¿Cómo debemos considerar el problema de la homosexualidad?

¿Cómo debemos considerar el problema de la homosexualidad?

Cómo debemos considerar el problema de la homosexualidad: como enfermedad sexual o como pecado? Y cual es la manera correcta y cristiana de tratar a las personas homosexuales? :

1. Delimitación del tema.

La homosexualidad se ubica entre las llamadas ‘desviaciones sexuales’, para distinguirlas de otros ‘disturbios sexuales’, como son las perversiones y las disfunciones sexuales. De modo concreto, entre las perversiones sexuales se enumeran: la masturbación, el narcisismo, el exhibicionismo, el fetichismo, el sadismo, el masoquismo, la necrofilia, la incestuosidad, el bestialismo, la pedofilia, la efebofilia, la patofilia, la gerontofilia, etc.; entre las disfunciones: los disturbios del deseo (ausencia o de deseo e hipererotismo), o en la excitación (impotencia y coitofobia), o en el orgasmo (frigidez), etc. Finalmente, entre las desviaciones sexuales se colocan el transexualismo, el travestismo, la bisexualidad y la homosexualidad. La respuesta la debemos limitar esta última.

2. Definición y naturaleza del fenómeno.

Una definición más o menos adecuada de la homosexualidad es la que da Sgreccia: una anomalía que consiste en la desviación de la atracción afectivo-sexual, por la cual el sujeto prueba atracción, e incluso puede mantener relaciones, con personas de su mismo sexo.

Esta desviación puede responder a causas puramente morales (perversión moral) o causas morales y psicológicas. Los orígenes del fenómeno en las personas que se descubren ‘constitucionalmente’ homosexuales, no son del todo claros; hay varias hipótesis. La más plausible indica que si bien puede haber predisposiciones orgánicas y funcionales, el origen se remonta generalmente a una intrincada red de relaciones afectivas y sociales. Han sido estudiados los eventuales factores hereditarios, sociológicos, e incluso hormonales; pero de todos, parece ser el más influyente el clima educativo familiar, especialmente en el período que va de los 6 a los 12 años. El dinamismo original de la desviación homosexual parecería consistir en una fracasada identificación afectiva del niño o de la niña.

Hay que distinguir los homosexuales en:

-Esenciales (también llamados primitivos, constitucionales, primarios); estos están sujetos a la compulsividad del instinto. A su vez se distinguen en: totales y exclusivos (aborrecen el sexo opuesto totalmente, y sienten impulso casi irresistible hacia el propio sexo) y los otros que pueden sentir también la atracción heterosexual (bisexuales).

-Ocasionales (también llamados veleitarios, secundarios): buscan el propio sexo por motivaciones mas superficiales como aventura, dinero o falta de pareja de otro sexo, pero conservan las tendencias heterosexuales.

En todos hay que distinguir la tendencia hacia el propio sexo, y el acto homosexual (ya sea el deseo o pensamiento consentidos, o el acto externo sexual).

3. Valoración moral.

Hay que hacer un juicio diverso sobre la tendencia y sobre el acto.

1) El acto homosexual. Por acto homosexual entendemos no sólo los actos sexuales externamente consumados sino también los actos de deseo y pensamiento plenamente consentidos. Estos son intrínsecamente desordenados, es decir, malos ‘ex obiecto’. Lo enseña la Sagrada Escritura, el Magisterio de la Iglesia Católica y la razón:

a) Sagrada Escritura. Numerosos son los textos. Basta algunos:

  • -Lev 18,22: ‘No te acostarás con varón como con mujer; es abominación’.
  • -Lev 20,13: ‘Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos’.
  • -Rom 1,27: ‘Igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío’.
  • -1 Cor 6,9-10: ‘No os engañéis! Ni los impuros… ni los afeminados, ni los homosexuales…heredarán el Reino de Dios’.

b) Magisterio. Hay varios documentos que tienen especial importancia:

-La Declaración Persona humana’ Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En la Sagrada Escritura están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios (cf. Rom 1,24-27). Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsables, personalmente, de sus manifestaciones; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso’[1].

-Catecismo de la Iglesia Católica: ‘La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso‘[2].

-Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales: repite el texto de la declaración Persona humana[3].

-Pontificio Consejo para la Familia, Sexualidad humana: verdad y significado.

