Trabajo Monográfico sobre la Predestinación parte 1

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La naturaleza de la presencia de Cristo en la Cena del Señor, según Juan Calvino

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Reseña: Creados a imagen de Dios

18:57 26/03/2010, Marcelo Sánchez Ávila,

HOEKEMA, Anthony. Creados a imagen de Dios. Grand Rapids: Libros Desafío, 2005, 341 pp.

El Dr. Anthony Hoekema (1913 – 1988) fue un teólogo reformado nacido en la ciudad de Drachten en Holanda. A los diez años emigró a Estados Unidos donde estudio en el Calvin College, la Universidad de Michigan, el Calvin Theological Seminary y el Princeton Theological Seminary (Th.D., 1953). Fue pastor de las Iglesias Cristianas Reformadas y profesor de Teología Sistemática en el Calvin Theological Seminary.

Entre sus libros más conocidos están “The Four Major Cults” [Las Cuatro Grandes Sectas] (1963), “What about Tongue-Speaking?” [Acerca de Hablar en Lenguas] (1966), “Holy Spirit Baptism” [El Bautismo del Espíritu Santo] (1972), “The Bible and the Future” [La Biblia y el Futuro] (1979), “Created in God’s Image” [Creados a Imagen de Dios] (1986) y “Saved by Grace” [Salvos por Gracia] (1989).

El libro “Creados a Imagen de Dios” publicado en 2005 por Libros Desafío es un tratado de Antropología Teológica. En el prefacio el autor dice que su objetivo en este libro es “plantear lo que la Biblia enseña acerca de la naturaleza y destino de los seres humanos”, cuando nos enfrentamos al tema del estudio del hombre según la Palabra de Dios nos enseña recordamos las sabias palabras de Juan Calvino (Institución de la Religión Cristiana, I.I.I), quien, hablando acerca de la importancia del conocimiento que el hombre debe tener de sí mismo dice:

“por nuestra pobreza se muestra todavía mejor aquella inmensidad de bienes, que en Dios reside; y principalmente esta miserable caída, en que por la transgresión del hombre caímos, nos obliga a levantar los ojos arriba, no solo para que, ayunos y hambrientos, pidamos de allí lo que nov haga falta, sino también para que, despertados por el miedo, aprendamos humildad. Porque como en el hombre se halla todo, un mundo  de miserias, después de haber sido despojados de los dones del cielo, nuestra desnudez, para grande vergüenza nuestra, descubre una infinidad de oprobios; y por otra parte no puede por menos que ser tocado cada cual de la conciencia de su propia, desventura, para poder, por lo menos, alcanzar algún conocimiento de Dios.”

El libro está divido en doce capítulos. El primero de ellos, llamado “La importancia de la doctrina acerca del hombre”, es una introducción al texto, donde el autor muestra como el asunto de la antropología ha sido desde siempre un asunto importante en el pensar humano, explicando básicamente las visiones del hombre que hay en las distintas filosofías. En el segundo capítulo, como el nombre lo indica, Hoekema habla sobre “el hombre como persona creada” planteando la paradoja de ser un ser creado, y por ello dependiente, y persona, con independencia relativa. Esta posición, de aceptar como paradojal las verdades de la soberanía divina y la libertad humana (en especial en cuanto a su responsabilidad) está en contraposición con la enseñanza bíblica de que la responsabilidad humana tiene como fundamento la existencia de demandas de un Dios soberano. Así estas dos verdades son complementarias y no paradójicas.

Los siguientes tres capítulos hablan sobre la imagen de Dios en el hombre. El capítulo tres habla de la imagen de Dios haciendo un análisis exegético de algunos de los pasajes más importantes del Antiguo y Nuevo Testamento con relación al tema tratado. Hoekema, nuevamente apelando a una paradoja, afirma que la imagen de Dios en el hombre es “un aspecto del hombre que no se puede perder, una parte de su esencia y existencia”[1] y al mismo tiempo “es la semejanza a Dios que se pervirtió cuando el hombre cayó en pecado, pero que se está restaurando y renovando en el proceso de santificación.”[2]

El capítulo cuatro es un panorama histórico del entendimiento de la doctrina de la Imagen de Dios. Hoekema evalúa los entendimientos de Ireneo, Tomás de Aquino, Juan Calvino, Karl Barth, Emil Brunner y G. C. Berkouwer; y muestra como la idea de imagen de Dios fue cambiando de lo estructural a lo relacional. Él opta por aceptar ambas ideas.

