Jordania pide a Canadá los Rollos del Mar Muerto, en poder de Israel.

Jordania pide a Canadá los Rollos del Mar Muerto, en poder de Israel.

¡Amén-Amén! Noticias – Según declaró al periódico “Jordan Times” la ministra de Turismo y Antigüedades jordano, Maha Khatib, “el Gobierno (jordano) ha pedido a Canadá, a través del Ministerio de Exteriores, que confisque los manuscritos”.

La ministra aduce lo que establece la Convención de La Haya de 1954, firmada tanto por Canadá como por Jordania, sobre la protección de la propiedad cultural en caso de conflicto armado.

Según la ministra, Israel se hizo con los documentos que estaban depositados en un museo de Jerusalén Este, bajo mandato jordano cuando lo ocupó en la Guerra de los Seis Días, en 1967.

Los rollos fueron descubiertos en unas cuevas cerca de Qumran, en el mar Muerto, entre 1947 y 1956, constan de casi mil manuscritos, considerados los manuscritos bíblicos más antiguos conocidos hasta la fecha, de unos 2.100 años, e incluyen textos contemporáneos a Jesucristo.

Según el “Jordan Times”, la prensa canadiense recoge la postura del Gobierno del país norteamericano, que cree que la disputa sobre la propiedad de los manuscritos es asunto de israelíes, jordanos y palestinos y que, por tanto, no piensa intervenir en el conflicto.

El Gobierno jordano, por su parte, asegura que tiene documentos que demuestran que los documentos fueron comprados a unos beduinos que los habían encontrado en el desierto y que les pertenecen.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) también los ha reclamado diciendo que “son una parte integral del patrimonio cultural palestino”, según palabras del director del Departamento de Antigüedades y Patrimonio de la ANP.

http://amen-amen.net/noticias/?p=123

El hombre que nunca murió -Génesis 5 -Enoc

El hombre que nunca murió -Génesis 5 -Enoc

Toda la vida de Enoc fue de consagración a Dios. A los sesenta y cinco años, nació Matusalém. Ya su nombre tenía un significado profético, anunciaba la venida del Diluvio Universal.Su larga vida fue una constante fe y acatamiento a su Creador. Al igual que su Padre Enoc camino en sus días con Dios, junto a Dios.

El Apóstol Pablo en su carta a los Hebreos hace una referencia práctica a ese continuo caminar con el Señor.
El saberse como peregrino y extrangero en esta tierra le hizo fijar sus ojos en la Patria Celestial sabiendo que esa era la meta. Esa sido la constante en todos los heroes de la fe “Ya no vivov yo” -Decía S. Pablo. “El que oye mi Palabra…ha pasado de muerte a vida” -Jesús. ¿Somos nosotros encontrados por Dios?¿Andamos con Dios? ¿Vivimos o vive Cristo en nosotros?

Génesis 5:21-24 (Reina-Valera 1960)

21 Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.22 Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén,trescientos años, y engendró hijos e hijas.23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.24 Caminó, pues, Enoc con Dios,(A) y desapareció, porque le llevó Dios.

Referencia cruzada:

  1. Génesis 5:24He. 11.5; Jud. 14.

Hans-Georg Gadamer

Hans-Georg Gadamer (Marburgo 11 de febrero de 1900 – Heidelberg 13 de marzo de 2002) fue un filósofo alemán especialmente conocido por su obra Verdad y método (Wahrheit und Methode) y por su renovación de la Hermenéutica.

Vida

Placa conmemorativa a Gadamer en Wroclaw

El padre de Gadamer era químico farmacéutico, posteriormente también fue rector de la universidad de Marburgo. Pese a los deseos de su padre, Gadamer hizo caso omiso a sus recomendaciones que le instaban a estudiar ciencias naturales y optó por las humanidades. Así que realizó estudios en Breslau bajo los auspicios de Hönigswald, pero pronto volvió a Marburg para estudiar con los filósofos neokantianos Paul Natorp y Nicolai Hartmann, bajo cuya dirección se doctoró en el año 1922 con un trabajo sobre Platón.

Poco después Gadamer visitó Friburgo de Brisgovia y comenzó a estudiar con Martin Heidegger, quien aún no era profesor titular pero sí un brillante profesor asistente. A través de Heidegger se insertó en un grupo de estudiantes que luego destacarían intelectualmente, entre ellos se encontraban: Leo Strauss, Karl Löwith y Hannah Arendt. La amistad entre Gadamer y Heidegger se hizo tan estrecha que cuando Heidegger recibió una plaza en Marburg Gadamer optó por seguirle hasta allí. Es posiblemente la fuerte influencia de Heidegger lo que ha hecho del pensamiento de Gadamer algo particularmente característico y lo que, en gran medida, ha moldeado su pensar, además, la influencia de Heidegger fue la que separó a Gadamer de las corrientes neokantianas en las que, tiempo atrás, se había formado.

Gadamer hizo su habilitación académica en el año 1929, y comenzó a enseñar en Marburg durante los primeros años de la década de los 30. A diferencia de Heidegger, Gadamer siempre rechazó visceralmente el Nazismo, de tal forma que se le puede considerar abiertamente anti-nazi. Jamás recibió un puesto remunerado durante los años de gobierno nazi y jamás entró a formar parte del partido; tan solo hacia el final de la guerra recibió un puesto en Leipzig. En 1946, tras la guerra, fue considerado «no corrompido» por el régimen nazi y pudo ocupar su puesto de rector de la universidad de Leipzig. Gadamer no sólo mostró oposición al nazismo sino que, con el nacimiento de la República Democrática Alemana, también mostró su férrea oposición al comunismo. Esto le hizo trasladarse hacia la República Federal Alemana, aceptando primero una posición en Frankfurt am Main y después el puesto en sustitución de Karl Jaspers en Heidelberg en 1949. Ésta sería la posición que ocuparía el resto de su vida, hasta su muerte en el año 2002.

A lo largo de esta etapa completó su gran obra Verdad y método, publicada en 1960 y ampliada con un segundo volumen en 1986, y se comprometió en el famoso debate que mantuvo con Jürgen Habermas acerca de la posibilidad de trascendencia histórica y cultural en busca de una situación social moldeada por el pensamiento crítico. El debate jamás concluyó pero marcó el comienzo de una calurosa amistad entre Gadamer y Habermas, incluso Gadamer facilitó la posibilidad de entrada de Habermas en el mundo académico ayudándole a lograr una plaza de profesor en Heidelberg. Otro intento similar de debate fue intentado con Jacques Derrida pero éste fue menos instructivo porque ambos pensadores tenían pensamiento con muy pocos puntos en común. Derrida consideró su error al no buscar un fondo común con Gadamer la mayor debacle de su vida intelectual y, en el obituario que dedicó a Gadamer, expresa su admiración y su respeto filosófico por el pensador alemán.

