Stephen Jay Gould, el último científico del siglo XIX

Viernes 24 de mayo de 2002

Stephen Jay Gould, el último científico del siglo XIX

Por Javier Sampedro (El País, España)

La evolución es una ciencia extraña. Isaac Newton pudo fundar la física moderna sin renunciar a una coma de sus profundas convicciones religiosas. Ni el más fundamentalista de los pensadores cristianos habrá encontrado jamás problema alguno en que los designios de Dios se difuminen con el cuadrado de la distancia. Pero Charles Darwin -el actual vecino de Newton en el mausoleo de la abadía de Westminster-, un pío licenciado en teología por la Universidad de Cambridge, no tuvo más remedio que destruir a Dios para fundar la biología moderna.

La teoría de la evolución, a diferencia de cualquier otro avance científico de la historia, generó una crisis en la cultura occidental que sigue sin cicatrizar un siglo y medio después de la publicación de El origen de las especies. La última víctima de esa guerra, Stephen Jay Gould, murió el lunes 20 de mayo del 2002 en Nueva York, pero todavía no es el momento de llorarle.

El gran filósofo evolucionista Michael Ruse, un ateo irredimible, declaró hace unos meses a este diario: ‘La evolución sigue siendo promulgada como una ideología, como una religión secular. Los evolucionistas contemporáneos con más presencia pública, como Richard Dawkins, usan el darwinismo como un esqueleto del que cuelgan toda clase de principios éticos y otras directrices, y ven en él una especie de cimiento metafísico, al igual que el arzobispo de Canterbury utiliza el cristianismo como un cimiento metafísico para sus doctrinas. Yo no creo que el darwinismo deba ser tratado como una religión -la verdad, no abandoné el cristianismo para sustituirlo por otra fe-, pero creo que eso es exactamente lo que está pasando, y nos hacemos un flaco favor si nos empeñamos en negar o ignorar ese hecho’.

La ortodoxia darwinista contemporánea ha quemado a Gould en sus hogueras académicas. ¿Por qué? No porque Gould sea un creacionista, ciertamente. En 1980, cuando el Estado de Arkansas aprobó una ley para que la lectura literal de la Biblia se enseñara en las escuelas en pie de igualdad con el darwinismo, Gould fue uno de los testigos llamados a juicio por la Unión Americana por las Libertades Civiles, que había recurrido el texto por inconstitucional. Pero ese mismo año, Gould incurrió en la herejía de publicar un artículo técnico titulado ¿Está emergiendo una nueva teoría general de la evolución?, que constituía nada menos que una revisión científica de la sagrada teoría de Darwin. Y la jerarquía evolucionista no le perdonó jamás.

Ni Gould ni ningún otro científico contemporáneo han dudado jamás de la realidad de la evolución biológica: que todos los seres vivos de este planeta, incluidos los humanos, se han generado en el tiempo a partir de un solo organismo primitivo, o como mucho de unos pocos. Pero la idea fundamental de Darwin no es ésa.

La idea fundamental de Darwin es que los seres vivos han evolucionado por selección natural, y consiste en lo siguiente:

Si los seres vivos tienen una gran capacidad de reproducirse, pero los recursos son limitados, sólo las variantes más aptas de cada generación sobrevivirán lo suficiente como para reproducirse y transmitir sus cualidades a la siguiente generación. La repetición de este proceso ciego una generación tras otra durante miles o millones de años provoca inevitablemente que las especies vayan cambiando y haciéndose más aptas para vivir en su particular entorno. La evolución, según la ortodoxia darwiniana, se debe esencialmente, si no por completo, a ese mecanismo gradual, continuo y competitivo.

Esa idea -que la selección natural constituye el principal motor de la evolución- es la que Gould ha desafiado hasta el final de sus días.

Sus argumentos se pueden resumir en dos (como los mandamientos, por supuesto).

