La piedra que menciona a Pilatos

La piedra que menciona a Pilatos


Esta antiquísima piedra tiene una mención al malvado Pilatos en su caracter de gobernante de Judea y lo confirma también como figura histórica real y concreta.
Pilatos
(s. I) Gobernador romano de Judea. Se desconoce su origen, y los pocos datos que se tienen de él hacen referencia a su tarea como gobernador romano de Judea. Llegado a este cargo en el año 26, pronto se ganó la hostilidad de los judíos al pretender introducir el culto imperial mediante la colocación de imágenes pintadas del César. Tras esto, volvió a provocar las iras del pueblo al querer pagar un acueducto con los fondos del tesoro del Templo. Según la tradición cristiana, Pilatos fue el responsable de la condena de Jesús a la cruz, por instigación de la jerarquía religiosa, decisión en la cual influyó el temor de permitir la aparición de un movimiento religioso, que, fuera del control de las autoridades, podría tornarse en revolucionario. Pilatos fue destituido de su cargo por el gobernador de Siria, Vitelio, en el 37, a causa de la dureza con la que reprimió a los samaritanos en el Garizín.

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Procurador romano de Judea, 26–36 d.C.

Poncio Pilato, también conocido como Pilatos (en latín, Pontivs Pilatvs), prefecto de la provincia romana de Judea entre los años 2636 de nuestra era.

Los detalles de su biografía antes y después de su nombramiento como prefecto son desconocidos, pero han sido suplidos por la leyenda, la cual incluye el supuesto nombre de su esposa, Santa Procula (fue canonizada como santa por la Iglesia Ortodoxa etíope) y el probable nacimiento de Pilatos en Tarraco.

Fue designado procurador de Judea por Tiberio, a instancias de su prefecto pretorio,Lucio Elio Sejano, adversario de Agripina y señalado como antisemita.

Intentó romanizar Judea sin éxito, introduciendo imágenes de culto al César, y trató de construir un acueducto con los fondos del Templo. Las desavenencias con el pueblojudío le llevaron a trasladar su centro de mando de Cesárea a Jerusalén para controlar mejor las revueltas. Pilatos enfrentaba además grupos extremistas entre los que se contaba Barrabás quien había asesinado a un soldado romano. Estos grupos subversivos daban mucho quehacer a Pilatos.

Poncio Pilatos fue relevado del mando de Judea en el año 36 o 37 D C, despúes de reprimir fuertemente una revuelta de los samaritanos, en el cual crucificó a varios alborotadores.

Nada se sabe de su vida anterior a su nombramiento como procurador. Sucedió a Valerio Grato como quinto gobernador de Judea en el año 26. Por diez años gobernó con relativo éxito, gracias a las presiones de Vitelio, gobernador de Siria, amigo de los judíos y de los samaritanos, quien vigilaba constantemente a Pilato y abogaba a favor de un gobierno más suave. La sofocación sangrienta que Pilato realizó de la rebelión de los galileos y de los samaritanos dio a Vitelio la ocasión de acusarlo de mala administración (36–37 d.C.). Pilato viajó a Roma para rendir cuentas a Tiberio, pero este falleció antes de atender al ex gobernador. La vida posterior de Pilato y su muerte es materia de leyendas. Se ignoran los datos históricos.

En su régimen de diez años Pilato demostró ser un funcionario bastante capaz. Sus críticos (Filón en Legatio ad Caium XXXVIII, y Josefo en Guerra de los Judíos II.ix.3 y Antigüedades XVIII,iii.4) lo acusan de crueldad, injusticia y maltrato. Pero estas críticas, aplicadas comúnmente a muchos gobernadores romanos, carecen de imparcialidad y están bajo la influencia de cierto fanatismo nacionalista. Es cierto que la actuación de Pilato era enérgica, pero las circunstancias históricas lo forzaban a mantener el orden a toda costa. Aun sus crueldades más despiadadas obedecieron a este propósito; lo que le faltó fue sensibilidad a los escrúpulos judíos.

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Foto de Gustav Jeeninga

Esta inscripción de un teatro en Cesarea menciona a Poncio Pilato, procurador de Judea, quien sentenciara a muerte a Jesús (Mc 15).

