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Doctrina de la Biblia

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Las puertas del Hades no prevalecerán contra su Iglesia Parte 1

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DIOS, HOMBRE, Y SALVACIÓN UNA TEOLOGÍA BÍBLICA

DIOS, HOMBRE, Y SALVACIÓN UNA TEOLOGÍA BÍBLICA

Por

W. T. PURKISER, Ph.D.

RICHARD S. TAYLOR, Th.D.

WILLARD H. TAYLOR, Ph.D.

Versión Castellana de

HONORATO REZA

CNP

BEACON HILL PRESS OF KANSAS CITY

KANSAS CITY, MISSOURI, EE. UU. de AMÉRICA

Este libro apareció con el título en inglés: God, Man & Salvación y fue traducido al español por H. T. Reza. Las notas de pie fueron traducidas por José Pacheco.

Contenido

Proemio

Prefacio

Abreviaturas

Introducción

PRIMERA PARTE:

FUNDAMENTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

1. La Teología del Antiguo Testamento y la Revelación Divina

Sección 1: Creación y Pacto

2. Dios como Creador y Redentor

3. La Naturaleza del Hombre

4. El Origen del Pecado

5. El Pacto y el Culto

Sección 2: Devoción y Deber-el Lado Humano de la Salvación

6. La Ética del Antiguo Testamento

7. Conceptos Profundizantes del Pecado y del Sufrimiento Humano

8. Los Ángeles, Satanás, y la Vida Después de la Muerte

Sección 3: La Visión Profética

9. El Dios de los Profetas

10. La Piedad Personal en el Antiguo Testamento

11. La Esperanza Mesiánica y la Escatología

SEGUNDA PARTE: EL NUEVO TESTAMENTO

Introducción

Sección 1: El Dios de Nuestra Salvación

12. El Conocimiento de Dios

13. El Creador y el Padre-Rey

14. El Espíritu Siervo

Sección 2: La Criatura de la Inquietud Salvadora de Dios

15. El Punto de Vista Novotestamentario del Hombre

16. El Hombre en Pecado

17. Una Corrupción Racial

Sección 3: Un Salvador, Cristo el Señor

18. El Testimonio de Jesús de Sí Mismo

19. Cuestiones Básicas en el Testimonio de la Iglesia Primitiva

20. La Encarnación

21. La Muerte, Resurrección y Ascensión de Cristo

Sección 4: Salvación a Través de Cristo

22. La Provisión de la Salvación

23. La Eficacia de la Muerte de Cristo

24. Gracia, Fe y Soberanía Divina

25. Un Nuevo Hombre en Cristo

26. Salvación y Santidad

27. La Santidad y el Espíritu Santo

Sección 5: La Vida de un Pueblo Salvo

28. Hacia la Madurez Cristiana

29. Hacia la Vida Ejemplar

Sección 6: La Sociedad de los Salvos

30. Descripciones de la Iglesia en el Nuevo Testamento

31. La Iglesia Como Comunidad Sacramental

32. La Iglesia Como una Comunidad Organizada

Sección 7: El Futuro en la Historia de Salvación

33. El Reino de Dios

34. La Segunda Venida de Cristo

35. El Régimen Eternal

Índices

Bibliografía

Proemio

Para los que reconocen la autoridad final de las Sagradas Escri turas, la teología bíblica es una disciplina esencial.

La teología bíblica aprovecha los resultados comprobados de la crítica textual e histórica y emplea los principios de la exégesis científica bíblica. Además, la teología bíblica evangélica refleja ciertas suposiciones supranaturalísticas: la realidad y propósito del Dios viviente, la deidad y naturaleza salvadora de Jesucristo, la dei dad y el ministerio personal del Espíritu Santo, así como la inspira ción total y unidad de las Santas Escrituras como la Palabra de Dios escrita.

Esta no es una obra de teología sistemática. Es sistemática en cuanto a su plan de organización, y por ello, toda teología sistemá tica futura necesariamente le será deudora; pero no intenta construir un sistema de pensamiento que trate sobre la cultura del siglo veinte como tal. Más bien se limita a la tarea preliminar de intentar respon der a la pregunta, “¿Qué dicen las Escrituras?”

Siendo que la teología bíblica es obra de escritores humanos, este volumen naturalmente refleja las preferencias teológicas de sus autores. Esto resulta inevitable en cualquiera obra de esta naturaleza; todo teólogo tiene su punto de vista. Los doctores Westlake T. Purkiser, Richard S. Taylor y Willard H. Taylor, escriben desde la perspectiva general de la fe wesleyana. Son catedráticos de expe riencia con una trayectoria combinada de más de 75 años en el salón de clase, en su mayor parte en el nivel post-graduado. Son eruditos reconocidos cuya autoridad deberá tomarse en cuenta por cualquier ministro o maestro de tradición wesleyana.

Esta es una presentación erudita de la revelación progresiva de Dios y de su propósito redentor según se encuentra en su forma preparatoria en el Antiguo Testamento y en su expresión perfecta en el Nuevo. A medida que usted transite por estas páginas, ha de examinarlo todo, retener lo bueno (1 Ti. 5:21).

Los autores de este tratado de pensamiento bíblico sostienen la doctrina de Juan Wesley de la perfección cristiana y encuentran en las Escrituras una develación progresiva de esta verdad. Para ellos, la obra redentora de Cristo, se expresa en la actividad santi ficadora del Espíritu que purifica el corazón de su inclinación pecadora, lo llena con el amor puro de Dios, y lo restaura a la imagen divina. Esta santidad es tanto gradual como instantánea, personal y social: se transmite al creyente por medio de una fe personal en Cristo y se experimenta en el compañerismo con su Cuerpo. Por lo demás, la perfección cristiana es teleológica: su expresión final espera el retorno de Jesucristo en gloria con la victoria concomitante del reino de Dios. Tal es la visión de los escritores de este estudio.

Me complace recomendar este volumen a ministros, maestros, y estudiantes serios de las Escrituras. Con toda verdad, es una mina de verdad bíblica a la que los pensadores wesleyanos le quedarán agradecidos. No sólo merece un lugar en los anaqueles de su biblio teca; también merece su estudio persistente y cuidadoso al buscar “dividir bien la palabra de verdad.”

-WILLIAM M. GREATHOUSE

Superintendente General

Iglesia del Nazareno

Prefacio

La mayor parte de nuestro siglo ha sido testigo de un notable interés continuo en captar y comprender el mensaje de la Biblia en su totalidad. Cierto que los estudios bíblicos del siglo diez y nueve fueron altamente críticos y en muchos sentidos improductivos en fe, pero los eruditos en el siglo veinte han provisto mayor confianza y totalidad en lo que respecta a sus resultados y esperanzas. Sin duda alguna, este cambio saludable fue producido por una reaserción profunda de la verdad de la revelación especial con su énfasis pri mordial sobre Cristo, la Palabra Viviente, durante las primeras décadas de este siglo. Un concepto elevado de Cristo siempre evoca un deseo fresco de explorar la Palabra escrita con la esperanza de ver más claramente su mensaje del poderoso acto de salvación de Dios en Cristo dentro del marco total del pensamiento y de la historia bíblica. No es de sorprender, entonces, que en años recientes se hayan publicado varias teologías bíblicas excelentes, siendo cada una de ellas un intento de captar el mensaje totalmente universal de la Biblia.

El presente volumen es producto de este movimiento. Si tiene derecho a ser publicado, la razón se encontrará en la entrega de sus autores al concepto arminiano-wesleyano de las Escrituras. Así que el lector descubrirá en sus páginas un esfuerzo honrado a expresar esta posición histórica. Este tratamiento, sin embargo, en ninguna manera pasa por alto los recursos abundantes de erudición existen tes por todo lo largo y ancho de los puntos de vista de esta relación.

Esta es una teología bíblica, no una teología sistemática. En tanto que la teología sistemática desarrolla sus propias bases para obtener un concepto estructurado de la fe, la teología bíblica busca encontrar sus bases directrices en las Escrituras mismas. Procura presentar las afirmaciones de la fe bíblica de acuerdo a cualquier sistema discernible en las Escrituras mismas. La teología bíblica consiste en unir las verdades de proclamación que dan unidad a la Biblia y que constituyen el evangelio.

El tema de salvación evidente a través de este estudio, es el tema central de la Biblia. Dios, obrando en la historia, y más particular y maravillosamente en Cristo, ha provisto un camino de salva ción para toda la humanidad.

Todo esto es obra preliminar para los teólogos sistemáticos. Hay preguntas numerosas que han de hacerse a este material bíblico y los estudiantes sistemáticos capaces lograrán confrontarse con ellas. Harán uso de todo recurso de pensamiento humano para ofrecer respuestas que ampliarán la comprensión del evangelio y de su propia existencia en el mundo por parte de la iglesia.

Además, esperamos que muchos estudiantes de la bendita Palabra de Dios-universitarios, seminaristas, predicadores, laicos y por qué no, también los teólogos-descubran nuevos derroteros que les conduzcan a una renovada exploración de la Biblia.

Al Dr. W. T. Purkiser, miembro del grupo de escritores, le debemos una palabra de agradecimiento por haber servido tan capazmente como nuestro coordinador editorial. El pasó inconta bles horas en correspondencia con nosotros, revisando el manuscrito y preparando la bibliografía así como el índice de asuntos. Expre samos también nuestras sentidas gracias al Dr. J. Fred Parker, editor de libros, por su manejo inteligente de todos los detalles de un volumen de esta magnitud y naturaleza y por las horas de trabajo tedioso en la preparación del manuscrito para su publicación; Además de estas dos personas, recordamos con agradecimiento a los estudiantes y secretarias que ayudaron a revisar las referencias y a escribir en máquina los borradores de varios capítulos.

Que el Dios de toda gracia, quien con todo amor nos proveyó salvación en su Hijo Jesucristo, se digne poner su bendición sobre nuestro esfuerzo en expresar el significado de esta salvación gloriosa.

-WILLIAM H. TAYLOR

Prefacio a la Edición Española

La traducción de Dios, hombre, y salvación es la obra del doctor H. T. Reza, persona ampliamente conocida en los países de habla castellana como predicador del evangelio, erudito, administrador y traductor. Por muchos años fue el director de Publicaciones Inter nacionales.

Publicamos esta obra de teología bíblica con el deseo sincero, y la oración, de que provea una estructura bíblica de teología que capacite al predicador y al maestro a proclamar el evangelio con autoridad, gracias a su conocimiento, al que estas páginas hayan contribuido, de la estructura de la teología de las Escrituras.

Esperamos que esta obra sea usada en muchas aulas para la pre paración de ministros del evangelio

-LOS EDITORES

Introducción

La Naturaleza y Alcance de la Teología Bíblica

Teología, en su más sencilla acepción, es nuestro intento humano a pensar clara y correctamente acerca de Dios. Es el estudio de formas de organizar y comunicar la idea acerca de Dios y del orden creado. No hay mayor desafío para la mente que el reflexionar sobre el significado de la religión y de las Escrituras.

El que la teología con frecuencia parezca abstracta y sin impor tancia, es más bien falta de los teólogos que de la materia misma. La mayoría de las interrogaciones de la vida son básicamente cues tiones teológicas. No hay persona, religiosa o no, que escape la necesidad de confrontar los problemas de la fuente y naturaleza de la realidad y el significado y destino de la vida.

No es posible exagerar la importancia de la teología cristiana. La teología no es opcional con la Iglesia. Es negocio de todo cris tiano. William Hordern escribe: “La iglesia que proclama no tener teología está, de hecho, escondiendo para ella misma las premisas teológicas por las cuales vive y como resultado, falla en ponerlas bajo la luz del escrutinio.”1 Esto resulta en una “teología popular” en que se sostienen ideas contradictorias sin reconocer su incompa tibilidad real. Necesitamos un nuevo descubrimiento de la “teolo gianidad de todos los creyentes.”2 La cura para una teología pobre no es no teología sino una mejor teología. Si la teología ha de cumplir su función adecuada, no más debe considerarse como el monopolio de los expertos.

“El esfuerzo de ser cristianos en la práctica sin saber lo que es el cristianismo siempre fracasa”, dice A. W. Tozer. “El cristiano verdadero debe ser, y de hecho lo es, un teólogo. Debe estar al tanto, al menos, de algo de la riqueza de verdad revelada en las Sagradas Escrituras. Y debe saberlo con suficiente claridad para declarar y defender lo que dice. Y lo que puede declararse y defenderse se llama credo.”3

La siempre presente tarea de la iglesia es interpretar su fe ante el mundo contemporáneo. Para hacerlo, requiere una comprensión de lo que es esencial a la fe así como lo que es incidental. El fracaso en este punto no sólo desnivela la piedad personal; confunde la proclamación del evangelio ante el mundo.

I. LA ESTRUCTURA LÓGICA DE LA TEOLOGÍA

Mas, ¿qué es exactamente teología? El vocablo mismo nos señala su significado. Se deriva de dos vocablos griegos -Theos, “Dios”, y logos, palabra, o “discurso razonado.” Logos es la raíz de donde tomamos la palabra lógica o lógico. La encontramos en el sufijo “-logía”, al nombrar las varias ramas del pensamiento humano. En cada caso, “-logía” significa la aplicación de principios de pensa miento lógico a algún asunto o materia particular.

Por ejemplo, la geología es la aplicación de principios de pensamiento lógico a hechos observados de geos, o tierra. La antro pología es la aplicación de principios de pensamiento lógico a hechos observados acerca del anthropos, hombre. La sicología es la aplica ción de principios de pensamiento lógico a las observaciones acerca de la psyche, literalmente el alma, o el yo “del alma.” Sociología es la aplicación de principios de pensamiento lógico a las observaciones acerca del socius, la sociedad. Y así continúa la lista de varias cien cias a medida que ellas se especializan más y más.

Una tradición clásica habla de la teología como “la Reina de las Ciencias.”4 Usando el término “ciencia” en relación a la teología puede ayudarnos si no la llevamos al extremo. Así como cada una de las ciencias es el resultado de aplicar principios de pensamiento correcto a una materia definida, la teología es la aplicación de principios de pensamiento lógico a la verdad acerca de Theos, Dios.

A. Hechos e Interpretación

Además de su nombre, hay otro punto de semejanza entre la teología y las varias ciencias. Toda ciencia es el resultado de dos procesos de la mente: observación e interpretación. El aprendizaje principia con la observación. De allí sigue la interpretación, captando relaciones y significados. Después vuelve a más observación para verificar o establecer las relaciones y significados que ha formulado.

La tarea de toda ciencia es buscar aquellos principios, leyes, teorías o hipótesis que unifiquen, integren e interpreten los hechos separados y los fenómenos de su materia particular. Toda área de investigación incluye una gran cantidad de fenómenos separados o discretos, hechos, eventos y objetos. Muchos “hechos” parecen contradictorios. Abunda la paradoja. La tarea del científico consiste en unificar, interpretar y describir este cúmulo de hechos con fre cuencia sorprendentes, en sus modelos coherentes de explanación. El profesor C. A. Coulson, un fisicista teorético, escribe que “la verdad científica significa coherencia en un modelo que se reconoce como significativo y sensible.”5

Hemos mencionado que el pensamiento incluye tanto observa ción como interpretación. Pero estos no son procesos rígidamente separados. A medida que el pensamiento cambia de observación a interpretación, los lógicos nos hablan de “inducción.” Y cuando el pensamiento de interpretación o generalización regresa a la mayor observación, los lógicos hablan de “deducción.” Pero cualquier proceso de búsqueda de la verdad incluye ambos cambios, inducción y deducción. Los hechos se observan, se hace una generalización por inducción; esa generalización se usa como teoría o hipótesis, y sus consecuencias se predicen por deducción. Sólo así puede probarse, ya sea verificándose o revisándose.

Cuando principia la observación, emergen los patrones de relación y significado. Estos patrones o modelos adelantan el estudio tanto en la selección como en la interpretación de datos. Cuando los datos son complejos, pueden sostenerse diferentes teorías por observadores diferentes. Con frecuencia estas teorías se suceden una a la otra, a medida que se prueban primero una y después la otra poniéndolas a un lado. La historia de la ciencia es en su mayor parte la historia de hipótesis revisadas y descartadas. En algunos casos como-por ejemplo, en las teorías de la naturaleza de la luz -ciertas hipótesis conflictivas pueden permanecer lado a lado pues cada una sirve para explicar una porción de los datos.

Como comparación, los hechos de la religión (en que las Escri turas proveen una gran fuente de datos) se unifican e interpretan en la teología. “Teología es la exhibición de los hechos de la Escritura en su orden propio y en su relación con los principios de verdades generales envueltas en los hechos mismos, y que saturan y armonizan el todo.”6 La teología cristiana es “la Iglesia reflexionando, bajo la dirección del Espíritu Santo, sobre la Palabra dada por Dios a ella.”7 “Teología es la ciencia del cristianismo; mucho de lo que erróneamente se llama teología es sólo adivinación sicológica que sólo se puede verificar por la experiencia. La teología cristiana es la exposi ción ordenada de las certidumbres de la revelación.”8

Así como sucede, en menor grado, con otras ciencias que tratan con datos complejos, los hechos de la religión han producido formas diferentes de interpretación. Son estos las “escuelas” o “sistemas” de teología como en el proceso teológico del catolicismo, el lutera nismo, el calvinismo, el arminianismo, y la neoortodoxia. Cada uno de estos modelos, en cierto grado, controla la selección y la interpretación de datos para los adeptos suyos.

B. Objetividad en Teología

Harold O. J. Brown, para mencionar sólo uno, argüía que no se puede considerar propiamente a la teología como una “ciencia.” Brown señala que la ciencia demanda objetividad o imparcialidad de parte de los que la practican. La teología, por el otro lado, debe practicarse por quienes se han entregado a Dios acerca de quien piensan y escriben o por quienes se rebelan contra El.9

Se concede un tanto de verdad a esta posición. Sin embargo, objetividad no necesariamente significa falta de entrega o falta de interés. Significa responsabilidad hacia los datos, la sujeción de la teoría al hecho. En este sentido el teólogo puede ser tan objetivo como el químico o el biólogo. Es aquí donde las palabras de precau ción de Mildred Bangs Wynkoop resultan apropiadas:

La naturaleza quedará oculta del científico que rehúsa ser enseñado por la naturaleza. La naturaleza es, antes que nada, y siempre, el amor que demanda servicio antes de que ella se someta a la voluntad del científico. Este principio tiene validez para la teología y para las Escrituras. Todos nosotros, calvinistas y wesle yanos, hemos de distinguir cuidadosa y honradamente entre la Palabra de Dios y las opiniones e interpretaciones con que la trata mos.10

Aunque se acepta que ninguna teoría es tan segura como los datos en que descansa, es tanto lógica como sicológicamente im posible operar aparte de ciertos principios ordenados de interpreta ción general. Es aquí donde descansa la necesidad de la teología y la importancia de encontrar el mejor cuadro de referencia o modelo de doctrina dentro del cual tratar los hechos de la vida religiosa y las declaraciones de las Escrituras.

