El Principio Protestante de Sola Scriptura

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Lámpara es tu Palabra

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El Canon- Pautas

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Que Significa La Inspiracion Divina de Las Escrituras

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Serie La Biblia 16/17/18/19/20

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Serie La Biblia 11/12

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Serie La Biblia Parte 10

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conocer Su Palabra

Conocer Su Palabra

Escuchamos discursos en todas partes. Casi todas las personas utilizan argumento tras argumento para apoyar sus acciones, sus ideas, sus proyectos. A veces son convincentes, otras solo pareciera que desean convencer a los demás sin bases valederas.

En ocasiones la sociedad adopta un tema y habla de él durante semanas hasta llegar a saturar a los destinatarios del mismo. Esto lo vemos en legisladores, políticos, profesores, comerciantes, medios de comunicación.

Los cristianos también somos propensos a dar discursos. Muchas veces nuestras enseñanzas están revestidas de palabras importantes, buenos conceptos, ideas correctas, sentimientos bien encaminados… pero en ocasiones utilizamos poco la Palabra de Dios…

Los Salmos son un pedido continuo de los salmistas por conocer más y más acerca de su Dios…

“En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová…” (Salmos 18:30)
“Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad” (Salmos 33:4)
“No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad…” (Salmos 119:43)
También el Salmo 56:4 dice:

“En Dios alabaré su palabra, en Dios he confiado; no temeré…”
Y el Señor Jesucristo nos dejó la enseñanza perfecta de cómo debemos actuar frente a la vida, las tentaciones, los peligros… Nos dio la respuesta que debemos dar ante cualquier hecho que nos ocurra…

“El respondió y dijo: Escrito está… Jesús le dijo: Escrito está también… Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está…” (Mateo 4:4,7,10)
Pero, para poder decir con tanta convicción “escrito está” debemos necesariamente conocer lo que dice y dónde lo dice la Palabra de Dios. Y debe ser un conocimiento profundo de la Sagradas Escrituras para que por ella lleguemos a buen destino.

Jesús podía abrir los rollos antiguos sin dudar y leer aquello que quería comunicar a quienes lo escuchaban:

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito… Y enrollando el libro, lo dio al ministro y se sentó… y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros… y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca…” (Lucas 4:16-22)
Los primeros cristianos también conocían y aplicaban en sus enseñanzas toda la Escritura:

Felipe la conocía al hablarle al etíope…

“Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías… el pasaje de la Escritura que leía era este…” (Hechos 8:26-33)
Pablo la utilizaba…

“Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia” (Romanos 4:3)
Santiago la aplicaba…

“¿O pensáis que la Escritura dice en vano…?” (Santiago 4:5)
Pedro la enseñaba…

“… entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada…” (1 Pedro 1:20-21)
¿Conocemos nosotros lo suficiente de Dios a través de su Palabra como para enseñársela también a otros?

Recordemos: La única manera de saber lo que Dios quiere para nuestras vidas es escuchando Su Voz, dada hoy en día a través de Su Palabra…

TBS
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La Biblia y su interpretacion. Ed. Mundo Hispano

