El diseño inteligente y sus críticos

El diseño inteligente y sus críticos

John C. Walton

Los logros en materia de diseño son quizá la característica más sobresaliente de nuestra época. Moléculas y materia son combinadas para formar diseños sumamente originales y útiles. Se proyectan líneas de producción robotizadas para fabricar vehículos en serie, eficiente y rápidamente. Medicamentos y refinados métodos de diagnóstico han transformado la medicina. El logro más sorprendente en materia de diseño es el de los microchips de silicio, que han facilitado la comunicación global.

Es una ironía que mientras la tecnología obra maravillas como fruto de este auge del diseño inteligente, muchas personas influenciadas por los biólogos evolucionistas están convencidas de que no hubo un diseño inteligente en el origen de las complejas estructuras del mundo biológico y natural. Aun cuando las células han sido reiteradamente descriptas como fábricas en miniatura, estas personas sostienen que su existencia no se debe a un proyecto inteligente. Es bien sabido que el ácido desoxirribonucleico (ADN) consiste en un código con una maquinaria molecular de réplica, pero ellos pretenden que no hizo falta ningún criptógrafo. El cerebro, habitualmente descrito como una computadora, supuestamente habría surgido sin que estuvieran involucrados ni programadores ni ingenieros.

Esta sucesión de rápidos cambios en el plano material nos han acostumbrado a convivir con eventos inexplicables o aparentemente ilógicos. Lewis Carroll resumió correctamente la vida moderna de esta forma: “A veces ya antes de desayunar he creído seis cosas contradictorias”.1 Sin embargo, era de esperar que la paradoja resultante de la divergencia filosófica entre la tecnología basada en el diseño y la biología evolucionista produjera un despertar del razonamiento de mentes analíticas.

Diseño inteligente: ¿el fantasma olvidado de la ópera cósmica?

Los desafíos a la evolución han surgido repetidas veces y finalmente fueron puestos sobre el tapete a comienzos de 1990 por Phillip Johnson, profesor de derecho en la Universidad de California en Berkeley. En su análisis incisivo sobre los orígenes de la vida presentó argumentos bastante convincentes de que la teoría evolucionista darwiniana no tiene respaldo en evidencias paleontológicas ni en datos empíricos de la biología.2 El argumento central de Johnson es que el edificio darwiniano está fundamentado en los supuestos materialistas del naturalismo filosófico.3 Los científicos que estudian los orígenes insisten en que se puede aceptar únicamente el azar y las leyes de la naturaleza para explicar el surgimiento de la vida. Cualquier interpretación que se aparte de este estrecho margen es automáticamente rechazada como no científica, o bien se la señala como supersticiosa.

El desafío se intensificó con la publicación del libro La caja negra de Darwin4 del bioquímico de la Universidad de Lehigh (Pensilvania, EE.UU.), Michael Behe. Sistemas biológicos como la cadena de reacciones de la visión, los cilios celulares y los flagelos bacterianos requieren gran complejidad y coordinación molecular. Behe demostró que tales “máquinas moleculares” poseen una “complejidad irreducible”. Rastreó la literatura en busca de escenarios evolutivos que explicasen su origen, pero sólo encontró muy pocos ejemplos y, además, totalmente inadecuados. Entonces declaró que estos mecanismos biológicos son evidencias poderosas de un diseño inteligente en la biología.

¿Es posible determinar si algo realmente fue diseñado o si meramente parece diseñado? El matemático y filósofo William Dembski señala que detectar si algo ha sido diseñado es una actividad científica bien establecida en áreas tales como la ciencia forense, la arqueología y la criptología. Los métodos empleados para discernir entre una actividad criminal y una accidental, o para diferenciar artefactos de objetos naturales y para decodificar mensajes deberían poderse aplicar también a las estructuras biológicas y a los acontecimientos naturales.
El criterio objetivo de Dembski para identificar el diseño genuino y diferenciarlo de los efectos de causas naturales se denomina “complejidad específica”.5 Cuando se aplica a ciertos fenómenos biológicos complejos, el criterio coincide muy bien con la conclusión de Behe de que sus orígenes implican un diseño inteligente.6

El movimiento de DI que tuvo origen a partir de estas consideraciones está despertando interés alrededor del mundo. Las ideas acerca del DI están siendo diseminadas por el Centro de Ciencia y Cultura del Discovery Institute.7 La gran repercusión en los medios acerca de un juicio relacionado al DI en la corte de Pensilvania y el documental televisivo de la BBC acerca del DI en el Reino Unido han logrado que este tema llegue al público general.8

Críticas corrosivas al diseño inteligente
Como era de prever, los científicos de disciplinas evolucionistas se han opuesto rotundamente al DI y la vieja escuela materialista rechaza estas ideas usando todos los medios a su alcance. Dos ejemplos: desde la Universidad de Oxford el profesor de química Peter Atkins criticó duramente el libro de Behe en una publicación9 y lo mismo sucedió en un artículo aparecido en Guardian, escrito por los evolucionistas Richard Dawkins y Jerry Coyne.10 La crítica corrosiva no es usual entre los científicos serios, por lo tanto el hecho de que en este caso sí esté ocurriendo revela que hay una motivación ideológica muy poderosa. Muchos evolucionistas son miembros militantes de organizaciones ateas y/o humanistas. Tal es el caso de Dawkins, quien expuso claramente su compromiso emocional con el ateísmo en una serie televisiva acerca de la religión, a la que calificó “la raíz de toda la maldad”.

¿Es el Diseño Inteligente una conspiración religiosa?
Es cierto que ha habido ciertas críticas coherentes del DI. Algunas fueron presentadas por Dawkins y Coyne en su artículo del Guardian en el que dicen: “No hay nada de nuevo acerca del DI. Es simple creacionismo camuflado bajo un nuevo nombre”. Otros sugieren que el DI es una forma de “conspiración religiosa”. Los propulsores del DI, por su parte, sostienen que es una búsqueda científica que investiga el efecto de causas inteligentes. Para Dembski, el propósito del DI es “rehabilitar el diseño como una forma de explicación científica”. Meyer escribió: “La pregunta que hay que plantearse respecto al origen de la vida no es qué escenario materialista parece más adecuado sino qué fue lo que produjo el surgimiento de la vida en la tierra”.11 El criterio de complejidad específica, utilizado para decidir si algo ha sido diseñado, no hace referencia a libros sagrados y es independiente de cualquier autoridad religiosa. Las connotaciones religiosas son inevitables para cualquier intento de indagar acerca de los orígenes. A cada acusación de “agenda religiosa” que se lanza contra la ciencia del DI es posible responder con una cantidad similar de hipótesis que podrían atribuirse a una “agenda ateísta”. Las explicaciones evolucionistas acerca de los orígenes, perdidas en las brumas del precámbrico e imposibles de explicar, también reflejan los anhelos humanistas, sin proveer las evidencias necesarias. Quienes buscan la verdad deberían ignorar tales argumentos y evaluar cuidadosamente las evidencias que presentan ambos bandos.

Al comienzo de su artículo, Dawkins y Coyne dicen: “¿Por qué estamos seguros que el DI no es una teoría científica sólida, digna de una evaluación equilibrada? ¿No es meramente nuestra opinión personal? Por el contrario, es una opinión compartida por la vasta mayoría de los biólogos profesionales”. “Si el DI fuese realmente una teoría científica, las evidencias a su favor, acumuladas mediante investigaciones, estarían siendo divulgadas por revistas científicas que provienen de revisiones críticas por los pares. Sin embargo, eso no está sucediendo y no es porque los editores se nieguen a publicar investigaciones de DI. Sin embargo, para los naturalistas materialistas la “verdadera ciencia” sólo admite como causas válidas el azar y la necesidad. Dawkins y sus colegas evolucionistas automáticamente descartan el DI por razones ideológicas y consideran al análisis de la evidencia como una pérdida de tiempo. Muchos biólogos profesionales trabajan en institutos de “Biología evolucionista” o alguna variante de este nombre. Los fondos que financian las investigaciones, los salarios, las carreras, la reputación profesional de todos estos científicos dependen de su adhesión a la teoría de la evolución. En estas circunstancias, la objetividad en cuestiones relacionadas a los orígenes no es una opción. La opinión de la mayoría científica es un parámetro muy inseguro para determinar la validez del DI.

