Los “hobbits” fueron una especie distinta, señala un nuevo análisis estadístico

Los “hobbits” fueron una especie distinta, señala un nuevo análisis estadístico
de Yaiza Martínez

Investigadores del Stony Brook University Medical Center de Nueva York han confirmado que el Homo floresiensis es una especie humana antigua genuina, y no un descendiente de humanos afectados de enanismo.

Aplicando análisis estadísticos a los restos bien preservados del esqueleto de una mujer, los científicos determinaron que el “hobbit” es una especie distinta y no una versión genéticamente defectuosa de los humanos modernos.

En 2003, especialistas australianos e indonesios descubrieron fósiles de un homínido de pequeña estatura y pequeño cerebro en el archipiélago de Indonesia.

Desde entonces, se inició un intenso debate entre los que defendían que los fósiles pertenecían a humanos que padecían microcefalia y los que afirmaban que se trataba de otra especie. Los últimos hallazgos favorecerían el triunfo de esta segunda hipótesis.

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(Tendencias21)

Seis razones impiden la reconciliación entre evolución y religión

Seis razones impiden la reconciliación entre evolución y religión
de Yaiza Martínez

Michael Shermer, editor de Skeptic magazine y escritor, publica en CNN un artículo en el que analiza las resistencias de los creyentes hacia la teoría de la evolución. Según el autor, seis son las razones que generan resistencias a la aceptación de esta teoría, a pesar de su importancia para el conocimiento humano. Todas ellas son miedos infundados, afirma Shermer, puesto que la teoría de la evolución en realidad podría aportar a aquéllos que creen en Dios una fuente de sobrecogimiento ante su “Obra”, de una profundidad jamás soñada por nuestros ancestros. Por Yaiza Martínez.

Fuente: Everystockphoto.

El origen de las especies

Esta obra, explica Shermer, resultó ser de enorme importancia. Thomas Henry Huxley, biólogo británico del siglo XIX conocido como el Bulldog de Darwin por su defensa de la teoría de la evolución, señaló incluso que “El origen de las especies” ha sido el instrumento más potente para la expansión del conocimiento desde el “Principia” de Newton.

A pesar de ello, aún en 2001, la Gallup Poll (sondeo de opinión frecuentemente usado para representar a la opinión pública) señaló que el 45% de los americanos estaban de acuerdo con la afirmación de que “Dios creó al ser humano prácticamente tal y como es ahora, en algún momento de los últimos 10.000 años”.

El 37% de los encuestados prefirió la afirmación “el ser humano se ha desarrollado durante millones de años a partir de formas de vida menos avanzadas, pero Dios ha guiado este proceso”, y sólo el 12% creía en la teoría científica estándar: “el ser humano se ha desarrollado durante millones de años a partir de formas de vida menos avanzadas, pero Dios no ha tomado parte en esta evolución”.

Estos porcentajes han cambiado poco en las siguientes encuestas realizadas, a pesar del paso del tiempo, escribe Shermer.

Miedos comunes

Para el autor del artículo, seis son las razones que hacen que los norteamericanos se resistan a aceptar la evolución.

La primera de ellas sería el modelo de conflicto entre religión y ciencia, la creencia en que hay una batalla establecida entre ambas, y que hay que posicionarse a favor de una u otra.

La segunda razón es la creencia en que la evolución es una amenaza para las doctrinas religiosas. Mucha gente intenta utilizar la ciencia para probar algunas de estas doctrinas, pero como esto no se consigue, la ciencia resulta rechazada. Por ejemplo, se intenta probar que la historia de la creación del Génesis puede tener un reflejo en los registros fósiles, pero éstos en realidad revelan que la vida en la Tierra surgió hace miles de millones de años, y no hace sólo 10.000 años, que es lo que propondría el Génesis.

Por otro lado, existe según Shermer una mala interpretación de la teoría de la evolución. La mayoría de la gente sabe poco acerca de ella, tal y como se constató en la encuesta arriba mencionada, en la que un cuarto de los encuestados afirmó que no sabía lo suficiente acerca de la evolución como para determinar si la aceptaba o no. Este problema se ve acrecentado por la controversia de la teoría de Darwin, lo que ha provocado que en las escuelas de Estados Unidos ésta a menudo no se enseñe.