-También tienen mucha importancia las intervenciones del Magisterio ante los errores sobre este punto de algunos moralistas. Asi, por ejemplo, ante los errores de J.J, McNeill[5], Charles Curran[6], Andre Guindon[7].

c) La razón. La razón, tanto filosófica, como teológica muestra la ilicitud de estos actos, en cuanto:

-Están absolutamente desposeídos de la finalidad procreativa que es propia del acto sexual humano (y la cual no puede ser excluida voluntariamente[8].

-Niegan la complementariedad entre el varón y la mujer, la cual esta inscrita en la misma naturaleza: no solo porque el varón y la mujer son complementarios genitalmente sino porque lo son tambien germinalmente (sus células sexuales son complementarias: ovulo y espermatozoo) y psicológicamente.

-Niega la sabiduría creadora de Dios: pues al negar lo único que está explícitamente escrito en la naturaleza del hombre (la complementariedad entre el varón y la mujer), niega el plan de Dios en la creación.

-Niegan la autodonación que la razón última que legitima el uso del sexo. Ya que el acto homosexual es más una búsqueda de autocomplacencia que una autodonación.

-Es un acto antisocial: porque no contribuye con la generación de nuevos hijos a la sociedad. El sexo se ordena a la perpetuación de la especie. Si la práctica homosexual fuera lícita y todos la practicasen equivaldría al suicido social.

2) La tendencia homosexual. Sobre la tendencia homosexual, cuando responde a factores no voluntarios, se suele verificar muchos equívocos. Fundamentalmente hay que decir que mientras no sea consentida no constituye pecado alguno, pero al mismo tiempo, también hay que afirmar que ella misma, por tender como fin a un acto desordenado, es un desorden.

a) Puede no constituir pecado: ‘Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; esta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba’[9].

b) Pero es objetivamente desordenada: ‘La particular inclinación de la persona homosexual, aunque en si no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, mas o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada’[10].

c) Consecuentemente, estas personas están llamadas a vivir la castidad de modo total y unir el sufrimiento causado por su tendencia a la cruz de Cristo: ‘Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición. Las personas homosexuales estan llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de si mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana[11].

Algunos, para sostener la inculpabilidad de estos actos en las personas homosexuales cuya tendencia no es voluntaria, han afirmado que no son libres. Como afirma la Carta a los Obispos, esto es una injuria a esas personas, porque afirmar que no son libres es despojarlos de su auténtica libertad: ‘Se debe evitar la presunción infundada y humillante de que el comportamiento homosexual de las personas homosexuales está siempre y totalmente sujeto a coacción y por consiguiente sin culpa. En realidad también en las personas con tendencia homosexual se debe reconocer aquella libertad fundamental que caracteriza a la persona humana y le confiere su particular dignidad‘[12].

4. Consecuencias sociales: las actitudes sociales con las personas homosexuales[13].

Uno de los puntos más controvertidos es el de las actitudes sociales que se pueden y que se deben tomar respecto de estas personas.

Discriminación sexual? Derechos y límites. Ante todo, a estas personas no se las debe discriminar pastoralmente: hay que tratar de convertir a las que practican la homosexualidad, y hay que asistir a quienes no la practican pero tienen tendencias homosexuales. Es un pecado la violencia contra unas y otras.

Estas personas, como toda persona humana, son sujetos de derechos fundamentales: derecho al trabajo, a la casa, etc. Con todo, esos derechos no son absolutos; pueden ser limitados legítimamente por la Autoridad a causa de comportamientos externos objetivamente desordenados que atenten contra el bien común o contra los más débiles (física o moralmente).

Esta reducción de los derechos no absolutos se practica en muchos casos: en determinadas enfermedades contagiosas, enfermos mentales, individuos socialmente peligrosos, etc. De este modo, existe una discriminación justa: ‘Existen ámbitos en los que no se da discriminación injusta cuando se tiene en cuenta la tendencia sexual: por ejemplo, en la adopción o custodia de niños, en la contratación de profesores o instructores de atletismo, y en el servicio militar’[14].

Además, la discriminación verdadera, es decir, la que afectaría a una persona con tendencias homosexuales que quiere vivir castamente, es casi nula, porque ‘por regla general, la mayoría de las personas con tendencia homosexual, que procura llevar una vida casta, no da a conocer públicamente su tendencia homosexual. En consecuencia el problema de la discriminación en términos de empleo, casa, etc., normalmente no se plantea‘[15].