Pilato es conocido ante todo como cojuez de Jesús. Marcos 14.53–65 señala el juicio del sanedrín que luego debía ser ratificado por Pilato. Marcos 15.1–5 da cuenta de que este segundo proceso ocurrió muy de mañana. Y todos los Evangelios dan a entender que Pilato consideró inocente a Jesús (Mt 27.18; Mc 15.10; Lc 23.13–25; Jn 19.12) y trató de soltarle (Barrabás). Pilato casi se constituye en un mediador entre los judíos y Jesús, ya que la función legal del gobernador era mantener el orden. Con todo, el tumulto presionaba a Pilato prometiendo no provocar desorden si Jesús era sentenciado y amenazando al procurador políticamente (Jn 19.12). Finalmente Pilato cedió a favor del orden y de su propio puesto. El diálogo entre Pilato y Jesús acerca de la autoridad es uno de los pasajes más importantes que existen sobre el poder político (Jn 18.28–19.16).

Ecce Homo, obra de Antonio Ciseri donde puede verse a Poncio Pilato presentando a un azotado Jesús de Nazareth ante el pueblo de Jerusalén.

La causa de la enemistad entre Pilato y Herodes Antipas se desconoce. Jesús calló frente a este (Lc 23.9), pero habló mucho con Pilato (Jn 18.37s). Pilato manifiesta escepticismo, tal vez debido a su cultura griega. El conflicto que plantea el juicio de Jesús es entre la convicción (inocencia de una persona) y la conveniencia (la conservación del puesto y los privilegios de funcionamiento romano). En un gesto dramático, el procurador se lava las manos públicamente y condena a Jesús a ser crucificado; el credo apostólico recuerda esta entrega mencionando a Pilato aun cuando olvida otros nombres. Por el título que Pilato hizo fijar sobre la cruz («Rey de los judíos») reconocemos su resentimiento contra el sanedrín (Jn 19.19–22).

Al conceder a José de Arimatea el cuerpo de Jesús, Pilato quedó asombrado de que Jesús hubiese muerto tan pronto (Mt 15.43ss). Al día siguiente permitió que los miembros del sanedrín pusieran guardia ante la tumba (Mt 27.62–66).

Leyendas sobre su figura

En siglos posteriores surgieron todo tipo de leyendas sobre su persona. Unas le atribuían un final espantoso en el Tiber o en Vienne (Francia), mientras que otras (sobre todo las Actas de Pilato, que en la Edad Media formaban parte del Evangeliode Nicodemo) le presentan como converso al cristianismo junto con su mujer Prócula, a quien se venera como santa en la Iglesia Ortodoxa por su defensa de Jesús (Mt 27,19).

Incluso el propio Pilato se cuenta entre los santos de la iglesia etiope y copta. Pero por encima de estas tradiciones, que en su origen reflejan un intento de mitigar la culpa del gobernador romano en tiempos en que el cristianismo encontraba dificultades para abrirse paso en el imperio, la figura de Pilato que conocemos por los evangelios es la de un personaje indolente, que no quiere enfrentarse a la verdad y prefiere contentar a la muchedumbre.

Su presencia en el Credo, no obstante, es de gran importancia porque nos recuerda que la fe cristiana es una religión histórica y no un programa ético o una filosofía. La redención se obró en un lugar concreto del mundo, Palestina, en un tiempo concreto de la historia, es decir, cuando Pilato era prefecto de Judea.

La leyenda del suicidio de Pilato durante el reinado de Calígula data del tercer siglo. Coptos y etíopes consideran a Pilato un santo. La iglesia ortodoxa griega considera a su esposa una santa (cf. Mt 27.19). En el siglo IV decayó la estimación de Pilato en la iglesia occidental, y desde entonces se ha querido ver en él a una persona atemorizada que por propia conveniencia incurrió en un crimen judicial culpando a un inocente.

Existen varias referencias de la existencia de Poncio Pilato que pueden considerarse. Por ejemplo, Justino Mártir, quien escribió a mediados del siglo segundo, dijo lo siguiente respecto a la muerte de Jesús: “Por las Actas de Poncio Pilato puedes determinar que estas cosas sucedieron”. Además, según Justino Mártir estos mismos registros mencionaban los milagros de Jesús, de los cuales dice: “De las Actas de Poncio Pilato puedes aprender que Él hizo esas cosas”. Es verdad que estas “Actas” o registros oficiales ya no existen. Pero es patente que existían en el siglo segundo, y Justino Mártir instó con confianza a sus lectores a comprobar con ellas la veracidad de lo que decía.

El testimonio del historiador romano Tácito, nacido alrededor del año 55 DC y quien no era amigo del cristianismo, escribió poco después del año 100, y menciona la cruel persecución de los cristianos por Nerón, y añade: “Cristo, el fundador del nombre, había sufrido la pena de muerte en el reinado de Tiberio, sentenciado por el procurador Poncio Pilato, y la perniciosa superstición se detuvo momentáneamente, pero surgió de nuevo, no solamente en Judea, donde comenzó aquella enfermedad, sino en la capital misma [Roma]”.(Obras completas de Tácito, Nueva York, 1942, Anales, Libro 15, párrafo 44).

