La Pala y el Libro

La Pala y el Libro


By Herold Weiss

Mi interés en la arqueología fue despertado por el profesor David Rhys en el Colegio Adventista del Plata allá por el año 1953. Su materia era matemáticas, pero daba clase también de astronomía y para los estudiantes del curso teológico una clase en arqueología bíblica. Rhys era uno de los profesores más queridos y respetados en el Colegio. Un hombre serio, inteligente, curioso y alegre. Como descendiente de inmigrantes galeses que se habían radicado en en el valle del Río Chubut en la Patagonia, se había criado en una comunidad de habla inglesa, y esto le permitía leer cuanto material en materia de arqueología llegaba a sus manos en inglés. En sus clases yo aprendí acerca de los descubrimientos más recientes pues él estaba suscrito a varias revistas especializadas.

Cuando el año siguiente fui a estudiar a Southern Missionary College en Tennessee, la facultad, a diferencia del presente, no contaba con alguien interesado en la materia. Pero cuando fui al Seminario Teológico en Takoma Park (1956-58), enseguida decidí estudiar bajo el tutelaje de Siegfied Horn, cuyo interés en la materia estaba produciendo libros bastante populares entre los adventistas (Recent Discoveries Confirm the Bible (1954, Descubrimientos Recientes Confirman la Biblia), Light from the Dust Heaps (1955, Luz desde los Cúmulos de Polvo), The Spade Confirms the Book (1957, La Pala Confirma al Libro). En realidad, eran variaciones de un libro.

En aquel entonces los que estudiábamos para un BD (Bachelor of Divinity = Master of Divinity [MD] de hoy) teníamos que elegir un major (área de especialización), y yo me especialicé en Antiguo Testamento dirigido por el Dr.Horn. Tomé todas las materias que él enseñaba. Todas tenían que ver con arqueología bíblica e historia del antiguo Cercano Oriente. Horn no tocaba la teología del Antiguo Testamento ni con la punta de un palo de cinco metros.

En aquel entonces Horn era lo que algunos con un aire algo despectivo llamaban un “arqueólogo de sillón”. A pesar de no haber estado a cargo de una excavación, algo que pocos años más tarde hizo con la admiración de sus colegas en Heshbon, su dominio de la literatura en la materia era magnífico y reconocido por otros arqueólogos de gran renombre. Editaba el Comentario Bíblico Adventista, lo cual le absorbía cada momento de su vida. Eso hacía que aunque yo era uno de los alumnos más interesados en su materia, no alcancé a sentir que tenía una relación estrecha con él. Su devoción al Comentario Bíblico era total. Lamentablemente, los que publicaron el Comentario no le dieron el crédito debido a su abnegada labor. No solo tuvo él que escribir muchos de los artículos, sino que también tuvo que re-escribir muchos escritos por otros, o tuvo que escribir comenzando con una página en blanco artículos que habían sido asignados a otros, pues estaban muy por debajo de las más mínimas normas académicas de erudición requeridas para su publicación.

El Dr. Horn, en cuyo honor se ha nombrado al museo arqueológico de Andrews University, no tenía vendas que le impidieran ver los límites de sus esfuerzos por reconstruir la historia del Cercano Oriente en que el pueblo de Israel fue uno de los protagonistas. Su interés era demostrar que como libro de historia antigua la Biblia contribuía a entender el pasado y la arqueología y las otras ciencias que proveen evidencias para tal reconstrucción contribuyen al entendimiento de los relatos bíblicos. En 1975 publicó otra versión más al día de los libros que había publicado en los 50 con el título Records of the Past Illuminate the Bible (Registros del Pasado Iluminan la Biblia). Al estudiar arqueología con el profesor Rhys quedé con la impresión que la arqueología confirmaba la verdad bíblica. Sus clases me dieron el fundamento que me dio ventaja entre los demás alumnos del Seminario. Al estudiar arqueología con el Dr. Horn ya empecé a entender que la arqueología establecía que la Biblia es una fuente autorizada de información histórica. Como ya dijera, Horn jamás daba una opinión teológica en sus clases. Debido a ello, había quienes en la Asociación General, que en aquellos días quedaba en el edificio contiguo al Seminario, de vez en cuando expresaban juicios negativos acerca de él. Claro está, los profesores Edward Heppenstall y Roland Loasby eran los que tenían que comparecer una y otra vez ante comités de oficiales de la Asociación General para responder a acusaciones hechas por algún alumno. Para mí, seguramente, estos eran los profesores cuyas clases valían la pena.

En aquellos tiempos, el mundo evangélico se caracterizaba por defender la inspiración de la Biblia como unitaria. Era común encontrar en la arqueología bíblica una línea de evidencias que establecía razones con las cuales afirmar la verdad bíblica. La astronomía también era frecuentemente puesta al servicio de proveer evidencias que sustentaban fe en la Biblia. En otras palabras la verdad bíblica es también verdad histórica y científica. Eso requería que cualquier verdad contraria a lo que se encuentra en la Biblia fuera declarada falsa. Más importante era encontrar en la historia y la ciencia argumentos para una apología de la Biblia. Si, por ejemplo, un consenso de eruditos determinaba que la domesticación de los camellos no había ocurrido en tiempos de Abraham, los arqueólogos bíblicos se ocupaban de encontrar evidencia de que en realidad para ese entonces ya se había domesticado a los camellos. De esta manera se establecía, se defendía, no solamente una reconstrucción exacta de la historia antigua, sino la verdad bíblica.

Pocos años después se comenzó a poner en duda si en realidad existía tal cosa como la arqueología bíblica. Encontrar artefactos materiales que hacen posible elaborar una descripción más completa de la historia antigua no nos dice nada específico acerca de la Biblia como Palabra de Dios. Sólo nos informa acerca de la historia del Cercano Oriente. Con todo, para quienes la biblia contiene no solamente “la verdad del evangelio” (Gal. 2:5) sino también la verdad científica o histórica, demostrar que la evidencia “secular” corrobora la narración bíblica es de gran importancia.

En el Estado de Israel, establecer el relato bíblico como historiográficamente válido no solo tiene importancia teológica sino también política. Para los judíos sionistas es necesario usar la Biblia para establecer sus reclamos de ser los verdaderos propietarios de las tierras que ellos denominan la Tierra de Israel. Es por eso que el Gobierno israelí cuenta con la Autoridad de Antigüedades de Israel y promueve la arqueología en todas las universidades. Para muchos israelíes esta es la manera de reclamar que las fronteras del estado moderno deben ser las fronteras del reino del rey David. Esta manera de ver las cosas, indudablemente, es el gran obstáculo que impide la resolución del conflicto entre judíos y palestinos. Judíos sionistas, sean o no observadores de la ley, y cristianos fundamentalistas, no importa de que denominación, ven en la arqueología un arma que refuerza sus ideologías.

Los autores de The Bible Unearthed (2001, La Biblia desenterrada), Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman, le echaron arena en los ojos a quienes deseen usar la arqueología para reclamar control de la historia. Finkelstein es un arqueólogo reconocido con indisputables credenciales, el director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv. Silberman es reconocido como uno de los voceros mas influyentes de los resultados de la arqueología y ya había publicado un libro controversial, Digging for God and Country (Escabando para Dios y la patria). En The Bible Unearthed se usa la arqueología para re-escribir totalmente la historia del Israel antiguo. Este no es el lugar en el cual dar una reseña del libro. Baste decir que según la evidencia arqueológica presentada por Finkelstein y Silberman, el reino de David no fue más que el de un cacique de tribu y durante su tiempo Jerusalem no era más que una aldea. La idea de la gloria del reino unido de David y Salomón, con todos sus esplendores, no es más que la invención de los escribas del rey Josías, quien, después de muchos años en que el reino del norte había alcanzado un grado de civilización mucho más elevado que el reino del sur, finalmente pudo, después de la toma de Samaria por los asirios, por primera vez traer bajo su dominio a territorios que hasta entonces nunca habían estado ocupados por israelitas.

Indudablemente que Finkelstein y Silberman hacen que uno tenga que re-evaluar muchas premisas en la construcción de una apologética cristiana. Por supuesto, otros arqueólogos han propuesto diferentes maneras de interpretar la evidencia, han dicho que la evidencia es incompleta, o insuficiente, han puesto en tela de juicio los motivos de los autores, o los han desacreditado de plano. La tesis del libro, sin embargo, es uno que, sobre bases literarias y teológicas, ya se había hecho repetidamente: los autores de la Torah escribieron por motivos principalmente políticos y teológicos, sin tener mayor interés en preservar el pasado “como actualmente sucedió” (von Ranke). Esto me hace reconocer que en vez de ser exclusivamente un arma para la defensa de la verdad histórica en la Biblia, la arqueología también puede ser usada como arma para demostrar la irrelevancia de la historia en la Biblia. Como arma de dos filos, que mejores métodos y nuevas tecnologías dejan cada vez más filosos, la arqueología ha dejado de ser un arma de apologética. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde cuando se proclamaba que la pala comprueba la Biblia.

http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2010/03/11/la_pala_y_el_libro

ASUNTOS HERMENÉUTICOS EN LA CARTA A LOS ROMANOS

ASUNTOS HERMENÉUTICOS EN LA CARTA A LOS ROMANOS

JUAN DAVID GÓMEZ

SANDRO GUTÍERREZ

ABEL LÓPEZ

JOHAN LUQUE

Docente: Dr. DAVID FORD

FUNDACIÓN UNIVERSITARIA SEMINARIO BÍBLICO DE COLOMBIA

FACULTAD DE TEOLOGÍA

AREA DE HERMENÉUTICA

MEDELLÍN

2006

INTRODUCCIÓN

1. El CONTEXTO CULTURAL

1.1 PABLO

1.2  LA IGLESIA EN ROMA

1.3  JUDÍOS Y GENTILES

2.         EL ESTILO ARGUMENTATIVO EN EL LIBRO DE ROMANOS

2.1  LA TESIS

2.2  LA DIATRIBA

2.3  LAS APARÉNTES CONTRADICCIONES

2.4  LA SECUENCIA LÓGICA DE IDEAS

2.5  LA IMPORTANCIA DE CIERTAS CONJUNCIONES

3.          LEXICOGRAFÍA

4. EL ANTIGUO TESTAMENTO EN ROMANOS

5. TIPOLOGÍA, ANALOGÍAS

BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN

A continuación se trabajaran 5 asuntos hermenéuticos que se consideran importantes para el entendimiento de la carta a los romanos. 

1.         El CONTEXTO CULTURAL

Para una correcta comprensión del libro es importante entender quien era Pablo, los judíos, los gentiles y la iglesia en Roma.

1.1 PABLO

Pablo fue el escritor de esta carta. “De la tribu de Benjamín, y miembro celoso del partido de los fariseos (Ro. 11.1; Fil. 3.5; Hch. 23.6), había nacido en Tarso como ciudadano romano (Hch. 16.37; 21.39; 22.25ss). Perseguidor de la iglesia (Hch 26:10), poseía dos nombres; uno Judío “Saulo” y el helenista ” Pablo” (Hch. 13:9) [1] , es llamado por revelación en Damasco (Hch. 9:1-19) donde inicia su ministerio. Discípulo de Gamaliel, buen conocedor del A.T. y de las enseñanzas rabínicas. Pablo puede beneficiarse de la cultura griega en el sentido de poder citar a autores clásicos (Hch. 17:28; 1Co. 15:33) y de elaborar argumentos en diatriba, Cínico – Estoico[2] . Esto permite entender que se identifique como judío y que conozca acerca de los gentiles.