Por el contrario, ‘los homosexuales que declaran su homosexualidad son, casi siempre, personas que consideran su comportamiento o su estilo de vida homosexual como ‘indiferente o, sin más, bueno’, y por eso digno de aprobación pública’[16]. Por tanto, con estas personas la pretendida ‘discriminación’ es, en realidad, una defensa social de los más débiles (los inocentes que pueden ser inducidos a tales comportamientos).

Estos normalmente usan el slogan de la ‘discriminación sexual’ como un arma política para manipular la sociedad y la misma Iglesia[17]. Y el objetivo último no apunta a encontrar un lugar en la sociedad, viviendo castamente, sino explícitamente a lograr la aprobación de sus comportamientos homosexuales como es el caso del reconocimiento jurídico-social y la equiparación de la cohabitación homosexual con el matrimonio heterosexual, e incluso la implantación de un ‘derecho’ a contraer ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo. A este respecto hay que decir con Juan Pablo II: ‘Lo que no es moralmente admisible es la aprobación jurídica de la práctica homosexual. Ser comprensivos con respecto a quien peca, a quien no es capaz de liberarse de esta tendencia, no equivale a disminuir las exigencias de la norma moral (VS,95). Cristo perdonó a la mujer adúltera, salvándola de la lapidación (Jn 8,1-11), pero, al mismo tiempo, le dijo: Ve y de ahora en adelante ya no peques más’. Y refiriéndose a la resolución del Parlamento Europeo sobre este tema, añade: ‘El Parlamento ha conferido indebidamente un valor institucional a comportamientos desviados, no conformes al plan de Dios: existen las debilidades -lo sabemos-, pero el Parlamente al hacer esto ha secundado las debilidades del hombre’[18].


[1] Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Persona humana, nº 8.

[2] Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2357.

[3] Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nº 3.

[4] Pontificio Consejo para la Familia, Sexualidad humana: verdad y significado, Roma, 8 de diciembre de 1995, nº 104.

[5] Sobre McNeill: cf. Congregación para los religiosos y los institutos seculares, Roma, 2 gennaio 1987, Enchiridion Vaticanum, t. X, nº 1129ss.

[6] Sobre Charles Curran: cf. Sagrada Congregación para la doctrina de la fe, Curran sospeso dall’insegnamento della teologia, Roma 25 lulio 1986, Enchiridion Vaticanum, t. X, nº 724ss.

[7] Sobre Guindon, L’Osservatore Romano, 7 de febrero de 1992, p. 10.

[8] Cf. Humanae vitae, 14.

[9] Catecismo de la Iglesia Católica, nª 2358.

[10] Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nª 3.

[11] Catecismo de la Iglesia Católica, nª 2358-2359.

[12] Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nº 11.

[13] Cf. Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986; Algunas consideraciones acerca de la respuesta a ciertas propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales, L’Osservatore Romano, 31 de julio de 1992, p. 7; Juan Pablo II, Angelus del 20 de febrero de 1994.

[14] Algunas consideraciones acerca de la respuesta a ciertas propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales, L’Osservatore Romano, 31 de julio de 1992, p. 7, nº 11.

[15] Ibid., nº 14.

[16] Ibid., nº 14.

[17] Cf. Carta a los Obispos…, nº 9.

[18] Juan Pablo II, Angelus del 20 de febrero de 1994.

Obtenido de:

http://www.teologoresponde.com.ar/respuesta.asp?id=55

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California: Revocan prohibición de matrimonios gay

California: Revocan prohibición de matrimonios gay

By Associated Press / Mundo Cristiano
Wednesday, August 04, 2010

Un juez federal revocó el miércoles la prohibición a los matrimonios gay en California, un caso histórico que podría terminar ante la Corte Suprema del país.

El juez federal de distrito Vaughn Walker emitió su fallo en una demanda interpuesta por dos parejas gay, las cuales afirmaban que la prohibición aprobada por los electores violaba sus derechos civiles, indicó AP.

Los partidarios argumentaban que la prohibición era necesaria para salvaguardar el concepto tradicional de matrimonio y para alentar la crianza responsable de niños.

Los electores de California aprobaron la prohibición en noviembre del 2008 bajo el título de Propuesta No. 8, cinco meses después de que la Corte Suprema estatal legalizó las bodas gay.

UN PURGANTE ESPIRITUAL FUERTE

David Wilkerson Today



WEDNESDAY, JULY 28, 2010



UN PURGANTE ESPIRITUAL FUERTE



El mandato de Dios de amar a nuestros enemigos puede tener un sabor amargo,

como una medicina con sabor desagradable. Pero como el aceite de castor que

teníamos que tomar en nuestra niñez, es un medicamento que sana.