Filón, escritor judío de Alejandría (Egipto) que vivió en el siglo I, narra un acto similar de Pilato que provocó una protesta. En esa ocasión tuvo que ver con unos escudos de oro que llevaban los nombres de Pilato y Tiberio, y que Pilato había colocado en su residencia de Jerusalén. Los judíos apelaron al emperador de Roma, y Pilato recibió la orden de llevar los escudos a Cesárea. (Sobre la embajada ante Cayo, XXXVIII, 299-305.)

Los escritores judíos, como Filón, representan a Pilato como un hombre inflexible y decidido.

Según el historiador judío Josefo, Pilato tuvo un mal comienzo en lo que respecta a las relaciones con sus súbditos judíos: de noche envió a Jerusalén soldados romanos que llevaban insignias militares con imágenes del emperador. Este suceso provocó un gran resentimiento, y una delegación de judíos viajó a Cesárea para protestar por la presencia de las insignias y exigir que las quitasen. Después de cinco días de discusión, Pilato intentó atemorizar a los que hicieron la petición, amenazándolos con que sus soldados los ejecutarían, pero la enconada negativa de aquellos a doblegarse le hizo acceder a su demanda. (Antigüedades Judías, libro XVIII, capítulo III, sección 1.)

Josefo aún menciona otro alboroto: a expensas de la tesorería del templo de Jerusalén, Pilato construyó un acueducto para llevar agua a Jerusalén desde una distancia de casi 40 km. Grandes multitudes vociferaron contra este acto cuando Pilato visitó la ciudad. Pilato envió soldados disfrazados para que se mezclasen entre la multitud y la atacasen al recibir una señal, lo que resultó en que muchos judíos muriesen o quedasen heridos. (Antigüedades Judías, libro XVIII, capítulo III, sección 2; La Guerra de los Judíos, libro II, capítulo IX, sección 4.)

Josefo informa que la posterior destitución de Pilato fue el resultado de las quejas que los samaritanos presentaron a Vitelio, gobernador de Siria y superior inmediato de Pilato. La queja tenía que ver con la matanza ordenada por Pilato de varios samaritanos a los que engañó un impostor, reuniéndolos en el monte Guerizim con la esperanza de descubrir los tesoros sagrados que supuestamente había escondido allí Moisés. Vitelio mandó a Pilato a Roma para comparecer ante Tiberio, y puso a Marcelo en su lugar. Tiberio murió en el año 37 DC, mientras Pilato todavía estaba en camino a Roma. (Antigüedades Judías, libro XVIII, capítulo IV, secciones 1 y 2.)

Los descubrimientos arqueológicos también han ilustrado o confirmado lo que leemos en las Escrituras Griegas (o Nuevo Testamento). Por ejemplo, en 1961 se halló el nombre de Poncio Pilato en una inscripción descubierta en las ruinas de un teatro romano en Cesárea.

Pilatos (Duccio)


Articulos relacionados

Bibliografía:

EBDM, V., col. 1110–1117. H. Schlier, Problemas exegéticos fundamentales en el Nuevo Testamento, Fax, Madrid, 1970, pp. 249–258.

Fuentes:

Fotos:

Arqueología y evangelios. Otro libro de Joaquín González Echegaray

Arqueología y evangelios. Otro libro de Joaquín González Echegaray (127-)

Hoy escribe Antonio Piñero

Movido por las indicaciones de algunos lectores que me han escrito repetidas veces, les presento esta semana otro libro sobre un tema apasionante: qué añaden y precisan los resultados de las excavaciones arqueológicas al análisis de textos sobre los Evangelios con vistas a recuperar el perfil del Jesús de la historia. El libro que presento tiene ya algunos años, pero su actualidad sigue plenamente vigente porque los datos básicos, muy abundantes, no han cambiado y las perspectivas que ofrece siguen siendo válidas. He aquí los datos:

Joaquín González Echegaray, Arqueología y evangelios. Editorial Verbo Divino, Estella, tercera edición, 2002, 291 pp. Índices onomástico, analítico de materias, de citas bíblicas, con múltiples ilustraciones y mapas. ISBN: 84-7151-941-0.

El libro rellena una laguna evidente de información para los lectores: resume de un modo claro y gráfico los resultados de las excavaciones arqueológicas en Israel/Palestina -publicados siempre en revistas especializadas, poco accesibles al público en general- para lectores interesados en el Jesús histórico. El volumen omite detalles demasiado técnicos, propios sólo de los especialistas, y complementa los temas con la exposición de los aspectos históricos, teológicos, bíblicos o rabínicos.