El primero es que el registro fósil no siempre responde a las predicciones de Darwin, como muy bien sabía el propio Darwin. La teoría de la selección natural parece requerir una permanente y continua transición gradual de las especies biológicas, y los estratos fosilíferos se empeñan en mostrar a menudo unas sustituciones bruscas: las especies permanecen estables durante millones de años, y son sustituidas por otras nuevas en poco tiempo (en paleontología, ‘poco tiempo’ puede significar unos cuantos miles de años). Esta mera constatación es lo que Gould y su colega Niles Eldredge denominaron equilibrio puntuado en un artículo científico clásico de 1972.

El equilibrio puntuado no supone en sí mismo una refutación del darwinismo. La transición entre una especie y la siguiente, por muy brusca que parezca en el registro fósil, puede ocurrir por el muy convencional mecanismo de la selección natural, siempre que ese mecanismo sólo opere en una zona pequeña y en un tiempo corto. La ortodoxia darwinista, que se ha visto forzada a aceptar que la evolución no es siempre gradual, parece de momento contenta con ese esquema.

Pero la gran contribución de Gould al evolucionismo no es el probablemente el equilibrio puntuado, sino su aún más hereje recuperación de la Naturphilosophie, la gran tradición de la morfología alemana, iniciada con su magnífico tratado técnico Ontogenia y filogenia, de 1977. La cuestión central aquí es la siguiente: en el darwinismo ortodoxo, son las variaciones del medio ambiente las que dirigen los cambios evolutivos, al seleccionar entre la gama de pequeñas variaciones que le ofrece cada especie aquéllas que mejor se adaptan a las condiciones cambiantes. En la Naturphilosophie, y en el evolucionismo de Gould, los cambios que el genoma genera desde dentro son la clave, y el ambiente -y por lo tanto la selección natural darwiniana- queda relegado a un infamante papel secundario.

Los darwinistas conservadores tampoco le han agradecido a Gould su inmensa y encomiable labor como divulgador científico y ensayista. Vean este ejemplo del ortodoxo John Maynard Smith: ‘Gould ocupa una posición bastante curiosa. Dada la excelencia de sus ensayos divulgativos, ha acabado siendo considerado por los no biólogos como el teórico evolucionista más destacado. Por el contrario, los biólogos evolucionistas con quienes he hablado de su obra tienden a verle como un hombre cuyas ideas son tan confusas que apenas merece la pena preocuparse por ellas […]. Todo esto carecería de importancia si no fuera porque está dando a los no biólogos una imagen en gran medida falsa del estado de la biología evolutiva’.

Gould, seguramente sabiendo que sus días se acababan, publicó hace sólo un par de meses The Structure of Evolutionary Theory, un libro de 1.433 páginas que formaliza -ya con carácter definitivo, por desgracia- su revisión de la teoría de Darwin. Mal que le pese a Maynard Smith, es probable que la evolución haya entrado con ello, de una vez por todas, en el siglo XXI.

Viernes 24 de mayo de 2002

Falleció ayer a los 60 años Stephen Jay Gould.
Ayudó a revalorizar la paleontología

NUEVA YORK (The New York Times). – Stephen Jay Gould, el teórico de la Universidad de Harvard cuyas investigaciones, conferencias y prolífica producción científica ayudaron a revalorizar la paleontología, murió ayer en su casa de Manhattan. Tenía 60 años.

De acuerdo con su esposa, Rhonda Roland Shearer, el deceso se debió a un adenocarcinoma de pulmón. Uno de los biólogos evolucionistas más influyentes del siglo XX y quizás el más conocido desde Charles Darwin, el doctor Gould desencadenó numerosos debates, forzando a los científicos a repensar ideas enraizadas acerca de los patrones y procesos de la evolución.

Gould alcanzó una fama sin precedente entre los biólogos evolucionistas modernos y se transformó en parte de la iconografía popular cuando fue retratado en un dibujo animado de la serie Los Simpsons. Las renovaciones de su loft del barrio del SoHo, en Manhattan, fueron retratadas en un notable artículo de The Architectural Digest.

