribillo y no como una realidad espiritual.

Los masones hablan del Gran Arquitecto Universal

Las grandes religiones hablan de Dios. Sí, los hindúes hablan de Dios y las divinidades, los musulmanes de Alá (Dios), los judíos de Yahvé (Dios), las religiones antiguas tenían sus dioses y su Dios principal.

En fin, la idea de Dios está bien arraigada en el hombre desde tiempos antiguos. Las cifras no mienten, se estima que el 80 % de la población profesa una religión, y cada religión en este planeta tiene la creencia en un Dios.

Todo esto lo menciono porque cuando los cristianos hablamos de Dios debemos dejar bien claro de qué Dios (aunque no haya otros dioses) estamos hablando.

Cuando hoy en día dos personas quieren ponerse de acuerdo sobre lo que cada una entiende por Dios, lo primero que harán será poner en claro con toda precisión en quién piensan, si es en el Padre de Jesucristo, es decir, en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob o en algún otro ser supremo.

Esto es muy importante, nosotros, los creyentes en Jesús, estamos identificados con el Dios de la Biblia.» (107)

Leer el resto de la entrada»

la diferencia entre el Poder de Dios y El Poder del Mundo (III)

III. El poder del Mundo

Un soldado israeli
Una imagen típica de guerra en Jerusalén. Un soldado se agacha detrás de una muro protegiendo la avanzada de su escuadrón,1973

Margarita Rivière, en “el ritmo del Infierno”, escribe acerca de la obra de Estefanía y nos da además una visión personal sobre el poder en el mundo. Ella comenta que «la gran paradoja de nuestro tiempo es que en esta época en que se proclama laica, existen hombres que quieren ser dioses y hacen de los números una religión universal. » (63)

Margarita Rivière, cita a Mijali Bulgakov quien señala: «”Todo poder es una violencia ejercida sobre las gentes”.» (64)

Luego, ella comenta que «para el periodista y economista Joaquín Estefanía, el poder es potestad, poderío, prepotencia, preponderancia, dominio, mando, privilegio, pero ante todo es superioridad, ya que argumenta que todo poder es una conspiración contra el débil.» (65)

Ella entiende que «de hecho el poder es la capacidad o facultad para mandar o imponer una voluntad sobreEl Mundo y sus Luchas de Poderes otra. En cada sociedad y en cada institución social existen poderes que luchan por imponerse unos a otros; aunque no todos tienen en el mismo éxito en su empresa. Aclara incluso que cuando los más fuertes se imponen en un periodo o circunstancia determinada, pueden llegar a ser los más débiles en la siguiente. Los poderes fácticos son aquellos que cambian con el tiempo, entre los que se encuentran: la política, los hombres de las finanzas, los medios masivos de comunicación, los sindicatos, los patrones, los militares, la iglesia y al final de la lista los ciudadanos cuando castigan con su voto o su abstención. El poder se hace más evidente, es más perceptible en los totalitarismos que en las democracias, en las que la manipulación suele ser más subliminal. Al respecto Estefanía señala “Los hombres se sirven de palabras para ocultar sus verdaderos pensamientos, y de los pensamientos para justificar sus injusticias. En la actualidad se confunden los términos poderoso e influyente; de hecho se han vuelto casi sinónimos, ya que la única diferencia radica en que el primero deviene de la autoridad y el segundo es aquél que ejerce esta autoridad a cambio de dinero (que compra el poder).

Leer el resto de la entrada»

la diferencia entre el Poder de Dios y El Poder del Mundo (II)

II. El Poder de Dios

«La poesía hebrea celebra con singular sentimiento el poder de Dios. El verdadero poder o capacidad de ejercer verdadera Autoridad corresponde solamente a Dios (Sal 62.11). El poder de Dios se manifiesta en la creación y Dios mantiene a esta con su poder (Sal 65.5–8; 148.5). Dios concede parte de su autoridad al género humano (Gen 1.26ss; Sal 8.5–8), pero en muchas ocasiones interviene activamente en los asuntos de su pueblo Israel, por ejemplo, y lo redime mediante su acción directa (Ex 15.6; Deut 5.15ss).

Los antiguos nombres hebreos aplicados al Dios de Israel, tales como “el Fuerte de Jacob” (Gen 49.24), “el Fuerte de Israel” (Is 1.24), “El Shadai” (Ex 6.3) y “Él” (Gen 33.20), revelan un alto concepto del poder de Dios.

En el Nuevo Testamento las palabras griegas dynamis y exouséa expresan el poder de Dios, y las doxologías celebran este poder manifestado en Cristo (por ejemplo, I Cor 1.24). Exouséa significa autoridad derivada o conferida, garantía o derecho de hacer algo (Mat 21.23–27), y en este sentido Jesús es portador de la autoridad de Dios. Dynamis expresa habilidad o energía en el creyente (Ef. 3.16), acción poderosa (Hch 2.22) o espíritu poderoso (Ro 8.38; cf. Mat 28.18). Cristo actúa por el poder que recibió de su Padre para perdonar pecados y para echar fuera demonios o espíritus malignos, y a su vez confiere este poder a sus discípulos (Mat 9.6; 10.1). A ellos dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Jn 1.12) y cooperar en la tarea evangelizadora (Mar 3.15).

Jesús inició su ministerio en el poder (dynamis) del Espíritu (Luc 4.14; 5.17). En el Nuevo Testamento el poder de Dios se manifiesta armoniosamente en las acciones de la Trinidad (Mat 11.25; Jn 5.17). En el mensaje del apóstol Pablo la resurrección de Cristo es la prueba más sobresaliente del poder de Dios (Ro 1.4; Ef. 1.19ss; Filip 3.10).» (18)

El Pastor Alberto F. Roldán, Buenos Aires, en un documento electrónico titulado “El poder de Dios está a favor de nosotros (Ef. 1.18-23)” (28 de Julio de 2005), escribió lo siguiente: «Vivimos bajo la amenaza constante del poder del Mal. Ese poder es destructivo y devastador. En pocos instantes puede destruir miles de vidas humanas y ciudades enteras. Contrario a ese poder negativo es el poder de Dios. ¿Cómo es el poder de Dios? ¿Cómo se despliega? ¿A favor de quiénes está ese poder? » (19)

Leer el resto de la entrada»