¿ES ÉSTA LA PRIMERA PARTÍCULA DE MATERIA OSCURA?

Edición 2010 – Número 9 (235) – 14 de febrero de 2010

Judith de Jorge

(Noticia publicada originalmente en el diario ABC)

De confirmarse, podríamos encontrarnos ante el mayor descubrimiento en muchos años en el mundo de la Física, un hallazgo que daría la vuelta por completo a los parámetros científicos que manejamos ahora. Un equipo de científicos, entre los que se encuentran investigadores de la Universidad de Florida (EE.UU.), ha encontrado la que puede ser la primera partícula de materia oscura. Las pruebas aún no son concluyentes, pero sí muy esperanzadoras. No se trata de rumores. El estudio ha sido publicado en la edición online de la prestigiosa revista Science.

La materia «ordinaria», la que conocemos, da forma a todo lo que podemos ver, desde un pequeño insecto a una galaxia, pero los científicos creen que sólo suma el 4% del Universo. El resto, un inmenso 96%, está compuesto por materia y energía que no conocemos, razón por la que las hemos llamado «oscuras». La materia oscura daría cuenta, según los investigadores, de otro 20% de la masa total del universo (el restante 77% estaría hecho de energía oscura, un concepto aún más extraño y desconocido). Por eso, encontrar una partícula tan especial supondría un magnífico acontecimiento. Tras nueve años de búsqueda, quizás hayamos dado el primer paso. El detector CDMS (Cryogenic Dark Matter Search), construido en las profundidades de la mina Soudan, una antigua explotación de hierro en Minnesota, ha captado dos posibles partículas de este tipo, también conocidas como WIMPS. Entre sus características conocidas, se encuentran que sólo reaccionan ante dos de las cuatro fuerzas de la naturaleza (la gravedad y la fuerza nuclear débil, responsable de la radiación). Pero no todo está ganado. Según los expertos de la Universidad de Florida, hay una oportunidad entre cuatro de que estas partículas sean simplemente «ruido de fondo». «Es algo complicado, los números son demasiado pequeños», admite Tarek Saab, uno de los físicos que participa en el experimento junto a docenas de colegas.

En cinco añosLos científicos reconocieron hace décadas que la velocidad de rotación de las galaxias y el comportamiento de los cúmulos de galaxias no podían explicarse por las fuerzas tradicionales de la gravedad. Otra cosa -algo invisible, imperceptible pero muy potente- tenía que ejercer la fuerza necesaria para que la galaxias rotasen a más velocidad de la esperada y otras anomalías similares. A esto se ha llamado materia oscura -oscura porque no refleja ni absorbe la luz de ninguna forma-, que, a pesar de su innegable influencia, nunca ha podido ser observada directamente.

El nuevo hallazgo, aunque aún no puede confirmarse, ayuda a eliminar algunas teorías más o menos vigentes sobre la materia oscura, delimita el perfil de los WIMPS y puede acelerar la carrera para detectarlos. «Mucha gente cree que estamos extraordinarmente cerca, no sólo nosotros», afirma Saab. No falta mucho. «Ciertamente, en los próximos cinco años, alguien verá una señal clara».

URL: http://www.abc.es/20100211/ciencia-tecnologia-fisica/esta-primera-partic…

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¿Es ésta la primera partícula de materia oscura?

¿Es ésta la primera partícula de materia oscura?


De confirmarse, podríamos encontrarnos ante el mayor descubrimiento en muchos años en el mundo de la Física, un hallazgo que daría la vuelta por completo a los parámetros científicos que manejamos ahora. Un equipo de científicos, entre los que se encuentran investigadores de la Universidad de Florida (EE.UU.), ha encontrado la que puede ser la primera partícula de materia oscura. Las pruebas aún no son concluyentes, pero sí muy esperanzadoras. No se trata de rumores. El estudio ha sido publicado en la edición online de la prestigiosa revista Science.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. 12/02/2010

La materia «ordinaria», la que conocemos, da forma a todo lo que podemos ver, desde un pequeño insecto a una galaxia, pero los científicos creen que sólo suma el 4% del Universo. El resto, un inmenso 96%, está compuesto por materia y energía que no conocemos, razón por la que las hemos llamado «oscuras». La materia oscura daría cuenta, según los investigadores, de otro 20% de la masa total del universo (el restante 77% estaría hecho de energía oscura, un concepto aún más extraño y desconocido). Por eso, encontrar una partícula tan especial supondría un magnífico acontecimiento. Tras nueve años de búsqueda, quizás hayamos dado el primer paso. El detector CDMS (Cryogenic Dark Matter Search), construido en las profundidades de la mina Soudan, una antigua explotación de hierro en Minnesota, ha captado dos posibles partículas de este tipo, también conocidas como WIMPS. Entre sus características conocidas, se encuentran que sólo reaccionan ante dos de las cuatro fuerzas de la naturaleza (la gravedad y la fuerza nuclear débil, responsable de la radiación). Pero no todo está ganado. Según los expertos de la Universidad de Florida, hay una oportunidad entre cuatro de que estas partículas sean simplemente «ruido de fondo». «Es algo complicado, los números son demasiado pequeños», admite Tarek Saab, uno de los físicos que participa en el experimento junto a docenas de colegas.

