BENNY HINN Y LA NECROMANCIA

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Salir de la Watchtower: ¿Por qué Es Tan Difícil?

Salir de la Watchtower: ¿Por qué Es Tan Difícil?

Coming Out of the Watchtower: Why Is It So Difficult?

“¿Por qué usted simplemente no puede salir de esa religión y no volver más? ¡Ellos no lo están aguantando a usted!”

En la edición de junio del 1991 de la revista Longevity [“Longevidad”] se presentó un breve testimonio de un joven que fue criado por una madre descomunalmente religiosa quien le dijo a una edad muy joven que la única manera que él podía estar orgulloso de su vida era si él nunca tenía sexo y se convertía en un sacerdote católico.  Joshua Butler fue aislado en la escuela para guardarlo de amigos que pudieran presentarle cosas mundanas.  Su madre rezaba diariamente por cinco horas y Joshua y su padre recitaban el rosario de rodillas todas las noches, incluso delante de los invitados.  Cuando Joshua tenía ocho años ella prohibió todas las películas y la televisión de sus vidas.  Él relata: “Ella era la solitaria fundadora y miembro de La Liga para Modestia en el Vestuario, y nos forzaba a mi padre y a mí para que fuéramos a misa todos los días”. 

A la edad de nueve años, Joshua compartió con su padre la lucha que tenía con el estilo de vida tan rígido que llevaba. Ellos idearon un plan: “Todos los sábados, cuando mi madre nos permitía visitar los parques y los planetarios, mi padre y yo en cambio nos íbamos al cine y escuchábamos música popular y durante algún tiempo completamente nos olvidábamos de la vida que mi madre nos tenía sujetos”.  Joshua y su padre lograron descubrir un dispositivo para poder mantener su cordura y el sentido de la realidad con el mundo exterior.  “Los cines fueron mi salvación.  Ellos me mostraron que la vida es una historia, una fascinante, compleja y significante historia. Y entendí que esto también se aplicaba en mi vida”.    

Joshua y su padre confrontaron a su madre con su incredulidad sobre su religión cuando él tenía once años. Ella se separó de su esposo, y después se casó con un hombre 16 años menor que ella quién compartía su mismo fervor religioso.  “De vez en cuando ella me enviaba una hoja impresa o una cinta que sugería que yo me iría al infierno, para los días de fiesta ella me llama, pero sólo para predicarme o charlar como si nada hubiese cambiado”.  Joshua (ahora de17 años) y su padre fueron víctimas de un culto de una sola persona.

Las herramientas de manipulación fueron el temor a Dios, la culpa, y la necesidad de mantener la paz en el hogar.  Se usó el aislamiento para impedirle a Joshua tener un sentido bien desarrollado de lo que es la realidad de la vida.  La demanda de pureza y la herramienta de la confesión fue usada para hacer que Joshua se sintiese culpable por tener los mismos deseos normales que todos tenemos.

Las personas que nunca han estado envueltas en iglesias legalistas o en cultos no pueden entender estos poderosos factores que simplemente mantienen aisladas a las personas.  Para la persona que tiene un sentido bien desarrollado de lo que es la realidad e incluso un poco de confianza en sí mismo, le parece increíble que personas puedan ser víctimas de estos grupos sectarios.  Un reciente programa de entrevistas el Sally-Jessy Raphael Show entrevistó a tres hombres jóvenes que fueron entrampados una vez en cultos y posteriormente des-programados, y también se entrevistó a sus madres quienes lucharon muchísimo para conseguir sacar a sus hijos fuera.  Los tres jóvenes estuvieron unánimemente de acuerdo que en las religiones donde ellos estuvieron envueltos, ellos eran personas totalmente diferentes, víctimas del control mental por los poderosos líderes de sus iglesia.  Incluso a ellos se les indicó que se tornaran en contra de sus padres.

Dejando la Watchtower  

Según usted vaya leyendo las cartas al editor en esta Hoja informativa, usted escuchará historias similares de aquellos que han pasado muchos años de sus vidas en la organización de la Watchtower.  Para algunos de ellos, tomó mucho tiempo para finalmente salirse.  Las razones fueron el miedo, la culpa e inseguridades; miedo de que Dios los castigara por rechazarlo (siendo que dejar la organización equivale a dejar a Dios), culpas por tener pensamientos de salirse, y la inseguridad de atravesar una vida sin la “madre” la organización.  A los Testigos de Jehová se les aísla desde el principio, diciéndoles que la Watchtower es la única verdadera religión y que el diablo está allá afuera listo para desencaminarlos de ella.  No les permiten leer otra literatura religiosa o puntos de vista bíblicos, ni les permiten leer algo que de forma alguna critique la Watchtower.   Esta forma de aislamiento eficazmente los inocula de poseer un sentido claro de la realidad en la vida.  Están en un mundo de “ellos contra nosotros”, en la cual a ellos se les ofrece el único asilo seguro para sus pensamientos, y a todas las demás personas se les consideran como potencialmente peligrosas. ¿No es asombroso por qué los Testigos de Jehová no están apresurándose a dejar la organización?

Los miembros familiares dentro de la Watchtower también son un factor poderoso.  Para la mayoría de los Testigos, sus familiares y sus amigos en el Salón del Reino son los únicos con quienes ellos se asocian.  Si uno deja la religión, los familiares normalmente también les rehuyen.  Para aquellos de nosotros quiénes amamos nuestros padres, hermanos, hermanas y sus niños, el pensar que nunca podremos verlos de nuevo o hablar con ellos es sumamente doloroso.  A esto es precisamente lo qué se enfrenta un Testigo de Jehová que deja la Watchtower.

Qué puede Usted Hacer para Ayudar  

NO fuerce sobre ellos doctrinas, insistiendo que crean en la Trinidad, el infierno, etc.  Es mejor para ellos tratar con estos temas luego, cuando ya no sean tan pavorosos para ellos.

NO los fuerce a que asistan a una iglesia, siendo que a  ellos se les han enseñado a creer que las iglesias son un asilo de demonios y de falsas doctrinas. Deles un poco de espacio que ellos en el futuro cambiarán.

NO sea insensible ante sus traumas. Para un Testigo que deja la Watchtower, puede parecerle que su mundo entero está derrumbándosele a su alrededor debido a su miedo e inseguridades.  Si usted es insensible a esto, ellos quizás pierdan la confianza en usted.

SÍ anímeles que ellos hagan cosas normales, “divertidas” como tomar unas vacaciones, o ir a ver una película. Mientras más exposición ellos tengan con personas no sectarias mejor es para ellos.

SÍ muéstreles videos de miembros anteriores de otros cultos que pasaron por los mismos traumas que ellos ahora están enfrentando.  Esto es inmensamente beneficioso.  Llame nuestro ministerio Bethel Ministries para más información sobre estas grabaciones.  O, ayúdeles a reunirse con miembros anteriores de otros cultos para que dialoguen.

Hágales sentir que son amados y aceptados sin tener en cuenta sus desempeños.  Muéstreles el amor de Cristo a través de su actitud y sus acciones.

A Qué Usted Se Enfrentará  

Muchos de ustedes pueden estar bajo la impresión que los Testigos de Jehová se han unido a la Watchtower debido a las doctrinas atractivas que ellos presentan.  Mientras esto puede ser un factor en la mayoría de los casos, hay motivaciones que son más poderosas están en obra en la conversión y en el proceso de adoctrinamiento por la Watchtower.

Estudios que involucran a personas que han sido anteriores miembros de varias religiones sectarias revelan que en su adoctrinamiento hubo un factor común.  El factor común no es poca inteligencia, ni predisposición genética, o aun la ignorancia de creerlo todo.  Muchos de los que se unen a los cultos son muy inteligentes, idealistas e incluso escépticos al principio. El factor común es la vulnerabilidad, causada por un cambio de circunstancias en la vida de una persona, como un nuevo trabajo, un reciente divorcio o la ruptura de una relación, o un tiempo de angustia o inseguridad en la vida de uno. Tal cambio de circunstancias puede sacudir el fundamento de uno, permitiéndoles a él o ella que cuestione sus creencias que fueron previamente establecidas, o no estar dispuesto ha abrirse a tener una discusión.

A todos nos gusta pensar que somos objetivos, capaces de tomar decisiones sabias y de pensar claramente, considerando todas las opciones.  No obstante, los factores emocionales fuertes nublan a menudo nuestros pensamientos o nos llevan a una conclusión antes de que todos los hechos sean considerados.  Permítanos usar un ejemplo de un amigo que va a comprar un automóvil usado en una agencia de automóviles.

Juan está buscando un automóvil de transporte bueno, con unas 50,000 millas o menos. Él prefiere uno de cuatro puertas para su esposa y niños, aunque él estaría usando el automóvil la mayor parte del tiempo (ella tiene el suyo propio).  Él está dispuesto a gastar unos $6,000 si fuese necesario.  Mientras está en el lote, él nota que hay un automóvil deportivo rojo de eso que son bien veloces que él siempre ha admirado en las calles. ¡Él a sí mismo se dice: “¡No, no, estás loco, tú no quiere gastar tanto dinero en ese automóvil y los seguros, esto sin hablar de la probabilidad de las multas que recibirás!”  

El vendedor nota inmediatamente su interés en el automóvil, y empieza a hablarle del auto. Él hace que Juan lo tome y dé un paseo.  (“¡Ha, qué cará! ¿Y por qué no?”)  El vendedor exalta los caballos de fuerza que tiene el automóvil; los interiores de cuero, el estéreo, e incluso elabora arreglando para que los pagos sean más bajos y así disminuir el impacto de $7,500 en su etiqueta del precio.  Porque Juan está predispuesto emocionalmente hacia el automóvil, él ignora el trabajo malísimo de la pintura, las señales reveladoras en los paneles que indican estuvo en un choque anteriormente, y los problemas en la transmisión al cambiar de velocidades. El vendedor, claro, no le señalará estas cosas, siendo que él solo quiere vender el automóvil. Antes de que se dé cuenta, Juan está manejando hacia su casa con el automóvil.

La esposa de Juan, Linda, lo ve conduciendo y sale para consultarle.  “¿Juan, qué has hecho? ¿Tú no compraste esto, o lo hiciste?”  Inmediatamente sus defensas se suben, por dos razones.  Una, siempre él ha estado enamorado de éste tipo de automóvil en particular y en secreto durante los últimos dos años ha querido tener uno.  ¿Quién es ella para mantenerlo alejado de lo que a él lo hace feliz? ¡Ella ni siquiera lo puede entender!  En segundo lugar, él ya se está sintiendo un poco culpable de haber tomado una decisión tan rápida sin verificarlo todo, y él no quiere enfrentarse a la posibilidad de estar equivocado o de haber caído de tonto.  Por consiguiente, él debe ponerse a la defensiva y debe defender su compra. Juan entonces se enoja con su esposa.