Famoso tanto por su brillantez como por su arrogancia, Gould era objeto de admiración y envidia, reverenciado y criticado a la vez por sus colegas. Fuera de la academia, era adorado casi universalmente. En su columna de la Revista de Historia Natural, empleaba una voz que combinaba el tono de un profesor de Harvard con el del hombre común amante del béisbol. Escribió numerosos libros, entre ellos, El pulgar del panda .

Genio controvertido

El doctor Gould nació en 1941, en Queens. Era hijo de un taquigrafista y una artista, y dio sus primeros pasos hacia la paleontología a los cinco años, cuando visitó con su padre el Museo Americano de Historia Natural.

“Soñé con convertirme en paleontólogo desde que me asombró y me asustó un esqueleto de Tyrannosaurus”, escribió alguna vez. Estudió geología en el Antioch College, de Ohio, y en 1967 recibió un doctorado en paleontología de la Universidad de Columbia. Junto con el doctor Niles Eldredge, propuso la teoría de que hay largos períodos -a veces de millones de años- en los que las especies cambian muy poco o nada. Intermitentemente, surgen nuevas especies y hay un cambio revolucionario en escalas de tiempo geológicas. Esto determinaría cambios rápidos sobre un fondo de equilibrio en la cadena evolutiva. Treinta años más tarde, los paleontólogos aún discuten acerca de qué tan frecuentemente el registro fósil muestra un patrón con estas oscilaciones y por qué. Algunos opinan que “Gould les dio a los biólogos una nueva manera de ver los organismos que estudian”. Sin embargo, otros tienden a considerar que “sus ideas son tan confusas que no es necesario tomarlas en serio”.

Carol Kaesuk Yoon

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Geología

Definición de Geología: Es un Ciencia histórica que investiga el origen y la evolución de La Tierra.

La Tierra tiene un radio de 6371 Kms. y se le atribuye una edad de 4500 millones de años (m.a). Se cree que la primera corteza sólida se formó hace 4100 a 4200 m.a. según indicaron los datos procedentes de la datación de circones estraídos de muestras tomadas en el Monte Narryer, en Australia occidental, pero esta primera fase sólida, no es la que actualmente se conoce.

El estudio geológico, puede comprender 3 etapas:

a) Descriptiva: Cómo son los fenómenos geológicos, relación entre ellos y selección de los mismos.

b) Comprensión: Consiste en relacionar los objetos descritos y si los hechos pueden reproducirse o no en el laboratorio.

c) Explicación: Explicación de los hechos, establecer leyes físicas o matemáticas y finalmente hipótesis.

Se trata de una ciencia que utiliza la física, matemáticas, química, biología, etcétera. Es inductiva, es decir, con los hechos se llega a una hipótesis.

Problemas que se plantean

· No puede acceder a todo el volumen de la Tierra, solamente se puede estudiar la parte más externa de la Tierra.

· A través del método inductivo no se pueden afirmar taxativamente las hipótesis. Los estudios sobre objetos son muy variables, por ello hay que aplicar métodos estadísticos.

· Las hipótesis van a tener un grado de incertidumbre variable. Por ejemplo, para el caso de la cristalografía, las hipótesis son más firmes.

· La medida del tiempo es importante y la unidad utilizada es el millón de años, debido a que los procesos geológicos son muy lentos. Al millón de años se denomina cron (cr ó m.a.).

· Los períodos a los que pertenecen los terrenos se miden a través de la correlación estratigráfica, datación absoluta o datación radiactiva.

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Correlación estratigráfica:

El objetivo de este método es establecer y situar de forma absoluta el terreno dentro de la escala del tiempo geológico. El principio de superposición de los estratos, establece que un sustrato situado encima de otro es más moderno que éste. Por procesos internos de la dinámica terrestre, los estratos pueden variar en posición e invertirse las series, de forma que los más modernos aparecen por debajo de los más antiguos. Para saber cual es el techo de un estrato resultan útiles varias estructuras, como pistas, huellas, ripplemarks, etc.

Estas estructuras se excavan originalmente en la cara superior de un estrato; si aparecen en relieve, estamos en la cara inferior del estrato superpuesto, pudiendo deducir así, la posición orioriginale éste.

