Somos Iglesia: Carta abierta

Es el momento de iniciar reformas que eran urgentes desde hace tiempo.
Somos Iglesia ante el 5º Aniversario del pontificado de Benedicto XVI
IMWAC

El Movimiento Internacional Somos Iglesia (IMWAC) hace un llamamiento a todos los fieles católicos para que apoyen la reciente Carta Abierta a los Obispos del teólogo Hans Küng. IMWAC lamenta que el quinto aniversario de la elección del Papa Benedicto XVI se vea tan perturbado por la crisis más profunda que está atravesando la Iglesia desde la Reforma a causa de los escándalos de abuso sexual y de su encubrimiento durante décadas.

“Las razones de esta profunda crisis en nuestra Iglesia no tienen su origen en la creciente secularización sino en la incapacidad del Pontificado para leer los signos de los tiempos” declara Raquel Mallavibarrena de Somos Iglesia España, actual Coordinadora del Movimiento Internacional Somos Iglesia. “El gran número de casos de violencia sexual y su encubrimiento son producto de una concepción inhumana de la sexualidad y de estructuras de poder patriarcales caducadas. La crisis mundial actual evidencia que una jerarquía formada por clérigos ya no es válida como fundamento y justificación de la estructura institucional de la Iglesia católica y su autoridad”.

Somos Iglesia aprecia las actuaciones recientes del Papa para combatir la pederastia en la Iglesia. Pero la tragedia de Benedicto XVI reside en que estas iniciativas han empezado a activarse demasiado tarde, con demasiada timidez y no reciben suficiente apoyo de todos los cardenales, obispos y en la Curia romana. Hoy cosecha lo que sembró cuando en el 2001, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina y la Fe (CDF), ordenó a todos los obispos de la Iglesia universal que ocultaran a las autoridades civiles los casos de abusos sexuales contra menores cometidos por miembros del clero limitándose a informar a dicha congregación.

Josef Ratzinger, quien asumió en las últimas tres décadas la máxima responsabilidad institucional en la definición de la doctrina oficial católica, carga en última instancia con la culpa por el fracaso de la Iglesia en responder adecuadamente a los desafíos de nuestro tiempo. Ignoró con determinación las preocupaciones que le presentaron obispos, teólogos y muchos feligreses laicos del mundo entero en múltiples ocasiones. Su hostilidad fue particularmente clara frente a la teología de la liberación. El primer quinquenio de su pontificado evidencia cada día más la debilidad fundamental de la estructura de la Iglesia católica romana – su constitución jerárquica en “sociedad bi-clasista” compuesta por sacerdotes por un lado y laicos por el otro, así como el centralismo romano que no le concede a las iglesias locales prácticamente ninguna autonomía.

La resistencia explícita a todo tipo de acto bélico, que caracterizó a Juan Pablo II, ha sido abandonada por Benedicto XVI. Ha mostrado gran amabilidad con el ex – Presidente George W. Bush cuando han coincido, a pesar de ser éste responsable del ataque a Irak en completa infracción del Derecho internacional. El Papa debería retornar a una resistencia enérgica contra los responsables de los estados que consideren la guerra como medio legítimo para resolver conflictos entre los diferentes pueblos. Debería pronunciarse contundentemente a favor del desarme global y en contra del comercio de armas.

“El escándalo que causó en la Iglesia a nivel mundial la decisión solitaria del Papa, síntoma de una falta total de respeto al principio de colegialidad, de levantar la excomunión de cuatro obispos de la Sociedad de Sacerdotes Pío X, fue recibida como clara señal de la relativización del Concilio Vaticano II lo cual conmocionó profundamente a la Iglesia” declara Pedro Freitas de Somos Igreja en Portugal, quien asumirá próximamente la Coordinación del Movimiento Internacional Somos Iglesia.

“La extrema centralización del poder y el total desacato del principio de subsidiaridad en la Iglesia que han caracterizado el pontificado de Benedicto XVI hasta la fecha, tienen consecuencias alarmantes y son responsables en gran medida de los crecientes desafíos a los que tienen que hacer frente las Iglesias locales: el aumento de la escasez de vocaciones a un tipo de sacerdocio anticuado así como la cada vez mayor deserción de fieles que dejan la Iglesia”.

El Movimiento Internacional Somos Iglesia apoya con determinación la Carta Abierta a los Obispos de Hans Küng. En ella les anima a que presionen para que haya reformas. Somos Iglesia insta a todos los fieles a enviar correos electrónicos y cartas a sus obispos y a los nuncios expresando su apoyo a la Carta Abierta de Küng. La presente crisis y la inadecuación de la respuesta que le dan las autoridades eclesiales, evidencian la urgencia sin precedentes de reformas estructurales conformes al espíritu del Concilio Vaticano II que Somos Iglesia viene reclamando desde hace 15 años. No pueden seguir posponiéndose:

1. El pueblo de Dios debe participar, a todos los niveles de la Iglesia, en la toma de decisiones para que puedan darse las innovaciones necesarias que respondan adecuadamente a los desafíos de nuestro tiempo. Los fieles deben participar en la elección de sus obispos. De no ser así Roma seguirá nombrando obispos más preocupados por defender la institución que por cuidar a su pueblo.