Una cuarta razón para el rechazo es el temor a que la evolución degrade a la humanidad. Después de que Copérnico descartara nuestra situación central en el cosmos, Darwin reveló que somos “simples” animales, sujetos a las mismas leyes naturales y fuerzas históricas que otras especies.

La quinta razón de la resistencia a la evolución radicaría en la relación entre ésta y el nihilismo ético. Según algunos neoconservadores actuales, ninguna comunidad humana puede sobrevivir si sus miembros creen que sus vidas carecen de sentido o que vivimos en un universo que no tiene sentido.

Por último, la sexta razón, según Shermer, sería el miedo a que la teoría evolutiva extendida en el pensamiento humano implique el fallo de las doctrinas políticas y económicas, dado que la constitución de la humanidad es más fuerte que la constitución de los Estados.

Las cinco primeras razones para la resistencia a la evolución han provenido casi exclusivamente de los políticos conservadores. Esta última razón, en cambio, está originada por los liberales.

Evolución divina

Según Shermer, todos estos temores carecen de base. En primer lugar, si uno es creyente, no debería importar en qué momento creó Dios el universo.

Tampoco debería tener importancia alguna para la fe cómo creó Dios la vida, si fue mediante el Verbo o si Dios lo hizo a través de las fuerzas naturales del universo que Él mismo creó. La grandeza de la obra de Dios debería seguir siendo vista como sobrecogedora, independientemente de los medios utilizados para el surgimiento y el desarrollo de las diversas formas de vida.

Desde una perspectiva moral, la humanidad surge de la biología y ha evolucionado como especie social con tendencias cooperativas y altruistas dentro de su propio grupo, y tendencias competitivas o belicosas hacia grupos ajenos. El propósito de la civilización es acentuar lo mejor de nuestra naturaleza.

Según Shermer, los creyentes podrían aceptar la ciencia y, en especial, la teoría de la evolución porque ésta puede interpretarse como la revelación de la magnificencia de Dios, con una profundidad jamás soñada por nuestros ancestros.

Hemos aprendido mucho en los últimos 4.000 años, y este conocimiento no debería ser nunca degradado o negado. Más bien a la inversa, la ciencia debería ser bien recibida por todos aquéllos que aprecian la sabiduría, escribe el autor.

Controversia generalizada

En la misma línea que propone Michael Shermer, la National Academy of Science de Estados Unidos publicaba en 2008 un libro titulado “Science, Evolution and Creacionism” en el que, además de explicar las diferencias entre ciencia y religión, se sostenía que la aceptación de la teoría evolutiva no precisa necesariamente del abandono de la fe en Dios.

La controversia aquí presentada no afecta, sin embargo, sólo a los creyentes cristianos estadounidenses, sino que también genera conflicto entre creyentes de otras doctrinas, como el Islam.

Así, en el mundo musulmán tampoco existe una única postura ante la teoría de la evolución. Mientras que existen musulmanes que no ven conflicto alguno entre ésta y su fe, otros la rechazan de pleno, por considerarla opuesta a sus creencias, tal y como explicamos en otro artículo de Tendencias21.

(Tendencias21)

¿El Gran Colisionador podría desencadenar el fin del mundo?

¿El Gran Colisionador podría desencadenar el fin del mundo?
Posted: 23 Nov 2009 10:51 PM PST

A rebufo del interés que muchos lectores han manifestado en los comentarios de la noticia de la reactivación del Gran Colisionador de Hadrones del CERN, interés que se centraba básicamente en destrucciones masivas, el fin del mundo y demás, vamos a profundizar un poco en esos supuestos peligros. ¿Hasta qué punto son infundados?

Los más agoreros acerca de las consecuencias del LHC siguen la misma lógica de los que afirman que la física se asocia con las bombas atómicas; la química, con los pesticidas; y la biología, con los ensayos clínicos con animales y con aberrantes mutaciones genéticas. Es decir, basan su razonamiento en el miedo.

