El Juicio De Satanás y Los Ángeles Caídos

El Juicio De Satanás y Los Ángeles Caídos

A.Introduccion:

El destino de los malvados es la separación eterna de Dios, y eterno sufrimiento, conocido con el nombre de muerte segunda. Debido a su terrible naturaleza, es una materia de la cual uno instintivamente retrocede, y sin embargo, es asunto que se debe afrontar, puesto que se trata de una verdad positiva de la revelación divina. De ahí que el Cristo tierno y amoroso advirtió a los hombres con respecto a los sufrimientos del infierno. Lo que dijo con referencia a la esperanza del cielo podría aplicarse muy bien a su enseñanza relativa a la existencia del infierno. “Si así no fuera, yo os lo hubiera dicho.” Juan 14:2.

El infierno es un lugar de extremo sufrimiento (Apocalipsis 20:10), recuerdo y remordimiento (Lucas 16:19-31), deseos insatisfechos (Lucas 16:24), me­nosprecio (Daniel 12:2), malas compañías (Apocalipsis 21:8), desesperanza (Proverbios 11:7; Mateo 25:41).[1]

B. EL JUICIO DE SATANÁS EN LA CRUZ

El conflicto entre Dios y Satanás comenzó con la caída de Satanás de su estado original de santidad mucho antes que Adán y Eva fueran creados (véase capítulo 22). A través de la historia del hombre, cayeron sobre Satanás varios juicios, incluyendo el juicio del Huerto de Edén que fue infligido a la serpiente y el pronunciamiento de Génesis 3:15 que anunciaba la caída definitiva de Satanás. Allí Satanás fue informado de que la simiente de la mujer «te herirá en la cabeza y tú le herirás el calcañal». Esto se refería al conflicto entre Satanás y Dios que trajo como resultado la crucifixión de Cristo. Aunque Cristo murió en la cruz, fue levantado de entre los muertos, y a esto se refiere el «tú le herirás el calcañal». Por contraste, Satanás sufrió una herida mortal que le significará su derrota total, expresada en la frase «te herirá en la cabeza». Cristo, en su muerte, logró una victoria duradera sobre Satanás.

En Juan 16:11 se hace referencia a esta misma verdad, donde Cristo señala que el Espíritu Santo, cuando venga, convencerá al mundo «de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado». El juicio de Satanás fue pronunciado en la cruz, y Satanás fue declarado culpable de rebelión contra Dios, lo que hizo necesario el sacrificio de Cristo con el fin de salvar a los hombres caídos.

Un incidente anterior en la vida de Cristo también anunció la victoria de Cristo sobre Satanás. Cuando regresaron los setenta que había enviado a predicar, ellos dijeron en Lucas 10:17: «Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.» Cristo les respondió: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo» (10:18). Este era un anuncio profético de la derrota final de Satanás.

C. SATANÁS, EXPULSADO DEL CIELO

En el comienzo de la Gran Tribulación, cuarenta y dos meses antes de la segunda venida de Cristo, según Apocalipsis 12:7-9, ocurre una guerra en el cielo entre Miguel, el jefe de los santos ángeles, y Satanás, descrito como el dragón, y sus ángeles (llamados ángeles caídos). Satanás y los ángeles caídos son derrotados, y «fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él» (Ap. 12:9).

Como se dice en Apocalipsis 12:10, Satanás ha estado incesantemente ocupado en acusar a los hermanos, y «los acusaba delante de nuestro Dios día y noche». La obra acusadora de Satanás se presenta por primera vez en las Escrituras en el libro de Job, y llega a su fin con el anuncio del juicio definitivo que habrá en su contra. A partir de este punto en el programa profético, aproximadamente cuarenta y dos meses antes de la segunda venida de Cristo (cf. Ap. 12:6), Satanás y los ángeles impíos quedan por fin excluidos del cielo. La derrota de Satanás, que comenzó cuando fue incapaz de tentar exitosamente a Cristo, hecha evidente por la expulsión de demonios realizada por Cristo y sus seguidores y asegurada por la muerte de Cristo en la cruz, ahora se acerca rápidamente a su clímax. Satanás, ya juzgado y declarado culpable, ahora está a punto de ver ejecutado el juicio en su contra.

D. SATANAS, ATADO Y ECHADO EN EL ABISMO

En la segunda venida de Cristo se ejecuta el juicio condenatorio no sólo sobre un mundo blasfemo y sus gobernadores, sino también sobre Satanás y los ángeles caídos. En Apocalipsis 20:1-3 Juan escribe: «Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.»

En esta gráfica visión se registra un nuevo avance en el juicio de Satanás. Juan no solamente ve a Satanás atado y arrojado en el abismo siendo confinado allí, sino que se da también la razón de esta acción. El propósito es que Satanás sea incapaz de engañar a las naciones hasta que se hayan cumplido mil años y haya llegado a su término el reino milenial. Aunque esta verdad se le da a Juan en una visión, la interpretación es clara. Satanás es incapacitado para que no engañe más al mundo como lo hizo desde que Adán y Eva fueron creados.

La presentación vívida de Satanás atado durante mil años —lo que dura el reinado de Cristo— es otra evidencia importante de que el reino milenial todavía es futuro y que no debe ser identificado con ningún reinado presente de Dios. En las Escrituras es muy obvio que Satanás ahora no está atado, como se vio en el estudio previo de Satanás (véase el capítulo 23). Cualquier cumplimiento literal de Apocalipsis 19 – 20 exige que ocurra primero la venida de Cristo e inmediatamente después sea atado Satanás. En Apocalipsis 20 se menciona seis veces el período de mil años, señalando los acontecimientos que la preceden y los que la suceden. El encadenamiento de Satanás ocurre, muy claramente, antes del comienzo de los mil años.

Aunque nada se dice en este pasaje acerca de los ángeles caídos, se puede suponer que en este punto también son confinados, así como también fueron expulsados del cielo junto con Satanás cuarenta y dos meses antes. En ningún pasaje milenial se habla de actividad satánica hasta el mismo fin, cuando Satanás es desatado por un poco de tiempo.

E. EL JUICIO FINAL DE SATANÁS

Apocalipsis 20:7 dice: «Cuando mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión.» El versículo siguiente declara que «saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar». Conducidos por Satanás, muestran ahora su verdadero color una multitud de personas que habían profesado sólo exteriormente seguir a Cristo. Estos son hijos nacidos en el milenio, forzados por las circunstancias a profesar fe en Cristo, pero realmente jamás habían tenido el nuevo nacimiento. Ahora, en abierta rebelión, «rodean el campamento de los santos y la ciudad amada», Jerusalén. Su suerte es un juicio inmediato y, según Apocalipsis 20:9, «de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió».