1.2 LA IGLESIA EN ROMA.

Roma era una ciudad portuaria y capital del imperio Romano. En la época del NT Roma se encontraba en pleno apogeo de su crecimiento con una población de más de un millón de personas procedentes de todas partes.

No se sabe como inicio la iglesia en Roma, ni cuales eran sus características [3] . Aunque parece que muchos de los fundadores de la iglesia en Roma eran judíos Cristianos (Hch. 2:10). En el tiempo de Pablo, estaba formada por judíos y gentiles. La expulsión de los judíos de Roma (que seguramente había incluido a judíos cristianos, Lc.18:2) muestra que ser cristiano en Roma significaba persecución y luchar con la idea de una liberación del yugo de los romanos. Al respecto Pablo habla en 13:1-7 de la importancia de someterse a las autoridades ya que ellas han sido establecidas por Dios en un contexto de que esa es la voluntad de Dios (12:2b) y que se debe hacer lo bueno delante de los hombres (12:17b).

1.3 JUDÍOS Y GENTILES

Las tensiones que se presentaban entre judíos y  gentiles son una de las razones por las cuales esta carta fue escrita.

·        Judíos. (VIoudai/oj aparece 11 veces en Romanos): Pablo se refiere a los judíos como grupo étnico al cual ha sido revelada la Palabra de Dios (Rom. 2:17-20), los presenta como la primicia histórica (1:16-17)  por medio de los cuales llega a todo hombre la acción salvadora  de Dios en el Evangelio, testificado por las Escrituras (3:1-8 y Cap. 9-11). Pertenecientes al pueblo de Israel, ahora con iguales derechos que los gentiles.

·        Gentiles (e;qnosj, aparece 26 veces en Romanos: pueblo, nación, gentiles). Los gentiles son considerados por Pablo como todos aquellos hombres que no hacen parte del pueblo Judío.

Pablo usa estos términos en un sentido universal, para conciliar las diferencias que se estaban dando en la iglesia en Roma; dejando claro que ya no hay diferencia entre judíos y gentiles (10:12)

Biblia Y Arqueologia

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Tras las huellas de Jerico cap 3 – La Biblia y la Arqueología Bíblica

La opinión de la arqueología bíblica.

Foto de Gustav Jeeninga. Un arqueólogo saca cuidadosamente un esqueleto en una excavación cerca de la Cesarea marítima.

“La arqueología no es una ciencia, es una venganza.”

se expresó Geoffrey Wheatcroft sobre el asesinato de un estadounidense que fue atrapado en las disputas por tierras de Oriente Medio.

Los arqueólogos e historiadores del mundo antiguo han estado riñendo durante mucho tiempo. La suya, después de todo, no es una ciencia exacta, sino un oficio. Indios y pakistaníes, por ejemplo, han mantenido discusiones encarnizadas sobre la civilización del valle del Indo. Durante treinta años ha habido asimismo una guerra encarnizada entre el arqueólogo bíblico y sus críticos. Era costumbre, hasta hace escasas generaciones, utilizar el Antiguo Testamento como una guía para excavar en Tierra Santa, aunque los escépticos han abundado durante mucho tiempo.

La escuela de los minimalistas (también llamada la de Copenhague-Sheffield) sostuvo que la Biblia podría ser indudablemente una gran obra literaria y teológica pero que como guía para la antigua Palestina es inútil e incluso susceptible de inducir a error. El rey David, probablemente, nunca existió y el rey Salomón probablemente nunca llegó a construir un grande y espléndido templo.

Los dignatarios religiosos árabes palestinos fueron aún más lejos y afirmaron que no había pruebas de que los judíos hubieran vivido en Palestina; probablemente llegaron en fecha bastante reciente de algún lugar del sur de Rusia. Así, las disputas llegaron a tener una carga notablemente emocional. Un conocido arqueólogo, el profesor estadounidense Albert E. Glock, incluso fue asesinado en circunstancias no del todo aclaradas hoy, un tema para una novela de suspense de Agatha Christie. Las discusiones no siempre siguieron derroteros de naturaleza étnica y política.

En el libro “Geografía sagrada”, de Edward Fox, editado por Harper Collins,el autor investiga el caso de un asesinato no resuelto ocurrido en 1992 de un arqueólogo norteamericano, Albert Glock, que realiza excavaciones en la margen occidental del río Jordán, territorio ocupado por Israel. Es una obra que va más allá de la historia de un crimen, porque a partir del personaje aborda el conflicto árabe-israelita y el debate de quién controla la historia bíblica de la Tierra Santa.

Albert Glock un americano, misionero luterano que había renunciado a ese llamado para seguir con su profesión de arqueólogo en Jerusalén fue asesinado por razones que aun no se esclarecen.

Dos años después del asesinato, a leer un artículo sobre “Arqueología como Cultural Survival” en el Journal of Palestine Studies, Edward Fox un periodista estadounidense y autor que vive en Londres, quien nunca había oído hablar de Glock

Glock había pasado 17 años trabajando en Jerusalén y en la Ribera Occidental, donde fue el director del Instituto de Arqueología de Palestina en la Universidad de Birzeit. Un domingo de enero de 1992, a la edad de 67 años, fue muerto a tiros por asesinos desconocidos cerca de su campus. Glock fue fusilado “por un hombre enmascarado utilizando un arma del ejército israelí que fue conducido en un coche con matrícula israelí”.

A causa de sus investigaciones, hubo una variedad de grupos con rencor contra él. Y después de su muerte se convirtió en un juego político. La Prensa israelí citó “fuentes palestinas”, que sospechaban que Glock fue asesinado por terroristas de Hamas tratando de descarrilar el proceso de paz, mientras que la OLP denunció el asesinato de un hombre que había “contribuido con su investigación técnica para la refutación de las pretensiones sionistas de Palestina” , y vio en el asesinato de “nueva prueba de los intentos de Israel para manchar la reputación del pueblo palestino en la opinión pública norteamericana e internacional”.

Glock, quien fue pastor luterano de Illinois, había comenzado su carrera arqueológica en la región con las excavaciones en Tell Ta’anach, un sitio bíblico en el norte de Cisjordania, pero en el curso de una de 20 años de odisea personal en el Tierra Santa se había dado se transformó de un arqueólogo bíblico tradicional en un defensor de una arqueología alternativa de la Tierra Santa, que trató de corregir este desequilibrio en favor de una arqueología de los palestinos. Su artículo es una contribución poderosa a la política cultural del conflicto palestino-israelí desde el lado palestino, pero no era inusual, ya que coloca un tema habría pensado que no el derecho político en el corazón del conflicto. Glock estaba convencido de que la lucha por la historia de Palestina según lo revelado por la arqueología está en el centro de la lucha entre los dos pueblos.

Albert Glock, un arqueólogo y educador estadounidense que fue asesinado por un pistolero no identificado en Bir-Zeit, en Cisjordania, el 19 de enero de 1992, escribió este ensayo en 1990 … Dr. Glock había pasado 17 años en Jerusalén y la Ribera Occidental, primero como director del Instituto Albright de Arqueología y luego como jefe del departamento de arqueología de la Universidad de Birzeit, donde ayudó a fundar el Instituto de Arqueología. Una breve revisión de los hechos relacionados con el asesinato sin resolver está en orden. Dr. Glock recibió tres disparos a corta distancia (dos veces en la parte posterior de la cabeza y el cuello, y una vez en el corazón de la parte delantera) por un hombre enmascarado utilizando un arma del ejército israelí que fue expulsado en un coche con matrícula israelí. Le tomó a las autoridades israelíes, que estaban cerca, a tres horas para llegar a la escena. Aparte de una declaración de 10 minutos, viuda del Dr. Glock nunca se le preguntó sobre sus actividades, las entradas en su diario, sus posibles enemigos, y así sucesivamente. La falta de investigación israelí sobre el asesinato de un ciudadano estadounidense es quizás la característica más inusual del caso … Las perspectivas para resolver el caso por tanto, parecen remotas.

La primera reacción de Fox fue, “¿Por qué alguien querría matar a un arqueólogo?”

En busca de una respuesta, se fue a la Ribera Occidental y se matriculó en la universidad. Todo lo que descubrió sobre la vida propia de Glock y el carácter, su pregunta asombrado no era tan desconcertante como podría parecer. Todo el mundo cita a Sir Mortimer Wheeler, quien dijo que la arqueología no es una ciencia, es una venganza, pero se habla solamente de disputas feroces y celosías métier du entre los profesionales sin las profundas diferencias ideológicas.

En Tierra Santa, las venganzas son más amargas aún porque van al corazón de cuyas tierras se trata. Allí, la “arqueología” ha sido realmente una continuación de la lucha religiosa y comunal por otros medios.

Desde sus propios comienzos, el movimiento sionista incluidos los aficionados que le dio “excavar en busca de la victoria” un nuevo significado, a través de la investigación destinada a establecer el origen judío de la tierra, mucho superpone posterior conquista y colonización. Varios políticos israelíes han sido los arqueólogos interesados, y cualquiera que haya visitado el fuerte remate de Masada, por ejemplo, se han dado cuenta de que es tanto político como de la declaración como monumento antiguo.

Luego, más recientemente, ha habido lo que Fox llama a una revolución copernicana en el tema, con el mundo familiar de la arqueología bíblica al revés por un esfuerzo consciente para eliminar los prejuicios religiosos.

En su vida, el trabajo de Glock había todo tipo de implicaciones políticas. No menos importante, que creía que los organismos locales que son reliquias del imperio – la Escuela Británica de Arqueología y de la Escuela Bíblica – y se debe disminuir en importancia en comparación con la Home-Grown instituciones, a pesar de ellas, la Universidad Hebrea de Jerusalén y de su propia universidad, inevitablemente se considera flagbearers académico de sus nacionalismos respectivos. Al mismo tiempo, y para todos sus simpatías palestino, Glock quería ser un hombre honesto. Él no pudo haber sido un académico de renombre mundial (sus enemigos de Israel le denigraba señalando lo poco que había publicado), pero sí sabía la diferencia entre la erudición y la propaganda, y pensó que la arqueología palestina limita a las glorias de la época islámica, como algunos de sus estudiantes quería, no era mejor que la interpretación sionista-bíblica.

La Arqueología

La arqueología científica data de la excavación de Tell-el-Hesi por Sir Flinders Petrie en 1890. Los años transcurridos han servido para perfeccionar el método arqueológico.

Anteriormente se excavaba en busca de piezas para museo y hallazgos espectaculares. Petrie por primera vez prestó atención al método, al detalle y a la conservación de la evidencia obtenida. Hoy se excava con precisión y meticuloso cuidado porque el hallazgo arqueológico solo tiene valor si se estudia en su contexto. Como la excavación destruye ese contexto, es imprescindible mantener registros exactos, junto con planos y fotografías que permitan reconstruir la situación original de cada hallazgo.

