Historia del Cristianismo en Lat. Am. – Pablo A. Deirós

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Protestantismo en America Latina

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El poder de la proclamación

Domingo 12 de Julio del 2009

El poder de la proclamación

Pastor Tony Hancock

Introducción

Durante mi niñez en el Perú, varios movimientos revolucionarios estremecieron el país – principales entre ellos Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Muchos de los
miembros de estos grupos eran jóvenes, incluso estudiantes, que habían sido inspirados por el sueño de transformar la sociedad peruana.

Sus maestros y líderes les habían enseñado que la manera de lograr un cambio radical era por medio de una convulsión económica y política catalizada por los esfuerzos desestabilizantes de estos dos grupos. Como resultado, se dedicaron a una serie de acciones “revolucionarias” que dejaron
grandes estragos en la sociedad y la economía peruanas.

A final de cuentas, no lograron realizar el cambio que habían deseado, a pesar de apagar múltiples veces las luces en Lima, matar a muchos civiles y convertir grandes partes del país en áreas bajo su propio control. Ellos identificaron, con buena razón, los problemas que asedian nuestros países: injusticia social, corrupción, opresión.

Sin embargo, no identificaron el poder más revolucionario del mundo. Este poder no se encuentra en una metralleta o una bomba, sino que se encuentra en un mensaje. Sin menospreciar la importancia de la política y la acción social, hoy declaro que el poder más revolucionario del mundo se encuentra en una proclamación – en un mensaje.

Este poder fue desencadenado por Jesús. Hoy leemos acerca de la llegada de este mensaje.

Lectura: Marcos 1:35-39

1:35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. 1:36 Y le buscó Simón, y los que con él estaban; 1:37 y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. 1:38 El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. 1:39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y
echaba fuera los demonios.

Hay una frase muy interesante en este pasaje. Jesús dice, después de decirles a sus discípulos que iban a ir a otros pueblos para predicar, “para esto he venido”. Jesús declara que su misión, su propósito al venir a la tierra, es establecer el reino de Dios mediante la proclamación de las buenas nuevas.

Quizás dirás: Pero yo pensaba que Jesús había venido a la tierra para morir en la cruz para salvarnos. Es verdad; ésta es parte de su misión. Las buenas nuevas que se predican sólo son buenas porque abarcan la victoria que Cristo ganó con su muerte en la cruz. Sin embargo, la muerte de Cristo en la cruz tiene que ser conocida para tener su efecto salvador. El momento decisivo en
el establecimiento del reino de Dios sucede cuando la persona escucha las noticias de que Dios está dispuesto a salvarlo, si se arrepiente y confía en Jesús.

Esto sólo sucede mediante la proclamación. Es por esto que el enemigo trata con todas sus fuerzas de lograr que la Iglesia se calle. En algunas partes usa la persecución y la presión política. En otras partes trata de lograr que la Iglesia se sienta tan cómoda que se enfoque en sí misma y deje de proclamar
el mensaje de salvación.

Si queremos evitar ese error, tenemos que unirnos a Cristo en su misión de transformación. Observemos el modelo que El nos da. En primer lugar, vemos que

I. La oración impulsa nuestra proclamación

Marcos nos relata que, “muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó… y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar”. Antes de hacer cualquier otra cosa, Jesús pasó tiempo en la oración. Esto marca muchos momentos críticos en la vida de Jesús. El también oró antes de escoger a sus doce discípulos. Oró antes de alimentar a los cinco mil. Oró antes de ser entregado a la muerte.

Cristo, siendo el Hijo de Dios y el único hombre perfecto, sintió la necesidad de orar. El encontraba fuerza y dirección en la oración. Si El no hubiera mantenido la comunicación con su Padre, habría sido fácil desanimarse ante la respuesta superficial de la gente. Ellos mostraron que sólo estaban
interesados en la sanidad física, pero que no prestaban mucha atención al mensaje de salvación que Jesús les traía.

Es muy fácil desanimarnos cuando vemos las formas en que la gente responde a nuestra proclamación. Vemos personas que quieren que les ayudemos, pero no están interesados en experimentar la vida que Dios quiere darles. Nos podemos desanimar y pensar que no estamos logrando nada.

Para no dar lugar al desánimo, Jesús se puso a orar. Nosotros tenemos que hacer lo mismo también. Sólo vamos a encontrar fuerza para proclamar la Palabra y perspectiva para perseverar por medio de la oración. Si nos falta poder espiritual, es porque nos falta la oración.