En el capítulo cinco Hoekema trabaja la idea de la relación triple del hombre: con Dios, el próximo y la naturaleza; y de cómo, en la historia, la imagen puede operar en estas relaciones de distintos modos; a saber, imagen original, pervertida, renovada y perfeccionada.

En el sexto capítulo el autor trata del hombre en una cuarta relación: consigo mismo. Para él, esta relación es subyacente a las otras y hace posible que la persona se desempeñe de manera adecuada en ellas. La tesis del autor es que el hombre debe tener una imagen de sí mismo que sea dinámica, esto debido a la renovación progresiva del Espíritu Santo.

El capítulo siete es el primero de cuatro capítulos que hablan acerca del pecado, este habla acerca del origen del pecado, planteando la tesis de que Adán fue una persona histórica y la caída un suceso real, es por esta caída que el pecado entró en la historia sin embargo éste es algo accidental, no esencial al hombre.

El capítulo ocho, que se titula “La Difusión del pecado”, habla de las consecuencias de la caída, la universalidad del pecado, el pecado original y la forma en como este pecado se transmite de generación en generación. En este capítulo Hoekema, debido a la teoría de la gracia común, niega los Cánones de Dort que afirman que el hombre natural “ni aún en asuntos naturales y cívicos, tampoco usa rectamente esta luz [entendida aquí como algún conocimiento de Dios, de las cosas naturales, y de la distinción entre lo que es lícito e ilícito]; antes bien, sea como fuere, la empaña totalmente de diversas maneras, y la subyuga en injusticia; y puesto que él hace esto, por tanto se priva de toda disculpa ante Dios” (III/IV.IV) diciendo que la incapacidad del hombre está limitada a asuntos espirituales y no a su vida toda. Con respecto a la difusión del pecado Hoekema propone la aceptación del realismo y el federalismo como verdades complementarias.

El noveno capítulo habla de la naturaleza del pecado, de cómo éste debe ser definido y descrito. Aquí el autor niega que el pecado sea algo que pertenezca al hombre sino que es algo más bien accidental a él. También hace distinción entre clase y graduación de los pecados; terminando el capítulo con una sección sobre el pecado imperdonable.

El capítulo diez trata de cómo Dios frena el pecado en el mundo por medio de la gracia común, que es una doctrina que habría sido descrita por Calvino y desarrollada posteriormente por Bavinck y Kuyper. Hoekema también presenta la posición contraria a la gracia común pero lo hace sin incluir el tema decisivo sobre el asunto: el amor de Dios hacia el réprobo. Esta presentación tampoco es justa en el caso de los teólogos de la IPR que también afirman que Dios frena el pecado pero difieran en la motivación de Dios para hacerlo, para ellos este freno no es por gracia.

El siguiente capítulo, llamado “La persona total”, habla de otro tema controversial. En esta sección el autor rechaza la idea de que el ser humano esté compuesto por partes, como afirman el dicotomismo y el tricotomismo, y propone la teoría de la “Unidad psicosomática.”

El tema tratado en el capítulo doce es “la cuestión de la libertad.” Hoekema define verdadera libertad como “la capacidad de los seres humanos, con la ayuda del Espíritu Santo, de pensar, decir y hacer lo que le agrada a Dios y en armonía con su voluntad revelada”, capacidad perdida con la caída ya que, usando las palabras de Agustín, después de ella el hombre natural está en un estado en el cual no puede no pecar, que es restaurada en el proceso de redención y perfeccionada cuando estemos en la gloria, cuando entremos en un estado de no poder pecar.

Sin dudas el libro “Creados a Imagen de Dios” es un libro para recomendar a quien quiera conocer las doctrinas acerca del hombre. Hoekema hace en este libro un gran uso de análisis exegético y de los grandes teólogos reformados mostrando, en la mayoría de las veces, cual ha sido la opinión histórica del pensamiento reformado.

El libro también contiene desvíos como la aceptación de las paradojas como método válido de entender la Escritura y la aceptación de la gracia común, errores comunes en un ministro de las Iglesias Cristianas Reformadas.


