EL FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO QUIERE VOLVER A LAS AULAS

EL FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO QUIERE VOLVER A LAS AULAS

Nota:

Este artículo no necesariamente está de acuerdo con la creencia del blog, ya que este blog apoya el Diseño Inteligente y el Creacionismo bíblico.

Paulo Arieu

Administrador

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Autor del artículo: Alfonso López Borgoñoz

¿Estoy seguro de que no hay una intención detrás de nuestra existencia y de que no existe un misterio en ninguna parte del Universo? Pienso que lo estoy. ¡Qué gozo, qué descanso sería si pudiésemos declararlo así completamente convencidos! Si así fuera, yo podría desear vivir eternamente. ¡Qué aterrador y glorioso el papel del hombre si, en verdad, sin guía y sin consuelo hubiese de crear, sacándolo de sus propias entrañas, el sentido para su existencia y escribir las reglas por las cuales vive!’ [“VIII. Diario-Carta de César a Lucio Mamilio Turrino”, en Los Idus de Marzo de Thornton Wilder (trad. de María Lejárraga)]

1925. El 21 de marzo se aprobaba en Tennessee (EEUU) una normativa, conocida como Tennessee Evolution Statutes, por la que se prohibía la enseñanza de la teoría de la evolución en todas las universidades y escuelas financiadas total o parcialmente con fondos públicos de aquel estado. Su primera sección indicaba claramente que era ilegal “enseñar cualquier teoría que negara la historia de la creación divina del hombre, tal como se enseña en la Biblia, así como enseñar que el hombre procedía de un orden inferior de animales’1. Esta ley nacía por la alarma causada por el avance de la enseñanza del darwinismo en algunos centros educativos.

Sobre la base de dicha norma, en Dayton (Tennessee), en el verano —especialmente caluroso— de 1925, se celebró un juicio que tuvo una gran repercusión pública2, y que fue conocido como el juicio del mono, en el que se acusaba a John Thomas Scopes, un profesor de biología de Instituto de sólo 24 años de edad, de la práctica ilegal de la enseñanza de la evolución según la teoría de Darwin.

Su abogado fue Clarence Darrow, muy conocido, el cual señaló en un momento dado: “La Biblia no es un libro, sino que está compuesto por sesenta y seis, que fueron escritos en un período de cerca de mil años, algunos de ellos muy pronto y otros comparativamente mucho más tarde. Es un libro principalmente sobre religión y moral. No es un libro de ciencia. Allí no hay nada prescrito que te diga cómo construir una vía de tren o un bote a vapor o cómo hacer nada que haga avanzar a la civilización”. El abogado particular de la acusación fue William Jennings Bryan, un político demócrata muy populista, al tiempo que profundamente fundamentalista.

Tras oír a las partes, el jurado tomó su decisión en contra de Scopes, considerándolo culpable según la ley. El juez lo condenó por ello a una multa mínima de cien dólares (¿hay penas leves por el incumplimiento de normas injustas?), de cuyo pago al final se libró el joven profesor de biología, ya que se recurrió la sentencia por un tecnicismo y el Tribunal Supremo de Tennessee la revocó, estimando, al mismo tiempo, que la ley sobre la que se había basado era inconstitucional, en base a la primera enmienda de la Constitución de los EEUU3.

Preguntado por el juez, tras leerse la sentencia, si tenía algo que decir, Scopes acabó su intervención con las siguientes palabras: “Su señoría, siento que me han condenado por la violación de un estatuto injusto. Continuaré en el futuro, como he hecho en el pasado, oponiéndome a esta ley de cualquier forma que pueda. Cualquier otra acción podría ser una violación de mi ideal sobre la libertad académica; esto es, la de enseñar la verdad tal como se garantiza en nuestra Constitución sobre la libertad personal y religiosa. Pienso que la multa es injusta”1.

 

WASHINGTON, TENEMOS UN PROBLEMA…Pese a la revocación final de la sentencia por el Tribunal Supremo de Tennessee, no quedaba aún clara hasta dónde llegaba la muralla entre el estado y la religión que pretendieron levantar con la primera enmienda los constitucionalistas estadounidenses en 1791.

 

Esa enmienda, curiosamente, no nació en su momento para impedir la libertad religiosa sino para promoverla, al evitar que algunos estados se hicieran confesionales y amenazaran la libre práctica religiosa de sus ciudadanos, al tratar de imponerles credos distintos al suyo propio (en las escuelas o fuera de ellas).

Tras los hechos de los años veinte, en los que —como hemos visto— se había tratado de impulsar por ley la enseñanza de conceptos bíblicos, privilegiándose desde el estado a una religión (en este caso, primordialmente la cristiana) por encima de las demás, y la posterior declaración de inconstitucionalidad de dicha norma, pareció verse, aunque no por todos, que no se podían dar clases basadas en teorías religiosas en las escuelas.

Pero ¿se podía evitar que algunos consejos escolares de algunos estados prohibieran la enseñanza de la evolución o de otras teorías sólo porque contradijeran sus creencias religiosas?

Hasta el año 1968 (un año antes de que los estadounidenses llegaran a la Luna), y mediante la sentencia del Tribunal Supremo por el caso Epperson vs. Arkansas4, no empezó a aclararse que tales prohibiciones de enseñar los principios darwinistas basadas en cuestiones religiosas contravenían directamente también dicha primera enmienda, al ser los prejuicios bíblicos de los que habían dictado la norma —por sus creencias sobre el origen de la vida— la base de la negativa a que se enseñara la evolución. Para los jueces, era una interferencia clara de unos valores religiosos en los centros educativos. La sentencia, además, acababa definitivamente con la absurda prohibición de enseñar la evolución en Arkansas, aprobada gracias a una votación entre los habitantes del estado y que estaba vigente desde 1928 (tres años después de Dayton y durante los cuarenta años anteriores a este nuevo juicio). El argumento de los que defendían la normativa sobre que esa ley expresaba la voluntad popular no pudo ser tenido en cuenta.

En 1987, el mismo alto Tribunal estadounidense hizo uso de nuevo del mismo principio en el caso Edwards vs Aguillard, al rechazar una ley de Luisiana que obligaba a enseñar la ‘ciencia creacionista’ en las escuelas a los profesores de biología5,6. ¿Tema solucionado? No.

VOLVER A EMPEZAR…

2004. El 18 de octubre se aprobaba por 6 votos a 3 en el School Board of Directors (Consejo Escolar) de la ciudad de Dover (en Pensilvania, EEUU), de apenas 20.000 habitantes, la siguiente resolución:

“A los estudiantes se les hará notar los problemas y vacíos existentes en la teoría de Darwin y otras teorías sobre la evolución, incluyendo el diseño inteligente, pero no únicamente las relacionadas con ésta última. Nota: No se enseña el origen de la vida.”

El mismo Consejo Escolar, el 19 de noviembre siguiente, anunció mediante un comunicado de prensa que, a partir de enero de 2005, los maestros del instituto de la ciudad deberían leer la siguiente declaración en la clase de biología de noveno curso (equivalente a un 3º de ESO en España):

“El estándar académico de Pensilvania requiere que los estudiantes aprendan la teoría de la evolución de Darwin y realicen un examen en el que se incluya la evolución.

Dado que la teoría de Darwin es una teoría, continúa siendo examinada cada vez que se descubre una nueva prueba. La teoría no es un hecho. Existen huecos en ella para los que no se ha encontrado ninguna prueba. Una teoría se define como una explicación suficientemente probada que unifica una amplia gama de observaciones.

El diseño inteligente es una explicación sobre el origen de la vida que difiere del punto de vista establecido por Darwin. El libro de referencia, Sobre Pandas y personas, está disponible para los estudiantes que pudieran estar interesados en profundizar en la comprensión de lo que realmente implica el diseño inteligente.

Con respecto a cualquier teoría, se anima a los estudiantes a que mantengan una mente abierta. La escuela deja la discusión de los orígenes de la vida a los estudiantes y a sus familias. Como distrito regido por estándares, la instrucción escolar debe enfocarse a preparar a los estudiantes para dotarlos de habilidades y competencias basadas en una evaluación estándar”.

Como se ve, no trataban de prohibir la enseñanza de la evolución (no podían por las decisiones judiciales comentadas), pero sí se mencionan los supuestos problemas y vacíos (tan caros a los creacionistas en general) de la teoría de la evolución y que (según ellos y como máximo) parecen igualarla como sistema de explicación a la del diseño inteligente.

También se recomendaba la lectura del libro Of Pandas and People: The Central Question of Biological Origins [Sobre Pandas y Personas: la cuestión central del origen biológico]7, que vendría a ser una especie de manual del diseño inteligente.

Pero, como parece dejar claro el escrito original, no debía tratarse de enseñar cuál era el origen de la vida en el Instituto, en ningún caso, dado que consideran que ésa no es una materia que deba darse en un centro educativo. Eso sí, se recomendaba que fuera discutida en el contexto familiar(?).

Es decir, un aspecto básico de la educación ya no quedaba sometido a los resultados de las mejores investigaciones disponibles basadas en el método científico, sino a la discrecionalidad de los padres, según fueran sus creencias particulares y su fe.

Como vemos, para los autores de la resolución y de la declaración, la educación pública en Dover (laica, como en todos los EEUU) no debía definirse entre ambas maneras de entender el origen de la vida (la de los evolucionistas y la del diseño inteligente) debido a los problemas de ambas. Se podía deducir de ello que, dado que no podían decir cual era mejor, las dos eran igual de satisfactorias (o insatisfactorias).

RECUADRO

EDUCACIÓN Y DECISIÓN ENTRE HIPÓTESIS

Las dificultades en el mundo de la enseñanza para decidirse entre dos hipótesis en un momento dado no son nuevas. Al fin y al cabo, es normal la situación de una cierta colisión en el mundo de la ciencia entre dos explicaciones de un mismo fenómeno.

En esos casos —y a la espera de nuevos avances—, puede ser válido presentar como explicaciones igualmente razonables aquéllas que concuerden más o menos de forma satisfactoria (sean o no excluyentes entre ellas) con la mayor parte de los datos disponibles. El ojo crítico es básico en la ciencia y en su enseñanza, y mostrar dudas no es malo, sino al contrario. Pero, lógicamente, todas las explicaciones deberán estar basadas en el uso del método científico y en que exista un cierto consenso en los medios académicos sobre su validez, lo que evitará la discrecionalidad del maestro o Consejo Escolar, y el que se introduzcan aspectos no científicos en el tratamiento de los temas.

Así, si se hubiera pedido hace quince años a los profesores de ciencias naturales que se pronunciaran sobre si la extinción de los dinosaurios fue motivada de forma preferente por la caída de un meteorito o por una gran actividad volcánica a fines del cretácico (o por las dos cosas juntas), no hay duda que la cuestión no hubiera quedado al alcance de la mayoría de los educadores (ni científicos altamente especializados) y éstos, por tanto, podían presentar ambas hipótesis, con sus pruebas, como iguales, dejando que cada alumno decidiera cuál veía como más probable, tras, tal vez, dar el profesor su opinión personal.

Pero está claro que en el caso de la extinción de los dinosaurios hablamos de un debate entre hipótesis científicas, creadas de forma similar, y no entre hipótesis científicas y religiosas.

La religión se basa en la fe, en el salto al abismo que defendía Kierkegaard, y es una opción personal que como creencia particular es completamente respetable, pero que está netamente diferenciada en su formación y en sus métodos explicativos de los de la ciencia. Y eso jamás debe ocultarse cuando se transmite la información sobre la base de la explicación de un hecho natural.

La ciencia tiene su ámbito de trabajo en el estudio de nuestro entorno, mediante la aplicación del método científico; la religión, no, ya que se basa en conceptos como supuestas verdades reveladas por sus creadores. No sólo eso, esas verdades reveladas sobre el origen del hombre, del Universo, etcétera, interpretadas desde el ámbito de una creencia, pueden ser muy diferentes a los conceptos científicos que se explican en las clases de ciencias naturales, así como muy diferentes de las que defienden otros profesores de religión en el mismo centro, lo que puede inducir a confusión.

Puesto en la situación… ¿a quién hará caso el niño? ¿al profesor que le habla de evolución por mutación no predeterminada o al que le habla de creación por un dios según diversas hipótesis basadas en la fe? Si ambas materias se dan en el mismo centro, puede creer que ambas autoridades son iguales y que se basan en lo mismo, decidiendo según su contexto familiar. Como es lógico, ello no pasa en las clases de arte, donde las teorías religiosas (sobre una inspiración divina mayor o menor de los autores) no caben (ni el magisterio de un profesor de religión es requerido para que de una información diferente y alternativa a la del profesor de arte sobre el origen del Barroco).

Por ello, es básico limitar al máximo la imposición de las creencias de los gobernantes (especialmente en las materias susceptibles de la aplicación del método científico), no favoreciendo explicaciones de religiones en concreto, debido a que cada una defiende unos modelos de creación —total o parcialmente— diferenciados y contrapuestos. Lo recomendable es que la enseñanza de la educación religiosa se haga en los centros religiosos, fuera del currículum escolar público exigible. Es el modelo de muchos países8, que evita que sus escuelas se conviertan en foros de debate entre diferentes tipos de fe, en entornos religiosos y socioculturales complejos.

Ante tal situación, los partidarios de una enseñanza de ciertas materias sobre la base de la religión, tratan como pueden de introducirse en las escuelas y en la educación pública en secundaria y en la Universidad6,9.

Precisamenete, una de esas maneras está siendo mediante la teoría del diseño inteligente, que dice no ser religiosa —aunque sus defensores no ocultan que lo son (y mucho)— y que para sus defensores es capaz de competir con las hipótesis y teorías científicas de igual a igual, por estar asentadas ambas en los mismos principios de trabajo laicos.

Pero eso no es cierto, como veremos.

FIN RECUADRO

¿NO ES RELIGIOSO EL DISEÑO INTELIGENTE?

El concepto básico del diseño inteligente se basa en la creencia de que los organismos de hoy no son un producto normal de los procesos de selección natural sino de algún diseñador inteligente que va guiando el proceso y sobre cuyo origen ellos no se pronuncian6,10. Es decir, no dicen que haya un dios (de ahí que defiendan que su tesis no es religiosa), sino sólo que hay un agente que sabe lo que hace en el timón. Pese a la antigüedad del concepto, tal como expone Eustoquio Molina en otro artículo de este mismo dossier, su desarrollo y conceptualización —tal como ahora conocemos— es relativamente reciente, con menos de diez años de antigüedad.

Su base de pensamiento, en teoría, no es estrictamente creacionista (cosa que cree mucha gente), ni está fundamentalmente opuesto a la teoría de la evolución, si ésta sólo implica cambios en las especies con el tiempo10.

Pero eso sólo es la apariencia, ya que su principal argumento es uno completamente esencial, que va directamente en contra de la evolución basada en Darwin. No creen en la selección natural ni en las mutaciones fruto del azar (dentro de lo que son las leyes de la evolución por selección natural), sino en un proceso dirigido por un ente indefinido.

Y ello es lógico, dichas mutaciones no finalistas ni predeterminadas por nadie, mezcladas además en los nuevos sujetos como fruto de la unión sexual —que combina los genes de modo completamente imprevisible—, menguan las competencias que ellos imaginan de un dios omnipotente.

Como vemos, el proceso dice que es teledirigido, pero nunca definen al diseñador, sólo aducen que los datos, tal como ellos los leen, apuntan a que todo no puede ser a ciegas, sino controlado. Y su fuerza radica precisamente en ello, en esa imprecisión sobre el supuesto diseñador supuestamente inteligente. No se habla de dios, ni mucho menos de un dios determinado, sino sólo de que del estudio ‘científico’ de la naturaleza lo que se infiere es que alguien guía sus procesos, lo cual parece ser aceptable como punto de encuentro mínimo por muchos adeptos a diferentes religiones, que ven en el diseño inteligente una manera de hacer fuerza conjunta en contra de la evolución y de preservar una parte fundamental de las enseñanzas religiosas en la educación escolar de sus hijos.

¿Estará relacionado el auge actual entre los fundamentalistas del diseño inteligente con las decisiones del Tribunal Supremo de los EEUU de 1968 y 1987 —citadas al principio de este trabajo—, acerca de la imposibilidad de dar enseñanzas basadas en creencias religiosas en las escuelas públicas y de atacar la teoría de la evolución por motivos religiosos, según manda la primera enmienda de su Constitución? Tal vez, tras la última sentencia, hacía falta para muchos un nuevo enfoque de la cuestión que permitiera saltarse la primera enmienda, tratando de no hacer tan patente la base religiosa…

Pero pese a los disfraces, la presencia del contenido bíblico en sus postulados es evidente, y ese agente director desconocido, lo llamen como lo llamen, desde siempre se ha conocido en todas las religiones como dios, por lo que no hay duda de que se la debe considerar como una teoría religiosa, buena tal vez como teología, pero no como ciencia (como se defendía a fines de abril pasado en el resumen del editor de Nature9).

LOS FUNDAMENTALISTAS PIERDEN EL JUICIO

Pero volvamos de nuevo a Dover. Tras conocer la decisión del Consejo Escolar de su ciudad y ver lo que la misma implicaba para a educación de sus hijos, lo cual no era complicado, once padres y madres demandaron a dicho Consejo el 14 de diciembre de 2004, alegando (como en los casos anteriores) que su decisión había violado la primera enmienda a la Constitución de los EEUU, que separa la iglesia y el estado. No se pedía al Tribunal que dijera si el diseño inteligente era ciencia o no, lo que éste no hubiera podido hacer, sino sólo si se atenía a las reglas del juego educativo legal vigente por estar basado en supuestos de origen religioso o no.

Pues bien, el caso ahora conocido como Kitzmiller11 v. Dover Area School District, pudo ser visto un año después casi en la ciudad de Harrisburg, cerca de Dover. Tras varias semanas escuchando el nutrido desfile de académicos de diversos tipos —teólogos, filósofos y científicos— que los demandantes hicieron pasar ante el Tribunal para demostrar que el diseño inteligente era realmente sólo una forma de creencia religiosa disfrazada, el pasado 20 de diciembre de 2005 el Juez Federal John E. Jones III hacía públicas sus conclusiones, en 139 páginas accesibles por Internet12, difundiendo un mordaz comunicado en el que tildaba los esfuerzos del Consejo Escolar de Dover para difundir la teoría del diseño inteligente como una solemne tontería (casi literal, pero en inglés).

EL JUEZ JOHN E. JONES III

De 50 años, republicano y luterano practicante, fue elegido para el cargo de Juez Federal del Tribunal del Distrito Medio de Pensilvania en febrero del año 2002 por el mismo presidente George W. Gush, y fue confirmado unánimemente por el senado estadounidense el 30 de julio del mismo año, lo que lo hace poco sospechoso de ser especialmente progresista.

Como juez tenía cierta fama de polémico por algunas de sus decisiones en el pasado, ya que, por ejemplo, consideró contrarias al buen gusto —prohibiéndolas— las etiquetas de una determinada marca de cerveza en la que una rana cazaba a una mosca13.

Al igual que en otras sentencias previas, su conclusión final fue que “la teoría del diseño inteligente es inconstitucional conforme a la cláusula establecida en la primera enmienda de la Constitución de los EEUU y a los artículos 1 y 3 de la Constitución de Pensilvania”12.

Pero no sólo desechó la lectura de la declaración en las aulas debido a la motivación religiosa que tenían los miembros del Consejo Escolar que votaron a favor de la misma (lo que ya era motivo suficiente, dado que no se puede defender ninguna teoría —sea o no religiosa— por motivos religiosos), sino que fue más allá y concluyó también que el diseño inteligente en sí estaba fundado claramente en la religión y que, por ello, indudablemente no podía ser considerado como una parte de la ciencia laica. Textualmente, escribió que “la naturaleza religiosa de la teoría del diseño inteligente es evidente y claramente visible a cualquier observador objetivo, sea un adulto o un niño”12. Como señala Eusebio Val, el juez incluso ironizó acerca de que “personas tan dispuestas a defender en público sus convicciones religiosas, las escondieran a la hora de intentar ganar un pleito judicial”15.

En su escrito, el juez Jones repasa la historia de la teoría del diseño inteligente, declarando que “las abrumadoras pruebas presentadas durante el juicio habían dejado claro que el diseño inteligente es una visión religiosa, un mero re-etiquetado del creacionismo, y no una teoría científica”12.

La decisión, sin embargo, no sentará una base legal jurisprudencial para casos similares en otros distritos de los EEUU pero, debido a su carácter minucioso, puede servir como referencia clave en casos de la misma índole.

¿EL FIN DEL DISEÑO INTELIGENTE?

En principio, sólo ha sido un juicio, ante un alto Tribunal, para estimar el ajuste a la ley de una resolución determinada de un Consejo Escolar, y la única competencia del Tribunal era concluir algo al respecto. Tras el estudio del tema y oír a las partes, lo que dice el juez básicamente es que no se ajusta a la Constitución.

Pero eso en sí mismo ya es altamente significativo, ya que esa conclusión surge de haberse comprobado que la fe religiosa que anida en el diseño inteligente es notoria y está en la base de la hipótesis. Aunque no lo parezca, eso era lo fundamental y no tratar de acabar con el diseño inteligente como una supuesta forma de hacer ciencia (como veremos más tarde que alguno ha defendido), cuestión para la que la Corte no era competente (no eran filósofos de la ciencia, sólo expertos en derecho).

Con la sentencia se ha hecho aún más claramente visible para todo el mundo algo que sus divulgadores trataban de disfrazar con todo su esmero y sofismas, y es que se usaba para quebrar los principios constitucionales estadounidenses con respecto a la separación iglesia y estado en la educación pública y para poder ganar credibilidad y capacidad de expansión al entrar en los centros educativos y en el discurso académico como una alternativa de base científica (y no creyente) a la selección natural en la evolución. El que el juez haya iluminado en su sentencia la parte tímidamente sumergida del iceberg del diseño inteligente, sí puede ser un problema para el desarrollo próximo futuro de esta teoría religiosa en los colegios o universidades estadounidenses —o europeos—. Es fe, no ciencia.

Pero, la realidad es la que es, lo cierto es que la decisión, de momento, sólo prohíbe la lectura de la declaración de Dover en su instituto y en todo su distrito. Y contra ella caben recursos y nuevos juicios.

Pero confiemos en que las alas de esta mariposa provoquen el huracán suficiente en los tribunales estadounidenses para que no se produzcan decisiones que contradigan a la del juez Jones en casos similares, aunque, lamentablemente, falta un diseñador inteligente en el gobierno de los EEUU que pueda guiar cabalmente el proceso.

PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA, NO DE LA GUERRA

Tras la sentencia, y pese a las navidades, hubo rápidamente muchas reacciones de todo tipo. Todas las instituciones públicas estadounidenses relacionadas con la ciencia apoyaron la decisión. Ello sería superfluo si no fuera por la intensa campaña que en todas las universidades y centros de poder están llevando a cabo grupos fundamentalistas cristianos6,9, apoyados directamente por el presidente estadounidense George W. Bush que defendía el pasado 1 de agosto de 2005 la enseñanza del “diseño inteligente y la evolución, de modo que la gente pudiera entender de qué va el debate”.

Por su parte, el Consejo Escolar que promovió la política a favor del diseño inteligente en Dover ha tenido unas elecciones de renovación de cargos que dieron como resultado que el pasado 8 de noviembre, poco antes del juicio, ya no fueran elegidos la mayoría de miembros partidarios de las teorías del diseño inteligente. De momento, por lo que parece, no es probable que los nuevos representantes recurran la sentencia. Aunque nunca se sabe…

Según Emma Marris, en Nature15, Eric Rothschild, el abogado principal que representó a los demandantes, tildó la sentencia de “completa victoria” y los biólogos, paleontólogos y científicos que fueron llamados como testigos en el caso estaban aún más eufóricos, llegando a afirmar que “como ciencia, el diseño inteligente está definitivamente muerto”, lo que es más un deseo que una realidad para muchos norteamericanos. Como sigue Marris, no todo el mundo está conforme con esas opiniones y, así, para Casey Luskin, asesor de asuntos jurídicos en el Discovery Institute (conocido centro en los EEUU que promueve los postulados del diseño inteligente desde Seattle), el juez malinterpretó la teoría: “simplemente no hizo caso de la evidencia de que la teoría del diseño inteligente no se basa en un creador sobrenatural,” dice Luskin. Él predice que la sentencia aún espoleará más el interés de los estudiantes y del público en general hacia la teoría del diseño inteligente: “Cuando se prohíbe el estudio de alguna materia, los estudiantes incrementan su deseo de conocerla”15.

Melle Matzke, del Centro Nacional para la Educación Científica, una organización sin ánimo de lucro de California que batalla por mantener la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas, tampoco ve un futuro libre de obstáculos y considera que la teoría del diseño inteligente, bajo cualquier nombre, es difícil de silenciar: “La historia del creacionismo es cíclica. No se extingue… sino que simplemente evoluciona”15.

Así, no podemos olvidar que mientras el juicio daba sus primeros pasos, a principios de noviembre de 2005, el Consejo Escolar de Kansas aprobaba por seis votos a cuatro una resolución para que se enseñara en los institutos los postulados del diseño inteligente16. ¿Qué pasará con ella tras la sentencia? ¿Y con los esfuerzos por incluirla en los programas escolares de cinco estados más, que incluyen Misisipi y Arkansas5?

UNAS ENCUESTAS PREOCUPANTES

Y todo ello en un contexto poco alentador. Según Geoff Brumfiel6, los resultados de una encuesta Gallup sobre la opinión de los adolescentes estadounidenses, con edades entre los trece y los diecisiete años, sobre la teoría de la evolución de Darwin, no eran especialmente positivos para la ciencia. Para el 37% de estos jóvenes, era una teoría científica que se apoyaba bien en las pruebas; para el 30%, sólo era una entre muchas teorías y no estaba bien apoyada por las pruebas, mientras que el 33% no sabían o no contestaban. Es decir, poco más de un tercio la apoyaba de forma decidida.

A la pregunta sobre cuál de las siguientes afirmaciones estaba más cercana de sus puntos de vista sobre el origen y desarrollo de los seres humanos, el 43% decía que los seres humanos se habían desarrollado a lo largo de millones de años a partir de formas menos evolucionadas de vida, pero que alguna forma de divinidad había guiado el proceso; para el 38%, algún tipo de dios había creado a los seres humanos más o menos en su actual forma hace unos 10.000 años o así, y sólo el 18% suscribía que los seres humanos se habían desarrollado a lo largo de millones de años a partir de formas menos evolucionadas de vida, sin que ninguna forma de dios hubiera guiado el proceso.

Por fortuna, la misma encuesta señalaba cómo el apoyo a Darwin se incrementaba a medida que se aumentaba el nivel de educación; así, el porcentaje de alumnos que creían que la evolución era una teoría científica bien apoyada por las pruebas era de un 65% en la educación universitaria de postgrado y de un 52% en los universitarios, descendiendo hasta un 20% entre los que tenían sólo un nivel de instituto o inferior.

Hemos escrito por fortuna, pero aunque la pregunta no era del todo correcta, pensamos que el hecho de que casi el 50% de los universitarios crean que la evolución no está bien apoyada en pruebas, no deja de ser algo más que preocupante, así como que ocho de cada diez personas que sólo tengan el bachillerato superior como mucho, no confíen en ella como la explicación más probable.

Otras encuestas a cuyos resultados hemos podido acceder ofrecen un espectáculo similar, con dos tercios de la población estadounidense siendo partidaria de la enseñanza conjunta de la evolución junto con la que surge de las concepciones bíblicas.

Sin duda, una cierta brecha se está abriendo entre la población estadounidense. Desde hace unos veinte años, las posiciones fundamentalistas están alcanzando allí cada vez unas mayores cuotas de poder en contra de los sectores más liberales y progresistas, que por lo general defienden el evolucionismo, y cuya lucha es muy importante que cuente con el apoyo explícito de los europeos que defendemos como ellos a la ciencia.

Esa separación se agudiza cuando la comparamos con la que se está produciendo entre la mayoría conservadora americana y la europea en general (excepto la más derechista). Y lo peligroso es que tal cosa tiene sus consecuencias en la forma de atacar conjuntamente las situaciones conflictivas en el ámbito internacional, con unas apreciaciones mesiánicas en ocasiones al noroeste del Atlántico que no tienen tanto que ver con las pruebas como en la fe en que un dios las guía.

Según Hermann Tersch, “Cuenta Der Spiegel que mientras en Alemania sólo un 16% cree que dios hizo al hombre tal como se describe en la Biblia, en EEUU es un 53% el que no cree nada a Darwin. Y si en América sólo el 12% rechaza toda intervención de un ser divino en la existencia del mundo y la evolución del ser humano, en Alemania es el 46%. Lo cierto es que en la sociedad americana existe una actitud de negación a la ciencia, a Darwin, que causaría estragos al país y a sus intereses, si no conviviera con unas élites cuya visión del mundo es idéntica a la mayoritaria en Europa y cuyas decisiones se imponen desde la II Guerra Mundial en la investigación y la política internacional. Esperemos que siga siendo así”16. No estamos de acuerdo con Tersch en que esas decisiones de esas supuestas élites se impongan en lo político desde hace unos años. Y mucho nos tememos que en breve es posible que también afecten a su extraordinaria capacidad de investigación.

Sin duda, EEUU es un país complejo (como todos), y no siempre es fácil de entender desde Europa (ni lo que ellos llaman la América profunda, desde sus propias costas del Pacífico o del Atlántico). Vale la pena recordar lo que escribía Manuel Perucho, director del Departamento de Oncogenes y Genes Supresores de Tumores del Instituto Burnham de La Jolla (EEUU), sobre el revuelo que tuvo hace unos años la noticia de la secuencia del genoma humano, la cual fue utilizada para muchos fines diversos: “El mismo presidente Clinton dice que se ha descifrado el idioma con el que dios creó la vida. ¡Cuando la secuencia del genoma humano es precisamente la prueba más convincente de lo innecesario del creacionismo!”17. Como se ve, hasta un presidente demócrata (de Arkansas, eso sí), aunque sea de forma indirecta, cree en una especie de dirección inteligente del proceso de la vida.

Cada vez más, los que defendemos el método científico tenemos que estar atentos y captar las estrategias que van empleando los grupos fundamentalistas de cualquier tipo (en cualquier parte del mundo) para entrar en las escuelas, mientras tratan de hacer aparecer como verdades manifiestas sus concepciones del mundo basadas en su fe en una doctrina revelada concreta (sea la que sea) que —por lo general— excluye a las demás doctrinas y a la ciencia en aquello que contradice claramente a su revelación, pese a las pruebas en contra.