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Serie La Biblia Parte 5

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Serie La Biblia Parte 4

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La Palabra de Dios. Berkhof

EL SIGNIFICADO DE LA EXPRESIÓN “PALABRA DE DIOS” EN EL SENTIDO DE MEDIO
Difícilmente podría decirse que los católicos romanos consideran la Palabra de Dios como un medio de gracia. Según ellos estiman, la iglesia es el grande canal todo suficiente de gracia para los pecadores, y todos los demás medios están subordinados a ella. Y los dos medios más poderosos que Dios ha colocado a la disposición de la iglesia son la oración y los sacramentos. Sin embargo, las iglesias surgidas de la Reforma, tanto las luteranas como las Reformadas, hacen honor a la Palabra de Dios en concepto de medio, y hasta la consideran superior a los sacramentos. Es verdad que los antiguos teólogos Reformados, por ejemplo los profesores de Leyden (Synopsis), Mastricht, á Marck, Turretin y otros, y aun algunos de más reciente fecha, por ejemplo Dabney y Kuyper, no tratan por separado a la Biblia como un medio de gracia, pero esto se debe en gran parte al hecho de que ya habían discutido respecto a la Biblia en otras relaciones. Hablan con toda libertad de ella como un medio de gracia. Y cuando consideran la Palabra de Dios como medio de gracia no están pensando acerca del Logos, la Palabra personal, Juan 1: 1-14. Ni tampoco tienen en la mente alguna palabra de poder procedente de la boca de Jehová, Sal. 33: 6; Isa. 55 11 ; Rom. 4 : 17, o alguna palabra de revelación directa, por ejemplo, las que los profetas recibieron, Jer. 1 : 4; 2 : 1; Ez. 6: 1 ; Os. 1: 1. Se trata de la Palabra inspirada de Dios, la Palabra de la Escritura, a la cual consideran como medio de gracia. Y aun cuando hablan de ésta como medio de gracia, la contemplan desde un punto de vista especial. Las Escrituras inspiradas constituyen el principium cognoscendi, la fuente principal de todo nuestro conocimiento teológico; pero no es ese aspecto el que tenemos en la mente cuando hablamos de la Palabra de Dios como un medio de gracia. La Biblia no sólo es el principium cognoscendi de la teología, sino que es también el medio que emplea el Espíritu Santo para la extensión de la iglesia y para la edificación y nutrimento de los santos. Es por sobre todas las cosas la Palabra de la gracia de Dios, y por tanto, también es el más importante de todos los medios de gracia. Hablando en forma estricta, es la Palabra tal como se predica en el nombre de Dios y en virtud de una comisión divina, la que se considera como un medio de gracia en el sentido técnico de la palabra, juntamente con los sacramentos que se administran en el nombre de Dios. Como es natural, la Palabra de Dios también puede ser considerada como un medio de gracia en un sentido más general. Puede ser una verdadera bendición cuando llega al hombre en muchos sentidos adicionales :
Como se lee en el hogar, como se enseña en la escuela, o como se presenta en los folletos. Como medios de gracia oficiales, colocados a la disposición de la iglesia, tanto la Palabra como los sacramentos pueden ser administrados legítimamente por los oficiales de la iglesia debidamente calificados. Pero a diferencia de los sacramentos la Palabra puede también ser llevada al mundo por todos los creyentes, y opera en muchas maneras diferentes.
LA RELACIÓN DE LA PALABRA CON EL ESPÍRITU SANTO
Se ha desarrollado en el curso de la historia una opinión muy diferente respecto a la eficacia de la Palabra, y en consecuencia, en cuanto a la relación que hay entre la operación eficaz de la Palabra, y la obra del Espíritu Santo.
1. El nomismo en sus diferentes formas, por ejemplo, judaísmo, pelagianismo, arminianismo semipelagiano, neonomianismo y racionalismo, estima la influencia intelectual moral y estética de la Palabra como la única que se le puede atribuir. No cree en una operación sobrenatural del Espíritu Santo mediante la Palabra. La verdad revelada en la Palabra de Dios opera sólo mediante la persuasión moral. El nomismo en algunas de sus formas, por ejemplo, el pelagianismo y el racionalismo, ni siquiera siente la necesidad de una operación especial del Espíritu Santo en la obra de redención; pero en sus formas más moderadas, por ejemplo el
semipelagianismo, el arminianismo y el neonomianismo, considera la influencia moral de la Palabra insuficiente, en tal forma que necesita ser suplantada por la obra del Espíritu Santo.
2. El antinomianismo, por otra parte, no considera la Palabra externa necesaria para nada, y despliega un misticismo que todo lo espera de la Palabra interna o de la luz interior, o de la operación inmediata del Espíritu Santo. Su lema es, “la letra mata pero el Espíritu da vida”. La palabra externa pertenece al mundo natural, y es indigna del hombre verdaderamente espiritual y no puede producir resultados espirituales. Aunque los antinomianos de todas las clases revelan una tendencia a despreciar, sino es que a ignorar del todo, los medios de gracia, esta tendencia recibió su más clara expresión a manos de algunos de los anabaptistas.
3. En oposición a estos dos conceptos, los Reformadores mantuvieron que la Palabra sola no es suficiente para operar la fe y la conversión ; que el Espíritu Santo puede aunque no lo haga siempre, obrar sin la Palabra ; y que por tanto en la obra de redención la Palabra y el Espíritu operan juntamente. Aunque al principio hubo una pequeña diferencia sobre este punto entre los luteranos y los Reformados, los primeros acentuaron desde el principio el hecho de que el Espíritu Santo opera por medio de la Palabra como su instrumento (per verbum), en tanto que los últimos prefirieron decir que el Espíritu Santo opera acompañando a la Palabra (cum verbo).
Posteriormente los teólogos luteranos desarrollaron la verdadera doctrina’ luterana, a saber, que la Palabra de Dios contiene como un depósito divino el poder del Espíritu Santo para convertir, el cual ahora está relacionado inseparablemente con ella en tal forma que se encuentra presente aun cuando la Palabra no se use, o no se use legítimamente. Pero para explicar los resultados diferentes de la predicación de la Palabra en el caso de diferentes personas, tuvieron que recurrir, aunque en una forma muy suave, a la doctrina del libre albedrío del hombre. Los Reformados reconocieron, en verdad, la Palabra de Dios como siempre poderosa, como un sabor de vida para vida o como un sabor de muerte para muerte, pero sostuvieron que se hace eficaz para conducir hacia la fe y la conversión sólo cuando está acompañada de la operación del Espíritu Santo en el corazón de los pecadores. Rehusaron considerar esta eficacia como un poder impersonal que reside en la Palabra.
Fuente bibl.