No sorprende que el DI no reciba eco en las principales publicaciones científicas ya que, contrariamente a la afirmación de Dawkins y Coyne, los editores siempre se rehúsan a publicar artículos sobre el tema. Cuando el Dr. Richard Sternberg, editor de los Proceedings of the Biological Society of Washington, publicó un único artículo del científico Stephen Meyer, formado en la Universidad de Cambridge y que sostenía las ideas del DI, inmediatamente se convirtió en blanco de una campaña para ridiculizarlo e intimidarlo. “Decían que me dejé sobornar con dinero, que era un sacerdote camuflado, que era un infiltrado enviado por los creacionistas”, dice Sternberg. Incluso le aconsejaron no asistir a un encuentro de una sociedad biológica, porque los ánimos estaban tan acalorados que no se podría asegurar que habría orden si él estaba presente. La Oficina de Consejo Especial de los Estados Unidos examinó el intercambio de email que salía del Smithsonian Institute, donde Sternberg trabajaba, e informó que “la revancha se efectuó de diversas maneras…. Se difundieron calumnias [contra Sternberg] a través del Smithsonian y hacia otros individuos. Posteriormente se descubrió que las acusaciones en su contra eran falsas”.12 Los editores y revisores son muy conscientes de la intimidación que van a tener que enfrentar, y por eso es comprensible que se abstengan de publicar artículos que apoyen el DI.

Es irónico que Dawkins denigre al DI porque “sus seguidores evaden el proceso científico normal apelando directamente al público no científico” cuando éste es el método que él adopta. Su principal contribución a la ciencia es una serie de libros dirigida al público general acerca del evolucionismo. Dawkins es sucesor de varios evolucionistas, incluyendo a Charles Darwin, Thomas Huxley y Stephen Gould, que han apelado directamente al público no científico por medio de libros y artículos populares.

Temores de que el Diseño Inteligente destruya la ciencia
De acuerdo a Dawkins y Coyne, los proponentes del DI tienen exigencias irrazonables: “A un bando (los evolucionistas) se le exige presentar evidencias para cada etapa del proceso. Al otro bando nunca se le exige presentar evidencia, sino que se lo declara vencedor del debate tan pronto como el primer bando encuentra una dificultad, es decir, el tipo de dificultades que en el ámbito de las ciencias se encuentran diariamente y a las cuales se buscan soluciones”. Por más de un siglo los científicos han estado prometiendo que la evidencia de laboratorio pronto produciría respuestas convincentes para las encrucijadas básicas de la evolución tales como el mecanismo cuantitativo requerido para el cambio evolutivo; cómo se originó la vida; cómo surgieron el código genético y la nueva información genética; el origen de un solo estereoisómero en los péptidos; el origen de órganos biológicos complejos como los ojos, las cilias, los flagelos, etc.; cómo se desarrollaron nuevas especies biológicas a partir de formas ancestrales y por qué los restos fósiles no muestran las “innumerables formas de transición” que Darwin esperaba. Los científicos que apoyan el DI reconocen el gran avance que han hecho los biólogos en entender cómo han ocurrido cambios pequeños o cómo se producen nuevas variedades de animales o plantas, es decir, la microevolución. Los evolucionistas aseguran que los grandes pasos hacia nuevas estructuras (macroevolución) consisten en la suma de pequeños pasos. Sin embargo, después de más de un siglo, la evidencia experimental aún no ha sido presentada; los registros fósiles sacan a luz grandes problemas y se ofrecen únicamente explicaciones o “escenarios” fantasiosos. Los científicos partidarios del DI sostienen que llegó el momento de examinar otras explicaciones en las cuales el diseño sea evaluado a la par de las causas naturales. El ahínco con el cual los científicos trabajan para resolver problemas relacionados con los orígenes de la vida podría beneficiarse si se sumase el criterio de DI a su arsenal de herramientas científicas.

Los críticos arguyen que la ciencia del DI se apoya en milagros y temen que esto pueda dañar el espíritu indagador de la ciencia. Las experiencias del pasado demuestran que no hay necesidad de preocuparse por esto. La mayor parte de la labor científica continuaría exactamente como en el presente. En la investigación del origen de organelas biológicas complejas (y sistemas complicados en otras partes del universo), el filtro de complejidad específica sería usado conjuntamente con otras herramientas científicas para entender los organismos vivos, incluyendo los seres humanos. En vez de reprimir la búsqueda científica, la existencia de diseño en el universo abre nuevos horizontes para que los fenómenos sean comprensibles. Si se llega a la conclusión de que un diseñador inteligente (o Dios mismo) planificó un organismo, esto permitirá comprender y utilizar ventajosamente ese concepto.

La existencia de diseño en la naturaleza no implica que constantemente ocurran milagros que intervendrían de manera arbitraria, transgrediendo leyes naturales. Al diseñar una máquina compleja usando la inteligencia humana, no se contravienen las leyes naturales sino que se las utiliza. La creación de una computadora, por ejemplo, demanda que se ordene la materia de una forma determinada y se la dote de información para así crear un objeto muy complejo que tendría poca probabilidad de surgir por casualidad.13 La evidencia de diseño en la naturaleza puede comprenderse de la misma forma en que se entienden los instrumentos diseñados por el hombre. Las convicciones religiosas no impidieron que científicos de primera línea como Isaac Newton, Louis Pasteur o James Clerk Maxwell hiciesen importantes descubrimientos; tampoco se interponen a los descubrimientos de muchos científicos creyentes modernos. Más bien, estas creencias refuerzan la idea de que los fenómenos naturales son comprensibles e impulsan proyectos permitiendo su utilización.

¿El Diseño Inteligente es innecesario y ha sido refutado?
Los críticos sostienen que no hay necesidad de que la ciencia se dedique a estudiar el DI porque, como Dawkins declaró en un documental de la BBC,8 “la evolución explica el 99% de lo que sabemos acerca de la biología”. Si se consulta casi cualquier libro de ciencias, es evidente cuán grande es esta exageración, particularmente en las áreas biológicas donde se discuten fenómenos cuantitativos. Recientemente Peter Atkins publicó un libro de texto titulado Physical Chemistry for the Life Sciences.14 En esta área de la ciencia encontramos leyes y principios que sirven de fundamento para la biología. El hecho de que en el libro no se encuentre ni siquiera una referencia a la evolución evidencia que ésta es una postura ideológica y no una realidad científica.
Por su parte, Dawkins y Coyne nos aseguran: “El flagelo de las bacterias no es demasiado complejo como para haber evolucionado, así como cualquier otra estructura que haya sido cuidadosamente estudiada. Los biólogos han localizado una serie de pasos intermedios plausibles, que utilizan ingredientes que se pueden encontrar en otros sistemas vivos”.10 Estas afirmaciones son simplemente ilusiones. Tal vez podría localizarse “una serie de pasos intermediarios plausibles” en un escenario imaginario. ¡La imaginación científica no conoce límites! Pero el cuadro que pinta la evolución en esta área de la ciencia carece de ideas concretas y evidencias sustanciales.

El anuncio de Kenneth Miller del “colapso del concepto de la complejidad irreducible”15 terminó siendo meras palabras. Su argumento es que, por ejemplo, aunque no se pueda llegar al flagelo por una vía darwiniana directa, las proteínas que lo componen pueden haber sido preservadas por selección natural en sistemas menores que tienen otras funciones. Esta hipótesis implica que estas proteínas específicas (o algunas muy similares) se encontrarían esparcidas en otros sistemas bioquímicos que estarían accesibles a la bacteria. Si este escenario fuese válido, las mismas proteínas se reconocerían fácilmente en sus localizaciones alternativas y la literatura científica estaría llena de vías evolucionistas plausibles para el flagelo y otras maquinarias biológicas. Pero ésta no es la realidad.
Los obstinados defensores de Darwin
Según Dawkins y Coyne, “La evolución es un hecho, tan real como las placas tectónicas o el sistema solar heliocéntrico”. Esta afirmación se ha convertido en el estribillo de los darwinistas ortodoxos. En diversos contextos, “evolución” significa simplemente cambio y ¿quién negaría la existencia de cambios en el mundo natural? Hay mucha evidencia de que la microevolución ocurre. Todos están de acuerdo en que la evolución del pico de los pájaros pinzones o la aparición de resistencia entre las bacterias son hechos reales.

Por más de 100 años la ciencia se ha esforzado por demostrar que el azar unido a las leyes naturales explican el origen de todo lo que existe. A pesar del enorme y sostenido esfuerzo, las propuestas evolucionistas para explicar el origen de la vida, de las estructuras irreductiblemente complejas y del código genético siguen siendo especulativas y carentes de evidencias concretas.

El debate en torno al DI no se libra entre hechos científicos y creencias religiosas. El verdadero enfrentamiento es de tipo ideológico, en el cual los científicos tratan de mantener la hegemonía intelectual y cultural de la cosmovisión ateísta. El objetivo primario del movimiento del DI es establecer el diseño como un factor básico en el mundo natural que, junto con el azar y las leyes naturales, permite comprender el origen de las estructuras biológicas complejas. Hay indicios animadores de que una nueva generación, escéptica ante los estribillos darwinistas, está reconociendo al DI como una propuesta razonable y bien fundamentada.

John Walton (D.Sc., Sheffield University; Ph.D., Saint Andrews University) es profesor de química reactiva en la Saint Andrews University, Reino Unido. Email: jcw@st-and.ac.uk.
REFERENCIAS
1. Esta es una referencia ligeramente modificada. En realidad Carroll dijo, “A veces he creído seis cosas imposibles antes de desayunar”.
2. Phillip E. Johnson, Darwin on Trial, 2da edición (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1993).
3. El naturalismo filosófico es la idea de que nada existe más allá de “el mundo espacio-temporal de entidades físicas que podemos investigar en las ciencias naturales”. Ver M. J. Wilkins y J. P. Moreland en Jesus Under Fire (Grand Rapids, Michigan: Zondervan, 1995).
4. Michael Behe, Darwin’s Black Box (New York: Free Press, 1996).
5. William A. Dembski, The Design Revolution (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 2004); The Design Inference: Eliminating Chance Through Small Probabilities (Cambridge University Press, 1998).
6. William A. Dembski, editor, Uncommon Dissent: Intellectuals Who Find Darwinism Unconvincing (Wilmington, Delaware: ISI Books, 2004).
7. The Discovery Institute, Center for Science and Culture, Seattle, http://www.discovery.org/csc/ Ver también la página de internet de Dembski relacionada al Diseño Inferido: http://www.designinference.com/.
8. Para un resumen, ver http://www.bbc.co.uk/sn/tvradio/programmes/horizon/index.shtml.
9. Peter W. Atkins, http://www.infidels.org/library/modern/peter_atkins/behe.html.
10. Richard Dawkins y Jerry Coyne, “One Side Can Be Wrong”, http://www.guardian.co.uk/life/feature/story/0,13026,1559743,00.html.
11. Stephen C. Meyer en Science and Evidence for Design in Nature, M. J. Behe, W. A. Dembski y S. C. Meyer, editores (San Francisco, California: Ignatius Press, 2000), p. 53.
12. Ver http://www.rsternberg.net/ para leer la crónica del propio Sternberg.
13. Ver Dembski, The Design Revolution, c. 24, p. 183 para más detalles.
14. Peter W. Atkins y J. de Paula, Physical Chemistry for the Life Sciences (Oxford University Press, 2006).
15. Kenneth R. Miller, “The Flagellum Unspun” en Debating Design: from Darwin to DNA, editors W. A. Dembski y M. Ruse, (New York: Cambridge University Press, 2004). Ver también: K. R. Miller, http://www.millerandlevine.com/km/evol/design2article.html.

Fuente:http://dialogue.adventist.org/articles/18_2_walton_s.htm

La teoría del multiverso genera debate entre pensadores científicos y religiosos

La teoría del multiverso genera debate entre pensadores científicos y religiosos

Para algunos cuestiona la existencia de Dios, mientras que para otros es una prueba más de que existe
El escritor Nathan Schneider aborda en un artículo aparecido en la revista Seed las consecuencias que para el pensamiento religioso actual está teniendo la aparición de la teoría del multiverso. Para algunos pensadores religiosos relevantes, por ejemplo, el hecho de que –hipotéticamente- habitemos en uno de los muchos universos posibles es un ataque directo a la constatación de un universo inteligentemente diseñado. Para otros pensadores creyentes, sin embargo, la teoría del multiverso sólo es una respuesta a grandes cuestiones de la física –como la teoría de cuerdas- y no entra en conflicto con la idea del cosmos como creación divina. Por Yaiza Martínez.

La teoría del multiverso genera debate entre pensadores científicos y religiosos
El escritor Nathan Schneider, editor de la revista Killing the Budha, ha publicado recientemente en la revista Seed un artículo en el que reflexiona sobre la teoría de los multiversos y la aceptación de ésta entre los pensadores religiosos.Como en otras épocas, escribe Schneider, en la actualidad el ser humano sigue buscando una “teoría del todo”, una explicación que englobe de forma integral la realidad que conocemos. Y una de las respuestas a las que se ha llegado es la de la teoría de los multiversos.

A grandes rasgos, esta teoría señala que nuestro universo podría ser únicamente un islote aislado en el seno de un inmenso “multiverso” o conjunto de universos alternativos.

Especulaciones religiosas y científicas

Pero el multiverso no puede ser observado y, por tanto, esta hipótesis no es verificable. Este hecho emborrona la línea entre ciencia y especulación y da lugar a que algunos científicos rechacen por completo la idea de que nos encontremos en uno de todos los universos posibles.

Desde un punto de vista más filosófico, la teoría de los multiversos desafiaría, además, tanto la exclusividad del ser humano como su lugar central en el cosmos, por lo que también provoca debates teológicos.

Schneider cita algunos ejemplos a este respecto, como el del arzobispo de Viena, Christoph Cardinal Schönborn que, en 2005, acusó en The New York Times a los científicos de elaborar en secreto la idea de un multiverso para “contrarrestar la abrumadora evidencia de propósito y de diseño (en el universo), constatada por la ciencia moderna”.

A partir de ese momento, explica Schneider, diversos y destacados pensadores cristianos también han argumentado que la teoría del multiverso pretende rechazar la “artesanía” de Dios en la elaboración del Cosmos.

Es el caso de William Lane Craig, profesor de filosofía de la Escuela Talbot de Teología de California o de la periodista canadiense Denyse O’Leary, especializada en ciencia y religión.

Vida y obra de Dios

Para estos críticos, la cosmología supone una promesa teológica, dado que proporciona evidencias racionales de que el universo está diseñado para la vida.

Por ejemplo, el hecho de que los científicos hayan tenido que reconocer que, si a medida que el universo se fue expandiendo, esta expansión hubiera sido ligeramente más lenta de lo que fue, ahora mismo nuestro universo sería tan sólo una nube de hidrógeno inhabitable.

Es decir, que si se dieron las condiciones cósmicas necesarias para que apareciera la vida es, afirman estos pensadores, porque habitamos en un universo inteligentemente diseñado.

Sin embargo, si hay que pensar que vivimos en un vasto y variado multiverso, en el que podrían haber en total unos 10.500 universos distintos, el universo diseñado específicamente para la vida dejaría de ser una prueba de la existencia de Dios.

Pero, tal y como publicamos anteriormente en Tendencias21, lo cierto es que muchos modelos actuales, ya sean admitidos, como la relatividad general, o especulativos, como la teoría de cuerdas, conducen naturalmente a multiversos.

Estos universos múltiples serían, en realidad, las consecuencias de teorías elaboradas para responder a cuestiones específicas de la física de partículas o de la gravitación. Muchos problemas centrales de la física teórica –complejidad y naturalidad- encuentran en el multiverso una explicación natural.

Encontrar el sentido al universo

En resumidas cuentas, como escribe Schneider, que la teoría del multiverso va adquiriendo cada vez una mayor credibilidad, e incluso ha sido defendida ya por científicos religiosos.