[1] p. 52

[2] p. 52

copiado de http://reformadoreformandome.wordpress.com/2010/03/26/resena-creados-a-imagen-de-dios/

Institución de la religión cristiana de Juan Calvino Tomo 2

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Institucion de la religion cristiana de Juan Calvino tomo I

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Red Vines: the perfect super food

Red Vines: the perfect super food

Posted: 07 Jul 2009 05:53 AM PDT

En este mes, todos los Reformados están de fiesta. Es el mes que se celebran los 500 años de Juan Calvino. El 10 de Julio se celebraran los 500 años del nacimiento del Reformador, que muchos dentro del Protestantismo ven como su padre espiritual. No cabe duda que la influencia de Calvino dentro del Protestantismo no puede ser exagerada. Desde los Puritanos hasta los Presbiterianos, Calvino ha influenciado a una buena parte del Protestantismo.
Desde que TIME publico un articulo sobre como el Calvinismo ha renacido en este tiempo, quise escribir al respecto. El renacimiento del interés sobre Calvino no es meramente solo por cumplir medio milenio. La doctrina de la predestinación, es una buena doctrina a que aferrarse en estos tiempos de que las finanzas no están seguras, y que todo esta cambiando, a veces muy rápido para comprender el cambio. Muchos, en ves de afrontar su culpa o complicides a lo que ha ocurrido, prefieren ver que Dios tenia todo esta catástrofe prevista, y que por lo tanto, dejamos de tener nosotros responsabilidad y parte que ver en lo que estamos viviendo. En lo personal, no cantaría yo victoria sobre el nuevo renacer Calvinista, mas cuando no se toman en cuenta las razones y circunstancias en el cual esta renaciendo.
Pero lo que mas me ha preocupado sobre el movimiento de los Neo-Calvinistas, es que se están haciendo mas sectaristas de nunca. Un ejemplo es Albert Mohler, a quien yo oigo todos los días, y aprecio su ministerio, dice en el articulo de TIME “El momento en que alguien define a Dios bíblicamente, esa persona es llevada a conclusiones que son tradicionalmente Calvinistas”. El mismo escritor del articulo resalta que tales declaraciones muestran mas bien arrogancia y división. Junto con el autor del articulo, puedo también ver de cómo muchos Calvinistas llegan a considerar a cualquiera fuera de sus filas como no cristiano. No es la Biblia la única que dicta lo que la Iglesia debe de creer y como debe de comportarse, sino que son ahora las confesiones de Fe como la de Westminster, o los Canones de Dort, los que definen la Fe cristiana. De eso, no creo que ni Calvino hubiera estado de acuerdo.
De todos modos, en este mes no solo se celebra el cumpleaños de Calvino. A través de todo el año, los Bautistas estamos celebrando nuestro 400 aniversario. Dentro del campo Bautista, existen tanto Calvinistas como no Calvinistas, así que en ciertos lugares, las celebraciones son dobles.
Pero a pesar de todas las diferencias que existen el día de hoy sobre las creencias de Calvino, no esta de mas saludar a este hombre que tanto contribuyo al estudio de la Palabra de Dios. Necesitamos hombres como el el día de hoy.
Dios les bendiga.
Luis Alberto Jovel

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Institución de la Religión Cristiana

Institución de la Religión Cristiana

02 Jan 2009 04:33 PM CST |sujetosalaroca,org

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La obra maestra de Juan Calvino, publicada por primera vez en marzo de 1536, cuando el autor tenía tan sólo 26 años de edad. Esta primera edición era un breve manual de tan sólo seis capítulos en los cuales exponía el decálogo; el Credo Apostólico; la oración del Señor; el bautismo; de los sacramentos; y de la libertad cristiana, la iglesia y la disciplina.

Según el mismo Calvino, esta obra inicial fue escrita en latín, a diferencia de muchos quienes aseguran que fue escrita en francés. Jules Bonnet, en el Bulletin de la Société de l’histoire du protestantisme français de 1858, deja claro como Calvino en el prefacio de la edición francesa de 1541 escribe que la primera edición fue escrita en latín, para los lectores de todas las naciones y que luego la tradujo para  sus coterráneos.