Obra

Es el fundador de la Escuela Hermenéutica. Sostenía que la interpretación debe evitar la arbitrariedad y las limitaciones surgidas de los hábitos mentales, centrando su mirada en las cosas mismas, en los textos. Afirma que siempre que nos acercamos a un texto lo hacemos desde un proyecto, con alguna idea de lo que allí se dice. A medida que profundizamos la lectura, este proyecto va variando y se va reformulando según la lectura nos vaya confirmando o alterando nuestra precomprensión. Como este proceso puede prolongarse al infinito, nunca podemos afirmar que hemos dado la interpretación última y definitiva.

El proyecto filosófico gadameriano, tal como queda definido en Verdad y método, fue elaborado en relación directa con la hermenéutica filosófica. El logro de Gadamer residiría en descubrir y mostrar la naturaleza de la comprensión humana a nivel teórico-metodológico: la verdad está íntimamente ligada al método y no puede considerarse una sin la otra. Gadamer fue muy crítico con los dos enfoques metodológicos que se emplean en las ciencias humanas (Geisteswissenchaften). Por un lado, fue crítico con los enfoques modernos que buscan modelar el método de las ciencias humanas en base al método científico. Por otro lado, también es crítico con el método tradicional de las humanidades cuyo enfoque se hace explícito en la obra de Wilhelm Dilthey, quien creía que para lograr una interpretación correcta de un texto era necesario desentrañar la intención original que manejaba el autor cuando lo escribió.

En contraste con estas dos posiciones Gadamer sostiene que la gente tiene una conciencia históricamente moldeada, esto es, que la conciencia es un efecto de la historia y que estamos insertos plenamente en la cultura e historia de nuestro tiempo y lugar y, por ello, plenamente formados por ellas. Así interpretó que un texto comprende una «fusión de horizontes» donde el estudioso encuentra la vía que la historia del texto articula en relación con nuestro propio trasfondo cultural e histórico. Al contrario que muchas de las obras canónicas de la hermenéutica filosófica, la obra de Gadamer, Verdad y método, no pretende ser una declaración programática de un nuevo método hermenéutico de interpretación de textos. Verdad y método pretende ser una descripción de lo que hacemos permanentemente cuando interpretamos cosas, incluso desconociendo que dicho proceso de interpretación se está produciendo.

Tanto la versión original de la obra en idioma alemán titulada Wahrheit und Methode como la versión inglesa Truth and Method han sido revisadas por el propio autor y se consideran igualmente válidas. La edición alemana de la obra contiene un compendio de trabajos posteriores donde Gadamer elabora algunos de sus argumentos y discute las ideas centrales de Verdad y método. Finalmente, un ensayo de Gadamer sobre Paul Celan, titulado ¿Quién soy yo, quién eres tú?, es considerado por muchos autores, incluido Heidegger y Gadamer, como el segundo volumen y continuación de los argumentos esbozados en Verdad y método.

Gadamer no sólo es conocido por sus estudios acerca de hermenéutica sino que también se dedicó con intensidad a estudios relacionados con la cultura de la Grecia clásica. Sus inicios intelectuales están íntimamente ligados al estudio de la obra de los clásicos griegos, entre ellos, destaca con particular intensidad su labor dedicada a la obra de Platón. Dicha ocupación por la filosofía griega fue interrumpida en 1933 por “prudencia política”, pues tales estudios iban referidos a la teoría sofística y platónica del Estado: Gadamer no quería tener ningún tipo de enredo con las autoridades nazis por trabajos explícitamente de carácter político. Así, se publicaron sólo aspectos parciales bajo el nombre de Plato und die Dichter (Platón y los poetas) (1943) y Platos Staat der Erziehung (El Estado como educador en Platón) (1942). Estos trabajos son considerados por algunos de mayor importancia que sus incursiones en el campo de la hermenéutica.

Los prejuicios como realidad histórica del ser

Todo individuo pertenece a una sociedad y por lo tanto está inmerso dentro de una tradición, esta tradición a la vez configura en él una serie de prejuicios que le permiten entenderse en su contexto y su momento histórico, de allí que el individuo tenga su realidad histórica en sus prejuicios.

Para Gadamer todo acercamiento a un texto significa ir al encuentro de otro de un TÚ, y este encuentro debe ser un momento de apertura para poder entrar en diálogo en el que tanto el YO como el TÚ entran en relación. Frente al texto no cabe neutralidad ni autocancelación, “sino que incluye una matizada incorporación de las propias opiniones previas y prejuicios”.

Para la Ilustración, todo prejuicio significa un juicio sin fundamento alguno. La Ilustración propone el uso de la razón para poder liberarnos de la tiranía de la autoridad, hay que atreverse a pensar por sí mismo. La Ilustración busca decirlo todo desde la razón. La tradición se convierte entonces para la Ilustración lo que para la ciencia son los sentidos, causa de error al momento de comprender las cosas tal cual son. La Ilustración tiene un prejuicio y es “el prejuicio contra todo prejuicio y con ello la desvirtuación de toda tradición” . En la Ilustración alemana los únicos prejuicios que se aceptan son los de la tradición cristiana.

Gadamer recupera el sentido constructivo del término prejuicio y lo coloca como parte importante de todo el armazón cognitivo del individuo, para él “prejuicio quiere decir un juicio que se forma antes de la convalidación definitiva de todos los momentos que son objetivamente determinantes”.

“La ciencia histórica del siglo XIX es el fruto más soberbio de la Ilustración y por ello supone una ruptura con la continuidad de sentido de la tradición”, pero debemos buscar entender el proceso histórico sobreponiéndonos incluso al prejuicio de la Ilustración y así comprender la finitud de nuestro ser y de nuestra conciencia histórica. Para Gadamer la razón es real e histórica, está dada no de manera espontánea sino que aparece “siempre referida a lo dado en lo cual se ejerce”, todo individuo se desenvuelve dentro de la historia a la cual pertenece y de la cual no puede escarpar debido a las relaciones de configuración de su ser en función a ella. El individuo es un ser histórico-espacio-temporal.

Este individuo histórico por tanto no puede entenderse desde el paradigma de la ilustración, ente él actúa también la autoridad que es aceptada en un acto racional y de libertad. La autoridad es legítima en cuanto el individuo acepta su limitado ser y confía en un TÚ que conoce mejor y más que él. Una forma de autoridad que subyace y se manifiesta anónimamente es la tradición, que determina en gran medida nuestras acciones y comportamiento. Esta se recibe en el proceso educativo y llegada la madurez se unifica con los propios criterios y decisiones. Esta autoridad, la de la tradición, se hace acción en las costumbres, las cuales se adoptan libremente y “determinan ampliamente nuestras instituciones y comportamientos”.

De este modo el individuo que pertenece a cualquier forma institucional, esta delimitado en su comportamiento por una tradición, la cual confiere a éste un conjunto de prejuicios con los cuales entiende y se entiende a sí mismo dentro del proceso histórico que vive, los prejuicios son componentes a la realidad histórica de todo individuo y le confieren categorías a priori para comprender, este comprender es una integración del pasado y del presente que se expresa en muchas formas culturales y que son indesligables del proceso histórico, de este modo los prejuicios, en el individuo, son la realidad histórica de su ser.