2. La misoginia en la Iglesia debe acabarse. Las mujeres deben ser admitidas en todos los ministerios eclesiales los cuales deberán transformarse en ministerios de servicio dejando de ser ministerios de ejercicio de poder.

3. El celibato deberá ser opcional, para que el amor marital deje de ser tabú para el clero.

4. Deberán reconocerse los avances realizados por las ciencias humanas en el campo de la moral sexual y se respetará el principio de la primacía de la conciencia individual informada.

5. El Evangelio deberá ser proclamado como invitación a la vida en plenitud en vez de servir como medio para amonestar a las personas intimidándolas.

El Papa Benedicto debería entender la creciente critica mundial a su pontificado como expresión de una profunda preocupación por el bienestar de toda la Iglesia. Pues el mismo Derecho Canónico
estipula en el Can. 212: “ § 2. Los fieles tienen derecho a manifestar a los Pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos. § 3. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.”

Información sobre IMWAC:

El Movimiento internacional Somos Iglesia fue creado en Roma en 1996 y está presente en más de 20 países en todos los continentes y tiene lazos con organizaciones afines en el mundo entero. Somos Iglesia es un movimiento internacional dentro de la Iglesia católica comprometido con su renovación sobre la base del Concilio Vaticano II (1962-1965), Nació en Austria con un manifiesto eclesial que se realizó en respuesta al escándalo de pederastia provocado por el entonces Cardenal de Viena, Mons. Hans-Hermann Groer.

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La última cena

La última cena

La palabra significa comidas Cena (protestantes y no emplear el término Cena o Santa Comunión, sino que también habla de la Eucaristía, la comunión, la Cena del Señor). Este es el nombre dado a la comida comunitaria instituida por Jesucristo, la noche antes de su muerte: “Haced esto en memoria mía.” Compartiendo el pan y el vino, esta comida se celebra por la comunidad durante el culto. La Última Cena es un sacrificio ofrecido a Dios, sino una comida que el mismo Señor invita a los cristianos y se les ofrece. Todo cristiano está invitado a la Sagrada Comunión, con independencia de su Iglesia.

De la “Celebración de la Capellanía Protestante folleto del Señor.

Para leer más:

La primera comunión

Poco antes de su detención y antes de su muerte, Jesús compartió una última cena con sus discípulos. Es hora de la mayor fiesta judía, la Pascua, que celebra la liberación de los israelitas de su esclavitud en Egipto y su partida a la Tierra Prometida. Fue durante esta comida que Jesús instituyó la Santa Comunión (América Coen, comidas).

Al informar de que había “recibido del Señor, el apóstol Pablo escribe:

“La noche en que fue entregado, el Señor tomó pan, dio gracias, partió el pan y dijo: Esto es mi cuerpo entregado por vosotros. Haced esto en memoria mía. El almuerzo terminó, hizo lo mismo con la copa, diciendo: Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cada vez que usted va a beber, haced esto en memoria de mí. Porque cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor hasta que “Él viene a” (1 Corintios 11, 23-26).

Estas palabras de Jesús nos recuerdan el regalo que nos dio de su muerte y resurrección con el fin de liberarnos del pecado (viernes) y nos permiten vivir una vida renovada (Semana Santa). Ellos fortalecen nuestra esperanza de su venida.

Después de la Resurrección, los primeros cristianos a celebrar esta comida todos los domingos. Todos los domingos, el día de la Resurrección de Cristo, en obediencia a su fin, recuerdan la comida por la obra de Cristo y renovar su fuerza en la comunión de la vida de Cristo.

La celebración de la Sagrada Comunión

Las historias se refieren a la institución de la Cena del Señor son las bases para la celebración. Estos son: 1 Corintios 11, 23-26; Marcos 14, 12-25, y Mateo 26, 17-29, Lucas 22, 17-20; Juan 13, 1-2. Esta celebración incluye las cuatro acciones de Cristo:

Ofrenda. El pan y el vino, fruto de la tierra y el trabajo humano, se ofrecen a Dios: Ellos son el símbolo de todo lo que la comunidad quiere ofrecer.

La oración de acción de gracias. Esta oración expresa su gratitud a Dios por su amor en Cristo Jesús. Culmina con la aclamación “Santo, santo, santo es el Señor, el Todopoderoso, la tierra entera está llena de su gloria (Isaías 6:3). Bendito sea el que viene en el nombre del Señor. Hosanna “(Marcos 11: 9-10).

La historia de la institución de la Eucaristía. Después de un momento de silencio, en señal de respeto y el tiempo de preparación interior, recordemos, en las palabras de Jesús que habla durante su última comida, su obra de liberación para nosotros.

