El Éxodo Bíblico en los textos egipcios

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EL LIBRO DEL EXODO

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Los 613 mandamientos y la lista de Maimónides

Lista de Maimónides

Los siguientes son los 613 mandamientos y su origen en la escritura, como se ha indicado por Maimónides:

  1. Para saber que hay un ex Dios. 20:2
  2. No para pensar que hay otros dioses aparte de Él. Ex. 20:2
  3. Para saber que Él es uno Deut. 6:4
  4. A amarlo Deut. 6:5
  5. A temerle Deut. 10:20
  6. Para santificar Su Nombre Lev. 22:32
  7. No profanar Su Nombre Lev. 22:32
  8. No destruir los objetos asociados con su Deut Nombre. 12:4
  9. Para escuchar la lengua profeta en su Deut Nombre. 18:15
  10. No para poner a prueba el profeta indebidamente Deut. 6:16
  11. Para emular sus caminos Deut. 28:9
  12. Para adherirse a los que le conocen Deut. 10:20
  13. Para amar a otros Judios Lev. 19:18
  14. Para el amor convierte Deut. 10:19
  15. No hay que odiar compañeros Judios Lev. 19:17
  16. Para reprender a un pecador Lev. 19:17
  17. No avergonzar a otros Lev. 19:17
  18. No para oprimir a los ex débiles. 22:21
  19. Por no hablar despectivamente de los demás Lev. 19:16
  20. A no tomar venganza Lev. 19:18
  21. Que no guarden rencor Lev. 19:18
  22. Para estudiar Torá Deut. 6:7
  23. Para honrar a los que enseñan y saben Torá Lev. 19:32
  24. No para investigar Lev idolatría. 19:4
  25. De no seguir los caprichos de su corazón o lo que ven tus ojos Num. 15:39
  26. No para blasfemar Ex. 22:27
  27. No a adorar a los ídolos de la manera que se venera Ex. 20:5
  28. No a adorar a los ídolos en las cuatro formas en las que adorar a Dios Ex. 20:5
  29. No hacer un ídolo por sí mismo Ex. 20:4
  30. No hacer un ídolo para los demás Lev. 19:4
  31. No para hacer formas humanas, incluso para fines decorativos Ex. 20:20
  32. No a su vez una ciudad a Deut idolatría. 13:14
  33. Para grabar una ciudad que ha convertido a Deut la adoración de ídolos. 13:17
  34. No para reconstruir como Dt de la ciudad. 13:17
  35. No se beneficien de ella Deut. 13:18
  36. No es una misionar 13:12 individuo Deut la adoración de ídolos.
  37. No amar la Deut idólatra. 13:9
  38. No dejar de odiar a los Deut idólatra. 13:9
  39. No guardar el Deut idólatra. 13:9
  40. Por no decir nada en Deut defensa del idólatra’s. 13:9
  41. No que se abstengan de incriminar el Deut idólatra. 13:9
  42. No a profetizar en el nombre de Deut idolatría. 13:14
  43. No escuchar a un Deut falso profeta. 13:4
  44. No a profetizar falsamente en el nombre de Dios, Deut. 18:20
  45. A no tener miedo de matar a los Deut falso profeta. 18:22
  46. De no jurar en el nombre de un ex ídolo. 23:13
  47. No realizar OV (medio) Lev. 19:31
  48. No realizar yidoni ( “vidente mágico”) Lev. 19:31
  49. No pasar a sus hijos por fuego a Moloc Lev. 18:21
  50. No a levantar una columna en un lugar público de Deut culto. 16:22
  51. Que no se inclinan ante una piedra lisa Lev. 26:1
  52. No plantar un árbol en el patio del templo Deut. 16:21
  53. Para destruir los ídolos y sus accesorios Deut. 12:2
  54. No se beneficien de los ídolos y sus accesorios Deut. 7:26
  55. De no obtener beneficios de los ornamentos de los ídolos Deut. 7:25
  56. No para hacer un pacto con los idólatras Deut. 7:2
  57. No mostrar favor a ellos Deut. 7:2
  58. De no dejar que ellos habitan en la Tierra de Israel Ex. 23:33
  59. No imitarlos en las costumbres y de la confección Lev. 20:23
  60. Lev no ser supersticioso. 19:26
  61. De no entrar en un trance de prever los acontecimientos, etc Deut. 18:10
  62. No participar en la astrología Lev. 19:26
  63. No a los encantamientos Mutter Deut. 18:11
  64. No intentar ponerse en contacto con el Dt muertos. 18:11
  65. No consultar al Dt ov. 18:11
  66. No consultar al Dt yidoni. 18:11
  67. No para realizar actos de Deut magia. 18:10
  68. Los hombres no deben afeitarse el cabello de los lados de la cabeza Lev. 19:27
  69. Los hombres no deben afeitarse la barba con una navaja de Lev. 19:27
  70. Los hombres no deben llevar Dt de ropa femenina. 22:5
  71. Las mujeres no deben usar Dt de ropa para hombres. 22:5
  72. No a tatuar la piel Lev. 19:28
  73. De no romper la piel en el duelo Deut. 14:1
  74. No para hacer una calva de luto Deut. 14:1
  75. Para arrepentirseconfesar faltas Num. 5:7
  76. Decir, la Shema Deut dos veces al día. 6:7
  77. Para servir al Todopoderoso con la oración diaria Ex. 23:25
  78. La Kohanim debe bendecir la nación judía Num. diario. 6:23
  79. Para usar tefilín (filacterias) en el Deuteronomio cabeza. 6:8
  80. Para tefilín se unen en el Deuteronomio brazo. 6:8
  81. Para poner una mezuzá en cada puerta posterior Deut. 6:9
  82. Cada hombre debe escribir un rollo de la Torá Deut. 31:19
  83. El rey debe tener un Sefer Torá por separado para sí Deut. 17:18
  84. Para tener tzitzit en cuatro puntas prendas Num. 15:38
  85. Para bendecir el Todopoderoso después de comer Deut. 8:10
  86. De circuncidar a todos los varones en el octavo día después de su nacimiento Lev. 12:3
  87. Para descansar en el séptimo día Ex. 23:12
  88. No hacer el trabajo prohibido en el séptimo día Ex. 20:10
  89. El tribunal no debe infligir un castigo a Shabat Ex. 35:3
  90. No caminar fuera de los límites de la ciudad en Shabat Ex. 16:29
  91. Para santificar el día con KidushHavdalá Ex. 20:8
  92. Para descansar de la mano de obra prohibido Lev. 23:32
  93. No hacer el trabajo prohibido en Yom Kippur Lev. 23:32
  94. Para afligen a sí mismo en el Yom Kippur Lev. 16:29
  95. No comer ni beber en el Yom Kippur Lev. 23:29
  96. Para descansar el primer día de la Pascua Lev. 23:7
  97. No hacer el trabajo prohibido en el primer día de Pesaj Lev. 23:8
  98. Para descansar el séptimo día de la Pascua de Lev. 23:8
  99. No hacer el trabajo prohibido a los siete días de la Pascua de Lev. 23:8
  100. Para descansar en Shavuot Lev. 23:21
  101. No hacer el trabajo prohibido en Shavuot Lev. 23:21
  102. Para descansar en Rosh Hashaná Lev. 23:24
  103. No hacer el trabajo prohibido en Rosh Hashaná Lev. 23:25
  104. Para descansar en Sucot Lev. 23:35
  105. No hacer el trabajo prohibido en Sucot Lev. 23:35
  106. Para descansar en Sheminí Atzeret Lev. 23:36
  107. No hacer el trabajo prohibido en Sheminí Atzeret Lev. 23:36
  108. De no comer jametz en la tarde del día 14 de Nissan Deut. 16:3
  109. Para destruir todas las jametz el día 14 de Nissan Ex. 12:15
  110. No comer jametz los siete días de la Pascua Ex. 13:3
  111. No comer jametz mezclas que contengan los siete días de la Pascua Ex. 12:20
  112. No ver jametz en su dominio de siete días Ex. 13:7
  113. De no encontrar jametz en su dominio siete días Ex. 12:19
  114. Para comer matzá en la primera noche de la Pascua Ex. 12:18
  115. Para relacionar el Éxodo de Egipto en la noche Ex. 13:8
  116. Para escuchar el Shofar en el primer día de Tishrei (Rosh Hashaná) Número de votos. 9:1
  117. A morar en una Sucá durante los siete días de Sucot Lev. 23:42
  118. Para tomar un LulavEtrog todos Lev siete días. 23:40
  119. Cada hombre debe dar un siclo medio anual Ex. 30:13
  120. Los tribunales tienen que calcular para determinar cuándo un nuevo mes comienza Ex. 12:2
  121. Afectando a uno mismo y llorar delante de Dios en tiempos de calamidad Número de votos. 10:9
  122. Para casarse con una mujer por medio de ketubahkiddushin Deut. 22:13
  123. No tener relaciones sexuales con mujeres no casadas por lo tanto Deut. 23:18
  124. De no retener alimentos, ropa, y las relaciones sexuales de su esposa ex. 21:10
  125. Para tener hijos con la esposa Génesis 1:28
  126. Para emitir un divorcio por medio de un Consigue Deut documento. 24:1
  127. Un hombre no debe casarse con su ex esposa después de que ella se ha casado con otro Deut. 24:4
  128. Para llevar a cabo yibbum (casarse con la viuda de un hermano sin hijos) Deut. 25:5
  129. Para llevar a cabo halizah (libre a la viuda de un hermano sin hijos yibbum) Deut. 25:9
  130. La viuda no debe volver a casarse hasta que los lazos con su hermano-en-ley se eliminan (por halizah) Deut. 25:5
  131. El tribunal debe multa quien sexual seduce a una ex doncella. 22:15-16
  132. El violador debe casarse con el Dt de soltera. 22:29
  133. Nunca se le permite el divorcio de sus Deut. 22:29
  134. El calumniador debe permanecer casado con su Deut esposa. 22:19
  135. No debe de divorcio de su Deut. 22:19
  136. Para cumplir con las leyes de la Num. Sotah. 5:30
  137. De no poner el aceite en su ofrenda de harina (como siempre) Número de votos. 5:15
  138. De no poner incienso en su ofrenda de harina (como siempre) Número de votos. 5:15
  139. No tener relaciones sexuales con su madre Lev. 18:7
  140. No tener relaciones sexuales con la mujer de tu padre, Lev. 18:8
  141. No tener relaciones sexuales con su hermana Lev. 18:9
  142. No tener relaciones sexuales con la hija de la esposa de tu padre, Lev. 18:11
  143. No tener relaciones sexuales con la hija de su hijo Lev. 18:10
  144. No tener relaciones sexuales con su hija de Lev. 18:10
  145. No tener relaciones sexuales con la hija de su hija de Lev. 18:10
  146. No tener relaciones sexuales con una mujer y su hija de Lev. 18:17
  147. No tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hijo Lev. 18:17
  148. No tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hija Lev. 18:17
  149. No tener relaciones sexuales con la hermana de tu padre, Lev. 18:12
  150. No tener relaciones sexuales con la hermana de su madre Lev. 18:13
  151. No tener relaciones sexuales con la esposa del hermano de tu padre, Lev. 18:14
  152. No tener relaciones sexuales con la esposa de su hijo Lev. 18:15
  153. No tener relaciones sexuales con la mujer de tu hermano Lev. 18:16
  154. No tener relaciones sexuales con la hermana de su esposa Lev. 18:18
  155. Un hombre no debe tener relaciones sexuales con un animal Lev. 18:23
  156. Una mujer no debe tener relaciones sexuales con un animal Lev. 18:23
  157. Para los hombres no usar el sexo para obtener la “propiedad” sobre otros hombres Lev. 18:22
  158. No tener relaciones sexuales con su padre, Lev. 18:7
  159. No tener relaciones sexuales con el hermano de tu padre, Lev. 18:14
  160. No tener relaciones sexuales con la esposa de alguien más Lev. 18:20
  161. No tener relaciones sexuales con una mujer menstruación impura Lev. 18:19
  162. No a casarse con no-Judios Deut. 7:3
  163. No dejar moabitas y amonitas los hombres se casan en el pueblo judío Deut. 23:4
  164. No para evitar una tercera generación de Egipto convertir de casarse en el pueblo judío Deut. 23:8-9
  165. No a abstenerse de casarse con una tercera generación edomita convertir Deut. 23:8-9
  166. No permitir que un mamzer (un niño que nace debido a una relación de ilegales) se casan en el pueblo judío Deut. 23:3
  167. No permitir que un eunuco casarse en el pueblo judío Deut. 23:2
  168. No ofrecer a Dios cualquier castrados machos Lev. 22:24
  169. El Sumo Sacerdote no debe casarse con una viuda de Lev. 21:14
  170. El sumo sacerdote no debe tener relaciones sexuales con una viuda, incluso fuera del matrimonio Lev. 21:15
  171. El sumo sacerdote debe casarse con una Lev doncella virgen. 21:13
  172. Un Kohen (sacerdote) no debe casarse con una Lev divorciada. 21:7
  173. Un Kohen no debe casarse con una ZONAH (una mujer que ha tenido una relación sexual prohibida) Lev. 21:7
  174. Un Kohen no debe casarse con una chalalah ( “una persona profanado”) (parte o producto de 169-172) Lev. 21:7
  175. No para hacer placentera (sexual) en contacto con cualquier mujer prohibida Lev. 18:6
  176. Para examinar los signos de los animales para distinguir entre kosherno kosher, Lev. 11:2
  177. Para examinar las muestras de las aves de corral para distinguir entre kosher y no Deut kosher. 14:11
  178. Para examinar las muestras de peces para distinguir entre kosher y no kosher, Lev. 11:9
  179. Para examinar los signos de las langostas para distinguir entre kosher y no kosher Lev. 11:21
  180. De no comer animales no-kosher Lev. 11:4
  181. De no comer aves de corral no kosher Lev. 11:13
  182. No comer pescado no kosher Lev. 11:11
  183. No comer no kosher insectos voladores Deut. 14:19
  184. No comer no kosher criaturas que se arrastran sobre la tierra Lev. 11:41
  185. No comer no kosher gusanos Lev. 11:44
  186. No comer los gusanos encontrados en la fruta en el suelo Lev. 11:42
  187. De no comer animales que viven en el agua que no sea (kosher) de peces Lev. 11:43
  188. De no comer la carne de un animal que murió sin masacre ritual Deut. 14:21
  189. No para beneficiarse de un buey, condenada a ser lapidada Ex. 21:28
  190. De no comer carne de un animal que fue herido de muerte Ex. 22:30
  191. De no comer una rama se desprendió de una Deut criatura viviente. 12:23
  192. No comer sangre Lev. 3:17
  193. De no comer ciertas grasas de animales limpios Lev. 3:17
  194. De no comer el tendón del muslo Gen. 32:33
  195. De no comer mezclas de leche y la carne cocida junto Ex. 23:19
  196. No cocinar la carne y la leche Ex. 34:26
  197. De no comer pan de grano antes de que Lev Omer. 23:14
  198. De no comer los granos secos de grano antes de que Lev Omer. 23:14
  199. De no comer granos maduros de grano antes de que Lev Omer. 23:14
  200. De no comer fruta de un árbol durante sus tres primeros años de Lev. 19:23
  201. No comer las semillas plantadas en una diversa Deut viñedo. 22:9
  202. No comer un fruto diezmado Lev. 22:15
  203. No beber vino derramado en el servicio a los ídolos Deut. 32:38
  204. Para ritualmente masacre a un animal antes de comerlo Deut. 12:21
  205. No masacre a un animal y su descendencia en el mismo día Lev. 22:28
  206. Para cubrir la sangre (de un animal sacrificado o las aves de corral) con tierra Lev. 17:13
  207. Para alejar a las aves antes de tomar la madre de sus hijos Deut. 22:6
  208. Para liberar el ave madre si ella se tomó de la Deut nido. 22:7
  209. No jurar falsamente en el nombre de Dios Lev. 19:12
  210. No tomar el nombre de Dios en Ex vano. 20:6
  211. No para negar la posesión de algo que se le ha encomendado Lev. 19:11
  212. No jurar en la negación de una reclamación monetaria Lev. 19:11
  213. Para jurar en nombre de Dios para confirmar la verdad cuando se considere necesario por Deut tribunal. 10:20
  214. Para cumplir con lo que se dice y hacer lo que se declarado Deut. 23:24
  215. De no romper los juramentosvotos Número de votos. 30:3
  216. Para los juramentos y los votos anulados, que son las leyes de la anulación de los votos explícita en el Número de votos Torá. 30:3
  217. El Nazir debe dejarse crecer el pelo Número de votos. 6:5
  218. No debe cortarse el Num. pelo. 6:5
  219. No debe beber el vino, las mezclas de vino o vinagre de vino Número de votos. 6:3
  220. No tiene que comer uvas frescas Num. 6:3
  221. No debe comer pasas Num. 6:3
  222. No debe comer las semillas de uva Número de votos. 6:4
  223. No debe comer piel de la uva Num. 6:4
  224. No debe estar bajo el mismo techo como una Num. cadáver. 6:6
  225. No debe entrar en contacto con el Número de votos muerto. 6:7
  226. Tiene que afeitarse la cabeza después de llevar sacrificios al término de su período de nazareo Num. 6:9
  227. Para estimar el valor de las personas que determine la Lev Torá. 27:2
  228. Para estimar el valor de los animales consagrados Lev. 27:12-13
  229. Para estimar el valor de las casas consagrada Lev. 27:14
  230. Para estimar el valor de los campos consagrada Lev. 27:16
  231. Cumplir con las leyes de la interdicción de bienes (Cherem) Lev. 27:28
  232. No vender el Cherem Lev. 27:28
  233. No para redimir a la cherem Lev. 27:28
  234. No plantar semillas diversas juntas Lev. 19:19
  235. No a los granos verdes de la planta o en un Deut viñedo. 22:9
  236. De no cruzar los animales Lev. 19:19
  237. No trabajar los diferentes animales juntos Deut. 22:10
  238. Para no usar Shaatnez, un tejido de lana y Deut ropa. 22:11
  239. Para salir de una esquina del campo para cortar la Lev pobres. 19:10
  240. No para cosechar esa esquina Lev. 19:9
  241. Para salir de rebuscos Lev. 19:9
  242. No reunir los Gleanings Lev. 19:9
  243. Para salir de la rebusca de un viñedo Lev. 19:10
  244. No reunir las espigas de un viñedo Lev. 19:10
  245. Para salir de los grupos en formación de uvas Lev. 19:10
  246. No para recoger los racimos de uvas sin forma Lev. 19:10
  247. Para salir de las gavillas olvidadas en el Deuteronomio campo. 24:19
  248. No para recuperarlos Deut. 24:19
  249. Para separar el “diezmo para el Dt pobres”. 14:28
  250. Para dar Deut caridad. 15:8
  251. De no retener la caridad de la Deut pobres. 15:7
  252. A dejar de lado Terumah Gedolah (regalo para el Kohen) Deut. 18:4
  253. El levita debe dejar de lado una décima parte de su Número de votos diezmo. 18:26
  254. No anteponer un diezmo a la siguiente, pero por separado en su propio orden Ex. 22:28
  255. Un no-Kohen no deben comer Terumah [aclaración necesaria] Lev. 22:10
  256. Un trabajador contratado o de un esclavo judío de un Kohen no deben comer Terumah Lev. 22:10
  257. Un Kohen no circuncidados no tienen que comer Terumah Ex. 12:48
  258. Un impuro Kohen no debe comer Terumah Lev. 22:4
  259. chalalah (parte # s 169-172 supra) no deben comer Terumah Lev. 22:12
  260. A dejar de lado Ma’aser (diezmo) cada año de siembra y darle a un Número de votos levita. 18:24
  261. A dejar de lado el segundo diezmo (Ma’aser Sheni) Deut. 14:22
  262. No gastar su dinero en otra cosa que la redención de alimentos, bebidas, o Deut pomada. 26:14
  263. No comer Ma’aser Sheni mientras Deut impuro. 26:14
  264. Un duelo en el primer día después de la muerte no deben comer Ma’aser Sheni Deut. 26:14
  265. No comer granos Ma’aser Sheni las afueras de Jerusalén Deut. 12:17
  266. De no comer Ma’aser productos vitivinícolas Sheni las afueras de Jerusalén Deut. 12:17
  267. No comer Ma’aser aceite Sheni las afueras de Jerusalén Deut. 12:17
  268. Los cultivos de cuarto año debe ser totalmente para fines de santos como Ma’aser Sheni Lev. 19:24
  269. Para leer la confesión de los diezmos cada cuarto y séptimo Deut años. 26:13
  270. Anular las primicias y llevarlos a la Ex Templo. 23:19
  271. El Kohanim no deben comer los primeros frutos fuera de Jerusalén Deut. 12:17
  272. Para leer la porción de la Torá en relación con sus Deut presentación. 26:5
  273. Para dejar de lado una parte de la masa de un Número de votos Kohen. 15:20
  274. Para dar la pata delantera, dos mejillas, y el abomaso de los animales sacrificados a una Deut Kohen. 18:3
  275. Para dar a la primera esquila de ovejas a un Deut Kohen. 18:4
  276. Para canjear los hijos primogénitos y dar el dinero a una Num. Kohen. 18:15
  277. Para redimir el primogénito de asno, dando un cordero a un ex Kohen. 13:13
  278. Para romper el cuello del burro si el propietario no tiene la intención de redimir Ex. 13:13
  279. Para descansar la tierra durante el séptimo año por no hacer ningún trabajo que potencia el crecimiento Ex. 34:21
  280. No para trabajar la tierra durante el séptimo año Lev. 25:4
  281. No trabajar con árboles para la producción de frutas durante ese año Lev. 25:4
  282. No para cosechar los cultivos que crecen silvestres que el año de la manera normal Lev. 25:5
  283. No para recoger las uvas que crecen silvestres que el año de la forma normal Lev. 25:5
  284. Para dejar libre de todos los productos que creció en ese año Ex. 23:11
  285. Para liberar a todos los préstamos durante el Deut séptimo año. 15:2
  286. No a la presión o la reclamación de la Deut prestatario. 15:2
  287. No se a que se abstengan de crédito inmediatamente antes de la liberación de los préstamos por temor a Deut pérdida monetaria. 15:9
  288. El Sanedrín, debe contar con siete grupos de siete años, Lev. 25:8
  289. El Sanedrín debe santificar el año cincuenta Lev. 25:10
  290. Para soplar el shofar en la décima parte de Tishrei para liberar a los esclavos Lev. 25:9
  291. No para trabajar la tierra durante el año quincuagésimo (Jubileo) Lev. 25:11
  292. No cosechar en la forma normal de lo que crece salvaje en el quincuagésimo año Lev. 25:11
  293. No recoger las uvas que crecían silvestres en la forma normal en el quincuagésimo año Lev. 25:11
  294. Llevar a cabo las leyes de la venta propiedades de la familia Lev. 25:24
  295. De no vender la tierra en Israel indefinidamente Lev. 25:23
  296. Cumplir con las leyes de las casas en las ciudades amuralladas Lev. 25:29
  297. La tribu de Leví no se debe dar una porción de la tierra en Israel, sino que se dan las ciudades para habitar en Deut. 18:1
  298. Los levitas no debe tener una participación en el botín de la Deut guerra. 18:1
  299. Para dar a los levitas que habitan en las ciudades y sus alrededores los campos Número de votos. 35:2
  300. No vender los campos, pero permanecerán los levitas “antes y después del año jubilar Lev. 25:34
  301. Para construir un Ex Templo. 25:8
  302. De no construir el altar con piedras labradas por el metal Ex. 20:23
  303. No subir escalones del altar Ex. 20:26
  304. Para mostrar reverencia a la Lev Templo. 19:30
  305. Para guardar el área del Templo Num. 18:2
  306. No dejar el templo sin vigilancia Num. 18:5
  307. Para preparar el aceite de la unción Ex. 30:31
  308. De no reproducir el aceite de la unción Ex. 30:32
  309. No a ungir con aceite de la unción Ex. 30:32
  310. A no reproducir la fórmula de incienso Ex. 30:37
  311. De no quemar nada en el Altar de Oro, además de incienso Ex. 30:9
  312. Los levitas debe transportar el arca sobre sus hombros Num. 7:9
  313. No quitar las varas de la Ex arca. 25:15
  314. Los levitas deben trabajar en el Número de votos Templo. 18:23
  315. N levita debe hacer el trabajo de otro ya sea de un Kohen o un Número de votos levita. 18:3
  316. Dedicar el Kohen para el servicio de Lev. 21:8
  317. El trabajo de los Kohanim ‘s cambios deben ser iguales durante los días festivos Deut. 18:6-8
  318. El Kohanim debe llevar sus vestiduras sacerdotales durante el servicio de Ex. 28:2
  319. No rasgar las vestiduras sacerdotales Ex. 28:32
  320. El Kohen Gadol ‘s peto no debe ser desprendida de la ex Efod. 28:28
  321. Un Kohen no debe entrar en la Lev Templo intoxicado. 10:9
  322. Un Kohen no debe entrar en el templo con la cabeza descubierta Lev. 10:6
  323. Un Kohen no debe entrar en el templo con la ropa rasgada Lev. 10:6
  324. Un Kohen no debe entrar en el templo de forma indiscriminada Lev. 16:2
  325. Un Kohen no debe abandonar el templo durante el servicio de Lev. 10:7
  326. Para enviar el malo del Número de votos Templo. 5:2
  327. Impuro no debe introducir el Número de votos Templo. 5:3
  328. Impuro no debe entrar en la zona del Monte del Templo Deut. 23:11
  329. Impuro Kohanim no debe hacer el servicio en el templo Lev. 22:2
  330. Un impuro Kohen, después de la inmersión, debe esperar hasta después de la puesta del sol antes de volver al servicio de Lev. 22:7
  331. Un Kohen debe lavarse las manos y los pies antes del servicio de Ex. 30:19
  332. Un Kohen con un defecto físico no debe entrar en el santuario o acercarse al altar, Lev. 21:23
  333. Un Kohen con un defecto físico no debe servir Lev. 21:17
  334. Un Kohen con una mancha temporal no debe servir Lev. 21:17
  335. Uno que no es un Kohen no debe servir Num. 18:4
  336. Para ofrecer sólo intachable animales Lev. 22:21
  337. No dedicar un animal manchado por el altar, Lev. 22:20
  338. Que no masacre que Lev. 22:22
  339. No para rociar su sangre Lev. 22:24
  340. No quemar su Lev grasa. 22:22
  341. No para ofrecer un temporal Deut animales alteradas. 17:1
  342. De no sacrificar animales imperfectos, incluso si no ofrece Judios Lev. 22:25
  343. A no infligir heridas a los animales dedicados Lev. 22:21
  344. Para canjear los animales dedicados que se han convertido descalificado Deut. 12:15
  345. Para ofrecer sólo los animales que son al menos ocho días Lev de edad. 22:27
  346. No ofrecer animales comprados con el salario de una prostituta o con el animal cambiar por un Deut perro. 23:19
  347. De no quemar la miella levadura en el altar de Lev. 2:11
  348. A la sal de todos los sacrificios Lev. 2:13
  349. De no omitir la sal de los sacrificios de Lev. 2:13
  350. Llevar a cabo el procedimiento del holocausto según lo estipulado en la Lev Torá. 1:3
  351. No comer su Deut carne. 12:17
  352. Llevar a cabo el procedimiento de la expiación Lev. 6:18
  353. De no comer la carne del interior de expiación Lev. 6:23
  354. No para decapitar a un pollo traído como ofrenda de expiación Lev. 5:8
  355. Llevar a cabo el procedimiento de la oferta de la culpa Lev. 7:1
  356. La Kohanim debe comer la carne del sacrificio en el Ex Templo. 29:33
  357. La Kohanim no debe comer la carne fuera el patio del templo Deut. 12:17
  358. Un no-Kohen no debe comer carne de sacrificio Ex. 29:33
  359. Para seguir el procedimiento de la oferta de paz Lev. 7:11
  360. De no comer la carne de los sacrificios de menores antes de la aspersión del Deuteronomio en la sangre. 12:17
  361. Para traer ofrendas de comidas según lo estipulado en la Lev Torá. 2:1
  362. De no poner aceite en la oferta de comida de los malhechores Lev. 5:11
  363. De no poner incienso en la oferta de comida de los malhechores Lev. 3:11
  364. De no comer la ofrenda de harina de la Lev Sumo Sacerdote. 6:16
  365. No cocer al horno una oferta de comidas como el pan con levadura Lev. 6:10
  366. El Kohanim deben comer los restos de las ofrendas de comida Lev. 6:9
  367. Para traer ofrendas todos declarados y el libre albedrío al Templo en Deut el primer festival posteriores. 12:5-6
  368. No a retener el pago efectuados por cualquier Deut voto. 23:22
  369. Para ofrecer todos los sacrificios en el Deuteronomio Templo. 12:11
  370. Para traer todos los sacrificios de Israel fuera de la Deut Templo. 12:26
  371. No a los sacrificios masacre fuera del patio Lev. 17:4
  372. No ofrecer sacrificios fuera de la Deut patio. 12:13
  373. Para ofrecer dos corderos cada Num. día. 28:3
  374. Para encender un fuego en el altar cada día Lev. 6:6
  375. No para apagar este incendio Lev. 6:6
  376. Para eliminar las cenizas del altar cada día Lev. 6:3
  377. Para quemar incienso todos los días Ex. 30:7
  378. Para encender la Menorah cada día Ex. 27:21
  379. El Kohen Gadol (Sumo Sacerdote “) debe traer una comida que ofrecen todos los días Lev. 6:13
  380. Para traer dos corderos adicionales como los holocaustos en Shabat Num.. 28:9
  381. Para hacer el pan muestran Ex. 25:30
  382. Para traer los ofrecimientos adicionales en Rosh Jodesh ( “el nuevo mes”) Número de votos. 28:11
  383. Para poner ofertas adicionales sobre la Pascua Num. 28:19
  384. Para ofrecer la ofrenda de la harina de trigo de la nueva Lev. 23:10
  385. Cada hombre debe contar el Omer – siete semanas desde el día de la oferta de trigo nuevo se ha presentado Lev. 23:15
  386. Para traer los ofrecimientos adicionales en Shavuot Num. 28:26
  387. Para llevar dos hojas para acompañar el sacrificio por encima de Lev. 23:17
  388. Para traer los ofrecimientos adicionales en Rosh Hashaná Num. 29:2
  389. Para traer los ofrecimientos adicionales en Yom Kippur Num. 29:8
  390. Para traer los ofrecimientos adicionales en Sucot Num. 29:13
  391. Para poner ofertas adicionales sobre Shmini Atzeret Num. 29:35
  392. No comer los sacrificios que se han convertido en no aptos o alteradas Deut. 14:3
  393. De no comer de los sacrificios ofrecidos con intenciones impropia Lev. 7:18
  394. No dejar los sacrificios más allá del tiempo permitido para comer ellos Lev. 22:30
  395. De no comer de lo que se dejó más de Lev. 19:8
  396. De no comer de los sacrificios de Lev que se convirtió en impuro. 7:19
  397. Una persona impura no debe comer de los sacrificios de Lev. 7:20
  398. Para grabar los restos de sacrificios Lev. 7:17
  399. Para grabar todos los impuros sacrificios Lev. 7:19
  400. Para seguir el procedimiento de Yom Kippur en el orden prescrito en Parashá Ajarei Mot ( “Después de la muerte de los hijos de Aarón …”) Lev. 16:3
  401. Uno que profanaron la propiedad debe pagar lo que profanaron más un quinto y traer un sacrificio Lev. 5:16
  402. No trabajar los animales consagrados Deut. 15:19
  403. No a corte el vellón de los animales consagrados Deut. 15:19
  404. Para masacre del sacrificio pascual a la hora indicada Ex. 12:6
  405. No a masacre que estando en posesión de la levadura Ex. 23:18
  406. No dejar el Ex noche a la mañana grasa. 23:18
  407. Para la segunda masacre cordero pascual Num. 9:11
  408. Para comer el cordero pascual con matzáMarror en la noche del catorce de Nissan Ex 12:8.
  409. Para comer el cordero pascual en la segunda noche del 15 de Iyar Número de votos. 9:11
  410. No comer la carne cruda o hervida pascual Ex. 12:9
  411. No tomar la carne pascual de los confines del grupo de Ex. 12:46
  412. Un apóstata no debe comer de ella Ex. 12:43
  413. Un trabajador contratado permanente o temporal no debe comer de ella Ex. 12:45
  414. Un hombre no circuncidado no debe comer de ella Ex. 12:48
  415. De no romper los huesos de la ofrenda pascual Ex. 12:46
  416. De no romper los huesos de la segunda pascual ofreciendo Num. 9:12
  417. De no dejar la carne de la ofrenda pascual otra vez hasta mañana Ex. 12:10
  418. No dejar la carne pascual segunda vez hasta la mañana Número de votos. 9:12
  419. De no dejar la carne de la oferta de vacaciones del 14 hasta el Deuteronomio 16a. 16:4
  420. Para ser visto en el Templo de la Pascua, ShavuotSucot Deut. 16:16
  421. Para celebrar estos tres Festivales (traer una ofrenda de paz) Ex. 23:14
  422. Para regocijo de estos tres festivales (traer una ofrenda de paz) Deut. 16:14
  423. No aparecer en el Templo sin ofrendas Deut. 16:16
  424. No se a que se abstengan de regocijo con, y dar regalos a los Deut levitas. 12:19
  425. Para armar todas las personas en el Sukkot a raíz de la Deut séptimo año. 31:12
  426. A dejar de lado los animales primogénitos Ex. 13:12
  427. El Kohanim no deben comer los animales sin mancha primogénito fuera de Jerusalén Deut. 12:17
  428. No para redimir al Num. primogénito. 18:17
  429. Separa el diezmo de los animales Lev. 27:32
  430. No para redimir a la Lev diezmo. 27:33
  431. Cada persona debe traer una ofrenda por el pecado (en el templo) por su transgresión Lev. 4:27
  432. Traiga un Asham talui (que ofrece templo) al seguro de la culpabilidad Lev. 5:17-18
  433. Traiga un Asham VADAI (que ofrece templo), cuando se comprueba la culpabilidad Lev. 5:25
  434. Traiga un oleh v’yored (que ofrece templo) que ofrece (si la persona es rica, un animal, si es pobre, un pájaro o la oferta de comidas) Lev. 5:7-11
  435. El Sanedrín debe traer una oferta (en el Templo), cuando las normas en el error Lev. 4:13
  436. Una mujer que tenía un funcionamiento (vaginal) tema debe traer una oferta (en el Templo) después de que ella va a la Lev Mikveh.15:28-29
  437. Una mujer que dio a luz deberá presentar una oferta (en el Templo), después de que ella va a la Lev Mikveh. 12:6
  438. Un hombre que tenía una marcha (no naturales urinaria) tema debe traer una oferta (en el Templo), después de que él va a la Lev Mikveh. 15:13-14
  439. Un Metzorá debe traer una oferta (en el Templo) después de ir al Lev Mikveh. 14:10
  440. No a sustituir a otra bestia para un grupo aparte para el sacrificio, Lev. 27:10
  441. El nuevo animal, además de la sustitución uno, conserva la consagración Lev. 27:10
  442. No para cambiar los animales consagrados de un tipo de oferta a otro Lev. 27:26
  443. Cumplir con las leyes de la impureza de la Num. muertos. 19:14
  444. Llevar a cabo el procedimiento de la Novilla Roja (Para Aduma) Número de votos. 19:2
  445. Cumplir con las leyes del agua de riego Num.. 19:21
  446. Las leyes del Estado de tzara’at humanos según lo estipulado en la Lev Torá. 13:12
  447. El Metzorá no debe quitar los signos de Deut impureza. 24:8
  448. El Metzorá no debe afeitarse signos de impureza en su pelo Lev. 13:33
  449. El Metzorá debe conocer su estado desgarrando sus vestiduras, dejando que su pelo crezca y que cubren los labios Lev. 13:45
  450. Llevar a cabo las reglas prescritas para la purificación de la Metzorá Lev. 14:2
  451. La Metzorá debe afeitarse todo el pelo antes de la purificación de Lev. 14:9
  452. Llevar a cabo las leyes de tzara’at de ropa Lev. 13:47
  453. Llevar a cabo las leyes de tzara’at de las casas de Lev. 13:34
  454. Observar las leyes de impureza menstrual Lev. 15:19
  455. De observar las leyes de la impureza causada por el parto Lev. 12:2
  456. De observar las leyes de la impureza causada por el funcionamiento de una mujer cuestión de Lev. 15:25
  457. De observar las leyes de la impureza causada por el problema ejecutando un hombre (la eyaculación irregulares de semen infectado)Lev. 15:3
  458. De observar las leyes de la impureza causada por un animal muerto Lev. 11:39
  459. Observar las leyes de la impureza causada por shratzim los ocho (insectos) Lev. 11:29
  460. De observar las leyes de la impureza de una emisión seminal (eyaculación regular, con el semen normal) Lev. 15:16
  461. De observar las leyes de la impureza sobre alimentos líquidos y sólidos, Lev. 11:34
  462. Toda persona impura debe sumergirse en un Mikvah a ser Lev puro. 15:16
  463. El tribunal debe juzgar a los daños ocasionados por un buey cornada Ex. 21:28
  464. El tribunal debe juzgar a los daños ocasionados por un animal de comer Ex. 22:4
  465. El tribunal debe juzgar a los daños sufridos por un pozo Ex. 21:33
  466. El tribunal debe juzgar a los daños ocasionados por el fuego Ex. 22:5
  467. No robar el dinero a hurtadillas Lev. 19:11
  468. El tribunal debe aplicar medidas punitivas contra el ladrón de Ex. 21:37
  469. Cada persona debe asegurarse de que Lev sus escalas y pesos son exactos. 19:36
  470. No cometer injusticia con las escalaspesos Lev. 19:35
  471. No poseer las escalas y los pesos inexactos, incluso si no son para Deut uso. 25:13
  472. De no mover un marcador de límite a robar Deut propiedad de alguien. 19:14
  473. No secuestrar a ex. 20:13
  474. No robar abiertamente Lev. 19:13
  475. De no retener los salarios o no pagar una deuda Lev. 19:13
  476. De no codiciar y el sistema de adquirir la posesión de otro ex. 20:14
  477. No al deseo de otro Deut posesión 5:18.
  478. Devolver el objeto robado o su valor de Lev. 5:23
  479. No pasar por alto una Deut objeto perdido. 22:3
  480. Devuelve el Dt objeto perdido. 22:1
  481. El tribunal debe aplicar las leyes contra los asaltos uno que otro u otros daños a la propiedad Ex 21:18.
  482. No asesinar Ex. 20:12
  483. De no aceptar una indemnización económica para expiar los Num. asesino. 35:31
  484. El tribunal debe enviar el asesino accidental a una ciudad de refugio Número de votos. 35:25
  485. De no aceptar una indemnización económica en lugar de ser enviado a una ciudad de refugio Num. 35:32
  486. De no matar al asesino antes de que él va a juicio Num. 35:12
  487. Alguien Guardar perseguidos incluso por tomar la vida de la Deut perseguidor. 25:12
  488. No a la pena Num. perseguidor. 35:12
  489. Para no quedarse de brazos cruzados si la vida de alguien está en peligro Lev. 19:16
  490. Ciudades Designar de refugio y preparar las rutas de Deut acceso. 19:3
  491. Romper el cuello de un ternero por el valle del río después de un Deut asesinato sin resolver. 21:4
  492. No trabajar, ni planta que el valle del río Deut. 21:4
  493. No permitir que las trampas y obstáculos que permanecen en el Deuteronomio propiedad. 22:8
  494. Hacer una barandilla en torno a los techos planos Deut. 22:8
  495. No poner tropiezo ante un ciego (ni dar consejos perjudiciales) Lev. 19:14
  496. Ayudar a otra eliminar la carga de un animal que ya no puede llevarla a Ex. 23:5
  497. Ayude a otros a cargar sus Deut bestia. 22:4
  498. Para no dejar que otros angustiada con sus cargas (aunque sea para ayudar a cargar o descargar) Deut. 22:4
  499. Las ventas de conducta de acuerdo a la Torá ley Lev. 25:14
  500. Para no sobrecargar o underpay para un artículo Lev. 25:14
  501. No insultar ni dañar a nadie con palabras Lev. 25:17
  502. A no engañar a un converso monetariamente Ex. 22:20
  503. No para insultar o hacer daño al convertir las palabras Ex. 22:20
  504. Compra un esclavo hebreo, de conformidad con las leyes prescribían Ex. 21:2
  505. De no vender como esclavo se vende Lev. 25:42
  506. No trabajar lo opresiva Lev. 25:43
  507. No permitir que un no-Judio a trabajar lo opresiva Lev. 25:53
  508. No tener que lo haga serviles esclavos Lev. 25:39
  509. Darle regalos cuando va Deut libre. 15:14
  510. No es que le enviara las manos vacías Deut. 15:13
  511. Canjear criadas judía Ex. 21:8
  512. Desposaré la sirvienta judía Ex. 21:8
  513. El maestro no debe vender su sierva Ex. 21:8
  514. Esclavos cananeos debe trabajar siempre a menos herido en uno de sus miembros Lev. 25:46
  515. De no extraditar a un esclavo que huyó a (la Biblia) Israel Deut. 23:16
  516. De no dañar a un esclavo que ha venido a Israel para Deut refugio. 23:16
  517. Los tribunales deben cumplir con las leyes de un trabajador contratado y contrató a la guardia Ex. 22:9
  518. Jornal en el día en que se obtuvo Deut. 24:15
  519. De no retrasar el pago de los salarios más allá del plazo acordado Lev. 19:13
  520. El trabajador contratado puede comer de los cultivos sin cosechar en la que trabaja Deut. 23:25
  521. El trabajador no tiene que comer, mientras que el contratado Deut tiempo. 23:26
  522. El trabajador no debe tener más de lo que puede comer Deut. 23:25
  523. No para amordazar al buey arando Deut. 25:4
  524. Los tribunales deben cumplir con las leyes de un prestatario Ex. 22:13
  525. Los tribunales deben cumplir con las leyes de un guardia no remunerado Ex. 22:6
  526. Dar a los pobres e indigentes Ex. 22:24
  527. No a la prensa para su pago, si usted sabe que no lo tienen Ex. 22:24
  528. Pulse el idólatra para Deut pago. 15:3
  529. El acreedor no debe tomar por la fuerza Deut garantía. 24:10
  530. Volver a la garantía del deudor cuando sea necesario Deut. 24:13
  531. De no retrasar su retorno cuando sea necesario Deut. 24:12
  532. No a la demanda de activos de garantía al Deut viuda. 24:17
  533. No a la demanda como utensilios de garantía necesaria para la preparación de Deut alimentos. 24:6
  534. De no prestar con interés de Lev. 25:37
  535. No recurrir a préstamos con Deut interés. 23:20
  536. No para intermediar en un préstamo de interés, garantía, testigo, o escribir el pagaré Ex. 22:24
  537. Prestar y tomar prestado de los idólatras con Deut interés. 23:21
  538. Los tribunales deben cumplir con las leyes de la demandante, admitter, o negador Ex. 22:8
  539. Cumplir con las leyes de la orden de la herencia Num. 27:8
  540. Nombrar a los magistrados Deut. 16:18
  541. De no nombrar a los jueces que no están familiarizados con Deut procedimiento judicial. 1:17
  542. Decidirá por mayoría en caso de desacuerdo Ex. 23:2
  543. El tribunal no debe ejecutar a través de una mayoría de uno, al menos una mayoría de dos es obligatorio Ex. 23:2
  544. Un juez que presentó un motivo absolución no debe presentar un argumento para la condena en casos de pena capital Deut. 23:2
  545. Los tribunales deben llevar a cabo la pena de muerte a la lapidación en Deut. 22:24
  546. Los tribunales deben llevar a cabo la pena de muerte de la quema de Lev. 20:14
  547. Los tribunales deben llevar a cabo la pena de muerte de la espada Ex. 21:20
  548. Los tribunales deben llevar a cabo la pena de muerte por estrangulación Lev. 20:10
  549. Los tribunales deben colgar los apedreado por Deut blasfemia o la idolatría. 21:22
  550. Enterrar a los ejecutados en el día en que se mató a Deut. 21:23
  551. De no retrasar el entierro Deut noche a la mañana. 21:23
  552. El tribunal no debe permitir que el brujo ex vivo. 22:17
  553. El tribunal debe dar latigazos a la Deut infractor. 25:2
  554. El tribunal no debe exceder el número prescrito de pestañas Deut. 25:3
  555. El tribunal no debe matar a nadie en evidencia circunstancial Ex. 23:7
  556. El tribunal no debe castigar a cualquiera que se vio obligado a hacer un Deut crimen. 22:26
  557. Un juez no debe lástima que el asesino o asaltante en el Deuteronomio juicio. 19:13
  558. Un juez no debe tener piedad de el pobre en el juicio de Lev. 19:15
  559. Un juez no debe respetar el gran hombre en el juicio de Lev. 19:15
  560. Un juez no debe decidir injustamente el caso de que el transgresor habitual Ex. 23:6
  561. Un juez no debe pervertir la justicia Lev. 19:15
  562. Un juez no debe pervertir un caso en que un converso o Deut huérfanos. 24:17
  563. Juzgar con rectitud Lev. 19:15
  564. El juez no debe temer un hombre violento en Deut sentencia. 1:17
  565. Los jueces no deben aceptar sobornos Ex. 23:8
  566. Los jueces no deben aceptar el testimonio a menos que ambas partes están Ex presentes. 23:1
  567. No a los jueces maldición Ex. 22:27
  568. No a la maldición de la jefe de Estado o jefe de la Ex Sanedrín. 22:27
  569. No a maldecir a ninguno Lev honrados Judio. 19:14
  570. Cualquiera que conozca las pruebas que testificar en el tribunal Lev. 5:1
  571. Cuidadosamente interrogar a los Deut testigo. 13:15
  572. Un testigo no debe servir como un juez de crímenes capitales Deut. 19:17
  573. De no aceptar el testimonio de un Deut testigo único. 19:15
  574. Los transgresores no debe testificar Ex. 23:1
  575. Los familiares de los litigantes que no estén obligados a prestar declaración Deut. 24:16
  576. A no declarar falsamente Ex. 20:13
  577. Castigar a los testigos falsos, ya que trató de castigar a los Deut demandada. 19:19
  578. Actuar de acuerdo con la decisión de la Deut Sanedrín. 17:11
  579. En no apartarse de la palabra del Deuteronomio Sanedrín. 17:11
  580. Para no añadir a los mandamientos la Torá o sus explicaciones orales Deut. 13:1
  581. De no disminuir de la Torá los mandamientos, en todo o en Deut parte. 13:1
  582. No maldecir a su padre y su madre Ex. 21:17
  583. No a la huelga de su padre y la madre Ex. 21:15
  584. Su padre o madre Respeto Ex. 20:12
  585. Su padre o madre miedo Lev. 19:3
  586. No ser un Deut hijo rebelde. 21:18
  587. Llorar a los familiares Lev. 10:19
  588. El sumo sacerdote no debe contaminarse por cualquier Lev relativa. 21:11
  589. El sumo sacerdote no debe entrar bajo el mismo techo que un cadáver Lev. 21:11
  590. Un Kohen no debe contaminarse (por ir a los funerales o en los cementerios) para cualquier persona, excepto a familiares Lev. 21:1
  591. Nombrar a un rey de Israel, Deut. 17:15
  592. No para nombrar un Deut extranjero. 17:15
  593. El rey no debe tener demasiadas mujeres Deut. 17:17
  594. El rey no debe tener demasiados caballos Deut. 17:16
  595. El rey no debe tener demasiada plata y Deut oro. 17:17
  596. Destruye el Deut siete naciones cananea. 20:17
  597. De no permitir que ninguno de ellos siguen siendo Dt vivo. 20:16
  598. Acabar con los descendientes de Amalec Deut. 25:19
  599. Recuerda lo que hizo Amalec a los judíos Deut. 25:17
  600. No olvidar atrocidades Amalec y emboscada en el camino de Egipto en el Deuteronomio desierto. 25:19
  601. No a vivir permanentemente en Egipto, Deut. 17:16
  602. Los términos de paz oferta a los habitantes de una ciudad, mientras que la celebración de sitio, y tratarlas de acuerdo a la Torá, si aceptan los términos Deut. 20:10
  603. No ofrecer la paz a AmónMoab, durante el asedio a Deut. 23:7
  604. No destruir árboles frutales, incluso durante el Dt sitio. 20:19
  605. Preparar letrinas fuera de los campamentos Deut. 23:13
  606. Preparar una pala para cada soldado a cavar con Deut. 23:14
  607. Nombrar a un sacerdote para hablar con los soldados durante la Deut guerra. 20:2
  608. El que ha tomado una esposa, construyó una casa nueva, o plantó una viña, se da un año para regocijarse con sus posesiones Deut. 24:5
  609. No a la demanda de los por encima de cualquier participación, comunal o militares Deut. 24:5
  610. No entrar en pánico y la retirada durante Deut batalla. 20:3
  611. Mantenga las leyes de la Deut mujer cautiva. 21:11
  612. No vender en su Deut esclavitud. 21:14
  613. No conservar su servidumbre para después de tener relaciones sexuales con ella Deut. 21:14

http://en.wikipedia.org/wiki/613_Mitzvot

Tras las Huellas de Jericó capitulo 2-A

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¿Los israelitas cruzaron el Mar Rojo?

¿Los israelitas cruzaron el Mar Rojo?

Muchas veces hemos escuchado como los israelitas cruzaron un mar y fueron librados del malvado Faraón, quien les tubo cautivos por varios años, y a pesar que Dios les envió muchas plagas al pueblo de Egipto por la dureza de su rey, al final el faraón tubo que ceder incondicionalmente, y tubo que libertar al pueblo de Israel para que partieran a su tierra.

¿Qué dice la Biblia sobre el cruce del Mar Rojo?

Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército; Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo. 5Los abismos los cubrieron; Descendieron a las profundidades como piedra.

6Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo. 7Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra ti. Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca. 8Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas; Se juntaron las corrientes como en un montón; Los abismos se cuajaron en medio del mar. 9El enemigo dijo: Perseguiré, apresaré, repartiré despojos; Mi alma se saciará de ellos; Sacaré mi espada, los destruirá mi mano.

10Soplaste con tu viento; los cubrió el mar; Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas. 11¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios? 12Extendiste tu diestra; La tierra los tragó. Éxodo 15: 4-12

Para muchas personas esta es una historia de ciencia ficción y aun no acaban de comprender que esto fue un hecho de la vida real y fue obra de un Dios vivo verdadero y real.

Después de descubrir El Arca de Noe, Ron Wyatt (un arqueólogo aficionado) también se intereso en otros descubrimientos bíblicos; y encontró que todo lo descrito en la Biblia, no es más que una verdad ciega para muchos, pero para el que ha confiado en Dios, es una verdad única y real.

Primero que nada, vamos a ir al lugar en donde se dio el cruce del pueblo de Dios.

Como podrás apreciar en la siguiente imagen, esta fue la ubicación exacta en donde los israelitas cruzaron el Mar Rojo.

Después de salir de Egipto, los israelitas tuvieron que seguir el camino trazado por Dios, para lograr salir de esa esclavitud egipcia. La Biblia ubica dos ciudades que serán parte importante, para localizar el mapa de partida del pueblo israelita y su trayectoria hacia el Mar Rojo.

Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto. 21Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. 22Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego. Éxodo 13: 20-22

Geográficamente podemos localizar estos dos lugares en la siguiente imagen, allí podemos ver un concepto mas claro de esta descripción bíblica.

Cuando los israelitas se dirigían hacia el Mar Rojo, tuvieron que pasar por unas montañas que solamente tenían un pasadizo hacia el Mar Rojo, ya que Dios les dirigió que siguieran ese camino. Si el pueblo de Israel hubiese tomado un camino errado ellos no hubieran podido llegar hasta la playa y cruzar, porque solo hay una forma de llegar hasta el Mar Rojo y lo puedes ver por medio de esta foto que fue tomada desde satélite. Allí veras como hay un pequeño camino (marcado en blanco) que sale de las montañas hasta la playa del cruce.

Los egipcios cuando vieron que ya no tenían a sus esclavos, decidieron que tenían que ir por ellos, y entonces fue cuando el faraón preparo a su ejercito y partió en busca del pueblo de Israel, para volverlos esclavos nuevamente.

El ejercito egipcio conocía muy bien todos esos lugares por donde partió el pueblo israelita; y pensaron que podían acorralarlos, porque ellos sabían que no podrían cruzar el Mar Rojo, y en los alrededores del camino que ellos tomaron, no había forma de escapar por las montañas.

Los carros del faraón tuvieron que pasar por este camino; conocido también como “Wadi Watir” (La ruta del Éxodo), ya que es el único camino para llegar hasta la playa en donde habían de cruzar los israelitas.

Cuando Dios le dio las instrucciones a Moisés de cómo llegar hasta el cruce del mar; varios estudiosos creen que Moisés también estaba familiarizado con la zona ya que tenía un mejor concepto del área, por el tiempo que vivió en Egipto.

Cuando el pueblo de Israel se vio acorralado y sin forma alguna de cruzar el Mar Rojo, comenzaron a renegar y a decir que estaban mejor en Egipto, y entonces fue cuando vino el poder de Dios y se manifestó en el pueblo para que pudieran cruzar.

Un detalle bastante curioso, es que muchas personas creen que los israelitas cruzaron por un área bastante profunda, pero es todo lo contrario, el pueblo de Israel fue llevado hasta un lugar que era poco profundo, podría decirse que el mar se abrió exactamente en un área poco profunda, pero esta claro que Dios tenia ya todo fríamente calculado.

Las investigaciones indican que hay una especie como de muralla sumergida en el agua, y si alguien volviera a abrir el mar, podría ver claramente la muralla y cruzar por el área menos profunda del Mar Rojo.

El reconocido arqueólogo Ron Wyatt quería cerciorarse de que la Biblia jamás fue una mentira; y entonces para complementar y asegurar la verdad de la Biblia y la investigación, decidió bucear en 1,978 dentro del área que supone cruzo el pueblo de Israel.

¡Sorpresa! Ron Wyatt encontró evidencia contundente en las profundidades del mar, y descubre ruedas de caballos del ejército egipcio, huesos de humanos y caballos, cascos que utilizaban los caballos en las pesuñas. Afortunadamente varios corales se habían adherido a las evidencias, y esto ayudo a que se mantuvieran en mejor estado hasta su descubrimiento.

Varias de las ruedas que fueron encontradas en el mar, fueron analizadas cuidadosamente y se encontró que pertenecieron a la dinastía egipcia del tiempo de Moisés. ¡Increíble!

Las preguntas que tienes que hacerte si aun no crees en esto son:

¿Porque había de encontrarse ruedas de carros egipcios en las profundidades del Mar Rojo?
¿Es posible que a varios egipcios se les ocurriera meterse a nadar con carruajes en el mar?

Dios abrió el mar como lo dice en su palabra y las evidencias son claras.

Por ultimo, en cada lado del mar, se encuentran ubicadas dos columnas, en las que se ha llegado a creer por las inscripciones; que fueron puestas allí por el rey Salomón.

Las columnas tienen las siguientes escrituras:
Mizraim (Egipto); Salomón; Edom; la muerte del faraón, Moisés y Yahvé. El rey Salomón había ofrecido estas columnas en honor de Yahvé y se las dedico por el milagro de la travesía del mar.

La Biblia es un libro hermoso, que muestra claramente como nuestro Dios de siglos pasados, jamás ha cambiado; y ahora lo que este por acontecer, será por que sus juicios y sus obras son justas.

Si aun tienes dudas y crees que todo esto es ciencia ficción, no te preocupes que ahora gracias a la tecnología podrás ir al lugar de los hechos, casi personalmente, pero de un forma virtual. Como se darán cuenta a los alrededores de este acontecimiento bíblico, ahora hay quienes montaron hoteles y centros turísticos como evidencia del gran milagro que Dios hizo con su pueblo Israel, ya que muchas personas ahora visitan ese lugar por el suceso bíblico.

Visite Nuweiba aquí.

Que Dios les bendiga

Emerson Díaz

Los cinco libros de Moisés

Los cinco libros de Moisés
José Ángel Fernández, España

Recientemente el conocido escritor y locutor de radio Cesar Vidal ha escritouna serie de entregas acerca de la Hipótesis Documentaria, una teoría que intenta explicar la composición del Pentateuco como la unión de distintos textos creados por distintos autores en distintos momentos de la historia y con intenciones muy distintas. En los distintos escritos de esta serie, ya concluida, Cesar ha intentado convencer a sus lectores de que los argumentos que se enseñan hoy día en los seminarios bíblicos de todo el mundo y que apoyan la creencia de que Moisés no fue el autor del Pentateuco no están bien fundamentados y proceden principalmente de ideas materialistas, marxistas y ateas que no desean otra cosa que atacar la fe en la Biblia. A juzgar por lo que se puede leer en esos escritos, parecería que todo creyente fiel a la fe cristiana debería creer que Moisés escribió los cinco libros del Pentateuco de forma plena, como la tradición eclesial ha afirmado durante siglos. Sin embargo, es parte del llamado protestante el no dejarnos llevar a ciegas por lo que hemos recibido de la tradición de la Iglesia sino más bien analizarlo a la luz de las Escrituras. Por eso, es menester mirar a los argumentos en los que se basa el propio Cesar para realizar estas afirmaciones tan contundentes.

En uno de sus últimos escritos de esta serie podemos leer sus razones principales para creer que Moisés escribió estos cinco libros:

“Las razones fundamentales para sustentar este punto de vista eran que así lo indica el propio texto, que así se había transmitido por generaciones y que ninguno de los manuscritos de la Torah con que se contaba indicaba ni siquiera de manera indirecta que en su redacción hubieran participado más autores o que el texto final fuera un ensamblado de distintas obras”.

Tres razones que parecen claras: el propio texto afirma la autoría de Moisés, la tradición así lo ha creído durante siglos, y en los textos no hay ninguna muestra, “ni siquiera de manera indirecta”, de que en su redacción hayan participado más autores que el propio Moisés. La pregunta es: ¿qué evidencias hay en los textos bíblicos que apoyen estas razones? En primer lugar, para afirmar el primer punto y diferenciarlo claramente del segundo hemos de encontrar evidencias de que dentro del propio Pentateuco se declara firmemente que el autor es Moisés. Es decir, hemos de encontrar evidencias de que el autor ha firmado sus escritos con su propio nombre, y estas evidencias han de proceder del propio texto, no de otros. Sin embargo, curiosamente, las evidencias que encontramos en los escritos de Cesar acerca del primer punto son citas que no proceden del Pentateuco sino de la Biblia en general. De hecho, en el Pentateuco sólo encontramos una cita (Deuteronomio 31:9, 24-26) donde se afirma que Moisés estaba escribiendo un “royo de torah” antes de su muerte, pero como todo estudioso de la Biblia sabe, la palabra torah puede ser traducida de muchas formas (por ejemplo, “una palabra de instrucción”), sin necesidad de tener que afirmar que lo que Moisés estaba escribiendo era el Pentateuco.

Por tanto, de los tres argumentos presentados por Cesar nos quedan dos realmente. Sin embargo estos dos están estrechamente relacionados porque, aunque no cabe duda de que la tradición ha atribuido durante siglos el Pentateuco a Moisés, eso no constituye en sí mismo evidencia suficiente como para creer algo; no creo decir nada controvertido al afirmar que a veces la tradición se equivoca. Si algo hemos aprendido de la Reforma es que la lectura honesta, seria, informada y libre de los textos bíblicos tiene la capacidad de cambiar estructuras de pensamiento y tradiciones, por muy asentadas que estén. Por tanto, es necesario y fundamental que Cesar Vidal tenga razón en su tercera afirmación, “que ninguno de los manuscritos de la Torah con que se contaba indicaba ni siquiera de manera indirecta que en su redacción hubieran participado más autores”, para que podamos concluir que la tradición está en lo correcto al creer que Moisés escribió todo el Pentateuco y no sólo algunas partes.

A juzgar por el énfasis que encontramos en toda esta seria de escritos, me consta que de alguna forma Cesar debe ser consciente de la importancia de este tercer argumento. Al poner el énfasis de todos sus escritos en un estudio cuidadoso de los textos bíblicos, de alguna forma Cesar reconoce que la credibilidad de sus afirmaciones y ataques depende de si realmente los textos apuntan a que Moisés fue el único autor o no lo fue. Es por eso que emplea todas sus fuerzas para intentar desbancar evidencias de dobletes textuales, de repeticiones, de problemas lingüísticos, etcétera. Como buen protestante, Cesar sabe que si el texto aporta suficientes evidencias de que hay problemas claros con la afirmación de la autoría mosaica, la tradición ha de ser dejada a un lado. Encontramos este énfasis, por ejemplo, en su intento de explicar que los dos relatos de la creación que aparecen en el libro del Génesis no son realmente dos historias de la creación creadas por distintos autores sino dos versiones de una misma historia creadas por un mismo autor. Para utilizar sus propias palabras:

“Según la HD [Hipótesis Documentaria], tendríamos un relato E en el capítulo 1 y otro J en el capítulo 2. La realidad es que más bien nos hallamos ante un relato único de la creación que, primero, hace referencia al cosmos y que luego se centra en el hombre”.

Y podemos extender esta misma apreciación a los mencionados dobletes que aparecen en la Biblia. En sus propias palabras:

“A decir verdad, pretender que los supuestos dobletes [que encontramos en el Pentateuco] indican distintos documentos narrando sólo un hecho es un disparate tan considerable como si un historiador señalara que la ruptura del frente francés por Sedán que llevó a cabo el ejército alemán en 1870 y en 1940 sólo fue un solo episodio y que ese solo episodio fue confundido por dos redactores diferentes que consideraron que se trataba de hechos distintos. Por supuesto, ese historiador – verdadero trastornado – es imposible de encontrar. En este caso como en otros aspectos, la HD aparece una vez más como fruto de prejuicios en lugar de cómo resultado de una investigación seria”.

No es la primera vez que alguien ataca los dobletes que aparecen en la Biblia. Ya en los evangelios existe el problema de las repeticiones que se contradicen entre sí, como también existe la respuesta (ofrecida desde varios campos conservadores) de que tales repeticiones no son otra cosa que la consecuencia de que en la historia a veces ocurre el mismo evento varias veces (Jesús limpió el templo al menos dos veces, etcétera). Sin embargo en mi opinión Cesar usa palabras un tanto desproporcionadas en su ataque. Decir que cualquiera que se atreva a decir que en el Pentateuco aparecen dobletes es un trastornado que no sabe distinguir dos eventos claramente separados de uno sólo es ir un poco más lejos de lo que se debe, sobre todo cuando no se tienen evidencias de que lo que se dice es cierto. Después de todo Cesar, al igual que aquellos a quienes ataca, solo transmite su propia opinión acerca de este asunto. Tanto uno como los otros basan sus opiniones en las presuposiciones con las que leen el texto bíblico. Quien tenga el tiempo y las energías de leer el resto de las entregas de esta serie se encontrará una y otra vez afirmaciones similares intentando desbancar cualquier problema textual que podamos leer en los textos. Por lo visto tenemos que creer que los que encontramos problemas textuales en el Pentateuco estamos acercándonos al texto con unos prejuicios anticristianos, mientras que las explicaciones de Cesar acerca de por qué esos problemas no están ahí realmente (aunque parezca que sí lo están) proceden de un estudio serio y cuidadoso de los textos.

Lo irónico del asunto es que, además de no presentar las evidencias necesarias para apoyar afirmaciones tan atrevidas como las que hace, Cesar nos sorprende en su último mensaje aceptando que quizá, después de todo, hay algún que otro versículo del Pentateuco que ha podido ser escrito por algún otro autor. En su último mensaje de esta serie, después de hablar en contra del pensamiento evolucionista, materialista, marxista y ateo de aquellos que se atreven a creer que la mejor explicación para todos los problemas textuales es que el Pentateuco es una mezcla de distintos textos escritos por distintos autores y editados y puestos juntos posteriormente, nos deja atónitos con esta afirmación:

“Obviamente, algunos versículos como los últimos de Deuteronomio donde se hace referencia a la muerte de Moisés se atribuían a un redactor posterior pero en conjunto la Torah seguía considerándose mosaica”.

¿Obviamente?, ¿me podría decir alguien por qué ‘obviamente’? Después de todo, si según Cesar estamos tratando de un autor que ha escrito acerca de los comienzos del universo por inspiración divina y hemos de asomarnos a sus textos desde una perspectiva sobrenatural (opuesta al naturalismo que tanto ataca), ¿por qué no podría este mismo autor haber escrito acerca de su propia muerte?, ¿en qué nos basamos para determinar que ‘obviamente’ estos versículos no pudieron ser escritos por Moisés pero los demás sí lo fueron?, ¿por qué tenemos que rechazar todas las evidencias de dobletes, los distintos argumentos lingüísticos y los distintos problemas textuales que apuntan a varios autores, pero aceptar que ‘obviamente’ Moisés no pudo escribir sobre su propia muerte?, ¿acaso no va esta afirmación en contra del tercer argumento que Cesar estaba poniendo delante de nosotros para apoyar la autoría mosaica, que “ninguno de los manuscritos de la Torah con que se contaba indicaba ni siquiera de manera indirecta que en su redacción hubieran participado más autores”? Porque si es tan obvio que algunos versículos no pudieron ser escritos por Moisés y han de ser atribuidos a otros autores, ¿no va eso en contra de la autoría mosaica de todo el Pentateuco?

Quizá no nos demos cuenta de la importancia de esta concesión. Quizá no seamos conscientes de que la erosión que ha ido ocurriendo durante siglos y que ha acabado en negar la autoría de Moisés de todo el Pentateuco procede precisamente de concesiones como esta, de pequeños versículos aislados y problemáticos que han ido acumulándose poco a poco hasta llegar a afirmar, finalmente, que es imposible que Moisés escribiera todo este conjunto de textos. Me parece irónico que después de criticar tan fuertemente a cualquiera que se atreva a anunciar problemas textuales con algunas partes del Pentateuco Cesar admita (casi por necesidad) que de hecho esos versículos problemáticos existen y además fueron escritos por otros autores. Pero es que esos problemas textuales fueron precisamente los que levantaron la voz de alarma en primera instancia. Isaac ibn Yashush notó allá por el siglo XI que algunos de los nombres citados en la lista de reyes de Génesis 36 vivieron después de la muerte de Moisés y por tanto Moisés no pudo escribir esa lista. Un siglo después, Abraham ibn Ezra mencionó algunos pasajes problemáticos que apuntaban a distintos autores, pasajes que hablaban de Moisés en tercera persona, que usaban términos que Moisés no habría conocido, que describían lugares que Moisés no habría visitado, y usaban palabras que reflejaban otros tiempos y lugares distintos a los de Moisés. Estos problemas fueron los que provocaron que Bonfils escribiera en el siglo XIV: “Y esto sirve de evidencia de que estos versículos fueron escritos en la Torah de forma tardía, y de que Moisés no los escribió”. De hecho, cualquiera que se moleste en leer el Pentateuco con la mente un poco abierta (ni siquiera hace falta que lo esté mucho) se dará cuenta de que más allá de tratarse de algunos pocos versículos perdidos en el texto que pueden ser explicados sin problemas, el Pentateuco está lleno de este tipo de versículos problemáticos.

Al contrario de lo que afirma Cesar, no se trata de uno o dos versículos aislados, ni tampoco de un problema que procede de la crítica textual del siglo XIX pero que nunca existió antes. Desde los tiempos de Orígenes, pasando por estudiosos como Isaac ibn Yashush (siglo XI), Abraham ibn Ezra (siglo XII), Bonfils (siglo XIV), Tostatus de Avila (siglo XV), Lutero, Carlstadt o Andreas van Maes (siglo XVI), Thomas Hobbes o Isaac de la Peyrere (siglo XVII), H.B. Witter, J. Astruc o J.G. Eichhorn y hasta llegar a nuestros días, siempre hemos tenido entre nosotros lectores de la Biblia que han encontrado problemas con las afirmaciones dogmáticas de la Iglesia. Y cabe destacar que entre todas las afirmaciones dogmáticas, una de las más cuestionadas ha sido que Moisés hubiera sido el único escritor del Pentateuco. Fueron estos problemas textuales los que llevaron a Espinoza a afirmar que: “Está… tan claro como el sol al mediodía que el Pentateuco no fue escrito por Moisés sino por alguien que vivió mucho después que Moisés”. Y todo esto, recordemos, estaba ocurriendo mucho antes del nacimiento de Wellhausen. Todo lo contrario de lo que Cesar afirma, que “la creencia en que los cinco libros de la Torah se debieron a la redacción de Moisés se mantuvo inalterable hasta finales del s. XIX”.

Ocurre igualmente con los problemas de los dobletes y de los distintos nombres de Dios, tan atacados por Cesar en sus artículos. Hace unos siglos tres investigadores llegaron al mismo descubrimiento separadamente. Uno de ellos era el ministro alemán H.B. Witter (1711), otro el doctor francés J. Astruc (1753), y el último el estudioso de la Biblia alemán J.G. Eichhorn (1780). El descubrimiento al que estas personas llegaron se resumió en la combinación de dos grupos de evidencia: los dobletes en los relatos del Pentateuco y los distintos nombres de Dios. Estas personas se dieron cuenta de que aparentemente había dos versiones distintas de varias historias de la Biblia. Luego notaron que a menudo una de las versiones utilizaba un nombre de Dios y la otra otro distinto. Para limitarnos a la historia de la creación, en el primer capítulo del Génesis la Biblia cuenta una versión de cómo el mundo fue creado para luego en el segundo darnos una historia diferente. En algunos casos ambas relatan los mismos puntos mientras que en otros casos ambas parecen contradecirse directamente (el orden de los eventos es el ejemplo más obvio de estas diferencias). Ambas historias presentan visiones distintas de lo que ocurrió; distintas perspectivas, podríamos decir. Pero lo que estos tres investigadores notaron además es que la primera versión de la creación siempre hablaba de Dios utilizando la misma palabra, Elohim (35 veces). Por otro lado la segunda versión siempre hablaba de Dios utilizando otro nombre, Yahweh (11 veces). La primera versión nunca llamaba a Dios Yahweh, mientras que la segunda nunca llamaba a Dios Elohim.

Por si fuera poco, este descubrimiento no se limitaba a una sola historia (como podría ocurrir en otros documentos de la época), sino que se repetía en distintas partes del Pentateuco. Por ejemplo, la historia del diluvio y el arca de Noé puede ser separada igualmente en dos relatos similares aunque distintos entre sí, con uno de ellos utilizando un nombre para Dios y el otro utilizando otro. Y esto se vuelve a repetir en la historia del pacto de Dios con Abraham, el relato en el que Abraham da nombre a su hijo Isaac, la historia en la que Abraham dice a un rey que su mujer es su hermana, la historia de Jacob viajando a Mesopotamia, la historia de la revelación de Dios a Jacob en Betel, la historia de Dios cambiando el nombre de Jacob a Israel, la historia de Moisés sacando agua de una roca, etcétera. Estos investigadores llegaron a la conclusión de que no estaban tratando con un libro que simplemente se repetía muchas veces sino que estaban leyendo distintos textos creados por distintos autores que alguien se había tomado la molestia de poner juntos en uno solo.