II. LAS FUENTES DE TEOLOGÍA

Es posible describir tipos de teología en formas diferentes. H. Orton Wiley divide la “teología en general” en teología cristiana y teología étnica. Subdivide la teología cristiana en Exegética, Histórica, Sistemática y Práctica.11

Una clasificación útil distingue los tipos de teología de acuerdo a sus fuentes de información y al principio que rige el arreglo de sus materiales, como en las siguientes divisiones:

A. Teología Natural

La “teología natural” busca sus datos en la observación de la naturaleza, las tendencias religiosas en la humanidad, y la historia, sicología y sociología de la religión. Depende en la filosofía del teísmo y el uso del razonamiento metafísico para llegar al conoci miento de Dios. Este es generalmente el tipo de teología que se encuentra en la apologética como primer paso importante en las evidencias cristianas. Los preámbulos de la Suma Theologica de Tomás de Aquino, “La Analogía de la Religión, Natural y Revelada, a la Constitución y Curso de la Naturaleza” (The Analogy of Religion, Natural and Revealed, to the Constitution and Course of Nature) del obispo Joseph Butler, y la obra monumental de William Temple “Naturaleza, Hombre y Dios” (Nature, Man, and God) son ejemplos clásicos de teología natural.

No hay teología natural escrita que sea “pura” para quienes han sido nutridos en la tradición cristiana. La influencia de la tradición y de las Escrituras es inescapable. No obstante, al grado en que el razonamiento principia con los datos suplidos por la naturaleza- ya sea naturaleza física o sicológica-y de allí trabaja sin referencia consciente a la Biblia o a los credos históricos, el resultado puede con cierta corrección describirse como teología natural.

El rechazo neoortodoxo de la teología natural es bien conocido. La teología natural generalmente se convierte en humanismo. Su Dios, excepto por su poder, bien pudiera ser creado a la imagen del hombre. Su función es de preparación. En el mejor de los casos puede servir como “ayo” para dirigir la mente hacia Cristo. En el peor de los casos bien puede ser una piedra de tropiezo en aceptar una teología revelacional correcta.

B. Teología Sistemática

Un segundo tipo importante de teología es la teología sistemática o dogmática. Este es el tipo conocido más bien con el término gené rico de teología. Sus fuentes de información incluyen las Escrituras, los grandes credos de la iglesia, las observaciones de la vida religiosa y de las instituciones dentro del marco de la iglesia, y la sicología de la experiencia cristiana y de la adoración.

Los sistemas dominantes de la teología en el cristianismo han sido o sistemáticos o dogmáticos. El catolicismo, el luteranismo, el calvinismo y el arminianismo son sistemas históricos que pro vienen de una variedad de fuentes accesibles. Cada uno de estos sistemas apela a las Escrituras como su fuente primaria de informa ción. Pero cada sistema acepta también información en varias formas y énfasis de los credos, las tradiciones y la vida y experiencia de la iglesia.

C. Teología Bíblica

La teología bíblica es el tercer tipo mayor de formulación teológica. En un sentido amplio, toda teología que sinceramente intenta ser fiel al contenido de las Escrituras, puede llamarse “bíblica.”

Sin embargo, recientemente ha aparecido un vocablo más espe cializado para teología bíblica. Este es un esfuerzo serio por descu brir de primera mano lo que los escritores bíblicos querían decir con lo que expresaron-en contraste con lo que se ha dado por hecho que ellos quisieron decir. La teología bíblica en este sentido se enfoca más exclusivamente sobre la información que dan las Escri turas-los eventos, declaraciones y enseñanzas mencionados en la Biblia.

La Biblia en sí no es teología, aunque provee materiales sobre los cuales puede formarse la teología. La teología es la respuesta de la Iglesia a la revelación dada en las Escrituras. Esta revelación se da por medio del relato histórico, las expresiones proféticas y apos tólicas, por la devoción y oración descritas en la poesía y el salmo, por la meditación sobre la vida como en los escritos de la Sabiduría por el oráculo (palabras directas y atribuidas a Dios) y supremacía en la vida, enseñanzas y muerte expiatoria y resurrección de Jesu cristo.

Muchas declaraciones en la Biblia, de hecho, representan afir maciones teológicas de primera clase. La reflexión de los salmistas y profetas sobre la historia de Israel, las enseñanzas de Jesús y los escritos didácticos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento son verdadera teología; son ejemplos de las primeras fases esenciales en la generalización. La teología bíblica toma éstos como su infor mación-los “hechos” con los que opera-así como la información desde el marco histórico en que se relacionan.

La tarea de la teología bíblica, como Geoffrey W. Bromiley la condensa, consiste en “interpretar las expresiones detalladas y libros de la Biblia basándose en su propio trasfondo y presuposi ciones antes que en los que provienen de otras fuentes.”12 La ejecu ción de esta tarea requiere estudios cuidadosos de términos que son fundamentales a la exégesis teológica de las Escrituras. También se requiere un sentido de contexto histórico y la significación de historia por teología. Una de las ventajas más reales y prácticas de la teología bíblica ha sido un nuevo reconocimiento de la unidad de las Escrituras dentro de su conocida diversidad. El contexto indis pensable de todo narrativo y aserción Escritural es toda la Biblia misma.

Así pues, la teología bíblica es el intento de presentar sistemá ticamente las afirmaciones de la fe en la Biblia. Su sistema no es el de teología “sistemática” sino el que resulta de una revelación en desarrollo en la Biblia. Procura seguir los modelos de significado inherentes en las Escrituras mismas.

Myron S. Augsburger nos recuerda que la “teología bíblica como disciplina se sitúa entre lo sistemático y lo exegético.”13 No sustituye a la teología sistemática, pero es una preparación para ella. “Procura reunir el contenido de la revelación en forma bíblica.”14 La exégesis está interesada en descubrir la verdad de la revelación bíblica en sus partes. La teología sistemática intenta reunir el con tenido de la revelación y presentarla en forma lógica. “La teología bíblica se ubica entre ambas procurando relatar las partes bíblicas en tal forma que vayan de acuerdo con el contenido total de la expresión bíblica.”15

Chester Lehman compara también la teología bíblica con la sistemática: “La teología bíblica examina el proceso de la develación de la Palabra de Dios al hombre. Está interesada en el modo, el proceso, el progreso y el contenido de la revelación divina. La teología sistemática, por el otro lado, ve el total de la revelación de Dios, busca sistematizar estas enseñanzas, y dar una presentación lógica de ellas en forma doctrinal.”16

D. La Teología Bíblica Es Básica

Se da por hecho que hay una interacción entre los tipos principales de teología. No obstante, la teología bíblica tiene una reclamación correcta a la primacía en los círculos evangélicos. Virtualmente, todas las organizaciones protestantes afirman que la Biblia es su única Regla de fe y práctica. La teología bíblica es un intento a tomar seriamente esta afirmación-sostener credos, instituciones y sistemas de interpretación hasta lo último como fuente de verdad en las Escrituras.

Robert C. Dentan ha identificado dos valores de la teología bíblica en relación a la teología sistemática:

1. La teología bíblica “provee los materiales básicos para la teología sistemática.” Aunque la teología sistemática agrega a su caudal, materiales de información tomados de la teología natural, de los credos cristianos y de la historia de la experiencia cristiana, debe hallar, aun así, su fuente primaria en la Biblia si es que ha de llamarse verdaderamente teología cristiana. La mejor manera de conseguir la información bíblica es por el estudio comprehensivo de las dos ideas religiosas del Antiguo y Nuevo Testamentos, antes que buscando el sostener ideas de otras fuentes por las citas de textos de prueba bíblica específicos.

2. La teología bíblica “provee una norma para la teología sis temática… por la cual pueden juzgarse los desarrollos teológicos posteriores.” La teología bíblica puede servir como punto de contacto por el cual pueden evaluarse las formulaciones de la teología sistemática. La teología, cortada de sus raíces bíblicas, siempre tiende a convertirse en subjetiva y en criatura antes que en el crítico de sus tiempos.17

Edmond Jacob escribió: “Si [la dogmática] desea permanecer cristiana siempre, tendrá que hacer nuevas evaluaciones de sus de claraciones comparándolas con la información bíblica esencial, la elucidación de la cual es precisamente tarea de la teología bíblica, ella misma basada en una exégesis bien fundada.”18 Supliendo su material primo y definiendo los límites de la teología sistemática, la teología bíblica ayuda a preservar la dogmática de “caer en un subjetivismo en que el poder esencial se sacrifique en favor de lo secundario.”19

Esta necesidad se ha reconocido por mucho tiempo. Antes del desarrollo del “movimiento de la teología bíblica” de nuestro día, Olin A. Curtis buscó una “legítima teología bíblica” como base para la teología sistemática. Dijo, “Quiero decir algo más allá de las obras fragmentarias que con frecuencia se publican con el nombre de teología bíblica. Toda la Biblia debe ser captada filosóficamente como una unidad cristiana que se manifieste en variedad. Cuando esto se haga, habrá un centro para la Biblia; y sin duda este centro es la muerte de nuestro Señor.”20

III. VARIEDADES Y TENDENCIAS EN LA TEOLOGÍA BÍBLICA

El término teología bíblica se ha usado en un sentido amplio para describir cualquiera formulación teológica que recalque las Escritu ras como su mayor Fuente de información. Tal uso ocurre primero en la mitad del siglo diez y siete en la “Teología Sistemática” de Calovio.21 En los siglos diez y siete y diez y ocho el término teología bíblica se usó principalmente en Alemania para describir obras que sostienen a la vez que critican la ortodoxia tradicional. El siglo diez y nueve, también, de manera particular en Alemania, fue testigo del desarrollo de la escuela Religionsgeschichte en que la teología bíblica, especialmente del Antiguo Testamento, se convirtió en un estudio de la historia de la religión de Israel.

A. En Énfasis Teológico

La tensión entre los intereses históricos y teológicos continuó hasta el siglo veinte y todavía no se ha resuelto completamente. A medida que se pone énfasis en teología de la teología bíblica, la disciplina tiende a conformarse a la definición de la teología del An tiguo Testamento que hace Dentan: “Aquella disciplina teológica cristiana que trata de las ideas religiosas del Antiguo Testamento sistemáticamente, i.e., no desde el punto de vista del desarrollo histórico, sino del que tiene que ver con la unidad estructural de la religión del Antiguo Testamento y que rinde pleitesía debida a la relación histórica e ideológica de esa religión a la religión del Nue vo Testamento.”22

El resultado es una estructuración del material de modelo después de las divisiones tradicionales de la teología sistemática: Dios, hombre, pecado y salvación. Además de Dentan, tal arreglo de materiales o una modificación de ellos recibe el apoyo de Otto J. Baab, Millar Burrows, A. B. Davidson, Albert Gelin, Gustav Oehler, J. Barton Payne, Hermann Schultz, C. Ryder Smith y Norman Snaith.

B. El Énfasis Bíblico

Por el otro lado, cuando se pone énfasis en lo bíblico de teología bíblica, el resultado es un conglomerado de materiales que buscan exponer la verdad acerca de Dios, el hombre y la redención en una serie de eventos históricos o “momentos” interpretados profética mente. Se pone un énfasis fuerte en el desarrollo histórico. Repre sentantes de esta tendencia en teología del Antiguo Testamento son Walter Eichrodt, Edmond Jacob, Ludwig Kohler, Edmund Clowney, H. H. Rowley, J. N. Schofield, George Ernest Wright, Gerhard von Rad; y en el Nuevo Testamento, Archibald Hunter.

Escritores en ambos grupos han intentado resolver la tensión entre el tratamiento bíblico y el teológico, mas sin ningún éxito conspicuo. O se sacrifica la unidad lógica, o se hace a un lado el conglomerado básico histórico de materiales en las Escrituras mismas. Todo intento por resolver la tensión resultará en un com promiso que para algunos no será permanentemente satisfactorio. La teología bíblica siempre debe luchar por ser bíblica y teológica.

C. Características de la Teología Bíblica

La teología bíblica, obviamente, no se puede definir fácilmente. Es la aplicación de principios de pensamiento lógico, tanto inductivo como deductivo, a las declaraciones, hechos, datos y eventos de las Escrituras considerados en su contexto histórico para fines de desa rrollar modelos comprehensivos de interpretación.

Brevard S. Childs, quien crítica acremente los progresos hasta hoy de la teología bíblica, da una lista de cinco características principales de la disciplina:

1. Está marcada por el redescubrimiento de la dimensión teológica en la Biblia. En esto, es una reacción contra una macera ción analítica excesiva de las Escrituras. Los estudios bíblicos han tenido la tendencia de ser más y más técnicos, interesados más y más en las abstracciones y en nimiedades espiritualmente estériles. La floresta se perdió entre los árboles, el mensaje se perdió entre la mecánica de su transmisión. La teología bíblica procura captar el mensaje de toda la Biblia a la vez que reconocer la iluminación que pueda derivarse de la exégesis gramatical o la mecánica de la erudi ción textual.

2. Hay un énfasis en la “unidad dentro de la diversidad” que se encuentra en la Biblia entera. Esto se aplica tanto a la unidad de cada uno de los Testamentos mayores y la verdad común que une los dos Testamentos en un solo Libro.

3. La revelación de Dios se sitúa en su contexto histórico. En sus fases iniciales, la revelación es verídica, pero incompleta. Sus fases posteriores presuponen las primeras.

4. Hay un reconocimiento creciente del punto de vista mundial bíblico o hebreo de las Escrituras, para diferenciarlo del punto de vista mundial helenista o griego.

5. Hay un reconocimiento de lo distintivo de la Biblia-su contraste con su medio ambiente.23

Childs dice al comentar sobre la escena presente en los estudios bíblicos: “El peligro es agudo de que las disciplinas bíblicas sean fragmentadas otra vez. Se necesita una disciplina que intente retener y desarrollar un cuadro del todo y que sea responsable de sintetizar así como de analizar.”24

IV. LA HISTORIA EN LA TEOLOGÍA BÍBLICA

Dos de las características de la teología bíblica mencionadas por Childs merecen consideración adicional. Una es el sentido fuerte del contexto histórico de la revelación en las Escrituras. G. Ernest Wright prueba su punto así:

La Biblia, a diferencia de otra literatura religiosa del mundo, no está centrada en una serie de enseñanzas moral, espiritual y litúrgica, sino en la historia de un pueblo que vivió en un determi nado tiempo y lugar. El hombre bíblico aprendió a confesar su fe diciendo la historia de lo que le había pasado a su pueblo y viendo dentro de todo ello la mano de Dios. La fe bíblica es el conoci miento del significado de la vida a la luz de lo que Dios hizo un marco histórico particular. Así que la Biblia no puede entenderse a menos de que la historia que relata se tome en serio. El conoci­miento de la historia bíblica es esencial a la comprensión de la fe bíblica.25

El teólogo bíblico toma muy en cuenta que en las Escrituras hebreas, los libros que se conocen como “Los Primeros Profetas” (Josué a Ester) son de hecho históricos en su contenido. Hay también importantes secciones históricas en la ley (nuestro Penta teuco) y en “los profetas posteriores” (a los que llamamos profetas menores y profetas mayores). Dios habla a su pueblo por medio de la historia. En la Biblia, historia es, en un sentido muy literal, “su relato.” Lo que fue real en la Encarnación-“El Verbo hecho carne” -se simbolizó en el “encarnamiento” de la Palabra de Dios en los eventos históricos concretos del Antiguo Testamento.

Edmund Clowney arguye que las divisiones de la teología bíblica deben ser los períodos históricos de redención-Creación, la Caída, el Diluvio, el llamamiento de Abraham, el Exodo y la venida de Cristo. Declara: “La comprensión más fructífera de la teología bíblica es la que reconoce tanto el carácter histórico y progresivo de la revelación como la unidad del consejo divino que declara. Su interés no es exclusivamente teológico porque entonces la historia del proceso revelatorio sería comparativamente incidental. Ni tam poco su interés es exclusivamente histórico.”26

La teología bíblica es la interpretación de los actos poderosos de Dios de castigo y salvación, preparando al Señor Jesucristo para su muerte, resurrección y exaltación y culminando en estas experien cias-tal como se entiende en el contexto histórico de la comunidad redentora o pacto de la comunidad.

Es importante notar que la historia sola no es revelación. Es historia como la interpretaron los profetas y apóstoles cuyas pala bras son “inspiradas por Dios” (2 Ti. 3:16) lo que hace que Dios sea conocido al hombre. Dios, como Kenneth Kantzer incisivamente escribió, no es un “sordomudo” actuando su papel, mas sin poder hablar.27 El actúa y habla, y parte de su palabra es a través de la interpretación de la historia sagrada por hombres inspirados. “Los sucesos históricos y su interpretación, la obra y la Palabra de Dios como su comentario, constituyen el evento bíblico.”28

V. LA UNIDAD DE LA BIBLIA

Una segunda característica que necesita tratamiento adicional es la convicción creciente de que la Biblia es un Libro-que exhibe unidad dentro de su diversidad. La Biblia es legítimamente, la Palabra, no muchas palabras.29 C. Ryder Smith escribe:

En la última porción del siglo pasado, y en la primera parte de éste, los estudiantes de la teología bíblica tendían a concentrarse en la doctrina de cada nuevo escritor o clase de escritores dentro de la Biblia misma. En ese tiempo esto era de valor a la vez que deseable. Sin embargo, pronto llevó hacia un énfasis sobre las diferencias en la Biblia misma antes que sobre la unidad de la ense ñanza bíblica. Más recientemente se ha reconocido que la teología bíblica es una unidad orgánica, principiando, aunque imperfecta mente, en el Antiguo Testamento, y alcanzando su totalidad com pleta en el Nuevo.30

Robert Dentan agrega: “Para La fe cristiana, la conexión del Antiguo Testamento con el Nuevo, es integral y orgánica, de manera que los dos juntos forman una unidad indisoluble, siendo el uno el complemento necesario y cumplimiento del otro.”31

Se sobreentiende que existe una continuidad y una discontinui dad entre el Antiguo y el Nuevo Testamentos. El estudio de este problema de la relación entre los Testamentos ha sido intenso, especialmente, como hemos hecho notar, desde la resurgencia de la teología bíblica.