Noten varias cosas aquí:

Juan no compró el automóvil deportivo porque era lo más práctico o la cosa inteligente a hacer.  Él no hizo ninguna investigación sobre el vehículo leyendo Informes para el Consumidor o preguntándoles a otros dueños del mismo modelo de automóvil.  Él tomó la palabra de una parte que estaba ya parcializada, es decir, la del vendedor.  Él no llevó a un amigo mecánico para que verificara el automóvil.  En otras palabras, Juan no tomó una decisión que fuera objetiva, y lo compró debido a otras, más poderosas motivaciones.  No obstante, si usted le preguntara, Juan le diría que él tomó la decisión correcta.

Esto es bien parecido a una persona que se convierte en un Testigo de Jehová.  Ya sea que fuese un ama de casa que está sola y necesita tener amistades, o un joven que está inseguro y necesita ver el significado de la vida, los factores motivadores emocionales y psicológicos le impedirán a la persona tomar en consideración todos los hechos si la Watchtower le ofrece algo que ellos realmente quieren.  A menudo es el sentido de asociación y la atmósfera afectuosa dentro de los Testigos que puede ser tan atractiva. ¡La perspectiva de tener amigos al instante para una persona que se siente sola en sí mismo es una droga muy poderosa!  Además, la habilidad de ver el mundo en distinciones claras, en blanco y negro, y tener todas las respuestas sobre la vida rápidamente disponibles dispersa de inmediato cualquier sentimiento de inseguridad y de ser insignificante. Los cambios siguientes ocurren a menudo en las personas que estudian con los Testigos de Jehová:

  • Un sentimiento súbito de euforia debido a abrazar nuevas “verdades” poderosas.
  • Un sentido de confianza en la vida de uno de que se está moviendo en la dirección correcta y consiguiendo “enderezar la vida de uno”.   
  • La satisfacción del ego, al ver que otros son incapaces de poder refutar la posición de uno, y que en cambio ellos se enojan o caen en otras emociones.  
  • Incapacidad para entretener pensamientos críticos sobre la forma como piensa la Watchtower o no poder dialogar con aquellos que critican la Watchtower.  

Los cristianos no saben a menudo qué decir cuando ellos le preguntan a un Testigo si ellos realmente verificaron todo en la Watchtower antes de ellos involucrase, y el Testigo les contesta:  “¡Pues claro qué sí! Yo leí muchos libros sobre la historia de la Watchtower, y aún leí uno por un ex-testigo”.  Lo que esto normalmente significa es que ellos leyeron la versión de la Watchtower de su propia historia, y aunque ellos hubiesen leído un libro por un ex-testigo, ellos lo vieron simplemente como algún libro “antagónico” y no estuvieron dispuesto a evaluar cualquier punto objetivo presentado.  El Testigo potencial quiere que la Watchtower tenga la razón al nivel que él o ella está dispuesto rápidamente a despedir cualquier hecho que puede causar “disonancia”, o una lucha interior, sobre lo que es la verdad.  Esto es el equivalente de Linda intentando decirle a Juan que él tomó una decisión mala comprando el automóvil deportivo.  Él simplemente no quiere oírlo, y no escuchará sin ponerse todo emocional y salir tirando las puertas de la casa.

En la escena que involucra a Linda y Juan, hubiese sido genial si Juan hubiese llevado un amigo con él al distribuidor de automóviles que pudiese hacerle a Juan a algunas preguntas claves y presionar a Juan para que fuese más práctico tomando esa decisión. ¿Pero es demasiado tarde ahora para hacerles esas preguntas? Quizá en el caso de la compra del automóvil deportivo sí, pero no con una persona que se ha convertido en Testigo de Jehová.  Nunca es demasiado tarde para buscar la verdad y estar deseoso de reformar la vida de uno de acuerdo con ella. La parte más difícil es conseguir que el Testigo piense claramente y objetivamente.

Yo he descubierto que los Testigos de Jehová están dispuestos a entretener la posibilidad de que la Watchtower esté equivocada por dos razones: (1) ellos se han desilusionado con la organización o con las personas dentro (por la razón que fuese), y (2) ellos se han puesto más seguros y confiados en sí mismos, y ya no tienen temor de cuestionar la Watchtower. Ellos comprenden que su mundo no se caería en pedazos si estuvieran equivocados.  En ocasiones las personas maduran al nivel que ya no necesitan estar bajo un sistema tan rígido y controlador, y están buscando libertad para pensar por ellos mismos y no simplemente confiar en lo que otros juzguen.1

La mayoría de aquellos que dejan la Watchtower lo hacen por la primera razón (se han desilusionado).  La organización de “Dios” se convirtió en una organización humana.  Los fracasos humanos, el control metal y la manipulación se hicieron más obvios según los años fueron pasando.  Las malas experiencias con los demás dentro de la organización abatieron el idealismo en lo que se refiere a uno considerar vivir por la eternidad en una tierra controlada por la Watchtower. Una vez el idealismo está perdido, o se reemplaza con el cinismo o por la búsqueda de mejores cosas.  El Testigo puede empezar expresándole su desilusión a otros, aunque esto es peligroso, ya que ello pudiera considerarse como “apostasía”.  A menudo su crítica se limita solo a unos pocos individuos, incluso quizás con aquellos fuera de la organización Watchtower.  Sin embargo, lamentablemente muchos de éstos continuarán dentro de la Watchtower sabiendo que hay muchos errores, simplemente porque ellos tienen temor de volver a empezar o enfrentarse a las inseguridades de investigar una vez más.

Hay varios Testigos quiénes encajan en la segunda categoría (aunque ya no temen cuestionar), y la Watchtower ya no tiene para ellos la misma atracción.  Debido a que ellos no son influenciados principalmente por el miedo o la culpa de entretener dudas, sino que se sienten más seguros de sí mismos, ellos son guiados por la esperanza de algo mejor qué lo que les ha ofrecido la Watchtower, y por fe en un Dios que es más grande que el Jehová de la Watchtower. A menudo ellos simplemente llegan a esta conclusión mirando intensamente a Cristo y viendo algo más de lo que la Watchtower les ha enseñado sobre Él. Uno de los pasajes que más influenció en mí cuando yo estaba saliendo de la Watchtower fue Col. 2:8,9:

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.  Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,”

Anime los Pensamientos Positivos  

Si el cristiano descubre que el Testigo es uno de estos dos tipos 2, ellos pueden hacer varias cosas para animar al Testigo para que entre dentro del proceso de poder pensar. Aun cuando el Testigo estuviese hablando mal de la organización o de las personas dentro,  no sería bueno animar esto.  La meta es hacerles pensar en pensamientos que sean más positivos, y que ganen confianza en sus propias habilidades para pensar.  Adicionalmente, ellos apreciarán más la perspectiva amplia de la gracia de Dios y la libertad que Él nos da.  Las personas son normalmente atraídas hacia una perspectiva que sea más positiva sobre las cosas, y si usted no tiene nada mejor que ofrecerles sólo las críticas a la Watchtower, ellos no verán ninguna razón por qué salirse, porque lo que usted tiene para ofrecerles no es más atractivo que lo que ya ellos tienen.

Muchos cristianos dirán que ellos tienen para ofrecerles a  “Jesús”, y entonces proceden sostener una discusión bíblica con el Testigo.  Esto casi nunca tiene buen resultado, ya que ellos necesitan VER y SENTIR algo que sea mejor.  Ellos necesitan ver su humildad, su buena disposición de entenderles, y su deseo de ser su amigo sin tener en cuenta lo que ellos creen.  En otras palabras, ellos necesitan VER el amor de Cristo, no sólo oír hablar de él.

Aquí hay algunas ideas ya probadas para acercársele al Testigo de Jehová con éxito:

  • NO sostenga discusiones bíblicas con ellos. Inicialmente aléjese de las doctrinas. Si ellos le hacen preguntas doctrinales, tenga una respuesta breve lista, eso los sacará de guardia (como las que se encuentran en nuestro libro, Refuting Jehovah’s Witnesses [“Refutándoles a los Testigos de Jehová”]) y entonces dirija la conversación para hacerles nuevamente preguntas que sean críticas, como aquellas que se encuentran en el tratado: “Abriendo Una Mente Cerrada”.  La meta es hacerles pensar por sí solos y resolviéndoles las preguntas difíciles, aparte de la deposición metal que ellos ya tienen por la Watchtower.  Para hacer esto usted necesita hacerles preguntas que ellos no estén “programados” para contestar.  Tales preguntas les animan a pensar y revisar por qué ellos unieron a la Watchtower.
  • NO les diga que usted va a orar por ellos o que usted siente compasión por ellos, ni les diga que a ellos les han lavado el cerebro o son unos estúpidos.  Normalmente los Testigos son muy orgullosos, y rápidamente se ofenden cuando alguien se lamenta de ellos.  Más bien, dígale que usted está interesado en la organización Watchtower y por qué ellos llegaron a creer en ella, ¿y sí a ellos no les importa que les hagan algunas pregunta sobre la Watchtower? (De nuevo, use las preguntas que están en “Abriendo Una Mente Cerrada”). Una posición de curiosidad o de preguntas normalmente no amenaza al Testigo, pero una postura negativa que los juzgue los alejará de usted.
  • NO les muestre inmediatamente toda su literatura con respecto a los errores de los Testigos.  Esto los asustará y sólo se alejarán de usted y lo catalogarán como un prejuiciado contra la Watchtower.  Lea libros, pero guarde los puntos en su cabeza, no debajo su nariz. En el futuro todo esto le será de utilidad.
  • SÍ muestre un interés en ellos, y en lo que los llevó a unirse a la Watchtower, y lo que les más les gusta de ella. Esto le dará una pista acerca de sus factores motivadores primarios, y lo que ellos están REALMENTE buscando en la vida. ¡Hábleles utilizando esas misma necesidades! Ofrézcales algo que los llene más o superior a lo que ellos ya tienen.
  • LEA sobre los aspectos del control metal y cómo operan los cultos. Una herramienta excelente es el libro: “Combatiendo el Control Mental de las Sectas” por Steven Hassan. También, tenemos varios artículos antiguos en las Hojas Informativas de Bethel Ministries Newsletter donde se discuten los métodos del control mental empleados por la Watchtower.  Los expertos normalmente primero tratan con el problema del control mental  antes de que ellos saquen la Biblia o las fotocopias sobre las falsas profecías.
  • ¡SÍ ore por ellos! Ore específicamente para que Dios les muestre las verdaderas necesidades que no están siendo suplidas dentro de la Watchtower, y que Él les provoque nueva hambre en ellos de obtener algo mejor. Ore para se produzca una conmoción en sus vidas que se inicie con una investigación más honrada que la que hicieron con la organización Watchtower.
  • Recuerde ser paciente. Puede tomar meses o incluso años para hacer que un Testigo abiertamente cuestione la Watchtower. No obstante el amor por nuestros amigos y parientes nos lleva a perseverar y mostrarles el amor y libertad que simplemente están detrás del telón que la Watchtower les ha puesto. 

