El Bautismo parte nº 1

View this document on Scribd

Trabajo Monográfico sobre la Predestinación parte 3 – Decretos de salvación

View this document on Scribd

Trabajo Monográfico sobre la Predestinación parte 2

View this document on Scribd

Trabajo Monográfico sobre la Predestinación parte 1

View this document on Scribd

La agenda Gay trata de cambiar el significado de las Escrituras

Todos debemos de hacer lo posible para que nuestra interpretación bíblica sea fiel al contexto e intención del Espíritu Santo al inspirar al escritor a escribir el texto que tenemos por delante.

Carlos Osma, escritor en Lupa Protestante, siempre escribe, sin excepción hasta ahora, desde su cosmovisión homosexual. Aunque no se puede negar que todos interpretamos el texto bíblico desde nuestra perspectiva, yo por ejemplo soy emigrante latinoamericano por lo tanto siempre corro el riesgo de escribir bajo esa prisma, existe la responsabilidad de dar un trato balanceado y fiel al texto que deseamos tocar.

Osma, por lo visto, es incapaz o indispuesto a seguir el texto, sino que lo convierte a lo que el quiere, una apología al homosexualismo. Pareciera mas bien que lo que dijo Lucas que todas las escrituras apuntan a Jesús, Lucas 24:27, se le aplicaría al homosexualismo, pues todo texto en la cosmovisión de Osma habla del homosexualismo.

Osma escribe un articulo basado en Lucas 13:10-17. El error exegético de Osma es aparente cuando dice que Lucas esta representando su cosmovisión patriarcal en el texto. Esto es totalmente erróneo. En Lucas, encontramos la representación mas positiva de los pobres, niños y mujeres que en los otros evangelios. Pero Osma tiene una agenda, y pretende cambiar, o reconstruir el texto para que este sirva a su apología homosexual.

Osma dice lo siguiente, “Las mujeres con cuerpos no normativos serán marginadas aún más, por no cumplir las normas de género que la cultura patriarcal quiere imponer” . Esto, no cabe duda, es un asalto a lo que Deut. 22:5 nos dice, que el mismo cita. Curiosamente, se lo atribuye a la sociedad patriarcal, y no a la inspiración divina. El error radica que Deut. 22:5 se refiere hacia las vestimentas tranversistas que los cananeos usaban para sus cultos a sus dioses, que incluían orgías. Osma no aceptaría tal cosa tan abiertamente, pero es algo que se sabe que se da mucho en la comunidad homosexual. Estas normas no son impuestas por una cultura patriarcal. Están plasmadas en la Palabra de Dios, y si Osma cree que sabe mas que Dios, pues no va a ser el primero que cree tal cosa, que tendrá un fin no tan agradable.

El error de la homo-lectura de la Escritura por parte de Osma llega a su apogeo en lo siguiente que el escribe:”Ya Jesús había rechazado anteriormente esta reducción cuando una mujer le gritó: “¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te crió!(6)”. Parece un grito de alabanza, pero Jesús se percató de la opresión que llevaba implícito. Aquello a lo que la sociedad obligaba, o la decisión personal que una mujer puede realizar libremente en la actualidad, no debe ser confundido con su fin último: “¡Dichosos más bien los que escuchan el mensaje de Dios y le obedecen!(7)”.  El seguimiento de Dios es lo primero, y ese seguimiento sólo es posible cuando la propia mujer tiene control sobre su cuerpo. Aquel que Dios le ha llamado a respetar.”

Primero, lo dicho por la mujer (por cierto, tampoco su nombre se menciona, cosa que Osma no se percata, y destruye por completo sus comentarios sobre este acto hacia la mujer protagonista de su articulo) no quiere decir lo que Osma quiere que diga, que fue algo que era opresivo. Lejos de ello, un dicho similar se encuentran en manuscritos de la época, cf. Pesiq 149ª, Hag. 49b, etc. También, la fraseología es muy similar a lo que se le dice a María en Lucas 1:45; 14:15. Lo que quiere decir el dicho es “Feliz es la mujer que tiene tal hijo”, o en el caso de esta mujer “Si tan solo yo tuviera tal hijo”. De ahí la respuesta por Jesús, de que la verdadera bendición proviene no de ser la madre del Mesías, pero de hacer y poner en obra la palabra de Dios.

