Efesios parte 4

LA PETICIÓN DE PABLO A DIOS, para alcanzar sabiduría. Cap. 1:15-21:

Dios nos ha llamado a interceder; nos ha mandado a orar por los que están en eminencia. Nos ha dado su Palabra, su poder, su Nombre, su autoridad y su fe. Tenemos todas las herramientas necesarias para orar de manera eficaz por nuestra nación y sus gobernantes y por todos los que están en eminencia. Pablo habia comprendido bien la importancia de la oracion.(cf. 1 Tim. 2:1,2)

Las bendiciones dadas por Dios a los Efesios es la “causa” que lo llevan a Pablo a orar, v.15.

A. La actitud de los Efesios: (las características de una verdadera iglesia)

a. Fe en el Señor v.15 ; cf. Col. 1:4

Sin fe es imposible agradar a Dios; En Hebreos 11:6 dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Él crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan.”

Uno de los temas más importantes de la Biblia y que lo encontramos por toda ella es el de la fe.  Y aunque ha sido menospreciada y atacada por unos y sobreenfatizada por otros, sin embargo tiene un lugar preponderante en la Biblia.

b. Amor para los hermanos v.15 (la manifestación de la fe) (Cf. Jn. 13:31- 35 ; Jn. 15:12)

“En esto conocerán que sois mis discípulos“(Jn. 13:35)

B. Son motivos de gratitud a Dios: todos tenemos motivos por los cuales dar gracias

C. “No ceso” v.16, la constancia es necesaria en las oraciones, 1 Tes. 5:17

D. La oración es dirigida a: (v.17)

a. Nuestro Padre, marcando la nueva relación que tenemos con El.

b. El Dios del Sr. Jesucristo, marcando la relación de unigénito, pero también el ejemplo a
imitar en nuestras oraciones.

c. El Padre de gloria, mostrando la reverencia en que debemos orar.

E. El pedido de Pablo: v.17

a.   Espíritu, de sabiduría y  conocimiento, no el E. Sto. tampoco  una actitud espiritual (ya la tenían) sino la dádiva de los dones espirituales

b.   De 1a Cor. 12:8.

c.    Sabiduría ( gr. sofía: la sabiduría de las cosas profundas.

d.   Conocimiento: de las verdades reveladas

e.   “En el conocimiento de él’: gr. epignosis: pleno conocimiento experimental

F.   El Propósito: Para tener un   pleno conocimiento de Dios v. 18, es necesario que ilumine
(mantenga iluminado) nuestro entendimiento ( corazón) es obra del Espíritu, 1a Cor. 2:10-11.
a.   Sepáis, saber: comprendáis.

G. Tres cosas quería que conozcan los Efesios:

a. La esperanza a la que nos llamó,18: es el resultado de su llamado Ro.8:30 y He.6:18-19.

b. Las riquezas de su gloria v.18, a las que tenemos derecho v.5 pero que debemos conocer
Col 1:12,

c. La grandeza de su poder v.19,

(1) Supereminente; gr. huperballon, deriva hipérbole, excede toda medida, en grandeza,
fuerza, soberanía, etc

(2) Poder: (gr. dúnamis), deriva dínamo, generador de fuerza y dinamita, potencia

(3) Operación, (gr. enérgeia) poder actuando.( eficacia)

(4) Poder,  (gr. tratos): soberanía “de Dios’; de su fuerza, gr. iskhúo.

H. El poder de Dios: es el motivo para confiar que hará lo que pide Pablo

a. Levantó al Señor de los muertos v.20

Si Jesús no hubiese resucitado, todo el ejercicio de nuestra fe sería vano.1 CORINTIOS 15.1-28, 32b-34, 58

b. Lo sentó a su diestra

c. Le dio autoridad sobre todas las cosas v. 21 y todos los tiempos

d. Lo colocó como cabeza de la iglesia v.22

La resurrección de Cristo, es la corona de la fe cristiana,

Cuando hablamos del hecho histórico de la resurrección, la corona de la fe cristiana, estamos hablando de un hecho trascendental que o bien sea es el fraude mas grande y sofisticado de la historia o es el hecho mas fantástico y sobrenatural de la historia humana.
Hay tres credenciales básicas en la historia de Jesús, de los cuales, si alguno de ellos sucumbe, sucumbe todo el cristianismo, a saber:
1) El impacto de la vida de Jesús sobre la historia,
2) el cumplimiento de las profecías en su persona,
3) la resurrección de entre los muertos.
Si se pudiera negar la resurrección, el cristianismo no tendría razón de ser. El cristianismo
permanece en pie o cae con la resurrección. Esta doctrina no es un asunto de mera discusión teológica,sino un asunto de vida o muerte para la fe cristiana. Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos,que mañana moriremos.
En la historia de Jesús todo armoniza perfectamente, lo extraño hubiera sido si Cristo se hubiera quedado en la tumba. Todo su mensaje, las profecías y su obra habrían fenecido si el no hubiera resucitado, conforme a las escrituras.
La primera multitud que se convirtió al cristianismo se convirtió en un mensaje sobre la
resurrección.
El meollo del mensaje apostólico era exactamente la resurrección de Cristo y la esperanza de la resurrección de los cristianos. El cristianismo no tuviera nada que ofrecer si no fuera la esperanza de resurrección y vida.
La resurrección enfatiza cinco grandes realidades:
1) Explica la muerte de Jesús,
2) Confirma y completa las profecías sobre la primera venida, al igual que da paso al flujo normal del plan de Dios en la historia, según las profecías.
3) Anticipa la venida del E. S. y la expansión de la fe cristiana.
4) Preanuncia la segunda venida de Cristo como rey.
5) Nos anima en la esperanza de vida.
Nuestra fe no avergüenza, por el contrario, nos trae esperanza de vida eterna.
“Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos”.
Anuncios

Efesios parte 3

La doxologia

En estos versículos encontramos en griego 202 palabras que componen una declaración ininterrumpida sin puntos y aparte.  En ella, el apostol Pablo analizará la proyección en el tiempo de la bendición espiritual que Dios nos da (pasado,presente y futuro). Luego explica que Dios nos ha garantizado estas bendiciones por su Santo Espíritu

A. Las Bendiciones dadas en el Pasado v 3-4: (la primera)

a. Escogidos;(gr. eklegomai: e voz media es elegir para uno)  La elección no es por respuesta Humana sino para que haya respuesta. Mat. 13:27, Ef.1:4,5,9,y 11, Col 3:12, 1aPedro 1:1-2.

(1) Dios en Ef. 1:4 escoge un pueblo en 1a P. 2:9.

(2) Dios en Isaías 45:4 escoge una Nación.

(3) Dios en 1a P 1:2 a cada uno de nosotros.

b. El Propósito de la elección, 4: “que fuésemos santos y sin mancha”,

(1) Agios: santo, separado.

(2) Amómous: sin defecto, sin mancha”, la perfección moral para estar “delante de El”.

c. El Tiempo: antes de la creación del mundo v.4, antes de la fundación del mudo, es
pretemporal, también antes de la fundación del mundo: nos amó Jn.17:24; nos conoció 1a Pe- 1:20; nos dio a Cristo Ap.13:8. cp. Mt.13:35 y 25:34; Lc. 11:50; 1a Co.2:7 y He.4:3

Homer A. Kent Jr. explica que

Se da, en el versículo 4, una declaración más específica sobre la acción del Padre. Fue El quien inició el plan de redención, escogiendo a los creyentes en conexión con Cristo, antes de la fundación del mundo. Este acto soberano de Dios separó a algunos para experimentar las bendiciones de la salvación. Las razones o el criterio de su elección no se nos han dicho, excepto que lo hizo según el beneplácito de su voluntad (1:9). La verdad de un grupo escogido era bien conocida por los judíos del Antiguo Testamento (Dt. 4:37; 7:6-8; Is. 41:8), pero ahora se revela que la elección de Dios en la Iglesia incluye a los gentiles también.

Esta elección de Dios fue «en él» (esto es, en Cristo). Dios hallaba en Cristo los méritos todosuficientes para redimir a los hombres, sin violar Su justicia. Su propósito fue escoger a personas cuyas vidas demostraran el poder de Dios para vencer el pecado. Su elección fue hecha en amor, y engendra amor en los creyentes. Pero uno se pregunta si, en la última parte del versículo 4, se contempla la justificación o la santificación. Debido a que Pablo usa las mismas palabras griegas referentes a la santificación en 5:27 (trad. «santa y sin mancha»), no parece aconsejable pasar por alto el aspecto ético.

Pablo contempla, tanto lo judicial como lo experimental, en el propósito de Dios para la elección. (Es posible que la frase «en amor» sea parte del versículo 5: «en amor habiéndonos predestinado». Sin embargo, la costumbre usual de Pablo es de colocar una frase semejante después de las palabras que califica, en vez de antes de las mismas.)

El método de la elección de Dios consta en el versículo 5. Las palabras «habiéndonos predestinado», probablemente son modales más que temporales. Pablo está explicando la manera en que la elección fue efectuada. Fue consumada al señalar Dios a algunos para la salvación, aun antes de su existencia personal. Esta predestinación fue la selección de Dios de algunos, para recibir la adopción como hijos suyos.

En el fondo de la ilustración parece estar la costumbre romana, ya que no existía una costumbre judía comparable. Según esta usanza, niños de otras familias podían ser legalmente adoptados y serles otorgados derechos y responsabilidades plenos. Esto es precisamente lo que hizo Dios cuando escogió a hombres que, a causa del pecado, no poseían vida espiritual. Por la elección de Dios, El los hizo hijos Suyos. Desde luego, la verdad espiritual supera en mucho la ilustración humana, porque, por la regeneración, Dios realmente les hace hijos Suyos, por naturaleza, mediante el nuevo nacimiento. (Ver Gá. 4:1-7 para una ilustración similar de Pablo.)