NOTAS MARGINALES:  

1.  En los cultos, se asume que el líder viene de Dios o es el escogido de Dios, y por consiguiente está calificado para interpretar la Biblia.  Los miembros no deben cuestionar esa autoridad de él o ella ni sus interpretaciones, ya que a ellos se les consideran como inadecuados para esa tarea.  Cuando el sectario comprende que él o ella está tan calificado, ó si no aun más,  el miedo de “desobedecer a Dios” desaparece y ellos se sienten de algún modo libres para entretener preguntas o dudas.  Esto es un proceso saludable, e incluso es animado por la Watchtower con los que son de otras religiones, pero no con los miembros de la Watchtower.

2. Cuando los cristianos se encuentran con un Testigo que desea salirse de la Watchtower, ellos pueden encontrarse con uno que no encaje con ninguno de los tipos anteriores, sino que simplemente es un aguerrido en contra de la Watchtower.  A menos que el Espíritu Santo esté obrando directamente en la persona, puede haber pocas esperanzas, y lo que quedaría sería sembrarles semillas de dudas en sus mentes.  Para este propósito nosotros hemos traducido:  “Abriendo Una Mente Cerrada  que contiene muchas preguntas para sembrarlas como“reflexiones-explosivas” en las mentes del Testigo.

Fuente: http://www.freeminds.org/foreign/comingoutsp.htm

 

Las profecías incumplidas del FIN DEL MUNDO

 

 

El miedo es la mejor herramienta política para dominar al pueblo. Pregúntenselo a Mr. George Bush, es en lo único que se ha vuelto experto.

A través de los tiempos, grandes imperios sobrevivieron amenazando a sus gentes con horrores venideros para mantenerse en el poder.

A continuación presentamos una lista donde se destacan las fechas del fin del mundo. Enumerarlas todas seria imposible.

 

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Los testigos de Jehová no aceptan las transfusiones de sangre

Los testigos de Jehová no aceptan las transfusiones de sangre

Por Juan P. Valles

Charles Taze Russell (1852–1916), dio inicio al grupo anteriormente conocido como “Estudiantes de la Biblia”, que hoy son Los Testigos de Jehova

Los domingos, a eso de las once de la mañana, se organizan, se preparan y se reparten por zonas predeterminadas… Tocan a la puerta de las casas y sacan una revista llamada “La Atalaya”… ¡Son los Testigos de Jehová!

 

La sangre es, como todos sabemos, una sustancia que circula por nuestro organismo y que es esencial para la vida. Los testigos han dicho y aceptado, además de sus muchas herejías, el de no aceptar ni ofrecer transfusiones de sangre, esto debido a una mala comprensión de las Escrituras.

En una publicación titulada “¿Cómo puede salvarle la vida la sangre?”, la organización Watchtower cita algunos pasajes aduciendo que éstos se refieren al comer sangre.

 

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El relato íntimo de un anterior Testigo de Jehová

El relato íntimo de un anterior Testigo de Jehová

Para el cristiano promedio, el nombre “Testigos de Jehová” trae a la mente un grupo de personas nítidamente vestidas que van de casa en casa por el vecindario vendiendo la revista La Atalaya, o tal vez algún libro. Sin embargo, cuando pienso en los Testigos de Jehová, lo que me viene a la mente es una larga esclavitud a un culto al cual serví durante los primeros 28 años de mi vida.
Logo de Ex-Testigos de Jehová

Mi abuelo se hizo miembro de la Sociedad Watchtower a principios de los años 1900. Mis padres eran Testigos de Jehová activos. Mi padre todavía es un anciano presidente en el Salón del Reino local. Me enseñaron que los Testigos de Jehová tienen la única religión verdadera, una religión gobernada desde la central mundial de la Sociedad Watchtower en Brooklyn, N.Y. El cuerpo gobernante tiene control de 3.2 millones de personas. Uso la palabra “control” porque los Testigos de Jehová creen que todo lo que está escrito en la Watchtower viene de Dios y no debe ponerse en duda.

Ellos creen que el cuerpo gobernante recibe “nueva luz” de los ángeles, la cual lo explica todo acerca de la Biblia. Ellos creen que la Watchtower es el único conducto que Dios está usando. Por eso, creen que aparte de la organización de la Watchtower, la gente no tiene esperanza alguna. Creen que ellos son los únicos que tienen la verdad, que son los únicos que serán salvados y que todas las demás personas serán destruidas por Jehová Dios en la batalla de Armagedón.Comencé mi servicio de tiempo completo en la Watchtower en 1971, después de abandonar la escuela secundaria. Como trabajador misionero fui de casa en casa tratando de convencer a la gente de que deberían hacerse Testigos de Jehová para complacer a Dios y así, quizás, recibir la salvación.Digo “quizás” porque los Testigos de Jehová no están seguros de su salvación. El modo de salvación de la Watchtower se basa en las obras, y no en la gracia salvadora de la sangre de Jesucristo, la cual recibimos gratuitamente por medio de la fe.
El sistema de obras de vender libros de la Watchtower pone al Testigo de Jehová en la posición de ser salvo solo si éste es fiel a la organización y hace todo lo que ésta le dice. La fidelidad a la organización envuelve obediencia a una hueste de reglas y reglamentos, que los ancianos de la Watchtower ponen en vigor con gran celo.

La violación de cualquiera de estas reglas establecidas por el cuerpo gobernante de la Sociedad Watchtower puede resultar en castigo y restricciones, dependiendo de la ofensa cometida. Los ancianos tienen el poder de quitar la salvación, restringir la vida de oración, interrumpir la comunicación entre miembros de la familia o cualquier otra cosa que crean que pueda llevar al arrepentimiento al Testigo vacilante.

Los Testigos de Jehová tienen que informar a los ancianos el tiempo que dedican a la obra de la Sociedad. Los ancianos a su vez registran la información en un archivo. Se conserva un archivo para cada miembro de la congregación.

Este archivo también contiene información acerca de cualquier pecado grave que el Testigo cometa. Toda la información relacionada con la vida privada del Testigo se mantiene en los archivos maestros de la sociedad en Nueva York. Nunca son destruidos.

Puesto que yo había vivido en este sistema toda mi vida, yo sabía lo que se esperaba de mí. Yo tenía que seguir las reglas para poder ganar la salvación. Yo había ido de casa en casa desde que era un niño pequeño. De modo que me fue fácil adaptarme al servicio de tiempo cabal.

Continué en ese servicio por varios años, pero fe muy poca la satisfacción que recibí. La presión de mantenerme al día con las cuotas mensuales de 100 horas al mes, así como la venta de un mínimo de 100 revistas y 40 libros al mes, comenzó a desanimarme. Todo ese trabajo es voluntario y no se recibe salario alguno por él. Los Testigos tienen que encontrar empleo que los mantenga en esta obra.

En 1973 recibí la invitación de ir a la Central Mundial en Brooklyn como parte de un vasto personal de obreros que producen la literatura. En una carta del presidente de la Sociedad Watchtower, Nathan H. Knorr, recibí la seguridad de que “cuatro años en la central mundial eran mucho mejor que cualquier educación seglar que uno pudiera recibir en cualquier otro lugar.”

Con mucha anticipación monté el avión que me llevaría a la ciudad de Nueva York. Mientras estaba en el avión recuerdo la envidia que sintieron todos mis amigos, debido a que yo iba a vivir con los miembros del cuerpo gobernante, y lo maravilloso que sería estar en el centro de actividad de una obra de alcance mundial. Los hermanos me celebraron fiestas de despedida y me hicieron regalos y encomiaron a mis orgullosos padres por criarme en la organización de tal modo que ahora podían ver a su hijo ir a un lugar tan maravilloso.

Poco después de llegar a Nueva York aquella ilusión comenzó a desvanecerse al ser asignado a trabajar en la fábrica. La “educación” que recibí en la central mundial de la Watchtower consistió en trabajar arduamente y en observar los métodos de la organización desde su interior.

El espacio no permite dar los detalles de lo que yo experimenté mientras trabajaba largas horas en el departamento de encuadernación. Allí alimenté máquinas para la “organización de Dios.” Recuerdo la presión mental que me produjo el tremendo número de reglas y reglamentos que era necesario obedecer. El plan maestro de los líderes de la Watchtower controlaba adonde yo iba, lo que yo hacía y cómo lo hacía.

Después de pasar tres años en la central mundial, sin dinero alguno para comenzar en el mundo (nuestra paga era $14.00 al mes), aprendí la dura realidad de tratar de ganarme la vida sin tener ningún oficio ni entrenamiento. A los Testigos de Jehová no se les permite ir a la universidad.

Me casé con una buena Testigo de Jehová, y nos propusimos tratar de complacer a Dios de la mejor manera que sabíamos. Es decir, fuimos buenos Testigos de Jehová y seguimos todas las reglas y leyes. Mi esposa Pat había sido misionera por ocho años. A ella la habían enviado a varias partes de los Estados Unidos en su obra, bajo la dirección de la Sociedad Watchtower.

Después de regresar con un “archivo limpio” de la oficina de Nueva York, los ancianos locales me usaron extensamente para enseñar desde la plataforma. La mayoría de los Testigos de Jehová concuerdan en que cualquiera que haya pasado algún tiempo en la central mundial es merecedor de mayor responsabilidades en la congregación local.

A medida que mi posición aumentaba en la congregación, comencé a recibir entrenamiento en la obra clandestina de los ancianos. Era emocionante salir de noche a seguir tras los miembros de la congregación que estaban bajo sospecha de estar cometiendo algún mal. También recibí acceso a los archivos de la congregación que revelan la información confidencial de todos los miembros de la congregación. Me usaban en la misma clase de operaciones clandestinas que yo había presenciado en la central mundial, operaciones que controlaban a los obreros que vivían allí.

Durante todo ese tiempo yo no recibí ninguna satisfacción y tampoco sentí paz. La presión de tratar de servir a un Dios vengativo y colérico es más de lo que se puede describir. La organización siempre ha pintado a Jehová como un Dios listo para “derramar su venganza.” Todo lo que yo sabía era lo que leía en la Watchtower. Sí, nosotros leíamos la Biblia, pero se nos decía que si la leíamos sin la ayuda de los libros de la Watchtower para interpretarla, estábamos destinados a caer en el error y la apostasía.

En ese entonces un amigo me mostró un libro que había sido escrito por un ex-testigo de Jehová intitulado “Treinta años como esclavo de la Watchtower.” Yo sabía que mi deber como buen Testigo era entregar a mi amigo a los ancianos, pues teníamos prohibido leer material que estuviera en contra de los Testigos.