Juan Bunyan, el autor de “El Progreso del Peregrino”, comentó: “El que huye de Dios en la mañana difícilmente lo encontrará durante el resto del día”. ¿Cuántos de nosotros huimos de Dios en la mañana? ¿Cuántos de nosotros nos levantamos pensando solamente en el trabajo, en alistar a los chiquillos, en las preocupaciones del día?

Sólo vas a poder encontrar victoria en tu diario caminar y serle útil a Dios en la proclamación si pasas tiempo en su presencia, empezando el día. ¿Estás dispuesto a pagar ese precio? Sólo así vas a poder cumplir tu misión. Es que

II. Nuestra misión se cumple en la proclamación

Ya lo hemos mencionado: Cristo está consciente de que su venida a la tierra tiene como propósito llamar a las personas a la fe mediante la proclamación de las buenas nuevas. El no se deja distraer por su aparente popularidad en Capernaúm. Todo el mundo lo está buscando, pero El se va a otro lado para continuar su ministerio.

A nosotros se nos ha encomendado la misma misión que Jesús. El dice en Juan 20:21: “Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes”. Nosotros hemos sido enviados por Jesús para continuar su misión de llamar a las personas a unirse al reino de Dios mediante la fe en su Hijo.

Imagina cómo sería ir al trabajo todos los días sin saber en qué clase de empresa trabajas. Llegas al trabajo, encuentras algunos compañeros allí, pero nadie sabe lo que deben de estar haciendo. De repente, alguien se da cuenta de que hay algunas palas y  picos cerca, así que algunos deciden que debe ser una empresa de construcción. Otros, sin embargo, creen que es más bien una
empresa de demolición. Nadie se puede poner de acuerdo. ¿Qué van a lograr? ¡Nada!

Es ridículo, pero me temo que la situación en la iglesia muchas veces es similar. Se nos ha olvidado por qué nos ha llamado Dios a pertenecer a su pueblo. Se nos ha olvidado nuestra misión.
Algunos vienen a calentar banca una vez a la semana por tradición. Otros vienen porque les gusta ver a sus amigos.

Aunque son importantes las demás cosas que hacemos en la Iglesia – adorar, tener compañerismo con nuestros hermanos, aprender de la Palabra – jamás se nos debe de olvidar nuestra misión principal, la de proclamar la Palabra de Dios a otros. Esta es nuestra misión. ¿Por qué? Porque

III. El reino de Dios se extiende mediante la proclamación

Jesús empezó a recorrer todas las sinagogas – los lugares de reunión – de aquella región, predicando y expulsando demonios.
Hace algunas semanas vimos un ejemplo de la expulsión de un demonio. ¿Por qué se habrán manifestado tantos demonios durante el ministerio de Jesús?

La razón es ésta: los demonios se manifiestan frente al ministerio de Jesús porque saben que El ha venido para invadir y conquistar su territorio. Sin embargo, Jesús demuestra su autoridad echándolos fuera. De esta manera, el reino de Dios se establece, desplazando el reino del enemigo.

Cuando Jesús se fue al cielo, la misión no se acabó. El reino de Dios se sigue estableciendo mediante la proclamación de las buenas nuevas. Las vidas son transformadas. Las almas son liberadas. Las familias son redimidas y las ciudades cambiadas. Poco a poco, el reino se extiende.

Quizás a nosotros no nos toque enfrentarnos con demonios, como lo hizo Jesús, o quizás sí. En nuestra proclamación del mensaje, enfrentaremos oposición diabólica, pero también experimentaremos la victoria divina. Es por esto que tenemos que estar preparados. La vida cristiana no es para los flojos. En el poder de Cristo, mediante la oración y la fe, podemos ser victoriosos.

Conclusión

¿Qué estás haciendo para impulsar la extensión del reino de Dios aquí donde estás? Algunos de ustedes salen a visitar. Otros les hablan a sus compañeros de trabajo acerca del Señor. Otros son guerreros de oración. Gracias a Dios por los que han llegado a esta congregación mediante el testimonio de sus miembros.

Sin embargo, la misión no se ha acabado. Queda mucho por hacer. Quiero invitarte en esta mañana a hacer un compromiso. Si tú quieres comprometerte con Dios en ser fiel en la oración y participar en su misión de proclamar la Palabra a tus vecinos,parientes y compañeros de trabajo, te invito a tomar esa decisión en esta mañana. Ven para que oremos juntos.