Como podemos ver, una homo-lectura de la Biblia tiene que destruir la intención y estructura del texto, para poder promover su agenda.

Osma no tiene otra alternativa que hacer caso a lo que Jesús le dice a el en este texto, que tiene que hacer caso aquello que el ha catalogado como cultura patriarcal, pero que Dios ha catalogado como su santa palabra.

Si tan solo Osma hiciera caso de lo dicho por Jesús, el tuviera vida eterna, como también, la forma de salir de el pecado que le nubla su lectura bíblica.

Guardémonos de aquellos que hacen una homo-lectura de la Biblia, y mantengámonos firmes de no caer ante la cultura pro-homosexual, que tan contraria es a las Escrituras.

Luis Alberto Jovel

Un buen ejemplo… ¡de como no debemos interpretar la Biblia!

Un buen ejemplo…

¡de como no debemos interpretar la Biblia!

El hermano venezolano, Jaime Orlando Barboza Salas, circula por correo electrónico muchos artículos, generalmente largos y detallados y a menudo sobre el Apocalipsis. Lamentablemente, sus interpretaciones suelen ser muy dudosas, aptas más bien para confundir al pueblo de Dios. También lamentablemente, su interpretación es típica de la de muchos otros intérpretes, con los mismos errores de métodos de interpretar el texto (hermenéutica) y de sacar conclusiones (exégesis; teología). Por eso es necesario analizar un poco sus argumentos.

En un reciente artículo, con el título “La verdad: ¿Quiénes eran los nicolaítas?”, don Jaime Orlando formula el siguiente argumento:

Nicolaíta proviene del griego NICO que significa dominio o conquista sobre otros y LAOS que significa pueblo… De ahí podemos analizar la composición NICOLAOS que viene a ser algo así como DOMINIO SOBRE EL PUEBLO

Éfeso significa “Deseada”, pero Pérgamo significa “Casamiento”. La pregunta que brota inevitablemente es ¿Con quien se casó la iglesia de Pérgamo? …

“Podemos saber con quien se casó la iglesia de Pérgamo. Ella no considera que deba estar alejada del mundo y a salir de él… Pérgamo tipifica al compromiso que la iglesia asumió con el estado y con el mundo… Muchos ubican el período de esta iglesia aproximadamente por el año 320 DC en pleno gobierno de Constantino…

“La obra y doctrina de los nicolaítas, consistió en jerarquizar a la iglesia. Así nace el clero (Nico ) y el laicado ( Laos )”.

En este argumento el autor cae en dos errores graves: primero, argumentar desde supuestos orígenes etimológicos de los términos, y segundo, interpretar las siete cartas de Apoc 3-4 como etapas sucesivas de la historia europea. Veámoslo con más detalle:

La falacia etimológica: Este error es tan notorio que tiene su propio nombre, “la falacia etimológica”. Consiste en basar el sentido de una palabra en su origen o en su larga historia a través de los siglos. El estudio de la etimología es una ciencia cuya tarea es explicar como una palabra actual tomó la forma exacta que tiene, desde sus orígenes en el mismo idioma o en otro. La etimología en sí es una ciencia legítima, que estudia el origen y la historia de las palabras. El error es suponer que una palabra, en el momento histórico en que es empleada, tiene ese mismo sentido de su origen. La lingüística distingue el aspecto diacrónico del lenguaje (sus cambios a través del tiempo y la geografía) y el aspecto sincrónico (su uso en un tiempo y un lugar específicos).

Muchas veces es imposible determinar con seguridad el origen de una palabra; basta pensar en el deporte de proponer posibles etimologías del término “gringo” o del adjetivo “guapo”. ¡Nadie sabe su origen, pero todos entendemos su significado! Es más, aun cuando una etimología es relativamente cierta, las más de las veces no afecta el sentido que ha tomado la palabra en su uso a través del tiempo; nadie, al escuchar esa palabra, va a pensar en ese significado original. Al escuchar hoy la palabra “humor”, ¿quién pensaría que viene del latín “umor” que significa “líquido de cualquier clase; los humores del cuerpo humano”. Casos parecidos son “sueldo” (de “solidus”, una moneda; el “soldado” recibe su “solidus”), “salario” (se pagaba con sal) e “histeria” (de “hystera”, vientre). Típicamente, estos vocablos se han emigrado bien lejos de su sentido original. Por eso, interpretar palabras según su origen etimológico es una empresa muy precaria.