La segunda edición contenía diecisiete capítulos, la tercera veintiuno, hasta que para la última edición en 1559 había crecido casi cuatro o cinco veces la de la original. Esta edición fue dividida en cuatro libros, cada uno con un cierto número de capítulos, y cada uno separado en secciones, todo siguiendo el Credo Apostólico, hablando acerca del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El primer libro trata del conocimiento de Dios, el segundo es cristológico, el tercero acerca del Espíritu Santo y el cuarto acerca de los medios de gracia, es decir, la Iglesia y los sacramentos.

Esta obra es, para hombres como Schaff, “la obra maestra de un genio precoz de  poder intelectual y profundidad espiritual.” [1] Para el historiador, esta obra literaria le dio el sobrenombre  de “Aristóteles” y “Tomás Aquinas” de la Iglesia Reformada. Otros grandes hombres reconocían  el poder de este libro. Bucer le escribió a Calvino diciendo, “Es evidente que el Señor te ha elegido como su órgano para otorgar la más rica bendición a Su iglesia.”

La obra fue dedicada al rey Francis I de Francia (1494-1547) quien reinó durante un período en el cual la iglesia protestante era incesantemente perseguida por la iglesia Católica Romana. La idea de Calvino fue la de apelar al rey para defender a sus hemranos protestantes.  Para la iglesia Católica Romana, esta obra era el Korán y el Talmud de la herejía. De la Sorbonne, universidad parisina, salió la orden de quemar todos los ejemplares encontrados, mucho más que cualquier otra obra literaria del siglo XVI.

Calvino intentó proveer una exposición que reivindicaría la causa de los protestantes, defendiendo la doctrina suya y de sus coterráneos, contra lo que él veía era una amenaza contra el evangelio de Cristo, esto es, la doctrina de la iglesia romanista. De nuevo Schaff escribe,

“Él [Calvino] escribe bajo la inspiración de una fe heroica que está preparada para la estaca, y con un maravilloso entusiasmo por el evangelio puro de Cristo, que había sido obscurecido y privado de su efecto por las tradiciones humanas, pero que ahora había renacido de esta basura a una nueva vida y poder.”

Con esta breve introducción deseo, el día de hoy, hacer un resúmen de las razopnes que le da Calvino a el rey Francis I, para escribir esta obra. Juan Calvino, deja claro que la idea inicial no fue entregársela al rey, sino escribir los rudimentos para que cualquier persona pudiera entrenarse en todos los asuntos de la santidad. La razón, según Calvino, fue la sed y el hombre del pueblo por Cristo, que estaba siendo cegado por las tradiciones de hombres que se hacían llamar la Iglesia de Cristo, apuntando a los líderes de la Iglesia Católica Romana.

Estos líderes estaban trayendo calumnias en contra de los protestantes (hugonotes) en su país natal, Francia. Calvino escribe, ” Mas yo tomo la causa de todos los píos, y la del mismo Cristo: la cual el día de hoy está en vuestro reino tan menoscabada y pisada, que parece que ya no tenga remedio; y esto, mas por la tiranía de ciertos fariseos, que por vuestra voluntad.”

Porqué acude al rey? Correctamente, como el gran teólogo que era, Calvino le escribe al rey, “Porque el pensar esto hace a uno verdadero Rey, si reconoce ser verdadero ministro de Dios en el gobierno de su reino. Y por el contrarios, aquel que no reina para este fin, de servir a la gloria de Dios, este tal no es rey, sino ladrón. Y engáñase cualquiera que espera luenga prosperidad en reino que no es regido con el cetro de Dios, quiero decir, con su Santa Palabra.”