Pero por rebeldía, leí el libro. Me perturbó mucho, pues el autor había trabajado en la central mundial, y yo podía simpatizar con muchas de las cosas que él decía en el libro. Muchas de las cosas que yo había tratado de borrar de mi memoria resurgieron, y las dudas que el libro hacía surgir sobre la autoridad de la Watchtower me dejaron muy nervioso. El autor mencionó que él había hallado la verdad espiritual estudiando la Biblia aparte de las publicaciones de la Watchtower.

Durante todo ese tiempo el Espíritu Santo me estaba llamando a estudiar la Palabra de Dios. Aunque teníamos nuestra propia Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (traducida por la Sociedad Watchtower, la cual según declaran los eruditos en los idiomas hebreo y griego es una traducción muy prejuiciada), compré una versión de la New American Standard Bible.

En secreto mi esposa y yo estudiábamos nuestra nueva Biblia hasta muy tarde en la noche, descubriendo que muchas de las doctrinas principales por las cuales habíamos estado dispuestos a morir eran falsas. Al fin, confronté a mi padre con algunas de estas cuestiones. Puesto que él era anciano, se dio cuenta de que yo estaba poniendo en duda algunas de las enseñanzas principales de la Watchtower y me reportó a mí y a mi esposa a los ancianos, y nos hicieran un juicio por apostasía.

Después de un juicio largo en el cual derramamos muchas lágrimas, nos arrepentimos de dudar de la Sociedad Watchtower y se nos permitió permanecer como Testigos de Jehová, pero a mí me quitaron todas mis responsabilidades en la congregación. Yo tendría que ser vigilado por cierto período de tiempo antes de poder volver a servir en alguna posición de la congregación.

Una cambio de trabajo a otro pueblo me trajo una muy bienvenida medida de alivio. Me ilusioné con la idea de ir a otra congregación y tener un nuevo comienzo. Pero pronto quedé desilusionado cuando recordé que mi juicio estaría en mi archivo y que éste me seguiría adondequiera que yo fuera por el resto de mi vida.

Por supuesto, los ancianos de la nueva congregación recibieron mi archivo poco después que yo comencé a asistir a las reuniones. Me dijeron que me estarían vigilando por cierto tiempo para asegurarse de que mis ideas apóstatas no volverían a resurgir. Me advirtieron de que si yo trataba de compartir esas ideas con algún miembro de la congregación me excomunicarían. Yo prometí lealtad a la organización y dije que no volvería a leer o hablar acerca de nada que fuera diferente de la posición de la Watchtower sobre las Escrituras.

Pasaron dos años. El estar bajo el escudriñamiento de los ancianos me dejó muy vacío. Nada, ni siquiera mis hijos, que me habían traído tanto gozo, llenaban de plenitud mi vida. Yo necesitaba algo, pero no sabía lo que era. Mi esposa y yo a menudo bebíamos en exceso tratando de hallar alguna clase de gozo. Pero esto nos dejaba vacíos.

Como teníamos dos varoncitos añorábamos que naciera una niña y esperábamos que el tener una hijita completaría la felicidad que faltaba en nuestra familia. El 10 de agosto de 1980, Jenny Leigh Blizard nació. Nos sentíamos muy emocionados. Pero la tragedia nos azotó. A las cinco semanas de edad, se descubrió que Jenny padecía de una enfermedad muy rara de la sangre.

Los médicos locales nos enviaron a San Antonio, Texas, para tratar la condición de Jenny. La llevamos a los doctores del Centro Médico Santa Rosa, un hospital para el cuidado especial de infantes, en busca del tratamiento que le restablecería la salud a Jenny. ¿Por qué estaba Jenny sangrando internamente? ¿Por qué no se le coagulaba la sangre? Los doctores pasaron varios días tratando de llegar a una conclusión.

Finalmente los doctores nos notificaron que a fin de salvarle la vida a Jenny era preciso darle una transfusión de sangre. Este era un problema muy difícil para nosotros porque la ley de la Watchtower no le permite a ningún Testigo de Jehová recibir sangre en forma alguna. Los Testigos de Jehová llevan tarjetas que declaran que bajo ninguna circunstancia ellos recibirán sangre.

Yo les pedí a los doctores que salieran de la habitación y les dije que les daría una contesta prontamente. Mi esposa y yo oramos y clamamos a Dios pidiendo que nos respondiera. Recuerdo que pensé: “¡O Jehová como puedes pedirme que tome una decisión como ésta… un sí o un no en cuanto a si Jenny vive o muere! ¡Qué clase de Dios eres tú!” Finalmente mi esposa y yo llamamos a los doctores y les informamos que teníamos que obedecer la ley de Dios y que tendríamos que dejar que Jenny muriera.

Los oficiales del hospital se comunicaron con el Departamento de Bienestar de Infantes de Texas y nos entablaron juicio por abuso y descuido de infantes. La corte emitió una orden para asegurarse de que Jenny recibiría la sangre que ella necesitaba para salvar su vida. El alguacil del Departamento del Condado de Bexar nos entregó a mi esposa y a mí citaciones y advirtió al personal del hospital que no nos permitieran llevarnos a Jenny del hospital. Los Testigos de Jehová tienen un extenso historial de llevarse clandestinamente a los pacientes de los hospitales para así evitar transfusiones de sangre a toda costa.

Mi esposa y yo sentimos un gran alivio secreto pues sabíamos que de ese modo Jenny recibiría la ayuda que ella necesitaba con la transfusión de sangre. Yo sentí que había hecho todo lo que podía para tratar de impedir que ella recibiera la sangre, sin darme cuenta de que la corte intervendría.

Los reporteros de los periódicos The San Antonio Express/News y The San Antonio Light, se enteraron de lo que había pasado y publicaron el relato, aunque nosotros nos negamos a hablar con los reporteros. Al mirar atrás me doy cuenta de que lo que ellos hicieron es digno de elogio.

Mientras tanto, ciertos amigos nuestros se comunicaron con los ancianos de la congregación local, y éstos vinieron a visitarnos prontamente. Los ancianos se sintieron aliviados cuando descubrieron que todavía había tiempo para sacar a Jenny del hospital antes de que le pusieran la transfusión.

Yo les expliqué que el asunto ya no estaba en nuestras manos y que bajo orden de la corte yo no podía sacar a Jenny del hospital. Esto no les interesó en lo más mínimo. Su único interés era sacarla del hospital.

Yo sabía que Jenny moriría en poco tiempo si la removía de la máquina que la mantenía viva y que me acusarían de asesinato. Le expliqué esto a los ancianos. Me contestaron: “¡Ese es un riesgo que tienes que correr! ¡No puedes permitir que lo pongan sangre a tu hija!”

Sin más discusión, les pedí que se marcharan, declarando que no podía permitir que mi hija muriera de ese modo. “Si ese es el Dios a quien sirvo, no quiero saber más de El.”

Los ancianos se marcharon del hospital sumamente irritados conmigo porque no me había sometido a sus dictámenes. “Uno de ellos me dijo al partir: “¡Espero que la sangre le ocasione hepatitis a tu hija!. ¡Así verás lo malo que es aceptar sangre!”

Cuando por fin trajimos a Jenny a nuestra casa, los Testigos de nuestro pueblo habían se habían enterado de que aunque habíamos protestado por la transfusión, al fin habíamos permitido que le pusieran sangre a Jenny. Debido a ello éramos como parias para los testigos, pero no tomaron acción para excomunicarnos. La ley que exige excomunicación nos hubiera aplicado solo si hubiéramos consentido libremente a que le hicieran la transfusión.

En ese momento Dios intervino en el asunto. Nuestros vecinos cristianos venían a nuestra casa y nos ayudaban con alimento y dinero y en cualquier otra cosa en que pudieran. El testimonio vivo de esas personas nos afectó tanto a mi esposa y a mí, que decidimos reanudar nuestro estudio de la Biblia. Esos meses de un intenso estudio secreto de la Biblia nos llevaron a la conclusión de que habíamos estado viviendo una mentira. Habíamos estado esclavizados a un sistema de interpretación de las Escrituras que había aplastado nuestro libre pensar. En las cuestiones y puntos doctrinales con los cuales yo había tenido tantas dificultades, la Biblia estaba clara. Leí la Biblia en contexto, sin la ayuda de un libro o revista que me instruyera.

El resultado de ese estudio fue que hallé que todos necesitamos la salvación que ofrece nuestro Señor Jesucristo. Hallamos que Dios es un Dios de Amor y no un Dios de ira.

Una noche mi esposa y yo nos cogimos de las manos y entregamos nuestra vida al Señor Jesucristo. De súbito sentimos que nuestro espíritu había sido desencadenado. Aquel desencadenamiento nos trajo liberación, libertad y salvación. Habíamos “nacido de nuevo.” Nunca me había sentido así durante todas las miles de horas de trabajo que había pasado tratando de complacer a Dios como buen Testigo de Jehová. Sabíamos que habíamos sido cambiados. Éramos una “nueva creación.” Como dijo el apóstol Juan: “para que sepáis que tenéis vida eterna.” (1 Juan 5:13)

Por supuesto, rápidamente fuimos expulsados de los Testigos de Jehová. Bajo las reglas de excomunicación, no podemos tener contacto alguno con nuestra familia y nuestros anteriores amigos en la organización. Nuestros propios padres no pueden ni siquiera asistir a nuestro funeral. Según la ley de la Watchtower los Testigos tienen que considerarnos como si estuviéramos muertos. A cualquier Testigo que encuentren hablando con nosotros lo pueden someter a una acción judicial, e incluso expulsarlo.

Sin embargo, tengo que decir que no estamos muertos, sino muy vivos. Sí, estamos muertos a nuestro modo de vivir anterior, pero vivos en Jesucristo, llenos del Espíritu Santo y poder, salvados por la sangre del Cordero.

En conclusión, la condición de nuestra hija era tan seria que no podía ser corregida permanentemente por una transfusión de sangre. Las transfusiones que les suministraron cuando era una infante le prolongaron la vida, pero el 3 de marzo de 1987, a los seis años de edad Jenny se marchó a casa a estar con el Señor.

La consideramos como el “mensajero especial de Dios” para nuestra vida. Por medio de su enfermedad y breve vida, llegamos a reconocer el engaño de la Sociedad Watchtower, profesamos y recibimos a Jesucristo como Salvador y Señor, y compartimos el conocimiento redimidos del Salvador con muchos Testigos de Jehová por todo el país.

Además, durante los 39 días finales de la vida de Jenny, en el Centro Médico para Infantes de Dallas, pasamos mucho tiempo orando y dando testimonio de Cristo a las familias de otros niños que estaban graves o mortalmente enfermos en aquel hospital.

Finalmente, algunos de los detalles del funeral de Jenny dan testimonio de la naturaleza de la Sociedad Watchtower y del control que ésta tiene sobre sus miembros.