Desde el editorial de Nature9, en abril pasado, se alertaba de los peligros de no estar preparados (o ser displicentes) en el mundo académico europeo y estadounidense ante la escalada de la defensa de la introducción en la educación de todos los niveles (de una forma u otra) de los principios creacionistas o del diseño inteligente. “La mayor parte de los investigadores contemporáneos creen que es mejor mantener la ciencia y la religión firmemente separadas. La mayor parte de los teólogos están de acuerdo: el diseño inteligente no forma parte de la doctrina de la iglesia Católica, por ejemplo”.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Hemos repasado en este artículo una larga historia de combates judiciales en los EEUU, desde hace casi un siglo, ganados (de momento) gracias a un principio constitucional nacido hace dos siglos para salvaguardar la libertad de religión y la no imposición de la fe religiosa de los gobernantes.

Se ha visto la lucha fundamentalista religiosa por impedir la enseñanza de la evolución desde diversas ópticas y con diferentes tácticas, que han incluido últimamente el no citar a dios como fuente del origen de la vida.

También hemos visto el esfuerzo de los defensores de los conceptos evolucionistas —muchas veces veintiañeros— por sacarlos a la luz pese a la oposición directa y, a veces, violenta, de una parte de la sociedad que los rodeaba.

Sin embargo, no hay nada definitivo, ya que habrá nuevos intentos de devolver a las aulas explicaciones no científicas. Si no ha habido un mayor retroceso de la teoría de la evolución en EEUU ha sido debido a la tenaz defensa de la misma que hacen unos colectivos amplios que merecen todo mi aplauso.

Si, finalmente, las teorías basadas en la fe entran como si fueran científicas en los colegios, la culpa no será del azar, sino de que estemos dormidos ante el diseño fundamentalista de una nueva estrategia que vaya captando voluntades (en escuelas, universidades y centros de trabajo), con el fin de, finalmente, volver a la situación que se vivía en Dayton a principios de siglo. Es cosa de todos evitar que ocurra.

NOTAS:

1. Ver detalles sobre el juicio en www.law.umkc.edu/faculty/projects/ftrials/scopes/scopes.htm y la sentencia en www.law.umkc.edu/faculty/projects/ftrials/scopes/day8.htm.

2. Muy conocido en todo el mundo por haberse llevado al cine en 1960 por Stanley Kramer con el título de La herencia del Viento —Inherit the Wind —.

3. Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos (1791): “El Congreso no hará ley alguna por la que adopte una religión como oficial del Estado o se prohíba practicarla libremente, o que coarte la libertad de palabra o de imprenta, el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y para pedir al gobierno la reparación de agravios” (ver usinfo.state.gov/usa/infousa/facts/funddocs/billes.htm).

4. Ver en www.talkorigins.org/faqs/epperson-v-arkansas.html.

5. The Evolution Controversy, ver en www.law.umkc.edu/faculty/projects/ftrials/conlaw/evolution.htm.

6. En “Intelligent design: Who has designs on your students’ minds?” de Geoff Brumfiel, Nature 434, 1062-1065 (28 April 2005) —ver en www.nature.com/nature/journal/v434/n7037/full/4341062a.html—.

7. Escrito por Percival Davis y Dean H. Kenyon, fue publicado originalmente en el año 1989 en Richardson, Texas (EEUU) por la Foundation for Thought and Etics [Fundación para el Pensamiento y la Ética].

8. España es un estado aconfesional según la Constitución y no estrictamente laico. La diferencia es importante, ya que no es lo mismo no estar a favor de ninguna confesión que definirse directamente como no religioso.

9. “Editorial” de Nature, 434, 1053, del pasado 28 de abril de 2005, accesible en Internet en www.nature.com/nature/journal/v434/n7037/full/4341053a.html.

10. Sobre el diseño inteligente y sus características, ver las introducciones rápidas: (a) Visión a favor en Top Questions and Answers About Intelligent Design Theory, por el equipo del Discovery Institute (defensor del diseño inteligente), publicado en Internet el 8 de septiembre de 2005 en www.discovery.org/scripts/viewDB/index.php?command=view&id=2348, y (b) visión crítica en el excelente artículo de la Wikipedia, 31 de diciembre de 2005, accesible en es.wikipedia.org/wiki/Dise%C3%B1o_inteligente.

11. Por Tammy Kitzmiller, que era el nombre de la primera madre demandante.

12. Sentencia accesible en www.pamd.uscourts.gov/kitzmiller/decision.htm.

13. Wikipedia, 31 de diciembre de 2005, visible en en.wikipedia.org/wiki/John_E._Jones_III.

14. En “Contundente derrota judicial en EEUU para los apóstoles del ‘diseño inteligente’“, publicado en el diario español La Vanguardia, de 21 de diciembre de 2005.

15. En “Evolution wins Pennsylvania trial” por Emma Marris (News Nature, publicado en Internet el 21/12/2005, News 051219-8, en www.nature.com/news/2005/051219/full/051219-8.html).

16. No es la primera vez que ello ocurre en Kansas. Ya en 1999, su Consejo Escolar aprobó una resolución en contra de la enseñanza en secundaria de las tesis evolucionistas. Afortunadamente, un año después, los electores ponían orden votando a favor de unos nuevos miembros favorables a la enseñanza de la evolución. Sin embargo, una nueva mayoría conservadora volvió a ganar en 2004, la cual ha vuelto sobre el tema de una forma algo más sutil (solo algo), al retomar el tema por la vía de que se discuta en clase las nociones básicas del diseño inteligente (The Evolution Controversy, en www.law.umkc.edu/faculty/projects/ftrials/conlaw/evolution.htm).

17. En “Mozart y Darwin”, publicado en el diario español El País el pasado 27 de diciembre de 2005.

18. En “El impacto mediático en la secuencia del genoma humano”, publicado en Biomedia (www.biomeds.net/biomedia/R15/destacado01.htm), el 5 de julio de 2000.

Fuente:

http://borgonoz.blogspot.com/2006/01/de-vuelta-al-coleel-fundamentalismo.html

LOS OSOS PANDA, DOVER Y LA EVOLUCIÓN

LOS OSOS PANDA, DOVER Y LA EVOLUCIÓN

Adela Torres Calatayud

(Artículo publicado originalmente en la bitácora La Biblioteca de Babel)

La existencia de entes indemostrables da para mucho. Tres mil y pico años llevamos con ello y tan felices (es un decir), dando de comer a imprentas y editoriales y demás. Miles de calamares sacrificados (es un decir) para que corran los ríos de tinta que se han vertido al respecto.

Llevamos cosa de ciento cincuenta añitos acostumbrándonos a otra idea, que no era nueva en realidad, pero cuyo mecanismo no se conocía hasta que un viejo naturalista se decidió a poner por escrito décadas enteras de reflexión. Uno pensaría que siglo y medio es tiempo suficiente para acostumbrarse a una idea, véase lo poco que hemos tardado en acostumbrarnos a Internet, a los móviles o al agua caliente en las casas. Vaya, ni siquiera los trenes tardaron tanto en ser universalmente aceptados. Ni la minifalda, aunque para esto último puede haber razones atávicas que expliquen mejor la rapidez de su éxito. Ay, que me despisto.

Decía. Que el concepto de la evolución, y el mecanismo que la explica, sigue siendo al parecer un caballo de batalla sanote en el Imperio, quicir, en los good ole US of A. Nosotros leemos los titulares y nos reímos, jaja, estos yanquis, qué brutos. Tanto fundamentalista. Jo, jo. Mira que son.

Dejando de lado, por el momento, nuestras propias brutedades (¿o brutismos?), un sector no muy grande pero muy vociferante de la sociedad estadounidense le tiene mucha manía, desde hará cosa de ochenta años, a la evolución. Entiéndase el término “evolución” como un atajo verbal, que se refiere tanto al hecho como al mecanismo. Esta manía es tan amarga, este odio tan intenso, este miedo a la idea tan exagerado, que el sector antievolucionista no se conforma con no querer saber nada de la evolución; desea también que nadie más sepa de ella. Que la idea desaparezca, muera, se extinga. Que el terrible concepto de que la vida es una maravillosa cadena de margaritas que nos une genéticamente con todas las criaturas presentes y pasadas deje paso a una cosmología judeocristiana de creación en seis días, o bien a una encarnación sólo levemente más sofisticada llamada, paradójicamente, “Diseño Inteligente”.

Esta última encarnación, creyéndose más sutil, cuando no es más que la mona con una seda diferente (irónica metáfora, esta, visto el tema), intentó colar lo incolable en clase de ciencias. En una escuela de Dover, Pennsylvania, cuando tocaba empezar a explicar la evolución, se empezó a leer a los estudiantes el siguiente y algo deslavazado texto -que traduzco del original- antes de empezar la clase:

Los objetivos académicos de Pennsylvania requieren que los estudiantes aprendan la Teoría de la Evolución de Darwin para finalmente someterse a un test normalizado en el que entra la evolución.

Ya que la Teoría de Darwin es una teoría, continua siendo sometida a prueba a medida que se descubren nuevas evidencias. La Teoría no es un hecho. Existen huecos en la Teoría para los que no hay pruebas. Una teoría se define como una explicación bien probada que unifica un amplio espectro de observaciones.

El Diseño Inteligente es una explicación del origen de la vida que difiere de la visión de Darwin. El libro de referencia, Of Pandas And People, está disponible en la biblioteca junto con otros recursos para estudiantes que puedan estar interesados en entender qué implica exactamente el Diseño Inteligente.

Respecto a cualquier teoría, se anima a los estudiantes a que mantengan la mente abierta. La escuela deja la discusión sobre el Origen de la Vida a los estudiantes y sus familias. Como distrito con objetivos académicos estandarizados, la instrucción en clase se centra en preparar a los estudiantes para que estén familiarizados con dichos objetivos.

Aquí hay mucha tela que cortar, a poco que leas el textito con atención. Nótese el sibilino mal uso del concepto “teoría”, aunado a una definición copiada de diccionario como un apresurado intento de curarse en salud. Nótese la nula comprensión de la teoría darwinista (que jamás intentó explicar el Origen de la Vida, con mayúsculas o sin ellas) y el aferrarse como clavo ardiendo a los “huecos” (amada palabra de los creacionistas más paletos). Nótese la torticera alusión a la “mente abierta”, presentando al Diseño Inteligente (creacionismo con otro nombre) como hermosa y democrática alternativa, como ilustrada opción B, como aspirante al título, como rebelde con causa contra la tiranía ideológica. Nótese el -vano- intento de nadar y guardar la ropa: “es que nos obligan a enseñar la evolución, malos que son, pero en realidad nos mola más esto”. Incluso el libro que recomiendan no es trigo limpio. Si queréis, otro rato lo analizamos jugada por jugada.

Vano intento, digo. Porque no coló. Una asociación de padres y profesores de Dover se hartó de tanta tontería y tanto usar a los niños con fines político-religiosos y anticonstitucionales, y demandó a la escuela. El resultado, llamado por abreviar The Panda Dover Trial, es una de las cosas más divertidas que han pasado en los últimos años, y no lo digo por decir. En un juicio sin jurado, con un juez muy alerta y cargado de un sentido del humor la mar de sarcástico, con abogados de la acusación despiertísimos y excelentemente documentados, y con testigos de la talla (es un decir) de Michael Behe, las transcripciones del juicio son mejores que muchos guiones de Hollywood. Pilladas en el estrado, bromas y chascarrillos entre juez y testigos y abogados, contradicciones espectacularmente puestas de manifiesto, hubo absolutamente de todo. Pena que nadie tenga el tiempo para traducir algunos puntos escogidos de las transcripciones, aunque en las primeras páginas de este hilo (en inglés) se comentan muchas de las mejores jugadas.

La vista ha terminado, y el fallo será seguramente el mes que viene. Vista la calidad de los testimonios de expertos creacionistas, perdón, diseñadores inteligentes, no pinta bien, pero nunca se sabe. Ya os lo diremos.

http://digital.el-esceptico.org/

Homo sapiens

Homo sapiens

Homo sapiens

Imagen de la Pioneer 11 y Voyager I y II, retratando a un hombre y a una mujer
Imagen de la Pioneer 11 y Voyager I y II, retratando a un hombre y a una mujer
Clasificación científica
Reino: Animalia
Subreino: Metazoa
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Clase: Mammalia
Subclase: Eutheria
Orden: Primates
Suborden: Haplorrhini
Familia: Hominidae
Tribu: Hominini
Género: Homo
Especie: H. Sapiens
Nombre binomial
Homo sapiens
Linnaeus, 1758
Subespecies

Los seres humanos (a veces llamados genéricamente hombres, aunque ese término puede aplicarse también específicamente a los individuos de sexo masculino) constituyen, desde el punto de vista biológico, una sola especie, Homo sapiens. En el pasado, el género Homo fue más diversificado, y según la Teoría de la evolución,durante el último millón y medio de años incluyó numerosas otras especies. Según la teoria de la Evolución, desde la extinción del Neandertal, hace unos 30.000 años, el Homo sapiens es la única especie superviviente del género homo.

Hasta hace poco, la biología utilizaba un nombre trinomial Homo sapiens sapiens para esta especie, pero más recientemente se ha descartado el nexo filogenético entre el Neandertal y la actual humanidad, por lo que se usa exclusivamente el nombre binomial. Homo sapiens pertenece a una estirpe de Primates, los hominoideos. Evolutivamente se diferenció en Asia y África y de ese ancestro surgió la familia de la que forman parte los homínidos.

El nombre científico alude al rasgo biológico más característico: sapiens significa “sabio” o “capaz de conocer”, y se refiere a la consideración del hombre como «animal racional», al contrario que todas las otras especies. Es precisamente la capacidad del ser humano de realizar operaciones conceptuales y simbólicas muy complejas —que incluyen, por ejemplo, el uso de sistemas lingüísticos muy sofisticados, el razonamiento abstracto y las capacidades de introspección y especulación— uno de sus rasgos más destacados. Posiblemente esta complejidad, fundada neurológicamente en un aumento del tamaño del cerebro y, sobre todo, en el desarrollo del lóbulo frontal, sea también una de las causas, a la vez que producto, de las muy complejas estructuras sociales que el ser humano ha desarrollado, y que forman una de las bases de la cultura, entendida biológicamente como la capacidad para transmitir información y hábitos por imitación e instrucción, en vez de por herencia genética. Esta propiedad no es exclusiva de esta especie y es importante también en otros primates, pero en H. sapiens alcanza un desarrollo cualitativamente distinto, que ha justificado que A. Montagu situara en la cultura el nicho ecológico de nuestra especie.

Biología

Fisiología y genética

Artículo principal: Fisiología humana

La especie humana aún mantiene un notorio dimorfismo sexual en el nivel anatómico, por ejemplo, la talla media actual entre los varones caucásicos (si crecen bien nutridos y con poco estrés) hacia los 21 años es de 1,75 m, la talla media de las mujeres caucásicas en iguales condiciones es de 1,62 m, y los pesos promedios respectivos son de 75 kg y 61 kg respectivamente; aunque así como se ha notado una “tendencia secular” al aumento de las tallas (especialmente durante el siglo XX), muchos indicadores sugieren que es probable desaparezca el dimorfismo sexual en lo que a tallas y pesos respecta.

Véase también: Anatomía humana y genética de poblaciones

Ciclo vital

Artículo principal: Ciclo vital

La especie humana es entre los animales pluricelulares actuales una de las más longevas; se tienen documentados casos de longevidad que sobrepasan los 120 años. Tal longevidad es un carácter genotípico que, sin embargo, debe ser coadyuvado por condiciones vivenciales favorables. En el Imperio Romano hacia el año 1 dC, el promedio de vida rondaba sólo los 25 años, aunque era debido en gran parte a la mortalidad infantil.

Véase también: Biología del desarrollo, sistema reproductivo, y longevidad

Raza y etnia

Artículos principales: Raza y Etnia
Feto.

Durante gran parte de la existencia de nuestra única especie se han realizado segregaciones de un modo u otro racistas, uno de los pretextos principales para tales cuestiones han sido ligeras especializaciones morfológicas entre poblaciones de la especie, por ejemplo el pliegue epicántico de los párpados existente en gran parte de las poblaciones del Asia y de América (pliegue que hace ‘bridados’ en su aspecto externo a los ojos) ha sido una especialización de poblaciones que durante las glaciaciones debieron pervivir en lugares con abundancia de nieve: los ojos vulgarmente llamados “rasgados” entonces fueron el modo de adaptación para que los ojos no padecieran un excesivo reflejo de la luz solar reflejada por la nieve. Pero uno de los caracteres más evidentes es el correspondiente a la coloración dérmica; el color de la piel, basado en el gen MC1R: es casi seguro que la Eva mitocondrial y el Adán ó los Adanes, los primeros Homo sapiens eran melanodérmicos, esto es: de tez oscura. Esto es porque la piel oscura es una excelente adaptación a la heliofania existente en las zonas intertropicales del planeta Tierra; la tez oscura (por melanina) protege de las radiaciones U.V. (ultravioletas), y obtiene de ellas por metabolismo un nutriente llamado folato indispensable para el desarrollo del embrión y del feto, empero, a medida que las poblaciones humanas migraron a latitudes más allá de los 45º (tanto Norte como Sur) la melanina paulatinamente ha sido menos necesaria, más aún, en las cercanías de las latitudes de los 50º la casi total falta de este pigmento en la dermis, cabello y ojos ha sido una adaptación para captar más radiaciones U.V. -relativamente escasas en tales latitudes; salvo que se produzcan huecos de ozono-, en tales latitudes la tez muy clara posibilita una mayor metabolización de vitamina D a partir de las radiaciones UV, en la actualidad la noción de “razas” o “subespecies” aplicada al Homo sapiens carece de valor científico y se habla de deme (variante del concepto clina aplicada a nuestra especie).

Véase también: Antropología física

Evolución

Artículo principal: Evolución humana
Boceto del ser humano, por Leonardo da Vinci

Boceto del ser humano, por Leonardo da Vinci

En principio, en cuanto perteneciente al infraorden de los catarrinos, el Homo sapiens sapiens parece tener su ancestro, junto con todos los primates catarrinos, en un período que va de los 50 a 33 millones de años antes del presente (AP), uno de los primeros catarrinos, quizás el primero, es el Propliopithecus, incluyendo al Aegyptopithecus, en este sentido, el ser humano actual, al igual que primates del “Viejo Mundo” con características más primitivas, probablemente descienda de esa antigua especie. En cuanto al bipedalismo, éste se observa en ciertos primates a partir del Mioceno. Ya se encuentran ejemplos de bipedalismo en el Oreopithecus bambolii y la bipedestación parece haber sido común entre los Orrorin. La mutación que llevó al bipedalismo fue exitosa porque dejaba libre las manos como para fabricar artefactos y, particularmente, porque en la marcha un homínido ahorra mucha más energía andando sobre dos patas que sobre cuatro.

El Homo sapiens parece ser una “acumulación de defectos”, y, como respuesta satisfactoria a todos ellos la única solución evolutiva que ha tenido es su complejísimo sistema nervioso central.

Probablemente cuando los ancestros del Homo sapiens vivían en selvas comiendo frutos, bayas y hojas, abundantes en vitamina C, pudieron perder la capacidad genética, que tiene la mayoría de los animales, de sintetizar en su propio organismo tal vitamina; ya antes parecen haber perdido la capacidad de digerir la celulosa. Tales pérdidas durante la evolución han implicado sutiles pero importantes determinaciones: cuando las selvas originales se redujeron o, por crecimiento demográfico, resultaron superpobladas, los primitivos homínidos (y luego los humanos) se vieron forzados a recorrer importantes distancias, migrar, para obtener nuevas fuentes de nutrientes (por ejemplo de la citada vitamina C), la pérdida de la capacidad de metabolizar ciertos nutrientes como la vitamina C habría sido compensada por una mutación favorable que permite al Homo sapiens una metabolización óptima (ausente en primates) del almidón y así una rápida y “barata” obtención de energía, particularmente útil para el cerebro .

Las primeras modificaciones importantes que aparecen en la filogénesis de las especies que constituyen la línea evolutiva que desemboca en el Homo sapiens. Todos los cambios reseñados han sucedido en un periodo relativamente breve (aunque se mida en millones de años), esto explica la susceptibilidad de nuestra especie a afecciones en la columna vertebral y en la circulación sanguínea y linfática (por ejemplo, el corazón recibe -relativamente- “poca” sangre).

Actualmente productos de los análisis genéticos, sabemos que evolutivamente habrían existido un antepasado común masculino y uno femenino de la población humana actual; conocidos como Adán cromosomal-Y y Eva mitocondrial respectivamentes.

Hábitat y población

Véase también: Demografía

Cerebro, mente y consciente

Cerebro humano.

Cerebro humano.
Artículos principales: Mente (psicología) y Consciente

La mente se refiere colectivamente a aspectos del entendimiento y conciencia que son combinación de capacidades como el raciocinio, la percepción, la emoción, la memoria, la imaginación y la voluntad. La mente, para los materialistas, es un resultado de la actividad del cerebro.

El término pensamiento define todos los productos que la mente puede generar incluyendo las actividades racionales del intelecto o las abstracciones de la imaginación; todo aquello que sea de naturaleza mental es considerado pensamiento, bien sean estos abstractos, racionales, creativos, artísticos, etc.

Véase también: Pensamiento (mente)

Sociedad y cultura

Artículos principales: Sociedad y Cultura

Una sociedad humana, entidad poblacional o hábitat, es aquella que se considera a sí misma, a los habitantes y a su entorno; todo ello interrelacionado con un proyecto común, que les da una identidad de pertenencia. Asimismo, el término connota un grupo con lazos económicos, ideológicos y políticos. Tal sociedad supera al concepto de nación-estado, este plantenado a la sociedad occidental como una sociedad de naciones, etc.

Lenguaje

Artículo principal: Lenguaje

El lenguaje designa todas las comunicaciones basadas en la interpretación, incluyendo el lenguaje humano, pero la mayoría de las veces el término se refiere a lo que los humanos utilizan para comunicarse, es decir, a las lenguas naturales. El lenguaje es universal y es usado por naturaleza en las personas y en los animales. Sin embargo, filósofos como Martin Heidegger consideran que el lenguaje propiamente tal es sólo privativo del hombre. Es famosa la tesis de Heidegger según la cual el lenguaje es la casa del ser (Haus des Seins) y la morada de la esencia humana. Este criterio es similar al de Ernst Cassirer quien ha definido al Homo sapiens como el animal simbólico por excelencia; tan es así que es casi imposible suponer un pensamiento humano sin la ayuda de los símbolos, particularmente de los significantes que subyacen como fundamentos elementales para todo pensar complejo y que transcienda a lo instintivo.

Arte

Artículo principal: Arte

Posiblemente, la manifestación más clara de humanidad es el arte —en el sentido amplio del término—, que produce la cultura. Por ejemplo, los individuos de una determinada especie de ave fabrican un nido, o emiten un canto, cuyas características son específicas, comunes a todos los individuos de esa especie. En cambio, cada hombre puede imprimir a sus acciones los rasgos propios de su individualidad; por eso, cuando se analiza un cuadro, una forma de escribir, una manera de fabricar herramientas, etc., se puede deducir quién es su autor, su artífice, su artista.

Paralelamente, también somos la única especie que dedica su tiempo y energía a algo inútil. Él arte es una de las manifestaciones de la creatividad humana, pero una manifestación vacía y negativa desde el punto de vista de la supervivencia. Si bien, esta actividad en principio dañina, en realidad es la herramienta con la cual desarrollamos nuestra cultura, nuestra unión, y nuestra fuerza como pueblo. Nos divide y separa de unos pueblos; y nos hermana con otros. En esta telaraña que envuelve a nuestras sociedades, a nuestro planeta.

Espiritualidad y trascendencia

En muchas civilizaciones los seres humanos se han visto a sí mismos como diferentes de los demás animales, y en las religiones del Libro y buena parte de la metafísica del Occidente, a la que están ligadas, la diferencia se asigna a una entidad inmaterial llamada alma, en la que residirían la mente y la personalidad, y que, en algunos casos, se imagina que puede existir con independencia del cuerpo.

Amor y sexualidad

Artículo principal: Sexualidad humana

Entre otras implicaciones, la importancia del lenguaje simbólico en el Homo sapiens, hace que los significantes sean los soportes del pensar o los pensamientos. En nuestra especie, el pensar humano, a partir de los tres años y medio de edad se hace prevalentemente simbólico.

Asociado con lo anterior (y esto lo explica el psicoanálisis), debe notarse que la especie humana es prácticamente la única que se mantiene en celo sexual continuo (ya entre chimpancés y, sobre todo, bonobos, se nota una conducta próxima), ahora bien; dada la dificultad de vivir solamente practicando relaciones sexuales un “mecanismo” evolutivo compensatorio habría sido el de la sublimación -la cual se considera asociada a la existencia de un lenguaje y un pensar simbólicos-, si se da una sublimación esto parece significar que, también se da una represión (en el sentido freudiano) que origina a lo inconsciente. El Homo sapiens es, en este sentido, un animal pulsional. Según la reflexología de Pavlov el Homo sapiens no se restringe a un “primer sistema de señales” (el de estímulo/respuesta y respuesta a un estímulo substitutivo), sino que el ser humano se encuentra en un nivel de “segundo sistema de señales”. Este segundo sistema es, principalmente el del lenguaje simbólico que permite una heurística, que es la capacidad para realizar de forma inmediata innovaciones positivas para sus fines.

Cabe anotar que con el surgimiento de la teoría de la inteligencia emocional, desde la psicología sistémica, el ser humano no debe reducirse a sus pulsiones, las cuales sublima o reprime, sino que se entiende como un ser sexuado, que vive esta dimensión en relación con la formación recibida en la familia y la sociedad. La sexualidad se forma entonces desde los primeros años y se va entendiendo como una vivencia procesual acorde a su ciclo vital y su contexto socio-cultural.

A diferencia de lo que ocurre en otras especies sexuadas, la mujer sigue viviendo mucho tiempo tras la menopausia. En las otras especies la hembra suele fenecer al poco tiempo de llegada la misma.

La cantidad máxima natural de prole que puede tener una mujer parece estar en los 25 hijos.

Por la indicada prematuración, la madurez sexo-genital es -en relación a otras especies- muy tardía entre los individuos de la especie humana, actualmente en muchas zonas la menarquia está ocurriendo a los 11 años, esto significa que, aunque la madurez sexo-genital es siempre lenta en la especie humana, existe un adelantamiento de la misma respecto a épocas pasadas (del mismo modo suele darse una menopausia cada vez más tardía). Pero si la madurez sexo-genital es tardía en la especie humana, aún más suele serlo la madurez intelectual y, en especial la madurez emotiva.

Véase también: Adolescencia

Geografía humana

Artículo principal: Geografía humana

En relación a la capacidad para realizar grandes modificaciones ambientales, cabe decir que el Homo sapiens sapiens es actualmente un poderoso agente geomorfológico, llegando incluso a ser la única especie capaz de hacer desaparecer prácticamente todo vestigio de vida en el planeta, desde mediados de siglo XX; es en éste y otros sentidos que el ser humano es actualmente el mayor superpredador y el ser vivo más poderoso del planeta.

El Homo erectus, por ser un animal muy vulnerable en estado de naturaleza es muy dependiente de la tecnología (ergo: es dependiente de la ciencia por primitiva que esta sea), así es que se dice del Homo sapiens sapiens que es Homo faber.

Quizás, dado que todo sistema retroalimentado de forma natural llega a su fin, el fin de un ecosistema llega cuando la vida ha logrado evolucionar hasta lograr seres con un grado de conciencia capaz de programarse en función de la educación recibida y no según lo termodinámicamente sostenible. La educación es, por tanto, la demostración evidente de si somos parte de un sistema aún mayor o intentamos independizarnos de todo, estableciendo nuestras formas de obtener nuestros recursos, sin tener en cuenta los ya establecidos por la propia naturaleza.

Por ejemplo: La naturaleza nos dota de capacidades físicas para buscar alimentos en el medio que nos rodea de una manera termodinámicamente eficaz. Nosotros establecemos que lo mejor es racionalizar los medios que la naturaleza nos da y replicarlos de forma industrial, aplicando procesos que no se dan de forma natural, aumentando el consumo energético por redundar algo que ya existe y ampliándolo a algo totalmente termodinámicamente innecesario, como es el hecho de que te lleven el alimento a casa, de intervenir los códigos genéticos de los alimentos para hacerlos resistentes a enfermedades, de influir en qué alimentos contendrán semillas y cuáles no y un largo etcétera, que a día de hoy nos hace la vida más cómoda, pero que ignoramos cómo nos van a afectar esos cambios en nuestra estructura genética y, por lo tanto, si nuestra descendencia portará características fundamentales para sobrevivir a un medio natural o, por el contrario, nacerán y dependerán tan íntimamente del medio artificial que cualquier modificación a ese medio le incapacite de tal manera que provoque su extinción.

Mitos sobre los orígenes

A lo largo de la historia se han ido desarrollando distintas concepciones míticas, religiosas, filosóficas y científicas respecto del Hombre, cada una con su propia explicación sobre el origen del hombre, trascendencia y misión en la vida:

Véase también

Bibliografía complementaria

  • Morgan Allman, John (2003), El cerebro en evolución. Ariel: Barcelona.
  • Bryson, Bill (2003), “Una breve historia de casi todo” . RBA Libros : Barcelona

Enlaces externos

En inglés:

http://es.wikipedia.org/wiki/Ser_humano

Cuerpo humano

Cuerpo humano

El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci.

El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci.El cuerpo humano es la estructura física y material del hombre. Se compone de tres partes principales que son la cabeza, el tronco y las extremidades. Los brazos son las extremidades superiores y las piernas las extremidades inferiores.

El cuerpo humano está organizado en diferentes niveles según una jerarquía. Así, está compuesto de aparatos. Éstos los integran sistemas, que a su vez están compuestos por órganos, que están compuestos por tejidos, que están formados por células, que están conformados por moléculas.

La piel del cuerpo humano ocupa aproximadamente 2 m², y su espesor varía entre los 0,5 mm en los párpados a los 4 mm en el talón. La densidad del cuerpo humano es 950 kg/m³. El cuerpo de una persona muerta es llamado cadáver.

«El cuerpo humano es una bien coordinada estructura en la que interactúan trillones de células. Compuesto de una variedad enorme de funciones, es la base que sostiene pensamientos, sentimientos, y acciones. Su adecuado empleo permitirá cumplir las más desafiantes tareas, con eficacia y excelencia. » [1]

«Todo es un sistema interrelacionado sino el todo (el cuerpo humano) se vería afectado. Los sistemas se relacionan debido a que unos cumplen funciones específicas si éste detiene la producción de sustancias ocurre una deficiencia en otro sistema. En algunos casos hay partes u órganos que pueden ser extirpados sin nigún problema porque hay órganos que en tal caso pueden suplir la función.