No se deja lugar al orgullo humano, pues la elección de Dios en ninguna manera depende del hombre. Se llevó a cabo «por medio de Jesucristo», y se puede explicar solamente por el «beneplácito de su voluntad». La elección de Dios no obedeció a nada bueno o atractivo en el hombre, ni a nada fuera de Dios mismo. Fue un acto de Su propia bondad, y no podemos ir más lejos.

Uno debe cuidarse mucho de sacar conclusiones falsas de esta sublime verdad. Pablo no está afirmando una doctrina dura y fatalista, en que Dios arbitraria¬mente selecciona a algunos para el cielo, sin importar lo malas que sean sus vidas, y manda a los demás al infierno, a pesar de los sinceros deseos que tengan de hacer la voluntad de Dios. Al contrario, la Biblia en­seña que todos los hombres están muertos en pecado, y ninguno sería salvo si Dios no interviniera. Además, la Escritura nunca habla de que los hombres sean pre­destinados para el infierno. La predestinación, en la Bi­blia, siempre tiene referencia a los creyentes. El plan inigualable de Dios proveyó, tanto el medio como el fin. Sigue siendo verdad que «todo aquel que quiera puede venir». Y se debe a la gracia de Dios que algunos res­pondan con fe y vengan a Dios por medio de Cristo. [1]

B. Las Bendiciones en el Presente v.5-8:

EL MEDIO: “en El”
Las consecuencias actuales de la elección pasada:

a La Adopción:

(1) Una posición mayor a la que teníamos antes de la caída, cp. Gal.4:4-7 y Ro.8:14-17.

(2) El amor es el móvil v.5, cp.1a Jn.3.1

(3) Adopción: gr: uiothesía, nos coloca legalmente en la posición de hijo adulto con sus derechos y obligaciones.

(4) Tenían los adoptados el derecho llamado de “sacra privata” el de poder adorar los
dioses de sus padres adoptivos.

b. Predestinados: gr: proorízo, de allí deriva la palabra horizonte, también aparece en 1a. Cor. 2:7 y Rom. 8;29. En el v.11 aparece otra palabra traducida igual y es la palabra gr. prothesis: una posición anterior.

(1) Por su voluntad, v.5   una motivo inapelable: En amor, según el puro afecto, lit. el
beneplácito (eudokíá), nos habla de deseo y gusto.

(2) Para redimir es necesario:

a. Un pariente cercano.

b.Los medios para la compra (el dinero).

c. La voluntad de hacerlo.

c. La Aceptación, es en el Amado, deriva del gr. charitóo: colmar, enriquecer. B.A. “gratuitamente impartió”, N.V.I. “que nos concedió”, en Lc.1:28: muy favorecida; teniendo un fin o propósito: “para alabanza de su gloria” v.6

d. La Redención gr. apolútrosin: poner en libertad mediante una paga, el rescate  de un prisionero de guerra o un esclavo y también a la liberación de la pena de muerte. Dios utiliza 2 palabras griegas más para redención agorazo Ap. 5:9 (comprar especialmente un esclavo) y exagorazo Gal. 3:13 y 4:5 ( comprar y liberar o sacar afuera, del alcance de la ley) con la redención obtenemos:

(1) Un sustituto que murió por nosotros, Mr. 10:45.

(2) Un pago eterno a través de un sacrificio eterno, Heb.9:22 y 26-28.

(3) La seguridad de no mas reclamos anteriores, Rom. 8:1.

Homer A. Kent Jr. explica que

La redención se describe, primeramente, en cuanto a su naturaleza (v. 7). Consiste en la liberación de la esclavitud por medio de la paga de un rescate. Aunque sea cierto que, a veces, la palabra se usa más generalmente por liberación, aquí la inclusión de «por su sangre» claramente nombra el precio de rescate. Los pecadores que fueron esclavizados por el pecado y desesperadamente endeudados a la justicia de Dios, fueron redimidos por la sangre de Cristo. No fue meramente Su muerte, sino la naturaleza vicaria de aquella muerte, como significa la referencia a la sangre.

La redención logró el perdón de nuestras transgresiones. (Ver Col. 1:14, para una declaración paralela.) La redención se consiguió en el Calvario cuando fue pagado el precio. El perdón queda experimentado cuando cada hombre en particular responde con fe al evangelio. La idea básica del perdón es remisión —quitar la culpa. Los apóstoles fueron instruidos a «remitir» los pecados por medio de la proclamación del evangelio (Jn. 20:23; Hch. 10:42-43). Cuanto más alto sea el concepto que uno tenga de la santidad de Dios, y cuanto más profundo su sentido del pecado humano, tanto mayor será su discernimiento de las riquezas de gracia que fueron necesarias para proveer semejante redención.

El alcance de la redención se expone en los versículos 8-10. A los creyentes se ha revelado ser de una expansión estupenda. En Cristo, Dios hizo que nos abundara su gracia en el ámbito de toda sabiduría e inteligencia. Aunque algunos refieren los términos sabiduría v prudencia a Dios, parece mejor entenderlos como referencias a características humanas que Dios, en Su abundante gracia, ha provisto al pecador, por medio de las cuales puede comprender y aceptar lo que Dios ha hecho (cp. Col. 1:9). La sabiduría de que habla Pablo, es el término general que se usa para el discernimiento intelectual que comprende la verdad espiritual. Tal sabiduría procede de arriba (Stgo. 1:5; 3:15, 17). La prudencia, o la inteligencia, es el uso práctico de la sabiduría. Es la gracia abundante de Dios, que le hace po­sible al hombre percibir intelectualmente, y aceptar y poner por obra las provisiones del plan redentor de Dios.[2]

e. El Perdón, una manifestación de la gracia de Dios v.7 y 8.

(1) El pago fue la sangre porque Lv.17:11 sin sangre no hay remisión   (aphesin, liberar,
despedir) de pecados (paraptomaton: lit. caída), siendo inevitable para la adopción , que nos da el derecho de recibir las riquezas de su gracia.

(2) Para el perdón es necesario el derramamiento de la sangre v.7, y es dado por su gracia, “conforme su gracia” si fuera según nuestra gracia seria pequeña pero   la suya es ilimitada, igual su perdón.

f. El Enriquecimiento: al “sobreabundar” esta gracia es dado en sabiduría (gr. sophía) y discernimiento v.8 (gr. pronései: para algunos prudencia), Cristo es poder y sabiduría de Dios según 1a .Cor. 1:24 ,al tener a Cristo tenemos la sabiduría del cielo.

g. La revelación: Nos las reveló_por su buena voluntad v.9

h. El Misterio v.10, en la Biblia, es algo que Dios nos revela y que de otra forma no podríamos conocer.

Homer A. Kent Jr. cita que

Dios multiplicó Su gracia a los hombres creyentes, revelándoles el misterio de Su voluntad, ciertos aspectos de la cual no habían sido antes declarados. («Misterio», en el Nuevo Testamento, no significa algo misterioso, sino una verdad previamente escondida y ahora dada a conocer). Lo que se reveló fue Su voluntad de proveer en Cristo el punto focal de la redención, para que todas las cosas pudieran ser introducidas en una gran unidad (cp. Col. 1:16-20). [3]

i. La Dispensación: gr. oikonomían: administración, período de tiempo en que Dios se manifiesta de una determinada manera, v.10.

j. La Dispensación del cumplimiento de los tiempos, es el tiempo apropiado que comenzó con la venida de Cristo Gal.4:4 y termina con el reino futuro cuando el Sr. en su regreso en gloria, ejecute el propósito de Dios (1a. Cor.15: 24-25)

k. La Reunión: anaquephalaiosasthai, recapitular, viene de kephalión: resumen.

C. Las Bendiciones del futuro.Disfrutaremos en el futuro en su plenitud (ya las tenemos potencialmente y podemos ahora comenzar a disfrutar), cap. 1: 9-12:

La herencia adquirida v.11, ya fue preparada en el principio así como también nosotros predestinados a ella:

a) Siendo Cristo el heredero universal Heb. 1:1-3

b) Y nosotros coherederos con El y herederos de Dios Rom. 8: 27

c) Tenemos una herencia inalterable 1a. Pe. 1:4

d) Siendo nosotros a su vez “la herencia de Dios” v.14

Curtis Vaughan explica que

Pablo enseña aquí que la gracia de Dios no sólo ha traído redención y perdón, sino que ha sobreabundado en los dones adicionales de “sabiduría e inteligencia” (v. B)

Al dar estos dones, Cristo capacita a los creyentes para comprender algo del propósito que tiene Dios para el universo. Pablo se refiere a este propósito como “el misterio de su voluntad [de Dios]” (v. 9). Los antiguos empleaban la palabra misterio para dar a entender cualquier cosa escondida o secreta, pero en el Nuevo Testamento tiene un significado especial. Significa una variedad divina que ahora ha sido plenamente manifiesta o Meincida en el evangelio.

La palabra ocurre seis veces en Efesios (1:9; 3:3, 4, 9: 5:32; 6:19) y veintiuna veces en otras partes del Nuevo Testamento. Pablo, en cuyos escritos está la gran mayoría de las veces que aparece la palabra, la usa aplicándola a los pensamientos y a los planes de Dios. Estos están ocultos a la razón y comprensión humanas y deben ser divinamente revelados si es que han de ser conocidos del todo. La paráfrasis La Biblia al Día la traduce “secreto motivo”. Tal vez la palabra “secreto” exprese mejor el significado. Sin embargo, es un secreto que ha sido hecho revelado en el evangelio. En Efesios 3:3, 4, 9, “misterio” parece tener una referencia especial al propósito eterno de Dios de incluir tanto a los gentiles como a los judios en el ámbito del benéfico reino de Cristo. En 5:32 habla de Ia unión espiritual de Cristo y su Iglesia. En 6:19, el “misterio” es prácticamente igualado con el evangelio. Aquí (v. 9) tiene que ver con el secreto del trato de Dios con el mundo.