La solicitud del Espíritu Santo en la comunidad y toda la celebración. La última cena, de hecho, no es una obra puramente humana: El Espíritu Creador realiza lo que Jesús dijo en la institución de la Eucaristía. Impulsado por el Espíritu, la comunidad de comunión. Al comer el Cuerpo y beber la sangre de Cristo, la Iglesia se convierte a su vez el cuerpo de Cristo.

¿Cuál es la importancia de esta comida?

Se ha especulado mucho en el pasado sobre el significado de las palabras “esto es mi cuerpo, mi sangre.” Pero esta cita que los reformistas dicen: “Todo lo que necesitas para saber que es una señal divina, porque carne y sangre son realmente contenidos – cómo y dónde, lo dejó en el cuidado” (Lutero, ” Sermón de la muy venerada y santo sacramento del cuerpo y la sangre de Cristo “, Obras completas, vol 9. Ginebra, Labor et Fides, 1961, pp. 15 ss.). “Por ello es necesario que recibamos la Eucaristía realmente el cuerpo y la sangre de Jesucristo como el Señor no es una comunión (es decir, el cuerpo) y otros (es decir, A.D. sangre). Del mismo modo que distribuye el pan en la mano y el cuerpo de Cristo se nos comunica de manera que estábamos allí, porque los participantes “(Calvino,” tratado poco de la Santa Cena ” la verdadera piedad. Una serie de tratados de Juan Calvino. Ginebra, Labor et Fides, 1986, pp. 127 y ss.).

El significado de la Sagrada Comunión está bien explicado en el texto del acuerdo entre luteranos y reformados: “En la Última Cena, Jesucristo, el que ofrece Cristo resucitado, él mismo como su cuerpo y sangre concederse para la totalidad por la promesa de Su Palabra, el pan y el vino. Se nos da y el perdón de los pecados y nos libera para una nueva vida en la fe. Renueva nuestra confianza necesaria para ser miembros de su cuerpo. Él nos fortalece para servicio de la humanidad. En la celebración de la Eucaristía, proclamamos la muerte de Cristo por el cual Dios ha reconciliado al mundo consigo mismo. Confesamos la presencia del Señor resucitado entre nosotros. En la alegría de la venida del Señor con nosotros, esperan su venida en la gloria “(Leuenberg, 1973).

En la Última Cena, Cristo da a los creyentes. Desde la celebración de la Eucaristía hace presente y nos hace revivir los acontecimientos del Viernes Santo y Pascua. Y como la Cruz hace posible la vida nueva del Resucitado y de la comunión aumentado nuestra vida y la muerte del pecado a la vida de la salvación. La Sagrada Eucaristía renueva nuestra propia existencia. En este sentido, la Cena del Señor no es una comida “para recordar”: Nos hace participar en la vida nueva de Cristo.

Cena y predicar la Palabra de Dios son dos momentos de un único anuncio de la obra de Cristo por nosotros. La predicación y de la comunión cada domingo deben participar, como los reformistas querían.

La Cena del Señor está presidido por el pastor, que actúa en nombre de Cristo, o cualquier otra persona autorizada por la Iglesia para este fin. Con la palabra y el gesto de su siervo, Jesús llama a todos los bautizados (y por tanto también a los niños que recibieron instrucción sobre el significado de la Última Cena) a su comunión. Al llevar la comunión a los enfermos, la Iglesia afirma su solidaridad con los que sufren.

Debido a la Última Cena muestra todo el amor de Dios a los hombres, es sobre todo un momento de alegría. Alegría por haber sido perdonado y acogido, para reunirse por Cristo a su mesa. Y esta alegría es la fuente de gratitud, de acción de gracias (de ahí la eucaristía plazo).

La Cena del Señor y nosotros

Debido a que no habla de Dios en la Cena infinitamente más que lo que vemos, mucho más de lo que podemos comprender. La participación regular en la comunión que nos hace penetrar más en el amor de Dios hacia nosotros. Esto es lo que el reformador Martín Lutero: “Así que se transforman en uno al otro y unido por el amor, sin el cual ninguna transformación puede ocurrir.

De repente, los creyentes se sienten más profundamente cómo su vocación de ser un testimonio vivo y resolvió el amor de Cristo por todos los seres humanos. Perdonó y dio la bienvenida a la mesa no sólo el cristiano pidió perdón por su santa Del mismo modo, a su vez, perdonar a los demás. ¿No estamos, de hecho, todos los miembros de un cuerpo, compartiendo el mismo pan y beber del mismo vaso?

Pero hay más. En la elección de la forma de una comida hecha de pan y vino, Jesús se une a nosotros en nuestra vida cotidiana. La comida es un acto esencial para nuestra supervivencia física. En la Biblia es siempre un lugar de encuentro y comunión, incluso. El pan simboliza el alimento esencial del hombre. El vino simboliza la alegría de la fiesta. En estos periódicos mismo Cristo añade una dimensión adicional: a través de ellos se entrega alimento espiritual, es indispensable para los seres humanos como alimento físico. Para nosotros, para entrar en el gozo de la comida ofrecida, de la cual Cristo es el maestro. Pero los cristianos de diferentes denominaciones se sienten con dolor la imposibilidad de no poder reunirse en la invitación de Cristo.