A partir de esos comienzos, a lo largo de los años esta teoría ha ido creciendo cada vez más hasta convertirse en la Hipótesis Documentaria que conocemos hoy. Es cierto que no han faltado críticos, sobre todo procedentes de los campos más conservadores, donde se cree que esta Hipótesis es el producto de la crítica liberal que intenta desbancar la autoridad de la Biblia. Sin embargo, aunque entre criticismos y ataques, la teoría ha encontrado un lugar en seminarios y centros de enseñanza bíblica de todas las denominaciones y tendencias. Si la Hipótesis Documentaria está siendo enseñada en la mayoría de seminarios de todo el mundo y no existe prácticamente ningún estudioso del Antiguo Testamento que se atreva a afirmar que ‘los cinco libros de Moisés’ fueron escritos por Moisés (o por una sola persona), esto no se debe a “la pereza que caracteriza a ciertos segmentos del mundo académico para actualizar lo que aprendieron décadas antes” (esta afirmación clama al cielo), como tampoco se debe a su agenda oculta, o su pensamiento materialista, evolucionista, marxista o ateo, sino simplemente a que esa es la mejor explicación. Es cierto que aún quedan muchos puntos por debatir, acerca del lugar en que estos documentos fueron escritos, acerca de la forma en la que estos documentos han de ser dilucidados, acerca de la utilidad (o falta de ella) de utilizar hipótesis como la documentaria para resolver estos problemas, etcétera. Pero la hipótesis en sí misma continúa siendo el punto de partida de todos estos debates, y por tanto ningún estudiante serio del Antiguo Testamento puede permitirse pasar un tupido velo y no estudiarla.

Por tanto, creamos lo que creamos y aceptemos las evidencias que aceptemos sobre este tema, lo que está claro es que decir que hay dos versiones de la creación, o afirmar que el Pentateuco contiene dobletes escritos por distintos autores y editados para formar una sola composición, no es decir algo completamente loco y digno de personas trastornadas que no comprenden la historiografía y la naturaleza de los textos bíblicos. Igualmente, decir que Moisés no escribió los cinco libros del Pentateuco no es declarar que estamos en contra de la fe cristiana o en contra de la autoridad de las Escrituras. Entre los críticos que han aportado argumentos para apoyar estas afirmaciones tenemos a doctores, filósofos, médicos, ministros, pastores o teólogos, de distintas tendencias teológicas, separados muchos de ellos por siglos de diferencia, que han vivido en contextos distintos y que han sido influenciados por distintas ideas políticas y filosóficas. Por tanto todas estas cuestiones no pueden ser explicadas a la ligera por medio de un par de comentarios arrogantes, sin aportar evidencias suficientes de que todos estos pensadores fueron engañados por sus prejuicios en contra de la autoridad de la Biblia. No vale con insultar de forma paternalista aquellas opiniones que no concuerdan con nuestra visión de la Biblia. Hay que argumentar con seriedad. Si es verdad que todas estas afirmaciones en contra de la autoría mosaica del Pentateuco son clara y evidentemente falsas, mostremos las evidencias que poseemos para llegar a esa conclusión. Y si no disponemos de dichas evidencias entonces dejemos abierta la puerta a la posibilidad de que tanto ellos como nosotros podemos estar en un error.

Los cinco libros de Moisés…¿y por qué no?

Los cinco libros de Moisés…¿y por qué no?
José Hutter, España

El artículo de D. José Ángel Fernández, publicado hace unos días en Lupa Protestante bajo el título “Los cinco libro de Moisés”, me parece muy interesante, porque abre la posibilidad de profundizar en un tema altamente controvertido desde hace varios siglos y de forma particular en los últimos 50 años. El artículo se refiere a algunos puntos muy concretos de esta controversia y me gustaría, con toda brevedad, aportar algunos elementos a este debate. Vaya por delante que estoy muy de acuerdo con el señor Fernández en que es preferible prescindir de acusaciones e ironías que – por otro lado – creo notar también en algunas partes de su artículo.

Mi intención no es, por lo tanto, crear más polémica gratuita, sino simplemente aportar algún dato que espero sea de interés para los lectores. Se tratará de datos muy puntuales que tienen que ver básicamente con los tres puntos que D. José Ángel critica en la publicación de D. César Vidal. Tratándose de una simple réplica prescindo de notas a pie de página y procuro no elaborar los argumentos con más detalles. Esto, sin embargo, debería ser la meta de un trabajo más extenso sobre el tema.

Fernández hace la siguiente observación: “De hecho, en el Pentateuco sólo encontramos una cita (Deuteronomio 31:9, 24-26) donde se afirma que Moisés estaba escribiendo un ‘royo [sic] de torah’ antes de su muerte”.

Esta afirmación no es correcta. Lo que el versículo expresa literalmente es que Moisés “terminó de escribir las palabras de esta ley en un libro”. Pero es solamente un detalle. Lo que es mucho más importante es que la observación de Fernández causa la impresión equivocada de que Moisés no escribió en otros momentos, lo cual no es cierto.

Hay otros lugares en el Pentateuco donde se menciona explícitamente que Moisés escribía cosas, no necesariamente en un rollo – aunque con cierta probabilidad usaría uno de papiro a la hora de apuntar textos más extensos, como era la costumbre en sus tiempos. Para documentar estos pasajes, me permito añadir la siguiente relación (citas según la Biblia de las Américas):

  • Éxodo 24:4: “Y Moisés escribió todas las palabras del SEÑOR.”

  • Números 33:2: “Y Moisés anotó los puntos de partida según sus jornadas, por el mandamiento del SEÑOR, y estas son sus jornadas, conforme a sus puntos de partida.”

  • En Éxodo 17:14 y 34:27 Dios le manda a Moisés explícitamente escribir algo que venía de parte de Dios:

“Entonces dijo el SEÑOR a Moisés: Escribe esto en un libro paraque sirva de memorial,…“

“Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Escríbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.”

Creo que todo el mundo que afirme la historicidad de estas palabras estará de acuerdo en que Moisés no se sentó una tarde y se dijo: “Hoy me siento inspirado, voy a escribir el Pentateuco,” sino que se trata más bien de una obra que poco a poco fue creciendo y donde Moisés hizo el papel de redactor, es decir, juntando material o fuentes ya existentes (ver más adelante en este artículo), palabras que había recibido de parte de Dios directamente (por ejemplo, las leyes) y observaciones propias. Esto no quita que en ocasiones puntuales un redactor final – que podría haber sido por ejemplo Esdras – añadiera algún que otro comentario o detalle. Y esto por cierto no está ni muchísimo menos reñido con el concepto de inspiración que un servidor enseña y defiende.

Este fenómeno no sería extraño porque vemos, por ejemplo, en el libro de los Salmos (que en realidad son cinco libros) la mano de un redactor final. Esto no quita que, por ejemplo, el salmo 72 pueda contener alguna añadidura de ese redactor final (o del redactor del libro II de los Salmos), – que en la gran mayoría de nuestras traducciones aparece como versículo 20 – sin negar ni por un momento que el autor del salmo fuera un personaje que vivió con bastante anterioridad a los tiempos de este redactor final.

Hay que entender bien la argumentación: nadie dice que el Pentateuco fuera escrito palabra por palabra por Moisés como autor original – yo por lo menos nunca me he encontrado con un teólogo que lo creyera. Moisés usa fuentes – el mismo texto lo dice (Números 21:14); y el capítulo 34 puede haber sido añadido por Josué como lo afirma, por ejemplo, el Talmud. Esto es una cosa. Pero decir que el Pentateuco es fruto de diferentes obras de diferentes épocas a partir del siglo VIII a.C. hasta el siglo V a.C. es una cosa totalmente distinta. La palabra “obviamente” – que critica el autor en la publicación de Vidal – expresa este hecho con suficiente claridad. Comparar la autoría de los supuestos dobletes con la autoría no mosaica de la muerte de Moisés en el capítulo 34 es comparar peras con manzanas. Una cosa tiene que ver con la supuesta – y nunca comprobada – existencia de varias fuentes del Pentateuco, y otra, con la costumbre de aquellos tiempos de que el seguidor de un gran líder terminaba las obras de aquel con el relato de su muerte.

El punto débil de la Hipótesis Documental es el hecho de que se basa sobre suposiciones, teorías y deliberaciones teóricas, pero no tiene ni UNA sola evidencia arqueológica a su favor en cuanto a la existencia real de un documento J, E, P o D como fuente real y auténtica (aparte del hecho de que es prácticamente imposible encontrar dos comentaristas defensores de la HD que estén de acuerdo sobre la extensión exacta de las respectivas, supuestas fuentes J, E, P y D. De hecho, el catedrático Dr. Samuel Külling comprobó en su tésis doctoral (Kampen, Holanda), ya en el año 1965, que la datación de los supuestos documentos P en el libro de Génesis contradice todos los hallazgos arqueológicos y hechos históricos recientes de la historia del Medio Oriente.

Si se me permite hacer brevemente un comentario sobre el tema de las supuestas repeticiones en los textos del Pentateuco: en primer lugar, habría que establecer cuidadosamente si dos historias o una supuesta repetición del mismo acontecimiento de verdad constituyen una repetición, o si no se trata más bien de dos historias similares. Pero aparte de eso, los estudios de los arqueólogos en las últimas décadas han aportado suficientes indicios de que este fenómeno “repetitivo” es muy común también en otros textos del Medio Oriente (véanse por ejemplo las obras extensas de uno de los más reconocidos arqueólogos a nivel mundial, el Dr. Kenneth Kitchen).

Como ya dije, nadie duda que Moisés pueda haber usado otras fuentes. Aún así, se puede afirmar que Moisés es el redactor del Pentateuco. Para mí es evidente que en el mismo Pentateuco Moisés se apoyó en fuentes antiguas, (por su educación, Moisés dominaba varios idiomas y tenía acceso a material muy antiguo de los egipcios) pero estas fuentes no tienen nada que ver con los documentos hipotéticos que en la HD se llaman J, P, D o E. Y por cierto, en la teología protestante, la “erosión” de la creencia en la autoría de Moisés no empezó, en contra de lo que supone Fernández, con estas “concesiones” que hablan de fuentes auténticas o comentarios de un redactor final, sino con las teorías de Astruc, Wellhausen y otros que nunca fueron comprobadas científicamente, por ejemplo, por un hallazgo arqueológico o un documento externo que mencione la confección del Pentateuco a raíz de la mezcla de varias fuentes en un solo escrito.

Por supuesto, Fernández tiene razón cuando dice que la tradición en ningún caso es vinculante, y que bien puede estar equivocada. Pero cuando el texto – es decir, la única fuente de los acontecimientos descritos – apunta en la misma dirección que la tradición – y si además la arqueología hasta el día de hoy no ha aportado ni un solo detalle que apoyara la real existencia de las fuentes postuladas por Wellhausen y otros – entonces hacemos bien en tomar también la tradición en serio.

Pero no quiero quedarme solamente en la crítica, sino que me gustaría aportar por lo menos algún argumento – tal vez no tan conocido – a favor de la autoría mosaica del Pentateuco. Curiosamente existen algunos detalles en el texto del Pentateuco que indican que el autor de esta obra tiene un trasfondo más bien egipcio y no un trasfondo de un israelita educado en la monarquía post-davídica del siglo VIII o VII a.C., o incluso un sacerdote del exIlio babilónico. Vamos a considerar algunas de estas – llamémoslas “huellas dactilares” – mosaícas:

En Génesis 13:10 se compara la llanura del Jordán con “la tierra de Egipto en dirección de Zoar”. Si los postulados de la teología defensora de la HD fueran correctas y esta parte del Génesis fuera producto de un tiempo muy posterior, ¿qué sentido tendría para un autor israelita el comparar el valle del Jordán con un lugar egipcio que prácticamente ningún israelita conocía? Sería absurdo. Sin embargo, si tomamos el testimonio del Pentateuco en serio, y partimos del hecho de que Moisés y su generación acababan de salir de Egipto, entonces la comparación tiene todo el sentido del mundo. Zoar era una referencia para los israelitas de la generación del éxodo. Lo mismo ocurre, por cierto, en Números 13:22. Se compara la fecha de la construcción de Hebrón con la cronología de la construcción de la ciudad egipcia de Zoán. Si Moisés es el autor, la referencia tiene sentido, si no, el comentario carece de importancia.

Las mismas raíces “extranjeras” del autor las vemos reflejadas en Génesis 33:18. Todo israelita sabía perfectamente la ubicación de la ciudad de Siquem desde la conquista del país bajo Josué. Sin embargo, para una generación que acaba de salir de Egipto, la explicación tiene mucho sentido, de la misma manera que a un español que vive en España no hay que explicarle donde está Sevilla, pero para alguien de fuera del país la información de que se encuentra en Andalucía puede ser importante.

Por lo tanto, la afirmación de Fernández que “de los tres argumentos presentados por César nos quedan dos realmente”, me parece un tanto prematura y superficial en exceso. Hace falta algo más que página y media para poder llegar a esta conclusión y descartar un argumento bien fundado. Y precisamente este amor al argumento detallado sería una condición para un debate serio, sobre la base del texto hebreo en todos sus detalles y matices.

Animo a D. José Ángel Fernández a ponerse manos a la obra. Siempre me tendrá a su disposición para un debate del tema, partiendo del texto bíblico en hebreo y tomando en cuenta la literatura contemporánea sobre el tema. No hay que olvidar, la responsabilidad de comprobar la no-autoría de Moisés del Pentateuco recae sobre aquellos que no toman en serio estos indicios internos del texto. Sería interesante poder leer una explicación convincente de estos versículos “egipcios”, sobre todo tomando como base el texto hebreo, de cara a la afirmación de la teoría de fuentes que ubica la redacción de una parte del Pentateuco en el exilio babilónico.

En cuanto a los dos problemas que Fernández menciona (por un lado, la mención de reyes en Génesis 36 que no vivieron en los tiempos de Moisés, sino posteriormente y, por otro lado, el fenómeno de que Moisés habla de sí mismo en la tercera persona singular), hay explicaciones perfectamente coherentes cuya elaboración más detallada no puede ser la finalidad de esta breve respuesta.

Por la sencillez del argumento, solo quiero referirme al último de los dos casos mencionados: no hay que olvidar que existen obras antiguas que usan la tercera persona singular, aunque hablen en ciertos momentos de su mismo autor. Ejemplo notorio de este fenómeno es la obra de Julio CésarBellum Gallicum, o la Anábasis de Jenofonte, por no mencionar la Guerra de los Judíos de Josefo. Y por cierto, nadie que cree en la autoría de Moisés del Deuteronomio se asustará por el “problema” de la muerte de Moisés relatada en el capítulo 34. Ya en el Talmud (Baba Bathra 146) se le atribuye esta sección a Josué.

Fernández sigue: “De hecho, cualquiera que se moleste en leer el Pentateuco con la mente un poco abierta (ni siquiera hace falta que lo esté mucho) se dará cuenta de que más allá de tratarse de algunos pocos versículos perdidos en el texto que pueden ser explicados sin problemas, el Pentateuco está lleno de este tipo de versículos problemáticos” .

Cierto que algunos versículos pueden resultar problemáticos, pero también desde la postura de la defensa de la autoría de Moisés hay explicaciones perfectamente coherentes y científicas, y no ayuda precisamente a un debate riguroso, si Fernández anima a los defensores de estos argumentos a tener una mente más abierta. Conozco estos argumentes, los he estudiado, he leído libros de los autores originales en varios idiomas y aún así, no me convencen. No tiene nada que ver con que una mente esté más “abierta” que otra. Lo que nos debe estimular es la búsqueda de la verdad. Este tipo de “veredictos” sobran – y seguramente el Señor Fernández estará de acuerdo conmigo en esto.

Quiero abordar muy brevemente otro tema mencionado por Fernández: suponer dobletes porque se usan distintos nombres de Dios es, hoy por hoy, un argumento muy débil, incluso para los defensores de la HD. Sin ir más lejos, podemos encontrar dos salmos que únicamente se difieren por el uso del nombre de Dios que emplean. Se trata de los Salmos 14 y 53. Ambos son de David – si uno toma en serio el título del Salmo. Pero incluso para aquellos que no lo tomaran en serio, es indudable, entonces, que ambos salmos se “atribuyen” a David. El Salmo 14 usa el nombre Yahwé, el Salmo 53 usa el nombre Elohim. Pero es el mismo Salmo. ¿Tenía dos autores? Uno en el siglo VIII y otro en el siglo VI, digamos, en Babilonia? ¿No podría ser que se usaba el mismo salmo de David con dos nombres de Dios diferentes porque expresaban diferentes características de Dios? Del uso de ciertos nombres de Dios en determinados contextos habla ya en el siglo XII el rabino Jehuda Halevi en un libro llamado Cosri, donde explica la etimología de cada nombre divino y su uso. En nuestros días existen excelentes obras que profundizan en este fenómeno, como, por ejemplo, aquel de Umberto Cassuto The Documentary Hypothesis del año 1941. Pero desde luego no hace falta postular diferentes épocas para el uso de ciertos nombres de Dios.

Un último y breve comentario que no puede quedar sin una pequeña respuesta. D. José Ángel afirma en su artículo: “no existe prácticamente ningún estudioso del Antiguo Testamento que se atreva a afirmar que ‘los cinco libros de Moisés’ fueron escritos por Moisés.” Es una afirmación no solamente muy atrevida, sino demostrablemente falsa. Me permito facilitar solamente los nombres de siete de los más destacados catedráticos y expertos del AT en el mundo de habla alemana (para que no se me acuse de citar solamente teólogos anglosajones). Cuatro de los siete catedráticos, por cierto, hicieron sus doctorados en facultades teológicas protestantes estatales, nada sospechosas de ser “fundamentalistas” o “conservadoras”. Todos estos expertos del AT siguen enseñando, salvo el Dr. Külling, que murió hace algunos años y el Dr. Huntemann que se retiró hace poco:

Dr. Samuel Külling, fundador de la “Staatsunabhängige Theologische Hochschule” en Basilea, Suiza, reconocida por el Cantón de Basilea como universidad privada y facultad teológica.

Dr. Helge Stadelmann, director de la “Freie Theologische Hochschule” en Giessen, Alemania, reconocida hace unos meses como universidad privada y facultad teológica por el estado federal de Hesse, Alemania.

Dr. Jakob Thiessen, actual director de la STH en Basilea, Suiza.

Dr. Heinrich von Siebenthal, uno de los mayores expertos en arqueología, historia del Medio Oriente, Hebreo y Arameo en lengua alemana.

Dr. mult. Thomas Schirrmacher, director actual del “Martin Bucer Seminar” en Bonn, Alemania.

Dr. mult. Georg Huntemann, doctor en filosofía por la universidad de Erlangen y doctor en teología por la universidad de Berna, Suiza.

Dr. Hans-Georg Wünch, experto en AT y docente en el Seminario en Altenkirchen, Alemania.

Por cierto, casi se me pasa mencionar a un teólogo que según los expertos de su tiempo destacaba por sus profundos conocimientos del Antiguo Testamento: su nombre es Jeshua ben Miryam, también conocido como Jesucristo. Él también creía en la autoría del Pentateuco por parte de Moisés (Juan 5:46.47; 7:19 et al.) ¿Se habrá equivocado hasta el Hijo de Dios en este asunto?

*José Hutter es profesor en el seminario español SEFOVAN

Los cinco libros de Moisés (Nota aclaratoria)

Los cinco libros de Moisés (Nota aclaratoria)
José Ángel Fernández, España

(Esta es una nota aclaratoria en respuesta al mensaje de D. José Hutter acerca de la columna titulada: Los cinco libros de Moisés.)

Siempre que escribo una respuesta a una serie de artículos espero que los lectores comprendan, en caso de no querer leer todos los artículos que provocaron mi respuesta, que en ocasiones el tono y la forma de lo que digo viene dictado por el tono y la forma de los artículos que originaron el escrito. En este caso, como expliqué, me dediqué a responder a una serie de artículos de Cesar Vidal en donde se hacían afirmaciones gratuitas, no solo acerca del A.T. sino también acerca de las personas que tuvieran opiniones contrarias a dichas afirmaciones. Por tanto sacar ciertas respuestas de dicho contexto puede llevar a error, dando la impresión de que el tono de mis frases no es adecuado.

Ya que en mi columna me limité a criticar las tres razones fundamentales en las que se apoya Cesar Vidal para afirmar la autoría de Moisés de los cinco libros del Pentateuco, es menester ver en qué parte de mi crítica he metido la pata.

  1. El Pentateuco afirma que su autor fue Moisés. En mi columna mencioné que: “en el Pentateuco sólo encontramos una cita (Deuteronomio 31:9, 24-26) donde se afirma que Moisés estaba escribiendo un ‘royo de torah’ antes de su muerte”. Como dije, ni siquiera esto equivale a una ‘firma de autor’, ya que la frase puede indicar que Moisés estaba escribiendo todo tipo de cosas. En este punto Hutter comenta que mi afirmación no es correcta: “Lo que el versículo expresa literalmente es que Moisés ‘terminó de escribir las palabras de esta ley en un libro’”. Como dije en mi columna, la palabra ‘torah’ se puede entender como ‘palabra de instrucción’, que es precisamente lo que menciona Hutter en su respuesta. Por tanto, no entiendo muy bien dónde está mi error. Quizá lo que más moleste a Hutter de este comentario es que “causa la impresión equivocada de que Moisés no escribió en otros momentos”. ¡Desde luego que escribió! Pero ese no era el tema de discusión. Es obvio que el líder de un pueblo ha de estar en el ‘negocio’ de escribir (por ejemplo para registrar las leyes que han sido creadas). Pero eso no implica que en el Pentateuco tengamos la ‘firma de autor’ que estábamos buscando. Sólo se dice que Moisés escribía (en ninguno de los textos mencionados por Hutter se utiliza la palabra ‘torah’). Por supuesto que Moisés no se sentó una tarde y escribió todo el Pentateuco. Ni mucho menos. Y por supuesto que el Pentateuco es una obra que poco a poco fue creciendo. ¿Tenemos en ella partes que proceden de la mano de Moisés? Pues yo nunca dije que no. Mi respuesta a Cesar en este punto era, simplemente, que el Pentateuco no afirma en ningún momento que Moisés haya sido su autor. Y dado que nadie ha presentado hasta ahora dicha ‘firma de autor’, me parece que mi crítica a la primera de las razones utilizadas por Cesar aún permanece en pie.

Pero una vez aclarado este punto, vale la pena hacer una segunda aclaración. Hutter explica que él nunca ha dicho que Moisés hubiera escrito el Pentateuco ‘palabra por palabra’ (de hecho, reconoce que hoy día nadie cree eso). Quizá Moisés pudo haber ejercido de redactor, “juntando material o fuentes ya existentes”. Tampoco elimina la posibilidad de que en el texto podamos encontrar evidencias de la mano de algún que otro “redactor final” añadiendo algunos otros comentarios y detalles. O sea que, a juzgar por estas palabras, es posible que quizá Moisés hubiera recibido de alguna mano anterior (no la suya) un par de fuentes con historias de la creación y que él, en algún momento en los que se sentaba a escribir, hubiera decidido juntarlas para formar una sola. La verdad es que esto me confunde un poco: cuando se habla de ‘autor’ normalmente se entiende que se está hablando de la persona que ha creado la obra, no quien ha tomado otras fuentes y las ha puesto juntas. Quizá al final va a resultar que Hutter y yo estamos más cerca de lo que parecía en un principio y que todo esto es simplemente un problema de terminología. ¿Quizá Cesar quiso decir eso también cuando habló de la autoría de Moisés? Es posible que así sea. En este caso, entonces, ya no hay problemas con los dobletes porque, como es obvio, Moisés pudo tomar distintas versiones de una misma historia que estaban circulando en el momento y juntarlas formando una sola. Igualmente, si Moisés pudo tomar textos de otros autores y mezclarlos para formar ‘sus’ libros, ya no es posible utilizar (como hace Hutter) detalles del texto que indican que debieron ser escritos por un autor de trasfondo egipcio como evidencias de ‘huellas dactilares’ de Moisés. ¿Qué impide que Moisés, o un redactor posterior, tomara textos egipcios y los añadiera a los textos ya existentes?

Me parece que esta es simplemente una forma facilona de escapar de la encrucijada en la que entramos cuando queremos afirmar que Moisés escribió el Pentateuco. Después de todo, como dije claramente en mi columna (citando textualmente a algunos autores), son precisamente problemas textuales como estos los que provocaron la ‘erosión’ de la creencia en la autoría de Moisés (esta erosión ha sido la que, en mi opinión, ha cambiado también quién tiene la responsabilidad de demostrar qué, ‘burden of proof’). Al fin y al cabo, ‘mezclador de fuentes’ no equivale a ‘autor’ en la mente de muchas personas (aunque Foucault y Barthes tendrían algo que decir sobre esto). No me cabe duda de que si comenzamos a cambiar el sentido de las palabras de esta forma podemos acabar creando listas de autores mucho más largas que la presentada al final de la respuesta de Hutter con nombres de estudiosos que estarán de acuerdo con ‘mi versión’ de la verdad.

  1. La tradición así lo ha creído. Dado que Hutter concuerda conmigo en que “la tradición en ningún caso es vinculante, y que bien puede estar equivocada”, podemos dejar este punto a un lado.

  1. “Ninguno de los manuscritos de la Torah con que se contaba indicaba ni siquiera de manera indirecta que en su redacción hubieran participado más autores”. Si no me equivoco, con lo dicho hasta ahora debería bastar para responder también a este último punto de los mencionados por Cesar Vidal en sus escritos ya que, como Hutter reconoce en su escrito, es muy posible que en el Pentateuco hayan participado más autores que solamente Moisés. Sin embargo, he de referirme brevemente a los tan demonizados dobletes. Ya cité, en la columna de Lupa, varios casos en los que aparecen repeticiones dentro del Pentateuco. También expliqué el proceso de descubrimiento por el que pasaron tres estudiosos de la Biblia para llegar a las conclusiones a las que llegaron. Pero nadie ha de suponer que, por haber dejado la historia en ese punto, en las últimas décadas de estudio bíblico nos hemos quedado simplemente en las diferencias en los nombres de Dios como único argumento a favor de los dobletes. Si de verdad Hutter ha estudiado este tema tan cuidadosamente como dice y ha leído la literatura conocerá de sobra que elementos para la duda hay muchos, más allá de los distintos nombres de Dios. Sin embargo, a juzgar por el párrafo que dedica a este punto, parecería que Hutter solamente conoce ese problema. Ya que este no es lugar (ni habría espacio suficiente) para mostrar todas las evidencias que apoyan esa conclusión, invito a cualquier lector interesado a buscar esta información en cualquier diccionario bíblico (una mirada rápida a Anchor Bible Dictionary muestra al menos 10 puntos de evidencia a favor de los dobletes y de la diversidad de fuentes).

Concluyo. Cualquiera que haya leído mi columna habrá notado que mi intención en aquel texto fue responder tres puntos utilizados por Cesar Vidal para defender la autoría de Moisés del Pentateuco. En ningún caso me puse a escribir una defensa férrea de la Hipótesis Documentaria, acerca de la cual incluso acepté que existen controversias que aún no han sido resueltas y que bien podrían echarla por tierra (lo que no quita que sea enseñada en los seminarios bíblicos). Por tanto, aunque no debería ser necesario decirlo, me parece obvio que criticar la Hipótesis Documentaria no constituye una crítica a mi columna. Sin embargo, para mi sorpresa ese parece ser el centro principal de la crítica que Hutter hace de mi escrito.

Por otro lado, Hutter no tiene problemas para aceptar que Moisés usó fuentes antiguas – todas las que sean necesarias para eliminar los problemas textuales – pero tiene inmensos problemas para aceptar que en el Pentateuco existan fuentes posteriores a Moisés (aunque reconoce que quizá existió algún redactor final que añadió uno o dos detalles al texto). Dice que las teorías de la Hipótesis Documentaria “nunca fueron comprobadas científicamente, por ejemplo, por un hallazgo arqueológico o un documento externo que mencione la confección del Pentateuco a raíz de la mezcla de varias fuentes en un solo escrito”. Pero no salgo de mi confusión en este punto: resulta sorprendente el hecho de que Hutter pueda aceptar sin ningún problema que Moisés mezclara fuentes en un solo escrito, pero se empeñe en negar que lo mismo no pudo ocurrir cuando el Pentateuco cayó en manos del supuesto redactor final (es decir, que ese redactor final no pudo tomar varias versiones de distintas historias y juntarlas para formar un único documento final).

Me permito hacer una crítica final al escrito de José Hutter. Hutter critica en la parte final de su respuesta mi comentario acerca de la necesidad de una “mente un poco abierta” para poder ser convencidos en una dirección u otra. Asimismo afirma que: “lo que nos debe estimular es la búsqueda de la verdad”. Comparto este último punto pero no el primero. Siento no compartir su opinión de que ese tipo de veredictos acerca de tener ‘la mente abierta’ sobran. En mi experiencia cristiana he conocido demasiados casos ya en los que la necesidad de defender ciertas declaraciones de fe en las que se afirma la ‘inspiración’ e ‘inerrancia’ de las Escrituras ha provocado la presencia de prejuicios inescapables que han condicionado todo el debate desde un principio. No implico con esto que Hutter tenga dichos prejuicios, o que no los pueda superar, pero no creo que el comentario esté de más.

Antes de terminar me pongo a disposición de José Hutter para continuar esta conversación (en la sección de comentarios, en mi blog o por email), aunque no prometo respuestas rápidas a los temas que se planteen. Mi intención, como la suya, es llegar a la verdad, si es que eso es posible. Si no, al menos me conformo con haber tenido una conversación agradable.

Abraham y Lot en el País de la Púrpura.

Abraham y Lot en el País de la Púrpura.

Hambre en Canaán. — Una familia del tiempo de los patriarcas en una pintura de la época. — Licencia de inmigración para el pastoreo en el Nilo. — El enigma de Sodoma y Gomorra. — Mr. Lynch explora el “Mar de la Sal.” — La grieta más amplia de la tierra. — Bosques hundidos en el mar Muerto. — El valle del Siddim conducía a la hondonada. — Columnas de sal en Yebel Usdum. — Junto al terebinto de Abraham.

MAS SOBREVINO HAMBRE EN EL PAÍS Y ABRAHAM BAJÓ A EGIPTO PARA RESIDIR ALLÍ TEMPORALMENTE. PORQUE ERA EN EL PAÍS MUY RECIA EL HAMBRE (Gen. 12:10).

El mundo debe a la aridez del desierto egipcio la conservación de una notable serie de textos, muchos de los cuales nos hablan de las inmigraciones de familias semíticas en la tierra del Nilo. El documento más bello y gráfico de todos es sin duda una pintura.

A mitad de camino entre las antiguas ciudades faraónicas de Menfis y Tebas, 3.000 km. al sur de El Cairo, emplazado junto al Nilo entre verdes campos y bosques de palmeras, se halla el pequeño poblado de Beni-Hasan. Aquí desembarcó en el año 1900 el inglés Percy A. Newberry con el encargo oficial de El Cairo de examinar alguno de los monumentos sepulcrales. El Egypt Exploration Fund financia la expedición.

Los monumentos funerarios se encuentran a la salida de un valle desértico, donde yacen asimismo los restos de antiguas canteras y de un gran templo.

Semana tras semana son separados los montones de piedras y los restos de columnas rotas del camino que conduce a la entrada de la peña, detrás de la cual se esconde la última morada del príncipe egipcio Chnem-Hotep. Los jeroglíficos, inscriptos en una pequeña antesala, contienen el nombre del difunto. Era el soberano de esta comarca del Nilo que antes se llamaba el “Cantón de las Gacelas.” Chnem-Hotep vivió en tiempo del faraón Sesostris II, hacia el año 1900 antes de J.C.

Después de muchos días de trabajo, Newberry consiguió por fin penetrar en una soberbia sala, excavada en la roca. A la luz de unas antorchas distingue tres bóvedas y dos hileras de columnas que se yerguen airosas desde el suelo. Las paredes están adornadas con unas pinturas de magníficos colores. Representan escenas de la vida del príncipe: cacerías, recolección de frutos, danzas y juegos.

En uno de los paneles de la pared Norte, junto a un retrato del príncipe, del tamaño natural, Newberry descubre unos tipos extranjeros. Van vestidos de diversa manera como se estila entre los egipcios; su piel es más clara y sus perfiles son duros. Dos empleados egipcios, colocados en primer término, presentan evidentemente el grupo de extranjeros al príncipe. ¿Quiénes son estos personajes? Los jeroglíficos que figuran en unas inscripciones trazadas junto a la mano de uno de los egipcios dan la contestación a esta pregunta: son “habitantes del desierto,” es decir, semitas. Su jefe se llama Abisay. Éste ha llegado a Egipto con treinta y seis hombres, mujeres y niños de su clan y trae regalos para el príncipe, entre los cuales es expresamente nombrado el destinado a la princesa, cierto precioso “stibium” 1.

Abisay es un nombre eminentemente semita, y aparece en la Biblia durante el reinado del segundo rey de Israel: “Tomando David la palabra, habló a… Abisay, hijo de Seruyá…” (1 Sam.. 26:6). El Abisay de la Biblia era hermano del jefe del ejército, Joab, malquisto por el pueblo de Israel, bajo el reinado de David, hacia el año 1000 antes de J.C., cuando Israel era un gran reino.

FIG. 9. —Familia semita de la época de los Patriarcas en el muro de la tumba del Principe en Beni-Hasan, junto al Nilo.

El artista a quien el príncipe Chnem-Hotep encargó el adorno de su tumba ha representado a los “habitantes del desierto” con un cuidado singular.

Esta pintura tan realista y sumamente expresiva causa el efecto de una fotografía en color. Parece como si esta familia de semitas se hubiese detenido sólo un instante y como si los hombres, las mujeres, los niños y los animales tuviesen que ponerse de nuevo en movimiento y avanzar. Abisay, a la cabeza del cortejo, saluda al príncipe con una ligera inclinación de la diestra, mientras con la izquierda, cogiendo una pequeña cuerda, guía un macho cabrío, que lleva entre los cuernos un palo curvo, o sea el cayado pastoril.

Este cayado pastoril era para los nómadas una cosa tan típica, que los egipcios, en sus inscripciones, lo utilizaban para designar a estos extranjeros.

Por lo que se refiere a la indumentaria, tanto su clase como su colorido han sido representados con conocimiento de causa. Los mantos rectangulares de lana, que en los hombres llegan hasta la rodilla y en las mujeres hasta las pantorrillas, están abrochados sobre uno de sus hombros. Adornados con vistosas franjas sirven a la vez de abrigos, y nos traen a la memoria la célebre “túnica multicolor” que Jacob mandó hacer para su hijo preferido José y que excitó aún más el rencor de sus hermanos (Gen. 37:3).

Una barba puntiaguda adorna el rostro de los hombres y el pelo color azabache de las mujeres cae libremente sobre el pecho y las espaldas, ceñido a la frente con una cinta blanca. El pequeño rizo de junto a las orejas parece haber sido moda en aquella época. Los hombres llevan sandalias, las mujeres zapatos de color pardo oscuro.

