Líderes de Ejército de Salvación instan en Convención Mundial a luchar contra la trata de personas

Líderes de Ejército de Salvación instan en Convención Mundial a luchar contra la trata de personas

Clifton, resaltó ante los delegados que asistieron a la Convención de Mundial de Jóvenes del Ejército de Salvación, que el mal de la trata de personas es extremadamente complejo de combatir, porque se mezcla con una gran variedad de industrias, incluyendo la pornografía y los clubs de sexo.

Suecia | Martes 27 de Julio, 2010 |

Por Nínro Ruíz Peña | (NoticiaCristiana.com).


Helen Clifton, presidenta de la división de mujeres de los Ministerios del Ejército de Salvación instó a los más de 1 000 jóvenes líderes a unirse a la lucha contra la trata de personas, y recordándoles participar en el próximo día de oración por las víctimas del comercio sexual de mujeres.
Clifton, resaltó ante los delegados que asistieron a la Convención de Mundial de Jóvenes del Ejército de Salvación, que el mal de la trata de personas es extremadamente complejo de combatir porque se mezcla con una gran variedad de industrias, incluyendo la pornografía y los clubs de sexo.

“Ser más sabios y mejor formados, sin perder la pasión por los que han perdido su inocencia y sucumbido ante una vida triste y solitaria”, destacó Clifton añadiendo que esto “implica la prevención, el enjuiciamiento, la protección y la oración”.
Clifton, recordó a los delegados la llamada que hizo el general Shaw Clifton -líder internacional del Ejército de Salvación-, a orar este 26 de septiembre por las víctimas que sufren la esclavitud del comercio sexual puesto que esta organización hasta involucrada en esta lucha desde hace 145 años. Esta vez la Convención Mundial de la Juventud, se realizó en Estocolmo, Suecia.
F: Christian Post

Inglaterra: Movimiento cristiano combate el tráfico humano

Inglaterra: Movimiento cristiano combate el tráfico humano

By Peter Wooding | cbn.com
Manchester, Inglaterra
Tuesday, July 27, 2010

MANCHESTER. En el Reino Unido los creyentes se están oponiendo con firmeza a la esclavitud sexual de menores, entre ellos, un joven líder de un ministerio cristiano, ha desafiado a la Iglesia para que haga algo por ayudar a las víctimas.

“Esperanza de Justicia” es un un movimiento cristiano en Inglaterra, que combate el tráfico humano rescatando niñas de una de las peores formas de esclavitud moderna.

La organización denunció que niñas de hasta tres años han sido traficadas a Inglaterra desde países como China y Nigeria para actividades sexuales, drogas y esclavitud doméstica. La situación empeora pues en dos años hubo un aumento del 50 por ciento en tráfico infantil.

Lucha contra el tráfico infantil: sus inicios

El fundador de “Esperanza de Justicia”, Ben Cooley organizó un evento en Manchester para equipar a la iglesia europea en el combate al tráfico humano.

Cooley dice que empezó esta iniciativa tras escuchar el ruego de gente traficada alrededor del mundo y se sintió impulsado a ayudar.

“Me horrorizó saber que era el crimen de más rápido crecimiento, mucho más grande que nunca, así que como cualquier joven cristiano pensé: ¡hey la iglesia debe saber esto!”, agrega Cooley.

El joven también subraya la trágica historia de niños que han rescatado de circunstancias terribles. Entre ellas Emily, quien comenta su experiencia: “A veces estaba en el hotel varios días esperando que llegaran los tipos… algunos preguntaban qué edad tenía yo y algunos preguntaban si tenían a alguien menor… eran realmente enfermos… El controlaba mis movimientos, yo temía lo que me hiciera si escapaba… el arruinó mi vida… mi nombre es Emily… soy una víctima del tráfico infantil…”

Niñez maltratada

“Lo más duro del trabajo que hacemos es no poder rescatarlos cuando vamos a estos lugares oscuros, mal olientes y ves los ojos de estas niñas y sabemos que hoy no es su día. Pero el gozo más grande es cuando vemos sus ojos al ser capaces de darles libertad, cuando podemos devolverles la esperanza y traerlas a una nueva vida”, comenta Cooley.

El principal orador del evento fue el defensor de derechos humanos, Tony Campolo, quien subrayó la urgencia de luchar por la justicia de estas niñas vulnerables.

“Es impresionante. Creo que la mayoría no sabe que hay más gente esclavizada hoy día que en cualquier otro tiempo. Dicen que unas mil personas son importadas a Estados Unidos para ser esclavos sexuales”, añade.

Campolo espera que la Iglesia responda a su desafío y se pare en la brecha contra el tráfico humano, esperando que regresen a sus iglesias y comiencen a sensibilizar a su gente por medio de comités para tratar este asunto.

Mientras los asistentes salen del evento inspirados y desafiados a hacer la diferencia, los organizadores siguen determinados a seguir rescatando víctimas de la esclavitud moderna.

El Derecho de Guerra

El Derecho de Guerra
Publicado por Hilda el 17 de Marzo de 2010


Es indiscutible el derecho de los pueblos a la paz, pero… ¿Existe un derecho a hacer la guerra o a defenderse de ella? El segundo caso nos parece más justificado, pues tendría relación con el derecho de defensa propia ejercida a nivel individual. Pasaremos a analizar los casos.

La guerra implica violencia y destrucción para solucionar los conflictos internacionales. Fue muy común reconocer a la guerra como un derecho no solo de defensa sino de conquista en los primeros años de la historia de la humanidad, comenzando a usarse la calificación de guerras justas e injustas a partir del advenimiento del cristianismo, aunque esta connotación dependía muchas veces de factores subjetivos, como el concepto de “Guerra Santa”.

San Agustín justificaba la guerra para evitar un mal mayor, si tenía fines nobles, si fuera inspirada por sentimientos ajenos a la venganza y al odio; y debía ser declarada por una autoridad legítima. La “Summa Teológica” de Santo Tomás de Aquino resume las condiciones que debe tener una guerra para ser llamada justa: hacerse con causa justificada, intención recta (para evitar el mal y buscar el bien) y autoridad legal que la declare, pues ningún particular podría hacerlo).

En el siglo XVI el concepto de la guerra justa fue desarrollado por Francisco de Vitoria, monje dominico (1483-1546) desconociendo la licitud de las guerras de religión o por ambiciones territoriales. Solo consideró justa una guerra, si era para responder a una injuria, y en forma proporcional a ella.

La Primera Guerra Mundial demandó la necesidad de un gran pacto internacional ara evitar las guerras, elaborándose en 1919, el Pacto de la Sociedad de las Naciones, para determinar cuando una guerra sería justa o injusta, según el caso.

Luego del fracaso de la Sociedad de las Naciones, el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y la creación de la ONU, la paz y la seguridad internacional se establecieron como prioridades, aunque no se desterró la posibilidad de guerra para resolver conflictos, pero con existencia de prohibiciones para el uso de ciertas armas, como las químicas o biológicas. El 14 de febrero de 1967 se firmó el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares en América Latina.

La Carta de las Naciones Unidas (26 de junio de 1945) prohibió en las relaciones internacionales el uso de la fuerza, salvo el caso de legítima defensa, amenaza o quebrantamiento de la paz o actos de agresión, los que serán determinados por el Consejo de Seguridad de la ONU, el que tratará por todos los medios pacíficos de solucionar el conflicto, usándose la fuerza solo en casos extremos.

El Derecho Internacional fija límites como necesidad de declaración formal, la agresión no indiscriminada, el no ataque a civiles, etcétera (Convenciones de Ginebra de 1949 y de La Haya).

LOS QUE RENUNCIAN AL CATOLICISMO,Creer o apostatar

LOS QUE RENUNCIAN AL CATOLICISMO

Creer o apostatar

Dibujo

Ateos, agnósticos y creyentes que no se sienten parte de la Iglesia impulsan una campaña para dejar de figurar como cristianos. Nuevas formas de pensar la relación entre la religión y el Estado.

Según la Iglesia, todos, incluida esa inmensa mayoría que ingresa a las filas de la institución antes de aprender a decir mamá, se pronuncian en contra del aborto, las células madre, las relaciones sexuales prematrimoniales y la homosexualidad, creen en la resurrección de Cristo, la Santísima Trinidad, y hacen un llamado a la paz social.

Porque, independientemente de lo que decida cuando pueda hacerlo, cada bautizado es considerado por la institución como un nuevo miembro que pertenece y defiende las ideas del catolicismo. Si bien un trabajo del Conicet muestra que el 71% de los argentinos cree que son los hijos e hijas los que deben elegir su propia religión, los registros de la Iglesia parecen demostrar que, en la práctica, esto no sucede.

A diferencia de la gran mayoría, Paola Raffetta pudo «decidir libremente» pertenecer a la Iglesia Católica a los 9 años. Influida por el «ala conservadora de la familia», según su propia definición, pensó que si no se bautizaba no iba a poder convertirse en presidenta de la Nación y optó por entrar a las filas de los fieles de las sagradas escrituras. Sin embargo, reconoce que su relación con la institución que la representaba «siempre fue como la de la mayor parte de los bautizados, que sólo se acercan para algunos bautismos, bodas o funerales».