El versículo 10 explica que el misterio (o secreto) que se les ha confiado a los cristianos es nada menos que la verdad acerca del destino final del universo: “.. .reunir todas las cosas en Cristo.” Compárese con la versión Moderna que dice: “.. .resumir todas las cosas en Cristo.” En resumen, el propósito de Dios es “el establecimiento de un nuevo orden, una nueva creación, cuya cabeza reconocida será Cristo”,14 Cristo ya es “cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (1:22); este pasaje declara que es la intención de Dios que Cristo sea la cabeza de un universo reconstituido y reorganizado.

“.. .reunir todas las cosas” (v. 10) se traduce de una sola palabra en griego, que literalmente significa “encabezar”, “resu¬mir” o “unir”. La Versión Reina-Valera de 1977 lo interpreta como “restaurar” todas las cosas en Cristo. La palabra se usaba a veces en la oratoria para llevar todos los puntos de un discurso a una conclusión unificada. Se usaba también en asuntos militares para describir la reconcentración de las tropas dispersas bajo el liderazgo de su comandante. Summers ve esta última imagen en el presente pasaje: “Pablo parece imaginarse que todas … las posesiones de Dios han sido esparcidas en el conflicto con las fuerzas del mal. Y lo que El se ha propuesto es reunir todas estas posesiones dispersas para ponerlas bajo un capitán supremo, Cristo Jesús.”15

La expresión “todas las cosas” (v. 10) es casi una frase técnica equivalente a la totalidad de la creación, o sea, el universo. Más adelante se define el pensamiento con las frases inclusivas “las cosas tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (v. 10). Estas palabras no significan que finalmente todos van a ser salvos. Esa interpretación es contraria a muchas claras enseñanzas de otras partes de la Biblia. Lo que Pablo quiere decir es que un día el universo de Dios, en el cual el pecado ha traído desorden y confusión, será restaurado a la armonía y unidad bajo el señorío de Jesucristo. Al final se hará que todas las cosas en existencia sirvan al propósito soberano de Dios. La frase “en Cristo” (v. 10) señala la verdad de que en esta restauración la persona principal es Jesucristo. El destino final del universo descansa ahora en las manos que una vez fueron clavadas en la cruz.18

La primera parte del versículo 10 (“en la dispensación del cumplimiento de los tiempos”) habla del tiempo en que se cumplirá plenamente el propósito de Dios. La palabra griega correspondiente a nuestra palabra dispensación (v. 10) se interpreta de diferentes maneras. Literalmente, significa la “administración de un hogar”. Tiempo después se llegó a emplearla con respecto a cualquier clase de “administración” (o “gobierno”) o la ejecución de un “plan”. “El cumplimiento de los tiempos” (compárese con Calatas 4:4) sugiere un punto específico en tiempo que completa un largo período anterior. La “dispensación del cumplimiento de los tiempos” habla de la ejecución (administración) del propósito de Dios a su debido tiempo. “) [4]

D. Las Bendiciones garantizadas por la presencia de su Espíritu, asegurando nuestra
posición y las bendiciones permanentes en Cristo.1: 13-14

a. En 1° lugar remarca el proceso de salvación v.13:  Oír-creer-ser sellado

b. El sello es la marca de autoridad, y lo hace marcando la imagen de Cristo en nosotros por
el Espíritu , siendo propiedad de Cristo 1a Cor. 1:23.

c. La redención final garantizada 4:30.

d. Las arras de la herencia v.14 (la  mujer que  perdió la dracma,(Lc.   15) estaba
desesperada porque era una de las 10 que llevaba el collar matrimonial)

e. También arras se llamaba al adelanto, prima o prenda que se daba como  señala
comprar algo, ( gr. arrhabón)

John Stott explica que

… la seguridad de que Dios está activo en las vidas de sus hijos la proporciona el Espíritu Santo, quien en los versículos 13 y 14 recibe Iré» designaciones: “promesa”, “sello” y “arras” o garantía. Primero es (literalmente) “el Espíritu Santo de la promesa” porque Dios prometió por medio de los profetas del Antiguo Testamento y por medio de Jesús enviarlo (lo que hizo en el día de Pentecostés). Dios promete enviarlo hoy a todos los que se arrepienten y creen (tarea que él provoca).38[5]

En segundo lugar, el Espíritu Santo no es sólo la “promesa” de Dios sino también su “sello”. Un sello es una marca de posesión y de autenticidad. El ganado y aun los esclavos se marcaban con el sello de sus dueños a fin de mostrar a quién pertenecían. Pero esos sellos eran externos, mientras que Dios sella el corazón. Pone su Espíritu dentro de su pueblo a fin de marcarlos como su pertenencia.39[6]

En tercer lugar, el Espíritu Santo es las “arras” de Dios, su prenda por la que se compromete a llevar a su pueblo, con toda seguridad, hasta su herencia final. “Arras” aquí es arrabon, una palabra de origen hebreo que parece haber adquirido un uso griego a través de los comerciantes fenicios. En griego moderno se utiliza para designar el anillo de compromiso. Pero en las primeras transacciones comerciales significaba una “primera cuota, depósito, pago, prenda, que cubre una parte del precio de compra por adelantado, y por lo tanto asegura un reclamo legal sobre el artículo en cuestión o hace válido el contrato” (AG). En este caso la garantía no es algo separado de lo que se garantiza, sino su primera parte. Un anillo de compromiso promete casamiento pero no es en sí mismo una parte del casamiento. Un depósito sobre una casa o en un contrato de locación, sin embargo, es más que una garantía de pago: es la primera cuota del precio de compra. Lo mismo sucede con el Espíritu Santo. Al dárnoslo, Dios no sólo está prometiendo nuestra herencia final sino que ya nos está dando un primer atisbo que es, sin embargo, “sólo una pequeña fracción de la dote futura” 40 [7]

f. Todas las bendiciones dadas, la posición obtenida, como la garantía  otorgada son para alabanza de su gloria.

Notas

[1] Homer A. Kent Jr. “Efesios – La Gloria de la Iglesia“, pag. 22-24,ed. Portavoz

[2] Ibid, pag. 25-26

[3] ibid, pag. 26

[4] Curtis Vaughan, Efesios Comentario Biblico, pag. 29-31,ed. Vida

[5] John Stott, La  Nueva Humanidad – El mensaje de Efesios, pag. 45-46,Ed. Certeza

[6] Ibid

[7] Ibid

Efesios cap. 3 – John Stott

Efesios cap. 3

1. La revelación divina a Pablo o el misterio que se le ha dado a conocer (vv.1-6)

En este corto pasaje Pablo utiliza tres veces la palabra “misterio”: por revelación me fue declarado el misterio (v.3) .. . podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo (v.4) . . . aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio (v.9). Es una palabra clave para nuestra comprensión del apóstol Pablo. Necesitamos entender que las palabras castellana y griega no tienen el mismo significado. En castellano un ‘misterio’ es algo oscuro, secreto, enigmático. Lo “misterioso” es inexplicable, hasta incomprensible.

La palabra griega mysterion, sin embargo, es diferente. Aunque aun es un “secreto” ya no está celosamente guardado sino a la vista. Originalmente, la palabra griega se refería a una verdad en la que alguien había sido iniciado. Más aun, llegó a usarse para referirse a las enseñanzas secretas de las religiones paganas misteriosas, enseñanzas que estaban restringidas para los iniciados. Pero en el cristianismo no hay “misterios” esotéricos reservados para una élite espiritual. Por el contrario, los “misterios” cristianos son verdades que, aunque están más allá del descubrimiento humano, han sido reveladas por Dios, y por lo tanto pertenecen abiertamente a toda la Iglesia. Más sencillamente, mysterion es una verdad escondida del conocimiento o comprensión humana, pero descubierta por la revelación de Dios.

Si ése es el significado general de “misterio” en el Nuevo Testamento, cuál es el singular secreto que fue destapado o verdad revelada, que no se dio a conocer a los hijos de los hombres pero ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu (v.5) y en forma especial a él, añade Pablo, ya que por revelación me fue declarado el misterio (v.3)

En el versículo 4 y en Colosenses 4:3 lo llama el misterio de Cristo. Así que, evidentemente, es una verdad especialmente revelada de la cual “Cristo es a la vez la fuente y la substancia”.6 Pablo declara su naturaleza exacta con fuerza y claridad en el versículo 6. Es que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y junto, el misterio concierne a Cristo y su único pueblo judeo-gentil.

A fin de definirlo más precisamente, Pablo reúne (y en un caso inventa) tres expresiones paralelas y compuestas. Cada una tiene el mismo prefijo syn, “junto con” e indica que los creyentes gentiles ahora tienen compañerismo con los creyentes judíos.

¿Qué es esto? Los gentiles son “coherederos” (synkléronoma), “cocorporales” (syssoma) y “copartícipes” (symmetocha) de la promesa. Pero estas tres palabras griegas poco usuales necesitan ser aclaradas. Lo que Pablo está declarando es que juntos los cristianos judíos y gentiles son ahora coherederos de la misma bendición, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la misma promesa. Y este privilegio compartido es tanto en Cristo Jesús (porque lo disfrutan por igual todos los creyentes, sean judíos o gentiles, si están en unión con Cristo) como por medio del evangelio (porque la proclamación del evangelio incluye esta unidad y por lo tinto la pone al alcance de aquellos que creen).

