La crisis financiera aumentará la religiosidad

La crisis financiera aumentará la religiosidad
Un estudio analiza la relación entre los problemas económicos, la salud mental y la implicación religiosa

La crisis financiera global podría potenciar un aumento de la religiosidad porque ésta alivia el estrés que provoca la pobreza. Sociólogos estadounidenses analizaron la relación entre la pobreza, el bienestar mental y la religión a partir de los datos de una encuesta nacional, constatando que actividades como la asistencia a los centros de culto, la meditación o la fe en la vida después de la muerte tienen un efecto mitigador en el estrés derivado de los problemas financieros. El presente estudio constató, asimismo, que la oración no ayuda a sobrellevar las dificultades económicas. Por Yaiza Martínez.

Fuente: Epiphenom
a crisis financiera global podría potenciar un aumento de la religiosidad, publica la revista Epiphenom, a raíz de los resultados de un estudio reciente realizado en Estados Unidos.

Dos sociólogos llamados Matt Bradshaw, de la Universidad de Carolina del Norte, y Chris Ellison de la Universidad de Texas en Austin, analizaron datos de adultos de edades comprendidas entre los 18 y los 59 años, recogidos en la US General Social Survey (encuesta social general de Norteamérica), con el fin de averiguar si la tensión psicosocial podía relacionarse con la pobreza, y si ésta, a su vez, podía asociarse a diversos aspectos de la religión.

Según explican los investigadores en un artículo aparecido en Social Science & Medicine, hasta ahora, a pesar de que existe una amplia gama de análisis sociales y teológicos, pocos estudios han examinado de manera sistemática el papel de la religión como mitigador de los efectos de los problemas socioeconómicos en la salud mental.

En un intento de superar esta carencia, Bradshaw y Ellison trataron de delimitar las relaciones objetivas entre la crisis financiera, diversos aspectos de la vida religiosa y el estrés psicológico.

Así, en primer lugar, constataron que sólo un 10% de la variación en los niveles de estrés de la sociedad podía achacarse a la pobreza.

Por otro lado, el estudio también reveló que diversos aspectos de la vida religiosa podían ayudar a reducir los efectos nocivos del estrés que provocan las dificultades económicas.

Artículos relacionados

En concreto, señalan los investigadores, la asistencia a los centros de culto y la fe en la vida después de la muerte moderan el daño mental que producen las dificultades financieras tanto generales como subjetivas.

La meditación alivia la tensión general

La práctica de la meditación, por su parte, permite reducir los efectos nocivos sobre la salud mental de la crisis económica global, aunque no de los problemas financieros personales.

Asimismo, los científicos no constataron una relación interactiva entre la frecuencia de la práctica de la oración y las complicaciones económicas, es decir, que la oración no ayuda a los más necesitados a aceptar su estado.

De hecho, en el estudio se demostró que los individuos que rezan más están más estresados. Presumiblemente, ésta sería la razón por la que rezan más a menudo.

Los resultados acerca de la oración obtenidos por Bradshaw y Ellison resultan especialmente interesantes porque contrastan con los resultados de un estudio anterior, realizado por el propio Ellison y por Terence Hill, de la Universidad de Miami, en el que se reveló que la oración podía tener diferentes efectos.

Según dicho estudio, realizado en 2009, a las personas que tenían problemas de salud o que acababan de sufrir un revés económico, rezar les servía para reducir significativamente la ansiedad.

La vida después de la muerte resulta clave

En general, y según la presente investigación, podría afirmarse que la religiosidad resulta efectiva para la reducción del estrés de las personas con problemas económicos.

El factor más determinante en este sentido, para la gente pobre, resultó ser la creencia en la vida después de la muerte. Pareciera como si la esperanza de una vida mejor tras la muerte ayudara a soportar las dificultades de esta vida, publica Epiphenomen.

Por otra parte, como hemos dicho, el estudio demostró que la asistencia a la iglesia ayuda a reducir el estrés. Esto fue válido tanto para ricos como para pobres, pero en este último caso el efecto constatado fue mayor que en el primero.