Advierte el autor que no se tratan en este libro ciertos temas relacionados como Sábana santa, Vera Cruz, Grial, etc., pues todo ello pertenece al ámbito del estudio de las reliquias y son temas que obligan a un estudio científico (carbono 14, por ejemplo) de su autenticidad, a la vez que pertenecen más a la historia en cuanto investigación de la Edad imperial tardía o de la Edad Media que a la auténtica arqueología.

El contenido del libro que presentamos es de lo más interesante: el autor comienzo explicando en qué proporción se hallaba la población mixta del Israel de tiempos de Jesús y a qué culturas pertenecían: greco-helenística por un lado y judía por otro, con sus notables diferencias y tensiones. Es sorprendente el número de enclaves paganos, como por ejemplo ciudades libres de mayoría griega, dentro de lo que hoy vemos que es Israel/Palestina: Israel no estaba habitado ni mucho menos por solo los judíos.

El autor aborda el estudio de las tropas de ocupación, cómo actuaban, cuál era su armamento y sus acuartelamientos. Importante también es el tema de los impuestos, así como de las atribuciones del prefecto respecto a lo que formaba parte del gobierno autónomo judío, permitido por el Imperio, con las consiguientes derivaciones hacia la opinión pública respecto a los ocupantes. Todo ello motivado por descubrimientos arqueológicos que conducen a esas reflexiones.

Las ciudades, tanto de Galilea como de Judea, son descritas con minuciosidad por el autor, acompañadas de planos e imágenes de objetos. El lector se hace entonces una idea más precisa de los movimientos de Jesús y sus discípulos en ellas. Lo que se dice de los caminos, los viajes, los modos de emprenderlos, la descripción de la denominada Via Maris que atravesaba Israel de norte a sur por la costa y el ascenso a Jerusalén desde Galilea ayudan sobremanera a imaginarse la itinerancia de Jesús, que no usó, al parecer, nunca medios de transporte que no fueran sus pies.

El lago de Genesaret, las actividades de pesca, las pequeñas rutas marítimas internas, de una a otra ribera del lago (los israelitas no fueron en la Antigüedad un pueblo de marineros), nos lleva de inmediato al contexto de diversos y conocidos pasajes evangélicos y al mundo de algunos de los principales discípulos de Jesús como Pedro y Andrés, y los hijos de Zebedeo.

El ambiente rural de Galilea, su fauna y flora, el desierto y las montañas sagradas, especialmente en Judá, la importancia de la montaña para la comunicación más íntima con Dios evocan de inmediato la itinerancia de Jesús con su grupo, la relación de éste con el desierto, el sermón de la Montaña y su posible entorno, el relato de la Transfiguración, etc.

Los lugares de culto, estudio y rezo ocupaban un lugar importante el la vida del judío del siglo I. Por ello el autor presenta una detallada descripción de las sinagogas del país y del Templo, contrastando las reconstrucciones de la arqueología con lo que dicen los Evangelios.

Como una parte muy importante del ministerio de Jesús estuvo dedicada a las sanaciones y exorcismos, la salud y la enfermedad ocupan también otro apartado importante del libro. Me ha parecido muy interesante el tratamiento de la llamada “Piscina probática”, donde tiene lugar la curación narrada con bastante detalle en Jn 5,1-18.

Comidas e invitados, comedores y equipos para la comensalidad son también importantes en los Evangelios, pues el banquete es el símbolo mesiánico de la realidad esplendorosa del Reino que viene, según Jesús. En este capítulo hay un estudio especial del banquete narrado, con muchas variantes, en Mc 14,3-9 y paralelos y en Jn 12,1-8…, si es que se trata del mismo, más la exposición de los detalles de “realia” que pudieron concurrir en la Última Cena: lavatorio de los pies, según el Evangelio de Juan, y cena pascual según Marcos y paralelos.

El proceso judicial de Jesús y su ejecución dan pie para tratar del emplazamiento del Sanedrín, de la sentencia en el pretorio (¿dónde se situó en realidad?), analizando si las reconstrucciones anteriores de la Torre Antonia era verosímiles o no… (en realidad debió de ser más pequeña de lo que se ha imaginado), el Gólgota, el modo de la crucifixión y los diversos tipos de tumbas.

Hay además una exposición de los ritos funerarios con sus costumbres arraigadas y una discusión curiosa acerca de una inscripción griega hallada en Nazaret a finales del siglo XIX, con sus posible implicaciones acerca de la pretendida violación de la tumba de Jesús.

No me considero competente para discutir técnicamente los temas tratados en este libro por un arqueólogo profesional y con muchos años de experiencia, sobre todo cuando mi tarea ha sido especialmente la transmisión y el análisis de textos. Sí puedo comentar, en síntesis, que el volumen es de lectura extraordinariamente agradable y sumamente instructivo.