Con más razones y libertades que en aquella infancia, a sus 34 años Paola es parte de una campaña nacional que realiza la primera apostasía colectiva; un llamado a todos aquellos que pertenecen a la Iglesia Católica aunque no quieran pertenecer. «Tiene que ver con expresar que la Iglesia no nos representa, y que no somos corderos, sino ciudadanos con libertad de conciencia garantizada por la Constitución, que repudiamos su intromisión para coartar los derechos que la ley nos concede y su trato discrimínatorio con quienes viven por fuera de sus doctrinas», cuenta en una charla con Acción. Cuando decidió apostatar, su familia le  sugirió que se cuidara. “Decían que la iglesia es una institución muy poderoso.

Sin embargo, reconoce  contar con el apoyo de todos, incluso de quienes no adhieren. No ocurrió lo mismo en el  ámbito laboral, ya que como consecuencia de su participación en la campaña, fue despedida de la Universidad del Salvador, donde se desempeñaba como docente. Para Ariadna Lama no fue sencillo. «Cuando nació mi hijo  Manuel empezaron las presiones familiares para bautizarlo, sin importarles que su padre y yo no estamos casados. Imagínate, cuando decidí apostatar, lo primero que me dijo mi mama fue que no le hiciera tener problemas con la Iglesia, recuerda, y admite ignorar porque en su familia nadie se casa pero todos bautizan a sus hijos.

Un mundo sin Dios

Las razones de la iniciativa «No en mi nombre» son diversas, Andres Miñones tuvo al  nacer la misma suerte que Paola y decidió bautizarse cuando cumplió ocho años. «No tenía ni la menor idea de que era eso, pero quería ser como el resto» reconoce y recuerda que el quiebre en su cabeza de dio, cuando se disparó su interés por la Astronomía. «Empecé a leer divulgadores que describían un universo sin Dios y luego plantearme si la hipótesis Dios encajaba en el mundo que veo; paralelamente volvía la  democracia en el 83 y salía a la luz la complicidad de la cúpula de la Iglesia con la dictadura militar, y así dejé de creer en Dios en la Iglesia».

Para él, la idea de la apostasía tiene varias justificaciones. «Para empezar la coherencía; si no soy católico tiene que haber un registro que diga que lo soy. Imagínate que te afilias a la UCR y un día ya no te sentís identificado con ese partido político. ¿No es razonable informar que uno desea dejar de pertenecer? Si es lógico darse de baja cuando uno no sea de una institución, me parece razonable cuando uno definitivamente la  repudia», ejemplifica Andrés para exponer el principal motivo. Los apóstatas se identifican por pertenecer a diversos sectores sociales que comparten la defensa de muchos derechos que la lglesia niega. El trámite sirve para que quien lo realice deje de figurar como miembro de la Iglesia Católica Apostólica Romana. De este modo la institución no hablará más en su nombre cada vez que se pronuncie.

Una razón fundamental que aparece en todos los relatos es el poder de representación que se jacta de tener la Iglesia Católica al utilizar la cantidad de bautismos para medir la cantidad de católicos del país. Esos números son los que incrementan el poder y el financiamiento de esa institución; los que le sirven para mostrarse como la religión oficial de la Nación y le confieren una participación activa en las decisiones políticas.

Desde esta perspectiva, es aun mas claro el grado de disputa política que adquiere la convocatoria al buscar deslegitimar a la institución religiosa que mayor nivel de representatividad se adjudica, pero que no es del todo clara al demostrar, con datos, esta representatividad. Un ejemplo se dio en 2007. Cuando se anunció que la cantidad de musulmanes en el mundo superaba a la de católicos, el secretario del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso, Félix Machado, afirmó en el diario La Prensa que «la Iglesia Católica sí puede contar con datos precisos y sin márgenes de error, porque en cada parroquia, incluso la más pequeña, o en cualquier lugar perdido del mundo, existe un acta de los bautizados». En la misma línea, el Arzobispado de Buenos Aires afirmó que «entre 1993 y 1997 aumentó un 10% la cantidad de bautismos, primeras comuniones y confirmaciones».

El dilema es que no hay otra fuente de inforrmación que no sea la propia Iglesia, porque la creencia religiosa es considerada una «información sensible» y no se revela. Las únicas referencias a estos datos se obtienen del Anuario Pontificio, una publicación de sólo 10.000 ejemplares anuales que se distribuye en todo el mundo, y a la Argentina sólo llegan dos sin acceso para consultas. El poder de la información, claro está, queda bajo el manto sagrado, no se indaga; durante el siglo XX, sólo en dos oportunidades se registró la identidad religiosa de los argentinos mediante los censos de 1947 y 1960.

Fue esa falta de datos estadísticos la que motivó a los investigadores del área Sociedad, Cultura y Religión del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales del Conicet, a realizar, junto con las universidades nacionales de Rosario y Santiago del Estero, la Primera Encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas de la población mayor de 18 años residente en la Argentina. En el resultado de ese trabajo se observa que el 76% de quienes se definieron como católicos afirma concurrir poco o nunca a lugares de culto y sólo el 23% participa frecuentemente de las ceremonias. Y cuando se revelan los modos de vivir la religión, el porcentaje de quienes dicen relacionarse con Dios por su propia cuenta, en todas las regiones, supera la mitad de la población. El «ser religioso a mi manera» o «me relaciono con Dios sin intermediarios» son frases que resumen las formas de vivir la religión en buena parte de la sociedad argentina contemporánea. «Se puede decir que estamos frente a procesos complejos de desinstitucionalización religiosa, de individuación y recomposición de las creencias», sostiene el doctor en sociología Fortunato Mallimaci, coordinador e investigador principal del área.

La interpretación del mundo

Por su parte, la socióloga Verónica Giménez  Beliveau -miembro del equipo de investigación-  cree que aunque las instituciones religiosas que regulaban el campo de las creencias perdieron su influencia sobre la vida díaria de los fieles, esta pérdida de regulación no se traduce en una pérdida definitiva de presencia social. «El poder de la Iglesia no surge de ese 76% que se define católico porque no tiene control sobre ellos, ni sobre lo que piensan ni sobre lo que hacen en su esfera privada, no pueden controlar qué votan, y en las urnas ese poder nunca aparece legitimado», analiza Giménez, y aunque sostiene que esa descomposición «tiene que ver con que dentro de la institución hay una diversidad muy grande, el rol hegemónico que desde el año 1930 le otorga el Estado argentino sigue vigente, imponiendo sus propias claves de interpretación del mundo».

Un sustento y también un desafío para quienes convocan a la apostasía colectiva es que la pertenencia al credo católico se presenta más como una tradición que como una elección meditada con pleno conocimiento del tema; está tan arraigada a la vida pública que se muestra naturalizada. «La inmensa mayoría de la gente se declara católica, aunque hace todo lo contrario de lo que la Iglesia dice, y no ven contradicción en esto; parejas que conviven sin casarse, divorcios, relaciones sexuales con preservativos, educación sexual, son algunos de los temas que la gente vive con normalidad aun cuando suscriben a una religión que los penaliza», reflexiona Andrés al describir la cotidianidad del católico contemporáneo sin poder comprenderla. «Estamos invitando a que piensen en eso y proponiendo el debate», anuncia.

Para el sociólogo Luis Donatello, otro investigador del área Sociedad, Cultura y Religión,  «si bien la Iglesia padece del descreimiento general de todas las instituciones en la Argentina, es la menos perjudicada, porque el espacio religioso posee una gran capacidad de legitimación para políticos y empresarios; además de ser uno de los pocos ámbitos que preserva los lazos sociales en distintos niveles y que forma gente para la acción». Es a través de las múltiples escuelas y universidades eclesiásticas, en la formación de dirigentes políticos, sociales, managers de empresas y hasta científicos donde Donatello centra el sustento de la religión católica; «es difícil encontrar organizaciones que posean tal capacidad de formación», sostiene al ser consultado por Acción.

Es en esa relación entre el Estado y la Iglesia donde pretende interceder esta apostasía, que deja de ser un trámite personal para convertirse en una acción colectiva. Al ser interrogado por los resultados, Andrés sostuvo: «Nunca fue un objetivo el número, porque entendemos que lo importante es plantear un debate inexistente pero necesario porque en la práctica hace tiempo la sociedad es cada vez menos como la Iglesia quiere, y nuestra propuesta simplemente lo sincera. Sabemos que la inercia de la tradición no se rompe de un día para el otro, pero queremos aportar nuestra parte a ese proceso».

Laura Caniggia

PAOLARAFFETTA

«Fue un despido discriminatorio»

Para Paola Raffeta, el derecho a elegir libremente promoviendo la apostasía colectiva le costó otro derecho: el derecho al trabajo.

Como consecuencia directa de su participación en la campaña que organizaba a quienes no se sentían representados por la Iglesia Católica y pedían ser borrados de sus registros, la Universidad del Salvador (USAL) la echó de su cargo de docente de Historia Persa, materia que a nivel sudamericano solo es dictada en la carrera de Estudios Orientales de la USAL.

La USAL hizo valer un punto del reglamento docente que jamás aplica, escudándose en que mis ideas no congenian con la de la universidad y apelando a una supuesta integridad moral de los docentes, explica y sostiene que si hicieran cumplir ese punto tendrían que echar a la mayor parte del cuerpo docente. Cuando pidió explicaciones,los directivos argumentaron que ella estaba discriminando a los cristianos al promover la apostasía.

«El problema que no toleran la disidencia»,argumenta.

Al analizar la validez de la fundamentación de la USAL aparece un conflicto legal, ya que ninguna ley inferior puede ir en contra de una superior. En este caso, la reglamentación por la cual realizan el despido contradice a la Ley de Contrato de Trabajo. «Yo considero que es discriminatorio y, por lo tanto inconstitucional», sentencia Raffeta y confiesa que ya inició acciones «para reclamar lo que corres ponde.