Chris Ellison es director del Center for the Scientific Study of Religion (CSSR) de la Universidad de Texas, dedicado al estudio de la relación entre la implicación religiosa y ciertas características del individuo, como la salud, el bienestar, el riesgo de mortalidad, la calidad de las relaciones matrimoniales, la educación de los hijos, los comportamientos de riesgo en adolescentes y las relaciones entre padres e hijos en diversas etapas.

Algunos de los hallazgos de este centro han sido, por ejemplo, que la asistencia regular a la iglesia está relacionada con un aumento de la esperanza de vida en Estados Unidos: las personas que acuden a los servicios religiosos más de una vez a la semana tienen como media siete años más de esperanza de vida que los que nunca van, aseguran los investigadores en un artículo publicado por la Universidad de Texas.

Efecto general positivo

Por otro lado, estudios realizados por el CSSR sobre la influencia de la religión en los adolescentes norteamericanos han revelado que si los padres son más religiosos que los hijos a estas edades, la religión condiciona negativamente las relaciones familiares porque la diferencia de mentalidades entre padres e hijos suele ser fuente de tensión en el hogar.

Según los investigadores, la religión puede tener un efecto negativo en la salud mental también de la siguiente forma: cuando un individuo tiene fe pero las cosas no le salen bien, esto puede producirle sentimientos de abandono por parte de Dios, ira hacia Dios e, incluso, crisis de fe.

Los científicos señalan que, en general, puede afirmarse que la religiosidad tiene un efecto positivo en la salud mental en un 80% de los casos, y que en un 10% de las situaciones puede provocar efectos negativos.

http://www.tendencias21.net/La-crisis-financiera-aumentara-la-religiosidad_a4456.html

religión

View this document on Scribd

Artículo relacionado

Filosofía de la Religión-Parte II

Filosofía de la Religión-Parte II

Tabla de contenidos de Filosofía de la Religión

  1. Filosofía de la Religión-Parte I
  2. Filosofía de la Religión-Parte II
  3. Filosofía de la Religión-Parte III
  4. Filosofía de la Religión-Parte IV

La sabiduría de la fe y la razón, es la filosofía de la religión

El Confucianismo, el Taoísmo y el Budismo son las tres religiones básicas de China que se consideran una sola, porque los tres cultos se funden en uno. En China estas tres religiones están relacionadas entre sí y son practicadas en forma simultánea por los chinos.

El Confucianismo es esencialmente un método para vivir una vida de bondad y una forma de organización social.

El Confucionismo es una filosofía con una función religiosa, su doctrina se basa en la aceptación de un orden rígido y su contenido ético ha pasado de generación en generación y aún hoy se mantiene.

Confucio creía en que el hombre es bueno por naturaleza y que las reglas y los rituales provienen de la interioridad; creía que la sociedad no podía conseguir armonía política o civil hasta que su pueblo no consiguiera armonía moral en su interior.

La introducción del Budismo en China fue su mayor obstáculo pero fue la respuesta trascendente que el hombre necesitaba y que en el Confucionismo estaba ausente.

El Taoísmo, de Lao Tsé es otra gran influencia en la cultura china con el símbolo del Yin y el Yan que representa las oposiciones que caracterizan a la vida, como el bien y el mal, que para las religiones chinas no están divididas sino que hay algo de cada una de ellas en la otra.

Para el Judaísmo, Abraham es el arquetipo del hombre de fe, que obedeciendo la voz de Dios lleva a cabo una epopeya patriarcal guiando a su pueblo hacia la tierra prometida.

Establecido el pueblo hebreo en Egipto, donde habían recurrido en busca de alimentos y tierras de pastoreo, fueron esclavizados y Moisés lidera el éxodo para liberarlos.

Es allí donde Moisés experimenta la visión trascendental de Dios que apartará a su pueblo del paganismo la confusión y la superstición.