Es el caso del físico católico, especializado en física de partículas, Stephen Barr que ha escrito que existen razones físicas por las que la teoría del multiverso ha de ser tomada en serio. O del físico evangelista Don Page, de la Universidad de Alberta, en Estados Unidos, que señala que los modelos del multiverso responden a cuestiones clave de la física de partículas, la teoría de cuerdas o de la inflación cósmica, y no niegan las evidencias de diseño en el cosmos.

Para Page, el multiverso no es una alternativa al diseño de Dios. Según él, “Dios habría diseñado todas las cosas” (incluido el multiverso). UCLA

Jeffrey Zweerink, un astrofísico de la Universidad de California en Los Ángeles, y miembro de el grupo de reflexión Reasons to Believe (Razones para Creer), va incluso más allá señalando que el modelo del multiverso fortalece la evidencia de Dios en un artículo titulado Who’s Afraide of the Multiverse? (¿A quién le preocupa el multiverso?).

Según escribe Schneider, inevitablemente la teoría del multiverso desafía tanto a científicos como a profanos a preguntarse por posibilidades universales casi insondables. Por otro lado, dada la escasez de evidencias empíricas al respecto, tanto la imaginación científica como la espiritual son más libres que normalmente de elucubrar. Por estas razones, es tal vez natural que aparezca la tensión entre científicos y creyentes religiosos, dado que ambos intentan en realidad alcanzar un solo objetivo: encontrar el sentido al universo.

Miércoles 15 Abril 2009,Yaiza Martínez, tendencias21.net

Darwin y el debate sobre creación-evolución

Sábado 7 de marzo de 2009

Darwin y el debate sobre creación-evolución

La teoría de la evolución puede explicar cómo se ha dado el proceso de evolución hasta la forma humana; pero no puede dar respuestas a las preguntas más acuciantes que nos hacemos los seres humanos: ¿qué sentido tiene el mundo, la vida, la especie humana? Por Rafael Velasco, sj.

   

Rafael Velasco, sj
Rector de la Universidad Católica de Córdoba

Este año se cumplen 200 años del nacimiento de Charles Darwin y 150 años de la primera edición de su célebre libro El origen de las especies.

La teoría científica de la evolución, expuesta en esa obra, encendió un encarnizado debate entre “evolucionismo” y “creacionismo”, que ha sido sostenido durante mucho tiempo.

Durante años la teoría de la evolución fue criticada particularmente desde los ámbitos religiosos por considerarse que contradecía los relatos del libro del Génesis, de donde abreva la fe monoteísta, que sostiene: “Un Dios creador de todo desde la nada”.

La teoría de la evolución desplazó contundentemente los argumentos religiosos sostenidos durante siglos. Muchos sintieron que se le quería quitar espacio a Dios. Que si era verdad lo del evolucionismo, entonces las cosas no eran como la Biblia dice. O la Biblia o Darwin estaban en un error.

Muchos tomaron este argumento lineal y decretaron que Darwin se equivocaba. No faltaron, tampoco, quienes dijeron, desde el mundo científico: por fin nos hemos sacado a la religión de encima.

Lamentablemente, la discusión no ha estado siempre correctamente enfocada. Y el problema no residió tanto en la teoría de Darwin, sino en una inadecuada comprensión del mensaje de la Biblia.

Una lectura bíblica. Comprender mejor el sentido de los textos bíblicos que narran los relatos de creación en los que los creyentes fundamos nuestra fe en un Dios creador, tal vez ayude a acceder a una comprensión más amplia. De este modo, comprobaríamos que la teoría científica de la evolución de las especies no contradice la fe en un Dios creador, fundamentalmente porque estamos hablando de dos planos diferentes, que no se excluyen y pueden ser complementarios.

Las religiones monoteístas basan nuestra fe en el Dios creador del Universo, fundamentalmente, en los relatos de los dos primeros capítulos del libro del Génesis, el primer libro de la Biblia.

¿Qué dicen estos textos? Al comenzar a leerlos ya tenemos una sorpresa: hay dos relatos de la creación (no uno solo), y son bastante diferentes. Y sin embargo, están los dos en la Biblia como textos canónicos. Aquí ya hay algo que “no funciona”. ¿Cómo fue, entonces, la creación? ¿Cómo la relata el capítulo primero o cómo lo relata el capítulo segundo? Se ve que al autor bíblico esa aparente contradicción no le interesa, justamente porque tiene en claro que no está haciendo una narración histórica. Es un midrash, un cuento, un mito de origen que tiene un mensaje poderoso de fondo, para el creyente: Dios es el creador, somos su criatura y por eso no somos solitarios, participamos de su espíritu y de su semejanza. Desde el principio el ser humano fue amigo de Dios.

Si bien se lee, el relato del capítulo primero –que relata la creación en siete días–, empieza con la creación de la luz, y sin embargo recién en el cuarto día son creados el Sol y la Luna. Estos astros eran considerados divinidades para los pueblos vecinos (en particular los cananeos) por eso el autor las pone como una creación más en el medio de la creación. Es ilógico, aun para una conciencia “pre–científica”, que se cree la luz el primer día y no se cree el Sol al mismo tiempo. Aquí el autor se ha vuelto a “equivocar”… o no le interesa esa aparente contradicción.

En este relato Dios crea con su palabra, no interviene de maneras más materiales, es trascendente a su creación. Dice y las cosas son: “Dijo Dios hágase la luz, y la luz se hizo…”.

En este relato de la creación el acto más importante no es la creación del ser humano (que es creado el sexto día, junto con los animales), sino el día de descanso, el “Shabat”. “El séptimo día Dios descansó, y bendijo ese día”. Lo más importante de la creación es el día séptimo de descanso, que era el día del culto para el pueblo judío. El escritor indudablemente está tratando de dar fundamento a la santificación del día de culto. Lo más grande de la creación de Dios es el sábado, porque es el día de descanso de Dios.

En este relato, en los manuscritos más antiguos, a Dios se lo llama “Elohim” (el altísimo); nunca se lo llama Yahveh. Este primer relato pertenece a una tradición tardía (siglo V a.C.), ya supone un pueblo organizado y con una religión centrada en el culto. El sábado es el centro de la creación; lo mejor que Dios ha hecho, porque es el centro de la vida del pueblo.

El relato del capítulo segundo comienza con la creación del hombre. Sitúa además la creación en un lugar geográfico determinado: la medialuna fértil, tierra de la que –según esta tradición– proviene Abraham, el padre del pueblo judío; el primer creyente en el Dios bíblico.

Dios además aparece antropomorfizado: hace barro como un alfarero, opera al hombre como un cirujano para sacar de su costado a la mujer, camina por el jardín a la hora de la tarde, sopla sobre el hombre para darle su aliento, dialoga con él. Aquí hay elementos más primitivos (el relato es del siglo X a.C.) y a Dios se lo llama Yahveh (el que es, o el que está y estará).

Estas diferencias con el primer relato no son accidentales. El autor está desarrollando otra teología, es decir otra visión acerca de Dios y su relación con los seres humanos y la creación. Lo más importante no es el culto, sino el ser humano, que es imagen y semejanza del Creador, porque está hecho por Dios de la “adamá” (tierra colorada, de ahí el nombre, Adán: hombres –plural– de tierra colorada) y está lleno de vida (Eva, significa vida).

El texto, entonces, está diciendo que desde el comienzo había “hombres y vida”. Y eso es lo querido por Dios. Dios se ha empleado a fondo porque ha trabajado Él mismo en la creación. Aparece un Dios más comprometido en su creación, a diferencia del Dios más trascendente del relato del capítulo primero. Dos relatos, dos teologías, y por eso dos modos de nombrar a Dios.

De aquí se ve con claridad que los relatos pretenden ser otra cosa muy distinta a lo que se imaginó durante mucho tiempo. Son dos teologías de la creación, dos miradas sobre Dios y sobre el hombre, pero nunca pretenden ser una palabra científica definitiva, ni nada por el estilo. Los relatos del Génesis son dos miradas que no se excluyen entre si, pero que enfatizan uno, la trascendencia de Dios y la importancia del culto religioso (el día del descanso) y el otro la centralidad del ser humano como amigo de Dios.