Los fósiles también resultan útiles, ya que su posición normal, estadísticamente, es aquella en la que la concavidad está orientada hacia abajo.

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Otro problema en estratigrafía es la correlación de series alejadas en el espacio, es decir, determinar si dos o más estratos de la misma región o de otros son contemporáneos. Para ello los criterios a seguir son de tres tipos:

a. Físicos, basados en los caracteres petrológicos de la serie, composición de la roca, minerales …

b. Paleontológicos, basados en fósiles característicos o fósiles-guía. Los estratos con fósiles característicos serán contemporáneos, por ejemplo: una arenisca y una caliza de zonas diferentes que contuvieran fósiles-guía iguales serían de la misma edad.

Los grandes grupos zoológicos señalan correlativamente periodos geológicos amplios, por ejemplo: los trilobites marcan el Cámbrico, los graptolitos, el Ordovícico y Silúrico, los rumiantes, el Eoceno.

c. Radioactivos. Las rocas volcánicas son ricas en minerales radioactivos que se desintegran siguiendo las leyes normales de la radioactividad, transformándose en isótopos. La velocidad de desintegración necesaria para que un elemento llegue a convertirse en otro es constante: analizando la proporción del elementos originario, respecto del originado, podemos saber dentro de unos límites, el tiempo transcurrido desde su formación. Por ejemplo, si en una serie encontramos intercalados materiales eruptivos, analizando estos, podemos deducir su edad absoluta y situarlos en una serie geológica.

Los elementos más utilizados son:

Isótopo Desintegración Producto Final Período (T) años H
U23892 8α, 6β U20682 4,51 · 109 1,54 · 10-10
U23592 7α, 4β U20782 0,71 · 109 0,970 · 10-9
Th23290 6α, 4β Pb20882 13,9 · 109 4,99 · 10-11
Rb8737 β Sr8738 4,6 · 1010 1,39 · 10-11
K4019 β Ca4020 1,31 · 109 0,56 · 10-10
K4019 γ Ar4018 1,31 · 109 0,56 · 10-10
C146 β N147 5750

En el proceso de transformación se emiten partículas:

· alfa (α). Corresponde a un átomo de Helio, He42. La transformación que implica la emisión de una partícula alfa, da lugar a un elemento que posee una masa atómica distinta, disminuida en 4 unidades de una masa con respecto al elemento inicial, y con número atómico disminuido en 2 unidades.

Una radiación alfa es poco penetrante y puede ser interceptada por una lámina delgada de papel o de mica.

· beta (β). Son electrones y la transformación no lleva asociada pérdida de masa. La radiación que originan es muy penetrante y sólo puede ser interceptada por una lámina de plomo de más de 1 mm. de grosor.

· gamma (γ). Son fotones y no implica modificación de la masa en la transformación. Son radiaciones electromagnéticas de alta energía emitidas por el núcleo de un átomo excitado. Se trata de radiaciones muy penetrantes capaces de atravesar una lámina de plomo de 20mm. de grosor.

Tenemos que la velocidad de desintegración, es un factor independiente de las condiciones físicas y químicas, tales como la presión, temperatura. La radiación radioactiva sigue una ley constante: “la cantidad transformada (Dn) de un elemento radioactivo en un pequeño espacio de tiempo (dt) es proporcional a la cantidad de dicho elemento (N)”.

Esta proporcionalidad se establece a partir de un factor constante, la constante de desintegración (λ), variable en función de cada elemento radioactivo. Así tenemos que:

Dn = -λ N dt

La integral entre el tiempo cero (t0) y el actual (t) de la ecuación anterior, nos da el número de átomos que había al principio del proceso, es decir:

N = N0 eλt

donde: N0 es el número orginal de átomos; y N, es el número de átomos sin transformar en el tiempo t.

Para que un elemento pierda la mitad del número de átomos inicial, es necesario un tiempo T:

N0/2 = N0 eλt
1/2 = eλ t ; 1/2 = 1/eλt
λ T = Ln 2 = 0.6931
T = 0.6931 / λ

Tenemos que T, es el período de semidesintegación del elemento radioactivo:

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mientras que el tiempo en el que se originan los N0 átomos radiogénicos viene determinado por la ecuación:

t = 1 / λ Ln (1 + Nh / N)

donde: N, es el número de átomos que quedan sin transformar; Nh, es el número de átomos transformados y λ es la constante de desintegración.