Para resumir, podemos decir que “el misterio de Cristo” es la unión Completa de judíos y gentiles unos con otros a través de la unión de ambos con Cristo. Era esta unión doble, con Cristo y de uno con el Otro, la sustancia del “misterio”. Dios se lo había revelado especialmente a Pablo, según lo expresa brevemente (v.3) en el capítulo anterior. Pero también les fue dado a conocer a los santos apóstoles y profetas por el Espíritu (v.5), y a través de ellos “a sus santos” (Co. 1:26)7 Ahora era, por lo tanto, la posesión común de la Iglesia universal.

Era una revelación nueva. Porque en otras generaciones no se dio a conocer (v.5) sino que estaba escondido desde los siglos (v.9). Estas afirmaciones han dejado perplejos a los lectores de la Biblia, porque el Antiguo Testamento ya revelaba que Dios tenía un propósito para los gentiles. Prometía, por ejemplo, que todas las familias de la tierra Herían benditas por medio de la prosperidad de Abraham; que el Mesías recibiría a las naciones como su herencia; que Israel sería dada como luz a las naciones; y que un día las naciones harían una peregrinación Jerusalén y aun “correrían” hacia ella como un río ancho.8

Jesús también habló de la inclusión de los gentiles y comisionó a sus seguidores para que fueran y los hicieran sus discípulos. Pero lo que no reveló ni el Antiguo Testamento ni Jesús, fue la naturaleza radical plan de Dios, que la teocracia (la nación judía bajo el gobierno de Dios) llegaría a su fin y sería reemplazada por una nueva comunidad internacional, la Iglesia; que esta Iglesia sería “el cuerpo de Cristo”, unida orgánicamente a él; y que judíos y gentiles serían incorporados a Cristo y su Iglesia en términos de igualdad sin distinciones. Esta unión completa de judíos, gentiles y Cristo, era lo radicalmente nuevo y Dios se lo reveló a Pablo, venciendo su arraigado prejuicio judío.9

Fuente:

John Stott, La Nueva Humanidad. El mensaje de Efesios, ed. Certeza ,pag.112-114

Epístola a los Efesios parte 2

Epístola a los Efesios parte 2

II. EL PODER DE DIOS: NUEVA VIDA, cap. 1:3 – 2:10

En esta sección vemos a Pablo bendiciendo (hablar bien) al Padre por la bendición (los beneficios) celestial en Cristo.

La Bendición de Dios

El Pastor Raúl Caballero Yoccou explica que

“Bendito” es la traducción del griego eulogetos, que significa literalmente hablar bien. Nosotros la hemos transliterado[0] al castellano como elogiar (Ro. 12:14). Aunque en algunas formas gramaticales se aplica a otras personas, el adjetivo eulogetos (bendito) únicamente aparece referido a Dios (Mr. 14:61; Lc. 1:68; Ro. 1:25; 9:5; 2 Co. 1:3; 11:31; Ef. 1:3; 1Pe. 1:3). Sólo Dios puede recibir cierto tipo de elogio que no se limita a “hablar bien”, sino a adorarle en ese lenguaje. Es exactamente la actitud y el idioma que utilizó Pablo en este versículo. Se hizo eco de la alabanza bíblica de todos los tiempos (Gn. 9:26; 14:20; 24:27; 1 Sam.25:32; Sal. 72:18, etc) y enseñó a los cristianos a vivir en el espíritu de gratitud con adoración (Sal. 103:1-3).[1]

1. ¿Cuando ocurrió?: en la eternidad pasada. V.4

Antes de la creación del mundo,Dios nos eligió.Luego nos predestinó y adoptó en Cristo Jesús.

2. ¿Con qué nos bendijo?: con toda bendición espiritual. V.3a

Esto no significa que Dios no nos de bendiciones materiales.Recordemos que el Señor dijo que buscáramos su reino y su justicia y el resto vendría por añadidura.Lo que este pasaje bíblico enseña es el tipo de bendición que Dios nos da como Iglesia en esta dispensación en contraste con la anterior, en la cual prometió bendiciones materiales muchas veces.

3. ¿Cual es el lugar de la bendición?: en los (lugares) celestiales. V. 3b

Hay muchos que interpretan la frase “los lugares celestiales”, que aparece varias veces en esta epístola, como una referencia al cielo después de morir, pero si hacemos eso, nos perderemos todo el significado de la epístola de Pablo. Aunque es cierto que habla acerca de ir un día al cielo, se refiere principalmente a la vida que vivimos actualmente porque los lugares celestiales no están en algún lugar distante del espacio, en algún planeta o estrella, sino que pertenece al ámbito de la realidad invisible en el que vive actualmente el cristiano, en contacto con Dios y en conflicto con el demonio en el que nos vemos envueltos a diario.

Los lugares celestiales son el lugar que ocupa el poder y de la gloria de Cristo. En el capítulo dos, versículo seis se nos dice:

“Y juntamente con Cristo Jesús nos resucitó [Dios] y nos hizo sentar en los lugares celestiales.”

Pero en el capítulo tres nos enteramos de que también está ahí la central de los principados y potestades del mal:

“…para que por medio de la iglesia la inconmensurable sabiduría de Dios pueda darse a conocer a los principados y poderes en los lugares celestiales.”

El conflicto que se desencadena se menciona en el capítulo seis:

“Porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernadores de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.”

Así que, como vemos, ésta no es ni mucho menos una referencia al cielo, sino a la tierra. Es el ámbito invisible de la tierra, no se refiere, pues, a lo que podemos ver, oír, probar o sentir, sino a ese reino espiritual que nos rodea por todas partes, y que nos afecta e influencia constantemente, ya sea para bien o para mal, dependiendo de nuestra decisión voluntaria y de nuestra relación con estos poderes invisibles. Esos son los lugares celestiales. En este ámbito, en el que vivimos todos nosotros, el apóstol declara que Dios ya nos ha bendecido con toda bendición espiritual. Es decir, ya nos ha dado todo cuanto precisamos para vivir nuestras circunstancias y relaciones actuales. Pedro dice lo mismo en su segunda epístola:

  • “su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad…. (2ª Ped. 1:3) [2]

Dios ha puesto bendiciones espirituales en su Hijo el Señor Jesús; pero nos pide que las busquemos y las obtengamos por la oración. (Mattew Henry) [3]

4. ¿Como?: en Cristo. V.3b

La frase “en Cristo Jesús” marca la posición que todos los creyentes tenemos por haber entrado al cuerpo de Cristo. Aparte de representar una unión vital con él, habla de la intimidad por la cual los cristianos comparten su vida, seguridad, poder y victoria.(R. Caballero Yoccou) [4]

ESTAR EN CRISTO [5] [6]
Es disfrutar de:

Pablo utilizó esta expresión y su derivados más de cien veces, para destacar la grandeza de la salvación.

  • “Estar en Cristo” confirma nuestra seguridad de justificación, reconciliación, redención y victoria.

En sus saludos a varias iglesias incluyó la frase (Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:2) como único modo de comprender la redención efectuada. Pablo mismo se consideraba “crucificado con Cristo” (Gá. 2:20) y vivía “en la fe.”

  • Estar “en Cristo” es tener la vida de Cristo (Col.3:4) y vivirla (Fil. 1:21).
  • Es tener una nueva naturaleza (2 Co. 5:17) para compartir sus victorias (2 Co. 2:14).
  • “En Cristo” disfrutamos la libertad del Espíritu (Ro. 8:2), nos apropiamos de la nueva relación con Dios (2 Co. 1:21), tenemos un mensaje ciertísimo (2 Co. 2:17) y un testimonio patente (Fil. 1:13).
  • “Estar en Cristo” es estar en su cuerpo pues él es la Cabeza (Ef. 1:6), y nosotros miembros de una gran familia (Ef. 3:6) que se fortalece mutuamente para gloria de Dios.
  • También es compartir sin temores la esperanza de la vida (1 Co. 15:18–19) hasta que nos encontremos con él en la mañana de la resurrección (1 Ts. 4:16).

El Padre es el Dios de toda gracia (1 P. 5:10); Jesucristo es el dador de la gracia (Hch. 15:11; 2 Co. 8:9), y el Espíritu Santo es el “Espíritu de gracia” (He. 10:29).

“Todos los que siguen a Jesús están bendecidos con bendiciones espirituales en lugares celestiales, donde Cristo esta.” (David Wilkerson) [7]

“En Cristo”. Es una frase que todos hemos oído. Albert Schweitzer llamó “estar en Cristo” al principal enigma de la enseñanza del apóstol Pablo. Schweitzer fue uno de los alemanes más sobresalientes del siglo. 20—teólogo, músico y un grandioso doctor misionero, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1952. Schweitzer no fue un cristiano ortodoxo al final de sus días, pero pocas personas evocaban el espíritu cristiano más poderosamente.[8]

La bendición de Dios que recibimos por medio de la actividad de las 3 personas de la Trinidad:

El PADRE (el origen) Selecciona: v.4-6

  • 1. Escoge v.4.
  • 2. Es dador de gracia v.6
  • 3. Revelador de su voluntad v.9 y 10
  • 4. Hacedor de esa voluntad v.11

AL   HIJO (el medio) Sacrifica: v.7-12.

En estos vs. 11 veces encontramos la expresión Cristo” o “por medio de Cristo”.

  • 1. En Cristo bendición y elección v.3
  • 2. En Cristo redención v.6 y 7
  • 3. En Cristo un pueblo v.10 y 11
  • 4. En Cristo el descenso del Espíritu para sellarnos v.13 y 14

Al Espíritu (la garantía) Sella:v.13 y 14

David Wilkerson comenta que

Pablo escribió esta epístola “a los santos y fieles en Cristo Jesús” (1:1). Estos eran creyentes estaban seguros de su salvación. Los efesios fueron bien entrenados en el evangelio de Jesucristo y la esperanza de la vida eterna. Ellos sabían quienes eran en Cristo, y estaban seguros de su posición celestial en él. Ciertamente, están bien cimentados en la verdad que ellos estaban sentados “…en los lugares celestiales con Cristo Jesús,” (2:6).