«Voy a hacer que cumplan con todos los derechos laborales que me negaron; con el pago de asignaciones familiares,vaciones y por trabajo en negro,me tienen que compensar por despido incriminatorio», sostiene.

Revista Acción,”En defensa del cooperativismo y del país”, I quincena de junio de 2009,Bs.As.,Año XIV,Nº 1027,p.16-17

Un cristiano ex-líder del «Jemer Rojo» arriesga su vida confesando toda la verdad

Un cristiano ex-líder del «Jemer Rojo» arriesga su vida confesando toda la verdad

 

CAMBOYA, 31/07/2006 (F.Libertas/ACPress.net)

El pasado viernes 20 de junio moría “el carnicero” de los Jemeres Rojos, Ta Mok. Era un anciano enfermo de unos 80 años. Durante el sanguinario régimen comunista de 1975 a 1979 supervisó y firmó cientos de purgas y masacres en la población civil. Cuando los Jemeres fueron forzados a retirarse a zonas inaccesibles del país, quitó el poder a Pol Pot, el otrora todopoderoso líder, y lo mantuvo prisionero. Fue cautivado en 1999 y esperaba ser juzgado por sus crímenes, declarándose inocente y descargando toda la responsabilidad sobre el difunto Pol Pot.   

Ahora, el alto cargo más importante del antiguo Jemer rojo para dar luz a la época de las matanzas es Kang Kek Ieu, conocido entonces como Duch. Hoy está prisionero, admite sus crímenes y quiere colaborar. El antiguo militante maoísta hace ya años que es un cristiano evangélico fervoroso y consciente de su culpa, aunque afirma que ha recibido el perdón de Jesús. Tiene 64 años.   

GENOCIDIO SIN LÍMITES 
Duch fue jefe de la policía política interna y responsable de Tuol Sleng, también llamada, S-21, una antigua escuela de Phnom Penh que el Jemer Rojo utilizó como centro de detención y tortura. Los presos eran en su mayoría miembros del Partido Comunista acusados de traición y de ser agentes enemigos. Se los obligaba a confesar e implicar a otros y luego se los mataba, a ellos y sus familiares. En este centro estuvieron detenidas más de 12.000 personas, de las que sólo sobrevivieron siete. La firma y las instrucciones por escrito de Duch aparecen en numerosas órdenes de tortura y ejecución archivadas en S-21, que ahora es un museo. 

En Tuol Sleng muchos vigilantes eran niños y niñas de 10-15 años, seleccionados y entrenados por los Jemeres para esta función. Sus mentes jóvenes, no “contaminadas” por la vida anterior, eran ejemplo del nuevo ciudadano de la ideología de Pol Pot. A medida que cobraban conciencia de su poder y superioridad, ganaban una crueldad excepcional contra sus prisioneros. Hoy tienen unos cuarenta años, y están integrados en la sociedad camboyana. 

DE LAS TIENIEBLAS A LA LUZ 
Unos periodistas de Far Eastern Economic Review encontraron a Duch en 1999, después de 20 años de desaparición. Trabajaba como asistente médico en un campo de refugiados del American Refugee Committee en el norte de Camboya. Kang Kek Ieu reconoció -y así se publicó en la revista- haber participado en torturas, asesinatos y crímenes contra la humanidad y que estaba preparado para testificar contra otros líderes. También explicó que se había convertido al cristianismo evangélico, que era un cristiano renacido. 

Enseguida fue detenido y puesto bajo vigilancia, temiendo que su vida corriera peligro por lo que sabía. Entre los líderes de los que hablaría están personajes como el número dos de los jemeres, Nuon Chea, que actualmente vive libre, como otros jemeres que en su día se pasaron al bando gubernamental dejando la jungla y la guerrilla. Nuon Chea hoy es un ferviente budista. 

CONVERSIONES ENTRE LOS JEMERES 
La conversión de Duch es sincera. Fue hace años y desde entonces ha trabajado con los refugiados enfermos en los campos de desplazados. Según un artículo de The Observer, de 2004, al menos 2.000 jemeres rojos se han convertido al cristianismo evangélico. 

En las zonas que ocuparon durante decenios los jemeres como guerrilla han llegado misioneros evangélicos (muchos antiguos guerrilleros del Jemer Rojo) que predican a un tipo especial de hombre, a una gente que ve que el Jemer era un engaño, pero que hace 20 años que dejó el budismo tradicional y rompió con su familia. 

Es gente que necesita realmente empezar de nuevo, y en muchos casos arrastra un historial de horror, crímenes y culpa, que la religiosidad camboyana tradicional no puede purgar ni limpiar. Los misioneros evangélicos ponen películas sobre Jesús, ofrecen nacer de nuevo, dan clases de inglés y también prestan servicios sanitarios y financieros. Algunos de los conversos -como algunos post-comunistas en Occidente- aún no ven con claridad la maldad del Jemer Rojo y ponen en duda las cifras espantosas del genocidio. Otros se sienten muy arrepentidos. 

Lun Lung, de 51 años, que era guardaespaldas personal de un líder jemer, llegó luego a ser propagandista del régimen, incitando al odio y la sangre desde la radio. Hace pocos años se bautizó testificando su fe en Cristo y ahora dirige la radio Pailin, incluyendo un programa cristiano que habla de “las cosas que hace Dios”. Según una noticia de AsiaNews del 2004, no hay conversos católicos entre los ex-jemeres ni presencia católica en la zona. 

Fuente: Forum Libertas. Redacción: ACPress.net

Artículos relacionados

 

Conferencia del cardenal Bertone en Madrid sobre Derechos Humanos

Conferencia del cardenal Bertone en Madrid sobre Derechos Humanos

Texto íntegro del secretario de Estado de Benedicto XVI

MADRID, jueves 5 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- En la sección de documentos de la página web de ZENIT es posible leer el texto íntegro de la conferencia pronunciada este jueves por el cardenal Tarsicio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI, en la sede de la Conferencia Episcopal Española con el título “Los Derechos Humanos en el Magisterio de Benedicto XVI”.

En la misma sección, también puede leerse la introducción a la conferencia que pronunció el cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Madrid (Cf. El compromiso de la Iglesia con los Derechos Humanos).

Derechos humanos – Comercio

Derechos humanos – Comercio  

A pesar de que tanto la Declaración Universal de los Derechos Humanos como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ponen énfasis en la importancia del derecho al trabajo, pero ninguno de los documentos menciona explícitamente al comercio como mecanismo para asegurar este derecho fundamental. Y, sin embargo, el comercio tiene un importante rol en como generador de empleo. 113

Algunos expertos argumentan que el comercio es inherente a la naturaleza humana y que, cuando los gobiernos inhiben el comercio internacional, están indirectamente inhibiendo el derecho al trabajo y otros beneficios indirectos como el derecho a la educación que el aumento en empleo e inversión ayuda a conseguir. 114

Otros argumentan que la posibilidad de comerciar no afecta a todos de la misma manera- muchas veces, grupos marginados como pobres rurales, indígenas y mujeres tienen menos probabilidad de acceder a los beneficios del comercio. 115

Otros piensan que ya no son los individuos los que comercian sino las compañías y, por lo tanto, no puede garantizarse como derecho humano.[necesita cita] Además, tratando de agregar conceptos debajo del paraguas de lo que se considera derecho humano, puede diluir su importancia. Finalmente, es difícil definir el derecho al comercio como “justo”116 ya que todos los régimenes crean “ganadores” y “perdedores” y cambiar las reglas sólo genera perdedores diferentes, no necesariamente menos. 117

Bibliografía 

  • Clavero, Bartolomé (1994). Derecho indígena y cultura constitucional en América. México: siglo veintiuno editores. ISBN 968-23-1946-3.
  • Fernández-Galiano, Antonio; de Castro Cid, Benito (1999). Lecciones de Teoría del Derecho y Derecho Natural. Madrid: Universitas. ISBN 84-7991-087-9.
  • González-Carvajal, Luis (2005). En defensa de los humillados y ofendidos. Los derechos humanos ante la fe cristiana. Santander: Sal Terrae. ISBN 84-293-1587-X.
  • González Uribe, Héctor (1988-1989). «Fundamentación filosófica de los derechos humanos ¿personalismo o transpersonalismo?» (PDF).Jurídica. Anuario del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana (19): pp. 325-341. ISSN 1405-0935. Consultado el 1 de octubre de 2007.
  • Pérez Luño, Antonio Enrique (2005). Derechos humanos, Estado de Derecho y Constitución. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-4284-X.
  • Ricoeur, Paul (coord.) (1985). Los fundamentos filosóficos de los derechos humanos. Barcelona: Serbal/UNESCO. ISBN 84-7628-003-3.
  • Sánchez Rubio, David (2007). Repensar derechos humanos. De la anestesia a la sinestesia. Sevilla: Editorial MAD. ISBN 84-665-7152-3.