Jesús lo dice claramente: "Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y

aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid

a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os

ultrajan y os persiguen" (Mateo 5:43-44).



¿Estaba Jesús contradiciendo a la ley aquí? De ninguna manera. El estaba

revertiendo el espíritu de carne que había entrado en la ley. En aquél

tiempo, los Judíos amaban solamente a otros Judíos. Un Judío no podía

saludar dándole la mano a un Gentil, o aún permitir que su vestimenta rozara

las ropas de alguien que no fuera Judío. Pero éste no era el espíritu de la

ley. La ley era santa, e instruía, "Si el que te aborrece tuviere hambre, dale

de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; porque ascuas amontonarás

sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará" (Proverbios 25:21-22).



Podemos odiar las acciones inmorales de aquellos que están en el gobierno.

Podemos odiar los pecados de los homosexuales, abortistas y aquellos que odian

a Cristo. Pero el Señor nos ordena orar por ellos. Si en algún momento yo

desprecio a la persona en lugar de despreciar el principio detrás de esa

persona, yo no estoy representando fielmente a Cristo.



He presenciado una marcha de homosexuales aquí en la ciudad de Nueva York.

Doscientos cincuenta mil gays, muchos de ellos semidesnudos, algunos portando

letreros que decían "Dios es Gay". Yo vi que ellos dejaban la marcha y

saltaban sobre los Cristianos que tenían letreros diciendo, "Dios ODIA tu

pecado – Pero El te ama a ti."



Me enrojecí de enojo. Sentí deseo de pedir que cayese fuego como el de Sodoma

sobre todos ellos. Pero reflexionando, Yo dije en mi corazón, "Yo estoy

actuando como los discípulos que querían que descendiera fuego para consumir

a todos aquellos que rechazaron a Jesús."



Yo digo que – ¡La homosexualidad es pecado! ¡Pero también es pecado el

adulterio! Y también lo es la amargura y la falta de perdón.



¡Ama a tus enemigos! ¿Amar a aquellos que campean su pecado delante de

nosotros? ¿Orar por ellos? ¿Bendecir a los que nos maldicen?



¡Eso es exactamente lo que dijo Jesús!



¡Así que hágalo!







Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/9336

Matrimonio gay: ¿Cómo actuar ante él?

Matrimonio gay: ¿Cómo actuar ante él?

By Mundo Cristiano
Monday, July 26, 2010

En Argentina la presidenta Cristina Kirchner, promulgó la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, aprobada por el Congreso.

Al mismo tiempo varios funcionarios públicos argentinos han expresado que no van a casar a parejas de homosexuales, pues esto va en contra de sus valores cristianos.

Mundo Cristiano realizó una entrevista con Jesús Rosales, Director del Centro de Investigaciones de la organizacion Enfoque a la Familia, respecto a este tema y como abordarlo como padres, cristianos, sociedad, e iglesia.

Mundo Cristiano: ¿Cuál debería ser nuestra actitud como cristianos de manera individual y como iglesia ante la llegada del matrimonio gay a Latinoamérica?

Rosales: “Esta es una oportunidad, yo no la veo com algo con lo cual tengamos que desesperarnos o tengamos nosotros que asumir un aposición de rechazo hacia las personas homosexuales. Todo lo contrario, yo creo que como personas, como cristianos y como iglesia también que aprovechar la oportunidad.

Para poder hacer una distinción. Esta distinción tiene que ser entre lo que es la persona homosexual, que, como todos sabemos, son seres humanos, tienen dignidad, son personas con un valor, que lo da no su preferencia sexual, sino su condición de ser humano y el comportamiento que ellos tienen.

Y ese comportamiento si, por supuesto, que tenemos que rechazarlo, es un comportamiento con el cual, nosotros como cristianos no estamos de acuerdo y por supuesto no estamos de acuerdo con el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El matrimonio es una institución creada no solamente desde el ámbito no solamente sociológico o antropológico o incluso jurídico, sino que es un diseño de Dios, y como tal es la unión entre un hombre y una mujer.

Entonces en este sentido, nosotros como cristianos tenemos que aprovechar esta oportunidad en toda América Latina para hablar de estos temas y para poder decir: el ser humano, la persona homosexual como ser humano, no la debemos rechazar, sino al contrario ayudarle y la institución del matrimonio también protegerla apartir de lo que es la conformación entre un hombre y una mujer.”