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– ¡Visita la página web del Pastor Tony Hancock!
http://www.pastortony.net

¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico (XXXIV)

¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico (XXXIV)

David Stoll, ¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico

 

←  nódulo 2002 • capítulo 4 • páginas 89-92  →

El movimiento misionero evangélico

«Una de las primeras cosas que se aprenden en el trabajo misionero es que cuando arrojas tu pan al agua, éste regresa a ti en forma de solicitudes de dinero. Muchas veces, las cartas llegan a casa antes de tu retorno… La mayoría de gente a la que yo ministro alrededor del mundo sigue en contacto a través de una carta solicitando dinero.» 
—Monte Wilson{1}

El sur de California podría parecer un centro poco probable para la salvación del mundo. Sin embargo, esta Babilonia de los últimos tiempos fue la casa central de un mayor número de misiones cristianas que cualquier otra parte del globo.{2}Mucho antes de que el sur de California se convirtiera en una metrópoli, su clima primaveral atrajo a los buscadores de salvación, así como de buena salud y fortuna. Entre los hombres que se enriquecían en los auges y quiebras de la zona, algunos se hallaban preocupados por el pronto retorno del Señor. Dos de ellos, los fundadores del Union Oil Company, Lyman y Milton Stewart auspiciaron los librosThe Fundamentals, los mismos que, a principios del siglo veinte, dieron su nombre al fundamentalismo.{3} Lyman era también un colaborador financiero del Instituto Bíblico de Los Angeles. Por su Iglesia de la Puerta Abierta, cerca de la Biblioteca Pública de Los Angeles, pasaron los fundadores de dos grupos, los Traductores Wycliffe de la Biblia, y La Misión Nuevas Tribus, cuyos nueve mil misioneros han trabajado en más de 1.100 idiomas alrededor del mundo.

El sur de California les brindó a muchos la oportunidad de empezar nuevas formas de organizaciones religiosas. Al ser la capital de la industria cinematográfica, dio a los evangelistas nuevas técnicas para [90] atraer al público. A través de la radio o de películas, podían atraer a contribuyentes de todo el país. Debido a que millones de inmigrantes llegaban al sur de California, aquellos que tenían el hábito de ir a la iglesia ya no se sentían obligados a asistir a la misma denominación a la que asistía su familia en su lugar natal. Esto permitió a los pastores ansiosos de publicidad atraer a grandes congregaciones a su alrededor, creando las llamadas «super iglesias».

El sur de California no era un lugar especialmente piadoso. Un estudio de 1984 demostró que, en una mañana de domingo, dos de cada tres personas en el Condado de Orange preferían estar en otro lugar que no sea el templo. La asistencia al culto estaba por debajo el promedio nacional.{4} Pero aquellos que sí iban a la iglesia mantenían al sur de California como un semillero de experimentación religiosa, y su entusiasmo se encaminaba hacia muchas direcciones.

Una de ellas era idear nuevas estrategias para evangelizar al planeta. Esta fue la principal actividad de la Escuela Fuller de Misión Mundial, el Centro de Investigaciones Avanzadas de Misiones, de Visión Mundial, y el Centro Estadounidense para Misión Mundial, las cuales convirtieron al sur de California en la capital de la investigación misionera evangélica. Otra pasión era la lucha en contra del comunismo. Demagogos que se remontaban a la era de McCarthy, como el Dr. Fred Schwarz de la Cruzada Cristiana Anticomunista; contrabandistas de Biblias como el refugiado rumano Richard Wurmbrand; incluso una organización llamada Ministerios de Alto Riesgo («High Adventure Ministries»), que dirigía una estación de radio para el Mayor Saad Haddad, un líder cristiano en la guerra civil de Líbano.

Durante los años setenta, el mundo al que los evangélicos de California querían salvar comenzó a dirigirse hacia ellos. Millones de inmigrantes extranjeros que hablaban más de cien idiomas inundaron la región.{5} Muchos eran refugiados de las guerras asiáticas y centroamericanas dirigidas por dos políticos de California que contaron con el voto de muchos evangélicos para entrar en la Casa Blanca, Richard Nixon y Ronald Reagan. Pero la inmigración masiva únicamente parecía intensificar la determinación de evangelizar a todos [91] los pueblos y naciones. Fascinados por la llegada del año 2000, los evangélicos estaban determinados a acercarse a cada persona sobre la tierra con el ofrecimiento de la salvación. Desde sus iglesias, escuelas bíblicas y agencias misioneras, se estaban alistando para una evangelización sin precedentes, el de explicar la salvación en cada calle, comunidad y banda de radio del mundo.