Luis  Berkhof, Teologia sistematica,Ed. Tell

Serie La Biblia Parte 2

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Serie La Biblia Parte 1

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Esto te escribo … para que

Esto te escribo … para que

1 Tim 3:14, 15

Introducción.

A. Pablo había hablado en persona con Timoteo muchas veces, y esperaba verle otra vez pronto, pero fue necesario escribirle acerca de algunos asuntos de suma importancia.

B. ¿Qué nos enseña esto sobre la importancia de la palabra escrita de Dios?

I. La Palabra de Dios está escrita.

A. La ley de Moisés, el Antiguo Testamento.

1. Al dar su palabra a Israel por medio de Israel, “habló Dios todas estas palabras” (Ex. 20:1), comenzando con los Diez Mandamientos. Neh. 9:13, “Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos,  14  y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley”.

2. Pero la ley de Moisés estaba escrita. Dios no confiaba en que su palabra fuera recordada y repetida fielmente por Moisés, Josué, los jueces, los profetas y otros, sino que registró su palabra en forma escrita. Las Escrituras del Antiguo Testamento están compuestas de tres cosas: Luc. 24:44, “Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.  45  Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras”.

Ex. 24:4, “Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová … 7 Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo”; 34:27, “Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel.  28  Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos”; Exodo 32:15, “Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas.  16  Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas”; Deut. 31:26, Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios”.

Jn. 5:46, “Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.  47  Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?”

Jer. 36:1, “Aconteció en el cuarto año de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, que vino esta palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:  2  Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las naciones, desde el día que comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy.  3  Quizá oiga la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado”.

Oseas 8:12, “Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña”.

Habacuc 2:2, “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.  3  Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará

Mat. 22:29, “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios”; Luc. 16:31, “Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos”.

Luc. 18:31, “Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre”; Luc. 24:46, “y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47  y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”; Heb. 10:7, “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad,  Como en el rollo del libro está escrito de mí”;

Juan 2:22, “Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho”; 5:39, “9  Escudriñad (o, Examináis, LBLA) las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”; 20:8, “Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.  9  Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos”

Hech. 8:35, “Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús”; 17:11, “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”. 18:28, “porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo”.