El don total de Cristo es para nosotros una invitación apremiante a darnos nuestro turno. Para dar a todos los de nuestro ser y nuestras posesiones a Dios y servir a nuestros hermanos y hermanas. La comunión es, pues, una fuente de solidaridad con todos los seres humanos.

Al referirse a nuestra vida cotidiana, la participación en la Eucaristía nos obliga a perseverar en la fe y el amor. La asistencia regular para la celebración de la Palabra y la Santa Comunión se intensifica, se expande, estimula nuestra comunión con Dios y con nuestros vecinos. Nos da una idea del infinito amor y la esperanza de la creación de Dios. Dios no se entregara de manera que, por nuestra parte, vamos a vivir? La última cena no es un apéndice de la vida cristiana. Al dar a la Iglesia de Cristo Jesús quiere que nosotros vayamos a los límites del amor, como él mismo se ha ido.

Este texto fue escrito por A. Reymond y publicado por la Comisión de formación bíblica y teológica de la Iglesia de la Confesión y dAugsbourg la Iglesia reformada de Alsacia y Lorena.

http://www.protestants.org/index.php?id=32549

¿Qué significa comer su cuerpo y beber su sangre?

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“CANIBALISMO” LA PROPUESTA DE ANA MENDEZ FERREL

Lo peor de todo es que esta herejia de la transubstanciación, esta dando vueltas hoy en dia por Argentina entre los Pentecostales. En mi ciudad hay una pseudo-profeta,  se llama Ana Mendez, que escribió un libro sobre este tema, y donde ella promueve esta doctrina. Este es un síntoma del debilitamiento del ministerio pastoral entre el pueblo evangélico,lamentablemente. Esta mujer, ademas, esta muy relacionada con el ministerio el pseudo apostol Rony Chavez.

Durante la celebración unida de Semana Santa, en un pueblo cercano a esta ciudad,un pastor Pentecostal dijo que El Señor le habia revelado que aunque siempre había creido era un signo, estaba equivocado y explicó que es verdaderamente el cuerpo y la sangre de Cristo realmente. Terrible confusión la de este pastor y tambien la pseudo profeta.¡Lamentablemente!

Hace ya unos días atrás, los ancianos de nuestra iglesia advirtieron de esta herejía que empezaba a infiltrarse. Ya había oído de esta “pseudoprofeta”, y realmente es preocupante como se está metiendo la herejía y las iglesias no reaccionan.

“CANIBALISMO” LA PROPUESTA DE ANA MENDEZ FERREL

Esta pintura, que de sólo mirarla provoca un vértigo de aversión, constituye uno de los catorce murales conocidos con el nombre de pinturas negras, con las cuales Francisco Goya decoró el comedor y el salón de la llamada Quinta del Sordo, una casa que adquirió a orillas del madrileño río Manzanares en 1819. Setenta años después se dispuso que se arrancaran de las paredes y se depositaran sobre lienzos, con el fin de preservarlas para la posteridad.
Saturno devorando a un hijo, que forma parte de las seis que decoraban el comedor, llegó a ser una de las pinturas más inquietantes de principios del siglo XIX, pues explaya, con maestría y sentido dramático, el tema alegórico del tiempo representado por el dios mitológico Cronos -identificado por los romanos con Saturno-, quien, temeroso de ser destronado por sus descendientes, devoraba a los hijos que daba a luz su esposa Era, cuya única función, aparte de satisfacer los deseos libidinosos de un ser todopoderoso, era reproducir hijos a montones.
¿Quién es Ana Méndez Ferrel?
Ex Sacerdotisa del Vodoo y ex internada de un neurosiquíatrico según ella misma relata en su pagina web, supervisora de 18 Iglesias, escritora de varios libros entre ellos “Comed de mi Carne y Bebed de mi Sangre” Publicado por E & A INTERNATIONAL.
Este libro en particular “No he leído otro de la autora” me ocuparé dado que ha traído algún trastorno dentro de la iglesia en la cual adoro al Señor.
En este libro hace un esfuerzo mediante “Citas Bíblicas” a comer literalmente la “carne” de Jesús y beber su “Sangre” literalmente en el sacramento de la “Santa Cena del Señor”.
Doy Gloria a Dios Ana en que Cristo te haya hecho libre del sacerdocio satánico y te haya sanado mentalmente pero no puedo dar Gloria a Dios en esto que estas queriendo enseñar al pueblo de Dios.
No puedo por cantidad de texto señalar todo el libro de Ana Méndez Ferrel, solo citaré algo de su escritura.
Finaliza el capítulo 2 página 18 diciendo:
“¿Cómo vamos a permanecer en El? Comiendo de su carne y bebiendo de Su sangre y guardando Sus mandamientos.
En el Capítulo 3 página 20 Ana dice:
“ Cuando entramos al Reino de Dios a través de un genuino arrepentimiento y compromiso de seguir a Jesucristo como Señor y Salvador, el Espíritu de Dios se une al del hombre, engendrándolo para que sea transformado en una nueva creación. A partir de ese momento crecerá y será fortalecido, a través de su alimento espiritual, que es la carne y la sangre de Jesús, además de la Palabra de Dios…”
También dice:
“Los elementos del pan y del fruto de la vid, permanecerán siempre siendo pan y extracto de uva, pero en la realidad invisible, el Cuerpo y la Sangre de Jesús se harán presentes en un forma grandiosa”
Y agrega:
“Nuestro espíritu, literalmente beberá de Su Sangre, y se unirá a Su carne y a Su Cuerpo. Nuestro espíritu absorberá dentro de si, la vida de Dios, y todo lo que esta contenido en esa carne y en esa sangre”.
¿No es esto que escribe y trata de enseñar Ana Méndez Ferrel algo ya instituido por alguna otra religión?
Desde luego que si.
La Santa Cena o comunión, fue instituida por nuestro Señor Jesucristo la noche en que fue entregado. La Iglesia Católica la ha convertido en su culto más excelente, denominado “La misa o eucaristía”.
Supuestamente los sacerdotes Católicos poseen el poder de convertir en forma sobrenatural el pan y el vino, en el cuerpo y sangre reales y literales de Jesucristo.
Catecismo de la iglesia Católica enseña:
  • 1376 – El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: “Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: Por la consagración del pan y del vino se opera el cambio d e toda la sustancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la Substancia de su Sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación”.