EN CINCO AÑOS

Los científicos reconocieron hace décadas que la velocidad de rotación de las galaxias y el comportamiento de los cúmulos de galaxias no podían explicarse por las fuerzas tradicionales de la gravedad. Otra cosa -algo invisible, imperceptible pero muy potente- tenía que ejercer la fuerza necesaria para que la galaxias rotasen a más velocidad de la esperada y otras anomalías similares. A esto se ha llamado materia oscura -oscura porque no refleja ni absorbe la luz de ninguna forma-, que, a pesar de su innegable influencia, nunca ha podido ser observada directamente.

El nuevo hallazgo, aunque aún no puede confirmarse, ayuda a eliminar algunas teorías más o menos vigentes sobre la materia oscura, delimita el perfil de los WIMPS y puede acelerar la carrera para detectarlos. «Mucha gente cree que estamos extraordinariamente cerca, no sólo nosotros», afirma Saab. No falta mucho. «Ciertamente, en los próximos cinco años, alguien verá una señal clara».

Autor: Judith de Jorge

Enlaces de interés

– Círculo de Innovación en Materiales, Tecnología aeroespacial y Nanotecnología madri+d
– Marketplace Tecnológico madri+d
– IMDEA Materiales
– IMDEA Nanociencia

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– ¿Cuándo y dónde los iones ceden electrones a la materia?

http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=42655&origen=notiweb

¿Quien dijo imposible?

El día que falleció Albert Einstein, el 18 de abril de 1955, Michio Kaku tenía ocho años. “Mi profesor entró en el aula y anunció que un gran científico había muerto”, recuerda. Esa situación quedó grabada en su memoria, recorrida por la sensación de que algo importante había ocurrido. Una imagen lo atrapó. Era la fotografía de la mesa de trabajo del genio, donde se podía ver un manuscrito. En el epígrafe se explicaba que aquella obra -la Teoría del Todo- era su sueño inconcluso. “Quería saber qué había en ese libro inacabado; era como resolver el misterio de un crimen. Así que fui a la biblioteca y empecé a leer todo lo que caía en mis manos sobre el tema. Hoy me gano la vida con ello”.

Y lo hace bastante bien. Kaku ocupa desde hace más de 30 años la cátedra Henry Semat de Física Teórica en la Universidad de Nueva York. Por un lado, es un investigador de élite, uno de los creadores de la teoría de supercuerdas. Por el otro, se ha transformado en un brillante comunicador de la ciencia, cuyos libros son best sellers. En el último, Física de lo imposible (Debate, 2009), se atreve a tratar asuntos, como la invisibilidad, el teletransporte y los campos de fuerza, que empiezan a abandonar el territorio de la imaginación para entrar en los laboratorios.

La máquina del tiempo es cuestión de dinero y no de física

La máquina del tiempo es cuestión de dinero y no de física

El viaje al pasado o al futuro continúa dividiendo a los científicos

Aunque físicamente es posible viajar en el tiempo, las complicaciones tecnológicas y filosóficas continúan siendo insuperables. El cumpleaños de Stephen Hawking ha propiciado un encuentro de afamados físicos para hablar de este desafío científico, que sigue suscitando controversia: mientras Paul Davies asegura que la máquina del tiempo es cuestión de dinero y no de física, Hawking descarta la posibilidad de viajar al pasado en su conocida “Conjetura sobre la protección cronológica”, formulada en 1991. El debate revela el propósito de unos de construir la máquina del tiempo, al mismo tiempo que desvela la imposibilidad material de viajar a la segunda guerra mundial y el empeño de todos en descubrir la estructura causal del espacio tiempo. Por Stephen Cauchi.

tephen Hawking, el famoso físico minusválido cuyo libro, Historia del Tiempo, puso la cosmología al alcance del gran público, cumplió 60 años el año pasado. Algunos científicos aprovecharon la oportunidad para reunirse en la Universidad de Cambridge con la finalidad de hablar del fastidioso tema del viaje en el tiempo.

“La mayoría de los físicos ven el viaje en el tiempo como algo problemático, cuando no manifiestamente imposible”, señala el profesor Matt Visser, experto en relatividad de Nueva Zelanda, refiriéndose a la paradoja según la cual un viajero del tiempo mata a su abuela cuando está durmiendo en la cuna.