Estos “fieles” entendieron completamente que “Dios… resucitándolo de los muertos y sentándolo a su derecha en los lugares celestiales,” (1:20). Ellos sabían que fueron escogidos por Dios desde “antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. Por su amor,…” (1:4-5). Ellos comprendieron que fueron adoptados “por Jesucristo mismo” (1:5). Dios los había traído a su familia, porque cuando escucharon la palabra de verdad, ellos creyeron y confiaron en ella.

Los creyentes efesios fueron verdaderamente un pueblo bendecido. Se regocijaron en su redención a través de la sangre de Cristo, conociendo la gran bendición espiritual de ser perdonados de sus pecados. Ciertamente, ellos eran tenían tanto conocimiento acerca de las riquezas de la gracia de Dios, que muchos eran capaces de enseñarles a otros. Si se encontraban con personas que estaban hambrientas de Dios, ellos podían mostrarles la gloria de la Cruz. Ellos podían enseñar de la misericordia y el amor de Dios, de su santidad, de caminar sin culpa ante él. Ellos podían hablar de la resurrección, de la bondad de Dios, del cielo y del infierno, de las consecuencias de vivir en pecado. [9]

Notas

[0] Transliterar es representar los signos de un sistema de escritura, mediante los signos de otro.cit en Raúl Caballero Yoccou,Com Biblico del Continente Nuevo – Efesios, ed. Unilit,pag. 26

[1] Efesios,op. cit

[2] http://cebei.wordpress.com/2008/12/30/11-sinopsis-nuevo-testamento-efesios-el-llamamiento-a-los-santos-1128/

[3] Mattew Henry, Comentario Biblico Mattew Henry Galatas – Filemon, Ed. Clie

[4] Com Biblico del Continente Nuevo – Efesios, op. cit., pag. 23

[5] cf. https://lasteologias.wordpress.com/2010/08/09/en-cristo-jesus/

[6] Com Biblico del Continente Nuevo – Efesios, op. cit., pag. 23-24

[7] http://www.tscpulpitseries.org/spanish/ts040823.htm

[8] cf. https://lasteologias.wordpress.com/2010/08/09/resurreccion-y-ascension-lo-que-significa-estar-en-cristo/

[9] http://www.tscpulpitseries.org/spanish/ts040823.htm

Bibliografía

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

EPÍSTOLA A LOS EFESIOS.

Más que una epístola simplemente, este escrito es un tratado epistolar, quizás dirigido a los creyentes de toda el Asia Menor, especialmente a los gentiles (2.11, 19; 5.7s). Se escribió si no juntamente, al menos muy cerca de la Epístola a los Colosenses, y es muy probable que la llevara un mismo correo, Tíquico (6.21, 22; cf. Col 4.7–9). A diferencia de las demás cartas paulinas, no contiene exhortaciones de carácter personal ni soluciones para problemas concretos, indicio de su carácter encíclico.

Autor  Y  Fecha

Desde los primeros años del siglo II, la tradición concuerda en que esta carta la escribió Pablo quizás entre 50–60 d.C. Sin embargo, durante los últimos años, la alta  CRÍTICA ha puesto en tela de duda tal tradición. Los argumentos en contra de la paternidad paulina tienen carácter subjetivo y se relacionan con el estilo, el vocabulario, la doctrina y los paralelos íntimos con otras cartas de Pablo. Según Barth, Efesios contiene 80 palabras que no se encuentran en otras cartas paulinas, además del aumento en el uso de verbos en proporción con los sustantivos; además, contiene 231 verbos y 158 sustantivos, mientras que GÁLATAS 139 verbos y 202 sustantivos. También ciertas palabras típicamente paulinas (misterio, servicio, herencia, plenitud, por ejemplo) parecen tener un sentido diferente en Efesios. En ningún momento estos han sido argumentos decisivos. Las diferencias internas, comparadas con las otras cartas, pudieron deberse a que fueron distintas las circunstancias que dieron motivo a la epístola.

Marco Histórico

Tradicionalmente la iglesia ha aceptado que la carta se escribió en un inicio para la iglesia de Éfeso. De los escritores de los primeros siglos solo Marción, Orígenes y Basileo daban cabida a otra tradición; a saber, que la carta era la mencionada en Col 4.16, «la de Laodicea», o bien que no tenía destinatarios fijos. Y es cierto que las palabras «en Éfeso» no se hallan en los tres manuscritos griegos más importantes (aunque en su lugar se deja un espacio en blanco), y que en el contexto de Efesios 1.1 causan problemas gramaticales. Además, la evidencia interna (la falta total de saludos personales, por ejemplo) pareciera negar que se escribiera a una iglesia con la que Pablo convivió casi tres años (Ef 1.15; 3.2; 4.21; cf. Hch 19; 20.31).

La mayoría de los eruditos concluyen que debiera encontrarse otra explicación. Se han sugerido las siguientes:

1. La epístola se envió a Laodicea, una iglesia que Pablo no conocía personalmente.

2. Se envió como carta circular a varias iglesias a través de Tíquico (Ef. 6.21; Col 4.7s). Esta teoría presupone que el nombre de las iglesias destinatarias no aparecía en el manuscrito original, sino que se añadía en cada caso cuando la epístola llegaba a ellas.

3. Tenía como propósito ser el mensaje póstumo del anciano apóstol a la iglesia universal. Así se explican las diferentes referencias a personas y la amplitud de la visión cósmica (1.10, 14, 20–23; 2.14–16; 3.14–21; etc.).

4. Se envió para impedir que se extendiese la herejía combatida en la Epístola a los Colosenses.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).

La opinión de los eruditos está dividida en lo que respecta a los destinatarios de la carta que conocemos con el nombre de “La Epístola a los Efesios”. Un cincuenta por ciento afirma que se trata de una encíclica, es decir, una carta dirigida a varias iglesias, tales como Efeso, Laodicea, Colosas, Heriápolis y otras. Probablemente esta incógnita no será resuelta aquí en a tierra, pero esto no reviste mayor importancia para nosotros ya que sabemos que es un escrito del Espíritu Santo para todo creyente en todos los tiempos

La ciudad de Éfeso y el establecimiento de la Iglesia allí.

Era la capital de Iconia, Provincia romana de Asia menor, situada cerca de la desembocadura del Cayster, como 40 millas(60 Km.) al sudoeste de Esmirna. Era celebre por el culto a la diosa Diana (Artemisa), cuyo templo original erigido en esta ciudad constituía una de las siete maravillas, del mundo antiguo. Esta diosa romana difería de su igual griega, en que parece haber sido venerada con ritos impuros y misterios de la magia ( Hch. 19:19),como la diosa siria Astoret.

Ciudad del occidente de Asia Menor, y centro importante en la historia de la iglesia primitiva. Estaba situada entre Mileto y Esmirna, en el valle del río Caistro, a 5 km del mar Egeo y entre las montañas de Koresos. Su excelente acceso al mar la convirtió en el principal puerto de Asia durante el Imperio Romano. Compartió con Alejandría y Antioquía la supremacía en el Mediterráneo oriental, y llegó a ser la más importante gracias a su posición geográfica y actividad industrial.

Historia General

Como ciudad, probablemente Éfeso se fundó en el siglo XII a.C., cuando los colonizadores griegos se mezclaron con los indígenas de la región, descendientes de habitantes de Anatolia en el centro de Asia Menor. En 560, Creso, rey de Lidia, conquistó a Éfeso. Este restauró el famoso templo de Artemisa y benefició de gran manera a la ciudad. Tres años después la capturaron los persas. Lisímaco, uno de los sucesores de Alejandro Magno, la reconstruyó más tarde (322) y además de embellecerla la inundó con la influencia helenista.

En 133 a.C., Atalo III, rey de Pérgamo, entregó la ciudad a Roma y así se mantuvo hasta el 262 d.C., cuando los godos destruyeron tanto al templo como a la ciudad. En la era apostólica, Éfeso era el centro administrativo y religioso de la provincia romana de Asia; algunos de sus oficiales se llamaban asiarcas (Hch 19.31).

El templo de Diana, considerado una de las siete maravillas del mundo, estaba situado al nordeste de la ciudad. Se terminó al principio del siglo III a.C. Daba renombre a Éfeso y esta se jactaba de ser «guardiana del templo de la gran diosa Diana» (Hch 19.35). Fueron impresionantes la superstición y el ocultismo que florecieron a la sombra del culto a esta diosa, cuyas características eran semejantes a las de la diosa oriental de la fertilidad.

Historia Sagrada

Según Hechos, Pablo visitó a Éfeso dos veces: a finales de su segundo viaje misionero, cuando iba de prisa hacia Jerusalén (18.19–21), y durante el tercero (19.1–41). Había en Éfeso una numerosa colonia judía donde Pablo y sus compañeros,  Aquila y Priscila, fueron bien acogidos al llegar por primera vez. El apóstol deseaba estar en Jerusalén para cierta fiesta y esto acortó su visita, pero sus compañeros permanecieron allí. Sin duda, fundaron la iglesia ayudados por Apolos (Hch 18.24–26).

La segunda visita de Pablo duró tres años (19.8, 10; 20.31), pero esta vez la situación fue diferente. Al principio, los judíos lo recibieron bien, pero después de predicar tres meses en la sinagoga surgió la oposición (quizás por desacuerdo en cuanto a lo que es el «reino de Dios», 19.8, 9). Por tanto, trasladó su centro de actividades a la «escuela de uno llamado Tiranno».