Según el versículo 10, inmediatamente después, «el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos». Esta es la condenación final de Satanás, porque su destino es el fuego eterno preparado por Dios para el diablo y sus ángeles (Mt. 25:41).

Los ángeles caídos también son juzgados, porque siguieron la rebelión original de Satanás contra Dios (Is. 14:12-17; Ez. 28:12-19). Según 2 Pedro 2:4, «Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio». El infierno aquí se refiere al Tártaro, lugar de castigo eterno, y no’ al Hades, donde van los muertos impíos antes de ser, arrojados en el lago de fuego (Ap. 20:13, 14).

El juicio de los ángeles también se menciona en Judas 6, donde se hace la siguiente revelación: «Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.» Cuando esta afirmación se pone al lado de otros pasajes que se refieren a la caída y el juicio de Satanás y los ángeles impíos, se ve claramente que —aunque Satanás y algunos de los ángeles tienen una cierta medida de libertad y debido a ello conduce a una guerra incesante contra los santos ángeles y el pueblo de Dios sobre la tierra— hay ángeles que están encadenados y no tienen libertad. Sin embargo, todos están destinados para el juicio del gran día, refiriéndose al juicio de Satanás y todos los ángeles caídos que ocurrirá al final del reino milenial.

Aunque en la providencia de Dios Satanás y los ángeles caídos han ejercido gran poder e influencia en el mundo y se han opuesto incesantemente a Dios, su derrota final es cierta y el juicio eterno la seguirá. Sin embargo, los cristianos afligidos por Satanás, como Job en el Antiguo Testamento, pueden descansar en el hecho de que su victoria final está asegurada y que los enemigos de Dios serán juzgados a su debido tiempo. El hecho de que la bestia y el falso profeta hayan sido echados en el lago de fuego al iniciarse el milenio y aún estén allí cuando éste termina, demuestra que el castigo es sin fin. Las Escrituras enseñan claramente que hay sólo dos resultados finales en los juicios, uno la eterna bienaventuranza del cielo y el otro el tormento sin fin en el lago de fuego.[2]

F.Puntos de vista falsos

1.Universalismo.

Según este punto de vista, todos serán finalmente salvos. El que Dios es demasiado amoroso como para excluir a nadie del cielo parece ser su alegato. La teoría se contradice por pasajes tales como Romanos 6:23; Lucas 16:19-31,Juan 3:36 y otras. Es, en realidad, una misericordia el que Dios excluya a los pecadores del cielo, puesto que un pecador contaminado se sentiría tan infeliz en el cielo, como un creyente en el infierno.

2. Restauración.

Según este punto de vista, el castigo en el infierno no es eterno, sino un acontecimiento transitorio para el fin de purificar al pecador y capacitarlo pnra el cielo. Si este fuera el caso, el fuego del infierno tendría más poder o eficacia que la sangre de Cristo. Además, la experiencia nos enseña que el cantillo en sí mismo no es regenerativo; puede restringir, pero no transfor­mar.

Los maestros de esta escuela afirman que la palabra eterno en el idioma griego significa que durará por una edad, pero no eternamente. Pero de acuerdo con Mateo 25:41, si el castigo de los malvados tiene fin, también lo tendrá la felicidad de los justos.

Al cuestionamiento de si el infierno es eterno o no, los ortodoxos orientales lo explican de esta manera:

El cuerpo será semejante al cuerpo de Cristo resucitado: sin pesantez y sin impenetrabilidad. Ya en esta vida, la ascesis conduce gradualmente al estado de pre-resurrección. San Pablo habla del arte de verse el rostro descubierto, y el juicio es la visión total del hombre entero. San Isaac habla asimismo del juicio por el amor que todo lo abrasa. “Los pecadores no están privados del amor divino”, pero su lejanía de la fuente, su pobreza, el vacío de su corazón que es incapaz de responder al amor de Dios, les acarrean acerbos sufrimientos puesto que, tras la revelación de Dios, será imposible no amar ya a Cristo.

El evangelio emplea la imagen de la separación de las ovejas y los carneros. No existen santos perfectos, como tampoco existen pecadores en quienes no haya por lo menos algunas parcelas buenas, y este hecho, según el padre Sergei Bulgakov, nos permite conjeturar una interiorización de la noción de juicio: ya no sería una separación entre los hombres, sino en el interior de todo hombre. Así pues, las palabras sobre la destrucción, el aniquilamiento, la segunda muerte no se referirían a los seres humanos, sino a sus elementos demoníacos. Tal sería el sentido del fuego: antes purificación y curación que castigo. La amputación no es la desaparición del hombre, sino el sufrimiento de su disminución. En justicia, todos los hombres deben ir al infierno, pero también en todos ellos hay parcelas de paraíso y de infierno. La espada divina penetra en las profundidades humanas y en ellas opera una separación: así se evidencia que lo dado por Dios como don no fue recibido y actualizado. Este vacío constituye la esencia del sufrimiento infernal: el amor no realizado, la trágica no-conformidad entre la imagen y la semejanza. La complejidad de la mezcla del bien y del mal durante la vida terrestre hace inoperante toda noción jurídica, y eso nos sitúa ante al mayor misterio de la sabiduría divina. ¿Es eterno el infierno? En primer lugar, la eternidad no es la medida del tiempo y, sobre todo, no es el infinito malo, la ausencia de fin. La eternidad es el tiempo divino, es una determinación cualitativa, y así podemos decir que son distintas las eternidades del paraíso y del infierno. Es imposible concebir la eternidad como forma vacía, independiente de su contenido. Si, en el tiempo actual, panta rei, todo fluye, todo pasa, en el siglo futuro, por el contrario, la vida continuará en el sentido del crecimiento: nada pasará para desaparecer, ya que todo será enteramente positivo, digno de permanecer eternamente.

La concepción corriente de los sufrimientos eternos no es más que una opinión escolar, una teología simplista (de naturaleza penitencial), que echa en olvido la profundidad de unos textos como Juan 3, 17 y 12, 47. ¿Acaso es imaginable que, junto a la eternidad del reino, Dios prepare la eternidad del infierno, la cual, en cierto sentido, sería un fracaso del plan divino, una victoria incluso parcial del mal? San Pablo en 1 Cor 15, 55 parece afirmar lo contrario. Si san Agustín reprobaba a los “misericordes”, es porque se alzaba contra el libertinismo y el sentimentalismo. Por otra parte, el argumento pedagógico del miedo, no sólo es inoperante en la actualidad, sino que incluso puede emparejar el cristianismo con el Islam. El temblor ante las cosas santas salva al mundo de su insulsez, pero el amor perfecto ahuyenta todo temor (1 Jn 4, 18).