Sin embargo, Visser reconoce que no hay ninguna prueba matemática que excluya la posibilidad de que un viajero en el tiempo cambie su pasado. ¿Puede estar protegida la cronología?, se pregunta. “A pesar del trabajo de una década, no sabemos nada con certeza al respecto.”

Es fácil escribir del viaje en el tiempo como lo hace la ciencia ficción. Pero la existencia de al menos un modelo detallado de máquina para viajar en el tiempo ha llevado a físicos como Hawking a elaborar una conjetura sobre la protección cronológica que descarta la posibilidad de un viaje al pasado.

De la misma forma que las leyes de causa y efecto se confunden en la paradoja de la abuela muerta en la cuna por su nieto, hay cosas en el Universo que aún no comprendemos.

Velocidad, gravedad y tiempo

Sin embargo, el viaje en el tiempo hacia el futuro, por pasos, es ya algo corriente. Las teorías especial y general de la Relatividad de Einstein, escritas en 1905 y 1916 respectivamente, mostraron que muy altas velocidades o una intensificación de la gravedad, pueden curvar el tiempo de la misma forma que lo haría una pelota sobre una lámina de goma. Cuanta más elevada es la velocidad o más intensa la gravedad, mayor es la curvatura del tiempo, más conocida como dilatación.

Los satélites orbitales, por ejemplo, recorren cinco kilómetros por segundo, lo que supone que sus relojes marcan el tiempo más despacio que los relojes que están sobre la Tierra, aumentando la diferencia horaria entre la Tierra y los satélites cuanto más tiempo pasa.

“Estos relojes sufren la dilatación del tiempo porque se mueven por el espacio y están en un punto diferente en la gravedad”, explica el Doctor Hugo Luckock, decano de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Sydney. “Cuando los técnicos diseñan estos satélites, tienen en cuenta la dilatación de tiempo para evitar resultados incorrectos en las observaciones”, añade.

El viaje en el tiempo, tal como se muestra en las películas, es una versión extrema de esto. En la película La Máquina del Tiempo, el protagonista viaja años hacia el futuro en sólo unos minutos y ve cómo avanzan rápidamente los relojes del mundo exterior. Pero si los observadores del mundo exterior pudiesen ver el reloj de la máquina del tiempo, verían que se mueve muy despacio. Los relojes de la máquina y del mundo exterior están separados por décadas de tiempo.

Cuestión de dinero, no de física

“La teoría permite viajar al futuro desde el punto de vista de la Relatividad”, dice Paul Davies, autor de numerosos libros de divulgación científica y profesor de la Universidad Macquarie. “Es algo que depende del dinero y no de la física”, añade.

Por eso los físico-teóricos están empeñados en desenredar los misterios que representa el viaje al pasado, más que en explicar el viaje el futuro. Aunque es concebible según las teorías de Einstein, el viaje al pasado es muy discutible, ya que mientras que los viajes al futuro requieren sólo de una aceleración de la velocidad, los viajes al pasado implican proezas exóticas y dudosas de ingeniería.

Paul Davies escribió en 2001 el libro Cómo construir una máquina del tiempo en el que perfiló un modelo de viaje al pasado a partir de una variante de los agujeros negros llamada agujeros de gusano. Los agujeros negros se forman gracias a las estrellas grandes que se han extinguido y condensado.

La fabricación de una máquina para viajar en el tiempo necesita de dos agujeros negros unidos entre sí a través de un agujero de gusano, que de esta forma sería, literalmente, una puerta al pasado.

El físico norteamericano Kip Thorne fue el primero que a mediados de los años ochenta reflexionó en cómo podría fabricarse una máquina del tiempo, y Davies explicó más tarde cómo la tecnología del siglo XXI facilitaría este cometido.

Tres pasos para llegar al pasado

En primer lugar, un minúsculo agujero de gusano sería creado en un acelerador de partículas, una estructura parecida a la que posee el CERN de Suiza o al Laboratorio Brookhaven de Nueva York.

En segundo lugar, este minúsculo agujero de gusano podría ser hinchado y conservado en este estado a través de la todavía no desarrollada materia exótica, como la antigravedad.

En tercer lugar, una boca del agujero de gusano se haría girar en un acelerador de partículas hasta aproximarse a la velocidad de la luz durante una década. De esta forma, se establecería una diferencia de dilatación del tiempo entre las dos aperturas del agujero de gusano. Al juntar las dos aperturas del agujero de gusano, tendríamos una máquina para viajar al pasado.

Este modelo tiene ciertas limitaciones: el primero en viajar al pasado llegaría antes de que el agujero de gusano y su puerta de salida hubiera sido construida. Esto impide que se puedan hacer viajes, por ejemplo, a la segunda guerra mundial y explica por qué no hay entre nosotros turistas del futuro.