Significado hermenéutico de la fusión de horizonte

Para entender un texto no tratamos de entrar en la constitución psíquica del autor, sino que lo que intentamos hacer es trasladarnos hacia la “perspectiva bajo la cual el otro ha ganado su opinión” . El ideal propio de las ciencias naturales lleva a renunciar a la concreción de la conciencia histórica dentro de la hermenéutica llevando así a Schleiermacher a concluir con su “teoría del acto adivinatorio, mediante el cual el interprete entra de lleno en el autor y resuelve lo extraño y extrañante del texto” . Por otro lado, Heidegger considera que la comprensión del texto se encuentra determinada por precomprensión de manera anticipada, “el círculo del todo y las partes no se anulan en la comprensión total, sino que alcanza en ella su realización más auténtica” . Esta precomprensión se realiza desde la realidad histórica del individuo, en cada momento histórico los textos se producen de manera diferente y haciendo uso de la historia efectual de ese momento; de esta manera el verdadero sentido del texto está referido al momento del autor, pero también y en gran medida, de la situación histórica del interprete . La historia efectual es lo que determina a priori la manera en que vamos a entender un texto. El individuo está en el mundo con una determinada historia efectual que le confiere a su vez una manera de entender el mundo, así se hace expresa su finitud y evidencia sus límites, los cuales determinan su horizonte, que “es el ámbito de visión que abarca y encierra todo lo que es visible desde un determinado punto” . Dicho horizonte tiene la posibilidad de ser ampliado y a la vez la conciencia puede encontrar nuevos horizontes. La tarea de la comprensión histórica se resuelve en la consecución de un horizonte histórico para comprender lo que uno quiere sin que eso signifique que el interprete adquiera el horizonte del autor, el horizonte histórico se gana moviéndose a una situación histórica, esto significa reconocer al otro y comprenderlo. Por tanto, la comprensión se realiza en el momento en que el horizonte del interprete, al relacionarse con el del autor, se ve ampliado y a la vez incorpora al otro; formando un nuevo horizonte “comprender es siempre el proceso de fusión de estos presuntos horizontes para sí mismos” . Desde la hermenéutica esto significa que la comprensión se da en un horizonte comprensivo en el presente que es la superación del horizonte histórico.

Traducciones al castellano

Verdad y Método I. Fundamentos de una hermenéutica filosófica, Salamanca, Sígueme, 1977. Tr.: Ana Agud Aparicio y Rafael de Agapito.

Verdad y Método II, Salamanca, Sígueme, 2002. Tr.: Manuel Olasagasti.

La dialéctica de Hegel. Cinco ensayos hermenéuticos, Madrid, Cátedra, 1988. Tr.: Manuel Garrido.

Los caminos de Heidegger, Herder, Barcelona, 2002. Tr. y ed.: Angela Ackermann Pilári.

El giro hermenéutico, Madrid, Cátedra, 1990.

Antología, Salamanca, Sígueme, 2001. Prólogo del editor Jean Grondin. Tr. Constantino Ruiz-Garrido y Manuel Olasagasti.

Mis años de aprendizaje, Barcelona, Herder, 1996. Tr.: Rafael Fernández de Maruri Duque.

El estado oculto de la salud, Barcelona, Gedisa, 1996. Tr.: Nélida Machain.

¿Quién soy yo y quién eres tú?. Comentario a Cristal de aliento de Paul Celan, Barcelona, Herder, 1999. Tr.: Adan Kovacsis.

La actualidad de lo bello, Barcelona, Paidós, 2002. Tr.: Antonio Gómez Ramos.

El inicio de la sabiduría, Barcelona, Paidós, 2001. Tr.: Antonio Gómez Ramos.

La educación es educarse, Barcelona, Paidós, 2000. Tr.: Francesc Pereña Blasi.

Mito y Razón, Barcelona, Paidós, 1997. Tr.: José Francisco Zúñiga García.

Arte y verdad de la palabra, Barcelona, Paidós, 1998. Tr.: José Francisco Zúñiga y Francisco Oncina.

El inicio de la filosofía occidental, Barcelona, Paidós, 1995. Tr.: Joan Josep Musarra.

Elogio de la teoría, Barcelona, Península, 2000. Tr.: Anna Poca.

Acotaciones hermenéuticas, Madrid, Trotta, 2002. Tr.: Ana Agud y Rafael de Agapito.

El problema de la conciencia histórica, Madrid, Tecnos, 2003. Tr.: Agustín Domingo.

La herencia de Europa, Barcelona, Península, 2000; prologado por Emilio Lledó. Tr. Pilar Giralt.

Historia y hermenéutica, Barcelona, Paidós, 2002, con R. Koselleck. Tr.: Ana Agud y Rafael de Agapito.

Poema y diálogo, Barcelona, Gedisa, 1993. Tr.: Daniel Najmías y Juan Navarro.

Estética y hermenéutica, Madrid, Tecnos, 2006. Tr.: Antonio Gómez Ramos.

Entrevistas

Hermenéutica de la modernidad: conversaciones con Silvio Vietta, Madrid, Trotta, 2004.

‘Las promesas del arte’ (conversación con Ger Groot), en Adelante, ¡contradígame!, Madrid, Sequitur, 2008.

‘Entrevista con H.-G. Gadamer’, en M. Jalón y F. Colina, Pasado y presente. Diálogos, Valladolid, Cuatro. ediciones, 1996.

Véase también [editar]

Martin Heidegger

Wilhelm Dilthey

Hermenéutica

Enlaces externos

[1]. Anotaciones filosóficas.

Hans-Georg Gadamer Homepage (en alemán)

Hans-Georg Gadamer en español

Gadamer, Derrida y la política del sentido por Horacio Potel

Breve biografía

Entrevista a H. G. Gadamer sobre ética en el libro “La ética en la encrucijada”

“On Hermeneutical Ethics and Education”, un artículo de Miguel Ángel Quintana Paz sobre la importancia de la hermenéutica de Gadamer para nuestra comprensión de la música, la ética y la educación en ambas (en inglés)

“Gadamer y la noción de autoridad”, un artículo de Miguel Ángel Quintana Paz.

Hans-Georg Gadamer: Arte y Verdad de la Palabra

Julián Marías se refiere a Gadamer

Heidegger’s Early Years – 4:49 (vídeo, en inglés)

fuente:

wikipedia

LA EVOLUCIÓN: FRAGILIDAD DE UNA TEORÍA

LA EVOLUCIÓN: FRAGILIDAD DE UNA TEORÍA

Alberto Sáenz Enríquez
A la teoría de la evolución le ha ocurrido lo mismo que al geocentrismo, que aún a décadas o siglos de demostrarse una hipótesis fallida, muchos de sus “feligreses” la siguen presentando como verdad irrebatible, como si no hubiese sido demolida suficientemente.