Las condiciones naturales hacen que ciertos lugares sean más apropiados para la ocupación humana. En estos sitios la ocupación repetida ha formado a lo largo de los siglos una colina en forma de cono truncado, que en ocasiones alcanza 25 e incluso más metros de altura sobre el nivel original del terreno. Al excavar esta colina o Tell se presta especial atención a cada estrato o nivel de ocupación. La identificación del estrato a que corresponde cada piso, cada objeto, cada muro o pared es de vital importancia. Solo así se puede determinar la relación que existe entre los distintos hallazgos de un tell.

A cada estrato corresponden ciertos tipos de cerámica. La evolución en el estilo, decorado y método de fabricación permite distinguir distintos tipos. Debido a la fragilidad, ubicuidad y durabilidad de la cerámica, el estudio de sus tipos constituye hoy uno de los aspectos más importantes en la arqueología. Aunque son importantes la evolución tipológica del arte, la arquitectura, etc., nada es tan valioso como los cascos de cerámica que se encuentran por todas partes. Para los períodos precerámicos de la Edad de Piedra se estudia la industria pedernal. Las hachas, cuchillos y otros implementos de piedra presentan características de forma y estilo que permiten estudiar su evolución y la identificación de sus tipos.

Más que afortunado es el arqueólogo que encuentra alguna inscripción. Ya sea un ostracon (así se llama el casco de alfarería en que se ha escrito algo), una inscripción monumental, algunos trazos labrados en piedra, o un pedazo de papiro o pergamino tal como los rollos del mar Muerto. Epigrafía es la ciencia que descifra la inscripción y estudia la evolución de la escritura.

La arqueología bíblica es la ciencia que estudia los restos del pasado humano, aunque limitada en cuanto a que los «restos» solo ofrecen una vista parcial de la antigüedad. Descubre evidencias materiales que han sobrevivido al paso del tiempo, pero no así las ideas, la organización social y la vida de los antiguos. Estas las infiere, sin ofrecer seguridad absoluta. No obstante, la arqueología ha brindado un valioso aporte al estudio de las Escrituras.[0]

Joslin “Josh” McDowell es un apologista, evangelista y escritor cristiano evangélico estadounidense. Ha escrito cerca de 77 libros. Algunas de sus obras más conocidas son Más que un Carpintero, Nueva Evidencia que Demanda un Veredicto, y Es Bueno o Es Malo. Josh Mcdowell se expresó acerca de la opinión errónea de muchos supuestos historiadores respecto a la Biblia, afirmando que “Los que sostienen que la Biblia no es históricamente veraz, no son historiadores profesionales ” [1]

Luego cita al gran arqueólogo William F. Albright, que dijo:

“Todas las escuelas radicales de crítica neotestamentaria que existieron en el pasado o que existen hoy en día son prearqueológicas y, como fueron edificadas ‘en el aire’, se consideran, por lo tanto, anticuadas en nuestros días” [2]

Thomas  F.Heinze cita al famoso arqueólogo W. F. Albright, quien recibió más de 20 títulos honoríficos, el que escribió que :

“Los datos de la arqueología y las inscripciones han establecido la historicidad de innumerables pasajes y declaraciones del Antiguo Testamento”.[3]

El Dr. Nelson Glueck, un notable arqueólogo palestino, dijo:

“Se puede afirmar categóricamente que ningún descubrimiento arqueológico ha negado jamás una cita bíblica. Numerosos hallazgos arqueológicos confirman declaraciones históricas de la Biblia, ya sea como una clara descripción o con detalles precisos”.[4]

La enciclopedia online wikipedia, define a la arqueología bíblica, diciendo que es la

“rama especializada de la moderna ciencia de la arqueología” , la parte de la arqueología que se especializa en el estudio de los restos materiales que tienen relación directa o indirecta con los relatos bíblicos, sean estos del Antiguo (Tanaj) o del Nuevo Testamento, y con la historia y cosmogonía de las religiones judeocristianas. El lugar principal de esta parte de las ciencias arqueológicas es lo que en dichas religiones es denominado Tierra Santa, y desde la perspectiva occidental Medio Oriente. Si bien los elementos principales de la arqueología bíblica son referentes teológicos y religiosos en su mayoría, esta es una ciencia en toda su dimensión metodológica. Como sucede con otros registros históricos de otras civilizaciones, los manuscritos deben ser comparados con otras sociedades contemporáneas de Europa, Mesopotamia y África. Las técnicas científicas empleadas son las mismas de la arqueología en general como las excavaciones y la datación por radiocarbono, entre otras. En contraste, la arqueología del antiguo Medio Oriente trata simplemente del Antiguo Oriente Próximo, o Medio Oriente, sin particulares consideraciones acerca de si sus descubrimientos se relacionan con la Biblia.La arqueología bíblica es una materia de estudio polémica, con varios puntos de vista sobre cuál es el propósito y las metas que esta tiene o debe tener.  [5]

La arqueología por ejemplo, trabaja con pruebas y no certezas, no tiene hechos que investigar, sino montones de basura que reacomodar cual puzzle y de ahi, sacar interpretaciones. Por ejemplo, se puede el dia de mañana encontrar el cimiento del palacio del rey Salomon, pero sin una identificación como su nombre grabado, ahi estaran las ruinas sin que sepamos jamas quien las mando a construir.

Ese es el punto, que la arqueología en una tierra como Israel, miles de veces excavada, pisoteada, reformada, mutilada, es casi imposible hoy, hallar evidencias de los reyes israelitas. Tanto esplendor de Salomón por ejemplo, y no se posee ni siquiera un texto de la época que amerite que el tipo existió.

La Arqueología bíblica, selecciona aquellos restos materiales de Palestina y países vecinos relacionados con la época y la historia bíblicas. Estos incluyen los restos de edificios, objetos de arte, inscripciones y todo elemento que ayude a comprender la historia, la vida, y las costumbres de los hebreos y otros pueblos que, como los egipcios, los fenicios, los sirios, los asirios y los babilonios, estuvieron en contacto con ellos y les dejaron su influencia. El interés en los lugares y las épocas mencionados en la Biblia proporcionó el impulso inicial para muchas de las primeras excavaciones, y el cuadro más amplio que actualmente tenemos del fondo religioso, histórico, y ético de la Biblia basado en los descubrimientos arqueológicos ha contribuido notablemente a explicar, ilustrar e, incluso, corroborar muchas afirmaciones bíblicas, como también a contrarrestar teorías insuficientemente basadas en los hechos.

Las limitaciones de la arqueología se deben al amplio lapso de tiempo y al espacio que debe cubrirse, como también al albur de la conservación de los elementos. Los objetos de madera, cuero, o tela raramente sobreviven y debemos suponer su existencia. Ninguno de los lugares bíblicos ha sido excavado completamente, y es probable que nunca lo será. Sólo en años recientes los métodos precisos de estratificación y registro han permitido la realización de comparaciones detalladas entre los diversos lugares excavados. Esto ha permitido revisar algunas conclusiones anteriores, p. ej.p. ej. por ejemplo la fijación de la fecha que había establecido Garstang para los muros de Jericó a unos cuantos siglos antes por Kenyon. Además, la escasez de inscripciones procedentes de Palestina misma significa que es limitado el conocimiento extrabíblico directo acerca de la vida y el pensamiento de los pueblos primitivos. Como la arqueología, que es una rama de la historia, se ocupa principalmente de los elementos materiales, nunca podrá someter a prueba las grandes doctrinas bíblicas tales como la existencia y la actividad redentora de Dios y de Cristo, el Verbo encarnado.

En Palestina (aceptando que este término incluya los modernos estados de Israel y Jordania) se utilizó por primera vez la técnica arqueológica del fechado sucesivo. En Tell el-Hesi, en 1890, Flinders Petrie llegó a la conclusión de que podían distinguirse diferentes niveles de ocupación tomando como base la alfarería característica y otros rasgos típicos correspondientes. Este esquema estratigráfico y tipológico se aplica actualmente en todo el mundo; excavadores posteriores lo han mejorado en Palestina, especialmente en Tell Beit Mirsín, Samaria, Laquis, y Jericó. Por comparación entre los sitios excavados en Palestina y en otros lugares se ha establecido una red de descubrimientos interrelacionados, que, unidos a los registros históricos ofrecen una cronología extraordinariamente ajustada a partir del 4º milenio a.C.

Las fechas anteriores a esa época son imprecisas todavía, aun cuando el método del carbono 14 proporciona algunos resultados. La tabla que acompaña a este artículo presenta las denominaciones actualmente aceptadas para dichos períodos arqueológicos. [6]

En la región donde los israelitas estuvieron prisioneros de los egipcios, solo se logra excavar a cuenta gotas, con vigilancia extrema de las autoridades egipcias. La razón, los egipcios no quieren que salga a la luz nada con marcas judías porque no quieren alentar ninguna pretención politica.

Hasta hace poco, los estudiosos asumiendo la historicidad fundamental de los relatos patriarcales han favorecido o Bronce Medio I o Bronce Medio II, como el fondo más probable para los movimientos de Abraham. Una fecha más tarde, en la Edad del Bronce, también se ha defendido, pero nunca ha tenido el mismo apoyo. Más recientemente, una fecha muy anterior, en la Edad del Bronce, se ha sugerido.

En 1949, Albright fue escribió que sólo “un pocos fanáticos entre los mayores estudiosos no han aceptado la historicidad esencial de la tradición patriarcal en la luz de los datos arqueológicos, y que ya no estaba de moda para ver las tradiciones, creaciones artificiales de los escribas de la época monárquica. 1 era capaz de repetir esta declaración de catorce años más tarde. Desde entonces, sin embargo, ha habido una fuerte reacción contra el uso de evidencia arqueológica en apoyo de las tradiciones bíblicas, y el comentario de Albright no podía repetirse con toda la verdad hoy en día.

Los estudiosos que prefieren ver los relatos patriarcales como productos anti-histórico del primer milenio a. C. han justificado su opinión, en parte, al referirse a la dificultad de localizar los Patriarcas, en un período arqueológico temprano. 4 En respuesta, Sarna con razón señaló que la incapacidad de los Patriarcas, en lugar de un marco histórico según el estado actual de nuestros conocimientos no invalida necesariamente la historicidad de las narraciones. Nuestro conocimiento de los siglos alrededor de 2000 AC es muy pequeña, y nuestra ignorancia muy grande. Sin embargo, algunas sugerencias concretas se pueden hacer para resolver las dificultades y responder a los críticos de la historicidad.

