La hipótesis Némesis. Parte I

La hipótesis de Némesis se publicó originalmente en la revista “Nature” por Davis, Hut y Muller. Némesis es el diosa griega de la venganza divina. “Aquella a quien nadie puede escapar”.

Representación artística de un dinosaurio con el cielo lleno de cometas desplazándose, al fondo sucede una explosión

La hipótesis Némesis ofrece una explicación para la aparente periodicidad de las extinciones masivas ocurridas en la historia de la Tierra. El registro fósil muestra que las extinciones en masa sucedieron en promedio en un ciclo de 26 a 34 millones de años. Según esta teoríaexistiría una estrella compañera del Sol llamada Némesis, que perturbaría a la nube de Oort mientras describe su órbita alrededor del Sol. La nube de Oort es un cinturón de cometas que órbita alrededor del Sol; y que se extendería hasta decenas de miles de unidades astronómicas (una unidad astronómica es la distancia que separa el Sol de la Tierra). El campo gravitatorio de Némesis provocaría que algunos cometas se desviasen de sus órbitas estables alrededor del Sol. Estos cometas se dirigirían entonces hacia el sistema solar interior y la Tierra; provocando varios niveles de extinciones globales y efectos devastadores como lluvia ácida, glaciaciones y destrucción de la capa de ozono. Estas lluvias de cometas se producirían por espacio de entre 100.000 a 2 millones de años y tendrían lugar aproximadamente 10 impactos a intervalos de 50.000 años entre sí.

La Teoría de Némesis surge después del descubrimiento de un cráter de 10 km de diámetro que se cree que le causó la extinción de los dinosaurios hace ahora 65 millones de años. En este período se produjo una extinción masiva de 95% de las especies.

Antes de considerar la teoría de Némesis, debemos aceptar la idea de que las estimaciones masivas han ocurrido periódicamente.Examinando el registro de fósiles marinos, Dave Raup y Jack Sepkoski han reunido datos que muestran la estimación estadística de una extinción en la imagen superior. Las flechas se dibujan cada 26 millones de años y como puede verse, existe una correlación para la mayor parte de los picos de extinción. El símbolo de los dinosaurios se refieren al final de la “edad de los reptiles”. Este gráfico muestra una periodicidad en las extinciones esencial para la teoría de Némesis. Esta regularidad en las extinciones parece también existir a partir de los datos recogidos de los géneros posibles de Raup and Sepkoski.

Video en español sobre la hipótesis de Némesis

La evidencia para la teoría Némesis puede encontrarse también en el descubrimiento de altas concentraciones de iridio que elemento que es relativamente abundante en objetos celestes como los cometas. Estas trazas de iridio pueden encontrarse en las muestras de caliza en más de 25 lugares en todo el mundo. Proporcionan una historia geológica del final del Cretáceo y el comienzo del período terciario, que marca la extinción de los dinosaurios. Entre la roca caliza de estos dos períodos en el límite conocido como K/T, se encuentra una capa de arcilla roja. Al analizar esta capa se descubrió que era 600 veces más rica en y digo que las capas calizas que la rodean.Se ha demostrado que el iridio encontrado en 25 lugares diferentes procede de la misma fuente. La concentración de los elementos de se encuentran normalmente junto con el iridio como el oro y el platino, puede determinarse mediante una comparación con la proporción de los elementos de los cuales el iridio es producto una única fuente como un cometa.

Continuará…
Publicado en Odisea cósmica

Hallan “eslabón perdido” de dinosaurios

Hallan “eslabón perdido” de dinosaurios

BBC Ciencia

El Aardonyx era bípedo, pero pudo haber caminado ocasionalmente en cuatro patas.

Científicos en Sudáfrica descubrieron un esqueleto fosilizado que parece ser el eslabón perdido entre los primeros dinosaurios y los enormes saurópodos.

El hallazgo, afirman los científicos en la revista Proceedings B de la Sociedad Real, podría cerrar la brecha evolutiva que existe entre los ancestros bípedos comunes de los dinosaurios y los gigantes cuadrúpedos, como los diplodócilos.

El esqueleto, extraordinariamente conservado, muestra que la creatura era bídpeda pero ocasionalmente caminaba en cuatro patas, afirman los expertos.

“Lo que encontramos fue una especie totalmente nueva de dinosaurio”, dijo a la BBC el doctor Adam Yates, quien dirigió la investigación en el Instituto Bernard Price de la Universidad de Witwatersrand.

“Pertenece a un grupo de dinosaurios llamado sauropodomorpha, que incluye a los conocidos gigantes saurópodos como el braquiosaurio y el diplodócilo, los enormes cuadrúpedos herbívoros de cabeza pequeña, cuello largo, extremidades elefantinas”.