Podríamos decir que el infierno no existe en la eternidad, ni siquiera en el tiempo como medida, sino en su interioridad subjetiva sin fondo y fantomática. El quinto concilio ecuménico no examinó la cuestión de la duración de los sufrimientos infernales. El emperador Justiniano (que, en este caso, parecía uno de los “justos” de la historia de Jonás, a quienes decepcionó que el castigo no alcanzara a los culpables), propuso su doctrina personal al patriarca Mino en el año 543. El patriarca elaboró unas tesis contra el neo-origenismo y el papa Vigilio las confirmó. Más tarde fueron erróneamente atribuidas al quinto concilio ecuménico. Pero esta doctrina no es más que una opinión personal, y la doctrina opuesta -de los Padres Capadocios (San Gregorio Niseno, San Gregorio Nacianceno…)- nunca ha sido condenada.

Al final, Satanás se verá privado del mundo, objeto de su concupiscencia, y, al mismo tiempo, se verá limitado a su propio ser; pero éste no es ilimitado. El satanismo puro se agota cuando el sujeto se halla carente de objeto. Por el contrario, el corazón de la Iglesia -el corazón de la Teotokos- no tiene límites. San Isaac habla del corazón ardiente de amor hasta por los reptiles, incluso por los demonios. La expiación se extiende a todo el plan de la creación divina. La segunda muerte se refiere a los principios del mal, que se han desarrollado en el espacio y el tiempo: a su término, se angostan y desaparecen para siempre. Si la libertad ha permitido una deterioración pasajera, el balance final está entre las manos de Dios.

Pavel Evdokimov. “La mujer y la Salvación del mundo” Ediciones Ariel. Barcelona. 1970.

La palabra apocatástasis (salvación de todos) aparece en el Nuevo Testamento y concretamente en Hechos 3,20 ss.: «para cuando vengan por disposición del Señor los tiempos de consolación y envíe al mismo Jesucristo que os ha sido anunciado, el cual debe ciertamente mantenerse en el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas (apokatastáseos pánton) de que antiguamente Dios habló por boca de sus santos profetas». Dicha perícopa pertenece al sermón de San Pedro a los judíos en el que se acentúa la esperanza mesiánica de una nueva creación; todas las cosas serán renovadas y reinará un orden perfecto y definitivo conforme al plan de Dios.

Pero no somos ingenuos, sabemos perfectamente que también hay elementos antiapocatástasis en la literatura paulina que se pueden interpretar al revés.

¿Cómo resolvió Oriente esta contradicción?

Fácil, con la plegaria por la apocatástasis. Es decir, no se da por hecha la apocatástasis, no es segura, pero es una petición insistente del pueblo ortodoxo, una demanda al Señor que lo más probable es que se cumpla. La pedimos al Señor.

Embellece al que la pide, y lo más probable es que se cumpla (si la pedimos con todas nuestras fuerzas).

Y, sobre todo, al cumplirse, el plan de Dios se cumple por completo, sin imperfecciones. Se elude así ese viejo esquema gnóstico que cree en dos principios igual de poderosos (el bien y el mal). Si no hubiera apocatástasis, la tesis gnóstica sería válida. El bien coexistiría con el error eterno, con el mal eterno. Eso no es cristiano, ¿no? En el cristianismo el bien acaba al final con todo mal, acaba con todo error.” [4]

El doctor Maclaren hace el comentario siguiente:

Aceptando con reverencia las palabras de Cristo, como expresión de amor perfecto e infalible sabiduría, el que esto escribe teme que, en la discusión con respecto a la duración del castigo, la verdad solemne relativa a la realidad de la retribución futura se oscurezca o debilite, y el hombre arguya con respecto al “temor del Señor”, hasta dejar de experimentar sentimiento altluno con respecto a dicha retribución.

El hábito tiende a fijarse. El carácter tiende a adquirir permanencia final. Dios no obligará al hombre a salvarse en el futuro, como no lo obliga en la actualidad.

Segunda oportunidad.

Según esta teoría, todos tendrán una segunda oportunidad, para aceptar la salvación, entre la muerte y la resurrección. Sin embargo, las Sagradas Escrituras enseñan que a la muerte queda fijado el destino del hombre (Hebreos 9:27). Además, si la gente piensa que se le presentará una segunda oportunidad, ¿cuántos aceptarán la primera oportunidad, o la aprovecharán? Y si descuidan la primera oportunidad, de acuerdo con las leyes de la naturaleza humana, estarán más débiles para aceptar la segunda.

Aniquilación.

Los que propugnan esa teoría dicen que la Biblia enseña que los impíos perecerán, y que esto prueba que el castigo final consistirá en la aniquilación. Eso no puede ser cierto, porque si perecer significa ser aniquilado, entonces el hijo pródigo fue aniquilado antes de regresar a su padre, siendo que cuando comenzó a arrepentirse, dijo: “¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!” (Lucas 15:17)

Y nos dice también la Biblia que el mundo antediluviano pereció anegado en agua (2 Pe 3:6). Y,sin embargo,el mundo todavía continúaexistiendo (Sal. 78:45;Heb 2:14;Sal 31:10)

Estos textos prueban de modo concluyente que las palabras “destruir” y “consumir” no sifgnifican aniquilación.El vocablo “destrucción” significa dañar o perjudicar una cosa de tal manera que venga a ser inservible.

notas

1.Myer Pearlman, Teologia Biblica y sistematica,pag. 282,ed. Vida, ed en ingl. 1958,trad. en esp. 1992

2. Lewis Sperry Chafer,El Juicio De Satanás y Los Ángeles Caídos,seminariobierto.com

3. Teologia Biblica y sistematica,pag.282-284,op. cit

4.http://rastacalcedonico.wordpress.com/2009/02/26/el-infierno-es-eterno-o-no/

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¿Dónde está el infierno?

El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.  Juan 3:36
Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. Romanos 10:13

¿Dónde está el infierno?

ilustración 34ª. de Doré para La divina comedia

El infierno: ilustración 34ª. de Doré para La divina comedia

–¿Está lejos el infierno?, preguntó uno de los muchachos de un trío medio borracho que estaba tropezando a lo largo de una playa. Molesto por la actitud de los jóvenes, el policía de guarda contestó: –El infierno se halla al final de una vida sin Cristo, y usted está más cerca de él de lo que se imagina. Debería prepararse para encontrar a Dios.
Los tres borrachos se dieron media vuelta y continuaron tambaleándose sin hacer otro comentario. Esa noche se encontró el cadáver de uno de esos jóvenes junto a la orilla.
Años más tarde, este mismo policía estaba patrullando nuevamente la playa cuando se le acercó un turista que le dijo, al tiempo que le estrechaba la mano: –Usted no se acuerda de mí, pero yo lo reconozco. ¿Recuerda un trío de jóvenes ebrios y que uno de ellos le preguntó por el infierno? Él se ahogó. Yo estaba con él ese día, y la advertencia que usted le dio me impactó y me llevó a confesar mis pecados a Jesús y a recibirle como mi Salvador. Estoy muy agradecido a Dios por haberle inspirado para tocar mi corazón y hablarnos así. Él empleó sus palabras y me salvó por su gracia.¡Qué aliento para ese agente cuando se enteró de que su advertencia no había sido inútil! Este joven la escuchó y reconoció que la muerte de su amigo era una prueba de lo que puede ocurrir cuando uno vive sin Dios.
Amigo lector, crea en Jesucristo ahora mismo, para su felicidad actual y eterna.