Falacias tales como presentar a quienes demuestran su falsedad como “fundamentalistas” o como simples seguidores de un protestantismo fiel a la literalidad escriturística, no van a desmentir lo que proclaman los descubrimientos biológicos, los conocimientos que se han alcanzado, no mediante la lectura de la Biblia, sino del entendimiento de la embriología comparada, de los fósiles mismos y de las moléculas de la herencia.

Esto es Escritura, si, pero no lo es de ningún documento religioso, sino de las funciones y testimonios de la realidad biológica misma.

Todas las teorías de teólogos o filósofos religiosos que han defendido la evolución han nacido de un sentimiento de derrota, de creer erróneamente que la ciencia hubo llegado a desbancar a la Palabra de Dios y por ello reinterpretaron la Biblia en lo tocante al origen del hombre y las especies como alegorías, como símbolos, como cuentos piadosos.

Si incluso algunos Sumos Pontífices, aparte de no desautorizar a la evolución como una búsqueda honesta de nuestros orígenes (Humani Generis S.S. Pío XII ) o han pensado que ésta es viable, nunca han pronunciado ex cáthedra nada al respecto y además, nadie niega la realidad de la transformación vía irradiación de los propios caudales genéticos de cada especie- la llamada micro-evolución-, lo cual es algo totalmente diferente al paso de una especie a otra, como lo propuso Charles Darwin.

Como micro-evolución o irradiación del caudal genético de cada especie ésta “es mas que una teoría” como dijera S.S. Juan Pablo II, mas ya hablar de saltación de una especie a otra es algo distinto.

No son -aunque los hay- estudiosos de la Sagrada Escritura los que con argumentos bíblicos rechazan la teoría evolucionista en todas sus acepciones (lamarckiana, darwinista, teilhardista, equilibrio-puntualista etc.) sino científicos eminentes que la niegan con argumentos serológicos, embriológicos, paleontológicos, genéticos etc.

Los descubrimientos de Michael Behe sobre “complejidad irreductible” de los organismos son muy sólidos.

Todos los organismos biológicos-desde un virus o una célula hasta los órganos más especializados de nuestro cuerpo funcionan como resultado de una interacción o conjunto de sistemas asociados donde ninguno puede faltar ni fallar sin alterar el resultado, ya haciéndolo inoperable, inservible o seriamente colapsado.

Estas funciones son totalmente estructuradas de origen. Una trayectoria evolutiva no puede explicarlas. O funciona todo perfectamente desde su inicio o nunca pudo funcionar.

Un ojo, un oído, un ala, un sonar (como el de los delfines y quirópteros) o una célula cualquiera, no pueden originarse de un proceso en desarrollo. Esto sólo es explicable como un diseño altamente planeado y configurado de origen.

El sueño de los evolucionistas de ver transformada la mandíbula multi-ósea del reptil en la simple del mamífero y el resto de sus huesos en el martillo, el yunque y el estribo del oído de éste, dejaría como eslabón intermedio un animal que no podría comer ni oír.

Las patas volviéndose alas no servirían para correr ni para volar: un organismo biológico es IRREDUCTIBLEMENTE COMPLEJO Y UN DISEÑO DE ALTA INTELIGENCIA.

Otrosí el geólogo-físico-químico-biólogo y filósofo de la ciencia Stephen C. Mayer acaba de publicar “DNA a signature in cell” en que demuestra con estrictos datos bio-moleculares, en comparación con la informática cibernética de nuestro tiempo, cómo los códigos informáticos en el ADN son irreductibles a fórmulas estructurales de la materia sino solamente a una fuente de Infinita Inteligencia.

Esa es la biología seria de hoy en día. ¿Que emparenta con la teología?

Toda ciencia que se precie de serlo tiene que desembocar en la teología, negarlo es negar a la ciencia misma y quedarse en el mito fanático de la ciencia-ficción.

Lo que muchos desconocen es que los descubrimientos de Michael Denton, Michael Behe, William Dembsky o Stephen C. Meyer no son traducidos al español, al italiano, o al francés sino a décadas de que son editadas sus obras en inglés y el gran público e incluso los especialistas, se quedan con el anacrónico pensamiento evolucionista que les llega por National Geographic, History Chanel, Animal Planet etc.

Parece raro que se tarde tanto en estas traducciones especializadas siendo el inglés un idioma universal, pero si muchos hay que entienden esta lengua de los cursos con eso de que “my cat is black” o “my mother has glasses” poquísimos pueden traducir obras sobre genética molecular o paleontología especializada ya de libros impresos o en internet.

El inglés que muchos dominan es acaso el de los “best sellers” literarios y éstos “muchos” no pueden en absoluto entender nada sobre alta ciencia, ni en inglés ni en la lengua de cada quien.

Y como la sabiduría común es medida en términos de propaganda, también sólo muy pocos nos enteramos de los escritos del biólogo argentino Dr. Raúl Leguizamón que con lucidez inusitada demuestra la falsedad de los postulados evolucionistas.

Y el resultado es que aún los que se creen sabios y tienen maestrías y doctorados están en primaria siempre cuando en términos de la evolución se habla.

Darwin ha muerto. Meyer, Behe y Leguizamón deben ser leídos y conocidos para matar nuestra ignorancia evolucionista.

ASE
http://www.cienciayfe.org/secciones/05_evolucion/fragilidad_de_una_teoria.html

Arqueólogos encuentran evidencias de existencia histórica de Goliat

JERUSALÉN, 13 Nov. 05 / 02:19 am (ACI)

Un grupo de arqueólogos realizó un importante descubrimiento cerca de Jerusalén que evidenciaría la existencia histórica de David y Goliat.

Se descubrió una vasija en el lugar donde se cree estaba la casa deGoliat en Tel es-Safi, una localidad al sur de Israel, con una inscripción que tenía su nombre. Se cree que esta casa estaba situada en la ciudad filistea de Gath.

Mientras los científicos admiten que el descubrimiento no prueba definitivamente la existencia de Goliat, el Dr. Aren Maeir, profesor en la Universidad Bar-Ilan y director de la excavación, indicó a Associated Press que “demuestra que la historia de David y Goliat refleja la realidad cultural de ese entonces”.

Los arqueólogos afirman que la artesanía encontrada debe ser del 950 AC aproximadamente, con un error de cálculo de 70 años. Éste sería el descubrimiento de la inscripción filistea más antigua que se haya encontrado.

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=10748

El teólogo De Segovia ante ´Ángeles y demonios´

El teólogo De Segovia ante ´Ángeles y demonios´: «La ignorancia campa a sus anchas»

MADRID, 14/06/2009 (Fuente: eMision. Redacción: ACPress.net)


Después del éxito literario y cinematográfico -comercial, no artístico- de El Código da Vinci, llega a las pantallas de nuestro país su precuela. «Ángeles y demonios», obra también de Dan Brown, que se adentra en los misterios de la religión, aunque en esta ocasión es para presentar la confrontación entre la ciencia y la fe. Para José de Segovia, periodista, teólogo y crítico de arte, este es un conflicto generado «en el momento en el que la misma institución eclesial quiere sustituir a la verdad inamovible de la Biblia». «El conocimiento de Cristo no tiene que verse amenazado por el avance científico», agrega José de Segovia.En una extensa entrevista concedida en eMision, José De Segovia repasa «Ángeles y Demonios» analizando no sólo su contenido, sino el impacto que genera en la sociedad actual tan poco informada.