Interpretación bíblica y ciencia. Los textos, como ya dijimos, no intentan ser textos científicos y menos en el sentido positivista de ciencia que poseemos hoy. Pretender eso sería un anacronismo.

Los libros de la Biblia son libros de teología, es decir libros que contienen afirmaciones acerca de Dios, y en ese sentido son considerados verdaderos por los creyentes, pero no son, ni pretendieron ser nunca, libros científicos o históricos en el sentido en que comprendemos actualmente la ciencia histórica. Comprenderlos así ha sido –en su momento– un serio error de las Iglesias (no sólo de la Iglesia Católica) y de las religiones en su versión más fundamentalista.

Si leemos los relatos de creación, desde esta perspectiva que he expuesto aquí, y que es en el fondo una sucinta síntesis de lo que la exégesis actual –católica y protestante– afirma, no podemos encontrar de ninguna manera fundamento para afirmar que la Biblia quiera explicar que la creación fue así, como se relata, en esa sucesión.

No hay, tampoco, argumentos, desde esta perspectiva, para negar un proceso de evolución que ha ido dando origen a la vida y las diferentes especies. No hay fundamento para negar –desde la fe– que el proceso evolutivo sea el modo en el que Dios va creando un mundo en evolución, un mundo que sigue evolucionando. Ya Pierre Teilhard de Chardin, sj, lo afirmó en El Medio Divino y otras obras suyas.

Si el tiempo del mito es justamente intemporal; entonces es posible afirmar que según la Biblia, Dios continúa creando el mundo. Constantemente somos sacados del barro, el soplo de Su Espíritu nos inspira y podemos ser amigos de Dios y de todo lo creado.

Desde la teología de la creación se puede afirmar que Dios va obrando en las causas naturales, a través de ellas de manera misteriosa pero real, de modo trascendente, en y más allá de la historia. El plano de la acción de Dios sólo puede ser comprendido plenamente desde la Fe, aunque no es irracional.

Finalmente. La teoría de la evolución puede explicar el fenómeno; es decir cómo se ha dado el proceso de evolución desde las primitivas formas de vida, hasta la forma humana; pero no puede dar respuestas a las preguntas más acuciantes que nos hacemos los seres humanos: ¿qué sentido tiene el mundo, la vida, la especie humana? Quién se adentre a esos interrogantes humanos, deberá tomar otros caminos: la filosofía, la metafísica, o la religión.

Al final, León Tolstoi tenía razón cuando afirmaba: “La ciencia no nos sirve, porque deja sin responder las dos preguntas fundamentales: qué nos es dado esperar y qué debemos hacer”.

© La Voz del Interior 

Sobre el Midrash

¿Qué son Midrashím?

La interpretación común de la palabra “Midrashim” como “leyendas”, “fábulas” o “cuentos” no es solamente inadecuada, sino también, engañosa.

El término “Midrashim” proviene de la raíz hebrea “darash” que significa buscar, investigar. El Midrash, por lo tanto, es una exposición de los pesukim (versículos) de la Torá que surge de nuestros sabios, después de haber sondeado en las profundidades de cada pasuk y en todas las palabras y letras del mismo en busca del verdadero significado interior.

Según la tradición Sinaítica, las palabras de la Torá pueden ser interpretadas por los Sabios de la Torá en distintos niveles de comprensión. Todas ellas son verdaderas, pues el Creador moldeó la Torá de forma tal, que cada una de sus palabras y letras están cargadas de significado, permitiendo así un gran número de interpretaciones diferentes.
Ahora explicaremos el origen de los Midrashim (adaptado del R. Moshe Jaim Luzzato, Ma-amar al Haagadot).
El Todopoderoso dictó a Moshé el texto de toda la Torá, desde la primer palabra “Bereshit” hasta las últimas palabras, “I”eínei kol Israel”. Al mismo tiempo, le proporciona a Moshé una Explicación Oral detallada del texto que le estaba dictando. El Texto Escrito de la Torá constituía meras notas, breves alusiones a la Torá Oral elaborada. Sin embargo, Hashem le advirtió a Moshé de no poner por escrito la Torá Oral.

Moshe y los Sabios, quienes lo seguían, cuidaron de preservar no solo los rollos escritos de la Tora sino también la Explicación Oral de los mismos. La estudiaron y la transmitieron de generación en generación.

Sin embargo, llegó el momento en que los lideres de la Torá de una generación consideraron que la Torá Oral no podía ser conservada en la memoria únicamente como lo hicieran las generaciones anteriores. Las persecuciones y sufrimientos que el Pueblo Judío padecía en manos de los romanos afectaba su tranquilidad mental y poder de concentración. La Torá Oral corría peligro de ser olvidada, jas veshalom. Los Sabios, por lo tanto, aplicaron una regla Sinaítica, transmitida por Moshé, que autorizaba a los Sabios de la Torá líderes de una generación a tomar ciertas medidas de emergencia a fin de asegurar la supervivencia de la Torá. Dicha medida de emergencia a fin de preservar la integridad de la Torá, fue la de emprender la compilación de la Torá Oral en varios volúmenes escritos. Estos son conocidos como la Mishná y la Guemará (Talmud). Se trataba de una empresa gigantesca que solo podría ser lograda por varias generaciones de los estudiosos de Torá más brillantes (aprox. 3450- 4230). Fue concluida exitosamente con la obvia ayuda del Todopoderoso.

Los Sabios codificaron adecuadamente las halajot, leyes religiosas que Hashem habla encomendado a Moshé. Sin embargo, surgió un problema, respecto de cómo registrar la ética Divina y las enseñanzas de moral que Hashem había revelado a Moshé. Estas contenían principios morales e ideológicamente profundos que, cuando estuvieran escritos, podrían ser leídos por estudiantes de carácter impuro. Los Sabios temieron que, cualquiera que no estuviese guiado por el Temor Divino y que estudiara la verdadera ética de la Torá, podría distorsionar su significado, aún si fuera un erudito. Y si los futuros estudiosos de éstas explicaciones, los Midrashím, fueran tambien ignorantes, seguramente sacarían deducciones erróneas.

Sabios decidieron poner por escrito las enseñanzas morales de la Torá, pero mediante un código secreto. Sólo serían comprensibles para quienes poseyeran la clave del código maestro. Por lo tanto, disimularon dichas enseñanzas morales Divinas, los Midrashim, en cuentos, adivinanzas, parábolas y proverbios enigmáticos. Estos serían inteligibles para los legos, sólo serían descifrados por un circulo limitado de estudiosos de la Torá cuyos maestros les hubieran transmitido dichas claves. Estos, a su vez, revelaron a sus discípulos que el texto literal de los Midrashim es solamente una investidura exterior que disimula su alma y verdadera esencia. Si alguien leyera los Midrashim sin estar familiarizado con el código, eludiría su verdadero significado.

A continuación figura una lista parcial de axiomas relacionadas con losMidrashim:
– Relacionan principios éticos y morales profundos mediante parábolas y comparaciones aparentementes simples.

– Para los principiantes, muchas máximas de nuestros Sabios parecen verdaderas en su sentido absoluto. En realidad, son únicamente aplicables a una esfera limitada – a un tiempo, lugar o sujeto determinado. Por lo tanto, un extraño que no está acostumbrado a su aplicación limitada o a un Mídrash en particular puede ser confundido. Para él contradice otra afirmación de los Sabios.

– Los Sabios sabían, por tradición, que Hashem, cuando concibió la Torá, invistió cada palabra y cada letra con un vasto número de diferentes significados, todos ellos verdaderos.

– Los Sabios, a veces, ocultaban una profunda moral tras principios aparentemente científicos, aceptables en su época. En realidad, no les preocupaba su validez científica, sino la lección moral que ocultaban.

– Es imposible comprender Midrashim salvo que una persona se haya interiorizado previamente de ciertos conceptos fundamentales. Por ejemplo, es evidente que todas las leyes naturales están regidas por fuerzas espirituales- ángeles, shedim y mazikim. Las leyes de la naturaleza operan únicamente por el resplandor del Mundo Celestial. A la inversa, cada uno de los movimientos del hombre deja una huella espiritual en el Mundo Celestial.