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EL INFIERNO

EL INFIERNO

por hschackels el miércoles 23 noviembre 2005

SABEMOS QUE ESTE TEMA INCOMODA A MUCHAS PERSONAS. A NADIE LE GUSTA ESCUCHAR TEMAS DESAGRADABLES. CRISTO HABLÓ DE ESTE TEMA, POR LO TANTO, ES NUESTRO DEBER ANUNCIAR TODO EL CONSEJO DE DIOS, Y ESTE TEMA ES PARTE DE LO QUE DIOS NOS REVELA EN SU PALABRA

EL INFIERNO BIBLICO
Por Humberto Schackels
hschackels@yahoo.es

Creo que este tema es uno de los temas bíblicos más difíciles de abordar, por la sencilla razón de que a Dios siempre se le presenta como un Dios de amor, benigno, misericordioso, que quiere que todos procedan al arrepentimiento y sean salvos. El punto es que todos estos conceptos los encontramos en el libro por el cual Dios se revela a los seres humanos, la Biblia. Sin embargo, en la Biblia también aparece el concepto del infierno, es por tal razón que es necesario enseñar toda la doctrina bíblica, y por ende, el concepto del infierno. Si bien es cierto, a nadie le gusta escuchar cosas que asustan o desagradan, pero, es el deber de los cristianos plantear todo lo revelado por Dios.

El Señor Jesucristo dijo:

Mateo 7:13 ” Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; por que estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

En primer lugar, estas palabras revelan una verdad de Dios. En segundo lugar, es absolutamente claro que se plantean dos alternativas:

PUERTA ESTRECHA……………………PUERTA ANCHA
CAMINO ANGOSTO……………………CAMINO ESPACIOSO
DESTINO LA VIDA…………………….DESTINO LA PERDICION
POCOS ENTRAN……………………….MUCHOS ENTRAN

Hebr.9:27 “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”

Estos dos pasajes nos llevan a establecer que es en esta vida donde debemos decidir nuestro destino en la eternidad, pudiendo ser “LA VIDA” o “LA PERDICION”. Se muere una sola vez y después el juicio, no existe alternativa después de la muerte.
Es por esta razón que quisiera exponer respecto del destino de los “muchos” que entran por la “puerta ancha”.
La Biblia habla en forma muy clara de un lugar de destino para los que no se arrepienten, ni aceptan a Cristo como su salvador. Este lugar es nombrado de diferentes formas, “el lago de fuego”, “el lugar de tinieblas”, “el lugar preparado para el diablo y sus ángeles”, y otros nombres, pero todos son resumidos en la palabra “INFIERNO.”
Es importante decir que la palabra infierno es la traducción de más de una palabra escrita en la Biblia.
Es muy importante entender que infierno es el lugar de eterna condenación para los que no se arrepienten ni aceptan a Cristo. En el A.T. se ha traducido la palabra “sheol” como infierno, no siendo una traducción correcta, ya que sheol se refiere al lugar donde se encontraban las almas de los muertos. Las veces que aparece la palabra infierno en el N.T. en ocasiones se trata de la palabra “hades”, y tiene el mismo sentido que la palabra “sheol”. El hades es aquel lugar donde se encuentran las almas desincorporadas.

SAN LUCAS 16:23 “Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.”

En los pasajes donde aparece la palabra hades traducida como infierno, no se habla del lugar de eterna condenación de los perdidos, sino del lugar pasajero donde las almas son guardadas hasta el día del juicio

Es importante decir también, que existe otra palabra en la Biblia que se traduce como infierno, y no refleja el concepto del lugar de eterna condenación para los perdidos, esta palabra aparece en 2 Pedro 2:4.

2 PEDRO 2:4 ” Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;”

En griego esta palabra es “tartaroo”, y expresa el lugar especial donde Dios reserva los ángeles caídos hasta el día en que ellos serán arrojados al lago de fuego junto con su líder, Satanás.
La palabra que sí refleja el lugar de eterna condenación para los perdidos es la palabra “Gehenna” (infierno).
En repetidas ocasiones Jesús menciona esta palabra, de hecho en dos ocasiones dice esta palabra en el sermón del monte. Por lo tanto debemos tratar este asunto con toda seriedad, a tal punto que la teología moderna niega la existencia del infierno.
Si bien es cierto, la mayoría de las veces escuchamos en los púlpitos mensajes de salvación, exhortación, edificación, pero muy pocas veces nos referimos a esta verdad tan importante como es la existencia del infierno.
El infierno es un hecho, terrible, pero es un hecho. Podemos revelarnos contra el infierno, podemos tratar de negarlo, pero sigue siendo un hecho. Si no es un hecho, debería abandonar mi Biblia y declarar a Cristo un engañador… pero, el infierno, repito es un hecho, y es por este hecho que todos los cristianos alzamos la voz, con el fin de llevar la salvación a las almas de este mundo, si… la salvación de este terrible lugar llamado infierno. Esto no obedece a un asunto de ponerse dramático, permíteme que te recuerde las siguientes palabras dichas por el Señor.

SAN MATEO 10:28 “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no  pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

Estas palabras son verdaderas o no lo son, si no lo son, insisto, no tiene sentido creer en la Biblia. Pero son verdaderas, Jesús mismo dijo estas palabras, por esto ¡Apúrate, date prisa, huye de la ira venidera de Dios! Y si eres cristiano, como dice Pablo “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”.

FILIPENSES 2:12 ” Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,”

HEBREOS 2:3 “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,”

Creo que este verso merece una aclaración,el cristiano verdadero no pierde su salvación, esta esta segura, en las manos del Señor Jesús.

Romanos 8: 1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”

Ver Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús

Debemos estudiar toda la “sana doctrina”, creer la “sana doctrina”, y practicar y anunciar la “sana doctrina”.