Este método presenta una serie de limitaciones:

a. No deben haberse producido ni pérdidas ni ganancias del elemento padre o del elemento hijo.

b. Los valores de λ y T, deben conocerse con exactitud.

c. El mineral o la roca utilizada en la datación debe haberse formado en un intervalo relativamente corto con respecto a su edad.

Historia

· La Geología, es una ciencia que se forma tardíamente, no apareciendo como tal hasta finales del siglo XVIII.

· La Geología no adquiera importancia en la Antigüedad. Podemos resumir brevemente los principales conocimientos o teorías logrados en la época grecorromana:

– Las variaciones en la línea de costa, las colmataciones y la erosión.
– Los fósiles.
– La herencia terminológica.
– Los ríos subterráneos, las galerías, el problema de los manantiales.
– Los terremotos y los volcanes.
– Las teorías genéticas, los diluvios; los textos bíblicos.

Los autores más significativos serían Aristóteles, con su tratado llamado Los Meteoros, y sobre todo Plinio, con su Historia Natural, que estaría vigente hasta finales del siglo XVIII.

· Durante la Edad Media, los avances e investigaciones que se producen se basan principalmente en los trabajos griegos, especialmente, sobre los de Aristóteles, sin embargo resaltan nombres como Alberto Magno, Avicena o Jean Buridan. Ellenberger, define a este período como un período donde la Geología, sigue siendo abstracta, pero que cuando se interesa por los hechos, lo hace de forma lúcida y abstracta.

· El Renacimiento, es una época donde se produce un interés especial por los fósiles, con la elaboración de teorías acerca de su formación. Es en este período cuando crean los museos, entendidos como centros abierto al público, se trata de avanzar en los conocimientos alcanzados por los grecolatinos. Destacan algunos nombres como Palissy y Gesner (paleontología), Agricola (simplemente por su interés en la explotación minera) entre otros. Pero no podemos hablar de un ciencia geológica aún en el siglo XVI.

· En el siglo XVII, se produce un gran adelanto en el campo de la cristalografía y la mineralogía con Steno, que enuncia la ley de los ángulos diedros. Steno también trata el asunto de los fósiles entre otras materias, recogidos en su gran obra El Prodomus. Se puede decir, que, en líneas generales, Steno es quien pone las bases de lo que sería la ciencia geológica.

· En el siglo XVIII, se produce un gran avance con Hany en el campo de la cristalografía. Mientras, Hutton elabora sus teorías en campo de la Petrología Endógena, relativas al granito y al basalto.

· En el siglo XIX, se potencia la Paleontología, Tectónica y la experimentación en laboratorio.

· A finales del siglo XIX y principios del XX, se crean nuevas técnicas aplicadas a la Geología.

· Ya en los años 60, se enuncia la Teoría General de la Tectónica de Placas.

fuente:

http://www.paleontologia.co.uk/paleopag/sections_frame.php?area=gbas

ALGUNAS RESEÑAS HISTÓRICAS ACERCA DE LA GEOLOGÍA

ALGUNAS RESEÑAS HISTÓRICAS ACERCA DE LA GEOLOGÍA

DESCARGAR ( resenas.doc )

La naturaleza de nuestro planeta (sus materiales y procesos) ha sido objeto de estudio durante siglos. Los escritos sobre temas como los fósiles, las gemas, los terremotos y los volcanes se remontan a los griegos, hace mas de 2.300 años.

Sin duda, el filósofo griego mas influyente fue Aristóteles, pero, por desgracia, sus explicaciones sobre la naturaleza del mundo no se basaron en observaciones y experimentos sagaces. Antes bien, fueron opiniones arbitrarias, y, aunque ésta pudieran ser adecuadas para su época, por desgracia se las siguió aceptando durante muchos siglos (aún a lo largo de toda la Edad Media), impidiendo así la elaboración de explicaciones mas racionales. 