La esencia del judaísmo es la fe en un Dios único y sobrenatural y la idea central es la idea de un pueblo elegido, no un profeta o salvador.

Desde el principio, la búsqueda del significado por parte de los judíos tuvo sus raíces en la forma en que entendían a Dios. Como consecuencia, estando el hombre hecho a su imagen y semejanza, los judíos han desarrollado un profundo significado del Ser.

La naturaleza es la expresión de Dios y si la existencia es su creación, ésta debe ser buena.

Este aspecto optimista sobre la naturaleza y del papel del hombre en ella es tal vez el contraste más grande con las religiones orientales.

En la mezcla de polvo y divinidad está la grandeza humana, una grandeza cuya mayor gloria es la libertad de su pensamiento y su derecho a la duda.

Para los judíos el problema de la existencia no radica en la estructura de la vida o la historia sino en el patrón significativo oculto tan difícil de hallar que puede ser el hilo conductor para enfrentar la angustia y las dificultades.

En el judaísmo la conciencia surge de esta experiencia con Dios, del eterno conflicto entre el propósito de la historia y el modo de actuar en el mundo; en tanto que en el Confucianismo la conciencia surge de la necesidad de tener un acuerdo civilizado entre nosotros sobre el modo de comportarnos para poder coexistir.

El Judaísmo es una religión étnica y sus verdades trascienden a su pueblo a través del Cristianismo.

El Hinduismo también es una religión étnica y las verdades a las que arribó fueron demasiado importantes para sólo un pueblo, por esa razón el Budismo fue el encargado de convertirla en una religión universal.

http://filosofia.laguia2000.com/filosofia-y-religion/filosofia-de-la-religion-parte-ii

Tabla de contenidos de Filosofía de la Religión

Tabla de contenidos de Filosofía de la Religión

  1. Filosofía de la Religión-Parte I
  2. Filosofía de la Religión-Parte II
  3. Filosofía de la Religión-Parte III
  4. Filosofía de la Religión-Parte IV

Las religiones son cosmovisiones.

La religión es un modo de entender y explicar la realidad, de comprender al hombre, su origen, el sentido de su vida y el misterio de la muerte; desde un punto de vista espiritual.

Las religiones conocidas más antiguas tienen más de cinco mil años de antigüedad, sin embargo, todas ellas difieren de forma pero no de fondo.

Las religiones son los distintos caminos que el hombre decide transitar para la búsqueda de la misma meta que es Dios.

Egipto fue la cuna de las doctrinas místicas que no se identificaron con ninguna secta religiosa pero que influyeron de alguna manera en el pensamiento de los profetas orientales y también de los occidentales.

La sabiduría hermética de origen egipcio se basa en el dominio de las fuerzas mentales, que pueden transmutarse de una clase de vibraciones mentales en otras.

La mente es el Todo, todo vibra, tiene dos polos opuestos y todo se mueve como un péndulo. Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa y todo ocurre de acuerdo con la Ley natural, porque el azar no existe, y la generación se manifiesta en todos los planos.

La mente y la materia pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración.

Más allá del Cosmos, del tiempo y del espacio, se encuentra la realidad sustancial, la verdad fundamental. El Todo.

El Todo es mente viviente, no es materia, es espíritu.

El Universo es una creación mental en la mente del Todo y Todo es mente.

El que tiene sabiduría y utiliza la Ley natural puede transmutar lo que no desea en algo valioso y lograr el triunfo.

Desde el punto de vista del absoluto, el Universo es una ilusión, un sueño.

Las verdades absolutas son las que conoce y ve la mente de Dios y las relativas las que se comprende con la razón humana.

La materia sólo existe para nuestros sentidos. Los sabios y nuestras propias intuiciones nos enseñan que no nos equivocaremos si tratamos de vivir bien, alineados a la tendencia universal en el mismo sentido, a pesar de las aparentes evidencias en contra.

Este punto de vista es inmanente, todo está en el Todo y el Todo está en todas las cosas.