En el memorial de Jenny, las primeras cuatro hileras de asientos fueron reservadas para los miembros de la familia (incluso abuelos, tíos, primos, etc.). El resto de las hileras de asientos estaban disponibles para los miembros de la iglesia y para la gente del pueblo. Esta última parte de la iglesia estaba completamente llena. Gente de todas partes vino a compartir nuestro dolor por la pérdida de nuestra hijita. Sin embargo, las hileras asignadas para la familia de Jenny estaban ocupadas por solamente cinco personas… yo mismo, Pat, los dos hermanos de Jenny y su hermanita menor. Ningún otro miembro de la familia asistió al funeral. La dureza que la Sociedad Watchtower mostró al prohibir que los otros parientes de Jenny asistieran a su funeral es increíble. Oramos que por medio de nuestro testimonio, las personas que estén atrapadas en el cautiverio despierten a la libertad que solo se puede encontrar en Cristo Jesús.

Si usted es Testigo de Jehová, usted y yo sabemos que a usted se le ha prohibido leer esta información. Si lo atrapan con este folleto, los ancianos de los Testigos de Jehová tomarán acción judicial contra usted. En la organización de la Watchtower no hay lugar para el pensamiento individual. Sin embargo, puesto que usted ha leído hasta aquí, por favor tome el paso que le traerá la verdad satisfacción que usted no ha podido hallar. Medite en las numerosas horas que usted ha invertido trabajando para la organización, las cuales han resultado en un vacío espiritual que no puede ser llenado sirviendo a una organización de hechura humana. Ponga su confianza en Jesucristo, quien murió por usted, y podrá descubrir que solo El puede proveer la paz que usted está buscando. Ponga al lado sus publicaciones de la Watchtower y lea la Palabra de Dios, la Biblia, y permita que el Espíritu Santo lo guíe a la salvación en Jesucristo. ¿Qué le costará esto? La vida eterna es un don gratuito.

Paul Blizard
http://www.conpoder.com/testimonios/3.html

Argentina: Murió una testigo de Jehová que se negó a recibir una transfusión de sangre

Argentina: Murió una testigo de Jehová que se negó a recibir una transfusión de sangre

El Diario argentino El Clarín,  de la ciudad de Buenos Aires, publicó una nota con fecha 6 de septiembre del 2000, comentando la  muerte de una mujer miembro de la secta de los  Testigos de Jehová por negarse a recibir una transfusión de sangre.

«Una mujer, miembro de los Testigos de Jehová, murió el lunes luego de negarse a recibir una transfusión de sangre. Pocos días antes, el médico que la trataba de la grave infección que padecía había presentado ante la Justicia una acción de amparo para poder realizarle una transfusión aun contra su voluntad. Pero el juez Carlos Sem Rodríguez se inclinó por preservar la voluntad de la paciente.

Este es un nuevo caso en el que uno de los preceptos religiosos de los Testigos de Jehová se opone frontalmente a una práctica habitual en la medicina moderna. La mujer, de 57 años, de quien hasta ayer no se conocía la identidad, residía en la localidad de Laboulaye, al sur de la ciudad de Córdoba, y era madre de 3 hijos. Víctima de una gangrena gaseosa, cuando ingresó al hospital Rawson de la capital provincial fue inmediatamente internada en terapia intensiva. Pero antes de ser sometida a una intervención quirúrgica, ratificó por escrito y con certificación policial su negativa a recibir transfusión de sangre.

Pese a sus intentos por convencerla de la necesidad del tratamiento, los médicos se toparon con el férreo rechazo de la mujer y de sus familiares. Y fue entonces que el jefe del servicio de terapia intensiva, Ernesto Mac Loughlin, resolvió acudir a la Justicia y presentó una acción de amparo.

El juez Sem Rodríguez se trasladó al hospital para informarse acerca del estado de la paciente y conocer la posición de sus familiares. Y a la hora de resolver, actuó consecuentemente con la jurisprudencia de la Corte Suprema al concluir que no existe norma que obligue a nadie a recibir una transfusión ni que autorice a los jueces a decidir por encima de la libre voluntad de la persona. Y argumentó que, en caso contrario, habría “abuso de autoridad”.

El juez citó, entre otras cosas, el artículo 19 de la Constitución nacional, que concede a todas las personas la prerrogativa de disponer de sus actos, de su obrar, de su propio cuerpo y de su vida. Y señala que aun un enfermo en peligro de muerte puede tener una razón valedera para rechazar determinada operación.

Por su parte, el médico Mac Loughlin explicó que efectuó la presentación judicial en virtud del juramento hipocrático, que lo compromete “a sostener la vida”, y explicó que también influyó en su decisión la necesidad de hallar el “amparo legal” que le permitiera hacer frente a la situación planteada por la paciente.

El director del hospital Rawson, Hugo Rolland, explicó a Clarín que la mujer presentaba una septicemia (infección generalizada) en la cual “la gangrena funciona como una puerta de entrada”. Y que necesitaba una transfusión con urgencia debido al abrupto descenso de glóbulos rojos, aunque también admitió que no se puede concluir que la inoculación sanguínea hubiese alcanzado para salvarle la vida. “En casos como éste, acudimos al juez para que nos indique cómo actuar ante el choque entre el deber médico y los derechos de las personas”, precisó Rolland.

El médico fue claro: “Si un paciente me dice que se quiere morir, hay poco que hacer. Es una elección. Una vez tuvimos que atender a un hombre al que debíamos amputarle una pierna y no lo hicimos porque no hubo consentimiento de su parte”.

Los antecedentes indican que, en general, los jueces se inclinan por respetar la voluntad del paciente, salvo que el caso involucre a un menor. “Allí -explicó Rolland- el juez ordena proceder con las transfusiones. Y suele haber problemas entre padres creyentes y magistrados.”

Carlos Ceirano, miembro de los Testigos de Jehová, aseguró que “la negativa a recibir sangre es una decisión personal de cada Testigo de Jehová que se toma teniendo en cuenta información religiosa y científica. No se trata de una postura fanática ni del deseo de martirizarse”.

Ceirano también explicó que para los creyentes del culto cuestionado “hay un mandato establecido hace 19 siglos, en el Libro de los Hechos de los apóstoles, en el que existe la orden de abstenerse de la sangre y la fornicación. Y dice que ‘’si se hacen cuidadosamente estas dos cosas, ustedes prosperarán””. El religioso sostuvo, además, que “nadie niega ni desconoce que las transfusiones de sangre conllevan enormes riesgos. No son un ”curalotodo””. Por eso, según Ceirano, la actitud de la mujer está “justificada”, porque “cuando están de por medio ciertos principios, la vida tiene un lugar secundario”.

El médico Mac Loughlin contó que en sus 32 años de ejercicio profesional nunca había afrontado un caso similar, y explicó que si volviera a recibir a un testigo de Jehová “volvería a pedir la autorización para realizar la transfusión” aunque el paciente que se oponía cambiara de opinión y la aceptara. “Una firma puede ser negada y yo necesito el amparo y la opinión del juez, que no puede ser siempre igual”.»

testigos_de_jehova_270709Una mujer de 61 años, testigo de Jehová, falleció en Sevilla tras haber sufrido un accidente de tráfico, pues en un documento de voluntades anticipadas rechazaba recibir cualquier tipo de transfusión sanguínea debido a sus convecciones religiosas, se lee en las noticias. ¿Se basa en la Biblia la prohibición de comer o tomar sangre, incluso por transfusión, o de cualquier otra forma? A esta cuestión respondemos.

El Problema – Son numerosas las noticias sobre negativas de miembros de la secta de los Testigos de Jehová para realizar transfusiones de sangre, y de complicaciones, a veces con fallecimiento del paciente, al no poder atenderles debidamente en un hospital ante una operación quirúrgica o un transplante de órgano, llegándose incluso a la fabricación de morcillas sin sangre para sus miembros ante la negativa -basada en algunos textos bíblicos que interpretan en este sentido- de poder tomar sangre.

Un apunte sobre la secta de los Testigos de Jehová – Recordemos que los Testigos de Jehová no son cristianos. Son un secta, ya que se hacen pasar por lo que no son, por cristianos. Y no pueden ser una Iglesia cristiana porque no creen en el dogma de la Trinidad y en el de la divinidad de Jesús como hijo de Dios encarnado, al cual consideran como una criatura excelsa, primera en el plan de Dios, que para ellos es similar, lo identifican, al Arcángel Miguel.

Los Testigos de Jehová han cambiado varios pasajes de la Biblia para adaptarla a sus propias ideas, ideas que ningún estudioso de los textos bíblicos, creyente o no, podría encontrar en los textos originales. Por lo tanto, son un grupo con expresiones y formas religiosas, con parecidos con los Cristianos, pero que intentan hacerse pasar por la Iglesia Cristiana sin serlo. En definitiva, son una secta, que pretende tener más y más adeptos y más y más dinero de ellos, y así mayor influencia.

¿En qué basan los Testigos de Jehová su negativa a la toma de sangre? – Los textos que ellos manejan para negarse a la ingesta, toma, bebida o transfusión de sangre son los siguientes, principalmente del Antiguo Testamento, y uno del Nuevo Testamento -éste último lo veremos posteriormente en otro apartado; vayamos ahora a los textos del Antiguo Testamento: · Génesis 9:3-6 “…Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis…”.

· Levítico 3:17: “…que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.”

· Levítico 17:10: “…que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo”.

· Levítico 17:13-14: “…No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado”.

· Deuteronomio 12:23-25: “Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne.
12:24 No la comerás…”

Todos ellos son claros y rotundos en su prohibición: no es lícito comer sangre animal porque es comer la vida. Analizaremos a continuación su sentido y los situaremos en su contexto, dejando para más adelante el texto del Nuevo Testamento que también esgrimen para apoyar sus ideas.

El significado de la sangre para los Pueblos Semíticos – En los pueblos semitas del Próximo y Medio Oriente se vio la sangre como el elemento donde residía la vida, el elemento vital y vitalizante de los seres vivos. Al matar un animal, o en la muerte de cualquier persona, o en un sacrificio, el vertido de sangre indicaba claramente que la vida se marchaba conforme salía aquélla. La pérdida de sangre era también síntoma de debilidad, de pérdida de vitalidad, de vida. La sangre para los antiguos brota del corazón, y la parada del latido indicaba la muerte de la persona. Recordemos además cómo la mitología de Mesopotamia cuenta que el dios Marduk (deidad babilónica), el principal de los dioses, se propuso crear a los hombres para que adoraran a las divinidades; para ello amasó arcilla con la sangre de un dios rebelde -posteriormente considerado un demonio- de nombre Kingu.

Con este transfondo mesopotámico queda claro que en los antiguos sacrificios animales del pueblo de Israel se ofrecía vida a Dios, y esto significaba derramar la sangre del animal sacrificado. La sangre era la vida, y ella era propiedad de Dios, de ahí que no se pudiera tomar lo que pertenecía a Dios. El pecado, la infracción, estaba por lo tanto en tomar por el hombre lo que no le correspondía, lo que es de Dios.

