El arqueólogo José Miguel Parra desvela en un libro los misterios de la muerte en el Antiguo Egipto

El arqueólogo José Miguel Parra desvela en un libro los misterios de la muerte en el Antiguo Egipto
 Foto: AFP / DISCOVERY CHANNEL
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DESDE EL MÁS ALLÁ Howard Carter, el tenaz descubridor de la tumba de Tutankamón estudia la momia del faraón. Foto: AFP / DISCOVERY CHANNEL
DESDE EL MÁS ALLÁ Howard Carter, el tenaz descubridor de la tumba de Tutankamón estudia la momia del faraón. Foto: AFP / DISCOVERY CHANNEL
La reina Hatshepsut, cuya momia fue identificada en el  2007. Foto: AFP / DISCOVERY CHANNEL
La reina Hatshepsut, cuya momia fue identificada en el 2007. Foto: AFP / DISCOVERY CHANNEL

• El egiptólogo español, que trabaja en el Proyecto Djehuty, confirma que las pirámides eran tumbas

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DESDE EL MÁS ALLÁ Howard Carter, el tenaz descubridor de la tumba de Tutankamón estudia la momia del faraón. Foto: AFP / DISCOVERY CHANNEL

La reina Hatshepsut, cuya momia fue identificada en el 2007. Foto: AFP /

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ANNA ABELLA
BARCELONA
«Encontramos una momia colocada de pie, apoyada en unas rocas, mirando hacia un boquete hecho por ladrones que comunicaba dos tumbas. La intención era clara: asustar al siguiente que penetrara por el agujero intentando romper la oscuridad con la débil llama de una miserable tea». Desde Luxor, donde lleva cuatro años trabajando en el Proyecto Djehuty, José Miguel Parra (Madrid, 1968), doctor en Historia Antigua por la Complutense, explica cómo le impactó descubrir esta momia, a la que llamaron Nikolai. Con ese mismo lenguaje visual y con la intención de «hacer entender qué se oculta tras esas polvorientas tiras de lino», Parra, autor de varias monografías sobre el Egipto faraónico, acaba de publicar Momias (Crítica), un título que responde a lo que él considera su «obligación como historiador: ofrecer a la sociedad el resultado de las investigaciones de forma clara, concisa y amena, para que el trabajo de los egiptólogos llegue al mayor público posible».

Todo lo que a uno se le pueda ocurrir sobre la muerte en el Antiguo Egipto se desgrana en Momias. Con todo, lo más novedoso quizá sea que Parra se enfrenta a «los amantes de lo enigmático y arcano» para desmontar la falsa creencia de que las pirámides no servían como tumbas porque no se han encontrado momias en su interior. Algo, por otra parte, nada extraño si uno se pone en la piel de los saqueadores, deslumbrados por la riqueza que los reales cadáveres se llevaban a cuestas. «No son cascarones vacíos (…) De hecho, contamos con la momia de al menos uno de los soberanos de cada una de las dinastías egipcias en las cuales se construyeron pirámides», afirma. La momia de Merenre, de la VI dinastía, es una de ellas y aunque no está bien reírse de los muertos, ante su historia, la sonrisa es casi imposible.

CARNE EN CONSERVA / Imaginen la escena: siglo XIX, los hermanos Brugsch hallan a Merenre desnuda dentro de su pirámide y deciden llevarla al Museo de El Cairo para ponerla a salvo. Cogen un tren pero por un problema en las vías deben seguir a pie. Cargan con ella a pelo bajo el intenso calor hasta que la momia se parte «limpiamente por la mitad». Uno coge el tronco y la cabeza, el otro, las piernas. Consiguen un taxi hasta la aduana de la capital y los aduaneros, «fieles al manual», ante el «cadáver reseco y descuartizado», la consignan como «¡carne en conserva!» y deben pagar las tasas como tal.
Hoy algunos claman contra la investigación científica a que están sometidas las momias pero a más de uno le sorprenderá conocer cómo se llegó a los diversos usos «degradantes» que se les ha dado a lo largo de la historia. Tráfico de momias: sus supuestas virtudes sanadoras las convierten en la edad media en «remedios milagrosos contra todos los males» o en «excelente pintura marrón». También son buenas como «materia prima para fabricar papel». Y más de un turista del siglo XIX, como las «señoritas Brocklehurst», intentó llevárselas en la maleta como suvenir. Y es que una momia desvendada era lo más chic en los exquisitos salones de té londinenses.