En la siguiente cita del Catecismo revela que la Iglesia Católica aun sostiene esta doctrina que fue definida en el Concilio de Trento.

  • 1333 – En el corazón de la celebracion de la Eucaristía se encuentran el pan y el vino que, por las palabras de Cristo y por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
¿Que dice al respecto el Catecismo de cuando viene Cristo en la eucaristía y cuanto tiempo permanece allí?
  • 1377 – La presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagración y dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas. Cristo este todo entero presente en cada una de las especies y todo entero en cada una de sus partes, de modo que la fracción del pan no divide Cristo.
Puesto que Ana Méndez Ferrel y el catolicismo enseñan a sus miembros a tomar parte de un canibalismo literal, esta doctrina requiere serio examen.
En la misa o eucaristía enseñan.
“Que la misa es un sacrificio expiatorio. Que en este sacrificio, se ofrece por el ministerio de los sacerdotes, al mismo Cristo, que entonces se ofreció a si mismo en la cruz. De aquí es, que no solo se ofrece con justa razón por los pecados, sino también por la tradición romana por aquellos que han muerto en Cristo sin estar plenamente perdonados (Concilio de Trento: Sesión XII Capitulo 2)
Que después de la consagración del pan y del vino, estos elementos como ya se dijo se transforma literalmente en el cuerpo y la sangre de Cristo, y que en el pan y el vino se halla su alma. A esta conversión la han llamado los católicos transubstanciación (cambio de substancias); (Concilio de Trento: Sesión XIII Capitulo 3)
¿Qué nos dice la palabra de Dios?
  • Lucas 22:19 Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
  • Lucas 22:20 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
Para todo estudioso serio de la Biblia este pasaje es considerado una metáfora o si se quiere un símbolo. Esta forma de lenguaje fue propia de de Nuestro Señor Jesucristo.
Matthew Henry en su comentario de la Biblia dice:
La cena del Señor es una señal o conmemoración de Cristo que ya vino, que nos liberó muriendo por nosotros; su muerte se pone ante nosotros de manera especial en esta ordenanza, por la que la recordamos. Aquí el partimiento del pan nos recuerda el quebranto del cuerpo de Cristo en sacrificio por nosotros. Nada puede ser mejor alimento y más satisfactorio para el alma que la doctrina de la expiación del pecado hecha por Cristo y la seguridad de tener parte en esa expiración. Por tanto, hacemos esto en memoria de lo que Él hizo por nosotros cuando murió por nosotros; y como recordatorio de lo que hacemos, al unirnos a Él en el pacto eterno. El derramamiento de la sangre de Cristo, por lo cual se hace la expiación, se representa por el vino en la copa.
Podemos comparar otras expresiones, por ejemplo. “Yo soy la puerta” (Juan 10:9); Yo soy la vid (Juan 15:1); “Yo soy el pan de vida” (Juan 6:35); Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12) solo por nombrar algunas expresiones.
De todo esto solo deducimos que, si Cristo no puede ser real y positivamente una puerta, una vid, un pan o una luz, tampoco un pedazo de pan puede ser real y positivamente el cuerpo literal de Cristo, sino solamente una figura, un emblema del cuerpo verdadero de Cristo.
Sabemos también que estos elementos no se convirtieron en la propia sangre y cuerpo de Cristo cuando el los bendijo, porque El personalmente estaba aun allí, estaba sentado ante ellos antes y después de que tomaron del pan y de la copa. No se cambio de una persona a un líquido ni se transformo en pan, su carne estaba todavía sobre sus huesos y su sangre corría en sus venas y arterias. No obstante por espacio de siglos, el romanismo ha insistido en una interpretación literal de las palabras de nuestro Señor Jesucristo al igual que Ana Méndez Ferrel insiste en inducirnos al mismo error.
La adopción de la idea de que los elementos de la santa cena se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo, presentó otros problemas: El escritor Tertulio, nos dice que muchos de los sacerdotes debían tener el cuidado para que algún pedazo del pan no se cayera al suelo, porque el “cuerpo de Cristo” podía lastimarse. En la Edad Media hubo discusiones de que se debería hacer si alguien vomitaba después de recibir los elementos, o si un perro o una rata llegaran por casualidad a comerse el “cuerpo de Cristo”. Luego a fines del siglo XI para evitar que alguien derramara la “sangre de Cristo” (el vino) la Iglesia Católica empezó a retener la copa al pueblo común. Esto contradice la que Jesús ordeno hacer, es contrario a la enseñanza de la Biblia (1 Corintios 11:23-34).
En cuanto a la ordenanza sagrada 1 Corintios 11:23-34 Matthew Henry nos enseña en su comentario Bíblico lo siguiente:
El apóstol describe la ordenanza sagrada, de la cual tenía conocimiento por revelación de Cristo. En cuanto a los signos visibles, estos son el pan y el vino. Lo que se come se llama pan, aunque al mismo tiempo se dice que es el cuerpo del Señor, mostrando claramente que el apóstol no quería significar que el pan fuese cambiado en carne.