La mayoría de hombres y mujeres que salían al extranjero eran especialistas –pilotos, sembradores de iglesias, lingüistas, profesores, radiodifusores. Traducían la Biblia, producían discos, cintas y programas de televisión en el idioma nativo, fundaban institutos bíblicos y estaciones de radio, administraban cursos por correspondencia, organizaban innumerables conferencias mundiales y trataban de saturar a países enteros con su mensaje. Existían misiones médicas, misiones para las universidades, incluso barcos cargados con cientos de jóvenes misioneros arando en los mares –el Doulos y Logos de la Operación Movilización, el AnastasiaGood Samaritan de la Juventud con una Misión. En montañas y selvas remotas, empresas aéreas como Alas de Socorro (Missionary Aviation Fellowship) mantenía líneas de abastecimiento, evacuaba a pacientes médicos y proporcionaba ayuda en los desastres. Apoyándolos se encontraban las organizaciones de ayuda y desarrollo –World Vision (Visión Mundial), World Relief (Auxilio Mundial), World Concern (Preocupación Mundial), World Neighbors (Vecinos Mundiales).{6}

Esto no era únicamente un esfuerzo norteamericano. También se obtenían fondos y voluntarios de Europa Occidental y del Tercer Mundo. Pero más de la mitad de los misioneros evangélicos del mundo venían de los templos de una próspera república, la cual iba a la cabeza del mundo en riqueza, poder, exportación de armas y de religión. Sin embargo, en medio de la arrogancia de esta nueva Roma, algunos evangélicos formulaban preguntas profundas sobre sus misiones. A pesar de la obsesión con los números y las tasas de crecimiento, los desacuerdos estaban en el aire.

En efecto, este capítulo examina los debates evangélicos sobre el trabajo misionero, empezando con un encuentro en 1974 conocido como el Congreso de Lausana. Proclamado como el amanecer de una nueva [92] era en misiones, Lausana agudizó las diferencias entre los neo-evangélicos y los fundamentalistas. Mientras que algunos de los primeros trataban de «contextualizar» el evangelio en términos locales, los últimos continuaban insistiendo en una sola interpretación correcta. Basándose en ese mismo movimiento de contextualización, los disidentes evangélicos criticaron al papel misionero en América Latina. A medida que las agencias norteamericanas más exitosas crecían hasta convertirse en «multinacionales misioneras», los críticos las acusaban de colocar a las iglesias latinoamericanas en un nuevo sistema de dependencia.

Notas

{1} Fishers and Builders (Tallahassee, Florida), noviembre de 1986.

{2} Stafford 1984: 16.

{3} Sandeen 1970: 188-191.

{4} Santa Ana Register, 24 de diciembre de 1984.

{5} Don Bjork, «Foreign Missions: Next Door and Down the Street», Christianity Today, 12 de julio de 1985, pp. 17-21.

{6} Johnstone 1982: 40-7.

¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico (XXXIII)

¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico (XXXIII)

David Stoll, ¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico

 

←  nódulo 2002 • capítulo 3 • páginas 86-88  →

La derecha religiosa y la misión mundial

Después de la Guerra de Vietnam y de los escándalos de Watergate, las misiones evangélicas comenzaron a distanciarse de la política exterior de Washington, por lo menos retóricamente. Algo similar había ocurrido hacia el fin de una era anterior de intervención militar, durante las décadas de 1920 y 1930, cuando los misioneros evangélicos criticaron a la diplomacia del «palo grande» en México y en el Caribe.{64} Durante los años setenta, incluso los conservadores reconocían que los misioneros no deberían envolver a la Biblia en la bandera norteamericana. Pero en la derecha religiosa, la lógica milenarista continuó [87] produciendo identificaciones entusiastas entre evangelizar al mundo y defender a los Estados Unidos.

Dichos pensadores razonaban que si Cristo no regresaría hasta que sus seguidores hubieran completado la Gran Comisión, difícilmente sería accidental que tan alto porcentaje de los cristianos del mundo vivan en los Estados Unidos. ¿No es verdad que el 70% de los cristianos preparados en el mundo y el 80% de sus recursos cristianos vienen de los Estados Unidos? ¿No ocurre lo mismo con el 90% de todo el dinero gastado en la evangelización del mundo?{65} Por tanto, seguramente los Estados Unidos cumplen un papel especial en el plan de Dios. A pesar de que no era el único país con el deber de completar la Gran Comisión, a quién más se ha entregado, es de quien más se necesita. Si los Estados Unidos habían sido bendecidos más que todas las otras naciones juntas, entonces era su deber soportar el llevar a cabo una gran parte de la tarea.

No obstante, se estaban realizando esfuerzos activos para detener la evangelización del mundo. ¿No se cerraba puerta tras puerta? Debido a que los Estados Unidos eran la oficina central de la misión mundial, numerosos evangélicos creían que debía ser un blanco especial para el demonio. Satanás sabía que tenía que destruir a los Estados Unidos como un bastión de santidad, como una nación misionera, antes de que se desate la destrucción a lo largo del mundo.{66} La maquinaria militar estadounidense era el instrumento de Dios para defender la paz y permitir que se conozca su mensaje de salvación.{67} Por consiguiente, los adversarios de Washington alrededor del mundo continuaban siendo los adversarios de Dios, y la evangelización del mundo dependía del poder estadounidense.