«PÁSAME UN REY» / Las momias arden de maravilla y las calderas de los trenes egipcios fueron testigo de ello, pues durante muchos años se usaron como combustible. Lean a Mark Twain en Inocentes en el extranjero (1903): «uno escucha al profano ingeniero decir malhumorado en voz alta: ‘J…r con estos plebeyos, no se queman nada… pásame un rey».
Parra profundiza en las momias como fuente de información biológica sobre las enfermedades de los egipcios. El agua del Nilo era fuente de vida, y de parásitos. Nobles y pueblo llano, pocos se libraban de infecciones como la esquistosomiasis (pérdida de sangre en la orina, anemia, merma de defensas…) o la malaria (detectada en Tutankamón y otros familiares). También la intensa luz solar causaba daños oculares. El maquillaje verde y negro en los ojos de hombres y mujeres egipcios no era por coquetería. Absorbía los reflejos, tenía propiedades profilácticas y repelía los mosquitos.

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Barcelona descubre los secretos de 18 momias del Antiguo Egipto

Princesa Blava, con pintura dorada en los ojos. En la silueta, Bufanda. Foto: EQUIPO PROYECTO MONTHEMHAT
Princesa Blava, con pintura dorada en los ojos. En la silueta, Bufanda. Foto: EQUIPO PROYECTO MONTHEMHAT
Los bellos vendajes de las piernas la momia masculina llamada Beautiful Legs.  Foto: EQUIPO PROYECTO MONTHEMHAT
Los bellos vendajes de las piernas la momia masculina llamada Beautiful Legs. Foto: EQUIPO PROYECTO MONTHEMHAT

5/3/2010 EXPOSICIÓN
Barcelona descubre los secretos de 18 momias del Antiguo Egipto

• El Museu Arqueològic exhibe los resultados de los análisis de los cuerpos
• Egiptólogos catalanes participan en la investigación del Proyecto Monthemhat

ANNA ABELLA

BARCELONA
Descansaban, olvidadas y anónimas, en el suelo de una tumba utilizada como almacén –la cachette–,en Luxor. Eran 18 momias y hoy los egiptólogos las han bautizado como Princesa Blava, Indiscreta o Pulseras. No se sabe con certeza cuándo ni cómo llegaron hasta allí. Algunos de sus secretos, como su identidad, siguen ocultos, pero otros, como las enfermedades que sufrieron o que fueron 12 mujeres y 6 hombres, probablemente de origen noble, que vivieron en el Tercer Periodo Intermedio (1069-525 a.C.), acaban de salir a la luz. Es gracias a los estudios antropológicos y radiológicos realizados por el equipo del Proyecto Monthemhat, misión arqueológica que trabaja en la tumba de este importante gobernador egipcio del siglo VII a.C., dirigida por el alemán de origen egipcio Farouk Gomaà y en la que participan miembros del Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC).

Anoche, el médico paleopatólogo Joaquim Baixarias presentó en el museo los resultados de los análisis en la conferencia inaugural de la exposición Projecte Monthemhat. Les mòmies oblidades, un recorrido fotográfico que podrá visitarse desde hoy hasta el 5 de septiembre, organizado junto con la Universidad Internacional (SEK) y la alemana de Tübingen.

CINTA ROSA / Fue en enero del 2009 cuando el Servicio de Antigüedades Egipcio mostró al equipo de Gomaà el lugar donde estaban las momias, cercano a la excavación de Monthemhat, en la necrópolis de los nobles de Tebas (El-Asasif, Luxor). Se cree que alguna misión, que puso una cinta rosa a cada momia, pudo trasladarlas allí a causa de un incendio en 1988 o durante la segunda guerra mundial, ya que hallaron en el suelo diarios ingleses de los años 40. Los análisis radiológicos son habituales en egiptología pero es la primera vez que se realizan in situ, a pie de tumba y a tal cantidad de momias. Para ello se trasladó hasta Luxor un aparato de rayos X Philips Healthcare, que se expone también en el MAC.
De entre las conclusiones del estudio hay algunas que han sorprendido más a los investigadores. Una es la escasez de enfermedades, fracturas e infecciones dentales, salvo alguna caries. No han hallado infecciones ni tumores, causas habituales de muerte en la época. Aunque sí hay un caso de Dupuytren, un mal reumático ligado al elevado consumo de alcohol y que inmoviliza poco a poco los dedos de las manos.