En la interpretación bíblica, aun cuando determinada explicación etimológica parece ser válida, casi nunca ilumina el significado de un texto. Es probable que “Ur” en hebreo se derivó de AôR, que significa “luz”, y que “Canaán” viene deKeNâYaN, comerciante, pero sería ridículo concluir que Abraham salió de “tierra de luz” para ir a “tierra de comerciantes”. Al contrario, son simples nombres geográficos, como Jujuy o Niquinomo o Mulucucú, sin el menor significado exegético o teológico.

El hermano Jaime comete dos errores con sus etimologías: primero de basar su interpretación en ellas, y segundo de proponer etimologías totalmente especulativas. En el griego no existe una palabra “Nico” que significara “dominio, conquista”. Las palabra correspondientes son nikós (vencedor, en Apoc 2-3), nikáw (vencer) y niké (victoria). En el contexto, en cada una de las cartas a las iglesias estos términos se usan de los vencedores, pero no en el sentido de dominación. Además, como no tenemos conocimiento de una palabra “nicolaíta” que significara “dominio sobre el pueblo”, el argumento de don Jaime es pura especulación. De todas maneras, el hermano tendría que demostrar que de hecho este es el origen del término en Apoc 2, cosa que no hace ni puede hacer. El término podría derivarse también de alguien llamado “Nicolás”, relacionado literal o simbólicamente con el movimiento nicolaíta, o quizá otra explicación.

Las mismas dudas valen en cuanto a Éfeso como “deseado” y Pérgamo como “casamiento”. Don Jaime no da razones para aceptar tales etimologías; más bien, parecen ser pura especulación, transmitidas de un autor a otro sin examinar su validez. Además, el mismo error nicolaíta existía en Tiatira, pues 2:20 reproduce para Tiatira lo que 2:14 denuncia en Pérgamo. Entonces sería necesario también explicar la etimología de “Tiatira” e incorporarlo en el esquema de interpretación. Pero según las especulaciones de los mismos dispensacionalistas, Tiatira significa “sacrificio continuo” (Evis Carballosa p73), lo que no cuadra muy bien con este esquema de interpretación.

Lo más grave del caso es que don Jaime emplea estas vanas especulaciones para sacar conclusions exegéticas y teológicias. ¡Ninguna sorpresa, que le sale muy mal!

(Entre paréntesis: a los predicadores les encantan estas etimologías ficticias. Una favorita es “sincero” como “sin cera”, un invento que merece tener patente y derecho de autor).

Segundo problema: interpretación historicista de las siete cartas. Antes muchos comentaristas dispensacionalistas querían ver en los siete mensajes de Apoc 2-3 una predicción inspirada de la historia futura de Europa hasta la venida de Cristo. El argumento del hermano Jaime sigue esa línea. Pero dicha interpretación es tan especulativa, y tiene tan pocas evidencias fidedignas, que la gran mayoría de los dispensacionalistas la han abandonado. Tal interpretación solía basarse precisamente en las etimologías infundadas de los nombres de las siete ciudades. Pero aun si todas esas etimologías fuesen ciertas (y de ninguna manera lo son), dicho detalle no podría ser clave de interpretación muchos siglos después del supuesto significado de cada nombre.

Hay muchas razones por no aceptar esa interpretación de Apoc 2-3. La principal es que Juan era un pastor y escribía a las siete congregaciones que él atendía. Sería lo más anti-pastoral escribir a Tiatira sobre situaciones de la Edad Media, a Sardes sobre la Reforma del siglo XVI y a Laodicea sobre el modernismo y el secularismo de hoy. Tampoco cuadran todos los enunciados de cada carta con este sistema de interpretación. Además, nada indica que Juan anticipara una larga historia de veintiún siglos antes de la venida de Cristo, ni que el Espíritu Santo se lo hubiera revelado.