Esta visión de la sangre como vida es también la razón de que del más terrible de los demonios mesopotámicos, Lilitu o Labartu, que en el Poema de Gilgamesh se denomina como Lillake, se decía que mataba a los niños y bebía de ellos su sangre, es decir, su pecado era arrancarle la vida, propiedad de Dios, siendo por ello la primera figura ‘vampírica’ de la historia conocida.

Y no olvidemos cómo “el Señor Jesús, la noche en que era entregado, cogió pan, oró, lo partió y dijo: ‘Esto es mi cuerpo, el entregado a favor vuestro; haced esto en memoria de mí’. De la misma manera también el vaso, después de cenar, diciendo: ‘Este vaso es la Nueva Alianza ratificada con mi sangre; haced esto, siempre que lo bebáis, en memoria de mí’”. (1 Co. 11:24b-25). Recordemos que en la Antigua Alianza el pan y el vino se ofrecían como sacrifico entre las primicias de la tierra en señal de ofrenda a Dios. También ofreció pan y vino el sacerdote Melquisedec (Gn. 14:18), figura de Cristo. Junto con ello, la salida de Israel de Egipto y el contexto del Éxodo dan al vino -en el que nos centramos- un carácter festivo al final del banquete judío y una dimensión escatológica de espera mesiánica. El vino es “verdadera bebida”, y beberlo es “tener la vida, vida en Cristo, que es Dios, y permanencia en Él” (Jn. 6:53-56).

En la antropología semita el principio vital de la sangre se relaciona con el suspiro o la respiración, es el “ser viviente”, la vida, y se designa como “nefesh”. La nefesh aún permanece en la carne muerta, en el cadáver, de ahí que se pueda tomar esa vitalidad si se toma la sangre del animal o de la persona muerta. Cosa distinta ocurre con su espíritu, el “ruaj”, que al morir el hombre va al más allá o “sheol”. De ahí que en la antropología semítica exista tanta unidad entre la carne (”basar”) y el principio vital o “nefesh”, pero es la ausencia de la “ruaj” la que al no estar tras la muerte del ser humano la que lo hace no vivo. Por otro lado los animales no tienen “ruaj” sino “basar” y “nefesh”. Apuntemos que los griegos tradujeron “nefesh” por “psykhé”, y este término pasó al latín como “anima”, que es nuestro castellano “alma”, aunque es más acertado decir que el alma está en la “ruaj” (que se castellanizó como “espíritu”), y no en lo psíquico, en el “nefesh”, que como decimos, aún permanece en el cadáver.

La Sangre en Sí Misma – Aunque es un tejido muy conocido en su existencia, no ha sido hasta los siglos XIX y XX cuando se ha logrado entender su verdadero significado fisiológico, siendo el que más ha motivado la inventiva y el que mayor impacto ha tenido en el pensamiento popular, mítico y religioso durante todas las épocas y culturas a lo largo y ancho del mundo.

Como cualquier pueblo, el pueblo de Israel se desarrolló bajo una influencia y una cultura centradas en las civilizaciones del Próximo Oriente, lo que le llevó a asumir muchas ideas pre-científicas propias de su entorno. Las leyes sobre la sangre se enmarcan en una época determinada, una cultura, una mentalidad; y así ocurrió con los demás pueblos y civilizaciones. Plinio el Viejo contaba que en torno al año 100 de nuestra era en el circo la gente se lanzaba a la arena para beber la sangre de los gladiadores aún moribundos y así poder adquirir su fuerza y valentía. Otros grupos étnicos de Asia y de Centroamérica, o del Canadá, tenían por costumbre hace dos milenios el tomar la sangre de sus enemigos y de animales para fortalecerse y adquirir las propiedades de los animales.

Investigadores y científicos en el siglo XVII que empezaban a realizar las primeras transfusiones sanguíneas a veces daban sangre animal a personas con el fin de variar el carácter del receptor, habiendo incluso historias de alguna mujer que habiendo recibido sangre de gato maullaba por las noches sobre el tejado de su casa.

Quitando lo insostenible de alguna de estas historias, sí hemos de decir que hasta hace muy poco se ha considerado por la ciencia, en su desconocimiento de la sangre, su función, utilidad y variedad en tipos, que verdaderamente de alguna forma poseía en sí misma la propiedad de aquel de quien provenía, lo que se confirma en los dos casos recién comentamos, muy cercanos en el tiempo a nuestra actualidad, lo que nos debe de llevar a no caer en la rápida crítica histórica, anacrónica e injusta por lo tanto, de las leyes del Antiguo Testamento referentes a la toma de sangre animal, por considerarse como sede de la vida, de lo vital, el alma del animal. Creer que en la sangre residía la vida, la “psykhé”, de su propietario ha sido algo supuesto hasta hace 300 años por hombres de ciencia en Europa.

La Biblia no es un libro científico, ni de medicina, ni de astronomía, ni de matemáticas ni de biología. La Biblia enseña firmemente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra. […] El intérprete indagará con atención qué pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar por sus palabras, para comprender lo que Él quiso comunicarnos. Para descubrir la intención de los hagiógrafos, entre otras cosas, hay que atender a los “géneros literarios”, porque la verdad se propone y se expresa de una manera o de otra en los textos de diverso modo históricos, proféticos, poéticos o en otras formas de hablar. Conviene, además, que el intérprete investigue el sentido que intentó expresar y expresó el hagiógrafo en cada circunstancia, según la condición de su tiempo y de su cultura, por medio de los géneros literarios usados en su época”.

La Biblia no se ha de leer como un libro de ciencia ni sacarlo del contexto cultural de su época. Como dijo Agustín en el siglo V, “la Biblia no enseña cómo va el cielo, sino cómo se va al cielo”.

El Antiguo Testamento a la luz del Nuevo Testamento – Leer el Antiguo Testamento ha de llevar a leer el Nuevo. La Biblia (Antiguo Testamento y Nuevo Testamento) es el libro del Pueblo de Dios, el medio por el que Dios ha ido educando y sigue educando a sus hijos. La salvación se desarrolla en el tiempo y se ha ido revelando en la historia. Como dice la carta a la Hebreos en su inicio, “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (He. 1:1-2).

Dios, pues, inspirador y autor de ambos Testamentos, dispuso las cosas tan sabiamente que el Nuevo Testamento está latente en el Antiguo y el Antiguo está patente en el Nuevo. Porque, aunque Cristo fundó el Nuevo Testamento en su sangre, no obstante los libros del Antiguo Testamento recibidos íntegramente en la proclamación evangélica, adquieren y manifiestan su plena significación en el Nuevo Testamento, ilustrándolo y explicándolo al mismo tiempo. Además, lLa economía del Antiguo Testamento estaba ordenada, sobre todo, para preparar, anunciar proféticamente y significar con diversas figuras la venida de Cristo redentor universal y la del Reino Mesiánico. Además los libros del Antiguo Testamento manifiestan a todos el conocimiento de Dios y del hombre, y las formas de obrar de Dios justo y misericordioso con los hombres, según la condición del género humano en los tiempos que precedieron a la salvación establecida por Cristo. Estos libros la verdadera pedagogía divina”.

La lectura, por lo tanto, de los pasajes del Antiguo Testamento ha de hacerse siempre, especialmente en los pasajes que revisten un punto de vista dogmático o moral, bajo la luz del Nuevo Testamento, ya que la perfección ha llegado con Cristo. Queda claro que la lectura de la Biblia ha de hacerse desde la totalidad de ella.

Algunos pasajes pertinentes del Nuevo Testamento -Ya el apóstol Pablo dejó claro en la Carta a los Gálatas que “…antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo.” (Ga. 3:23-25).

Un texto similar de la Carta a los Hebreos recuerda la inutilidad de los sacrificios animales ante el único y solamente válido sacrificio de Cristo en la Cruz: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados” (He 10:1-3).

Jesús da perfecto cumplimiento a las leyes de Moisés, a la Ley en su conjunto, la Torah, porque como nos recuerda el evangelista Mateo, “Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.” (Mt 12:6-8).

El texto del Nuevo Testamento que citan a su favor los Testigos de Jehová – Anteriormente dejamos para más adelante un pasaje del Nuevo Testamento que avalaba la teoría de los Testigos de Jehová. Ahora es el momento de considerarlo, en vistas a lo comentado en las secciones anteriores.

Sólo existe un pasaje donde expresamente se hace mención a la toma de sangre dentro del Nuevo Testamento, y es en el relato del Concilio de Jerusalén, donde tras discutirse los distintos puntos de vista entre las facciones o comunidades cristianas de Pedro, Pablo y Santiago en referencia al comportamiento impuesto a los gentiles y a los cristianos provenientes del judaísmo -es la apertura de la evangelización más allá de los límites judíos y el reconocer qué prácticas del judaísmo podían permanecer y cuales mantenerse ante la irrupción que el mensaje y la persona de Jesucristo ha supuesto- se llega a la conclusión siguiente tras hablar el representante de las comunidades más cercanas al judaísmo, Santiago: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hch. 15:28-29)

Para comprender este texto analicemos alguno más que dará luz a lo que ha ocurrido aquí: Posteriormente Pedro y Pablo se encuentran en Antioquía, y Pedro, que seguía normas de comida de gentiles, al llegar miembros de las comunidades cristianas de Santiago, dejará de comer con ellos y se sentará a la mesa de los cristianos provenientes del judaísmo. Ante ello Pablo echará en cara a Pedro su comportamiento y le dirá que la justificación es por la fe y no por las obras de la ley (de Moisés) (Ga. 2:11-21). Ciertamente no se hace aquí mención de la sangre ni de qué preceptos alimenticios se estaban considerando, aunque es de suponer que algunos miembros volvían a comportarse como antes, sin tener en cuenta lo dicho en el Concilio de Jerusalén.

En la Carta a los Romanos (Ro. 14:1-23) Pablo ofrece una solución conciliadora para que las costumbres alimenticias de los gentiles no “entristezcan” (Ro. 14:15) a los cristianos venidos del judaísmo, pidiéndoles que no escandalicen a los “débiles en la fe” (Ro. 14:1, 15, 17): “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristados. […] Pues si por una comida se entristece tu hermano, ya no caminas conforme a la caridad. […] porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.

Y ya en una carta pastoral como la de Timoteo, aunque en un contexto contra las ideas de los gnósticos, podemos leer que “…mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado” (1 Tim 4:3-5).

Las Transfusiones Sanguíneas – Acerca de las transfusiones sanguíneas, que no existían en la época de Antiguo Testamento y del Nuevo, no se dice nada en la Biblia. Sin embargo, en tanto que la negación de la toma de sangre por considerarse como sede de la vida y algo ligado a la propia persona en su cultura semítica, podemos pensar que la transfusión de sangre debería negarse por igual principio: No debe ponerse sangre de una persona en otra, no debe ponerse el “nefesh”, la “psykhé” de una persona en otra; es algo obvio.