Las rúbricas de promesa y cumplimiento de la salvación, pare cen ofrecer la mejor solución a la cuestión de continuidad: el Anti guo es promesa; el Nuevo es cumplimiento. Nunca podemos divor ciar el Nuevo del Antiguo. La tragedia de tal acto se ve claramente en el intento de Marciano en la segunda centuria (ca. A.D. 140) quien rechazó totalmente el Antiguo Testamento y aun aseguró que sólo 10 epístolas de Pablo (rechazando las pastorales) y un mutilado evangelio de Lucas eran aceptables para instruir en la senda cristiana.

Lo incompleto de la revelación primera en el Antiguo Testa mento no constituye un error. Preparación y cumplimiento son distintos, pero no opuestos. “Cumplir” no es contradecir. Cuando Jesús usó la fórmula, “Oísteis que fue dicho… mas yo os digo,” hablaba en sentido de ensanchar y profundizar, no de revocar o negar. “Para el niño el principio y fin de la aritmética es que dos y dos son cuatro. El matemático ve más allá de eso, pero dos y dos son cuatro también para él con la misma validez incondicional como lo es para el niño.”32

Hay dos errores posibles respecto a la relación del Antiguo y del Nuevo Testamentos. Uno es la herejía de Marciano que acabamos de mencionar: el separar tan completamente los dos como situarlos en oposición mutua. El otro es el de leer el Nuevo Testamento como si fuera tan completamente el Antiguo Testamento, hasta oscurecer la progresión de la revelación a través de toda la Biblia y aun la autoridad final de Cristo. Hermann Schultz pronto captó la relación esencial del Antiguo Testamento y del Nuevo cuando escribió:

Resulta perfectamente claro que nadie puede exponer la teología del Nuevo Testamento sin un conocimiento completo de la teología del Antiguo Testamento. Pero no es menos verdad que quien no comprende completamente la teología del Nuevo Testa mento, no puede menos que captar solo una vista unilateral de la teología del Antiguo Testamento. Quien no conoce el destino, fallará en comprender las curvas del camino. Para quien no ha visto el fruto, mucho de lo que es pétalo y botón será sólo un crucigrama.33

“El Antiguo Testamento,” escribió A. B. Davidson, “debe leerse por nosotros a la luz del fin, y… al enmarcar la teología del Antiguo Testamento hemos de tener en mente el Nuevo Testamento que lo completa.”34

Emil Brunner usa dos veces una analogía brillante para ilustrar la unidad de las Escrituras: “El Antiguo Testamento se relaciona al Nuevo Testamento como el principio de una frase a su fin. Sólo toda la frase, con principio y fin, hace sentido.”35 “Así como una frase tiene muchas palabras, pero sólo un significado, la revelación de Dios en la Escritura, en el Antiguo y el Nuevo Testamentos, en la ley y en el evangelio, tiene un significado: Jesucristo. tartamu deando o con claridad, todos los libros de la Biblia deletrean este nombre: por un lado nos instruyen prospectivamente; por el otro, retrospectivamente, en este hecho significativo de la encarnación.”36

Se ha notado más claramente en recientes estudios bíblicos que el Nuevo Testamento no ha de leerse como un libro helénico resul tado de una filosofía y cultura griega clásica. Su lenguaje es el griego, pero su punto de vista es hebreo. Norman Snaith escribió: “El Antiguo Testamento es el fundamento del Nuevo. El mensaje del Nuevo Testamento es de tradición hebrea en contraposición a la tradición griega. Nuestros tutores hacia Cristo son Moisés y los Profetas, no Platón ni las academias.”37

Un importante documento titulado, “Principios Guiadores para la Interpretación de la Biblia” (Guiding Principles for the Interpreia tion of the Bible) se formuló por una conferencia de estudio ecumé nica en Oxford en 1949. Dos estudios se relacionan con la unidad de la Biblia:

Se acuerda que el centro y meta de toda la Biblia es Jesucristo. Esto da a los dos Testamentos una perspectiva en que se ve a Jesucristo como el cumplimiento y el fin de la ley…

Se acuerda que la unidad del Antiguo y del Nuevo Testamen tos no ha de encontrarse en algún desarrollo naturalístico, o en alguna identidad estática, sino en la continua actividad redentora de Dios en la historia de un pueblo, alcanzando su cumplimiento en Cristo.

Por tanto, es de importancia decisiva para el método herme néutico, interpretar el Antiguo Testamento a la luz de la revelación total en la persona de Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, de donde origina la fe trinitaria total de la Iglesia.38

En forma similar, Ryder Smith hace notar que los escritores del

Nuevo Testamento dan por hecho que sus lectores interpretan sus palabras en el sentido contemporáneo, y sólo el estudio del Antiguo Testamento revela esto. Como quiera que sea, los capítulos del Antiguo Testamento sólo preparan el camino para la discusión del Nuevo Testamento y su enseñanza. Para los cristianos esto es final.39

La unidad de la Biblia puede verse en una variedad de formas. El concepto de Dios-Yahweh del Antiguo Testamento como el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo en el Nuevo-es una base de unidad. La relación entre preparación y cumplimiento es otra. “El pacto”-el nuevo y el viejo-es el concepto unificador. La Biblia toda es el contexto dentro del cual ha de entenderse cada parte. Hay una unidad de tema al través de la Biblia: Dios y el hom bre en la salvación. El Antiguo Testamento debe verse “sobre la base hacia la que llevó, así como aquélla de donde provino.”40 El signifi cado de la Carta Magna no queda exhausto en un estudio de Juan el rey, “como no ha de hallarse el significado total de la invención de la rueda en el primer vehículo primitivo en que se usó.”41 Así como las ideas e inventos tienen significado más allá de la intención inmediata de sus creadores, “las ideas espirituales dadas a los hombres por conducto de los líderes de Israel, y que fueron entronadas en el Antiguo Testamento, tenían una vida que se extendió hasta el Nuevo Testamento y hasta el judaísmo post bíblico.”42

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1New Directions in Theology Today (Filadelfia: The Westminster Press, 1966), 1:138.

2lbid.

3That Incredible Christian (Harrisburg, Pa.: Christian Publications, Inc., 1964), pp. 22-23.

4Véase H. Orton Wiley, Christian Theology (Kansas City: Beacon Hill Press, 1940), 1:14-15.

5C. A. Coulson, Science and Christian Belief (Chapel Hill, N. C.: The University of North Carolina Press, 1955), p. 49. Cf.: William G. Pollard, Science and Faith: Twin Mysteries (Nueva York: Thomas Nelson, Inc., 1970) para una descripción científica de desarrollo de hipótesis.

6Charles Hodge; citado por H. Orton Wiley en Christian Theology, 1:15.

7John Huxtable, The Bible Says (Naperville, Ill.: SCM Book Club, 1962), p. 112.

8Oswald Chambers, He Shall Glorify Me: Talks on the Holy Spirit and Other Themes (Londres: Simpkin Marshall, Ltd., 1949 reimpresión), p. 146.

9Harold O. J. Brown, The Protest of a Troubled Protestant (New Rochelle, N. Y.: Arlington House, 1969), pp. 15-28. Cf. Stephen Neill, The Interpretation of the New Testament, 1861-1961 (Nueva York: Oxford University Press, 1964), p. 337.

10Mildred Bangs Wynkoop. Bases teológicas de Arminio y Wesley (Kansas City: Casa Nazarena de Publicaciones, 1972), p. 89.

11Christian Theology, 1:24.

12″Biblical Theology”, Baker’s Dictionary of Theology. Everett F. Harrison, ed. (Grand Rapids, Mich.: Baker Book House, 1960), p. 95.

13Chester K. Lehman, “Introduction”, Biblical Theology (Scottdale, Pa.: Herald Press, 1971), p. 11. (Introducción escrita por Augsburger).

14Ibid.

15Ibid.

16Ibid., p. 37.

17Robert C. Dentan, Preface to Old Testament Theology (Nueva York: The Seabury Press, 1963 edición revisada), pp. 102-103.

18Edmond Jacob, Theology of the Old Testament (Nueva York: Harper and Brothers, 1958), p. 31.

19Ibid.

20The Christian Faith (Nueva York: Methodist Book Concern, 1903), p. 185.

21Dentan, Preface ¡o OT Theology, p. 15.

22Ibid.. pp. 94-95.

23Biblical Theology in Crisis (Filadelfia: The Westminster Press, 1970), pp. 32-50.

24Ibid., p. 92. Cf. también con Gerhard F. Hasel, Old Testament Theology: Basic Issues in the Current Debate (Grand Rapids, Mich.: William B. Eerdmans Publishing Co., 1972).

25Biblical Archaeology, edición abreviada (Filadelfia: The Westminster Press, 1960), p. ix.

26Preaching and Biblical Theology (Grand Rapids, Mich.: William B. Eerdmans Publishing Co., 1961), pp. 16-17.

27Bibliotheca Sacra, vol. 115, núm. 459 (Julio de 1958), p. 225.

28G. Ernest Wright, The Old Testament and Theology (Nueva York: Harper and Row, Publishers, 1969), p. 44.

29Truman B. Douglass, Preaching and the New Reformation (Nueva York: Harper and Brothers, 1956), p. 32.

30C. Ryder Smith, The Bible Doctrine of Man (Londres: The Epworth Press, 1951), p. ix.

31Preface to OT Theology. p. 99.

32Ludwig Kohler, Old Testament Theology. Traducido por A. S. Todd (Fila delfia: The Westminster Press, 1957), p. 64.

33Hermann Schultz, Old Testament Theology. Traducido por J. A. Paterson (Edimburgo: T. and T. Clark, 1909), 1:59. Cf. Dentan, Preface to OT Theology. pp. 55-56.

34The Theology of the Old Testament (Edimburgo: T. and T. Clark, l904),p. 10.

35Die Unentbehrlichkeit des Alten Testamentes fuer die missionierende Kirche, citado por G. Ernest Wright en Gerald H. Anderson, ed., The Theology of the Christian Mission (Nueva York: McGraw-Hill Book Co., Inc., 1961), p. 26.

36Philosophy of Religion, p. 76; citado por Paul King Jewett, “Emil Brunner’s Doctrine of Scripture”, Inspiration and Interpretation, ed. John F. Walvoord (Grand Rapids, Mich.: William B. Eerdmans Publishing Co., 1957), p. 16.

37The Distinctive Ideas of the Old Testament (Filadelfia: The Westminster Press, 1946), p. 204.

38Biblical Authority for Today, ed. Alan Richardson y W. Schweitzer (Filadelfia: The Westminster Press, 1951), p. 241.

39The Bible Doctrine of Sin (Londres: The Epworth Press, 1953), p. 7.

40H. H. Rowley, The Unity of the Bible (Filadelfia: The Westminster Press, 1953), p. 7.

41Ibid.

42Ibid

PRIMERA PARTE

FUNDAMENTOS

DEL

ANTIGUO

TESTAMENTO

1

La Teología del Antiguo Testamento y la Revelación Divina

En parte al menos, el papel de la teología del Antiguo Testamento en el pensamiento cristiano ya ha principiado a aparecer. Es nece sario revisarlo y reiterarlo y examinar toda la idea de la revelación de Dios tal como aparece en el Antiguo Testamento. La teología del Antiguo Testamento es un fundamento esencial para la teología bí blica como un todo.

I. EL ALCANCE DE LA TEOLOGÍA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

La teología del Antiguo Testamento es un esfuerzo en exponer sistemáticamente las principales verdades acerca de Dios y el hom bre en redención, tal como se develan en los 39 libros desde Génesis hasta Malaquías. “La teología del Antiguo Testamento, si hemos de ser guiados por la Biblia en nuestra definición, no es nada más ni nada menos que el estudio de Dios en la revelación que El hace de sí mismo en la historia de la redención.”1

La tarea de la teología del Antiguo Testamento es la de “definir las fases características del mensaje del Antiguo Testamento.”2 Por cuanto es teología, pueden hacerse a un lado muchas cosas que pertenecen al estudio de la religión de Israel. Th. C. Vriezen escribe:

La teología del Antiguo Testamento busca particularmente el elemento de revelación en el mensaje del Antiguo Testamento; debe operar, por tanto, con normas teológicas, y debe rendir su propia evaluación del mensaje del Antiguo Testamento sobre la base de su punto de partida teológico cristiano. Así que, como parte de la teología cristiana, la teología del Antiguo Testamento en el sentido completo de la palabra, nos da una idea del mensaje del Antiguo Testamento y un criterio de este mensaje desde el punto de vista de la fe cristiana.3

Robert Dentan detalla lo que él llama “El Alcance de la Teología del Antiguo Testamento.”4 Se establecen dos limitaciones de im portancia:

1. La teología del Antiguo Testamento debe versar solamente sobre los libros canónicos del Antiguo Testamento. La literatura intertestamental, tanto la apócrifa como la pseudepigráfica, es más bien parte de la teología del Nuevo Testamento si no es que se han de relegar a un estudio especial.

2. La teología del Antiguo Testamento debe tratar solamente con las ideas religiosas del Antiguo Testamento distintivas y carac terísticas. Esta limitación excluiría información arqueológica como tal, e interés primario por la historia o las instituciones. La preocu pación de la teología del Antiguo Testamento debe ser la religión normativa del Antiguo Testamento, no la “teología popular” o las ideas religiosas populares de los tiempos. Debería incluir todos los elementos principales de la religión hebrea normativa, incluyendo los elementos sacerdotales y sabiduría así como los elementos pro féticos. Debe dar consideración a principios éticos, en vista de que la ética y la religión están indisolublemente ligadas en el Antiguo Testamento. Debe incluir también la discusión de la piedad hebrea- la expresión práctica de la teología en la vida.

Dentan concluye:

Aunque las ideas religiosas del Antiguo Testamento en su mayor parte, no aparecen en forma teológica, hay una teología en el Antiguo Testamento en el sentido de un complejo estructural de ideas que dependen lógicamente de la idea central de Dios, y ha sido la tarea histórica de la teología del Antiguo Testamento, explorar esa estructura de pensamiento y exponerla.5

A. La Unidad de Pensamiento del Antiguo Testamento

A causa de que las tendencias prevalentes en la erudición del Antiguo Testamento, en la última parte del siglo diez y nueve y en los princi pios del veinte, recalcaban las diferencias que han de encontrarse en el nivel sucesivo de los documentos bíblicos, es de mayor importancia reconocer la unidad básica de esta porción de las Escrituras. Hay una unidad obvia en la continuidad histórica. El Antiguo Testamento, desde el Génesis hasta Malaquías, relata la historia de un pueblo. La ley, la sabiduría, la poesía y la profecía, todas en cuentran su lugar dentro de un marco histórico. Amos N. Wilder nota: “El tema característico de esta teología bíblica es que Dios se ha revelado a sí mismo en una serie de episodios históricamente relacionados, señalando todos ellos hacia su propósito final para la humanidad aunque al principio sólo opera con un pueblo par ticular.”6

Más importante que la continuidad histórica es la unidad uni versal y comprensión de Dios y del hombre que satura el Antiguo Testamento. Walter Eichrodt, por ejemplo, sostiene que la religión del Antiguo Testamento, a pesar de todos los cambios a través de 16 siglos de historia cubiertos en cierto detalle, era todavía una unidad auto-contenida de tendencia y tipo básico constante. Escribe:

El veredicto contra una presentación sistemática de la tota lidad de la fe de Israel perderá de la misma manera su carácter riguroso, si la variedad de los testimonios del Antiguo Testamento, que deben por supuesto considerarse cuidadosamente en su lugar, se interpreta no como una descontinuidad del proceso revelatorio, sino como resultado de observar una realidad compleja desde varios ángulos en formas que en principio concuerdan una con otra. De hecho no hay razón legítima por la que se nos prohíba buscar un acuerdo interno en estos testimonios de fe que hemos analizado tan cuidadosamente; y en este acuerdo, a pesar de sus grandes diferenciaciones y tensiones internas, emergen ciertas fases básicas comunes que, combinadas, constituyen un sistema de creencia que es unitario en su estructura esencial y orientación fundamental, a la vez que único en la historia de las religiones.7

Se ha reconocido que hay una “teología” de A y de B, de C y de D-refiriéndose a las llamadas “fuentes” literarias sobre que se basa el Antiguo Testamento y en especialidad el Pentateuco. Pero tal como Norman Snaith ha demostrado, lo que ahora es importante es la “teología del ABCD,” el resultado de los procesos involucra dos en la formación del canon del Antiguo Testamento.8 Las “fuen tes” se unieron porque pertenecen la una a la otra.

La teología del Antiguo Testamento presupone el Antiguo Testamento como es. Cómo es que ha llegado a ser así, es la interro gación legítima de la crítica histórica. El distinguir entre el Torah, la literatura poética, y de la sabiduría, y los Profetas no implica diferentes teologías. Cuando más, tenemos énfasis que difieren y fases de desarrollo de una teología que es la teología del todo. La teología del Antiguo Testamento principia con algo “dado”-las Escrituras del pueblo hebreo. Los escritos, tales como los tenemos, son escritos dentro de un contexto, no producciones sin relación alguna. Ese contexto siempre debe tomarse en cuenta.

B. El Tema Central

Se ha sugerido un número de principios unificadores diferentes como la llave para la fe del Antiguo Testamento. Eichrodt ha argüido en favor del concepto del pacto como el principio unificador. Hermann Schultz y más recientemente John Bright,9 han escogido el reino de Dios como el tema unificador. Ludwig Kohler encuentra la unidad del Antiguo Testamento en el concepto de Dios como “Señor” (Adon). Otros han sugerido la elección, el Éxodo, o la historia de salvación como temas unificadores. Ninguno de éstos han tenido un éxito notable cuando se ha hecho el intento de activarlos a través de toda la literatura.10

La idea central del Antiguo Testamento es de veras, la idea de Dios en toda su riqueza y profundidad. Pero el objeto del interés de Dios, el hombre, viene a flote inmediatamente-con la salvación, o redención como el propósito del pacto y del reino de Dios.

Dios y el hombre, en su relación redentiva, es el tema del Antiguo Testamento que se extiende hasta y a través del Nuevo.

II. LOS VALORES DE LA TEOLOGÍA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

En vista de que el Antiguo Testamento, según se admite, es prepa ratorio y proyectado hacia el Nuevo Testamento, ¿por qué es la preocupación especial con la teología del Antiguo Testamento un interés necesario? ¿En qué sentido es el Antiguo Testamento funda mental para la teología bíblica?

Muchas de las consideraciones dadas en la discusión de la unidad de la Biblia en el capítulo 1 se aplican aquí:

1. La teología del Antiguo Testamento es un fundamento sobre el que se edifica la teología del Nuevo Testamento. Cada Testamento tiene su énfasis característico. El énfasis del Antiguo Testamento es sobre la santidad de Dios. El énfasis del Nuevo Testamento es sobre el amor de Dios. Pero el Dios de la Biblia es, usando la feliz frase que Peter Forsyth usó y más tarde William Temple y H. Orton Wiley, el Dios del amor santo. Esto no es aceptar la tesis de Mar ciano de que el Dios del Nuevo Testamento es un Dios de amor y gracia, y que el Dios del Antiguo Testamento es meramente un Dios de ira y de justicia. Pero tal como Dentan lo expresó: “Es cierto que el Nuevo Testamento pone énfasis especial en los más benignos atributos de Dios, pero ellos mismos, de por sí, no constituyen una doctrina de Dios, y entresacados de su marco del Antiguo Testa mento, pueden llevar a un sentimentalismo teológico.”11

2. El Antiguo Testamento agrega algunas ideas distintivas a todo el campo de la teología cristiana. Incluye descripciones de la obra de Dios en la creación, su soberanía en la providencia y en la historia, las fuentes de la inclinación del hombre hacia el mal y a la destrucción propia, el reino de Dios y los principales esquemas de la piedad. “En casos en que el Nuevo Testamento nada dice sobre ciertos asuntos, se da por hecho que la enseñanza del Antiguo Testamento es válida todavía. Jesús no vino a destruir, sino a cumplir la ley y los profetas, y parece obvio que uno no puede esperar el comprender a Jesús o a sus primeros intérpretes a menos de que pueda uno primero entender la ley y los profetas.”12

3. La teología del Antiguo Testamento presenta nítidamente el carácter experiencial de todo pensamiento genuino acerca de Dios. Ayuda a mantener la teología equilibrada y sobre base segura. Es una teología de experiencia que resulta de los tratos de Dios con su pueblo-una teología que puede entenderse completamente sólo si se capta en fe y obediencia. La verdad se expresa en ejemplos concretos mucho más que en abstracciones. Peter Forsyth escribió, “lo trivial de tanta teología existente, antigua y reciente, es que ha sido desnudada de la oración y preparada en un vacío.”13

4. Dentan ofrece un provechoso sumario y conclusión bajo el título: “Valor Presente de la Disciplina.” Recalca cuatro puntos:

a. La teología del Antiguo Testamento puede ayudar en “com batir los desafortunados efectos de una indebida fragmentación de estudios bíblicos y ayudará a restaurar el sentido de unidad del Antiguo Testamento y de todas las Escrituras que se ha perdido por causa de un énfasis exagerado sobre los pequeños detalles de exége sis y sobre la fuente y forma del criticismo.”14 El mensaje y signifi cado de la Biblia como un todo, se pierde cuando sólo se estudian unos pasajes favoritos.

b. La teología del Antiguo Testamento puede ayudar a “restau rar el equilibrio perdido por la secularización creciente de los estu dios bíblicos.” Esto ha tenido la “tendencia a poner el mayor énfasis en los aspectos lingüista, arqueológico e histórico-cultural de la ciencia del Antiguo Testamento.” Por el otro lado, una teología sana del Antiguo Testamento “buscará llamar la atención del mundo erudito a lo que es central en el Antiguo Testamento y que por sí solo justifica la cantidad de tiempo y energía gastados en estudiarlo, viz., su concepto universal religioso.”15

c. El estudio de la teología del Antiguo Testamento puede ayudar a “restaurar un sentido para los valores que se han perdido en la teología moderna liberal cristiana, particularmente en relación con su tendencia a desplazar su naturaleza y sentimentalizar el carácter de Dios y poner un valor exagerado sobre la bondad y perfectabilidad del hombre.”16

d. La teología del Antiguo Testamento puede “corregir los excesos de ciertas teologías ‘biblicistas’ contemporáneas.” Dichos sistemas “se aferran a aspectos particulares de la religión del Antiguo Testamento tales como la Ira de Dios, la Idea de Castigo, y la Naturaleza Caída del Hombre y aislándolos de su contexto mayor, de hecho dan una impresión falsa del carácter del Dios del Antiguo Testamento y de los sentimientos característicos de la piedad he brea.”17 La teología del Antiguo Testamento puede estar de acuerdo con todos los elementos válidos de la fe de Israel y “así ayudar a mantener un equilibrio adecuado en el pensamiento teológico mo derno a medida que éste, con todo derecho, busca renovar su vita lidad extrayendo más profundamente de los manantiales de la religión bíblica.”18

III. LA REVELACIÓN QUE DIOS HACE DE SÍ MISMO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Es un axioma en el Antiguo Testamento que Dios se da a conocer a sí mismo a ciertos hombres escogidos en el contexto de su historia. Esta es una verdad jamás disputada. Se acepta como un hecho fundamental.

La revelación de sí mismo de Dios en las Escrituras se describe con el vocablo general revelación. “Revelación implica, para el Antiguo Testamento, los medios que Dios usa para hacer posible el conocimiento de Dios por los humanos. Por él mismo, el hombre no tiene un conocimiento de Dios: todo conocimiento de esa clase debe concedérsele a él por Dios, debe dársele a conocer. Esta comunica ción o notificación en la que Dios es autor se llama revelación.”19

El descubrimiento que Dios hace de sí mismo en el Antiguo Testamento no es, antes que nada, en declaraciones abstractas acerca de El. Es, primero que nada, el encuentro directo de Persona a persona. James G. S. S. Thomson ha escrito: “La revelación es un encuentro personal con el Dios viviente. En realidad, la revelación en el Antiguo Testamento debe comprenderse en términos de comu nión; comunión entre Dios quien está dándose a conocer existencialmente, y el hombre, a quien se le concede el descubrimiento que Dios hace de El mismo.”20

Aun más, es siempre Dios el que toma la iniciativa en tal en cuentro. No espera que el hombre lo busque. El primer encuentro divino-humano después de que el pecado entró al Jardín del Edén fue el llamado de Dios a Adán, “¿Dónde estás tú?” (Gn. 3:9). El Señor apareció a Abraham en tiempos y en formas completamente inesperadas (Gn. 12:1, 7). El dio a conocer su nombre y naturaleza a Moisés (Ex. 6:3). “El hecho de que Dios tenga compañerismo con el hombre se debe a su voluntad libre y a que es su primera y funda mental obra.”21 En un párrafo elocuente, Edward J. Young escribe:

No tratamos aquí con grupos de hebreos ignorantes y supers ticiosos que buscan a Dios, por si acaso lo encuentran. Tratamos aquí con lo que Dios mismo habló a estos hebreos. Ellos eran ignorantes; vivían en tinieblas; estaban bajo esclavitud. Pero eran recipientes de la luz. Para ellos, la Palabra de Dios vino despejando la oscuridad y destruyendo la ignorancia. No más tenían que ser como las naciones que los rodeaban, pues eran un pueblo peculiar. Podían saber la verdad acerca de Dios y acerca de su relación con El, pues a ellos se les habían confiado los oráculos mismos de Dios.22

Esta verdad se condensa en el título del libro de Abraham Heschel: “Dios, en Búsqueda del Hombre” (God in Search of Man). “Toda historia humana descrita en la Biblia puede condensarse en una frase, Dios en Búsqueda del Hombre,” dice Heschel.23 Lo que Dios dijo de sí mismo es verdad respecto a Dios desde el principio: “El Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había per dido” (Lc. 19:10).

IV. MODOS DE LA REVELACION

Dios se reveló a sí mismo en varias formas. “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas” (He. 1:1). El relato de esta revelación se encuentra en los escritos que juntos se conocen como las Escrituras. Los libros de la Biblia son ellos mismos inspirados y la fuente de verdad autoritativa acerca de Dios y de sus propósitos para el hombre.

A. En la Creación

Dios se revela a sí mismo en la creación (Sal. 19:1; 102:25; Am. 5:8).

Levantad en alto vuestros ojos,

y mirad quién creó estas cosas;

El saca y cuenta su ejército;

y a todas llama por sus nombres;

Ninguna faltará;

tal es la grandeza de su fuerza,

Y el poder de su dominio.

¿Por qué dices, oh Jacob.

y hablas tú, Israel:

Mi camino está escondido de Jehová,

y de mi Dios pasó mi juicio?

¿No has sabido, no has oído

que el Dios eterno es Jehová

El cual creó los confines de la tierra?

No desfallece ni se fatiga con cansancio,

y su entendimiento no hay quien lo alcance (Is. 40:26-28).

Que los cielos declaran la gloria de Dios no ha de entenderse como una forma del “argumento cosmológico”-el razonar desde la existencia del mundo hasta la existencia del Creador. Es más bien que en la naturaleza vemos la maravilla y el poder majestuoso de Dios que en otra forma se nos ha dado a conocer. No que Dios sea, sino cuán grande Dios es, lo que constituye el testimonio de la naturaleza. Como Thomson hace notar:

No que el Antiguo Testamento enseñe que por la naturaleza el hombre descubra a un Dios desconocido, sino más bien que el hombre ve más claramente al Dios que ya él conoce. En el Antiguo Testamento es el Dios de la revelación quien se ve en la naturaleza. El salmista ya conoce a Dios por sus actos redentores en la historia, pero en la naturaleza ve algo más de la gloria de Dios, al grado que está compelido a exclamar: “¡Oh, Dios, nuestro Dios, cuán excelente es tu nombre en toda la tierra!’24

B. Por sus Actos Poderosos en la Historia

Dios se revela a sí mismo en sus obras, particularmente en la his toria de su pueblo: “Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos” (Ex. 7:5; ver 16:6; 18:11; 1 R. 18:27-39; Is.45:3;Jer. 16:21; Mi. 6:5). No es un accidente que 14 de los 39 libros del Anti guo Testamento sean libros de historia-y a este número deben agregarse Jonás y Rut. En los libros proféticos, en Lamentaciones y en un buen número de Salmos, la historia es un tema de significado. Es el canon hebreo, los libros que describimos como históricos se conocen como “Los Primeros Profetas.” “El Antiguo Testamento sabe sólo acerca de un Dios que está activo en la historia.”25 Eric Sauer escribe:

La historia del mundo son los andamios para la historia de salva ción. No sólo tiene la revelación una historia, sino que la historia es una revelación. No es sólo una ‘obra’ sino una ‘palabra’ estimu lante de Dios. Es una velada develación que Dios hace de El mismo, quien a la vez que se revela, permanece al mismo tiempo un ‘Dios escondido,’ el ‘deus absconditus’ (el Dios escondido de Lutero). Es una esfera de poder, gracia y juicio del Dios de los mundos como gobernante de las naciones.26

C. Visiones

Dios se revela a sí mismo en visiones y apariciones visuales tanto a hombres como a mujeres. El Antiguo Testamento, como el Nuevo, sabe que “a Dios nadie lo ha visto” (Jn. 1:18; 5:37; Ex. 33:20). No obstante, hay ocasiones cuando, como a Moisés en el desierto de Sinaí, Dios permite una experiencia visual de su presencia: “Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Héme aquí” (Ex. 3:2-4; ver también Gn. 16:7-14; 18:1-22; Jos. 5:13-16; Jud. 2:1-5; Is. 6:1-8; Ez. 44:1-2). El ángel que aparece se identifica con el Dios que habla.

Tales apariciones divinas se conocen como “teofanías,” acomodando la naturaleza del Dios invisible a las limitaciones y necesidades de la experiencia humana. No hay un solo tipo de aparición. Carac terísticamente, se nos dice cómo principia la visión, pero no cómo termina. Pero cuando la visión ha cesado, el mensaje permanece- como cuando Isaías oyó la palabra del Señor diciendo “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” (6:8).

D. Por los Profetas y su Mensaje

Una forma principal de revelación divina en el Antiguo Testamento es por medio de los profetas y el mensaje que ellos dan en nombre de Dios. Esto se reconoce específicamente en Hebreos 1:1-2, “Hace mucho tiempo Dios habló a nuestros padres por medio de los profetas, pero la revelación que les dio fue fragmentaria y variada. Mas ahora, cuando el tiempo tal como lo conocemos está por terminar, ha hablado a uno cuya relación para con él mismo es de Hijo, el Hijo en cuya posesión entregó todas las cosas, y por cuya agencia él creó el presente mundo y el mundo venidero.”27

La introducción característica al mensaje del profeta es, “Así dice el Señor.” La mayoría de los “oráculos” en la literatura profé tica-esto es, aquellos pasajes en primera persona en que Dios habla verbatim a través de los labios del profeta-terminan con la fórmula “dice el Señor” (e.g. Am. 1:3-5, 6-8, 13-15; 2:1-3, etc.).

Lo que los profetas hablaron, siempre se le llama la palabra del Señor. Nunca es una palabra de Dios o palabras de Dios. La expresión “la palabra del Señor” (o “de Dios”) ocurre cerca de 400 veces en el Antiguo Testamento.28 Que Dios hable así al hombre, es testimonio adicional a la relación personal directa entre Dios y el hombre. Es por medio de palabras que los sentimientos más profun dos del corazón de uno pueden hallar eco en otro. Para el hombre bíblico más que el hombre típico moderno, las palabras estaban saturadas de poder.29 Dabar (“palabra”) significa el acto de Dios así como su palabra.

Por tanto, la revelación es “Proposicional” (por medio de pala bras) así como histórica (por medio de acciones). Consiste en afirmaciones así como en actos. Decir, “Revelación no es comunica ción sino comunión” es expresar una falsa desunidad. La comu nión entre personas siempre incluye comunicación, y el contenido de la comunicación se expresa en palabras.30

E. Por la Ley

Relacionada con la Palabra de Dios por medio de los Profetas es su revelación por medio de la ley. Las “leyes” del Antiguo Testamento se clasifican en varias formas, pero la mayor clasificación consiste en leyes con contenido moral (de las cuales el Decálogo es el mejor ejemplo), y las leyes para la reglamentación del culto y su adoración. “En la ley de Dios se revela a sí mismo decisivamente. El oír del hombre o no oír de esta revelación es cuestión de vida o muerte.”31

Fue acerca de la ley que Moisés dijo, “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar” (Dt. 30:19-20).

F. Por Símbolos Designados

En adición a otras formas, Dios se da a conocer por medio de símbolos especialmente designados de su presencia y poder con su pueblo-el Tabernáculo y más tarde el Templo, con sus altares, el arca del pacto, y la estructura del santuario. Aunque en forma in directa, estas representaciones fueron fuentes importantes de cono cimiento acerca de lo divino.32

G. En las Escrituras como un Todo

Todas las religiones principales tienen sus escrituras, sus colecciones de escritos sagrados. Pero ninguna fe está más profundamente fun dada en el canon de escrituras inspiradas como lo es la fe de Israel. Aunque la doctrina bíblica total de la inspiración de las Escrituras se expresa en el Nuevo Testamento, tiene un fundamento en los escritos mismos del Antiguo Testamento.

El Antiguo Testamento habla de “este libro de la ley” (Dt. 29:21; 30:10; 31:26; Jos. 1:8); el “libro de esta ley” (Dt. 28:61); “el libro de la ley de Moisés” (Jos. 8:3 1; 23:6; 2 R. 14:6); “el libro de la ley” (Jos. 8:34); y “el libro de Moisés” (2 Cr. 25:4) en vocablos que reconocen su autoridad completa.

“El libro de la ley del Señor” (2 Cr. 17:9) se usó en el tiempo de Josafat para enseñar al pueblo. El rollo descubierto en el templo por Hilcías el sacerdote, se describe como “el libro de la ley” (2 R. 22:8, 11), “el libro del pacto” (2 R. 23:2, 21; 2 Cr. 34:30), “el libro de la ley de Jehová dada por Moisés” (2 Cr. 34:14), y “el libro de Moisés” (2 Cr. 35:12). Cuando su identidad se reconocía, su auto ridad era incuestionable.

Esdras habla del “libro de Moisés” (6:18). “El libro de la ley de Moisés” y “el libro de la ley de Dios” se usan en pasajes paralelos en Nehemías 8:1, 3, 8, 18; 9:3. Nehemías 13:1 identifica Deuterono mio 23:3-5 como procediendo del “libro de Moisés.” “La ley de Moisés” se menciona en 1 Reyes 2:3 y en Daniel 9:13. En cada caso se da por hecho la responsabilidad de la conducta humana a la voluntad expresa de Dios.

La palabra de Dios no sólo fue hablada por los profetas, sino que también fue escrita (Ex. 34:27; Dt. 31:19; Is. 8:1-2; Jer. 30:2; 36:2, 17, 28; Hab. 2:2) para preservarse como anal permanente “en un libro.” Fue un evento histórico-la victoria sobre los amalecitas -lo que ocasionó la primera mención de que se escribiera como “un memorial” para el futuro (Ex. 17:14; ver Dt. 17:18; 31:24; 1 S. 10:25; 1 Cr. 29:29; Neh. 8:5). Las frecuentes referencias por todo el Antiguo Testamento a los mandamientos, el pacto, la ley, los juicios o preceptos del Señor, demuestran con claridad que éstos eran conocidos en una forma relativamente permanente (Sal. 19:7-11; 119).

V. REVELACIÓN EN FORMA PROGRESIVA

La revelación de Dios en el Antiguo Testamento no fue dada toda a la vez. Fue progresiva en carácter. Esto no quiere decir que las fases iniciales de la revelación dejaran de ser verídicas. Significa que eran incompletas. Dios agregó a la suma de conocimiento acerca de él mismo, según la mente y la madurez del hombre podían comprenderla.

Un ejemplo de la naturaleza progresiva de la revelación se nota en Exodo 6:3-“Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre (o en el significado de mi nombre) JEHOVA no me di a conocer a ellos.” El mismo Dios que guió a los patriarcas más tarde, agregó importantes verdades acerca de sí mismo en su aparición ante Moisés. El punto culminante de la autorevelación divina descansa en más allá de lo que el Antiguo Testamento incluye. Se encuentra en Cristo (He. 1:1-4-pasaje que da validez y que se mueve más allá del Antiguo Testamento).

Pero aunque las fases iniciales de la revelación eran incomple tas, no dejaban de ser importantes. La tabla de multiplicación no es la totalidad de las matemáticas, pero las matemáticas nunca dejan de usar la tabla de multiplicación. El principio de una frase no es toda la frase; pero sí es esencial al significado del todo.