Además, la máquina propuesta por Davies requiere una ingeniería espectacular y plantea problemas filosóficos. “Mi dinero estaría en un proyecto que probablemente nunca podría ser construido Nunca podría estar seguro ni creo que nadie tampoco pueda estarlo”, dice Luckock.

Físicamente posible, pero…

“Nadie puede decir que según la física no es posible”, señala el doctor Leo Brewin, decano de la Facultad de Matemáticas de la Universidad Monash. “Pero el proyecto es problemático en el sentido de la escala, ya que la energía necesaria para construir agujeros de gusano es enorme y es difícil imaginar cómo podrían conseguirse”, añade.

El profesor Ray Volkas, investigador de la teoría de partículas en la Universidad de Melbourne, dijo que los desafíos de la ingeniería para construir agujeros de gusano son considerables: “la Relatividad de Einstein permite esta posibilidad sobre los agujeros de gusano, pero hay que pensar más en esto, ya que todavía hay que descubrir si realmente es posible”.

Pero aunque los obstáculos de ingeniería sean enormes, al lado de los problemas filosóficos resultan pequeños. Incluso si sólo hablamos de enviar señales al pasado, los problemas son similares.

Supongamos que la máquina del tiempo está conectada a un explosivo situado a su lado y que es capaz de destruirla si la señal correspondiente es activada. Supongamos que la señal se activa a las 3 AM, para que la máquina del tiempo sea destruida una hora antes, a las 2 AM. Si el dispositivo explota y la máquina se destruye a las 2 AM, ¿cómo se podría haber enviado la señal una hora después de la explosión? Los resultados serían absurdos.

Hasta la teoría de la Relatividad, que ha permanecido infalible durante 80 años, ha considerado la posibilidad de los viajes al pasado. Ninguna prueba ha podido excluirlos, aunque científicos de campos experimentales, como las supercuerdas o la gravedad cuántica, han encontrado algo.

Stephen Hawking ha elaborado la Conjetura de la protección cronológica que básicamente dice que estas cosas no pueden pasar porque no sabemos darles sentido, dice Brewin. La física dice que con ecuaciones matemáticas estas cosas pueden ocurrir, pero los humanos rechazamos estas posibilidades porque son absurdas.

Universos paralelos

La explicación más popular de estas paradojas es la de los universos paralelos. Esta interpretación sostiene que el Universo, tal como sugiere Gwyneth Paltrow en la película Sliding Doors, integra a miríadas de universos alternativos, lo que permite en teoría viajar al pasado y matar a la abuela en su cuna sin que surja ninguna paradoja.

En el mismo momento en que un viajero llega al pasado, el Universo se separa en muchos universos: en el que conocemos a la abuela en vida y en otros en los que ella puede sencillamente estar o no estar.

El viajero del tiempo, por el mero hecho de viajar a través del tiempo, está condenado a entrar en alguno de los universos paralelos y es incapaz siempre de reintegrarse al Universo del que partió por primera vez en la máquina del tiempo.

Conjetura de protección cronológica

No todo el mundo comparte la teoría de los universos paralelos, incluyendo Brewin: “parece complicado aceptar que cada vez que usted y yo tomamos una decisión, el Universo se divide en algo diferente para que cada cosa mantenga su consistencia… Me resulta incómodo.”

“Prefiero quedarme con la alternativa de que en cualquier viaje en el tiempo, independientemente de los cambios que se hagan, no tendrán una consecuencia en el pasado”. En otras palabras, el viaje en el tiempo es válido mientras no genere una paradoja.

De cualquier forma que se mire, el viaje al pasado es intrínsecamente insatisfactorio. Pero mientras la Conjetura sobre la protección cronológica llega a ser la tabla de salvación de los historiadores, los viajes en el tiempo seguirán despertando el interés de los físico teóricos.

“No es serio porque algunos de nosotros pensamos que vamos a construir una máquina para viajar en el tiempo”, dice Davies. “Es serio porque para nosotros es importante descubrir la estructura causal del espacio tiempo”.

Artículo publicado originalmente en The Age. Se reproduce con autorización del editor. Traducción del inglés: Eduardo Martínez. Copyright: Stephen Cauchi /The Age, Melbourne, Australia. Los enlaces que se incluyen en esta versión han sido aportados por el traductor.

Temas relacionados

  1. Una nueva teoría física propone revisar la naturaleza del tiempo
  2. El tiempo es una cultura
  3. Dossier de los viajes en el tiempo en Popular Science

Miércoles 7 Enero 2004, Stephen Cauchi

http://www.tendencias21.net/La-maquina-del-tiempo-es-cuestion-de-dinero-y-no-de-fisica_a262.html

Resuelven la paradoja de los gemelos de Einstein

Resuelven la paradoja de los gemelos de Einstein

Subhash Kak, profesor emérito de la Universidad del Estado de Louisiana, ha resuelto recientemente la paradoja de los gemelos, conocida como uno de los más complejos enigmas de la física moderna.