En recipientes artísticamente cosidos y confeccionados con pieles de animales llevan sus raciones de agua. Las armas de que van provistos son arcos y flechas, pesados dardos y venablos. Hasta traen consigo su instrumento preferido: uno de los hombres tañe la lira de ocho cuerdas. Con este instrumento, según indica la Biblia, solían acompañarse algunos salmos de David. “Para instrumentos de cuerda, en octava baja,” se dice al principio de los salmos 6 y 12.

Habiendo sido realizada esta pintura hacia el año 1900 antes de J.C., es decir, en la época de los patriarcas, podemos figurarnos muy bien a Abraham y a su familia. Después de pasar la frontera egipcia debió de suceder una escena semejante. La filiación personal de los extranjeros era tomada en los fuertes fronterizos exactamente igual a como se hacía en los territorios del príncipe Chnem-Hotep.

Sucede de igual modo hoy cuando se va a un país extranjero. Claro que entonces no eran conocidos los pasaportes; pero las formalidades burocráticas ya hacían difícil la vida a los extranjeros. Aquel que quería ir a Egipto tenía que declarar sus datos personales, el motivo de su viaje y la duración aproximada de su estancia. Todos estos datos eran inscritos escrupulosamente por un empleado sobre papiro con tinta roja y remitidos por un mensajero al oficial de la frontera, quien decidía si podía ser concedido el permiso de entrada. Pero éste no dependía solamente de su voluntad. Los empleados de la administración en la corte de los faraones daban las directrices indicando, incluso, cuáles eran los pastizales que podían ser puestos a disposición de los nómadas inmigrantes.

Para los nómadas de Canaán, Egipto era en tiempo de hambre un país al cual podían acudir, y a veces era su única salvación. Cuando su patria estaba requemada, el país de los faraones ofrecía siempre pastos en abundancia, gracias a las inundaciones regulares del Nilo en el transcurso del año.

Por otra parte, la riqueza tradicional de Egipto atraía con mucha frecuencia a rapaces nómadas, a bandidos, a quienes interesaban no ya los pastos del Nilo, sino los graneros y los magníficos palacios. Muchas veces sólo podían ser arrojados por la violencia. Para proteger al país contra semejantes intrusos y para poder vigilar mejor las fronteras, se empezó a construir, en el tercer milenio antes de Jesucristo, “la gran muralla imperial,” formada por toda una cadena de fortalezas, torres de vigía y bases militares.

Sólo en la oscuridad de la noche el egipcio Sinuhe, que conocía muy bien el terreno, pudo atravesarla furtivamente.

Unos 650 años después, en tiempo de la huida de Egipto, la frontera estaba cuidadosamente vigilada; Moisés sabía demasiado bien que la huida de aquel país contra la voluntad del Faraón era imposible. Los puestos de guardia habrían dado en seguida la voz de alarma, despertando a la tropa. Cualquier intento de forzarla era impedido por los certeros tiradores y por los rápidos carros de guerra. Este fue el motivo por el cual el Patriarca, que conocía bien el terreno, eligió otro camino completamente desacostumbrado. Moisés, en efecto, condujo a los hijos de Israel hacia el Sur, hacia el Mar Rojo, donde la muralla no existía.

Después del retorno a Canaán, Abraham y Lot se separan, pues “el país no les permitía morar juntamente, porque la hacienda de ellos era mucha y no podían habitar juntos. Por lo cual hubieron de suscitarse riñas entre los pastores del ganado de Abraham y los pastores del ganado de Lot… Dijo, pues, Abraham a Lot: “No haya contienda entre los dos, ni entre mis pastores y tus pastores, ya que somos parientes. ¿No esta todo el país ante ti? Sepárate, por favor, de mi. Si te diriges a la izquierda, yo iré a la derecha, y si tomas la derecha, yo tiraré a la izquierda” (Gen. 13:6-9).

Abraham dejó elegir a Lot. Desaprensivo, cual suelen ser los jóvenes, Lot se decide por la mejor parte, la región del Jordán. Rica en agua hasta llegar a Segor (Gen. 13:10) y bendecida con una frondosa vegetación tropical, “como el jardín del Señor, se parecía a Egipto” (Gen. 13:10).

Desde las montañas cubiertas de bosque del corazón de Palestina, Lot se dirige al Este con su clan y sus rebaños; penetra en el valle del Jordán en dirección Sur y por fin pone sus tiendas en Sodoma. Al sur del Mar Muerto se extiende una de las llanuras más fértiles, “el valle Siddim, donde esta emplazado ahora el Mar de la Sal” (Gen. 13:3). La Biblia pone en este valle cinco ciudades: Sodoma, Gomorra, Adamá, Seboyim y Bela (Gen. 14:2).

En la misma Biblia encontramos el relato de un acontecimiento bélico relacionado con la historia de estas cinco ciudades: “Hicieron guerra a Bera, rey de Sodoma; a Birsa, rey de Gomorra; a Sinab, rey de Adamá; a Semeber, rey de Seboyim, y al de Bela, esto es, de Segor” (Gen. 14:2).

Los reyes del valle Siddim habían sido tributarios del rey Codor-Laomor durante doce años; pero en el año decimotercero se rebelaron. Codor-Laomor pidió entonces ayuda a los tres reyes que estaban con él coligados. Una expedición de castigo debía hacer recordar sus deberes a los rebeldes. En la lucha sostenida por los nueve reyes los de las cinco ciudades del valle Siddim fueron vencidos; sus residencias fueron entregadas al pillaje e incendiadas. Entre los prisioneros capturados por los reyes extranjeros se encuentra también Lot. Pero es libertado por su tío Abraham (Génesis, 14:12-16), quien con su servidumbre persigue como una sombra a los cuatro reyes que se retiran victoriosos. Desde un seguro escondrijo lo observa todo sin ser advertido. Da tiempo al tiempo. Por fin, primero en Dan, después en la frontera septentrional de Palestina, parece haberse presentado una ocasión oportuna. Rápido, amparado por las sombras de la noche, se lanza sobre sus enemigos y en la confusión producida puede salvar a Lot. Sólo quien desconoce la táctica de los beduinos leerá con escepticismo esta narración.

Entre los habitantes de aquel país ha perdurado hasta nuestros días el recuerdo de esta expedición. Se refleja en el nombre de un camino que, por la parte oriental del Mar Muerto, se dirige al Norte hasta la vieja tierra de Moab. Los nómadas de Jordania lo conocen muy bien. Y, cosa notable, entre los nativos del país es designado con el nombre de la “Calzada de los Reyes.” En la Biblia volvemos a encontrarle, aunque aquí tiene el nombre de “camino real,” de “camino seguido,” por el cual los hijos de Israel querían pasar a través de los dominios de Edón para dirigirse a la tierra prometida (Num. 20:17-19).

Pasado el tiempo los romanos utilizaron la “Calzada de los Reyes” y la reconstruyeron. Parte de ella forma parte hoy día de la red de carreteras que recorren el nuevo estado de Jordania. Perfectamente visible desde un avión, el antiguo camino atraviesa el paisaje como una franja osc

ura “Y el Señor dijo: “El clamor de Sodoma y Gomorra es en verdad muy grande y sus pecados se han agravado mucho”… Entonces Yahvé llovió desde el cielo sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, procedente de Yahvé. Destruyo, pues, estas ciudades y toda la llanura, con todos los habitantes de las ciudades y las plantas del suelo. Y su mujer, habiendo vuelto la vista hacia atrás, trocóse en columna de sal… Por su parte Abraham… vio que subía de la tierra humo como la humareda de un horno”” (Gen. 18:20; 19:24-28).

La siniestra energía de esta narración bíblica ha impresionado siempre profundamente las conciencias de los hombres. Sodoma y Gomorra se convirtieron en el símbolo de la depravación y de la impiedad y se citan cuando se habla de una destrucción completa.

Los hombres, cuando se encuentran ante hechos inexplicables, tienen que buscar en su fantasía procesos terroríficos, como lo demuestran numerosos relatos de los tiempos antiguos. Cosas notables y casi increíbles han de haberse desarrollado junto al Mar Muerto, el mar de la Sal, donde, según la Biblia, tuvo lugar la catástrofe.

Según una leyenda, el general romano Tito condenó a muerte a unos esclavos, mientras duraba el sitio de Jerusalén del año 70 después de J.C. Los sometió a rápido proceso, los hizo atar con cadenas y los hizo arrojar al mar que se extendía junto a las montañas de Moab. Pero los condenados no se ahogaron, y tantas veces fueron arrojados al agua, otras tantas, flotando como corcho, salieron a tierra. Tan extraño suceso impresionó a Tito de tal manera que los perdonó.

Flavio Josefo, que escribió la historia del pueblo judío y pasó en Roma la última parte de su vida, menciona repetidas veces “el lago de Asfalto.” Los griegos hablaban también de gases venenosos que, según ellos, se desprendían en muchas partes de este mar. Y los árabes refieren que desde hace mucho tiempo ningún pájaro ha podido alcanzar la orilla opuesta, porque, al atravesar la superficie del agua, los animales caen privados de vida.

Estas y otras historias similares de carácter legendario eran seguramente conocidas; pero hasta hace unos años no se tenía un conocimiento exacto del raro y misterioso mar de Palestina. Ningún hombre de ciencia lo había explorado.

En el año 1848 los Estados Unidos toman la iniciativa y organizan una expedición al enigmático Mar Muerto. Ante la pequeña aldea de Akko, 15 km. al norte de la actual Haifa, un día de otoño de 1848, la playa estaba llena de hombres que con vivo interés realizaban una extraña maniobra.

W. F. Lynch, geólogo y jefe de la expedición, ha hecho desembarcar del buque anclado en la playa dos botes metálicos, que luego son colocados con todo cuidado en unos carromatos con ruedas de gran tamaño. Los carromatos emprenden la marcha, arrastrados por caballos. Al cabo de tres semanas, y después de indescriptibles dificultades, se ha realizado el transporte a través de las tierras altas de la Galilea meridional. Los dos botes son arrojados al agua en el Tiberíades.

Las medidas de altura ordenadas por Lynch en el lago de Genesaret dan lugar a las primeras sorpresas de esta expedición. En el primer momento cree se trata de un error; pero las medidas de control confirman los resultados: ¡la superficie del lago de Genesaret, conocido en todo el mundo por la vida de Jesús, se halla situada a 208 metros por debajo del nivel del Mediterráneo! ¿A qué altura brota el Jordán, que atraviesa este lago?

Algunos días después, W. F. Lynch se halla en una vertiente del monte Hermón, que está cubierta de nieve. La pequeña aldea de Baniyas surge entre restos de columnas y de puertas. Unos árabes conocedores del terreno le guían a través de un bosque de adelfas hasta una cueva obstruida por las piedras y guijarros en la escarpada pared calcárea del Hermón. Desde sus profundidades se oye el murmullo del agua que, límpida, sale al exterior. Ésta es una de las tres fuentes del Jordán. Los árabes designan a este río con el nombre de Seri’at el Kebir, es decir, “Gran Río.” Aquí estuvo situado el antiguo Panium; aquí hizo construir Herodes en honor de Augusto un templo al dios Pan. Junto a la cueva del Jordán existen unos nichos en forma de concha, cavados en la dura peña.

“Sacerdote del dios Pan”… Puede aún leerse claramente la inscripción griega. En tiempos de Jesús era honrado junto a esta fuente del Jordán el dios de los pastores de los griegos, con la flauta en los labios cual si quisiera entonar una canción para acompañar el curso del río. Sólo 5 km. al este de esta fuente estaba situada la bíblica Dan, la aldea más septentrional de aquel país, citada con frecuencia en la Biblia. También allí mana una clara fuente en la vertiente meridional del Hermón. Un tercer manantial que se transforma en un arroyo baja de un valle situado a mayor altura. La superficie del valle está un poco más arriba de Dan, a 500 metros sobre el nivel del mar.

Allí donde el Jordán, 20 km. al Sur, alcanza el pequeño lago de Hule, su cauce ha bajado ya a 2 km. sobre el nivel del mar. Después, el río va bajando en forma abrupta durante otros 10 km. hasta llegar al lago de Genesaret. En su curso, desde las vertientes del monte Hermón, ha recorrido una distancia de 40 km, con un desnivel de 700 metros.

Desde el lago de Tiberíades los expedicionarios americanos recorren los numerosos meandros del Jordán, río abajo. Cada vez la vegetación es más escasa y sólo en las orillas crecen espesos matorrales. Dominado por el sol implacable aparece un oasis a la derecha; es Jericó. Poco después han llegado a su destino. Entre penas verticales, como talladas a pico, se extiende ante ellos la gigantesca superficie del Mar Muerto.

FIG. 10. Representación del curso descendente del Jordán.

Lo primero es tomar un baño. Los hombres que se introducen en el agua tienen la sensación de ser elevados de nuevo como si llevasen salvavidas. Los antiguos relatos no han mentido. En este mar nadie puede ahogarse. El sol ardiente seca la piel de los cuerpos casi instantáneamente. La delgada capa de sal que ha quedado en ella la tiñe de blanco. No hay aquí ni peces, ni moluscos, ni algas, ni corales…; por este mar no se ha deslizado nunca un barco de pesca. No existen ni frutos del mar ni frutos de la tierra, pues sus orillas son áridas y desoladas. Grandes cantidades de sal cubren la playa y las peñas de la montaña, haciéndolas brillar como el diamante. El aire se halla saturado de olores fuertes y acres. Huele a petróleo y a azufre. Manchas aceitosas de asfalto (la Biblia lo designa con el nombre de “betún”: Gen. 15:10) sobrenadan en las olas. Ni el cielo azul y luminoso ni el sol brillante son capaces de dar vida al paisaje.
FIG. 11 — El Mediterráneo y la depresión del Jordán.

Los botes americanos cruzan el Mar Muerto durante veintidós días. Toman muestras del agua, las analizan, y de tiempo en tiempo echan la sonda al fondo del mar. ¡La desembocadura del Jordán, en el Mar Muerto, se halla a 394 metros por debajo del nivel del Mediterráneo! De haber una comunicación con este mar, el Jordán y el lago de Genesaret, situado a la distancia de 105 kilómetros, desaparecerían. ¡Se formaría un grandioso mar interior que se extendería casi hasta la orilla del lago Hule!

“Cuando estalla una tempestad encajonada entre las peñas — escribe Lynch — las olas, como martillazos, golpean las paredes del bote; pero la elevada densidad del agua hace que se aplaquen al cabo de poco tiempo, así que el viento deja de soplar.”

Por el relato de la expedición se entera el mundo por primera vez de los hechos sorprendentes: el Mar Muerto tiene casi 400 metros de profundidad; ;el fondo del lago se halla, pues, a 800 metros bajo el nivel del Mediterráneo! El agua del Mar Muerto contiene un 25 % de substancias sólidas, especialmente cloruro de sodio, es decir, sal común. Los océanos contienen, en cambio, tan sólo del 4 al 6 % de sal. El Jordán y muchos riachuelos desembocan en el lago, que tiene 76 km. de longitud por 17 de anchura y que no ofrece desagüe alguno. Bajo el ardiente sol, cuyos rayos caen sobre la superficie del mar, se evaporan día tras día 8 millones de metros cúbicos de agua. Las sustancias químicas que los afluentes llevan consigo se van depositando en el fondo del lago, cuya superficie es de 1.292 kilómetros cuadrados.

Al empezar este siglo, las excavaciones en Sodoma y Gomorra despiertan un interés no menor que las realizadas en otras zonas de Palestina. Los exploradores se dedican a la busca de las ciudades desaparecidas que, en la época bíblica, debieron estar situadas en “el valle Siddim.”

En el extremo SE. del Mar Muerto se encuentran los restos de un gran poblado. Los árabes lo designan, aún hoy día, con el nombre de Soar. Los exploradores se regocijan al saberlo, pues precisamente Soar era una de las cinco ricas ciudades del valle Siddim que habían rehusado el pago de tributos a los cuatro reyes extranjeros. Pero las excavaciones realizadas a manera de prueba causan una decepción.

La época de las ruinas que van apareciendo demuestra que se trata de los restos de una ciudad que existía en la temprana Edad Media. Del antiguo Soar del rey de Bera (Gen. 14:2) y de las residencias anejas no se encuentra rastro alguno. En cambio, muchos detalles encontrados en los alrededores del Soar de la Edad Media dan idea de una población muy densa que debió existir en aquel país en época muy temprana.

Hoy día podemos afirmar, con completa seguridad, que toda búsqueda de Sodoma y Gomorra que se pretenda realizar en el futuro será completamente inútil, pues el enigma de la ruina y desaparición de ambas ciudades no ha podido ser aclarado.

La península de El-Lisan, situada en la orilla del Mar Muerto, penetra en sus aguas en forma de una lengua de tierra. El-Lisan en árabe quiere decir “La Lengua.” La Biblia menciona esta península especialmente al hablar de la división de que fue objeto el país después de su conquista. Las fronteras de la tribu de Judá son detalladamente delimitadas. Josué da una idea insólitamente característica de los límites del Sur. “Su límite meridional parte desde el extremo del Mar de la Sal, de la lengua que mira al Mediodía” (Jos. 15:2).

Un relato procedente de Roka habla de esta lengua de tierra y cuenta una historia que, injustamente, fue considerada siempre con gran escepticismo. Unos desertores se habían refugiado en esta península. Los legionarios, a cuyo regimiento pertenecían, los persiguieron inútilmente por la comarca durante mucho tiempo. Cuando por fin los vieron ya era demasiado tarde: ambos estaban subiendo por los acantilados de la orilla opuesta… ¡habían vadeado el mar transversalmente!

Aquí se extiende el fondo invisible bajo la superficie del agua, formando una poderosa muralla que divide el mar en dos partes. A la derecha de la península el fondo se hunde rápidamente hasta una profundidad de 400 metros. A la izquierda de la lengua de tierra las aguas son poco profundas. Los sondeos realizados en estos últimos años dieron sólo profundidades de 15 a 20 metros.

Si con un bote se rema hacia el extremo sur del “Mar de la Sal” puede observarse a ciertas horas del día algo desconcertante: a cierta distancia de la orilla se ven, bajo el nivel del agua, las siluetas de unos bosques conservados por el elevado contenido de sal del lago. Los troncos y los restos de los árboles en las profundidades verdosas deben ser antiquísimos. Cuando en sus días estaban sobre la tierra firme, y el verde follaje adornaba sus ramas, los rebaños de Lot pudieron muy bien pacer a su sombra. Aquella parte llana, tan especial, del Mar Muerto, desde la península de El-Lisan al extremo Sur, era… ¡el valle de Siddim! La propia Biblia lo dice con toda claridad: “Todos éstos se congregaron en el valle de Siddim,” o sea el Mar de la Sal (Gen. 14:3).

FIG. 12. — El Mar Muerto: a) 2.000 años a. de J.C., antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra. — b) 1.900 años a. de J.C., después de la catástrofe.

Los geólogos hicieron este descubrimiento y estas observaciones confirmándolos con una prueba concluyente que, a la vez, explica la causa y el fundamento del relato bíblico de la destrucción de Sodoma y de Gomorra.

La expedición americana dirigida por Lynch había dado en 1848 la noticia del notable declive seguido por el Jordán en su corto recorrido a través de Palestina. Por lo que se refiere al hundimiento del cauce del río por debajo del nivel de los océanos se trata, según pudo comprobarse por varias exploraciones, de un fenómeno geológico especial.

“En la superficie de otro planeta puede darse algo parecido a lo que sucede en el valle del Jordán, pero no en el nuestro — escribe el geólogo Adam Smith en su obra La geografía histórica de Tierra Santa — . Ninguna otra parte de la Tierra, que no esté situada debajo del agua, se halla a más de 100 metros por debajo del nivel del mar.”

El valle del Jordán es sólo una pequeña parte de una inmensa grieta de la corteza terrestre. Empieza a muchos centenares de kilómetros de la frontera de Palestina, muy al Norte, a los pies de la montaña de Tauro, en Asia Menor. Al Sur se extiende desde la orilla sur del Mar Muerto, a través de los desiertos de Arabia, hasta el Golfo de Akaba, y termina más allá del Mar Rojo, en África. En muchos lugares de esa gigantesca hendidura se perciben claros síntomas de volcanes. En las montañas de Galilea, en las mesetas de la Jordania oriental, en las orillas del afluente Yabok, en el golfo de Akaba, hay basalto negro y lava.

En el suelo de esa gran grieta, que pasa exactamente por aquí, se hallaba situado el valle de Siddim, con Sodoma y Gomorra. ¡Y este suelo un día se hundió! La fecha en que ocurrió semejante catástrofe puede determinarse con bastante precisión desde el punto de vista geológico: ¡tuvo que ocurrir hacia el año 2000 antes de J.C.!

“Seguramente alrededor del año 1900 antes de J.C. tuvo lugar la destrucción de Sodoma y Gomorra — escribe en 1951 el erudito americano Jack Finegan—. Un minucioso examen de los testimonios literarios, geológicos y arqueológicos conduce a la conclusión de que las destruidas ciudades de la Llanura (Gen. 19:29) se hallaban en la comarca actualmente sumergida bajo las aguas que lentamente van subiendo en la parte del Mar Muerto, y que su destrucción tuvo lugar a causa de un gran terremoto que, probablemente, fue acompañado de explosiones, de descargas eléctricas, de desprendimiento de gases y fenómenos ígneos.”

Alrededor del año 1900 antes de J.C., ¡precisamente la época de Abraham!

La fractura de la tierra liberó las fuerzas volcánicas que estaban ocultas debajo de la grieta. En la parte alta del valle del Jordán, junto a Basán, pueden verse aún hoy día cráteres de volcanes apagados y extensas capas de lava y de basalto sobre el terreno calcáreo. Desde tiempo inmemorial los territorios situados junto a esta grieta se ven conmovidos por frecuentes terremotos. De muchos de ellos tenemos noticias aún por la Biblia.

Como una confirmación a la explicación geológica de la destrucción de Sodoma y Gomorra, el sacerdote fenicio Sanchumiaton dice textualmente en la “Historia antigua”: “El valle del Sidimus 2 se hundió y se convirtió en mar, dando lugar a la formación de vapores continuos, sin que allí se vean peces y sí un cuadro de desolación y muerte para los malhechores.”

“Y su mujer (de Lot), habiendo vuelto la vista atrás, trocóse en columna de sal” (Gen. 19:26).

Cuanto más nos acercamos al extremo sur del Mar Muerto tanto más árido y bravío va siendo el paisaje, cada vez más lúgubre y deprimente el panorama de las montañas que le rodean. Domina en éstas un eterno silencio; sus paredes caen verticalmente sobre el agua y se reflejan en el cristal de la superficie. La catástrofe ha dejado un sello especial sobre esta comarca. Raras veces se ve pasar grupo alguno de nómadas por esos valles angostos y quebrados.

Allí donde terminan las aguas aceitosas, los bastidores de las rocas se quiebran para dejar sitio a una depresión pantanosa. El suelo rojizo está cruzado por innumerables regueros de agua y resulta sumamente peligroso para el que lo atraviesa sin cuidado. La depresión pantanosa tuerce en dirección Sur hacia el valle desértico del Araba, que llega hasta el Mar Rojo.

Al oeste de la orilla meridional, en dirección a la tierra del Mediodía de la Biblia, el Negueb, se extiende un espaldar de colinas de 45 metros de altura y 15 km. de longitud que lleva la dirección Norte-Sur. En sus vertientes, cuando les da el sol, puede verse cual resplandor de diamantes. Se trata de un raro fenómeno de la Naturaleza. La mayor parte de esa diminuta cordillera está formada de sales cristalizadas. Los árabes la designan con el nombre de Yebel Usdum, nombre antiquísimo en el cual se ha conservado el de Sodoma. Muchos bloques de sal han sido deformados por la lluvia y han ido cayendo de las alturas. Tienen formas raras, algunos permanecen en pie como estatuas. En sus perfiles se cree, a veces, reconocer figuras humanas.

Esas raras estatuas de sal nos recuerdan el relato de la Biblia que hace referencia a la mujer de Lot, que fue convertida en columna de sal. La resplandeciente montaña de sal está cerca del sumergido valle Siddim. Aquellos que pudieron salir con vida del epicentro de la catástrofe pudieron también perecer en las mofetas de gases venenosos que se extendían por una amplia superficie de la región. Y todo cuanto se halla junto al Mar de la Sal está hoy día recubierto por una capa de ella 3.

Abraham entonces levantó el campo y vino a establecerse en el encinar de Maniré, que está en Hebrón, donde edificó un altar a Yahvé (Gen. 13:18).

No muy lejos del actual Hebrón pasó Abraham los últimos días de su vida en el pequeño lugar de Mambré, donde había levantado el altar. Allí adquirió las primeras tierras de los hititas (Gen. 23) para preparar la tumba de su esposa Sara en una gruta, como era costumbre entre los semitas. En la misma gruta fue también enterrado el propio Abraham (Gen. 25:9-10). Las excavaciones realizadas confirman asimismo estas indicaciones de la Biblia sobre el padre de los Patriarcas.

Tres kilómetros al norte del monte Hebrón veneran los árabes un lugar que designan con el nombre de Harám-ramet el ojalil, es decir: “Santuario de la altura del amigo de Dios.” “Amigo de Dios” llaman los mahometanos a Abraham.

Un magnífico árbol levanta su copa hacia el cielo. ¡Su tronco tiene 10 metros de grueso! A los ojos este árbol es “el terebinto de Abraham.” Según parece, este lugar era ya conocido en el siglo XVI. Cerca de allí el arqueólogo padre A. E. Mader encontró las piedras pertenecientes a un altar de tiempos muy anteriores, en el cual aún se podían distinguir huellas de fuego. En 1927, Mader descubrió los restos de un grandioso árbol que un día se alzó en aquel lugar. Aún podían verse en el suelo los restos de sus poderosas raíces.

La tumba de Abraham se muestra también hoy día como un lugar sagrado que visitan muchos peregrinos.

Todo esto formaba parte de las cosas que parecían inexplicables, cosas que de boca en boca se transmitieron de generación en generación. Un día la investigación ha dado solución a estas incógnitas.

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1. Estuco para las mejillas.

2. Es decir, Siddim.

3. Con esto no se excluye la intervención extraordinaria, milagrosa de Dios. Esta intervención aparece clara en el texto de la Biblia. Por otra parte es evidente que Dios se puede valer de causas naturales, que Él ha creado, para realizar sus maravillas (N. del T.).

Hacia Canaán

Hacia Canaán.

Una ruta de caravanas de 1.000 kilómetros de longitud. — Hoy se requieren cuatro visados para recorrerla. — El país de la púrpura.— Expediciones de castigo contra los “habitantes del desierto.” — Grandiosas ciudades en la costa y un interior inquieto. — La obra más vendida en Egipto trata sobre Canaán. — Sinuhe elogia el “País excelente.” — El nombre de Jerusalén en vasos mágicos. — Castillos de defensa. — Sellin encuentra a Sikem. — Abraham escoge la ruta de la montaña.

  • Y TOMÓ A SARAY, SU MUJER, A LOT, HIJO DE SU HERMANO, Y A TODA LA HACIENDA QUE HABÍA ACOPIADO Y LAS PERSONAS QUE EN JARÁN HABÍA REUNIDO, Y PARTIERON CAMINO DE LA TIERRA DE CANAÁN (Gen. 12:5).

El camino desde Jarán, la patria de los patriarcas, hasta la tierra de Canaán se extiende a más de mil kilómetros en dirección sur. Descendiendo por el río Balicu llega al Éufrates, y desde allí continúa por una ruta milenaria de caravanas que, pasando por el oasis de Palmira, la bíblica Tadmor, hasta Damasco, toma luego la dirección Sudoeste, hasta llegar al lago de Genesaret. Es una de las rutas comerciales que desde las épocas más remotas conducen desde el Éufrates hasta el Jordán, desde la rica Mesopotamia hasta las ciudades fenicias en las orillas del Mediterráneo, hasta Egipto, la lejana tierra del Nilo…

Hoy día, todo aquel que quiera recorrer la ruta que Abraham siguió, se ve obligado a visar su pasaporte cuatro veces; necesita un visado de Turquía, donde está emplazada Jarán; otro de Siria para el trecho comprendido entre el Éufrates y el Jordán, pasando por Damasco, y otros dos de Jordania y de Israel, que ocupan lo que en otro tiempo fue el antiguo Canaán.

En tiempo de los Patriarcas todo esto resultaba más fácil, ya que el largo trayecto sólo atravesaba un grande estado: el reino de Mari. Los territorios de otros estados más pequeños entre el Éufrates y el Nilo podían ser rodeados fácilmente; después, el camino a Canaán quedaba libre.

La primera gran ciudad que Abraham encontró en su peregrinación, existe aún hoy día; es Damasco. El viaje en coche desde Damasco a Palestina constituye, sobre todo en la primavera, una experiencia maravillosa.

fig. 8. — El padre de los Patriarcas siguió este camino al dirigirse desde el reino de Mari a Canaán.

La antiquísima ciudad, con sus estrechas callejuelas y los oscuros pasadizos de sus bazares, con sus mezquitas y con los restos de sus construcciones romanas, se halla situada en medio de una extensa y fértil llanura. Cuando los árabes hablan del paraíso, piensan en Damasco. Ningún lugar del Mediterráneo puede compararse con esta ciudad que en cada primavera se viste con la magnificencia de variadísimas flores.

En los innumerables jardines, en los vergeles, situados junto a las murallas, crecen los albaricoqueros y los almendros, que exhiben su exuberante floración. Árboles en flor bordean la carretera, que en ligera pendiente se dirige hacia el Sudoeste. Campos ubérrimos alternan con olivares y extensas plantaciones de moreras. Por la parte alta, a la derecha de la carretera, irrumpe el río Barada, al cual debe el país su fertilidad. Allí levanta sus cumbres al cielo desde la lisa y florida llanura, escarpado y majestuoso, el célebre Hermón con sus 2.750 metros de altura. En la falda de este monte brotan las fuentes del Jordán. Dominando los dos países, parece que la naturaleza lo ha colocado allí cual mojón fronterizo entre Siria y Palestina. Su cumbre airosa permanece cubierta de nieve hasta en verano, cuando el calor es sofocante. La impresión resulta aún más imponente al ver que a lo lejos, a la izquierda de la carretera, desaparece el verdor de los campos. Monótonas colinas de color gris, atravesadas por valles secos, se extienden hasta el encendido horizonte donde empieza el ardiente desierto de Siria.

Los campos y los prados van siendo cada vez más escasos. El verdor va adquiriendo cada vez un colorido más grisáceo, propio de la arenosa estepa. Después los grandes tubos de un oleoducto cruzan la carretera. El petróleo que por ellos fluye ha realizado ya un largo recorrido; a mil quinientos kilómetros de distancia, desde las torres de sondeo de las islas Bahrein, situadas en medio del Golfo Pérsico, empezó su viaje, que terminará en la ciudad portuaria de Saida, en el Mediterráneo. Saida es la antigua Sidón de la Biblia.

Detrás de una montaña, dejada a un lado, aparece de repente el quebrado país de Galilea. Pocos minutos después es preciso pasar por la oficina de control de pasaportes. Siria queda atrás. La carretera cruza un pequeño puente, debajo de cuyo arco discurre un mísero riachuelo. Es el Jordán; nos hallamos en Palestina, en el joven estado de Israel.

Después de un viaje de 10 kilómetros entre peñas de basalto de color oscuro, el lago Genesaret centellea con su fondo color azulado. En este tranquilo lago, en el cual parece que el tiempo ha detenido su curso, predicó Jesús desde una barca ante la pequeña aldea de Cafarnaún. Aquí es donde dijo a Pedro que echara las redes para que realizara la copiosa captura. Dos mil años antes pacieron en sus orillas los rebaños de Abraham, pues el camino de Mesopotamia a Canaán pasa junto al lago de Genesaret.

Canaán es la estrecha y montañosa faja de tierra, situada entre la costa del Mediterráneo y los confines del desierto, desde Gaza al sur, hasta Hamat al norte, a orillas del Orontes.

Canaán significa “el país de la púrpura.” Este nombre se debe a un producto del país muy apreciado. Ya en tiempos muy antiguos sus habitantes extraían de un caracol de mar, que se recogía en sus playas, el colorante más célebre del mundo antiguo, la púrpura. Era tan raro, tan difícil de obtener, y por consiguiente, tan caro, que sólo podían adquirirlo los potentados. Las vestiduras teñidas de púrpura eran consideradas en todas partes como signo de alta alcurnia. Los griegos denominaban “fenicios” a los fabricantes y tintoreros de púrpura establecidos en la costa del Mediterráneo, y a su país “Fenicia,” que en su idioma quiere decir “púrpura.”

El país de Canaán es asimismo la cuna de dos cosas, que de verdad conmovieron el mundo: la palabra Biblia y nuestro alfabeto. Una ciudad fenicia dio su nombre a la palabra griega que significa “libro”; de Biblos, la ciudad marítima de Canaán, se formó “biblon” y después “Biblia.” En el siglo IX antes de J.C. los griegos tomaron de Canaán los signos de nuestro alfabeto.

Fueron los romanos quienes, empleando el nombre de los más acerbos enemigos de Israel, bautizaron la parte de este país que debió ser la patria de este pueblo con el nombre de “Palestina,” palabra derivada de “Pelishtim,” es decir “filisteos.” Éstos son nombrados en el Antiguo Testamento y vivieron en la parte sur de la costa de Canaán. La tierra prometida, todo Israel, se extendía, según la Biblia, desde Dan a Bersabé (1 Sam.. 3:20), es decir, desde las fuentes del Jordán, a los pies del Hermón, hasta las colinas situadas al oeste del Mar Muerto, hasta las tierras del Mediodía, el Negueb.

Si observamos un globo terráqueo, veremos que Palestina es sólo una pequeña mancha comparada con la inmensidad de la tierra, un país insignificante. El antiguo reino de Israel puede recorrerse hoy cómodamente en coche en el espacio de tiempo de un día, siguiendo la línea de sus fronteras. Tiene 234 kilómetros de Norte a Sur, 37 kilómetros de ancho por la parte más angosta, y en conjunto: 25.124 kilómetros cuadrados de superficie, que equivalen a la isla de Sicilia. Solamente durante algunos decenios de su movido pasado fue mayor. Bajo el reinado de David y Salomón, el territorio del Estado se extendía hasta el Mar Rojo, junto a Esyon-gueber por el Sur, y hasta más allá de Damasco por el Norte, introduciéndose en Siria. El actual estado de Israel con sus 20.720 kilómetros cuadrados representa una quinta parte de lo que fue el reino de sus antepasados.

Nunca florecieron aquí ni la artesanía, ni la industria de modo tal que sus productos fuesen solicitados por el resto del mundo. Cruzado por colinas y por cordilleras, cuyos picos se elevan a más de mil metros, rodeado al Sur y al Este por estepas y desiertos, al Norte por las montañas del Líbano y del Hermón, al Oeste por la costa llana y arenosa, parece una mísera isla entre los grandes reinos del Nilo y del Éufrates, entre dos continentes. Al este del Delta del Nilo termina África. Después de 150 kilómetros de anchura empieza Asia, y en su umbral se halla Palestina.

Si en el curso de su accidentada historia se ve envuelta repetidamente en los grandes problemas mundiales, ello es debido a este emplazamiento. Canaán es el eslabón que sirve de lazo de unión entre Egipto y Asia. La ruta comercial más importante del mundo antiguo pasa a través de este país. Mercaderes, caravanas, tribus trashumantes y la población toda siguen este camino que después seguirán los ejércitos de los grandes conquistadores. Egipcios, asirios, babilonios, persas, griegos y romanos se sirven del país y de sus habitantes para realizar sus fines económicos, estratégicos y políticos. El gigante del Nilo, potencia de primer orden en el tercer milenio antes de J.C., impulsado por intereses mercantiles, extendió sus tentáculos hasta el viejo Canaán.