Hay órganos que no pueden ser suplidos de ninguna manera por lo que conllevaría a la pérdida del equilibrio de la economía (nombre dado así también al hablar de los organismos) una pérdida de la homeostasis.

El cuerpo humano es un sistema total, armonioso en su funcionamiento. Los subsistemas sanguíneo, circulatorio, etc, son partes que trabajan en armonía y equilibrio . ´Todos los subsistemas o grupos estructural-funcionales determinan toda la vida orgánica existente. ¿como se relacionan esas partes llamados sistemas específicos de estructura y funcionamiento? Bueno, creo que es de vital importancia pensar que estos forma parte de un todo organizado y sus conexiones, articulación y engarzamiento tiene que ver con la idea de que todos contribuyen para favorecer la vida orgánica.»[2]

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Massagué: “El asalto masivo al cáncer ya ha comenzado”

Massagué: “El asalto masivo al cáncer ya ha comenzado”

24/05/2008
El investigador y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2004, Joan Massagué, aseguró ayer que éste es el siglo dorado de la oncología en el que el cáncer será un problema bajo control general, pues el “asalto masivo” al mismo ya ha comenzado.
Así lo manifestó ayer Massagué en la Universidad de Oviedo donde impartió una conferencia sobre las oportunidades y retos de la investigación oncológica con motivo de la celebración del 400 aniversario de la institución académica.

Joan Massagué señaló que el último cuarto del siglo XX fue un periodo preparatorio en el que se inició la búsqueda de las “piezas del rompecabezas” aunque hasta ahora no era posible encontrar “las partes principales” del mismo.

“En todos los frentes”
Sin embargo, los descubrimientos del genoma humano y los avances físicos y tecnológicos surgidos recientemente permiten que se haya empezado a descifrar cómo un tumor pasa de una forma incipiente a un estado de crecimiento, dispersión y colonización de órganos vitales.

Massagué explicó que existe una “lucha a todos los frentes”, un proceso complejo que “con seguridad dejará grandes hallazgos” que el tiempo dirá cuándo y de qué valor.

Recordó que en la actualidad se cura la mitad de los cánceres y una tercera parte de los más serios pues las medicinas son muy efectivas aunque, eso sí, “muy burdas”.

Cinco empleados muertos por cáncer

Un juzgado de Valencia investiga la muerte, en dos años, de cinco trabajadores de la cocina del Hospital Clínico de Valencia por diferentes tipos de cáncer, según del Ministerio Fiscal. La denuncia fue presentada el pasado año por familiares de los fallecidos, y tras su archivo inicial la causa fue reabierta para practicar diferentes pruebas. La Fiscalía se ha adherido a esta denuncia, que pide que se investigue la muerte de cinco empleados que trabajaban desde hacía años en la cocina, y que fallecieron entre febrero de 2005 y febrero de 2006 a consecuencia de un cáncer. Ayer se conoció un informe del servicio de protección radiológica del hospital que considera “absolutamente improbable” que esas muertes se deban a una fuga radiológica.

¿Diseño Inteligente?

¿Diseño Inteligente?

Un informe especial reimpreso de la revista Historia Natural (Natural History)

Puntos principales del artículo

Tres proponentes del Diseño Inteligente (DI) presentan sus opiniones sobre el diseño en el mundo natural. Cada perspectiva está seguida inmediatamente por una respuesta de un proponente de la evolución (EVO). El informe, reimpreso en su totalidad, comienza con una introducción de la revista Historia Natural y concluye con una revisión sobre el movimiento del Diseño Inteligente.

Los siguientes autores contribuyeron a este informe de Historia Natural: biografía de los autores

  • Richard Milner y Vittorio Maestro, ed. (introducción)
  • Michael J. Behe, Ph.D. (DI) y Kenneth R. Miller, Ph.D. (EVO)
  • William A. Dembski, Ph.D. (DI) y Robert T. Pennock, Ph.D. (EVO)
  • Jonathan Wells, Ph.D. (DI) y Eugenie C. Scott, Ph.D. (EVO)
  • Barbara Forrest, Ph.D. (perspectiva general)

Abril 2002

Introducción

Preparado por Richard Milner y Vittorio Maestro, editores principales de la revista
Historia Natural

La idea de que la complejidad de un organismo es evidencia de la existencia de un diseñador cósmico fue avanzada varios siglos antes del nacimiento de Charles Darwin. Su exponente más conocido fue el teólogo inglés William Paley, creador de la famosa analogía del fabricante de relojes. Si encontramos un reloj de bolsillo en un campo, escribió Paley en 1802, inmediatamente podemos inferir que fue producido no por procesos naturales actuando ciegamente pero por un intelecto humano diseñador. De la misma manera, él razonó, el mundo natural contiene abundante evidencia de un creador sobrenatural. El argumento por diseño, como es conocido, prevaleció como la explicación del mundo natural hasta la publicación del Origen de las Especies en 1859. El peso de la evidencia que Darwin acumuló tan pacientemente, convenció rápidamente a los científicos de que la evolución por selección natural explicaba mejor la diversidad y la complejidad de la vida. “No puedo creer,” escribió Darwin en 1868, “que una teoría falsa pueda explicar tantas clases de hechos.”

Sin embargo, en ciertos círculos, la oposición al concepto de la evolución ha persistido hasta el presente. El argumento del diseño ha sido revivido recientemente por un número de académicos con credenciales científicas, los cuales mantienen que su versión de la idea (a diferencia de las ideas de Paley) es apoyada fuertemente por la microbiología y por las matemáticas. Estos antievolucionistas se diferencian de los creacionistas fundamentalistas en que ellos aceptan que algunas especies sí cambian (pero no mucho) y que la edad de la Tierra es mucho más de 6,000 años. Sin embargo, al igual que sus predecesores, ellos rechazan la idea de que la evolución da cuenta de la multitud de especies que vemos hoy en día. También buscan colocar su concepto (conocido como diseño inteligente) dentro del curriculum de ciencias de las escuelas.

La mayoría de los biólogos han concluido que los proponentes del diseño inteligente muestran o ignorancia o un mal entendimiento de la ciencia evolucionaria. A pesar de esto, sus propuestas están siendo escuchadas en varios círculos políticos y educativos y actualmente son el objeto de un debate dentro de la Junta de Educación del estado de Ohio. A pesar de que la revista Historia Natural no presenta o analiza a fondo en las páginas que siguen el fenómeno del diseño inteligente, aquí ofrecemos para la información de los lectores varias opiniones cortas por tres proponentes principales de la teoría, conjuntamente con tres respuestas. La sección concluye con una revisión del movimiento del diseño inteligente escrita por una filósofa e historiadora cultural quien ha monitoreado su historia por más de una década.

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Declaración sobre el Diseño Inteligente

El Reto de la Complejidad Irreducible

Cada célula viviente contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas.

Por Michael J. Behe

Los científicos usan el término “caja negra” para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas.

¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que “Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo.”

Algunos sistemas parecen ser muy difíciles de formar por modificaciones sucesivas. Yo llamo a estos sistemas irreduciblemente complejos. Un ejemplo cotidiano de un sistema irreduciblemente complejo es la humilde trampa para ratones. Ella consiste de (1) una plataforma o base de madera; (2) un martillo de metal, el cual aplasta al ratón; (3) un resorte con los extremos extendidos, el cual propulsa al martillo; (4) un gatillo que suelta al resorte; y (5) una barra de metal que conecta al gatillo y que sostiene armado al martillo. Uno no puede atrapar a un ratón con solo una plataforma, añadir después un resorte y atrapar a unos cuantos ratones más, después añadir la barra de metal y atrapar otros cuantos más. Todas las piezas deben estar un sus lugares antes de poder cazar a un ratón.

Los sistemas irreduciblemente complejos no parecen ser buenos candidatos a haber sido producidos por numerosos y sucesivos cambios pequeños de sistemas predecesores, porque cualquier precursor al cual le faltara una pieza crucial no hubiera podido funcionar. La selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando, por lo que la existencia en la naturaleza de sistemas biológicos irreduciblemente complejos representa un poderoso reto a la teoría Darwiniana. Podemos observar con frecuencia estos sistemas en los organelos de las células, en los cuales la remoción de un elemento causaría que el sistema completo dejara de funcionar. El flagelo de las bacterias es un buen ejemplo. Ellos son como motores fuera de borda que las células bacterianas usan para su autopropulsión. Tienen una hélice larga, como un látigo, que es girada por un motor molecular. La hélice está unida al motor por una junta universal. El motor está sostenido por proteínas que actúan como una base de estabilización. Otras proteínas actúan como cojinetes que permiten al eje penetrar la membrana bacteriana. Hacen falta docenas de proteínas para que obtener un flagelo operativo. En la ausencia casi cualquiera de ellas, el flagelo no funciona o no puede ser construido por la célula.

Otro ejemplo de complejidad irreducible es el sistema que permite que las proteínas lleguen a los compartimentos subcelulares apropiados. En la célula eucariótica existe un cierto número de lugares donde ocurren labores especializadas, tales como la digestión de nutrientes y la excreción de productos de desecho. Las proteínas son sintetizadas afuera de estos compartimentos y pueden llegar a sus destinos apropiados solo con la ayuda de químicos “señaladores” que prenden y apagan a otras reacciones en los momentos apropiados. Este flujo constante y regulado dentro de la célula corresponde a otro asombroso sistema complejo e irreducible. Todas las partes deben funcionar sincronizadamente o el sistema se colapsa. Otro sistema más es el exquisitamente coordinado mecanismo que causa la coagulación de la sangre.

Los libros de texto y los artículos científicos en bioquímica describen los mecanismos de algunas de las máquinas moleculares vivas que existen dentro de nuestras células, pero ofrecen muy poca información sobre cómo evolucionaron estos sistemas por selección natural. Muchos científicos admiten francamente su desconcierto acerca de cómo han podido originarse, pero rechazan entretener la hipótesis obvia: que quizás las máquinas moleculares parecen ser diseñadas porque en realidad son diseñadas.

Yo tengo esperanza de que la comunidad científica eventualmente admita la posibilidad del diseño inteligente, aún cuando esta aceptación sea discreta y callada. Mi razón para ser optimista es el avance mismo de la ciencia, la cual descubre cada día nuevas complejidades en la naturaleza, las cuales son razones frescas para reconocer el diseño inherente en la vida y en el universo.

Respuesta de la evolución a Michael J. Behe

El Defecto en la Trampa de Ratones

El diseño inteligente falla el examen de la bioquímica.

Por Kenneth R. Miller

Para poder entender porqué la comunidad científica no está muy impresionada por los intentos de resucitar el llamado argumento del diseño, uno no tiene que ver más allá que el mismo ensayo de Michael J Behe. Él afirma que los sistemas bioquímicos complejos no pueden haber sido producidos por la evolución porque poseen una cualidad que él llama complejidad irreducible. Al igual que con las trampas de ratones, estos sistemas no pueden funcionar a menos que cada una de sus partes se encuentre en el lugar apropiado. Dado que “la selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando” no existe ninguna forma por la cual los mecanismos Darwinianos pueden haber producido los sistemas complejos que se encuentran en las células vivientes. Y si estos sistemas no pueden haber evolucionado, ellos han debido ser diseñados. Esa es la totalidad de la “evidencia” bioquímica para el diseño inteligente.

Irónicamente, el ejemplo del mismo Behe, la trampa de ratones, muestra porqué está equivocada esta idea. Elimina dos de las partes (el gatillo y la barra de metal) y puede que no tengas una trampa de ratones pero tienes una máquina de tres partes que hace un clip de corbata o un clip de papel perfectamente funcional. Quita el resorte y tienes un llavero de dos partes. El gatillo de algunas trampas puede ser usado como un anzuelo y la base de madera como un pisapapeles; aplicaciones útiles de las demás partes incluyen una gran variedad de cosas como mondadientes, cascanueces y tablillas sujetapapeles. El punto, entendido desde hace mucho tiempo por la ciencia, es que pedazos y piezas de las máquinas supuestamente irreduciblemente complejas pueden haber tenido diferentes (pero aún útiles) funciones.

La contención de Behe de que todas y cada una de las piezas de una máquina, mecánicas o bioquímicas, deben estar ensambladas en su forma final antes de que algo útil pueda emerger, es simplemente falsa. La evolución produce máquinas bioquímicas complejas por medio de copiar, modificar y combinar proteínas previamente usadas para otras funciones. ¿Quiere ejemplos? Los sistemas en el ensayo de Behe nos sirven muy bien.

Él escribe que la ausencia de “casi cualquiera” de sus partes hace que el flagelo bacteriano “no funcione.” Pero, ¿adivine qué? Un pequeño grupo de proteínas del flagelo sí funciona sin el resto de la máquina. Es usado por muchas bacterias como un dispositivo para inyectar venenos a otras células. A pesar de que la función llevada a cabo por esta parte pequeña es diferente cuando trabaja sola, aún así puede ser influenciada por la selección natural.

Las proteínas clave que aglutinan la sangre siguen este patrón también. Ellas son, en realidad, versiones modificadas de proteínas que son usadas por el sistema digestivo. El elegante trabajo de Russell Doolittle ha mostrado como la evolución duplicó, reasignó y modificó a estas proteínas para producir el sistema de coagulación de la sangre en los vertebrados.

Y Behe puede levantar las manos y decir que él no puede imaginarse como los componentes que mueven las proteínas entre los compartimentos intracelulares pueden haber evolucionado, pero los científicos que trabajan con estos sistemas están completamente en desacuerdo. En un artículo de la revista científica Cell (Célula) en 1998, un grupo de científicos del Instituto Sloan-Kettering liderado por James Rothman, describió la extraordinaria simplicidad y uniformidad de estos mecanismos. Ellos también notaron que estos mecanismos “sugieren en una forma natural como pudieron evolucionar en primer lugar los muchos y diversos compartimentos en las células eucarióticas.” Parece entonces que los investigadores activos ven algo muy diferente de lo que ve Behe en estos sistemas. Ellos ven a la evolución.

Si Behe desea sugerir que las complejidades de la naturaleza, la vida y el universo revelan un mundo de significado y propósito consistente con una inteligencia divina, su punto es filosófico, no científico. Incidentalmente, es un punto de vista filosófico que yo comparto. Sin embargo, para apoyar este punto de vista, uno no debe encontrar necesario pretender que sabemos menos de lo que realmente sabemos sobre la evolución de los sistemas de vida. En el análisis final, la hipótesis bioquímica del diseño inteligente fracasa, no porque la comunidad científica se cierre a ella, sino por la razón más básica de todas: porque está abrumadoramente contradecida por la evidencia científica.

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Declaración sobre el Diseño Inteligente

Detectando el Diseño en las Ciencias Naturales

La inteligencia deja atrás una seña o evidencia característica.

Por William A. Dembski

En la vida ordinaria, las explicaciones que invocan al azar, a la necesidad o al diseño cubren todas las eventualidades. Sin embargo, en las ciencias naturales, una de estas modalidades se considera superflua. El diseño. Desde la perspectiva de las ciencias naturales, el diseño, como la acción de un agente inteligente, no es una fuerza creativa fundamental en la naturaleza. Al contrario, las causas naturales ciegas, caracterizadas por el azar y la necesidad y reguladas por leyes sin romper, son pensadas suficiente para llevar a cabo toda la creación de la naturaleza. La teoría de Darwin es un caso en particular.

¿Pero cómo sabemos que la naturaleza no necesita ayuda de una inteligencia diseñadora? Con certeza, en las ciencias especiales, desde la forénsica a la arqueología a la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI en inglés), el apelar a una inteligencia diseñadora es indispensable. Es más, dentro de estas ciencias existen técnicas bien desarrolladas para identificar la inteligencia. Esencial para estas técnicas es la habilidad de eliminar al azar y a la necesidad.

Por ejemplo, ¿cómo puede la radioastrónoma en la película Contacto (protagonizada por Jodie Foster y basada en la novela del mismo nombre por Carl Sagan) inferir la presencia de inteligencia extraterrestre en los pulsos y pausas provenientes del espacio que ellos monitorean? Los investigadores analizan las señales por medio de computadoras que están programadas para reconocer muchos patrones predeterminados. Las señales que no encajan con estos patrones pasar por el “tamiz” y son clasificadas como al azar. Después de años recibiendo señales “azarosas” que aparentemente no significan nada, los investigadores descubren un patrón de pulsos y pausas que corresponde a la secuencia de todos los números primos entre 2 y 101. Los números primos, por supuesto, son aquellos divisibles solamente por si mismos y por uno. Cuando una secuencia comienza con dos pulsos, luego una pausa, 3 pulsos, luego una pausa … y continúa hasta 101 pulsos, los investigadores deben inferir la presencia de una inteligencia extraterrestre.

He aquí el porqué. No existe nada en las leyes de la física que requiere que las señales de radio tomen una forma u otra. La secuencia es entonces contingente en vez de necesaria. Además, es una secuencia larga y, por lo tanto, compleja. Note que si la secuencia carece de complejidad, puede ser fácilmente producida por el azar. Finalmente, no solo era compleja, pero exhibía un patrón o especificación dada independientemente (no solo era una secuencia cualquiera de números, pero una secuencia matemáticamente significativa: los números primos).

La inteligencia deja tras de sí una marca o señal característica, la cual yo llamo “complejidad especificada.” Un evento exhibe complejidad especificada si es contingente y, por lo tanto, no necesario; si es complejo y, por lo tanto, no fácilmente repetible al azar; y si es especificado en el sentido de exhibir un patrón dado independientemente. Note que la complejidad en el sentido de la improbabilidad no es suficiente para eliminar el azar. Tire una moneda suficientes veces y será testigo de un evento altamente complejo o improbable. Aún así, usted no tendrá razón alguna para no atribuirlo al azar.

El punto importante acerca de las especificaciones es que ellas deben ser dadas objetivamente y no impuestas a los eventos después de los hechos. Por ejemplo, si un arquero dispara flechas contra una pared y nosotros después pintamos los blancos alrededor de ellas, estamos imponiendo un patrón después de los hechos. Al contrario, si se colocan blancos al principio (“especificados”) y luego el arquero les pega con exactitud, sabemos que fue por diseño.

En mi libro La Inferencia del Diseño, yo argumento que la complejidad especificada detecta con certeza al diseño. Sin embargo, en ese libro me enfoco principalmente en ejemplos del ser humano en vez de ejemplos de las ciencias naturales. La crítica principal a este trabajo hasta la fecha se refiere a si el mecanismo Darwiniano de la selección natural y la variación al azar no son, de hecho, capaces de generar complejidad especificada. Más recientemente, en Sin Almuerzo Gratis, yo muestro que los procesos naturales no dirigidos tales como el mecanismo Darwiniano, son incapaces de generar la complejidad especificada que existe en los organismos biológicos. De esto sigue que el azar y la necesidad son insuficientes para las ciencias naturales y que las ciencias naturales deben dejar algo de espacio para el diseño.

Respuesta de la evolución a William A. Dembski

El Teatro de la Ciencia y el Misterio

El caso del agente secreto.

Por Robert T. Pennock

William A. Dembski afirma detectar “complejidad especificada” en las cosas vivientes y argumenta que esto es prueba de que las especies han sido diseñadas por un agente inteligente. Una falla de este argumento es que él quiere definir el diseño inteligente por una negativa, es decir, como algo que no es ni al azar ni por necesidad. Pero la definición es amañada: la necesidad, el azar y el diseño ni son categorías mutuamente exclusivas, ni tampoco agotan las posibilidades. Por ende, uno no puede detectar a un agente inteligente por el proceso de eliminación que él sugiere. La ciencia requiere evidencia positiva. Esto es el caso cuando uno trata de detectar la huella de la inteligencia humana, pero es especialmente cierto cuando se analiza la extraordinaria declaración de que la complejidad biológica es diseñada intencionalmente.

Sobre este tema, las analogías del arquero y del SETI de Dembski son pistas falsas, pues ellas dependen tácitamente de un entendimiento a priori del intelecto humano y de la motivación, así como de procesos causales relevantes. Una inferencia de diseño como aquella de la película Contacto, por ejemplo, dependería del conocimiento previo sobre la naturaleza de las señales de radio y de otros procesos naturales, junto con asumir que una secuencia de números primos es el tipo de patrón que otro científico escogería enviar como una señal. Sin embargo, las secuencias extrañas encontradas en el ADN son muy diferentes a las series de números primos. Dembski no tiene ninguna forma de mostrar que los patrones genéticos fueron “montados a priori” o “dados independientemente.”

Dembski ha sido publicitado como “el Isaac Newton de la teoría de la información,” y en sus escritos, los cuales incluyen los libros que él cita en este ensayo, él insiste que su “ley de la conservación de la información” prueba que los procesos naturales no pueden aumentar la complejidad biológica. Él no explica su caso aquí y refutarlo tomaría demasiado espacio. Sea suficiente decir que existe una conexión entre la noción técnica de la información y la entropía, de tal manera que el argumento de Dembski se destila a una reformulación de la vieja declaración de los creacionistas de que la evolución viola a la segunda ley de la termodinámica. Simplemente, esta ley dice que en el universo existe una tendencia a la disminución de la complejidad. Los creacionistas se preguntan entonces cómo pueden los procesos evolucionarios producir formas de vida más complejas a partir de unas más primitivas. Pero desde hace mucho tiempo sabemos porqué este tipo de argumento falla: la segunda ley de la termodinámica se aplica a sistemas cerrados y los sistemas biológicos no son cerrados.

En el proceso evolucionario, un aumento en la complejidad biológica no representa un “almuerzo gratis”. Este aumento está comprado y pagado, debido a que la variación genética al azar está sujeta a la selección natural por el ambiente, el cual ya está estructurado. De hecho, los investigadores están empezando a usar los procesos Darwinianos, implementados en computadoras o in vitro, para evolucionar sistemas complejos y para proveer soluciones a los problemas de diseño en formas tales que están fuera del poder de meros agentes inteligentes.

Si de verdad pensáramos que la información genética es similar a las señales en la película Contacto, ¿no deberíamos inferir que fueron diseñadas por extraterrestres? Los teóricos del diseño inteligente a veces mencionan a los extraterrestres como posibles sospechosos, pero la mayoría parece tener sus ojos dirigidos a un diseñador colocado un poco más arriba en los cielos. El problema es que la ciencia requiere un modelo específico que pueda ser probado o examinado. ¿Qué fue exactamente lo que hizo el diseñador y cuándo lo hizo? Las hipótesis nebulosas de diseño de Dembski, aún si las restringimos a los procesos naturales, proveen poquísimo material que puede ser examinado, y una vez que los procesos sobrenaturales se acuñan al proceso, éste pierde toda posibilidad de ser examinado o probado.

Newton estuvo perplejo por las órbitas complejas de los planetas. Él no pudo pensar en una forma natural para dar razón a su orden y concluyó que Dios debe estar empujando suavemente a los planetas para que el sistema continuara funcionando. (Quizás es en este sentido que Dembski es el Newton de la teoría de la información.) El origen de las especies pareció ser en un tiempo igualmente misterioso, pero Darwin siguió las pistas encontradas en la naturaleza para resolver el misterio. Uno puede, por supuesto, retener la fe religiosa en un diseñador capaz de transcender los procesos naturales, pero no hay manera de poder recoger sus huellas digitales.

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Declaración sobre el Diseño Inteligente

Los Elusivos Iconos de la Evolución

¿Qué nos dicen en realidad los pinzones de Darwin y las moscas de la fruta penta-aladas?

Por Jonathan Wells

Charles Darwin escribió en 1860 que “parece no haber más diseño en la variabilidad de los seres orgánicos y en la acción de la selección natural, que en el curso que sigue el viento cuando sopla.” A pesar de que muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas, la teoría de Darwin expresó que ellas fueron en realidad el resultado de procesos sin dirección, tales como la selección natural y la variación al azar.

Sin embargo, las teorías científicas deben compaginar con la evidencia. Dos ejemplos de evidencia en favor de la teoría de la evolución de Darwin, utilizadas tan frecuentemente que yo las he llamado “iconos de la evolución,” son los pinzones de Darwin y la mosca de la fruta penta-alada (de cuatro alas), del género Drosophila. Sin embargo, me parece que ambos casos muestran que la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos.

Los pinzones de Darwin consisten de varias especies en las Islas Galápagos que difieren principalmente en el tamaño y la forma de sus picos. Las diferencias en los picos están correlacionadas con lo que las aves comen, sugiriendo que varias especies pueden haber descendido de un ancestro común por medio de su adaptación a diferentes comidas a través de la selección natural. En 1970, los biólogos Peter y Rosemary Grant fueron a las Galápagos a observar este proceso en el campo.

En 1977, los Grant observaron como una sequía severa eliminó al 85% de una especie en particular en una de las islas. Los sobrevivientes tenían, como promedio, picos un poco más largos que les permitieron quebrar las semillas más duras que habían sobrevivido a la sequía. Esto era la selección natural en acción. Los Grant estimaron que veinte episodios como éste podrían incrementar el tamaño de los picos lo suficiente como para crear una nueva especie.

Sin embargo, cuando regresaron las lluvias, el tamaño promedio de los picos regresó a lo normal. Desde ese entonces, el tamaño de los picos ha oscilado alrededor de un promedio a medida que el suministro de alimentos ha fluctuado con el clima. No ha habido un cambio neto y no han emergido especies nuevas. De hecho, puede estar ocurriendo lo opuesto, ya que varias especies de pinzones de las Galápagos parecen estar uniéndose por hibridación.

Los pinzones de Darwin y muchos otros organismos, proveen evidencia que la selección natural puede modificar a características existentes, pero solo en especies establecidas. Los criadores de especies domésticas de plantas y animales han estado haciendo la misma cosa por cientos de años con la selección artificial. Pero, ¿dónde está la evidencia de que la selección natural produce nuevas características en nuevas especies?

Las nuevas características requieren nuevas variaciones. En la versión moderna de la teoría de Darwin, esta variación proviene de las mutaciones en el ADN. La mayoría de las mutaciones en el ADN son dañinas y por lo tanto son eliminadas por la selección natural. Sin embargo, unas cuantas tienen ventajas, como por ejemplo, las mutaciones que aumentan la resistencia antibiótica en bacterias y la resistencia a los pesticidas en plantas y animales. La resistencia a los antibióticos y a los pesticidas son a menudo citadas como evidencia de que las mutaciones en el ADN proveen las materias primas para la evolución, pero ellas afectan solo a procesos químicos. Los cambios evolucionarios mayores requerirían mutaciones capaces de producir también cambios anatómicos ventajosos.

Normalmente, las moscas de la fruta tienen dos alas y dos “balancines,” pequeñas estructuras detrás de las alas que les ayudan a estabilizarse cuando vuelan. En los años 70, los geneticistas descubrieron que una combinación de tres mutaciones en un gen individual produce moscas en las cuales los balancines se desarrollan como alas aparentemente normales. La mosca resultante, con sus cuatro alas, a veces es usada para ilustrar como las mutaciones pueden producir los tipos de cambios anatómicos que la teoría de Darwin necesita.

Pero las alas extra no son estructuras nuevas, sino duplicaciones de estructuras ya existentes. Es más, las alas extra no tienen músculos y son, de hecho, peor que inútiles. Las moscas de la fruta con cuatro alas están severamente incapacitadas, como un pequeño aeroplano con sus alas extra colgando de su cola. Tal y como es el caso con otras mutaciones anatómicas que se han estudiado hasta ahora, estas mutaciones en las moscas no pueden proveer la materia prima para la evolución.

En ausencia de evidencia de que la selección natural y las variaciones al azar pueden dar cuenta de las características aparentemente diseñadas que poseen los organismos vivos, el asunto entero del diseño debe ser revisitado. Los estudiantes deben aprender lado a lado con los argumentos de Darwin, que el diseño permanece como una posibilidad.

Respuesta de la evolución a Jonathan Wells

La Naturaleza del Cambio

Los mecanismos evolucionarios dan comienzo a diferencias estructurales básicas.

Por Eugenie C. Scott

Sin haber definido “diseño,” Wells afirma que “muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas.” De allí él contrasta a la selección natural (no dirigida) con el diseño (dirigido), aparentemente tratando de retornar a la noción pre-Darwiniana de que un Diseñador es directamente responsable por la forma en que los organismos encajan con sus ambientes. Darwin propuso una explicación científica, no religiosa: la forma en que los organismos encajan con sus ambientes es el resultado de la selección natural. Como todas las explicaciones científicas, él se basa en la causalidad natural.

Wells contiende que “la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos.” Sin embargo, no tiene por que darla. Hoy en día los científicos explican las características de los seres vivos no solo invocando a la selección natural sino también a una serie de procesos biológicos que Darwin desconocía, incluyendo la transferencia de genes, la simbiosis, el rearreglo cromosómico, y la acción de genes reguladores. Al contrario de lo que Wells mantiene, la teoría evolucionaria no es inadecuada. Ella encaja a la evidencia muy bien.

Leyendo lo que escribe Wells, uno puede no darse cuenta de la importancia de los cuidadosos estudios de los Grant, los cuales demostraron a la selección natural en tiempo real. El hecho de que la sequía terminó antes de que los científicos observaran la emergencia de nuevas especies es particularmente irrelevante; el tamaño de los picos sí oscila a corto plazo, pero dada una tendencia a largo plazo en el cambio climático, un cambio mayor en el tamaño promedio puede esperarse. Wells también sobrestima la importancia de la hibridación en los pinzones; ésta es extremadamente rara y puede aún estar contribuyendo a una nueva especiación. Los pinzones de las Islas Galápagos continúan siendo un ejemplo magnífico del principio de la radiación adaptativa. Las varias especies que difieren morfológicamente ocupan diferentes nichos. Las explicaciones de Darwin fueron que ellas evolucionaron todas de un ancestro común y los análisis genéticos proveen evidencia que lo confirma.

Wells admite que la selección natural puede operar en una población y correctamente apunta hacia la genética para dar cuenta del tipo de variación que puede llevar a “nuevas características en nuevas especies.” Pero él afirma que las mutaciones, tales como aquellas que producen las moscas con cuatro alas, no producen el tipo de cambio anatómico necesario para cambios evolucionarios mayores. ¿No puede él ver más allá del ejemplo y ver el principio? El hecho de que la primera demostración de un mecanismo genético poderoso terminó produciendo una mosca que no puede volar es irrelevante. Edward Lewis compartió un Premio Nobel por el descubrimiento de estos genes, conocidos como el complejo Ubx. Ellos tiene una importancia extraordinaria porque los genes de este tipo ayudan a explicar los diferentes tipos de planes corporales, los cuales representan las diferencias básicas estructurales entre un molusco y un mosquito, entre una esponja y una araña.