B. El Nuevo Testamento (la ley o voluntad de Cristo) está escrito.

Lucas 1:1-4, “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,  2  tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,  3  me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo,  4  para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido”. Hech. 1:1, “En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,  2  hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido”. Juan 20:30, 31, “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.  31  Pero éstas se han escrito …”

Hech. 15:23, “y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud”.

Apoc. 1:19, “Escribe las cosas que has visto, y las que han de ser después de estas”; 2, 3, en estos dos capítulos, siete veces el Señor dice, “Escribe” a las siete iglesias de Asia; 14:13, “Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”.

III. ¿Con qué propósito fueron escritas las Escrituras?

A. ¿Por qué escribe Pablo estas cartas a Timoteo? 1 Tim. 3:14, “Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,  15  para que si tardo, sepas cómo debes conducirte (cómo debe conducirse uno LBLA) en la casa de Dios”.

1.En un sentido muy importante las cartas que Pablo escribió tomaron el lugar de la persona de Pablo entre los hermanos. No pudo estar todo el tiempo con Timoteo y los demás evangelistas y hermanos, pero podía estar con todos los hermanos de todo lugar y hasta el fin del mundo en sus escritos. “Esto te escribo … para que si tardo …” poco tiempo o mucho tiempo. El apóstol Pablo nunca ha llegado a nosotros. No sólo ha tardado en venir; él nunca vendrá. Sin embargo, tenemos al apóstol Pablo todos los días en medio de nosotros, pues él está en sus escritos. Si Pablo llegara a San Antonio, Texas, ¿qué tendríamos? Tendríamos el gusto de conocerle en persona, pero ¿cuál sería el verdadero valor de su visita? Su enseñanza, la misma enseñanza que tenemos y que estamos estudiando semana tras semana. Compárese Luc. 16:29, “A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos”. Esta es la gran ventaja y bendición de la página impresa. De esta manera, es posible ¡enseñar a muchas personas, en muchos lugares, por mucho tiempo!

2. Las dos cartas a Timoteo, la carta a Tito e, incluso, todos los libros del Nuevo Testamento nos dicen cómo debemos comportarnos en la casa de Dios, que es la iglesia. Estas instrucciones para Timoteo también son instrucciones para otros evangelistas, como también para todos los santos en todo lugar, hasta el fin del mundo.

3. Col. 4:16, “Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros”. ¿Por qué? Para que sepamos cómo debemos conducirnos en la casa de Dios.

4. 1 Tes. 5:27, “Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos”. La razón por la cual esta carta, y todas las otras cartas inspiradas, fueron escritas es muy obvia: son instrucciones, exhortaciones, amonestaciones, etc. que el hijo de Dios necesita para obedecer y servir a Dios para ser salvo.

5. 2 Tim. 3:16, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,  17  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

B. Juan 20:30, “estas (señales) están escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. Juan nos dice por qué él escribió este libro.

C. 1 Jn. 2:1, “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. También explica por qué escribió sus cartas. 1 Jn. 5:13, “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”.

IV. Toda cuestión o controversia debe resolverse por medio de la pregunta, “¿Qué dice la Escritura?”

Mat. 22:29, ““Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios”.

Mar. 12:10, “¿Ni aun esta escritura habéis leído:  La piedra que desecharon los edificadores  Ha venido a ser cabeza del ángulo”.

Luc. 10:26, “El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?”

Hech. 17:1-3, “llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos.  2  Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo {Aquí equivale a [sábado]} discutió con ellos,  3  declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo”.

Rom. 4:3, “Porque ¿qué dice la Escritura?”

Rom. 11:2, “¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura .. ?”

Gál. 4:30, “Mas ¿qué dice la Escritura?”

Por lo tanto, Pablo dice, 2 Tim. 1:13, “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.  14  Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros”. Esto significa que las Escrituras son el patrón que debemos seguir.