El Código Da Vinci llegó al cine de mano de Ron Howard y Tom Hanks, dos figuras principales en el mundo de Hollywood. “Y a pesar de ser aburrida y absurda, fue un éxito de taquilla”, dice de Segovia, lo que animó a sus productores a lanzarse a preparar la continuación.

En este caso, ´Ángeles y Demonios´, novela de Dan Brown, que de la mano del mismo protagonista -el profesor de simbología religiosa Robert Langdon, interpretado por Hanks- intentará resolver un misterio de siglos que se sirve de los conflictos entre ciencia, masonería, los ´illuminati´ y la cúpula del Vaticano. La historia nos coloca a Langdon en Roma, donde investigará unos misteriosos asesinatos. Una historia «entre lo policíaco y el disparate histórico», según la definición de José De Segovia.

“La obra de Dan Brown siempre se ha caracterizado por mezclar historia y fantasía con facilidad, llevando a muchos a pensar que está hablando de hechos históricos cuando, en realidad, se trata de mucha inventiva”, explica De Segovia. «En Ángeles y Demonios se citan hechos y personajes históricos sin ningún rigor», agrega José De Segovia que encuentra «sorprendente» el uso tan ligero de la historia que hace Dan Brown, y pone un ejemplo de su contenido entendible al lector no especializado: «es como hablar de Nixon en la Edad Media, aprovechando la ignorancia de la gente». Errores de este tipo están en el libro, añade, que sin embargo no provocan el rechazo del lector.

Para De Segovia es una evidencia de que en ésta época postmoderna «el propio concepto de verdad ha sido erosionado. No es casualidad el revisionismo constante, y ya nada parece que pueda estar establecido, toda opinión es válida… Esto nos llevaría a cuestionarnos algo más profundo, como es que dónde está la verdad en un mundo como este».

Para De Segovia, la novela no posee atractivo literario, considerándola «un engendro, una muestra de pésima literatura, aún mucho peor que El Código da Vinci». Sin embargo, la versión cinematográfica no sale tan mal parada, quedando como una película entretenida, a pesar de que «no era difícil hacerlo mejor» comparado con la anterior adaptación. «Creo que leer el libro es perder el tiempo. Es un ejemplo de obra de ficción que puede llevar a conclusiones claramente equivocadas», sentencia el crítico.

LOS ´ILLUMINATI´, PROTAGONISTAS
´Ángeles y Demonios´ presenta a un grupo cercano a la Masonería, los ´illuminati´.Esta secta nace en el siglo dieciocho en Baviera -«aunque la novela lo sitúa en el diecisiete en Italia», agrega De Segovia- como una sociedad anticlerical. Históricamente, «es un movimiento que tiene que ver con la situación de la Alemania que queda fuera de la influencia de la Reforma».

Después del enfrentamiento entre grupos, los illuminati reales desaparecen de la historia, «hasta el mismo fundador del movimiento se convierte al catolicismo al final de sus días», explica José De Segovia. Sin embargo, de este conflicto. Brown construye una historia que lleva el enfrentamiento hasta nuestros días y en el que implica a científicos de renombre, economistas y curas, agarrándose a una gran variedad de teorías “conspiranoicas”.

Otro de los temas que aparece en ´Ángeles y Demonios´ es la investigación científica en torno a la antimateria. De Segovia avisa que «aunque es un concepto que existe, no tiene nada que ver con lo que cuenta Brown en el libro». La antimateria que presenta el escritor «viene de una especulación esotérica, con la Física del Tao como base, un libro conocido dentro del movimiento New Age». Otro de los dislates se refiere a la presentación de los Hashashin, una secta que desapareció hace varios siglos y que tuvo su origen histórico «en los chiitas en sus enfrentamientos contra los grupos suníes, dentro de la religión musulmana, no contra el cristianismo» como presenta el libro.

EL CONFLICTO CIENCIA VS. FE
Uno de los temas que trata Ángeles y Demonios es el conflicto entre el avance científico y la fe, entendida desde el punto de vista vaticano. Una confrontación que De Segovia explica que surge en el momento en el que «la religión quiere ocupar el lugar de la verdad, cuando la verdad es la Biblia». Esto llevó a que «hombres como Galileo, que eran creyentes sinceros» muriesen condenados por la tradición.

En el entorno de la Reforma, sin embargo, es donde tradicionalmente se da un mayor avance científico. El mismo Calvino consideraba que «el libro de Dios y el libro de la naturaleza no están en contradicción». Lo que explica que en países como Francia o Inglaterra «los mayores focos de progreso científico se diesen entre protestantes», explica De Segovia. «El principio de sola escritura, lejos de enfrentarnos a la ciencia, permite entender que si Dios se ha revelado por la escritura, no hay una tradición inviolable, no hay algo que no se pueda cuestionar, aquí lo único infalible es la Biblia».

A pesar de ello, en los últimos años se ha experimentado un retroceso en este aspecto en las iglesias evangélicas, sucesoras naturales de la Reforma. «Hay una mentalidad anticientífica que no se explica en nuestra historia y en nuestra visión de la fe», asegura De Segovia, que insiste en que la ciencia es una ayuda. «Si en verdad creemos que nuestra fe es histórica, no podemos ver el estudio de los hechos como una amenaza, sino como un avance». La actitud que se encuentra en algunos círculos de cerrarse a la ciencia «no tiene sentido, porque si el cristiano tiene que amar a Dios, como dice el evangelio, con toda su mente y le tiene que adorar en espíritu y verdad, pues necesitamos más conocimiento, no menos».

De Segovia reconoce que el conocimiento científico «tiene sus limitaciones», pero eso no permite que «tengamos que enfrentarlo al conocimiento espiritual». «Tenemos que llevar cautivo todo pensamiento a Cristo Jesús y entender que esto no está en conflicto con la realidad que nos rodea, sino que nos da la luz para percibir el conocimiento. Al fin y al cabo, todo el conocimiento procede del temor, del respeto, a Dios».

Porque si se trata de conocer la verdad, para José De Segovia ésta «se encuentra en Jesús. La ciencia no es una amenaza contra una verdad que permanece en la eternidad. Aunque el mundo cambie, él es la realidad inalterable, a la que podemos recurrir para poner el fundamento de nuestra propia vida».