Los genes Ubx son parte de los genes HOX, los cuales se encuentran en animales tan diferentes como esponjas, moscas de la fruta y mamíferos. Ellos encienden o apagan a otros genes involucrados en, entre otras cosas, la segmentación y la producción de apéndices tales como antenas, patas y alas. Lo que específicamente es construido depende de otros genes más tarde en el proceso. Los diversos planes corporales de los artrópodos (insectos, crustáceos, arácnidos) son variaciones de los temas de la segmentación y de los apéndices, variaciones que parecen ser el resultado de cambios en los genes HOX. Investigaciones recientes muestran que los genes Ubx de las moscas suprimen la formación de patas en los segmentos abdominales, pero que los genes Ubx de los crustáceos no lo hacen. Un pequeño cambio en el Ubx resulta en una gran diferencia en el plan corporal.

Las mutaciones en estos interruptores primarios están involucradas en la pérdida de las patas en las culebras, en el cambio de aletas lobulares a manos, y en el origen de las mandíbulas en los vertebrados. La duplicación de los segmentos iniciada por los genes HOX permite la experimentación anatómica y la selección natural cierne los resultados. “Evo-Devo,” el estudio de la evolución y el desarrollo, en un área muy activa para la investigación científica, pero Wells implica que todo lo que esto produce son moscas de la fruta lisiadas.

Wells argumenta que las explicaciones naturales son inadecuadas y, por ende, que “los estudiantes deben aprender…que el diseño permanece como una posibilidad.” Debido a que en su lógica el diseño implica a un Diseñador, él está recomendando de hecho que la ciencia permita la causalidad no natural. En realidad, tenemos explicaciones sólidas con las que trabajar, pero aún en el caso de que no las tuviéramos, la ciencia solo tiene herramientas para explicar las cosas en términos de la causalidad natural. Eso es lo que hizo Darwin y eso es lo que estamos tratando de hacer hoy.

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Perspectiva General

La Nueva Evolución del Creacionismo

El diseño inteligente trata sobre política y religión, no sobre ciencia.

Por Barbara Forrest

La infame decisión de Agosto de 1999 por la Junta de Educación del Estado de Kansas de eliminar las referencias a la evolución de los estándares de ciencia fue fuertemente influenciada por proponentes de la teoría del diseño inteligente. A pesar de que William A. Dembski, una de las figuras más prominentes del movimiento, afirma que la “detectabilidad empírica de causas inteligentes le provee al diseño inteligente el puesto de teoría científica completa,” sus proponentes invierten la mayor parte de sus esfuerzos en convencer a los políticos y al público, no a la comunidad científica.

El movimiento del diseño inteligente, arrancado por el libro Darwin on Trial (1991) de Phillip E. Johnson, tomó cuerpo en 1996 en el Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura (CRSC en sus siglas en inglés), auspiciado por el Instituto del Descubrimiento (Discovery Institute), un grupo de investigación teórica de Seattle. Johnson, un profesor de leyes cuya conversión religiosa catalizó sus esfuerzos antievolucionarios, ensambló a un grupo de apoyo el cual promueve la teoría del diseño con sus escritos, financiados por becas del SRSC. De acuerdo con una de sus declaraciones de misión anteriores, el SRSC busca “nada menos que derrocar al materialismo y a sus condenatorios legados culturales.

Johnson se refiere a los miembros del CRSC y a su estrategia como la Cuña, análogo a la cuña que parte al tronco de leña. Ellos quieren decir que el diseño inteligente liberará a la ciencia de las garras del “naturalismo ateístico.” Los diez años de historia de la Cuña revelan sus características más sobresalientes: los científicos de la Cuña no poseen un programa de investigación empírica y, consecuentemente, no han publicado ningún dato en revistas científicas arbitradas (o en ninguna otra parte) en apoyo a sus afirmaciones sobre el diseño inteligente. Lo que sí tienen es un programa agresivo de relaciones públicas, el cual incluye conferencias que ellos o sus seguidores organizan, libros o artículos a nivel popular, reclutamiento de estudiantes universitarios a través de charlas auspiciadas por los grupos religiosos de las universidades, y el cultivo de alianzas con cristianos conservadores y con figuras políticas de influencia.

La Cuña busca “renovar” a la cultura americana por medio del enraizamiento de las instituciones sociales más importantes en la religión evangélica, especialmente la educación. En 1996 Johnson declaró: “Esto en realidad no es, ni nunca ha sido, un debate sobre ciencia. Esto se trata de religión y de filosofía.” De acuerdo a Dembski, el diseño inteligente “es simplemente los Logos del Evangelio de Lucas traducidos al lenguaje de la teoría de la información.” Los estrategas de la Cuña buscan unificar a los cristianos a través de la creencia compartida en la “simple” creación, buscando así, en las palabras mismas de Dembski, “triunfar sobre el naturalismo y sus consecuencias.” Esto les permite a los proponentes del diseño inteligente coexistir bajo una carpa grande con otros creacionistas quienes explícitamente basan sus creencias en una interpretación literal del Génesis.

Como cristianos,” escribe Dembski, “sabemos que el naturalismo es falso. La naturaleza no es autosuficiente. … Sin embargo, ni la teología ni la filosofía pueden responder a la pregunta evidencial de si la interacción de Dios con el mundo es empíricamente detectable. Para responder a esta pregunta debemos buscar en la ciencia.” Jonathan Wells, un biólogo, y Michael J. Behe, un bioquímico, parecen ser precisamente el tipo de individuos del CRSC que le pueden dar al diseño inteligente su pasaje a la credibilidad. Sin embargo, ninguno de los dos ha llevado a cabo investigaciones para analizar la teoría y mucho menos producido datos que den reto a las masas de evidencia acumulada por biólogos, geólogos y otros científicos evolucionistas. Wells, parcialmente influenciado por Sun Myung Moon, el líder de la Iglesia de la Unificación, ganó su Ph.D. en estudios de religión y en biología específicamente “para dedicar mi vida a destruir el Darwinismo.” Behe ve como la pregunta relevante si “la ciencia puede proveer espacio para la religión.” En el fondo, los proponentes del diseño inteligente no están motivados en mejorar la ciencia sino en transformarla en una actividad teística que apoye a la fe religiosa.

Los seguidores de la Cuña están actualmente tratando de insertar al diseño inteligente en los estándares de ciencia en las escuelas del Estado de Ohio a través de la legislación estatal. Anteriormente, el CRSC dio publicidad a su sitio web de ciencias asegurándole a los educadores que su “curriculum Web puede ser apropiado sin tener que meterse en guerras de adopción de libros de texto” en efecto promoviendo a los educadores a saltarse los procedimientos normales. Anticipando un caso prueba, la Cuña publicó en la revista legal Utah Law Review, una estrategia legal para ganar sanción judicial. Recientemente, el grupo casi tuvo éxito en insertar a nivel federal en el Acta “Ningún Niño Dejado Atrás” del año 2001 un “sentido del Senado” que apoyaba la enseñanza del diseño inteligente. Entonces, el movimiento sigue avanzando, pero sus tácticas no son un substituto para la ciencia verdadera.

Richard Milner y Vittorio Maestro son editores de la revista Historia Natural (Natural History), la cual es publicada por El Museo Americano de Historia Natural. El museo fue creado en 1869 en la ciudad de Nueva York, EEUU. La revista fue establecida en 1900.
http://www.naturalhistorymag.com

Michael J. Behe, quien recibió su Ph.D. en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania en 1978, es profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania. Sus investigaciones recientes se concentran en el papel del diseño y la selección natural en la construcción de proteínas estructurales. Su libro La Caja Negra de Darwin: El Reto Bioquímico a la Evolución se encuentra disponible en pasta blanda (Touchstone Books, 1998)
http://www.lehigh.edu/%7einbios/faculty/behe.html

Kenneth R. Miller es profesor de biología de la Universidad de Brown. Sus trabajos de investigación en la estructura y función de la membrana celular han sido publicados en tales revistas científicas como Nature, Cell y el Journal of Cell Biology. Miller es coautor de varios libros de texto ampliamente utilizados a nivel de colegio y de universidad. En 1999 publicó Buscando al Dios de Darwin: La Búsqueda por un Científico del Espacio Común entre Dios y la Evolución (Cliff Street Books).
http://bms.brown.edu/faculty/m/kmiller/

William A Dembski, quien tiene un Ph.D. en matemáticas y filosofía, es profesor asociado de investigación en la Universidad de Baylor y Senior Fellow del Discovery Institute en Seattle. Sus libros incluyen: La Inferencia del Diseño: Eliminando el Azar a Través de Pequeñas Probabilidades (Cambridge University Press, 1998) y Sin Almuerzo Gratis: Por Qué la Complejidad Especificada No Puede Ser Obtenida Sin Inteligencia (Rowman & Littlefield, 2001).
http://www.designinference.com/

Robert T. Pennock es profesor asociado en estudios de ciencias y tecnología y profesor asociado en filosofía en la Escuela Lyman Briggs y en el Departamento de Filosofía de la Universidad Estatal de Michigan. Él es autor de Torre de Babel: La Evidencia en Contra del Nuevo Creacionismo (MIT Press, 1999) y editor de Creacionismo por Diseño Inteligente y sus Críticas: Perspectivas Filosóficas, Teológicas y Científicas (MIT Press, 2001).
http://www.msu.edu/~pennock5/

Jonathan Wells recibió dos doctorados, uno en biología celular y molecular de la Universidad de California en Berkeley y uno en estudios de religión de la Universidad de Yale. Ha trabajado como investigador postdoctoral en biología en la Universidad de California en Berkeley y ha enseñado biología en la Universidad Estatal de California en Hayward. Wells es también el autor de Íconos de la Evolución: ¿Ciencia o Mito? Por Qué Mucho de lo que Enseñamos Sobre la Evolución está Equivocado (Regnery Publishing, 2000).
http://www.arn.org/wells/jwhome.htm

Eugenie C. Scott posee un doctorado en antropología física. En 1978, después de enseñar antropología física por quince años a nivel universitario, aceptó el cargo de director ejecutivo del Centro Nacional para la Educación en las Ciencias. Ella es también presidente de la Asociación Americana de Antropólogos Físicos.
http://en.wikipedia.org/wiki/Eugenie_Scott

Barbara Forrest es profesor asociado de filosofía en la Universidad de Southwestern Louisiana. Ella recibió su doctorado de la Universidad de Tulane. Entre sus publicaciones académicas recientes se encuentran “La Posibilidad de Significado en la Evolución humana,” en Zygon: Journal of Religion and Science, Diciembre 2000.
http://www.selu.edu/Academics/ArtsSciences/CAS_Endowed%20Chairs/doc/dr_forrest.html

Por favor vea el artículo original en inglés para enterarse más sobre el tópico del artículo o para tener acceso a la lección que lo suplementa. (Enlaces y lecciones no han sido traducidas.)

Mas sobre el diseño inteligente…

Diseño inteligente. Origen del Movimiento

La Teoría de la Evolución está siendo duramente criticada recientemente. Para sorpresa de muchos, la crítica no proviene de los círculos religiosos sino del mismo mundo de la ciencia.Para muchos científicos, la complejidad de la vida, especialmente al nivel celular y molecular, sugiere diseño y no azar. Por esta razón cada vez se habla más del “Movimiento del Diseño Inteligente”.

Este artículo explica el origen de tan revolucionaria tendencia y nos habla de sus protagonistas.

Científicos encuentran evidencia de DiosInsight en las noticias, 19 de Abril, 1999

por Stephen Goode

La hegemonía darwinista en las ciencias naturales puede estar amenazada por un movimiento revolucionario y vanguardista que observa un diseño inteligente en la naturaleza… ¡y un Diseñador!

El químico Charles Thaxton se sorprendió cuando, hace 15 años, “El Misterio del Origen de la Vida”, libro que escribió juntamente con otros dos científicos sobre la evolución química, obtuvo una respuesta muy positiva entre los científicos del país. Thaxton, que visitaba la Charles University en Praga como profesor asistente, esperaba una reacción negativa, si es que el libro (que desde entonces ha llegado a ser considerado como una de las obras pioneras en lo que ha sido llamado el Movimiento del Diseño Inteligente) hubiera llegado a ser digno de atención.

Al fin y al cabo, “El Misterio del Origen de la Vida”, que se había convertido en uno de los textos universitarios más vendidos, sugería la posibilidad de un diseño inteligente en la naturaleza y señalaba errores graves en el Darwinismo. Tales opiniones eran consideradas como impensables y definitivamente acientíficas por la amplia mayoría de los científicos de la época, no sólo porque la teoría del Diseño Inteligente sugiere que la evolución no es el proceso casual y al azar que la mayoría de los biólogos creían que era, sino también porque (cosa incluso más inaceptable) indicaba la probable existencia de un diseñador, ó quizás Dios, que sería el responsable del diseño. La idea de que un diseñador pudiera ser el responsable de la naturaleza, era un concepto que ningún científico que se preciara a sí mismo querría llevar al curso científico de las cosas.

No pensaba que este libro tuviera ninguna aceptación. Cuando lo escribimos, fue como ser un lobo solitario allí afuera”, cuenta Thaxton a Insight. “Los materialistas empedernidos no van a tolerar inteligencia en la naturaleza”, dice. “Entonces recibí muchas llamadas de científicos y matemáticos que sí lo hicieron”, hombres y mujeres de una gran variedad de campos de la ciencia que estaban llegando a las mismas conclusiones que Thaxton había descrito en “El Misterio del Origen de la Vida”. Ellos (al igual que Thaxton y sus coautores) estaban descubriendo diariamente información en sus laboratorios y búsquedas científicas que ya no podían ser explicadas por el modelo estándar de la evolución darwiniana. Dicha información podía ser mejor —y más científicamente— entendida, argumentando que ciertas entidades altamente complejas en la naturaleza, la molécula de DNA, por ejemplo, habían sido diseñadas para hacer lo que hacían y no evolucionaban al azar, por accidente, que es como la evolución darwiniana explica su origen.

Uno de los que se pusieron en contacto con Thaxton fue William Dembski. Dembski, un hombre joven con un doctorado en matemáticas de la Universidad de Chicago, un segundo doctorado en filosofía de la Universidad de Illinois en Chicago y un máster en teología del Princeton Theological Seminary, tuvo la firme convicción de que Thaxton no solamente tenía razón sino que también estaba en algo que iba a revolucionar la manera en que el hombre miraría a la naturaleza y la manera en que los biólogos abordarían su campo. Él quería tomar parte en esa revolución.

Recientemente, Dembski ha publicado su propia aportación al crecimiento continuo del Movimiento del Diseño Inteligente, un libro de argumentos contundentes que él llama “La Inferencia del Diseño”, en el cual Dembski (cuya lista impresionante de títulos llevó a un amigo a describirle como “el estudiante perpetuo”) emplea sus conocimientos de lógica simbólica y matemáticas para argumentar a favor del diseño en la naturaleza. El libro de Dembski es una de las más recientes e impresionantes contribuciones que adornan los estudios de Diseño (nombre que utilizan sus partidarios), que es una rama de la ciencia que ha crecido y está cada vez más sofisticada desde la contribución de Thaxton, hace 15 años.

Entre el libro co-escrito de Thaxton y la reciente contribución de Dembski, el Movimiento del Diseño Inteligente ha llegado muy lejos. Y más desarrollos están en camino, prometen sus partidarios. Ahora el Diseño Inteligente tiene su propia revista profesional, Origins & Design. Muchos de los que lo apoyan pertenecen a un grupo de expertos, el Centro para la Renovación de la Ciencia y de la Cultura en el Discovery Institute de Seattle, aunque muchos de los asociados con el centro están localizados en otra parte: Dembski, por ejemplo, está en Dallas, y Thaxton, permanece en Praga. Además, el movimiento tiene su propia revista para no científicos, el vistoso cuatrimestral Cosmic Pursuit, en el que científicos como Thaxton y Dembski presentan sus ideas para el lector general.

Y, ¿cuáles son esas ideas?

Primero, argumentan que su defensa del Diseño surge directamente de la información empírica que han observado como científicos, más que de ninguna noción teológica o filosófica que puedan mantener. “Los descubrimientos en matemáticas y en biología están abriendo camino para un Diseño y un Diseñador,” dice Thaxton.

b.Y Michael Behe, un bioquímico de la Universidad de Lehigh que es el autor de uno de los textos más importantes del Movimiento del Diseño Inteligente, “La Caja Negra de Darwin” (1996), dice a Insight, “el Diseño Inteligente fluye directamente desde la información que está actualmente disponible”.

Lo que hace que esta afirmación sea muy significativa es que da una visión del Diseño Inteligente como un fenómeno que debe ser tratado y estudiado científicamente más que como un tópico dejado para la religión u otros propósitos. Su afirmación lleva directamente al otro argumento principal del los defensores del Diseño Inteligente: la ciencia actual no es adecuada para tratar con el descubrimiento de un diseño inteligente en la naturaleza a causa de la manera en que está constituida en estos momentos, porque la ciencia está demasiado atada a las interpretaciones materialistas y naturalistas de lo que es la naturaleza.

Esta afirmación es revolucionaria. Lo que está en la base del argumento, dice Dembski, es una controversia sobre “la naturaleza de la naturaleza”. Dembski piensa que la ciencia natural está “empobrecida” a la hora de abordar el tema del diseño inteligente. ¿Por qué está empobrecida? Porque el materialismo y el naturalismo asumen que las explicaciones naturales son suficientes para explicar cualquier pregunta que surja en la ciencia, y esto sencillamente no basta a la hora de tratar el fenómeno del Diseño. (En efecto, cualquier defensor del Movimiento del Diseño Inteligente te dirá que entender cómo tratar científicamente con el diseño en la naturaleza es uno de los problemas más importantes del movimiento.)

El Diseño Inteligente no argumenta a favor de ninguna teología específica. “La palabra ‘Diseñador’ no significa forzosamente el Dios del Génesis”, dice Thaxton (aunque no lo excluye). “Mi opinión es que desde la información empírica no podemos hacer la afirmación de una deidad. Es la posibilidad de una deidad a la que llegamos”. Thaxton explica que es un “diseño genérico del que hablamos en el Diseño Inteligente. Cuando las personas quieren ir más allá de eso, allí es donde entra su visión particular de Dios”.

Lo que hace que el Movimiento del Diseño Inteligente sea tan revolucionario es que va totalmente en contra de la sabiduría perceptible de la ciencia, y particularmente de la biología. El darwinismo impregna cada aspecto de la civilización occidental, observa Dembski. Y los darwinistas argumentan que no hay diseño en la naturaleza, ninguno que pueda llevarnos a pensar en un diseñador. Todo lo que hay en la naturaleza, dicen los darwinistas, es resultado de una evolución casual, no hay ningún diseño que pueda sugerir dirección o planificación.

Así es como uno de los principales darwinistas, Richard Dawkins de la Universidad de Oxford, describió su visión del mundo en su libro de 1995, “Río que sale del Edén (River out of Eden): una visión darwinista de la vida”, un ataque directo a la posibilidad de un diseño en la naturaleza: “El Universo que observamos tiene precisamente las propiedades que esperamos que tenga si no existe, en el fondo, ningún diseño, ningún propósito, ni bien ni mal, no hay nada más que una indiferencia ciega, despiadada”.

La posición darwiniana fue puesta en palabras incluso más duras por Peter Atkins en su libro “La Segunda Ley” (The Second Law), que apareció en 1984, el mismo año en que Thaxton y sus coautores publicaron “El Misterio del Origen de la Vida”: “Somos los hijos del caos, y la profunda estructura del cambio es la degeneración. En el fondo, solamente hay corrupción y el flujo imparable del caos. El propósito se ha desvanecido; todo lo que queda es la dirección. Esa es la frialdad que tenemos que aceptar al mirar profunda y desapasionadamente en el corazón del Universo.”

En contra de la visión darwiniana dominante, el argumento de Thaxton a favor del Diseño Inteligente, reducido a los términos más simples es éste:

La molécula de DNA, la base de la vida, es un mensaje, dice él. Es información codificada en una doble hélice. No es como un mensaje; es el mensaje. La molécula misma es un diseño elaborado y complejo que es un mensaje.

Nosotros los humanos sabemos por experiencia que, cuando hay un mensaje, es una inteligencia la que ha creado ese mensaje, dice Thaxton. Ninguna otra explicación sería suficiente para dar razón a la existencia del mensaje. No recibimos cartas de un remitente inexistente, al azar, sin propósito, por ejemplo. “Sabemos por experiencia que cuando hay un diseño, hay un diseñador.”

Behe toma el darwinismo desde un ángulo diferente. Un Doctor en Bioquímica de la Universidad de Pennsylvania, Behe argumenta que la vida, en lo más fundamental, es “irreductiblemente compleja”, una frase que ha añadido al debate del Diseño Inteligente. Para explicar lo que quiere decir con irreductiblemente compleja, Behe habla de una ratonera, una construcción humana hecha de una base, un martillo, un muelle y una barra de sujeción. Cada una es necesaria para que la ratonera funcione. Sin uno de estos elementos, la ratonera no funcionaría.

También la naturaleza tiene ejemplos de complejidad irreductible, el sistema en una célula que capta proteínas para enviarlas a compartimentos subcelulares, por ejemplo. Casi cada uno de los componentes que conforman este sistema son necesarios para que el sistema funcione. Sin uno de estos componentes, las proteínas no serían enviadas a su correcto destino.

Behe argumenta que el desarrollo de un sistema tan elaborado y complejo en términos evolucionarios darwinianos, consistente en un pequeño paso después de otro, no serviría porque durante cualquier paso previo al de todas las partes complejas trabajando juntas, el sistema no funcionaría. ¿Cuál es la probabilidad de que todas esas partes que tienen que trabajar juntas hubieran empezado a trabajar conjuntamente en un momento determinado? Igual que la complejidad irreductible de una ratonera indica un diseño que da la posibilidad de que todos sus elementos trabajen juntos, así la irreductible complejidad del sistema celular del envío de proteínas indica un diseño.

A Behe le gusta citar a Darwin mismo para mostrar la importancia de la complejidad irreductible en cuanto a la teoría darwiniana. En el Origen de las Especies, Darwin escribió: “Si pudiera ser demostrado que cualquier órgano complejo existiera que no fuera posible que se hubiera formado por numerosas y sucesivas ligeras modificaciones, mi teoría quedaría destruida”. Behe piensa que la existencia de dicho organismo complejo ya ha sido demostrada.

Es muy importante que los argumentos de científicos como Thaxton, Behe y otros del Movimiento del Diseño Inteligente sean reconocidos como científicos. En efecto, Thaxton, un cristiano, estuvo mucho tiempo preguntándose, “¿estoy fuera de los límites de la ciencia?” y finalmente concluyó que no lo estaba, pero añade que es el deber de los que apoyan el Diseño Inteligente que “lleguemos a una comprensión realista de lo que es el movimiento sin destruir la integridad de la ciencia.

Thaxton toma cierto consuelo en el hecho de que el Movimiento del Diseño contemporáneo no está introduciendo algo nuevo en la ciencia. El gran físico Sir Isaac Newton (que murió en 1727), por ejemplo, escribió, “El más maravilloso sistema del sol, planetas y cometas, solamente podría proceder de la determinación y dominio de un ser inteligente y poderoso.”

A Dembski le gusta mencionar al teólogo inglés William Paley que publicó su Teología Natural en 1802, en la cual hizo su famoso argumento de que si nos encontráramos un reloj en un campo, asumiríamos que fue fabricado por una inteligencia, porque sus diversas partes están dirigidas hacia un objetivo: decir la hora. (Paley también tenía mucho que decir sobre la complejidad del ojo del mamífero, que parecía indicar un diseño. Darwin, que estaba igualmente maravillado de la complejidad del ojo humano, concluyó que a pesar de su complejidad, el ojo podría haber evolucionado poco a poco a través del tiempo.)

Behe es optimista con respecto al futuro del Movimiento del Diseño Inteligente: “No sé si van a ser dos años o veinte, pero allí es hacia dónde se dirige la información de la ciencia”, dice. “Los científicos notan que hay algo que no encaja del todo. Hay nuevas ideas para las que se necesitan nuevas definiciones.

A Dembski, cuyo reciente libro La Inferencia del Diseño presenta con gran detalle cómo el argumento del Diseño Inteligente satisface la lógica y la probabilidad, le gusta comparar la influencia del movimiento sobre la ciencia con el efecto en la Europa del este que tuvieron los movimientos de libertad y democracia. La crítica al darwinismo ahora amenaza la hegemonía del mismo modo, dice, que el paso hacia la libertad hizo temblar al imperio soviético.

Dembski enfatiza que el Movimiento del Diseño Inteligente ha de demostrar su constitución científica, aunque ve posibilidades más amplias hacia donde nos podría llevar la idea del Diseño Inteligente: “Las cuestiones de moralidad podrían, al parecer, ser añadidas”. También es posible “la renovación de toda la noción de la Ley Natural”.

Thaxton, que dirigirá un seminario sobre “Detectar Diseño en la Naturaleza” en la asamblea anual de la Afiliación Científica Americana en julio[de 1999], compara la situación actual del Diseño Inteligente con la situación de la Física Cuántica hace un siglo. Max Planck, el teórico de la física cuántica, perdió la esperanza de que su teoría fuera aceptada por sus compañeros físicos, destaca Thaxton. Concluyó que para que su teoría ganara respetabilidad, tendría que morir toda una generación de científicos y ser reemplazados por hombres y mujeres más jóvenes y con mentes más abiertas, preparados para avanzar en la dirección donde les llevara su información, que sería hacia la hipótesis de la Física Cuántica. Lo que se ha de hacer para que el Diseño Inteligente sea aceptado, concluye, “es superar la inercia de la edad”.

Fuente:

http://www.menteabierta.org/html/articulos/ar_dintelorig.htm

     

La ciencia y Dios

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Quiz Genciencia: solución avión despegando

Quiz Genciencia: solución avión despegando

despegue.jpgDemos respuesta oficial a la cuestión planteada hace algunos días, ¿despegará el avión? Recordemos el enunciado original del problema:

¿Verdadero o falso?

Si [un] avión, en vez de rodar sobre el suelo, rodara sobre una cinta transportadora que se moviera con la misma velocidad pero en sentido contrario, sería incapaz de despegar.

La cuestión ha suscitado respuestas de lo más variopintas, y muchas erróneas. La afirmación es falsa, el avión sí puede despegar. Un repaso a los comentarios que suscitó la cuestión da una idea de los principales errores y también de los aciertos. Hay dos cuestiones importantes que hay que tener en cuenta:

1) el avión debe moverse a través del aire.

2) el avión debe moverse.

Para que el avión despegue, basta con que se mueva a una velocidad suficiente a través del aire (como en un despegue normal, sin cinta transportadora). Hasta ahí, todo el mundo está de acuerdo. El verdadero problema viene cuando nos preguntamos ¿impide la cinta transportadora que el avión se mueva a través del aire? Esa es la segunda parte de la cuestión, y la más importante.

El primer impulso es pensar que si un avión, sin cinta transportadora, se mueve a 200 km/h hacia delante, con una cinta transportadora que se mueve a 200 km/h hacia atrás, las velocidades se anulará y el resultante será 0 km/h. Sin embargo eso no es así. Eso ocurriría en el caso de que fueran las ruedas las que se movieran a 200 km/h. Sin embargo, lo que se mueve en un avión son las hélices o las turbinas o cualquier otro método propulsor (generalmente en las alas). Las ruedas giran libremente, por lo que la energía de la cinta transportadora simplemente hace que las ruedas giren más rápido, y en nada impide (“frena”) el movimiento del avión hacia adelante.

Un ejemplo de los errores (quizá por simplificar el problema) y los aciertos los tenemos en los comentarios #21, #22 y #23, que son una secuencia de pensamientos cada vez más elaborados. El primero de ellos asume que el avión no se mueve, y por tanto no se eleva. El segundo de ellos indica (acertadamente) que es un error pensar que el avión no se mueve, porque realmente sí se mueve en horizontal, impulsado por las hélices. El tercero afina aún más, y destaca que el efecto de la fricción (de esas ruedas moviéndose el doble de rápido) puede influir en que el avión despegue o no.

En resumen: si un avión permanece en el mismo punto, no puede despegar. Pero una cinta transportadora en el suelo, moviéndose en sentido contrario a la misma velocidad, es completamente incapaz de mantener al avión en el mismo punto, pues el avión de desplaza a través del aire y por tanto lo que ocurra bajo las ruedas es irrelevante. Por tanto, el avión sí despegaría.

Hay otras cuestiones planteadas interesantes. El lector Curian plantea si un avión puede volar en el vacío y añade que cree que no. Efectivamente, sin aire no hay propulsión (y sólo podría “volar” si tiene velocidad de partida, como en el caso de las sondas espaciales).

Nuestro lector Joshua Pivodit hace algunas observaciones dignas de mención, aunque se equivoca en su respuesta. Primero indica que un modelo a escala no es suficiente para demostrar la cuestión (cierto). También hace referencia al vídeo en el que se intentaba comprobar precisamente esto, con un avión real y una cinta transportadora de verdad. Dice que se veía claramente que el avión se movía más rápido que la cinta transportadora, por lo que estaba mal montado y no demostraba nada. Eso no es cierto. El avión se hubiera quedado quieto si hubiera una mano gigante sujetándolo en el sitio. ¿Debemos esperar eso? ¡No! No tiene esa mano, sino hélices que lo impulsan hacia delante. Por tanto, no va más rápido, simplemente va hacia delante, mientras que la cinta va hacia atrás. La cinta es incapaz de impedirle avanzar, por muy rápido que vaya (ignorando la fricción de las ruedas). Este lector comenta también que, si hacemos una analogía con un hidroavión, es imposible imaginárselo despegando en contra de la corriente de una gran catarata. Efectivamente: porque la fuerza de rozamiento del agua contra el hidroavión no es pequeña. Si la fuerza de rozamiento agua-hidroavión fuera tan pequeña como la de rueda-avión, sería despreciable. Por tanto la comparación no es válida, porque incluye una fuerza de rozamiento mucho mayor y significativa, que en el enunciado original del problema no aparecía.

Felicidades a los que habéis acertado y también a los que no, ya que casi todos los comentarios han sido buenas o muy buenas aportaciones.

http://www.genciencia.com/2008/05/17-quiz-genciencia-respuesta-avion-despegando

Datación por radiocarbono

Datación por radiocarbono

La datación por radiocarbono guarda intima relación con el Ciclo del carbono

La datación por radiocarbono guarda intima relación con el Ciclo del carbono

La datación por radiocarbono es un método de datación radiométrica que utiliza el isótopo carbono-14 (14C) para determinar la edad de materiales que contienen carbono hasta unos 60.000 años.[1]

Dentro de la arqueología es considerada una técnica de datación absoluta. La técnica fue descubierta por Willard Libby y sus colegas en 1949 cuando ocupaba su cargo como profesor en la universidad de Chicago. En 1960, Libby fue premiado con el Premio Nobel en química por su método de datación mediante el carbono 14.