Los 18 pacientes casi no tenían artrosis, quizá porque la mayoría murió joven y, como eran de la nobleza, llevaban a cabo tareas de poco esfuerzo físico. Otra sorpresa: solo a dos momias se les extrajo el cerebro por la nariz y solo a una, los órganos abdominales. Esto, según el doctor Baixarias, comisario de la muestra junto con Montserrat Rius, «difiere de las fuentes históricas que hablan de que el proceso de momificación, durante el que se extraían todas las vísceras, era igual para todos. Además, ha habido casos de chapuzas de los momificadores como poner dos cráneos en una sola momia». «La medicina egipcia está sobrevalorada –añade el egiptólogo–. Sí que había remedios efectivos como la miel aplicada a las úlceras pero había muchos otros que tenían mucho de ritual mágico».

PIERNAS BONITAS / Los rasgos físicos de las momias, algunas muy bien vendadas, otras deterioradas, inspiraron a los egiptólogos nombres poco ortodoxos. Princesa Blava luce este color en la piel a causa de los productos químicos de la momificación y pintura dorada en los ojos. Además, en la nariz se ve el agujero por el que le sacaron el cerebro. Vespa tiene muchos orificios causados por avispas y el esqueleto de un roedor en el interior del vendaje, y Pulseras lleva brazaletes de cuerda en las muñecas. Beautiful Legs apuntaba a una mujer por el bonito vendaje trenzado de las piernas. Pero era un hombre, lo atestigua su pene vendado por separado y colocado entre sus piernas.
Además de las fotos de las momias, la exposición del MAC recrea la cachette, y cuenta con un audiovisual, explicaciones sobre la momificación, réplicas del instrumental quirúrgico del Reino Nuevo y piezas originales, como un vaso de aceite sagrado y varios amuletos.

Tutankamón y su extraña familia

Tutankamón y su extraña familia


Aunque a todos nos gusta pensar que los sucesos más dramáticos de la historia se producen a causa de conspiraciones, cuanto más rocambolescas mejor, o de accidentes muy espectaculares, la verdad es tozuda y se empeña en contradecirnos. Así le acaba de ocurrir a Tutankamón, el joven faraón cuya muerte prematura estaba envuelta en numerosos misterios.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. 17/02/2010

Entre esas hipótesis se contaba la del asesinato, pues en la momia se apreciaba una fractura en la nuca, aunque quizá ésta fue producto de las manipulaciones de Howard Carter y sus arqueólogos en 1922, cuando le arrancaron la máscara de oro que estaba pegada al cadáver con cuchillos calientes… o el envenenamiento. Pero también se especulaba con una caída brutal cuando corría en un carro, pues los restos también presentaban una fractura de fémur… Pues bien, ninguna de ellas va a resultar cierta.

El «Journal of the American Medical Association» ha publicado un estudio encargado por Zahi Hawass, director del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, y que a partir de biopsias, análisis radiológicos y de ADN de 10 momias relacionadas con el faraón -que murió siendo un adolescente de 19 años cerca del 1324 a. de C. durante la XVIII Dinastía del Nuevo Reino, tras casi una década de reinado- no sólo han permitido conocer qué pudo haberle causado la muerte, sino además diversas enfermedades que afectaban a su familia, así como también cuál era su filiación, al identificar a su padre y a su madre, entre otros parientes.

Empecemos por señalar qué enfermedades no padecía Tutankamón. En primer lugar, los investigadores descartan que sufriera el Síndrome de Marfan, una patología que se apreciaba en otros miembros de su familia. Este mal afecta al tejido conectivo y se caracteriza por un excesivo crecimiento de los miembros. En segundo lugar, también se ha descartado que sufriera ginecomastia, que es un desarrollo anormal de los pechos en los varones y que puede deberse a un desequilibrio hormonal. Los científicos tampoco han advertido en el joven faraón signos que apunten a ninguna patología que produzca feminización a pesar de que las representaciones artísticas que de él se tienen lo muestren con rasgos andróginos o feminoides. Esto puede deberse a que las figuraciones que se realizaban de los faraones y de los miembros de la familia real no eran reales sino idealizaciones, y éstas, durante ese periodo -el de Amarna- así los mostraban, quizá debido a las reformas religiosas impuestas por Akenatón.

La muerte de Tutankamón más bien pudo deberse a otras patologías. La principal sería la malaria. Los análisis genéticos han identificado varios genes: Stevor, AMA1 y MSP1, que son específicos del Plasmodium falciparum, parásito que causa la malaria, lo mismo en el faraón que en tres miembros de la familia. La malaria asociada con una necrosis vascular de los huesos (falta de vascularización que provoca la muerte de los osteocitos) sería probablemente lo que finalmente le causó la muerte.

Por último, Tutankamón también padecía la enfermedad de Kohler II, una falta temporal de vascularización que deforma el segundo metatarsiano del pie, provocando su achatamiento y que se da durante la adolescencia. Esta patología, también conocida como enfermedad de Freiburg, luego mejora, aunque puede tener como consecuencia la cojera. Es necesario diferenciarla de la enfermedad de Kohler I, la escafoiditis tarsiana -según explica a ABC el Dr. Mariano de Prado- pues ésta afecta al escafoides, y que según algunas informaciones nunca contrastadas ha padecido el tenista Rafael Nadal.

EL GRAN MISTERIO: ERA NIETO DE TIYE E HIJO DE AKENATÓN

El gran reto de la arqueología era saber de quién era hijo el faraón más famoso del Antiguo Egipto. Los investigadores realizaron análisis de entre 2 y 4 muestras del ADN de cada una de las diez momias vinculadas a él, así como de otras cinco pertenecientes al Nuevo Reino que se utilizaron como grupo de control. La identidad de tres de ellas ha quedado determinada. La conocida como KV35EL corresponde a Tiye, que era abuela de Tutankamón. La KV55 es con toda probabilidad la de su hijo Akenatón quien, a su vez sería el padre del joven faraón. Además de otras características morfológicas, padre e hijo compartían el mismo grupo sanguíneo. Por último, la momia KV35YL correspondería a su madre, aún sin nombre (¿Kiya, Nefertiti?)

Porque murió joven, a los 19 años; porque no dejó herederos; y porque en los relieves y en las estatuillas tiene una apariencia femenina. Mucho se ha especulado sobre las enfermedades y la posible causa de fallecimiento del faraón egipcio Tutankamón, como también se ha teorizado sobre quién eran sus familiares directos.

Fuente: Patricia Matey | El Mundo.es, 16 de febrero de 2010

Parte de la ‘verdad’ sale ahora a luz gracias a la utilización de varios métodos científicos, incluidos análisis genéticos, antropológicos y radiológicos que han sido llevados a cabo sobre su momia, como sobre otras 10 que posiblemente o definitivamente estaban estrechamente relacionadas de alguna forma con el joven faraón y que han formado parte del proyecto iniciado hace ya dos años, conocido como la Familia Real Tutankamón.

“Hemos identificado a su padre en la tumba KV 55 (la de Akenatón) y a su madre, en la KV35, aunque se desconoce su identidad”, aclara Zahi Hawass, director del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto y firmante principal de la nueva investigación en la que han participado también científicos italianos y alemanes.

Para Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona, los “kits de amplificación de marcadores genéticos polimórficos empleados en la investigación, tanto en las momias masculinas como en las femeninas, son los utilizados normalmente en genética forense y permiten, efectivamente, analizar ocho microsatélites cromosómicos, lo que ha servido para la aportación más novedosa de este estudio que es saber quiénes eran los padres y otros familiares de Tutankamón”.