“El grupo también incluye a parientes lejanos que eran bípedos y carecían de la extrema especialización de los saurópodos”.

“Estos dos grupos están muy separados en la evolución, así que nos preguntábamos cómo habían llegado a ser tan especializados estos dinosaurios gigantes”.

La respuesta parece estar en el fósil recién descubierto en el distrito de Senakal, en Sudáfrica, que los científicos han bautizado Aardonyx celestae.

La especie intermedia

“En las últimas dos décadas hemos encontrado información abundante sobre cómo evolucionaron estos dos grupos de dinosaurios, pero creo que el hallazgo del Aardonyx es muy especial porque se coloca precisamente en el medio de ambos” Dr. Adam Yates

Tal como explica el doctor Yates, se trata de un especímen grande, de patas pequeñas, pecho grueso, cuello largo y cabeza pequeña, y parece ser el intermediario entre los presaurópodos bípedos y los verdaderos saurópodos gigantes.

Y lo que indica la importancia de este ejemplar, afirma el investigador, son características como sus patas, su quijada y su tamaño.

“Es un ejemplar que estaba en camino a convertirse en un saurópodo, tan cercano evolutivamente a los verdaderos saurópodos como a sus parientes primitivos presaurópodos”, explica Yates.

“Tenía muchas de las características que vemos en los saurópodos, patas pequeñas y anchas y estómago amplio que demuestra que era herbívoro. Y la anatomía de la quijada demuestra que podía abrir la boca de par en par, para ingerir más alimento”.

Las patas delanteras eran similares a las del saurópodo, los huesos de los dedos eran robustos y sólidos, lo que explica -dice el doctor Yates- que cargaba su peso en la parte interna de la pata.

Y era bípedo, pero quizás caminaba en cuatro patas para explorar.

Cuna de los saurópodos

El Aardonyx tenía una boca amplia para poder ingerir más alimento.

Los investigadores creen que el Aardonyx vivió en el período jurásico temprano, hace unos 200 millones de años.

“Aunque estructuralmente es una especie intermedia, vivió hace demasiado tiempo para ser un verdadero antepasado porque entonces ya existían los verdaderos saurópodos”, dice Yates.

“Así que en esa época era un ‘fósil viviente’, la transición tuvo que haber ocurrido mucho antes”, agrega.

El científico subraya que el lugar donde el ejemplar fue encontrado ha ofrecido mucha información valiosa sobre la evolución de los dinosaurios.

“Si usted quiere saber cómo los dinosaurios se convirtieron en los gigantes que conocemos, tiene que venir a Sudáfrica”, expresa.

“En las últimas dos décadas hemos encontrado información abundante sobre cómo evolucionaron estos dos grupos de dinosaurios, pero creo que el hallazgo del Aardonyx es muy especial porque se coloca precisamente en el medio de ambos y, además, es un fósil extraordinariamente completo”, afirma el científico.

  • copiado de aca

Descubren cómo y qué comían algunos dinosaurios por el análisis de sus dientes

Descubren cómo y qué comían algunos dinosaurios por el análisis de sus dientes

Junio 30, 2009


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Recreación artística de dos dinosaurios de pico de pato / Wikipedia

ABC Digital

De algo tan pequeño como un diente, los científicos han podido descubrir qué comía y cómo algo tan grande como un dinosaurio. Investigadores de la Universidad de Leicester en Reino Unido han revelado la forma tan peculiar en la que devoraban hace millones de años los pico de pato o hadrosaurios -un método que no se parece al de ninguna criatura viva actual-, y en qué consistía su dieta principal: les entusiasmaba la cola de caballo… Por cierto, un excelente diurético.

«Durante millones de años, hasta su extinción al final del Cretácico, los hadrosaurios fueron los herbívoros dominantes del Planeta. Sabíamos que eran capaces de romper su comida de alguna manera, pero sin la mandíbula compleja de los mamíferos no podían masticar de la misma forma y era difícil adivinar cómo se las arreglaban para comer», expone el paleontólogo Mark Purnell, del Departamento de Geología de Leicester. «Tampoco estaba claro qué comían, si eran pacedores como las vacas o las ovejas, o arrancaban las hojas o ramas de los árboles como los ciervos o las jirafas». De esta forma, es difícil hacerse una idea de cómo eran los ecosistemas del Cretácico tardío o aclarar cómo se produjo la gran extinción hace 65 millones de años.
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Movimientos complejos