Con este punto como cuartel, Pablo llevó a cabo una obra extensa, ayudado por sus compañeros y convertidos como Tíquico, Epafras y Filemón (Hch 19.10). Seguramente durante esta época nacieron «las siete iglesias… en Asia» (Ap 1.11) y otras como Colosas y  Hierápolis (Col 4.13). Su ministerio lo acompañaron «milagros extraordinarios» (Hch 19.11). Tantos se convirtieron, que los fabricantes de ídolos vieron en peligro su negocio y provocaron el tremendo alboroto relatado en Hch 19.23–41.

Éfeso llegó a ser un centro importante de la iglesia primitiva. Timoteo permaneció allí para cuidar de la iglesia después de la ida de Pablo (1 Ti 1.3). La tradición (escritos postapostólicos) afirma que el apóstol Juan se trasladó a Éfeso a finales del siglo I para supervisar y ayudar a las iglesias de Asia. Esto explica por qué les dirigió los mensajes escritos en Ap 2 y 3 durante su destierro en la isla de Patmos.

Desde la época postapostólica hasta la invasión musulmana, Éfeso fue un centro eclesiástico importante. Aquí se celebró, en 431, el tercer concilio ecuménico donde se condenó la cristología nestoriana.

En lo que respecta a la fundación de la iglesia, sabemos que Pablo visitó esta ciudad en su segundo viaje misionero. Ésta primera y breve visita fue seguida por otra mas larga en su tercer viaje misionero. En esta ocasión permaneció aproximadamente tres años en Efeso. Durante su ausencia Aquila y Priscila continuaron la labor.

También Timoteo y Tiquico trabajaron en aquella iglesia .Después de su segunda estadía , los Hechos registran la conversión de los doce discípulos de Juan el bautista , la predicación de la escuela de Tirano, la realización de Asia y el levantamiento de los fabricantes de estatuillas de la diosa Diana.

En esa iglesia se destacan nombres de creyentes tales como: Trofimo, Tiquico, y Onesiforo. También sabemos los hombres que hicieron mucho daño a Pablo y a la causa de Cristo , tales como Sceva, Himeneo, Alejandro, Fiígelo, y Hermógenes.

Se dice allí que el apóstol Juan pasó la mayor parte de su vida y escribió sus Evangelios, y sus Epístolas, y que , habiendo escrito en su destierro en la isla de Palmos el Apocalipsis, regresó a Efeso y allí murió.

Sobre la ocasión de la carta.

Habiendo dos peligros que amenazaban a la iglesia de Éfeso:

1) Una tentación de sumergir las verdades cristianas en las normas paganas.

2) Una falta de unidad entre judíos y gentiles .

Para contrarrestar el primer peligro, Pablo expone la santidad   del llamamiento cristiano, en contraste   con la antigua condición de ellos como paganos. Para evitar el segundo, presenta al Señor Jesús haciendo la paz entre los judíos y el gentil por la sangre de Cristo y haciendo de los dos un nuevo cuerpo.

No se puede, pues, precisar con seguridad ni los destinatarios ni el propósito original de la carta, pero es posible sugerir que se escribió inmediatamente después de Colosenses. Constituye una meditación sobre la grandeza del misterio de Cristo (1.9; 3.4s) y la responsabilidad de la Iglesia en Él (2.10; 4.17ss), temas ya analizados en Colosenses, y se envió a varias iglesias, quizás al mismo tiempo que Colosenses (61–62 d.C., durante la cautividad del apóstol en Roma).

Desde Roma, sin duda el mismo tiempo que Filemón y colosenses, y enviada por Tíquico.

Evidentemente fue escrita estando Pablo preso. El se llama a si mismo “prisionero de Cristo Jesús” (3:1); “preso en el Señor” que les ruega…(4:1); en su famosa frase es un “embajador en cadenas”( 6:20). Pablo estaba preso y muy cerca su fin cuando escribió Efesios tiene a todas luces una relación estrecha e intima con los colosenses.

Parecía que Tíquico fue el portador de ambas cartas, pues en Colosenses Pablo dice que aquel le informará sobre su situación (Col. 4:7); y en Efesios dice que Tíquico les dará noticias sobre el asunto y sobre cómo está(Ef. 6.21).Tíquico está relacionado íntimamente con estas dos cartas. Pero además hay semejanzas en el contenido de las mismas. Es tanta la similitud, que se cuentan mas de 55 versículos idénticos. O como sostiene Coloridge , colosenses es lo que pudiera llamarse la “superabundancia” de Efesios, o Efesios constituye una versión mas extensa de colosenses. Al final veremos que esta semejanza es la que nos da la clave del lugar único de Efesios entre las dos cartas de Pablo

Aporte a La Teología de la Epístola a los Efesios.

La naturaleza de Efesios hace difícil determinar las circunstancias específicas que llevaron a escribir la epístola. Está claro, sin embargo, que los destinatarios eran principalmente gentiles (3.1) que antes estaban alejados de la ciudadanía de Israel (2.11). Ahora, gracias al don de Dios, disfrutaban de las bendiciones espirituales que proporciona Cristo.

El tema de Efesios es la relación entre el Jesucristo celestial y su cuerpo aquí en la tierra, la Iglesia. Cristo ahora reina «sobre todo principado y autoridad y poder y señorío» (1.21), «y sometió todas las cosas bajo sus pies» (1.22). En su estado de exaltación, no se ha olvidado de su pueblo. Al contrario, se identifica plenamente con la Iglesia que considera su Cuerpo y la llena de su presencia (1.23; 3.19; 4.10).

La relación de esposo a esposa es una bella analogía que expresa el amor, el sacrificio y el señorío de Cristo por la Iglesia (5.22–32). El Cristo entronizado habita por la fe en el corazón de los creyentes (3.17) para que puedan disfrutar de su amor. No hay absolutamente nada que esté fuera de su alcance redentor (1.10; 3.18; 4.9).

La unión de Cristo con su Iglesia se expresa también en la unidad de los creyentes. Los que antes andaban lejos, «apartados» y separados de Dios han sido «hechos cercanos por la sangre de Cristo» (2.13). Es más, los creyentes ahora son llevados por Cristo a sentarse con Él en los lugares celestiales (2.5–6). Como los creyentes están con Él, procuran ser como Él y están «solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (4.3). Él mismo «es nuestra paz» (2.14), dice Pablo, y derriba las paredes y barreras que antes separaban a los judíos de los gentiles, y los une en un Espíritu ante el Padre (2.14–22).

Después de expresar estas maravillosas bendiciones espirituales, Pablo exhorta a los creyentes a que anden como es digno de los que han sido llamados (4.1). Este llamamiento es una útil demostración de ética cristiana. En vez de presentar leyes y regulaciones, Pablo dice, en efecto, que nuestra manera de vivir debe honrar al que nos llamó. Cristo libera al cristiano, pero este tiene que dar cuenta a Cristo. Pablo hace varias declaraciones sobre cómo los creyentes pueden honrar a Cristo (4.17–5.9), pero la meta no es ganar mérito por medio de la moralidad. En vez de buscar personas buenas, Pablo quiere personas nuevas, el «varón perfecto», reedificado según «la estatura de la plenitud de Cristo» (4.13). Esta madurez puede referirse a la deseada y todavía no alcanzada unidad de la iglesia.

enciclopedia Ed. Caribe

10- Galatas y Efesios

View this document on Scribd

EFESIOS: EL LLAMAMIENTO A LOS SANTOS

EFESIOS: EL LLAMAMIENTO A LOS SANTOS

por Ray C. Stedman

La Epístola a los Efesios es, en muchos sentidos, la gloria que corona el Nuevo Testamento, pero tal vez no debiera llamarse a esta epístola “Efesios porque no sabemos en realidad a quien fue escrita.

No hay duda de que los cristianos que se encontraban en Efeso estaban entre los receptores de esta epístola, pero debió de haber además otros. En muchos de los manuscritos griegos originales hay un espacio en blanco donde la traducción inglesa del Rey Jaime ha colocado la palabra “en Efeso, sencillamente una línea donde aparentemente se podía rellenar los nombres de otros receptores. Por eso es por lo que la versión “Revised Standard Version en inglés no dice: “a los santos de Efeso sino sencillamente “a los santos que también son fieles en Cristo Jesús…

En la epístola de Pablo a los Colosenses se hace referencia a una epístola que les escribió a los laodicenses. Nuestra Biblia no incluye esa epístola llamada “Una Epístola a los Laodicenses, pero muchos tienen la impresión de que es la misma que llamamos “La Epístola a los Efesios. El motivo es que el Apocalipsis de Juan (el último libro de la Biblia) comienza con cartas escritas a las siete iglesias de Asia, siendo la primera la de Efeso y la última la de Laodicea.

Estas ciudades se encontraban agrupadas mas o menos en una especie de círculo en Asia Menor y es evidente que era la costumbre que cualquiera que escribiese a una de las iglesias hiciese que la epístola se enviase al mismo tiempo a las otras y en orden, continuando el círculo hasta que llegaba por fin a la iglesia de Laodicea. Esto puede explicar lo que de lo contrario podría parecer una epístola perdida del apóstol Pablo a los laodicenses. Sea como fuere, esta epístola expone, de una manera maravillosa, lo que ningún otro libro del Nuevo Testamento describe de un modo tan completo, la naturaleza del cuerpo de Cristo, la verdadera Iglesia.

Las primeras cuatro epístolas del Nuevo Testamento: Romanos, Primera y Segunda de Corintios y Gálatas, son el desarrollo de la frase “Cristo en vosotros, enseñándonos lo que la vida de Cristo morando en nosotros tenía el propósito de llevar a cabo. Pero comenzando por la epístola a la iglesia de Efeso, debemos de aprender y entender lo que significa para nosotros estar en Cristo y compartir la vida del cuerpo del Señor Jesucristo, “vosotros en Cristo. He aquí el gran tema de esta epístola, el creyente en Cristo o la naturaleza de la Iglesia. El versículo tres del primer capítulo es, en muchos sentidos, el tema de la epístola, siendo la clave: en Cristo:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.”