MULTIMEDIA
ARTÍCULO de José de Segovia sobre “Ángeles y demonios”

ENTREVISTA de Esperanza Suárez a J. de Segovia: “Ángeles y demonios, de Dan Brown” (audio, 7 Mb)

TRAILER en castellano del film basado en la novela de Dan Brown “Ángeles y demonios” (video, 5 Mb)

La teoría de la evolución responde a la imagen del Dios bíblico

La teoría de la evolución responde a la imagen del Dios bíblico

Dios ha creado la libertad por un universo evolutivo

La visión evolutiva expande nuestro sentido de Dios y nos hace tomar conciencia de que el cuidado divino abraza el destino del universo en su conjunto. De aquí surge que el ser humano no puede separar sus aspiraciones privadas de la suerte que corra la creación entera. En tanto las religiones han creído en un universo estático, han podido mantener una idea de destino individualista para el otro mundo aparte de éste. La evolución, sin embargo, nos dice que estamos relacionados con un universo más vasto y con una enorme historia de la vida en un prolongado proceso por llegar-a-ser. El nuevo y fresco sentido de estar-juntos con el cosmos provee a nuestra esperanza con unos nuevos y más amplios horizontes. La evolución también brinda a nuestras vidas el sentido de ser partícipes en el progresivo proceso de la historia de una creación cósmica. Por Lucio Florio.

l cristianismo se remite a lo que denomina “revelación” para comprender aquello que cree. La revelación da a conocer la identidad de Dios y su plan de salvación (1). Eso constituye el núcleo de la visión cristiana de la realidad: el resto es relativo a dicho núcleo. Por consiguiente, cualquier interpretación filosófica o teoría científica es incorporable a una teología cristiana, en la medida en que no afecte ese núcleo central de percepción que es su originalidad.

La teoría evolutiva es una teoría –varias, en realidad– que intenta explicar un conjunto de hechos de la realidad natural. En cuanto tal, tiene una metodología precisa, dentro de la cual adquieren sentido sus afirmaciones. Tiene un núcleo epistémico que es preciso determinar y distinguir de otras disciplinas que operan con otros métodos y que formulan afirmaciones sobre objetos –muchas veces comunes (2) . En el caso de la/s teoría/s evolucionistas, es necesario no confundir su núcleo epistémico con el de otros campos del saber (ciencias humanas, filosofía, teología, arte) que incluso incorporan la visión evolutiva en sus propias explicaciones.

La distinción del núcleo epistemológico de la teoría evolutiva de sus repercusiones meta-científicas es indispensable para evitar conflictos estériles. Lo que Stephen Jay Gould señala para los ámbitos de la ciencia y la religión (“magisterios no superpuestos”) (3) ha de sostenerse para los diversos campos del saber como primer principio metodológico: son magisterios paralelos, es decir, explican con autoridad en el interior de sus campos metodológicos. Sólo en un segundo momento puede intentar hacerse una integración.

Aplicando esto al ámbito religioso y, en particular, a la fe bíblica, se puede afirmar que el evolucionismo, una teoría explicativa del modo de desenvolverse la vida y de la aparición de especies, en principio, no es contradictorio con la fe bíblica. Sin embargo, la historia de este siglo y medio ha mostrado numerosos y persistentes conflictos entre ambos. El mismo Charles Darwin los conoció y los vivió como un conflicto de conciencia.

¿Qué queda de la teología natural después de Darwin?

La visión que las ciencias biológicas ofrecen de la vida no es para nada pacífica. La pluralidad inmensa de individuos vegetales y animales procuran mantenerse en su ser en medio de una lucha despiadada. La teoría de Darwin logró explicitar este hecho a partir de la idea de la “lucha por las especies” o la “supervivencia del más apto”. A pesar de su impactante belleza, ni los bosques son un remanso de paz, ni los mares azules sólo un sorprendente reducto de biodiversidad, ni las montañas un reflejo de lo absoluto: hay en cada uno de sus ecosistemas una furiosa coexistencia determinada por la necesidad de alimento, de territorio y de reproducción.

De allí que cualquier referencia a la armonía de la naturaleza para remontarse hacia su fuente divina primera debe contar con esta estructura “trágica” de la vida sobre el planeta. Ni los argumentos platónicos acerca de la idea de la Belleza suprema, ni los de Tomás de Aquino sobre el Bien primero, ni incluso los más cercanos en la historia del deísmo acerca de un Dios relojero resultan significativos hoy sin una confrontación con la forma cruenta en la que se presenta la historia de los seres vivientes. El mismo Darwin, que se adhirió a la teología natural de William Paley siendo joven, renunció a ella debido a su observación empírica de la conducta de los animales. Algunos autores contemporáneos describen esto con notable agudeza. Tal es el caso de Richard Dawkins, quien rechaza la idea de un dios sádico, que se complace con este mecanismo perverso de aniquilación recíproca de individuos y especies en pos de la supervivencia (4).

Sin embargo, contra lo que podría pensarse, Darwin ha enriquecido la visión de la teología natural. Por una parte, porque al detectar que la lucha por la supervivencia constituye uno de los elementos centrales de la estructura de la vida, particularmente de la modificación de las especies, exige a la razón admitir que no sólo la perfección de la naturaleza es un camino hacia el dios arquitecto o plenitud de ser, sino que también la agresividad y la muerte son parte de ese proceso, cuyo resultado es paradójicamente bello. Esta dramaticidad inherente a la vida recuerda la contingencia de la vida no sólo en su dimensión individual, sino también en la específica.

Es decir, la vida es vulnerable y frágil, destinada a la muerte, incluso en cuanto especie. Ahora bien, la tentación de idealizar los elementos positivos del cosmos y transferirlos a Dios, eludiendo lo sombrío de este mundo, es un dato permanente en la historia del pensamiento. Tomás de Aquino ya señalaba que el mundo es contingente; de lo contrario, no sería mundo, sino precisamente algo divino. La evolución de las especies recuerda esta contingencia de la vida y permite remontarse hacia un principio pleno de dicha vida frágil y efímera.

Por otra parte, como bien ha señalado John Haught, la visión del conjunto del proceso evolutivo permite intuir los signos del creador precisamente en el todo de la naturaleza, no simplemente en sus expresiones particulares –como puede ser la perfección de un insecto (5). La visión complexiva de la historia de la vida es aún más sorprende respecto de la fuerza y la lógica impresa por un creador. La diversidad de seres vivientes supone la aparición y desaparición de especies enteras. Hay una belleza y un orden paradójicamente coincidente con la muerte de individuos y especies.

El concepto de azar merece un particular tratamiento, puesto que es uno de los elementos centrales de la teoría evolucionista neo-darwinista. Precisamente, el azar o el finalismo son cuestiones que dividen las aguas entre los darwinistas ortodoxos y los diversos intentos de conciliación con algún teísmo o, como en el caso del Intelligent Design, con algún tipo de racionalidad intrínseca al proceso evolutivo. Al menos hay que señalar que la postulación del azar por parte de la teoría evolutiva es formulada en el marco de sus posibilidades de experimentación y en cuanto variable explicativa de determinados fenómenos.