Calvino acudió al rey, para dejarle claro el puesto que tenía y la justicia que debía administrar, como un siervo de Dios. Los romanistas estaban enseñando cosas fuera de la palabra de Dios. Estaban enseñando tradiciones de hombres, y acusaban a los protestantes de enseñar cosas nuevas, herejías y corrupciones. La idea de entregar esta obra al rey era que él mismo verificara que los romanistas mentían, pues la doctrina de los protestantes era la correcta. Con respecto a esto Calvino escribió, “Pero nuestra doctina está en más alto lugar que toda la honra del mundo, e invencible por todo su poder, pues no es nuestra, sino del Dios viviente, y de Su Ungido, al cual el Padre ha constituído por Rey, para que se enseñoree desde el mar hasta el mar, y desde los ríos hasta los fines de la tierra…Permita que nuestra doctrina sea probada y nuestra victoria es segura.” Y Calvino continúa escribiendo acerca de las acciones de los romanistas,

“Considere vuestra Majestad por otra parte a nuestros adversarios (hablo del sacerdocio, por cuyo antojo y apetito todos los otros nos son enemigos) y advertid juntamente conmigo la pasión que los mueve. Ellos fácilmente permiten a sí mismos y a los demás ignorar, menospreciar, no hacer caso de la verdadera religión que nos es enseñada en la Santa Escritura, y debería valer entre nosotros. Y piensan no hacer mucho al caso que es lo que crea, o no crea, cada cual de Dios y de Jesucristo, con tal que con fe implícita (como ellos llaman) que quiere decir, entricada y revuelta, sujete su entendimiento a la determinación de la iglesia. NI tampoco hacen mucho caso si acontezca que la gloria de Dios sea profanada con manifestaciones blasfemias, con tal que ninguno no hable palabra contra el primado de la silla Apostólica, ni contra la autoridad de la santa madre iglesia. Porqué, pues, ellos con tanto furor y violencia batallan por la misa, purgatorio, peregrinaciones y otros semejantes desatinos, de tal manera que ellos niegan la verdadera piedad poder consistir, si todas estas cosas son tenidas, creídas por fe explñicatísima (por hablar así) aunque ninguna cosa de ellas puedan probar la palabra de Dios? Porqué? Sino por cuanto su Dios es el vientre, y su religión es la cocina, las cuales cosas quitadas, no solamente ellos piensan no ser Cristianos, mas ni aún hombres.”

Calvino refutaba la idea de que su doctrina, la doctrina protestante fuera nueva, como decían los romanistas, o que fuera cismática. Más bien, el reformador lanzó un reto a los papistas diciendo, “Sin duda, es cosa fácil para ellos, en presencia de una multitud ignorante y crédula,mofarse de la causa desamparada; pero si nosotros también tuviésemos nuestras oportunidades de hablar, yo creo que su hervor, que con tanta boca llena y con tanta licencia dicen cuanto quieren, se secaría.” Para los romanistas era muy fácil mentir acerca de la doctrina protestante, pues tenían a los gobernantes de su lado, pero como cobardes no discutían ni defendían su doctrina, pues era claro que quedarían como mentirosos y herejes. Calvino, entonces, escribe siete puntos al rey, razonando el porque la doctrina protestante es de Dios y la católica romana era de Satanás.

1. Juan Calvino asegura que ninguna persona encontrará algo nuevo en su doctrina. Aquellos que creen en las palabras de Pablo acerca de Jesús muriendo por nuestros pecados y resucitando para nuestra justificación, no objetarán la doctrina protestante.

2. Es por ignorancia de la palabra de Dios que los romanistas creen que la doctrina protestante es algo nuevo.

3. Los líderes de la Iglesia Católica Romana pedían milagros que verificaran la doctrina protestante.  Calvino responde, “Al demandarnos milagros, ellos lo hacen deshonestamente. Porque nosotros no nos inventamos otro Nuevo Evangelio, mas retenemos aquel mismo para confirmación de cuya verdad sirven todos los milagros que  Cristo o sus discípulos hicieron. Pero ellos tienen la peculiaridad que a nosotros nos falta, podrán decir que ellos pueden confirmar su doctrina con continuos milagros que se hacen hasta el día de hoy! A lo cual respondo que ellos alegan milagros, los cuales podrían hacer dudar, y mal pensar a un hombre que estuviese desinteresado y sin pasión,  son  frívolos, o vanos, o mentirosos y falsos.”

Los papistas decían poder hacer milagros, los cuales confirmaban que su doctrina, según ellos, era verdadera, pero para Calvino no eran más que engaños de Satanás, ya que Satanás se viste como ángel de luz.Así que el reformador escribe, “Así que no nos faltan milagros, milagros seguros que no pueden ser opuestos; sino que esos que nuestros oponentes se jactan, no son sino puras ilusiones de Satanás con que retiran al pueblo del verdadero servicio de Dios a vanidad.”