Referencias 

  1.  Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, pág. 44; de forma similar, Nino, Carlos S. Ética y derechos humanos, pág. 40. El concepto “bienes primarios” procede de John Rawls.
  2.  Héctor Morales Gil de la Torre (1996): «Introducción: notas sobre la transición en México y los derechos humanos», en Derechos humanos: dignidad y conflicto. México: Universidad Interamericana, 1996. ISBN 968-859-248-X, pág. 19
  3.  Thierry, Hubert; Combacau, Jean; Sur, Serge; Vallée, Charles (1986), Droit International Public, Paris: Montchrestien. ISBN 978-2-7076-0236-7
  4.  Diversas tesis realistas, por el contrario, vinculan los derechos humanos con los contextos sociohistóricos. Jesús Antonio de la Torre Rangel defiende una posición ecléctica de “iusnaturalismo histórico”, según la cual los derechos humanos se derivan de la confluencia entre la constitución ontológica del hombre y la situación histórica de cada momento (Torre Rangel, Jesús Antonio de la (2006). El Derecho como arma de liberación en América Latina. San Luis Potosí: Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho. ISBN 968-9065-00-9., págs. 44 y ss
  5.  «Durante la segunda mitad del siglo XVIII se produjo la paulatina sustitución del término clásico de los “derechos naturales” por el de los “derechos del hombre” […] La nueva expresión […] revela la aspiración del iusnaturalismo iluminista por constitucionalizar, o sea, por convertir en derecho positivo, en preceptos del máximo rango normativo, los derechos naturales» (Pérez Luño, Antonio Enrique (1986). Los derechos fundamentales. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-1114-6., págs. 32 y 33)
  6.  Zimmerling, Ruth (abril de 2004). «Los derechos humanos en un mundo globalizado y unipolar. Contra la devaluación conceptual y el cinismo práctico» (PDF).Isonomía (20): 89. ISSN 1405-0218. Consultado el 21 de diciembre de 2007.
  7. ↑ a b Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, pág. 41
  8.  «En las décadas transcurridas desde la proclamación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el tema de los derechos humanos ha provocado tanta discusión y producido tanta literatura especializada que es difícil aportar ideas nuevas en este campo» (Zimmerling, Ruth (abril de 2004). «Los derechos humanos en un mundo globalizado y unipolar. Contra la devaluación conceptual y el cinismo práctico» (PDF). Isonomía (20): 89. ISSN 1405-0218. Consultado el 21 de diciembre de 2007., pág. 1)
  9.  Sánchez Rubio, David (2007). Repensar derechos humanos. De la anestesia a la sinestesia. Sevilla: Editorial MAD. ISBN 84-665-7152-3., pág. 15
  10.  «the state is the prime organ that can protect and/or violate human rights» («el Estado es el principal órgano que puede proteger o violar los derechos humanos»).Landman, Todd (2006). Studying human rights. Routledge. ISBN 0-415-32605-2., pág. 9. En la actualidad, afirma este mismo autor, se comienza a prestar atención también a la responsabilidad en la violación de derechos humanos de actores no estatales, como movimientos guerrilleros, organizaciones terroristas, señores de la guerra, empresas multinacionales o instituciones financieras internacionales.
  11.  Velásquez, Manuel G. (2006). Ética en los negocios: Conceptos y casos. Pearson. ISBN 970-26-0787-6., pág. 76
  12.  Sánchez Rubio, David (2007). Repensar derechos humanos. De la anestesia a la sinestesia. Sevilla: Editorial MAD. ISBN 84-665-7152-3., p. 102
  13.  Ryosuke Inagaki (1985): «El concepto de derechos humanos en Japón.», en Los fundamentos filosóficos de los derechos humanos. Barcelona: Serbal/UNESCO, 1985. ISBN 84-7628-003-3, p. 214
  14.  R. C. Pandeya (1985): «Fundamentos filosóficos de los derechos humanos. Perspectiva hindú.», en Los fundamentos filosóficos de los derechos humanos. Barcelona: Serbal/UNESCO, 1985. ISBN 84-7628-003-3, p. 295
  15.  Paulin J. Hountondji (1985): «El discurso del amo: observaciones sobre el problema de los derechos humanos en África.», en Los fundamentos filosóficos de los derechos humanos. Barcelona: Serbal/UNESCO, 1985. ISBN 84-7628-003-3, p. 357
  16.  Carrillo-Salcedo, Juan Antonio (1999). Dignidad frente a barbarie. La Declaración Universal de Derechos Humanos, cincuenta años después. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-290-2., p. 116
  17.  Id., p. 119
  18. ↑ a b Documento de Amnistía Internacional, basado en un texto de Leonardo Aravena (1998), Una larga marcha hacia los derechos humanos [27 de diciembrede 2007 en Internet Archive]
  19.  Molas, Pere (1993): «La estructura social de la Edad Moderna europea», en Manual de Historia Moderna. Barcelona: Ariel, 1993. ISBN 84-344-6572-8, pág. 72
  20.  Clavero, Bartolomé (1994). Derecho indígena y cultura constitucional en América. México: siglo veintiuno editores. ISBN 968-23-1946-3., págs. 8 y 12
  21. ↑ a b Pérez Marcos, Regina María (2000). “Derechos humanos e Inquisición, ¿conceptos contrapuestos?” (pdf). Revista de la Inquisición (9): 181-190. ISSN 1131-5571. Consultado el 16 de junio de 2007.
  22.  Pérez Luño, Antonio Enrique (2005). Derechos humanos, Estado de Derecho y Constitución. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-4284-X., pág. 25; también Fernández Galiano, Antonio y de Castro Cid, Benito (1999), pág. 287
  23.  Ketchekian, S. F. (1965). “Origen y evolución de los derechos del hombre en la Historia de las ideas políticas”. RICS (5): 324.
  24.  Abbas Milani (2004). Lost Wisdom: Rethinking Persian Modernity in Iran. Mage Publishers. ISBN 0-934211-90-6., pág. 12
  25.  Narváez Hernández, José Ramón (2005): «Apuntes para empezar a descifrar al destinatario de los derechos humanos», en Revista Telemática de Filosofía del Derecho, nº 8. ISSN 1575-7382, pág. 202
  26.  Pérez Royo, Javier (2005). Curso de Derecho Constitucional. Madrid: Marcial Pons. ISBN 84-9768-250-5., págs. 237 y 238
  27.  González Uribe, Héctor (1988-1989): «Fundamentación filosófica de los derechos humanos ¿personalismo o transpersonalismo?», en Jurídica. Anuario del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, nº 19. ISSN 1405-0935, págs. 326 y 327
  28.  Aristóteles, Política. Libro primero, capítulo II; De la esclavitud
  29.  Labardini, Rodrigo (1988-1989): «Orígenes y antecedentes de derechos humanos hasta el siglo XV», en Jurídica. Anuario del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, nº 19. ISSN 1405-0935, págs. 294 y ss
  30.  Platón, República 449, 450 y 460.
  31.  Aristóteles, Política. Libro tercero
  32.  Labardini, Rodrigo (1988-1989): «[[1] Orígenes y antecedentes de derechos humanos hasta el siglo XV]», en Jurídica. Anuario del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, nº 19. ISSN 1405-0935, pág. 298
  33.  Aristóteles, Política. Libro tercero, capítulo V
  34.  Gómez Pérez, Rafael (2005). Breve historia de la Cultura Europea. Madrid: Rialp. ISBN 84-321-3558-5., pág. 17
  35.  González Uribe, Héctor. Fundamentación filosófica de los derechos humanos ¿personalismo o transpersonalismo?, pág. 328
  36.  de Sebastián, Luis (2000). De la esclavitud a los derechos humanos. Barcelona: Ariel. ISBN 84-344-1204-7., pág. 19
  37.  Von Balthasar, Hans Urs (1997). Antiguo Testamento (Gloria 6). Editorial Encuentro. ISBN 84-7490-213-4., págs. 149 y 150
  38.  «Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos y ha sido retenido por vosotros está clamando y los gritos de los segadores están llegando a oídos del Señor todopoderoso» Santiago 5:4
  39.  Stark, Rodney (1996). The Rise of Christianity: A Sociologist Reconsiders. Princeton University Press. ISBN 0-691-02749-8., pág. 95
  40.  González Uribe, Héctor. Fundamentación filosófica de los derechos humanos ¿personalismo o transpersonalismo?, págs. 328 y 329
  41.  Pérez Luño, Antonio Enrique (1986). Los derechos fundamentales. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-1114-6., pág. 30
  42.  Fernández Galiano, Antonio y de Castro Cid, Benito (1999), pág. 288
  43.  Pérez Luño, Antonio Enrique (1986). Los derechos fundamentales. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-1114-6., págs. 31
  44.  El origen divino de la monarquía ya había sido criticado por Francisco Suárez, de la Escuela de Salamanca, en su obra Defensio Fidei Catholicae adversus Anglicanae sectae errores de 1613.
  45.  Fernández Galiano, Antonio y de Castro Cid, Benito (1999), pág. 546
  46.  Pérez Royo, Javier (2005). Curso de Derecho Constitucional. Madrid: Marcial Pons. ISBN 84-9768-250-5., pág. 238
  47.  Pérez Luño, Antonio Enrique (2005). Derechos humanos, Estado de Derecho y Constitución. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-4284-X., pág. 26
  48.  Fernández Galiano, Antonio y de Castro Cid, Benito (1999), pág. 289
  49.  Fernández Galiano, Antonio y de Castro Cid, Benito (1999), pág. 546
  50.  Pérez Luño, Antonio Enrique (1986). Los derechos fundamentales. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-1114-6., pág. 32
  51.  López Garrido, Diego; Massó Garrote, Marcos Fco y Pegoraro, Lucio (directores) (2000). Nuevo Derecho constitucional comparado. Valencia: Tirant lo blanch.ISBN 84-8442-186-4.
  52.  González Uribe, Héctor. Fundamentación filosófica de los derechos humanos ¿personalismo o transpersonalismo?, pág. 331
  53.  De manera similar, el Preámbulo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirmó en 1948 que “el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad“.