No todos los evangélicos norteamericanos estaban gobernados por esta lógica. A través de las páginas de Christianity Today, los intelectuales neo-evangélicos se lanzaron en su contra. Aún Billy Graham, el proponente más conocido del pensamiento de Biblia y bandera en décadas anteriores, la repudiaba. La derecha religiosa tampoco era la fuerza dominante en las misiones extranjeras. Pero con la teología del dominio, un poderoso sector reaccionario estaba reviviendo identificaciones entre Dios y los Estados Unidos. En las iglesias, el pensamiento chauvinista todavía tenía una enorme atracción. Como resultado, cuando estalló la [88] revolución cerca de casa, en América Central, pocos líderes evangélicos vieron la necesidad de defender su trabajo misionero de la política extranjera de los Estados Unidos.

Notas

{64} Townsend 1940 y Stam 1981.

{65} Bill Bright citado por Ron Boehme, director de YWAM-Washington, «Why is God Being Merciful to America?», cassette, 1986, Severna Park, Maryland: Maranatha Tape Ministry.

{66} Coronel Doner de Christian Voice, entrevistado en Christian Life, octubre de 1984, pp. 36-42.

{67} Jerry Falwell, citado en Conway y Siegelman 1984: 247.

¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico (XXXII)

¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico (XXXII)

David Stoll, ¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico

←  nódulo 2002 • capítulo 3 • páginas 83-86  →

Teología del dominio

Cuando los entusiastas hablaban acerca del dominio cristiano sobre la tierra, tendían a ser vagos al señalar si esto ocurriría antes o después del regreso de Cristo. La cronología precisa era un tema sobre el que la mayoría de los evangélicos preferían no discutir. Pero gran parte de la urgencia del fundamentalismo se debía a la inminencia del juicio final. Aquellos que hablaban a favor de la restauración de la iglesia, de la reconstrucción de los Estados Unidos sobre los fundamentos bíblicos, y de tomar el dominio sobre la tierra, invitaban a la controversia. Contradecían un dogma central del premilenarismo, según el cual un mundo sumido en el pecado solo podía ser rescatado por el retorno físico de Cristo.

En el congreso de 1986 de la Coalición para el Avivamiento, una amalgama de restauracionistas y reconstruccionistas, se proponían galvanizar a la iglesia para tomar el control de la sociedad. Los organizadores pensaban que no tenía sentido discutir sobre las cronologías milenarias. Esta era una actitud típica de evangélicos buscando la unidad, y los quinientos activistas no parecían estar muy interesados en sus diferencias al respecto. No obstante, mientras la mayoría tenía una formación premilenarista y se reportaba a grupos premilenaristas, algunos parecían neófitos recientes del postmilenarismo. Este es un cuadro muy diferente del final de los tiempos: Cristo regresaría a la tierra no en una terrible época de tribulación anterior al milenio, como lo ha señalado la tendencia premilenial, sino únicamente después de que sus confiados y victoriosos fieles hayan construido el reino de los mil años.

Otros participantes en la Coalición para el Avivamiento apoyaban a una nueva y politizada versión de lo que se llama el «amileniarismo». En el debate pre y postmilenial, ésta es una posición intermedia, la que generalmente ha descrito al Reino de Dios sobre la tierra más bien en términos espirituales: se dice que el Reino ya ha llegado, por ejemplo, en la forma de una iglesia victoriosa. En ese momento, sin embargo, los activistas de la derecha religiosa estaban dando al amileniarismo un [84] nuevo giro militante. Concluían que, como sirvientes de un Cristo presente en forma espiritual, co-gobernarían con Él sobre la Tierra.{55}

Distinciones como ésta pueden ser difíciles de entender, pero representan las teologías del poder de la derecha religiosa. Si los premilenaristas derivan su energía de la visión de una catástrofe inminente, los postmilenaristas y amilenaristas se inspiran en la idea de la construcción del Reino. Cada visión sitúa a los creyentes en el campo de batalla, entre el bien y el mal. A pesar de que los dos se contradicen entre sí, la derecha religiosa estaba tan envuelta en su poder emocional que combinaba sus imágenes del apocalipsis y del triunfo en nuevas formas dramáticas.