Periódicos gratuitos como los que se distribuyen por la calle o el metro llegaron a publicar titulares como El laboratorio LHC tiene un 75 % de probabilidades de extinguir la Tierra. Lo entiendo, explicar para qué sirve el LHC no es fácil, pero recurrir a la imaginería de la ciencia ficción para hablar destrucciones cósmicas sí es una noticia impactante para el lector medio.

Las posibles catástrofes que podría desencadenar la activación del LHC, dejándonos invadir por elsíndrome de Frankenstein, son:

-La creación de un agujero negro inestable que acabaría engullendo todo el planeta Tierra y, luego, probablemente, el Sistema Solar. Algo así como una voraz aspiradora astronómica. Incluso en el documental Cuatro formas de destruir el mundo, ésta era una de las formas que se ilustraban con todo lujo de detalles, al modo de las películas de desastres de Hollywood.

-La creación de materia extraña supermasiva que convertiría el planeta en una estrella de neutrones sin vida alguna.

-La creación de monopolos magnéticos que pudieran catalizar el decaimiento del protón y, por lo tanto, la disolución de la materia.

-La activación de la transición a un estado de vacío cuántico. Aunque suena ininteligible, confiad en mí: es algo muy malo.

Científicos de todos los países del mundo han tenido la paciencia demostrar lo improbable que resulta que ocurra alguno de estos desastres. Agujeros negros sí se producirán, pero serán diminutos y apenas durarán una fracción de segundo antes de evaporarse.

Y, por otra parte, nuestro planeta está continuamente expuesto a fenómenos naturales similares o incluso más agresivos que los augurados para el LHC; por ejemplo, los rayos cósmicos que alcanzan cada día a la Tierra han producido ya el equivalente a un millón de eventos LHC.

Según los científicos, pues, el riesgo de genocidio por parte del LHC es despreciable. Pensadlo: ¿miles de científicos de varios países del mundo colaborarían en un proyecto que podría destruirles a ellos mismos, a sus familias y a todos a cuantos les cayeran más o menos bien? Y si no es así, todo pasará tan deprisa que tampoco nos daremos cuenta de ello. En un abrir y cerrar de ojos, plop, nos esfumaremos. Y a otra cosa, mariposa.

El Gran Colisionador de Hadrones vuelve a funcionar, por fin

El Gran Colisionador de Hadrones vuelve a funcionar, por fin

Posted: 23 Nov 2009 03:53 AM PST

El LHC (Gran Colisionador de Hadrones), la titánica obra de ingeniería situada en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), junto a Ginebra, ha sido por fin reparado de la avería que sufrió el 19 de septiembre de 2008, 9 días después de su puesta en funcionamiento.

La máquina está enfriada hasta 270 grados centígrados bajo cero (la temperatura imprescindible para producir el milagro) y el primer haz de partículas ya ha completado toda la circunferencia de 27 kilómetros de esta instalación. El siguiente paso es inyectar otro haz de hadrones en sentido opuesto y luego hacerlos colisionar en algunos puntos concretos del acelerador para detectar qué fenómenos se desencadenan.

La idea de sus responsables es aumentar progresivamente la potencia hasta llegar a los 3,5 TeV (teraelectronvoltios) por haz el año que viene. El objetivo final es alcanzar los 7 Tev (teralectronvoltios) por haz, pero incluso a sólo un TeV por haz será enseguida el acelerador más potente del mundo, ya que el Tevatron de Fermilab (Chicago), que es el de mayor energía por ahora, funciona a 0,9 TeV por haz.

Algunas de las respuestas que los científicos esperan encontrar cuando empiecen a colisionar las primeras partículas son:

Saber con exactitud en qué consiste la masa, pues hoy en día sólo sabemos medirla; saber qué número de partículas componen el átomo, además de ya las conocidas; saber la naturaleza de la llamada materia oscura, un tipo de materia que nadie ha visto ni detectado aún pero que, supuestamente, por inferencia, se cree que compone el 95 % de toda la materia del universo; saber si existen otras dimensiones; simular el Big Bang a pequeña escala, la explosión que ocurrió hace 15.000 millones de años y que dio origen al universo (y que fue acuñada mordazmente por el astrónomo Fred Hoyle, irónicamente para desacreditar esta idea tan extraña); y por último y más importante: hallar elbosón de Higgs o partícula divina, que sería un paso significativo en la búsqueda de la Teoría de la Gran Unificación.