Otro detalle contradictorio: el esquema propuesta se enfoca estrictamente en la historia europea. Si se tratara del extremo oriente, del medio oriente, de África o aun de América Latina, el análisis tendría que ser muy diferente, mucho menos eurocéntrico. Pero Juan no vivía en Europa ni pensaba como europeo. Pero Juan vivía en Asia Menor, pastoreaba iglesias en Asia Menor, e inspirado por el Espíritu de Dios envió sus mensajes a esas siete iglesias, en ese contexto, y no a “expertos” modernos que lo que más hacen es tergiversar el texto.

Tercer problema:polémica contra el pastorado. A pesar del título de este escrito, don Jaime dedica sólo página y media al tema anunciado de los nicoláitas, y después da unas siete páginas a su aconstumbrado ataque contra la jerarquización (sin definirla bien), el pastorado y los pastores. Hay cierto elemento de engaño, sin duda inconsciente, en anunciar un tema para después salir con otro. Pero con don Jaime este tema es obsesivo, con elementos de advertencia contra extremos pero desde un extremismo que me parece aun peor.

Ya que nuestro interés se centra en los puntos anteriores, y además estas páginas del artículo son bastante enredadas, sólo mencionaré uno o dos puntos. Casi todos los versículos citados, que son muchos, están tomados fuera de contexto (primera ley de la hermenúetica: “el texto fuera del contexto es un pretexto”). Además, por su prejuicio, don Jaime no toma en cuenta cambios positivos en nuestro tiempo, como la teología del laicado y el movimiento laico, el Concilio Vaticano y otras reformas tanto en el catolicismo como en el protestantismo. Algunos de sus argumentos tienen algo de razón, contra abusos de autoridad (p.ej. de “apóstoles” y “profetas”, pero mucho menos de pastores), pero otros son exagerados y equivocados.

Toda comunidad necesita alguna estructura, y todo movimiento tiende necesariamente a organizarse de alguna manera jerárquica. Don Jaime no toma en serio esta realidad sociológica. La tarea hoy día no es la de destruir al pastorado sino rescatarlo, dignificarlo y actualizarlo. Los pastores hoy necesitan nuestras oraciones, no nuestros ataques destructivos.

Juan Stam

http://www.ticosnet.com/dnn/Blogs/tabid/110/EntryID/281/Default.aspx

La teologia de Finney parte 6- La doctrina de la regeneración

La teología de Finney parte 6- La doctrina de la regeneración

Última fecha  de actualizacion:20-10-2010

Autor:Paulo Arieu

5. La doctrina de la regeneración:

Regeneración (gr. palingenesia:   nuevo nacimiento). Indica la regeneración espiritual (Tit.3.5), es decir la comunicación de la nueva vida en Cristo que es producida por la acción de la Palabra (Ef.5.26; Stg.1.18; lPe.1.23) y por el Espíritu Santo (Jn.3.5,6).

Augustus Strong, teólogo bautista de finales del siglo 19 y principio del 20 comentó acerca de la presciencia de Dios:
“En la eternidad no pudo haber habido causa alguna de la existencia futura del Universo fuera de Dios mismo, ya que entonces solo Dios existía. En la eternidad, Dios previó que la creación del mundo y todas sus leyes harían segura la historia hasta en sus más insignificantes detalles. Pero Dios decretó la creación y la institución de estas leyes. Al crear y establecer dichas leyes Dios decretaba todo lo que iba a acontecer. Es decir, Dios previó los eventos futuros de Universo como absolutamente ciertos porque él lo había decretado; y esta determinación incluía la determinación de todos los resultados de dicha creación; es decir, Dios decretó dichos resultados” (“Teología sistemática”. Pag. 356).[1]

Es en la presciencia de Dios, que Dios nos conoció y nos escogió en Cristo Jesús.