Una afirmación general sobre el todo del proceso (el azar regula como un “relojero ciego” -Dawkins-) ya es una aseveración ontológica, metafísica. En cuanto tal, excede al método científico. Sin embargo, la ciencia maneja hoy una metodología naturalista que implica en la práctica una ontología naturalística (6). Estas dejan afuera cualquier posible referencia a Dios. Por esto, la teología natural necesita reflexionar epistemológicamente para incluir críticamente la teoría evolutiva.

Los problemas con las lecturas de la Palabra de Dios

Una buena parte de las dificultades para aceptar la evolución por parte de muchos cristianos radica curiosamente en la lectura de la Biblia. No se trata, pues, de un problema con las ciencias naturales sino con las ciencias humanas. Es un conflicto básicamente hermenéutico. ¿Debe la Biblia ser leída literalmente, es decir, al pie de la letra? ¿O, más bien, ha de ser comprendida en su contexto, realizando una hermenéutica que respete el sentido literal de los textos pero que procure entender el sentido profundo que va más allá de los contornos del género y de la circunstancia en la que fueron redactados?

Esta disyuntiva, con numerosas variantes intermedias, está el arranque de la disputa entre creacionistas y evolucionistas en los EE.UU. (7) . En aquellas tierras, creacionistas son los que se atienen a la lectura literal de los textos del Génesis y los evolucionistas son básicamente los neodarwinistas. El diálogo entre ambos es casi imposible, en la medida en que se maneje una lectura literal de los textos bíblicos.

La historia de la cuestión en la Iglesia Católica es un interesante ejemplo de solución de problemas por caminos indirectos. En efecto, hasta tanto no se admitió oficialmente que las Sagradas Escrituras no debían ser leídas en forma literal, la cuestión de la evolución no se destrabó. La encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII (1943) permitió salir de una comprensión literal de los textos para integrarlos en una visión en consonancia con el resto de la historia bíblica. En la actualidad, el magisterio católico sitúa al método histórico-crítico como método primero e ineludible para practicar después otros tipos de aproximaciones exegéticas.

Este método procura situar el texto en su sentido objetivo primero: dónde fue escrito, para qué, en qué género literario, etc. (8) . Los textos de creación de la Biblia, especialmente el de Gen 1,1-2,4a, son entonces comprendidos en el contexto de una historia más amplia. Se trata de una afirmación de la acción creadora del Dios que se ha experimentado en la historia. No pretenden ser textos descriptivos ni científicos, sino de fundamentación de la historia de Israel experimentada como historia de encuentro con Dios.

Historia de la creación, historia evolutiva, historia de la salvación

La teoría evolutiva ayuda a situar la historia de la vida dentro de la historia del cosmos. En la macro historia del universo se ubica este pequeño aunque complejo desarrollo de vegetales y animales, incluido el del ser humano. Es en este escenario donde se desarrolla la breve historia humana y la aún más corta historia de la interacción entre Dios y el hombre.

La Biblia narra básicamente este último segmento de la historia del cosmos. Su preocupación es la de poner de relieve la iniciativa de Dios por dialogar e interactuar con una de sus criaturas, el ser humano. El diálogo de Dios con el hombre, la invitación a entrar en un vínculo de amistad y filialidad, el rescate de su condición vulnerable por el ejercicio equivocado de su libertad, constituyen el contenido del mensaje bíblico. Al referirse a la creación del universo, los textos bíblicos no pretenden explicar el modo en que éste se produjo, sino introducir el primer peldaño en la historia de la relación entre el hombre y Dios.

La creación evolutiva es el ámbito en el que se desenvuelve la historia de la salvación. Un universo de una historia probable de 13.000 millones de años con varios millones de historia de la vida en el planeta Tierra es el medio en el que se generará lo central de la narración bíblica: el encuentro del “homo sapiens” con su creador y, para el Nuevo Testamento, la asunción de lo humano por parte del Hijo de Dios y su historia en medio de la historia del cosmos, de la vida y del hombre.

En palabras de Teilhard de Chardin: hay un proceso de cosmogénesis, donde se inserta la biogénesis, la noogénesis y, finalmente, la cristogénesis (9). Expresado a través del pensamiento de Hans Urs von Balthasar: una creación que sirve de espacio para el teodrama, es decir, el ingreso de Dios en la dramaticidad de la vida y del hombre (10) . Dios se introduce activamente en el drama viviente y humano. De alguna manera, la “historia” del universo y de la vida, en su tensión creativa, preludia la dramática historia del ser humano y, en ella, la de Dios que se integra en el teatro de la historia humana.

En la versión cristiana de la Biblia, esta historia tiene su centro en la muerte y resurrección de Cristo. Este episodio, la Pascua, afecta radicalmente al ser humano en su vínculo con Dios. Pero, al tratarse el hombre de una realidad también corporal, viviente y cósmica, el acontecimiento pascual modifica misteriosamente también el ámbito físico del universo.

La teología de la evolución enriquece la imagen de Dios

Para la Biblia, Dios es un ser esencialmente bueno, que crea el universo y el ser humano y entabla un diálogo de salvación con él. Para el Nuevo Testamento, es un ser uni-trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo) que lleva hasta el extremo de su humanización y muerte en la cruz su amor por el hombre.

¿Cómo compaginar esta imagen con la aparentemente derivada de una naturaleza signada por la competencia por la supervivencia? Paradójicamente, la biología evolutiva provoca a la teología para que ajuste mejor la imagen bíblicamente basada de Dios como amor (11) . Se trata de un Ser que da su vida divina sin reservas al cosmos. Darwin exige que pensemos nuevamente a Dios como omnipotentemente efectivo en el mundo, pero necesitamos definir más cuidadosamente qué entendemos por poder.

En efecto, el Dios cristiano no es alguien que somete y fuerza a su universo conforme a un plan rígido. Al contrario, Dios quiere que el mundo llegue a ser él mismo lo más plenamente posible. Esto significa que al mundo deba serle permitido el espacio y el tiempo para dirigirse hacia su finalidad, experimentando con varias posibilidades. Así lo expresa John Haught:

“Si Dios ama al mundo, entonces podemos asumir que Dios concede al mundo un cierto grado de libertad para experimentar con un espectro de posibilidades en su gestación” (12).

Una teología de la evolución admitirá que la evolución es experimental por naturaleza, y que el cosmos y la vida deben contar con un espacio para una cierta búsqueda libre. El hecho de que nosotros vivamos en un universo en expansión es en sí mismo indicativo de que el deseo del Creador es que el mundo tenga un margen para realizar experimentos en una independencia emergente.

Un Dios que verdaderamente ama el mundo está íntimamente relacionado con él, pero en un modo que permite al mundo permanecer distinto de Dios. El proceso de la evolución es la historia del universo examinando varios caminos para llegar a ser él mismo. El poder divino, entonces, se manifiesta como restricción de sí mismo en el amor, como un dejar ser que permita al mundo emerger como otro distinto de Dios.