Ya sabéis, si rondáis por Suiza, buscad un hueco para visitar el imponente LHC (doy fe de que vale la pena); pero tened en cuenta que hay unos 6 meses de lista de espera. Si no tenéis paciencia y queréis ver el ingenio en pantalla grande, entonces no os perdáis la película Ángeles y demonios.

El LHC volvió a la vida

El LHC volvió a la vida

Posted: 23 Nov 2009 01:45 AM PST

lhc-funcionamiento

Este pasado viernes el CERN comunicó que, tras un parón de 14 meses como consecuencia de una avería que provocó importantes fugas de helio, el Gran Colisionador de Hadrones volvió a funcionar.

Las partículas volvieron a circular por los dos anillos de 27 kilómetro de longitud, primero se inyectó un haz de partículas por el anillo donde las mimas circulan en el sentido de las agujas del reloj y posteriormente otro en el anillo por donde las partículas circulan a la inversa.

De momento el LHC está funcionando a baja potencia y no se ha producido ninguna colisión entre partículas (esperan poder realizar las primeras a finales de esta semana). Si todo marcha bien a principios de 2010 el LHC ya estará trabajando al cien por cien y empezarán las colisiones verdaderamente interesantes, las producidas a casi la velocidad de la luz.

Aunque los primeros resultados realmente concluyentes tardarán bastante en llegar, estamos ante todo un hito. La máquina parece funcionar sin problemas y los arreglos que se hicieron durante el parón obligatorio han dado sus frutos. Estamos cada vez más cercada de dar respuestas a los enigmas más importantes de todos a los que la humanidad se ha enfrentado.

Image: CERN

Jóvenes que profesan religión pasan de un 81% a 74% en tres años

Jóvenes que profesan religión pasan de un 81% a 74% en tres años


Noviembre 22, 2009

Isaías Sharon
Encuesta de la Universidad Católica y Adimark muestra que un cuarto de los jóvenes, entre 18 y 24 años, dice no adherir a ninguna religión. Un fenómeno que, según los expertos, se explica por su rechazo a los dogmas e instituciones, lo que no significa falta de espiritualidad, sino la construcción de una propia que sí les dé respuestas.