Mundo Cristiano: Como padres que queremos enseñar valores cristianos a nuestros niños, ¿Qué deberíamos decirles si en la escuela llegan a tener un compañero que tiene dos papás o dos mamás?

Rosales: “Bueno, en principio no serían dos mamás ni dos papás, porque el referente para todo niño es justamente tener un padre y una madre, y justamente esa es la razón del matrimonio entre un hombre y una mujer. Situación que no puede darla una unión entre personas del mismo sexo.

Lo que sucede en otros países como España por ejemplo, es que ya no los llaman madre y padre, sino Progenitor A y Progenitor B. No se como va a ser resuelto en otros contextos como México, por ejemplo en el Distrito Federal, donde se ha legalizado el matrimonio homosexual y ahora en Argentina. Pero en todo caso lo importante es que nosotros, y perfectamente nuestros hijos podrían encontrarse con un niño que proviene de una realidad o vivencia de este tipo, porque no podemos llamarlo en el sentido estricto una familia.

La actitud nuestra no debe ser rechazar por ningún sentido a ese niño, ni desplazarlo, ni hacerlo a un lado, ni discriminarlo. Para nada. Sino más bien, separar la situación de ese niño, de lo que vive en su entorno familiar, con lo que es el mundo de la escuela.

Nosotros como cristianos, no debemos rechazar a la persona, pero si debemos decir porque no estamos de acuerdo en la conformación de esas uniones homosexuales, epro para nada rechazar al niño o a la persona.

Mundo Cristiano: ¿Cómo debería actuar un profesional cristiano (abogado, juez, pastor) cuando enfrente la decisión de tener que casar una pareja homosexual bajo riesgo de ser sancionado o mantenerse fiel a sus principios?

Rosales: “Esa es una pregunta muy importante porque ya está sucediendo en otros países donde está legalizado el matrimonio homosexual.

El profesional cristiano muchas veces es acusado de no querer casar a dos personas del mismo sexo y es llevado incluso a los tribunales y acusado de discriminación, de violar los derechos humanos de estas personas, etcétera.

Pero lo que está sucediendo es por ejemplo es lo mismo que el tribunal de Estrasburgo señaló, y es que desde el punto de vista de los Derechos Humanos, ningún país, ninguna persona, está obligada a reconocer el matrimonio homosexual, si dentro de su Principio de Objeción de Conciencia no lo admite.

Entonces un profesional, sea pastor, sea un sacerdote, sea un abogado cristiano, que no quiera casar, puede señalar este Principio de Objeción de Conciencia y acogerse a él, y desde ésta perspectiva entonces no casar.

Una cosa es que legalmente en el país esté admitido esa figura del matrimonio para las personas homosexuales, como en el caso de México o Argentina, y otra cosa es que se le obligue a la persona, al profesional a tener que casar, si sus principios cristianos y sus valores morales y éticos no se lo permiten.

Por eso hay que hacer esa distinción y saber que nosotros como cristianos podemos acudir a este principio Principio de Objeción de Conciencia.”

La agenda Gay trata de cambiar el significado de las Escrituras

Todos debemos de hacer lo posible para que nuestra interpretación bíblica sea fiel al contexto e intención del Espíritu Santo al inspirar al escritor a escribir el texto que tenemos por delante.

Carlos Osma, escritor en Lupa Protestante, siempre escribe, sin excepción hasta ahora, desde su cosmovisión homosexual. Aunque no se puede negar que todos interpretamos el texto bíblico desde nuestra perspectiva, yo por ejemplo soy emigrante latinoamericano por lo tanto siempre corro el riesgo de escribir bajo esa prisma, existe la responsabilidad de dar un trato balanceado y fiel al texto que deseamos tocar.

Osma, por lo visto, es incapaz o indispuesto a seguir el texto, sino que lo convierte a lo que el quiere, una apología al homosexualismo. Pareciera mas bien que lo que dijo Lucas que todas las escrituras apuntan a Jesús, Lucas 24:27, se le aplicaría al homosexualismo, pues todo texto en la cosmovisión de Osma habla del homosexualismo.