Primeramente sugerida por Albert Einstein, hace más de 100 años, la paradoja trata con los efectos del tiempo en el contexto de los viajes a velocidades cercanas a la de la luz. Einstein utilizó primero el ejemplo de dos relojes: uno en reposo y otro en tránsito. Él propuso que, debido a las leyes de la física, los relojes transportados a velocidades cercanas a la de la luz, se moverían más despacio que los relojes que permanecieran en reposo. En tiempos más recientes, la paradoja fue descripta utilizando el análogo de los gemelos. Si un gemelo viajara en una nave espacial a velocidades cercanas a la de la luz mientras que el otro gemelo permaneciera en la Tierra, el gemelo en reposo envejecería mucho más rápido que su gemelo viajante, de acuerdo a la paradoja.

“Si el gemelo a bordo de la nave viajara a la estrella más cercana, que se encuentra a 4,45 años luz, a un 86 por ciento de la velocidad de la luz, al regresar habría envejecido 5 años. ¡Pero el gemelo que permaneciera en la Tierra, habría envejecido 10 años!” dice Kak.

El hecho de que el tiempo pasa más lento en objetos en movimiento ha sido documentado y verificado a través de los años por diversos experimentos. Pero, en el escenario anterior, la paradoja es que el gemelo que permanece en la Tierra es el que sería considerado en movimiento, respecto a su hermano, y, por lo tanto, debería envejecer más lentamente. Einstein y otros científicos han intentado resolver este problema, pero ninguna de las fórmulas presentadas probó la paradoja satisfactoriamente.

Los descubrimientos de Kak fueron publicados en el International Journal of Theoretical Physics. “Resolví la paradoja incorporando un nuevo principio dentro del marco de la relatividad que define el movimiento no en relación a objetos individuales, tales como cada gemelo respecto al otro, sino respecto a las estrellas distantes”, mencionó Kak. Utilizando relaciones probabilísticas, la solución de Kak supone que el Universo tiene las mismas propiedades generales sin importar dónde uno se encuentre.

Las implicaciones de esta solución serán diversas, primero aumentando la comprensión de la relatividad por parte de la comunidad científica y, eventualmente, podría tener impacto sobre las comunicaciones cuánticas y las computadoras, haciendo posible el diseño de sistemas de comunicación más eficientes para aplicaciones espaciales.

Fuente: Cielosur. Aportado por Eduardo J. Carletti

Más información:
LSU Professor Resolves Einstein”s Twin Paradox

copiado de http://axxon.com.ar/not/171/c-1710058.htm

El LHC y la frontera de la física

UNA EXPLICACIÓN RIGUROSA Y AMENA SOBRE LA UTILIDAD DE UNA CONSTRUCCIÓN TECNOLÓGICA TAN COMPLEJA

El LHC y la frontera de la física. Casas, Alberto. Consejo Superior de Investigaciones científicas. Madrid, 2009. 136 páginas.

Desde su inauguración en 1954, el laboratorio europeo CERN, sito en la ciudad suiza de Ginebra, ha sido un referente mundial en la física nuclear y de partículas. Durante estos días (Noviembre de 2009), el gran colisionador de protones LHC -Large Hadron Collider- reinicia su singladura tras una larga parada técnica, producida al poco tiempo de su estreno mundial. Los primeros protones ya han circulado en sentidos opuestos por el anillo del acelerador y sus colisiones proporcionarán en breve datos de inestimable valor para la comunidad científica. La interpretación y análisis de los resultados de los experimentos del LHC (ATLAS, ALICE, CMS y LHCb) permitirán mejorar un esquema consistente de la explicación del mundo que, a diferencia del facilitado por la religión y la filosofía, se basa en un método científico que somete las hipótesis y teorías científicas a una constante y persistente validación experimental.

El LHC es un gigantesco acelerador de partículas circular con 27 km de circunferencia, instalado dentro de un túnel a 100 m de profundidad bajo la frontera franco suiza. Por el interior del anillo circulan, en los dos sentidos de giro, millones de protones acelerados a velocidades próximas a la de la luz gracias a intensísimos campos eléctricos y magnéticos. La enorme complejidad de la instalación, a la que algunos se refieren como “la máquina más grande y compleja jamás creada” o, de manera mucho más coloquial, “el mayor congelador del mundo” (debido a que está refrigerado por helio líquido), ha hecho que su puesta en marcha sufra varios años de retraso. Los equipos de ingenieros y científicos han trabajado intensamente para que el LHC entre en funcionamiento en Noviembre de 2009.