  54.  González Uribe, Héctor. Fundamentación filosófica de los derechos humanos ¿personalismo o transpersonalismo?, pág. 332
  55.  Id., págs. 332 y 333
  56.  Torres Cazorla, María Isabel (2002): «La protección internacional de los derechos humanos», en Lecciones de Derecho internacional público. Madrid: Tecnos, 2002. ISBN 84-309-3888-5, pág. 509
  57.  Bobbio, Norberto (1966): «L’illusion du fondement absolu», en Le fondement des droits de l’homme (Actes des entretiens de L’Aquila, 14-19 septembre 1964, Institut International de Philosophie). Firenze: La Nuova Italia, 1966. ISBN, págs. 11 y ss
  58.  Fix-Zamudio, Héctor (1998), Liber Amicorum, Secretaría de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, San José, Costa Rica [18 de septiembre de 2007]
  59.  «Sin resolverlo [el problema de la fundamentación] no es posible encontrar una respuesta satisfactoria a los problemas políticos y jurídicos que plantean los derechos humanos» (Castellano, Danilo (2004). Racionalismo y derechos humanos. Sobre la anti-filosofía político-jurídica de la “modernidad”. Madrid: Marcial Pons. ISBN 978-84-9768-116-2., pág. 17). En el mismo sentido, Pérez Luño, Antonio Enrique (2005). Derechos humanos, Estado de Derecho y Constitución. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-4284-X., pág. 134
  60.  Labardini, Rodrigo (1988-1989): «Orígenes y antecedentes de derechos humanos hasta el siglo XV», en Jurídica. Anuario del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, nº 19. ISSN 1405-0935 [2], págs. 288 y 289
  61.  Beuchot, Mauricio (1999). Derechos humanos. Historia y Filosofía. México D.F.: Distribuciones Fontamara. ISBN 968-476-310-7., pág. 9
  62.  Recasens Siches, Luis (1974): «Los derechos humanos», en Diánoia, nº 20. , pág. 133
  63.  Ferrajoli, Luigi (2001). Los fundamentos de los derechos fundamentales. Madrid: Trotta. ISBN 978-84-8164-436-4., págs. 22 y 293
  64.  Pérez Luño (2005), pág. 57
  65.  Vergés Ramírez, págs. 28 y 29
  66.  «El ejercicio de la libertad no implica el derecho a decir y hacer cualquier cosa». Catecismo de la Iglesia Católica. Madrid: Asociación de Editores del Catecismo, 1992. ISBN 84-288-1100-8, 1740. Disponible en internet en la página oficial de la Santa Sede.
  67.  Kohen, Ari (2007). In Defense of Human Rights: A Non-Religious Grounding in a Pluralistic World. Routledge. ISBN 0-415-42015-6.
  68.  Pérez Luño, Antonio Enrique (1986). Los derechos fundamentales. Madrid: Tecnos (serie Temas clave de la Constitución Española). ISBN 84-309-1114-6.
  69.  Pérez Luño (2005), pág. 147
  70.  Ansuátegui Roig, Francisco Javier (1997). Poder, ordenamiento jurídico, derechos. Madrid: Librería-Editorial Dykinson. ISBN 84-8155-219-4., pág. 16
  71.  Pérez Luño, Antonio Enrique (2005). Derechos humanos, Estado de Derecho y Constitución. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-4284-X., pág. 59
  72.  Bulygin, Eugenio (1987), págs. 79 y 80
  73.  Pérez Luño (2005), págs. 59 y 60
  74.  Bulygin, Eugenio (1987), pág. 81
  75. ↑ a b Ramos, Jorge. La teoría dualista de los derechos fundamentales, en Club Lorem Ipsum (publicado el 30 de octubre de 2006)
  76.  Ferrajoli, Luigi (2004). Derecho y Razón. Teoría del garantismo penal. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 84-8164-495-1.de la Torre Rangel, Jesús Antonio (2006). El Derecho como arma de liberación en América Latina. San Luis Potosí: Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho. ISBN 968-9065-00-9., págs. 167 y ss.
  77.  de la Torre Rangel, Jesús Antonio (2006). El Derecho como arma de liberación en América Latina. San Luis Potosí: Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho. ISBN 968-9065-00-9., págs. 171 y 172
  78.  Pérez Luño, Antonio Enrique (2005). Derechos humanos, Estado de Derecho y Constitución. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-4284-X., pág. 61
  79.  Pérez Luño (2005), pág. 62
  80.  Landman, Todd (2006). Studying human rights. Routledge. ISBN 0-415-32605-2., pág. 4.
  81.  Sánchez Rubio, David. Repensar derechos humanos. De la anestesia a la sinestesia, pág. 29
  82.  Gallardo, Helio (2000). Política y transformación social. Discusión sobre derechos humanos. Quito: SERPAJ/Editorial Tierra Nueva. ISBN 9978-41-198-4., pág. 15
  83.  Herrera, Joaquín (2000): «Hacia una visión compleja de los derechos humanos», en El vuelo de Anteo: derechos humanos y crítica de la razón liberal. Editorial Desclée de Brouwer, 2000. ISBN 978-84-330-1541-9, pág. 78
  84.  Habermas, Jürgen (1973): «Auszug aus Wahrheitstheorien», en Wirklichkeit und Reflexion. Festschrift fur Walter Schulz. Pfullingen: Neske, 1973.
  85.  Fernández Galiano, Antonio y de Castro Cid, Benito (1999), págs. 558 y 559
  86.  Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, pág. 203
  87.  Bentham, Jeremy (1973). Fragmento sobre el gobierno. Madrid: Aguilar., pág. 3
  88.  Bentham, J. (1962): «Anarchical Fallacies; being and examination of the Declaration of Rights issued during the French Revolution», en Works, vol II. New York: Russell & Russell, 1962. , pág. 500
  89.  Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, pág. 207
  90.  Álvarez Gálvez, Íñigo ({{{Año}}}), Una fundamentación utilitarista de los derechos humanos: J. S. Mill [26 de enero de 2008]
  91.  Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, pág. 203
  92.  Diniz Cury, Rodrigo : «Utilitarismo, direitos e deveres», . , pág. 9
  93.  Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, pág. 220
  94.  Citado en Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, pág. 220
  95.  Comité de Derechos Humanos, Observación General nº 24, parágrafo 10 (en inglés)
  96.  Comité de Derechos Humanos, Observación General nº 29, parágrafo 11 (en inglés)
  97.  Se obvian, por lo tanto, las teorías que niegan la existencia o validez de la noción “derechos humanos”, como la mayoría de los iuspositivismos y ciertas teorías utilitaristas o comunitaristas.
  98.  Laporta, Francisco (1989): «Ética y Derecho en el pensamiento contemporáneo», en Historia de la ética, t. III, “La ética contemporánea”. Barcelona: Ed. Crítica, 1989. ISBN 978-84-7423-426-8, pág. 293
  99.  Pérez Luño, Antonio-Enrique (2006). La tercera generación de Derechos Humanos. Navarra: Aranzadi. ISBN 84-9767-640-8., pág. 33
  100.  Helio Gallardo, por ejemplo, hace referencia a cinco en Gallardo, Helio (julio/diciembre de 2003). “Nuevo Orden Internacional, derechos humanos y Estado de Derecho en América Latina” (pdf). Revista Crítica Jurídica (22): 260, nota al pie nº6. Consultado el 20 de junio de 2007.
  101.  Pérez Luño, Antonio-Enrique (2006). La tercera generación de Derechos Humanos. Navarra: Aranzadi. ISBN 84-9767-640-8., p. 28
  102.  Pérez Luño, Antonio-Enrique (2006). La tercera generación de Derechos Humanos. Navarra: Aranzadi. ISBN 84-9767-640-8., pp. 32 y 33
  103.  Vallespín Pérez, David (2002). El modelo constitucional de juicio justo en el ámbito del proceso civil. Barcelona: Atelier. ISBN 84-95458-64-0., p. 31
  104.  Roberto González Álvarez, Aproximación a los Derechos Humanos de Cuarta Generación
  105.  Vallespín Pérez, David (2002). El modelo constitucional de juicio justo en el ámbito del proceso civil. Barcelona: Atelier. ISBN 84-95458-64-0.
  106.  Matcher, Franz, «La protection judiciarie des droits de l’homme», Informe General presentado en el Congreso Internacional Extraordinario de Derecho Procesal, Bolonia, 1988, v. I, sobre la Tutela giurisdizionale dei diritti dell’uomo a livello nazionale ed internazionale, p. 12.
  107.  Pérez Luño, Antonio Enrique (1991): «La evolución del Estado social y la transformación de los derechos fundamentales», en Problemas de legitimación en elEstado Social. Madrid: Trotta, 1991. , pp. 96 y 97
  108.  Morello, Augusto Mario (1998): «Los derechos del hombre de las tercera y cuarta generaciones», en Estudios de derecho procesal – nuevas demandas – nuevas respuestas, v. 2. Buenos Aires: Platense/Abeledo-Perrot, 1998. , pp. 943-951
  109.  Gelman, Robert B., Declaración de los Derechos Humanos en el ciberespacio
  110.  Bustamante Donas, Javier, Hacia la cuarta generación de Derechos Humanos: repensando la condición humana en la sociedad tecnológica
  111.  Bustamante Domas, Javier (septiembre/diciembre de 2001). “Hacia la cuarta generación de Derechos Humanos: repensando la condición humana en la sociedad tecnológica” (pdf). Revista Interamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación (1). Consultado el 18 de septiembre de 2007.
  112.  Gallardo, Helio (julio/diciembre de 2003). “Nuevo Orden Internacional, derechos humanos y Estado de Derecho en América Latina” (pdf). Revista Crítica Jurídica (22): 260, nota al pie nº6. Consultado el 20 de junio de 2007.
  113.  “COPLA: ¿Debe considerarse el comercio como derecho humano?”. Consultado el 9 de diciembre de 2008.
  114.  Fernández, Soraya. “Proteger el acceso a los mercados”COPLA. Consultado el 9 de diciembre de 2008.
  115.  Jones, Nicola and Hayley Baker. “”Untangling links between trade, poverty and gender”.”Overseas Development Institute.
  116.  Ellis, Karen y Keane Jodie (noviembre de 2008). “”Do we need a new ‘Good for Development’ label?””Overseas Development Institute: nº. Consultado el 9 de diciembre de 2008.
  117.  Meyn, Mareike. “Haciendo funcionar el comercio para el desarrollo: Los derechos no son el enfoque adecuado”COPLA. Consultado el 9 de diciembre de 2008.

    Derechos humanos – Otras propuestas

    Derechos humanos –  Otras propuestas  

    Autores como David Vallespín Pérez,105 Franz Matcher,106 Antonio Pérez Luño,107 Augusto Mario Morello,108 Robert B. Gelman109 y Javier Bustamante Donas110 afirman que está surgiendo una cuarta generación de derechos humanos. No obstante, el contenido de la misma no es claro, y estos autores no presentan una propuesta única. Normalmente toman algunos derechos de la tercera generación y los incluyen en la cuarta, como el derecho al medio ambiente o aspectos relacionados con la bioética. Javier Bustamante afirma que la cuarta generación viene dada por los derechos humanos en relación con las nuevas tecnologías;111 otros, que el elemento diferenciador sería que, mientras las tres primeras generaciones se refieren al ser humano como miembro de la sociedad, los derechos de la cuarta harían referencia al ser humano en tanto que especie.

    Helio Gallardo, por su parte, defiende la existencia de cinco generaciones de derechos humanos,112 que identifica con las reivindicaciones de diferentes grupos sociales. Serían los derechos civiles y políticos, reclamados por la burguesía; los económicos, sociales y culturales, propios de los movimientos obreros y antiesclavistas; los derechos de los pueblos y sectores diferentes, incluyendo las luchas de descolonización yfeministas; los ambientales, que define como derechos las generaciones futuras; y los relativos al control del cuerpo y la organización genética de uno mismo, enfrentados a la mercantilización del interior de la vida.


    Derechos humanos -Tres generaciones de derechos humanos

    Derechos humanos -Tres generaciones de derechos humanos 

    La división de los derechos humanos en tres generaciones fue concebida por primera vez por Karel Vasak en 1979. Cada una se asocia a uno de los grandes valores proclamados en la Revolución Francesalibertad, igualdad, fraternidad.

    Los derechos de primera generación son los derechos civiles y políticos, vinculados con el principio de libertad. Generalmente se consideran derechos de defensa o negativos, que exigen de los poderes públicos su inhibición y no injerencia en la esfera privada. Por su parte, los derechos de segunda generación son los derechos económicos, sociales y culturales, que están vinculados con el principio deigualdad. Exigen para su realización efectiva de la intervención de los poderes públicos, a través de prestaciones y servicios públicos.101Existe cierta contradicción entre los derechos contra el Estado (primera generación) y los derechos sobre el Estado (segunda generación). Los defensores de los derechos civiles y políticos califican frecuentemente a los derechos económicos, sociales y culturales como falsos derechos, ya que el Estado no puede satisfacerlos más que imponiendo a otros su realización, lo que para éstos supondría una violación de derechos de primera generación.

    Por su parte, la tercera generación de derechos, surgida en la doctrina en los años 1980, se vincula con la solidaridad. Los unifica su incidencia en la vida de todos, a escala universal, por lo que precisan para su realización una serie de esfuerzos y cooperaciones en un nivel planetario. Normalmente se incluyen en ella derechos heterogéneos como el derecho a la paz, a la calidad de vida o las garantías frente a lamanipulación genética,102 aunque diferentes juristas asocian estos derechos a otras generaciones: por ejemplo, mientras que para Vallespín Pérez la protección contra la manipulación genética sería un derecho de cuarta generación,103 para Roberto González Álvarez es una manifestación, ante nuevas amenazas, de derechos de primera generación como el derecho a la vida, la libertad y la integridad física.104


    Derechos humanos – Clasificación generacional de derechos humanos

    Derechos humanos – Clasificación generacional de derechos humanos  

    Aunque la mayoría de las doctrinas jurídicas distinguen varias generaciones de derechos humanos, existen múltiples y diferentes clasificaciones. Todas suelen coincidir al describir la primera generación, pero posteriormente se ramifican y complejizan. Además, existen al menos dos concepciones de esta visión generacional. Para una de ellas, son expresión de una racionalidad que se realiza progresivamente en el tiempo; para otras, cada generación de derechos humanos es expresión de una racionalidad diferente y puede entrar en conflicto con las demás. Por otra parte, existen posiciones que evitan pronunciarse acerca categorías de derechos humanos y más bien tienden a enfocarlos como un sistema unitario.

    Cada nueva generación, que se clasifica cronológicamente en relación con las anteriores, ha sido objeto de críticas. Si ya los derechos de la primera generación fueros criticados, también sucedió con los derechos de la segunda durante el siglo XX, si bien en la actualidad la casi totalidad de los juristas los aceptan. Hoy en día es objeto de debate la existencia de una tercera generación de derechos humanos ya que, tanto desde el punto de vista jurídico como político, se critica la indeterminación de esta categoría y su difícil garantía.99 No obstante estas objeciones, existen teorías que hablan de cuatro e incluso cinco generaciones de derechos humanos.100

    Derechos humanos y derechos constitucionales

    Derechos humanos y derechos constitucionales  

    Es importante diferenciar y no confundir los derechos humanos con los derechos constitucionales. Aunque generalmente los derechos humanos se suelen recoger dentro de los derechos constitucionales, no siempre coinciden. Para determinar qué derechos son “constitucionales” basta con recurrir al catálogo de derechos reconocidos por las constituciones políticas de los Estados; el concepto de “derechos humanos” pertenece más bien al ámbito de la Filosofía del Derecho.

    La relación entre ambos conceptos ha sido estudiada por numerosos autores y es problemática. De entre los que reconocen la virtualidad del concepto de derechos humanos,97 las teorías iusnaturalistas consideran que la existencia de los derechos humanos es independiente de su reconocimiento como derechos constitucionales. Para algunos autores, como Francisco Laporta, existiría un pequeño número de derechos humanos básicos, de los que se derivarían los derechos constitucionales más concretos.98

    Por su parte, para las teorías dualistas –las que otorgan importancia tanto al fundamento moral de los derechos como a su positivación– los conceptos de derechos humanos y derechos constitucionales tendrían un contenido equivalente. Luigi Ferrajoli considera, en su teoría del garantismo jurídico, que, siendo los derechos constitucionales o fundamentales los reconocidos en la Carta Magna de los Estados, los derechos humanos son aquellos que se reconocen a todos, independientemente de su ciudadanía y su capacidad de obrar: la constitución de un país, por ejemplo, puede otorgar derechos a sus ciudadanos que no abarquen a los no nacionales (por ejemplo, el derecho al voto). En ese caso se trataría de derechos constitucionales que se reconocen al ciudadano, pero no podrían ser derechos humanos si no se reconoce a todas las personas sean de la condición que sean.

    Derechos humanos – Aspectos institucionales y jurídicos

    Derechos humanos – Aspectos institucionales y jurídicos  

    Los derechos humanos tienen una creciente fuerza jurídica, en tanto que se integran en las constituciones y, en general, en el ordenamiento jurídico de los Estados. También, en el ámbito de la comunidad internacional, por su reconocimiento en numerosos tratados internacionales –tanto de carácter general como sectorial; universal y regional– y por la creación de órganos jurisdiccionales, cuasijurisdiccionales o de otro tipo para su defensa, promoción y garantía.