Sin importar que los activistas fueren pre-, post- o amileniales, esperaban tomar el poder. Según una nueva escatología conocida como la teología del dominio o del Reino, se estaban alejando del concepto tradicional de que Cristo regresaría hacia un remanente de cristianos asediados. Ahora, más evangélicos afirmaban que Cristo regresaría a un mundo ocupado y redimido antes de su llegada. La Gran Comisión se cumpliría únicamente cuando el Evangelio gobernara sobre todos los reinos del mundo y la mayoría de los habitantes aceptara a Cristo.

En todo el mundo, los pensadores del dominio creían que los cristianos tomarían el poder.{56} Las naciones que caían en deuda y en corrupción serían reconstruidas de acuerdo a patrones cristianos. Sus gobernantes mirarían a la Palabra de Dios como a una guía para asuntos económicos y exteriores. Los hombres de negocios serían honorables. Las ganancias mal obtenidas pasarían a manos de los cristianos, quienes las utilizarían para ayudar a los necesitados. Los periodistas cristianos finalmente dirían al mundo la verdad sobre todo. En América Latina, el derramamiento de sangre terminaría, y Cuba quedaría libre de la tiranía.{57}

Cuando los militantes de la derecha religiosa se alejaban del premilenarismo, a menudo trataban de disfrazar lo que estaban haciendo. No obstante, estaban empezando a criticar al premilenarismo como una «escatología de la derrota».{58}Algunos afirmaban que el error clave era la doctrina del «arrebatamiento». Esta es la creencia fundamentalista que, [85] en un momento estratégico, justo antes de la «gran tribulación» que precede al regreso de Cristo, los creyentes serían arrebatados «hacia el encuentro del Señor en los aires» (Tesalonicenses 4: 16-17). De acuerdo a la versión más popular del arrebatamiento, los cristianos verdaderos se salvarían, por consiguiente, del dolor y terror experimentados por el resto de la humanidad al fin del mundo.

Para un creciente número de militantes de la derecha religiosa, dicha creencia era demasiado conveniente. «La teología del arrebatamiento está enlazada con el escapismo», dijo Dennis Peacock a una asamblea en 1985. «Deja a la tierra al mejor postor, que es Satanás… El Padrenuestro… dice ‘vénganos Señor tu Reino.’ Hemos estado esperando que el Reino venga a salvarnos como una nave espacial, pero no lo va a hacer… Queremos que Dios resuelva nuestros problemas, con una mentalidad de un Dios de bienestar, [como si] Dios fuera el gran Washington, D.C., en el cielo. Hacia Él elevamos oraciones de bienestar en lugar de oraciones de poder. Pero la Biblia dice que seremos co-gobernantes con él.»

Peacock esperaba una división aguda en las iglesias evangélicas dentro de los próximos años. Mucha de la teología tendrá que ser escrita nuevamente, dijo a su pequeña audiencia. Dios tendrá que poner a la Iglesia de cabeza, es decir, del lado correcto, para permitir el drenaje de la teología y dar paso a lo que la Biblia dice en realidad. Se van a dar muchas disputas. A los cristianos bíblicos se les dirá que estaban cayendo en el evangelio social, que no estaban enseñando el evangelio de Jesucristo. Pero Dios estaba construyendo un nuevo gobierno en el exilio, el cual triunfaría.{59}

Mientras tanto, existía un problema de alianzas: ¿con quiénes podrían los cristianos unirse en una causa común? De acuerdo a los fundamentalistas de la escuela antigua, la asociación con los impíos para cualquier esfuerzo era «mundana». No obstante, los evangélicos de la derecha trabajaban con cualquiera que compartiera sus convicciones políticas, incluyendo a católicos y mormones. La más interesante de estas nuevas alianzas era con el Reverendo Sun Myung Moon. [86]

Moon era de Corea, en donde se solía decir que nacería un Mesías. Dicha tradición, sumada a su estancia en un campo de concentración comunista, determinó su objetivo en la vida: derrotar al comunismo por medio de la unificación de las religiones del mundo a su alrededor, de ahí el nombre de su Iglesia de Unificación. Durante los años setenta, Moon se trasladó a los Estados Unidos, en donde atrajo a miles de jóvenes americanos a su culto. Un factor a su favor era una impresionante serie de cuantas bancarias. El dinero, aparentemente, venía de su imperio de negocios, que estimaba controlar un billón de dólares en activos fijos.{60}En 1978, un panel del congreso norteamericano concluyó que otra fuente de dinero era la Agencia Central de Inteligencia Coreana, para la cual Moon parecía estar comprando influencias en Washington. Resultó ser que Moon estaba más interesado en evangelizar el centro de poder del mundo occidental. Su periódico,The Washington Times, incluía a ex oficiales de la CIA entre su personal, y seguía fielmente los temas de propaganda de la agencia.{61} El periódico tenía tanta influencia que un activista lo llamó la «circular» de la nueva derecha.{62}