El LHC también ha sido foco de controversias seudocientíficas. Visionarios, profetas modernos y fans de las teorías de catástrofes han convertido al LHC en centro de atención y la mayoría de los medios de comunicación, animados por este clima de polémica, han publicado titulares sensacionalistas en referencia a “la partícula Dios”, “la máquina de Dios” o “la máquina del juicio final”. El LHC tampoco ha permanecido ajeno a la ficción y a las conspiraciones internacionales. En la novela de Dan Brown “Ángeles y demonios”, llevada posteriormente a la pantalla por el director Ron Howard, es el instrumento utilizado por los ejecutores de una conspiración que pretende acabar con la Iglesia Católica.

Ante semejante panorama oscurantista y rocambolesco, un libro de divulgación como “El LHC y la frontera de la física”, escrito por el investigador Alberto Casas (CSIC) y coeditado por La Catarata y el CSIC, se torna más necesario que nunca para desvelar los verdaderos misterios que la comunidad científica internacional pretende resolver.

En sus 136 páginas, el “El LHC y la frontera de la física” aborda con amenidad y rigor la difícil tarea de explicar a un lego en la materia la utilidad una construcción tecnológica tan compleja. Para facilitar la comprensión, el texto guía al lector a través de los conceptos básicos y las grandes preguntas de la física. ¿Qué son la ciencia y el método científico? ¿Cuáles son las teorías vigentes que describen el comportamiento del universo? ¿En qué consisten las teorías de la Relatividad Especial y General, la Mecánica Cuántica y el Modelo Estándar de las partículas elementales?

Solo de esta manera es posible llegar a la definición de las fronteras actuales de la física y a la comprensión de la relevancia del LHC en su extensión: ¿existe el bosón de Higgs? ¿Cuál es el mecanismo por el que las partículas tienen masa? ¿Existe la supersimetría, una teoría que va más allá del actual modelo estándar y que predice la existencia de las llamadas partículas supersimétricas? ¿Vivimos en un mundo de más de 4 dimensiones? ¿Por qué el universo se expande de forma acelerada? ¿Por qué la fuerza nuclear débil es 1032 veces más intensa que la gravitación?

Todas las mentes que sientan curiosidad por éstas y otras muchas cuestiones de la física de partículas encontrarán muchas horas de apasionante lectura con “el LHC y la frontera de la física”.

Daniel Cano Ott

¿Acaso el impresionante diseño del universo sirve como evidencia de la existencia de Dios?

¿Acaso el impresionante diseño del universo sirve como evidencia de la existencia de Dios?

por Rab Nejemia Coopersmith
Imagínate caminando en el desierto y encontrarte dos piedras pequeñas, una próxima a la otra. Lo más probable es que no pensarías nada al respecto. Dos piedras puestas al azar una al lado de la otra no es gran cosa.
Continúas tu caminata en el desierto y te encuentras con tres filas de piedras puestas en forma de ladrillos. Lo más probable es que rápidamente sospecharías que alguien estuvo allí y arregló estas piedras de esa forma. No ocurrió por si solo.
Continúas caminando y te encuentras un reloj a la mitad del desierto. ¿Acaso pensarías que una tormenta de viento puso las piezas juntas y creó este reloj al azar?
Alguien hizo ese reloj. No ocurrió simplemente. El diseño implica que hay un diseñador.
¿Acaso el Universo Tuvo un Diseñador?
El diseño de este mundo es asombroso – infinitamente más complejo que una simple pared de ladrillo o un reloj. El Dr. Michael Denton, en su libro “Evolución: Una teoría en Crisis” describe la impresionante organización de las células nerviosas en el cerebro (Pág. 330-331).
Hay 10 mil millones de células nerviosas en el cerebro. Cada una de las 10 mil millones de células se divide en 10.000 y 100.000 fibras para contactar a otras células en el cerebro, creando aproximadamente 1.000 millones de millones de conexiones o 10 a la 15ava potencia.
Es difícil imaginar la multitud que 10 a la 15ava potencia representa. Toma la mitad de los Estados Unidos que son un millón seiscientos mil km. cuadrados e imagina que fuera llenado con 10.000 árboles por km. cuadrado. En cada uno de los 10.000 árboles que están en cada uno de los km. cuadrados hay 100.000 hojas. Esa es la cantidad de conexiones que están dentro de tu cerebro. Y no sólo están puestas al azar. Forman un increíble sistema de conexión que no tiene paralelo en el mundo industrial.
Imagínate caminando en el desierto. La respuesta natural, cuando percibimos el diseño de tanta complejidad, nos debe hacer concluir que debe haber un diseñador detrás de la creación de este mundo. Nada ocurrió simplemente.
Muestra de Escritura al Azar
Rabeinu Bajaie, en su mayor obra filosófica “Los Deberes del Corazón” (Siglo X) presenta este argumento de la siguiente manera.
Acaso no te das cuenta de que si tinta fuera desparramada accidentalmente en una hoja blanca de papel, sería imposible que resulte de ello una escritura adecuada, líneas legibles que sean escritas con una pluma. Imagínate a una persona trayendo una hoja de manuscrito que sólo podría haber sido escrita con una pluma. Ella dice que se cayó tinta en el papel y estos son los caracteres que accidentalmente se produjeron. Lo acusaríamos de falsedad, porque podríamos estar seguros de que este resultado no pudo haber sido logrado sin el objetivo de una persona inteligente.
Y si esto parece imposible en el caso de las letras cuya formación es convencional, ¿cómo podemos pensar que algo mucho más sutil en diseño y que manifiesta en su diseño una profundidad y una complejidad mucho más allá de nuestra comprensión pudo haber ocurrido sin el propósito, poder y sabiduría de un diseñador sabio y poderoso? (“Deberes del Corazón: Puerta de la Unidad, Cáp. 6).
Las dos objeciones más grandes ante este argumento son:
1. El argumento es demasiado simple. Hay una gran diferencia entre la conclusión de que alguien hizo formaciones de piedras en el desierto, y de que hay un Creador que creó el Universo.
2. ¿Y la evolución? ¡A lo largo de un gran período de tiempo todo pudo haber ocurrido como una ocurrencia al azar! Con millones de años para jugar, ¿acaso no es posible que un tipo de orden surja así por chance?
Contestemos estas dos objeciones.
Contestando el Primer Argumento