El nuevo estudio pretende arrojar luz sobre este punto a partir del análisis de una dentadura. Por fortuna, las muescas y rasguños de estos viejos dientes de decenas de millones de años se conservaban en buen estado desde la muerte del animal. Según los científicos, estas marcas revelan los movimientos de un pico de pato cuando come. Al parecer, el dinosaurio comía, como suele decirse, «a dos carrillos». Realizaba movimientos complejos, en los que la mandíbula se movía arriba y abajo, hacia los lados y de delante hacia atrás. Para Paul Barrett, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres, «esto prueba que el hadrosaurio masticaba, pero de una forma completamente diferente a nada que esté vivo en la actualidad». En lugar de una mandíbula inferior flexible, tenía una especie de «bisagra» que articulaba la parte superior de la mandíbula con el resto del esqueleto. Cuando mordía, la mandíbula superior era forzada hacia el exterior. En ese proceso, las dos filas de dientes resbalaban una contra otra y se trituraban los alimentos.

Los científicos también descubrieron el principal componente de la dieta de estos dinosaurios, la cola de caballo, una planta muy común en aquella época y que hoy día se comercializa como diurético. Los investigadores llegaron a esa conclusión tras encontrar pequeñas partículas de granitos de arena en los dientes, por lo que concluyeron que el dinosaurio comía de la vegetación que crecía en el suelo. Además, hallaron gránulos microscópicos de silicio, un mineral que se encuentra en estos vegetales.

Para los participantes en este estudio, que se publica esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, lo más soprendente fue obtener «tanta información» de un área dental tan pequeña «como un par de cabellos humanos».
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Visto en oldearth.wordpress.com

Un grupo de dinosaurios habría sobrevivido a la extinción masiva

CIENCIA

Un grupo de dinosaurios habría sobrevivido a la extinción masiva

Especial para EL DIA de National Geographic

Un grupo aislado de dinosaurios sobrevivió de alguna manera al hecho catastrófico que aniquiló a la mayoría de sus congéneres hace 65,5 millones de años, según un nuevo estudio.

Los dinosaurios de este “viejo mundo,” en una región remota del oeste estadounidense, pudieron haber sobrevivido a sus semejantes durante medio millón de años, según James Fassett, científico emérito del Geological Survey en Santa Fe, Nuevo México.

Fassett, que sostuvo durante años que algunos dinosaurios sobrevivieron a la extinción en masa, basó su último trabajo en fósiles de la cuenca de San Juan, ubicada en lo que es hoy Colorado y Nuevo México. Allí, se encontraron huesos de hadrosauros, tiranosauros, anquiosauros, y varias otras especies en una formación de piedra caliza de la época del Paleoceno, período posterior al episodio de extinción cretáceo-terciaria, que se supone exterminó a los dinosaurios.

Como sucedió con su última investigación, este descubrimiento probablemente siga generando controversias entre los paleontólogos.

“Cada tanto alguien dice haber encontrado dinosaurios que `sobrevivieron` al Paleoceno”, dice Hans-Dieter Sues, director asociado de investigación y colecciones del Museo Nacional de Historia Natural de la Smithsonian Institution.

Pero hasta la fecha, esos fósiles resultaron ser los restos más antiguos.

PRUEBAS INEQUIVOCAS

Luego de descubrimientos previos de “sobrevivientes”, se determinó que los dinosaurios en cuestión, inicialmente enterrados en arena o barro, quedaron expuestos nuevamente a raíz de fuerzas naturales como la erosión de los ríos. Los huesos fueron entonces depositados en capas de rocas más jóvenes, y por eso parece que pertenecen a una era anterior.

Pero los paleontólogos encontraron una concentración de 34 huesos de un ejemplar de hadrosaurio en la piedra caliza de la cuenta de San Juan.

“Esa es una prueba inequívoca, creo”, dijo Fassett. Los huesos arrastrados por el río estarían diseminados y también mostrarían señales de erosión, a diferencia de los fósiles actuales que están en excelente estado de conservación.

“Creí que si podíamos determinar las composiciones de los huesos, podríamos descubrir que los huesos cretáceos más antiguos tenían una huella química diferente de los huesos más jóvenes (del Paleoceno), y de hecho eso resultó ser así”, expresó.

Se desconoce por qué algunas especies, entre ellas los cocodrilos y las aves, sobrevivieron al episodio del cretáceo-terciario mientras que otras no lo lograron. La respuesta puede estar relacionada con lo que causó exactamente la extinción en masa.

Según la teoría popular, un asteroide chocó contra la península de Yucatán, aunque los expertos han sugerido que se trató de vulcanismo masivo, enfermedades, cambios climáticos o alguna combinación de factores.

Fassett, que apoya la teoría del choque de un asteroide, dijo que no podía explicar por qué los dinosaurios pudieron haber sobrevivido más en algunas zonas que en otras.

“Suponemos que los sobrevivientes vivían en las zonas más septentrionales de América del Norte, a la mayor distancia del sitio del impacto, y luego migraron hacia el sur”, dijo. “Pero eso no explica por qué (los dinosaurios que vivieron más adelante) no fueron encontrados en otras partes. No tenemos respuesta para eso”.

A pesar de esta cautela, Sues, del Smithsonian, dijo que la idea de los dinosaurios del Paleoceno no puede ser descartada por ahora.

“No existe un motivo a priori para que los dinosaurios no puedan haber sobrevivido en algunos sitios”, señaló. “De hecho, de no ser en el oeste de EE.UU. y en Europa, no tenemos pruebas concretas de que los dinosaurios hayan desaparecido”.

Concluyen los análisis sobre dos nuevos dinosaurios

Concluyen los análisis sobre dos nuevos dinosaurios

(NC&T) Uno de los nuevos animales es un pariente temprano del T. rex y se le denomina Xiongguanlong baimoensis. Pudo tener cerca de 1,5 metros de altura hasta la cadera estando de pie, y haber pesado alrededor de 250 kilogramos. Tuvo un cráneo de alrededor de 45 centímetros de largo y estuvo armado con unos 70 dientes. Aunque impresionante para los estándares de hoy, el Xiongguanlong era todavía un depredador de peso mosca comparado con sus parientes de peso pesado tales como el T. rex. El espécimen de T. rex más grande del mundo conocido hasta ahora tuvo aproximadamente 4 metros de altura hasta las caderas y un peso estimado entre las seis y las siete toneladas.

El Xiongguanlong representa un eslabón perdido en el registro fósil de los tiranosaurios. Ciertas especies de gran tamaño, que vivieron cerca del final de la era de los dinosaurios, como por ejemplo el T. rex, son conocidas por la ciencia desde hace mucho tiempo, y en la última década se han hecho los hallazgos de algunos de los primeros tiranosaurios de China e Inglaterra. Sin embargo, hasta hace poco ha habido un enorme vacío entre estos períodos de la historia evolutiva del tiranosaurio.

El equipo de investigación también descubrió, durante los periodos de trabajo de campo del 2006 y del 2007, tres especímenes de un segundo terópodo extraordinario proveniente de la cuenca de Yujingzi. El Beishanlong grandis es una especie de dinosaurio antes desconocida y con similitudes con el avestruz. Los dinosaurios de esta clase son un linaje de terópodos que desarrollaron un pico sin dientes y fueron probablemente omnívoros o herbívoros, poseyendo un cierto parecido en diversos rasgos con los avestruces actuales.

Con una masa corporal estimada en alrededor de 600 kilogramos, el Beishanlong es uno de los dinosaurios más grandes de su tipo descritos hasta ahora.

Nuevos dinosaurios

El yacimiento, en 2007. (Foto: P. Makovicky)

FUENTE: http://www.solociencia.com/arqueologia/09052802.htm

¿El “eslabón perdido” de los dinosaurios?

Presentaron los restos fósiles en Mendoza

¿El “eslabón perdido” de los dinosaurios?

Es el Aerosteon riocoloradensis; era carnívoro y tenía un sistema respiratorio similar al de las aves
Martes 30 de setiembre de 2008 | Publicado en LANACION.COM

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Es el  Aerosteon riocoloradensis;  era carnivoro y tenia un sistema respiratorio similar al de las avesDe izquierda a derecha, Sereno, Martínez y Alcober Foto: Reuters

MENDOZA.- Los restos de un dinosaurio carnívoro de 10 metros de largo, hallados a lo largo de las márgenes del río Colorado, en Malargüe, podría ser el “eslabón perdido” entre los pájaros y los grandes saurios carnívoros.

La valiosa información que muestra el proceso evolutivo que desembocó en el inusual sistema respiratorio de los pájaros se obtuvo del cráneo de un dinosaurio de 85 millones de años de antigüedad y el peso de un elefante, luego de más de una década de estudios paleontológicos en los Estados Unidos.

Científicos de las universidades de Chicago y de San Juan definieron ayer alAerosteon riocoloradensis ( que significa “Huesos del aire del río Colorado” ),que de este espécimen se trata, como el “eslabón perdido” en la cadena evolutiva entre esas dos especies.

Los restos fueron encontrados hace 12 años en el paraje Cañadón Amarillo, a unos 500 kilómetros al sur de Mendoza, donde se preserva un área muy rica en fósiles de la fauna prehistórica.