4.” Es una calumnia,” dice Calvino, “representarnos como opuestos a los patriarcas (me refiero a los antiguos escribas de una era pura), como si los patriarcas apoyaran su impiedad. Si la prueba debiera ser decidida por tal autoridad (para hablar en los términos más modestos), la mejor parte de la victoria sería nuestra.” Calvino, entonces le muestra al rey Francis I las contradicciones entre los papistas y los patriarcas de la iglesia a quienes ellos tanto apelan. Cita a Epifanio, quien en su epístola escribe, “Es una abominación horrenda ver en templos Cristinos la imágen pintada de Cristo o algún santo.” Cita el Concilio de Elvira donde se deja claro que nada de lo que es adorado debe estar pintado en las paredes de las iglesias. Cita a Paphnutius quien enseñó que ningún ministro de la iglesia debe ser célibe, ni debe de prohibirsele el matrimonio.

5. Los Católicos Romanos llevaban todo contra sus tradiciones, mostrando que no aceptaban la Biblia como la última autoridad. Calvino, entonces, deja muy claro en este punto que debido al pecado, todo lo que hace el hombre está en error, y por lo tanto, “debemos ver y escuchar únicamente Su eterna verdad, contra la cual ninguna serie de años, ni costumbres, ni conspiraciones, pueden alegar prescripción.” Todo, dice Calvino, debe ser comparado con la Biblia, que es la verdad de Dios, la única verdad.  Para Calvino, las tradiciones romanistas no eran nada menos que una peste que haría perecer a los hombres.

6. Algo que preguntaban los romanistas a los protestantes era: entonces, la iglesia, según los protestantes, estuvo por largo tiempo sin vida? A esta pregunta Calvino respondió negativamente. Para Calvino la iglesia de Cristo ha vivido segura, y vivirá miestras Cristo reine, pues es Cristo quien la protege y estará con ella hasta el fin del mundo. Calvino dejaba entender que para los líderes romanistas, la iglesia era algo visible, y que estaba comandada por la silla en Roma. Calvino escribe, “Nosotros, por el contrario, mantenemos, tanto que la iglesia puede existir sin una forma aparente, y, aún más, que la forma no es establecida por ese esplendor externo que tan tontamente admiran, sino por una diferente marca, esto es, por la pura predicación de la palabra de Dios, y la debida administración de los sacramentos.” Estas son las marcas de una verdadera iglesia. Calvino deja claro que la Iglesia Católica Romana es una falsa iglesia, pues ni predican el verdadero consejo divino, ni administran correctamente los sacramentos.

Para Calvino, es incorrecto creer que todos aquellos que asisten a las iglesias católicas romanas eran parte de la iglesia de Cristo, pues sólo Dios conoce quienes son suyos. Esto, debido a que los papistas creían poder determinar quienes eran parte de la iglesia y quienes no, según los que se sometieran a ellos. Calvino critica a la doctrina de la infalibilidad papal, argumentando que hasta Aarón se equivocó cuando hizo el becerro de oro. Esta falsa doctrina de la infalibilidad papal, para Calvino era falsa, sencillamente porque no se encuentra en las Escrituras. Le escribe Calvino al rey, “Al dedicar una parte de vuestro tiempo a nuestros escritos, verá no oscuramente, que su doctrina [papista]- la misma doctrina que enseñan acerca de que ellos osn la iglesia- es una asesina de almas, la ruina, y destrucción de la iglesia.”

7. Para Calvino, la muestra más fidedigna de que la doctrina papista era falsa, era que contradecía las Escrituras. Era la iglesia Católica Romana la que diseminaba errores y creaba cismas, resistiéndose “al poder de Dios.” Con todas estas razones, Calvino apelaba a la misericordia del Rey Francis I de Francia, buscando el cese de la persecución a los hugonotes, cosa que nunca sucedió.

La otra semana iniciaremos la lectura diaria de la Institución de la Religión Cristiana, con resumenes de cada semana los días viernes en este blog. En las próximas horas estaré poniendo a su disposición el calendario de lectura.


[1] Philip Schaff. History of the Christian Church, Volume VIII: Modern Christianity, The Swiss Reformation.

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