El principio “un diseño implica que hay un diseñador” se aplica en toda circunstancia, ya sea un beduino amontonando rocas en el desierto o la infinita fuente de toda la existencia. Intelectualmente es el mismo proceso lógico. De hecho hay más lógica en pensar que el mundo tiene un diseñador porque el nivel de diseño es mucho mayor.
La simplicidad no es una falta inherente en este argumento. Probablemente la razón por la cual algunas personas tienen problemas con la aplicación de esta lógica es por las consecuencias que acompaña.
Ya que el beduino no pide nada moral de nosotros, no hay resistencia de llegar a la conclusión de que alguien realizó esa formación de rocas. Pero cuando la conclusión nos lleva hasta Dios, una disonancia cognitiva se presenta, creando una oposición instintiva a lo que uno percibe como amenazador.
Cuando la interferencia de la disonancia cognitiva se remueve, ¿cuál es el standard objetivo de diseño que necesitamos ver para concluir que algo fue creado? Lo que necesitamos es un experimento de control que pruebe el argumento del diseño en un caso que no tenga consecuencias amenazadoras. “La Prueba Evidente” un libro de Gershon Robinson y Mordejai Steinman, enseña una excelente presentación del argumento del diseño y describe un experimento de control que involucra millones de personas que sacaron como conclusión que existe la necesidad de un diseñador.
El laboratorio consistía de salas de cine en todo el mundo que proyectaban la película “2001: Odisea del Espacio”. En la película, científicos americanos viviendo en una colonia en la luna descubren en una excavación la primera evidencia que muestra que vida inteligente existe en otros planetas. ¿Qué es lo que encontraron? Un simple monolito – un pedazo de piedra, liso y rectangular. Los americanos guardaron este descubrimiento tan significativo en secreto, temiendo que se presente un shock cultural por las ramificaciones sociales que esto tendría sin la preparación necesaria.
Miles de críticos del cine y millones de espectadores aceptaron la premisa básica de la película de que criaturas inteligentes más allá del hombre debieron haber hecho este monolito liso y rectangular. No ocurrió simplemente. Libre de todo soborno intelectual y emocional en la comodidad de las obscuras salas de cine con popcorn en las manos, en forma unánime la gente aceptó que esa simple piedra lisa con ángulos era una prueba concluyente de la existencia de inteligencia.
Cuando la conclusión no apunta a Dios, todos se dan cuenta de que el objeto más simple puede servir como prueba de diseño, el punto en el cual uno concluye que un objeto no pudo haber sido creado por puro accidente. El universo, infinitamente más complejo que un monolito tuvo que haber sido creado.
¿Y la Evolución al Azar?
Dando suficientes intentos en un largo período de tiempo, ¿acaso no es posible que estructuras complejas surjan accidentalmente? Después de todo, con suficientes intentos, inclusive eventos improbables eventualmente se hacen posibles.
Robert Shapiro, profesor de química de la Universidad de Nueva York, usa la lotería nacional para ilustrar este punto. (“Orígenes”, Bantam, p.121). Las probabilidades de ganar la lotería son tal vez una en un millón. Ganar sería mucha suerte. Pero si compráramos un boleto de lotería diariamente por los próximos treinta mil años, ganar sería probable. (Aunque muy caro).
Pero ¿cuáles son las probabilidades de que la vida haya surgido por pura suerte? Tomemos dos ejemplos para tomar un poco de perspectiva sobre las probabilidades que involucra una evolución al azar.
El científico Stephen Hawking, escribe en su libro “Una pequeña Historia del Tiempo”:
Es un poco como el conocido grupo de monos escribiendo en máquinas de escribir – la mayoría de lo que van a escribir es basura, pero ocasionalmente por pura chance van a escribir una de las sonatas de Shakespeare. Similarmente en el caso del universo, ¿puede ser que estemos viviendo en una región lisa y uniforme sólo por chance?
¿Podrá ser?