Osma escribe un articulo basado en Lucas 13:10-17. El error exegético de Osma es aparente cuando dice que Lucas esta representando su cosmovisión patriarcal en el texto. Esto es totalmente erróneo. En Lucas, encontramos la representación mas positiva de los pobres, niños y mujeres que en los otros evangelios. Pero Osma tiene una agenda, y pretende cambiar, o reconstruir el texto para que este sirva a su apología homosexual.

Osma dice lo siguiente, “Las mujeres con cuerpos no normativos serán marginadas aún más, por no cumplir las normas de género que la cultura patriarcal quiere imponer” . Esto, no cabe duda, es un asalto a lo que Deut. 22:5 nos dice, que el mismo cita. Curiosamente, se lo atribuye a la sociedad patriarcal, y no a la inspiración divina. El error radica que Deut. 22:5 se refiere hacia las vestimentas tranversistas que los cananeos usaban para sus cultos a sus dioses, que incluían orgías. Osma no aceptaría tal cosa tan abiertamente, pero es algo que se sabe que se da mucho en la comunidad homosexual. Estas normas no son impuestas por una cultura patriarcal. Están plasmadas en la Palabra de Dios, y si Osma cree que sabe mas que Dios, pues no va a ser el primero que cree tal cosa, que tendrá un fin no tan agradable.

El error de la homo-lectura de la Escritura por parte de Osma llega a su apogeo en lo siguiente que el escribe:”Ya Jesús había rechazado anteriormente esta reducción cuando una mujer le gritó: “¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te crió!(6)”. Parece un grito de alabanza, pero Jesús se percató de la opresión que llevaba implícito. Aquello a lo que la sociedad obligaba, o la decisión personal que una mujer puede realizar libremente en la actualidad, no debe ser confundido con su fin último: “¡Dichosos más bien los que escuchan el mensaje de Dios y le obedecen!(7)”.  El seguimiento de Dios es lo primero, y ese seguimiento sólo es posible cuando la propia mujer tiene control sobre su cuerpo. Aquel que Dios le ha llamado a respetar.”

Primero, lo dicho por la mujer (por cierto, tampoco su nombre se menciona, cosa que Osma no se percata, y destruye por completo sus comentarios sobre este acto hacia la mujer protagonista de su articulo) no quiere decir lo que Osma quiere que diga, que fue algo que era opresivo. Lejos de ello, un dicho similar se encuentran en manuscritos de la época, cf. Pesiq 149ª, Hag. 49b, etc. También, la fraseología es muy similar a lo que se le dice a María en Lucas 1:45; 14:15. Lo que quiere decir el dicho es “Feliz es la mujer que tiene tal hijo”, o en el caso de esta mujer “Si tan solo yo tuviera tal hijo”. De ahí la respuesta por Jesús, de que la verdadera bendición proviene no de ser la madre del Mesías, pero de hacer y poner en obra la palabra de Dios.

Como podemos ver, una homo-lectura de la Biblia tiene que destruir la intención y estructura del texto, para poder promover su agenda.

Osma no tiene otra alternativa que hacer caso a lo que Jesús le dice a el en este texto, que tiene que hacer caso aquello que el ha catalogado como cultura patriarcal, pero que Dios ha catalogado como su santa palabra.

Si tan solo Osma hiciera caso de lo dicho por Jesús, el tuviera vida eterna, como también, la forma de salir de el pecado que le nubla su lectura bíblica.

Guardémonos de aquellos que hacen una homo-lectura de la Biblia, y mantengámonos firmes de no caer ante la cultura pro-homosexual, que tan contraria es a las Escrituras.

Luis Alberto Jovel

Un estudio sobre la homosexualidad

UN ESTUDIO SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

Por Emmanuel Arancibia

Homosexualidad. Definición: ¿Qué SIGNIFICA HOMOSEXUAL?

Es aquel que elije como pareja sexual a un sujeto del mismo sexo, que mantiene relaciones sexuales con una persona del mismo sexo. Es la atracción persistente sexual, física y emocional hacia alguien del mismo sexo. La antigua literatura psiquiatrita consideraba a la homosexualidad como una perversión sexual, hoy la psiquiatría dice lo … Leer mas…

via El blog del Pastor Daniel

¿Cuál es la Respuesta de los Cristianos Evangélicos al Debate Homosexual?

Cuál es la Respuesta de los Cristianos Evangélicos al Debate Homosexual?
POR JUAN CARLOS ARANDA (BS.AS. – ARGENTINA)

Este debate que esta deliberándose en nuestro país en el Congreso de la Nación que ha recibido media sanción en la cámara de diputados y en la actualidad se esta deliberando en la cámara de senadores ha despertado en el pueblo cristiano un vivo deseo de orar para que no sea sancionada la reforma del “Código Civil”. ¿Pero es suficiente orar?