Publicado en el último número de la revista ‘Journal of the American Medical Association’ (JAMA), detalla además que la malaria y las anomalías óseas parecen haber contribuido al fallecimiento del rey faraón Tutankamón. “Debido a su muerte prematura, sin dejar descendencia, ha habido numerosas especulaciones con respecto a enfermedades que pudieron sobrevenirle a él y a su familia. Sin embargo, la mayoría de los diagnósticos establecidos son hipótesis derivadas de la observación y de la interpretación de los utensilios materiales encontrados en las tumbas y no por la evaluación de los restos momificados de las personas reales”, aclaran los autores del ensayo.

Una de las enfermedades que se han sugerido de forma insistente es una forma de ginecomastia (excesivo desarrollo de las mamas en los varones, normalmente como resultado de un desequilibrio hormonal) o síndrome de Marfán (enfermedad rara del tejido conectivo que afecta a muchos sistemas orgánicos y que se caracteriza por un aumento inusual de la longitud de los miembros).

“Sin embargo, las supuestas mamas aumentadas de Tutankamón, así como las de su padre, no han podido ser determinadas porque Akenatón es un esqueleto momificado y el joven faraón carece de parte frontal de la pared torácica. Por el contrario el pene de Tutankamón, hace tiempo separado del cuerpo, está bien desarrollado. En cuanto a los huesos de la pelvis están casi totalmente desaparecidos. Sin embargo, los de su progenitor, pese a estar fragmentandos, no muestran características femeninas tras su reconstrucción mediante el uso de tomografía computarizada”, reza el ensayo.
A pesar de que las nuevas inspecciones en el cráneo y el tronco del joven rey no revelan información novedosa, “sí se han producido hallazgos llamativos que proceden del examen detallado del pie”, comentan los investigadores. En comparación con la anatomía normal del mismo, el pie derecho de Tutankamón tenía un arco bajo. El arco longitudinal medial del pie izquierdo era ligeramente superior al normal, con la parte delantera del pie en decúbito supino y posición girada hacia adentro, similar a una deformidad del pie equino varo” (o pie zambo), agregan los autores.

Otras evidencias hacen referencia a la necrosis ósea en el segundo y tercer metartasiano izquierdos los que hacen pensar, junto con otros hallazgos, “en que la enfermedad de Freiberg denominada también como enfermedad Köhler II (una osteocondrosis, un trastorno óseo que afecta principalmente el segundo metatarsiano y que deteriora las articulaciones) estaba floreciendo en el momento de su muerte”, determinan.

“Este hecho demuestra que los bastones encontrados, como los de caña de azúcar, no obedecen a una cuestión meramente estética o simbólica sino a un problema físico real”, explica Carles Lalueza-Fox.

Tanto Hawass como su equipo insisten en sus conclusiones “que no hay signos de ginecomastia ni de craniosinostosis (fusión prematura de las suturas craneales tras el nacimiento) o del síndrome de Marfan en el joven rey, pero la acumulación de malformaciones en la familia de Tutankamón es evidente.

Diversas patologías como, la enfermedad Köhler II han sido diagnosticadas en Tutankamón, pero ninguna por sí sola le causó su muerte. Las pruebas genéticas para Plasmodium falciparum (el parásito de la malaria) han revelado indicios de la patología infecciosa en cuatro momias, incluida la de Tutankamón. Además, la fractura de una pierna, como consecuencia tal vez de una caída, progresó hacia una enfermedad crónica [una necrosis ósea vascular, enfermedad producida por la falta temporal o permanente de irrigación sanguínea al hueso] debido a su infección por malaria. Y ambas circunstancias fueron las causas más probables de su muerte”.

Para los científicos, “este estudio sugiere un nuevo enfoque en la investigación molecular genealógica y en la palogeonómica de los patógenos de la era faraónica. Una disciplina científica llamada Egiptología molecular podría establecerse y consolidarse con la fusión de ciencias naturales, ciencias de la vida, de la cultura, las humanidades, la medicina, y de otros campos”.