Desde la tercera edición de 2002 ha habido algún que otro descubrimiento más sobre el tema “arqueología y evangelios”, que seguro tendrá en cuenta el autor para una posible y deseable cuarta edición puesta totalmente al día. Pero esos datos nuevos no son más que complementarios y en nada cambian las perspectivas generales ofrecidas por el texto. En el entretanto, el lector tiene la posibilidad, gracias sobre todo a Internet, de hallar fácilmente si lo desea esos datos que complementen un poco la imagen ofrecida por este libro encomiable en sus diversos apartados.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
http://www.antoniopinero.com

La Biblia comenzó a escribirse 10 siglos A.C.

La Biblia comenzó a escribirse 10 siglos A.C.

20/01/10

Voceros del Departamento de Estudios Bíblicos de la Universidad de Haifa (ciudad al norte de Israel), dieron a conocer recientemente datos arqueológicos que comprueban que la Biblia fue escrita diez siglos antes de Cristo.

Según el comunicado, el arqueólogo israelí Gershon Galil logró probar que una inscripción con tinta que figura en un fragmento de cerámica, que data del reinado de David, es el más viejo texto hebraico. Posee 15 centímetros por 16,5 cm y fue descubierto hace año y medio cuando el también arqueólogo Yosef Garfinke realizaba excavaciones en el sitio de Jirbet Qeyfa, cerca del valle de Elah, en la región de Jerusalén.

Informaron igualmente que las palabras utilizadas son específicamente hebreas y los conceptos a los que se refiere están relacionados con la Biblia.

Una pequeña inscripción de sólo 15 centímetros de altura por 16,5 de anchura que apenas contiene cinco exiguas líneas de escritura, pero su intérprete, el profesor Gershom Galil de la Universidad de Haifa, asegura que se trata de una inscripción trascendente, la primera que fue escrita en hebreo y, sobre todo, sostiene que retrocede en varios siglos el origen de los textos más antiguos de la Biblia.

fuente bibl:

http://www.asteriscos.tv/noticia-religion-106.html

Arqueologos descubren el palacio de la mítica Reina de Saba

Hoy ha amanecido el día con una de esas noticias que atraen a los que admiran los mitos que se alejan en el polvoriento tiempo.  El diario EL PAIS titula así:

Arqueólogos alemanes hallan el palacio de la Reina de Saba .Su antiguo Reino, referido en la Biblia y el Corán, se encontraba en la zona de Etiopía

En la Wikipedia podemos obtener la siguiente información:

El Reino de Saba (o Sheba: en árabe سبأ, en hebreo שבא) es mencionando en elAntiguo Testamento y en el Corán como un reino muy rico, conocido a través deMakeda, la célebre Reina de Saba, que habría visitado al Rey Salomón. La localización exacta de este reino es desconocida, pero se cree que pudo haber estado en el Cuerno de África y en parte de la Península arábiga. Puede que también se haya confundido con el reino de Aksum que, de hecho, tenía su capital en la actualEtiopía y fue muy próspero y conocido con posterioridad.

El templo más antiguo de la Península arábiga, llamado Mahram Bilqus, o “palacio de la Reina de Saba”, se encontraba en Ma’rib, al Sur del actual Yemen. Esta ciudad, que fue construida entre el siglo I adC y el siglo II adC, se cree que fue la capital del reino. Ubicada en una situación estratégica, Saba floreció a través del comercio de mercaderías, tanto de Asia como de África, incluyendo el café de la región etíope deKefa.

Aparentemente, Saba era una sociedad matriarcal, en la que el poder político era pasado a los descendientes monárquicos por vía femenina. Probablemente, la población de Saba fue una mezcla de pueblos africanos (como los janjero de Etiopía) y de Arabia (como los yemeníes) y, de hecho, estudios lingüísticos recientes indican que las lenguas semíticas de Medio Oriente pudieron haberse originado a partir de lenguas antiguas de Etiopía. Por otro lado, en el África oriental es posible encontrar muchos grupos étnicos con tradición matriarcal.

El País Sigue así:

La nota subraya que “en ese palacio pudo estar custodiada durante un tiempo el Arca de la Alianza”, donde, según fuentes históricas y religiosas, se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí. Los restos de la residencia de la reina de Saba fueron hallados bajo el palacio de un rey cristiano.

“Las investigaciones han revelado que el primer palacio de la reina de Saba fue trasladado poco después de su construcción y levantado de nuevo orientado hacia la estrella de Sirius”, destacan los arqueólogos de la Universidad de Hamburgo.