“Como toda ciencia, la arqueología y su rama bíblica tienen sus propias especializaciones así como su trabajo interdisciplinario. Ya se mencionó que la arqueología debe servirse y trabajar en equipo con disciplinas como la antropología, la geología y otras ciencias que permiten darse una idea del mundo antiguo. Otras disciplinas como la filosofía, la teología, la exégesis, la hermenéutica, se sirven de los resultados científicos de esta. Por ejemplo, la Biblia utiliza un lenguaje recurrente simbólico que puede hacer pensar que cuanto allí se menciona puede partenecer al plano estrictamente teológico y por lo tanto no necesariamente verificable. Sin embargo, gracias a la arqueología, muchos pasajes bíblicos han hallado una explicación más concreta, sin que por ello se quiera decir que la relación arqueología-estudios bíblicos sea pacífica o imprencindible. Hoy, y gracias a esta disciplina, se sabe por ejemplo que los muros de Jericó34 mencionados en el Libro de Josué y cuyas ruinas han sido excavadas, pueden datarse en un tiempo que coincide con la inmigración israelita en la Tierra Prometida.” [7]

“El propósito de la arqueología bíblica es clarificar e iluminar los textos bíblicos y contenidos a través de la investigación arqueológica del mundo bíblico”, escrito por J.K. Eakins en un ensayo de 1977 en Benchmarks in Time and Culture [8]

Bryant G. Wood escribió:

“El propósito de la arqueología bíblica es aumentar nuestra comprensión de la Biblia y por tanto, su gran logro, a mi modo de ver, ha sido la extraordinaria iluminación de… el tiempo de la monarquía israelita”[9]

En una declaración acerca de la arqueología bíblica, Robert I. Bradshaw comentó:

“Es universal y virtualmente aceptado que el propósito de la arqueología bíblica no es probar la Biblia, sin embargo… así como la arqueología arroja luz en esa historia, esta es importante para los estudios bíblicos” [10]

El arqueólogo estadounidense William Dever contribuyó en el artículo “Arqueología” en The Anchor Bible Dictionary (ver “Anchor Bible Series”). En el mismo reitera su percepción de los efectos negativos de la estrecha relación que ha existido entre la arqueología sirio-palestina y la arqueología bíblica de Tierra Santa, lo que ha causado que, especialmente, los arqueólogos estadounidenses en este campo, se retrasen frente a la nueva “arqueología procesual” en la región, y considera: “Subrayando mucho escepticismo en nuestro propio campo [en lo que se refiere a la adaptación de conceptos y métodos de una “nueva arqueología”], uno sospecha que la asunción (aunque no expresada e incluso inconsciente) de que la Palestina antigua, especialmente de Israel en el periodo bíblico, fue única, de alguna manera “superhistóricamente” no gobernada por los principios normales de la evolución cultural” y sostiene que “…la “nueva arqueología” de los años 70 y 80, se volvió pasada de moda antes de que pudiéramos comprenderla”36 (p. 357). [11]

Dever encontró que la arqueología sirio-palestina ha sido tratada en los institutos estadounidenses como una subdisciplina de los estudios bíblicos. Se esperaba de los arqueólogos estadounidenses que trataran de “proveer evidencias históricas válidas de episodios de la tradición bíblica” en esta región. De acuerdo con Dever “la más ingenua [concepción acerca de la arqueología siro-palestina] es que la razón y el propósito de la “arqueología bíblica” (y, por extrapolación, de la arqueología siro-palestina) es simplemente delucidar la Biblia o las tierras de la Biblia”37 (p. 358). [12]

El Profesor de arqueología del Cercano Oriente, William G. Dever escribió:

Hasta hace una generación los arqueólogos bíblicos hablaban con confianza de la “revolución arqueológica” de William Foxwell Albright. Esta seguramente realzaría nuestra comprensión y apreciación de la Biblia y su mensaje atemporal – el cual fue pensando para ser absolutamente esencial a nuestra querida condición cultural occidental. La Biblia y la “Cultura Occidental” como fueron concebidas anteriormente, luchan por sus vidas. No sólo la arqueología moderna no pudo ayudar a confirmar la tradición antigua, sino que parece más bien tratar de socavarla. Este es un secreto, no bien guardado, de los arqueólogos profesionales.

El fallo de la “revolución arqueológica” significa el intento de ocupar el penoso término medio, no el extremo escepticismo o la ingenua credulidad. No se puede volver al tiempo en el cual la arqueología presumía de “probar la Biblia”. La arqueología como se practica en la actualidad debe tener la capacidad de desafiar, y confirmar, los relatos bíblicos. Algunos cosas descritas sucedieron realmente, pero otras no. Las narraciones bíblicas acerca de Abraham, Moisés, Josué y Salomón probablemente reflejan algunos recuerdos históricas de pueblos y lugares, pero los “grandes personajes” de la Biblia son irreales y contradichos por las evidencias arqueológicas. Algunos antecesores de los israelitas probablemente escaparon a la esclavitud de Egipto, pero no hubo una conquista militar de Canaán y muchos, sino casi todos los israelitas, en tiempos de la monarquía, fueron politeístas. El monoteísmo fue un ideal de los escritores bíblicos. La arqueología no puede dilucidar cuál es el significado de los supuestos eventos descritos en la Biblia. Esa es una decisión enteramente personal. La arqueología no puede responder a esta pregunta. Esta sólo puede dar su visión. (Dever, 2006).[13]

Fecha histórica de redacción del libro de Josué.

Los eruditos difieren tanto en la fecha como en el autor de este libro anónimo (libro de Josué), porque usan diferentes métodos.

Sobre el problema del autor algunos eruditos, siguiendo el Talmud (c. 500 d. de J.C. ), asignan el libro al mismo Josué.

Se apoyan en que se dice que Rahab todavía estaba viva en la fecha en que se escribió (6:25) y que el autor, usando “nosotros”, se incluye a sí mismo entre quienes cruzaron el Jordán (5:1).

Sin embargo, la observación acerca de Rahab en 6:25 puede referirse a sus descendientes, y otros textos heb. dicen “ellos”, no “nosotros” en 5:1. Igualmente, como en 5:6, el autor pudo haber usado “nosotros” en un sentido de solidaridad con la generación que entraba a la tierra.

El problema de la fecha en ocasiones también se ha decidido enteramente sobre la base de observaciones dentro del libro de Jos., y algunos eruditos que usan este método datan el libro en una época entre la muerte de Josué y sus contemporáneos que lo sobrevivieron (24:29–31) y el tiempo de Samuel (c. 1050 a. de J.C.)

Porque Sidón se reconoce como la ciudad principal de Fenicia (11:8) y Tiro la conquistó por el año 1200 a. de J.C., algunos favorecen esa fecha como la de la terminación del libro. Otros indicadores internos de la fecha del libro son que Jebús, la antigua Jerusalén, y Gezer, todavía no habían sido conquistadas (15:63; 16:10). Jerusalén finalmente cayó con David (2 Sam. 5:6–10) y Gezer con Salomón (1 Rey. 9:16).

También en el 13:2, 3 los filisteos, quienes invadieron la planicie de la costa de Judá en 1175 a. de J.C., están presentes, aunque esta pudo haber sido una adición escrituraria posterior.

Más recientemente, los eruditos han comenzado a investigar fuera del libro mismo para decidir el problema de la fecha. Algunos de ellos ven vínculos entre Josué y el Pentateuco.

Piensan que hay una continuación de los pretendidos elementos literarios del Pentateuco: a saber, E en los caps. 2–11 y P en 13–22, con varias agregados de otras fuentes. Otros han llegado a la conclusión que en Deut., Jos., Jue., Sam. y Rey. hay una unidad más o menos estrecha, o por lo menos conformada.

El lenguaje, el estilo y la teología de estos libros apoyan la conclusión de que un así llamado deuteronomista (un individuo o una escuela) reunió una variedad de fuentes de varios períodos y los entretejió en un todo completo durante el exilio.

Esto significaría que Josué fue escrito c. 550 a. de J.C. Estos libros están ligados por conclusiones e introducciones que se sobreponen. Jos. 1:1 se equipara con Deut. 34:1–12, especialmente el v. 5, donde a Moisés se le llama por primera vez “siervo del Señor”.

La misma señal se confiere a Josué, también por primera vez, al final de Jos. (24:29). La conclusión de Josué (24:29–31) se repite como parte de la introducción a Jue. (2:6–9).

El estilo del deuteronomista es más evidente en los discursos de despedida de Moisés (Deut. 31), Josué (Jos. 23), Samuel (1 Sam. 12), David (1 Rey. 2:1–4) y Salomón (1 Rey. 8:54–61), coronados por el resumen editorial del propio deuteronomista (2 Rey. 17).

LA FECHA DE LA CONQUISTA

Cronología.

La primera edición del Diccionario de la Santa Biblia (1890) decía:

«En esta obra se ha adoptado la cronología de Ussher, generalmente aceptada. Si bien es cierto que hay incertidumbre no pequeña en cuanto a algunas épocas antiguas, también lo es que las especulaciones científicas que pretenden aumentar en muchos miles de años las edades primitivas de la humanidad sobre la tierra no han sido de ningún modo confirmadas por las investigaciones ulteriores».

La situación ha cambiado radicalmente desde entonces.

El análisis tipológico de los hallazgos arqueológicos, especialmente de la alfarería y de la industria pedernal, ha permitido la elaboración de una «cronología secuencial». Es decir, se ha podido establecer la posición relativa que corresponde a cada tipo. Esta Cronología secuencial se convierte en «cronología absoluta» cuando, gracias a un descubrimiento epigráfico, por ejemplo, se logran identificar los tipos con períodos determinados.

Para la cronología absoluta de la Palestina en tiempos históricos se depende de los sincronismos entre Palestina, Egipto y Mesopotamia, ya que las cronologías de estos lugares se han fijado con bastante exactitud sobre las bases de cálculos astronómicos. Para los tiempos prehistóricos se depende de otros métodos, por ejemplo, el análisis del contenido de carbono 14 en la materia orgánica.

Como resultado de estas investigaciones, hoy sabemos de la presencia humana en la Tierra Santa desde fines del período Paleolítico. El Homo galilaeensis de Capernaum y Nazaret vivió durante la tercera época interglacial (Riss-Würm), ca. 180.000–120.000 a.C. Desde entonces la Palestina ha sido escenario de la actividad humana.

La fecha de la conquista de la tierra por Israel

Hubo tiempo en que la Biblia era nuestra principal fuente de conocimiento sobre la historia antigua, y por tanto no se relacionaba con su marco histórico. Ha sido en este campo donde la arqueología ha hecho su mayor contribución, iluminando los antecedentes históricos y culturales de la Biblia. Basten algunos ejemplos. Las tabletas de Ras Sarma, halladas en el sitio de la antigua ciudad de Ugarit, al norte de Canaán, dan a conocer de primera mano la religión y cultura de los cananeos de la época preisraelita. Las tablas de Nuzi, al norte de Mesopotamia, nos ayudan a entender las costumbres características del período de Bronce Medio, la era de los patriarcas, tales como el interés de Raquel en los ídolos de Labán (estos transmitían el derecho de heredad) y la preocupación de Abram por el esclavo  Eliezer: Lo había adoptado para que le cuidase en el ocaso de su vida.

Las cartas de Tell el Amarna reflejan las condiciones políticas de Palestina, con las rivalidades entre los monarcas vasallos del faraón que derrumbaron el Imperio Egipcio y permitieron la conquista de Canaán por los israelitas.

Foto de Gustav Jeeninga. La libreta de un arqueólogo con anotaciones detalladas de todo lo descubierto en una excavación.

La verdad de la Biblia y la arqueología.

A pesar de que la arqueología ilumina el marco bíblico de manera maravillosa, no puede decirse, como con frecuencia se hace, que «la arqueología prueba la verdad de la Biblia». Tal afirmación pasa por alto no solo la naturaleza de la arqueología, sino el carácter de la Biblia misma.