Reservas éticas

No obstante, en un artículo de opinión que acompaña al estudio, Howard Markel, de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (Estados Unidos) se pregunta por este tipo de ensayos y cómo deberían llevarse a cabo. “En el futuro lo que está menos claro es el desarrollo de las normas éticas con las que deben conducirse las investigaciones genéticas, médicas y radiológicas de otros humanos de la Historia. ¿Se podrán exhumar cuerpos para resolver ‘puzzles’ patológicos inquietantes? ¿Tienen las figuras históricas derecho a las mismas normas de privacidad que los ciudadanos normales y a disfrutarlas incluso después de la muerte? Y más pragmático, ¿qué es lo que realmente se gana con estos estudios? ¿Pueden cambiar la forma actual de pensar sobre el tratamiento y prevención de enfermedades mortales, como la gripe? ¿Van a cambiar la comprensión del pasado…?”.

Para Markel, “todos los historiadores son culpables de disfrutar de la lectura del correo electrónico y de los materiales personales de los demás. Sin embargo, antes de molestar a los muertos con las maravillosas técnicas científicas del siglo XXI es esencial seguir el ejemplo de los autores de este nuevo trabajo y ponderar todas las implicaciones éticas de estos trabajos para evitar abrir una caja de Pandora histórica”.

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Encuentran una tumba intacta en el Valle de los Reyes, en Egipto

10/Feb/06


Encuentran una tumba intacta en el Valle de los Reyes, en Egipto

(El Mundo) – Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Memphis (EEUU) ha encontrado lo que parece ser una tumba intacta en el Valle de los Reyes, en Egipto, la primera encontrada en el valle desde la de Tutankamón, en 1922.

En el enterramiento se han encontrado cinco momias en sus sarcófagos, todos ellos intactos, que parecen ser de la 18 dinastía, según han anunciado los científicos.

Aunque los arqueólogos todavía no han podido datar exactamente las momias, podrían ser del mismo periodo que la de Tutankamón. La dinastía 18 gobernó Egipto entre los años 1567 y 1320 antes de Cristo, un periodo en el que el dominio del país sobre el continente alcanzó cotas máximas. [foto de la noticia]

El Valle de los Reyes, al sur de Egipto, es el lugar donde se han encontrado las tumbas de la mayoría de los faraones de esa época, aunque los arqueólogos han asegurado que las momias halladas ahora no parecen pertenecer a miembros de familias reales.

Los científicos no han dado demasiados detalles del hallazgo y han pedido permanecer en el anonimato, dado que el gobierno egipcio ha anunciado una gran rueda de prensa de sus servicios arqueológicos estatales para detallar el descubrimiento.

Los cinco sarcófagos, que están tallados para darles forma humana, tienen máscaras funerarias de colores. En la tumba también se han encontrado numerosas vasijas de gran tamaño. “Por algún motivo que aún desconocemos, fueron enterrados todos de forma rápida en una tumba pequeña”, aseguraron los arqueólogos.

La tumba, situada a unos cinco kilómetros de la de Tutankamón, estaba cubierta con los escombros de las casas de trabajadores de la construcción de la 19 dinastía, unos 100 años posteriores al momento del sellado de la tumba.

Aportado por Eduardo J. Carletti

http://axxon.com.ar/not/159/c-1590087.htm

SOBEK

SOBEK

Nombre egipcio: Sobek
Nombre  griego: Suchos
Representación: Humano con cabeza de cocodrilo

Dios cocodrilo, de carácter beneficioso, creador del Nilo, que habría surgido de su sudor; dios de la fertilidad, de la vegetación y de la vida. Su culto se remonta a las primeras dinastías egipcias. Se le creía emergido de las aguas del caos en la creación del mundo. Era “Señor de las aguas”. En el aspecto maligno se le representa como un demonio del Más Allá; se le asoció a Sethporque creaba peligro y desorden; en alguna versión del mito de Osiris se dice que Seth se escondió en el cuerpo de un cocodrilo para escapar sin castigo por su crimen; sin embargo él ayudó en el nacimiento de Horus y ayudó a destruir a Seth; también rescató a los cuatro hijos de Horus de las aguas de Nun, por orden de Ra. Su morada estaba al este de la montaña de Baju, por lo que recibía el nombre de “Señor de Baju”; también tiene allí un templo. Está relacionado con el punto cardinal Norte. En la localidad de Gebelein, Neith era su madre, aunque en Sais era su hijo.