El Aerosteon vivió en el Cretácico Superior, con la particularidad de que su estructura ósea tenía cavidades que albergaban sacos aéreos similares a los de las aves que habitan nuestro planeta, lo que agrega evidencias a la hipótesis que afirma que las aves descienden de los dinosaurios.

Los pájaros tienen un sistema respiratorio único entre los animales terrestres. En lugar de pulmones que se expanden, poseen un sistema de sacos de aire que ayudan a impulsar el aire hacia los pulmones. Esta original característica es la razón por la que pueden volar más alto y más rápido que los murciélagos, que como el resto de los mamíferos expanden sus pulmones en un proceso menos eficiente.

Esa estructura singular podría haber aportado otros atributos al animal, como aliviar el peso del esqueleto, estabilizar la temperatura corporal.

La ruta del saurio “En los saurópodos, la neumaticidad fue clave para la evolución del cuerpo de tamaño grande y el cuello largo; en las aves, es la clave de la evolución de un esqueleto liviano y el vuelo”, dijo Jeffrey Wilson, de la Universidad de Michigan.

Paul Sereno, explorador residente de National Geographic Society, dijo que a él le intriga especialmente la pérdida de calor, dado que es probable que elAerosteon fuese un predador de alta energía con plumas, pero sin las glándulas de transpiración que poseen los pájaros.

Al cabo de las investigaciones, la estructura ósea fue recibida en el depósito de la aduana del Aeropuerto de Ezeiza y tras los trámites aduaneros de rigor serán depositados en el museo de Ciencias Naturales Cornelio Moyano de la ciudad de Mendoza para su exhibición.

La réplica del fósil fue presentada ayer por Sereno, también investigador de la Universidad de Chicago, durante un acto realizado en el teatro Independencia de esta ciudad.

Según expuso el científico, los huesos encontrados demuestran, “como ningún otro caso hasta ahora, la estrecha relación evolutiva que existe entre terópodos [dinosaurios carnívoros] y aves”.

El equipo de investigadores fue encabezado por Sereno e integrado por los científicos del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, Ricardo Martínez y Oscar Alcober. El proyecto contó con el respaldo de National Geographic Society y la David and Lucile Packard Foundation.

En 1993, cuando aún era estudiante de paleontología, Alcober se interesó por los restos hallados en Malargüe y junto con Martínez profundizó la búsqueda. Tres años más tarde, lograron apoyo económico para desarrollar los estudios con la colaboración de Sereno y la National Geographic Society.

Los derechos de la provincia sobre la titularidad de esa muestra están consagrados en la Ley Nacional 25743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico. Las autoridades reconocieron que a partir de este descubrimiento se evaluará la posibilidad de instituir la Ruta del Dinosaurio en Malargüe como un nuevo atractivo científico, cultural y turístico en el sur mendocino.

Sergio Dimaría

Nuevas evidencias muestran que el meteorito del Yucatán no acabó con los dinosaurios

Nuevas evidencias muestran que el meteorito del Yucatán no acabó con los dinosaurios 

Abril 28, 2009

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El cráter de Chicxulub, en el Yucatán. – NASA

Público Digital

La hipótesis que vincula la extinción de los dinosaurios, ocurrida hace 65 millones de años en el límite entre los periodos Cretácico y Terciario, con el impacto de un enorme meteorito en las inmediaciones de la península del Yucatán (México), pierde cada vez más fuerza.

Un estudio realizado por investigadores de las Universidades de Princeton (EEUU) y Lausana (Suiza) concluye que el impacto del meteorito, que excavó un cráter de 180 kilómetros de diámetro en la citada área geográfica, ocurrió en realidad 300.000 años antes del periodo en el que se data la extinción de los dinosaurios. “Ambos fenómenos pueden no estar relacionados después de todo”, indica Richard Lane, director de programas de la Fundación Nacional de Ciencia de EEUU. En concreto, según Gerta Keller, de la Universidad de Princeton, tras el impacto del meteorito que creó el cráter de Chicxulub fueron depositados entre cuatro y nueve metros de sedimentos, a razón de dos a tres centímetros cada mil años. “La extinción masiva de dinosaurios puede verse en los sedimentos por encima de este intervalo”, señala.

Al mismo tiempo, los investigadores, que han publicado su estudio en la revista Journal of the Geological Society, indican que las evidencias encontradas en los sedimentos revelan que el meteorito tuvo un impacto menor del que se pensaba sobre el resto de las especies.

Fuente: Visto en oldearth.wordpress.com

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