Estos presumen que Menelik I, rey de Etiopía e hijo de la reina de Saba y del rey Salomón de Jerusalén, fue quien ordenó levantar el palacio en su lugar final. Los arqueólogos alemanes destacan que en ese palacio había un altar, en el que probablemente reposó el Arca de la Alianza, que según la tradición era un cofre de madera de acacia recubierto de oro.

Hay Mitos en la Biblia, Bultmann tenía razón…pero

Hay Mitos en la Biblia, Bultmann tenía razón…pero

Publicado por Marcelo Sánchez Ávila Noviembre 8, 2007

Rudolf Bultmann (1884-1976) fue un teólogo alemán, reconocido como uno de los mayores eruditos del Nuevo Testamento del Siglo XX. Él desarrolló su programa de desmitologización con el objetivo de facilitarle al hombre moderno un acceso a la revelación de Dios, acontecida en Cristo y proclamada en el Nuevo Testamento.

Él propuso que el Nuevo Testamento era nada más que la fe de los primeros cristianos y no la revelación de Dios aunque esta estaba contenida en partes de NT.

En este artículo el doctor Augustus Nicodemus argumenta en contra del liberalismo teológico y dice: “Equiparar las narrativas bíblicas a los mitos paganos es validar la mentira y la falsedad en nombre de Dios; es adoptar una mentalidad pagana y no cristiana”

Los liberales siempre tuvieron la razón. Hay muchos mitos en la Biblia. Los mitos eran abundantes en el mundo religioso del Antiguo Oriente alrededor de Israel, también en las religiones en la época de la Iglesia apostólica del primer siglo. Por consiguiente, los escritores bíblicos registraron varios de ellos en sus obras.

En el Antiguo Testamento encontramos varios de esos mitos. Está la creencia de los cananeos de que existían dioses llamados Astarot, Renfán, Dagón, Adramelec, Nibhaz, Asima, Nergal, Tartac, Milcom y Baal. Sobre este último, existe el mito de que podía responder con fuego al ser invocado por sus sacerdotes. Existe también un mito egipcio de que el Nilo, el sol y el propio Faraón eran divinos; el mito filisteo del rey-pez Dagón; y que el Dios de Israel necesitaba una ofrenda de tumores y ratones de oro para ser apaciguado. Para no hablar del mito cananeo de la Reina de los cielos, que exigía incienso y tortas de los adoradores (Jeremías 44.17-25).

Otro mito en la Biblia es que el sol, la luna y las estrellas era dioses, mito que siempre fue popular entre los judíos y radicalmente combatido por los profetas (2 reyes 23.5,11; Ezequiel 8.16). El mito pagano de monstruos y serpientes marinas es mencionado en Job, Salmos e Isaías, en contextos de lucha contra el Dios de Israel, en que ellos representan los poderes del mal, los pueblos enemigos de Israel (Job 26.10-13; Salmos 74.13-17; Isaías 27.1).

La lista es enorme. Hay muchos mitos esparcidos por los libros del Antiguo Testamento.

El libro de Job cita mitos de otros pueblos, como Rahab y Leviatán, pero no podemos imaginar que el autor, por esto, estuviera diciendo que los acepta como verdad. Los profetas, apóstoles y autores bíblicos se esforzaron por mostrar que los mitos eran conceptos humanos, falsos, y por llamar al pueblo de Dios a someterse a la revelación de Dios que se manifestó poderosa y sobrenaturalmente en la historia. Ellos siempre estuvieron empeñados en separar mitología de historia real, e invenciones humanas de la revelación de Dios. Elías desmitificó a Baal en lo alto del Carmelo. Moisés también desmitificó al Nilo, al sol y al propio Faraón, probando, con las plagas que cayeron, que la divinidad de ellos era sólo un mito. Y cuando él quemó el becerro de oro y lo redujo a cenizas, desmitificó la idea de que fue el bovino dorado quien sacó al pueblo de Israel de Egipto. El propio Dios se encargó de derrumbar el mito de Dagón, rei-pez de los filisteos, cuando su imagen cayó de bruces delante del Arca del Señor con la cabeza cortada (1 Samuel 5.2-7).

En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo se refiere cuatro veces a los mythoi (griego). Los mitos son historias profanas inventadas por viejas (1 Timoteo 4.7), que promueven las controversias en vez de la edificación del pueblo de Dios en la fe (1 Timoteo 1.4). Entre los mismos judíos había muchas de esas fábulas, historias fantasiosas (Tito 1.14). Ya que las personas prefieren los mitos a la verdad (2 Timoteo 4.4), Timoteo y Tito, a quien Pablo escribió esos pasajes, deberían advertirlas, ellos mismos deberían abstenerse de dejarse envolver en esos mitos. La advertencia era necesaria, pues los cristianos de las iglesias bajo la responsabilidad de ellos venían de una cultura permeada por mitos.