Hay muchos que interpretan la frase “los lugares celestiales, que aparece varias veces en esta epístola, como una referencia al cielo después de morir, pero si hacemos eso, nos perderemos todo el significado de la epístola de Pablo. Aunque es cierto que habla acerca de ir un día al cielo, se refiere principalmente a la vida que vivimos actualmente porque los lugares celestiales no están en algún lugar distante del espacio, en algún planeta o estrella, sino que pertenece al ámbito de la realidad invisible en el que vive actualmente el cristiano, en contacto con Dios y en conflicto con el demonio en el que nos vemos envueltos a diario.

Los lugares celestiales son el lugar que ocupa el poder y de la gloria de Cristo. En el capítulo dos, versículo seis se nos dice:

“Y juntamente con Cristo Jesús nos resucitó [Dios] y nos hizo sentar en los lugares celestiales.”

Pero en el capítulo tres nos enteramos de que también está ahí la central de los principados y potestades del mal:

“…para que por medio de la iglesia la inconmensurable sabiduría de Dios pueda darse a conocer a los principados y poderes en los lugares celestiales.”

El conflicto que se desencadena se menciona en el capítulo seis:

“Porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernadores de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.”

Así que, como vemos, ésta no es ni mucho menos una referencia al cielo, sino a la tierra. Es el ámbito invisible de la tierra, no se refiere, pues, a lo que podemos ver, oír, probar o sentir, sino a ese reino espiritual que nos rodea por todas partes, y que nos afecta e influencia constantemente, ya sea para bien o para mal, dependiendo de nuestra decisión voluntaria y de nuestra relación con estos poderes invisibles. Esos son los lugares celestiales. En este ámbito, en el que vivimos todos nosotros, el apóstol declara que Dios ya nos ha bendecido con toda bendición espiritual. Es decir, ya nos ha dado todo cuanto precisamos para vivir nuestras circunstancias y relaciones actuales. Pedro dice lo mismo en su segunda epístola: “su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad…. (2ª Ped. 1:3)

Eso quiere decir que cuando usted recibe a Jesucristo como su Señor, ya ha recibido usted todo lo que Dios tenía la intención de darle. ¿No es eso asombroso? El más débil de los creyentes tiene en su poder todo lo que posee el más poderoso de los santos de Dios. Ya lo tenemos todo, porque tenemos a Cristo, y en él se hallan cada una de las bendiciones espirituales y todo lo relacionado con la vida y la santidad. Por lo tanto, tenemos todo lo que precisamos para vivir la vida tal y como Dios se propuso que fuese. Teniendo este hecho en cuenta, cualquier fracaso no es debido a que carezcamos de nada, sino a que no nos hemos apropiado de lo que ya es nuestro.

Esto elimina, como es lógico, cualquier fundamento en cuanto a la noción de una “segunda bendición o una tercera o cuarta. Todo está aquí ahora. Habrá bendición tras bendición al recibirla usted, una por una y momento tras momento. Ese es el significado del himno “Jesús descanso, descanso en ti recibiendo cada momento de él todo cuanto él es, descansando en su poder y su vida.

El apóstol desarrolla el tema de esta epístola valiéndose de seis maravillosos tropos de dicción, mediante los cuales aprendemos que la Iglesia es todo el cuerpo de Cristo, pero me encuentro con que al enfocar el tema desde ese ángulo, a las personas les resulta difícil captar el significado de la verdad de esta epístola. Todos tenemos tendencia a considerarnos un tanto alejados de la Iglesia y de vez en cuando me viene alguien a decirme: “La Iglesia debería hacer tal o cual cosa. A lo que les respondo: “Usted es la Iglesia, hágalo. El hecho de que sean la Iglesia parece dejarles bastante sorprendidos. Alguien me comentó no hace mucho: “La Iglesia debería ser más amistosa y le respondí: “está bien, usted y yo somos la Iglesia, seamos más amigables.

La Iglesia es las personas y cada uno de los creyentes es un miembro del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, por lo que yo preferiría estudiar esta epístola no usando la palabra “iglesia, sino “cristiano porque cada creyente es una pequeña réplica de toda la Iglesia. Si entendemos que Dios vive en la Iglesia veremos que también vive dentro de cada uno de los creyentes. Cada uno de nosotros, como creyentes en Jesucristo, somos un microcosmo de todo un cuerpo y, por lo tanto, podemos estudiar toda esta epístola relacionando lo que dice Pablo no a la Iglesia, sino a cada uno de nosotros, como creyentes a nivel individual.

En el primer tropo, el apóstol se refiere a la Iglesia como un cuerpo:

“Aun todas las cosas las sometió Dios bajo sus pies y le puso a él por cabeza sobre todas las cosas para la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. (1:22-23) El primer capítulo trata por entero acerca de la maravilla y lo asombroso de que nosotros que somos seres humanos normales y corrientes, poseídos por el pecado, hayamos sido llamados por Dios de una manera totalmente asombrosa, incluso antes de la fundación del mundo, para ser miembros de ese cuerpo y esta es una tremenda declaración. El apóstol Pablo no llegó nunca a superar el asombro que sentía por el hecho de que él, un hombre patizambo, calvo y despreciado por muchos, hasta considerado con desdén en muchos círculos era, sin embargo, miembro del Cuerpo de Jesucristo y había sido llamado por Dios antes de la fundación del mundo, habiendo recibido tremendas bendiciones que le permitieron estar capacitado para afrontar cualquier cosa que le exigiese la vida y eso es, precisamente, lo que significa pertenecer al Cuerpo de Cristo.

¿Pero cuál es el propósito del Cuerpo? Es ser “la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. En otras palabras, es la expresión de la cabeza y para eso sirve su cuerpo, ya que su propósito es expresar y llevar a cabo los deseos de la cabeza. La única ocasión en que un cuerpo humano sano no lo hace es cuando algún centro nervioso secundario recibe un estímulo artificial.

Por ejemplo, usted sabe que si se golpea la rodilla con un martillo en el lugar indicado, su pierna saltará en el aire sin que usted ni siquiera lo desee. Aunque usted decida no dar una patada en el aire, su pierna seguirá reaccionando. Yo me pregunto en ocasiones si una parte de la actividad de la Iglesia puede atribuirse a una especie de movimiento reflejo, haciendo que el cuerpo actúe por sí solo sin ser dirigido por la cabeza. Sea como fuere, la función del cuerpo es expresar “la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. ¡Qué frase tan impresionante! ¿Piensa usted alguna vez acerca de sí mismo en ese sentido? ¿Se atreve usted a considerarse de la misma manera que Dios piensa en usted, como un cuerpo que ha de llenarse por completo y que ha de inundarse con la presencia de Dios mismo?

Pablo se refiere a continuación a la Iglesia como un templo:

“En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo hasta ser el templo santo en el Señor. En él también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (2:21, 22)

Aquí tenemos un templo santo. Una de las cosas más impresionantes que están sucediendo hoy en día en el mundo es el crecimiento de este edificio que Dios ha estado erigiendo a lo largo de los siglos. Cuando todos los productos inservibles de la empresa humana se hayan desmoronado, convirtiéndose en polvo, cuando todas las instituciones y organizaciones que creamos haga mucho que han quedado olvidadas, el templo que está edificando Dios se convertirá en el punto central de la atención a lo largo de la eternidad y es exactamente lo que da a entender este pasaje. Además, él lo está edificando ahora, usando bloques de construcción humanos, dándoles forma, creando los bordes, lijándolos y preparándolos tal y como él desea, poniendo a seres humanos en este templo donde quiere que estén.

¿Por qué? ¿Cuál es el propósito para usted y para todo el templo? Es tal y como dice Pablo, ser la residencia de Dios, su morada. Eso prevé e incluye todo cuanto entendemos por la palabra “hogar. Cuando mi familia y yo regresamos de un largo viaje, tan pronto como llegamos a casa, nos quitamos los abrigos, nos estiramos y nos ponemos cómodos y todos comentamos lo a gusto que se está en casa.

¿Pero qué es lo que hay en nuestra casa que hace que nos sintamos de ese modo? ¿No es el hecho de que al estar en casa podemos relajarnos y comportarnos tal y como somos? Eso tampoco quiere decir que cuando no estamos en casa somos otra cosa que no sea nosotros mismos, pero sí es cierto que nos vemos un tanto limitados, mientras que en casa podemos ser lo que queramos, relajándonos y actuar con naturalidad. Para eso es para lo que Dios está edificando la Iglesia, para que sea un lugar donde podamos ser lo que él quiere ser en cada uno de nosotros, completamente relajados y todo cuanto él es en usted y en mi. Es por eso por lo que él le está llamando y edificándole.

El tercer capítulo introduce el tercer tropo. En él aprendemos que la Iglesia es un misterio, un secreto sagrado:

“A mí, que soy menos que el menor de todos los santos, me ha sido conferida esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo y para aclarar a todos cuál es la administración del misterio que desde la eternidad había estado escondido en Dios, quien creó todas las cosas. Todo esto es para que ahora sea dada a conocer, por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de Dios a los principados y las autoridades en los lugares celestiales.” (3:8-10)

Estas son maravillosas insinuaciones, en el sentido de que Dios ha tenido algunos planes secretos que ha estado poniendo en práctica a lo largo de los siglos, que nunca ha revelado a nadie, pero tiene una gran meta y un propósito en mente que tiene la intención de cumplir y el instrumento del cual se está valiendo para hacerlo es la Iglesia. Esto es algo que nunca podremos entender totalmente, pero implica la enseñanza de todo el universo. Pablo está diciendo que por medio de la Iglesia la multiforme sabiduría de Dios, los muy diversos aspectos y facetas de su sabiduría, serán ahora dadas a conocer a todos los principados y autoridades que habitan en los lugares celestiales, el ámbito invisible de la realidad de cualquier y de todas partes, a lo largo de todos los tiempos, siendo la enseñanza del universo el propósito del misterio.