Moon también estaba entregando dinero a sus aliados cristianos. Esto parecería ser como la promiscuidad normal en política, excepto por las doctrinas tan heterodoxas de Moon. Había líderes de la derecha religiosa, hombres que habían hecho carrera denunciando a liberales por venerar al hombre en lugar de a Dios, que ahora aceptaban dinero de un hombre cuyo objetivo era unificar al mundo a su alrededor como si fuera el Mesías, al igual que el anticristo en el libro de las Revelaciones.{63}

Notas

{55} Entrevistas del autor, Coalición para el Avivamiento, Washington, D.C., 2-4 julio de 1986. Para una exposición sobre las posiciones pre, post- y amilenaristas, véase Clouse 1977.

{56} Para los puntos de vista de Robertson, véase su libro The Secret Kingdom(Nashville, Tennessee: Thomas Nelson 1982) y Andy Lang y Fred Clarkson, «What Makes Pat Robertson Run?» Convergence (Washington, D.C: Christic Institute), primavera de 1988, pp. 17-23.

{57} Lee Grady, «A Declaration of Christian Dominion», Forerunner, octubre de 1984, pp. 15-17.

{58} Charles Mahaney, «From Fatalaism to Victory», People of Destiny, enero-febrero de 1985, p. 29.

{59} Dennis Peacocke, California Alliance, Capitol Christian Center, Sacramento, 21 de septiembre de 1985.

{60} Mariano Sotelo, «Moonies Bid for Power Throughout Latin America»,Latinamerica Press, 29 de septiembre de 1983, p. 5-6.

{61} Fred Landis, Media Line (San Francisco), septiembre de 1984.

{62} Ellen Hume, «The Right Stuff», Wall Street Journal, 17 de diciembre de 1985, pp. 1, 18.

{63} Carolyn Weaver, «Unholy Alliance», Mother Jones, enero de 1986, pp. 14-17, 44-46. Christianity Today, 19 de octubre de 1984, pp. 42-43; 14 de junio de 1985, pp. 55-58; 17 de enero de 1986, pp. 40-41; y 7 de noviembre de 1986, pp. 46-48.

¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico (XXXI)

¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico (XXXI)

David Stoll, ¿América Latina se vuelve protestante? Las políticas del crecimiento evangélico

←  nódulo 2002 • capítulo 3 • páginas 80-83  →

El renacimiento de restauración

El movimiento de restauración tenía el apoyo de algunos de los principales televangelistas, incluyendo a Pat Robertson. Pero a nivel de sus seguidores, consistía en una multitud de ministerios y de iglesias carismáticas. Varios de sus líderes salieron de las Asambleas de Dios, cuya combinación de fervor y supervisión había producido muchos empresarios espirituales que seguían su propio llamado. En América Latina, los restauracionistas estaban representados, principalmente, por nuevas misiones que formaban parte del tremendo fermento pentecostal. Pero su influencia también era visible en dos extensas organizaciones. Una era Juventud con una Misión (YWAM), la más grande de las agencias que envía miles de jóvenes norteamericanos en cortos viajes evangelizadores alrededor del mundo. Otra era la Fraternidad de Hombres de Negocios del Evangelio Completo (FGBMF), una red de clubes de hombres cuyos líderes –generalmente del «cinturón del sol» conservador del Sur y Oeste de los Estados Unidos– buscaban evangelizar a las elites políticas, militares y empresariales de América Latina.

Este era el ala más dinámica y expansionista del evangelicalismo norteamericano. Los carismáticos restauracionistas tendían a ser jóvenes, que recientemente habían dejado vidas de pecado y que todavía atravesaban crisis espirituales. Algunos eran un producto desorientado de la contra-cultura, en busca de un camino recto. Ciertos líderes eran ex-músicos de rock. Ocasionalmente, el magnetismo personal de los líderes, sus pretensiones de relaciones especiales con Dios, y las fuertes demandas sobre sus discípulos llevaban a acusaciones de que estaban [81] estableciendo cultos a su alrededor. Sin tradiciones firmes y sin autoridades superiores, excepto el mismo Señor, estas iglesias podían ser como «cañones sueltos» , capaces de provocar cualquier cosa. En un momento, parecían estar regodeándose en la auto-gratificación consumista del movimiento «nómbralo y exígelo». Al momento siguiente, se presentaban como las tropas de choque de la derecha religiosa.