El mismo Pablo se encontró varias veces con esos mitos. Una de ellas fue en Listra, cuando la multitud lo confundió, junto a Silas, con los dioses del Olimpo y querían hacerles sacrificio (Hechos 14.11). Otra vez fue en Éfeso, cuando tuvo que enfrentar el mito local de que una estatua de la diosa Diana había caído del cielo, de parte de Júpiter, el jefe de los dioses (Hechos 19.35). En todas esas ocasiones, Pablo procuró separar a las personas de los mitos y traerlas a la fe en la resurrección de Jesucristo. De acuerdo con Pablo, los mitos son creaciones humanas, oriundas de la negativa del hombre de aceptar la verdad de Dios. Al rechazar la revelación de Dios, los hombres inventaron dioses e historias de esos dioses para sí, lo que son las religiones paganas (Romanos 1.17-32).

Pedro también estaba perfectamente consciente de lo que era un mito. Cuando él escribe a sus lectores acerca de la transfiguración y de la resurrección de Jesucristo, hace la cuidadosa distinción entre esos hechos que él testificó personalmente de mithoi, “fábulas artificiosas” (2 Pedro 1.16). Él sabía que la historia de la resurrección podría ser confundida con un mito, algo inventado expertamente por los discípulos de Jesús. A lo que parece, Pablo y Pedro, juntamente con los profetas y autores del Antiguo Testamento, estaban perfectamente conscientes de la diferencia entre una historia real y otra inventada. Decir que los autores bíblicos crearan mitos significa decir que ellos sabían que estaban mintiendo y engañando al pueblo con historias expertamente inventados por ellos. Sus escritos muestran claramente que ellos estaban conscientes de la diferencia entre una historia inventada y hechos reales. A través de la Historia, los cristianos han considerado el mito como algo a ser reemplazado por la fe en la revelación bíblica, que registra los poderosos actos de Dios. Equiparar las narrativas bíblicas a los mitos paganos es validar la mentira y la falsedad en nombre de Dios. Es adoptar una mentalidad pagana y no cristiana.

Existe, naturalmente, una diferencia entre el mito neoliberal y los cuentos que aparecen en la Biblia. Hay varias historias en la Biblia, creadas por los autores bíblicos, que claramente nunca acontecieron. A pesar de eso, ellas nunca son presentadas como una historia real, como hechos reales sobre los cuales el pueblo de Dios debería poner su fe, sino como comparaciones intentando ilustrar determinados puntos de fe, o lenguaje figurado. Son las parábolas, los cuentos, como aquella historia del olivo hablante contada por Jotam (jueces 9.7). Existe también la poesía, cuando se dice que las estrellas cantan de júbilo, que Dios cabalga en querubines y viaja en las alas del viento. Los salmos contienen mucho de eso. Cuando los neoliberales dejan de reconocer la diferencia entre mitos y géneros literarios que usan licencia poética y lenguaje figurado, hacen una gran confusión.

Ya dije que la actitud de los profetas, apóstoles y autores bíblicos en relación al mito fue desmitificado. Yo se que decir eso es anacrónico, pues fue solamente en el siglo pasado que Rudolph Bultmann propuso su famoso programa de desmitificación de la Biblia. Él encontraba que había mitos en la Biblia u que era necesario separarlos de la verdad. Pero, antes de él, los mismos profetas, apóstoles y autores bíblicos ya habían manifestado esa preocupación. Es claro que ellos y Bultmann tenían conceptos diferentes. Mas se el fin del mito es una historia de carácter religioso que no tiene fundamento en la realidad y que se destina a transmitir una verdad religiosa, ellos no son, de forma alguna, una preocupación exclusiva de los teólogos modernos.

Vea, entonces, que el programa de desmitificación comenzó mucho antes de Bultmann. Comienza en la misma Biblia, que nos llama a separar la verdad del error.

Creacionistas en La Ciencia Italiana

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Armonía entre la Biblia y la Meteorología.

Autor: Lic. Dawlin A. Ureña
(El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS – Creation Research Society)

Armonía entre la Biblia y la Meteorología.

Los relámpagos causan la lluvia.