San Mateo nos dice que nuestro Señor les invitó a todos a beber de la copa, capítulo xxvi, 27, como si hubiera previsto, con esta expresión, que un creyente fuese privado de la copa. Las cosas significadas por estos signos externos, son el cuerpo y la sangre de Cristo, su cuerpo partido, su sangre derramada, junto con todos los beneficios que fluyen de su muerte y sacrificio.

Las acciones de nuestro Señor fueron, al tomar el pan y la copa, dar gracias, partir el pan y dar el uno y la otra. Las acciones de los comulgantes fueron, tomar el pan y comer, tomar la copa y beber, haciendo ambas cosas en memoria de Cristo.

Pero los actos externos no son el todo ni la parte principal de lo que debe hacerse en esta santa ordenanza. Los que participan de ella tienen que tomarlo a Él como su Señor y su Vida, rendirse a Él y vivir para Él.En ella tenemos un relato de las finalidades de esta ordenanza. Tiene que hacerse en memoria de Cristo, para mantener fresca en nuestras mentes su muerte por nosotros, y también, para recordar a Cristo que intercede por nosotros a la diestra de Dios en virtud de su muerte.

No es tan sólo en memoria de Cristo, de lo que Él hizo y sufrió, sino para celebrar su gracia en nuestra redención. Declaramos que su muerte es nuestra vida, la fuente de todos nuestros consuelos y esperanzas. Nos gloriamos en tal declaración; mostramos su muerte y la reclamamos como nuestro sacrificio y nuestro rescate aceptado. La cena del Señor no es una ordenanza que se observe sólo por un tiempo, pero debe ser perpetua.

El apóstol expone a los corintios el peligro de recibirla con un estado mental inapropiado o conservando el pacto con el pecado y la muerte mientras se profesa renovar y confirmar el pacto con Dios. Sin duda, ellos incurren en gran culpa y así se vuelven materia obligada de juicios espirituales. Pero los creyentes temerosos no deben descorazonarse de asistir a esta santa ordenanza.

El Espíritu Santo nunca hubiera hecho que esta Escritura se hubiese puesto por escrito para disuadir de su deber a los cristianos serios, aunque el diablo la ha usado a menudo. El apóstol estaba dirigiéndose a los cristianos y les advierte que estén alerta ante los juicios temporales con que Dios corrige a sus siervos que le ofenden. En medio de la ira, Dios se acuerda de la misericordia: muchas veces castiga a los que ama. Mejor es soportar problemas en este mundo que ser miserable para siempre.

El apóstol señala el deber de los que van a la mesa del Señor. El examen de uno mismo es necesario para participar correctamente en esta ordenanza sagrada. Si nos examináramos cabalmente para condenar y enderezar lo que hallemos malo, podríamos detener los juicios divinos.

El apóstol termina todo con una advertencia contra las irregularidades en la mesa del Señor, de las cuales eran culpables los corintios. Cuidemos todos de esto para que ellos no se unan a la adoración de Dios como para provocarle y acarrearse venganza sobre sí. (Matthew Henry – comentario Bíblico)

¿Será que Ana Méndez Ferrel también nos quiere inducir a una práctica pagana?