Usar la arqueología para «probar» la verdad de la Biblia es negarle a la arqueología su valor de ciencia independiente. La investigación arqueológica no puede hacerse con ideas preconcebidas, sino objetivamente, de modo que su contribución al estudio de las Escrituras sea válida. Por otra parte, si fuese posible, por ejemplo, probar arqueológicamente la migración de Abraham desde Ur hasta Canaán, todavía no se habría probado que «la Biblia tenía razón». La Biblia no se interesa por explicar la migración de Abraham como parte de los movimientos de pueblos ocurridos durante el Bronce Medio, sino que nos dice que Abraham dejó Mesopotamia y se fue a Canaán porque Dios lo había llamado. Tal afirmación no se puede probar ni refutar sobre bases arqueológicas; pero es precisamente esta declaración de fe, y no el simple hecho de que Abraham cambió su domicilio, lo que constituye la verdad bíblica.

Dicho todo lo anterior, hay que añadir que en multitud de casos las investigaciones arqueológicas, precisamente porque son hechas de manera objetiva, han comprobado la exactitud de muchas referencias geográficas, históricas y de otro tipo que los detractores de la Biblia habían tildado de erróneas.

La arqueología y las lenguas bíblicas.

La arqueología ha hecho accesible un número extraordinario de documentos e inscripciones en las lenguas del Oriente antiguo. Aparte del valor de estos escritos para esclarecer el marco histórico y cultural de la Biblia, el estudio de estas lenguas nos ha permitido comprender los idiomas bíblicos mucho mejor. Palabras y hasta frases cuyo significado había que adivinar más bien que traducir, hoy son inteligibles gracias al estudio comparativo de estas lenguas. De ahí que las nuevas versiones bíblicas se aproximen más al sentido real de los originales hebreo y griego.

Foto de Gustav Jeeninga. Un especialista en monedas limpia y clasifica antiguos artefactos de una excavación arqueológica.

La Arqueología Y La Biblia

Período preisraelita.

Hacia fines del período Paleolítico apareció en la zona del Carmelo el Homo carmelitanus, identificado como tipo intermedio entre el hombre de Neanderthal y el Homo sapiens. Desde entonces, debido a su situación geográfica, la Palestina se hizo puente de transición. El hombre natufiano del Mesolítico (8000–6000 a.C.), tipo fundamental de la raza semítica, manifestó los comienzos de la agricultura y de la cultura sedentaria. En el Neolítico (6000–4000 a.C.) apareció la primera ciudad, Jericó, y se introdujo la alfarería (ca. 5000 a.C.). El Calcolítico (4000–3000 a.C.) se caracterizó por el uso corriente del cobre. De este período viene la Estrella de Gassul, figura geométrica de fino gusto artístico y expresión de una cultura avanzada.

La Edad de Bronce se divide en Bronce Antiguo (3000–2100 a.C.), Bronce Medio (2100–1550 a.C.) y Bronce Reciente (1550–1200 a.C.). Durante el Bronce Antiguo la población de la Palestina aumentó considerablemente. Se establecieron numerosas ciudades amuralladas con calles bien trazadas y alcantarilladas. Se inventó el torno y el horno cerámico que mejoraron muchísimo la alfarería. En el Bronce Medio, la época de los patriarcas, la invasión de los amorreos destruyó la civilización del Bronce Antiguo. Los estratos dan muestra de repetidas destrucciones, evidencia de la inseguridad reinante. Egipto ejerció cierta influencia cultural y política de manera esporádica, hasta que con el advenimiento de las dinastías XVIII y XIX, durante el Bronce Reciente, estableció una vez más su autoridad en el área.

Foto de Gustav Jeeninga.Aun las partículas diminutas, como estos huesos y micropedernales, deben ser cuidadosamente clasificadas y analizadas después que los arqueólogos las descubren.

Período israelita

Una nueva destrucción marca el comienzo de la Edad de Hierro. Los invasores llegaron en dos grupos. Desde el desierto los israelitas se apoderaron de la región montañosa y dejaron huellas de su destrucción en Bet-el, Laquis, Debir, Hazor y otras plazas fuertes. Desde el Mediterráneo los «Pueblos del Mar», entre ellos los filisteos, traían consigo el secreto de la siderurgia, aprendido de los heteos de la Anatolia.

  • Los períodos Hierro I (1200–900 a.C.) y Hierro II (900–600 a.C.) abarcan la conquista, la época de los jueces y la monarquía. Al principio los filisteos retuvieron el monopolio del hierro, obstaculizando así el desarrollo de Israel, pero en tiempos de David los israelitas aprendieron a trabajar ese metal.

De la época monárquica tenemos relativamente poca evidencia. Las excavaciones en Meguido y Samaria nos suministraron muestras del arte arquitectónico fenicio. La reciente expedición a Arad descubrió un templo israelita. Materiales de este tipo nos permiten inferir cómo debe haber sido la Jerusalén de Salomón.

  • El Hierro III (600–300 a.C.) se conoce también como Período Persa. De ahí en adelante los períodos reciben designación histórica: Helenista (300–63 a.C.), Romano (63 a.C.—323 d.C.), Bizantino (323–636 d.C.) e Islámico (636 d.C. hasta hoy).

Cada nueva excavación y cada nuevo descubrimiento arroja valiosísima luz sobre la Tierra Santa y las naciones vecinas, y nos permite así una mejor comprensión del mensaje eterno de Dios en el contexto histórico.

El intento por fijar fecha a la conquista de la tierra por Israel, lo obstaculiza la naturaleza de la escritura de la historia bíblica, la forma en que la Biblia calcula fechas y la ambigüedad de los descubrimientos arqueológicos.Los hombres que compilaron las historias de la Biblia tenían como meta principal enseñar teología, no escribir sobre meros hechos, de modo que a veces se pasan por alto los detalles. Sin embargo, algunas de las reconstrucciones que los historiadores modernos han hecho de lo que realmente sucedió, parten demasiado radicalmente de la Biblia para tomarlas en serio.

Tomando las fechas que se dan en 1 Rey. 6:1 y Jue. 11:26 al pie de la letra, uno podría fijar la fecha de la conquista c. 1400 a. de J.C. Sin embargo, uno no puede asumir que la Biblia sencillamente suma los años en esta forma.

No obstante, la evidencia arqueológica desde Jericó y Hazor apuntan a esta fecha.

  • En Jericó, el estudio de los restos de cerámica, los escarabajos reales, la actividad sísmica en la región, la destrucción por fuego y aun las ruinas de los muros derribados junto con el uso de carbono-14 reúne una evidencia impresionante de que la ciudad fortificada fue destruida finalmente por el año 1400.
  • En Hazor, hay niveles de destrucción en los años 1400, 1300 y 1230 a. de J.C.

Casi todos los eruditos asignan la destrucción del 1300 al faraón Seti I, dejando cualquiera de las otras a Israel. La referencia en Jue. 4:2 de Hazor como una ciudad cananea, en oposición a las tres o cuatro generaciones de Israel después de Josué, excluye una fecha posterior, a menos que uno suponga ya sea que la narración bíblica en Jue. 4 es imperfecta o que la evidencia arqueológica es in completa. Hai, si se identifica correctamente, carece de evidencia de una destrucción israelita, presentando un problema para cualquiera de los puntos de vista.

  • J. Bimson ha establecido el año 1400 a. de J.C. como la fecha de la conquista sobre base más firme, refinando las fechas de los períodos arqueológicos en cuestión.

Por otro lado, la evidencia arqueológica de Pitón y Ramesés en Egipto (Exo. 1:11), la falta de datos corroborando los reinos establecidos de Edom y Moab al oriente del Jordán antes del siglo XIII a. de J.C., y los cientos de nuevos asentamientos de pastores nómadas que se esparcieron en Israel alrededor del año 1200 en contraste con su ausencia en el período anterior, todo favorece fijar la fecha de la conquista en la segunda mitad del siglo XIII.

Sin embargo, la fecha de la conquista no afecta en realidad la teología o el mensaje de Josué, en tanto hubo una conquista.[14]

Algunos estudiosos creen que son honestos intelectualmente hablando al negar la historicidad del éxodo de los israelitas desde Egipto.

Con frecuencia aparece en la prensa como “Primera Noticia” que algún afamado autor niega la autenticidad de la Biblia. No es nada nuevo que apoyándose en la Alta Crítica (que en sí misma es de derecho usar) se hagan declaraciones con la intención de ser postulados, y no teorías de los eventos narrados en la Biblia. Así sobre el Éxodo, recientemente se anuncia que no existió, en base a la arqueología.

Es cierto que ésta ha evolucionado en todas las materias y con referencia al texto bíblico, parte a priori de principios analíticos menos sesgados que hace años, no forzando un hallazgo arqueológico para explicar un relato bíblico, sino dejando que éste hable por sí solo. Es en este punto donde aparecen factores a considerar; entre ellos no siempre los materiales encontrados, son sencillos de interpretar y por otro lado, la falta de los mismos inicia unos planteamientos que los más osados declaran como verdad objetiva, cuando son teorías personales que explican conceptos preconcebidos.

También se niega el Éxodo aludiendo a los anacronismos (palabras que provienen de un periodo posterior) para restar credibilidad a la Biblia, cuando estos no son más que inclusiones de glosas de escribas en las sucesivas revisiones y copias. Como ejemplo “el camino de la tierra de los filisteos” en Éxodo 13:17.

Es innegable la fuerza de una tradición histórica, de la que toma su identidad Israel, fundada sobre unos acontecimientos que marcan la religión monoteísta, y que parten de una esclavitud inconcebible de memorizar para el honor de un pueblo, sino fuera por el suceso trascendental y extraordinario narrado.

La falta de datos explícitos en fuentes externas al relato bíblico del Éxodo, difulta la defensa de los textos biblicos utilizando la arqueologia.Y muchos se aprovechan de este factor para disparar sus misiles en contra de los textos sagrados, debilitando no solo las creencias biblicas,sino ademas, quitándole historicidad al reclamo politico de Israel de sus territorios en Palestina.

Podemos citar a Israel Finkelstein, cuyos trabajos de arqueología cuestionaron el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento.

Israel Finkelstein es un arqueólogo y académico israelita, director del instituto de arqueología de la universidad de Universidad de Tel Aviv y co-responsable de las excavaciones en Megido (25 estratos arquelologicos, 7000 años de historia) al norte de Israel. Se le debe igualmente importantes contribuciones a los recientes datos arqueológicos sobre los primeros israelitas en tierra de Palestina (excavaciones de 1990) utilizando un método que utiliza la estadística (exploración de toda la superficie a gran escala de la cual se extraen todas las signos de vida, luego se data y se cartografía por fecha) que permitió el descubrimiento de la sedentarización de los primeros israelitas sobre las altas tierras de Cisjordania. Finkelstein y Neil Asher Silbermann (director histórico de el centro Ename de Bruxelas por la arqueología y la herencia publica) son los autores de Best Seller “La Biblia Desenterrada: una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados” y de “David y Salomón: en busca de los reyes sagrados de la Biblia y de las raíces de la tradición occidental”  [15]

Pablo Hoff, teólogo y escritor latinoamericano, comenta que

“Aunque la arqueología no es inspirada ni infalible, no podemos pasarla por alto. Sea cual sea la fecha de la invasión de Canaán, sabemos que los israelitas ya estaban en Canaán hacia fines del siglo XIII a.C, porque un monumento de victoria erigido por el faraón Mer-nepath I en aquella fecha menciona una batalla entre los egipcios y los hebreos en Canaán.”  [16]

En 2001 Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman publicaron el libro “La Biblia desenterrada: Nueva visión arqueológica del Israel Antiguo y el origen de sus textos sagrados”,22 en el cual exponían un término medio hacia el minimalismo bíblico. El libro ocasionó una fuerte reacción entre los más conservadores. [17]

Israel Finkelstein, revolucionó de manera controversial la  arqueología bíblica al afirmar que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron.

Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv, considera al Pentateuco como

“ una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”

Tambien añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio. El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia.

En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología cree haber probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas.

Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta “goma tragacanto, bálsamo y láudano”.

Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C.

Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis.

Desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto.

En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad. [18]

Sin embargo, un nuevo documental que lleva por título “Exodus decoded” (“El Éxodo descifrado”) producido en 2006 por Simcha Jacobovici, un cineasta canadiense judío, argumenta que el Éxodo tuvo lugar en tiempos del faraón Ahmosis I (en torno a 1525-1500 a.C.) y que el Éxodo estaría relacionado con la erupción volcánica de Thera en el mar Egeo hace 3.500 años. El documental, que es relatado por el director James Cameron (Director de la película “Titanic”), también trata de explicar “la ubicación” del Monte Sinaí. La película, cargada de efectos especiales y que ha tenido un coste de 3,5 millones de dólares, revisa nuevamente los efectos del volcán Egeo y saca a la luz nuevas conclusiones tras muchos años de investigación. [19]

La historia de la arqueología bíblica es tan reciente como la de la arqueología en general y, lógicamente, su desarrollo tiene que ver con el descubrimiento de hallazgos antiguos de primera importancia para la misma. Los siguientes son los hallazgos arqueológicos bíblicos más importantes de las últimas décadas según la recopilación del Centro de Estudios Ratisbone de Jerusalén

Durante el XXV Aniversario del magazín “Biblical Archeological Review” (Reseña de Arqueología bíblica), en la edición de marzo-abril de 2001, el editor Hershel Shanks citó numerosas fuentes de arqueólogos y biblistas que insistían que el minimalismo estaba muriendo[20].

Períodos Arqueológicos

Los períodos arqueológicos del área han sido establecidos de la siguiente forma:

PERÍODO PREHISTÓRICO

  • Período Neolítico 8500-4300 A.C.
  • Período Calcolítico 4300-3300 A.C.

PERÍODO BÍBLICO1

  • Período Canaanita (edad de bronce) 3300-1200 A.C.
  • Edad de bronce temprana I (EB I) 3330-3050 A.C.
  • Edad de bronce temprana II-III (EB II-III) 3050-2300 A.C.
  • Edad de bronce temprana IV/Edad de bronce media I (EB IV/MBI) 2300-2000 A.C.
  • Edad de bronce media IIA (MB IIA) 2000-1750 A.C.
  • Edad de bronce media IIB (MB IIB) 1800-1550 A.C.
  • Última edad de bronce I-II (LB I-II) 1550-1200 A.C.
  • Período Israelita (edad de hierro) 1200-539 A.C.
  • Edad de hierro I (IA I) (jueces) 1200-1000 A.C.
  • Edad de hierro IIA (IA IIA) (Monarquía Unida) 1000-925 A.C.
  • Edad de hierro IIB-C (IA IIB-C) (Monarquía dividida) 925-586 A.C.
  • Edad de hierro III (período Neo-Babilónico) 586-539 A.C.
  • Período Persa 539-333 A.C.

PERÍODO CLÁSICO

  • Período Helenistico 333-165 A.C.
  • Período Maccabeo/Hasmoneano 165-63 A.C.
  • Período Romano 63 A.C.-330 E.C.
  • Período Romano Temprano (Período Herodiano) (Período del Nuevo Testamento) 63 A.C.-70 E.C.
  • Período Romano Medio(Período de Yavne) 70-135 E.C
  • Último Período Romano (Período de Mishnaic) 135-200 E.C.
  • Último Período Romano (Período Talmúdico) 200-330 E.c.
  • Período Bizantino 330-638 E.C.

PERÍODO ISLÁMICO

  • Período del Califato Arabe 638-1099 E.C.
  • Período de Umayyad 638-750 E.C.
  • Período de Abbasid 750-1099 E.C.
  • Período de los Cruzados 1099-1244 E.C.
  • Período del Reino de Jerusalén 1099-1187 E.C.
  • Período de Ayyubid 1187-1244 E.C.
  • (Período de Mamluk 1244-1291 E.C.)
  • Período de Mamluk 1244-1517 E.C.
  • Período Otomano1517-1917 E.C.

PERÍODO MODERNO

  • Período del Mandato Británico 1917-1948 E.C.
  • Período Israelí 1948-Presente [21]

Escuelas arqueológicas

La arqueología bíblica es materia de permanente debate. Uno de los objetos de mayor disputa es el periodo de la monarquía en Israel y en general la historicidad de la Biblia frente a la cual se pueden definir vagamente dos escuelas del pensamiento: minimalismo y maximalismo bíblicos, así como el método no-histórico de leer la Biblia, es decir la tradicional lectura religiosa de esta. Debe notarse que las dos escuelas no constituyen unidades sino un espectro que hace difícil definir campos y límites, pero se pueden establecer puntos descriptivos.

Minimalismo bíblico

El minimalismo bíblico o Escuela de Copenhague enfatiza que la Biblia debe ser leída y analizada ante todo como una colección de narraciones y no como un cuidadoso recuento histórico de la prehistoria del Medio Oriente. En 1968 Niels Peter Lemche y Heike Friis escribieron dos ensayos en los que llamaban a una revisión completa en los modos en que se estaba leyendo la Biblia y sacando conclusiones históricas de la misma. [22]

G. Garbini con su “Historia e ideología del Israel antiguo”, T.L. Thompson con “Historia antigua de los israelitas: de fuentes escritas y arqueológicas” y P.R. Davies con su obra “En búsqueda del “Antiguo Israel”, construyen las bases de lo que llegó a ser el minimalismo bíblico.

Davies, por ejemplo, dice que

el Israel histórico sólo puede ser encontrado en los restos arqueológicos, el Israel bíblico se percibe sólo en las Escrituras y el Israel antiguo como una amalgama de ambos.

Thomson y Davies ven el Antiguo Testamento (Tanaj) como

una creación mítica de una minoritaria comunidad de judíos en Jerusalén después del tiempo que la Biblia señala como el retorno del exilio de Babilonia (después del 539 a. C. en adelante).

Para esta escuela del pensamiento, ninguno de los más primitivos recuentos bíblicos tiene una solidez histórica y sólo algunos de los más recientes poseen pequeños fragmentos de una genuina memoria histórica que son los únicos puntos respaldados por los descubrimientos arqueológicos. En consecuencia, los recuentos acerca de los patriarcas bíblicos son tenidos como ficción, las doce tribus de Israel nunca existieron, tampoco los reyes David y Saúl ni la unidad de la monarquía bajo David y Salomón.

Maximalismo bíblico

El término “maximalismo” puede generar confusiones dado que algunos lo relacionan con la “inerrancia bíblica” y no todos los maximalistas pertenecen a dicha doctrina. La mayoría de los maximalistas bíblicos aceptan los descubrimientos de la arqueología y de los modernos estudios bíblicos. Sin embargo, los maximalistas sostienen que todo el conjunto de relatos bíblicos son en realidad referencias históricas y que los más recientes libros tienen mayor solidez histórica que los más primitivos.

La arqueología señala eras históricas y reinos, modos de vida y comercio, creencias y estructuras sociales: sin embargo, sólo en muy raros casos, los estudios arqueológicos presentan información acerca de familias individuales, por lo tanto, no es posible esperar ello de la arqueología. Hasta el momento, la arqueología no ha presentado ninguna prueba que asegure o niegue la existencia de los patriarcas. Los maximalistas están divididos en dos temas:

Unos sostienen que los patriarcas fueron en realidad personajes históricos, aunque los relatos bíblicos acerca de ellos no son siempre precisos, incluso en sentido amplio.

Otros señalan que algunos o todos los patriarcas pueden clasificarse como personajes ficticios que guardan una leve relación con distantes personajes históricos.

Los maximalistas bíblicos están de acuerdo en que las doce tribus de Israel existieron, aunque ello no signifique necesariamente que los recuentos bíblicos acerca de ellas correspondan del todo a la realidad histórica. También están de acuerdo en la existencia de grandes figuras como David, Saúl, Salomón, la monarquía de Israel y Jesús. Pero la gama de posiciones dentro del maximalismo es amplia e incluso algunos autores pueden presentar leves diferencias con los minimalistas.

En 2003, Kenneth Kitchen, un prominente maximalista, autor del libro “Fiabilidad del Antiguo Testamento”,critica la obra de Finkelstein y Silberman. Jennifer Wallace diría de Israel Finkelstein en su artículo “Tierra movida en la Tierra Santa”

Él [Finkelstein] cita el hecho – ahora aceptado por la mayoría de los arqueólogos – que muchas de las ciudades que Josué se supone saqueó a finales del siglo XIII a. C. habían dejado de existir para ese tiempo. Hazor fue destruida a mediados de ese siglo, Ai fue abandonada antes de 2000 a. C. Incluso Jericó, cuando se dice que Josué derribó las murallas después de dar siete vueltas a la ciudad con el retumbe de trompetas, fue destruida en 1500 a. C. Ahora controlada bajo la Autoridad Palestina, los sitios de Jericó consisten en hoyos y trincheras desmoronados que testimonian un siglo de infructuosas excavaciones.

Sin embargo, muchos especialistas de hoy día si creen que los hebreos habitaron verdaderamente en Egipto y que en algún momento estos abandonaron el Delta oriental.  Muchos diferentes textos de la Biblia mencionan este éxodo, y la tradición egipcia, como la memoria de Manetón no ignoran el hecho. Sin embargo, los críticos no están de acuerdo ampliamente cuando se trata de la interpretación de los pasajes que citan este éxodo.

Tres conjuntos de datos han de tenerse en cuenta:

  • (1) la geografía,
  • (2) los hechos de la arqueología;
  • (3) los hechos de la crítica bíblica.

Ninguno de estos puede ser ignorado. [23]

Hay pruebas, muchas, pero también hay negaciones a estas pruebas de parte de otras escuelas de pensamiento. No existe neutralidad en la ciencia. Las “pruebas” se interpretan de acuerdo a ciertos criterios, que muchas veces son subjetivos. No son neutrales los científicos, para nada, son humanos y tienen sus preconcepciones filosóficas.

Por esto,volviendo al tema que nos interesa, quisiera citar a eruditos como W.Eichrodt R.de Vaux y J. Bright, quienes

“han enfatizado la importancia de la historicidad sustancial de los relatos del Antiguo Testamento como esencial para mantener la coherencia entre la historia de Israel y la fe de Israel.”

La opinión de Eichrodt, es que

“…en el Antiguo Testamento no nos enfrentamos con una transformación antihistórica del curso de la historia en un cuento de hadas o en un poema, sino con una interpretación de acontecimientos reales inspirada por el contacto con la misteriosa creatividad del Dios que controla la historia y con la continua experiencia de su acción salvadora.”[24]

No hay razón suficiente para rechazar de plano todo intento de armonización -como sugería Calvino- entre la tradición bíblica y los resultados de la investigación histórica. Por otro lado, nada en buena lógica nos obliga a dudar sistemáticamente de la veracidad histórica de la Escritura, como algunos críticos han hecho. Una actitud prudente, pero positiva, parece del todo congruente y permite al exegeta beneficiarse de los logros del método histórico-crítico, sin tener que sacrificar una postura conservadora respecto a la Biblia y su inspiración.