En el libro de Job leemos:
¿Quién repartió conducto al turbión (aguacero) y camino a los relámpagos y truenos, haciendo llover sobre la tierra deshabitada, sobre el desierto, donde no hay hombre, para hartar la tierra desierta e inculta, y para hacer brotar la tierna hierba? Job 38:25-27

Les ruego encarecidamente a nuestros ávidos y sabios lectores que recuerden que estamos citando palabras que la Biblia atribuye a Dios mismo cuando se le apareció a Job en forma de un torbellino. Recuerden que si la Biblia se equivoca en algo de lo que Dios dijo a Job y sus amigos en estos últimos capítulos del libro de Job, entonces o la Biblia no es la Palabra de Dios, o el Dios de que habla la Biblia no es el Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente en el cual creemos. En otras palabras, las implicaciones favorables a nuestra fe al encontrarnos con declaraciones científicamente imperfectas, hoy día, en el siglo 21, después de 3,500 años de investigaciones y descubrimientos, son inmensurables y pasmosas.

Aquí se declara que los relámpagos son los que causan la caída de las lluvias hacia el suelo donde el hombre no vive. El texto también habla del “camino a los relámpagos” para hacer llover. No fue hasta el 1930 que se usaron cámaras de alta velocidad (100 millas por hora) para fotografiar los relámpagos. Cuando redujeron la velocidad de la película tomada, se descubrió que antes de que ocurriera la aparición de la luz del relámpago (destello), seguida por el estruendo del trueno, ocurría lo que los científicos llamaron, “el líder”, el cual precede al destello. Este fenómeno meteorológico llamado “líder” no es más que una especie de “sondeo” o “determinación” del camino o la trayectoria que el destello y el rayo han de seguir. ¡Este “líder” es una señal eléctrica débil enviada a la tierra antes de que el destello y el rayo procedan para abrir trilla a los mismos (Ahora vuelva a leer el texto en Job 38:25-27).

Este “líder”, “sondeo” o “investigación” proporciona el camino o la trayectoria que la energía o descarga eléctrica han de seguir en su viaje hacia la tierra desde las nubes, a la vez que crea un balance entre las partículas positivas y negativas de las nubes.

Fue a partir de este descubrimiento cuando los meteorólogos comenzaron a entender el porqué de las descargas eléctrica ocurridas antes del inicio de las lluvias. Pido a nuestros lectores que recuerden que las nubes, las cuales están cargadas de gotitas de agua, no se forman hasta que no haya humedad en el aire. Por supuesto, estas gotitas de agua aún están muy lejos de ser gotas como las que usted y yo vemos caer del cielo cuando llueve. Se necesita casi un millón de esas gotitas para formar una gota de las caídas en la lluvia.

Sin embargo, a través de investigaciones realizadas, los científicos se han dado cuenta de la causa por la que los relámpagos preceden a la lluvia. Los radares han sido la clave en este descubrimiento. Los radares no mostraban la existencia de gotas de agua grandes en las nubes antes de la ocurrencia del relampaguear. No obstante, después de las descargas eléctricas, entonces los radares leían que las nubes de repente sí contenían gotas de agua grandes. Cuando usted se encuentre viendo el pronóstico del tiempo, fíjese en algunas imágenes del radar que muestran colores en las nubes. Estos colores muestran la densidad del agua contenida en las nubes.

Los experimentos en los laboratorios demuestran que las gotitas de agua se combinan para formar gotas de lluvia cuando las descargas eléctricas pasan a través de ellas. Las descargas eléctricas dejan a las gotitas con una carga opuesta, lo cual hará que las mismas atraigan a otras gotitas no cargadas con la misma polaridad (negativa o positiva), por tanto, formando gotas de agua de un tamaño suficiente como para poder caer a la tierra. Esta es la razón por la que durante un gran aguacero existe una demostración majestuosa de actividad eléctrica, usualmente en la forma de relampagueado.

Amigos y hermanos que se encuentren leyendo estas páginas, el hecho de que haya una ausencia de errores absoluta en los libros de la Biblia (¡mientras más antiguo el libro que usted escoja poner a prueba, más perfecto es!), es una muestra contundente de que detrás de la autoría de esta colección de asombrosos libros existe una inteligencia sobrenatural.

En estas dos últimas ediciones solamente hemos analizado una pocas escrituras relacionadas con el área de las ciencias naturales. Sin embargo, otra ciencia que no mencionamos aquí, la arqueología, revela armonías extraordinarias entre la Biblia y los últimos hallazgos arqueológicos.

“No existe hoy día un sólo hallazgo arqueológico que muestre ni siquiera un leve error en al Biblia. Los arqueólogos han usado la Biblia como fuente para localizar sitios de excavación y han encontrado más de 25,000 de ellos. Todos gracias a la exactitud y precisión de los detalles bíblicos” More than a Carpenter. Dr. Josh McDowell. Living Books. 1971.

http://www.ungidos.com/foros/index.php?topic=33150.0

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