El historiador Duran, nos dice que la creencia en la transubstanciación, como se practica en la religión católica y lo que pretende enseñarnos Ana Méndez Ferrel en su nueva “Revelación” es una de las ceremonias mas antiguas de los pueblos paganos.
Un tipo de esta ceremonia era celebrada en Egipto, en la cual un pedazo de pastel era consagrado por un sacerdote y se suponía que se convertía en el cuerpo de Osiris, después se comía y se tomaba vino como parte de aquella ceremonia (Historia de la Civilización Pagina 741).
También en la Enciclopedia de Religiones, se nos dice que la idea de la transubstanciación, era una enseñanza de la religión del Mitraismo, siendo aquella practica similar a la que hasta hoy realiza la iglesia católica y nos quiere inducir Ana Méndez Ferrel (Volumen 2 patina 76).
En una u otra forma, pues, la idea de comerse a Dios literalmente se desarrollo en muchas tribus y religiones del mundo.
Ana Méndez Ferrel en su libro cita entre otros muchísimos versículos Bíblicos el evangelio de Juan 6:51-54
  • Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Estos versículos pareciera enseñar canibalismo, pero podemos comprender claramente el significado al leer el pasaje completo en su contexto. Antes de hacer tal declaración, Jesús dijo: Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. (Juan 6:33-35)
Esta enseñanza concuerda con el resto de las escrituras. La vida eterna se obtiene al creer en Jesucristo, no al comer su cuerpo.
Jesucristo aclara:
  • Juan 6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

¿Te das cuenta? Jesús una vez más indica que tenemos vida eterna al creer en él. Cuando sus discípulos murmuraron al escuchar estas palabras, el Señor les explico:

  • Juan 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Jesús hizo esta declaración en sentido espiritual, no físico. El estaba explicando que, espiritualmente, la vida se obtiene por fe en él, no comiendo su cuerpo.

¿Dónde aprueba Dios el canibalismo? En ningún lugar de la Biblia. ¿Prohíbe Dios esta práctica?
  • “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” Génesis 9:24
  • “…Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre”. Levítico 17:12
Jamás Dios ordenaría a sus hijos que hicieran algo que él había prohibido. Jesús no estaba dando a entender que comiéramos su cuerpo literalmente.
Sugerir esta idea Ana Méndez Ferrel es del todo ridículo. Jesús estaba hablando en sentido espiritual de lo que pronto haría en la cruz.
Recuerda y Recuerden:
“…haced esto en memoria de mi” (1Corintios 11:24)
Lo mismo debemos decir acerca de la sangre de Cristo.
  • “1Co 11:25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí”.
La observación de la Santa Cena es una conmemoración de la obra de Cristo en el Calvario, no una nueva realización de ese hecho.

  • “…haced esto en memoria de mi” (Lucas 22:19)
Dado que la transubstanciación es otra tradición católica que no es apoyada por la Biblia, sino creación de hombres, lo que pretende Ana Méndez Ferrel en su libro: “Comed de mi Carne, Bebed de mi Sangre” es lo mismo, institución de hombres.
¿Por qué Ana Méndez Ferrel prefiere que comas a Cristo literalmente en lugar de poner tu fe en él?
¿Por qué al igual que la iglesia católica, Ana Méndez Ferrel deliberadamente separa un versículo bíblico o varios de su contexto y desarrolla una doctrina que la Biblia obviamente no enseña?
Solo puedo decirte que:
  • Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. (Mateo 24:24)
  • Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (2 Pedro 2:1-3)
Conociendo la verdad ¿Puedes conscientemente tomar parte de esta práctica?
Humildemente te pido Ana Méndez Ferrel que reconsideres esto y aquello que estas enseñando por todo el mundo y a dieciocho iglesias que supervisas según pude leer en tu pagina web.
Y Recuerda:
  • “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” Santiago 4:17
· Ana Méndez Ferrel te doy todo el “Derecho a Replica” que creas conveniente y haré todas las publicaciones que expongas.
Dios bendiga y guarde a su Remante.
Sergio Calero
Pastor

Bibliografía:

La naturaleza de la presencia de Cristo en la Cena del Señor

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La Iglesia Como Misterio Parte 3

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De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (VIII): muchas “iglesias” frente a `la´ Iglesia

De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (VIII): muchas “iglesias” frente a `la´ Iglesia

Suele ser un argumento muy difundido entre católicos, incluso aquellos que tienen cierta instrucción teológica, el de contraponer la existencia de la Iglesia – única y con mayúsculas, en referencia a la católica – con la de otras “iglesias” que, por supuesto, son inferiores.

Lejos de constituir una suma de iglesias enfrentadas, el protestantismo cree en el concepto de iglesia tal y como aparece en el Nuevo Testamento que, dicho sea de paso, es radicalmente distinto del católico.

El término iglesia (ekklesia) originalmente tenía un significado meramente secular. Como su misma etimología indica, ekkesia era el grupo de los llamados o convocados y la traducción que suele encontrarse del término en los clásicos es la de asamblea o congregación. Nunca se utiliza, como en nuestro lenguaje habitual, para referirse a un edificio destinado al culto.