Representado como cocodrilo o hombre con cabeza de cocodrilo, con la corona atef. En la Baja Época puede también aparecer con cabeza de halcón, toro, carnero o león. Se asoció con Amón, con Ra (como Sobek-Ra), con Horus, Herishef y Seth; este último aparece también como su padre. Los griegos le llamaron Suchos, que quiere decir “cocodrilo” y le identificaron con Helios. Su centro de culto estaba en Cocodrilópolis (Shedet), luego en Ombos, (Shedet), luego en Ombos, Tebas y el lago Moeris. Adorado en Shedet (El-Fayum) junto a Neith y Senuy, y en Kom Ombo, y en Kom Ombo, donde es esposo de Heket o deHathor y padre de Jonsu. Su fiesta se celebraba el día 4 del mes de Joiak.

En el santuario de El Fayum tenían un cocodrilo sagrado vivo, Petesuchos(“El que pertenece a Suchos”) como encarnación del dios y al que mantenían, en el estanque del templo con brazaletes y collares de oro. Según las referencias de Estrabón el cocodrilo era alimentado con pan, carne y vino, alimentos ofrecidos por los peregrinos que se acercaban hasta el templo a observarle. Un sacerdote se acercaba al animal y le abría la boca mientras otro le daba las ofrendas.. El Faraón Sobekhotep tomó su nombre, que significa “Sobek está satisfecho”; aunque la primera que se puso bajo su protección fue la reina Sobeknefrure. Otro fue Sobekemsaf (“Sobek es su protección”). Su culto, centrado en el Fayum, se encontraba muy extendido, sobre todo en zonas de dependencia del agua, donde se le veneraba para aplacar la ira de su animal sagrado, el cocodrilo.  Fué también adorado en el-Rizeiqat, Gebelein y Esna

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Rosa Thode

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Autor:Paulo Arieu

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El arqueólogo Israel Finkelstein, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv, ha buscado evidencias que arrojen luz sobre los eventos narrados en el Pentateuco (los cinco primeros libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio), por lo que ahora tenemos una idea más clara sobre los orígenes del pueblo de Israel y los escritos que dieron origen al monoteísmo.

Basado en la evidencia arqueológica Finkelstein llegó a la conclusión que la saga histórica relatada en el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos es un brillante producto de la imaginación humana, que muchos de sus episodios nunca existieron y que su origen no responde a ninguna revelación divina.

El Nuevo Diccionario Bíblico de Editorial Certeza dice:

La época de la dinastía 19º fue la más cosmopolita en la historia egipcia.

En la 18º dinastía entraron en cantidad palabras hebreo cananeas en la lengua y la literatura egipcias y los oficiales de gobierno egipcio ostentaban con orgullo su conocimiento de la lengua cananea (papiro Anostan I,véase ANET p.477b)

El hecho de notar en el relato del Pentateuco conocimientos sobre la cultura de las tierras cananeas, no necesariamente nos obliga a pensar que la fecha de composición del Pentateuco sea posterior a la invasión israelita de Canaán, como algunos historiadores piensan. Es muy difícil que los hebreos no hayan oído anda en Egipto de estos pueblos ya que los dioses semíticos eran aceptados por los egipcios (Baal, Anat, Resef, Astarte o Astartot)

Después de salir de Egipto y de cruzar el mar de las cañas (E. 14:10-15:27) y hasta que finalmente alcanzaron el Jordán sin pasar por Edom y Moab (Num. 20ss) los israelitas pasaron muchos  años en el territorio intermedio que comprendía:

1. La península de Sinaí, flanqueada por los golfos de Suez y Acaba y se parados del mediterráneo en el N. por el polvoriento camino de la tierra de los filisteos que ligaba a Egipto con Palestina

2. El largo valle hendido del Arabá que se extendía hacia el sur desde el Mar Muerto hasta el golfo de Acaba

3. El desierto de Zin al Sur de Berseba

Cuando salieron de Egipto había como 600.000 hombres de a pie, además de familiares y una gran multitud de toda clase de gentes.

Cuando censaron en el Sinaí a los hombres de las tribus a excepción de Leví, dio un total de 603.550 hombres de mas de veinte años que podían llevar espada (Num. 2:32)

Esto sugiere un total aproximado de 2 millones de personas.