El Dr. A. H. Strong, quien por varios años fue Presidente y Profesor del Seminario Teológico de Rochester, escribe al mismo efecto, al definir la regeneración, la definió así:

“Es el acto divino por el que la disposición dominante de nuestra alma es hecha santa, y por el cual, empleando la verdad como medio, es asegurado el primer ejercicio santo de tai disposición”.

Como es lógico suponer, Finney también se aparte de la ortodoxia bíblica en lo que respecta a la regeneración, la cual él distingue de la conversión.

“La conversión… no incluye ni implica ninguna agencia Divina, y por lo tanto no implica o expresa lo que se pretende por regeneración” (pg. 269, lect. 17).

Según él, el pecador

“es pasivo en la percepción de la verdad presentada por el Espíritu Santo” (pg. 276, lect. 17).

Esta percepción, él añade, no es parte de la regeneración, pero es simultánea con la regeneración, ya que induce a ella.

“De manera que el sujeto de la regeneración debe ser un recipiente pasivo o perceptivo de la verdad presentada por el Espíritu Santo, en el momento, y durante el acto de la regeneración” (Ibid.).

Pero ese es todo el papel que, según él, le corresponde a Dios.

“Ni Dios, ni ningún otro ser, puede regenerar lo, si él no se vuelve. Si él no cambia su elección, es imposible que sea cambiado” (Ibid.).

De manera que para Finney, la regeneración no envuelve cambio en la naturaleza constituyente del pecador, sino que consiste meramente en un cambio de elección, intención, o preferencia obrado por el pecador. Esta depende enteramente de una decisión o elección del pecador.

Es aquí precisamente donde su teología impactó tremendamente el evangelismo actual, introduciendo la doctrina pelagiana de nuevo en muchas iglesias que hoy se llaman evangélicas, aunque siguen a Finney en su perversión del evangelio.

Por la regeneración se obtienen preciosas bendiciones, como:

  • Obtener la nueva vida, la vida (gr. zoé, Jn.1.4) de Dios (Jn.5.24; cp.Ef.2.1)
  • La recepción de una nueva naturaleza, que la Biblia llama “el nuevo hombre” (Ef.4.24; Col.3.10; Gal.5.17; 2CO.5.17)
  • El creyente es bautizado “a Cristo” o “hacia Cristo” (Ro.6,3).
  • Es una operación del Espíritu Santo (1 Co.12.13).
  • El salvo queda unido vital y eternamente a Cristo Jesús.
  • La participación en la naturaleza divina (2 Pe. 1.4; 1 Jn.3.9)
  • La habitación de Cristo en el creyente (Ga.2.20)
  • El ingreso al reino de Dios (Jn.3.3, cf.v.5).

Relación entre creyentes y arminianos

Charles Spurgeon dijo una vez que

“todos los creyentes eran inicialmente arminianistas.”

Y tenía toda la razón. Los incrédulos son por naturaleza pelagianos, es decir, creen que el hombre es bueno, pero que aprende a hacer cosas malas, y que tiene la capacidad de enmendar todos sus pecados/maldades por cuenta propia. Si un hombre que es convertido habiendo tenido esta cosmovisión humanista, cómo creen que interpretará el nuevo mundo de la fe? Creo que esa es la razón por la cual el comentario de Spurgeon es válido.

Bajo este sistema doctrinal [arminianismo] el hombre cree y luego nace de nuevo. Pero es esto lo que dice la Biblia? Para aclarar este tema deseo llevarlos a un artículo de R. C. Sproul, en el cual escribe,

En la perspectiva del Agustinianismo y el Reformismo, la regeneración se ve primero que nada como un trabajo sobrenatural de Dios. La regeneración es el trabajo divino de Dios el Espíritu Santo sobre las mentes y almas de la gente caída, por el cual el Espíritu aviva a aquellos quienes están espiritualmente muertos y los hace espiritualmente vivos. Este trabajo sobrenatural rescata a esa persona de su esclavitud al pecado y su incapacidad moral de inclinarse por sí mismo hacia las cosas de Dios. La regeneración, por ser un trabajo sobrenatural, es un trabajo que obviamente no puede ser logrado por un hombre natural por sí mismo. Si fuera un trabajo natural, no requeriría la intervención de Dios el Espíritu Santo.