– También es importante tener en cuenta que si nuestros Sabios presentan diferentes puntos de vista sobre un mismo tema todos ellos contienen un determinado aspecto de la realidad. Aunque aparentemente resulte contradictorio, todos contienen la verdad en cierto sentido.

– Nuestros Sabios sostenían una tradición por la cual cada pasuk de la Torá aparte de ser verdadero en su sentido más simple y obvio, también contenía un vasto número de alusiones a eventos pasados y futuros. Ellos explicaban los pesukim de acuerdo con las leyes Divinas para la interpretación de la Torá.

Los Midrashim nos inspiran temor y amor hacia el Creador cuando se refieren a Su grandeza, la unicidad del pueblo Judío, la santidad de los tzadikim y la recompensa divina en éste mundo y en el mundo- por- venir. Por lo tanto, también se los llama “hagadot” que en Arameo deriva de la raíz “atraer”, pues captura los corazones del lector, atrayéndolo a servir al Todopoderoso.

Cuando leemos los Midrashím, debemos tener en cuenta que fueron registrados por nuestros Sabios, cuya talla y santidad era tal que podían vivir milagros. La Guemará relata un ejemplo (Taanit 24a)

R..Elazar Ish Bartota distribuía entre los pobres hasta el último centavo que poseía. Era conocido por su caridad que no era proporcional a sus ingresos, por lo que se privaba de necesidades elementales. Por lo tanto, los recaudadores de caridad judíos trataban de evitarlo.
El día del casamiento de la hija de R. Elazar era inminente. El fué al mercado a comprar los alimentos para la boda. Mientras caminaba por las calles, los recaudadores de fondos pasaron, en cuanto notaron la presencia de R. Elazar trataron de esconderse, pero fue demasiado tarde. El los había detectado e iba tras ellos. Cuando los alcanzó, les dijo – Les ruego que me digan por qué causa están recaudando fondos.
Para una niña y un niño huérfanos – contestaron. -Están a punto de casarse y carecen de los fondos necesarios.
R.Elazar exclamó -Juró que tienen prioridad sobre mi hija. Tomen todo el dinero que yo poseo y utilícenlo para su casamiento.
R. Elazar vació sus bolsillos y les entregó su dinero. Se guardó únicamente un zuz (una pequeña moneda) con la cual compró un poco de grano. Cuando volvió a su hogar, colocó el grano en su granero y fue al Beit Hamidrash a estudiar
Más tarde, su mujer le preguntó a su hija -¿Qué compró tu padre para tu boda?
-Un poco de grano- contestó ella. Fué al granero y lo inspecciono, pero para su sorpresa, cuando trató de abrir la puerta del granero no la pudo mover Estaba bloqueada por muchas bolsas, de granos apiladas hasta el techo del granero.
La hijo de R. Elazar corrió al Beit Hamidrash llamó a su padre, Ven a ver lo que tu buen amigo (el Todopoderoso) hizo por ti. Le contó del milagro que había ocurrido.
R. Elazar hizó una promesa – Juro que estas provisiones son como el hekdesh (comida sagrada). Tu participación está limitado a un monto equivalente a todos los pobres del K-Ial Israel.
Lá,Guemará pregunta por qué los milagros evidentes son, otorgados a algunos de los Sabios. (Berajot 20a)

R. Papa preguntó a Abaie – ¿Por qué somos diferentes a las generaciones anteriores en que no vivimos milagros como ellos? Y ésto a pesar de que nuestros conocimientos de la Torá supera los de ellos.

El respondió La diferencia es, que las generaciones anteriores estaban preparadas para mayores sacrificios en aras de kidush Hashem (a fin de santificar el Nombre de Hashem) mientras nosotros no estamos preparados para lo mismo.

Hashem actúa frente a un hombre de la misma manera que él se conduce. Como las generaciones anteriores demostraron tener un espíritu sobrenatural por el Honor Divino, El respondió con hechos sobrenaturales en sus vidas, con milagros. Las generaciones posteriores estaban dispuestas a sacrificar sus vidas por Hashem también, pero únicamente si se los exigía la halaja. Las generaciones anteriores, por el otro lado, desplegaban mesirut nefesh (abnegación), aún en los casos en que la Torá permitiera permanecer pasivo.
Las vidas de nuestros Sabios constituían un permanente kídush Hashem. Su amor por Hashem se expresaba no solamente en su estudio de la Torá y en sus plegarias sino en trabajar, comer, dormir y en cada respiración.
R. Elazar Ish Bartota, quien encontró que el grano se había multiplicado milagrosamente en su granero, dio más tzedaka de la que por halaja se le exige a cada Judío. Fué un moser nefesh por la mitzva. Las necesidades de un hombre pobre eran más importantes a sus ojos que las propias. (Consideren el abismo entre nuestro mundo del pensamiento y el de él. Si se le sugiere a una persona donar el dinero para una caridad en lugar de las flores o un pródigo menú o un fotógrafo en el casamiento de su hija, ¿cómo reaccionaría?)
Los Sabios que compilaron los Midrashim eran santos.
Para darnos una idea más de su grandeza, consideremos la siguiente afirmación (Suka 21b):

“Hilel tenía ochenta discípulos. Treinta de ellos eran tan grandes que merecían la shejiná como la de Moshe Rabeinu. Treinta merecían que la órbita solar se detuviera como con Iehoshua Bin Nun. Veinte eran comunes. El más grande entre ellos era Ionathan ben Uziel, el menos importante, R. Iojanan ben Zakai. Acerca del menos importante, Iojanan ben Zakai, se decía que no había versículo de las Escrituras ni de la Mishna o del Talmud que no conociera; había estudiado todas las halajot, Midrashim, las complicadas alusiones ocultas de los versículos, y todas las normas de los Sabios – no había ningún tema de la Torá mayor o menor en el cual no estuviera versado. Entre los grandes, Ionatan ben Uziel, se decía que mientras estudiaba Torá los ángeles lo rodeaban para escucharlo. Como resultado del fuego espiritual que emanaba, cualquier pájaro que sobrevolaba sobre la cabeza de Ionatan ben Uziel mientras él estudiaba, se quemaba.”

Lo que surge de lo anterior es que el estudio superficial de los Midrashim no le hacen justicia. Cada palabra de nuestros Sabios sagrados fué pronunciada con ruaj hakodesh (espíritu Divino) en ellas. No se registró ningún Midrash para contarnos un simple cuento – cada uno transmite un profundo mensaje.
Por supuesto, una versión de los Midrashim en castellano sólo proporciona un mero resplandor de la santidad, belleza y sabiduría inherente al texto original en Hebreo. La popularización de los Midrashim en castellano no es otra cosa que una “medida de emergencia” necesaria para satisfacer la imposibilidad de la mayoría de los lectores de acceder a las fuentes originales.
Rezamos y esperamos antes que “la tierra se llene del conocimiento de Hashem, como las aguas cubren el mar” (Ieshaiau 11:9).

Fuente:http://www.tora.org.ar/contenido.asp?idcontenido=131

CIENCIA y FE EN DIOS

CIENCIA y FE EN DIOS

Epicurios y estoicos: Oportunidad y Necesidad

Los argumentos desde la creación: Hch. 17 y Rom 1

Otra razón es la “mass media”.  

 Hay mucha discusión hoy sobre los embriones, la genética, etc. y de estos temas hemos de hablar también con la gente e involucrarnos en los foros de diálogo… Debe oírse la voz “cristiana”…

 El apóstol Pablo encontró en Atenas las mismas cosas que encontramos hoy.

En cuanto a la CIENCIA encontró a los epicúreos y a los estoicos.

Los epicúreos creían en la razón y que Dios estaba muy lejos y desinteresado de lo que pasaba en el mundo.

La creación es obra de Dios y los hombres en ella pueden ver el poder de Dios aunque no puedan ver a Dios.