V. ¿Cómo sabemos que tenemos toda la palabra de Dios?

A. Las Escrituras del Antiguo Testamento que los judíos estudiaban en el primer siglo son las mismas que tenemos ahora. Jesús y los apóstoles estudiaban y citaban estas mismas Escrituras.

B. Además, los judíos del primer siglo rechazaron los libros apócrifos (libros que se incluyen en versiones de la Biblia aprobadas por la Iglesia Católica Romana).

C. En cuanto a los 27 libros del Nuevo Testamento, los apóstoles y otros discípulos del primer siglo tenían los dones del Espíritu Santo para escoger los escritos que se deberían incluir en las Escrituras del Nuevo Testamento.

1. Este proceso estaba bajo la dirección del Espíritu Santo: Juan 14:26, “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”; 16:13, “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”.

2. 1 Jn. 2:20, “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas”;                                  3. 1 Jn. 2:27, “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él”.

D. Dicen algunos, “Pero nosotros sólo tenemos versiones del idioma original”.

1. Jesús y los apóstoles citaban textos de una versión, la Septuaginta, la traducción griega de las Escrituras hebreas.

2. Además, existen actualmente muchos textos griegos muy antiguos de los libros del Nuevo Testamento. Hombres eruditos han traducido estos textos griegos a muchos idiomas de muchas naciones y aun a los dialectos de muchas tribus.

3. Tenemos versiones muy confiables. Las que no son confiables son las versiones que son completamente sectarias, tales como la Traducción del Nuevo Mundo del los testigos del Atalaya.

4. También es necesario que algunos profesan que sus escritos sectarios son inspirados; por ejemplo, el Libro de Mormón, etc.

E. La Iglesia Católica Romana afirma que la Biblia es un libro católico. Dicen que la Iglesia Católica nos ha dado la Biblia.

1. Si es así, ¿por qué a través de los siglos no han querido que la gente lea la Biblia?

2. Si es así, ¿por qué no se atreven a publicar la Biblia sin las notas de ellas que “explican” muchos textos?

3. Si es así, ¿por qué es tan ignorante de la Biblia la gente católica?

4. Si es así, ¿por qué no se puede leer en la Biblia acerca del gobierno, culto, doctrina y prácticas de la Iglesia Católica Romana? (P. ej., el papa, cardenales, arzobispos, la misa, el rosario, y docenas de otras cosas).

F. Otros dicen que la Biblia no está completa, porque leemos de “libros perdidos”.

1. 1 Cor. 5:9, en la primera carta a los corintios Pablo dice, “Os he escrito por carta …” Entonces, ¿no está perdida la primera carta que les escribió?

2. Col. 4:16, “Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros”. ¿No está perdida la carta a los laodicenses?

3. Para contestar estas preguntas, primero, recordemos lo que Jesús dijo a los apóstoles (Jn. 16:13), “él os guiará a toda la verdad”. Los apóstoles recibieron y predicaron toda la verdad, pero no tenemos escritos todos los sermones que ellos predicaron. Ellos podían predicar la verdad y podían escribir la verdad, y tenemos en los 27 libros del Nuevo Testamento toda la verdad, pero no tenemos en la Biblia todo sermón que predicaron, ni tampoco toda carta que escribieron.

Conclusión.

A. Dice Pablo, 3:14, “Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,  15  para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad”.

B. Si nos conducimos correctamente en la casa de Dios, seremos salvos. ¡Cómo debemos apreciar las Escrituras!

http://www.waynepartain.com/Sermones/s4518.html

La importancia de la Palabra de Dios

  • “Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; Dáme entendimiento conforme a tu palabra. Llegue mi oración delante de ti; Líbrame conforme a tu dicho. Mis labios rebosarán alabanza cuando me enseñes tus estatutos. Hablará mi lengua tus dichos, Porque todos tus mandamientos son justicia. Esté tu mano pronta para socorrerme, Porque tus mandamientos he escogido.” (Sal. 119:169-173)

Importancia

  • “En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.” (Sal. 18:30)
  • “Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad.” (Sal.33:4a)
  • “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos,Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.” (Sal. 33:6a)

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