Cuando oramos reconocemos el señorío de Cristo sobre nuestras vidas y la soberanía de Dios sobre cada uno de nosotros y sobre todas las cosas: “Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas”. Hebreos 2:8

Nos toca a los creyentes y a la iglesia en general enfrentar un nuevo desafío ético y es el tema homosexual o “gay”; por muchos años, escuchar de estos temas en un sermón era sumamente raro, y en nuestros días se hace sumamente necesario, no solo escuchar, sino capacitarnos para atender y entender los que están atravesando por este tortuoso camino.

Nos preguntamos: ¿Qué esta haciendo la iglesia hacia las personas que se congregan y que sienten atracción al mismo sexo? Sobre esta pregunta respondió el psicólogo Esteban Borghetti en una nota realizada por el Diario el Puente:

“No creo que sea bueno generalizar sobre este punto. Hemos encontrado diferentes escenarios. Diría, al menos tres escenarios posibles. Uno de ellos está representado por la iglesia que reconoce que debe hacer algo al respecto, capacitarse, desarrollar un ministerio específico que eche luz sobre esas problemáticas, y se propone hacerlo. Otra respuesta posible es la indiferencia sobre el tema. Tal y como hace el avestruz, algunas iglesias esconden su cabeza bajo tierra y resuelven así la situación. El temor y el desconocimiento sobre el tema la paralizan, ante cualquier acción posible. Una tercera posibilidad es la de aquella iglesia que reduce esta, la problemática sexual sólo al plano espiritual, olvidando la integralidad del ser humano. Lucas 2:52 enseña que somos seres bio-psico-sociales y espirituales: “Jesús crecía en estatura (biológicamente) y en sabiduría (psicológicamente), en gracia con Dios (espiritualmente) y con los hombres (relaciones sociales)”. Por último, algunas de las personas que nos consultan han expresado sentirse excluidos de su iglesia, tanto por parte de los miembros como de la pastoral”.
Nos preguntamos: ¿Existen casos en las iglesias? Responde el psicólogo Esteban Borghetti:
“Respecto a si hay casos de atracción al mismo sexo en las iglesias, podría decir que la mayoría, sino todas, las personas que consultan por este tema, se congregan y asisten a una iglesia regularmente. También podemos citar el trabajo de los doctores (*) José Luis y Silvia Cinalli. Realizaron un estudio a 1425 jóvenes de entre 12 a 30 años (642 mujeres y 552 varones) de 80 grupos juveniles evangélicos en 30 localidades de 10 provincias diferentes (25 de Argentina y 5 de Paraguay) y en 15 denominaciones diferentes. Los datos arrojados son alarmantes: de cada 10 chicos/as al menos 4 tuvieron experiencias sexuales negativas en la infancia, 2 fueron manoseados o “acariciados” por un mayor y 1 sufrió abuso sexual físico.
Cuando comenzamos a transitar por las paginas de la Palabra de Dios desde sus primeras líneas en Génesis 1:27 leemos que Dios creó al ser humano “varón y hembra”, o sea hombre y mujer, no homosexual o lesbiana. En este mismo libro sagrado, la Palabra de Dios también nos habla de la unión matrimonial entre el hombre y la mujer “en una sola carne” (Gn 2:24) y abierta a la vida (Gn 1:28). El homosexualismo no lleva a cabo ninguno de estos dos valores inherentes a la sexualidad humana, tal y como Dios la creó: la unión heterosexual en el matrimonio y la procreación. A la luz de esta visión del hombre y la mujer, hay otros 44 pasajes bíblicos que, directa o indirectamente, condenan las prácticas homosexuales como un pecado grave. (**)
Días pasados publique en la red social Fasebook y en mi blog algunas notas presentando este tema: “Lo que dice La Biblia sobre la homosexualidad” (***) inmediatamente recibí una catarata de mail de activistas del movimiento gay con expresiones desafiantes en la mayoría de los casos citando pasajes de las Escrituras, procurando desacreditarla y en forma ofensiva hacia los creyentes.
(*)Dr. José Luis Cinalli Pastor de La Iglesia de la Ciudad de Resistencia, Chaco, Argentina. Abogado. Master en Estudios teológicos interdisciplinarios. Fundador del Centro de Formación Misionero Argentino y Ministerial. Decano del IBIA (Instituto Bíblico interdenominacional Argentino), avalado Por la SAIC . Presidente de la Fundación de la Ciudad. Profesor y Escritor.