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Carbono-14

Carbono-14

Carbono-14
General
Nombre, símbolo Carbono-14, 14C
Neutrones 8
Protones 6
Datos del Nucleido
Abundancia natural 1 parte por billón
Vida media 5730 ± 40 a
Producto de desintegración 14N
Masa del isótopo 14.003241 u
Modo de desintegración β
Energía de desintegración 0,156 MeV

El carbono-14 (14C, masa atómica=14.003241) es un radioisótopo del carbono y fue descubierto el 27 de febrero de 1940 por Martin Kamen y Sam Ruben.

Su núcleo contiene 6 protones y 8 neutrones. Willard Libby determinó un valor para el periodo de semidesintegración o semivida de este isótopo: 5568 años.

Determinaciones posteriores en Cambridge produjeron un valor de 5730 años. Debido a su presencia en todos los materiales orgánicos, el carbono-14 se emplea en la datación de especímenes orgánicos.

El método de datación por radiocarbono es la técnica más fiable para conocer la edad de muestras orgánicas de menos de 60.000 años.

Está basado en la ley de decaimiento exponencial de los isótopos radiactivos. El isótopo carbono-14 (14C) es producido de forma continua en la atmósferacomo consecuencia del bombardeo de átomos de nitrógenopor neutronescósmicos. Este isótopo creado es inestable, por lo que, espontáneamente, se transmuta en nitrógeno-14 (14N). Estos procesos de generación-degradación de 14C se encuentran prácticamente equilibrados, de manera que el isótopo se encuentra homogéneamente mezclado con los átomos no radiactivos en eldióxido de carbono de la atmósfera.

El proceso de fotosíntesis incorpora el átomo radiactivo en las plantas, de manera que la proporción 14C/12C en éstas es similar a la atmosférica. Los animales incorporan, por ingestión, el carbono de las plantas. Ahora bien, tras la muerte de un organismo vivo no se incorporan nuevos átomos de 14C a los tejidos, y la concentración del isótopo va decreciendo conforme va transformándose en 14N por decaimiento radiactivo.

La masa en isótopo 14C de cualquier espécimen disminuye a un ritmo exponencial, que es conocido: a los 5730 años de la muerte de un ser vivo la cantidad de 14C en sus restos se ha reducido a la mitad. Así pues, al medir la cantidad de radiactividad en una muestra de origen orgánico, se calcula la cantidad de 14C que aún queda en el material. Así puede ser datado el momento de la muerte del organismo correspondiente. Es lo que se conoce como “edad radiocarbónica” o de 14C, y se expresa en años BP (Before Present).

Esta escala equivale a los años transcurridos desde la muerte del ejemplar hasta el año 1950 de nuestro calendario. Se elige esta fecha por convenio y porque en la segunda mitad del siglo XX los ensayos nucleares provocaron severas anomalías en las curvas de concentración relativa de los isótopos radiactivos en la atmósfera.

Al comparar las concentraciones teóricas de 14C con las de muestras de maderas de edades conocidas mediante dendrocronología, se descubrió que existían diferencias con los resultados esperados. Esas diferencias se deben a que la concentración de carbono radiactivo en la atmósfera también ha variado respecto al tiempo.

Hoy se conoce con precisión la evolución de la concentración de 14C en los últimos 25.000 años, por lo que puede corregirse esa estimación de edad comparándolo con curvas obtenidas mediante interpolación de datos conocidos.

La edad así hallada se denomina “edad calibrada” y se expresa en años Cal BP.

Véase también

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Carbono-14

El dióxido de carbono en los últimos 650.000 años

El dióxido de carbono en los últimos 650.000 años

Cooling towers at Eggborough power station, near Selby

Cooling towers at Eggborough power station, near Selby. Photo: John Giles/PA

La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera ha alcanzado una cifra récord a nivel mundial en 2008, 387 partes por millón (ppm) según las mediciones realizadas desde el Observatorio Loa Mauna, en Hawai (EEUU). Esto es, un crecimiento de casi el 40% desde la revolución industrial, la cifra más alta de los últimos 650.000 años. Los datos, recogidos por el Departamento Oceánico y Atmosférico Nacional de EEUU y que publica el diario The Guardian, son obtenidos desde el observatorio citado, que viene midiendo el dióxido de carbono en la atmósfera desde 1958. También confirman que el CO2, principal gas de efecto invernadero, se está acumulando en la atmósfera más rápidamente de lo esperado. El crecimiento medio anual para 2007 fue de 2,14 ppm (el cuarto de los seis últimos años en el que se registra un incremento superior a 2). Entre 1970 y 2000, la concentración aumentó en torno 1,5 ppm al año, pero desde 2000 el crecimiento medio es de 2,1 ppm.

El ornitorrinco y la Teoría de la Evolución

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Debate entre evolucionistas y creacionistas en Madrid, 1995

Este artículo no necesariamente esta de acuerdo con mi posicion creacionista. Lo coloco para que pueda ser analizado por todos.  Corresponde a un debate entre evolucionistas y creacionistas en Madrid, 1995:

Yo lo ire evaluando  y si es posible actualizando con otras notas y enlaces que nos permitan comprender esta discucion.

Acepto toda opinión,pero por favor, que sea documentada. Gracias y bendiciones.


Debate entre evolucionistas y creacionistas en Madrid, 1995:
G.Berthault, E.Molina, S.Miller, A.Matín-Municio, C.de Duve, J.Oró, J.M.Petit, y M.Giertych

In: Evolucionismo y Racionalismo (E. Molina, A. Carreras y J. Puertas, eds.). Institución Fernando el Católico, Diputación de Zaragoza. (1998), pp. 265-278.LOS ARGUMENTOS GEOLOGICOS Y PALEONTOLOGICOS DE LOS CREACIONISTAS “CIENTIFICOS”: IGNORANCIA Y PSEUDOCIENCIA

Eustoquio MOLINA
Departamento de Ciencias de la Tierra (Área de Paleontología). Universidad de Zaragoza. E-50009 Zaragoza.

Los argumentos de los creacionistas “científicos” se basan generalmente en una interpretación literal del Génesis hoy superada por la mayor parte de la jerarquía católica, que considera la Biblia como alegórica y ha llevado al Papa Juan Pablo II a aceptar la teoría de la evolución. Sin embargo, existen diversas sectas fundamentalistas protestantes y algunas católicas que mantienen un creacionismo literalista y pretendidamente científico. En este sentido, los creacionistas autodenominados científicos presentan una serie de argumentos que niegan los principios más básicos y elementales de la Geología y de la Paleontología, constituyendo, además de un preocupante problema político, uno de los mejores ejemplos de pseudociencia e irracionalidad.

EL CREACIONISMO “CIENTIFICO” Y LAS CIENCIAS DE LA TIERRA

Durante siglos se ha intentado dotar de carácter científico al relato bíblico de la creación, buscando en la naturaleza y en la ciencia apoyo para el dogma creacionista. Así el texto bíblico de la creación ha constituido la “ciencia” de los orígenes, desarrollándose la “teología natural” que considera que las maravillas reveladas por las ciencias de la naturaleza confirman la religión (Hiblot, 1997). Ahora bien, el conde de Buffon fue uno de los primeros en conceder una mayor antigüedad a la Tierra, afirmando que podría llegar al millón de años. Escribió una voluminosa enciclopedia cuyos tres primeros volúmenes aparecieron en 1748, pero sus ideas provocaron a las autoridades teológicas de la Sorbona que se sintieron ultrajadas y le obligaron a retractarse públicamente. Así Buffon definió siete eras geológicas por analogía con los días del Génesis.

En la primera parte del siglo XIX, bastantes naturalistas tales como Louis Agassiz, Georges Cuvier y Alcide D’Orbigny eran partidarios de varias extinciones y creaciones sucesivas. El catastrofismo de estos naturalistas trataba de integrar y conciliar los descubrimientos científicos de la Geología con las doctrinas bíblicas. Ahora bien, los nuevos datos ponían de manifiesto que la Tierra se había formado mucho antes de los 4.004 años antes de Cristo que había establecido el arzobispo Usher. Sin embargo, al contrario de los fundamentalistas actuales, el Diluvio no era considerado por los catastrofistas como el responsable de todos los fósiles, siendo éstos atribuidos a catástrofes precedentes, ni era considerado como el paradigma explicativo de las ciencias de la Tierra. El catastrofismo fue sustituido por el gradualismo de James Hutton (actualismo) y Charles Lyell (uniformitarismo) a mediados del siglo XIX. El paradigma de la Geología emergente ponía en tela de juicio algunas “verdades” de fe, como la del Diluvio universal, la creación de todas las especies animales directamente por Dios y por ello la del Hombre a partir del barro, todo lo cual provocó una confrontación entre la Geología y la fe (Sequeiros, 1997). Charles Lyell puso la base para destronar la Geología bíblica, que intentaba interpretar los procesos de la Tierra desde los presupuestos religiosos, lo cual ayudó mucho a Charles Darwin para descubrir el mecanismo de la selección natural en el proceso de transformación de las especies, surgiendo así la teoría de la evolución que tan generalizada aceptación ha tenido en el mundo científico. Resulta paradójico que Lyell no la aceptara hasta el final de su vida habiendo sido uno de los pilares en que se basó Darwin. En tiempos de Darwin se conocían pocos fósiles y los científicos no se pudieron apoyar mucho en la Paleontología para corroborar el proceso evolutivo, hasta que Simpson puso de manifiesto el valor de los fósiles para documentar la teoría sintética de la evolución. Así pues, la controversia que generó la publicación de El origen de las especies no fue algo nuevo (Gillispie, 1996), ya que descubrimientos anteriores de la Geología habían representado mayores desafíos a la interpretación literal del libro del Génesis.

La aceptación de la teoría de la evolución en la sociedad nunca fue tan generalizada como en el mundo científico, especialmente en EE UU donde el creacionismo antievolucionista se desarrolló con más fuerza y es donde existen más precedentes del creacionismo “científico”. A finales del siglo XIX, algunos prestigiosos científicos americanos aún se oponían a la evolución. Algunos, como el geólogo James D. Dana, a pesar de ser defensores del evolucionismo eran partidarios de una creación particular para el Hombre y de la equiparación de día y era geológica. Además, el naturalista de Princeton Arnold Guyot y el geólogo canadiense John W. Dawson no sólo eran partidarios de la equiparación entre día y era, sino que A. Guyot publicó en 1884 su obra titulada: Creation or the Biblical Cosmogony in the light of Modern Science, tratando de armonizar la Ciencia y la Biblia e invocando creaciones particulares para la materia, la vida y el Hombre.

A principios del siglo XX los antievolucionistas americanos acusaron a los cristianos progresistas de haber claudicado demasiado deprisa aceptando la evolución. En 1909 C.I Scofield publicó una versión de la Biblia que popularizó la idea del inglés Dr. Thomas Chalmers de que existe un intervalo de tiempo muy grande entre los eventos descritos entre los versículos 1 y 2 del primer capítulo del Génesis, dejando así todo el tiempo necesario que requerían las ciencias de la Tierra entre una primera destrucción y una nueva creación. Por esta época se encarga al geólogo y pastor protestante, George F. Wright, la redacción de un texto sobre los puntos de vista cristianos de la evolución, con objeto de desacreditar las versiones materialistas y teístas de la evolución. Según Hiblot (1997) a partir de la primera guerra mundial el darvinismo es acusado de estar en el origen de la guerra y de provocar un declive de los valores morales. Así en la década de 1920 se produce una persecución de evolucionistas en el Sur de EE UU que tuvo como resultado la dimisión forzada de varios profesores. En este contexto es publicado un manual escolar de Geología por George McCready Price (1923), quien concede una gran relevancia al Diluvio, el cual habría producido de forma catastrófica todas las rocas y fósiles en una misma época reciente. Este voluminoso libro de 726 páginas está integramente dedicado a demostrar que los datos de la Geología y la Paleontología son falsos. Price, Adventista del Séptimo Día, también escribió otros libros antievolucionistas, en todos los cuales se evidenciaban sus escasos conocimientos científicos, por lo que no tuvo ninguna influencia en la comunidad científica y los pocos que llegaron a enterarse de su existencia lo consideraron un gran ignorante. Sin embargo, es quizás el más relevante de los antievolucionistas, ya que por primera vez los creacionistas intentaban argumentar con datos aparentemente científicos en lugar de sólo recurrir a la Biblia. Así pues, es el pionero y el inspirador de los creacionistas “científicos” de la década de 1960 y en especial de Henry M. Morris.

Por otra parte, los fundamentalistas se movilizaron hasta conseguir aprobar leyes en 37 estados prohibiendo la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas. Esto dio lugar al famoso “Juicio del mono” en el estado de Tennessee en 1925, resultando condenado un profesor llamado John Thomas Scopes por enseñar la teoría de la evolución. Pero esta condena fue muy leve y los creacionistas fueron ridiculizados a causa de su manifiesta ignorancia científica. A partir de entonces los fundamentalistas cambiaron de estrategia, tratando de difundir sus ideas creacionistas en los medios de comunicación y crear sus institutos bíblicos. Las leyes no fueron aplicadas condenando a ningún otro evolucionista, pero el temor hizo casi desaparecer la teoría de la evolución de los libros escolares, y tuvieron que pasar cuarenta años para que las leyes fueran declaradas inconstitucionales y derogadas. Hacia 1925 el Ku Klux Klan, que entonces decía tener 4 millones de miembros, era antievolucionista y hoy sigue actuando contra los negros, los judíos, los católicos y contra el darwinismo.

La nueva estrategia fundamentalista dio lugar a una mejor organización surgiendo las primeras asociaciones creacionistas para presentar un frente unido contra la evolución. Así en 1935 fue fundada la Religion and Science Association, siendo nombrado presidente un doctor en Química orgánica de la Universidad de Chicago: L. Allen Highley. Este estaba de acuerdo con las ideas diluvistas de Price, pero creía que habían existido además ciertas catástrofes anteriores a Adán y Eva, que explicarían el origen de los fósiles. Desacuerdos y luchas entre los socios dio lugar a que Price y otros adventistas de Los Ángeles formaran en 1938 una nueva sociedad: The Society for the Study of Creation, the Deluge and Related Science. Esta llegó a tener muchos miembros pero estaban bastante divididos por diferencias de tipo geológico y desapareció en 1948. Por otra parte, un grupo de científicos evangélicos fundó en 1941 la American Scientific Affiliation destinada a difundir sus ideas conciliadoras entre ciencia y religión. En esta asociación tuvo un papel destacado un doctor en geoquímica, J.L. Kulp, para quien el error fundamental era mezclar la Geología y la evolución.

En la convención de la American Scientific Affiliation del año 1953 el profesor de Ingeniería hidráulica Henry M. Morris presentó una comunicación sobre “La evidencia bíblica de una creación reciente y un Diluvio universal”. Esta estaba basada en la Geología del Diluvio de Price, defendiendo la idea de una creación muy reciente, y de que la Biblia inspirada por Dios no puede contener errores científicos. En 1957 el teólogo John C. Whitcomb escribió: The Genesis Flood que tardó varios años en lograr publicar. Whitcomb pensaba que si la muerte es consecuencia del pecado original los fósiles no podían existir antes del Paraíso terrestre. En 1958 los Adventistas del Séptimo Día crearon el Geoscience Research Institute en Loma Linda (California), a fin de estudiar las pruebas científicas sobre los orígenes, utilizando a la vez la ciencia y la revelación, ya que consideran que el uso exclusivo de la ciencia es un enfoque muy estrecho. En 1961, Whitcomb en colaboración con Morris, publicaba una de las obras cumbres del creacionismo “científico”. Esta obra se ha traducido a diversos idiomas, entre ellos al español en 1982, bajo el titulo: EL DILUVIO DEL GENESIS. El relato bíblico y sus implicaciones científicas.

En 1963 se creó en Míchigan otra sociedad: The Creation Research Society, la cual estaba basada sobre un comité de expertos científicos con derecho a voto, entre los cuales había varios doctores en Biología, pero ningún geólogo competente, a pesar de que trataban de apoyar sus ideas en la Geología. Los miembros no científicos como Whitcomb no tenían derecho al voto. Sus ideas se basan en que la Biblia es la palabra escrita de Dios y en consecuencia “todas sus aserciones son histórica y científicamente verdaderas, lo cual implica que el Génesis es un relato factual de verdades históricas. Así, todos los tipos fundamentales de seres vivientes, comprendido el Hombre, son hechos por actos directos de la creación divina durante la semana descrita en el Génesis, y el Diluvio es un evento histórico de escala y efecto mundial”.

La abolición de las leyes antievolucionistas llevó a los creacionistas a plantear una nueva estrategia: presentar la creación como una teoría científica alternativa a la evolución, a la que se le debe dedicar el mismo tiempo en la docencia en las escuelas. Surgió así en 1970 en San Diego (California) el Creation-Science Research Centre dirigido por Morris y Gish, cuyo principal objetivo es difundir, por medio de libros y programas en los medios de comunicación, la idea de que el evolucionismo y el creacionismo son dos hipótesis científicas concurrentes. En este sentido, han publicado libros tratando de desacreditar los datos paleontológicos o geológicos: Gish (1972) en su libro Evolution, the Fossils say no! trata de desacreditar el valor de los fósiles, siendo un falaz ataque al valor de la Paleontología, y Whitcomb (1972) en su libro The Early Earth, trata de resucitar la idea del largo intervalo de tiempo entre los versículos del Génesis. La nueva estrategia conduce a que en 1981 sean aprobadas leyes en los estados de Arkansas y Louisiana imponiendo la igualdad de tratamiento para la evolución y la “ciencia” de la creación, por lo que los científicos norteamericanos tuvieron que replicar para lograr que no siguieran aprobándose leyes en otros estados y que estas leyes fueran anuladas en 1987.

Sin embargo, la actividad de los fundamentalistas protestantes ha hecho arraigar profundamente sus ideas, hasta tal punto que las encuestas indican que, en un país tan científicamente desarrollado como EE UU la mitad de la población está convencida de que Dios ha creado al Hombre con su forma actual hace menos de 10.000 años. Así la amenaza de que nuevas leyes sean aprobadas continúa siendo una realidad y los logros de los creacionistas son recurrentes (Molina, 1993). En este sentido, en 1996 han logrado que el Comité de Educación del estado de Nuevo México elimine todas las referencias a la evolución en los State’s standards for science education de las escuelas publicas. Actualmente, la actividad de los creacionistas es bastante intensa y algunas de sus publicaciones están teniendo difusión a escala mundial. Así el Geoscience Research Institute publica: Origins (revista sobre la historia de la Tierra), Geoscience Reports (boletín de divulgación), Ciencia de los orígenes (dirigida al mundo hispano). Por su parte el Creacion Research Society, presidido por Morris y Gish, publica: CRS Quarterly (revista trimestral) y Creation Matters (boletín bimestral). Ahora bien, lo más sorprendente es que algunos científicos doctorados en diversas universidades estatales de EE.UU., afiliados a estas organizaciones creacionistas, tratan de desarrollar proyectos de investigación sobre temas de tipo geológico, paleontológico, etc., los cuales plantean disparatadas hipótesis “ad hoc” para negar la evolución y probar el creacionismo.

Ultimamente, en el resto del mundo el principal motor de la extensión del creacionismo (en su versión más literal) es la Creation Research Society, cuyos dirigentes Morris y Gish están visitando y estableciendo centros en distintos paises. Por ejemplo, en Corea han creado una asociación que comprende un millar de miembros de los cuales, al parecer, alrededor de 300 poseen un doctorado científico (Hiblot, 1997). Así, el creacionismo del Diluvio y la Tierra joven, debido a su simplicidad está teniendo bastante éxito, ya que no hay necesidad de grandes elucubraciones para armonizar la Biblia y la Ciencia, pues la Biblia tendría razón totalmente. Los científicos suelen subestimar la importancia de los creacionistas y eluden los debates. Sin embargo, algunos científicos han participado en debates célebres promovidos por los creacionistas, tal es el caso del australiano R. Plimer, director del Departamento de Geología de la Universidad de Newcastle, quien además ha publicado un libro titulado: Mentir por Dios, la razón contra el creacionismo (1994), y planteado una demanda que ha sido desestimada en un juicio contra un creacionista que pretendía haber efectuado análisis científicos y haber encontrado el Arca de Noé. Por su parte, la australiana Rhondda E. Jones (1989), que ha alertado del peligro del creacionismo en la enseñanza de las ciencias, propone que el creacionismo “científico” sea utilizado en la enseñanza para ilustrar sobre uno de los mejores ejemplos de pseudociencia.

En Europa los creacionistas más literalistas y pseudocientíficos pertenecen a la secta católica CESHE (Cercle Scientifique et Historique), que fue creada para difundir la obra de su lider diluvista Fernand Crombette (1888-1970), y constituye el más fiel equivalente del creacionismo “científico” de los protestantes fundamentalistas americanos. Entre ellos destaca el “sedimentólogo” francés Guy Berthault quien para desacreditar la evolución niega el elemental principio de superposición de los estratos, habiéndose infiltrado en la geología oficial francesa (Babin y García, 1995). Aparte de G. Berthault, otro de sus lideres más activos es Dominique Tassot (1991) quien concluye que la prehistoria evolucionista es ilógica, irracional y un fraude permanente, y que solo la prehistoria bíblica, con la trilogía: Creación, Caída y Diluvio, es simple, completa, conforme a los hechos y racional. Ante estas afirmaciones se puede concluir que el creacionismo “científico” además de ser una pseudociencia es completamente irracional. La difusión del creacionismo “científico’ en la Unión Europea ha sido analizada en Molina (1992a y b, 1993,1996).

En España existen dos tipos de creacionistas radicales que se oponen parcial o totalmente a la evolución. Por una parte, los que profesan un creacionismo conciliador que pretende integrar los datos científicos con la narración bíblica y aceptan la evolución de una forma restrictiva. Y por otra parte, los que creen en un creacionismo literalista, consecuencia del proselitismo de los fundamentalistas protestantes americanos, que amparados en la libertad de cultos se están implantando en España y captando adeptos, los cuales en algunos casos continúan siendo católicos, pero que comulgan con las ideas antievolucionistas y literalistas de los creacionistas “científicos”. El mejor ejemplo del primer tipo es el catedrático de Geología de la Escuela de Minas de Madrid, Indalecio Quintero, quien publicó en 1986 un artículo titulado: Adán y Eva fueron verdad, tratando de integrar los datos científicos y la narración bíblica e identificando las especies de homínidos con pueblos y personajes bíblicos. Un buen ejemplo del segundo es Alejandro Sanvisens Herreros, quien ha logrado que la editorial Promociones y Publicaciones Universitarias de Barcelona le publique en 1996 su libro titulado: Toda la verdad sobre la evolución. Este profesor católico arremete contra el evolucionismo con los mismos argumentos de Morris y Gish, lo cual le lleva a ser diluvista y, sin embargo, no parece ser completamente literalista. Una de las causas de este resurgir creacionista en España lo constituye la editorial creacionista establecida en Tarrasa (Barcelona), dirigida por Santiago Escuain, quien ha traducido y publicado numerosos artículos y libros de los protestantes fundamentalistas americanos (Gish, Morris, Bowden, etc.).

ARGUMENTOS GEOLOGICOS Y PALEONTOLOGICOS

Por lo general, la objeción levantada con más frecuencia contra la evolución se refiere al dudoso carácter científico de la teoría de Darwin. Según los creacionistas esta cuestionable cientificidad ha sido ocultada por una infame conspiración de los profesionales de la ciencia. Según Alemañ Berenguer (1996) los creacionistas recurren a dos argumentos: la irrepetibilidad y la circularidad. Así, al tratarse de un hecho acaecido en el pasado, la evolución quedaría fuera de cualquier posible verificación experimental; y que el propio concepto de selección natural como supervivencia del más apto implica un razonamiento circular. Argumentar contra el posible carácter tautológico del darvinismo así como otros aspectos de tipo filosófico y biológico haría demasiado extenso este artículo y, además, ya se ha hecho anteriormente (Newell, 1982; Kitcher, 1982; Gastaldo and Tanner eds. 1984; McGowan, 1984; Gould, 1984; Berra, 1990; Molina, 1992a,b; 1996; Alemañ Berenguer, 1996). Así pues, aquí se exponen y se debaten brevemente los principales argumentos que afectan a las ciencias de la Tierra.

Los argumentos de los creacionistas “científicos” han sido extensamente desarrollados en la obra cumbre de Whitcomb y Morris (1961, 1982). Sus esfuerzos se centran en atacar el principio del actualismo, consistente en que el presente es la clave del pasado, que es el principio más básico de la Geología y que ha provocado el desarrollo de esta ciencia desde los tiempos de James Hutton y Charles Lyell. Los creacionistas critican el actualismo porque no necesita apelar a catástrofes prodigiosas para explicar el origen y la evolución de la Tierra, la Vida y el Hombre. Su propuesta alternativa consiste en un catastrofismo sobrenatural basado en la interpretación literal de la Biblia. Por lo tanto, según ellos la Creación, Caída (pecado de Adán) y Diluvio constituyen los hechos básicos verdaderos a los cuales deben referirse todos los demás detalles de los datos históricos primitivos. Es decir, que los datos científicos habrían de reinterpretarse a la luz del relato bíblico y por tanto adaptarse a la interpretación literal, puesto que la Biblia sería palabra de Dios.

Para este tipo de creacionistas el Diluvio es un acontecimiento fundamental que explicaría toda la Geología y la Paleontología. Así, el Diluvio universal, que consideran de alcance y efectos mundiales, aportaría las condiciones más favorables para la fosilización, hasta tal punto que todos los fósiles habrían sido producidos por el Diluvio. Incluso los mamuts fosilizados en los hielos de Siberia se deberían a la inmediata actividad geológica postdiluviana. En este sentido, los estratos con fósiles habrían sido depositados después de la aparición de Adán y en consecuencia la escala de tiempo de la Paleontología y de la Geología la rechazan como totalmente errónea, proponiendo reemplazarla por un catastrofismo bíblico centrado en el Diluvio universal de un año de duración.

Establecidas estas premisas resulta superfluo que intenten rebatir las interpretaciones científicas de la Geología y de la Paleontología, y viceversa que aquí se intente argumentar científicamente contra sus sensacionales afirmaciones. Sin embargo, dedican un enorme esfuerzo a rebatir los muchos aspectos geológicos y paleontológicos que contradicen la Biblia. Evidentemente los aspectos que más intentan desacreditar son las dataciones, tanto de edad absoluta como de edad relativa. Las dataciones basadas en métodos tales como los radiométricos, que permiten concluir que la Tierra tiene una antigüedad muy grande medida en millones de años, chocan frontalmente con sus ideas de que la Tierra habría sido creada muy recientemente hace tan solo unos 6.000 años, o como máximo hace unos 10.000 años. Basan sus ataques en pequeños problemas metodológicos sacados fuera de contexto, tales como las imprecisiones que estas técnicas tienen. Así el margen de error de estas metodologías o la imposibilidad de su aplicación en ciertos momentos, suele ser invocado para negar su valor.

Los fósiles suelen ser uno de los aspectos que más critican. Con frecuencia sus argumentos son muy ingenuos y burdos. Así argumentan que los dinosaurios y los Hombres coexistieron como lo demostrarían unas pisadas encontradas en el Cretácico del rio Paluxy (Texas), incluso afirman que algunas de estas huellas muestran señales de zapatos y otras serían más antiguas (Carbonífero e incluso Precámbrico). Estas pretendidas huellas humanas tienen varias veces el tamaño de un pie, lo cual les lleva a creer que pertenecían a los gigantes de cuya existencia hace referencia la Biblia (Génesis 6.4). Además, piensan que el diluvio fue la principal causa de la desaparición de los dinosaurios, pero que algunos ejemplares jóvenes sobrevivieron en el arca de Noé, la mayor parte de los cuales perecieron por los cambios bruscos en el clima después del Diluvio, y algunos habrían persistido explicando la aparición universal de los “dragones” de las mitologías antiguas.

Sin embargo, algunos de los argumentos sobre el registro fósil son más elaborados y revelan un cierto conocimiento de los datos paleontológicos, si bien sus interpretaciones no son plausibles y resultan totalmente erróneas. En este sentido, parecen desconocer totalmente lo que es el registro fósil, así el traductor español de la editorial creacionista Santiago Escuain (1988), al que no se le conoce ninguna titulación en Paleontología, se atreve a sentar cátedra en un artículo sobre las discontinuidades del registro fósil, concluyendo en mayúsculas: EL REGISTRO FOSIL NO SOLO NO PROPORCIONA NINGUN APOYO AL EVOLUCIONISMO, SINO QUE LE ES ABIERTAMENTE HOSTIL. Este tipo de erroneas afirmaciones sensacionalistas están basadas en las publicaciones del bioquímico americano D.T. Gish que es quien más ha desarrollado los argumentos paleontológicos.

Uno de los principales argumentos para negar la evolución consiste en afirmar que no existen formas intermedias entre especies, es decir lo que se ha dado en llamar eslabones perdidos. El problema radica en que la evolución no es un proceso gradual y constante, sino que es un proceso a saltos donde se alternan largos periodos de estabilidad con cortos periodos de cambio en pequeñas poblaciones. El registro fósil suele estar deteriorado y sólo conserva una mínima parte de los organismos que vivieron en el pasado, siendo imperfecto a escala local, pero tomado a escala mundial, y en su conjunto, es muy ilustrativo de como han evolucionado los organismos que vivieron en el pasado. Sin embargo, los creacionistas utilizan estas características del registro fósil para afirmar que no existen formas intermedias. Ahora bien, formas intermedias existen tanto a nivel especifico como poblacional, lo que ocurre es que las poblaciones que quedan aisladas reproductivamente y dan lugar a una nueva especie son poblaciones muy pequeñas y localizadas en el espacio y en el tiempo, y en consecuencia son extremadamente raras en el registro fósil. Además, dada la variabilidad de las especies y la metodología taxonómica que clasifica a las formas con caracteres intermedias dentro de una u otra especie, marcando una línea en un continuo de lo que todo taxónomo es consciente, resulta una simplificación metodológica que podría dar la sensación a los no científicos de que no existen formas intermedias.

Por otra parte, uno de sus argumentos aparentemente más fundado concierne a la rápida radiación adaptativa de la base del Cámbrico, la cual se le suele también denominar “la explosión cámbrica”. Para ellos esta rapidez evolutiva no sería posible más que por un acto creador, pero lo que a grandes rasgos parece muy rápido no lo es tanto cuando se estudia en detalle en secuencias con un mayor desarrollo litológico. En este sentido, la fauna de animales de cuerpo blando excepcionalmente conservada en Ediacara, aunque pueda representar un ensayo frustrado, muestra que la transición entre los organismos unicelulares del Precámbrico y los pluricelulares de la base del Cámbrico no fue tan brusca. Además, la teoría sintética de la evolución y especialmente el modelo de los equilibrios interrumpidos de los paleontólogos Eldredge y Gould, ya no defiende el gradualismo original de Darwin que requiere mayores periodos de tiempo para la evolución.