Aunque la autocomunicación divina tal como se pergeñó en las Escrituras, estaba acondicionada históricamente, sirve en el presente como medio por el cual Dios todavía confronta al hombre en juicio y redención. John Marsh tocó una auténtica nota cuando dijo:

Lo que necesita clarificarse es que la Biblia, como un archivo de eventos del pasado, funciona ahora bajo la iluminación del Espíritu, como los eventos funcionaron en ese entonces, como los medios designados por los que los hombres se encuentran con el siempre vivo Dios. El se imparte de sí mismo a nosotros hoy día, por medio de lo que ha hecho en el pasado, y esto eleva tanto el pasado como el presente fuera de los confines de una mera tempo ralidad y sucesión, poniéndolos en una relación vital respecto a Dios quien mora en la eternidad.33

VI. REVELACIÓN COMO ENCUENTRO

Los primeros capítulos del Génesis dan por sentado que el conoci miento de Dios viene a través de un encuentro con Dios.

A. El Significado del Conocimiento

El término hebreo yada, “conocer,” no significa conocimiento por medio del raciocinio. Es más bien un conocimiento por la experien cia directa. Yada es la palabra usada para describir la relación más íntima en la vida humana (Gn. 4:1, 17, 25, passim). En relación al conocimiento de Dios, es confrontando su amor o su ira en los eventos concretos de la vida. Conocer a Dios en un sentido verdadero es tener compañerismo con El. Es conocerlo por “medio de un contacto con” El, antes que “conocer acerca de El.”34

“El Dios de la Biblia,” como Pascal hizo notar, “no es el Dios de los filósofos, sino el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios que se revela a sí mismo en la historia como Salvador, cuya presen cia se experimenta por toda una línea de personas privilegiadas y místicos.”35

Por tanto, hay un contraste definido entre lo que el “conoci miento” significa para el que vive en el occidente en la tradición griega, y lo que se quiso decir para el hombre bíblico. Para la mente occidental, el conocimiento resulta del análisis, explicación de causas y condiciones y relación del objeto de cognición con todo el campo de las ideas aceptadas. Para el hombre bíblico, conocimiento es “vivir en relación estrecha con Algo o alguien: causando esta rela­ción lo que se llama comunión… Cuando Pedro niega a Cristo y dice, ‘No conozco al tal hombre’ niega que haya habido una relación entre él y Cristo.”36

El conocimiento de Dios en un marco bíblico, no se interesa en teorías acerca de la naturaleza de Dios. No es ontológico, sino existencial-“vida en una relación verdadera con Dios.”37 Es un conocimiento que resulta de hacer la voluntad de Dios. Un cierto pasaje de William Temple, que se cita con frecuencia, expresa esta verdad:

En la tradición hebreo-cristiana, Dios se revela como amor santo y justicia, demandando rectitud en la vida. La verdadera aceptación de esta revelación no es sólo un asentimiento intelectual: es sumisión de la voluntad. Y ésta debe ser sumisión a la revelación tal como se recibe personalmente, no sólo a lo que otro escribió. Toda revelación de Dios es una demanda, y la manera de tener un conocimiento de Dios es por medio de la obediencia. Es imposible tener un conocimiento de Dios en la misma forma que tenemos cono cimiento de las cosas, porque Dios no es una cosa. Sólo podemos conocer a una persona por la comunión directa del intercurso sincero; y Dios es personal. Pero además de esto, es Creador, de manera que la comunión del hombre con Dios es comunión de criatura con Crea dor; es adoración en obediencia, de otra manera no existe.38

No obstante, el conocimiento de Dios por el hombre del Antiguo Testamento puede adjudicarse sólo con una medida de humildad. Alan Richardson ha notado que “la mente hebrea no compartía el optimismo de los griegos del período clásico respecto a la posibilidad del conocimiento del hombre de una realidad última.”39 Los filósofos griegos, quienes aseguraban que el valor más alto del hombre era conocer, creían que era posible que el hombre comprendiera cogni­tivamente lo que constituye la realidad última o el ser último. Los hebreos, por el otro lado, rechazaban la contemplación intelectual como medio para “conocer” el ser último. Continuamente declara ban que la obediencia a los mandamientos revelados de Dios hace posible el conocimiento de Dios. Este énfasis, por tanto, pesa sobre la acción obediente antes que sobre una visión mística o especula ción filosófica, sobre reciprocidad antes que sobre reflexión, sobre “oír” antes que sobre “ver.”40

De entre todos los hombres de su tiempo, los profetas estaban más interesados en el conocimiento de Dios. Su interés no era académico, sino moral y religioso. En las situaciones dadas de sus vidas, discernieron que su pueblo no poseía un conocimiento real de Dios. Así es como Isaías declara en palabras descriptivas sin paralelo, “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (Is. 1:3).

Usando las dificultades de su propio matrimonio para simboli zar la condición trágica espiritual de Israel, Oseas concluye que “no hay… conocimiento de Dios en la tierra” (4:1). Hablando en nombre de Yahweh, el mismo profeta escribe, “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos” (6:6).

Al contemplar el futuro hacia una nueva edad y al estableci miento de un nuevo pacto, Jeremías profetiza: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová” (Jer. 31:34; ver Is. 11:9; 33:6).

Obviamente, como notamos de los contextos de entre los cuales se han entresacado estos pasajes, existe una relación entre la obe diencia y conocimiento. Si el pueblo obedece los mandamientos de Yahweh, ellos lo “conocerán.” Estas conclusión aparece con clari dad excepcional en las palabras de Jeremías: “¿No comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien? El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Jehová” (22:15b-16). Richardson con cluye: “El conocimiento de Dios es una hebra de cuatro partes que une la obediencia a la voluntad de Dios, adoración de su nombre, la justicia social y la prosperidad nacional; per contra, la ignorancia de Dios deletrea desobediencia, idolatría, injusticia social y desastre nacional.”41

Los estudios etimológicos deben usarse con cuidado cuando se trata de autenticar puntos de vista en temas bíblicos.42 Pero aun después de mucho análisis cuidadoso y evaluación, un estudio del término hebreo yada (“conocer”) sostiene el punto de vista de que el conocimiento de Dios para el escritor hebreo no es contem plativo ni especulativo. Yada significa el conocimiento de relación entre personas antes que conocimiento de análisis lógico o razona miento.

Tal como hemos visto, este verbo se emplea para denotar el acto sexual entre esposo y esposa, como en este caso de Génesis 4:1: “Conoció [yada] Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín.”43 La intimidad del acto sexual permite “el conocer más activo y satisfactorio que existe” en la relación marital.

Por tanto, cuando el escritor hebreo se refiere al “conocimiento de Dios”, habla del conocimiento en un sentido especial. No está hablando de un conocimiento de la esencia enternal de Dios. Más bien, es un “conocimiento de su reclamación, sea que esté presente en mandamientos directos o que esté contenida en su gobierno. En esa forma es un reconocimiento respetuoso y obediente del poder, gracia y demanda de Dios. Esto quiere decir que el conocimiento no se considera en términos de posesión de información. Se posee sola mente en su ejercicio o actualización.”44

El escritor hebreo habla del conocer que viene cuando Dios entra a una relación personal con Israel en tal forma que demuestra su amor y misericordia. En un encuentro tal, nace y se nutre la confian za en Dios como el Señor soberano, resultando la adoración hacia El como el verdadero y único Dios. Richardson comenta: “Desobede cer a Dios es rehusar entrar en la relación que El tan misericordiosa mente ha hecho posible, de aquí que signifique quedar ignorante respecto a El.”45 Esencialmente, el conocimiento de Dios para el hebreo constituye su redención personal, punto hacia el cual volveremos después.

B. Las Limitaciones del Conocimiento

No se da por hecho ni se presume que el conocimiento de Dios en el Antiguo Testamento sea completo o perfecto. Hay un equilibrio muy delicado entre seguridad y reticencia. Aun en la autorevelación íntima de Dios, hay un sentido de misterio acerca de lo Divino. La adoración combina el conocimiento de Dios con el temor santo en la presencia de la santidad indescriptible y de la luz (Ex. 33:13-23).

Las limitaciones en el conocimiento que el hombre tiene de Dios se deben tanto a los límites necesarios de todo conocimiento humano como a la grandeza de Dios. Dios es demasiado grande para conte nerse en las mentes de los seres humanos finitos. La pregunta retórica de Zophar condensa el punto de vista del Antiguo Testamento en este punto: “¿Descubrirás los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfec ción del Todopoderoso?” (Job 11:7). Y Job mismo dice que toda naturaleza revela que “estas cosas son sólo los bordes de sus caminos; ¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?” (Job 26:8-14). Su entendimiento no se puede medir y Dios mismo dice, “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamien tos” (Is. 55:9; ver 45:15, 28; Sal. 139:6; 145:3).

No obstante, el Antiguo Testamento nunca se rinde ante el tipo de agnosticismo que asegura que por cuanto no podemos saber o conocer no hay nada qué conocer acerca de Dios y que por cuanto lo finito no puede conceptuar lo infinito, no podemos estar seguros de que sabemos o conocemos algo. El Infinito tiene maneras de darse a conocer a sus criaturas en tal forma y medida como ellos necesitan conocerlo. De otra manera no sería infinito.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1Edward J. Young, The Study of Old Testament Theology Today (Nueva York: Fleming H. Revell Co., 1959), p. 3.

2Th C. Vriezen, An Outline of Old Testament Theology (Boston: Charles T. Branford Co., 1958), p. 132.

3Ibid., original en cursiva.

4Preface to OT Theology, p. 105.

5Ibid., p. 108.

6Otherworldliness and the New Testament (Nueva York: Harper and Brothers, 1954), p. 53.

7Theology of the Old Testament. traducido por J. A. Baker (Filadelfia: The Westminster Press, 1961), 1:5 17.

8Snaith, Distinctive Ideas, p. 112 nota de pie.

9The Kingdom of God: The Biblical Concept and Its Meaning for the Church (Nueva York: Abingdon Press, 1953).

10Cf. la investigación de Dentan, Preface to OT Theology. pp. 117-120; Gerhard F. Hasel, OT Theology: Basic issues, pp. 49-63.

11Preface to OT Theology, pp. 99-l00.

12Ibid., p. 99.

13The Cure of Souls: An Anthology of P. T Forsyth’s Practical Writings, ed. Harry Escott (Grand Rapids, Mich.: William B. Eerdmans Publishing Co., 1971), p. 25.

14Preface to OT Theology, p. 123; original en cursiva.

15Ibid., pp. 123-124; original en cursiva.

16Ibid p. 124; original en cursiva.

17Ibid.; original en cursiva.

18Ibid., p. 125.

19Kohler, OT Theology, p. 99; original en cursiva.

20James G. S. S. Thomson, The Old Testament View of Revelation (Grand Rapids, Mich.: William B. Eerdmans Publishing Co., 1960), p. 9.

21Kohler, OT Theology, p. 59.

22OT Theology Today, p. 85.

23Abraham Heschel, God in Search of Man (Nueva York: Farrar,Straus, 1955), p. 136.

24OT View of Revelation, pp. 25-26.

25Kohler, OT Theology, p. 92.

26The Dawn of World Redemption. traducido por G. H. Lang, prólogo por F. F. Bruce (Grand Rapids, Mich.: William B. Eerdmans Publishing Co., 1952), p. 94; original en cursiva.

27William Barclay, The New Testament: a New Translation. 2. vols., “The Letters and the Revelation” (Londres: Collins, 1969), 2:173.

28Ibid., p. 245, n.; Thomson, OT View of Revelation, p. 57.

29Vriezen, Outline of OT Theology, p. 253.

30Clowney, Preaching and Biblical Theology, pp. 26-27.

31Kohler, OT Theology. p. 110; original en cursiva.

32Ibid., p. 120 ss.

33The Fulness of Time, p. 9; citado por Theodore R. Clark, Saved by His Life: A Study of the New Testament Doctrine of Reconciliation and Salvation (Nueva York: The Macmillan Co., 1959), pp. 129-130.

34Schultz, OT Theology. 2:100-102; A. B. Davidson, Theology of the OT. pp. 30-36, 73-82; y Jacob, Theology of the OT, pp. 37-38.

35Citado por Albert Gelin, The Key Concepts of the Old Testament, traducido por George Lamb (Nueva York: Sheed and Ward, 1955), p. 16.

36Ibid p. l29.

37Nature, Man and God (Londres: Macmillan, Ltd., primera edición, 1934), p. 354.

38Ibid.; cursiva en el original.

39An Introduction to the Theology of the New Testament (Nueva York: Harper and Brothers, Publishers, l958), p. 39.

40Ibid.

41Ibid.

42Cf. James Barr, The Semantics of Biblical Language, (Oxford: University Press, 1961), pp. 158-59.

43Cf. Génesis 4:17, 25; Números 31:18, 35; Jueces 21:12; et al.

44Rudolf Bultmann, “ginosko, et al.”, Theological Dictionary of the New Testament, ed. Gerhard Kittel (Grand Rapids: Mich.: William B. Eerdmans Publish ing Co., 1964), 1:698; de aquí en adelante se cita como TDNT.

43Theology of the NT. pp. 40-41.

copiado de http://wesley.nnu.edu/espanol/DIOS_HOMBRE_Y_SALVACION/LIBRO_I.htm

La existencia de Dios y el Respeto a su persona Parte 2

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Natalie Carley – Antropologia Teologica

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Institución de la religión cristiana de Juan Calvino Tomo 2

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Institucion de la religion cristiana de Juan Calvino tomo I

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La Ley y la Gracia

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Hablando de Escatología

Hablando de Escatología

Posted: 09 Oct 2009 03:07 AM PDT

Intorducción:

Seguimos con los temas escatologicos. Acá publico un interesante artículo del DR. EDUARDO FLORES, de sujetosalaroca.org. Espero les sea de bendición y permita el intercambio edificativo de opiniones y continúo con este tema de la segunda venida del Señor que venía tratando, que me parece sumamente interesante.

Sin ser dogmático, me inclino a pensar en la opción premilenarista histórica, ya que no me parece que el milenio deba ser interpretado simbólicamente. Prefiero la intepretación literal de este asunto, ya que la otra es la escuela alegórica, que proviene de Alejandria.

Dios el Hijo: Su Encarnación

Dios el Hijo: Su Encarnación 

por Lewis Sperry Chafer

Al considerar la encarnación deben de admitirse dos verdades importantes: 1) Cristo fue al mismo tiempo, y en un sentido absoluto, verdadero Dios y verdadero hombre; y 2) al hacerse Él carne, aun que dejó a un lado su Gloria, en ningún sentido dejó a un lado su deidad. En su encarnación Él retuvo cada atributo esencial de su deidad. Su total deidad y completa humanidad son esenciales para su obra en la cruz. Si Él no hubiera sido hombre, no podría haber muerto; si Él no hubiera sido Dios, su muerte no hubiera tenido tan infinito valor.

Juan declara (Jn. 1:1) que Cristo, quien era uno con Dios y era Dios desde toda la eternidad, se hizo carne y habitó entre nosotros (1:14). Pablo, asimismo, declara que Cristo, quien era en forma de Dios, tomó sobre sí mismo la semejanza de hombres (Fil. 2:6-7); «Dios fue manifestado en carne» (1 Ti. 3:16); y Él, quien fue la total revelación de la gloria de Dios, fue la exacta imagen de su persona (He. 1:3). Lucas, en más amplios detalles, presenta el hecho histórico de su encarnación, así como ambos su concepción y su nacimiento (Lc. 1:26-38; 2:5-7).

La Biblia presenta muchos contrastes, pero ninguno más sorprendente que aquel que Cristo en su persona debería ser al mismo tiempo verdadero Dios y verdadero hombre. Las ilustraciones de estos contrastes en las Escrituras son muchas: Él estuvo cansado (Jn. 4:6), y Él ofreció descanso a los que estaban trabajados y cargados (Mt. 11:28); Él tuvo hambre (Mt. 4:2), y Él era «el pan de vida» (Jn. 6:35); Él tuvo sed (Jn. 19:28), y Él era el agua de vida (Jn. 7:37). Él estuvo en agonía (Lc. 22:44), y curó toda clase de enfermedades y alivió todo dolor. Aunque había existido desde la eternidad (Jn. 8:58), Él creció «en edad» como crecen todos los hombres (Lc. 2:40). Sufrió la tentación (Mt. 4:1) y, como Dios, no podía ser tentado. Se limitó a sí mismo en su conocimiento (Lc. 2:52), aun cuando Él era la sabiduría de Dios.

Refiriéndose a su humillación, por la cual fue hecho un poco menor que los ángeles (He. 2:6-7), Él dice: «Mi Padre es mayor que yo» (Jn. 14:28); y «Yo y el Padre uno somos» (Jn. 10:30), y «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn. 14:9). Él oraba (Lc. 6:12), y Él contestaba las oraciones (Hch. 10:31). Lloró ante la tumba de Lázaro (Jn. 11:35), y resucitó a los muertos (Jn. 11:43). Él preguntó: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?» (Mt. 16:13), y «no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre» (Jn. 2:25). Cuando estaba en la cruz exclamó: «Dios mío, Dios mio, ¿por qué me has desamparado?» (Mr. 15:34). Pero el mismo Dios quien así clamó estaba en aquel momento «en Cristo reconciliando al mundo a sí» (2 Co. 5:19). Él es la vida eterna; sin embargo, murió por nosotros. Él es el hombre ideal para Dios y el Dios ideal para el hombre. De todo esto se desprende que el Señor Jesucristo vivió a veces su vida terrenal en la esfera de lo que es perfectamente humano, y en otras ocasiones en la esfera de lo que es perfectamente divino. Y es necesario tener presente que el hecho de su humanidad nunca puso límite, de ningún modo, a su Ser divino, ni le impulsó a echar mano de sus recursos divinos para suplir sus necesidades humanas. Él tenía el poder de convertir las piedras en pan a fin de saciar su hambre; pero jamás lo hizo.

A. EL HECHO DE LA HUMANIDAD DE CRISTO

1. La humanidad de Cristo fue determinada antes de la fundación del mundo (Ef. 1:4-7; 3:11; Ap. 13:8). El principal significado del tipo del Cordero está en el cuerpo físico que se ofrece en sacrificio cruento a Dios.

2. Cada tipo y profecía del Antiguo Testamento concerniente a Cristo, anticipa el advenimiento del Hijo de Dios en su encarnación. 

3. El hecho de la humanidad de Cristo se ve en la anunciación del ángel a María y en el nacimiento del Niño Jesús(Lc. 1:31-35). 