Por otra parte, la perspectiva evolutiva induce a colocar la trascendencia divina no exclusivamente hacia arriba sino también hacia delante. En cierto modo, no se trata sino de ajustarse más al modelo bíblico acerca de un Dios que ha prometido realidades todavía no cumplimentadas totalmente. Una teología evolutiva piensa a Dios y sus promesas en términos de futuro del ser. Con esto se recuperaría la imagen bíblica de Dios, olvidada en ciertas especulaciones teológicas que lo ubican como una especie de abstracta realidad localizada lejos de la historia.

Además, la visión evolutiva expande nuestro sentido de Dios y nos hace tomar conciencia de que el cuidado divino abraza el destino del universo en su conjunto (13) . De aquí surge que el ser humano no puede separar sus aspiraciones privadas de la suerte que corra la creación entera. En tanto las religiones han creído en un universo estático, han podido mantener una idea de destino individualista para el otro mundo aparte de éste.

La evolución, sin embargo, nos dice que estamos relacionados con un universo más vasto y con una enorme historia de la vida en un prolongado proceso por llegar-a-ser. El nuevo y fresco sentido de estar-juntos con el cosmos provee a nuestra esperanza con unos nuevos y más amplios horizontes. La evolución también brinda a nuestras vidas el sentido de ser partícipes en el progresivo proceso de la historia de una creación cósmica.

Cristología Cósmica

En las últimas décadas se ha producido una recuperación de la cristología cósmica, presente en algunos textos del Nuevo Testamento y de la primitiva tradición teológica, pero olvidada en el último milenio y medio (14). Teilhard de Chardin fue pionero de esta recuperación al relacionar la creación evolutiva con el misterio de Cristo.

Como señalaba el jesuita francés, la evolución es santa: en tanto que el universo continúa creciendo en complejidad y en conciencia, es cristificado. Para la fe cristiana, la cristología es inseparable de la cosmología. La evolución biológica y humana –inmersa dentro de un proceso de dinamismo de todo el cosmos– está misteriosamente ligada al misterio del Verbo encarnado. Como señala Papanicolau:

“La cristología cósmica…no puede eludir el dato de que el cosmos –que ha sido creado en, por y para Cristo– posee una historia evolutiva descrita por diversas ciencias, especialmente la física y la biología. El cosmos que el creyente contempla como creación amorosa de Dios, como un todo dotado de sentido y de un fin último en la voluntad de su Creador, es una realidad presentada por las ciencias como un proceso autopoiético, en constante evolución, con mecanismos y resultados que no siempre se corresponden con la idea de sentido y finalidad” (15).

Lucio Florio es Presidente de la Fundación “Diálogo entre Ciencia y Religión”. Argentina.

Notas al pie

(1) Cf. Dei Verbum, 2, Concilio Ecuménico Vaticano II.

(2) Cfr. MICHAEL RUSE El misterio de los misterios. ¿Es la evolución una construcción social?, Tusquets, Barcelona 2001, esp. pp. 27-51 y 257-276.

(3) Cfr. STEPHEN JAY GOULD, Ciencia vs. Religión. Un falso conflicto, Crítica, Barcelona 2007.

(4) Cfr. MICHAEL RUSE, op. cit., p. 150.

(5) Reponses to 101 Questions on God and Evolution, Paulist Press, Mahwah, New Jersey, 2001, p. 48.

(6) Cfr. PIOTR BYLICA and DARIUSZ SAGAN, “God, Design, and Naturalism: Implications of Methodological Naturalism in Science for Science-Religion Relation”, Pensamiento , vol. 64 (2008), num. 242, p. 621-638.

(7) Un exhaustivo análisis en: RONALD L. NUMBERS, The Creationists. From Scientific Creationism to Intelligent Design, Harvard University Press, Cambridge-London 2006. Cfr. también MICHAEL RUSE, The Evolution-Creation Struggle, Harvard University Press, Cambridge 2005. También: DANIEL BLANCO, “Breve aproximación histórica al Creacionismo moderno. Del `Creacionismo Científico´ al `Diseño Inteligente´”, en: LUCIO FLORIO (compilador), Evolución y Cristianismo. Un diálogo posible, Dunken, Buenos Aires 2007, 25-64.

(8) El documento oficial más técnico al respecto sea el de la Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, Roma 1993. A propósito de los principios del método histórico-crítico, colocado como primario y fundamental, señala: “Es un método histórico, no solamente porque se aplica a textos antiguos (en este caso los de la Biblia) y porque se estudia su alcance histórico, sino también y sobre todo, porque procura dilucidar los procesos históricos de producción del texto bíblico, procesos diacrónicos a veces complicados y de larga duración. En las diferentes etapas de su producción, los textos de la Biblia se dirigen a diferentes categorías de oyentes o de lectores, que se encontraban en situaciones espacio-temporales diferentes. Es un método crítico, porque opera con la ayuda de criterios científicos tan objetivos como sea posible en cada uno de sus pasos (de la crítica textual al estudio crítico de la redacción), para hacer accesible al lector moderno el sentido de los textos bíblicos, con frecuencia difícil de captar. Es un método analítico que estudia el texto bíblico del mismo modo que todo otro texto de la antigüedad, y lo comenta como lenguaje humano. Sin embargo, permite al exegeta, sobre todo en el estudio crítico de la redacción de los textos, captar mejor el contenido de la revelación divina”. (I, A).

(9) Cfr. IGNACIO NÚÑEZ DE CASTRO, “The Bio-Philosophy of Teilhard de Chardin” en: CHRISTINE HELLER DEL RIEGO (editor), God Seen by Science: Anthropic Evolution of the Universe, Universidad Pontificia de Comillas, Madrid 2008, pp. 99-126.

(10) Cfr. HANS URS VON BALTHASAR, Teodramática, vol. 1 Prolegómenos, Encuentro, Madrid 1990.

(11) Para lo siguiente seguimos a JOHN HAUGHT, Op.cit., p. 50 ss. El teólogo norteamericano ha publicado dos obras centrales sobre teología de la evolución: God after Darwin: a Theology of Evolution, Westview Press, Boulder 2000; Deeper than Darwin. The Prospect for Religion in the Age of Evolution, Westview Press, Boulder 2003-

(12) Reponses…, p. 50 (traducción nuestra).

(13) Cfr. Op. cit., p. 50.

(14) Cf. al respecto: JORGE PAPANICOLAU, Cristología cósmica, Epifanía, Buenos Aires, 2006; LUCIO FLORIO, “Cosmic Christology and Pneumatology. Updating a Traditional Theological Topic to Approach a Dynamic Univers”, en: KS. WALDEMAR CISTO – ZBIGNIEW KUBACKI, Sens Ludzkiej Prozygody, Wydawnictwo Rhetos, Warszawa 2008, 153-158.

(15) “Evolucionismo y cristología”, en L.FLORIO, Evolución y Cristianismo…, p. 186.

Lunes 7 Diciembre 2009
Lucio Florio

tendencias21.net

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