Existe un plano de conciencia superior y uno inferior. Si nos mantenemos en el plano superior de conciencia el péndulo mental se libera de la oscilación contraria y se mantiene polarizado en el polo positivo.

El hombre sabio acepta la Ley universal y comprendiéndola puede operar en ella y no ser su esclavo.

El Hinduismo es una religión milenaria también panteísta. Brahma es el Dios invisible que es en sí y engendra todo lo múltiple por emanación. Todo procede de él y todo retorna a él.

La aspiración suprema es ir hacia la divinidad y se alcanza por medio de la ética, el conocimiento y el Yoga (práctica que integra el espíritu humano a Dios).

Shiva es el dios destructor.

El hombre pasa por una serie de transformaciones y vidas, su esperanza es unirse a Brahma, a través del conocimiento de la verdad, y salir de la interminable sucesión de nacimientos y muertes.

Sólo se consigue con la abstinencia, la continencia y la contemplación.

El Hinduismo es la religión nacional de la India y la más difundida.

Esta religión sostiene que existe un motivo subyacente en todo.

El hombre común quiere placer, éxito, responsabilidad y liberarse de los obstáculos que le impiden la satisfacción de sus deseos.

Pero el objetivo real de la vida no es ese, sino que radica en liberarnos del karma o condicionamiento, o de las aflicciones de las vidas pasadas.

El karma es el efecto de toda acción humana que condiciona las vidas. Las malas acciones persiguen el alma a través del tiempo y el espacio hasta que la deuda ha sido pagada.

Se puede salir del karma con la gracia del estado de Ser, más allá del bien y del mal. El Ser es la unidad de los opuestos, luego el mal ya no existe.

(continúa en Parte II)

http://filosofia.laguia2000.com/filosofia-y-religion/filosofia-de-la-religion-parte-i

La religión es un eficaz regulador del comportamiento humano

La religión es un eficaz regulador del comportamiento humano

Ochenta años de investigaciones confirman que los individuos religiosos son más persistentes y más eficientes en la consecución de los objetivos

Las personas religiosas tienen mayor capacidad de autocontrol que las no religiosas, señalan los resultados de la revisión de las investigaciones realizadas a este respecto en los últimos ochenta años. Así, se ha descubierto, por ejemplo, que ciertos rituales religiosos –como la oración o la meditación- afectan a partes de la corteza del cerebro humano que resultan claves en la autorregulación y el autocontrol. Por otro lado, las religiones contribuyen al autocontrol porque proporcionan a los individuos modelos claros de comportamiento. Esta autorregulación permite que los individuos religiosos sean más persistentes y más eficientes en la consecución de los objetivos que para ellos resultan “sagrados”. Una vez conocido el mecanismo, según los científicos, éste puede ser “copiado” por cualquier individuo para implementar cualquier resultado. Por Yaiza Martínez.



La religión es un eficaz regulador del comportamiento humano
Un estudio reciente realizado por especialistas de la Universidad de Miami, en Estados Unidos, señala que las personas religiosas tienen mayor capacidad de autocontrol que las no religiosas. 

La presente investigación ha sido dirigida por el profesor de psicología de dicha universidad Michael McCullough, que lleva años estudiando la relación entre la religión y la psicología del ser humano.

McCullough es autor de diversos libros al respecto, como The Psichology of Gratitude o Handbook of Religion and Health.

Según declaraciones del investigador para The New York Times, sus motivos para el estudio de la religión no son religiosos sino profesionales, y surgen del deseo de comprender el porqué de las religiones y de que éstas parezcan ayudar a tanta gente.

Persistencia y eficacia

Investigaciones realizadas en distintas partes del mundo han demostrado que las personas más devotas tienden a tener un mejor rendimiento escolar, a vivir durante más tiempo y, en general, a ser más felices, asegura McCullough.

Ahora, la revisión por parte del investigador y de su colaborador, Brian Willoughby, de estudios realizados en las últimas ocho décadas ha permitido concluir que la fe religiosa y la devoción fomentan, además, el autocontrol.