En respuesta a Hawking, el físico Dr. Gerald Schroeder, calculó las probabilidades de los monos escribiendo una sonata de Shakespeare en su libro “Génesis y el Big Bang”. Escogió una que empieza con “Te compararé con un día de verano”
Existen 488 letras en la sonata… La chance de escribir las 488 letras al azar y producir esta sonata es uno en 26 elevado a la 488ava potencia o uno en diez a la 690ava potencia. ¡El número 10 (690) es un 1 seguido de 690 ceros! La inmensa escala de este número está señalada cuando uno considera que desde el Big Bang, hace 15 mil millones de años, ha habido sólo 10 a la 18ava potencia número de segundos, que han sido contados.
Para escribir una sonata como la de Shakespeare al azar se necesitaría de todos los monos, más todos los demás animales en la tierra, escribiendo en todas las máquinas de escribir hechas de todo el hierro existente en la tierra sobre un período de tiempo que excede todo el tiempo desde el Big Bang, y todavía la probabilidad de la aparición de la sonata sería muy pequeña. A una chance al azar por segundo, con un simple enunciado de 16 letras, tomaría 2 cuatrillones (el universo solo ha existido por 15 mil millones de años) de años para acabar todas las posibles combinaciones.
Robert Shapiro cita el cálculo del ganador del Premio Nóbel Sir Fred Hoyle de las probabilidades de que una bacteria se genere espontáneamente (p. 127). Al principio Hoyle y su colega N.C Wickramasinghe apoyaron la generación espontánea, pero una vez que calcularon las probabilidades se retractaron de su posición.
Una bacteria típica, que es la más simple de las células, está hecha de 2.000 enzimas. Hoyle y Wickramasinghe tomaron la probabilidad de hacer una enzima al azar y multiplicaron ese número por sí mismo 2.000 veces para calcular las probabilidades de que una bacteria se haya realizado al azar.
Esas probabilidades son 1 en 10 a la 40.000ava potencia. Hoyle dijo que la probabilidad de que esto pase es comparable a la probabilidad de que un “tornado soplando en un basurero pueda formar un Boeing 747 de los materiales tirados allí”.
Estas son las probabilidades de una simple célula, que sin ella la evolución no podría ni siquiera empezar. Ni se diga las probabilidades de la formación de cosas más complicadas como un órgano o todas las enzimas del cuerpo humano.
Shapiro escribe:
La improbabilidad involucrada en generar inclusive una bacteria es tan grande que reduce todas las consideraciones de tiempo y espacio a la nada. Si es que esperaríamos, estaríamos esperando un milagro.
Por cualquier intento y propósito, un evento con la probabilidad de uno en 10 a la 40.000ava potencia es calificado en términos mundanos como algo imposible.
Algunas Cosas Son Imposibles
Imagínate que eres el juez en un caso de homicidio. Los exámenes de las balas coinciden perfectamente con la pistola encontrada en la posesión del acusado. Las probabilidades de encontrar otra pistola que haya disparado la bala que mató a la víctima son una en mil millones.
El acusado dice que es una casualidad que su pistola haya coincidido con los exámenes balísticos y que debe haber otra pistola que es la del verdadero asesino. “Después de todo”, dice, “es una posibilidad”.
Las huellas digitales del acusado son encontradas en todo el cuerpo de la víctima. Plantea que debe haber otra persona en el mundo que increíblemente tenga las mismas huellas digitales. Otra vez, es posible.
Hay también testimonios oculares que testifican haber visto un hombre disparando a la víctima que se parece mucho al acusado. El acusado declara que debe haber otra persona así en el mundo que se vea como él y que es el verdadero asesino. Después de todo, no es imposible.
Tú eres el juez, y debes tomar una decisión. ¿Qué decides?
En el mundo pragmático de la toma de decisiones, posibilidades de esta magnitud son llamadas imposibles. Uno debe evaluar la evidencia y llegar a la conclusión más razonable.
¿Acaso tiene el universo un Creador? Mira el diseño, mira las probabilidades y observa honestamente dentro de ti. ¿Dónde está la conclusión más racional?

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