En segundo lugar, la regeneración es un trabajo monergista. “Monergista” significa que es el trabajo de una persona que ejerce su poder. En el caso de la regeneración, es solamente Dios quien tiene la capacidad, y es solamente Dios quien ejecuta el trabajo de regeneración del alma humana. El trabajo de regeneración no es una actividad conjunta entre la persona caída y el divino Espíritu; es solamente el trabajo de Dios.

En tercer lugar, el trabajo monergista del Espíritu Santo es un trabajo inmediato. Es inmediato con respecto al tiempo, y es inmediato en relación al principio de operar sin intermediarios. El Espíritu Santo no usa nada más que Su propio poder para rescatar a una persona de la muerte espiritual a la vida espiritual, y cuando ese trabajo se logra, se logra instantáneamente. Nadie es regenerado parcialmente o casi regenerado. Aquí tenemos una situación clásica de “o es/o no es”. Una persona o es nacida de nuevo, o no es nacida de nuevo. No hay un periodo de nueve meses de gestación en relación a este nacimiento. Cuando el Espíritu cambia la disposición del alma humana, lo hace instantáneamente. Una persona puede no estar consciente de este trabajo interno logrado por Dios por algún tiempo después de que en realidad ha ocurrido. Pero aunque nuestra percepción de él puede ser gradual, la acción es instantánea.

En cuarto lugar, el trabajo de regeneración es efectivo. Esto es, cuando el Espíritu Santo regenera un alma humana, el propósito de esa regeneración es traer a esa persona a la fe salvadora en Jesucristo. Ese propósito se efectúa y es logrado como los propósitos de Dios en la intervención. La regeneración es más que darle a una persona la posibilidad de tener fe, le da la certeza de poseer esa fe salvadora.”

Les invito a leer el resto del artículo aquí.

Dice F. Lacueva, comentando la característica radical de la regeneración:

“… es un cambio tota! en el estado del hombre, ya que toda la dinámica moral y espiritual de sus facultades se ve afectada por la nueva vida: una nueva gama de criterios acerca de los verdaderos valores ilumina su mente; un nuevo complejo de aficiones e intereses disponesus sentimientos; un nuevo plantel de motivos guía ¡as deliberaciones e impulsa las decisiones de su voluntad, renovando su energía operativa en el orden espiritual. En pocas palabras, la nueva vida comporta un correcto pensar, sentir, decidir y obrar… Esta radicalidad de la regeneración significa que el cambio se ha hecho desde la raíz del ser humano, desde lo que la Biblia llama el “corazón”, pero no significa que sus facultades hayan quedado inmunizadas contra el error y el pecado. El regenerado puede todavía equivocarse y puede caer, pero el norte de su brújula queda fijado. Aunque el pecado llegue a anidar en él, será como un cuerpo extraño dentro de la nueva naturaleza (I Jn.3.8-9;Ro. 8:4) [2]

En Juan 1.13 leemos que la condición de hijos de Dios no se obtiene por ser engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Esto significa que:

• No se produce por herencia. A diferencia de la naturaleza pecaminosa que se hereda desde Adán de padres a hijos (Ro.5.12), la nueva naturaleza se obtiene solo por gracia y por una unión vital con Cristo (Ef.2.3-8)
• No se produce por voluntad carnal. Es decir, no tiene nada que ver con nada
que el hombre pueda hacer o lograr humanamente. No es producto del esfuerzo humano. No hay mérito, ni obra que pueda obtener la salvación y la consecuente nueva vida.
• Tampoco se produce por voluntad de varón, es decir, por procreación humana o por pertenecer a una determinada raza, o religión, o cualquier otra prerrogativa.

Los hijos de Dios, pues, no tienen origen en alguna causa física o biológica; tienen su origen en Dios, por la obra de Su Espíritu Santo.

Notas

[1] http://www.casadeoracionmadrid.com/Pdf/Presciencia.pdf

[2] F.La Cueva,Doctrinas de la Gracia – Curso de Formación teología evangélica,  Ed. Clie ,Pag.74-75

Articulos relacionados con la regeneracion en la teologia de Finney

bibl.consultada

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes