Un nuevo libro sobre el diseño inteligente: Un hito en la lucha contra el naturalismo científico

Un nuevo libro sobre el diseño inteligente: Un hito en la lucha contra el naturalismo científico
En su último libro, Signature In The Cell, el filosofo Stephen Meyer presenta una perspectiva novedosa acerca de uno de los aspectos más convincentes de la teoría de diseño inteligente —la presencia de información biológica en las secuencias del ADN. Meyer hace una narración lúcida y personal de sus propias experiencias como científico y filósofo que revelan al lector los acontecimientos que le llevaron a la conclusión del diseño inteligente. Su descripción histórica de los momentos claves que formaron lo que hoy conocemos como el estudio de la origen de la vida es extremadamente amena y bien ilustrada. El estilo y el contenido de su argumento mantienen al lector centrado en la línea de razonamiento que va desarrollando progresivamente a lo largo de su libro.
Meyer comunica con gran claridad las tensiones personales que caracterizaron la historia del descubrimiento del ADN. Su extensa cobertura de los puntos decisivos de la biología moderna demuestra un conocimiento profundo del tema. Como pocos otros descubrimientos científicos, el de la estructura del ADN introdujo unos cambios fundamentales en la forma en que pensamos sobre los componentes de la vida. Estos cambios son de tal magnitud que ya no podemos más considerar la vida como un simple producto de materia y energía. Como lo desarrolla Meyer, la información presente en código del ADN se ha revelado como el componente crítico en la herencia genética presente en toda la naturaleza.
Meyer desarrolla un coherente argumento en favor del diseño inteligente aprovechando un extenso cuerpo de datos moleculares y de comentarios expertos. Su consideración de «la paradoja del huevo o de la gallina» en relación con lo que observamos en las interdependencias integradas de sistemas moleculares tales como el de transcripción y traducción, hace resaltar una vez más porqué los presupuestos sobre evolución son inadecuados ante la cuestión de los orígenes de los procesos críticos de la vida. Meyer toma abriga audazmente la idea que el diseño inteligente nos presenta la única explicación causal adecuada para el origen de la información biológica, y dedica mucho del resto de su libro a recopilar una cantidad substancial de datos que respaldan su posición.
Siguiendo los pasos del defensor del movimiento del diseño inteligente William Dembski, Meyer nos ha hecho a todos un gran favor al demostrar cómo el ensamblaje por azar de una proteína de 150 aminoácidos excede a los recursos probabilistas disponibles en nuestro universo. Es decir, que desde el criterio probabilista nos quedamos parados en seco en un callejón sin salida ya antes que hayamos comenzado a determinar la verosimilitud geológica de las diversas teorías sobre el origen de la vida.
El método científico nos obliga a buscar la mejor explicación que podamos para los fenómenos que observamos. Basándose en las opiniones expresadas por el biólogo de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) Peter Mora, Meyer nos demuestra cómo una hipótesis que pretende explicar cómo surgió la vida sin recurrir a un diseñador no cuadra con los datos cada vez más abundantes sobre la complejidad de la célula. En base de su exhaustivo resumen de los problemas asociados con el aparato del químico Stanley Miller de «descarga de chispas», desarrolla un contundente argumento final.
En Signature In The Cell Meyer fortalece el argumento fundamental de Dembski y recurre a una fuente aparentemente interminable de ilustraciones para respaldar sus propios argumentos. Uno puede imaginarse cómo se hubiera sentido Darwin al encontrar que la teoría de diseño inteligente quedaba legitimada por su propio criterio de Vera Causa. Me parece de verdad que él habría aplaudido el actual planteamiento de la discusión.
Agradecemos a Santiago Escuain por su valuosa ayuda en la traducción del texto
Para más informaciones sobre el libro, por favor consultar la pagina oficial de Signature In The Cell

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La Utilización Inadecuada de Ejemplos Protistas para Propagar Mitos Acerca el Diseño Inteligente

La Utilización Inadecuada de Ejemplos Protistas para Propagar Mitos Acerca el Diseño Inteligente
Por Michael J. Behe
El Diario de Microbiología Eucariota publicó recientemente varios documentos de un taller patrocinado por la sociedad internacional de Protistologistas, titulado “Transferencia de Genes Horizontal y la Evolución Filologenetica Desacreditan al Diseño Inteligente.” Así que aquí tenemos una sociedad científica respetada, presumiblemente planificó meses en adelantado para finalmente trazar su caso considerado de por qué falla el diseño inteligente. Como podrás imaginar, estaba deseoso de leer acerca de ello. Por desgracia, en lugar de documentos académicos, los manuscritos leen como comunicantes de prensa del Centro Nacional para la Educación de Ciencia (Darwiniana). Así que el ensayo introductorio (1) por Avelina Espinosa nos dice que el DI tiene ” inicios creacionistas”, reclamaciones que digo que la “evolución” es “imposible”, y coloca en mi boca la frase “creacionismo de diseño” (nunca he pronunciado esa frase excepto al menospreciarlo). Bla, bla, bla. Tanta sabiduría como se obtiene de un político típico.
El primero de los artículos completos (2) con interés en su mayoría con la ascendencia común, algo que siempre he dicho y creo ser correcto, y que en cualquier caso no es un problema de diseño inteligente. Otro artículo, sin embargo, brevemente trata mi caso de El Borde de la Evolución, que algunas adaptaciones probablemente requieren varias mutaciones y, por lo tanto, son muy improbable.* En “La Utilización Inadecuada de Ejemplos Protistas para Propagar Mitos Acerca el Diseño Inteligente” (3) el Profesor Mark Farmer de la Universidad de Georgia y Dra. Andrea Habura del Centro Wadsworth empiezan descuidadamente: “Según Behe (2007), de conformidad con las probabilidades de que las mutaciones que se requiere para impartir la resistencia a la cloroquina en Plasmodium podrían surgir naturalmente son tan imposiblemente largas que se encuentran más allá de lo que considera” El Borde de la Evolución.’” Pero el libro dice claramente que la resistencia de cloroquina en Plasmodium si surgió naturalmente, por procesos darwinianos. Sigo a argumentar que tomó muchos parásitos palúdicos a oportunidad la resistencia y que apunta a un límite para la evolución darwiniana para las mutaciones más complejas, o para las poblaciones con menor número de Plasmodium, pero he dicho claramente lo contrario de lo que Farmer y Habura (3) atribuyen a mí, que surgió la resistencia de cloroquina naturalmente. Eso no da la confianza al lector que los autores se preocupan mucho con los detalles de un argumento.
Farmer y Habura piensan que me equivoco que varias mutaciones eran necesarias en la proteína PfCRT que confieren resistencia de cloroquina sobre el paludismo. Piensan que sólo una será suficiente. Es más, afirman que hay experimentos para mostrarlo. Citan dos documentos. Pero (3,4) ningún papel incluso intenta comprobar si una sola mutación en PfCRT confiere resistencia de cloroquina. Lakshamana et al. (2005) demuestran que si quitan una mutación en particular (K76T) de una proteína mutante que cargaba una docena o más otras mutaciones (en comparación con la proteína de tipo salvaje), la proteína ya no confiere resistencia a la cloroquina. Ese experimento demuestra que K76T es necesario; sin embargo, no muestra que es suficiente por sí mismo, como Farmer y Habura pensaban. Lo mismo ocurre con el segundo documento. En su sección de métodos Jiang et al (2008) escriben que el “Parásito 106/1 K76 [una cepa sensible a la cloroquina no tiene la mutación K76T] tiene seis mutaciones que se encuentran normalmente en el parásito CQR del sudeste asiático… excepto una mutación clave en posición de PfCRT 76″. Por lo tanto ambos documentos muestran que K76T es necesario, pero ninguno muestra que es suficiente. Para hacerlo uno tendría que probar la K76T en el tipo salvaje con fondo sin mutación alguna.
En resumen, varios años después de que El Borde de la Evolución fue publicado, una sociedad científica realizó un taller para demostrar los errores del libro. Aún no podían ni llevar el argumento del libro justamente y el trabajo experimental que citaron contra mi argumento no es pertinente a él. Al parecer el argumento de diseño lleva a algunos científicos tanto a la distracción que pierden sus poderes normalmente robustos de razonamiento.

Nota al pie de página
* La mayor parte del segundo documento aborda hacer un caso para la Macroevolución basándose en una serie de fósiles foraminifera. Si no se desea clasificar la serie como un ejemplo de “Macroevolución”, los dibujos que acompañan no aseguran persuadir a escépticos y en cualquier caso están en el nivel anatómico en lugar del nivel molecular, donde, siempre he defendido, uno debe examinar para determinar si un acontecimiento evolutivo es factible por procesos darwinianos.
Referencias
1) Espinosa, a. de 2010. Introducción: Biología protistana, la transferencia de genes horizontal y ascendencia común destapan la lógica defectuosa en el diseño inteligente. J. Eukaryot. Environ. 57: 1-2.
2) Paz, y. M. y Espinosa, a. de 2010. Integración de transferencia genética horizontal y la ascendencia común para describir la evolución en contraste con “diseño común”. J. Eukaryot. Environ.57: 11-18.
3) Farmer, M. r. y Habura, a. de 2010. Utilizando ejemplos protistas para disipar los mitos del diseño inteligente. J. Eukaryot. Environ. 57: 3-10.
4) Lakshmanan, V., Bray, p. g., Verdier-Pinard, D., Johnson, D. j., Horrocks, p., Muhle, r. r., Alakpa, e. g., Hughes, r. H., Ward, S. a., Krogstad, D. j., Sidhu, a. B. y Fidock, D. r. 2005. Un papel decisivo para la K76T de PfCRT en resistencia de cloroquina verapamil reversible de Plasmodium falciparum. EMBO J. 24: 2294-2305.
5) Jiang, H., Patel, j.j., Yi, M., mu, j. j., Ding, Stephens, r., Cooper, r. a., Ferdig, M. T. y Su, z. x. 2008. Cambios compensatorios en todo el genoma acompañados por mutaciones seleccionadas a través drogas en el gen de crt de Plasmodium falciparum. PLoS . Un. 3: e2484.

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“The Altenberg16. an exposé of the evolutionary industry” Un libro que recoge la nueva estrategia del materialismo naturalista.

“The Altenberg16. an exposé of the evolutionary industry” Un libro que recoge la nueva estrategia del materialismo naturalista.
Por Felipe Aizpun

En Julio de 2008 tuvo lugar un encuentro de 16 científicos de varios países en el Konrad Lorenz Institute de Altenberg (Austria) con objeto de debatir el estado de opinión actual en torno a la teoría de la evolución. Aunque el encuentro se celebró a puerta cerrada la periodista Suzan Mazur se encargó de airear el evento en la prensa generalista y posteriormente ha recogido en un libro las impresiones de varios de los participantes así como de un buen número de importantes especialistas mundiales en la materia en torno a las propuestas de la conferencia. El libro presenta un formato periodístico y está elaborado como un mosaico de entrevistas que se suceden sin un hilo programático definido. Como consecuencia, y siendo los entrevistados especialistas en campos dispares (filósofos, mineralogistas, astrobiólogos y, por supuesto, especialistas en biología molecular) el tratamiento de los aspectos relevantes del debate resulta superficial y descontextualizado por lo que aporta poca claridad en general. Sin embargo, tres conclusiones se pueden extraer de manera definitiva.

La primera es que la disidencia está cundiendo en las filas del neo-darwinismo. El grupo de Altenberg se postula como proponente de un giro radical en la comprensión del hecho evolutivo. Bajo el nombre de Extended Evolutionary Synthesis su propuesta rechaza el papel central del gene y la selección natural (supervivencia del más apto) en un hipotético proceso evolutivo. Reconoce que las anomalías al paradigma oficial son de tal magnitud que el modelo resulta incapaz de explicar la realidad a la luz de los avances científicos más recientes. Mazur nos presenta este “descubrimiento” y la conferencia de Altenberg como si de un acontecimiento histórico y revolucionario se tratara, como el gong que señala el advenimiento de una nueva era en el quehacer de la ciencia y del conocimiento humano. Que los evolucionistas ideológicos descubran la inconsistencia del paradigma darwinista es, sin duda, una buena noticia; sobre todo para ellos. Pero presentarlo como un acontecimiento científico de primera magnitud es una falta de respeto hacia la multitud de científicos y pensadores de muchos países y culturas que durante el último siglo y medio han manifestado su escepticismo hacia el discurso darwinista a costa de ser vituperados y preteridos entre la comunidad científica.

La segunda es que no existe un modelo científico alternativo bien definido capaz de explicar el hecho evolutivo. Sabemos que la inconsistencia del darwinismo tiene que ver con la complejidad organizacional del genoma, con el reconocimiento en los genomas de las especies más modernas de secuencias moleculares rastreables en bacterias y virus, con la huella de procesos de repeticiones de secuencias génicas, translocaciones, reorganizaciones genómicas relacionadas con los trasposones y, en definitiva, con un papel predominante en la conformación de los genomas novedosos de episodios de simbiosis y transferencia genética horizontal (TGH) en vez de la obsoleta propuesta darwinista de conformación por acumulación de mutaciones fortuitas en un proceso gradualista. Pero de la lectura de este libro resulta evidente que todos estos datos verificables empíricamente no han sido hasta la fecha suficientes para establecer de manera generalmente aceptada entre los científicos, un modelo evolutivo basado en un mecanismo alternativo al darwinismo. La falta de coincidencia entre las opiniones y propuestas de unos y otros resulta llamativa.

El problema principal al que se enfrenta la profesión es, como bien describe Stuart Newman, el problema de la falta de una “teoría de la forma”, es decir, una teoría en torno a la aparición de los cuadros morfológicos novedosos en las distintas especies que pueblan nuestro planeta. Por supuesto, y aunque Newman no lo menciona, el problema de la forma (de profundas connotaciones aristotélicas) no es sino el problema de la aplastante apariencia de diseño en la Naturaleza. Newman nos es presentado en el libro como el nuevo Darwin (sic); su aportación revolucionaria capaz de auspiciar una nueva era en el conocimiento humano es la teoría de la conformación espontánea por auto-organización de las “formas” novedosas en ausencia de un programa genético previo que las alumbre. El problema es que la auto-organización no es en sí misma un mecanismo alternativo verificable empíricamente sino un intento de justificación causal de un hipotético proceso evolutivo. La simbiosis y la TGH sí pueden ser mecanismos alternativos de conformación de novedades en el genoma de las distintas especies; la posibilidad de que episodios de “infección” de secuencias bacteriales o víricas puedan provenir de reacciones frente a determinadas presiones ambientales es una reflexión científica interesante, pero la calificación de tales eventos como de procesos de auto-organización de la materia sería una interpretación de dichos eventos que supondría ofrecer una alternativa filosófica a la inferencia de diseño que de forma abrumadora nos presenta la Naturaleza. Se impone así, de manera arbitraria, el rechazo no justificado a una causación inteligente en la emergencia de formas biológicas novedosas dotadas de una deslumbrante complejidad organizacional.
No hay que olvidar que los ultradarwinistas más conspicuos (Dawkins, Ayala etc) nos presentan el darwinismo como una idea genial capaz de hacer superflua la inferencia de diseño que de forma aplastante surge de la contemplación de la Naturaleza. Si eso es así, el reconocimiento de la inconsistencia de la alternativa darwinista debería implicar que la intuición de un diseño inteligente saldría reforzada como explicación causal de la complejidad de la vida. Pero eso es algo que los evolucionistas ideológicos no están dispuestos a conceder. Es preciso un discurso alternativo que sustente el paradigma naturalista y materialista; el mantra de la auto-organización viene a tomar el relevo. Y, no lo duden, viene para quedarse.

La tercera conclusión es precisamente este cambio de escenario del debate evolucionista en los años venideros. Las posiciones darwinistas se van descomponiendo. Si hay que creer a Margulis en el libro, el propio Francisco Ayala, archi-darwinista recalcitrante donde los haya, le habría reconocido personalmente que el paradigma de la Síntesis Moderna está herido de muerte. El modelo de la auto-organización de sistemas complejos no es nuevo, pero la reivindicación de un papel central en el debate para el mismo va cogiendo fuerza como alternativa dialéctica al discurso tradicional. El que el mecanismo darwinista resulte incapaz de justificar la hipótesis evolutiva no parece ser obstáculo para atrincherarse en la defensa de las conclusiones metafísicas del modelo desprestigiado. Y todo ello aunque carezcamos de un mecanismo científico alternativo. Todo un prodigio de inconsistencia.
La auto-organización como explicación causal ha sido ya suficientemente desautorizada por trabajos como los de David L. Abel (The capabilities of chaos and complexity, 2009) o más recientemente por Stephen Meyer en su impresionante “Signature in the cell”. La emergencia de formas novedosas sin un programa genético previo que preconiza Newman para justificar la aparición en el registro fósil de, al menos, 35 phyla de organismos pluricelulares en el Cámbrico, no es sólo una incongruencia científica (el fenotipo precedería al genotipo), sino que es también un absurdo racional. “Organizar” es un verbo transitivo. Todo proceso de organización es un proceso intencional y precisa de un Agente que lo dirija. Se nos dice que la aparición espontánea de las formas biológicas novedosas se justifica en términos causales por un proceso de auto-organización; pero a renglón seguido se nos describe la auto-organización como la capacidad de “la materia” para organizarse en formas novedosas. Un argumento, por tanto, perfectamente circular y tautológico, un mero acto de fe que desafía uno de los pilares del discurso racional: el principio de causalidad.
En definitiva, un libro decepcionante cuyo principal interés es dejar constancia de cuál es el escenario del debate para los próximos años: un discurso de connotaciones más filosóficas que científicas que pugnará por ofrecer interpretaciones materialistas de los avances científicos que nos aporte la biología, asumiendo el prejuicio naturalista de que cualquier apariencia de diseño que emane de realidades inmateriales como la información, la organización, o la complejidad especificada, no puede ser sino el espejismo de una inexistente inteligencia ordenadora. En su lugar, conceptos vacíos de contenido real como emergencia o auto-organización, se nos ofrecen impúdicamente como explicaciones suficientes para dar cuenta (en palabras de Stuart Kauffman, otro de los entrevistados) de la “incesante creatividad del Universo”.

http://www.oiacdi.org/blog/?p=34

¿Diseño inteligente?

¿Diseño inteligente?
Perfecto para todos lo que argumentan que nuestro cuerpo es tan perfecto que tuvo que ser diseñado por un ser “inteligente”.(Es un comic esceptico)

Pueden verlo completo aqui.

Darwinismo y Diseño Inteligente , El Flagelo Bacteriano, Ateísmo y Cristianismo

Descubiertas dos nuevas especies de avispa capaces de esclavizar arañas para sus larvas

Descubiertas dos nuevas especies de avispa capaces de esclavizar arañas para sus larvas

el 22/02/2010

Que el mundo de los insectos es realmente apasionante creo que todos lo tenemos claro a estas alturas, varios ejemplos he traído por aquí que sustentan dicha afirmación como por ejemplo aquél vídeo donde aparecen 30 avispones asiáticos aniquilando a 30.000 abejas europeas. Pues bien, hoy voy hablar nuevamente de insectos, concretamente de dos nuevas especies de avispa descubiertas en Brasil que son unas auténticas usurpadoras de cuerpos, y también de arácnidos.

Las protagonistas en cuestión se llaman Hymenoepimecis japi y Hymenoepimecis sooretama y se caracterizan por tener la capacidad de esclavizar a determinadas especies de arañas utilizando químicos en beneficio de sus larvas. Los acontecimientos, un poco espeluznantes, se producen según un estudio desarrollado por la Universidad Federal de Sao Carlos y el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de Hymenoptera Parasitóides tal que así.

Lo primero que hace la avispa es localizar al espécimen de araña idóneo: ni muy grande, ni muy pequeño y hembra a ser posible. Una vez localizado le clava su aguijón en la boca para inyectarle una toxina que dejará a la araña inconsciente durante unos segundos, momento que la avispa aprovecha para introducirle directamente en el abdomen sus huevos. Durante los siguientes días los huevos se convierten en larvas las cuales se alimentan de la propia araña y no solamente eso sino que también segregan una sustancia química que hace la araña cambie su comportamiento, esta comenzará a construir una tela/red especialmente diseñada para contener en su interior las larvas de avispa donde las mismas terminarán su metamorfosis. Finalmente, como era de esperar, la araña muere.

Se conocen otros casos de avispas ladronas de cuerpos pero todavía existen muchas incógnitas que estos dos nuevos descubrimientos no han desvelado. Especialmente intrigados están los investigadores por saber qué es exactamente la sustancia química que las larvas segregan en el interior de las arañas, de la cual solamente se tiene claro que es extremadamente potente como hemos visto. Cada vez me apasionan más los bichos, he dicho.

Vía: TreeHugger

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La jirafa tiene un corazón sobrealimentado

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