Considerar que como la Biblia no habla de transfusiones, las transfusiones se permiten por ella. Es más, acabamos de decir, que si hubieran existido transfusiones en aquella época, también habrían sido negadas. Pero no es éste el criterio de lectura e interpretación bíblica, sino la búsqueda del sentido de la prohibición mosaica, el cual reside como hemos venido diciendo en la creencia científica errónea -hoy la sabemos- de la residencia de lo vital del ser humano, o del animal, en la sangre. Por lo tanto, esta ley moral y alimenticia está basada en una concepción científica errónea, que incluso en el siglo XVII hemos visto con algún ejemplo, era considerada por la misma ciencia médica hematológica.

La lectura correcta la Biblia ante las transfusiones es que es una práctica puramente médica ante la que la Biblia y la Iglesia no tienen nada que decir al no ir en contra de la moral natural ni la Ley positiva de Dios, siendo en todo caso una práctica adecuada y necesaria ante la que la Iglesia se pronunció favorablemente una vez que científicamente se estableció en el siglo XX cuáles eran sus clases, con el descubrimiento de los tipos A, B, O y AB y se empezó a comprender la ciencia de las transfusiones.

Conclusión – La toma de sangre (bebida o de cualquier otra forma) está ligada absolutamente a la alimentación y manducación de las partes animales, criaturas de Dios y bendecidas por Dios en todas sus partes, y no a la toma de la vitalidad o el alma (animal), o la supuesta adquisición de propiedades animales. Cualquier creencia en sentido contrario se basa en un conocimiento científico inadecuado del tejido sanguíneo que hoy en día no podemos mantener. Hemos de entender que algunos preceptos de la antigüedad tienen su sentido sólo el contexto de su época y se basan sólo en concepciones pre-científicas. Si es este el caso, como hemos mostrado, no podemos mantener su extensión a la actualidad como formando parte de la ley divina. Han sido leyes que han tenido su vigencia en ciertos momentos para el pueblo de Israel pero que hoy no lo tienen por tener un conocimiento mayor de la realidad creada.

Por otro lado, la transfusión sanguínea es un método de la ciencia de extraordinaria ayuda para la vida del receptor en multitud de situaciones médicas orientadas siempre a la vida y nunca en contra del donante. Es por ello por lo que en este punto hemos de citar las palabras de Cristo en referencia al valor de la vida frente a cualquier prescripción de la Ley: “Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.” (Mt. 12:9-12).

Es por todo ello por lo que la negativa de la secta de los Testigos de Jehová de tomar sangre, ya bebida, comida, o de cualquier otra forma, o negarse a recibir transfusiones de sangre por ser un mandado divino en tanto que en la sangre reside la vitalidad, la parte anímica del ser vivo, es un error.

Una mujer de 61 años, testigo de Jehová, falleció en Sevilla tras haber sufrido un accidente de tráfico, pues en un documento de voluntades anticipadas rechazaba recibir cualquier tipo de transfusión sanguínea debido a sus convecciones religiosas, se lee en las noticias.

testigos_de_jehova_270709 ¿Se basa en la Biblia la prohibición de comer o tomar sangre, incluso por transfusión, o de cualquier otra forma? A esta cuestión respondemos.

El Problema – Son numerosas las noticias sobre negativas de miembros de la secta de los Testigos de Jehová para realizar transfusiones de sangre, y de complicaciones, a veces con fallecimiento del paciente, al no poder atenderles debidamente en un hospital ante una operación quirúrgica o un transplante de órgano, llegándose incluso a la fabricación de morcillas sin sangre para sus miembros ante la negativa -basada en algunos textos bíblicos que interpretan en este sentido- de poder tomar sangre.

Un apunte sobre la secta de los Testigos de Jehová – Recordemos que los Testigos de Jehová no son cristianos. Son un secta, ya que se hacen pasar por lo que no son, por cristianos. Y no pueden ser una Iglesia cristiana porque no creen en el dogma de la Trinidad y en el de la divinidad de Jesús como hijo de Dios encarnado, al cual consideran como una criatura excelsa, primera en el plan de Dios, que para ellos es similar, lo identifican, al Arcángel Miguel.

Los Testigos de Jehová han cambiado varios pasajes de la Biblia para adaptarla a sus propias ideas, ideas que ningún estudioso de los textos bíblicos, creyente o no, podría encontrar en los textos originales. Por lo tanto, son un grupo con expresiones y formas religiosas, con parecidos con los Cristianos, pero que intentan hacerse pasar por la Iglesia Cristiana sin serlo. En definitiva, son una secta, que pretende tener más y más adeptos y más y más dinero de ellos, y así mayor influencia.

¿En qué basan los Testigos de Jehová su negativa a la toma de sangre? – Los textos que ellos manejan para negarse a la ingesta, toma, bebida o transfusión de sangre son los siguientes, principalmente del Antiguo Testamento, y uno del Nuevo Testamento -éste último lo veremos posteriormente en otro apartado; vayamos ahora a los textos del Antiguo Testamento: · Génesis 9:3-6 “…Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis…”.

· Levítico 3:17: “…que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.”

· Levítico 17:10: “…que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo”.

· Levítico 17:13-14: “…No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado”.

· Deuteronomio 12:23-25: “Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne.
12:24 No la comerás…”

Todos ellos son claros y rotundos en su prohibición: no es lícito comer sangre animal porque es comer la vida. Analizaremos a continuación su sentido y los situaremos en su contexto, dejando para más adelante el texto del Nuevo Testamento que también esgrimen para apoyar sus ideas.

El significado de la sangre para los Pueblos Semíticos – En los pueblos semitas del Próximo y Medio Oriente se vio la sangre como el elemento donde residía la vida, el elemento vital y vitalizante de los seres vivos. Al matar un animal, o en la muerte de cualquier persona, o en un sacrificio, el vertido de sangre indicaba claramente que la vida se marchaba conforme salía aquélla. La pérdida de sangre era también síntoma de debilidad, de pérdida de vitalidad, de vida. La sangre para los antiguos brota del corazón, y la parada del latido indicaba la muerte de la persona. Recordemos además cómo la mitología de Mesopotamia cuenta que el dios Marduk (deidad babilónica), el principal de los dioses, se propuso crear a los hombres para que adoraran a las divinidades; para ello amasó arcilla con la sangre de un dios rebelde -posteriormente considerado un demonio- de nombre Kingu.

Con este transfondo mesopotámico queda claro que en los antiguos sacrificios animales del pueblo de Israel se ofrecía vida a Dios, y esto significaba derramar la sangre del animal sacrificado. La sangre era la vida, y ella era propiedad de Dios, de ahí que no se pudiera tomar lo que pertenecía a Dios. El pecado, la infracción, estaba por lo tanto en tomar por el hombre lo que no le correspondía, lo que es de Dios.

Esta visión de la sangre como vida es también la razón de que del más terrible de los demonios mesopotámicos, Lilitu o Labartu, que en el Poema de Gilgamesh se denomina como Lillake, se decía que mataba a los niños y bebía de ellos su sangre, es decir, su pecado era arrancarle la vida, propiedad de Dios, siendo por ello la primera figura ‘vampírica’ de la historia conocida.

Y no olvidemos cómo “el Señor Jesús, la noche en que era entregado, cogió pan, oró, lo partió y dijo: ‘Esto es mi cuerpo, el entregado a favor vuestro; haced esto en memoria de mí’. De la misma manera también el vaso, después de cenar, diciendo: ‘Este vaso es la Nueva Alianza ratificada con mi sangre; haced esto, siempre que lo bebáis, en memoria de mí’”. (1 Co. 11:24b-25). Recordemos que en la Antigua Alianza el pan y el vino se ofrecían como sacrifico entre las primicias de la tierra en señal de ofrenda a Dios. También ofreció pan y vino el sacerdote Melquisedec (Gn. 14:18), figura de Cristo. Junto con ello, la salida de Israel de Egipto y el contexto del Éxodo dan al vino -en el que nos centramos- un carácter festivo al final del banquete judío y una dimensión escatológica de espera mesiánica. El vino es “verdadera bebida”, y beberlo es “tener la vida, vida en Cristo, que es Dios, y permanencia en Él” (Jn. 6:53-56).

En la antropología semita el principio vital de la sangre se relaciona con el suspiro o la respiración, es el “ser viviente”, la vida, y se designa como “nefesh”. La nefesh aún permanece en la carne muerta, en el cadáver, de ahí que se pueda tomar esa vitalidad si se toma la sangre del animal o de la persona muerta. Cosa distinta ocurre con su espíritu, el “ruaj”, que al morir el hombre va al más allá o “sheol”. De ahí que en la antropología semítica exista tanta unidad entre la carne (”basar”) y el principio vital o “nefesh”, pero es la ausencia de la “ruaj” la que al no estar tras la muerte del ser humano la que lo hace no vivo. Por otro lado los animales no tienen “ruaj” sino “basar” y “nefesh”. Apuntemos que los griegos tradujeron “nefesh” por “psykhé”, y este término pasó al latín como “anima”, que es nuestro castellano “alma”, aunque es más acertado decir que el alma está en la “ruaj” (que se castellanizó como “espíritu”), y no en lo psíquico, en el “nefesh”, que como decimos, aún permanece en el cadáver.

La Sangre en Sí Misma – Aunque es un tejido muy conocido en su existencia, no ha sido hasta los siglos XIX y XX cuando se ha logrado entender su verdadero significado fisiológico, siendo el que más ha motivado la inventiva y el que mayor impacto ha tenido en el pensamiento popular, mítico y religioso durante todas las épocas y culturas a lo largo y ancho del mundo.

Como cualquier pueblo, el pueblo de Israel se desarrolló bajo una influencia y una cultura centradas en las civilizaciones del Próximo Oriente, lo que le llevó a asumir muchas ideas pre-científicas propias de su entorno. Las leyes sobre la sangre se enmarcan en una época determinada, una cultura, una mentalidad; y así ocurrió con los demás pueblos y civilizaciones. Plinio el Viejo contaba que en torno al año 100 de nuestra era en el circo la gente se lanzaba a la arena para beber la sangre de los gladiadores aún moribundos y así poder adquirir su fuerza y valentía. Otros grupos étnicos de Asia y de Centroamérica, o del Canadá, tenían por costumbre hace dos milenios el tomar la sangre de sus enemigos y de animales para fortalecerse y adquirir las propiedades de los animales.

Investigadores y científicos en el siglo XVII que empezaban a realizar las primeras transfusiones sanguíneas a veces daban sangre animal a personas con el fin de variar el carácter del receptor, habiendo incluso historias de alguna mujer que habiendo recibido sangre de gato maullaba por las noches sobre el tejado de su casa.