A mediados del siglo XVI, James Ussher, arzobispo anglicano de Armagh, primado de Irlanda, publicó un importante trabajo que tuvo influencias inmediatas y profundas. Reputado estudioso de la Biblia, Ussher construyó una cronología de la historia humana y de la Tierra en la que determinó que la Tierra tenía solo unos pocos millares de años, ya que había sido creada en el 4.004 a.C. El tratado de Ussher consiguió aceptación generalizada entre los líderes científicos y religiosos de Europa, y su cronología acabó figurando impresa en los márgenes de la misma Biblia.
Catastrofismo

Durante los siglos XVII y XVIII la doctrina del catastrofismo influyó con gran fuerza en el pensamiento sobre la dinámica de la Tierra. Dicho brevemente, los catastrofistas creían que los paisajes de la Tierra habían sido formados inicialmente por grandes catástrofes. Por ejemplo, las montañas o los cañones, cuya formación hoy sabemos que requiere mucho tiempo, se explicaban como si fueran el resultado de desastres súbitos y, a menudo, a escala planetaria, producidos por causas desconocidas que ya no actúan. Esta filosofía era un intento por encajar la velocidad de los procesos terrestres con las ideas entonces reinantes sobre la antigüedad de la Tierra.

La relación entre el catastrofismo y la edad de la Tierra se puede resumir como sigue: Que la Tierra había sufrido grandes y extraordinarios cambios durante su oscuro pasado era claramente evidente para cualquier ojo inquisitivo; pero, concentrar esos cambios en unos pocos y breves milenios precisaba una filosofía hecha a medida, una filosofía cuya base era el cambio súbito y violento*.
Uniformismo y nacimiento de la Geología moderna
Los años finales del siglo XVII suelen considerarse como el comienzo de la geología moderna, pues fue durante esta época cuando James Hutton, físico y terrateniente escocés, publico su Theory of the Earth (Teoría de la Tierra). En su trabajo, Hutton estableció un principio que acabó por conocerse como la doctrina del uniformismo. El uniformismo establece simplemente que las leyes físicas, químicas y biológicas que actúan hoy, lo han hecho también en el pasado geológico. Esto significa que las fuerzas y los procesos que en la actualidad observamos que dan forma a nuestro planeta, actuaron también en el pasado. Por tanto, para comprender las rocas antiguas, debemos entender primero los procesos petrogenéticos y sus resultados en la actualidad. Esta idea, que es un principio fundamental de la geología moderna. suele expresarse diciendo que “el presente es la clave del pasado”.

Antes de la Theory of the Earth de Hutton, nadie había demostrado de manera eficaz que los procesos geológicos se producía lo largo de períodos extremadamente largos. Sin embargo, Hutton sostuvo con persuasión que fuerzas que parecen pequeñas producen, a lo largo de lapsos prolongados de tiempo, efectos exactamente igual de grandes que los derivados de acontecimientos catastróficos súbitos. A diferencia de sus predecesores, Hutton citó con sumo cuidado observaciones verificables para apoyar sus ideas. Por ejemplo, cuando sostenía que las montañas eran esculpidas y, en última instancia, destruidas por la meteorización y la acción de las aguas superficiales, y que sus restos eran llevados a los océanos por procesos observables, Hutton dice: “Tenemos una cadena de hechos que demuestran claramente (…) que los materiales de las montañas destruidas han viajado a través de los ríos”; y además: “No hay un solo paso en toda esta sucesión de acontecimientos (…) que no se perciba de verdad”. Este pensamiento suyo lo resume planteando una pregunta y proporcionando inmediatamente la respuesta siguientes: “¿Que mas podemos necesitar ? ¡Nada, salvo tiempo! “.

El estilo literario de Hutton era pesado y difícil, de manera que su obra no se entendía con facilidad y no se leyó demasiado. Sin embargo, eso empezó a cambiar en 1802, cuando el amigo y colega de Hutton, John Playfair, publicó Illustrations of the Huttonian Theory (Ilustraciones de la teoíia de Hutton), un volúmen en el que presentaba las ideas de Hutton de una forma mucho mas clara y atractiva.