Como bien hace notar I. H. Marshall,

“una cosa es ciertamente interrogar al texto de modo minucioso a fin de descubrir todo lo que realmente dice o implica; algo completamente distinto es negarse a creer toda afirmación en él hecha hasta que puede demostrarse su veracidad. Es aquí donde aparece una dará diferencia entre los puntos de vista llamados conservador y radical. La posición adoptada por el historiador escéptico es enteramente irrealista como se pondría pronto de manifiesto si trátese de aplicarla a todas las declaraciones ordinarias que le hacen otras personas en el curso de la vida diaria. Si tenemos una narración, que da a entender que es histórica, de un escritor cuya obra es reconocida como fidedigna, es más razonable aceptarla como veraz en tanto no sea aportada una evidencia satisfactoria en contra”.[25]

La Biblia, en manos de los críticos, quedaba reducida a simple reliquia histérica, sin mensaje, sin espíritu, sin vida”[26],

Sir Frederic Kenyon dice:

“Es, enton­ces, legítimo decir que cn relación con esa parte del Antiguo Testamento contra la cual la crítica desintegrante de la úl­tima mitad del siglo XIX dirigió sus ata­ques, ahora la evidencia de la arqueo­logía ha servido para restablecer su autoridad y también para aumentar su valor, ya que ahora se entiende mejor, dado el conocimiento mayor de su situa­ción y trasfondo. La arqueología no ha dado su última palabra; pero los resul­tados hasta ahora obtenidos confirman lo que la fe sugiere, es decir, que la Biblia sólo gana del aumento de nuestros cono­cimientos” (656/279).

La arqueología ha producido una abun­dancia de evidencia que apoya la exactitud de nuestro Texto Masorético.

Bernard Ramm escribe acerca del Sello de Jeremías:

La arqueología nos ha dado evidencia en cuanto a la precisión sustancial de nuestro Texto Masorético. El Sello de Jeremías, un sello usado para estampar los sellos hechos de betún y colocados en las botellas de vino, cuya fecha ha sido calculada como del siglo I o del II d.C, lleva el texto de Jeremías 48:11

Y en general el texto se conforma con el texto masorético. Este sello da testimonio acerca de la precisión con la cual se transmitía el texto entre el tiempo en que se confeccionó el sello y cl tiempo en que los manuscritos fueron escritos originalmente”. Ademas el Papiro Roberts, que data del siglo II a. de J.C., y el Papiro Nash, fechado por Albright como proveniente antes del año 100 a. de J.C., confirman nuestro Texto Masorético (1000/8-10).

William Albright afirma que

“po­demos tomar como cosa segura que el texto consonantico de la Biblia hebrea, aunque no infalible, ha sido preservado con una precisión tal vez sin paralelo en otra literatura del Medio Oriente… De veras, la inundación de luz que ahora se arroja sobre la poesía bíblica hebrea de todos los períodos por causa de la lite­ratura ugarítica garantiza su antigüedad relativa como también la precisión asom­brosa de su transmisión” (29/25).

El arqueólogo Albright escribe en re­lación con la confiabilidad de las Escri­turas a la luz de la arqueología:

“El con­tenido de nuestro Pentateuco es, en gene­ral, mucho más antiguo que la fecha de su edición final; nuevos descubrimientos siguen confirmando la precisión históri­ca o la antigüedad literaria, detalle tras detalle de él (el Pentateuco)… De modo que es pura crítica exagerada negar que el carácter de la tradición del Pentateuco no sea sustancialmente mosaico (305/224) [27]

Notas

Bibliografia consultada

  • Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia
  • Josh McDowell, Nueva evidencia que demanda un veredicto, ed. Mundo Hispano
  • Jose M.Martinez,Hermeneutica Biblica,ed. Clie
  • Josh Mc Dowell – Don Stewart, Razones ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?, pag. 60, editorial Vida
  • Pablo Hoff,Libros Históricos,ed. Vida,11º impresión, Florida,EE.UU,1993,p.-27
  • Thomas F. Heinze, ¿Como principió la vida?, ed. Chick publicaciones
  • Dicc. Bíblico. ed.Certeza
  • Biblical Archaeology Review, May-June, 1995, p. 33
  • Comentario biblico siglo XXI
  • Biblical Archaeology Review, March/April, 2006, volume 32, No 2, pp. 26 – 76.
  • The Anchor Bible Dictionary, Archaeology, W. Dever

Imagenes

  1. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
  2. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
  3. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
  4. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
  5. http://www.protestantedigital.com/new/imagenes/060305fb.jpg
  6. http://www.sindioses.org/examenreligiones/arqueobiblica04.jp

Reina Valera 1960

«Con este nombre circula ampliamente en todas las comunidades de habla castellana, la versión de la Biblia hecha por Casiodoro de Reina y publicada por primera vez en Basilea, Suiza, en septiembre de 1569.Esta versión conocida también como Biblia del Oso ha sido cometida a diversas revisiones a lo largo de sus cuatro siglos de existencia.

La primera revisión, hecha por el erudito español Cipriano de Valera, amigo de Reina, vio la luz en Ámsterdam, Holanda, el año 1602. La más reciente, hasta hoy, es la conocida con el nombre de Revisión de 1960, realizada, bajo los auspicios de las Sociedades Bíblicas Unidas, por un selecto número de eruditos latinoamericanos.

En estas revisiones sólo se ha buscado la actualización del lenguaje ya que muchos vocablos utilizados por Reina han caído en total desuso. Se afirma que en las revisiones anteriores a 1909 se introdujeron unos 60.000 cambios de vocabulario y algo más de 100.000 en asuntos ortográficos. En la Revisión de 1960 se incluyen unos 10.000 cambios más.» (1)

«Los evangélicos siempre hemos mantenido que La Sagrada Biblia debe estar en manos del creyente, en un idioma que pueda entender. Todas las versiones de La Sagrada Biblia tienen sus puntos fuertes, así como sus limitaciones.El idioma Español, al igual que todo otro idioma vivo, se transforma, se amplia, y hasta cierto punto se modifica. Además, para toda traducción pesa en forma significativa el criterio– y las limitaciones–del traductor. Una de las maneras más sencillas de estudiar La Sagrada Biblia es precisamente comparar y cotejar diferentes versiones de La Sagrada Biblia. » (2)

Bibliografía

(1) Notas Escuela Bíblica Por Internet

(2)http://www.foroswebgratis.com/mensaje-historia_de_la_biblia_la_sagrada_biblia_y_sus_traducciones-50201-401883-1-1719595.htm

La Fiesta de las Primicias o Primeros Frutos (Bikkurim)

La Fiesta de las Primicias o Primeros Frutos (Bikkurim)

El quince de Nisán da inicio el Hag HaMatzah (la Fiesta de los Panes Sin Levadura), el cual es un gran sábado, un shabbaton. Es una fiesta para el Señ-r que dura siete días. El día siguiente al sábado de la semana de la Pascua es llamado la Fiesta de las Primicias (Levítico [Vayikra] 23:10-11).

La Fiesta de las Primicias se encuentra en Levítico (Vayikra) 23:9-14, como está escrito:

Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis. (Levítico [Vayikra] 23:9-14)

Entendimiento de la Ceremonia de la Fiesta

La celebración se realizaba de esta manera, cuando la cebada y el trigo estaban listos para ser cosechados. Los participantes tomaban una sola gavilla de la cosecha y la llevaban delante del sacerdote. La gavilla recibía el nombre de “la gavilla de los primeros frutos”. El sacerdote entonces la tomaba y la mecía delante del Señ-r en Su casa. Esto debía hacerse “el día después del sábado”. También debían presentarse las demás ofrendas prescritas junto con la gavilla.

La Gavilla de Primeros Frutos en la Biblia

Di-s mandó al pueblo a que presentara una gavilla de la cosecha (Levítico [Vayikra] 23:10). La palabra hebrea da “gavilla” es omer. Un omer se define como “una medida de productos secos, con un contenido de una décima parte de una efa”. La definición en la que se señala que un omer es la décima parte de una efa se encuentra en Exodo (Shemot) 16:36. Una efa contiene 10 omers de granos. Recordemos que Di-s ordenó al pueblo a que se presentara tres veces al año en Jerusalén (Yerushalayim), para celebrar las fiestas de Pascua (Pesach), Pentecostés (Shavuot) y Tabernáculos (Sukkot). Estas tres fiestas son fiestas agrícolas de cosecha. La Pascua (Pesach) es en la cosecha de cebada. Pentecostés (Shavuot) es la cosecha de trigo. Ambas fiestas se celebran en las vendimia de los primeros frutos, antes de la última gran cosecha que había de venir al final del año durante la fiesta de los Tabernáculos (Sukkot): la cosecha de las frutas.

La cosecha representa a todos aquellos que ponen su fe y confianza (emunah) en el Mesías Yeshua (Mateo [Mattityahu] 13:39; Marcos 4:26-29; Lucas 10:1-12; Apocalipsis 14:14-16). Por lo tanto, la gavilla es la primicia de los primeros frutos. Dado que la gavilla en la Biblia es representativa de una o varias personas (Génesis [Bereishit] 37:5-11), espiritualmente una gavilla representa a las personas que han aceptado al Mesías en sus corazones.

La nación de Israel estaba familiarizada con el concepto de los primeros frutos y el primogénito. Las primicias o primeros frutos siempre eran los mejores, los primeros y los escogidos de la cosecha que estaba por venir. Las primicias eran santas ante el Señ-r. El concepto de las primicias o el primogénito constituyen un tema principal en la Biblia. Esto puede observarse en las siguientes escrituras: Exodo (Shemot) 23:16,19: 34:26; Levítico (Vayikra) 2:12,14; 23:20; Números (Bamidbar) 18:12-15,26; Deuteronomio (Devarim) 18:1-5; 26:2-4,10; 2 Crónicas 31:5; Nehemías 10:35-39; Proverbios (Mishlai) 3:9; Jeremías (Yermiyahu) 2:3; Ezequiel (Yechezekel) 44:30; 48:14; Malaquías 3:8-14; Hebreos 6:20; 7:1-8.

Todo sobre la tierra, tanto hombre como bestia, era presentado ante el Señ-r como primicia a El.

El primogénito, tanto de hombre, como de bestia, era santificado (hecho santo) y presentado al Señor (Exodo [Shemot] 13:2; 22:29).

Las primicias o primeros frutos de toda la tierra era presentados al Señ-r ante Su altar en alabanza y acción de gracias (Deuteronomio [Devarim] 26:1-11).