“Llevamos cuarenta naves cargadas con troncos de cedros. Construimos naves de madera de cedro. Una de ellas — El “Loor de los dos Países” — tiene 50 metros de longitud. Las puertas del palacio las hicimos de madera de cedro.” Tal era el contenido de la estadística de la importación de madera hacia 2600 antes de J.C. Los datos relativos a este transporte de madera bajo el faraón Snofru se hallan grabados en una tablilla de diorita negra y dura. Esta magnífica pieza se halla depositada en el Museo de Palermo. Frondosísimos bosques cubrían entonces los montes del Líbano. La noble madera de sus cedros y merus, una clase especial de las coníferas, era una madera de construcción que los faraones empleaban y apreciaban mucho.

Quinientos años antes de Abraham, florecía en las costas de Canaán el comercio de importación y exportación. El país del Nilo cambiaba el oro y las especias de Nubia, el cobre y las turquesas de las minas del Sinaí, el lino y el marfil por la plata de Tauro, los artículos de cuero de Biblos, los vasos esmaltados de Creta. Los potentados hacían teñir de púrpura sus túnicas en las grandes tintorerías de Fenicia. Para el adorno de las damas de la corte producían un bello color azul lapislázuli (los párpados teñidos de azul era entonces la gran moda) y el “stibium,” el cosmético para las mejillas tan apreciado por las damas de aquella época.

En las ciudades marítimas de Ugarit (hoy día Ras-Samra) y Tiro se establecieron cónsules egipcios; la ciudad fortificada Biblos se convirtió en una colonia egipcia; se levantaron monumentos a los faraones y los príncipes tomaron nombres egipcios.

Pero si las ciudades de la costa presentan el aspecto de una vida internacional activa y próspera, pocos kilómetros tierra adentro existe un país muy diferente. Las montañas de junto al Jordán son un hervidero de inquietudes. Las agresiones de los nómadas a la población sedentaria, los tumultos, las contiendas y las guerras entre las diversas ciudades se siguen sin interrupción.

Como todo esto dificulta el paso de las caravanas a lo largo de la costa del Mediterráneo, los egipcios tienen que realizar expediciones de castigo para llamar al orden a los perturbadores de la paz. Las inscripciones contenidas en el sepulcro del egipcio Uni nos dan una idea clara de la forma en que, hacia el año 2350 antes de J.C.t tenía lugar una de estas expediciones de castigo.

El comandante militar Uni recibe del faraón Fiops I la orden de organizar un ejército. Hablando de la expedición, se expresa de la siguiente manera:

“Su Majestad combatió a los habitantes del desierto y para ello reunió un ejército en toda la parte meridional del país, al sur de Elefantina…, por todo el Norte, y entre los nubios de Jertet, de Mazoi y de Jenan. Yo fui quien trazo el plan a seguir para todos ellos…”

La gran disciplina de la potencia multicolor es objeto de muchas alabanzas; al leerlas, nos enteramos de las cosas más codiciadas que era posible hallar en Canaán como botín.

“Ninguno de ellos robó… sandalias de uno que venía por el camino…; ninguno de ellos tomó el pan de ninguna ciudad; ninguno tomo a nadie una cabra.”

El comunicado de Uni anuncia con orgullo un gran éxito, y contiene al propio tiempo valiosas noticias sobre el país:

“El ejército del Rey regresó bien a su patria después de haber devastado el país de los habitantes del desierto… después de haber destruido sus fortalezas… después de haber arrancado sus higueras y sus vides, después de hacer muchos prisioneros. Su Majestad me mandó recorrer cinco veces el país de los habitantes del desierto después de cada sublevación.”

Así vinieron los primeros semitas a Egipto, designados despectivamente con el nombre de “habitantes del desierto” en el país de los faraones.

Chu-Sebek, ayudante del rey egipcio Sesostris III, escribe 500 años después un comunicado de guerra, que (grabado en una lápida conmemorativa hallada en Abidos en el curso superior del Nilo) dice así:

“Su Majestad se dirigió al Norte para derrotar a los beduinos asiáticos… Su Majestad llegó a un lugar llamado Sekmen… Entonces cayó Sekmen junto con el mísero Retenu.”

Los egipcios designaban a la tierra de Palestina y de Siria con el nombre de “Retenu.” “Sekmen” es la ciudad bíblica Sikem, la primera ciudad de Canaán que Abraham encuentra en su peregrinación (Gen. 13:5).

Con la expedición de Sesostris III hacía el año 1850 antes de Jesucristo nos hallamos en mitad de la época de los patriarcas. Entre tanto Egipto ha puesto su mano sobre Canaán; el país está sometido a la soberanía de los faraones. Gracias a los arqueólogos, el mundo posee un único documento de esta época, una verdadera joya de las letras antiguas. El autor es un tal Sinuhe de Egipto. El lugar del suceso, Canaán. La época de la acción, entre 1971 y 1928 antes de J.C., bajo el reinado de Sesostris I.

Sinuhe, un personaje distinguido que interviene en la corte, se ve envuelto en una intriga política; teme por su vida y emigra a Canaán.

“… Cuando dirigí mis pasos hacia el Norte, llegué a la muralla de los príncipes, levantada para tener alejados a los beduinos y para reprimir a los nómadas del desierto 1. Me escondí debajo de unos matorrales por temor de que me viera la guardia de la muralla, que estaba prestando servicio allí. Cuando se hizo de noche, me puse de nuevo en camino. Al amanecer… cuando llegué junto al lago Amargo 2, caí agotado. La sed me devoraba y mi garganta estaba reseca. Entonces me dije: ¡Mi muerte está cerca! Pero, al elevar mi corazón y al arrebujar mi cuerpo, oí el mugido de los rebaños que se acercaban y a su frente vi a unos beduinos. El que hacía de guía, que había estado en Egipto, me reconoció. Me dio agua, me calentó leche y me llevó consigo a su tribu. Se portaron muy bien conmigo.”

Sinuhe, pues, logró huir. Pudo pasar de incógnito la gran muralla de los faraones, que se desarrollaba exactamente por donde hoy día pasa el canal de Suez. Esta “Muralla de los Príncipes” contaba entonces algunos centenares de años. Un sacerdote la menciona ya 2650 años antes de J.C. “Se construirá la “Muralla de los Príncipes,” que no permitirá la infiltración de los asiáticos en Egipto. Éstos solicitan agua… para poder abrevar sus rebaños.”

Más tarde los hijos de Israel atravesarán repetidas veces estas murallas; no hay otro camino para dirigirse a Egipto. Abraham será el primero que la contemple, cuando, acuciado por el hambre, se dirija al país del Nilo (Gen. 12:10).

Sinuhe sigue diciendo: “Un país sucedía a otro. Llegué a Biblos 3 y después a Kedme 4; aquí permanecí un año y medio. Ammienski 5, el príncipe del “Retenu” superior 6, me tomó a su lado y me dijo:

“Lo pasarás bien conmigo; oirás hablar egipcio. Esto lo dijo porque sabía quién era yo, pues los egipcios 7 que estaban con él le habían hablado de mí.”

Todo lo que le ocurrió al fugitivo de Egipto lo podemos leer y hasta con detalles de su vida cotidiana.

“Ammienski me dijo: desde luego, Egipto es bello; pero… tú permanecerás aquí a mi lado; me portaré bien contigo.”

“Me puso por encima de todos sus hijos y me dio en matrimonio a su hija mayor. Me dejó elegir entre lo mejor de la tierra que le pertenecía y yo elegí una parcela que estaba situada en los confines de otro país. Era una tierra muy bella llamada Jaa. Había en ella higueras, viñas y más vino que agua. Era rica en miel y abundante en olivares. Toda clase de frutas colgaban de sus árboles. Había en ella también trigo, cebada y rebaños sin número. Mucho me proporcionó mi popularidad. Me hizo príncipe de su tribu en la parte más escogida de su país. Todos los días comía pan, carne cocida y ganso asado y bebía vino; además, caza del desierto que cobraban expresamente para mí y que me traían amén de lo que mis lebreles cazaban… y leche preparada de muy diversas formas. Así pasé muchos años y mis hijos se hicieron hombres robustos, cada uno jefe de su respectiva tribu.

“El mensajero que, salido de Egipto, se dirigía al Norte, o en dirección Sur se dirigía hacia la corte, se hospedaba en mi casa 8; yo daba a todos hospedaje, daba agua al sediento, mostraba el camino al que se había extraviado y protegía a todos los que eran asaltados.

“Cuando los beduinos salían para combatir a los príncipes de los demás países, yo les ilustraba sobre el plan de campaña, pues el príncipe de Retenu me confió el mando de sus tropas durante muchos años, y en todo país en que entraba, hacía… y… de las tierras de pastos y de sus fuentes. Me apoderaba de sus rebaños, arrojaba sus gentes y tomaba posesión de sus provisiones. Mataba a los enemigos con mi espada y mi arco 9 gracias a mi destreza y mis certeros golpes.”

Entre las muchas aventuras vividas junto a los “asiáticos,” parece haber impresionado profundamente a Sinuhe un combate a vida o muerte que describe hasta en sus mínimos detalles. Un “bravucón” de Retenu se burló un día de él y le retó. Estaba seguro de poder dar muerte a Sinuhe y apoderarse así de sus rebaños y de su hacienda. Pero Sinuhe, que desde su juventud había sido un buen arquero en Egipto, da muerte a aquel hombre “robusto” que se le acercaba con el escudo, el puñal y la lanza, clavándole una flecha en el duro cuello. El botín que adquiere como consecuencia de este duelo le hace aún más rico y poderoso.

Ya anciano, se apodera de él la añoranza de su patria. Y una misiva de su faraón, Sesostris I, le reclama.

“… Haz lo posible por regresar a Egipto, para que puedas ver la corte en que te formaste y besar la tierra junto a las dos grandes puertas… Piensa en el día en que serás llevado al sepulcro. Te ungirán con aceite y te envolverán en fajas de la diosa Tait 10. Te acompañará un cortejo en el día de tu sepelio. La caja será de oro y su cabeza de lapislázuli. Serás colocado en el ataúd. Te arrastrarán bueyes y el cortejo estará precedido por cantores y en la puerta de tu tumba se bailará la danza de los enanos. Recitarán en tu favor oraciones sacrificiales y se harán ofrendas en el ara. Las columnas de tu sepulcro serán de piedra caliza y se colocará entre la de los príncipes del reino. Que no suceda que mueras en tierra extraña y que los “asiáticos” te den sepultura envolviendo tu cuerpo con una piel de carnero.”

El corazón de Sinuhe exulta. Se decide en seguida por el regreso. Distribuye su hacienda entre sus hijos y nombra a su primogénito “jefe de la tribu.” Tal era la costumbre entre los nómadas semíticos; tal entre Abraham y sus descendientes: era el derecho hereditario de los Patriarcas, que, más tarde, se convirtió en ley para el pueblo de Israel.

“Mi tribu y toda mi hacienda pasó a ser posesión suya, lo mismo que mis gentes y todos mis rebaños, mis cosechas y todos mis árboles dulces 11. Entonces me dirigí hacia el Sur.”

Los beduinos le escoltan hasta los fuertes de la frontera con Egipto. A continuación un enviado del Faraón le acompaña hasta una nave que le lleva a una ciudad situada al sur de Menfis.

¡Qué contraste… entre una tienda en la residencia real y la vida sencilla y llena de peligros del pasado y de nuevo la seguridad y el lujo de una urbe ultracivilizada!

“Allí encontré a Su Majestad, sentado en el gran trono del salón dorado y plateado. Entonces llamaron a los hijos del rey. Su Majestad dijo a la reina: ¡Ahí tienes a Sinuhe, que viene hecho un asiático y convertido en beduino!

“Ella lanzó un grito y sus hijos hicieron otro tanto. Y dijeron a Su Majestad: ¿Es él en realidad, mi Señor Rey?

“Su Majestad dijo: ¡Él es en efecto!

“Fui llevado a un palacio principesco — sigue narrando con entusiasmo Sinuhe — en el cual había cosas preciosas, y… hasta una sala de baño… Había verdaderos montones de tesoros, vestiduras reales de lino; mirra y aceite del más fino; siervos del Rey a quienes él apreciaba estaban en sus aposentos; y los cocineros cumplían con su obligación. Mi cuerpo se rejuveneció. Me afeitaron y peinaron la cabellera. La sordidez la dejé en el extranjero 12, y la burda vestimenta la entregué a los nómadas del desierto. Me vistieron de finísimo lino y fui ungido con el mejor aceite del país. ¡Volví a dormir en una cama!.. De esta forma viví, honrado por el Rey, hasta que llegó el día de la separación.”

No existe solamente un ejemplar de la historia de Sinuhe; han sido hallados otros varios. Debió ser una obra muy solicitada y de la cual, por tanto, se hicieron muchas “ediciones.” No sólo en el Imperio Medio de Egipto, sino también en el Nuevo, parece que gustaba su lectura, según lo dan a entender las copias diversas halladas. Fue como si dijéramos un “éxito literario,” el primero del mundo y justamente sobre Canaán.

Los investigadores que lo descubrieron a fines del siglo pasado se sintieron subyugados por él exactamente igual que los contemporáneos de Sinuhe; sin embargo, lo consideraron como una narración fantástica, bien hilvanada al estilo egipcio y falta en absoluto de realidad. De esta suerte el relato de Sinuhe se convirtió en una mina de información para los egiptólogos, pero no para los historiadores. Mientras se discutía sobre la interpretación que debía darse al texto, sobre su escritura, su sintaxis, se olvidaba el verdadero contenido del documento.

Sin embargo, el relato de Sinuhe ha sido rehabilitado. Hoy día sabemos que el egipcio escribió una historia verídica y objetiva sobre el Canaán de aquel tiempo, en el cual se movió Abraham.

A los textos jeroglíficos sobre las campañas egipcias debemos los primeros testimonios sobre Canaán. Concuerdan exactamente con las descripciones de Sinuhe. Por otra parte, el relato de este distinguido egipcio coincide en algunos pasajes casi textualmente con versículos que en la Biblia aparecen con frecuencia.

“Pues el Señor te guía a una tierra excelente,” se dice en Dt. 8:7.

“Era una tierra excelente,” dice Sinuhe. “Una tierra — prosigue la Biblia — de olivares, productores de aceite y de miel.” En el texto egipcio se dice: “Su miel era copiosa y numerosos sus olivares. Yo tenía pan como alimento cotidiano.”

La descripción que Sinuhe hace de la vida que lleva entre los amontas en una tienda, rodeado de sus rebaños y enredado en las luchas con los orgullosos beduinos que han de alejar de sus tiendas, sus pastos y sus pozos. Corresponde exactamente a la imagen de la vida de los Patriarcas que nos pinta la Biblia. También Abraham y su hijo Isaac tienen que dirimir disputas sobre sus pozos (Génesis 21:25; 26:15-20).

Una detenida investigación nos deja ver el cuidado y la exactitud con que la Biblia reseña las verdaderas condiciones de aquella época. La gran cantidad de documentos y monumentos recientemente descubiertos nos permite una reproducción plástica y de acuerdo con la realidad de las condiciones de vida en Canaán en tiempo de los Patriarcas.

Alrededor del año 1900 antes de J.C., Canaán era un país poco poblado. En realidad podría decirse que era una “tierra de nadie.” Acá y allá, en medio de campos cultivados, surge una ciudad fortificada. Las vertientes de las colinas están plantadas de higueras, viñedos y palmeras de dátiles. Los habitantes viven en continuo sobresalto, debido a que las pequeñas poblaciones, como islotes, muy espaciadas entre sí, constituyen el objetivo de los asaltos de las tribus nómadas. Éstas se presentan con una rapidez imposible de prever, lo derriban todo y se apoderan de ganados y cosechas. Luego desaparecen con la misma rapidez, siendo imposible dar con ellas en los inmensos arenales del Sur y del Este. Sin cese es la lucha que han de sostener los agricultores y los ganaderos que están establecidos en estas tierras en contra de las tribus de bandidos que no tienen hogar fijo, cuyo techo es una tienda de piel de cabra extendida en cualquier parte del desierto a la intemperie. En esta tierra inquieta deambuló Abraham con Sara, su mujer; con Lot, su sobrino; con su servidumbre y sus rebaños.

  • Y llegaron al país cananeo. Entonces ABRAHAM ATRAVESÓ EL PAÍS HASTA EL LUGAR DE SIKEM, HASTA LA ENCINA DE MORÉ. HABITABAN ENTONCES EN EL PAÍS DE LOS CANANEOS Y SE APARECIÓ YAHVÉ A ABRAHAM Y DIJO: “A TU DESCENDENCIA DARÉ ESTA TIERRA”; Y ÉL CONSTRUYÓ ALLÍ UN ALTAR A YAHVÉ, QUE SE LE HABÍA APARECIDO. DE ALLÁ SE TRASLADÓ A LA MONTAÑA. AL ORIENTE DE BET-EL, DONDE DESPLEGÓ SU TIENDA, QUEDANDO BET-EL AL OCCIDENTE Y HAY AL ESTE. ALLÍ EDIFICÓ UN ALTAR A YAHVÉ E INVOCÓ SU NOMBRE. LUEGO ABRAHAM LEVANTÓ EL CAMPO, EMIGRANDO SIEMPRE HACIA EL SUR (Gen. 12:5-9).

En el año 1920 son encontrados junto al Nilo unos cascotes de cierta importancia, procedentes principalmente de Tebas y de Sakkarah. Arqueólogos de Berlín adquieren algunos de ellos; otros se llevan a Bruselas y el resto es entregado al gran museo de El Cairo. Manejados cuidadosamente por manos entendidas de expertos, los fragmentos se convirtieron de nuevo en ánforas, vasos, pequeñas estatuas. Lo que más interesa en estos objetos son las inscripciones en ellos existentes. El texto habla de amenazadoras maldiciones y execraciones como esta: “La muerte para los que profieran malas palabras o tengan malos pensamientos, para los conjuradores, para los que maquinan acciones o intenciones detestables.”

Éstas y otras frases por el estilo, tan poco gratas, estaban dedicadas a los empleados y dignatarios de la corte y a los señores de Canaán y de Siria.

Según una antigua superstición, en el mismo instante en que el vaso o la estatuilla se rompía, quedaba también destruida la fuerza de la persona execrada. Con frecuencia se incluía en la maldición a la familia, a la servidumbre, hasta el hogar del individuo a quien se dirigía.

Los vasos mágicos contienen nombres de ciudades, como Jerusalén (Gen. 14:19), Asquelón (Juec. 1:18), Tiro (Jos. 12:18), Aksaf (Jos. 11:1) y Sikem. Prueba convincente de que los lugares mencionados en la Biblia ya existían en los siglos XIX y XVIII antes de J.C., pues los vasos y las estatuillas son de esta época. Dos de estas ciudades fueron visitadas por Abraham: en primer lugar Jerusalén, cuando fue a ver a Melquisedec, rey de “Salem” (Gen. 14:18). Todos sabemos dónde estaba esta ciudad; pero, ¿dónde estuvo emplazada la ciudad de Sikem?

En el corazón mismo de Samaria hay un valle extenso y llano, dominado por las altas cumbres del Garizzim y el Ebal. Campos muy bien cultivados rodean a Askar, una pequeña aldea de Jordania. Las ruinas de Sikem fueron encontradas en las proximidades de esta aldea al pie del monte Garizzim.

Este resultado se debe al arqueólogo alemán profesor Ernst Sellin, quien, después de unas excavaciones que duraron dos años (1933-34), vio aparecer estratos de tiempos más remotos.

Sellin encuentra restos de murallas del siglo XIX antes de J.C. Poco a poco van tomando forma un poderoso muro exterior con sólidos fundamentos, todo él construido de piedras burdamente talladas, entre las cuales se hallan las que tienen casi dos metros de grosor. Los arqueólogos designan a esta clase de mampostería “muros ciclópeos.” Estas murallas se hallan reforzadas por medio de contrafuertes. Los soberanos de Sikem no sólo habían fortificado las murallas de dos metros de ancho con pequeñas torres, sino además con otra muralla de tierra superpuesta.

Las ruinas de un palacio van surgiendo también entre los escombros. Todo el conjunto de un patio, estrecho y rectangular, rodeado de algunas estancias con paredes muy gruesas, apenas si merece el nombre de palacio. Tal como Sikem aparecen las demás ciudades de Canaán, cuyos nombres hemos oído con tanta frecuencia y ante las cuales tanto temor sentían los israelitas. Salvo algunas excepciones, las notables construcciones de aquella época nos son bien conocidas. La mayor parte de ellas fueron descubiertas en las excavaciones de los últimos treinta años. Permaneciendo ocultas durante milenios; mas ahora aparecen ante nuestra vista tal cual eran. Entre ellas existen muchas ciudades que los patriarcas vieron con sus propios ojos: Bet-El y Mispa, Guerar y Lakis, Geser y Gat, Asquelón y Jericó.

Tal es la cantidad de materiales que existen hasta el tercer milenio antes de J.C., que si alguien quisiera escribir la historia de la arquitectura de las edificaciones de defensa y de las ciudades de Canaán no tendría mucho trabajo.

Las ciudades de Canaán eran plazas fortificadas, fortalezas de refugio en caso de guerra, ocasionada estas por las rápidas incursiones de las tribus nómadas, ya por las enemistades entre ciudades vecinas. Las poderosas murallas rodeaban un espacio limitado, cuya superficie apenas era mayor que la plaza de San Pedro en Roma. Toda plaza fuerte estaba surtida de agua, pero ninguna de ellas hubiera podido subsistir de manera permanente con una población numerosa. Al lado de los palacios y de las metrópolis de Mesopotamia estas ciudades carecen de importancia; cada una de la mayor parte de las ciudades de Canaán hubieran podido caber cómodamente dentro de los confines del palacio de los reyes de Mari.

En Tell-el-Hesi, seguramente el bíblico Eglon, la antigua muralla ceñía una superficie de media hectárea. La de Tell es-Safy (la antigua Gat), 5 hectáreas; la de Tell el-Mutesellim (la antigua Meguiddo), más o menos lo mismo; la de Tell el-Zakariyah (el Azeka bíblico), menos de 4 hectáreas; Geser (en el camino de Jerusalén al puerto de Haffa) tenía 9 hectáreas de zona edificada. Hasta en el reconstruido Jericó, el espacio rodeado por el muro interior, lo que era propiamente la acrópolis, tenía sólo una superficie de 2,35 hectáreas. Y Jericó era una de las fortalezas más importantes del país.

Las encarnizadas luchas de los jefes de las tribus estaban a la orden del día. Faltaba la mano ordenadora de una autoridad superior. Cada jefe mandaba en su territorio. Nadie podía mandarle y hacía lo que le venía en gana. La Biblia llama con el nombre de reyes a los jefes de cada tribu; por lo que se refiere al poder y a la independencia, tiene razón.

Entre el señor de una ciudad y sus súbditos privaba un sentimiento patriarcal. Dentro de las murallas vivían sólo el señor, las familias patricias, los delegados del Faraón y los mercaderes ricos. Sólo ellos habitaban en edificios firmes, sólidos, casi todos de una sola planta, que alrededor de un patio abierto ofrecían de cuatro a seis habitaciones. Las casas de los patricios con un segundo piso eran relativamente raras. El resto de la población (la gente del séquito, los siervos, los criados) vivían en chozas sencillas de barro o de follaje, fuera de los muros. Su vida debió de ser muy miserable.

Desde el tiempo de los más remotos antepasados existen dos caminos en la llanura de Sikem. Uno de ellos baja al valle del Jordán; el otro se dirige a las solitarias alturas del sur hasta Bet-el y continúa, pasando por Jerusalén, hasta el Negueb, la tierra del Mediodía de la Biblia. El que recorre este camino sólo encuentra sobre el país montañoso de Samaria y Judea algunas pequeñas poblaciones: Sikem, Bet-el, Jerusalén y Hebrón. El que escoge la vía más cómoda encuentra las ciudades más importantes y las fortalezas más considerables de los cananeos en los ubérrimos valles de la llanura de Yezreel, en la fructífera tierra de la costa de Judá y en medio de la exuberante vegetación del valle del Jordán.

Para su primer viaje de información a través de Palestina, Abraham eligio el camino más solitario y fatigoso que se dirige hacia el Sur a través de la montaña. Allí las vertientes de los montes cubiertos de bosques ofrecían al forastero cobijo, refugio y, en los claros, ricos pastos para los rebaños. Más tarde él mismo con su gente siguió estos caminos montañeros. Lo mismo hicieron repetidas veces otros patriarcas. Aunque los valles fructíferos de la llanura le atraían poderosamente, Abraham prefirió cruzar el país por la montaña. Es que los arcos y las hondas que él y los suyos llevaban no podían competir con las espadas y las lanzas de los cananeos en el caso de una contienda.

1.”Nómadas del desierto” y también “cruzadores del desierto” eran nombres despectivos que los egipcios gustaban de aplicar a vecinos del Este y del Nordeste. Entre éstos figuraban las tribus de Canaán y Siria.

2. Los lagos conocidos aún hoy día con este nombre en el istmo de Suez.

3. Ciudad marítima fenicia situada al norte de la actual Beirut.

4. Territorio desértico situado al este de Damasco.

5. Nombre semita, occidental, amorita.

6. Nombre del país montañoso situado al norte de Palestina.

7. Encargados por el faraón habitaban entonces por todo Canaán y Siria.

8. Esto hace pensar en un activo tráfico entre Egipto y Palestina.

9. El arco es el arma típica de los egipcios.

10. Embalsamamiento.

11. Palmeras de dátiles.

12. Es decir, la suciedad de la cual se limpia.

Enlaces relacionados con el Pentateuco

Enlaces relacionados con el Pentateuco

“Creación de la Luz”, momento inicial del Pentateuco (grabado sobre metal de Gustave Doré).

El Pentateuco (del griego “Las Cinco Cajas”, de penta, “cinco” y téukos, “caja”, por los estuches cilíndricos donde se guardan, enrollados, los textos hebreos) es el conjunto formado por los cinco primeros libros de la Biblia, que la tradición atribuye alpatriarca hebreo Moisés. Se corresponden con los que en la tradición hebrea forman laTorá —La Ley—, núcleo de la religión judía.

Canonicidad  

Los cinco libros son considerados canónicos por todas las confesiones cristianas y forman parte de todas las Biblias. Figuran, por supuesto, en el Tanaj.

Libros que incluye 

El Pentateuco está compuesto por:

  1. Génesis
  2. Éxodo
  3. Levítico
  4. Números
  5. Deuteronomio.

A pesar de que los hebreos los nombran por la primera palabra de cada uno, los cristianos han seguido tradicionalmente la nomenclatura de laversión griega de los LXX.

Contenido  

Incursos de lleno en la categoría de los libros históricos de la Biblia, los libros del Pentateuco narran en forma más o menos ordenada la historia y las vicisitudes del pueblo de Israel. Posiblemente la historia más ambiciosa de la literatura humana, los cinco textos abarcan desde la mismísima creación del universo hasta la muerte del patriarca y legislador Moisés.

El Pentateuco pretende probar (como la mayor parte de los libros históricos) la providencial elección del pueblo judío por Dios como Su pueblo elegido, especial entre todas las sociedades humanas. De esta forma, cuenta el establecimiento de una teocracia, el otorgamiento de la Tierra Prometida a sus seguidores, la entronización de una rígida Ley ética, civil y religiosa, y el largo periplo de los hebreos para salir de su esclavitud en Egipto y llegar a la bendecida tierra de Canaán.

Moisés, considerado tradicionalmente el autor del Pentateuco (mármol deMiguel Ángel Buonarotti).

Artículos relacionados

Articulos externos

¿Fue Moisés el autor del Pentateuco?

¿Fue Moises el  autor del Pentateuco?

Introducción:

La razón del incio de este artículo fue el hecho de que he tenido algunas dudas al leer el Pentateuco. Algunas partes no me parecieron escritas por Moises.Acá presentaremos las razones que he encontrado, por  las cuales creo que el Penteteuco fue escrito por Moisés.Ademas, está la teoria del fraude pío, que niega que Moises haya sido el autor del Pentateuco. Esta teoria dice que gran parte de estos cinco libros fueron re-escritos durante el periodo del rey Josías.

Pero luego de  leer un comentario biblico sobre el Pentateuco, del comentarista Pablo Hoff, mis dudas menguaron notablemente, lo mismo que mis objeciones, no encontrando argumentos válidos con suficiente fuerza como para negar que Moises haya sido el autor mas probable del Pentateuco, aunque el Pentateuco en si no lo afirme u otras teorias “piadosas” que hay hoy en día dando vuelta pretendan negarlo.

Dios te bendiga

Paulo Arieu

El Pentateuco mismo no afirma claramente que este haya sido escrito por Moisés en su totalidad, otros libros del Antiguo Testamento lo citan como la obra de él.

  • Josue   1:7-8;    23:6
  • I  Re.  2:3
  • 2 Re. 14:6
  • Esd. 3:2 ;    6:18
  • Neh. 8:1
  • Dan. 9:11-13
  • Ex.  17:14;    24:3-7
  • Deut. 31:24-26
  • Hch.  13:39 ;     15:5
  • Heb. 10:28
  • 2 Cor. 3:15
  • Jn. 5:46
  • Mat. 8:4 ;   19:8
  • Mar. 7:10
  • Lc. 16:3
  • Lc. 24:27,44

A pesar de toda esta evidencia interna, hace unos dos siglos atrás, un grupo de eruditos de tendencia racionalista, puso en duda la paternidad mosaica del pentateuco, y desarrollaron la teoría documentaria de la Alta Crítica, la cual considera que los primeros cinco libros de la biblia son una compilación de documentos redactados en su mayor parte en el período de Esdras (444 A.C.)

Sin embargo, estudiosos conservadores creen que sea probable que Moisés empleara genealogías y tradiciones escritas al escribir el libro de Génesis (Ej: “libro de las generaciones de Adan “, Gn. 5:1)

El tono personal que encontramos en la oración de Abraham por Sodoma, el relato del sacrificio a Isaac, y en las palabras de José al darse a conocer a sus hermanos, “es precisamente”  el que esperaríamos si el libro de Moisés se hubiese basado en notas biográficas anteriroes.

Probablemente, tales memorias valiosas fueron transmitidas de una generación a otra desde tiempos muy remotos; tal vez Dios guió a Moisés a incorporar esos documentos antiguos en sus escritos. Pero esto no niega la inspiración divina del Pentateuco.

También hay añadiduras y retoques insignificantes de palabras arcaicas, hechos a la obra original de Moisés

El relato de la muerte de Moisés. (Deut. 34): El Talmud, libro de los sabios lo asigna a Josué.

Gen. 36:31 indica que había rey en Israel, lo que no existía en la época de Moisés.

Gen. 14:14 se denomina “Dan” a la antiguia ciudad de “Lais”, nombre que le fue dado después de la conquista 

Estos cambios se pueden atribuir a:

– Notas aclararatorias.

– Cambios de nombres geográficos arcaicos.

– Agregados por los copistas de las escrituras o por algún personaje (¿Samuel?)

Estos retoques no afectan la integridad del texto.

Muchos pasajes contienen frases,nombres y costumbres de Egipto, que indican que el autor trenía conocimiento persoanl de su cultura  y geografía.

Ej:

  1. Potifar (regalo del dios Sol Ra)
  2. Zaffirat – panea (Dios habla – el vive)
  3. Asenat (antiguo nombre de Heliópolis) Gen. 37:36; 41:45,50

Se nombran:

– Los vasos de madera y los de piedra que usaban `para guardar el agua que sacaban del rio Nilo.

“En el exodo se encuentran en forma corecta tantos detalles arcaicos que sería insostenible atiburiles a invenciones posteriores ” W.F.Albright

El autor  conocía la Península del Sinaí.

Las pieles de tejones, se refieren , según ciertos eruditos a las pieles de un animal de la región del mar Rojo.

La uña aromática, usada como ingrediente del incienso (Deut. 30:34) eran de la concha de un caracol de la misma región.

Esto evidencia que estos pasajes fueron escritos por alguien que conoció la ruta del peregrinaje de Israel, bien que por un escritor en el cautiverio babilónico, o en la restauración, siglos después.

El punto de referencia del autor del libro es el de una persona que no ha entrado a Canaán. La forma en la que está escrito es la de los tratados entre los Señores y sus vasallos del Medio Oriente en el 2º Milenio antes de Cristo.

Datos arquelógicos:
La toma de Ssodoma Gn.14. (Incluidos los nombres de los 4 reyes el movimiento de los pueblos la ruta que tomaron los invasores. “Camino real”).

Después del año 1200 A.C. la condición de la región cambió radicalmente, y esa ruta de Caravanas no se usó mas. El arqueólogo bíblico Albright, afirmó que algunos de los detalles del cap 14 nos remontan a la edad del Bronce (Período medio) (entre 2100 y 1560 A.C). No es muy probable que un escritor que viviera siglos después conociera estos detalles.

Tablas de arcillo de la época de los patriarcas en las ruinas de fari (sobre el Rio Éufrates) y de Nuzu (afluente del rio Tigris).

Discutían las leyes y costumbres, todas como les permitía que el hombre sin hijos diera su herencia a un esclavo fiel. (Gn 15.3).

Una mujer estéril entregara una criada a su marido para dejar descendencia. Gn 16.2

Las tablas contienen nombres equivalentes o semejantes a los de Abraham, Nacor, Benjamín y muchos otros.

Estos pruebas refutan la teoría de la Alta Crítica. de que el libro de Génesis es una colección de mitos y leyendas del 1er milenio A.C.

Fuente:

Pabo Hoff, El Pentateuco, ed. Vida

EL PENTATEUCO

EL PENTATEUCO

UN ESTUDIO DE LOS PRIMEROS CINCO LIBROS DE LA BIBLIA 

Introducción: El Pentateuco – Cinco Libros, Un Sólo Fundamento.

En las próximas páginas nosotros quisiéramos estudiar el fundamento de toda la revelación bíblica; los cinco libros que se llaman el Pentateuco. Entendemos que para construir un edificio hay que echar el fundamento con mucho cuidado y mucha destreza. Cualquier problema en el fundamento, sin importar cuan pequeño sea, resulta en problemas serios y grandes en la construcción. Y cuando estos problemas aparecen no hay otro remedio que tumbar el edificio y comenzar de nuevo.

El fundamento determina casi todos los aspectos del edificio. Una vez terminado el fundamento, no se puede cambiar las especificaciones del edificio, no se puede cambiar el plan. Los primeros cinco libros, el Pentateuco, sirven como este fundamento para la gran obra de la Biblia. En ellos nosotros vemos el comienzo de todos los temas bíblicos y en ellos vemos el plan de Dios para el ser humano. Al estudiarlos, nosotros podemos determinar cuáles son estos grandes temas bíblicos y podemos profundizar nuestro conocimiento de ellos. Si quiere saber para dónde va Dios con nosotros, estudie el fundamento!

La palabra “Pentateuco” quiere decir de cinco partes. Desde tiempos muy antiguos los primeros cinco libros de la Biblia se han agrupado en un sólo libro. Este libro grande se llama el Pentateuco. En el pueblo judío estos cinco libros son conocidos como Tora, o la Ley. Se considera que Moisés es el autor o, por lo menos, la fuente, de casi todos los acontecimientos recordados en estos libros.