2 JUAN 1:9 ” Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.”

Satanás completó una obra maestra al susurrar a los oídos de la gente que el infierno no es una realidad, por esta razón hay tan pocos hoy día que siguen creyendo en este hecho bíblico, pero si supieran la realidad, temblarían. La palabra de Dios enseña en forma muy clara que existe un cielo para los salvos, y existe un infierno para los perdidos.

2 TESALONICENSES 1:7-9 ” y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,”

EL APOCALIPSIS 21:8 “Pero los cobardes e incrédulos , los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”

SAN MATEO 25:41“Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”

SAN MATEO 25:46 “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”

Lejos esta de mi convencerte de la realidad del infierno, sólo digo lo que la Biblia dice y enseña. Puede que tu tengas una opinión distinta que la mía, está bien, pues yo puedo equivocarme, pero si opinas distinto que la Biblia, lo haces a costo de tu alma inmortal, y tendrás que vértelas con El, el autor de la Biblia. La decisión es tuya.

EL APOCALIPSIS 20:15 “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

Hay solamente dos lugares, el cielo o el infierno. Hay solamente dos a los cuales puedes servir, Cristo o el diablo.

SAN MATEO 6:24 “Ninguno puede servir a dos señores;”

Si sirves a Cristo en la Tierra, es justo que pases la eternidad en el cielo, junto a El, a quien amas y quien has servido. Pero si prefieres servir al diablo, rechazando la salvación en Cristo ¿no es justo que pases la eternidad en donde está tu maestro? ¿A quién quieres culpar al saber que estarás en ese horrible lugar preparado para el diablo y sus ángeles? Cada uno toma su propia decisión mientras esta en esta vida. ¡Piénsalo!

El infierno no es para nosotros, y Dios no quiere que nosotros lleguemos allí, ahora si alguno llega, es porque ha decidido rechazar la divina oferta de salvación en Cristo.
Sin embargo, Dios en su infinito amor, ha preparado un camino, por el cual podemos escapar de esta terrible condenación.

ROMANOS 5:11 “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”

Si, podemos reconciliarnos con Dios. Obedeciendo el plan de salvación, y viviendo una vida conforme a la ley de Cristo.

Respecto de la duración de los perdidos en el infierno, existen varias opiniones. Unos dicen que los perdidos serán quemados en el infierno, otros dicen que serán liberados después de un periodo de tiempo, largo o corto. Veamos que dice la Biblia.

La expresión “por los siglos de los siglos” aparece 14 veces en el libro “El Apocalipsis”, y es usada de la siguiente forma:

1.- Diez veces esta expresión se refiere a Dios. Vive y gobierna “por los siglos de los siglos”.
2.- Una vez es usada para describir la duración de los santos en el cielo.
3.- Una vez es usada para describir la duración de la eterna tortura y eterno castigo del diablo en el infierno.
4.- Dos veces se usa esta expresión para describir la duración de los sufrimientos de los perdidos.

Por lo tanto, la conclusión no resulta difícil, si la duración de los perdidos en el infierno es limitada, también lo es la existencia y el poder de Dios. Pero sabemos que el poder de Dios es eterno, significando esto que la duración de los perdidos en el infierno es Eterna.
Otro concepto importante, se refiere a el castigo de los perdidos.

SAN MATEO 11:21 “¡Ay de ti, Corazín! Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.
Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para
vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.”

Este pasaje aclara que no todos los perdidos pasarán por la misma medida de sufrimientos, aunque todos eso sí condenados.

Para terminar quisiera instar a todos a que tomen este tema con la mayor seriedad posible, entendiendo que cada uno debe tomar su decisión. Debes entender que si despiertas en ese lugar de tormento: 1) es por la eternidad 2) cada uno en esta vida eligió estar en ese lugar, no puedes culpar a nadie.

Que Dios nos ayude a permanecer fieles a El, y si tu no eres cristiano ¡Hoy es el día de salvación!

HEBREOS 4:7 ” otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones.”

2 CORINTIOS 5:18-21 / 6:1-2 “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.
Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”

Nota:

Una joven teóloga argentina, brillante exegeta, directora y autora del blog monjaguerrillera, me dejo este breve comentario, que me aprecio interesante agregarlo al artículo:

Gabriela, dice así: «Ya veo que este predicador no nos puede explicar qué es el infierno. Es el primero al que le resulta incómodo informarse.

Estas predicaciones desastrosamente antitéticas que nunca acaban de ser expositivas, con versículos aparentemente concatenados pero divergentes y que no se salen nunca de lo que uno ya sabe ¿qué sentido tienen?

Sólo preguntaba qué sentido tiene hacer una predicación por escrito, utilizar el método de la homilía en un artículo con un tema tan importante pero que deja más inquietud que solución. Además, se pretende expositivo desde los primeros párrafos y cuando llega al cuerpo y al final ya deja toda exposición y arremete con el típico desafuero de los predicadores.

Sí, acerca “del infierno” hay mucha información pero nada resuelto, a menos que tengamos una interpretación literalista del fuego y azufre (entonces sí, en el método literal está todo resuelto)

Desde los infiernos súmeros, pasando por los avernos egipcios, por las moradas de los baales, por las postvidas mazdeístas, hasta los abismos judaicos entre la destitución divina y el seno de Abraham, incluso llegando hasta los basurales llamados gehennas y los lagos de azufre y fuego, hay tanto y tanto por discurrir…

Creo que hay más material circulando sobre los infiernos que sobre cualquier otro tema teológico; mucho después y lejos le sigue el tema de la Cruz de Cristo. Esta distorsión de prioridades es demasiado sugerente acerca de las actitudes que se toman al respecto y sus propósitos finales.»

Gabriela  (monjaguerrillera)

Fuente: http://www.iglesiadecristo.com.mx/principal/content.php?article.61

Gehena

Gehena

Valle de Hinón Valle de Hinón

Gehena (Hebreo :גיא בן הנם gueh ben hin.nóm, «Valle del hijo de Hinnom » o גי הנם gue Hinnom «Valle de Hinnom» Griego :γεένα (gué.en.na);Latín:ge.hén.na). Gehena significa “Valle de Hinón”, pues es la forma griega del hebreo gueh hin.nóm. En Josué 18:16, donde aparece “Valle de Hinón”, la Septuaginta griega dice “Gehena”. Este término aparece 12 veces en las escrituras griegas cristianas (Nuevo Testamento), por primera vez en Mateo 5:22 (véase Lugares en que aparece). Algunas Bíblias como la versión Reina Valera entre otras traducen el término Gehena como infierno o infierno de fuego, mientras que otras lo transliteran.

Gehena (en hebreo: ge henom o ge hinnom (גהינום), valle de Hinón) es elinfierno o purgatorio judío. En judaísmo el infierno es un lugar de purificación para el malvado,1 en el que la mayoría de los castigados permanece allí hasta un año, aunque algunos están eternamente.2

El nombre derivó del incinerador de basuras cercano a Jerusalén, la descarga ardiente de la basura cerca de Jerusalén (la cañada o barranco de Hinón), identificada metafóricamente con la entrada al mundo del castigo en la vida futura.

