Parábola del sembrador

Parábola del sembrador

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Autor: Paulo Arieu

“Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga. “. (Mat.13:1-9 RVA 1960)

I. Introducción: ¿Que son las parábolas? (1)

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Evangelio según San Mateo – bosquejo breve

Evangelio según San Mateo – bosquejo breve

Mateo (San)

El libro de Mateo es uno de los tres evangelios denominados sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), que enfocan la vida de Jesús y sus hechos. Este libro se escribió, en primer lugar, para una mente hebrea, de ahí que se repita una y otra vez: “Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta…”, haciendo referencia a las Escrituras del Antiguo Testamento. Jesús aparece como el Mesías Salvador por medio del cual Dios cumplió las promesas hechas a su pueblo.

El autor: Aunque no se menciona en el libro, sin embargo desde los primeros padres de la Iglesia y en adelante ha sido aceptado como obra del apóstol Mateo (o Leví). Se menciona en las cuatro listas de los doce. La única otra vez que se habla de Él es con relación a su llamamiento. (Mt.9:9-13) (Mr.2:14-17) (Lc.5:27-32).

ENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO

Lo primero que resalta en este evangelio es el Reino de Dios. Se repite una y otra vez, hasta 54 referencias. Jesús aparece como el Rey que ha llegado para establecer su reino. De acuerdo a este hecho, haremos el siguiente bosquejo o división de Mateo.

 

1.- La genealogía del Rey. La genealogía de Mateo hace énfasis en los ascendientes de Jesús: David y Abraham. (Mt.1:1) “Jesucristo hijo de David, hijo de Abraham.” Esta afirmación vincula a Cristo con dos de los grandes pactos que Dios hizo, con David y con Abraham. Con David consistía en la promesa de un Rey que se sentaría en el trono de su reino para siempre. (2 S.7:8-13). El pacto de Dios con Abraham prometía que por él serían bendecidas todas las familias de la tierra. (Gn.12:3) con (Ga.3:8,16).

2.- La llegada del Rey. (1:1-2:23) Los profetas habían hablado de su venida. (Is.7:14) (Is.9:6) (Miq.5:2) Los magos preguntaron por “el rey de los judíos, que ha nacido” (Mt.2:2).

3.- Proclamación del Reino. También los profetas del A.T. predijeron que habría una voz que proclamaría la llegada del Rey y el Reino de Dios. Se trata de Juan el Bautista (Is.40:3) (Mal.3:1) con (Mt.3:1-3). Una vez anunciaba la venida del Rey, el Señor Jesús pasa de su vida privada y personal a su ministerio público. Comenzando con el bautismo y el recibimiento del Espíritu Santo; luego vino la tentación y la victoria por la palabra escrita. (Mt.3:14-4:25).

4.- Las leyes del Reino. Todos los reinos han de tener sus leyes y normas para que por ellas se rijan sus súbditos. El reino de los cielos no es ninguna excepción. En los capítulos 5,6 y 7, Jesús expone las leyes del reino, mejor conocidas como el Sermón del Monte. Jesús no vino a destruir la ley dada a Moisés, sino a cumplirla y a demostrar que no era definitiva, sino que Él tenía autoridad sobre ella. De ahí, que se repita hasta catorce veces: “Pero yo os digo” (5:22).

Cuando terminó el Señor de dar las instrucciones del reino, “la gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quién tiene autoridad, y no como los escribas.” (Mt.7:28,29). No cabe duda de que si el mundo hiciera suyos los principios del Sermón del Monte, el mundo no tendría problemas. Si logramos que estos principios se cumplan en nuestras vidas, todas nuestras relaciones personales cambiarán, nuestras heridas sociales sanarán, todas las disputas entre naciones se resolverán, y aún los problemas a nivel mundial encontrarán solución. Notemos una de las reglas que rigen en el reino de Dios:

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.” (Mt.7:12).

5.- El poder del Rey. (Mt.8,9) En estos capítulos se mencionan varios de los hechos milagrosos de Jesús, como son:

a) Sana a un leproso (8:1-4).

b) Sana al siervo del centurión (8:5-13).

c) Sana a la suegra de Pedro (8:14-17).

d) Calma la tempestad (8:23-27).

e) Libera a los endemoniados (8:28-34).

f) Sana a un paralítico (9:1-8).

g) Transforma la vida de un hombre (9:9-13).

h) Sana a la mujer de flujo de sangre (9:18-26).

i) Resucita a la hija de Jairo (9:18-26)

j) Sana a dos ciegos (9:27-31).

k) Libera a un mudo endemoniado (9:32-34).

6.- Los súbditos del Rey. (Mt.10:1-11:1). Todo reino tiene sus propios súbditos. Jesús buscó a hombres que le siguieran para prepararlos y enviarles después a continuar la obra de extender el reino de Dios. En el capítulo diez y hasta el principio del once, el Señor escoge a sus discípulos y les da unas instrucciones concretas para su misión.

7.- El Rey explica lo que es el Reino de los Cielos. (Mt.13:1-52). La expresión “reino de los cielos” se encuentra unas 35 veces en Mateo, y no aparece en ninguno de los otros tres evangelios. A través de las parábolas, Jesús da a conocer lo que es el reino de los cielos y a que se asemeja. El Señor comparó en Mt.13 el reino de los cielos a:§ El sembrador.

§ El trigo y la cizaña.

§ La semilla de mostaza.

§ La levadura en la masa.

§ El tesoro escondido.

§ La perla de gran precio.

§ La red.

8.- El rechazo del Rey. A pesar de las pruebas mostradas por Jesús, por medio del cumplimiento de las profecías y de la manifestación de su poder, muchos le rechazaron, y entre ellos los gobernantes y religiosos de su tiempo. “A los suyos vino, y los suyos nos le recibieron…” (Jn.1:11). Israel como nación no reconoció a su Mesías, aunque los primeros seguidores de Jesús fueron judíos. El Señor sabía esto, porque estaba escrito también, y se lo dijo a sus discípulos, aunque ellos no entendieron nada de esto al principio y quisieron impedir que sucediera (caso de Pedro). No habían comprendido que Él resucitaría y las glorias que vendrían después. (1 P.1:10-12).

Como Pastor de origen Judío por parte de ambos padres les bendigo, Bendiga usted que no nació Judío a los Judíos, hay una gran mentira del diablo, si aun usted confiesa que los Judíos mataron a Jesús. Si aun lo hace, entonces el no murió voluntariamente por sus pecados.

Notar los siguientes versículos, donde Jesús anuncia su muerte y resurrección. (Mt.16:21-2 8) (Mt.17:22,23) (Mt.20:17-19).

9.- El futuro del Reino. Después de entrar en Jerusalén y ser aclamado por las multitudes como rey, aunque su reinado no era semejante a los reinos del mundo, ni como muchos en Israel esperaran que fuere. Jesús iba a marchar lejos para luego volver y establecer su reino milenial y por la eternidad. Previno a sus súbditos, seguidores, discípulos, de estar preparados para ese día, por medio de las parábolas del Siervo fiel (Mt.24:44-51); las diez vírgenes (Mt.25:1-13); y la de los talentos (Mt.25:14-30).

10.- Muerte y resurrección del Rey. Así llegamos al momento culminante de la vida del Rey: Su muerte y su resurrección.

Jesus crucificado junto a los dos ladrones

Los judíos no le reconocieron como rey, y por ello le entregaron a la muerte, en medio de todo un espectáculo burlón hacia el pretendido reinado de Jesús:

Le vistieron de escarlata (27:28).

Le pusieron una corona de espinas (27:29).

Le pusieron un cetro (27:29).

Le pusieron un título sobre la cruz (27:37).

Jesus resucitado

Jesús resucitado

Pero al tercer día resucitó. La muerte no podía retenerle (Hch.2:24), demostrando su poder sobrehumano. (Hch.2:30-36) ¡Aleluya!. El Señor Jesús antes de ascender al cielo, comisionó a sus discípulos para que llevaran las buenas nuevas de salvación a todo el mundo, extendiendo su reino en esta tierra. Los discípulos salieron en la autoridad suprema del Señor Jesús. En la síntesis expuesta anteriormente, podemos ver un resumen y bosquejo de lo que es el evangelio de San Mateo, aunque hay muchas otras enseñanzas y de las que escogeremos algunas.

(Mt.16:13-20). La confesión de Pedro y sus interpretaciones.

En primer lugar, la pregunta que hace el Señor Jesús y su respuesta fue trascendental para Pedro y lo es también para nosotros mismos hoy en día. A Pedro le fue revelada por Dios la identidad de Jesús: “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” La misma revelación es para nosotros hoy, cuando damos un paso de fe a favor de Jesús. Pedro ya lo había dado. (Gá.1:15,16) (Ro.16:25,26) (Col.1:24-27) (1 Co.2:6-16).

Ahora bien, fijémonos en lo que Pedro dijo:

“Tu eres el Cristo” (El Mesías) – (1Jn.5:1).

“Tu eres el Hijo de Dios” – (1Jn.4:15).

La Biblia muestra que es por la confesión que hacemos del mismo Jesús, que somos de Dios. (Ro.10:9,10) (1 Co.12:3).

“Sobre esta roca”, la confesión por revelación de quién es Jesús, el Señor ha edificado y está edificando su Iglesia: “Bienaventurado eres Simón… porque no te reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”

También la Biblia muestra claramente que la intención de Jesús en este pasaje no era establecer el papado tal como se ha entendido a través de los siglos, ni que Pedro lo entendiera así, puesto que él mismo dice en su primera carta capítulo 2 y versículo 4 al 8: “Acercándoos a Él (Jesús), piedra viva.

“En los Hechos vemos que había tres apóstoles que eran columnas de la Iglesia: Pedro, Jacobo y Juan. No había un liderazgo en singular (Gá.2:9). El apóstol Pablo dice en (1 Co.3:11 ss.) que “no hay otro fundamento que Jesús.” En (Ef.2:20), dice: .”.. La principal piedra del ángulo, Jesucristo mismo.” Pedro tuvo que dar explicaciones en el Concilio de Jerusalén de lo que había acontecido en la casa de Cornelio. Y Pablo tuvo que reprenderlo públicamente porque se comportó hipócritamente, dando ello a entender que Pedro no tenía una autoridad al estilo del papado que vino unos siglos después. (Gá.2:11-16).

En cuanto a “las llaves del reino”, podemos ver y entender que Pedro tuvo un ministerio importante y que él fue el escogido para abrir las puertas del reino de Dios a los judíos, con su predicación en el día de Pentecostés, y también abrió el reino de los cielos a los gentiles en la casa de Cornelio, aunque la misión de llevar el evangelio a los gentiles le fue encomendada a Pablo principalmente, pero fue Pedro quién predicó por primera vez en ambas ocasiones.

En lo que se refiere a atar y desatar, es un mandato no sólo para Pedro, sino también para todos los discípulos, como lo vemos un poco más adelante (Mt.18:18); y siempre tiene que ver con una autoridad espiritual, para actuar en el mundo espiritual.

(Mt.23:1-36) Reprensión de Jesús a escribas y fariseos.

Algo que llama la atención también en este evangelio, es la dureza con que el Señor trata a los religiosos de su tiempo. Vemos que hay dos cosas que al Señor le gustan poco. Una es, decir y no hacer (23:3), y la otra es, anular la Palabra de Dios con la tradición de los hombres. Esto lo vemos mejor en (Mr.7:1-23).

Jesus resucitado

Jesús y la mujer samaritana

Fuente:

Instituto bíblico Casa de Israel

La parábola de la higuera esteril

La parábola de la higuera esteril

La advertencia especial que había de ser transmitida por la parábola de la higuera etéril (Lucas 13:6—9) se ve de modo claro por el contexto. Como se explicó en un capítulo anterior (cap. XIII de este Libro), el Señor no sólo corrigió la interpretación errónea que los judíos daban de ciertos acontecimientos que habían ocurrido en su nación, sino que les señaló la enseñanza moral que se podía derivar de ellos, que, a menos que hubiera un arrepentimiento de la nación antes de poco, todo el pueblo perecería.

Esta parábola ofrece, no una mera ejemplificación de esta predicación general de Cristo, sino que pone delante de nosotros lo que hay debajo de ella: Israel en su relación con Dios; la necesidad de arrepentimiento; el peligro de Israel; la naturaleza del arrepentimiento y lo urgente que era; la relación de Cristo con Israel; el Evangelio y el juicio final por impenitencia.

Por lo que se refiere a los detalles de esta parábola, hacemos notar que la higuera había sido plantada especialmente por el dueño en su viña, en una situación escogida. Esto, como sabemos, no era raro. Las higueras, así como las palmeras y los olivos, eran consideradas tan valiosas, que el cortarlas, si no rendían la más mínima cantidad de fruto, era juzgado popularmente como merecedor de la muerte por la mano de Dios (Baba K. 3i b). Los antiguos judíos dan interesantes detalles de este árbol y su cultivo. según Josefo, en localidades favorables, el fruto maduro colgaba del árbol durante diez meses del año (Guerras iii. 10. 8), siendo los dos meses sin fruto probablemente abril y mayo, antes que la primera de las tres cosechas hibiera madurado. Los primeros higos (Phaggim. Shebh. iv. 7) maduraban hacia fines de junio o algo antes. La segunda cosecha, que eran los que se secaban y exportaban, maduraba en agosto; la tercera, que eran pequeños y relativamente de poco valor, en septiembre, y con frecuencia colgaban todo el invierno de los árboles. Una especie (la Benoth Shuach) se dice que daba fruto que tardaba tres años en madurar (Shebh. y. 1). La higuera era considerada el árbol más fructífero de todos los árboles (Shebh. i. 3). Debido a sus repetidas cosechas, no estaba sometido a la ordenanza que mandaba que debía dejarse fruto en las ramas extremas para los pobres (Peah. i. 4).

La fertilización artificial de la higuera era conocida (Shebh. u. 5). La practica mencionada en la parábola, de cavar alrededor del árbol (wr) poner estiércol (‘rD), se menciona con frecuencia en los escritos rabínicos, y con los mismos nombres. Es curioso que Maimónides menciona que el límite máximo de tiempo que debe esperarse para que un árbol dé fruto en la tierra de Israel (Moreh Nebhukh. iii. 37) es de tres años. Finalnte, como se consideraba que sus raíces socavaban y deterioraban el suelo Baba B. 19 b), un árbol estéril tenía tres desventajas: no daba fruto; ocupaba un espacio valioso, que podía destinarse a otro árbol fecundo; y deterioraba el suelo sin necesidad. En consecuencia, aunque estaba prohibido destruir árboles que daban fruto (Deuteronomio 20:19; Baba K. 91 a; 92 b), por las razones antes citadas era un deber cortar un árbol «estéril» o «vacío» (llan seraq) (Kil. vi. 5).

Estos detalles nos permitirán entender más plenamente los diferentes particulares de la parábola. Alegóricamente, las higueras servían en el Antiguo Testamento como el emblema de la nación judía (Joel 1:7); —en el Talmud, no ya en el folklore de Israel—, y por ello, de sus líderes y personas piadosas (Ber. 57 a; Mikr. sobre Cántares 1:1). Así pues, la parábola puede ser traducida de esta manera: Dios llamó a Israel como nación, y la plantó en un lugar escogido: como una higuera en la viña de su propio Reinado. «Y vino a buscar fruto en ella», como tenía derecho a hacerlo, «y no lo halló». Era el tercer año que había buscado fruto inútilnente, por lo que se volvió al viñador —el Mesías, a cuyo cargo estaba la viña como su Rey— y le dijo: «Córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?» Es estéril, aunque está en una buena situación; como higuera debía dar frutos, y en este caso, de la mejor clase; llena el espacio que podría ocupar otro buen árbol; y además echa a perder el suelo. Y su esterilidad de tres años (según vimos) ha establecido de modo cierto que ya no vale esperar más. Entonces el Viñador divino, ller de compasión infinita, ruega, y con mucha mayor eficacia que Abraham o que Moisés podían haberlo hecho, por la higuera que El mismo había plantado y cuidado, para poderla eximir «este año también», «hasta que la haya cavado alrededor y estercolado», hasta que la trabaje un poco más que antes, incluso en su propia presencia y palabras, y poniendo en sus raices su sangre preciosisima.

«Y si da fruto» —aquí el texto se interrumpe bruscamente, como implicando que si lo da, entonces está bien, podrá conunuar—; «y si no, la cortarás después». La parábola no necesita ningún comentario más.2 Entre el hacha y el árbol no hay nada más que la intercesión del hortelano, que quiere hacer un último esfuerzo, y aun su petición, se aplica sólo durante un período de tiempo corto y definido, y en caso qie no dé resultado, entonces «córtala». Lo rápido y terrible que fue el resultado de la advertencia lo saben no sólo los estudiosos de la historia, sino todos los hombres, y en todas las edades. De lo legítimo que es aplicar parábola a todas las circunstancias de la nación, comunidad, familia, e – incluso a individuos, no es necesario hablar.

Nota:
Plumptre considera la higuera como el símbolo de un alma que hace una profesión que no produce fruto; la viña, como Israel. Para propósitos homiléticos, o para una aplicación práctica. esto es, naturalmente, apropiado, pero no lo es en estricta exégesis. Aparte de objeciones, esto sería introducir ideas cristianas modernas, que habrían sido totalmente inteligibles a los oyentes de Cristo.

 

Fuente:

La vida y los tiempos de Jesus el Mesias, Tomo II

Parábola del sembrador

Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga. “. (Mat.13:1-9 RVA 1960) (…)

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