Estos cristianos eran fundamentalistas en lo referente a la infalibilidad bíblica y a la necesidad de enfrentar al demonio. Algunos observadores dirían que eran fanáticos. No existía una sombra de gris en su universo moral, sólo negro y blanco, bueno y malo. Su creencia en la guerra espiritual –batallas con los demonios y liberaciones milagrosas– podía ser tan fuerte que parecía subyugar a la decencia humana. Pero los restauracionistas no predicaban que los cristianos debían apartarse del mundo. Al tolerar las diferencias doctrinales que los fundamentalistas de la escuela antigua no toleraban, evitaban algo del sectarismo que había vuelto famosos a estos últimos.

Una razón por la cual los restauracionistas mantenían cierta ecumenidad era su entrega a la política de derecha. Como resultado, ayudaron a unificar a la derecha religiosa. En asuntos extranjeros, su dogma central era identificar a los Estados Unidos con la mano derecha del Señor en la lucha contra el comunismo. Parecían no dudar sobre utilizar el armamento bélico norteamericano alrededor del mundo. Cualquiera que fuere la causa, debía ser justa.

El Maranatha Campus Ministries, uno de los nuevos grupos carismáticos que estaban penetrando en América Latina, ejemplificaba el estilo restauracionista. Maranatha ofrecía cultos entusiastas y fraternidades cálidas en sus cien congregaciones universitarias. Pero su concepción del mundo era extremadamente rígida, aún supersticiosa. «Nada es neutral en el mundo Maranatha», informó un ex-miembro. «O es el deseo de Dios o es la obra del demonio, hasta cuando se lava la ropa.»{50}

Maranatha era el trabajo de Bob Weiner, un joven ministro que se presentaba como un entrenador de fútbol. En una de sus concentraciones, en 1981, el ambiente era el de un día de entrenamiento después de haber perdido el último partido. El entrenador pensaba que su equipo [82] no estaba trabajando lo suficientemente duro. Mientras tanto, algunos de los padres que miraban desde los graderíos pensaban que Weiner estaba presionando demasiado duro. Se quejaron de que sus chicos estaban sufriendo extraños cambios de personalidad, estaban fracasando en la escuela y estaban entregando a Maranatha sumas de dinero destinadas para su educación. Cuando los padres transmitieron estas preocupaciones a Maranatha, una de las respuestas fue que el demonio los estaba utilizando.

Tras varios incidentes en los que padres de jóvenes maranathanistas secuestraron y «desprogramaron» a sus hijos, estudiosos evangélicos realizaron un informe. Concluyeron que Maranatha estaba reemplazando la autoridad de la Biblia con la autoridad de Bob Weiner. Entre otras cosas, los investigadores no estaban impresionados con las «palabras del Señor» –profecías o revelaciones divinas– con las cuales los líderes mantenían en línea a sus discípulos.{51} En Maranatha, el autoritarismo del movimiento pastoral se encontraba vivito y coleando.

Weiner también era conocido por «llamar a las tropas» –es decir, por ordenar manifestaciones universitarias a favor de causas como los contras nicaragüenses.{52} Con la creencia de que los contras eran luchadores cristianos de la libertad, los maranathanistas distribuyeron una publicación en la que ofrecían a los contribuyentes las envolturas de balas disparadas a los sandinistas.{53} Al señalar el peligro de un ataque soviético marítimo por la costa sur de los Estados Unidos, Maranatha publicó una encuesta que informaba que una gran mayoría de universitarios estaba deseosa de unirse a las fuerzas armadas para luchar en América Central.

De acuerdo al periódico de Maranatha, los cristianos norteamericanos tenían la responsabilidad de ser los guardianes de la libertad alrededor del mundo. Ahora que el presidente Reagan estaba tomando decisiones cruciales sobre Nicaragua, el periódico urgía a sus lectores a bombardear toda la situación con oración. Cualquiera que fueren las medidas militares a tomarse en los próximos meses, señalaba Maranatha, no se podía confiar en las armas. No, los cristianos deberían pedir al Señor una intervención sobrenatural en contra de la revolución sandinista. [83] Ninguna acción militar por parte de los Estados Unidos tendría éxito si los cristianos no luchaban en el reino espiritual.{54}

Notas

{50} Diane Divoky, «UCD Ministry: Evangelism or Mind Control?» Sacramento Bee, 4 de junio de 1984, pp. B1-2.

{51} Randy Frame, «A Team of Cult Watchers Challenges a Growing Campus Ministry», Christianity Today, 10 de agosto de 1984, pp. 38-43.

{52} John Fialka, «Fervent Faction», Wall Street Journal, 16 de agosto de 1985, pp. 1, 15.

{53} Freedom Fighter (Washington, D.C: Coalition for Democracy in Central America), enero de 1985, p. 12.

{54} Lee Grady, «Communist Aggression in Nicaragua», Forerunner, diciembre de 1984, pp. 17-19, 24.

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