Quitando lo insostenible de alguna de estas historias, sí hemos de decir que hasta hace muy poco se ha considerado por la ciencia, en su desconocimiento de la sangre, su función, utilidad y variedad en tipos, que verdaderamente de alguna forma poseía en sí misma la propiedad de aquel de quien provenía, lo que se confirma en los dos casos recién comentamos, muy cercanos en el tiempo a nuestra actualidad, lo que nos debe de llevar a no caer en la rápida crítica histórica, anacrónica e injusta por lo tanto, de las leyes del Antiguo Testamento referentes a la toma de sangre animal, por considerarse como sede de la vida, de lo vital, el alma del animal. Creer que en la sangre residía la vida, la “psykhé”, de su propietario ha sido algo supuesto hasta hace 300 años por hombres de ciencia en Europa.

La Biblia no es un libro científico, ni de medicina, ni de astronomía, ni de matemáticas ni de biología. La Biblia enseña firmemente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra. […] El intérprete indagará con atención qué pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar por sus palabras, para comprender lo que Él quiso comunicarnos. Para descubrir la intención de los hagiógrafos, entre otras cosas, hay que atender a los “géneros literarios”, porque la verdad se propone y se expresa de una manera o de otra en los textos de diverso modo históricos, proféticos, poéticos o en otras formas de hablar. Conviene, además, que el intérprete investigue el sentido que intentó expresar y expresó el hagiógrafo en cada circunstancia, según la condición de su tiempo y de su cultura, por medio de los géneros literarios usados en su época”.

La Biblia no se ha de leer como un libro de ciencia ni sacarlo del contexto cultural de su época. Como dijo Agustín en el siglo V, “la Biblia no enseña cómo va el cielo, sino cómo se va al cielo”.

El Antiguo Testamento a la luz del Nuevo Testamento – Leer el Antiguo Testamento ha de llevar a leer el Nuevo. La Biblia (Antiguo Testamento y Nuevo Testamento) es el libro del Pueblo de Dios, el medio por el que Dios ha ido educando y sigue educando a sus hijos. La salvación se desarrolla en el tiempo y se ha ido revelando en la historia. Como dice la carta a la Hebreos en su inicio, “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (He. 1:1-2).

Dios, pues, inspirador y autor de ambos Testamentos, dispuso las cosas tan sabiamente que el Nuevo Testamento está latente en el Antiguo y el Antiguo está patente en el Nuevo. Porque, aunque Cristo fundó el Nuevo Testamento en su sangre, no obstante los libros del Antiguo Testamento recibidos íntegramente en la proclamación evangélica, adquieren y manifiestan su plena significación en el Nuevo Testamento, ilustrándolo y explicándolo al mismo tiempo. Además, lLa economía del Antiguo Testamento estaba ordenada, sobre todo, para preparar, anunciar proféticamente y significar con diversas figuras la venida de Cristo redentor universal y la del Reino Mesiánico. Además los libros del Antiguo Testamento manifiestan a todos el conocimiento de Dios y del hombre, y las formas de obrar de Dios justo y misericordioso con los hombres, según la condición del género humano en los tiempos que precedieron a la salvación establecida por Cristo. Estos libros la verdadera pedagogía divina”.

La lectura, por lo tanto, de los pasajes del Antiguo Testamento ha de hacerse siempre, especialmente en los pasajes que revisten un punto de vista dogmático o moral, bajo la luz del Nuevo Testamento, ya que la perfección ha llegado con Cristo. Queda claro que la lectura de la Biblia ha de hacerse desde la totalidad de ella.

Algunos pasajes pertinentes del Nuevo Testamento -Ya el apóstol Pablo dejó claro en la Carta a los Gálatas que “…antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo.” (Ga. 3:23-25).

Un texto similar de la Carta a los Hebreos recuerda la inutilidad de los sacrificios animales ante el único y solamente válido sacrificio de Cristo en la Cruz: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados” (He 10:1-3).

Jesús da perfecto cumplimiento a las leyes de Moisés, a la Ley en su conjunto, la Torah, porque como nos recuerda el evangelista Mateo, “Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.” (Mt 12:6-8).

El texto del Nuevo Testamento que citan a su favor los Testigos de Jehová – Anteriormente dejamos para más adelante un pasaje del Nuevo Testamento que avalaba la teoría de los Testigos de Jehová. Ahora es el momento de considerarlo, en vistas a lo comentado en las secciones anteriores.

Sólo existe un pasaje donde expresamente se hace mención a la toma de sangre dentro del Nuevo Testamento, y es en el relato del Concilio de Jerusalén, donde tras discutirse los distintos puntos de vista entre las facciones o comunidades cristianas de Pedro, Pablo y Santiago en referencia al comportamiento impuesto a los gentiles y a los cristianos provenientes del judaísmo -es la apertura de la evangelización más allá de los límites judíos y el reconocer qué prácticas del judaísmo podían permanecer y cuales mantenerse ante la irrupción que el mensaje y la persona de Jesucristo ha supuesto- se llega a la conclusión siguiente tras hablar el representante de las comunidades más cercanas al judaísmo, Santiago: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hch. 15:28-29)

Para comprender este texto analicemos alguno más que dará luz a lo que ha ocurrido aquí: Posteriormente Pedro y Pablo se encuentran en Antioquía, y Pedro, que seguía normas de comida de gentiles, al llegar miembros de las comunidades cristianas de Santiago, dejará de comer con ellos y se sentará a la mesa de los cristianos provenientes del judaísmo. Ante ello Pablo echará en cara a Pedro su comportamiento y le dirá que la justificación es por la fe y no por las obras de la ley (de Moisés) (Ga. 2:11-21). Ciertamente no se hace aquí mención de la sangre ni de qué preceptos alimenticios se estaban considerando, aunque es de suponer que algunos miembros volvían a comportarse como antes, sin tener en cuenta lo dicho en el Concilio de Jerusalén.

En la Carta a los Romanos (Ro. 14:1-23) Pablo ofrece una solución conciliadora para que las costumbres alimenticias de los gentiles no “entristezcan” (Ro. 14:15) a los cristianos venidos del judaísmo, pidiéndoles que no escandalicen a los “débiles en la fe” (Ro. 14:1, 15, 17): “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristados. […] Pues si por una comida se entristece tu hermano, ya no caminas conforme a la caridad. […] porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.

Y ya en una carta pastoral como la de Timoteo, aunque en un contexto contra las ideas de los gnósticos, podemos leer que “…mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado” (1 Tim 4:3-5).

Las Transfusiones Sanguíneas – Acerca de las transfusiones sanguíneas, que no existían en la época de Antiguo Testamento y del Nuevo, no se dice nada en la Biblia. Sin embargo, en tanto que la negación de la toma de sangre por considerarse como sede de la vida y algo ligado a la propia persona en su cultura semítica, podemos pensar que la transfusión de sangre debería negarse por igual principio: No debe ponerse sangre de una persona en otra, no debe ponerse el “nefesh”, la “psykhé” de una persona en otra; es algo obvio.

Considerar que como la Biblia no habla de transfusiones, las transfusiones se permiten por ella. Es más, acabamos de decir, que si hubieran existido transfusiones en aquella época, también habrían sido negadas. Pero no es éste el criterio de lectura e interpretación bíblica, sino la búsqueda del sentido de la prohibición mosaica, el cual reside como hemos venido diciendo en la creencia científica errónea -hoy la sabemos- de la residencia de lo vital del ser humano, o del animal, en la sangre. Por lo tanto, esta ley moral y alimenticia está basada en una concepción científica errónea, que incluso en el siglo XVII hemos visto con algún ejemplo, era considerada por la misma ciencia médica hematológica.

La lectura correcta la Biblia ante las transfusiones es que es una práctica puramente médica ante la que la Biblia y la Iglesia no tienen nada que decir al no ir en contra de la moral natural ni la Ley positiva de Dios, siendo en todo caso una práctica adecuada y necesaria ante la que la Iglesia se pronunció favorablemente una vez que científicamente se estableció en el siglo XX cuáles eran sus clases, con el descubrimiento de los tipos A, B, O y AB y se empezó a comprender la ciencia de las transfusiones.

Conclusión – La toma de sangre (bebida o de cualquier otra forma) está ligada absolutamente a la alimentación y manducación de las partes animales, criaturas de Dios y bendecidas por Dios en todas sus partes, y no a la toma de la vitalidad o el alma (animal), o la supuesta adquisición de propiedades animales. Cualquier creencia en sentido contrario se basa en un conocimiento científico inadecuado del tejido sanguíneo que hoy en día no podemos mantener. Hemos de entender que algunos preceptos de la antigüedad tienen su sentido sólo el contexto de su época y se basan sólo en concepciones pre-científicas. Si es este el caso, como hemos mostrado, no podemos mantener su extensión a la actualidad como formando parte de la ley divina. Han sido leyes que han tenido su vigencia en ciertos momentos para el pueblo de Israel pero que hoy no lo tienen por tener un conocimiento mayor de la realidad creada.

Por otro lado, la transfusión sanguínea es un método de la ciencia de extraordinaria ayuda para la vida del receptor en multitud de situaciones médicas orientadas siempre a la vida y nunca en contra del donante. Es por ello por lo que en este punto hemos de citar las palabras de Cristo en referencia al valor de la vida frente a cualquier prescripción de la Ley: “Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.” (Mt. 12:9-12).

Es por todo ello por lo que la negativa de la secta de los Testigos de Jehová de tomar sangre, ya bebida, comida, o de cualquier otra forma, o negarse a recibir transfusiones de sangre por ser un mandado divino en tanto que en la sangre reside la vitalidad, la parte anímica del ser vivo, es un error.

Fuente:

TESTIGO EN PELIGRO

TESTIGO EN PELIGRO

(La Nación) La negativa de los Testigos de Jehová a recibir transfusiones está planteando una situación difícil de resolver para el sistema de salud. Un médico explicó a La Nación: “Cuando hay que tomar una decisión en minutos, uno no le puede ir a preguntar al juez. Médicamente, estoy obligado a salvar la vida del paciente. Si lo transfundo, tal vez me haga un juicio. Pero si no lo hago y el juez considera que no hice todo para salvarle la vida, no tengo forma de defenderme, aun cuando esté exonerado“.

Hospital Rawson, 9/11/1914.

Primera transfusión de sangre citratada: Hospital Rawson,Bs.As.,Argentina
9/11/1914.

La mitad de las aproximadamente 120.000 personas que integran este culto vive en la Capital y el Gran Buenos Aires. Sumadas a los asociados simpatizantes y familiares, representan un cuarto de millón de argentinos que creen que Dios les da la vida a través de la sangre y que extraerla de su cuerpo es extraer parte de la vida de Dios. Aquel creyente que no respete el precepto bíblico absténganse de sangre debe abandonar la congregación.

“Sabemos que se dicen muchas cosas sobre los Testigos, pero jamás se ha consultado a ninguno de nosotros”, se lamenta Mario Menna, director de Servicios de Información Hospitalaria de la Asociación de los Testigos de Jehová, un área que coopera con los médicos, los juzgados y los pacientes en la búsqueda de tratamientos alternativos que no interrumpan la circulación sanguínea.

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