(**) Lo que dice la Biblia sobre la homosexualidad – Fuente: The Maryfaithful, mayo/junio de 1979.
(***) mi blog: http://encuentrame-sipuedes.blogspot.com
Pero lo que mas me llamo la atención que en algunos casos se decían cristianos, como ejemplo cito el menos ofensivo:
Pregunta (J M) -Muy buena nota. Sólo que no veo en ella la esperanza para personas con este problema. Además la homosexualidad es pecado y la discriminación y homofobica también. Y lo mejor de todo es que Dios ama al homosexual. Creo que hay que examinar todo y retener lo bueno. Una pregunta? a tu iglesia podría entrar un homosexual sin ser mal visto? Efesios 3:19 y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.
Respuesta (J C A) –“ No tengo la menor duda que la homosexualidad es pecado y la discriminación y homofobica también y no solo Dios ama a los homosexuales, ama a los violadores, a los drogadictos, a los asesinos, a los borrachos a todos, nadie esta exento del amor de Dios ya que la obra de Jesús en la cruz es para todo aquel que en el cree; no creer esto es ignorar las escrituras “Y esto erais algunos mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11).
Por otro lado no llegue a entender con que fin es echa tu pregunta, pero por las dudas te diré que en nuestra congregación tenemos personas con esta dificultad que están siendo contenidas y sostenidas espiritualmente y profesionalmente. Ya que tienen oportunidad en la “recuperación” toda persona con atracción al mismo sexo que desea encontrar su verdadera y plena heterosexualidad. Además en nuestras asambleas hay muchos hermanos que trabajan en este sentido. Y por otro lado si hubieses reparado en el final de la nota estaba implícito lo que preguntabas.
“Sin embargo, los que están dominados por este tipo de pecado, pueden cambiar y ser nuevas criaturas (2 Co 5:17). En 1 Co. 6:11, Pablo dice “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados; ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios”. En otras palabras, si un homosexual se convierte tiene que dejar su pecado y seguir a Cristo. Y esto es posible”.
Bendiciones”.
Como señalamos al principio se nos ha planteado un nuevo tema ético, y tenemos que salir al cruce con la adecuada preparación, instruirnos e instruir al pueblo de Dios, ya que nos asombraríamos al “descubrir” que hay organizaciones que agrupan a gays, lesbianas, bisexuales y trans que se dedican entre otras cosas a adoctrinar a sus miembros para que sepan que decir ante el mensaje del evangelio que cambia y trasforma vidas; nos asombraríamos al saber que cuentan con una nutrida bibliografía (* citamos algunos ejemplos).
La iglesia debería crear los espacios necesarios para ofrecer la restauración a estas personas, existen algunos grupos o ministerios dentro de las iglesias, pero no siempre como un ministerio y herramienta de la iglesia local.
Reflexión final:
La actitud de antipatía personal hacia los homosexuales se denomina actualmente “homofobia”. Es una mezcla de temor irracional, y aún repulsión (¿). Este comportamiento de algunos cristianos no considera que la mayoría de las personas homosexuales no son probablemente responsables de su condición, aunque sí, de su conducta. En el corazón del homosexual hay una profunda soledad, hay mucho dolor, debemos ser comprensivos, tener mucho amor, es muy triste tener que escuchar -soy una mujer viviendo en un cuerpo de un hombre-, denotando una tremenda crisis de identidad. Es por ello que cuando hablamos de estos temas debemos hacerlo con la debida sensibilidad, amor y gracia; debemos saber que en el medio hay personas que cuando niños han sido abusados, o han tenido una mala identificación del niño con su padre y de la niña con su madre. Doloroso y desconcertante es el dilema de los homosexuales que buscan al Señor, Jesucristo ofrece a él o a ella, sin duda a todos nosotros, fe, esperanza y amor: la fe para aceptar ambos, la disciplina de Él y su gracia para mantenerlos, la esperanza para ver más allá del presente sufrimiento hacia la gloria futura, y el amor para cuidar y sostenernos unos a otros.
“Pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13)
JUAN CARLOS ARANDA sirviendo al Señor como anciano de la ICE de calle Washington 651 de Villa Dominico
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