Gehena también aparece en el nuevo testamento y en las primeras escrituras cristianas como el lugar en donde el mal será destruido. Presta también su nombre al infierno del IslamJahanam. En las escrituras rabínicas y en las cristianas, el Gehena como destino del pecador es diferente a Sheol, el lugar dónde habitan todos los muertos.

Historia

Lugar cerca de Jerusalén donde los Judíos apóstatas sacrificaron a sus hijos a dioses paganos durante un periodo de tiempo, hasta que el fiel Rey Josías lo clausuró por tan abominable práctica (Jeremías 7:31; 19:5). En la época de Jesús llegó a ser vertedero e incinerador de la basura de Jerusalen. Allí se arrojaban los cuerpos de animales muertos para ser consumidos por el fuego, a los cuales se añadía azufre para acelerar la quema. También se echaban allí los cadáveres de criminales ejecutados a quienes no se consideraban merecedores de un entierro formal en una tumba.

“Al Gehena no se arrojaba ningún animal o humano con vida para que fuera quemado vivo o atormentado.”

Ge Hinnom en 1900.

Interpretaciones

Aniquilación Total

El que históricamente se usara este lugar como vertedero o basurero, hace pensar que nunca podría simbolizar una región invisible donde se atormentara eternamente a almas humanas en fuego literal, o donde estas fueran atacadas para siempre por gusanos que no murieran. Debido a que a los criminales arrojados allí se les negaba un entierro formal en una tumba -la cual simbolizaba una futura esperanza de resurrección-, tanto Jesús como sus discípulos usaron el Gehena como símbolo de destrucción eterna, aniquilación de en medio del universo de Dios, un castigo de muerte eterna, lo que puede desprenderse de los textos bíblicos en donde aparece el término. Por su carácter de destrucción total, el Gehena está relacionado con el lago de fuego del Apocalipsis o la “muerte segunda” (Apocalipsis 20:14). En Apocalipsis 20:14 resulta obvio que la muerte y el Hades no son “cosas que puedan ser “quemadas”.

Algo que ayuda a comprender el asunto es lo que menciona Junan 3:36. Sólo los justos verán la vida eterna, los que no “obedecen al Hijo no verán la vida”. Para que una persona inicua sea atormentada eternamente necesita vida eterna para sufrir eternamente en un infierno de fuego.

Infierno ardiente

El concepto de Gehena como ‘aniquilación eterna’, lugar donde también sera enviado Satanás, corresponde al entendimiento bíblico de los Testigos de Jehová, mas no es la creencia general de las iglesias, en la cual las almas de los pecadores irán al lago de fuego, donde serán ‘atormentados por los siglos de los siglos (Apocalipsis 14:10, 19:20, 20:10, 21:8, Lucas 16:23-25).

Thayer´s Greek Definitions dice sobre el Gehena bajo el número Strong G1067: “Infierno es el lugar de castigo futuro llamado ‘Gehena’ o ‘Gehena de fuego’. Éste era originalmente el valle de Hinóm, al sur de Jerusalén donde la suciedad y animales muertos de la ciudad eran arrojados fuera y quemados; un buen símbolo de los inicuos y su destrucción futura”.


¿Cuál es el significado del ‘tormento eterno’ que se menciona en Apocalipsis o Revelación?

Apo. 14:9-11; 20:10, VV (Santa Biblia versión Reina Valera, edición 1977): “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino del furor de Dios, que ha sido vertido puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero; y el humo de su tormento [en griego: ba·sa·ni·smou´] sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.” “Y el diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

¿Qué es el ‘tormento’ al cual se refieren estos textos bíblicos? Es de notar que en Apocalipsis 11:10 (VV) se hace referencia a unos ‘profetas que atormentan a los moradores de la tierra’. Tal tormento se deriva del humillante desenmascaramiento realizado por los mensajes que esos profetas proclaman. En Apocalipsis 14:9-11 (VV) se dice que los adoradores de las simbólicas ‘bestia y su imagen’ son ‘atormentados con fuego y azufre’. Esto no puede referirse a tormento consciente después de la muerte, porque “los muertos nada saben” (Eclesiastés 9:5, VV).

Entonces, ¿qué hace que ellos experimenten dicho tormento mientras todavía están vivos? Es la proclamación de los siervos de Dios que les informa que los adoradores de la ‘bestia y su imagen’ sufrirán la muerte segunda, que está representada por “el lago que arde con fuego y azufre”. El humo, relacionado con su ardiente destrucción, asciende para siempre porque la destrucción será eterna y nunca será olvidada.

Cuando Apocalipsis 20:10 dice que el Diablo va a experimentar ‘tormento por los siglos de los siglos’ en el “lago de fuego y azufre”, ¿Qué quiere decir?

Este uso de la palabra “tormento” (de la palabra griega ba´sa·nos) recuerda a uno su uso en Mateo 18:34, donde la misma palabra griega básica se aplica a un ‘carcelero’ o ‘verdugo’.

En las prisiones a veces se recurría a la tortura para obtener información (compárese con Hechos 22:24, 29, aunque en este texto no se utiliza la palabra ba·sa·ní·zō), y por esta razón se aplicó a los carceleros el término ba·sa·ni·stēs. Sobre el uso que Jesús dio a este término en Mateo 18:34, The International Standard Bible Encyclopaedia (edición de J. Orr, 1960, vol. 5, pág. 2999) hace la siguiente observación: “Probablemente el mismo encarcelamiento se consideraba un ‘tormento’ (y sin duda lo era), y los ‘atormentadores’ no eran otros sino los carceleros”.

Así pues, el que en Revelación 20:10 se diga que habrá quienes serán “atormentados día y noche para siempre jamás” debe significar que se les someterá a un estado de restricción. Los relatos paralelos de Mateo 8:29 y Lucas 8:31 muestran que el término “tormento” puede utilizarse como sinónimo de un estado de restricción.

Apocalipsis 21:8 (VV) dice claramente que “el lago que arde con fuego y azufre” significa “la muerte segunda”. Así que el ‘tormento’ que el Diablo experimenta para siempre allí quiere decir que no habrá liberación para él; se le mantendrá restringido para siempre; de hecho, quedará en la muerte eterna.