En los evangelios, el término aparece sólo tres veces lo que lleva a pensar que, como en el caso de María, Jesús le daba mucho menos importancia a la cuestión de la que le ha ido otorgando el catolicismo con el paso de los siglos. El uso es no menos revelador. En Mateo 16:18, iglesia es el conjunto universal de aquellos que creen en Jesús como mesías e Hijo de Dios – la piedra sobre la que se levantaría la iglesia – o bien la iglesia o congregación local (Mateo 18:17).

Esos dos usos del término – nunca una institución, nunca una jerarquía, nunca una organización – son los mismos que encontramos en los escritos apostólicos donde la iglesia (ekklesia) es la congregación local o la iglesia universal. Vez tras vez, Pablo habla de la iglesia en Cencreas (Romanos 16:1), de las iglesias de los gentiles (Romanos 16:4), de “todas las iglesias de Cristo” (Romanos 16:16) – curiosa pluralidad que rechina con el concepto católico de iglesia – de “todas las iglesias” (I Corintios 7:17; II Corintios 8:18), de “las iglesias de Dios” (I Corintios 11:16), de “las iglesias de los santos” (I Corintios 14:33), de “las iglesias de Galacia” (I Corintios 16:1), de “las iglesias de Asia” (I Corintios 16:19), de las “iglesias en Corinto” (II Corintios 1:1) o de “las iglesias de Macedonia” (II Corintios 8:1), por citar sólo algunos ejemplos.

Ese uso además no es exclusivamente paulino sino que lo hallamos también en escritos joánicos como el Apocalipsis donde se hace referencia a “las siete iglesias en Asia” (Apocalipsis 1:4 y 11) o a cómo el Espíritu comunica mensajes “a las iglesias” (Apoc 2:7). En todos y cada uno de los ejemplos citados, la iglesia no es otra cosa que la congregación local y, precisamente por eso, existen muchas que están en comunión las unas con las otras. Dicho sea de paso, Pedro no utiliza ni una sola vez el término en sus escritos, circunstancia esta curiosa para alguien que según la teología católica fue el primer papa.

En la mayoría de los casos citados en el Nuevo Testamento, pues, iglesia no es sino la reunión de creyentes y, por eso, existen de manera plural en distintas partes del mundo. Aún más, la pluralidad y la existencia de muchas es una característica netamente apostólica.

El segundo sentido se refiere, como en el caso de Jesús, a una realidad espiritual formada por los verdaderos creyentes y cuya cabeza es no un hombre sucedido por otros hombres a lo largo del tiempo sino el propio Cristo (Efesios 5:23). De manera bien significativa, la abundancia y pluralidad de iglesias no colisiona con la única que no se identifica con ninguna de ellas sino con un ente espiritual cuyos miembros sólo Dios conoce (II Timoteo 2:19).

Sólo cuando se tiene presente la idea que aparece en la Biblia de lo que es la iglesia se puede comprender el concepto protestante de la misma porque es exactamente el mismo. Las denominaciones protestantes creen que las distintas congregaciones son iglesias – y no rivales de la Iglesia única y verdadera – y que la verdadera Iglesia no es una organización o jerarquía sino que está formada por lo que han nacido realmente de nuevo y tiene como única cabeza a Cristo.

En ese sentido, ningún protestante tiene la sensación de estar desprovisto de la Iglesia por no formar parte de la católica ni tampoco piensa que su organización eclesial es la única iglesia en contraposición a las demás. No cae en tan grave error porque conoce lo que afirma el Nuevo Testamento.

Por el contrario, siente que pertenece a la iglesia verdadera – la realidad espiritual cuya única cabeza es Cristo y no un hombre que supuestamente es su vicario – y que es gozosamente libre al no formar parte de una entidad que pretende ser exclusivamente la única Iglesia cuando, en realidad, su realidad es diametralmente opuesta a la que aparece en las Escrituras.

Por lo tanto, lo que muchos católicos contemplan como una desgracia, los protestantes lo viven como un privilegio y lo que, a su vez, muchos católicos ven como un privilegio, los protestantes lo contemplan como una servidumbre humana, contraria a lo enseñado por Jesús y los apóstoles y, por tanto, intolerable.

Esa perspectiva debe ser entendida siquiera para evitar malentendidos como los de creer que se habla de lo mismo cuando, a decir verdad, se utilizan las mismas palabras, pero con contenidos muy diferentes.

Continuará: ¿Vicario de Cristo y Sumo pontífice?

Artículos anteriores de esta serie:

1 Juan Calvino y la Inquisición
2 Enrique VIII y los protestantes ingleses
3 Inglaterra y María la sanguinaria
4 Cisneros ¿precursor de la Reforma?
5 Juan de Valdés y la Reforma en España
6 Juan de Valdés huye de la Inquisición
7 Españoles del siglo XVI con la Reforma

César Vidal es escritor, historiador y teólogo

© C. Vidal, Libertad digital, ProtestanteDigital.com (España).

http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?r=314&a=3427

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