Ahora bien, la evolución de los organismos también se manifiesta en los taxones que tienen características intermedias entre otros de su mismo nivel, lo cual se puede observar en los rasgos morfológicos de cualquier taxón. Algunos de estos son también el enlace entre grupos de organismos. El ejemplo más clásico es Archaeopteryx que muestra plumas que indican su proximidad a las aves, así como dientes y otros rasgos que indican su proximidad a los reptiles. Sin embargo, incluso este excelente fósil intermedio ha sido criticado, argumentando que no se trata de una forma intermedia y que sería realmente un ave. Es posible que exista otra especie con rasgos más primitivos e intermedios, pero de todas formas, Archaeopteryx es un miembro de una familia que constituye la transición entre dos grupos muy importantes de organismos. Su importancia ha sido confirmada en 1984 por el hallazgo en Cuenca, por el paleontólogo José Luis Sanz, de otro fósil con características intermedias entre el Archaeopteryx y las aves.

A los creacionistas les sorprende que puedan encontrarse organismos que han evolucionado poco y que viven desde hace muchos millones de años, tales como el braquiópodo Neopilina, el cefalópodo Nautilus, el pez Celacanto o los árboles Metasequoia y Gingo. Estos son algunos de los que popularmente se conocen como fósiles vivientes (pancrónicos), ya que han sobrevivido a diversos eventos de extinción. Ahora bien, ésto no sorprende a los científicos y estos organismos no son muy frecuentes. Su estrategia adaptativa y en alguna medida el factor azar les ha preservado de la extinción y estos casos excepcionales no contradicen la teoría de la evolución. El registro fósil pone de manifiesto que hay especies que logran sobrevivir a los eventos de extinción y que, al contrario, algunos de estos eventos de extinción afectan a gran cantidad de especies, habiéndose identificado cinco grandes crisis de extinción en masa a lo largo de la historia de la Tierra. Sin embargo, tanto los fósiles pancrónicos como las extinciones en masa son excepciones al proceso normal de renovación de las especies mediante la extinción de fondo y la especiación.

Otro de los argumentos más técnicos que utilizan es lo que denominan: fósiles fuera de lugar. Efectivamente, algunos fósiles han experimentado un desplazamiento desde el lugar donde fueron inicialmente enterrados a otro donde son definitivamente enterrados, el cual puede ser próximo y de edad más reciente. Estos son los que se denominan fósiles resedimentados y rodados, los cuales no son tenidos en cuenta por los paleontólogos para datar los terrenos, si bien en algunos casos pueden llegar a confundir a algún aficionado. La explicación de los fósiles resedimentados es bastante simple y no hay que recurrir al Diluvio para explicarlos. El caso más frecuente se explica por la erosión de sedimentos de épocas anteriores, dando lugar a que los fósiles que no se destruyen durante este proceso vuelvan a sedimentarse en terrenos más modernos.

El asunto fundamental del origen del Hombre ha sido tratado por varios autores y actualizado por Morris (1979, 1988). Para los creacionistas los homínidos más primitivos (Ramapithecus, Australophitecus, etc.) son auténticos simios que no tienen ninguna relación con el origen del Hombre puesto que no habría ningún tipo de formas intermedias. Es más, para ellos el Homo sapiens habría vivido con anterioridad al Neanderthal, al Homo erectus, e incluso al Australopithecus, y según ellos el Homo erectus sería un descendiente decadente. Malcon Bowden (1984) en su libro: Los Hombres-simios ¿realidad o ficción? ha tratado de forma exhaustiva y pretendidamente científica el problema del origen del Hombre. Sin embargo, concluye también que el Homo sapiens se ha descubierto en estratos más antiguos que sus supuestos antepasados, incluso recurre al falso ejemplo del Cretácico del rio Paluxy para mostrar que el Hombre habría coexistido con los dinosaurios.

En definitiva, los argumentos principales de los creacionistas “científicos” hacen referencia a la corta edad de la tierra, que sería de tan solo unos 6.000 años de antigüedad, haciendo caso omiso de los métodos de datación radiométricos. Además, los restos fósiles serían muy recientes y los hombres habrían coexistido con los dinosaurios. Los fósiles son atribuidos al Diluvio universal, negando los principios más básicos y elementales de la Geología: actualismo, superposición de los estratos, etc., con lo cual todos los fósiles serían prácticamente de la misma edad. Asimismo, niegan todo aspecto geológico o palentológico que pueda estar en contradicción con la Biblia y que apoye la teoría de la evolución. Especial énfasis ponen en negar el valor de los fósiles para documentar la teoría de la evolución. Así atacan los resultados paleontológicos referentes a la existencia de los fósiles intermedios, tales como el Archaeopteryx y los homínidos primitivos, negando que existan formas intermedias. Sacan fuera de contexto el debate entre gradualistas y saltacionistas, ignorando que ninguno de los grupos cuestiona la teoría de la evolución, sino que simplemente discuten aspectos del mecanismo evolutivo. Y utilizan las pequeñas diferencias de los científicos para apoyar sus sensacionales afirmaciones. Ahora bien, a lo largo de este siglo se han descubierto numerosos fósiles que permiten reconstruir muchas lineas filogenéticas, y en lo que respecta a la filogenia humana en las ultimas décadas han aparecido muchos fósiles que permiten detallar como ha sido la evolución hasta llegar al Homo sapiens. Todo lo cual permite afirmar que los fósiles son el documento fáctico de la evolución. Pero, paradójicamente, ahora los antievolucionistas insisten en que los fósiles son uno de los principales problemas para la evolución.

CONCLUSIONES

Las sensacionales afirmaciones de los creacionistas “científicos” (fundamentalistas protestantes y en menor medida católicos), en el sentido de que han demostrado científicamente la insostenibilidad de la teoría de la evolución están basadas principalmente en datos o afirmaciones de científicos sacadas de contexto, o que éstos ya no mantienen, así como en su propia ignorancia. Pero sobre todo, basan sus afirmaciones en la interpretación literal de la Biblia, la cual consideran que no puede estar equivocada por ser palabra de Dios, con lo que el relato del Génesis sería la mejor explicación para toda la Geología y la Paleontología. Sus publicaciones evidencian una ignorancia de los datos de las ciencias de la Tierra y una ausencia de método científico. Sin embargo, se autocalifican como científicos y dicen hacer investigación, cuando en realidad muestran un profundo desprecio por la ciencia y por los científicos evolucionistas.

Así pues, en realidad sus argumentos son irracionales, no son plausibles ni acordes con los datos científicos y el creacionismo “científico” constituye una de las más típicas pseudociencias. Su interpretación literal de la Biblia les conduce a una ideología de tipo apocalíptico, involucionista e integrista. Confunden sus ideas con la realidad y no parecen tener los pies sobre la Tierra sino más bien en el “Cielo”. Su ignorancia y falta de rigor se pone de manifiesto en sus frecuentes afirmaciones de que en todos los campos (Paleontología, Geología, Biología, etc.) se puede ver con toda facilidad que el evolucionismo no goza de ningún apoyo científico. La vieja estrategia de responder acusando de lo mismo que se les imputa les lleva a concluir que el evolucionismo es un mito, una religión y un fraude. Afirmaciones de este tipo se encuentran constantemente en sus publicaciones, lo cual evidencia que son unos ingenuos ignorantes o que mienten.

Además de una pseudociencia el creacionismo “científico” es un problema político. Constituye un resurgir ultraconservador de fundamentalistas principalmente protestantes y algunos católicos. Su actividad ha tenido como consecuencia la aprobación de leyes contra la evolución y la consecución de apoyos estatales para sus actividades pseudocientíficas. Las sectas protestantes antievolucionistas americanas (Adventistas del Séptimo Día, Testigos de Jehová, Mormones, etc.) se están expandiendo por todo el mundo y están surgiendo otras católicas tales como el CESHE. Además, se están infiltrando en las universidades y organismos de investigación, consiguiendo el apoyo de doctores en diversas ciencias, publicar abundantes artículos y libros, etc. Los científicos que les apoyan no suelen ser prestigiosos y pretenden sentar cátedra en aspectos que no son de su especialidad, siendo ésta una de las razones de sus falsas conclusiones. Actualmente en la Unión Europea son una minoría de iluminados ultraconservadores, pero en EE.UU. han alcanzado altas cotas de poder y su desarrollo supone un peligro para la difusión de las ideas científicas, ya que ante estos planteamientos los políticos y los medios de comunicación suelen ser incapaces de discriminar entre lo científico y lo pseudocientífico. Por tanto, se hace necesario que los científicos no infravaloren el poder de estos pseudocientíficos y que las instituciones estatales no les den apoyo, ya que el fundamentalismo constituye un peligro, no sólo para la ciencia, sino para toda la sociedad.

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Debate entre Phillip E. Johnson y Eustoquio Molina en Madrid, 1995
Organizado por IUVE en Universidad Complutense

http://wzar.unizar.es/perso/emolina/argumentos.html

El Ornitorrinco

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Geocronología

Geocronología

(de geo, Tierra; chronos, tiempo; logos, el verbo, la razón)

«Ciencia que estudia las diversas épocas geológicas y su duración, así como el tiempo de formación de una roca, un ambiente, etc. (geocronología)

Conjunto de métodos que permiten datar formaciones geológicas, formas topográficas, vestigios de plantas y animales, tejidos antiguos y, en consecuencia, reconstituir evoluciones paleontológicas.

El estado actual de la Tierra no es sino la sucesión de una serie de acontecimientos geológicos encadenados en el tiempo. La composición de minerales y rocas, la orografía del terreno, los estratos sedimentarios y los fósiles animales y vegetales son documentos históricos del pasado de la Tierra. El geólogo estudia e interpreta la historia del planeta de una forma similar a como lo hace el arqueólogo con respecto a los restos de antiguas civilizaciones.

La geocronología o geología histórica es la disciplina científica que se ocupa de la datación, absoluta y relativa, de la Tierra. Su campo de estudio incluye; además de la duración de los períodos geológicos, la datación de fósiles animales, vegetales y humanos y de objetos producidos por el hombre en la prehistoria.

Fundamentos de la geocronología

Uno de los principios básicos en los que se basa el geólogo para realizar estimaciones aproximadas sobre el momento en el que sucedió un fenómeno geológico es el actualismo, que postula la semejanza entre los procesos geológicos ocurridos en todas las eras, incluyendo la contemporánea.

El principio de la superposición de los estratos permite establecer una cronología relativa, según la cual los estratos depositados son tanto más antiguos cuanto mayor sea la profundidad a la que se sitúan dentro de su serie.
Para el desarrollo de un estudio geológico histórico riguroso, es preciso contar con el auxilio de otras ciencias más específicas, como la estratigrafía, la petrología y la sedimentología, además de otras técnicas analíticas como la cronología radiactiva, por medio de la cual es posible determinar con considerable precisión la edad de los minerales y rocas de la corteza terrestre a través de la evaluación de las proporciones relativas de los isótopos radiactivos presentes.

Mediante la utilización de los distintos métodos es posible situar en el tiempo los diversos fenómenos geológicos, como las transgresiones y regresiones marinas o la aparición, evolución y desaparición de las especies animales y vegetales, etc.

Estratigrafía

Los estudios estratigráficos siguen criterios cronológicos basados en la deposición de sedimentos producida en distintos períodos. El tiempo necesario para la formación de un determinado espesor de estratos puede ser muy variable, tanto por la velocidad de sedimentación, como por las diferentes presiones a las que pueden verse sometidos con posterioridad, que pueden hacer variar significativamente su grosor, incluso si no se tiene en cuenta otro tipo de fenómenos naturales, como crecidas de ríos, etc.

El conjunto de características de un determinado estrato, en el que se reflejan las condiciones relativas a su sedimentación, se denomina facies estratigráfica. En ella hay que considerar por una parte el conjunto de caracteres petrográficos o litofacies, y por la otra el conjunto de caracteres paleontológicos o biofacies. De la interpretación simultánea de ambos tipos de características puede llegarse a significativas conclusiones sobre las condiciones ambientales existentes en el momento en el que se formó el estrato.

Las facies se clasifican en dos grupos principales: las marinas y las continentales. En las primeras influye más que ningún otro factor la profundidad a la que se formó el estrato, siendo la litoral la más próxima a la superficie y la abisal la más profunda. En las continentales, en cambio, cabe tener en cuenta consideraciones relativas al clima existente en el momento de la formación del estrato. En cada época los sedimentos pueden haberse depositado en ambientes muy diversos, y por ello pueden considerarse sincrónicas facies de características muy diferentes, de la misma manera que en una época pueden darse condiciones ambientales similares a las de otras.

La correlación estratigráfica

La identificación de los diferentes estratos es el problema básico de la estratigrafía, y por tanto de la geología histórica, que debe establecer su correlación. Es importante, pues, establecer relaciones temporales entre varios estratos de una misma serie, así como determinar en columnas de terrenos diferentes los estratos contemporáneos.

Dos son los criterios que se emplean para llevar a cabo esta tarea: el petrográfico y el paleontológico. El criterio petrográfico se basa en el estudio de la roca, tanto de su composición química como de su cristalización, alteración y fractura. Tras este estudio se determinan los llamados horizontes guía, que sirven de referencia para posteriores estimaciones y comparaciones con otras series.

El criterio paleontológico toma a los fósiles presentes en el estrato como referencia para determinar la secuencia de la estratificación. Por lo general es un criterio más seguro que el anterior, aunque requiere un conocimiento más amplio y descriptivo, mientras que el petrográfico puede reducirse a unas técnicas de análisis fácilmente sistematizables.

Cronometría

El conocimiento de la edad de la Tierra se lleva a cabo mediante diversos métodos que revelan el momento de formación de los estratos geológicos a partir de sus características físicas.

El estudio de la propagación de las ondas sísmicas en la superficie terrestre y la determinación de la electricidad y de las propiedades electromagnéticas de las rocas se complementa con la radiometría. Los métodos de análisis radiométrico, basados en las radiaciones nucleares de algunos minerales, permiten establecer una cronología absoluta, independientemente de la velocidad de sedimentación de los estratos, ya que para su elaboración no se tiene en cuenta el grosor de los estratos, ni tan siquiera su disposición relativa, sino tan solo el momento estimado de su deposición.

Entre los métodos radiométricos figuran el del potasio-argón (tiempo que tardan los átomos del potasio en transformarse en argón: 1.470 millones de años); el del uranio-plomo (4.500 millones de años); el del rubidio-estroncio (47-50 millones); y el del carbono 14, que permite datar materiales orgánicos de hasta cincuenta mil años de antigüedad.

El origen y evolución geológica de la Tierra

Uno de los principales problemas de las ciencias naturales es la determinación fundamentada y precisa del origen del planeta Tierra. A lo largo de la historia se han formulado distintas hipótesis filosóficas y científicas a este respecto.

En general, se acepta que la Tierra pasó por una etapa de incandescencia, en la que la atmósfera estaría compuesta de vapores y gases muy calientes desprendidos de la masa fundida. Debieron pasar muchos millones de años para que el aspecto de la superficie terrestre fuese similar al actual. Modernos métodos de análisis cronológico basados en la radiactividad han determinado que algunas rocas de la península escandinava tendrían unos 3.700 millones de años, aunque no se descarta el que puedan encontrarse otras más antiguas. A partir de entonces se sucedieron las eras geológicas, desde la arcaica hasta la cuaternaria, en la que el hombre hizo su aparición sobre la Tierra.

Escala geológica

Los principales intervalos de tiempo en que se divide la edad de la Tierra se denominan eras. Universalmente se aceptan las cuatro eras siguientes: precámbrica, paleozoica o primaria, mesozoica o secundaria, terciaria y cuaternaria. En las primeras eras aparecieron sobre la faz de la Tierra las formas iniciales de vida, que posteriormente fueron evolucionando hasta la aparición del hombre. Así, en la paleozoica surgieron los anfibios, los reptiles y los insectos, y en la mesozoica los mamíferos y las aves.

La última era, la cuaternaria, se distingue por la aparición del ser humano.

Las eras se dividen en períodos. La terciaria y la cuaternaria, designadas como períodos según algunas clasificaciones, forman parte de un período o era mayor conocido como cenozoico.

Los nombres de los sistemas o períodos geológicos tienen un origen diverso. Muchos de ellos provienen del punto geográfico donde primero se encontraron y estudiaron depósitos procedentes de esa edad. Un ejemplo de ello es el pérmico, que se debe a las rocas descubiertas en la provincia de Perm, en la Unión Soviética.

Al comparar la duración de las distintas eras se aprecia con claridad una progresiva disminución en su duración. Esto se debe a que los restos de los organismos encontrados en los depósitos fosilizados permiten desarrollar una división tanto más detallada cuanto más reciente sea su origen.»[1]

Historia de la Geocronologia

«La geocronología primero fue relativa y estuvo fundada sobre los principios de la sedimentación de los limos, arenas y objetos del fondo de mares y lagos, establecidos en el siglo XVIII y a comienzos del siglo XIX por los primeros geólogos: los depósitos y vestigios más antiguos están recubiertos por los depósitos y vestigios más recientes; las faunas marinas más antiguas son diferentes de las faunas más recientes y de las faunas actuales, y sus vestigios o fósiles permiten distinguir unas de otras, y formular las hipótesis de que las formaciones geológicas alejadas en el espacio, pero que presentan faunas idénticas, tienen probablemente la misma edad.

Las diferencias radicales de faunas marinas fósiles entre series de capas de terreno o estratos superpuestos han permitido distinguir cuatro grandes períodos: una época antigua más o menos desprovista de fósiles (el Precámbrico); después las eras primaria, secundaria y terciaria. Ha sido individualizada una era cuaternaria por restos humanos y depósitos glaciares poco alterados. Cada era se divide a su vez en períodos y pisos, estos últimos correspondientes a una serie limitada de fósiles muy característicos, el estratotipo, observado en un lugar preciso, que frecuentemente da el nombre al piso (por ejemplo, Estampiano para los calcáreos de la era terciaria observados cerca de Étampes).

Los investigadores quisieron precisar luego la duración de cada piso y cada era. La única solución era comparar el espesor de las formaciones geológicas de un piso dado con el de una capa de limo o de arena depositada en un tiempo conocido en el fondo de un lago o de un mar (teniendo en cuenta el asentamiento y la compactación de los sedimentos en el transcurso del tiempo, y el peligro de la transposición de las velocidades de sedimentación actuales en el pasado, cf actualismo). Así se han obtenido las duraciones aproximadas para cada piso y, remontándose desde el presente hacia el pasado, para cada era.

Desde fines del siglo XIX, un naturalista sueco, G. de Geer (1912) tuvo la idea de contar las barbas, capas finas de fango depositadas cada estación en el fondo de los lagos, y que se distinguen por el color y la textura: finas y oscuras en invierno, cuando el hielo limita la erosión; más arenosas y claras en verano, cuando las laderas son degradadas; a cada pareja claro-oscura le corresponde entonces un año, y él pudo remontarse así hasta a doce milenios antes de nuestra era. Asimismo, cada anillo de tronco de árbol corresponde al crecimiento de un año. El recuento de los anillos de un tronco fósil da la edad del árbol, y a partir de allí una edad relativa mínima para los suelos y formaciones sobre las cuales ha crecido.

Las secuoias, que viven varios millares de años, han permitido de este modo remontarse hasta varios milenios (cf. De Martín, 1974). M.F. André (1993) utiliza el diámetro de ciertos líquenes de crecimiento lento para estimar la edad mínima de formas y formaciones muy recientes en medio periglaciar. Penck y Brückner (1909) se basaron en la altitud, la superposición eventual y la alteración relativa de formaciones glaciares y fluvioglaciares sobre el piedemonte bávaro de los Alpes para establecer, a principios del siglo XX, una cronología relativa de la era cuaternaria, con cuatro períodos fríos o “glaciares” -Günz, Mindel, Riss y Würm-, separados por períodos tibios denominados interglaciares, un primer período frío anterior al Günz, el Donau, sería más incierto.

Esta cronología relativa fue después correlacionada con los vestigios glaciares del norte de Europa (Menapiano, Elster, Saale, Vistulano) y los de América del Norte (Kansas, Illinois I, Illinois II, Wisconsin), luego afinada con la puesta en evidencia de varias fases o “estadios” de avances y retrocesos de los glaciares en el interior de los períodos fríos.

Asimismo, los botánicos y biogeógrafos han ubicado, gracias a los pólenes fósiles, cortejos florísticos diferentes, desde arriba hacia abajo, de depósitos fangosos y turbosos de la era cuaternaria, y han deducido a partir de allí la existencia de períodos climáticos, alternativamente fríos o tibios, hasta los últimos siglos (períodos atlántico, boreal, etc.), que pueden servir de referentes para otros fenómenos.

Desde mediados del siglo XX, los métodos radiocronológicos han permitido datar con precisión las rocas y los restos orgánicos y lograr una geocronología absoluta. La expresión está mal elegida, porque una cronología es siempre relativa a una marca, un origen convencional. La expresión “geocronología radiométrica” es en el fondo la más pertinente, puesto que estos métodos de datación se fundan en la medida de la radioactividad de los elementos contenidos en las rocas. Estos métodos se fundan en la propiedad de ciertos elementos radioactivos, contenidos en las rocas y los fósiles, de desintegrarse en elementos más estables del mismo cuerpo (sus isótopos) o de cuerpos vecinos, según una ley de decrecimiento exponencial de período conocido.

Si se dispone de la masa teórica de elementos radioactivos durante la génesis de una roca o durante la vida de un organismo carbonado, y de la masa residual del mismo elemento hoy en una muestra, se puede determinar cuántos períodos completos o porciones de períodos se han desarrollado entre la creación de la roca y el Actual, o entre la muerte del organismo que contiene el carbono y el Actual, y en consecuencia, cuántos años (el Actual o “Presente” fue fijado por convención en el año 1950, lo que da un número de años BP, Before Present).

Por ejemplo, la mitad del potasio 40 radioactivo se transforma en argon 40 en 1270 millones de años; la mitad del uranio 238 se convierte en torio 230 en 75.000 años aproximadamente; la mitad del carbono 14 radioactivo contenido en los vestigios orgánicos (madera, hueso, conchas, tejidos) se transforma en carbono 12 estable en alrededor de 5.730 años.

Las cantidades de elementos en juego son muy débiles, y los riesgos de error no son despreciables, sobre todo para los restos orgánicos, que pueden haber sido contaminados por infiltraciones carbonadas o contactos con carbono más reciente luego de su ubicación, lo que aumenta la tasa de carbono 14 y “rejuvenece” las dataciones. Es necesario, entonces, controlar siempre una datación por varias mediciones, ya sea de la misma muestra, ya sea de muestras próximas, confrontar una datación radio-isotrópica con otros medios de datación cuando sea posible (archivos, anillos de árboles, barbas…) (cf. M. Derruau, 1996).

Las dataciones radiocronológicas absolutas han permitido corregir o confrontar las cronologías estratigráficas relativas del siglo XIX. Los investigadores pudieron precisar la edad de fenómenos o materiales ya conocidos, como la inversión de la dirección de imantación de los minerales magnéticos en las rocas volcánicas, en el pasado (paleomagnetismo remanente, que permite distinguir períodos como los de Matuyama y Brunhes, para la era cuaternaria), o las cenizas volcánicas (tefrocronología); pudieron datar las variaciones de las relaciones entre Oxígeno 16 y Oxígeno 18 en las conchas de fósiles marinos, que dependen de las variaciones de temperatura de las aguas marinas, y que permiten establecer curvas de paleotemperaturas (cf. C. Emiliani, 1966).

Ellos constataron, de este modo, que las fases frías de la era cuaternaria (o “estadios isotópicos) eran mucho más numerosas y más cortas que los cuatro o cinco períodos clásicos de Penck et Brückner, hoy cuestionados nuevamente. Este hecho recuerda que, a pesar de los progresos técnicos, la geocronología es aún imperfecta, integra siempre un cierto margen de error, y que su utilización en las reconstituciones paleogeográficas ¡debe ser muy prudente![2]

«Como en todo análisis, existen ocasionalmente resultados anómalos de datación radiométrica. Ellos son solo un pequeño por ciento del total. En todos los casos, las razones de las discrepancias han sido, o contaminaciones geológicas ó errores en los procesos de prueba. Hasta ahora nadie ha explicado porqué, CIENTOS de muestras diferentes analizadas por CIENTOS de laboratorios diferentes a lo largo del mundo, utilizando una gran VARIEDAD de MÉTODOS DIFERENTES DE DATACIÓN, han podido concordar en la misma edad de la tierra; aproximadamente unos 4500 millones de años.»[3]

Notas

[1] http://www.entradagratis.com/DatoMuestra.php?Id=5685&pagina=1

[2] http://www.hypergeo.eu/article.php3?id_article=403

[3] http://www.geocities.com/torosaurio/crdebunk/datacion.html

Fuentes Bibliográficas:

Un cura obtiene el mayor premio académico del mundo por probar supuestamente la existencia de Dios

Un cura obtiene el mayor premio académico del mundo por probar supuestamente la existencia de Dios

Un cura y matemático polaco se ha embolsado el premio académico mejor dotado del mundo por un estudio que supuestamente muestra cómo las matemáticas pueden ofrecer pruebas indirectas de la existencia de Dios, según The Times. El religioso es el profesor Michael Heller, de 72 años, un filósofo especializado en matemáticas y metafísica, y ayer recibió los 1.069.000 euros del galardón, concedido por la Fundación Templeton en Nueva York.


Antropóloga crea un Atlas de la religión en México.

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noticiascristianaspuntonet_pentecostales_mayo12.jpgNoticiasCristianas.net – La doctora en antropología Ángela Renée de la Torre Castellanos, líder del proyecto “Perfiles y tendencias del cambio religioso en México (1950-2000)”, señala que los habitantes de algunas regiones fronterizas han abandonado paulatinamente el catolicismo y adoptado nuevas religiones porque en éstas encuentran una solución a sus problemas cotidianos.

Como ejemplo, la especialista cita el caso de las comunidades indígenas cercanas a Guatemala, en donde el movimiento Pentecostal – variante del protestantismo- ha ganado terreno debido que prohíbe específicamente consumir alcohol, cigarro y gastar el dinero en mujeres, lo cual tiene un impacto positivo en la vida de los habitantes de estos lugares.

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El Genoma humano

Genoma humano

genoma humano

El genoma humano es el genoma (del griego ge-o: que genera, y -ma: acción) del Homo sapiens. Está compuesto por 24 secuencias cromosómicas distintas (22 autosomas + 2 cromosomas sexuales: X, Y) con un tamaño total aproximado de 3200 millones de pares de bases de ADN (3200 Mb) que contienen unos 20.000-25.000 genes.[1] De las 3200 Mb unas 2950 Mb corresponden a eucromatina y unas 250 Mb a heterocromatina. El Proyecto Genoma Humano produjo una secuencia de referencia del genoma humano eucromático, usado en todo el mundo en las ciencias biomédicas.

La secuencia de ADN que conforma el genoma humano contiene codificada la información necesaria para la expresión, altamente coordinada y adaptable al ambiente, del proteoma humano, es decir, del conjunto de proteínas del ser humano. Las proteínas, y no el ADN, son las principales biomoléculas efectoras; poseen funciones estructurales, enzimáticas, metabólicas, reguladoras, señalizadoras…, organizándose en enormes redes funcionales de interacciones. En definitiva, el proteoma fundamenta la particular morfología y funcionalidad de cada célula. Asimismo, la organización estructural y funcional de las distintas células conforma cada tejido y cada órgano, y, finalmente, el organismo vivo en su conjunto. Así, el genoma humano contiene la información necesaria para el desarrollo básico de un ser humano completo.

El genoma humano presenta una densidad de genes muy inferior a la que inicialmente se había predicho, con sólo en torno al 1,5%[2] de su longitud compuesta por exones codificantes de proteínas. Un 70% está compuesto por ADN extragénico y un 30 % por secuencias relacionadas con genes. Del total de ADN extragénico, aproximadamente un 70% corresponde a repeticiones dispersas, de manera que, más o menos, la mitad del genoma humano corresponde a secuencias repetitivas de ADN. Por su parte, del total de ADN relacionado con genes se estima que el 95% corresponde a ADN no codificante: pseudogenes, fragmentos de genes, intrones, secuencias UTR…

Contenido en genes y tamaño del genoma de varios organismos[3]
Especie Tamaño del
genoma (Mb)
Número
de genes
Mycoplasma genitalium 0,58 500
Streptococcus pneumoniae 2,2 2300
Escherichia coli 4,6 4.400
Saccharomyces cerevisiae 12 5.800
Caenorhabditis elegans 97 19.000
Arabidopsis thaliana 125 25.500
Drosophila melanogaster (mosca) 180 13.700
Oryza sativa (arroz) 466 45-55.000
Mus musculus (ratón) 2500 29.000
Homo sapiens (ser humano) 2900 27.000

Componentes

Cromosomas

El genoma humano (como el de cualquier organismo eucariota) está formado por cromosomas, que son largas secuencias continuas de ADN altamente organizadas espacialmente (con ayuda de proteínas histónicas y no histónicas) para adoptar una forma ultracondensada en metafase. Son observables con microscopía óptica convencional o de fluorescencia mediante técnicas de citogenética y se ordenan formando un cariotipo.

El cariotipo humano contiene un total de 24 cromosomas distintos: 22 pares de autosomas más 2 cromosomas sexuales que determinan el sexo del individuo. Los cromosomas 1-22 fueron numerados en orden decreciente de tamaño en base al cariotipo. Sin embargo, posteriormente pudo comprobarse que el cromosoma 22 es en realidad mayor que el 21.

Representación gráfica del cariotipo humano normal.(Imagen 1)

Representación gráfica del cariotipo humano normal.(Imagen 1)

Las células somáticas de un organismo poseen en su núcleo un total de 46 cromosomas (23 pares): una dotación de 22 autosomas procedentes de cada progenitor y un par de cromosomas sexuales, un cromosoma X de la madre y un X o un Y del padre. (Ver imagen 1). Los gametos -óvulos y espermatozoides- poseen una dotación haploide de 23 cromosomas.

ADN intragénico

Genes

Un gen es la unidad básica de la herencia, y porta la información genética necesaria para la síntesis de una proteína (genes codificantes) o de un ARN no codificante (genes de ARN). Está formado por una secuencia promotora, que regula su expresión, y una secuencia que se transcribe, compuesta a su vez por: secuencias UTR (regiones flanqueantes no traducidas), necesarias para la traducción y la estabilidad del ARNm, exones (codificantes) e intrones, que son secuencias de ADN no traducidas situadas entre dos exones que serán eliminadas en el procesamiento del ARNm (ayuste).