Critican las instituciones y sus dogmas, porque éstas privilegian las reglas por sobre el consejo espiritual. Algunos son decididamente ateos, otros viven una espiritualidad “hecha a su medida” y algunos están en búsqueda. Tienen entre 18 y 24 años y no adhieren a un credo establecido: una tendencia que va al alza, según la encuesta de laUniversidad Católica y Adimark, que muestra cómo en este grupo etario las personas sin filiación religiosa subieron de un 19% en 2006 a un 26% en 2009. Una tendencia que ha ido de la mano de la caída de jóvenes católicos (de 60% en 2006 a 55% en 2009) y evangélicos (de 17% a 13%).
Es el fenómeno que la Iglesia llama secularización o pérdida de influencia y que en los menores de 25 años se manifiesta con mayor intensidad. No es exclusivo de Chile. En España, entre 1994 y 2005, los jóvenes católicos practicantes decayeron de un 18% a 10% y los ateos, indiferentes y agnósticos pasaron del 22% al 46%, según datos de la Fundación Santa María.
Las bases de ese desencanto son múltiples, aunque prima la carencia de respuestas a temas tan importantes como la sexualidad y la vida en pareja, explica Manuel Antonio Baeza, sociólogo de la Universidad de Concepción. “Las grandes familias religiosas han tardado en ajustarse a los cambios y nuevas interrogantes de la juventud”, sostiene. Sin embargo, aclara, religión y fe corren por carriles distintos, por lo cual el descontento no implica el fin de la religión o la espiritualidad, sino el reflejo de una mayor autonomía de los creyentes.
Lo que el sociólogo de la Universidad Central, Rodrigo Larraín denomina “espiritualidad a la carta”. “Hoy existen distintos ámbitos de formación religiosa y los jóvenes viven lo que se llama la religión a su manera, donde la fe es un proceso personal y el ir descubriéndola se relaciona más con los amigos o uno mismo”, dice.
BUSQUEDA DE IDENTIDAD
Esa búsqueda de respuestas va ligada a una búsqueda de identidad, donde los jóvenes “ya no se conforman con la filiación religiosa heredada de su padres y se produce una desvinculación”, explica Eduardo Valenzuela, docente de la Escuela de Sociología de la Universidad Católica. A eso se suma la mayor tolerancia que existe actualmente frente a las creencias personales: “Hoy es posible declarar abiertamente que no se adhiere a ninguna religión, lo que hace 30 años era muy difícil, y hace 60 años era imposible”.
Esa lucha generacional se da especialmente cuando existe una familia con fuertes creencias religiosas a la cual oponerse, lo que no sucede en todos los casos, según Larraín, pero explica parte del fenómeno.
SIN DOCTRINA
Más potente, dice Larraín, es la oposición a la doctrina religiosa que los jóvenes ven sólo como un exceso de normas. “Es lo que sucede con mucha gente que fue a colegios religiosos y que abandonan el credo por la experiencia que vivió con demasiadas reglas, las cuales hacen perder el contenido en la fe. Hace 30 años era un fenómeno que no se apreciaba tan fuerte, porque la política daba sentido a gran parte de los jóvenes. Lo que hoy no ocurre con ninguna de las dos cosas”, dice.
Eso explica también por qué muchos jóvenes construyen su identidad religiosa sobre la base de sus necesidades personales. “Pueden adherir, por ejemplo, a una espiritualidad budista, creer en la reencarnación, entre otros conceptos, y así armar su propio menú religioso y con eso resolver el sentido de la vida”, dice Larraín.
Así se ve reflejado en la Encuesta del Instituto Nacional de la Juventud 2007, en la cual el 35% de los jóvenes admitía creer en la reencarnación, 31% en la astrología, 23% en tarot y 15% en el chamanismo. “Creo en la vida como una existencia completa de energías, que provienen de la naturaleza, las personas, los enojos, las alegrías. Todo eso va cambiando según la experiencia de vida en la que me encuentre”, dice Daniela (23).
PRACTICAR LA FE
Las cifras también reflejan que dos de cada tres jóvenes se identifican con la religión. En ellos, señala Valenzuela, la espiritualidad se vincula básicamente al voluntariado. “Son experiencias muy significativas, en la que viven la apertura al mundo acompañados de la religión y les permite tomar conciencia de la existencia de los demás”. Esa práctica es la que facilita su cercanía a la iglesia.
La encuesta indica, además, que el grupo que tine entre 45 y 54 años es el que muestra un mayor crecimiento en su religiosidad: de 68% a 71% en tres años. Pero no necesariamente los jóvenes son menos religiosos que los adultos, explica Gonzalo Tapia, sociólogo de la Universidad Diego Portales, sino que son más transparentes en reconocer, por ejemplo, que no van a misa: “Para ser creyente se deben practicar los cultos y no necesariamente en el caso de los jóvenes hay una menor creencia religosa, sino que menos práctica”.

LOS PROCESOS DE REFLEXION Y ACERCAMIENTO
El mayor contacto de los jóvenes con la religión lo experimentan con la Primera Comunión a los 10 años y con la Confirmación a los 18. Luego de eso, indica Gonzalo Tapia, sociólogo de la U. Diego Portales, comienzan a experimentar una vida espiritual a su manera, pero retoman su religión de origen en el momento de casarse.
En ese lapso se acentúa el proceso de incertidumbre que viven al dejar la seguridad de su hogar y definir su propio camino, donde la religión no es la primera pregunta que se plantean.
El nacimiento de un hijo o la muerte de los padres, establece Eduardo Valenzuela, de la Universidad Católica, son momentos significativos en los que se produce un nuevo acercamiento. “Muchos se ven, en cierta forma, obligados a retomarla cuando, por ejemplo, tienen que tomar decisiones, cómo definir qué tipo de educación quieren para sus hijos”, dice Tapia.
A mayor edad, además, se comienza a pensar en la muerte, afirma Rodrigo Larraín, de la U. Central. Una reflexión que los acerca a una perspectiva religiosa: “la muerte está siempre presente, pero cuando no se siente cercana se vive de forma abstracta”.