4. La vida terrenal de Cristo revela su humanidad: 1) Por sus nombres: «el Hijo del hombre», «el Hijo de David», u otros semejantes; 2) por su ascendencia terrenal: Se le menciona como «el primogénito de María» (Lc. 2:7), «la descendencia de David» (Hch. 2:30; 13:23), «la descendencia de Abraham» (He. 2:16), «nacido de mujer» (Gá. 4:4), «vástago de Judá» (Is. 11:1); 3) por el hecho de que Él poseía cuerpo, y alma, y espíritu humanos (Mt. 26:38; Jn. 13:21; 1 Jn. 4:2, 9); y 4) por las limitaciones humanas que Él mismo se impuso. 

5. La humanidad de Cristo se manifiesta en su muerte y resurreción. Fue un cuerpo humano el que sufrió la muerte en la cruz, y fue ese mismo cuerpo el que surgió de la tumba en gloriosa resurrección. 

6. La realidad de la humanidad de Cristo se ve también en su ascensión a los cielos y en el hecho de que Él está allí, en su cuerpo humano glorificado intercediendo por los suyos. 

7. Y en su segunda venida será «el mismo cuerpo» -aunque ya glorificado que adoptó en el milagro de la encarnación. 

B. LAS RAZONES BIBLICAS DE LA ENCARNACION

1. Cristo vino al mundo para revelar a Dios ante los hombres (Mt. 11:27; Jn. 1:18; 14:9; Ro. 5:8; 1 Jn. 3:16). Por medio de la encarnación, el Dios, a quien los hombres no podían comprender, se revela en términos que son accesibles al entendimiento humano.

2. Cristo vino a revelar al hombre. Él es el Hombre ideal para Dios, y como tal, se presenta como un ejemplo para los que creen en Él (1 P. 2:21), aunque no para los inconversos, pues el objetivo de Dios en cuanto a ellos no es meramente reformarlos, sino salvarlos. 

3. Cristo vino a ofrecer un sacrificio por el pecado. Por esta causa, Él da alabanza por su cuerpo a Dios, y esto lo hace en relación con el verdadero sacrificio que por nuestro pecado Él ofreció en la cruz (He. 10:1-10). 

4. Cristo se hizo carne a fin de destruir las obras del diablo (Jn. 12:31; 16:11; Col. 2:13-15; He. 2:14; 1 Jn. 3:8). 

5. Cristo vino al mundo para ser «misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere» (He. 2:16-17; 8:1; 9:11-12, 24). 

6. Cristo se hizo carne para poder cumplir el pacto davídico (2 S.7:16; Lc. 1:31-33; Hch. 2:30-31, 36; Ro. 15:8). Él aparecerá en su cuerpo humano glorificado y reinará como «Rey de reyes y Señor de señores», y se sentará en el trono de David su padre (Lc. 1:32; Ap. 19:16). 

7. Por medio de su encarnación, Cristo llegó a ser «Cabeza sobre todas las cosas y de la iglesia», la cual es la Nueva Creación, o sea, la nueva raza humana (Ef. 1:22). En la encarnación, el Hijo de Dios tomó para sí, no solamente un cuerpo humano, sino también un alma y un espíritu humanos. Y poseyendo de este modo tanto la parte material como la inmaterial de la existencia humana, llegó a ser un hombre en todo el sentido que esta palabra encierra, y a identificarse tan estrecha y permanentemente con los hijos de los hombres, que Él es correctamente llamado «el postrer Adán»; y «el cuerpo de la gloria suya» (Fil. 3:21) es ahora una realidad que permanece para siempre. 

El Cristo que es el Hijo Eterno, Jehová Dios, fue también el Hijo de María, el Niño de Nazaret, el Maestro de Judea, el Huésped de Betania, el Cordero del Calvario. Y un día se manifestará como el Rey de gloria, así como ahora es el Salvador. de los hombres, el Sumo Sacerdote que está en los cielos, el Esposo que viene por su Iglesia, y el Señor.

PREGUNTAS

1. ¿Qué dos verdades importantes deben destacarse en el estudio de la encarnación del Hijo de Dios?

2. Por qué es importante sostener ambas cosas: la completa deidad y la completa humanidad de Cristo?

3. ¿Qué evidencia hay de que Cristo tenía una total humanidad?

4. ¿Qué evidencia hay de que Cristo tuvo experiencias humanas normales?

5. ¿Cómo se sostiene el hecho de su deidad aun cuando Cristo estuvo en la tierra?

6. ¿Cómo está relacionada la encarnación con la revelación de Dios al hombre?

7. ¿Cómo está relacionada la encarnación con el sacrificio de Cristo por el pecado?

8. ¿Cuál es la relación de la encarnación con respecto a destruir las obras del diablo?

9. ¿Cómo se relaciona la encarnación de Cristo con su oficio de Sumo Sacerdote?

10. ¿Cuál es la relación del pacto davídico con la encarnación?

11. ¿Cómo se relaciona la posición de Cristo como Cabeza sobre la iglesia con respecto a la encarnación?

Fuente: http://www.seminarioabierto.com/doctrina108.htm

Dios el Padre

Dios el Padre

por Lewis Sperry Chafer

A. EL PADRE COMO LA PRIMERA PERSONA

Se indica que hay tres Personas en la Trinidad -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo-y que ellas son un solo Dios.

¿Qué es la teología sistemática?

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.Ro. 6:23

¿Qué es la teología sistemática?

La palabra “teología” viene de dos palabras griegas que significan “Dios” y “palabras”. Combinadas, la palabra “teología” significa “estudio de Dios”. Sistemático se refiere a algo que es puesto bajo un sistema. Teología sistemática es por lo tanto, la división de la teología bajo sistemas que explican sus diversas áreas. Por ejemplo, muchos libros de la Biblia dan información acerca de los ángeles. La teología sistemática toma toda la información sobre los ángeles de todos los libros de la Biblia, y la organiza dentro de un sistema – angelología. Eso es de lo que trata la teología sistemática – organizar las enseñanzas de la Biblia en sistemas de categorías.

La Teología Propia es el estudio de Dios el Padre. Cristología es el estudio de Dios el Hijo, el Señor Jesucristo. Pneumatología es el estudio de Dios el Espíritu Santo. Bibliología es el estudio de la Biblia. Soteriología es el estudio de la salvación. Eclesiología es el estudio de la iglesia. Escatología es el estudio del fin de los tiempos. Angelología es el estudio de los ángeles. Demonología cristiana es el estudio de los demonios desde una perspectiva cristiana. Antropología cristiana es el estudio de la humanidad. Hamartiología es el estudio del pecado.

La teología bíblica es el estudio de cierto libro (o libros) de la Biblia, enfatizando los diferentes aspectos de la teología en la que se enfoca. Por ejemplo, el Evangelio de Juan es muy Cristológico puesto que se enfoca mucho en la deidad de Cristo (Juan 1:1,14; 8:58; 10:30; 20:28). La teología Histórica es el estudio de doctrinas y cómo éstas se han desarrollado a través de los siglos de la iglesia cristiana. La teología Dogmática es un estudio de las doctrinas de ciertos grupos cristianos que tienen doctrina sistematizada, por ejemplo la teología Calvinista y la teología Dispensacional. La teología Contemporánea es el estudio de doctrinas que se han desarrollado o que han captado la atención en tiempos recientes. La teología Sistemática es una importante herramienta para ayudarnos a comprender y estudiar la Biblia de manera organizada.

Fuente: http://www.gotquestions.org/Espanol/teologia-sistematica.html

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La Trinidad de Dios

La Trinidad de Dios

por Lewis Sperry Chafer

A. EL CREER EN LA EXISTENCIA DE DIOS

La creencia de que existe un ser divino mucho más grande que el hombre, ha sido común en todas las culturas y civilizaciones. Esto se debe, en parte, al hecho de que el hombre razona que tiene que existir una explicación para nuestro mundo y para la experiencia humana y que sólo un ser superior al hombre serviría para poder explicarlo. El hombre, intuitivamente, por su propia naturaleza religiosa, propende a buscar un ser que de algún modo es mucho más alto y superior a él. Esto también puede ser explicado, en parte, por la obra del Espíritu Santo en el mundo y que se extiende a toda criatura, una obra que se designa en Teología como gracia común, en contraste con la obra especial del Espíritu relacionada con la salvación del hombre. El moderno fenómeno de muchos que afirman ser ateos surge de la perversión de la mente humana y la negación de que es posible cualquier explicación racional del universo. De acuerdo con esto, la Biblia declara que un ateo es un loco estúpido (Sal. 14:1).

Ordinariamente, el hombre no busca pruebas de su propia existencia, ni de la existencia de las cosas materiales, que reconoce por sus sentidos. Aunque Dios es invisible en su persona, su existencia es tan evidente que los hombres por lo general no requieren pruebas para el hecho de Dios. La duda de la existencia de Dios es debida evidentemente a la perversidad del propio hombre, a su ceguera y a la influencia satánica. La evidencia de la existencia de Dios en la creación es tan clara que el rechazarla es el fundamento de la condenación del mundo pagano, que no ha escuchado el Evangelio. Según Romanos 1:19-20, es «porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó, porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas».

La revelación de Dios mediante los profetas, antes de que la Escritura fuese escrita, y la revelación procedente de la Escritura, ha penetrado, en cierto grado, la conciencia total del hombre hoy día. Aunque el mundo, en general, está ignorante de la revelación escriturística, algunos conceptos de Dios han penetrado en el pensamiento de todo el mundo, de tal forma que la creencia en una especie de Ser superior es generalmente cierta incluso entre hombres a quienes no ha llegado directamente la Escritura.

Aunque los antiguos filósofos griegos ignoraron la revelación bíblica, no habiéndoles sido familiar, hicieron, sin embargo, algunos intentos para explicar nuestro universo sobre la base de un Ser superior. Varios sistemas de pensamiento han evolucionado: 1) el politeísmo; es decir, la creencia en muchos dioses; 2) hilozoísmo, que identifica el principio de la vida encontrado en toda la creación como siendo Dios mismo; 3) materialismo, que arguye que la materia funciona por sí misma de acuerdo con una ley natural y no es preciso ningún dios para su funcionamiento, teoría que apoya el moderno evolucionismo; y 4) panteísmo, que sostiene que Dios es impersonal e idéntico con la propia Naturaleza, y que Dios es inmanente, pero no trascendente. Existen, así, muchas variantes de tales conceptos respecto a Dios.

Argumentando en favor de la existencia de Dios, procediendo de los hechos de la creación, aparte de la revelación de la Escritura, pueden observarse cuatro clases generales o líneas de razón: 1) El argumento ontológico; sostiene que Dios tiene que existir, porque el hombre universalmente cree que existe. Esto, a veces, es llamado un argumento a priori. 2) El argumento cosmológico; mantiene que todo efecto necesita tener una causa suficiente, y, por tanto, el universo, que es un efecto, tiene que haber tenido un Creador como causa. Implicada en este argumento está la complejidad de un universo ordenado, que no pudo haber tenido existencia accidente. 3) El argumento teológico; resalta que cada diseño tiene que haber tenido un diseñador, y como la totalidad de la creación está intrincadamente diseñada e interrelacionada, tuvo, por tanto, que haber tenido un gran diseñador. El hecho de que todas las cosas funcionen juntas, indica que este diseñador ha tenido necesariamente que haber sido uno de infinito poder y sabiduría. 4) El argumento antropológico; arguye que la naturaleza y existencia del hombre resulta absolutamente inexplicable de no ser por la creación de Dios, quien tiene una naturaleza similar, pero mucho mayor que la del hombre. Implicado en este argumento está el hecho de que el hombre tiene intelecto (capacidad para pensar), sensibilidad (capacidad para sentir) y voluntad (capacidad para realizar la elección moral). Tal extraordinaria capacidad apunta hacia el Uno que tiene similares pero mucho mayores capacidades y que ha creado al hombre.

Aunque estos argumentos en favor de la existencia de Dios tienen considerable validez y el hombre puede ser justamente condenado por rechazarlos (Ro. 1:18-20), no han sido suficientes para llevar al hombre en la apropiada relación con Dios o producir una fe real en Dios, sin la asistencia de la completa revelación de Dios, confirmando todos los hechos encontrados en la Naturaleza, pero añadiendo a la revelación natural muchas verdades que ésta no hubiera desvelado por sí.

B. LA UNIDAD DE LA DIVINA TRINIDAD

En general, el Antiguo Testamento recalca el énfasis de la unidad de Dios (Ex. 20:3; Dt. 6:4; Is. 44:6), un hecho que también se enseña en el Nuevo Testamento (Jn. 10:30; 14:9; 17:11, 22, 23; Col. 1:15). Tanto en el Antiguo como en una gran parte del Nuevo Testamento también se indica que Dios existe como una Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Muchos creen que la doctrina de la Trinidad está implícita en el uso de la palabra Elohim, como un nombre para Dios, y que está en una forma plural y parece referirse al Dios trino y uno.

En los principios del Génesis hay referencias al Espíritu de Dios, y los pronombres personales en plural se usan para Dios como en el Génesis 1:26; 3:22; 11:7. Frecuentemente, en el Antiguo Testamento hay distinción dentro de la naturaleza de Dios, en términos de Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Isaías, en 7:14, habla del Hijo como Emanuel, «Dios con nosotros», que tiene que ser distinto del Dios Padre y del Espíritu. Este Hijo es llamado, en Isaías 9:6, «Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz>.

En el Salmo 2:7, Dios Padre, referido como «Yo», indica que es su propósito tener a su Hijo como el supremo soberano sobre la tierra. Por lo mismo que el Padre y el Hijo quedan distinguidos, así Dios también se distingue del Espíritu Santo, como en el Salmo 104:30, donde el Señor envía a su Espíritu. A estas evidencias hay que añadir todas las referencias del Ángel de Jehová, que señala las apariciones del Hijo de Dios en el Antiguo Testamento como uno enviado por el Padre, y referencias al Espíritu del Señor, como el Espíritu Santo, distinto del Padre y del Hijo.

A esas evidencias del Antiguo Testamento el Nuevo añade una revelación adicional. Aquí, en la persona de Jesucristo, está el Dios Encarnado, concebido por el Espíritu Santo, y, con todo, Hijo de Dios, el Padre. En el bautismo de Jesús, la distinción de la Trinidad se hace evidente con Dios Padre hablando desde los cielos, el Espíritu Santo descendiendo como una paloma y esparciendo luz sobre El, y el propio Jesucristo bautizado (Mt. 3:16-17). Esas distinciones de la Trinidad se observan también en pasajes tales como Juan 14:16, donde el Padre y el Consolador quedan distinguidos del propio Cristo, y en Mateo 28:19, donde los discípulos son instruidos para bautizar a los creyentes «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».

Las muchas indicaciones que hay, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, de que Dios existe o subsiste como trino y uno, han conformado la doctrina de la Trinidad como un hecho central de todas las creencias ortodoxas, desde los principios de la iglesia hasta los tiempos más modernos. Cualquier desviación de esto se considera como un apartamiento de la verdad escriturística. Aunque la palabra «trinidad» no se da en la Biblia, los hechos de la revelación escriturística no permiten otra explicación.

Aunque la doctrina de la Trinidad es un hecho central, el núcleo de la fe cristiana está más allá de la comprensión humana y no tiene paralelo en la experiencia del hombre. La mejor definición es el sostener que, aunque Dios es uno, El existe en tres personas. Estas personas son iguales, tienen los mismos atributos y son igualmente dignas de adoración, culto y fe. Con todo, la doctrina de la unidad de la Divinidad está clara en el sentido de que no hay tres dioses separados, como tres seres humanos separados, tales como Pedro, Santiago y Juan. De acuerdo con esto, la verdadera fe cristiana no es un triteísmo, como creencia en tres dioses. Por otra parte, la Trinidad no tiene que ser explicada como tres modalidades de existencia, es decir, que un solo Dios se manifiesta a sí mismo en tres formas. La Trinidad es esencial para el ser de Dios y es más que una forma de la revelación divina.

Las personas de la Trinidad, aunque tengan iguales atributos, difieren en ciertas propiedades. De aquí que la Primera Persona de la Trinidad sea llamada Padre. La Segunda Persona es llamada el Hijo, como enviada por el Padre. La Tercera Persona es el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo. Esto es llamado en teología la doctrina de la procesión, y el orden no es nunca invertido, es decir, el Hijo nunca envía al Padre, y el Espíritu Santo nunca envía al Hijo. De la naturaleza de la unicidad de la Divinidad no existe ilustración o paralelo en la experiencia humana. Así pues, esta doctrina tiene que ser aceptada por la fe sobre la base de la revelación escriturística, incluso aunque esté más allá de toda comprensión y definición humanas.

C. LOS NOMBRES DE DIOS

En el Antiguo Testamento hay tres nombres atribuidos a Dios. El primer nombre, «Jehová> o «Yavé», es el nombre de Dios aplicado sólo al verdadero Dios. El primer nombre aparece en conexión con la creación en el Génesis 2:4, y el significado del nombre se define en el Éxodo 3:13-14 como «Yosoy el que soy>, es decir, el existente por sí mismo, el eterno Dios

El nombre más común para Dios en el Antiguo Testamento es Elohim, una palabra que es utilizada tanto para el verdadero Dios como para los dioses del mundo pagano. Este nombre aparece en el Génesis 1:1. Se ha debatido mucho este nombre, pero parece incluir la idea de ser el «Uno y Fuerte», el Ser que tiene que ser temido y reverenciado. A causa de estar en una forma plural parece incluir a la Trinidad, aunque pueda ser usado también en las Personas individuales de la Trinidad.

El tercer nombre de Dios en el Antiguo Testamento es Adonai, que comúnmente significa «dueño o señor», y es utilizado, no solamente de Dios como nuestro Dueño, sino también de los hombres que son amos sobre sus siervos. Con frecuencia se une a Elohin, como en Génesis 15:2; y cuando es usado así, recarga el énfasis del hecho de que Dios es nuestro Amo o Señor. Muchas combinaciones de estos nombres de Dios se encuentran a lo largo del Antiguo Testamento. El más frecuente es Jehová Elohim, o Adonai Elohim.

A estas combinaciones de los tres primitivos nombres de Dios hay que añadir muchos otros compuestos y que se encuentran en el Antiguo Testamento, tales como Jehová-jiré, que significa «el Señor proveerá» (Gn. 22:13-14); Jehová-rafah, «el Señor que sana» (Ex. 15:26); Jehová-nissi, «el Señor es nuestra bandera» (Ex. 17:8-15); Jehová-salom, «el Señor es nuestra paz» (Jue. 6:24); Jehová-sidkenu, «el Señor es nuestra justicia» (Jer. 23:6); Jehová-sama, «el Señor está presente» (Ez. 48:35).