El siguiente pasaje de la obra de Playfair, que es una exposición nueva del principio básico de Hutton, ilustra este estilo: Entre todas las revoluciones del Globo, la economía de la naturaleza se ha mantenido uniforme y sus leyes son lo único que ha resistido al movimiento general. Los ríos y las rocas, los mares y los continentes han cambiado en todas sus partes; pero las leyes que dirigen esos cambios y las reglas a las que están sujetas, se han mantenido invariablemente idénticas.

Pero, y aunque el libro de Playfair dio ímpetu a las ideas de Hutton y ayudó a la causa de la geología moderna, es al geólogo inglés Sir Charles Lyell (Figura 1.1) al que se Ie reconoce el mérito de haber divulgado los principios básicos de la geología moderna. Entre 1830 y 1872, vieron la luz once ediciones de su gran obra, Principles of Geology (Principios de Geología). Como era costumbre en aquellos días, el libro de Lyell tenía un subtítulo bastante largo que destacaba el tema principal de la obra: Que son un intento de explicar los cambios anteriores de la superficie de la tierra, por referencia a causas que están ahora en funcionamiento.

Lyell fue capaz de demostrar de manera mas convincente que sus predecesores que los procesos geológicos observados hoy podían haber operado en el pasado. De esta manera, aunque la doctrina del uniformismo no tuvo su origen en Lyell, un hecho que el reconoció abiertamente, consiguió su divulgación para la sociedad en general con mucho mas éxito.

En nuestros días, los principios básicos del uniformismo son tan viables como en época de Lyell. De hecho, nos damos cuenta con mas fuerza que nunca de que el presente nos permite una percepción del pasado y que las leyes físicas, químicas y biológicas que gobiernan los procesos geológicos se mantienen invariables a lo largo del tiempo. Sin embargo, también entendemos que esta doctrina no debería tomarse demasiado al pie de la letra. Cuando se dice que en el pasado los procesos geológicos fueron los mismos que los que operan en la actualidad, no se pretende sugerir que tuvieran siempre la misma importancia relativa o que actuarán precisamente a la misma velocidad. Aunque han prevalecido los mismos procesos a lo largo del tiempo, es indudable que sus velocidades han variado*.

*Debe destacarse que durante el período inicial de formación de la Tierra, cuando nuestro planeta era muy diferente del actual, actuaban algunos procesos que hoy ya no son operativos.

La aceptación del uniformismo significó la aceptación de una historia muy larga para la Tierra. Aunque los procesos varían en su intensidad, siguen tardando mucho en crear y destruir los principales accidentes geográficos del paisaje.

En lo referente a la naturaleza en continuo cambio de la Tierra a través de grandes períodos de tiempo, James Hutton hizo una afirmación que se convertiría en una cita clásica. En la conclusión de su famoso artículo publicado en 1788 en las Transations of the Royal Society of Edingburgh, afirmó: “Por consiguiente, el resultado de nuestra presente investigación es que no encontramos vestigios de un principio; ni perspectivas de un fin”. 

En síntesis, se puede sostener que la interpretación de los eventos de la historia de la Tierra 
se basa en la doctrina del uniformismo, que asume que la química y física que operan 
hoy día, han operado igual a través de todos los tiempos. Por ej.: la atracción entre dos cuerpos, por causa de la gravedad , ha ocurrido en el pasado igual a como sucede hoy día (el agua de un río ha escurrido siempre desde la montaña hacia el mar); el oxígeno y el hidrógeno se han combinado en el pasado para formar agua, bajo las mismas condiciones que lo hacen hoy día; todas las acciones químicas y físicas y reacciones que ocurren hoy, se han producido igualmente en el pasado bajo las mismas circunstancias que en el presente, produciendo 100 o 150 millones de años atrás, eventos similares a los que hoy observamos. 

http://www.educarchile.cl/autoaprendizaje/tierra/modulo1/clase1/texto/resena.htm

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