Lugares en que aparece

  • Mateo 5:22 «Sin embargo, yo les digo que todo el que continúe airado con su hermano será responsable al tribunal de justicia; pero quienquiera que se dirija a su hermano con una palabra execrable de desdén será responsable al Tribunal Supremo; mientras que quienquiera que diga: ‘¡Despreciable necio!’, estará expuesto al Gehena de fuego.»
  • Mateo 5:29 «Ahora bien, si ese ojo derecho tuyo te está haciendo tropezar, arráncalo y échalo de ti. Porque más provechoso te es que uno de tus miembros se pierda y no que todo tu cuerpo sea arrojado en el Gehena
  • Mateo 5:30 «También, si tu mano derecha te está haciendo tropezar, córtala y échala de ti. Porque más provechoso te es que uno de tus miembros se pierda y no que todo tu cuerpo vaya a parar al Gehena
  • Mateo 10:28 «Y no se hagan temerosos de los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; sino, más bien, teman al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el Gehena
  • Mateo 18:9 «También, si tu ojo te está haciendo tropezar, arráncalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que con dos ojos ser echado al Gehena de fuego.»
  • Mateo 23:15 «”¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas!, porque atraviesan mar y tierra seca para hacer un solo prosélito, y cuando este llega a serlo, lo hacen merecedor del Gehena dos veces más que ustedes.»
  • Mateo 23:33 «Serpientes, prole de víboras, ¿cómo habrán de huir del juicio del Gehena
  • Marcos 9:43 «Y si en cualquier tiempo tu mano te hace tropezar, córtala; mejor te es entrar manco en la vida que con dos manos irte al Gehena, al fuego que no se puede apagar»
  • Marcos 9:45 « Y si tu pie te hace tropezar, córtalo; mejor te es entrar cojo en la vida que con dos pies ser arrojado al Gehena
  • Marcos 9:47 «Y si tu ojo te hace tropezar, tíralo; mejor te es entrar con un solo ojo en el reino de Dios que con dos ojos ser arrojado al Gehena»
  • Lucas 12:5 «Pero yo les indicaré a quién temer: Teman a aquel que después de matar tiene autoridad para echar en el Gehena. Sí, les digo, teman a Este.»
  • Santiago 3:6 «Pues bien, la lengua es un fuego. La lengua constituye un mundo de injusticia entre nuestros miembros, porque mancha todo el cuerpo y enciende en llamas la rueda de la vida natural y es encendida en llamas por el Gehena

Gehena en el Islam  

Según el Corán, solo Alá sabe quién irá al Jahanam ((en árabe: جهنم) y quién al Paraíso, el Janah. Los musulmanes creen que los descreídos y los que no permancen fieles a su religión serán castigados en el Jahanam, un lago de fuego sobre el que pasa el puente que todas las almas deben cruzar para entrar en el Janah.[2] Los pecadores caen del puente pero que pueden ser perdonados por Alá, aunque los que no cumplieron los preceptos o solo fingieron creer en Alá, permanecerán en el Jahanam después del Qiyamah (Juicio Final). En el sura 85 el Corán dice: Quienes sometan a los creyentes y a las creyentes a una prueba y no se arrepientan luego, tendrán el castigo de la gehena, el castigo de su fuego. El Corán describe a fondo el Jahanam, para que los musulmanes tengan miedo y cultiven la piedad y la humildad: Ésta es la Escritura, exenta de dudas, como dirección para los temerosos de Alá. (Sura 2).5

El Zaqum es un árbol espinoso que crece en el Jahanam. Tiene frutas amargas y espinosas que los condenados deben comer, intensificando sus tormentos. Estas frutas tienen la forma de cabezas de diablos; El Corán dice en el Sura 44: El día del Fallo se darán todos cita. Día en que nadie podrá proteger nada a nadie, nadie será auxiliado, salvo aquél de quien Alá se apiade. Él es el Poderoso, el Misericordioso. El árbol de Zaqum es el alimento del pecador. Es como metal fundido, hierve en las entrañas como agua hirviente. “¡Cogedle y llevadle en medio del fuego de la gehena! ¡Castigadle, luego, derramando en su cabeza agua muy caliente!”

Enlace relacionados:

El infierno como rechazo definitivo de Dios

Notas  

[1] Según distintas leyendas, los sacerdotes golpeaban los tambores (en hebreo: tof, tupim (תופים) para que los padres no oyeran los gemidos de los niños sacrificados, por lo que en aquella época se llamó al valle Topheth.

[2]  El teólogo Al-Ghazali explica este puente como una metáfora: es el camino de la virtud.6

Referencias  

  1.  Visión Rabínica del Purgatorio.
  2.  Torah: conocimientos básicos.
  3.  Blue Letter Bible, gehena.
  4.  Metzger & Coogan (1993) Oxford Companion to the Bible’’, pág. 243.
  5.  El Corán en español.
  6.  Enciclopedia Británica: Jahannam.

Obtenido dehttp://es.wikipedia.org/wiki/Gehena

Propiedades del infierno

Propiedades del infierno

A. Eternidad

Las penas del infierno duran toda la eternidad (dogma de fe).

El Concilio IV de Letrán (1215) declaró: «Aquellos [los réprobos] recibirán con el diablo suplicio eterno» Dz 429; cf. Dz 40, 835, 840.

La Sagrada Escritura pone a menudo de relieve la eterna duración de las penas del infierno, pues nos habla de «eterna vergüenza y confusión» (Dan 12, 2; cf. Sap. 4, 19), de «fuego eterno> (Judith 16, 21; Mt 18, 8; 25, 41;), de «suplicio eterno» (Mt 25, 46), de «ruina eterna» (2 Tes 1, 9). El epíteto «eterno» no puede entenderse en el sentido de una duración muy prolongada, pero a fin de cuentas limitada. Así lo prueban los lugares paralelos en que se habla de «fuego inextinguible» (Mt: 3, 12; Mc 9, 42) o de la «gehenna, donde el gusano no muere ni el fuego se extingue» (Mc 9,46 s), e igualmente lo evidencia la antítesis «suplicio eterno – vida eterna» en Mt 25, 46. Según Ap 14, 11 (19, 3), «el humo de su tormento [de los condenados] subirá por los siglos de los siglos», es decir, sin fin; (cf. Ap 20, 10).

La «restauración de todas las cosas», de la que se nos habla en Hechos 3, 21, no se refiere a la suerte de los condenados, sino a la renovación del mundo que tendrá lugar con la segunda venida de Cristo.

Los padres, antes de Orígenes, testimoniaron con unanimidad la eterna duración de las penas del infierno: cf. San Ignacio de Antioquía, Eph. 16, 2, San Justino, Apol. 1 28, 1 ; Martyrium Polycarpi 2, 3; 11, 2; San Ireneo, Adv. Haer. IV 28, 2; Tertuliano, De poenit. 12.