Según escriben los científicos en un artículo publicado en el Psychology Bulletin de la American Psychological Association (APA), los resultados obtenidos señalan que la gente religiosa, en general, es más persistente y capaz de alcanzar aquellos objetivos a largo plazo importantes para ellos y para sus grupos religiosos.

Este hecho podría ayudar a explicar porqué las personas religiosas tienden a presentar tasas más bajas de abuso de sustancias, mejor rendimiento académico, niveles más bajos de delincuencia, mejores hábitos de salud, menos depresión y una mayor esperanza de vida.

Religiosidad en todo el mundo

Para el estudio, McCullough y Willoughby evaluaron investigaciones sobre la religión realizadas en los últimos ochenta años, con personas de todas partes del mundo.

Así, se obtuvieron evidencias en diversos campos (como las ciencias sociales, la neurociencia, la economía, la psicología y la sociología) de que las creencias religiosas y sus prácticas hacen que la gente ejerza un mayor autocontrol y regule de manera más eficiente sus actitudes y emociones, con la finalidad de conseguir objetivos para ellos valiosos.

Según McCullough, la importancia del autocontrol y de la autorregulación para la comprensión del comportamiento humano es bien conocida por los sociólogos, pero la posibilidad de que exista un vínculo entre la religiosidad y ese autocontrol no ha recibido aún una atención explícita.

Los científicos insisten en que el presente estudio proporciona evidencias muy claras de que la religión está positivamente relacionada con el autocontrol y con otras características como la amabilidad o la rectitud, consideradas por muchos teóricos los sustratos básicos de la capacidad de autocontrolarse.

La fuerza de los objetivos “sagrados”

Algunas de las conclusiones más importantes derivadas del análisis de resultados señalan, por ejemplo, que los rituales religiosos –como la oración o la meditación- afectarían a partes de la corteza del cerebro humano que resultan claves en la autorregulación y el autocontrol.

Otros estudios sugieren, además, que las imágenes religiosas y la lectura de los libros sagrados potenciarían funciones auto-reguladoras similares.

Por otro lado, se ha detectado que cuando la gente cree que sus objetivos son “sagrados”, emplea más energía y esfuerzo en alcanzar dichos objetivos, por lo que actúan de forma centrada, y finalmente son más efectivos en sus logros.

Además, los estilos de vida religiosos contribuyen al autocontrol porque proporcionan a los individuos modelos claros de comportamiento. La gente está así más atenta a lo que hace, e incluso puede sentir que Dios vigila su forma de actuar.

Estos modelos de comportamiento varían entre unas religiones y otras, pero algunos valores específicos resultan de gran importancia para diversas religiones, como la judía, la cristiana o la musulmana. En todos estos casos, se valora más las relaciones sociales positivas y la armonía social que el individualismo y el hedonismo, que requieren menor autocontrol.

Autocontrol secular

La revisión de las investigaciones sobre religión y autocontrol realizada por McCullough contribuye además a comprender mejor cómo la misma fuerza social que motiva actos de caridad y generosidad puede también provocar que la gente llegue incluso a llevar bombas pegadas al cuerpo para hacerlas estallar en sitios públicos.

Según los investigadores, si se piensa que la religión ayuda a controlar los impulsos personales para servir a objetivos mayores, se comprende que pueda motivar a los individuos a hacer cualquier cosa, positiva o negativa.

Desde una perspectiva más optimista, en The New York Times McCullough recomienda, para cualquiera que desee aumentar su autocontrol, copiar algunos de los mecanismos religiosos que lo posibilitan, como la meditación o la vinculación a organizaciones con grandes ideales.

Las personas religiosas, afirma, se autocontrolan más no sólo por el miedo al juicio de Dios, sino porque están absorbidas por ideales de sus religiones respectivas, que han ido incorporando a sus propios sistemas de valores.