En el Nuevo Testamento se encuentran títulos adicionales en donde la Primera Persona se distingue por «el Padre», la Segunda como «el Hijo» y la Tercera como «el Espíritu Santo». Estos títulos, por supuesto, se encuentran también en el Antiguo Testamento, pero son más comunes en el Nuevo. La discusión respecto a estos términos seguirá en los capítulos que tratan de las tres Personas de la Trinidad.

D. LOS ATRIBUTOS DE DIOS

En el Ser esencial de Dios hay ciertos atributos inherentes o cualidades esenciales de Dios. Tales atributos están eternamente mantenidos por el Dios Trino y Uno y son iguales para cada persona de la Divinidad. Incluído en dichos atributos está el hecho de que Dios es Espíritu (Jn. 4:24), Dios es vida (Jn. 5:26), Dios existe por sí mismo (Ex. 3:14), Dios es infinito (Sal. 145:3), Dios es inmutable o sin cambios (Sal. 102:27; Mal. 3:6; Stg. 1:17), Dios es la verdad (Dt. 32:4; Jn. 17:3), Dios es amor (1 Jn. 4:8), Dios es eterno (Sal. 90:2; Jer. 23:23-24), Dios es omnisciente (Sal. 147:4-5) y Dios es omnipotente (Mt. 19:26).

Otras variantes de tales atributos pueden verse en el hecho de que Dios es bueno, Dios es misericordioso y Dios es soberano. Todas las perfecciones están atribuidas a Dios de forma infinita, y sus obras, así como su Ser, son perfectos. El gran diseño y los detalles del universo son evidencia de su infinita grandeza y soberanía, su poder, su sabiduría. Su plan de Salvación, según está revelado en las Escrituras, es otra evidencia de su amor, su justicia y su gracia. Ningún aspecto de la creación es demasiado grande para que El tenga sobre todo lo existente un completo control, y ni siquiera el más pequeño detalle, incluso la caída de un gorrión, es demasiado pequeño para no quedar incluido en su plan soberano.

E. LA SOBERANIA DE DIOS

Los atributos de Dios ponen de manifiesto que Dios es lo supremo sobre todo lo existente. No queda nada sujeto a otro poder, autoridad o gloria y no está sujeto a ninguna entidad que sea superior a El. El representa la perfección hasta un grado infinito en cualquier aspecto de su Ser. El no puede jamás ser sorprendido, derrotado o disminuido. No obstante, sin sacrificar su autoridad o comprometer la realización final de su perfecta voluntad, Dios se ha complacido en dar a los hombres una medida de libertad y de elección, y para el ejercicio de esta elección Dios mantiene al hombre responsable.

A causa de estar el hombre, en su depravado estado, ciego e insensible a la obra de Dios, aparece claro en la Escritura que los hombres no deben apartarse de Dios, suprimiendo al Espíritu de sus corazones (Jn. 6:44; 16:7-11). Del lado humano, sin embargo, el hombre es responsable de su incredulidad y se le ordena que crea en el Señor Jesucristo con el objeto de que pueda ser salvado (Hch. 16:31). Es también verdad que en los asuntos de los hombres, especialmente de los cristianos, Dios actúa para que se cumpla su voluntad (Fil. 2:13). Con todo, El no fuerza a los hombres a que se entreguen a Dios, sino más bien les exhorta a que lo hagan (Ro. 12:1, 2).

El hecho de que Dios haya otorgado una cierta libertad al hombre no introduce un factor de incertidumbre en el universo, puesto que Dios se anticipa y conoce hasta el infinito todo lo que los hombres harán en respuesta a las influencias divinas y humanas y que se producen en sus vidas. Su soberanía, por tanto, se extiende infinitamente a todo acto, incluso si temporalmente ha de ser en el mal, por permitirlo, y que en última instancia todo redunda en que Dios pueda ser glorificado.

F. EL MANDATO DE DIOS

El propósito soberano de Dios se define teológicamente como el mandato de Dios, refiriéndose al plan general que incluye todos los acontecimientos de cualquier clase que puedan ocurrir. El mandato de Dios incluye esos acontecimientos que Dios hace por sí mismo, y también incluye todo lo que Dios lleva a cabo mediante la ley natural, sobre la cual El es absoluto soberano. Más difícil de comprender es el hecho de que su mandato soberano también se extiende a todos los actos de los hombres, los cuales están incluidos en su plan eterno.

Aunque sea incomprensible para nosotros, es evidente que el Dios omnisciente, teniendo un completo conocimiento de lo que el hombre hará en su libertad, al decidir conceder al hombre la libertad de elección, no introduce ningún elemento de incertidumbre. El plan divino, de acuerdo con esto, incluyó el permitir el pecado como Adán y Eva lo cometieron, con todos los resultados de esta comisión del pecado. Ello incluye el divino remedio de Cristo, muriendo en la cruz, y toda la obra del Espíritu Santo en llevar a los hombres el arrepentimiento y la fe.

Aunque la obra de Dios en el corazón humano es inescrutable, la Biblia determina claramente que si bien, de una parte, lo que el hombre hace fue incluido en el mandato eterno de Dios, de otra, el hombre opera con libertad de elegir y es responsable de sus libres actos de elección. El mandato de Dios no es el fatalismo –un control de todos los acontecimientos ciego y mecánico–, sino que es el plan inteligente, amoroso y sabio, en el cual el hombre, responsable de sus actos, se mantiene responsable por lo que hace, siendo, por lo demás, recompensado por sus buenas obras.

El mandato de Dios puede ser dividido en subdivisiones tales como su mandato de crear, su mandato de preservar el mundo, su mandato de Providencia y su sabio gobierno del universo. Su mandato incluye las promesas o alianzas de Dios, sus propósitos en la Divina Providencia y su gracia, supremamente manifestada hacia el hombre. Ante semejante Dios, el hombre sólo puede inclinarse en sumisión, en amor y en adoración.

PREGUNTAS

1. ¿Cómo podemos estimar la creencia común en la existencia de Dios?
2. ¿Por qué el ateísmo es irrazonable?
3. ¿Con qué claridad se manifiesta la revelación de Dios en la Naturaleza?
4. Definir cuatro sistemas de pensamiento que intenten explicar el universo sobre la base de un Ser superior.
5. ¿Cuál es el argumento ontológico para la existencia de Dios?
6. ¿Cuál es el argumento cosmológico para la existencia de Dios?
7. ¿Cuál el argumento teológico?
8. ¿En qué consiste el argumento antropológico para la existencia de Dios?
9. ¿Hasta qué extremo recarga el énfasis el Antiguo Testamento la unidad de Dios?
10. ¿En qué medida enseña el Antiguo Testamento la doctrina de la Trinidad?
11. ¿Y en cuál medida, también, lo hace el Nuevo Testamento?
12. Distinguir la doctrina de la Trinidad del triteísmo.
13. ¿Por qué no puede explicarse la Trinidad como tres modos de la existencia de Dios?
14. Explicar cómo la Trinidad se distingue por determinadas propiedades.
15. Establecer y definir los tres nombres más importantes de Dios en el Antiguo Testamento.
16. ¿Cuáles son algunos de los nombres compuestos que se mencionan para Dios en el Antiguo Testamento?
17 ¿Cuáles son los nombres distintivos de las tres personas de la Trinidad en el Nuevo Testamento?
18. Designar algunos de los atributos importantes de Dios según está revelado en la Escritura.
19. ¿Qué es lo que quiere significarse por soberanía de Dios?
20. ¿Qué quiere significarse por el mandato de Dios?
21. ¿En qué forma puede ser subdividido el mandato de Dios?
22. ¿De qué manera se distingue el mandato de Dios del fatalismo?
23. ¿Por qué la revelación bíblica pide nuestra sumisión, nuestro amor y la adoración en relación con Dios?

La Biblia: Palabra de Dios

La Biblia: Palabra de Dios 

Introducción:

Arrancamos de vuelta con Teología sistemática,desde el principio, de cero otra vez ya que he visto que muchos de las personas que dejan comentarios, no entienden bien acerca de que es la Teologia Sistemática ni de lo que es verdaderamente  la Biblia,. Asi que iniciamos de vuelta desde el principio,teniendo como base a artículos tomados de seminarioabierto.com 

Comprendo la dificultad que le produce a muchos intelectuales el leer la biblia; una persona que tiene una fuerte formación académica o cientifica, comienza leyendo  la Biblia, y se choca con las historias del Génesis y al leerlas, siente como un desprecio o un sentido irónico en el mejor de los casos causándole gracia (y hasta desprecio) el  ver la simpleza de los relatos  cosmogónícos de los hebreos.

Es que la biblia es tan sencilla que cualquier la puede leer, aun los niños se benefician de ella y de sus relatos.

Una mujer piadosa, del catolicismo romano, llamada santa teresita, escribió algo muy interesante, que puede servir de ilustración a aquellos católicos que buscan entender mejor las escrituras: “Vuestra Biblia debe ser bien estudiada…”  (1)

Tambien, mi estimado lector, si ud. es católico, quiero comentarle que hace muy pocos dias “en la Audiencia General de hoy, el Papa Benedicto XVI alentó a leer la Escritura “como ‘inspirada’ y proveniente del Espíritu Santo“, al tiempo que exhortó a custodiar con “su ayuda la tradición de la fe apostólica” pues Él “habita en nosotros” y “es el criterio de fidelidad al anuncio del Evangelio”.(2)

Para aquellos lectores que provienen de confesiones cristianas reformadas, dejame citarte a Juan Calvino, sin duda una de las mentes mas brillantes de la Reforma protestante: “Juan Calvino escribe en este capítulo que Dios, para condenar al mundo, le muestra un espejo de su deidad en Su obra, es decir, en Su creación, pero sin embargo, dado que el hombre requiere de otra ayuda, Dios ha “agregado luz en Su palabra para darse a conocer para salvación, y otorgó ese privilegio sobre aquellosa quienes le plació para traerlos a una relación más cercana y familiar con él.(3)

También, para aquellos lectores metodistas o pentecostales, se conoce de John Wesley, conocido en Inglaterra y en América por su pasión por las Almas,y fundador del movimiento metodista, que dejó nobles comentarios sobre las escrituras.  Abraham Lincoln dijo de los metodistas en su tiempo: “Envían más oraciones al cielo y más hombres a servir a su país que todos los demás cuerpos religiosos”.(4)

Dijo: “Creemos que toda la Escritura fue dada por inspiración de Dios; esto nos distingue de los judíos, turcos e infieles. Creemos que la palabra escrita de Dios es la única regla de fe y conducta; esta es nuestra diferencia fundamental con la Iglesia Romana. Creemos que Cristo es el eterno y supremo Dios; esto nos distingue de los socinianos y arrianos. Pero, en cuanto a todas las opiniones que no atacan las raíces del cristianismo, pensamos y dejamos pensar”. (Juan Wesley: El carácter de un metodista).(5)

También escribió: “… Quiero saber una cosa: el camino al cielo… Dios mismo ha condescendido en enseñarme ese camino… Lo ha escrito en un libro. ¡Oh, dadme ese libro! ¡A cualquier precio, dadme el libro de Dios! Lo tengo: aquí hay suficiente conocimiento para mí. Dejadme ser homo unius libri (el hombre de un libro). Aquí estoy pues, lejos de los ocupados caminos de los hombres. Me siento solo, sólo Dios está aquí. En su presencia abro y leo su libro, con un fin: encontrar el camino al cielo”.(6)

 

En primer lugar, dejame decirte  que la biblia no fue escrita con un caracter cientifico, sino religioso. No es un lbro de ciencia, sino de religion.Es para ayudar al hombre en su proceso de transformación moral y espiritual.

En segundo lugar, debemos comprender y esto si es muy importante, que la biblia tiene un origen divino y un origen humano. Tiene dos naturalezas que conviven en los escritos y si no somos conscientes del elemento humano, cometeremos el error de despreciar los textos biblicos, considerándolos anticuados, anticientíficos, leyendas, mitos,o simplemente un libro muy aburrido.

La biblia es perfecta e inerrante, si, es verdad, y esta es una doctrina clave y trascendental dentro del estudio de la teologia bíblica y sistemática, ¿pero en que sentido es perfecta?

Es perfecta en el sentido de que la Bblia es Palabra de Dios, es inspirada por el Señor, lo que nos muestra su iniciativa al mover, guiar e inspirar a los hagiografos. Pero no lo hizo pasando por arriba de ellos ni menospreciando sus culturas ni sus conocimientos, sino mas bien respetando la cultura y la personalidad de cada escritor.

Por eso,al igual que Jesucristo, la biblia tiene dos naturalezas: la humana correspondiente a la personalidad y cultura de sus autores humanos y divina en el sentido de la inspiración divina. Ignorarlo te hace factible de caer en la herejia docetista.

Por esta razón, al escudriñar las escrituras, cada lector debe intentar comprender lo que es de origen cultural y lo que es de origen divino.

Las enseñanzas morales y las enseñanzas espirituales no cambian, ya que ni Dios ni el hombre han cambiando en su esencia. Veamos mejor esto:

a.El hombre sigue siendo pecador

Leamos Romanos 3:23

La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios,

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios.

Reina Valera (1909)
Por cuanto todos pecaron, y están distituídos de la gloria de Dios;

Sagradas Escrituras (1569)
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios;

Reina-Valera 1960(RVR1960)

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Reina-Valera 1995(RVR1995)

por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios,

Nueva Versión Internacional(NVI)

pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,

Castilian(CST)

Porque todos hemos pecado, y nadie puede tener parte por sí mismo en la gloria de Dios;

Reina-Valera Antigua (RVA)

Por cuanto todos pecaron, y están distituídos de la gloria de Dios;

Biblia en Lenguaje Sencillo (BLS)

Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.

La Biblia de las Américas(LBLA)

por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios,

ΠΡΟΣ ΡΩΜΑΙΟΥΣ 3:23 Greek NT: Westcott/Hort with Diacritics
πάντες γὰρ ἥμαρτον καὶ ὑστεροῦνται τῆς δόξης τοῦ θεοῦ 

Latin: Biblia Sacra Vulgata
omnes enim peccaverunt et egent gloriam Dei

Romans 3:23 King James Bible
For all have sinned, and come short of the glory of God;

b.Dios sigue siendo santo

El término de santidad viene de la calidad de ser santo.


Santo es perfecto, libre de culpa. Dícese de lo que está especialmente separado para Dios.


La Biblia dice que la santidad es una cualidad de Dios y de su Espíritu.


En Levítico 19:2 dice la Palabra “que debemos ser santos por que Dios es santo” compárece con 1 Pedro 2:15,16.


En Exodo 15:11 y 1 Samuel 2:2 se nos dice que la santidad de Dios es incomparable. El Salmo 22:3, dice que “Dios es santo y que habita entre las alabanzas de Israel.” Dios no está en un lugar donde se alabe al hombre, o ha algún objeto. Dios es Dios y no comparte su gloria ni con el hombre ni con objeto alguno que pretenda igualarse a él.


En la Biblia tenemos el caso cuando Luz Bella quiso igualarse a Dios y tomar posesión del trono del Creador. En Isaías capítulo 14:12 al 17 y en Ezequiel 28:12 al 15 , la Biblia nos hace un relato de la manera en que Dios destronó a éste ángel, lanzándolo al abismo. El mismo Jesús en cierta ocasión les dijo a sus discípulos que él vio como fue echado fuera del cielo a Satanás (Lucas 10:18). Dios fue el creador de todo lo que existe y sin él nada pudiera ser y aún más el Señor Jesús le dijo a sus discípulos sin mí nada podéis hacer (véase Juan 15:5).

c. Sin cambios en su persona.

Santiago se refiere a esto al decir que Dios no cambia, en alusión a los cambios de posición y de luminosidad de los astros.

Miren lo que dice la biblia: Santiago 1:17 


La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.

Reina Valera (1909)
Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Sagradas Escrituras (1569)
Toda buena dádiva, y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las lumbres, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Reina-Valera 1960(RVR1960)

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Reina-Valera 1995(RVR1995)

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.

Nueva Versión Internacional(NVI)

Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.

La Biblia de las Américas(LBLA)

Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.

Biblia en Lenguaje Sencillo (BLS)

Dios es quien nos da todo lo bueno y todo lo perfecto. Dios mismo creó todas las estrellas del cielo, y nunca cambia.

Castilian(CST)

Todo lo que recibimos de bueno y perfecto procede de Dios, creador de todas las luces del universo y en quien no hay cambio alguno ni sombra de variación.

ΙΑΚΩΒΟΥ 1:17 Greek NT: Westcott/Hort with Diacritics
πᾶσα δόσις ἀγαθὴ καὶ πᾶν δώρημα τέλειον ἄνωθεν ἐστιν καταβαῖνον ἀπὸ τοῦ πατρὸς τῶν φώτων παρ’ ᾧ οὐκ ἔνι παραλλαγὴ ἢ τροπῆς ἀποσκίασμα. 

Latin: Biblia Sacra Vulgata
omne datum optimum et omne donum perfectum desursum est descendens a Patre luminum apud quem non est transmutatio nec vicissitudinis obumbratio

James 1:17 King James Bible
Every good gift and every perfect gift is from above, and cometh down from the Father of lights, with whom is no variableness, neither shadow of turning.

Un libro fuera de lo usual

Incluso para un lector ocasional de la Biblia, pronto se pone de manifiesto que está leyendo un libro fuera de lo usual. Aunque cubre miles de años de la historia humana y está escrita por más de cuarenta escritores humanos, la Biblia no es una simple colección de escritos, sino todo un Libro que posee una fascinante continuidad. Se le llama «La Biblia», de la palabra griega biblos, que significa «Un libro». Su extraordinaria característica es debida al hecho de que es ciertamente la Palabra de Dios, aunque haya sido escrita por autores humanos.

Se ofrecen dos líneas de evidencia que apoyan la conclusión de que la Biblia es la Palabra de Dios:

1) la evidencia interna; los hechos hallados en la propia Biblia y la propia afirmación de la Biblia concerniente a su origen divino;

2) la evidencia externa; la naturaleza de los hechos dados en la Escritura, que apoyan su carácter sobrenatural.