Es por eso que la evolución es el producto de lo mismo que creemos ahora… producto del cáncer…  Pablo en Atenas predicó (Hch. 17) acerca de que Dios es creador y Romanos 1

La Creación es un argumento que hemos de usarlo.

Es para nosotros más fácil hoy explicar cómo Dios creó las cosas, que explicarlo hace 50 años atrás.

ÉTICA  

La filosofía de los últimos 200 años ha agitado la fe cristiana.

Hay gente muy preocupada con la ética en el día de hoy.

LOS EFECTOS

Sobre el concepto de la familia

Vemos en el mundo animal diferentes comportamientos

Muchos de los niños conocen hoy solo el afecto de un padre,…

TV:   5 horas por día ven TV los niños. Es el medio por el que reciben mucha información y hay que considerarlo como un medio de evangelización.

EN EL VALOR DE VIDA  

No hay razón para pensar que un pescado sufre menos que un aborto. La vida de un recién nacido es de menos valor que la de un pez o un chimpancé. Cosas como éstas se dicen… y nosotros cometemos el error de no estar respondiendo a estas preguntas. ¿Es cuestión de eliminar a esa criatura por el hecho de que no va a ser “doctor”, p.ej.?

El principio: LEY Y DISCRIMINACIÓN  

Filipos, Tesalónica, Corinto: ACUSACIONES por infringir la ley.  

Se les acusa a los creyentes de ir en contra de la ley e incluso crear leyes en contra de los creyentes. Es lo que pasó con Daniel (Daniel 6) fue metido en el foso con los leones porque no podía aceptar la ley dada… Mira a Europa en los próximos 10 años y verás donde se pondrán las leyes… será algo que no se podrá cumplir… serán tan fuertes que nadie las podrá cambiar ni cumplir.

Puedo compartir lo que creo pero llegará el momento de poner en riesgo mi vida, al hacerlo.

 EL ARGUMENTO DE CONCIENCIA  

 LA PALABRA Y LA IGLESIA  

En los Hechos encontramos 5 marchas

6:7; 9:31; 12:24; 16:5; 19:20

Pablo decía: no me avergüenzo. Y hay una necesidad de levantarnos y predicarlo resueltamente. 

Una perspectiva grande: la aparición de nuestro salvador: su venida como juez. ¡Yo no ESTOY AVERGONZADO!  

Importancia de la transmisión de la palabra  

La gran perspectiva: La venida del Salvador y la venida del Juez  

No nos quedemos callados. Todos estos temas nos desafían en Europa…

NO ESTOY AVERGONZADO DEL EVANGELIO DE CRISTO porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.

El creacionismo divide a Estados Unidos

El creacionismo divide a Estados Unidos 

Febrero 20, 2009

clase

En las escuelas de EEUU está prohibido hacer proselitismo religioso

Público Digital

Charles Darwin sigue dando que hablar, 200 años después de su nacimiento. La efeméride del científico británico, autor de El origen de las especies se cumple mañana, y su teoría sobre la evolución y la selección natural continúa encendiendo ásperos debates. Una de las sociedades más polarizadas es la estadounidense, dividida entre los que piensan que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, tal y como cuenta la Biblia, y los que apuestan por la evolución a lo largo de los siglos.

La balanza se inclina ligeramente hacia el lado de los primeros. Así lo reflejan de forma coincidente diversas encuestas realizadas durante las últimas dos décadas. Las pequeñas variaciones en las cifras se deben, según los expertos, a la forma en cómo se plantean las preguntas. También se ha detectado cierta confusión entre los términos creacionismo el clásico sostiene que Dios creó al hombre y al mundo en una semana, tal y como narrael Génesis y evolucionismo basado en las teorías de Darwin. A ambos hay que sumar el de diseño inteligente, que niega al naturalista británico al señalar que el desarrollode formas de vida tan complejas como las que conocemos no se ha podido dar mediante la evolución si no por la intervención de una fuerza superior, un diseñador.

Explicar las dos visiones

Los sondeos más recientes, de Gallup en 2005 y del Pew Research Center en 2006, arrojan números parecidos: el primero señala que el 44 % de los ciudadanos favorece el creacionismo y el segundo lo cifra en un 42 %. Por el contrario, los estadounidenses que creen en la evolución suman el 26 %, según el Pew, y el 14%, de acuerdo con Gallup. Pero en esta brecha tiene que ver la forma en cómo se formulan las preguntas. Por ejemplo, la encuesta de Gallup ofrece tres opciones, dos de ellas sugieren la intervención de Dios en la creación y la otra la niega de forma tajante. De ahí que, según los expertos, en una sociedad mayoritariamente fundada en creencias religiosas la balanza se incline hacia los creacionistas. La del Pew Research Center no menciona expresamente a Dios, dando más margen a una interpretación científica. Además, dentro de los creacionistas hay quienes admiten algún grado de evolución.

Sobre la polémica batalla que libran los creacionistas para que sus teorías se puedan enseñar en las escuelas públicas algo que está ahora prohibido por hacer proselitismo de una religión en concreto, la mayoría de los estadounidenses, alrededor de un 60%, está a favor de que se expliquen las dos visiones. Un 38 % quisiera que solo se enseñara el modelo creacionista.

La confianza en Darwin por religiones

– 81% de los budistas: los ciudadanos estadounidenses que practican el budismo son, según la encuesta del Pew Research Center, los que creen en mayor porcentaje en la teoría de la evolución, con un 81%. Los hindués (80%) y los judíos (77%) les siguen a escasa distancia.

– 58% de los católicos: los creyentes católicos piensan, en su mayoría (58%), que la teoría de la evolución “es la que mejor explica los orígenes de la vida en la Tierra”, según formula la pregunta de la encuesta. Los protestantes les siguen, con un 51%.

– 8% de los testigos de Jehová: menos del 10% de los Testigos de Jehová que viven en EEUU cree en la teoría de la evolución formulada por Darwin.

Visto en oldearth.wodpress.com

La física de la materia ordinaria produce la conciencia

La física de la materia ordinaria produce la conciencia

El descubrimiento del quinto estado de la materia y otros fenómenos de macrocoherencia cuántica posibilitan una neurología cuántica de la mente

Hace más de un siglo que la física comenzó a cuestionar la naturaleza corpuscular de la materia. El nacimiento de la física cuántica abrió nuevos horizontes científico-filosóficos con una novedosa visión de la materia. Cada intento por escudriñar el último rincón profundo de la materia para encontrar un último reducto corpuscular abre nuevas empresas que cuestionan la idea de partícula elemental. Actualmente los conceptos de la Teoría Cuántica de Campos se ordenan en una nueva interpretación de la materia con mayor énfasis en su naturaleza campal. El descubrimiento del quinto estado de la materia y otros fenómenos de macrocoherencia cuántica son evidencias empíricas de un comportamiento coordinado de la materia con importantes consecuencias para una futura neurología cuántica de la mente. Por Manuel Béjar.

Observación directa de la condensación Bose-Einstein. MIT.
La historia moderna de la física de partículas comienza a finales del siglo XIX cuando grandes físicos comienzan a romper la materia en pequeños laboratorios. Es la época del descubrimiento del electrón en Cambridge mientras J. J. Thomson trabajaba con rayos catódicos. La baja energía de estos rayos fueron suficiente para arrancar electrones de la prisión atómica. Desde que Dalton propusiera su teoría atómica para explicar las propiedades físico-químicas de los gases a comienzos del XVIII, el concepto de materia formada por entidades fundamentales indivisibles era bien parecido a la clásica idea de Demócrito en el siglo V a.C. Durante dos largos milenios la humanidad confió en una interpretación reduccionista y corpuscular de la materia. Con los trabajos de Thomson se abrió la veda a una sucesión de experimentos que refutaron la indivisibilidad del átomo. La historia empezó a cambiar. 

La era nuclear de la primera mitad del siglo XX

El descubrimiento de la radiactividad sirvió de nueva fuente energética para bombardear la estructura atómica con partículas radiactivas de energía un millón de veces superior a la de los rayos catódicos. Esta energía fue suficiente para que Rutherford y Chadwick identificaran al protón y al neutrón en la prodigiosa década de los veinte. En el primer tercio del siglo XX el hombre alcanzó la frontera nuclear y descubrió que el átomo es un denso núcleo de protones y neutrones, protegido por una pantalla de electrones. Siendo el electrón la primera partícula atómica descubierta resulta comprensible por qué fue la electrodinámica la pionera teoría cuántica de campos. La segunda era de la física de partículas se propuso el reto de penetrar la esfera nuclear. Pero, ¿cómo conseguir la energía?