Estos ideales les dan a sus objetivos personales un aura de sacralidad que garantiza su dedicación y persistencia. A cualquier persona, encontrar sus propios “valores sagrados”, aunque no sean religiosos, podría ayudarle en el mismo sentido.


tendencias21.net

Miércoles 14 Enero 2009
Yaiza Martínez

La religión interpreta al mundo y transforma la conciencia

La religión interpreta al mundo y transforma la conciencia

Ken Wilber analiza en un reciente artículo las dos facetas de la religión

Ken Wilber, famoso pensador norteamericano autor de libros como “Los tres ojos del conocimiento” o “Cuestiones cuánticas”, hace una reflexión en la revista EnlightenNext acerca de las dos facetas de la religión. Una primera faceta, la interpretativa, es la que permite al “yo” separado otorgar sentido al mundo. Una segunda faceta, la transformadora, es la que origina una verdadera transformación de la conciencia en los individuos. Ambas aproximaciones a la espiritualidad deben combinarse para legitimar el mundo, y también para desafiar nuestras propias legitimaciones. Por Yaiza Martínez.


La religión interpreta al mundo y transforma la conciencia
El famoso escritor y pensador Ken Wilber, autor de libros tan conocidos como “La conciencia sin fronteras”, ha escrito recientemente en la revista EnlightenNext un artículo, en el que reflexiona sobre las dos facetas de la religión.

Según Wilber, la religión tiene dos funciones muy importantes, aunque también muy diferentes entre sí. Por un lado, la religión actúa como un medio de creación de sentido para el “yo” separado: mitos, relatos, rituales y otros elementos de las religiones nos sirven como consuelo, dan sentido a nuestra existencia, y nos ayudan a resistir los altibajos del destino.

Sin embargo, esta faceta de la religión, señala el autor, no cambia el nivel de conciencia de las personas. Es la segunda función, la función “transformadora” de la religión, la que produce una liberación y una transformación radicales de la conciencia, escribe Wilber.

Interpretación y transformación

La primera función de las religiones sería, por tanto, una especie de “movimiento horizontal” (creación de sentido para el yo), mientras que la segunda sería una suerte de “movimiento vertical”, un movimiento que puede percibirse hacia lo “alto” o hacia las “profundidades” de la conciencia.

A la primera faceta de las religiones Wilber la denomina “interpretación” y, a la segunda faceta, “transformación”. Con la interpretación, el “yo” aprende a percibir y a pensar de una manera determinada la realidad.

Con la transformación, en cambio, el “yo” es examinado, cuestionado e incluso se hace desaparecer para que el individuo alcance una nueva autenticidad.

Ambas funciones de la religión son igualmente indispensables, escribe Wilber. Por su parte, la faceta de la interpretación otorga integridad y seguridad al yo, un sentido para el mundo. Pero, señala el autor, en algún punto del proceso de maduración del individuo esta interpretación deja de funcionar, y ya no ofrece consuelo.

En ese momento, las creencias, los paradigmas, los mitos y las ideas dejan de servirnos, y la trascendencia del “yo” se convierte en el único camino posible. Empieza entonces la búsqueda de la segunda función de la religión, búsqueda que ha sido culminada por muy pocos individuos a lo largo de la historia.

Espiritualidad revolucionaria

Wilber describe la espiritualidad transformadora señalando que ésta no busca legitimar ninguna visión del mundo sino proporcionar verdadera autenticidad. Para ello, cuestiona todo aquello que el mundo entiende como legítimo. Esta espiritualidad sería, por tanto, revolucionaria por naturaleza.

La espiritualidad transformadora, por otro lado, ha sido y es seguida por un número verdaderamente pequeño de personas. El resto de la población religiosa se encuentra implicada en la primera faceta de la religión, la faceta de la interpretación, caracterizada por prácticas mágicas, creencias míticas, oraciones, rituales, etc.

Según Wilber, esto se debe a que la verdadera espiritualidad transformadora es y ha sido extremadamente rara en cualquier momento de la historia, y en cualquier lugar del mundo. Sólo personajes como Padmasambhava, Santa Teresa de Jesús o Maimónides la han llegado a experimentar y a expresar.

El aspecto transformador –raro y revolucionario- de la religión es asimismo difícilmente trasladable a otros, es decir, que aunque cualquier individuo llegue a vivenciar esa segunda faceta de la religión, difícilmente podrá hacer entender a otros de qué se trata y, en su intento, habrá de acudir a la faceta religiosa de la “interpretación”.

Combinación espiritual

Por tanto, aunque seamos críticos con las religiones meramente “interpretativas”, escribe Wilber, hay que darse cuenta de que es necesaria una aproximación integral a la espiritualidad humana, que combine lo mejor de la faceta horizontal y de la vertical, lo interpretativo y lo transformador, lo legitimado y lo auténtico.

Wilber señala la importancia de, en ese camino, no caer en el error de creer como tales “ofertas” espirituales transformadoras, que en realidad son sólo interpretativas.

Expresiones como “nuevo paradigma que cambiará el mundo” y “gran transformación”, que aparentemente ofrecen medios efectivos de desmantelamiento del yo para encontrar su autenticidad, en realidad son nuevas formas religiosas interpretativas, advierte Wilber.

Según él, la faceta transformadora de la religión siempre conlleva y reclama una deuda al que la practica: se debe permitir que penetre hasta el interior del individuo, y que desde él se extienda alrededor de cada uno.

Este camino de expansión se hace desde la autenticidad, no desde esa profunda hipocresía que se esconde en el juego de tomar una nueva interpretación, y llamarla “gran transformación”, advierte Wilber.


tendencias21.net

Jueves 18 Diciembre 2008
Yaiza Martínez

La necesidad de pertenencia originó la religiosidad humana, según un estudio

La necesidad de pertenencia originó la religiosidad humana, según un estudio

Los complejos vínculos sociales de nuestros ancestros dieron lugar a la imaginación religiosa

Una antropóloga de The College of William and Mary, en Estados Unidos, ha publicado recientemente un libro en el que se ofrece una interesante y coherente explicación para el origen de la religiosidad en la especie humana. Según Barbara King, la necesidad de pertenencia de los individuos de nuestra especie, y el desarrollo de lazos afectivos individuales y sociales cada vez más complejos, nos llevaron a establecer también conexiones con los ancestros fallecidos, los espíritus de los animales y los “seres superiores”. Por otro lado, a medida que evolucionaron nuestro lenguaje y nuestra cultura, los símbolos y las prácticas rituales comenzaron a jugar un papel más central entre los homínidos, contribuyendo a darle sentido a su mundo. Por Yaiza Martínez.


La necesidad de pertenencia originó la religiosidad humana, según un estudio
Un libro de reciente publicación, escrito por la profesora de antropología de The College of William and Mary, en Estados Unidos, Barbara King, añade una nueva dimensión al debate sobre los orígenes de la religión.

El libro, titulado Evolving God, A Provocative View on the Origins of Religion, parte de los conocimientos de la autora acerca del comportamiento de los grandes simios para explorar el desarrollo de la empatía, la construcción de sentido, el acatamiento de las reglas y la imaginación en estas especies. Todos estos elementos están considerados como los precursores de las religiones.

King establece en su libro que, concretamente, sería la evolución del “sentido de pertenencia”, desde nuestros más antiguos ancestros hasta el homo sapiens, lo que se encontraría en el origen de la religiosidad humana.

Se entiende como “sentido de pertenencia” el grado avanzado de filiación o ligazón existente en un grupo, esencial para la organización y el desarrollo de éste, y también clave en el establecimiento de la identidad de cualquier individuo. Para todo este trabajo la autora estudió a monos y simios de Gabón (Kenya), y del Smithsonian Institution’s National Zoological Park durante más de 20 años.