A. EVIDENCIA INTERNA

En cientos de pasajes, la Biblia declara o afirma por sí misma ser la Palabra de Dios (Dt. 6:6-9, 17-18; Jos. 1:8; 8:32-35; 2 S. 22:31; Sal. 1:2; 12:6; 19:7-11; 93:5; 119:9, 11, 18, 89-93,97-100, 104-105, 130; Pr. 30:5-6; Is. 55:10-11; Jer. 15:16; 23:29; Dn. 10:21; Mt. 5:17-19; 22:29; Mr. 13:31; Lc. 16:17; Jn. 2:22; 5:24; 10:35; Hch. 17:11; Ro. 10:17; 1 Co. 2:13; Col. 3:16; 1 Ts. 2:13; 2 Ti. 2:15; 3:15-17; 1 P.1:23-25; 2 P.3:15-16; Ap. 1:2; 22:18). Las Escrituras declaran, de muchas formas diversas, que la Biblia es la Palabra de Dios y que su afirmación es clara e inteligible para cualquiera. La afirmación constante de los escritores del Antiguo Testamento, los del Nuevo y del propio Jesucristo, es que la Biblia es la inspirada Palabra de Dios. Por ejemplo, el Salmo 19:7-11 declara que la Biblia es ciertamente la Palabra del Señor, y nombra seis perfecciones, con sus seis correspondientes transformaciones de carácter humano, que la Palabra cumple. Jesucristo declaró que la Ley tiene que ser cumplida (Mt. 5:17-18). En Hebreos 1:1-2, no solamente se afirma que Dios habló en el Antiguo Testamento a los profetas con palabra de Dios, sino que también lo hizo Su Hijo en el Nuevo. La Biblia sólo puede ser rechazada Si se rechazan sus constantes afirmaciones de ser la Palabra de Dios.

B. EVIDENCIA EXTERNA

La Biblia no sólo afirma y reclama para sí el ser la Palabra de Dios, sino que apoya estas afirmaciones por abundantes evidencias que han convencido con frecuencia incluso a los lectores más escépticos.

1.La continuidad de la Biblia. Uno de los más sorprendentes y extraordinarios hechos respecto a las Escrituras es que, aunque fueron escritas por más de cuarenta autores que vivieron a lo largo de un período de más de 1,600 años, la Biblia es, no obstante, un Libro y no una simple colección de 66 libros. Sus autores proceden de los más diversos lugares y situaciones de la vida; hay reyes, campesinos, filósofos, hombres de Estado, pescadores, médicos, eruditos, poetas y agricultores. Vivieron en diferentes culturas, en diferentes experiencias existenciales, y con frecuencia fueron completamente distintos en carácter. La Biblia tiene una continuidad que puede ser observada desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

La continuidad de la Biblia puede ser constatada en su secuencia histórica que comienza con la creación del mundo presente hasta la de los nuevos cielos y la nueva tierra. El Antiguo Testamento revela temas doctrinales tales como la naturaleza del propio Dios, la doctrina del pecado, la de la salvación y el programa y propósito de Dios para el mundo como un todo, para Israel y para la Iglesia. La doctrina está progresivamente presentada desde sus principios en forma de introducción, hasta su más completo desarrollo. El tipo está seguido por el antitipo, la profecía por su cumplimiento. Uno de los temas continuados de la Biblia es la anticipación, presentación, realización y exaltación de la persona más perfecta de la tierra y los cielos, nuestro Señor Jesucristo. El relato de tan fascinante Libro, con su continuidad de desarrollo, exige un milagro mucho mayor que la inspiración en sí misma. De acuerdo con esto, los creyentes de la Escritura, si bien reconocen la factura humana de varios de sus libros, su continuidad y su guía se deben a la inspiración del Espíritu Santo.

2. La extensión de la revelación bíblica. En su manifestación de la Verdad, la Biblia es inextinguible. Al igual que un telescopio, se adentra en el universo desde las infinitas alturas y profundidades de los cielos, hasta la tremenda hondura del infierno y capta las obras de Dios desde el principio hasta el fin. Como un microscopio, revela los más diminutos detalles del plan y el propósito de Dios y la perfectísima obra de la creación. Al igual que un estereoscopio, sitúa a todos los seres y objetos, tanto si están en los cielos como en la tierra, en correcta relación, los unos con los otros. Aunque muchos de los libros de la Biblia fueron escritos en los comienzos del conocimiento humano, en una época en que sus autores ignoraban por completo los modernos descubrimientos, lo que ellos escribieron, sin embargo, no ha sido nunca contradicho por posteriores descubrimientos, y los antiguos escritos de la Escritura se hallan sorprendentemente adaptados a modernas situaciones. En el amplísimo contexto de su revelación, la verdad bíblica alcanza horizontes insospechados que van más allá del descubrimiento humano, alcanzando, como de hecho lo hace, desde la eternidad del pasado, a la eternidad del futuro, revelando hechos que sólo Dios puede conocer. No existe otro libro en todo el mundo que haya intentado siquiera presentar la Verdad de un modo comprensible como lo hace la Biblia.

3. La influencia y publicación de la Biblia. Ningún otro libro ha sido jamás publicado en tantas lenguas e idiomas, por y para tan diferentes pueblos y culturas, como la propia Biblia. Sus páginas están entre las primeras que fueron impresas cuando se inventaron las prensas de la moderna imprenta. Millones de copias de la Escritura han sido publicadas en todas las principales lenguas del mundo, y no hay una sola lengua escrita que no tenga, al menos, una porción impresa de la Biblia. Aunque los escépticos, como el francés Voltaire, infiel y herético, han predicho con frecuencia que la Biblia quedaría relegada al olvido en el paso de una generación, e incluso autores del siglo XX han pronosticado que la Biblia pronto sería un libro olvidado, lo cierto es que la Biblia continúa publicándose en número creciente y en mayor número de lenguas que antes. Otras religiones han sobrepasado a la Cristiandad en número de seguidores, pero no han sido capaces de ofrecer ninguna revelación escrita comparable a la Escritura. En nuestra época moderna, la influencia de la Biblia continúa su ritmo de difusión incesante. Para los no salvos es la «espada del Espíritu» (Ef. 6:17) y para los salvos es un poder efectivo, santificante y que limpia de toda mancha (Jn. 17:17; 2 Co. 3:17, 18; Ef. 5:25, 2ó). La Biblia continúa siendo la única base divina para la ley y la moralidad.

4. El contenido de la Biblia. El carácter sobrenatural de la Biblia se aprecia en el hecho de que trata tan libremente con lo desconocido y, desde luego, incognoscible, como con lo que es conocido. Describe la eternidad en el pasado, incluyendo la creación antes de que el hombre existiese. Se revelan la naturaleza y las obras de Dios. En las profecías bíblicas se manifiesta la totalidad del programa divino para el mundo, para Israel y para la iglesia, culminando en esta última, que es eterna. En cada materia presentada y descrita, sus declaraciones son decisivas, concretas y están al margen del tiempo. Su naturaleza comprensiva ha hecho a sus lectores sabios en la verdad que se relata tanto en el tiempo como en la eternidad.

5. La Biblia como literatura. Considerada como obra literaria, la Biblia es también algo supremo. No solamente contiene la historia gráfica, sino la profecía en detalle, la más bella poesía y el drama, relatos de amor y de guerra, las especulaciones de la filosofía y cuanto se relaciona con la verdad bíblica. La variedad de la producción de sus autores está contrastada por la multiplicidad de sus materias. Ningún otro libro de literatura tiene tantos lectores apasionados de todas las edades y de todos los. grados de inteligencia y.erudición.

6. La autoridad sin prejuicios de la Biblia. El carácter humano de los autores de la Biblia, carece de prejuicios en favor del hombre. La Biblia registra y señala, sin vacilar, el pecado y la debilidad de los mejores hombres, y advierte gráficamente a aquellos que confían en sus propias virtudes de su condenación final. Aunque escrito por humanos, es un mensaje de Dios hacia el hombre, más bien que un mensaje del hombre para el hombre. Aunque algunas veces habla de cosas terrenales y de experiencias humanas, también describe con claridad y autoridad cosas tanto de los cielos como de la tierra, visibles o invisibles; revelando hechos acerca de Dios, de los ángeles, los hombres, del tiempo y de la eternidad; de la vida y la muerte, del pecado y la salvación, del cielo y del infierno. Semejante libro no podría haber sido escrito por el hombre -si hubiese tenido que elegir hacerlo, y aun de haber podido, nunca habría querido hacerlo- al margen de la divina dirección. Por tanto, la Biblia, aunque escrita por hombres, es un mensaje que procede de Dios, con la certeza, la seguridad y la paz que sólo Dios puede proporcionar.

7. El carácter supremo de la Biblia. Por encima de todo lo dicho anteriormente, la Biblia es un libro sobrenatural que revela la persona y la gloria de Dios manifestada en Su Hijo. Tal persona, Jesucristo, jamás pudo haber sido la invención de un hombre mortal, ya que Sus perfecciones nunca podrían haber sido comprendidas ni por los hombres más sabios y santos de esta tierra. El supremo carácter de la Biblia está apoyado por su revelación del carácter supremo en la persona de Jesucristo.

Conclución:

Es mi anhelo que este artículo te haya sido de utilidad para comprender un poco mejor la biblia.

Reucerda, que la biblia no es palabra de los hombres, sino es Palabra de Dios:

“ESTÁ ESCRITO, ‘No de pan sólo vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.'”  – San Matéo 4:4

” así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” Is. 55:11

Como consecuencia de la combinación de las cualidades sobrenaturales y procedentes del hombre que entran en la composición de la Biblia, puede observarse una similitud entre la Biblia como la Palabra escrita y el Señor Jesucristo como el Verbo viviente. Ambas son sobrenaturales en origen, presentando una mezcla inescrutable y perfecta de lo que es divino y de lo que es humano. Ambas también ejercen un poder de transformación sobre aquellos que creen, e igualmente permitido por Dios como algo negativo y rechazado por los que no creen. Las perfecciones divinas, impolutas y en toda su grandeza que no sufre la menor disminución, están inmersas en ambos aspectos. Las revelaciones que muestra son igualmente tan simples como la capacidad mental de un niño, y tan complejas como los infinitos tesoros de la divina sabiduría y el divino conocimiento, sostenidas por el Dios que las ha revelado.

Sobre la Autoridad de la Biblia 
No puedo terminar este articulo sin hablar algo mas sobre este tema:
Es muy común que la gente “desautorice” la Biblia por ser considerada “religiosa” y no “científica”. Sin embargo, aunque algunos leen la Biblia como documento “histórico”, creo que es un buen comienzo para una persona incrédula. Si al menos esta persona lee con honestidad asumiendo que lo que dice la Biblia es historia, entonces terminará aceptando el relato de la creación como histórico, no ficción. ¿La pregunta es, cómo puedo demostrar “científicamente” que Noé hizo un arca? La historia es considerada una ciencia social, y tiene también su método científico. ¿Cómo puedo demostrar la existencia de Napoleón Bonaparte dado que no lo conocí personalmente? ¿Cómo sé que realmente existió y que realmente fue un héroe de Francia, etc.? Lo puedo comprobar por el testimonio escrito de los historiadores. Lo que tenemos que validar es que estas fuentes históricas sean fidedignas. Pero cuando un periódico local publica una noticia, y otro periódico publica una versión diferente de la noticia, cómo sabemos quién dice la verdad? A veces nunca se sabe, y todo depende en la fe de los lectores, en qué periódico o periodista usualmente es más objetivo con las noticias que publica. Algo similar pasa con la historia bíblica. 

Los cristianos hemos creído a la Biblia como una fuente fielmente redactada de lo que el Dios que creó el universo quiso que nosotros recibiéramos, y tenemos muchas razones para creer que lo que la Biblia dice es verdad y viene de parte del único y sabio Dios. Por ejemplo, entre las razones que tenemos: 

» Descubrimientos Científicos. 

a. William Harvey (1627), descubrió que la sangre era lo que daba la vida, pero ya la Biblia lo decía 1500 años antes. » Lev. 17:11. 

b. La redondez de la tierra fue una teoría propuesta por Galileo y Copérnico pero la Biblia hacía alusión a la redondez de la Tierra 750 a.c. cuando la gente común pensaba que la tierra era plana » Is.40:22. 

c. La revista TIME publico un articulo que relataba el descubrimiento de los restos de rollos en el mar Muerto, que contienen porciones de cada libro de la Biblia, con excepción del libro de Ester. 

d. En 1990 la revista TIME publica otro articulo que relata el descubrimiento de los restos de las murallas de jerico. 

» Pruebas Arqueológicas. 

  • a. Lugares que la Biblia relata y que no existen hoy, se pusieron en tela de juicio y luego se descubrieron por la arqueología. 
  • b. Se dudaba que en el tiempo de Moisés existiera la escritura pero hace unas décadas que se descubrió unas tablillas de piedra en un patio de una casa de Oriente donde se encontraron 320 cartas (Tel El Amarna) que correspondían a los cónsules egipcios de la época anterior a Moisés. 
  • c. Momias de reyes mencionados como Ramsés II que la Biblia menciona, luego aparecieron sus restos. 
  • d. Los rollos del mar Muerto en la cueva de Qumran comprende una colección impresionante de manuscritos de la Biblia más antiguos de los que hasta el 1945 se tenían, y al ser hallados se comprobó que estos escritos bíblicos no habían sufrido alteraciones de forma y fondo (no hubo cambios desde los originales a las copias). 
  • e. Un monumento encontrado al sur de Irak confirma la existencia de la torre de Babel. 
  • f. Aunque el arca nunca ha sido presentada claramente al público, muchos testigos que han volado en helicóptero sobre el Ararat atestiguan haber visto lo que parece el arca, y han mostrado fotografías de satélite de una masa voluminosa que parece ser el Arce de Noe, aunque esto lo cito como ejemplo, no como una evidencia definitiva. 
  • g. Anteriormente se decía que la Biblia erróneamente hablaba de la tribu de los heteos. Sin embargo, en 1911-12 el profesor Hugo Winckler descubrió 10,000 “tablas” en el área que correspondió a la capital de los heteos 
  • h. En 1990 la revista TIME publica otro articulo que relata el descubrimiento de los restos de las murallas de jerico. 


» Profecías Bíblicas Mesiánicas. 

  • Que ese Mesías no seria un ángel enviado por Dios sino un ser humano, alguien nacido de la cimiente de una mujer:  Génesis 3 – 15 ;Lucas 2 – 7, Mateo 1 – 16. 
  • Que vendría particularmente de la descendencia de un hombre llamado Abraham Génesis 22 – 18 ; Mateo 1 – 1. 
  • Pero Abraham tuvo muchos hijos, 12 varones, entonces se les revela que el Mesías habría de salir particularmente de la tribu de Judá :Génesis 49 – 10 ;Mateo 1 – 3. 
  • Que de toda la familia de la tribu de Judá el Mesías vendría de la familia de Isai : Isaías 11 – 1 ;Mateo 1 – 5. 
  • Que el Mesías nacería de una doncella virgen de la casa de David: Isaías 7 – 14; Mateo 1 – 23. 
  • Que seria en la aldea de Belén:  Miqueas 5 – 2 ; Mateo 1 – 6, Mateo 2 – 5 » 6. 
  • Que seria durante el dominio mundial del imperio romano: Daniel 2 – 44. 
  • Que seria traicionado por un amigo, uno de los suyos:Salmos 41 – 9; Juan 13 – 18, Mateo 26 – 49 -50. 
  • Que lo venderían por 30 piezas de plata : Zacarías 11 – 12;  Mateo 26 – 15. 
  • Que seria abandonado por los suyos:  Zacarías 13 – 7; Marcos 14 – 50, Mateo 26 – 31. 
  • Que seria acusado por falsos testigos: Salmos 35 – 11 ;Mateo 26 – 59- 61. 
  • Que permanecería mudo delante de sus acusadores: Isaías 53 – 7 Mateo 27 – 12 -19. 
  • Que seria herido y magullado: Isaías 53 – 5;Mateo 27 – 26. 
  • Que seria escupido: Isaías 50 – 6 ;Mateo 26 – 67. 
  • Que seria objeto de burla: Salmo 22 – 7 -8 ;Mateo 27 – 31. 
  • Que sus manos y sus pies serian horadados: Salmos 22 – 16, Zacarías 12 – 10 ;Lucas 23 – 33. 
  • Que seria crucificado entre pecadores: Isaías 53 – 12; Mateo 27 – 38, Marcos 15 – 27- 28. 
  • Que repartirían sus vestidos Salmos 22 – 18 ; Juan 19 – 23-24. 
  • Que tendría sed y que le darían a beber vinagre:  Salmos 69 – 21;Juan 19: 28 -30. 

Cualquier pregunta respecto a este articulo, podes dejarnos un comentario y a la brevedad, te responderemos. te aocnsejo que nsi dispones de tiempo, respondas el  cuestionario y si lo deseas, puedes dejarnos las respuests para que te las corrijamos y te evaluemos si has entendido bien.
“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios. ” Romanos 1 – 18 » 23 

DTB.
Paulo Arieu

PREGUNTAS DE REPASO       Te sugiero que respondas estas preguntas, asi te ayudarán como repaso a comprender mejor este artículo.

1. ¿Qué significa la palabra «Biblia»?

2. ¿En qué consisten las dos líneas generales de evidencia de que la Biblia es la Palabra de Dios?

3. Mencionar cinco pasajes del Antiguo Testamento y otros cinco del Nuevo en que la Biblia declare o asuma por sí misma el ser la Palabra de Dios.

4. Mencionar seis perfecciones, con sus seis correspondientes transformaciones, del carácter humano que la Palabra cumpla de acuerdo con el Salmo 19:7-11.

5. ¿Por qué es la continuidad de la Biblia una evidencia de su inspiración?

ó. ¿Cuáles son algunas de las evidencias de la continuidad de la Biblia?

7. ¿En qué difiere la Biblia de otros libros respecto a la expresión de su revelación de la verdad?

8. ¿De qué forma tiene relación la extensiva publicación de la Biblia con su poder transformador?

9. Describir y relatar el carácter sobrenatural de la Biblia con relación a su contenido.

10. Evaluar la Biblia en su carácter literario.

11. ¿Cómo puede ser relacionada la cualidad humana de su confección con la autoridad exenta de prejuicios de la Biblia?

Notas

1. Santa Teresita, 31 de diciembre 1972

2. Leer Escrituras como inspiradas por el Espíritu Santo, exhorta el Papa Benedicto

3. Institución de la Religión Cristiana: 1.6.1 al 1.8.13

4. EL METODISMO Y EL MODERNISMO

5.Ibid

6. Ibid

7.Evolucion-VS-Creacion_

Fuentes bibliográficas:

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