El Diecisiete de Nisán —Resurrección y Salvación

El tema de la fiesta de las Primicias es la resurrección y la salvación. Hay varios acontecimientos importantes que sucedieron en este día en la Biblia:

El arca de Noé (Noach) reposó sobre el Monte Ararat (Génesis 8:4).
Israel cruzó el Mar Rojo (Exodo [Shemot] 3:18; 5:3; 14).
Israel come de los primeros frutos de la Tierra Prometida (Josué 5:10-12). El maná que Di-s enviaba del cielo cuando ellos viajaron a través del desierto dejó de caer el dieciséis de Nisán, luego que el pueblo comió del grano viejo de la tierra. El día siguiente era el diecisiete de Nisán, el día en que los hijos de Israel comieron de los primeros frutos de la Tierra Prometida.
Amán fue derrotado (Ester 3:1-6). En el libro de Ester, Amán conspiró para matar a todos los judíos que vivían en Persia y Media. Amán tenía diez hijos (Ester 9:12). Con esto podemos ver que Amán es una figura del Mesías falso (el anticristo). El trece de Nisán se emitió un decreto por medio del cual se ordenaba la muerte de todos los judíos (Ester 3:12). Al oír estas noticias, Ester proclamó un ayuno de tres días, que iban del 14 al 16 de Nisán (Ester 4:16). El día dieciséis de Nisán, Ester arriesgó su vida al presentarse ante el Rey Asuero. Pero, al hacerlo, el rey le preguntó: “Dime, ¿Qué deseas?” Ester le dijo: “Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que he preparado para el rey” (Ester 5:4). Ese día era el dieciséis de Nisán. En el banquete, el rey volvió a preguntarle a Ester lo que quería y ella le pidió al rey que asistiera a otro banquete al día siguiente, el diecisiete de Nisán. En ese día, Amán (un tipo de Mesías falso o anticristo, así como de satanás [Ha satan]) fue colgado.
La resurrección de Yeshua, el Mesías (Juan 12:24; 1 Corintios 15:16-20). Yeshua celebró la fiesta de las Primicias al ofrecerse a sí mismo como la primicia a todas las generaciones futuras (Mateo [Mattityahu] 27:52-53).

Yeshua es la Primicia de la Cosecha de Cebada

Yeshua es el primogénito de María (Miryam) (Mateo 1:23-25).
Yeshua es el primogénito de Di-s Padre (Hebreos 1:6).
Yeshua es el primogénito de toda la creación (Colosenses 1:15).
Yeshua es el primogénito de entre los muertos (Apocalipsis 1:5).
Yeshua es el primogénito de muchos hermanos (Romanos 8:29).
Yeshua es la primicia de los resucitados (1 Corintios 15:20,23).
Yeshua es el principio de la creación de Di-s (Apocalipsis 3:14).
Yeshua es el preeminente (Colosenses 1:18).
Ciertamente Yeshua es el Santísimo de Di-s, quien fue santificado por el Padre. Yeshua es el primogénito, el primero, el escogido, el preeminente. El es, tanto el primogénito de Di-s, como la primicia para Di-s. Yeshua es la gavilla de los primeros frutos.

Los Primeros Frutos son Profecía de la Resurrección del Mesías

La fiesta de la gavilla de los primeros frutos es profecía de la resurrección de Yeshua. Yeshua profetizó que resucitaría tres días y tres noches luego de haber sido crucificado en el madero (Mateo [Mattityahu] 12:38-40; 16:21; Lucas 24:44-46). En el Tanach (Antigua Testamento) ya había aparecido la sombra y figura de este gran acontecimiento (Génesis [Bereishit] 22:1-6; Exodo [Shemot] 3:18; 5:3; 8:27; Ester 4:15-17; Jonás 1:7; 2:1-2).

Dado que Yeshua fue crucificado en el madero el día de la Pascua (Pesach), el catorce de Nisán y resucitó de los muertos tres días y tres noches luego de haber sido muerto, se puede afirmar que Yeshua resucitó el día diecisiete de Nisán, el día de la fiesta de las Primicias. Esta cayó el día después del sábado semanal durante la semana de la Pascua (Marcos 16:1-6). De hecho, Yeshua es llamado la primicia de aquellos que han de resucitar de los muertos.

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15:20-23).

Fue profetizado que Yeshua, el Mesías, sería sepultado en la tumba de un hombre rico (Isaías [Yeshayahu] 53:9; Mateo [Mattityahu] 27:57; Lucas 23:51). ¿Por qué fue puesto Yeshua en la tumba de José de Arimatea? Arimatea es otro nombre que se le da a Ramá, donde vivió Samuel. Se encuentra a cinco millas al norte de Jerusalén (Yerushalayim). De hecho, a este lugar aun se le conoce como Ramá, el día de hoy. En los tiempos antiguos, los judíos tenían la costumbre de ser enterrados en Jerusalén (Yerushalayim). De hecho, aun se tiene esta práctica en el presente, ya que en el judaísmo tradicional se cree que la resurrección de los muertos tendrá lugar primero en Jerusalén (Yerushalayim).

En el Libro de Génesis (Bereishit), José (Yosef) el hijo de Jacob (Ya’akov), hizo que los hijos de Israel prometieran que cuando fueran a la Tierra Prometida, se llevaran sus huesos con ellos (Génesis [Bereishit] 50:24-26). Ramá era un término que representaba la idolatría. Dos naciones eran conocidas como centros de idolatría en el mundo antiguo: Babilonia y Egipto. José (Yosef), el hijo de Jacob (Ya’akov), también era conocido como José de Ramá. Moisés (Moshe) llevó los huesos de José (Yosef), cuando viajó a Sucot con los hijos de Israel (Exodo [Shemot] 13:19-20). Por lo tanto, la tumba de José (Yosef) en Egipto quedó vacía. La tumba vacía de José (Yosef) de Arimatea (Ramá), que significaba maldad, era un cumplimiento de lo que está escrito en Isaías (Yeshayahu) 53:9.

José (Yosef) era una figura de Yeshua en Su primera venida, cuando vino a cumplir el papel del Mesías sufriente, conocido como el Mesías ben Yosef (hijo de José). Los huesos de José (Yosef) fueron llevados a Sucot. Sucot es una figura de la era mesiánica, también conocido como el Milenio. También esta es una imagen de Yeshua siendo tanto el Mesías ben Yosef (hijo de José) como el Mesías ben David (hijo de David). Así como Yeshua sufrió en Su primera venida, El regresará a la tierra para ser Rey en Su segunda venida a la tierra.

Entendimiento Espiritual de las Primicias

Entendimiento Espiritual (Halacha). En la Biblia se usa una gavilla para tipificar a una persona o grupo de personas (Génesis [Bereishit] 37:5-11). Yeshua regresará a la tierra (Zacarías 14:4) en Su segunda venida como el Rey de toda la tierra. En esa oportunidad, también traerá consigo a las gavillas, es decir, a aquellos que crean que Yeshua es el Mesías (Salmo [Tehillim] 126; Jeremías [Yermiyahu] 31:9-14; Joel 3:11-13; Zacarías 14:3-5; Mateo [Mattityahu] 13:37-39; Marcos 4:26-29; Hebreos 12:1; Judas 14; Apocalipsis 1:7).

Los 144,000 testigos judíos que den testimonio de Yeshua durante Chevlai shel Mashiach (los dolores de parto del Mesías, también conocido como la tribulación), serán las primicias para Di-s durante estos tiempos (Apocalipsis 14:1-4).

Veamos algunas de las Escrituras en la Biblia que se refieren a las primicias:

Lo natural es antes de lo espiritual (1 Corintios 15:46).
Israel fue el primogénito de Di-s (Exodo [Shemot] 4:22). Pero, los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros (Marcos 10:31). Por lo tanto, los gentiles (goyim) fueron los primeros que recibieron al Mesías (como grupo, hay muchos no judíos que no lo han recibido) (Isaías [Yeshayahu] 60:1-3; 62:1-3; Hechos 15:14-16). Al final de esta era, los judíos como un grupo, van a aceptar también a Yeshua como Mesías.
El evangelio (basar) fue predicado primero al judío y luego a los gentiles (Romanos 1:16; 2:9-10; Mateo [Mattityahu] 10:5-6; 15:21-28; Hechos 1:8).
Nosotros somos llamados a buscar primeramente el Reino de Di-s (Mateo [Mattityahu] 6:33).
Yeshua ya había resucitado el primer día de la semana (Marcos 16:1-6).
Yeshua fue el primer en resucitar de los muertos (Hechos 26:23).
Los primeros creyentes fueron un tipo de primeros frutos o primicias (Santiago [Ya’akov] 1:17-18).
Aquellos que resucitaron de los muertos con Yeshua en su resurrección se convirtieron en los primeros frutos de todos aquellos que resucitarán de los muertos (Mateo [Mattityahu] 27:52-53; Efesios 4:8; 1 Tesalonicenses 4:13-18).
Yeshua nos amó primero a nosotros y El debe ser nuestro primer amor (1 Juan [Yochanan] 4:9; Apocalipsis 2:4).
Yeshua es el primero (alef, alfa) y el último (tav, omega) (Apocalipsis 1:8,11,17; 22:13; Isaías [Yeshayahu] 41:4; 44:6; 48:12).

http://www.hebroots.org/ch5span.html

Se presentó la Biblia NVI en quichua

Se presentó la Biblia NVI en quichua
Por admin

Escrito el 07 Mar 2010 a las4:47pm

Con una presencia extraordinaria de más de 250 pastores de la iglesia Quichua del Ecuador presentes, se llevó a cabo la presentación de la Biblia Nueva Versión Internacional en la ciudad de Colta, Ecuador.

El acto contó con la presencia del pastor Esteban Fernández, Presidente de BIBLICA Latinoamérica (Sociedad Bíblica Internacional), Scott Bolinder Presidente Global de Publicaciones de Bíblica, el Ing. Kleber Naula, Director de Cultura de la Provincia de Chimborazo, Ecuador; el Lic. Clemente Taday Lema, Alcalde de la ciudad de Colta, Ecuador; y el Dr. Luciano Jaramillo, Vice Presidente BIBLICA Latinoamérica.

La ciudad de Colta está a los pies del volcán Chimborazo, el segundo en altura en toda America. En un valle donde habita una comunidad Quichua de 12,000 personas aproximadamente. En dicha ciudad la mayoría de la población es Evangélica. Según datos oficiales hay 230 iglesias evangélicas y 250 pastores sirviendo a tiempo completo en esa región. La comunidad Quichua del Chimborazo (existen otras etnias quichuas) en el Ecuador alcanza el numero de 1,5000,000 habitantes.

Las iglesias evangélicas Quichuas en el Ecuador suman 850 con 820 pastores a nivel nacional, por lo que la llegada de la NVI en Quichua es un deseo hecho realidad para los millones de Quichuas ecuatorianos.

Tanto el director de Cultura y el Alcalde abrazaron la fe cristiana evangélica, asistieron en calidad de oficialidad gubernamental y en apoyo al logro alcanzado por Bíblica.
Luciano Jaramillo y Esteban Fernández fueron honrados mediante unos ponchos blancos dados por la comunidad de Quichuas presentes, como una distinción concedida a los pastores de sus congregaciones. Pero que dieron a los líderes de Bíblica en reconocimiento y agradecimiento de este pueblo aborigen por la traducción a su lengua de las Sagradas Escrituras.

Cabe destacar que ésta actividad es la primera que Esteban Fernández realiza como presidente de Bíblica Latinoamérica, acompañado por Luciano Jaramillo, destacado biblísta, quien ha llevado en sus hombros la labor titánica del desarrollo de traducción al español de la Nueva Versión Internacional.

Presentación NVI Quichua – pastor Esteban Fernández y Dr. Luciano Jaramillo honrados con ponchos blancos.

Noti Prensa

http://www.conpoder.net/2010/03/07/se-presento-la-biblia-nvi-en-quichua/

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