copìado de:http://isharon.wordpress.com/2009/11/22/jovenes-que-profesan/

El ansia de carne de los monos

El ansia de carne de los monos

 

Posted: 22 Nov 2009 06:15 AM PST

Todos hemos sido sometidos a esa tortura desde la infancia. Me refiero al plato de verdura, al brócoli, al plato verde, en definitiva, cuando nosotros, en realidad, lo que queríamos era arroz con tomate, hamburguesas o pastelitos (con pegatinas de regalo).

Al igual que Homer Simpson con el colmillo goteando frente a una rosquilla, incluso tuvimos que soportar esos platos infinitos de espinacas porque, según Popeye, tenían mucho hierro: una errata de imprenta en toda regla.

El hierro, pese a lo que diga la cultura popular, se presenta con mayor abundancia en los alimentos de origen animal. Comer morcilla, de hecho, es como mascar hierro puro, de algún modo.

Los monos, en ese sentido, son como nosotros. Su ansia de carne es tal que, a pesar de las imágenes que nos hemos creado de ellos, son capaces de rechazar verdura o fruta si hay carne en el menú. Lo cual también desmiente la creencia que sustentaban los antropólogos hasta hace bien poco: que los monos eran esencialmente vegetarianos.

La mayoría de los monos en estado salvaje son omnívoros. Y muchas especies de simios y monos consideran que un plato de carne es una fiesta. Sus presas principales acostumbran a ser criaturas pequeñas, como insectos.

El malentendido que se tenía hasta ahora se debía a que muchas especies de monos suelen dejar caer una lluvia constante de hojas y frutas a medio consumir. Pero un examen más meticuloso de estos restos reveló que, en realidad, lo que hacían los monos era ser tremendamente escrupulosos con lo que ingerían.

Los explica así Marvin Harris:

Antes de escoger una fruta, los monos olisquean, palpan, mordisquean y escupen lo mordido en la mayoría de ocasiones. Lo que buscan no es la manzana perfecta, madura, inmaculada del Jardín del Edén; lo que les interesa es dar con aquéllas que esconden gusanos.

Es decir, que los monos están más interesados en el gusano que en la manzana. Abren los higos llenos de gorgojos pero luego tiran los higos al haberse zampado los gorgojos. Otros, también, se comen el pack completo, también es cierto. Otros monos, todavía más sibaritas, ni siquiera pierden el tiempo con frutos que no muestran indicios de descomposición causada por insectos.

Al elegir frutos con insectos, los monos anticipan las costumbres alimentarias humanas que combinan hidratos de carbono, ricos en calorías, con carne por su efecto “ahorra de proteínas”.

En cierto modo, esta manera de buscar en la fruta la verdadera chuchería se parece bastante a esos niños humanos que juegan con las acelgas en el plato, dándoles vueltas, trajinando con ellas, para finalmente no consumirlas.

Hoy día se sabe, además, que diversas especies de monos no sólo consumen insectos, sino que despliegan una intensa actividad en la caza de pequeños mamíferos. Los babuinos son cazadores particularmente avezados. Robert Harding vio a los babuinos que estudiaba en Kenia matar y devorar 47 pequeños vertebrados, incluidas crías de gacela y antílope, a lo largo de un mismo año de observación.

A pesar de la extendida idea de que los seres humanos son los únicos simios asesinos o aficionados a la cetrería, no hay que olvidar que los chimpancés, nuestros parientes más cercanos, son unos cazadores apasionados y relativamente eficaces.

Vía | Bueno para comer de Marvin Harris

Genciencia

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