    Además, debido a su aceptación, diversos derechos humanos se consideran parte del Derecho internacional consuetudinario y algunos incluso normas de ius cogens, tal y como han afirmado órganos internacionales como el Comité de Derechos Humanos o la Corte Internacional de Justicia. Entre ellos se encuentran la prohibición de la tortura y de la privación arbitraria de la vida95 o el acceso a unas mínimas garantías procesales y la prohibición de detención arbitraria.96

    Derechos humanos – Utilitarismo

    Derechos humanos – Utilitarismo  

    En un principio, el utilitarismo surgió como una alternativa a la idea de los derechos humanos, más que como una propuesta de fundamentación; aunque posteriormente John Stuart Mill y otros autores han tratado de sustentar los derechos humanos desde esta filosofía.86El utilitarismo, como doctrina ética, considera «la mayor felicidad para el mayor número como la medida de lo justo y de lo injusto».87 Los utilitaristas parten del rechazo de la idea de derechos humanos como derechos naturales: especialmente crítico con dicha idea fue Jeremy Bentham, que calificó como un sinsentido la afirmación de que existen derechos previos al Estado:88 los derechos, de existir, son un producto social que se justifica desde el principio de la utilidad.89

    Según John Stuart Mill, los derechos son reglas para la maximización de la felicidad; pero añade que los derechos no son absolutos dado que, en determinadas condiciones excepcionales, su cumplimiento nos aleja tanto del fin (maximización de la utilidad social) que no cabe compensar la pérdida de felicidad con el peso, importante, que tienen.90

    Esta fundamentación utilitarista ha sido objeto de críticas que enfatizan la falta de garantía de los derechos humanos, que podrían ser violados para la consecución de la mayor felicidad para el mayor número. En esta línea han incidido especialmente John Rawls91 o James Fishkin.92Thomas Nagel y muchos otros han denunciado el uso del enfoque utilitarista para justificar el uso de violencia a gran escala contra la población civil o el uso de armas de destrucción masiva entendidas como un mal menor, la forma más rápida de obtener la victoria en una guerra y evitar, supuestamente, un mayor número de muertes.93 La reacción de los utilitaristas ante estas críticas hicieron surgir teorías como la del utilitarismo de normas, el utilitarismo de normas ideales o la integración de un principio de respeto a las personas. Richard Brandt define elutilitarismo de normas como el que afirma que “un acto es obligatorio sólo si la aceptación uniforme de una regla correspondiente maximizará la utilidad esperable”.94 El utilitarismo de normas, por lo tanto, no valora sólo los efectos de un acto específico, sino los efectos de su generalización.

    Derechos humanos – Antecedentes remotos

    Derechos humanos – Antecedentes remotos  

    Del Cilindro de Ciro se ha dicho que es la primera declaración de derechos humanos.

    Uno de los documentos más antiguos que se han vinculado con los derechos humanos es el Cilindro de Ciro, que contiene una declaración del rey persa Ciro el Grande tras su conquista de Babilonia en539 a. C. Fue descubierto en 1879 y la ONU lo tradujo en 1971 a todos sus idiomas oficiales. Puede enmarcarse en una tradición mesopotámica centrada en la figura del rey justo, cuyo primer ejemplo conocido es el rey Urukagina, de Lagash, que reinó durante el siglo XXIV a. C., y donde cabe destacar también Hammurabi de Babilonia y su famoso Código, que data del siglo XVIII a. C. No obstante, el Cilindro de Ciro presenta características novedosas, especialmente en lo relativo a la religión. Ha sido valorado positivamente por su sentido humanista e incluso se lo ha descrito como la primera declaración de derechos humanos.1 Numerosos historiadores, sin embargo, consideran que el término es ajeno a ese contexto histórico.

    Documentos medievales y modernos, como la Carta Magna inglesa, de 1215, y la mandinga Carta de Mandén, de 1222, se han asociado también a los derechos humanos. En contra de esta idea, José Ramón Narváez Hernández afirma que la Carta Magna no puede considerarse una declaración de derechos humanos, ya que en esta época existen derechos pero sólo entre iguales, y no con carácter universal:2 no se predica la igualdad formal de todos los seres humanos. Lo mismo sucedía en el Imperio de Malí, cuya constitución oral, la Kouroukan Fouga, refleja cómo la población se estructuraba según su tribu de origen. Estas consideraciones son extrapolables a documentos como la Goldone Bulle de Andreas II en Hungría en 1222; la Confirmatio fororum et libertartum de 1283 y el Privilegio de la Unión de 1287, de Aragón ambos; lasBayerische Freiheitsbriefe und Landesfreiheitserklärungen desde 1311 o la Joyeuse Entrée de Brabante de 1356. En todos estos casos, los derechos y libertades reconocidos pertenecen al ámbito de los pactos entre el monarca y los estamentos del reino:3 no se trata, en suma, de derechos humanos; sino de derechos corporativos o privilegios.

    Notas

     

    1.  Abbas Milani (2004). Lost Wisdom: Rethinking Persian Modernity in Iran. Mage Publishers. ISBN 0-934211-90-6., pág. 12
    2.  Narváez Hernández, José Ramón (2005): «Apuntes para empezar a descifrar al destinatario de los derechos humanos», en Revista Telemática de Filosofía del Derecho, nº 8. ISSN 1575-7382, pág. 202
    3.  Pérez Royo, Javier (2005). Curso de Derecho Constitucional. Madrid: Marcial Pons. ISBN 84-9768-250-5., págs. 237 y 238

     

    Fuente: Wikipedia

    Derechos humanos

    Derechos humanos

    Este es el primer articulo de la serie “Derechos humanos”

    Derechos humanos. Pintura mural en Saint-Josse-ten-Noode (Bélgica). El texto resume los artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

    Los derechos humanos (abreviado como DD. HH.) son, de acuerdo con diversas filosofías jurídicas, aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos1 que incluyen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna. Son independientes de factores particulares como el estatus, sexoetnia o nacionalidad; y son independientes o no dependen exclusivamente delordenamiento jurídico vigente. Desde un punto de vista más relacional, los derechos humanos se han definido como las condiciones que permiten crear una relación integrada entre la persona y la sociedad, que permita a los individuos ser personas, identificándose consigo mismos y con los otros.2

    Habitualmente, se definen como inherentes a la persona, irrevocables, inalienables, intransmisibles e irrenunciables. Por definición, el concepto de derechos humanos es universal (para todos los seres humanos) e igualitario, así como incompatible con los sistemas basados en la superioridad de una casta, raza, pueblo, grupo o clase social determinados.3 Según la concepción iusnaturalista tradicional, son además atemporales e independientes de los contextos sociales e históricos.4

    Los derechos humanos, herederos de la noción de derechos naturales,5 son una idea de gran fuerza moral6 y con un respaldo creciente.7 Legalmente, se reconocen en el Derecho internode numerosos Estados y en tratados internacionales. Para muchos, además, la doctrina de los derechos humanos se extiende más allá del Derecho y conforma una base ética y moral que debe fundamentar la regulación del orden geopolítico contemporáneo. La Declaración Universal de los Derechos Humanos se ha convertido en una referencia clave en el debate ético-político actual, y el lenguaje de los derechos se ha incorporado a la conciencia colectiva de muchas sociedades.7 Sin embargo, existe un permanente debate en el ámbito de la filosofía y las ciencias políticas sobre la naturaleza, fundamentación, contenido e incluso la existencia de los derechos humanos;8 y también claros problemas en cuanto a su eficacia, dado que existe una gran desproporción entre lo violado y lo garantizado estatalmente.9

    La doctrina ha realizado un importante esfuerzo por clasificar y sistematizar los derechos humanos. Normalmente se dividen en dos categorías: derechos positivos y derechos negativos. Los derechos negativos, como el derecho a la intimidad, se definen exclusivamente en términos de obligaciones ajenas de no injerencia; los derechos positivos, por el contrario, imponen a otros agentes, tradicionalmente –aunque ya no de manera exclusiva– el Estado,10 la realización de determinadas actividades positivas.11 Otra clasificación muy extendida es la que ordena los derechos humanos en tres o más generaciones, atendiendo por lo general al momento histórico en que se produjo o produce su reivindicación.

    Notas:

    1.  Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, pág. 44; de forma similar, Nino, Carlos S. Ética y derechos humanos, pág. 40. El concepto “bienes primarios” procede de John Rawls.
    2.  Héctor Morales Gil de la Torre (1996): «Introducción: notas sobre la transición en México y los derechos humanos», en Derechos humanos: dignidad y conflicto. México: Universidad Interamericana, 1996. ISBN 968-859-248-X, pág. 19
    3.  Thierry, Hubert; Combacau, Jean; Sur, Serge; Vallée, Charles (1986), Droit International Public, Paris: Montchrestien. ISBN 978-2-7076-0236-7
    4.  Diversas tesis realistas, por el contrario, vinculan los derechos humanos con los contextos sociohistóricos. Jesús Antonio de la Torre Rangel defiende una posición ecléctica de “iusnaturalismo histórico”, según la cual los derechos humanos se derivan de la confluencia entre la constitución ontológica del hombre y la situación histórica de cada momento (Torre Rangel, Jesús Antonio de la (2006). El Derecho como arma de liberación en América Latina. San Luis Potosí: Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho. ISBN 968-9065-00-9., págs. 44 y ss
    5.  «Durante la segunda mitad del siglo XVIII se produjo la paulatina sustitución del término clásico de los “derechos naturales” por el de los “derechos del hombre” […] La nueva expresión […] revela la aspiración del iusnaturalismo iluminista por constitucionalizar, o sea, por convertir en derecho positivo, en preceptos del máximo rango normativo, los derechos naturales» (Pérez Luño, Antonio Enrique (1986). Los derechos fundamentales. Madrid: Tecnos. ISBN 84-309-1114-6., págs. 32 y 33)
    6.  Zimmerling, Ruth (abril de 2004). «Los derechos humanos en un mundo globalizado y unipolar. Contra la devaluación conceptual y el cinismo práctico» (PDF).Isonomía (20): 89. ISSN 1405-0218. Consultado el 21 de diciembre de 2007.
    7. ↑ a b Papacchini, Ángelo. Filosofía y derechos humanos, pág. 41
    8.  «En las décadas transcurridas desde la proclamación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el tema de los derechos humanos ha provocado tanta discusión y producido tanta literatura especializada que es difícil aportar ideas nuevas en este campo» (Zimmerling, Ruth (abril de 2004). «Los derechos humanos en un mundo globalizado y unipolar. Contra la devaluación conceptual y el cinismo práctico» (PDF). Isonomía (20): 89. ISSN 1405-0218. Consultado el 21 de diciembre de 2007., pág. 1)
    9.  Sánchez Rubio, David (2007). Repensar derechos humanos. De la anestesia a la sinestesia. Sevilla: Editorial MAD. ISBN 84-665-7152-3., pág. 15
    10.  «the state is the prime organ that can protect and/or violate human rights» («el Estado es el principal órgano que puede proteger o violar los derechos humanos»).Landman, Todd (2006). Studying human rights. Routledge. ISBN 0-415-32605-2., pág. 9. En la actualidad, afirma este mismo autor, se comienza a prestar atención también a la responsabilidad en la violación de derechos humanos de actores no estatales, como movimientos guerrilleros, organizaciones terroristas, señores de la guerra, empresas multinacionales o instituciones financieras internacionales.
    11.  Velásquez, Manuel G. (2006). Ética en los negocios: Conceptos y casos. Pearson. ISBN 970-26-0787-6., pág. 76

    Fuente: wikipedia

    Martin Luther King, Jr.