En cuanto a la estructura del Pentateuco, los tres libros en el medio del grupo comparten un evento central, la entrega de la ley de Dios al pueblo de Israel por medio de Moisés. El primer libro, Génesis, amarra el comienzo del pueblo de Dios con el comienzo del mundo, enseñándonos el propósito y plan de Dios desde el principio. El último libro, Deuteronomio, dirige nuestra vista al horizonte del futuro. Habiendo comenzado mirando hacia atrás, nosotros terminamos la lectura del Pentateuco ansiosos y deseosos por saber lo que ha de venir. La historia del Pentateuco se convierte en promesa en cada página; promesa no sólo para los judíos, sino para nosotros también.

Esperamos que mientras nosotros estudiemos el fundamento de nuestra historia en la Biblia, el Señor nos conceda (como concedió a Moisés en el monte Nebo) un vistazo de nuestro futuro y nuestra tierra prometida.

1. Por qué consideramos que el Pentateuco es el fundamento de toda la revelación bíblica

2. Cuáles son las funciones de cada libro, según la introducción?

I. Génesis: El Principio y El Indicio

Quién eres? De dónde vienes? Con estas preguntas nosotros tratamos de conocer a personas anteriormente no conocidas. Muchas veces, nuestras preguntas se fijan en la familia de la persona o en su pueblo natal. Si logramos identificar su pueblo o si conocemos algo de su familia, creemos que ya tenemos cierto conocimiento de la persona. Pero casi siempre comenzamos con raíces: padres, pueblos y principios. Por qué? Se supone que nuestras raíces guardan el indicio de nuestra identidad. Y este indicio, más que cualquier otra cosa, nos da a conocer.

En el libro de Génesis todo el mundo puede hallar este indicio de su identidad. El primer libro del Pentateuco no comienza solamente con los principios del pueblo de Dios, sino comienza con los principios de todos. Nos provee una historia universal. En Génesis Dios establece su autoridad y su poder sobre todo el universo. Sea quien sea usted, Génesis habla de su principio, de sus raíces y de su linaje.

Después de enseñarnos la autoridad y soberanía de Dios sobre toda la creación, Génesis procede a dibujarnos el gran plan de Dios para la salvación de este mundo. Aquí, Génesis nos contesta la pregunta, Cómo llegamos a ser lo que somos? Habiendo desobedecido a Dios, Génesis nos dice que el hombre se encuentra en el agarro del pecado y de la muerte. Y solamente Dios puede salvarlo. Otra vez tenemos que recalcar que este plan de salvación elaborado en Génesis no es solamente para los judíos, sino para todo el mundo. Aunque muchos creen que la Biblia es solamente para judíos y/o cristianos, la Biblia pretende ser la historia (y el futuro) de todos. Puesto que Dios creó todo, solamente Dios puede salvar todo.

Así encontramos, en este mismo libro, las raíces de nuestra condición y las raíces de nuestra salvación. Es este libro que contiene el indicio de nuestra identidad y el indicio de nuestra esperanza. Vamos a conocernos!

A. Dos Estructuras Paralelas: El libro de Génesis pretende enseñar al lector dos cosas principales. Primero, Génesis nos enseña la creación de un mundo bueno y perfecto por Dios con la siguiente caída del hombre en pecado y todos sus resultados y consecuencias (Génesis 1-11). Segundo, Génesis nos revela el plan de Dios para la salvación de todo el mundo, un plan que comienza con un hombre y una familia (Génesis 11-50). Así se puede dividir el libro, fácilmente, en dos partes.

Sin embargo, el autor de Génesis quería que todos supiéramos que hay un sólo Dios y un sólo proceso de creación y salvación. Por esto hay una estructura paralela, una estructura literaria también. Con esta estructura las dos partes del libro de Génesis son juntadas y unidas. Y con esta estructura literaria el autor hace un gran esfuerzo para hacernos entender que este libro trata los principios de todos. Esta estructura literaria se encuentra en los siguientes pasajes. .

3. En estos pasajes, identifique la frase que el autor de Génesis repite para unir esta gran historia.

2:4 __________________________________ 
5:1 __________________________________ 
6:9 ___________________________________ 
10:1 __________________________________ 
11:10 _________________________________ 
11:27 _________________________________ 
25:12 ________________________________ 
25:19 _________________________________ 
36:1 _________________________________ 
37:2 _________________________________ 

Todas estas frases comienzan con las mismas palabras en hebreo. Aunque en español dos de ellas se han traducido con palabras diferentes, podemos ver la preocupación del autor en cuanto a las generaciones y el linaje.

Claro está el significado de esta repetición: el autor no está escribiendo ni fábulas ni mitos. El autor quiere e insiste que nosotros veamos nuestro linaje común en estas lineas y en estas páginas. No está hablando de un pequeño grupo de personas ni de un dios local, sino está tratando los acontecimientos de la historia de todos. Con las genealogías (sean de la creación o de las personas creadas) el autor nos amarra a esta realidad.

4. Cuáles son las dos estructuras de Génesis, y por qué tiene dos?

B. El “Génesis” del Mundo: En los primeros 11 capítulos de Génesis, la primera parte de nuestra historia, nosotros vemos dos movimientos. El primero es original, creativo, productivo y ordenado. Este movimiento pretende llevar al hombre a un mundo de belleza, paz y justicia. El segundo movimiento es derivativo, destructivo, desordenado y nos lleva hacia el caos. Estos primeros capítulos nos explican los orígenes de estos movimientos y nos ayudan a entender cómo ellos se relacionan y para dónde van.

En Génesis 1-11 tenemos el por qué de la Biblia. En esta sección tan breve podemos ver qué pasó y por qué se necesitan los demás libros de la Biblia. Dios es presentado como soberano, único, creativo, perfecto y justo. El hombre, siendo creado por Dios, comienza con muy buenas expectativas. Sin embargo los primeros hombres decidieron desobedecer a Dios. Comenzaron su propio “movimiento”. Y ahora le toca a Dios reparar lo que el hombre ha dañado.

En el capítulo 1:28 y 29 tenemos la bendición divina de la primera pareja. En capítulo 3:16 – 24 tenemos la maldición divina de la misma pareja. Lea estos dos pasajes y conteste las siguientes preguntas:

5. Cuáles partes de la vida humana son mencionadas en la bendición de 1:28 y 29?
6. Cuáles bendiciones son afectadas por la maldición de capítulo 3?
7. Cómo nos ayudan estos pasajes a responder a las grandes preguntas y misterios de nuestra vida?

C. El “Génesis” del Plan de Dios para Salvar al Mundo. La historia del pecado no termina con la maldición de Dios en el tercer capítulo. Nosotros vemos que los hombres iban empeorándose todos los días. Hay una serie de acontecimientos que convence al lector que los seres humanos no tienen esperanza ninguna: un hermano mata al otro; la raza entera llega a ser tan perversa que Dios trata de borrar el pecado con un gran diluvio; Noé, el hombre por medio de quien Dios salva a la humanidad, se embrega y maldice a su hijo; y los hijos de los hombres tratan de tumbar a Dios construyéndose una gran torre. Qué puede hacer Dios? Cómo puede El responder a la maldad del hombre? Su respuesta comienza en el capítulo 12. En este capítulo se inicia la gran historia de nuestra salvación. Dios, en su gracia, elige a un hombre y a una familia para volver a bendecir y salvar a todo el mundo.

El corazón de este plan de salvación es el pacto entre Dios y Abraham. Vemos la primera parte del pacto en el capítulo 15 de Génesis donde Dios le hace a Abram esta promesa:
A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el rio grande, el río Eufrates; la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos, los heteos, los ferezeos, los refaitas, los gergeseos y los jebuseos. (15:18-21)

En el capítulo 17 Dios vuelve a Abram para definir un poquito más este pacto que se ha establecido. Ahora las promesas llegan a incluir a toda la descendencia de Abram y la tierra de Canaán. Y es en este capítulo donde Dios le cambia el nombre a Abraham (padre enaltecido) y le da la señal de circuncisión.

Hay dos tipos de pactos; el condicional y el incondicional. Uno tiene ciertas condiciones, y el otro es pura promesa sin condición alguna. La relación que se establece aquí, como base del pacto, es incondicional. Dios siguió siendo el Dios de Israel aun cuando el pueblo no lo quería. Pero otra parte del pacto sí era condicional. La bendición de Dios siempre se relacionaba con el comportamiento del pueblo de Dios. Que Dios eligió a Abraham y al pueblo de Israel no se puede cambiar. Pero la relación diaria entre este pueblo y su Dios depende mucho de la obediencia del dicho pueblo.
Estas mismas promesas son la base de todo el trato de Dios con Israel en el Antiguo Testamento. Cada vez que Dios responde al clamor de su pueblo, es por estas promesas hechas a Abraham, y repetidas y confirmadas con su descendencia.
Lo que más le llama la atención al lector en toda esta parte es la soberanía de Dios en este proceso de elección y salvación. Tanto como Dios es el único autor de la creación, así también es el único autor de la salvación. Después de las primeras promesas hechas a Abram en capítulo 12, vemos a Dios quitando los obstáculos que bloquean la realización de su plan. En casi cada capítulo vemos a Dios abriendo el camino para el cumplimiento de su salvación prometida. En el último capítulo leemos un resumen de la soberanía de Dios en su plan de salvación cuando José les dice a sus hermanos:

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. 50:20

El libro de Génesis nos recuerda que Dios está en control. Aunque el mundo parece estar fuera de control, Génesis nos asegura que todo está en las manos de Dios. No hay nada que escape su atención y no hay nada que esté fuera de su alcance. Génesis nos llama a imitar la fe de nuestro padre Abraham y a confiar totalmente en nuestro Dios.

8. Cómo funcionaba el pacto entre Dios y Abraham?

9. Lea los siguientes pasajes e identifique los obstáculos que Dios tiene que remover para realizar su plan de salvación.

12:17_________________________________ 
15:2__________________________________ 
22:2__________________________________ 
25:21_________________________________ 
27:41_________________________________ 
42:1 y 2 _______________________________ 

10. Por qué debemos imitar la fe de Abraham y confiar en Dios?

II. Éxodo: Establecimiento de un Pacto

A. Estructura: En el libro de Éxodo nosotros vemos cómo el plan de salvación, elaborado en Génesis, llega a realizarse. Encontramos a los hijos de Israel bajo el cruel yugo de esclavitud en Egipto. Ellos claman a Dios y Dios escucha su clamor. Dios envia a su siervo Moisés y así comienza una de las historias más conmovedoras de la Biblia. 

Se puede dividir el libro de Éxodo en tres partes. La primera sección (1-18) tiene que ver con la redención divina del pueblo de Israel. La segunda parte (19-24) trata el pacto establecido entre Dios y su pueblo en el monte de Sinaí. Y la tercera parte (25-40) provee todas las provisiones necesarias para la adoración de Dios. El orden de estos acontecimientos es interesante e importante: Dios salva; Dios ordena y organiza; y Dios establece las provisiones para Su adoración. El libro de Éxodo tiene mucho que decir sobre la relación de la ley y la salvación; pero no es lo que esperamos de un libro lleno de leyes!

Dentro de esta estructura hay tres capítulos que sirven como la culminación de cada sección, y el último de estos capítulos sirve como culminación del libro entero. El primero es el capítulo 12 con la historia de la primera Pascua. El segundo es el capítulo 20 donde Dios le entrega a Moisés los diez mandamientos. Y el último, la culminación de todo, es el alzamiento del tabernáculo. 

Nuestro estudio de este libro se va a centrar en estos tres acontecimientos. Esperamos enseñar como estos eventos proveen la esquema por todo lo que ha de venir en la revelación bíblica.

B. La Pascua (1-18): Todo lo que vemos en los primeros capítulos de Éxodo son los preparativos para la liberación del pueblo de Dios. Aunque se tratan otros temas grandes como el carácter de Dios en capítulo 3, todo lo que está escrito sirve como base para el éxodo.

En el capítulo 12 Dios provee para su pueblo una ceremonia gráfica por la cual ellos siempre podrían recordar y celebrar su salvación. Y esta ceremonia no solamente contiene unos recuerdos del pasado, sino guarda también la semilla de una promesa venidera. Como todas las grandes obras de Dios, ésta dirigía la vista de Su pueblo hacia el futuro.

11. Lea capítulo 12 e identifique por lo menos tres elementos en la ceremonia de la Pascua que también sirven como promesa de la salvación venidera. 
1)___________________________________________ 
______________________________________________ 
2)___________________________________________ 
_____________________________________________ 
3)___________________________________________ 
______________________________________________ 

12. Lea Juan 1:19 y I Cor. 5:7 y explique qué significaba la Pascua para los autores del Nuevo Testamento.

_______________________________________________ 
_______________________________________________ 
_______________________________________________ 

C. La Ley (19-24): Una vez que Dios liberta a Israel de su esclavitud en Egipto, El comienza a prepararles para una vida de comunión con El. O sea, Dios les enseña la manera en que ellos pueden vivir como pueblo suyo. Lo importante aquí es que la ley viene después de la salvación. En Éxodo, el Señor nos ha proveído con un modelo para entender la relación de estos importantes temas bíblicos; la ley y la salvación. La elección de Israel no dependía de su obediencia, sino venía solamente de la misericordia de Dios. La ley fue dada después de que Dios salvó a su pueblo. La ley, en vez de ser la condición de la salvación, se revela como el propósito de la salvación. Dios salva a su pueblo para que ellos puedan vivir en una relación fiel con El. La persona que ve en Éxodo una lista de condiciones para su salvación está sumamente equivocada. Ni siquiera en el Antiguo Testamento tenía la ley este propósito. Sino, todo lo contrario, la ley representaba la vida con Dios que era posible solamente como resultado de la salvación. El tema de buenas obras como propósito y resultado de la salvación se repite cuando Pablo, hablando de nuestra salvación, dice, Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Ef. 2:10).

En Éxodo 20 Dios nos da un breve resumen de su ley. Los diez mandamientos ayudan al lector a convivir primeramente con su Dios y luego con los demás portadores de la imagen divina. Los cuatro primeros mandamientos determinan la naturaleza de la relación entre el hombre y su Dios, y los últimos seis guían la conducta social de los seres humanos. Los capítulos 21-24 siguen con el tema de relaciones humanas y aquí vemos algo del sistema de justicia con que Israel debía gobernarse. Habiendo establecido la relación entre Dios y su pueblo y las normas de conducta para este pueblo, el libro de Éxodo procede a dar las provisiones para la adoración del Dios Soberano.
 
13. Cuál viene primero en el libro de Éxodo, la ley o la  salvación?_________________Porqué?_____________ 
________________________________________________ 
________________________________________________ 
________________________________________________ 
___________________________________________ 
14. El propósito de la salvación es…___________________ 
______________________________________________ 
_______________________________________________ 

D. El Tabernáculo (25-40):
La última parte de Éxodo es la que define la relación íntima de Israel con su Dios. Que esta relación debiera ser muy íntima no se puede dudar. Una de las metáforas más comunes en el Antiguo Testamento para describir esta relación es la de matrimonio, la relación más íntima que tiene el ser humano. 
Tal relación requiere mucha preparación, aun entre los seres humanos. Pero cuando se trata la relación entre un Dios perfecto y un pueblo pecaminoso, requiere más. En lo que resta del libro de Éxodo el Señor explica cómo se debe preparar el lugar para consumirse esta relación, el tabernáculo. En el libro de Levítico los preparativos continúan. En vez de tocar el lugar, llegan a tocar el corazón del pueblo. Una cosa es tener el lugar preparado, otra es tener preparada la persona. 

El tabernáculo representaba la culminación de la obra de Dios en esta etapa de su plan; elección, salvación, organización, y ocupación. La salvación verdadera no es nada más que esto: vivir en comunión con Dios. Lo que Dios le daba a Israel con su presencia en el tabernáculo era una pequeña prueba de la comunión venidera. Cumpliendo con sus promesas Dios siempre guarda algo más y algo mejor para el futuro. Así fue con el tabernáculo, algo hermosísimo, pero algo que servía como promesa para la próxima etapa.

15. Qué necesita toda relación íntima?
_____________________________________________ 
_______________________________________________ 
16. Por qué tenía tanta importancia el tabernáculo?
_______________________________________________ 
_______________________________________________ 
_______________________________________________ 
17. Cuál fue el tabernáculo, una promesa o una promesa cumplida? _________________Porqué?______________ 
________________________________________________ 
________________________________________________ 
III. Levítico: Santidad a Jehová

Qué es la primera cosa que piensa usted cuando aparecen en su puerta algunas visitas inesperadas? Nosotros, en nuestra casa, siempre nos preguntamos si la casa está en condiciones para recibir visitas. Tratamos de mantenerla limpia y bien organizada, pero las visitas siempre tienen su manera de cogerle a uno en momentos muy inoportunos. Quizá haya unos platos en la mesa y probablemente haya muchos juguetes de niños en el piso. Por esto, quisiéramos saber de antemano si alguien nos va a visitar. De esta manera podemos presentarnos bien y recibir a las visitas como ellas merecen ser recibidas. Si estas personas son personas muy queridas y respetadas, tratamos de preparar todo a su gusto. Queremos que estén cómodas en nuestro hogar y esperamos que se repita la visita.

La casa de Israel tenía una visita. El visitante era Dios. Y, en cierto sentido, era una visita inesperada. Ellos tenían sus promesas,que El iba a ser su Dios y que ellos iban a ser su pueblo, pero ellos no podían imaginar la forma en que tomaría lugar su visita. Su experiencia con otros dioses no era adecuado para prepararles para esta visita. Y ahora ni siquiera tenían casas ellos. Cómo podrían recibir a este Visitante? 

En el libro de Levítico el mismo Señor les explica cómo ellos han de recibirlo. Indiscutiblemente el tema de Levítico es La Santidad Santidad debe caracterizar todo lo que tiene algo que ver con esta visita. Y, como veremos, algo que ver tienen todas las partes de la vida.

A. Temas y Estructura de Levítico: Como acabamos de decir el tema principal del libro de Levítico es la santidad. Puesto que todo el mundo tiene su idea de lo que significa la santidad, es importante que veamos precisamente lo que quiere decir el Libro de Levítico cuando utiliza esta palabra. Luego, veremos como el autor divide y aplica la materia de Levítico en dos partes. Recalcamos que un buen entendimiento de santidad cristiana requiere un buen entendimiento de santidad en Levítico. 
Uno de los textos claves para entender esta palabra en su contexto es Levítico 11:45 donde Dios dice,

Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.

Aquí nosotros podemos ver que la base de la santidad tiene dos partes. Primero, el origen de toda santidad es la santidad de Dios. El pueblo de Dios es santo porque su Dios es Santo; seréis, pues santos, porque yo soy santo. La santidad de su pueblo proviene de El. Segundo, santidad significa ser apartado. Como dice nuestro texto, Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. En el hecho de sacar o apartar a su pueblo Dios le hace santo. Una buena parte de la función de las leyes y los sacrificios de Levítico tenía que ver con la identidad de Israel como pueblo sacado y apartado.

Resumamos. Dios es santo. Dios, en el hecho de apartarse un pueblo, santifica a este pueblo. Dios provee para este pueblo una guía de leyes, ritos y sacrificios para mantener y proteger la santidad que El les impartió. Santidad no es algo que se logra, sino es algo que se concede y que se protege. En Levítico Dios le da a su pueblo el ambiente en que se puede proteger esta santidad. O sea, le explica a Israel la manera en que ellos pueden acomodar a su Dios y asegurar que no se vaya. 
18. Según Levítico 22:32 y 33: Quién hace la obra de santificación?_____________________________________ 

cómo lo hace?________________________________________________________________________________________________ 
por qué lo hace?______________________ _____________________________________ 
______________________________________ 
B. Cómo Relacionarse con un Dios Santo (1-16): La primera mitad del libro de Levítico tiene que ver con la relación vertical: Dios con su pueblo. En ella encontramos todos los sacrificios que Dios exigía, y también las leyes en cuanto a los sacerdotes y la purificación del pueblo. Hay un fuerte énfasis en la limpieza y la perfección. Los sacrificios y las ofrendas tenían que ser perfectos y sin mancha. Esta perfección era un recuerdo permanente de la perfección de su Dios. Y así también los sacrificios señalaban al supremo sacrifico de Jesucristo. El libro de Hebreos nos informa que los sacrificios de animales en si no podían pagar por los pecados. Pero ellos si podían recordarle al pueblo de Dios de la naturaleza de su relación. 

19. Lea Levítico 4:1-12 y Hebreos 10:1-18 y explique cómo estos pasajes se relacionan: 
_____________________________________ 
_____________________________________ 
_____________________________________ 
_____________________________________ 
_____________________________________ 
_____________________________________ 
C. Cómo Conducirse como un Pueblo Santo (17-27): Habiendo establecido las normas para la relación con su pueblo, Dios les explica a los israelitas como ellos deben de vivir el uno con el otro. Aquí también, tanto como en su relación con Dios, su conducta tiene que ser santa, pura y sin mancha.

Con algunas pocas excepciones, nosotros podemos entender el porque de la mayoría de estas leyes sobre cosas como actos de inmoralidad. Por lo general estas leyes protegen la sanidad tanto como la santidad de las relaciones humanas en el pueblo de Dios. Pero además de estas leyes Dios provee un sistema de justicia ejemplar. Este sistema lleva la santidad de Jehová desde la buena conducta personal hasta la conducta económica de la nación entera. O sea, no queda nada fuera de la influencia de la santidad de Dios. Hasta la misma tierra tiene que ser trabajada en una manera santa y justa.

En lo relacionado con el año de jubileo, Dios nos enseña que la santidad no deja de practicarse cuando uno sale de la iglesia, sino, llega hasta la oficina de su negocio y aun más lejos.

20. Lea Levítico 25 y escriba algunas de las cosas que más le impresionaron. 
_________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 

Sea en señales y promesas de Cristo o sea en modelos políticos para nuestro país, el libro de Levítico tiene mucho para nosotros. Léalo y aprovéchalo!

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Autor:Paulo Arieu

exodo

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“El Exodo no existió”, afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

“El Exodo no existió”, afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

Descargar ( El-exodo-no-existio-afirma-el-arqueologo-israel-finkelstein.pdf )

Introduccion:

“Aunque la arqueología no es inspirada ni infalible, no podemos pasarla por alto. Sea cual sea la fecha de la invasión de Canaán, sabemos que los israelitas ya estaban en Canaán hacia fines del siglo XIII, porque un monumento de victoria erigido por el faraón Mer-nepath I en aquella fecha menciona una batalla entre los egipcios y los hebreos en Canaán.” (Pablo Hoff) 1

Sus investigaciones han revolucionado la disciplina de la arqueología bíblica    

 

TEL AVIV.– Israel Finkelstein es un hombre de suerte: aunque sus trabajos de arqueología cuestionan el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento, judíos y católicos acogen sus hipótesis con auténtico interés y, curiosamente, no lo estigmatizan.

Este enfant terrible de la ciencia revolucionó la nueva arqueología bíblica cuando afirmó que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron.

El Pentateuco “es una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”, sostiene Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv.

Añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio.

El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia. El arqueólogo recibió a LA NACION en la Universidad de Tel Aviv.

-Durante más de veinte siglos, los hombres creyeron que Dios había dictado las Escrituras a un cierto número de sabios, profetas y grandes sacerdotes israelitas.

-Así es. Para las autoridades religiosas, judías y cristianas, Moisés era el autor del Pentateuco. Según el Deuteronomio, el profeta lo escribió poco antes de su muerte, en el monte Nebo. Los libros de Josué, de los Jueces y de Samuel eran archivos sagrados, obtenidos y conservados por el profeta Samuel en el santuario de Silo, y los libros de los Reyes venían de la pluma del profeta Jeremías. Así también, David era el autor de los Salmos y Salomón, el de los Proverbios y el del Cantar de los Cantares.

-Y sin embargo?

-Desde el siglo XVII, los expertos comenzaron a preguntarse quién había escrito la Biblia. Moisés fue la primera víctima de los avances de la investigación científica, que planteó cantidad de contradicciones. ¿Cómo es posible -preguntaron los especialistas- que haya sido el autor del Pentateuco cuando el Deuteronomio, el último de los cinco libros, describe el momento y las circunstancias de su propia muerte?

-Usted afirma que el Pentateuco fue escrito en una época mucho más reciente.

-La arqueología moderna nos permite asegurar que el núcleo histórico del Pentateuco y de la historia deuteronómica fue compuesto durante el siglo VII antes de Cristo. El Pentateuco fue una creación de la monarquía tardía del reino de Judá, destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino. Creo que la historia deuteronómica fue compilada, durante el reino de Josías, a fin de servir de fundamento ideológico a ambiciones políticas y reformas religiosas particulares.

-Según la Biblia, primero fue el viaje del patriarca Abraham de la Mesopotamia a Canaán. El relato bíblico abunda en informaciones cronológicas precisas.

-Es verdad. La Biblia libra una cantidad de informaciones que deberían permitir saber cuándo vivieron los patriarcas. En ese relato, la historia de los comienzos de Israel se desarrolla en secuencias bien ordenadas: los Patriarcas, el Exodo, la travesía del desierto, la conquista de Canaán, el reino de los Jueces, el establecimiento de la monarquía. Haciendo cálculos, Abraham debería de haber partido hacia Canaán unos 2100 años antes de Cristo.

-¿Y no es así?

-No. En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología ha probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas. Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta “goma tragacanto, bálsamo y láudano”. Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C.

-El heroísmo de Moisés frente a la tiranía del faraón, las diez plagas de Egipto y el éxodo masivo de israelitas hacia Canaán son algunos de los episodios más dramáticos de la Biblia. ¿También eso es leyenda?

-Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis.

-¿Por qué?

-Porque, desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto.

-En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina.

-Nunca. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad.

-¿Por qué?

-Ese tipo de fluctuación era muy frecuente en Medio Oriente. Los pueblos autóctonos siempre supieron operar una rápida transición de la actividad agrícola a la pastoral en función de las condiciones políticas, económicas o climáticas. En este caso, en épocas de nomadismo, esos grupos intercambiaban la carne de sus manadas por cereales con las ricas ciudades cananeas del litoral. Pero cuando éstas eran víctimas de invasiones, crisis económicas o sequías, esos pastores se veían forzados a procurarse los granos necesarios para su subsistencia y se instalaban a cultivar en las colinas. Ese proceso es el opuesto al que relata la Biblia: la emergencia de Israel fue el resultado, no la causa, del derrumbe de la cultura cananea.

-Pero entonces, si esos primeros israelitas eran también originarios de Canaán, ¿cómo identificarlos?

-Los pueblos disponen de todo tipo de medios para afirmar su etnicidad: la lengua, la religión, la indumentaria, los ritos funerarios, los tabúes alimentarios. En este caso, la cultura material no propone ningún indicio revelador en cuanto a dialectos, ritos religiosos, formas de vestirse o de enterrar a los muertos. Hay un detalle muy interesante sobre sus costumbres alimentarias: nunca, en ningún poblado israelita, fueron exhumados huesos de cerdo. En esa época, los primeros israelitas eran el único pueblo de esa región que no comía cerdo.

-¿Cuál es la razón?

-No lo sabemos. Quizá los protoisraelitas dejaron de comer cerdo porque sus adversarios lo hacían en profusión y ellos querían ser diferentes. El monoteísmo, los relatos del Exodo y la alianza establecida por los hebreos con Dios hicieron su aparición mucho más tarde en la historia, 500 años después. Cuando los judíos actuales observan esa prohibición, no hacen más que perpetuar la práctica más antigua de la cultura de su pueblo verificada por la arqueología.

-En el siglo X a.C. las tribus de Israel formaron una monarquía unificada -el reino de Judá- bajo la égida del rey David. David y su hijo, Salomón, servirán de modelo a las monarquías de Occidente. ¿Tampoco ellos fueron lo que siempre se creyó?

-Tampoco en este caso la arqueología ha sido capaz de encontrar pruebas del imperio que nos legó la Biblia: ni en los archivos egipcios ni en el subsuelo palestino. David, sucesor del primer rey, Saúl, probablemente existió entre 1010 y 970 a.C. Una única estela encontrada en el santuario de Tel Dan, en el norte de Palestina, menciona “la casa de David”. Pero nada prueba que se haya tratado del conquistador que evocan las Escrituras, capaz de derrotar a Goliat. Es improbable que David haya sido capaz de conquistas militares a más de un día de marcha de Judá. La Jerusalén de entonces, escogida por el soberano como su capital, era un pequeño poblado, rodeado de aldeas poco habitadas. ¿Dónde el más carismático de los reyes hubiera podido reclutar los soldados y reunir el armamento necesarios para conquistar y conservar un imperio que se extendía desde el Mar Rojo, al Sur, hasta Siria, al Norte? Salomón, constructor del Templo y del palacio de Samaria, probablemente tampoco haya sido el personaje glorioso que nos legó la Biblia.

-¿Y de dónde salieron sus fabulosos establos para 400.000 caballos, cuyos vestigios sí se han encontrado?

-Fueron criaderos instalados en el Sur por el reino de Israel varios decenios más tarde. A la muerte de Salomón, alrededor del 933 a.C., las tribus del norte de Palestina se separaron del reino unificado de Judá y constituyeron el reino de Israel. Un reino que, contrariamente a lo que afirma la Biblia, se desarrolló rápido, económica y políticamente. Los textos sagrados nos describen las tribus del Norte como bandas de fracasados y pusilánimes, inclinados al pecado y a la idolatría. Sin embargo, la arqueología nos da buenas razones para creer que, de las dos entidades existentes, la meridional (Judá) fue siempre más pobre, menos poblada, más rústica y menos influyente. Hasta el día en que alcanzó una prosperidad espectacular. Esto se produjo después de la caída del reino nórdico de Israel, ocupado por el poderoso imperio asirio, que no sólo deportó hacia Babilonia a los israelitas, sino que además instaló a su propia gente en esas fértiles tierras.

-¿Fue, entonces, durante el reino de Josías en Judá cuando surgió la idea de ese texto que se transformaría en fundamento de nuestra civilización occidental y origen del monoteísmo?

-Hacia fines del siglo VII a.C. hubo en Judá un fermento espiritual sin precedente y una intensa agitación política. Una coalición heteróclita de funcionarios de la corte sería responsable de la confección de una saga épica compuesta por una colección de relatos históricos, recuerdos, leyendas, cuentos populares, anécdotas, predicciones y poemas antiguos. Esa obra maestra de la literatura -mitad composición original, mitad adaptación de versiones anteriores- pasó por ajustes y mejoras antes de servir de fundamento espiritual a los descendientes del pueblo de Judá y a innumerables comunidades en todo el mundo.

-El núcleo del Pentateuco fue concebido, entonces, quince siglos después de lo que creíamos. ¿Sólo por razones políticas? ¿Con el fin de unificar los dos reinos israelitas?

-El objetivo fue religioso. Los dirigentes de Jerusalén lanzaron un anatema contra la más mínima expresión de veneración de deidades extranjeras, acusadas de ser el origen de los infortunios que padecía el pueblo judío. Pusieron en marcha una campaña de purificación religiosa, ordenando la destrucción de los santuarios locales. A partir de ese momento, el templo que dominaba Jerusalén debía ser reconocido como único sitio de culto legítimo por el conjunto del pueblo de Israel. El monoteísmo moderno nació de esa innovación.

Conclucion:

Trataré de dar respuestas a este controversial artículo.

Ver Enlaces relacionados con el artículo “Búsqueda en fuentes externas a la Biblia de las evidencias de la permanencia de Israel en Egipto previas al Exodo”

Paulo Arieu

Administrador


Fuente: Luisa Corradini / LA NACION, 25 de enero de 2006

 

Enlace: http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/

cultura/nota.asp?nota_id=775002

Citado en http://terraeantiqvae.blogia.com/2006/012501–el-exodo-no-existio-afirma-el-arqueologo-israel-finkelstein.php

Artículos relacionados

Notas:

1 Pablo Hoff,Libros Históricos,Ed. Vida,p.27

Bibliografía consultada

El Pentateuco VII – Preguntas de Repaso

El Pentateuco VII – Preguntas de Repaso

21. Busque los siguientes pasajes y explique la causa de la rebelión de Israel:

11:1 y 4  

“Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová;  y lo oyó Jehová,  y ardió su ira,  y se encendió en ellos fuego de Jehová,  y consumió uno de los extremos del campamento.” v. 11:1

“Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo,  y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron:  ¡Quién nos diera a comer carne!” v.11.4
Aca se rebelaron contra Dios, y empezaron a quejarse desmedidamente, queriendo comer carne, y volver a Israel.
Estaba hartos ya del mana que Dios enviaba del cielo, y recordaban  el pescado que comían en Egipto,  de los pepinos,  los melones,  los puerros,  las cebollas y los ajos;
Pero se olvidaban que en Egipto eran esclavos de los egipcios. ¡Y aca eran libres!
12:1 y 2
“María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado;  porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron:  ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová?  ¿No ha hablado también por nosotros?  Y lo oyó Jehová.” v.11:1-2
Aca se rebelan contra la autoridad de Moisés, porque se caso con una mujer cusita. Ademas, DIos hablaba por Moises, pero ellos entendieron que tambien hablaba por  ellos, ya que ellos tambien eran profetas. Pero Dios se enojó de manera muy severa por esta actitud de rebeldía contra la autoridad de Moisés.

14:1-3  “Entonces toda la congregación gritó,  y dio voces;  y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel;  y les dijo toda la multitud:  ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto;  o en este desierto ojalá muriéramos!   ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada,  y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa?  ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?”
Los caps. 13–14 se refieren al punto más crítico de la marcha de los israelitas por el desierto. A causa de sus continuas murmuraciones y rebeldías, Dios hizo que permanecieran allí durante cuarenta años, en lugar de introducirlos de inmediato en la Tierra prometida.
Moisés envio espias para reconcoer la tierra prometida. El Señor los llevó ante la entrada de Canaan, y Moisés habia enviuado algunso hombres de confianza para reconcoer la tierra. Ellso vieron que era una tierra donde fluia la  leche y la miel,  una expresión frecuente en el Pentateuco, que expresa la fertilidad de la Tierra prometida.
“Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días.Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón,  y a toda la congregación de los hijos de Israel,  en el desierto de Parán,  en Cades,  y dieron la información a ellos y a toda la congregación,  y les mostraron el fruto de la tierra.
Y les contaron,  diciendo:  Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste,  la que ciertamente fluye leche y miel;  y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte,  y las ciudades muy grandes y fortificadas;  y también vimos allí a los hijos de Anac.
Amalec habita el Neguev,  y el heteo,  el jebuseo y el amorreo habitan en el monte,  y el cananeo habita junto al mar,  y a la ribera del Jordán.
Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés,  y dijo:  Subamos luego,  y tomemos posesión de ella;  porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él,  dijeron:  No podremos subir contra aquel pueblo,  porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel,  de la tierra que habían reconocido,  diciendo:  La tierra por donde pasamos para reconocerla,  es tierra que traga a sus moradores;  y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.
También vimos allí gigantes,  hijos de Anac,  raza de los gigantes,  y éramos nosotros,  a nuestro parecer,  como langostas;  y así les parecíamos a ellos. ” 13:25-33
Jouse y Caleb dieron un informe optimista sobre esta tierra Prometida, pero otros no,  decián que era un país donde no se puede vivir, porque es estéril y malsano o porque allí siempre hay guerras y conflictos.
Jousé y Caleb eran hombres espirituales, de fe y visión.
Como consecuencia de esto, solo ellos entraron a la tierra prometida. El resto de esta generaciñon murió en el camino.
16:1-3  ” Coré hijo de Izhar,  hijo de Coat,  hijo de Leví,  y Datán y Abiram hijos de Eliab,  y On hijo de Pelet,  de los hijos de Rubén,  tomaron gente,  y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel,  príncipes de la congregación,  de los del consejo,  varones de renombre. Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron:  ¡Basta ya de vosotros!  Porque toda la congregación,  todos ellos son santos,  y en medio de ellos está Jehová;  ¿por qué,  pues,  os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?”
Esta es la rebelión de Coré
Vida de Moisés - La rebelión de Coré

Vida de Moisés - La rebelión de Coré

Coré, un primo de Moisés en primer grado, y 250 líderes de la asamblea se levantaron en auto-exaltación contra Moisés y Aarón con reclamos de que ellos estaban yendo más allá en su autoridad. Esos hombres hipócritamente acusaron a Moisés y a Aarón, diciendo, “¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación del Eterno?” (versículo 3). Hay entre los pecadores la proclividad de acusar a otros del mismo pecado que ellos están cometiendo (versículo 7, Romanos 2:1). Esos hombres querían participar de la autoridad, designarse por sí mismos como líderes y maestros sobre la congregación. Ellos se valoraron demasiado a sí mismos, hablando mal de cosas que ellos no conocían (comparar Judas 10-11). Ellos se estaban rehusando en reconocer que Dios estaba trabajando de una manera especial con Moisés y Aarón, y ellos no habían aprendido algo del juicio erróneo de María y Aarón de un incidente similar respecto a Moisés. 

Moisés le dijo a Coré y a los 250 que trajesen incensarios de bronce (dispositivos para quemar incienso, cada uno hecho de un tazón con una coladera a lo alto, meciéndose en una cadena). ¿Por qué? Porque además de los argumentos  sobre juzgar a la nación, esos hombres estaban disputando también la posición de Aarón sobre el sacerdocio. Ellos no eran sacerdotes, y el quemar incienso era una responsabilidad sacerdotal, que esos hombres estaban tratando de usurpar (Números 16:40). Nuevamente, ellos aparentemente no habían aprendido algo del terrible error de Nadab y Abiú que habían muerto porque ofrecieron fuego extraño delante del SEÑOR (Números 3:4; Levítico 10:1-2). 

Debido a que Dios es el Único que puso a Moisés y a Aarón en sus respectivos cargos, la acción rebelde de los hombres guiados por Coré fue realmente contra Dios (Números 16:11, 30). Más aún,  los hijos de Leví ya habían sido nombrados a posiciones muy respetadas en el servicio de Su tabernáculo. Y a pesar de eso no estaban satisfechos—ellos  querían también la judicatura y el sacerdocio (versículos 9-10). “Los hombres que estaban buscando una posición más alta estaban en efecto siendo desdeñosos del lugar que Dios les había nombrado. La respuesta de Moisés fue condescendiente y sarcástica: “¿Os es poco…?” Los disidentes deberían de haberse dado cuenta de cuán amable había sido Dios al darles el trabajo para la vida que Él les había suministrado. Ellos no eran distintos de la gente que se quejaba de las dádivas que Dios les había dado” (Biblia de Estudio Nelson, nota sobre 16:9-11). 

Esos hombres rechazaron la autoridad de Moisés, reclamando que él se estaba enseñoreando en autoridad sobre ellos como cualquier príncipe mundano—lo  cual es absolutamente ridículo dada la humildad de Moisés y sus muchas intercesiones por los israelitas, incluyendo su ofrecimiento de dar su propia salvación eterna para salvarlos a ellos, Datán y Abirán, dos aliados de Coré, aún alabaron a Egipto como la tierra de leche y miel (versículo 13), acusaron a Moisés de maldad al guiarlos fuera de esa tierra, y absurdamente lo culparon por el hecho de que a los israelitas se les hubiese negado la entrada a la Tierra Prometida (versículo 14). Pudiese ser que muchos estuviesen comenzando a bambolearse por esas acusaciones, debido a que una vez más Dios está de pie listo para borrar la existencia de la nación entera—aunque  Él se desiste de esta maldición por la intercesión de Moisés y Aarón. No obstante, los principales malhechores llegan a un dramático fin. 

Es fácil pasarlo por alto, pero no toda la familia de Coré lo siguió en su rebelión (26:11). Verdaderamente los descendientes de Coré fueron posteriormente prominentes entre los levitas (vea 2 Crónicas 20:19), sirviendo como porteros del templo (1 Crónicas 26) y como músicos, contribuyendo con muchos salmos para la adoración del templo (vea Salmo 42; 44-49; 84-85; 87-88). Hay una tendencia humana natural de apoyar a aquellos dentro de nuestras familias. Pero esto se vuelve un problema cuando el miembro de la familia siendo apoyado se ocupa de maldad. Hay un pecado similar en apoyar a aquellos en posiciones de liderazgo cuando están llevando a cabo vidas pecaminosas (versículo 26). Las escrituras son claras acerca de que Dios descalifica a los líderes que se rehúsan arrepentirse de pecado ostensible en sus vidas. Nunca debemos de condonar el pecado. Decir solamente “lo pongo en las manos de Dios”, cuando tenemos la obligación de levantarnos y ser responsables, es lo mismo  que dar nuestra aprobación a una situación pecaminosa—y  esto siempre es erróneo. Esta es la razón por la que Moisés trazó la proverbial “línea en la arena”, pidiéndole al pueblo que mostrase su postura alejándose de los rebeldes. 

La gente de la congregación se alejó y atestiguó el increíble evento de la tierra tragándose a los principales rebeldes con sus familias y el fuego consumiendo las ofrendas no autorizadas de incienso. Pero asombrosamente la congregación se quejó al día siguiente contra Moisés y Aarón de matar al pueblo de Dios. Dios está indignado, y una vez más ¡esto ocurre solo al día siguiente! Él le dice a Moisés y a Aarón que se apartasen para que Él pudiese destruir a la nación (versículos 44-45). Dios en su ira envía una plaga terrible. Pero nuevamente Moisés desea salvar al pueblo y ordena a Aarón a que rápidamente haga expiación por ellos. Aarón como un claro tipo de Cristo—un  mediador, un salvador, un libertador—intercede  por la congregación de pie entre vivos y muertos para detener la plaga, la cual ya había matado a cerca de 15,000 personas (versículos 48-49). (http://www.unidamex.org.mx/Lectura_biblica/Numeros/Numeros16.htm)

20:1-3 “Llegaron los hijos de Israel,  toda la congregación,  al desierto de Zin,  en el mes primero,  y acampó el pueblo en Cades;  y allí murió María,  y allí fue sepultada. Y porque no había agua para la congregación,  se juntaron contra Moisés y Aarón.  Y habló el pueblo contra Moisés,  diciendo:  ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!” 

El desierto de Zin se encuentra al nordeste del desierto de Parán; Cades , entre ambas zonas desérticas.  El v. 1 parece incluir globalmente el período de casi cuarenta años que los israelitas pasaron en el oasis de Cades.

Este relato contiene otra de las muchas referencias a la murmuración de los israelitas en el desierto

“Y porque no había agua para la congregación,  se juntaron contra Moisés y Aarón. Y habló el pueblo contra Moisés,  diciendo:  ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!  ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto,  para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto,  para traernos a este mal lugar?  No es lugar de sementera,  de higueras,  de viñas ni de granadas;  ni aun de agua para beber. Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión,  y se postraron sobre sus rostros;  y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.Y habló Jehová a Moisés,  diciendo:  Toma la vara,  y reúne la congregación,  tú y Aarón tu hermano,  y hablad a la peña a vista de ellos;  y ella dará su agua,  y les sacarás aguas de la peña,  y darás de beber a la congregación y a sus bestias.”

Dice la Escritura que Moises era el hombre más manso de la tierra. (Números 12:3). Dios le da una orden y, a diferencia de otras veces, Moisés no la cumple. En vez de hablarle a la roca, la golpea dos veces. Es Meriba. Son las aguas de la rencilla. (Núm. 20:1-13). 

Moisés representa mal al Señor, quien se enoja con él, y le dice: “Tú no entrarás en la tierra”. Moisés ruega, clama, gime, llora. Dios dice: “No”. Y no entró, tuvo que contentarse con mirar la tierra prometida desde lejos.

21:5 “Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés:  ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto?  Pues no hay pan ni agua,  y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.”

El siguiente relato presenta otro caso de rebelión y castigo, seguidos del arrepentimiento y el perdón.

El pueblo vuelve a rebelarse contra Dios, y Dios les envía un nuevo castigo. Estaban cansados del mana y se rebelaron feo contra Dios.DIos les envio de castigo serpientes venenosas que al picarlos  los hebrepos morían. “Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes,  que mordían al pueblo;  y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo:  Hemos pecado por haber hablado contra Jehová,  y contra ti;  ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes.  Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés:  Hazte una serpiente ardiente,  y ponla sobre una asta;  y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella,  vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce,  y la puso sobre una asta;  y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce,  y vivía.” v.21:6-9

Una mirada de fe a esta serpiente, que simbolizaba a Cristo en la cruz, traía sanidad al hebreo sincero.

22. Cuántas veces intenta Balac hacerle a Balaam maldecir al Pueblo de Dios? (24:10)

“Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam,  y batiendo sus manos le dijo:  Para maldecir a mis enemigos te he llamado,  y he aquí los has bendecido ya tres veces.” v.24:10

23. Qué vio la asna de Balaam que él no vio?

Un angel

24. Cuál es el tema principal de la historia de Balaam y Balac?

Balac Envía por Balaam (Números 22:1-40) 

 

La burra de Balaam

La burra de Balaam

 

 

El primero fue el rey de Moab, y el segundo un sacerdote/profeta pagano. En capítulos 22 – 24 nosotros leemos esta fascinante historia. Nosotros ya hemos visto que Dios está gobernando su pueblo por medio de un pacto que se define en leyes, bendiciones y maldiciones. En el capítulo 22 conocemos a Balac, este rey de los moabitas, y aprendemos como él trató de adueñarse del trabajo divino.

Por medio de Balaam, Balac intentó maldecir al pueblo de Dios. Números nos dice que Balac había escuchado del poder de este Dios de Israel y que él ya podía ver que el pueblo era muy grande. Tenía mucho miedo. Por esto, mandó a sus mensajeros a Balaam diciendo, “Pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito” (22:6). Pero Balaam, desde el principio, reconoce que él puede hacer solamente lo que el Señor le permite. En vez de maldecir a Israel, Balaam lo bendice varias veces. Después de este pasaje no queda ninguna duda en cuanto al control de Dios sobre su pueblo. Dios ha vuelto a tomar las riendas (las de la asna de Balaam y las de todas las naciones) y nadie puede desviarlo.

En el capítulo 22 nos encontramos con algunas personalidades muy fuertes. La primera es Balac, rey de los moabitas, cuyo nombre significa “Vacío”. Después está Balaam, un adivino (vea Josué 13:22) de Petor, una ciudad en el Éufrates en Mesopotamia (comparar Deuteronomio 23:4). Su nombre significa “Destructor del Pueblo”, y Balac lo contrata en un intento por destruir a los israelitas. Los ejércitos de Israel no se habían confrontado con Moab todavía, mas Balac enterado de lo que le había sucedido a su enemigo Sihon, estaba aterrorizado temiendo que él y su reino fuesen los siguientes. La ironía de todo lo que sigue es que Israel no tenía que pelear con Moab. Sólo querían pasar por su tierra en dirección a la Tierra Prometida. En efecto, Dios les había dicho a los israelitas que no atacasen a  Moab (Deuteronomio 2:1-9). Pero tal parece como si Balac  no lo supiese o que no lo creyese. Así que consultó a “los ancianos de Madián” con quienes podía haber tenido alianzas. (Aunque Moisés tenía asociación con Madián ya que había habitado con la familia de su esposa por 40 años, es probable que ellos estuviesen lejos de   los grupos que esos líderes representaban—siendo los madianitas  un pueblo extendido y nómada). Mas Balac  probablemente se dio cuenta que iniciar una campaña militar solo no iba a detener a los israelitas ni al poder sobrenatural que estaba detrás de ellos. En vez de esto, él necesitaba emplear un armamento espiritual—y  así manda llamar a Balaam. La Biblia de Estudio Nelson explica: 

“Los moabitas creían que las bendiciones y las maldiciones de los dioses podían ser manipuladas por agentes habilidosos, que presumiblemente eran capaces de  traficar con los dioses. En ese tiempo, el más famoso de esos agentes era Balaam de Mesopotamia. En 1967, se hizo un descubrimiento en Jordania de una inscripción del siglo octavo A.C. con profecías de Balaam. Este descubrimiento en lo que fue la antigua Moab es una evidencia abrumadora del renombre de éste profeta aún cientos de años después de su muerte. Sin embargo el Balaam de las escrituras es altamente censurable. En las escrituras él se convierte en el paradigma de la maldad, en una figura casi satánica (vea 31:8; Deut. 23:4, 5; Josué 13:22; 24:9, 10; Neh. 13:2; Miq. 6:5; 2 Pedro 2:15, Judas 11; Apo. 2:14). Balaam fue un profeta que se especializaba en la adivinación animal. Él inspeccionaba el hígado de un animal muerto ritualmente para averiguar por su forma y sus marcas la voluntad de los dioses. Se pensaba que dichos profetas  podían de alguna manera misteriosa influenciar a los dioses a través de varios ritos. Si Balaam pudiese influenciar al ‘dios’ de Israel (como lo suponía Balac), entonces él podía revertir sus bendiciones, convirtiéndolas en una maldición, y destruirlos… En el versículo 8, Balaam habla del SEÑOR como si fuese íntimo de Él. Debido a que Balaam era un adivino internacionalmente conocido, es probable que él hubiese oído lo suficiente acerca de Israel de los emisarios de Moab y de Madián para haberse aprendido el nombre del Dios de Israel. También, la historia de la liberación israelí de Egipto había sido conocida ampliamente a través del Medio Oriente (ver Deut. 2:25)” (notas sobre 22:5-8). 

Cuando los líderes moabitas y madianitas estaban por arribar con pagos a Balaam, Dios le informa a Balaam, evidentemente en una visión nocturna, que los israelitas están protegidos y que no vaya con esos hombres (Números 22:12). No es que Balaam no quisiese ir más allá de lo que Dios dice—él sí quería. Mas él sabe que no puede. Cuando un gran cortejo aparece con un “cheque en blanco” de Balac, aprendemos un poco acerca de la sinceridad de Balaam en seguir a Dios. Antes bien, motivado por la codicia, acepta la declaración que Dios ya ha hecho, pero pretende conseguir una “nueva” palabra de Él.  Dios le da permiso a Balaam de ir, con la restricción de que esperase a ser llamado por los príncipes y que hiciese únicamente lo que Dios le dice.

A pesar de esto, Balaam aparentemente no espera a los príncipes, va por sí mismo a encontrarse con ellos, contrario a las instrucciones específicas de Dios, enojando así a Dios. Tenemos entonces la colorida reversión de los papeles en el altercado de Balaam con su asna, ¡y el asna usando con él la lógica! (versículos 22-31). Más aún, el asna pudo ver al ángel con la espada desenvainada, mientras que Balaam no lo ve. Todo esto fue más bien irónico. “Balaam quien supuestamente era capaz de comunicarse con los dioses a través de animales. No obstante, en esta situación, el ‘vidente’ estaba ciego ante la presencia del Dios verdadero. Era el animal quien era el vidente y pudo percibir la verdadera voluntad de Dios en el Ángel que bloqueaba el sendero” (nota sobre 22:22-30). La conversación poco sincera de Balaam con el ángel muestra que los deseos de su corazón no son agradar a Dios. 

Cuando Balaam llega con Balac le explica que solo podrá  decirle lo que Dios le autorice, aunque con todo su corazón amaría hacer lo contrario y maldecir a Israel. 

http://www.unidamex.org.mx/lectura_biblica/Numeros/Numeros22_1al40.htm

25. Por qué no quería Dios que los hijos de Israel se mezclara con otras naciones?

Para que no se contaminaran con las practicas idolátricas de los pueblos y se apartaran de Dios.

En el capítulo 25 nosotros vemos como ellos fornicaron con las moabitas y como llegaron hasta participar en los sacrificios de Baal-peor. Números nos dice, ” y el furor de Jehová se encendió contra Israel.” Pero su juicio fue rápido y agudo. Vemos también que, casi por primera vez, hay alguien, que no fuera Moisés, celoso por Jehová. Por la reacción inmediata de Finees en contra de este pecado, el furor encendido de Jehová se apaga y Jehová hace un pacto sobre el sacerdocio con Finees y su descendencia.

26. Según Números 33, Cuantas paradas tuvo el pueblo de Israel en su viaje de Egipto hasta los campos de Moab?

Estas, pues,  son sus jornadas con arreglo a sus salidas. De Ramesés salieron en el mes primero,  a los quince días del mes primero;  el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano poderosa,  a vista de todos los egipcios, mientras enterraban los egipcios a los que Jehová había herido de muerte de entre ellos,  a todo primogénito;  también había hecho Jehová juicios contra sus dioses.

1.Salieron,  pues,  los hijos de Israel de Ramesés,  y acamparon en Sucot.

2.Salieron de Sucot y acamparon en Etam,  que está al confín del desierto.

3.Salieron de Etam y volvieron sobre Pi-hahirot,  que está delante de Baal-zefón,  y acamparon delante de Migdol.

4.Salieron de Pi-hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto,  y anduvieron tres días de camino por el desierto de Etam,  y acamparon en Mara.

5.Salieron de Mara y vinieron a Elim,  donde había doce fuentes de aguas,  y setenta palmeras;  y acamparon allí.

6.Salieron de Elim y acamparon junto al Mar Rojo.

7.Salieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.

8.Salieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.

9.Salieron de Dofca y acamparon en Alús.

10.Salieron de Alús y acamparon en Refidim,  donde el pueblo no tuvo aguas para beber.

11.Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí.

12.Salieron del desierto de Sinaí y acamparon en Kibrot- hataava.

13.Salieron de Kibrot-hataava y acamparon en Hazerot.

14.Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma.

15.Salieron de Ritma y acamparon en Rimón-peres.

16.Salieron de Rimón-peres y acamparon en Libna.

17.Salieron de Libna y acamparon en Rissa.

18.Salieron de Rissa y acamparon en Ceelata.

19.Salieron de Ceelata y acamparon en el monte de Sefer.

20.Salieron del monte de Sefer y acamparon en Harada.

21.Salieron de Harada y acamparon en Macelot.

22.Salieron de Macelot y acamparon en Tahat.

23.Salieron de Tahat y acamparon en Tara.

24.Salieron de Tara y acamparon en Mitca.

25.Salieron de Mitca y acamparon en Hasmona.

26.Salieron de Hasmona y acamparon en Moserot.

27.Salieron de Moserot y acamparon en Bene-jaacán.

28.Salieron de Bene-jaacán y acamparon en el monte de Gidgad.

29.Salieron del monte de Gidgad y acamparon en Jotbata.

30.Salieron de Jotbata y acamparon en Abrona.

31.Salieron de Abrona y acamparon en Ezión-geber.

32.Salieron de Ezión-geber y acamparon en el desierto de Zin,  que es Cades.

33.Y salieron de Cades y acamparon en el monte de Hor,  en la extremidad del país de Edom. Y subió el sacerdote Aarón al monte de Hor,  conforme al dicho de Jehová,  y allí murió  a los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto,  en el mes quinto,  en el primero del mes.Era Aarón de edad de ciento veintitrés años,  cuando murió en el monte de Hor.Y el cananeo,  rey de Arad,  que habitaba en el Neguev en la tierra de Canaán,  oyó que habían venido los hijos de Israel.

34.Y salieron del monte de Hor y acamparon en Zalmona.

35.Salieron de Zalmona y acamparon en Punón.

36.Salieron de Punón y acamparon en Obot.

37.Salieron de Obot y acamparon en Ije-abarim,  en la frontera de Moab.

38.Salieron de Ije-abarim y acamparon en Dibón-gad.

39.Salieron de Dibón-gad y acamparon en Almón-diblataim.

40.Salieron de Almón-diblataim y acamparon en los montes de Abarim,  delante de Nebo.

41.Salieron de los montes de Abarim y acamparon en los campos de Moab,  junto al Jordán,  frente a Jericó.

42.Finalmente acamparon junto al Jordán,  desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim,  en los campos de Moab.Y habló Jehová a Moisés en los campos de Moab junto al Jordán frente a Jericó,  diciendo:Habla a los hijos de Israel,  y diles:  Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán,echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país,  y destruiréis todos sus ídolos de piedra,  y todas sus imágenes de fundición,  y destruiréis todos sus lugares altos;y echaréis a los moradores de la tierra,  y habitaréis en ella;  porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad.Y heredaréis la tierra por sorteo por vuestras familias;  a los muchos daréis mucho por herencia,  y a los pocos daréis menos por herencia;  donde le cayere la suerte,  allí la tendrá cada uno;  por las tribus de vuestros padres heredaréis.Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros,  sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados,  y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis.Además,  haré a vosotros como yo pensé hacerles a ellos.

Total=42 paradas

El Pentateuco VII

El Pentateuco VII

Números: Un Viaje Espiritual

En el libro de Génesis Dios llama a Abram a comenzar una jornada de fe. Abram responde confiando en su Dios y así toma los primeros pasos de este viaje. Al final de Génesis y al principio de Éxodo vemos un desvío en Egipto. El pueblo de Dios, los hijos de Abraham, se convierte en una nación de esclavos y clama a los cielos. Ahora Dios responde y, sacándolo de Egipto, encamina a este pueblo de nuevo en su viaje de fe. Pero el pueblo no camina mucho hasta que llega al monte de Sinaí. Es allá que pasamos el resto de Éxodo y todo el libro de Levítico. Y estamos todavía allá cuando comenzamos con el libro de Números. Pero en Números el pueblo comienza a andar. De todos los libros del Pentateuco, Números es el que más movimiento tiene. Lamentablemente, no todo movimiento es bueno. En el libro de Números el pueblo de Israel pasa la mayoría de su tiempo echándose para atrás. Dios, casi de una vez, los lleva a la frontera de la tierra prometida. Pero ellos, por falta de fe y confianza en su Dios, rebelan y, como consecuencia de su rebelión, pasan los próximos 40 años andando en el desierto. De que este es un viaje espiritual, no cabe duda ninguna. Pero no es un viaje de grandes bendiciones. Es un viaje principalmente de castigo y nos deja ver cómo Dios responde a la rebelión de su pueblo.

El libro de Números está dividido geográficamente en tres partes.

1.Los acontecimientos del capítulo 1 hasta el capítulo 10:10 ocurren en Sinaí mientras el pueblo se prepara para el viaje.

2.Desde 10:11 hasta 22:1 el punto de referencia es Cades en el desierto de Parán. Parece que el pueblo de Dios comienza sus años de castigo en Cades (13:26) y que, al terminar los 40 años, se encuentra otra vez en Cades (20:1).

3.La tercera parte del libro toma lugar en los campos de Moab, junto al Jordán (22:1). Esta es la última parada en este viaje espiritual que comenzó con Abraham. De aquí Moisés dará los tres discursos de Deuteronomio y de aquí Josué llevará al pueblo a Canaán.

A. En Sinaí (1:1 – 10:10): El cuarto libro de Moisés lleva el título de Números por el censo que se tomó en preparación para su salida de Sinaí (1:2). Los primeros cuatro capítulos se ocupan de varios censos y de la organización del pueblo. En los capítulos 5 a 10 se dan algunas últimas leyes e instrucciones. En el capítulo 9 leemos que antes de dejar Sinaí, Israel celebró la Pascua. Ya había pasado un año desde su éxodo de Egipto (9:1), y les tocó la celebración de esta gran obra divina. Después, se repite la historia de como la nube de la presencia de Jehová desciende sobre el tabernáculo (contada primeramente en Éxodo 40:34-38). Se explica también cómo Israel había de guiarse por esta misma nube de la presencia de Jehová.

Con esta primera parte de Números el autor nos ayuda a ubicarnos de nuevo. Después del libro de Levítico era necesario recordar al lector de dónde está en la historia del pueblo de Israel. También era necesario fijar todas estas leyes en su contexto histórico. Habiendo cumplido con esta parte de su misión, el autor procede con el viaje de Israel.

B. En Cades – El Desierto (10:11 – 21:35): El pueblo de Israel llegó a Sinaí en el capítulo 19 del libro de Éxodo. Todo lo que se ha acontecido desde Éxodo 19 hasta Números 10:11 se ha sucedido en Sinaí. Durante este período intermediario nosotros hemos visto las leyes impuestas por Dios para proteger la santidad de su pueblo. Con el becerro de oro de Éxodo 32 vimos que Israel en si carecía de santidad. Y ahora volvemos a ver esta carencia como nunca. Las historias de los 40 años en el desierto son difíciles de creer. Cómo podía este pueblo volver a rechazar la obra redentora de su Dios? Cuán corta era la memoria de este pueblo? En todo esto el libro de Números nos deja ver a un Dios justo y misericordioso, un Dios de amor y de disciplina.

La imagen aquí presentada de Israel no es muy linda. Cuántos golpes de castigo pueden aguantar? Sin embargo el Señor sigue guiando su pueblo y, cuando se termina el período de su castigo, ellos se encuentran de nuevo a la puerta de la tierra prometida. Grande es Su fidelidad!

C. En Los Campos de Moab (22:1 – 36:13): Al ver la lucha que se ha mantenido entre Dios y su pueblo en la segunda parte de Números, puede ser que alguien se pregunte, “Quién está en control aquí?” Por 40 años en el desierto no hay nada de progreso y parece que ni siquiera Dios puede controlar a su gente. Tan pronto que Dios deja de castigar su pueblo comienza de nuevo a pecar. Para dónde vamos con esto?
La respuesta se halla en la tercera parte de Números. Dios había determinado el tiempo de castigo, este tiempo se terminó y ya el pueblo está en camino hacia Canaán. Ahora no hay ningún obstáculo que les pueda detener. Claro que hay obstáculos! Al comenzar esta tercera parte del libro nosotros vemos dos obstáculos en particular que son enormes. En ambos casos el Dios de Israel es mucho más grande y mucho más poderoso.

El primer obstáculo viene en forma de Balac y Balaam. El primero fue el rey de Moab, y el segundo un sacerdote/profeta pagano. En capítulos 22 – 24 nosotros leemos esta fascinante historia. Nosotros ya hemos visto que Dios está gobernando su pueblo por medio de un pacto que se define en leyes, bendiciones y maldiciones. En el capítulo 22 conocemos a Balac, este rey de los moabitas, y aprendemos como él trató de adueñarse del trabajo divino.

Por medio de Balaam, Balac intentó maldecir al pueblo de Dios. Números nos dice que Balac había escuchado del poder de este Dios de Israel y que él ya podía ver que el pueblo era muy grande. Tenía mucho miedo. Por esto, mandó a sus mensajeros a Balaam diciendo, “Pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito” (22:6). Pero Balaam, desde el principio, reconoce que él puede hacer solamente lo que el Señor le permite. En vez de maldecir a Israel, Balaam lo bendice varias veces. Después de este pasaje no queda ninguna duda en cuanto al control de Dios sobre su pueblo. Dios ha vuelto a tomar las riendas (las de la asna de Balaam y las de todas las naciones) y nadie puede desviarlo.

El segundo obstáculo para Israel en los campos de Moab era su propio pecado. En el capítulo 25 nosotros vemos como ellos fornicaron con las moabitas y como llegaron hasta participar en los sacrificios de Baal-peor. Números nos dice, ” y el furor de Jehová se encendió contra Israel.” Pero su juicio fue rápido y agudo. Vemos también que, casi por primera vez, hay alguien, que no fuera Moisés, celoso por Jehová. Por la reacción inmediata de Finees en contra de este pecado, el furor encendido de Jehová se apaga y Jehová hace un pacto sobre el sacerdocio con Finees y su descendencia.

Después de pasar por estos obstáculos, las demás cosas en el libro de Números son preparativas; preparativas para la conquista de Canaán. Hay otro censo y hay muchas instrucciones en cuanto a la ocupación de la tierra prometida. Una parte del pueblo se establece al oriente del Jordán. Pero ellos lo hacen bajo la promesa de ayudar a las demás tribus con la ocupación del parte al oeste del Jordán. Por fin el pueblo ha llegado y está listo para la toma de Canaán. Pero, antes de entrar, Moisés quiere asegurar que ellos hayan escuchado todo lo que Dios les había tratando de decir. La aplicación de este “viaje espiritual,” la veremos en el libro de Deuteronomio. Es allá donde Moisés interpreta para Israel todos estos acontecimientos. Y es para allá que nosotros vamos ahora.

 

El Pentateuco V – Preguntas de repaso

El Pentateuco V – Preguntas de repaso

13. Cuál viene primero en el libro de Éxodo, la ley o la salvación? ¿Porqué?

La salvación. Porque la elección e Israel no dependía de su obediencia, sino venía solamente de la misericordia  de Dios.

La Ley fue dada después de que Dios salvó a su pueblo, para que puedan vivir en una relación con el.

14. El propósito de la salvación es…

Dios salvó a su pueblo, para que puedan vivir en una relación con el.

 

Ef. 2:10 ” Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

15. Qué necesita toda relación íntima?

La última parte de Éxodo es la que define la relación íntima de Israel con su Dios. Que esta relación debiera ser muy íntima no se puede dudar. Una de las metáforas más comunes en el Antiguo Testamento para describir esta relación es la de matrimonio, la relación más íntima que tiene el ser humano.
Tal relación requiere mucha preparación, aun entre los seres humanos. Pero cuando se trata la relación entre un Dios perfecto y un pueblo pecaminoso, requiere más. En lo que resta del libro de Éxodo el Señor explica cómo se debe preparar el lugar para consumirse esta relación, el tabernáculo. En el libro de Levítico los preparativos continúan. En vez de tocar el lugar, llegan a tocar el corazón del pueblo. Una cosa es tener el lugar preparado, otra es tener preparada la persona.

16. Por qué tenía tanta importancia el tabernáculo?

 

El tabernáculo representaba la culminación de la obra de Dios en esta etapa de su plan; elección, salvación, organización, y ocupación. La salvación verdadera no es nada más que esto: vivir en comunión con Dios. Lo que Dios le daba a Israel con su presencia en el tabernáculo era una pequeña prueba de la comunión venidera.

17. Que fue el tabernáculo, una promesa o una promesa cumplida? Porqué?

El tabernáculo fue una promesa. Representaba la culminación de la obra de Dios en esta etapa de su plan: elección, salvación, organización y ocupación.

Lo que el Señor le daba a Israel con su presencia en el tabernáculo era una pequeña prueba de comunión venidera. Cumpliendo con sus promesas, Dios siempre guarda algo más y algo mejor para el futuro. Asi fue con el tabernáculo, algo hermosísimo, pero algo que servía como promesa para la próxima etapa.

El Pentateuco IV – Preguntas de repaso

El Pentateuco IV – Preguntas de repaso

1) Lea el capítulo 12 e identifique por lo menos tres elementos en la ceremonia de la Pascua que también sirven como promesa de la salvación venidera.

La pascua (←páscae(latín)πάσχα(griego)← פסח [pésaj](hebreo), ‘paso’ ) es un término religioso para designar a la máxima celebración judía y cristiana. Los judíos celebran la Pascua (pésaj), para conmemorar su escape del cautiverio de manos de los egipcios (aproximadamente en 1250 a. C.).

El pésaj judío se origina en la historia contada en la Torá, en la que Yahvé mató a todos los primogénitos de los egipcios. Esta era la última de las plagas enviadas por Dios en contra del Faraón de Egipto y su pueblo por su negativa de liberar a los hijos de Israel. Dios ordenó a Moisés, líder de los hebreos, lo siguiente:

Escogerán un corderito […], tomarán su sangre para untar los postes y la parte superior de sus puertas. Lo comerán todo asado, con su cabeza y sus entrañas, con panes sin levadura. […] Yo recorreré Egipto y daré muerte a todos los primogénitos de los egipcios y de sus animales. […] Al ver la sangre del cordero pasaré de largo de vuestras casas.    Éxodo 12.5-14

Los sacerdotes judíos se acogen fielmente a lo exigido por la Tora. El pan no fermentado recuerda la salida apresurada en que faltó tiempo para hacer fermentar el pan (18 minutos). Esto debe cumplirse durante los 7 días anteriores a la Pascua. [0]

Pablo Hoff comenta acerca de la Pascua que «La pascua es para Israel lo que el día de la independencia es para una nación, y más aún. El último juicio sobre Egipto y la provisión del sacrificio pascual hicieron posible la liberación de la esclavitud y su pe­regrinación hacia la tierra prometida. La pascua es, según el Nuevo Testamento un símbolo profetice de la muerte de Cristo, de la salvación y del andar por fe a partir de la redención (1 Cor. 5:6-8). Además de la liberación de Egipto, la pascua se constituyó en primer día del año religioso de los hebreos y el comienzo de su vida nacional.* Ocurrió en el mes de Abib (llamado Nisán en la historia posterior), que corresponde a los meses de Marzo y Abril nuestros. El vocablo “pascua” significa “pasar de largo”, pues el ángel destructor pasó de largo las casas donde la sangre había sido aplicada en los postes. Los detalles del sacrificio y los mandatos que la acompañaban son muy significativos. » [1]

1) El cordero, representa a Cristo, sacrificado por nosotros, para nuestra salvación. Pablo Hoff comenta al respecto que « El animal para el sacrificio había de ser un cordero macho de un año, es decir un carnero plenamente desarrollado y en la plenitud de su vida. Así Jesús murió cuando tenía 33 años aproximadamente. El cordero tenía que ser sin tacha. Para asegurar que fuera así los israelitas lo guardaban cuatro días en casa. De igual manera Jesús era impecable y fue pro­bado durante cuarenta días en el desierto.»[2]

“Tenían que asar la carne del cordero y comerla con pan sin levadura y hierbas amargas. El hecho de asar en vez de cocer el cordero ilustra lo completo del sacrificio de Cristo y el hecho de que debe ser recibido por completo (Juan 19:33, 36). Así como los hebreos comieron la carne que les daría fuerza para el peregrinaje, el creyente por medio de la comu nión con Cristo recibe fuerza espiritual para seguirlo. El pan sin levadura simbolizaba la sinceridad y la verdad (1 Cor. 5:6-8) y las hierbas amargas probablemente las dificultades y las pruebas que acompañan la redención.”[3]

Sobre comerlo de pie al cordero, Pablo Hoff comenta que “Los israelitas debían comerlo de pie y vestidos como viajeros a fin de que estuvieran preparados para el momento de partida (12:11).* Así el creyente debe estar listo para el gran éxodo final cuando venga Jesús  (Lucas 12:35). [4]

2) Su sangre para untar los postes y la parte superior de sus puertas,nos habla de la expiacion y la redención, y representa la sangre de Cristo, que limpia nuestras almas del pecado, y nos permite entrar a la presencia de Dios

En Éxodo 12, Dios ordena al pueblo de Israel untar de la sangre de un cordero sobre los umbrales de sus puertas para protegerlos del destructor, quien pasaría matando a todos los primogénitos de la tierra.

Ese era un cuadro representativo del Cordero de Dios: Jesús, quien vendría más tarde al mundo. Dios dijo: “…veré la sangre, y pasaré de vosotros…” (Ex 12:13). 

Levítico 17:11 “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.”

Simbolismo en Cristo Jesús

“pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn 1:7).

“…la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre” (Hch 20:28). 

Hebreos 9:12-14 “…y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (He 10:19-22).

“Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Jn 6:53, 54).

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo” (Ef 2:13).

Efesios 1:7 “…en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia.”

Pablo Hoff comenta que «La gente tenía que quedarse dentro de la casa, protegida por la sangre. “¿Cómo escaparemos nosotros, si descui­damos una salvación tan grande?” (Heb. 2:3).

Los israelitas tenían que aplicar la sangre a los postes y al dintel de las casas, indicando su fe personal. En el cristia­nismo no basta creer que Cristo murió por los pecados del mundo; sólo cuando por la fe la sangre de Jesús es aplicada al corazón de la persona, ésta es salva de la ira de Dios. El ángel destructor representa su ira.»[2]

3) El pan nos habla de Cristo tambien. Jesús dijo que el era el pan de vida (Juan 6:35)

«Puesto que Dios deseaba que su pueblo recordara siempre la noche de su liberación, instituyó la fiesta de la pascua como una conmemoración perpetua. La importancia de esta fiesta la demuestra el hecho de que en la época de Cristo era la fiesta por excelencia, la gran fiesta de los judíos. El rito no sola­mente miraba retrospectivamente a aquella noche en Egipto sino también anticipadamente al día de la crucifixión. La santa cena es algo parecida a la pascua y la reemplaza en el cristianismo. De igual manera ésta mira en dos direcciones: atrás a la cruz y adelante a la segunda venida (1 Cor. 11:26).

De allí en adelante, los israelitas habían de consagrar a Jehová para ser sus ministros, los primogénitos de sus hijos, y también los de sus animales, pues por la provisión de la pascua los había comprado con sangre y pertenecían a El. Los que na­cían primero de los animales se ofrecían en sacrificio, excepto el asno, que era rescatado y desnucado, y así también los animales impuros en general (13:13; Lev. 27:26-27). Los pri­mogénitos del hombre siempre eran rescatados; después los levitas fueron consagrados a Dios en substitución de ellos (Núm. 3:12, 40-51; 8:16-18). La aplicación espiritual enseña que Dios nos redime para que le sirvamos: “¿O ignoráis… que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por pre­cio: glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Cor. 6:19-20)[4]

2. Lea Juan 1:19 y I Cor. 5:7 y explique qué significaba la Pascua para los autores del Nuevo Testamento. 

 

El apóstol Juan explica que desde el principio del ministerio de Jesús había interés por parte de los principales líderes religiosos del judaísmo saber con exactitud quien era el Cristo. Un grupo de ellos, son comisionados por el liderazgo máximo de los judíos para ir a interrogar a Juan el Bautista para preguntarle si él era el Cristo.

El les responde que él no era el Cristo, utilizando las palabras del profeta Isaías les responde que tan solo era un “profeta”.

Recién al otro día conocíó Juan al Señor, al ver cumplirse las señales que le había dado el que lo había comisionado y enviado a bautizar

A pesar de que Juan y Jesús eran primos hermanos, Juan solo lo reconoció al ver el Espíritu descender sobre él en forma de paloma.

Varios años después el apóstol Pablo explica quien era el Cristo, y lo definiría en su carta los Corintios como “nuestra Pascua”

Pero algunos años antes Jesús, en una conversación personal con sus discípulos sobre la opinión de la gente acerca de su identidad, Pedro responde acertadamente, por inspiración divina, que el era “el Cristo”

Seguramente Jesús les escuchó a sus discípulos conversar con gente del pueblo acerca de él, y quiso ver que era lo que sus discípulos habían entendido sobre su mesianismo.

“Porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por vosotros”

Pablo utiliza esta expresión para exhortar a los corintios a que vivan en santidad y exhortarlos a celebrar la fiesta de la Pascua, recordándoles que son personas espirituales, y que no pueden ya vivir como antes en pecado como los impíos, viviendo vidas inmorales, sino en santidad.

Así que celebremos la pascua, no con la vieja levadura…” 5.8

 

Notas:

[0] wikipedia

[1] Pablo Hoff, Pentateuco,p. edit. Vida

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

 

El Pentateuco III – Preguntas de Repaso

El Pentateuco III – Preguntas de Repaso

1. ¿Cómo funcionaba el pacto entre Dios y Abraham?

“El llamamiento de Abraham, según Alejandro MacLaren el acontecimiento más importante en el Antiguo Testamento. Aquí se pone en marcha la obra de la redención que se había insinuado en el huerto de Edén (Gen. 3.15) Los tres once capítulos del Génesis demuestran que Dios se relacionaba con la humanidad en general, sin hacer distinción entre la   razas. Tanto el mundo antediluviano como el de la Torre de Babel ponen en relieve que no obstante el progreso material y el nacimiento de las civilizaciones, el hombre fracasaba moral y espiritualmente. Hasta ese momento, Jehová había puesto la mirada sobre distintos individuos   que eran los medios apropiados para conservar “la simioente santa de la mujer” y el conocimiento de Dios. Ahora cambia sus metodos: llama a un hombre para fundar la raza escogida a través de la cual llevaría a cabo la restauración de la humanidad. El espacio que el libro del Génesis concede a este paso demuestra  su importancia. Los primeros once capítulos abarcan mas tiempo que todo el resto del Antiguo Testamento pero treinta y nueve capítulos tratan sobre los comienzos de la nación escogida, de la cual vendría el Redentor.

Abraham es el personaje más importante del Génesis  y no de los más importantes de la Biblia entera. Moisés dedicó meramente once capítulos a lo que aconteció antes de Abraham  mientras que trece capítulos se refieren casi exclusivamnte a la vida personal del patriarca. Dios usó a Abraham para fundar tanto la familia de Israel como la fe de tos hereos. Las tres grandes religiones monoteístas: el judaismo, el cristianismo y el islamismo, lo reverencian como el padre de su fe. En efecto, la Biblia declara que “el pueblo elegido no se refiere solamente a la descendencia carnal del patriarca, sino a todos aquellos que tienen la misma fe de Abraham. Es decir que él es el padre espiritual de todos los creyentes (Rom.4:16;Gal.3:7). Solo a Abraham se le llama “amigo de Dios” (2 Cron. 20:7;Is. 41:8; Stgo. 2:23)” [0]

El pacto de Dios con Abraham funcionaba por medio de la Fe de Abraham, quien le creyó al Señor.

Aproximadamente cuatrocientos años después del Gran Diluvio, Dios le aparecíó a un hombre nombrado Abram que vivió en el Medio Este en una ciudad llamada Ur. Allí Dios se le apareció. 

Dios le dijo, “Deja a tu país y tus parientes, y viaja a una tierra que yo te mostraré.

Allí yo haré una gran nación de ti, y yo te bendeciré, y hare crecer tu nombre; yo bendeciré aquéllos que te bendicen y maldiceré aquéllos que te maldicen: y a través de ti todas las familias de la tierra seran bendecidas.”

Así que Abram partió, como el Señor le había instruido, y entró en la tierra de Canaán.

“Puesto que la religión de Jehová consiste en el acto de depositar la fe en un Dios personal, Abraham tenía que aprender a confiar en él implicitamente. DIos cultiuvó la fe de Abraham de tres maneras: dándole grandes promesas,poniéndole a prueba cada vez mas, y concediéndole muchas apariicones divinas. Dice Guillermo Ross: Era preciso que Abraham conociera a Dios, pues ese conocimiento era la base de su fe.” [1]

Aunque Abraham se dio cuenta que lo que DIos le había prometido era humanamente irrealizable,igual “creyó a Jehová y le fue contado por justicia” dice la Biblia. Sin duda este es un gran versículo.

“La frase “creyó a Jehová” significa literalmente en hebreo “se apoyó sobre Jehová”. Era más que aceptar intelectualemnte la promesa; se refiere a confiar incondicionalmente  eb persona de Dios y en su promesa. Abraham se puso a si mismo y a su futuro en las manos de Dios. Esta es la clase de fe que salva. Gálatas 3:6-8 enseña que Dios nos acepta en virtud de nuestra fe sin considerar las obras como en el caso de Abraham.

Luego Dios le prometió una tierra que se extendería desde el Nilo hasta el Eufrates. Israel nunca ha ocupado toda la tierra que Dios le prometió y parece que la promesa se cumplirá cabalmente en el período del milenio. Sin embargo, los hebreos ocuparon Canaán en el tiempo de Josué y su nación llegó al apogeo en cuanto a extensión territorial en la época de David.

Canaán es la encrucijada entre tres continentes: Europa, Asiay África. Dios podría haber puesto a su pueblo en un lugar más protegido, pero eligió una tierra estratégica donde los israelitas pudieran ejercer mayor influencia en el mundo. Dios confirmó su promesa haciendo un pacto  solemne con Abraham. Se confirmó según las costumbres de aquella época (Jer. 34:17-20). Las partes pactantes se ponían cada una en un extremo de la res dividida y pasaban entre las piezas. Así expresaban que “si no cumplí mi parte del pacto, puedo ser aceptado en pedazos como este sacrificio”. Pero en este caso, sólo pasó Jehová, en forma de un horno humeante y una ntorcha pues su pacto era unilateral, una iniciativa divina, sólo El podría cumplirlo. Lo que correspondía a Abraham era meramente aceptar el pacto y seguir creyendo en Dios.

El cumplimiento del pacto no comenzaría hasta que los descendientes de Abraham hubieran estado radicados en tierra ajena 400 años. Allí sufrirían opresión y servidumbre, pero sus opresores serían juzgados y los hebreos saldrían con gran riqueza. Así preparó Dios a su pueblo para soportar los padecimientos antes de adueñarse de Canaán.”[2]

2. Lea los siguientes pasajes e identifique los obstáculos que Dios tiene que remover para realizar su plan de salvación.

12:17 Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram.”

Abraham mintió al faraon, haciendose pasar por el hermnao de su esposa Sara, que era muy hermosa, por miedo a que lo mataran para quitarle la mujer. El faraón se enamoró de la mujer de Abraham y se la quiso traer para su harén, pero DIos se enojó y castigó a Faraón con grandes plagas, debido a esto. Faraón tuvo que dejar tranquila a la mujer de Abraham y Abraham reconocer su pecado.

15:2Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?”

Eliezer: “(mi Dios es ayuda). Nombre de once personas en el Antiguo Testamento: Mayordomo y siervo de la casa de Abraham, a quien el patriarca pensaba que tendría que nombrar heredero antes del nacimiento de Ismael e Isaac (Gn 15.1–3; cf. 24.2). Más tarde fue comisionado para ir a Mesopotamia a buscarle esposa a Isaac (Gn 24).” [3]

A Abraham le entristecía no tener un hijo. Se preguntaba si acaso sería Eliezer su heredero, lo que no le convencia para nada. Según las costumbres de aquella época si uno no tenía hijos, la herencia podía recaer sobre un siervo fiel.

Pablo Hoff comenta acerca de “Tablas encontradas en Nuzu que datan alrededor del 1.500 a.J.C:, que contienen leyes que permitían que un hombre que no tenía hijos adoptara un siervo como hijo.  El siervo tendría plenos derechos de hijo, inclusive el de recibir la herencia, a cambio de cuidado constante y la sepultura apropiada de su amo a la hora de morir.”[4]

22:2 “Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.”

Dios le había prometido a Abraham que  su descendencia sería prospera como las estrellas  del cielo.  Un buen dia, lo pone a prueba a Abraham, pidiéndole su hijo en sacrificio. Abraham obedeció, creyendo que Dios era poderoso para cumplir su promesa. A último momento antes de sacrificar a su hijo, Dios lo detiene por medio de un ángel y provee un cordero para el sacrificio.

25:21Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.”

La mujer de Isaac era esteril, y Dios hizo un milagro, para que Rebeca pudiera parir y se cumpliera la promesa de la descendencia de Abraham.

27:41“Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob”

Jacob le robó la bendición a Esaú de la primogenitura, con la complicidad de su madre Rebeca.  Abraham, siendo ya mayor, fue engañado por Jacob, quien se disfrazó de su hermano Esaú, a fin de obtener la bendición del padre antes de morir; ya Esaú se la había vendido antes por un plato de lentejas.Jacob tuvo que huir para evitar que su hermano lo mate . Mas adelante en la historia, Jacob tuvo un encuentro con el Señor. Y luego cuando supo que su hermano venia, le salió al encuentro con grandes regalos, para calmar su enojo, pero Dios ya habia cambiado su corazón.Y se perdonaron.

“Cuando Isaac envejeció, y había perdido bastante su vista al punto de quedar casi ciego, envió a Esaú a los campos, diciéndole que cazara algo para una última comida antes de recibir su bendición. Rebeca escuchó, y le dijo a Jacob que degollara dos cabritos, y se los trajera a su padre, para que recibiera de él la bendición de su hermano. Jacob objetó que su padre, aunque estaba casi ciego, podría notar la sustitución sólo con tocarlo, ya que Esaú era bastante velludo, y él era lampiño. Rebeca le dijo que no se preocupara, y le colocó a modo de fundas las pieles de los cabritos sobre cuello y manos.

Jacob, así vestido, fue a la presencia de su padre clamando ser su hermano, entonces Isaac, sospechando de su voz, pidió que se acercara para palparlo. Una vez que se “aseguró” que era “Esaú”, le dio la bendición. Tan pronto como Jacob recibió dicha bendición y se marchó, Esaú llegó, cayendo en gran cólera por lo que había ocurrido. Isaac, quien ya se había dado cuenta del error, le dijo que lo único que podía darle era una bendición menor. Esaú, en cambio, juró que iba a matar a su hermano, una vez que su padre muriese.

Rebeca, su madre, dándose cuenta de antemano de las intenciones asesinas de Esaú, le llamó y lo hizo huir, enviándolo a su hermano, Labán, hasta que la furia de Esaú disminuyera. También, le aconsejó que buscara una esposa mientras viviera allí.

En el camino a Harán, experimentó una extraña visión, en la que sostenía una escalera que llegaba hasta el cielo, una visión que es comúnmente referida en las Escrituras como La Escalera de Jacob. Desde la cima de la escalera, escuchó la voz de Dios, que repetía muchas bendiciones hacia Jacob. Continuando su camino, llegó a Harán. Paró allí, y encontró a la hija más joven de su tío Laban, su prima Raquel. Después de que Jacob había vivido un mes con sus familiares, Laban le ofreció paga por la ayuda que le había dado. Jacob indicó que le serviría por siete años a cambio de la mano de Raquel en matrimonio, a lo cual Laban accedió.

Estos siete años le parecieron a Jacob “unos pocos días, por el amor que le tenía a ella”. Pero una vez que se completó el tiempo establecido, Laban le dio a su hija mayor, Lea, en su lugar. En la mañana, cuando Jacob descubrió el cambio, se quejó, a lo que Laban dijo que en su país era inaceptable dar en matrimonio a la hija menor antes que la hija mayor. Entonces ofreció a Jacob darle a Raquel también, aunque sólo si permanecía con Lea. Él cumplió con la luna de miel y trabajó otros siete años.

Una vez que se casó con ambas, “Jacob amó a Raquel y despreció a Lea”. Dios, viendo esto, hizo que Lea procreara muchos hijos. Ella le dio a luz a Rubén, Simeón, Leví, y a Judá antes de partir al desierto. Raquel, viendo que era incapaz de procrear un hijo, se puso celosa de su hermana, entonces pidió a Jacob que tuviera hijos con su criada, Bilha, para que ella pudiera tener un hijo a través de ella. Jacob hizo así, y Bilha le dio a luz a Dan y Neftalí. Así, Lea también entró en celos, y le pidió a Jacob que tuviera hijos también con su criada, Zilpa. Ella a su vez, le dio a Gad y Aser. Entonces, Lea volvió a ser fértil nuevamente, y le dio a luz a Isacar y Zabulón. También tuvo a la única hija de Jacob, Dina. Entonces Dios se acordó de Raquel y al fin, le dio un hijo, al que llamó José.

Para el tiempo en que nació José, Jacob deseaba volver a casa, pero Laban notó que Dios le había bendecido en gran manera mientras Jacob estuvo allí, por lo que le rogó que se quedara. Laban ofreció pagarle, entonces Jacob mencionó, como posible pago, parte del hato de ganado de Laban, el cual había aumentado grandemente. Laban accedió, e inmediatamente le dio todas las reses que Jacob había solicitado.

Conforme el tiempo pasaba, los hijos de Laban se dieron cuenta de que Jacob tomaba la mejor parte de sus rebaños, además de que la actitud amistosa de Laban hacia Jacob había cambiado. Entonces, Dios le advirtió a Jacob salir del pueblo, y después de una rápida consulta a sus esposas, el partió sin dar aviso a Laban. Antes de partir, Raquel robó los íconos de la casa de su padre.

Laban en gran ira, persiguió a Jacob durante siete días, pero la noche antes de que lo lograra alcanzar, Dios le habló en sueños y le dijo: “Debes tener cuidado de no hablar mal a Jacob” (Génesis 31:24).

El día que se encontraron, en el monte Gilead, Laban acusó a Jacob de escabullirse con sus hijas, como si fueran cautivos, y le cuestionó porque no le había avisado de su partida con anticipación. Le menciono a Jacob de que pudo herirlo, pero el mensaje de Dios la noche anterior lo detuvo de hacer esto. Finalmente preguntó por qué los íconos habían sido robados.

Jacob no sabía que Raquel había robado los iconos. Por tanto, le dijo a Laban que quienquiera que los haya robado debe ser muerto, a lo cual le solicitó permitirle buscar. Laban lo hizo así, mas cuando buscó en la tienda de Raquel, ella los escondió sentándose sobre ellos. Una vez que terminó su búsqueda, y vino sin nada, Jacob, molesto, lo reprendió por haberlos perseguido e insistir en revisar sus cosas, recordándole todo el tiempo que habían perdido mientras revisaban las tiendas. Ambos hicieron la paz, y Laban regresó a casa, y Jacob siguió su camino.

“Y Jacob siguió su camino, y los Ángeles de Dios lo encontraron”, quizás para felicitarlo por el 20 aniversario de la victoria del bien sobre el mal, debido a su fe en el Dios de Abraham. Debido a este encuentro Jacob llamó al lugar Majanaim, del hebreo מחניים, “el doble campo”. Aquí, previamente él había visto a los ángeles, de los cuales había soñado verlos “subiendo y bajando en la escalera cuyo inicio alcanza los cielos” (Génesis 28:12).”

Tan pronto se acercó a la Tierra Prometida, Jacob envió un mensaje a su hermano, Esaú. Sus sirvientes volvieron con la noticia de que Esaú estaba aproximándose, a encontrarse con Jacob con un ejército de 400 hombres. En gran agonía, Jacob se preparó para lo peor. Sintió que ahora debía encomendarse a Dios, a quien oró. Entonces, Jacob envió un magnífico presente a Esaú, “un regalo a mi señor Esaú, de tu sirviente Jacob”.

Jacob entonces llevó a su familia y sus rebaños a través de la montaña, y cruzó en dirección a Esaú, pasando la noche a solas con Dios. Así, mientras estaba en oración, un hombre misterioso se le apareció a Jacob y luchó con él hasta el amanecer, cuando el hombre pidió ser liberado. Jacob se negó, hasta tanto el hombre no lo bendijera. El hombre, después de preguntar por su nombre, lo bendijo, y le cambió su nombre por el de Israel (ישראל, del hebreo “uno que ha luchado con Dios”). Entonces, Jacob le preguntó al hombre por su nombre, pero él se negó a contestar. Después de esto, Jacob llamó al lugar Penei-Él (פני-אל, en hebreo “la cara de Dios”, diciendo: “He visto a Dios cara a cara, y he sobrevivido” (Génesis 32:30).

Después de la noche de lucha con el ángel, Jacob ve que Esaú se aproxima. Entonces sienta a sus esposas e hijos en orden, con su amada Raquel y su hijo José detrás de él (Génesis 33:3).

Esaú vino y lo encontró, pero su espíritu de venganza había sido apaciguado por el gran poder y riqueza que él había alcanzado. Aun así, Jacob se negó a viajar con Esaú o permitir que cualquier hombre de Esaú le acompañase. Entonces, Esaú siguió con toda su familia y pertenencias lejos hacia el sur de la Tierra Prometida. Jacob se estableció en Sucot por un tiempo. Mientras viajaba posteriormente a Efrata, camino de Belén, Raquel murió dando a luz a su segundo hijo, Benjamín, seis años después del nacimiento de José (Génesis 35:16-20).

42:1-2 “Viendo Jacob que en Egipto había alimentos, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando? Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no muramos.

«Dios había revelado a Abraham que su descendencia pasaría cuatro siglos en tierra ajena (Gen. 15:13-16). La paciencia de Dios esperaría hasta qué la maldad del amorreo llegara a su colmo antes de destruirlo y entregar a Canaán a los hebreos. Es evidente también la necesidad de que Israel fuera a Egipto. La alianza matrimonial de Judá con una cananea y su conducta vergonzosa descriptas en el capítulo 38, nos indican el peligro que había en Canaán de que los hebreos se corrompieran completamente y perdiesen su carácter especial. En Egipto los hebreos no serían tentados a casarse con mujeres egipcias ni a mezclarse con los egipcios pues estos despreciaban a los pueblos pastores (Gen. 46:34). Además, tan pronto como los cananeos se hubieran dado cuenta de los planes de los israelitas de establecerse permanentemente en Canaán y adueñarse de ella, los hubieran exterminado. Tal cosa no sucedería en Gosén. Allí, bajo la protección del poderoso Egipto, los hebreos podrían multiplicarse y desarrollarse hasta I llegar a ser una nación numerosa.

Dios usó a José como instrumento para llevar a cabo su I plan de trasladar su  pueblo  a Egipto. En toda la vida  de r José se destaca la providencia divina. La palabra providencia  deriva de una latina — providere: videre significa  “ver”  y pro, “antes”. De modo que quiere decir “ver por adelantado” o “prever”. Dios prevé, y con ello también prepara los pasos necesarios para realizar todo aquello que El prevé. El diccionario Larousse define la providencia como la “suprema sabiduría de Dios que dirige todas las cosas”. En ningún otro relato de la Biblia brilla más la providencia de Dios que en esta historia. El echa mano de los designios tergiversados de los hombres y los convierte en medios para efectuar su plan (Gen. 50:20). Dispone todas las cosas para, el bien de los que le aman  (Rom. 8:28).

En el cap. 37 vemos que el primer paso para situar a José en Egipto fue ser vendido como esclavo por sus hermanos envidiosos. Sus hermanos lo odiaban por varios motivos:

a) José comunicó a su padre lo mal que se hablaba de sus hermanos. A los diecisiete años fue enviado a sus hermanos para aprender a pastorear ovejas. La irreverencia y la baja moralidad de ellos lo escandalizaron. Los hijos mayores de Jacob habían cedido a ciertas prácticas paganas, un hecho que se ve en la conducta de Judá relatada en el capítulo 38. Parece que entre los hijos de Jacob sólo José mantuvo en alto las elevadas normas de la religión de Jehová. Si José hubiera participado en las conversaciones inmundas y la conducta mundana, lo habrían aceptado como uno de ellos.

b) Jacob lo amaba más que a sus otros hijos pues José nació en la vejez de Jacob y era el primogénito de su esposa predilecta, Raquel. Expresó abiertamente su  favoritismo regalándole a José una túnica de colores que le llegaba hasta los tobillos y de mangas hasta las palmas de las manos. Esta clase de vestimenta la llevaban los gobernantes, sacerdotes y otras personas de distinción que no tenían que trabajar manualmente. La túnica de los obreros y pastores no tenía mangas y apenas bajaba de la rodilla. Los hermanos se habrían preguntado entre sí: “¿No será que nuestro padre entregará la primogenitura a José haciéndolo nuestro jefe en el culto y en la guerra?” Así provocó Jacob la envidia de sus hijos mayores.

c) José contó ingenuamente los sueños que profetizaban que el resto de su familia se inclinaría ante él en la misma forma que la gente rendía homenaje a los reyes en aquel tiempo. Por regla general, no conviene contar tales revelaciones hasta que se vea de qué manera  Dios las llevará a cabo o hasta que Dios señale que deben contarse (ver Mat. 7:6). ¿Cuál fue el  propósito de Dios al darle  esos  sueños? Los sueños dieron a José la convicción de que Dios tenía algún alto propósito para su vida y más tarde los mismos lo sostendrían en sus largos años de prueba. Al enviar Jacob a José a obtener información respecto del bienestar de sus hermanos, les dio a éstos la oportunidad que esperaban. Pero se percibe que la mano de Dios lo guiaba aun en medio de las malas pasiones de sus hermanos. Se habían trasladado de Siquem hasta Dotan, situada unos 18 km. al norte. Dotan es un vocablo que significa “pozos gemelos” y existe hasta hoy en Dotan excelente abastecimiento de agua. La importancia del traslado de ellos reside en que Dotan estaba en la ruta de las caravanas que viajaban a Egipto. Rubén se interpuso con la intención de salvar a José de los planes asesinos de sus hermanos. En calidad de hijo mayor era responsable por la vida de José y parece haber tenido mayor consideración por su padre que los demás. Sin embargo por contemporizar con sus hermanos Rubén perdió la oportunidad de salvar a José. Los ismaelitas llegaron en el momento oportuno. De esta manera Dios obró usando a hombres malos para llevar a José a Egipto.

La manera en que los hermanos actuaron ilustra cómo la envidia y el odio pueden endurecer la conciencia humana. Pasaron por alto la angustia y los ruegos del joven (42:21), se sentaron tranquilamente a comer pan después de echar a José en la cisterna. Luego de venderlo se felicitaban a sí mismos sin duda por su misericordia y buen ojo para las negociaciones. Después de esto engañaron cruelmente a su padre anciano. Al presentar la túnica manchada de sangre, le dijeron insensiblemente: “Reconoce ahora si es la túnica de tu hijo”, como si José no fuera hermano de ellos. El hecho de que las Escrituras relaten con candor los detalles feos de los fundadores de las tribus de Israel es evidencia de su autenticidad e inspiración. Las leyendas de otros pueblos siempre atribuyen a sus fundadores características heroicas pero no reconocen en ellos faltas.

La congoja inconsolable del anciano padre no está a la altura de un hombre que había luchado con Dios y había prevalecido. Aunque no es malo expresar el pesar, pues aun Jesús lloró (Juan 11:35), el negarse a ser consolado revela una falta de sometimiento a la providencia de Dios. Parece que Jacob se olvidó de los sueños de José y no buscó el consuelo divino. Más bien, Jacob sintió la pérdida del único hijo.

Al pasar los años, sobrevino hambre a Canaan, la tierra de Jacob y su familia. Viendo Jacob que en Egipto había alimentos, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando? Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no muramos.

Fueron los hermanos de José a buscar alimentos a Egipto tal como su padre Jacob les había ordenado. “Al ver a los diez hombres de la familia de Jacob que llegaron a Egipto para comprar alimentos, José reconoció inmediatamente a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron a él. Por fin se cumplían los sueños de José. ¿Por qué los trató con severidad? Quería probarlos para ver si se habían arrepentido del crimen cometido hacía más de veinte años. ¿Habían transmitido su envidia a Benjamín? José sabía que una reunión sin comunión constituiría una burla. Si guardaban aun la envidia y el resentimiento, no podría disfrutar de su compaña ni ellos de la de él. En cambio hay ciertos aspectos del trato de José con sus hermanos que demuestran que estaba animado de profunda solicitud por ello. También los nombres que dio a sus hijos atestiguan que no guardaba enojo ni deseo de venganza en su corazón.

Los tres días en la cárcel hicieron comprender a los hermanos la suerte a que habían expuesto a José (42:21-22). El hecho de que José encarceló a Simeón en vez de Rubén, el primogénito, que se había opuesto a maltratar a José hacía veinte años, infundió en ellos la sensación de que los estaba alcanzando la justicia divina. Aumentó su temor cuando encontraron su dinero en las bolsas. Ahora llegaron a la conclusión de que Dios estaba arreglando cuentas con ellos. La oferta de Rubén de entregar a la muerte a sus dos hijos a cambio, parecería indicar un cambio de corazón, pero en realidad carecía de profundidad, pues Rubén sabía que Jacob no daría muerte a sus nietos. Sin embargo mostraron un cambio de actitud los diez hermanos al no resentirse por la preferencia que José mostró hacia Benjamín. El cambio de corazón se evidenció sin lugar a dudas cuando se encontró la copa en el saco de Benjamín. Todos los hermanos se ofrecieron como esclavos y se negaron a partir cuando José demandó de nuevo que sólo Benjamín se quedara como esclavo. Demostraron que estaban más preocupados por Benjamín que por sí mismos. La intercesión conmovedora de Judá, saturada de compasión y amor hacia su hermano y padre, convenció a José de que su arrepentimiento era verdadero y no pudo hacer otra cosa que revelarse a ellos. Los perdonó, aún los consoló diciéndoles que habla sido la mano de Dios la que lo envió a Egipto y no ellos. Dijo: “Dios me envió delante de vosotros para preservaros posteridad sobre la tierra y para daros vida por medio de gran liberación” (45:7).

José no solamente perdonó a sus hermanos, sino que proveyó ampliamente para satisfacer sus necesidades. Les mandó traer a sus familias y a Jacob a Egipto donde habitarían en la región mejor de aquel país. Dios obró en el corazón del Faraón a fin de que concediera gratuitamente a Jacob y a su familia la parte de Egipto denominada Gosén. Así demostró lu agradecimiento a José por haber salvado a Egipto del hambre. Gosén era la región nordeste del delta del Nilo, separada | geográficamente del resto de Egipto, pero a unos 20 Km. de la sede central de José, Tanis. Era un lugar rico e ideal para que los israelitas llevaran una vida separada de los egipcios. Podían allí vivir juntos, multiplicarse, conservar sus costumbres y hablar su propio idioma. También su trabajo como pastores quedaba protegido de la influencia egipcia, pues los egipcios menospreciaban a los pastores (46:34). Mucho tiempo atrás, Dios había revelado que su pueblo viviría en tierra ajena (15:13-16). Ahora estaba por cumplirse. José fue el instrumento escogido para trasladar a los israelitas a Egipto.

De aquí en adelante hasta el capítulo 49 Jacob es la persona que más sobresale y se nota que ya era un patriarca digno del nuevo nombre que se le había dado en Peniel. Había pasado por la escuela del padecimiento, incluyendo su huida de Esaú, sus dificultades con Labán, la muerte de su amada Raquel, la humillación de Dina y los muchos años de soledad durante los cuales hizo duelo por José. Casi no pudo creer la noticia de que José no había muerto y que era el gobernador de Egipto. Al ver los carros enviados por Faraón, el patriarca cobró ánimo. Dios le confirmó la visión en que le había indicado ir a Egipto. Así es que no fue a la tierra de los faraones como un refugiado, sino como jefe de una familia que según la promesa de Dios se convertiría en una nación. La escena del reencuentro del anciano padre con su noble hijo es conmovedora. Para Jacob era como recibir a un muerto resucitado. Para José, significaba el punto cumbre de la aprobación de Dios por lu fe y paciencia.

Luego José presentó una delegación de cinco de sus hermanos ante Faraón. Aunque éste había invitado a toda la familia a Egipto, José quería estar seguro de que no sería una decisión pasajera de Faraón. Era conveniente que los egipcios supieran también que Faraón estaba perfectamente de acuerdo con que se radicaran en Egipto.

La manera en que José presentó a su anciano padre a Faraón demuestra el profundo respeto que sentía por Jacob y que deseaba expresarle el honor más señalado. Lo presentó al rey egipcio como si presentara a un monarca. El rústico y anciano pastor demostró su fe y dignidad en esa ocasión.» [6]

3. ¿Por qué debemos imitar la fe de Abraham y confiar en Dios? 

Abraham

«(Ur, hoy desaparecida, actual Irak, ss. XIX- XVIII a.C. – cerca de Mamré?, actual Israel, s. XVIII a.C.) Patriarca hebreo. Según la narración bíblica, el padre de Abraham, Teraj, salió con su familia de Ur, en tierra de los caldeos, y llegó a Jarán. De allí, obedeciendo un mandato de Dios, Abraham marchó con su mujer, Sara, y con todo su séquito a Canaán, donde llevó una vida nómada. A raíz de una época de hambre se trasladó a Egipto, pero luego volvió y se estableció en la llanura de Mamré, cerca de Hebrón.

Dios realizó con él la Alianza, prometiéndole la tierra de Canaán para él y para sus descendientes, que serían tan numerosos “como el polvo de la tierra”. Su esposa Sara no había concebido hasta entonces, pero Abraham tuvo un hijo (Ismael) de Agar, esclava de Sara. Poco después le volvió a visitar Dios en Mamré y le prometió un hijo de la propia Sara. Ella se rió al oírlo, puesto que tenía ya noventa años, pero Dios cumplió su promesa y Abraham fue padre de Isaac. Tenía entonces cien años. Agar fue expulsada de la casa y marchó con su hijo Ismael al desierto, donde se instalaron.

El sacrificio de Isaac (óleo de Caravaggio)

Años después, Dios quiso probar la obediencia de Abraham y le mandó que le ofreciera en sacrificio a Isaac. El patriarca aceptó el mandato, pero en el último momento Dios le eximió de tan dura carga. Al morir Sara, Abraham compró un sepulcro en la cueva de Macpela, en Hebrón, y allí la sepultó. En esa misma tumba fue enterrado él cuando murió, a los 175 años de edad.

Abraham y su hijo, Isaac, así como el hijo de éste, Jacob, son tenidos por patriarcas. Jacob, que además recibió el nombre de Israel, tuvo doce hijos que llegaron a ser patriarcas de las tribus de Israel. Y, según la Biblia, esta familia creció y se convirtió en una gran nación. Es difícil valorar el trasfondo histórico de la historia de Abraham. Acaso vivió realmente, pero es posible también de una figura legendaria, conmemorada en las crónicas de su pueblo migratorio.

Abraham constituye una parte muy importante de la historia bíblica de la salvación y es considerado el padre del judaísmo. Tanto por parte de la religión judía como de la cristiana es considerado el depositario de la bendición para todos los pueblos. El judaísmo lo ha considerado siempre como un modelo de hombre justo y ha alabado su vida mediante numerosas tradiciones. En las épocas oscuras de la historia de Israel, los profetas hebraicos siempre intentaron devolver la confianza a su pueblo recordando a Abraham y su alianza con Dios: «Considerad la roca de que habéis sido cortados, la cantera de donde habéis sido extraídos. Mirad a Abraham, vuestro padre».

Pero Abraham no sólo es una figura importante en la religión judía, también lo es en las religiones cristiana e islámica: tanto Juan Bautista como Pablo se oponen a la creencia de que solamente los descendientes carnales de Abraham están llamados a la salvación en el día del Juicio Final. Según ellos, la promesa que hizo Dios a Abraham no se limita al pueblo judío, sino que contempla una filiación espiritual. En cuanto a la religión islámica, se la denomina «Millat Ibrahim», que significa «religión de Abraham», pues en el Islam se considera a Abraham como un precursor religioso del Profeta.» [7]

La palabra de Dios ademas nos enseña que Abraham es el padre de la fe de los creyentes, y podemos encontrar acerca de su fe en el libro de los Hebros, capitulo 11 vs. 8 al 19, en la lista de los héroes de la fe

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibi fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se averguenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. ”

Notas

[0] Pablo Hoff, Pentateuco, pp.49-50,edit. Vida

[1] Guillermo Ross,“Estudios en las Sagradas Escrituras”,vol. 1,El Pentateuco,1995,p.12,. citado por Pablo Hoff, Pentateuco, p.50,edit. Vida

[2] Pablo Hoff, Pentateuco, p.57,edit. Vida

[3] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

[4] Pablo Hoff, Pentateuco, p.56,edit. Vida

[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Jacob

[6] Pablo Hoff, Pentateuco, p.,edit. Vida

[7] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/abraham.htm

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