En el capítulo cuatro, el apóstol usa otro tropo más:

“y vestios del nuevo hombre, que ha sido creado a semejanza de Dios en justicia y santidad de verdad.” (4:24)

La Iglesia es el nuevo hombre porque cada cristiano es un nuevo hombre y esto enlaza con las palabras de Pablo en 2ª Corintios:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.” (2ª Cor. 5:17)

La creación actual, que empezó al principio de los cielos y la tierra, hace ya mucho que han quedado anticuadas y están a punto de pasar. El mundo con toda su riqueza y su sabiduría pertenece a lo que está pasando, pero gradualmente, durante el curso de los siglos, Dios ha estado creando una nueva generación, una nueva raza de personas, una nueva clase de hombre que el mundo no ha visto nunca antes, mejor que Adán. En Romanos se nos dice que ¡todo cuanto perdimos en Adán lo hemos recuperado en Cristo con creces! (Rom. 5:17) y aquí se nos revela una raza de personas como las que el mundo jamás ha soñado.

El apóstol Pablo nos dice además en Romanos que toda la creación está de puntillas (ese es el significado literal), estirando el cuello para ver la manifestación de los hijos de Dios, el día en que será quitado el velo y contemplaremos la nueva creación (Rom. 8:19) Pero recuerde, esa nueva creación está siendo creada ahora mismo y a usted le está siendo extendida la invitación de revestirse de ese nuevo hombre, momento tras momento, día tras día, a fin de que pueda usted enfrentarse con las presiones y los problemas de la vida en el mundo actual.

Por eso es por lo que está aquí la Iglesia, que es un nuevo hombre y el propósito del nuevo hombre es llevar a cabo un nuevo ministerio. En este mismo capítulo de Efesios leemos:

“Sin embargo, a cada uno de nosotros le ha sido conferida la gracia conforme a la medida de la dádiva de Cristo.” (Efe. 4:7)

A este nuevo hombre, en cada uno de nosotros, le ha sido conferida una dádiva que nunca tuvimos antes de ser cristianos. Nuestra labor, el motivo de nuestra existencia, la razón por la que Jesucristo nos colocó aquí en la tierra y nos dejó aquí, es para que pudiésemos descubrir y poner en práctica ese don y yo no sé de nada más importante que esto. El motivo por el que la Iglesia se ha debilitado y ha tropezado, ha fracasado y ha perdido, es que los cristianos han perdido esta gran verdad que cada uno de nosotros recibe directamente del Señor. Eso nos incluye a todos los que conocemos a Jesucristo, desde el más pequeño hasta el más anciano. El Señor resucitado le ha concedido un don a usted, de la misma manera que el hombre de la parábola dio los talentos a cada uno de sus siervos, confiándoles su propiedad hasta su regreso. Y cuando él vuelva, su juicio se basará en lo que hizo usted con el don que él le dio a usted, que es el ejercicio del nuevo hombre.

El capítulo cinco presenta otro tropo más acerca de la Iglesia y nos enteramos en él de que la Iglesia es la esposa:

“Esposos, amad a vuestras esposas, así como también Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, a fin de santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua con la palabra, para presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin falta.” (5:25-27)

Y a continuación cita las palabras de Dios en Génesis:

“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Grande es este misterio, pero lo digo respecto de Cristo y de la iglesia.” (5:31-32)

La Iglesia es una esposa y ha de ser una esposa para el gozo del esposo. Pablo dice que la intención que tiene Cristo al preparar a la Iglesia como una esposa es presentársela a sí mismo. ¿No es eso lo que desea todo esposo, que la esposa le pertenezca? Puede que durante la primera época del noviazgo ella salga con otros hombres, pero cuando se hacen novios ella está prometida, comprometiéndose a ser suya y los dos están esperando el día cuando eso se pueda convertir en una realidad. Por fin llega el día cuando se encuentran ante el altar para contraer matrimonio y se prometen amor, honor y cuidado el uno al otro hasta que la muerte les separe. Desde ese momento se pertenecen el uno al otro, ella le pertenece a él y él le pertenece a ella, para el gozo mutuo durante toda la vida juntos. Esa es una imagen tanto de la Iglesia como del cristiano. El cristiano ha de ser la esposa de Cristo, para el gozo del Señor. ¿Se considera usted alguna vez de ese modo? Ese concepto me ayudó a revolucionar mi propia vida devocional cuando me di cuenta, de repente, de que el Señor Jesús esperaba con anhelo el tiempo en que habríamos de estar juntos y que si me lo perdía, él se sentiría decepcionado. Fui consciente de que no solo estaba yo recibiendo de él, sino que él estaba recibiendo de mi, y que él me deseaba y me anhelaba. Cuando me reuní con el Señor a partir de entonces fue con un nuevo sentido de su amor y de que se deleitaba en el tiempo que pasábamos juntos en comunión.

La última imagen de la Iglesia en esta epístola es la de un soldado:

“Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar firmes.” (6:13)

¿Cuál es el cometido de un soldado? El luchar en las batallas y es precisamente lo que está haciendo Dios en nosotros en estos momentos. Nos ha concedido el gran privilegio de ser el campo de batalla en el que se ganan sus grandes victorias.

Esa es la esencia de la historia de Job. Ese hombre tan extraordinario fue abatido, por una serie de tragedias. En un solo día perdió sus posesiones una por una. Finalmente perdió a toda su familia, excepto a su esposa. No podía entender lo que estaba pasando, pero Dios había escogido a Job para ser el campo de batalla en el que tuvo lugar el conflicto con Satanás.

Dios permitió a Satanás llegar al límite máximo, afligiendo a Job incluso en su cuerpo físico, permitiendo además que su mente estuviese angustiada, sin poder entender lo que estaba sucediendo, pero cuando hubo concluido la batalla Dios bendijo grandemente a Job y le ha usado con poder, para enseñar al pueblo de Dios a lo largo de los siglos que las pruebas y las dificultades no son solo para la persona que las padece, sino que son un medio del cual se vale Dios para obtener poderosas victorias contra los poderes invisibles y nosotros hemos sido llamado a ser soldados, que hemos aprendido cómo luchar.

Juan escribe en su primera epístola a sus jóvenes amigos cristianos diciendo:

“Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.” (Iª Juan 2:14)

Es decir, habéis aprendido cómo luchar, cómo seguir adelante, cómo deshaceros de las confusas limitaciones del mundo, cómo no dejaros arrastrar por la época en la que vivís y a ir contra la corriente, en contra de ella incluso, glorificando grandemente a Dios al hacerlo.

A mi me encanta la historia de Daniel que, siendo adolescente, se encontró prisionero en un país extranjero. Se vio expuesto a un ambiente pagano y tuvo que luchar la batalla día tras día, reconociendo una vez tras otra la fidelidad de Dios para guardarle cuando todo se ponía en su contra. Las presiones que ejercieron sobre él fueron casi increíbles, pero Daniel y sus amigos se enfrentaron repetidamente con las pruebas y obtuvieron la victoria sobre las batallas en las que se vieron envueltos.

Hacia el final del libro le fue enviado a Daniel un visitante, el ángel Miguel, que le contó algunas cosas impresionantes. A Daniel se le permitió ver a lo lejos, saltando por encima de los siglos, hasta nuestros días. Pero a pesar de ello, cuando se le apareció el ángel, Daniel se sintió grandemente turbado, cayendo sobre su rostro, temblándole las rodillas, atemorizado y asustado de aquel visitante celestial. Pero el ángel le dijo: “Daniel, hombre muy amado…no temas. (Dan. 10:11-12) ¿Por qué era amado? Por ser un fiel soldado. Este es el privilegio al que Dios nos está llamando a nosotros en este día de inquietud y de aflicción mundial. Dios nos está llamando a que seamos soldados, a que sigamos en los pasos de aquellos que han salido victoriosos de la batalla antes de nosotros, habiendo sido fieles, de ser necesario, hasta la muerte. Ese es el privilegio de aquellos que son llamados y capacitados con toda bendición espiritual, para que haya un cuerpo, un templo, un misterio, un nuevo hombre, una esposa y un soldado para Jesucristo. ¡Ese es todo un llamamiento!

Por lo tanto, la exhortación de esta epístola aparece en un solo versículo, en el que Pablo dice:

“Por eso yo, prisionero en el Señor [escribiendo esta epístola desde la cárcel] os exhorto a que andéis como es digno del llamamiento con que fuisteis llamados.” (4:1)

No pierda usted de vista lo que está haciendo Dios. El mundo no lo puede ver y no tiene ni idea de lo que está sucediendo, pero usted lo sabe y lo está viendo, así que no se desanime.

Oración

Padre nuestro, te damos gracias por este recordatorio, escrito de mano de tu fiel apóstol, acerca del carácter del mundo en el que vivimos y la naturaleza de la batalla que luchamos, así como la gloria del llamamiento que tenemos. Te pedimos que tú nos hagas ser fieles, que nos hagas fieles hasta el fin, si hace falta hasta la muerte, y que todas las presiones las afrontemos con el poder del propio Jesucristo, el Hijo de Dios, que habita en nosotros y que hace su morada en nuestros corazones. ¡Qué maravillosa comunión es esta! En el nombre de Cristo, amen.

http://cebei.wordpress.com/2008/12/30/11-sinopsis-nuevo-testamento-efesios-el-llamamiento-a-los-santos-1128/

Anteriores Entradas antiguas