La negación de Orígenes tuvo su punto de partida en la doctrina platónica de que el fin de todo castigo es la enmienda del castigado. SAN AGUSTíN sale en defensa de la infinita duración de las penas del infierno, contra los origenistas y los «misericordiosos» que en atención a la misericordia divina enseñaban la restauración de los cristianos fallecidos en pecado mortal; cf. De civ. Dei xxi 23; Ad Orosium 6, 7; Enchir. 112.

La verdad revelada nos obliga a suponer que la voluntad de los condenados está obstinada inconmovíblemente en el mal y que por eso es incapaz de verdadera penitencia. Tal obstinación se explica por rehusar Dios, a los condenados, toda gracia para convertirse.

[¿Por qué razón las penas del infierno son eternas?
Dice Santo Tomás: “La pena del pecado mortal es eterna, porque por él se peca contra Dios, que es infinito. Y como la pena no puede ser infinita en su intensidad, puesto que la criatura no es capaz de cualidad alguna infinita, se requiere que, por lo menos, sea de duración infinita” (45).]

B. Desigualdad

La cuantía de la pena de cada uno de los condenados es diversa según el diverso grado de su culpa (de sentido común).

Los concilios de Lyón y Florencia declararon que las almas de los condenados son afligidas con penas desiguales, Dz 464, 693. Probablemente esto no se refiere únicamente a la diferencia específica entre el castigo del solo pecado original y el castigo por pecados personales, sino que también quiere darnos a entender la diferencia gradual que hay entre los castigos que se dan por los distintos pecados personales.

Jesús amenaza a los habitantes de Corozaín y Betsaida asegurando, que por su impenitencia, han de tener un castigo mucho más severo que los habitantes de Tiro y Sidón; Mt 11, 22. Los escribas tendrán un juicio más severo; Lc 20, 47.

SAN AGUSTÍN nos enseña: «La desdicha será más soportable a unos condenados que a otros» (Enchir. III). La justicia exige que la magnitud del castigo corresponda a la gravedad de la culpa.

El infierno como rechazo definitivo de Dios

1. Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso. Pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él. Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de condenación o infierno. No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. La misma dimensión de infelicidad que conlleva esta oscura condición puede intuirse, en cierto modo, a la luz de algunas experiencias nuestras terribles, que convierten la vida, como se suele decir, en «un infierno».

Con todo, en sentido teológico, el infierno es algo muy diferente: es la última consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situación en que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el último instante de su vida.

2. Para describir esta realidad, a sagrada Escritura utiliza un lenguaje simbólico, que se precisará progresivamente. En el Antiguo Testamento, la condición de los muertos no estaba aún plenamente iluminada por la Revelación. En efecto, por lo general, se pensaba que los muertos se reunían en el sheol, un lugar de tinieblas (cf. Ez 28, 8; 31, 14; Jb 10, 21 ss; 38, 17; Sal 30, 10; 88, 7. 13), una fosa de la que no se puede salir (cf. Jb 7, 9), un lugar en el que no es posible dar gloria a Dios (cf. Is 38, 18; Sal 6, 6).

El Nuevo Testamento proyecta nueva luz sobre la condición de los muertos, sobre todo anunciando que Cristo, con su resurrección, ha vencido la muerte y ha extendido su poder liberador también en el reino de los muertos.

Sin embargo, la redención sigue siendo un ofrecimiento de salvación que corresponde al hombre acoger con libertad. Por eso, cada uno será juzgado «de acuerdo con sus obras» (Ap 20, 13). Recurriendo a imágenes, el Nuevo Testamento presenta el lugar destinado a los obradores de iniquidad como un horno ardiente, donde «será el llanto y el rechinar de dientes» (Mt 13, 42; cf. 25, 30. 41) o como la gehenna de «fuego que no se apaga» (Mc 9, 43). Todo ello es expresado, con forma de narración, en la parábola del rico epulón, en la que se precisa que el infierno es el lugar de pena definitiva, sin posibilidad de retorno o de mitigación del dolor (cf. Le 16, 19-31).

También el Apocalipsis representa plásticamente en un «lago de fuego» a los que no se hallan inscritos en el Ebro de la vida, yendo así al encuentro de una «segunda muerte» (Ap 20, 13 ss). Por consiguiente, quienes se obstinan en no abrirse al Evangelio, se predisponen a «una ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder» (2 Ts 1,9).

3. Las imágenes con las que la sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente. Expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. Así resume los datos de, la fe sobre este tema el Catecismo de la Iglesia católica: «Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno» (n. 1033).

Por eso, la «condenación» no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso él no puede querer sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La «condenación» consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción. La sentencia de Dios ratifica ese estado.

4. La fe cristiana enseña que, en el riesgo del «sí» y del «no» que caracteriza la libertad de las criaturas, alguien ha dicho ya «o». Se trata de las criaturas espirituales que se rebelaron contra el amor de Dios y a las que se llama demonios (cf. concilio IV de Letrán: DS 800-801). Para nosotros, los seres humanos, esa historia resuena como una advertencia: nos exhorta continuamente a evitar la tragedia en la que desemboca el pecado y a vivir nuestra vida según el modelo de Jesús, que siempre dijo «sí» a Dios.

La condenación sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado conocer, sin especial revelación divina, si los seres humanos, y cuáles, han quedado implicados efectivamente en ella. El pensamiento del infierno —y mucho menos la utilización impropia de las imágenes bíblicas— no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortación necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu de Dios, que nos hace invocar «Abbá, Padre» (Rm 8, 15; Ga 4, 6).

Esta perspectiva, llena de esperanza, prevalece en el anuncio cristiano. Se refleja eficazmente en la tradición litúrgica de la Iglesia, como lo atestiguan, por ejemplo, las palabras del Canon Romano: «Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa ( … ), líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos».

FUENTE:

 

Los testigos de Jehová no aceptan las transfusiones de sangre

Los testigos de Jehová no aceptan las transfusiones de sangre

Por Juan P. Valles

Charles Taze Russell (1852–1916), dio inicio al grupo anteriormente conocido como “Estudiantes de la Biblia”, que hoy son Los Testigos de Jehova

Los domingos, a eso de las once de la mañana, se organizan, se preparan y se reparten por zonas predeterminadas… Tocan a la puerta de las casas y sacan una revista llamada “La Atalaya”… ¡Son los Testigos de Jehová!

 

La sangre es, como todos sabemos, una sustancia que circula por nuestro organismo y que es esencial para la vida. Los testigos han dicho y aceptado, además de sus muchas herejías, el de no aceptar ni ofrecer transfusiones de sangre, esto debido a una mala comprensión de las Escrituras.

En una publicación titulada “¿Cómo puede salvarle la vida la sangre?”, la organización Watchtower cita algunos pasajes aduciendo que éstos se refieren al comer sangre.

 

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