    Martin Luther King, Jr.

    (1929-1968). Líder Norteamericano de los Derechos Civiles 

    Martin Luther King, Jr. nació en Enero 15, 1929 en Atlanta, Georgia. King fue un elocuente ministro Bautista y líder del movimiento por los derechos civiles de Norteamérica desde mediados de los 50 hasta su asesinato en 1968. King promovió los medios no-violentos para alcanzar la reforma de los derechos civiles y se le otorgó el Premio Nobel de la Paz 1968 por sus esfuerzos.

    Tanto su padre como su abuelo habían sido predicadores Bautistas. King obtuvo su Bachillerato en Divinidad en 1951. Durante un seminario, se interiorizó de los métodos de protesta pacífica de Mohandas Gandhi. En un viaje a la India en 1959 se reunió con los seguidores de Gandhi. Durante las conversaciones, se convenció más que nunca de que la resistencia pacífica era el arma más potente en manos de los oprimidos que luchaban por su libertad.

    Entre 1960 y 1965 la influencia de King como líder de los derechos civiles había alcanzado su zenit. Las tácticas de no-violencia activa (sentadas, marchas de protesta), pusieron el tema en la agenda nacional de los EEUU. Sin embargo, hacia 1966 la impaciencia de los jóvenes activistas negros erosionó algo del apoyo que tenía. Su estrategia había demostrado ser inadecuada para resolver los más complejos problemas raciales de Norteamérica.

    King tenía tan sólo 39 años en el momento de su muerte. Nunca había flaqueado en su insistencia de promover la no-violencia como la táctica principal del movimiento pro-derechos civiles, ni en su fe en que todos en Norteamérica alcanzarían, algún día, la justicia y la igualdad.

    “…. Ser negro en Unidos significa el dolor de sentir cómo el mal y la angustia matan todas las esperanzas antes de nacer…”

    “…. El 20 de enero de 2001, los Estados Unidos experimentaron un hecho histórico. Por primera vez un afroamericano asumía el cargo de Secretario de Estado, la posición más alta en el gabinete del Presidente. El hombre que ocupó este cargo fue Colin Powell. 

    El columnista Carl Rowan destacó el nombramiento, diciendo: “Para entender la importancia de la elevación de Powell a esta posición extremadamente difícil y exigente, es necesario entender que hace solo una generación era una ley no escrita que en el campo de las relaciones exteriores, los negros sólo podrían servir como embajadores en Liberia, y ministros en las Islas Canarias…”

    Del Libro “Las 17 leyes incuestionables del trabajo en equipo, por el Dr. John Maxwell”

    Amados todos:

    El tenor de estos dos escritos, separados por apenas cuatro décadas, revela un dramático cambio en el tratamiento de la minoría negra en el país más poderoso de la Tierra…

    Por supuesto, no todas son flores, ni los cambios viran del negro al blanco así como así… Hoy por hoy estamos, más bien, en un grisecito… Ya que, por citar un ejemplo, no podemos olvidar las tremendas (y recientes) imágenes televisivas de un grupo de policías norteamericanos dándole palo y palo a un negro en un estacionamiento…

    Pero es indudable que los inicios del siglo veintiuno no reflejan la misma situación, en cuanto a este tema, de épocas anteriores… Al menos en la mayoría de los países occidentales…

    Por supuesto que estas palabras podrían desatar una avalancha de aportes que demostrarían, certeramente, las numerosas situaciones de discriminación y xenofobia que aún se observan…

    Pero… al menos en el aspecto racial y social… se observan tímidos cambios positivos… Lamentablemente opacados por la creciente brecha económica entre las naciones… que lleva a una nueva forma de expresión de la injusticia…

    Pienso que en cuanto este tema, la iglesia de Cristo… la verdadera iglesia de Cristo… tiene mucho por aportar…

    Hace poco, en otro epígrafe, dije que la única doctrina en la historia de la Humanidad cuyo eje es la Libertad, es la doctrina cristiana… “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Libertad e Igualdad…

    Dice la Palabra de Dios:

    “… Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.

    Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

    Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron…” Libro de Hechos 13:1/3

    Nos encontramos en Antioquía, en momentos en que Pablo recibe la comisión de iniciar su gran ministerio apostólico… Se trata de un momento trascendental en la historia del cristianismo…

    Hay un grupo de hombres que está “ministrando al Señor”, es decir, cumpliendo con el servicio oficial de los sacerdotes en el culto público… Pero también buscando el rostro de Dios a través del ayuno y la oración…

    ¿Quiénes son estos hombres?

    Se trata de un variado… y curioso… mosaico de exponentes humanos…

    Están Simeón, también llamado Simón, o Niger, que en latín significa “negro”, seguramente un hombre de raza negra proveniente de alguna zona del Mediterráneo…

    Lucio, de Cirene.

    Manaén (o Menájem), quién se había criado nada menos que junto a Herodes, el tetrarca.

    Saulo, ex perseguidor de cristianos.

    Bernabé…

    Todos ellos excelentes varones, creyentes, a quienes el Espíritu Santo habló en forma inequívoca: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”

    Hombres de muy distintos orígenes y características, pero que participaron en un episodio clave en la difusión del Evangelio de Salvación…

    A ninguno de ellos se le cuestionó su pasado (a veces tormentoso); ni su color; ni su condición social; ni su patrimonio…

    Es que Dios no hace acepción de personas. El tan solo miró a sus corazones… 

    Y resultaron aprobados…

    De manera que, hechos y circunstancias que hoy por hoy nos asombran, resultaban moneda corriente en aquellos tiempos… Por ejemplo, la no discriminación entre creyentes… 

    E incluso el amor hacia aquellos que no piensan o creen como nosotros… ¿De qué otra manera, entonces, podríamos evangelizar? ¿Si no amamos a quien llevamos el mensaje de Salvación? El discurso puede ser bueno… Pero mejor un buen testimonio…

    ¿Será que hoy por hoy cumplimos con estas premisas básicas que sostuvieron a rajatabla quienes nos precedieron en la fe?

    ¿Será que en todas las congregaciones es igual el hermano que tiene un buen patrimonio que el que no lo tiene, y por lo tanto no puede diezmar u ofrendar de igual manera?

    ¿Será que en todas las congregaciones tiene acceso a los mismos cargos el hermano que llega con treinta o cuarenta parientes que el que llegó solito a la iglesia?

    ¿Será que tratamos igual (y damos iguales oportunidades en el servicio) al nuevo creyente que viene de una frondosa vida de pecado, que a aquel que nació en un hogar cristiano y tiene un “legajo impecable”?

    ¿Será que distinguimos igual al que hizo seminario tras seminario que al que tan solo viene equipado en su preparación de “autodidacta” más lo que el Señor le da?

    ¿Será que consideramos de la misma forma a quien hace preguntas cuando algo no le parece, que a aquel que dice a todo: Amén?

    ¿Será que el hermano divorciado no es discriminado en absoluto a la hora de asignar responsabilidades?

    Amados…

    El mundo se asombra de hechos auspiciosos tales como la debacle de ciertos muros sociales, cuando, si abriera su entendimiento a la Palabra de Dios… caería en cuenta que todo está allí… 

    Todo lo necesario para la promoción, el desarrollo, el éxito y la felicidad del ser humano está allí…
    Jesús nos dice: “el que tiene oídos para oir, oiga” Mateo 13:9

    Palabra dada. Palabra recibida.

    Un fraternal abrazo.
    Dios los bendice.

    “Tengo un sueño”

    Martin Luther King, Jr.

    “Tengo un sueño”

    DISCURSO EN WASHINGTON, D.C. 


    Pronunciado: El 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU.
    Versión al castellano: No consta.
    Versión digital: Wikisource en Español, 2006.
    Esta edición: Marxists Internet Archive, septiembre de  2006.
    Derechos: El contenido está disponible bajo los términos de la GNU Free Documentation License.


     

    Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

    Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

    Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

    Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de “fondos insuficientes”. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

    También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

    Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

    1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

    Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”

    Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.

    Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

    Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

    Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.

    Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.

    Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

    Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

    Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

    ¡Hoy tengo un sueño!

    Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

    ¡Hoy tengo un sueño!

    Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

    Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

    Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

    Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.

    Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”

    Fuente:

    http://www.marxists.org/espanol/king/1963/agosto28.htm