Este diagrama esquemático muestra un gen en relación a su estructura f�sica (doble hélice de ADN) y a un cromosoma (derecha). Los intrones son regiones frecuentemente encontradas en los genes de eucariotas, que se transcriben, pero son eliminadas en el procesamiento del ARN (ayuste) para producir un ARNm formado sólo por exones, encargados de traducir una prote�na. Este diagrama es en exceso simplificado ya que muestra un gen compuesto por unos 40 pares de bases cuando en realidad su tamaño medio es de 20.000-30.000 pares de bases).

Este diagrama esquemático muestra un gen en relación a su estructura física (doble hélice de ADN) y a un cromosoma (derecha). Los intrones son regiones frecuentemente encontradas en los genes de eucariotas, que se transcriben, pero son eliminadas en el procesamiento del ARN (ayuste) para producir un ARNm formado sólo por exones, encargados de traducir una proteína. Este diagrama es en exceso simplificado ya que muestra un gen compuesto por unos 40 pares de bases cuando en realidad su tamaño medio es de 20.000-30.000 pares de bases).

Actualmente se estima que el genoma humano contiene entre 20.000 y 25.000 genes codificantes de proteínas, estimación muy inferior a las predicciones iniciales que hablaban de unos 100.000 genes o más. Esto implica que el genoma humano tiene menos del doble de genes que organismos eucariotas mucho más simples, como la mosca de la fruta o el nematodo Caenorhabditis elegans. Sin embargo, las células humanas recurren ampliamente al splicing (ayuste) alternativo para producir varias proteínas distintas a partir de un mismo gen, como consecuencia de lo cual el proteoma humano es más amplio que el de otros organismos mucho más simples. En la práctica, el genoma tan sólo porta la información necesaria para una expresión perfectamente coordinada y regulada del conjunto de proteínas que conforman el proteoma, siendo éste el encargado de ejecutar la mayor parte de las funciones celulares.

En base a los resultados iniciales arrojados por el proyecto ENCODE[4] (acrónimo de ENCyclopedia Of DNA Elements), algunos autores han propuesto redefinir el concepto actual de gen. Las observaciones más recientes hacen difícilmente sostenible la visión tradicional de un gen, como una secuencia formada por las regiones UTRs, los exones y los intrones. Estudios detallados han hallado un número de secuencias de inicio de transcripción por gen muy superior a las estimaciones iniciales, y algunas de estas secuencias se sitúan en regiones muy alejadas de la traducida, por lo que los UTR 5′ pueden abarcar secuencias largas dificultando la delimitación del gen. Por otro lado, un mismo transcrito puede dar lugar a ARN maduros totalmente diferentes (ausencia total de solapamiento), debido a una gran utilización del splicing alternativo. De este modo, un mismo transcrito primario puede dar lugar a proteínas de secuencia y funcionalidad muy dispar. En consecuencia, algunos autores han propuesto una nueva definición de gen,:[5] [6] la unión de secuencias genómicas que codifican un conjunto coherente de productos funcionales, potencialmente solapantes. De este modo, se identifican como genes los genes ARN y los conjuntos de secuencias traducidas parcialmente solapantes (se excluyen, así, las secuencias UTR y los intrones, que pasan a ser considerados como “regiones asociadas a genes”, junto con los promotores). De acuerdo con esta definición, un mismo transcrito primario que da lugar a dos transcritos secundarios (y dos proteínas) no solapantes debe considerarse en realidad dos genes diferentes, independientemente de que estos presenten un solapamiento total o parcial de sus transcritos primarios.

Las nuevas evidencias aportadas por ENCODE, según las cuales las regiones UTR no son fácilmente delimitables y se extienden largas distancias, obligarían a reidentificar nuevamente los genes que en realidad componen el genoma humano. De acuerdo con la definición tradicional (actualmente vigente), sería necesario identificar como un mismo gen a todos aquellos que muestren un solapamiento parcial (incluyendo las regiones UTR y los intrones), con lo que a la luz de las nuevas observaciones, los genes incluirían múltiples proteínas de secuencia y funcionalidad muy diversa. Colateralmente se reduciría el número de genes que componen el genoma humano. La definición propuesta, en cambio, se fundamenta en el producto funcional del gen, por lo que se mantiene una relación más coherente entre un gen y una función biológica. Como consecuencia, con la adopción de esta nueva definición, el número de genes del genoma humano aumentará significativamente.

Genes de ARN

Además de los genes codificantes de proteínas, el genoma humano contiene varios miles de genes ARN, cuya transcripción produce ARN de transferencia (ARNt), ARN ribosómico (ARNr), microARN (miARN), u otros genes ARN no codificantes. Los ARN ribosomales y de transferencia son esenciales en la constitución de los ribosomas y en la traducción de las proteínas. Por su parte, los microARN tienen gran importancia en la regulación de la expresión génica, estimándose que hasta un 20-30% de los genes del genoma humano puede estar regulado por el mecanismo de interferencia por miARN. Hasta el momento se han identificado más de 300 genes de miARN y se estima que pueden existir unos 500.

Distribución de genes

A continuación se muestran algunos valores promedio del genoma humano. Cabe advertir, sin embargo, que la enorme heterogeneidad que presentan estas variables hace poco representativos a los valores promedio, aunque tienen valor orientativo.

La densidad media de genes es de 1 gen cada 100 kb, con un tamaño medio de 20-30 kb, y un número de exones promedio de 7-8 por cada gen, con un tamaño medio de 150 nucleótidos. El tamaño medio de un ARNm es de 1,8-2,2 kb, incluyendo las regiones UTR (regiones no traducidas flanqueantes), siendo la longitud media de la región codificante de 1,4 kb.

Isocoros. Frecuencia y riqueza en G+C y genes, en el genoma humano.

Isocoros. Frecuencia y riqueza en G+C y genes, en el genoma humano.

El genoma humano se caracteriza por presentar una gran heterogeneidad en su secuencia. En particular, la riqueza en bases de guanina (G) y citosina (C) frente a las de adenina (A) y timina (T) se distribuye heterogéneamente, con regiones muy ricas en G+C flanqueadas por regiones muy pobres, siendo el contenido medio de G+C del 41%, menor al teóricamente esperado (50%). Dicha heterogeneidad esta correlacionada con la riqueza en genes, de manera que los genes tienden a concentrarse en las regiones más ricas en G+C. Este hecho era conocido ya desde hace años gracias a la separación mediante centrifugación en gradiente de densidad de regiones ricas en G+C (que recibieron el nombre de isócoros H; del inglés High) y regiones ricas en A+T (isócoros L; del inglés Low).

Secuencias reguladoras

El genoma tiene diversos sistemas de regulación de la expresión génica, basados en la regulación de la unión de factores de transcripción a las secuencias promotoras, en mecanismos de modificación epigenética (metilación del ADN o metilación-acetilación de histonas) o en el control de la accesibilidad a los promotores determinada por el grado de condensación de la cromatina; todos ellos muy interrelacionados. Además hay otros sistemas de regulación a nivel del procesamiento, estabilidad y traducción del ARNm, entre otros. Por lo tanto, la expresión génica está intensamente regulada, lo cual permite desarrollar los múltiples fenotipos que caracterizan los distintos tipos celulares de un organismo eucariota multicelular, al mismo tiempo que dota a la célula de la plasticidad necesaria para adaptarse a un medio cambiante. No obstante, toda la información necesaria para la regulación de la expresión génica, en función del ambiente celular, está codificada en la secuencia de ADN al igual que lo están los genes.

Las secuencias reguladoras son típicamente secuencias cortas presentes en las proximidades o en el interior (frecuentemente en intrones) de los genes. En la actualidad, el conocimiento sistemático de estas secuencias y de cómo actúan en complejas redes de regulación génica, sensibles a señales exógenas, es muy escaso y está comenzando a desarrollarse mediante estudios de genómica comparada, bioinformática y biología de sistemas. La identificación de secuencias reguladoras se basa en parte en la búsqueda de regiones no codificantes evolutivamente conservadas.[7] Por ejemplo, la divergencia evolutiva entre el ratón y el ser humano ocurrió hace 70-90 millones de años.[8] Mediante estudios de genómica comparada, alineando secuencias de ambos genomas pueden identificarse regiones con alto grado de coincidencia, muchas correspondientes a genes y otras a secuencias no codificantes de proteínas pero de gran importancia funcional, dado que han estado sometidas a presión selectiva.

Elementos ultraconservados

Reciben este nombre regiones que han mostrado una constancia evolutiva casi total, mayor incluso que las secuencias codificantes de proteínas, mediante estudios de genómica comparada. Estas secuencias generalmente se solapan con intrones de genes implicados en la regulación de la transcripción o en el desarrollo embrionario y con exones de genes relacionados con el procesamiento del ARN. Su función es generalmente poco conocida, pero probablemente de extrema importancia dado su nivel de conservación evolutiva, tal y como se ha expuesto en el punto anterior.

En la actualidad se han encontrado unos 500 segmentos de un tamaño mayor a 200 pares de bases totalmente conservados (100% de coincidencia) entre los genomas de humano, ratón y rata, y casi totalmente conservados en perro (99%) y pollo (95%).[9]

Pseudogenes

En el genoma humano se han encontrado asimismo unos 19.000 pseudogenes, que son versiones completas o parciales de genes que han acumulado diversas mutaciones y que generalmente no se transcriben. Se clasifican en pseudogenes no procesados (~30%) y pseudogenes procesados (~70%)[10]

  • Los pseudogenes no procesados son copias de genes generalmente originadas por duplicación, que no se transcriben por carecer de una secuencia promotora y haber acumulado múltiples mutaciones, algunas de las cuales sin sentido (lo que origina codones de parada prematuros). Se caracterizan por poseer tanto exones como intrones.
  • Los pseudogenes procesados, por el contrario, son copias de ARN mensajero retrotranscritas e insertadas en el genoma. En consecuencia carecen de intrones y de secuencia promotora.

ADN intergénico

Como se ha dicho, las regiones intergénicas o extragénicas comprenden la mayor parte de la secuencia del genoma humano, y su función es generalmente desconocida. Buena parte de estas regiones está compuesta por elementos repetitivos, clasificables como repeticiones en tándem o repeticiones dispersas, aunque el resto de la secuencia no responde a un patrón definido y clasificable. Gran parte del ADN intergénico puede ser un artefacto evolutivo sin una función determinada en el genoma actual, por lo que tradicionalmente estas regiones han sido denominadas ADN “basura” (Junk DNA), denominación que incluye también las secuencias intrónicas y pseudogenes. No obstante, esta denominación no es la más acertada dado el papel regulador conocido de muchas de estas secuencias. Además el notable grado de conservación evolutiva de algunas de estas secuencias parece indicar que poseen otras funciones esenciales aún desconocidas o poco conocidas. Por lo tanto, algunos prefieren denominarlo “ADN no codificante” (aunque el llamado “ADN basura” incluye también transposones codificantes) o “ADN repetitivo”.

489–495

Frecuencia de las diversas regiones intergénicas e intragénicas del cromosoma 22. Adaptado de: Dunham, I., et al., 1999. The DNA sequence of human chromosome 22, Nature 402(6761):489–495

Estudios recientes enmarcados en el proyecto ENCODE han obtenido resultados sorprendentes, que exigen la reformulación de nuestra visión de la organización y la dinámica del genoma humano. Según estos estudios, el 15% de la secuencia del genoma humano se transcribe a ARN maduros, y hasta el 90% se transcribe al menos a transcritos inmaduros en algún tejido:.[6] Así, una gran parte del genoma humano codifica genes de ARN funcionales. Esto es coherente con la tendencia de la literatura científica reciente a asignar una importancia creciente al ARN en la regulación génica. Asimismo, estudios detallados han identificado un número mucho mayor de secuencias de inicio de transcripción por gen, algunas muy alejadas de la región proxima a la traducida. Como consecuencia, actualmente resulta más complicado definir una región del genoma como génica o intergénica, dado que los genes y las secuencias relacionadas con los genes se extienden en las regiones habitualmente consideradas intergénicas.

ADN repetido en tándem

Son repeticiones que se ordenan de manera consecutiva, de modo que secuencias idénticas, o casi, se disponen unas detrás de otras.

Satélites

El conjunto de repeticiones en tándem de tipo satélite comprende un total de 250 Mb del genoma humano. Son secuencias de entre 5 y varios cientos de nucleótidos que se repiten en tándem miles de veces generando regiones repetidas con tamaños que oscilan entre 100 kb (100.000 nucleótidos) hasta varias megabases.

Reciben su nombre de las observaciones iniciales de centrifugaciones en gradiente de densidad del ADN genómico fragmentado, que reportaban una banda principal correspondiente a la mayor parte del genoma y tres bandas satélite de menor densidad. Esto se debe a que las secuencias satélite tienen una riqueza en nuclétidos A+T superior a la media del genoma y en consecuencia son menos densas.

Hay principalmente 6 tipos de repeticiones de ADN satélite[9]

  1. Satélite 1: secuencia básica de 42 nucleótidos. Situado en los centrómeros de los cromosomas 3 y 4 y el el brazo corto de los cromosomas acrocéntricos (en posición distal respecto al cluster codificante de ARNr).
  2. Satélite 2: la secuencia básica es ATTCCATTCG. Presente en las proximidades de los centrómeros de los cromosomas 2 y 10, y en la constricción secundaria de 1 y 16.
  3. Satélite 3: la secuencia básica es ATTCC. Presente en la constricción secundaria de los cromosomas 9 e Y, y en posición proximal respecto al cluster de ADNr del brazo corto de los cromosomas acrocéntricos.
  4. Satélite alfa: secuencia básica de 171 nucleótidos. Forma parte del ADN de los centrómeros cromosómicos.
  5. Satélite beta: secuencia básica de 68 nucleótidos. Aparece en torno al centrómero en los cromosomas acrocéntricos y en la constricción secundaria del cromosoma 1.
  6. Satélite gamma: secuencia básica de 220 nucleótidos. Próximo al centrómero de los cromosomas 8 y X.

Minisatélites

Están compuestas por una unidad básica de secuencia de 6-25[9] nucleótidos que se repite en tándem generando secuencias de entre 100 y 20.000 pares de bases. Se estima que el genoma humano contiene unos 30.000 minisatélites.

Diversos estudios han relacionado los minisatélites con procesos de regulación de la expresión génica, como el control del nivel de transcripción, el ayuste (splicing) alternativo o la impronta (imprinting). Asimismo, se han asociado con puntos de fragilidad cromosómica dado que se sitúan próximos a lugares preferentes de rotura cromosómica, translocación genética y recombinación meiótica. Por último, algunos minisatélites humanos (~10%) son hipermutables, presentando una tasa media de mutación entre el 0.5% y el 20% en las células de la línea germinal, siendo así las regiones más inestables del genoma humano conocidas hasta la fecha.

En el genoma humano, aproximadamente el 90% de los minisatélites se sitúan en los telómeros de los cromosomas. La secuencia básica de seis nucleótidos TTAGGG se repite miles de veces en tándem, generando regiones de 5-20 kb que conforman los telómeros.

Algunos minisatélites por su gran inestabilidad presentan una notable variabilidad entre individuos distintos. Se consideran polimorfismos multialélicos, dado que pueden presentarse en un número de repeticiones muy variable, y se denominan VNTR (acrónimo de Variable number tandem repeat). Son marcadores muy utilizados en genética forense, ya que permiten establecer una huella genética característica de cada individuo, y son identificables mediante Southern blot e hibridación.

Microsatélites

Están compuestos por secuencias básicas de 2-4 nucleótidos, cuya repetición en tándem origina frecuentemente secuencias de menos de 150 nucleótidos. Algunos ejemplos importantes son el dinucleótido CA y el trinucleótido CAG.

Los microsatélites son también polimorfismos multialélicos, denominados STR (acrónimo de Short Tandem Repeats) y pueden identificarse mediante PCR, de modo rápido y sencillo. Se estima que el genoma humano contiene unos 200.000 microsatélites, que se distribuyen más o menos homogéneamente, al contrario que los minisatélites, lo que los hace más informativos como marcadores.

ADN repetido disperso

Son secuencias de ADN que se repiten de modo disperso por todo el genoma, constituyendo el 45% del genoma humano. Los elementos cuantitativamente más importantes son los LINEs y SINEs, que se distinguen por el tamaño de la unidad repetida.

Estas secuencias tienen la potencialidad de autopropagarse al transcribirse a una ARNm intermediario, retrotranscribirse e insertarse en otro punto del genoma. Este fenómeno se produce con una baja frecuencia, estimándose que 1 de cada 100-200 neonatos portan una inserción nueva de un Alu o un L1, que pueden resultar patogénicos por mutagénesis insercional, por desregulación de la expresión de genes próximos (por los propios promotores de los SINE y LINE) o por recombinación ilegítima entre dos copias idénticas de distinta localización cromosómica (recombinación intra o intercromosómica), especialmente entre elementos Alu.

Frecuencias y tipos de repeticiones dispersas en el genoma de varios organismos[9]
Tipo repetición ↓ Homo
sapiens
↓
Drosophila
melanogaster
↓
Caenorhabditis
elegans
↓
Arabidopsis
thaliana
↓
LINE,SINE 33,4% 0,7% 0,4% 0,5%
LTR/HERV 8,1% 1,5% 0% 4,8%
Transposones ADN 2,8% 0,7% 5,3% 5,1%
Total 44,4% 3,1% 6,5% 10,4%

SINE

Acrónimo del inglés Short Interspersed Nuclear Elements (Elementos nucleares dispersos cortos). Son secuencias cortas, generalmente de unos pocos cientos de bases, que aparecen repetidas miles de veces en el genoma humano. Suponen el 13% del genoma humano,[9] un 10% debido exclusivamente a la familia de elementos Alu (característica de primates).

Los elementos Alu son secuencias de 250-280 nucleótidos presentes en 1.500.000[9] de copias dispersas por todo el genoma. Estructuralmente son dímeros casí idéticos, excepto que la segunda unidad contiene un inserto de 32 nucleótidos, siendo mayor que la primera. En cuanto a su secuencia, tienen una considerable riqueza en G+C (56%),[9] por lo que predominan en las bandas R, y ambos monómeros presentan una cola poliA (secuencia de adeninas) vestigio de su origen de ARNm. Además poseen un promotor de la ARN polimerasa III para transcribirse. Se consideran retrotransposones no autónomos, ya que dependen para propagarse de la retrotranscripción de su ARNm por una retrotranscriptasa presente en el medio.

LINE
Esquema simplificado del mecanismo de retrotransposición de un elemento LINE y un SINE. Un elemento LINE es transcrito produciendo un ARNm que sale del núcleo celular. En el citoplasma se traduce en sus dos marcos de lectura abiertos generando ambas prote�nas (véase el texto), que para simplificar se han representado como ORF1p y ORF2p. Ambas permiten retrotranscribir el ARNm del LINE y de otros retrotransposones no autónomos, como SINEs y pseudogenes procesados. Durante la retrotranscripción la nueva secuencia de ADN se integra en otro punto del genoma.

Esquema simplificado del mecanismo de retrotransposición de un elemento LINE y un SINE. Un elemento LINE es transcrito produciendo un ARNm que sale del núcleo celular. En el citoplasma se traduce en sus dos marcos de lectura abiertos generando ambas proteínas (véase el texto), que para simplificar se han representado como ORF1p y ORF2p. Ambas permiten retrotranscribir el ARNm del LINE y de otros retrotransposones no autónomos, como SINEs y pseudogenes procesados. Durante la retrotranscripción la nueva secuencia de ADN se integra en otro punto del genoma.

Acrónimo del inglés Long Interspersed Nuclear Elements (Elementos nucleares dispersos largos). Constituyen el 20% del genoma humano. La familia de mayor importancia cuantitativa es LINE-1 o L1 que es una secuencia de 6 kb repetida unas 800.000 veces de modo disperso por todo el genoma, aunque la gran mayoría de las copias es incompleta al presentar el extremo 5′ truncado por una retrotranscripción incompleta. Así, se estima que hay unas 5.000 copias completas de L1, sólo 90 de las cuales son activas,[9] estando el resto inhibidas por metilación de su promotor.

Su riqueza en G+C es del 42%,[9] próxima a la media del genoma (41%) y se localizan preferentemente en las bandas G de los cromosomas. Poseen además un promotor de la ARN polimerasa II.

Los elementos LINE completos son codificantes. En concreto LINE-1 codifica dos proteínas:

  1. Proteína de unión a ARN (’’RNA-binding protein’’): codificada por el marco de lectura abierto 1 (ORF1, acrónimo del inglés ‘’Open reading Frame 1’’)
  2. Enzima con actividad retrotranscriptasa y endonucleasa: codificada por el ORF2.

Por lo tanto, se consideran retrotransopsones autónomos, ya que codifican las proteínas que necesitan para propagarse. La ARN polimerasa II presente en el medio transcribe el LINE, y este ARNm se traduce en ambos marcos de lectura produciendo una retrotranscriptasa que actúa sobre el ARNm generando una copia de ADN del LINE, potencialmente capaz de insertarse en el genoma. Asimismo estas proteínas pueden ser utilizadas por pseudogenes procesados o elementos SINE para su propagación.

Diversos estudios han mostrado que las secuencias LINE pueden tener importancia en la regulación de la expresión génica, habiéndose comprobado que los genes próximos a LINE presentan un nivel de expresión inferior. Esto es especialmente relevante porque aproximadamente el 80% de los genes del genoma humano contiene algún elemento L1 en sus intrones.[9]

HERV

Acrónimo de Human endogenous retrovirus (retrovirus endógenos humanos). Los retrovirus son virus cuyo genoma está compuesto por ARN, capaces de retrotranscribirse e integrar su genoma en el de la célula infectada. Así, los HERV son copias parciales del genoma de retrovirus integrados en el genoma humano a lo largo de la evolución de los vertebrados, vestigios de antiguas infecciones retrovirales que afectaron a células de la línea germinal. Algunas estimaciones establecen que hay unas 98.000[11] secuencias HERV, mientras que otras afirman que son más de 400.000.[9] En cualquier caso, se acepta que en torno al 5-8% del genoma humano está constituído por genomas antiguamente virales. El tamaño de un genoma retroviral completo es de en torno a 6-11 kb, pero la mayoría de los HERV son copias incompletas.

A lo largo de la evolución estas secuencias sin interés para el genoma hospedador han ido acumulando mutaciones sin sentido y deleciones que los han inactivado. Aunque la mayoría de las HERV tienen millones de años de antigüedad, al menos una familia de retrovirus se integró durante la divergencia evolutiva de humanos y chimpancés, la familia HERV-K(HML2), que supone en torno al 1% de los HERV.

Transposones de ADN

Bajo la denominación de transposones a veces se incluyen los retrotransposones, tales como los pseudogenes procesados, los SINEs y los LINEs. En tal caso se habla de transposones de clase I para hacer referencia a los retrotransposones, y de clase II para referirse a transposones de ADN, a los que se dedica el presente apartado.

Los transposones de ADN completos poseen la potencialidad de autopropagarse sin un intermediario de ARNm seguido de retrotranscripción. Un transposón contiene en gen de una enzima transposasa, flanqueado por repeticiones invertidas. Su mecanismo de transposición se basa en cortar y pegar, moviendo su secuencia a otra localización distinta del genoma. Los distintos tipos de transposasas actúan de modo diferente, habiendo algunas capaces de unirse a cualquier parte del genoma mientras que otras se unen a secuencias diana específicas. La transposasa codificada por el propio transposón lo extrae realizando dos cortes flanqueantes en la hebra de ADN, generando extremos cohesivos, y lo inserta en la secuencia diana en otro punto del genoma. Una ADN polimerasa rellena los huecos generados por los extremos cohesivos y una ADN ligasa reestablece los enlaces fosfodiéster, recuperando la continuidad de la secuencia de ADN. Esto conlleva una duplicación de la secuencia diana en torno al transposón, en su nueva localización.

Se estima que el genoma humano contiene unas 300.000 copias[9] de elementos repetidos dispersos originados por transposones de ADN, constituyendo un 3% del genoma. Hay múltiples familias, de las que cabe destacar por su importancia patogénica por la generación de reordenaciones cromosómicas los elementos mariner, así como las familias MER1 y MER2.

Variabilidad

Si bien dos seres humanos del mismo sexo comparten un porcentaje elevadísimo (en torno al 99,9%)[9] de su secuencia de ADN, lo que nos permite trabajar con una única secuencia de referencia, pequeñas variaciones genómicas fundamentan buena parte de la variabilidad fenotípica interindividual. Una variación en el genoma, por sustitución, deleción o inserción, se denomina polimorfismo o alelo genético. No todo polimorfismo genético provoca una alteración en la secuencia de una proteína o de su nivel de expresión, es decir, muchos son silenciosos y carecen de expresión fenotípica.

SNPs

La principal fuente de variabilidad en los genomas de dos seres humanos procede de las variaciones en un sólo nucleótido, conocidas como SNPs (Single nucleotide polimorphisms), en las cuales se han centrado la mayor parte de los estudios. Dada su importancia, en la actualidad existe un proyecto internacional (International HapMap Project) para catalogar a gran escala los SNPs del genoma humano. En este contexto, la denominación de SNP frecuentemente se restringe a aquellos polimorfismos de un sólo nucleótido en los que el alelo menos frecuente aparece en al menos el 1% de la población.

Los SNP son marcadores tetralélicos, dado que en teoría en una posición puede haber cuatro nucleótidos distintos, cada uno de los cuales identificaría un alelo; sin embargo, en la práctica suelen presentar sólo dos alelos en la población. Se estima que la frecuencia de SNPs en el genoma humano es de un SNP cada 500-100 pares de bases,[9] de los que una parte relevante son polimorfismos codificantes, que causan la sustitución de un aminoácido por otro en una proteína.

Gracias a su abundancia y a que presentan una distribución aproximadamente uniforme en el genoma, han tenido gran utilidad como marcadores para los mapas de ligamiento, herramienta fundamental del Proyecto Genoma Humano. Además son fácilmente detectables a gran escala mediante el empleo de chips de ADN (comúnmente conocidos como microarrays).

Variación estructural

Este tipo de variaciones se refiere a duplicaciones, inversiones, inserciones o variantes en el número de copias de segmentos grandes del genoma (por lo general de 1000 nucléotidos o más). Estas variantes implican a una gran proporción del genoma, por lo que se piensa que son, al menos, tan importantes como los SNPs.[12]

A pesar de que este campo de estudio es relativamente nuevo (los primeros estudios a gran escala se publicaron en los años 2004 y 2005), ha tenido un gran auge, hasta el punto de que se ha creado un nuevo proyecto para estudiar este tipo de variantes en los mismos individuos en los que se basó el Proyecto HapMap.

Aunque aún quedan dudas acerca de las causas de este tipo de variantes, cada vez existe más evidencia a favor de que es un fenómeno recurrente que todavía continua moldeando y creando nuevas variantes del genoma.

Este tipo de variaciones han potenciado la idea de que el genoma humano no es una entidad estática, sino que se encuentra en constante cambio y evolución.

Enfermedades genéticas

La alteración de la secuencia de ADN que constituye el genoma humano puede causar la expresión anormal de uno o más genes, originando un fenotipo patológico. Las enfermedades genéticas pueden estar causadas por mutación de la secuencia de ADN, con afectación de la secuencia codificante (produciendo proteínas incorrectas) o de secuencias reguladoras (alterando el nivel de expresión de un gen), o por alteraciones cromosómicas, numéricas o estructurales. La alteración del genoma de las células germinales de un individuo se transmite frecuentemente a su descendencia. Actualmente el número de enfermedades genéticas conocidas es aproximadamente de 4.000, siendo la más común la fibrosis quística.

El estudio de las enfermedades genéticas frecuentemente se ha englobado dentro de la genética de poblaciones. Los resultados del Proyecto Genoma Humano son de gran importancia para la identificación de nuevas enfermedades genéticas y para el desarrollo de nuevos y mejores sistemas de diagnóstico genético, así como para la investigación en nuevos tratamientos, incluída la terapia génica.

Mutaciones

Las mutaciones génicas pueden ser:

  • Sustituciones (cambios de un nucleótido por otro): Las sustituciones se denominan transiciones si suponen un cambio entre bases del mismo tipo químico, o transversiones si son un cambio purina (A,G)→pirimidina (C,T) o pirimidina→purina.
  • Deleciones o inserciones: son respectivamente la eliminación o adición de una determinada secuencia de nucleótidos, de longitud variable. Las grandes deleciones pueden afectar incluso a varios genes, hasta el punto de ser apreciables a nivel cromosómico con técnicas de citogenética. Inserciones o deleciones de unas pocas pares de bases en una secuencia codificante pueden provocar desplazamiento del marco de lectura (frameshift), de modo que la secuencia de nucleótidos del ARNm se lee de manera incorrecta.

Las mutaciones génica pueden afectar a:

  • ADN codificante: Si el cambio en un nucleótido provoca en cambio de un aminoácido de la proteína la mutación se denomina no sinónima. En caso contrario se denominan sinónimas o silenciosas (posible porque el código genético es degenerado). Las mutaciones no sinónimas asimismo se clasifican en mutaciones con cambio de sentido (missense) si provocan el cambio de un aminoácido por otro, mutaciones sin sentido (non-sense) si cambian un codón codificante por un codón de parada (TAA, TAG, TGA) o con ganacia de sentido si sucede a la inversa.
  • ADN no codificante: Pueden afectar a secuencias reguladoras, promotoras o implicadas en el ayuste (splicing). Estas últimas pueden causar un erróneo procesamiento del ARNm, con consecuencias diversas en la expresión de la proteína codificada por ese gen.

Trastornos de un sólo gen

Son enfermedades genéticas causadas por mutación en un sólo gen, que presentan una herencia de tipo mendeliano, fácilmente predecible. En la tabla se resumen los principales patrones de herencia que pueden mostrar, sus características y algunos ejemplos.