Intangibles no comprendidos

Según se explica en la presentación de Evolving God, el estudio de la evolución ha revelado hasta ahora una inestimable información acerca de muchos aspectos del conocimiento y de la culturas humanas, de la fisiología de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro, así como del desarrollo de la caza, de la tecnología o de los grupos sociales.

Sin embargo, nos queda aún por alcanzar la comprensión de algunos intangibles de la experiencia humana, especialmente, el de la religiosidad.

Los intentos por descubrir los orígenes de ésta mediante análisis genéticos o mediante la neurociencia han conseguido verter cierta luz sobre este enigma, pero las conclusiones conseguidas hasta ahora son incompletas.

Centrándose en sus propias y extensas investigaciones sobre el comportamiento de nuestros más cercanos parientes entre los primates, Barbara King ofrece una perspectiva holística y comprensible de porqué y cómo la religión llegó a desarrollarse.

Relaciones complejas y espiritualidad

King se centra en cómo los grandes simios, nuestros ancestros, y los humanos modernos se relacionan unos con otros social y emocionalmente, y traza el aumento de la complejidad de la comunicación a lo largo del curso de la evolución.

Así, demuestra que, con el incremento de nuestra capacidad cerebral, el alcance y la naturaleza de los lazos socio-emocionales se transforman. Inicialmente, se producen las relaciones interpersonales, que posteriormente se convierten en relaciones grupales (familias y comunidades).

Después, se producen las conexiones con los ancestros fallecidos, los espíritus de los animales y los “seres superiores”.

El relato de todo este desarrollo se inicia en Evolving God hace más de seis millones de años, cuando vivieron nuestros más antiguos predecesores (que compartimos con otros primates); continúa a través de todo el periodo del Neandertal y de la Edad de Piedra; y culmina con la aparición de las primeras religiones, en el seno de las primeras sociedades humanas.

Necesidad de pertenencia

Según la autora, sería la necesidad terrenal de pertenencia -nuestra búsqueda del sentido de pertenencia- lo que condujo a la aparición de la imaginación religiosa humana, y a la necesidad de relación con los dioses, los espíritus o un solo Dios.

Las pruebas que presenta King son tomadas de los resultados de las investigaciones más recientes en primatología, que demuestran que una vez que los animales son capaces de crear lazos emocionales y presentan empatía cognoscitiva, están listos para desarrollar ciertos intangibles, como la creencia en algo mayor que ellos mismos.

Tal y como puede leerse en el capítulo uno de Evolving God, publicado por la revista Metanexus, los lazos emocionales, la necesidad del sentido de pertenencia y en, definitiva, el profundo deseo de estar conectados con otros, son elementos que compartimos con otros primates y explicarían el porqué los humanos hemos evolucionado hasta convertirnos en simios espirituales: los simios con un cerebro más desarrollado, los simios erguidos, y también los primeros que crearon arte y que concibieron la idea de Dios.

El sentido de pertenencia implica obtener sentimientos positivos de las relaciones personales con nuestra familia y amigos, con nuestros colegas o las personas de nuestra comunidad. Incluso estas relaciones pueden llegar a extenderse a algunos animales. Compartir con otros nuestra vida mejora enormemente la calidad de ésta.

Nuestros ancestros sufrieron profundos cambios en su capacidad emocional que los alejaron de sus propios ancestros simios hace entre seis o siete millones de años. Otras transformaciones tuvieron lugar hace unos 10.000 años, con el inicio de las comunidades agrícolas y los asentamientos humanos.

A medida que nuestro lenguaje y nuestra cultura se hicieron más complejos –como consecuencia de una mayor capacidad de relación-, los símbolos y las prácticas rituales comenzaron a jugar un papel más central entre los homínidos, contribuyendo a darle sentido a su mundo. Así, la necesidad natural de nuestra especie del “sentido de pertenencia” provocó la aparición y el desarrollo de la imaginación religiosa.



Jueves 22 Enero 2009
Yaiza Martínez
tendencias21.net

Anteriores Entradas antiguas