Aunque en estas cifras aparentan ser algo elevadas, no pueden descartarse en forma absoluta, ya que no hay hasta el momento otra explicación mejor que esta.

Es posible que las cifras sean exageradas ya que el acto de transmisión de cifras es algo factible de error.

Debemos tener en cuenta que no eran un pueblo urbanizado, sino un grupo de esclavos, acostumbrados a valerse por si mismos. Sus modos de vida los capacitaba para ingeniárselas perfectamente por su propia cuenta

No debe causarnos sorpresas un hecho como este, en el que un gran número de personas sometidas abandone un país grande. A finales del siglo XIV A.C. gentes procedentes de unos 14 países de regiones montañosas y comunas aparentemente abandonaron sus lugares de habitación dentro del reino hitita y se trasladaron a la tierra de Imna (Prólogo al tratado de Suppiluliana y “Mattivaza Werdner,Politische Dokumente ans Klimasien,1923,p.5) para ser llevados de vuelta posteriormente por el poderoso rey hitita Suppiluliomna (pag. 485,col. 2,I,DB.Certeza)

Sin embargo el Faraón de Egipto no logró los mismos resultados al intentar retener y luego recapturar de los hebreos.

Se cree que la entrada de Jacob con su familia a Egipto haya sido aproximadamente por el año 1700 a.C, durante el período de los Hicsos de la historia  egipcia, durante el cual gobernantes de origen semita aparecen como faraones de Egipto; esto concordaría con la mezcla de elementos egipcios y semitas (Gen. 37:1)

Un limite inferior para la fecha del éxodo se indica probablemente en “la estela de Israel”, inscripción triunfal de Merneptah, fechada en el 5º año (ca. 1220 a.c.), que menciona la derrota de diversas ciudades y pueblos en Palestina, incluso Israel.

Aunque algunos niegan el hecho de que Merneptah jamás haya invadido Palestina, sin embargo una inscripción de memeptah en un templo de Amada en Nubia, en frases estrictamente paralelas, lo califica de “sometedor de Gezer” y “arrebatador de Libia”

Esto último se refiere a la victoria de Memeptah en Libia en el 5º año de su reinado (“estela de Israel”)

Esto implica seguramente la exitosa intervención de Merneptah en Palestina, hecho que concuerda perfectamente con las referencias a Asaclón, Gezer, Yeroam, Israel y Khunm como “conquistada”, “sometida”, “aniquilada””sus meses no existen” y “enviudada” respectivamente en la estela de Israel.

La referencia a “Israel, sus mieses (lit. simiente) no existen, podría reflejar la práctica egipcia de prender fuego a veces a los sembrados de sus enemigos; esto se aplica no al momento de salir de Egipto sino al inicio del asentamiento de Israel en Palestina; pero no el momento.

Tomando como base la estela de Israel, es casi seguro que Israel penetró en Palestina con anterioridad al año 1229 a.C y que el éxodo ocurrió 40 años antes o sea con anterioridad a 1260 a.C  La fecha probable del éxodo queda así reducida al período 1290 – 1260 a.C

Algunos suponen que e produjo mas de un éxodo de Egipto o de que algunas tribus nunca entraron a Egipto, pero no existen pruebas objetivas extremas alguna y las tradiciones bíblicas están claramente en contra de tales suposiciones.

La habim/apiru, conocidos a través de las tablillas halladas en Tell-el-Anarma como muy activos en Palestina alrededor del año 1350 a.C

Se equiparan a veces con los hebreos al mando de Josué. Pero el año 1350 al mando de Josué a.C es una fecha prematura para asignarlo a la conquista.

Este término se aplica también a otros pueblos, y no solo a los mencionados  en la Biblia, en una cantidad de documentos que llevan fechas entre los años  1800 y 1150 a.C y abarcan países tan distantes como Mesopotamia, Egipto, Siria y Asia Menor. Es probable que los hebreos hayan sido considerados habirus a afirmar dogmáticamente.

“Toda la información bíblica juntamente con la información arqueológica, comienza a “cuadrar”, cuando se tienen en cuenta las prácticas antiguas correspondientes; cualquier solución definitiva en lo que se refiere a detalles requiere información mucho mas completa”

Fuente Bibliográfica:

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