Patrón hereditario Descripción Ejemplos
Autosómico dominante Enfermedades que se manifiestan en individuos heterocigóticos. Es suficiente con una mutación en una de las dos copias (recuérdese que cada individuo posee un par de cada cromosoma) de un gen para que se manifieste la enfermedad. Los individuos enfermos generalmente tienen uno de sus dos progenitores enfermos. La probabilidad de tener descendencia afectada es del 50% dado que cada progenitor aporta uno de los cromosomas de cada par. Frecuentemente corresponden a mutaciones con ganancia de función (de modo que el alelo mutado no es inactivo sino que posee una nueva función que provoca el desarrollo de la enfermedad) o por pérdida de función del alelo mutado con efecto de dosis génica también conocido como haploinsuficiencia. Frecuentemente son enfermedades con baja penetrancia, es decir, sólo una parte de los individuos que portan la mutación desarrollan la enfermedad. Enfermedad de Huntington, Neurofibromatosis 1, Sindrome de Marfan, Cáncer colorrectal hereditario no polipósico
Autosómico recesivo La enfermedad sólo se manifiesta en individuos homocigóticos recesivos, es decir, aquellos en los que ambas copias de un gen están mutadas. Son mutaciones que causan pérdida de función, de modo que la causa de la enfermedad es la ausencia de la acción de un gen. La mutación sólo en una de las dos copias es compensada por la existencia de la otra (cuando una sola copia no es suficiente se origina haploinsuficiencia, con herencia autosómica dominante). Habitualmente un individuo enfermo tiene ambos progenitores sanos pero portadores de la mutación (genotipo heterocigótico: Aa). En tal caso un 25% de la descendencia estará afectada. Fibrosis quística, Anemia falciforme, Enfermedad de Tay-Sachs, Atrofia muscular espinal
Dominante ligado al X Las enfermedades dominantes ligadas al cromosoma X están causadas por mutaciones en dicho cromosoma, y presentan un patrón hereditario especial. Sólo unas pocas enfermedades hereditarias presentan este patrón. Las mujeres tienen mayor prevalencia de la enfermedad que los hombres, dado que reciben un cromosoma X de su madre y otro de su padre, cualquiera de los cuales puede portar la mutación. Los varones en cambio siempre reciben el cromosoma Y de su padre. Así, un varón enfermo (xY) tendrá todos sus hijos varones sanos (XY) y todas las hijas enfermas (Xx), mientras que una mujer enferma (Xx) tendrá un 50% de su descendencia enferma, independientemente del sexo. Algunas de estas enfermedades son letales en varones (xY), de modo que sólo existen mujeres enfermas (y varones con Síndrome de Klinefelter, XxY). Hipofosfatemia, Síndrome de Aicardi
Recesivo ligado al X Las enfermedades recesivas ligadas al X también están causadas por mutaciones en el cromosoma X. Los varones están más frecuentemente afectados. Un varón portador siempre será enfermo (xY) dado que sólo posee un cromosoma X, que está mutado. Su descendencia serán varones sanos (XY) e hijas portadoras (Xx). Una mujer portadora, tendrá una descendencia compuesta por un 50% de hijas portadoras y un 50% de varones enfermos. Hemofilia A, Distrofia Muscular de Duchenne, Daltonismo, Distrofia muscular Alopecia androgénica
Ligado a Y Son enfermedades causadas por mutación en el cromosoma Y. En consecuencia, sólo puede manifestarse en varones, cuya descendencia será del 100% de hijas sanas y el 100% de hijos varones enfermos. Dadas las funciones del cromosoma Y, frecuentemente estas enfermedades sólo causan infertilidad, que a menudo puede ser superada terapéuticamente. Infertilidad masculina hereditaria
Mitocondrial Enfermedades causadas por mutación en genes del genoma mitocondrial. Dadas la particularidades de dicho genoma, su transmisión es matrilineal (el genoma mitocondrial se transfiere de madres a hijos). La gravedad de una mutación depende del porcentaje de genomas afectados en la población de mitocondrias, fenómeno denominado heteroplasmia (en contraste con heterocigosis), que varía por segregación mitótica asimétrica. Neuropatía óptica hereditaria de Leber (LHON)

Trastornos poligénicos y multifactoriales

Otras alteraciones genéticas pueden ser mucho más complejas en su asociación con un fenotipo patológico. Son las enfermedades multifactoriales o poligénicas, es decir, aquellas que estan causadas por la combinación de múltiples alelos genotípicos y de factores exógenos, tales como el ambiente o el estilo de vida. En consecuencia no presentan un patrón hereditario claro, y la diversidad de factores etiológicos y de riesgo dificulta la estimación del riesgo, el diagnóstico y el tratamiento.

Algunos ejemplos de enfermedades multifactoriales con etiología parcialmente genética son:

Alteraciones cromosómicas

Las alteraciones genéticas pueden producirse también a escala cromosómica (cromosomopatías), causando severos trastornos que afectan a múltiples genes y que en muchas ocasiones son letales provocando abortos prematuros. Frecuentemente están provocadas por un error durante la división celular, que sin embargo no impide su conclusión. Las alteraciones cromosómicas reflejan una anormalidad en el número o en la estructura de los cromosomas, por lo que se clasifican en numéricas y estructurales. Provocan fenotipos muy diversos, pero frecuentemente presentan unos rasgos comunes:

  • Retraso mental y retraso del desarrollo.
  • Alteraciones faciales y anomalías en cabeza y cuello.
  • Malformaciones congénitas, con afectación preferente de extremidades, corazón, etc.

Numéricas

Frecuencias de aneuploidías por cada 1000 nacidos vivos.[9]
Aneuploidía Frecuencia
(/1000)
Síndrome
Trisomía 21 1,5 de Down
Trisomía 18 0,12 de Edwards
Trisomía 13 0,07 de Patau
Monosomía X 0,4 de Turner
XXY 1,5 de Klinefelter
XYY 1,5 del XYY

Es una alteración del número normal de cromosomas de un individuo, que normalmente presenta 23 pares de cromosomas (46 en total), siendo cada dotación cromosómica de un progenitor (diploidía). Si la alteración afecta a un sólo par de cromosomas se habla de aneuploidía, de manera que puede haber un sólo cromosoma (monosomía) o más de dos (trisomía, tetrasomía…). Un ejemplo de gran prevalencia es la trisomía 21, responsable del Síndrome de Down. Si por el contrario la alteración afecta a todos los cromosomas se habla de euploidías, de manera que en teoría el individuo tiene una sola dotación cromosómica (haploidía, 23 cromosomas en total) o más de dos dotaciones (triploidía: 69 cromosomas; tetraploidía: 92 cromosomas…). En la práctica las euploidías causan letalidad embronaria (abortos) siendo muy pocos los nacidos vivos, y fallecen muy tempranamente. Las aneuploidías son mayoritariamente letales, salvo las trisomías de los cromosomas 13, 18, 21, X e Y (XXY, XYY), y la monosomía del cromosoma X. En la tabla se muestran las frecuencias de nacidos vivos con estas alteraciones.

Estructurales

Se denominan así las alteraciones en la estructura de los cromosomas, tales como las grandes deleciones o inserciones, reordenaciones del material genético entre cromosomas… detectables mediante técnicas de citogenética.

  • Duplicaciones: una región considerable de un cromosoma se duplica. Un ejemplo es la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth tipo 1A, que puede ser causada por duplicación del gen codificante de la proteína mielínica periférica 22 (PMP22) en el cromosoma 17.
  • Translocaciones: cuando una porción de un cromosoma se transfiere a otro cromosoma. Hay dos tipos principales de translocaciones: la translocación recíproca, en la que se intercambian segmentos de dos cromosomas distintos, y la translocación Robertsoniana, en la que dos cromosomas acrocéntricos (13, 14, 15, 21, 22) se fusionan por sus centrómeros (fusión céntrica).
  • Inversiones: una parte del genoma se rompe y se reorienta en dirección opuesta antes de reasociarse, con lo que dicha secuencia aparece invertida. Pueden ser paracéntricas (si afectan sólo a una brazo) o pericéntricas (si la secuencia invertida incluye el centrómero).
  • Cromosomas en anillos: una porción del genoma se rompe y forma un anillo por circularización. Esto puede ocurrir con pérdida de material o sin pérdida de material.
  • Isocromosomas: cromosomas simétricos, con sus dos brazo idénticos por deleción de uno de los brazos y duplicación del otro. El más habitual es el isocromosoma X, en el que se pierde el brazo corto del cromosoma X, originando fenotipos de Síndrome de Turner.

Los síndromes de inestabilidad cromosómica son un grupo de trastornos caracterizados por una gran inestabilidad de los cromosomas, que sufren con gran frecuencia alteraciones estructurales. Están asociados con un aumento de la malignidad de neoplasias.

Evolución

Los estudios de genómica comparada se basan en comparación de secuencias genómicas a gran escala, generalmente mediante herramientas bioinformáticas. Dichos estudios permiten ahondar en el conocimiento de aspectos evolutivos de escala temporal y espacial muy diversa, desde el estudio de la evolución de los primeros seres vivos hace miles de millones de años o las radiaciones filogenéticas en mamíferos, hasta el estudio de las migraciones de seres humanos en los últimos 100.000 años, que explican la actual distribución de las distintas razas humanas.

Genómica comparada entre distintas especies

Los estudios de genómica comparada con genomas de mamíferos sugieren que aproximadamente el 5% del genoma humano se ha conservado evolutivamente en los últimos 200 millones de años; lo cual incluye la gran mayoría de los genes y secuencias reguladoras. Sin embargo, los genes y las secuencias reguladoras actualmente conocidas suponen sólo el 2% del genoma, lo que sugiere que la mayor parte de la secuencia genómica con gran importancia funcional es desconocida. Un porcentaje importante de los genes humanos presenta un alto grado de conservación evolutiva. La similitud entre el genoma humano y el del chimpancé (Pan troglodytes) es del 98,77%. En promedio, una proteína humana se diferencia de su ortóloga de chimpancé en tan sólo dos aminoácidos, y casi un tercio de los genes tiene la misma secuencia. Una diferencia importante entre los dos genomas es el cromosoma 2 humano, que es el producto de una fusión entre los cromosomas 12 y 13 del chimpancé[13]

Otra conclusión de la comparación del genoma de distintos primates es la notable pérdida de genes de receptores olfativos que se ha producido paralelamente al desarrollo de la visión en color (tricrómica) durante la evolución de primates.[14]

Genómica comparada entre genomas humanos

Haplogrupos de ADN mitocondrial humano

Mapa de las migraciones humanas creado a partir de genómica comparada con los genomas mitocondriales de individuos actuales. Los números de la leyenda representan miles de años antes del presente. La línea azul rayada delimita el área cubierta de hielo o de tundra durante la última glaciación. Las letras englobadas por círculos indican los halogrupos de ADN mitocondrial; los halogrupos se usan para definir subpoblaciones genéticas, que frecuentemente tienen una correlación geográfica. Los principales halogrupos de ADNmt son: Africa: L, L1, L2, L3. Oriente próximo: J, N. Europa meridional: J, K. Europa (general): H, V. Europa septentrional: T, U, X. Asia: A, B, C, D, E, F, G (en el dibujo: M está compuesta por C, D, E, y G). Nativos Americanos: A, B, C, D y a menudo X. Véase el artículo: Haplogrupos de ADN mitocondrial humano

Durante décadas las únicas evidencias que permitían profundizar en el conocimiento del origen y la expansión del Homo sapiens han sido los escasos hallazgos arqueológicos. Sin embargo, en la actualidad, los estudios de genómica comparada a partir de genomas de individuos actuales de todo el mundo, están aportando información muy relevante. Su fundamento básico consiste en identificar un polimorfismo, una mutación, que se asume que se originó en un individuo de una población ancestral, y que ha heredado toda su descendencia hasta la actualidad. Además, dado que las mutaciones parecen producirse a un ritmo constante, puede estimarse la antigüedad de una determinada mutación en base al tamaño del haplotipo en el que se sitúa, es decir, el tamaño de la secuencia conservada que flanquea la mutación. Esta metodología se ve complicada por el fenómeno de recombinación entre los pares de cromosomas de un individuo, procedentes de sus dos progenitores. Sin embargo, hay dos regiones en las que no existe dicho inconveniente porque presentan una herencia uniparental: el genoma mitocondrial (de herencia matrilineal), y el cromosoma Y (de herencia patrilineal).

En las últimas décadas, los estudios de genómica comparada basada en el genoma mitocondrial, y en menor medida en el cromosoma Y, han reportado conclusiones de gran interés. En diversos estudios se ha trazado la filogenia de estas secuencias, estimándose que todos los seres humanos actuales comparten un antepasado femenino común que vivió en África hace unos 150.000 años. Por su parte, por razones aún poco conocidas, la mayor convergencia del ADN del cromosoma Y establece que el antepasado masculino común más reciente data de hace unos 60.000 años. Estos individuos han sido bautizados como Eva mitocondrial e Y-cromosoma Adan.

La mayor diversidad de marcadores genéticos y en consecuencia, los haplotipos de menor longitud, se han hallado en África. Todo el resto de la población mundial presenta sólo una pequeña parte de estos marcadores, de modo que la composición genómica del resto de la población humana actual es sólo un subconjunto de la que puede apreciarse en África. Esto induce a afirmar que un pequeño grupo de seres humanos (quizá en torno a un millar) emigró del continente africano hacia las costas de Asia occidental, hace unos 50.000-70.000 años, según estudios basados en el genoma mitocondrial. Hace unos 50.000 años alcanzaron Australia y hace en torno a 40.000-30.000 años otras subpoblaciones colonizaron Europa occidental y el centro de Asia. Asimismo, se estima que hace 20.000-15.000 años alcanzaron el continente americano a través del estrecho de Bering (el nivel del mar era menor durante la última glaciación, o glaciación de Würm o Wisconsin), poblando Sudamérica hace unos 15.000-12.000 años. No obstante, estos datos sólo son estimaciones, y la metodología presenta ciertas limitaciones. En la actualidad, la tendencia es combinar los estudios de genómica comparada basados en el ADN mitocondrial con análisis de la secuencia del cromosoma Y.

Genoma mitocondrial

Es el genoma propio de las mitocondrias de células eucariotas. La mitocondria es un orgánulo subcelular esencial en el metabolismo aerobio u oxidativo de las células eucariotas. Su origen es endosimbionte, es decir, antiguamente fueron organismos procariotas independientes captados por una célula eucariota ancestral, con la que desarrollaron una relación simbiótica. Las características de su genoma, por tanto, son muy semejantes a las de un organismo procariota actual, y su código genético es ligeramente distinto al considerado universal. Para adaptarse al nicho intracelular y aumentar su tasa de replicación, el genoma mitocondrial se ha ido reduciendo sustancialmente a lo largo de su coevolución, presentando en la actualidad un tamaño de 16.569 pares de bases. Así, la gran mayoría de las proteínas localizadas en las mitocondrias (~1500 en mamíferos) están codificadas por el genoma nuclear (al que hacen referencia todos los apartados anteriores), de modo que muchos de estos genes fueron transferidos de la mitocondria al núcleo celular durante la coevolución de la célula eucariota. En la mayoría de mamíferos, sólo la hembra transmite al zigoto sus mitocondrias, por lo que presentan, como ya se ha dicho, un patrón hereditario matrilineal. En general una célula humana media contiene 100-10.000 copias del genoma mitocondrial por cada célula, a razón de unas 2-10 moléculas de ADN por mitocondria.

Diagrama simplificado del genoma mitocondrial. Pueden apreciarse los 37 genes y la secuencia origen de replicación no codificante. En este esquema no se señala la cadena ligera y la pesada.

Diagrama simplificado del genoma mitocondrial. Pueden apreciarse los 37 genes y la secuencia origen de replicación no codificante. En este esquema no se señala la cadena ligera y la pesada.

El genoma mitocondrial posee 37 genes:[9]

Al contrario de lo que sucedía con el genoma nuclear, donde sólo el 1,5% era codificante, en el genoma mitocondrial el 97% corresponde a secuencias codificantes. Es una única molécula de ADN doble hebra circular. Una de las hemihebras recibe el nombre de cadena pesada o cadena H, y contiene 28 de los 37 genes (2 ARNr, 14 ARNt y 12 polipéptidos). La hemihebra complementaria (cadena ligera o L) codifica los 9 genes restantes. En ambas cadenas, los genes de los ARNt aparecen distribuidos entre dos genes ARNr o codificantes de proteínas, lo cual es de gran importancia para el procesamiento del ARN mitocondrial.

MUTACIONES DINAMICAS

Este término se aplica a genes que presentan en alguna región de su estructura tripletes de bases repetidos en un número de veces tal, que define a alelo o gen denominado normal. La mutación consiste en el incremento del número de veces que se repite el triplete y su expresión está en correspondencia con este incremento. Se trata de un gen que crece y su crecimiento tiene un límite a partir del cual su expresión puede ser nula y causar un defecto del desarrollo. El síndrome a partir del cual se introduce esta nueva categoría genética recibe el nombre de Síndrome Frágil X, es la segunda causa genética y primera causa hereditaria de retraso mental. Al gen detectado a partir de este síndrome, se le ha denominado FRM1. La mutación del gen FMR1, que da origen a este síndrome consiste en el incremento de repeticiones del triplete CGG del extremo 5′ de su primer exón, cuyo alelo normal tiene un promedio de 30 repeticiones. Este incremento se produce por etapas. De ahí el término de “gen que crece”. El primer crecimiento o premutación oscila entre 43 y hasta 200 repeticiones sin que tenga un efecto fenotípico muy específico. A partir de las 200 repeticiones se produce la mutación completa y se expresa el síndrome. El riesgo de transformarse en una mutación completa depende del número de repeticiones de la premutación, de modo tal que cuando el portador de la premutación en una familia afectada, tiene un rango de menor de 90 repeticiones, la probabilidad de amplificarse hacia una mutación completa de un rango de repeticiones mayor de 200, es menor que cuando la premutación tiene un rango de más de 90 repeticiones. El gen FMR1 se encuentra en la región q27.3 del cromosoma X y por lo tanto se hereda ligado al X con características especiales pues el incremento del número de tripletes se produce durante las gametogénesis y los hombres aparentemente normales pueden ser hemicigóticos para la premutación y transmitir el gen a todas sus hijas, quienes a su vez pueden darle nietos varones afectados por retraso mental sin existir antecedentes familiares del defecto. Este tipo de mutación explica el fenómeno genético de anticipación o de observación de la aparición más temprana de síntomas en las nuevas generaciones, independientes del sexo del individuo que trasmitió la mutación. La anticipación es un fenómeno usual en enfermedades genéticas progresivas del sistema nervioso central y su presencia es un elemento clínico que obliga a la búsqueda molecular de mutaciones debidas a un incremento de secuencia de bases repetidas.

IMPRONTA GENOMICA

Investigaciones sobre la expresión genética en diferentes especies de reproducción sexual, incluyendo al humano, han acumulado suficientes evidencias que rompen definitivamente con la creencia de que el genoma haploide contenido en los gametos no presentan diferencias que impidan la expresión mendeliana de una mutación. Una nueva categoría genética hace su aparición bajo la denominación de impronta genómica ( genomic imprinting ) y que se define como la huella, que deja en el genoma del nuevo individuo la contribución cromosómica haploide materna y paterna. Este fenómeno biológico se identifica como epigenético o sea factores adicionales que no modifican la secuencia del ADN de genes específicos pero que si modifican su expresión. La metilación del ADN es un importante mecanismo epigenético en el control de la represión de la transcripción de ciertos genes. Este patrón de metilación tiene diferencias en dependencia de que el gen en cuestión sea heredado por vía materna o paterna. El mecanismo epigenético de impronta genómica, asegura que dentro de una célula, sólo uno de los dos alelos heredados a través de la gametogénesis materna y paterna, se exprese, aun cuando la secuencia de bases de ambos genes se encuentre intacta. El fenómeno epigenético de impronta genómica es un mecanismo que normalmente ocurre, que puede explicar la competencia de regiones de ADN que actúan como potencializadores o silenciadores de genes comprometidos en el proceso de la embriogénesis. El gen XIST relacionado con la inactivación de uno de los dos cromosomas X de la mujer, es un ejemplo de un gen ligado al cromosoma X con impronta genómica, ya que la expresión del alelo XIST heredado por el gameto materno se encuentra preferencialmente reprimido en los tejidos de origen trofoblásticos. En ejemplos de triploidias, en las que se encuentra una doble dosis del genoma haploide paterno, el tejido trofoblástico se encuentra muy desarrollado. La evidencia de la impronta genómica se ha venido investigando en la expresión de ciertas mutaciones del humano que tienen una gran diversidad en su expresión. Esto significa que existan enfermedades genéticas que pueden tener variaciones en su expresión en un rango tan variable que puede ir desde la no expresión hasta una severidad extrema de ésta, dependiendo de que la mutación bajo un control de impronta, haya sido heredada por la vía del padre o de la madre. Ejemplos de evidencias de impronta genómica en el humano son los síndromes producidos por deleción de la región q11-q13 del cromosoma 15. Atendiendo a que esta aberración cromosómica sea heredada por vía paterna o materna se expresarán los síndromes Prader Willi o Angelman respectivamente, cuyos fenotipos son bien diferentes entre sí. Otros ejemplos se relacionan con el incremento en la severidad de la expresión fenotípica de la mutación, como se ha planteado en la Distrofia Miotónica para explicar la forma neonatal que se observa en hijos de madres afectadas y que a su vez, han heredado la mutación por vía materna. No es difícil comprender ahora, que podrían existir mutaciones de simples genes que se transmiten de acuerdo con las leyes de Mendel pero que al modificarse su expresión en dependencia del origen materno o paterno de la mutación y teniendo como única evidencia el examen clínico de la expresión de la mutación, sea extremadamente difícil encontrar los criterios que nos permitan seguir la segregación de la mutación en cuestión para identificar una herencia mendeliana de las estudiadas previamente.

DISOMIAS UNIPARENTALES

El descubrimiento de las disomías uniparentales emerge como resultado de observaciones en el uso de la biotecnología en función de caracterizaciones moleculares de diversas mutaciones. No siempre una pareja cromosómica está formada por cromosomas transmitidos en los gametos masculino y femenino. No se sabe cuantas veces una pareja cromosómica es el resultado de una no disyunción en cualquiera de las dos meiosis de la ovogénesis o la espermatogénesis, pero existen numerosas evidencias de que un par cromosómico específico ha sido transmitido por el óvulo o el espermatozoide por una sola vía parental, dando lugar a una disomía uniparental materna o paterna. La repercusión fenotípica de este fenómeno es objeto de estudio actual y se puede predecir que sus variaciones dependerán de los genes de los cromosomas involucrados y del tipo de disomía que puede ser isodisomías (defecto generado en la segunda meiosis) o heterodisomías (defecto generado en la primera meiosis). El mecanismo más probable para la producción de disomias uniparentales, es la no disyunción con perdida del cromosoma procedente del gameto mosómico normal que generaría una trisomía en el cigoto. Es probable que muchos cigotos trisómicos para un determinado cromosoma, elimine a uno de los cromosomas en exceso. En dependencia del origen del cromosoma eliminado se producirán cigotos disómicos con los dos cromosomas procedentes uno de cada progenitores o cigotos con los dos cromosamas de un solo padre o disomias uniparentales. Cada día aparecen nuevas evidencias de disomias uniparentales de los 23 pares de cromosomas humanos, al menos ya se ha demostrado la presencia de disomias uniparentales para 15 de ellos. Los síndromes Angelman (happy puppet), Beckwith-Wiedemann (EMG) y Prader-Willi son los ejemplos más estudiados.

MOSAICISMOS GERMINALES

Se trata de mutaciones que aparecen en las células germinales de los progenitores, que a su vez originan gametos afectados con un rango de probabilidades que depende del número de generaciones celulares germinales con la mutación. Sospecha de este tipo de mutación es la recurrencia de un defecto específico que parece como si fuera una nueva mutación, con carácter dominante y que sin historia familiar anterior se repite en dos o más hijos, aparentando cuando ocurre en la misma pareja, un herencia autosómica recesiva. El ejemplo más ilustrativo es el de la Acondroplasia, baja talla desproporcionada cuya mutación se caracteriza por un cambio de bases en el gen receptor para el factor de crecimineto fibroblástico 3 (FGGFR3). Un simple cambio de un base nitrogenada por otra (G380R o Gli380Arg) en el dominio transmembrana de la proteína, se expresa por la displasia ósea que caracteriza a esta mutación. Se han descrito casos de individuos clínicamente no afectados por esta displasia ósea que han tenido recurrencia de la mutación en la descendencia, en los que se ha demostrado molecularmente mosaicismo de la mutación en tejido gonadal. Mosaicismos somáticos. Se trata de mutaciones que ocurren a nivel de clones celulares somáticos durante el desarrollo prenatal, ocasionando asimetrías corporales con anormalidades de los tejidos involucrados.

HERENCIA MITOCONDRIAL

Existen otras mutaciones de simples genes que se diferencian de las anteriores porque el gen afectado o mutado está en el ADN mitocondrial. Las mitocondrias tienen reproducción intracelular independiente (por fisión) y aunque se encuentran afectados tanto hembras como varones, los hombres afectados no transmiten la enfermedad pues el espermatozoide no contribuye con mitocondrias en la fecundación. Las mitocondrias sólo se transmiten a través del óvulo cuyo citoplasma es mucho más grande.

El ADN mitocondrial (ADNmt) se encuentra empaquetado en un cromosoma circular. Cada mitocondria tiene varias copias de este cromosoma y cientos por células. El ADNmt ha sido completamente secuenciado y se conoce que codifica para dos tipos de ARN ribosomal, para 22 ARN de transferencia y para 13 polipeptidos que son subunidades de enzimas que participan en la fosforilación oxidativa ya que las otras unidades de estas enzimas son codificadas por el ADN nuclear. Las mitocondrias son distribuidas al azar en las divisiones celulares. Generalmente el ADNmt es idéntico en la mayoría de las personas y a este hecho se le denomina homeoplasmia, sin embargo cuando aparece una mutación en este ADN se producen dos tipos de ADNmt, el no mutado y el mutado recibiendo el nombre de heteroplasmia. Hay heterogenidad en la mutaciones del ADNmt reportadas. Esto unido al porcentaje de mitocondrias con el ADNmt mutado explica la gran expresividad de las enfermedades con este tipo de herencia. Se han reportado 60 mutaciones mitocondriales. Un ejemplo de este tipo de mutación de se observa en “la Anemia Inducida por Cloranfenicol”, la Atrofia Optica de Leber, el síndrome Diabetes-Sordera, la sordera inducida por aminoglucósidos, la encefalopatía MELAS, la epilepsia mioclónica MERRF, la cardiomiopatía hipertrófica con miopatía.

Véase también

Referencias

  1. International Human Genome Sequencing Consortium (2004). “Finishing the euchromatic sequence of the human genome.”. Nature 431 (7011): 931-45. PMID 15496913. [1]
  2. International Human Genome Sequencing Consortium (2001). “Initial sequencing and analysis of the human genome.”. Nature 409 (6822): 860-921. PMID 11237011. [2]
  3. Watson, JD, Baker TA, Bell SP, Gann A, Levine M, Losick R. (2004). “Ch9-10”, Molecular Biology of the Gene, 5th ed., Peason Benjamin Cummings; CSHL Press.
  4. The ENCODE Project Consortium. (2007). “Identification and analysis of functional elements in 1% of the human genome by the ENCODE pilot project.”. Nature 447 (7146): 799-816. PMID: 17571346..
  5. Mark B. Gerstein, Can Bruce, Joel S. Rozowsky, Deyou Zheng, Jiang Du, Jan O. Korbel, Olof Emanuelsson, Zhengdong D. Zhang, Sherman Weissman, and Michael Snyder (2007). “What is a gene, post-ENCODE? History and updated definition”. Genome Research 17: 669-681. [3] Versión completa accesible gratuitamente.
  6. a b http://www.unav.es/genetica/GH/cap5.html Página web con recientes actualizaciones del libro del Dr. Novo. Incluye un video en castellano sobre la redefinición del concepto de gen[4].
  7. Loots G, Locksley R, Blankespoor C, Wang Z, Miller W, Rubin E, Frazer K (2000). “Identification of a coordinate regulator of interleukins 4, 13, and 5 by cross-species sequence comparisons.”. Science 288 (5463): 136-40. PMID 10753117. Summary
  8. Nei M, Xu P, Glazko G (2001). “Estimation of divergence times from multiprotein sequences for a few mammalian species and several distantly related organisms.”. Proc Natl Acad Sci U S A 98 (5): 2497-502. PMID 11226267.
  9. a b c d e f g h i j k l m n ñ o Novo Villaverde, F.J. (2007), Genética Humana, Madrid: Pearson. ISBN 8483223598. (Recomendado)
  10. Torrents D., Suyama M., Zdobnov E. and Bork p. (2003). “A Genome-Wide Survey of Human Pseudogenes.”. Genome Research 13 (12): 2559-2567. PMID 14656963. [5]
  11. Robert Belshaw, (2004). “Long-term reinfection of the human genome by endogenous retroviruses” Proc Natl Acad Sci U S A. 2004 April 6; 101(14): 4894–4899
  12. Feuk L., Carson A. R. y Scherer S. W. (2006). “Structural Variation in the human Genome.”. Nature Reviews Genetics 7 (2): 85-97. PMID 16418744.[6]
  13. Human chromosome 2 resulted from a fusion of two ancestral chromosomes that remained separate in the chimpanzee lineageThe Chimpanzee Sequencing and Analysis Consortium (2005). “Initial sequence of the chimpanzee genome and comparison with the human genome.”. Nature 437 (7055): 69-87. PMID 16136131.
    Large-scale sequencing of the chimpanzee genome is now imminent.Olson M, Varki A (2003). “Sequencing the chimpanzee genome: insights into human evolution and disease.”. Nat Rev Genet 4 (1): 20-8. PMID 12509750.
  14. Our findings suggest that the deterioration of the olfactory repertoire occurred concomitant with the acquisition of full trichromatic color vision in primates.Gilad Y, Wiebe V, Przeworski M, Lancet D, Pääbo S (2004). “Loss of olfactory receptor genes coincides with the acquisition of full trichromatic vision in primates.”. PLoS Biol 2 (1): E5. PMID 14737185.

Enlaces externos

En español

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Recursos educativos:

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Sitios en Internet relacionados con el tema. Se sugieren los siguientes:

  • Aldea Educativa (www.aldeaeducativa.com/aldea/Tareas2.asp?which=361) En este sitio existe información variada sobre el tema, en artículos de diversa índole, relacionados con el genoma humano. Navegándolo se puede reunir información importante para el desarrollo del proyecto. Además tiene enlaces relacionados con el tema. En Español.
  • http://monografias.com/especiales/genoma En este sitio hay gran variedad de artículos de diversa índole relacionados con el genoma humano. Navegando en su interior se puede reunir información importante para el desarrollo del proyecto, además tiene enlaces con temas relacionados. En Español.

VER ADEMÁS

http://es.wikipedia.org/wiki/Genoma_humano

Uniformismo

Uniformismo

El uniformismo o actualismo, en filosofía de la ciencia, es el principio según el cual los procesos naturales que actuaron en el pasado son los mismos que actúan en el presente. Su significado metodológico se resume a menudo en la declaración: “El presente es la clave del pasado.“ El uniformismo se opone alcatastrofismo, según el cual, los caracteres geológicos actuales se originaron repentinamente en el pasado por procesos geológicos radicalmente distintos a los del presente.

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