La mirada se puso en el cielo. Con frecuencia la Tierra es bombardeada por rayos cósmicos procedentes del espacio exterior. La energía media de estos rayos es suficiente para romper el núcleo atómico y poder observar su interior. Sin embargo, es imposible predecir el lugar y el momento exactos donde caerá un rayo cósmico. Fue en los años sesenta cuando la tecnología de los aceleradores de partículas consiguió controlar energías de alcance nuclear. El resultado fue el descubrimiento de dos nuevas interacciones físicas de mayor y menor intensidad que la electromagnética: la nuclear fuerte y la nuclear débil.

Bajo estas condiciones energéticas impuestas por los experimentadores el protón sufre una resonancia inexplicable para una partícula fundamental. Se descubrió que el protón no era una partícula elemental como a Demócrito le hubiese gustado. Cada protón está constituido por tres quarks ligados por interacción fuerte residual. Entre 1977 y 1996 se ha confirmado experimentalmente la existencia de seis tipos de quarks que, además de carga eléctrica, tienen carga electrodébil, de sabor y de color. El primero y último de ellos, los quarks b y t, se descubrieron en el Fermilab de Chicago.

Los aceleradores de partículas rompen la barrera nuclear

Con energías aún mayores, en las profundidades subnucleares las partículas experimentan la interacción débil. De menor alcance e íntimamente relacionada con la electromagnética, la interacción débil causa las desintegraciones nucleares más fácilmente detectables, las desintegraciones beta de protones y neutrones. Fue Fermi quien dio nombre a una nueva partícula resultante de estas interacciones: el neutrino. Los neutrinos son exóticas partículas de masa despreciable, predichas por Pauli en los años treinta y descubiertas en 1956 por los nobel en física, Clyde Cowan y Frederick Reines.

El carácter fundamental de las partículas es un concepto histórico que depende de la energía máxima de los aceleradores del momento. A energías próximas a la de los modernos aceleradores, toda la materia ordinaria o fermiónica se compone de tres tipos de partículas: electrones, neutrinos y quarks. A diferencia de electrones y neutrinos, los quarks nunca se dejan ver solos, sino formando dúos o tríos. El protón es el producto resultante de la interacción de un quark d y dos u, densamente confinados por interacción fuerte. Los tres quarks del protón apenas suponen una millonésima parte del volumen del protón. El volumen efectivo del protón está lleno de un campo de energía de confinamiento.

Partículas mediadoras que producen campos físicos

El campo de energía mediador entre fermiones tiene una naturaleza física distinta bien descrita por un nuevo tipo de partícula denominado bosón. Todas las partículas interaccionan gravitatoria y débilmente, pero sólo los quarks experimentan la interacción fuerte. Las partículas fundamentales fermiónicas se ligan unas con otras a través del intercambio de otras partículas denominadas bosones mediadores. Cada tipo de estos bosones produce una de las cuatro interacciones fundamentales. Las partículas interaccionan al tener al menos una carga física susceptible a la presencia de algún mediador. Así, dos electrones interaccionan electromagnéticamente por sus cargas eléctricas cuando un fotón hace de mediador entre ellos. Del mismo modo los gluones son bosones con carga electrodébil y de color que aglutinan los quarks de los protones. A energía de un trillón de electronvoltios es posible alcanzar los escondrijos del núcleo atómico hasta sentir la presencia de las interacciones fuerte y débil que experimental los quarks en el núcleo profundo.

El alcance de las cuatro interacciones fundamentales depende de la masa de sus respectivos bosones. De acuerdo con el Principio de Heisenberg, cuanto mayor sea su energía en reposo, menor es el tiempo de vida media y, por tanto, pueden recorrer distancias menores, reduciéndose su alcance. Las interacciones de alcance ilimitado son la electromagnética y gravitatoria, mediadas respectivamente por el fotón y el hipotético gravitón, que carecen de masa. Los bosones débiles son realmente masivos. Por ello, la interacción débil queda limitada al interior del núcleo. Los mediadores sólo pueden conectar partículas a distancias típicas de la escala subnuclear. De igual manera, los gluones sólo hacen interaccionar a quarks que comparten el mismo recinto nuclear. A diferencia de los bosones débiles, los gluones carecen de masa, pero debido a interacciones entre ellos se forma una masa efectiva equivalente no nula que limita el alcance de la interacción. Podemos decir que el gluón desnudo de masa nula es revestido con una energía de interacción que lo dota de masa y, en consecuencia, la interacción fuerte se hace de corto alcance.

Un zoológico de partículas elementales

El espectro de partículas es amplísimo. Por cada partícula elemental existe una compañera con cargas físicas opuestas. Son las partículas de antimateria que, al interaccionar con la materia ordinaria, se transforman en radiación electromagnética. Los bosones mediadores coinciden con su antipartícula salvo el bosón débil y fuerte. Al resto de las partículas fundamentales le corresponde una antipartícula distinta. Por ejemplo, el positrón es una partícula de antimateria con la misma masa y espín que el electrón, pero con carga eléctrica positiva. Igualmente existen antiquarks, con cargas eléctricas, de isoespín y color opuestas a la de los quarks: el compañero de antimateria de un quark con carga de color roja es un antiquark antirrojo. Un quark y su antiquark de color opuesto pueden formar estados ligados y originar mesones, sin carga de color: los piones, kaones, los mesones …

Un caso importante fue gypsy, un sistema quark-antiquark, cuyo estudio supuso importantes avances en cromodinámica cuántica. El último tipo de partículas elementales, los neutrinos también tiene su respectiva compañera de antimateria, aunque aún no está clara su verdadera naturaleza. Al ser una partícula neutra, el opuesto de su cargas coincide con el original y, por tanto, parece ser que neutrino y antineutrino coinciden (neutrinos de Majorana). De tener algún número cuántico que los diferenciara serían neutrinos de Dirac. El debate sigue su curso y tendrá importantes consecuencias en las nuevas teorías generalizadas de partículas.

Existen partículas que permanecen estables durante un brevísimo periodo de tiempo hasta desintegrarse por interacción fuerte en partículas más estables como protones, neutrones y piones. Son las partículas delta y sigma, que son resonancias bariónicas de mayor energía que las fundamentales. Es posible, incluso, que existan un número ilimitado de estas resonancias con mayor masa y espín. A energías mucho más elevadas que la de los modernos aceleradores no sería posible otorgar el calificativo de fundamental a los electrones, neutrinos y quarks frente a las resonancias. Por tanto, el atributo elemental de las partículas depende de la energía del entorno en cuestión.

El modelo estándar de partículas en el siglo XX

El conocimiento físico de la materia está recogido canónicamente en el denominado modelo estándar de las partículas elementales, a excepción del gravitón. La interacción gravitatoria no puede aún explicarse físicamente en el mismo marco que las otras tres. Esta limitación del modelo estándar exige y justifica una especulación físico-metafísica que trasciende la frontera científica (véase Penrose sienta las bases de una biofísica cuántica de la mente en Tendencias 21, 23 Febrero 2007) . La teoría cuántica de campos es la construcción científica más importante. Su potencia de predicción y su capacidad para desentrañar la realidad física microscópica están rigurosamente confirmadas por los resultados experimentales. Cualquier análisis de la materia requiere, por su potencial y precisión, partir de sus presupuestos teóricos. El modelo estándar es la teoría cuántica de campos de las partículas fundamentales. La teoría de campos unifica la teoría cuántica con la Relatividad especial de Einstein, el Principio de Heisenberg y el Principio de Causalidad. La teoría cuántica de campos explica el amplio espectro de partículas a partir de las doce partículas fundamentales y tres bosones mediadores.

La elementalidad de las partículas fundamentales depende de la energía. No es algo absoluto. A altísimas energías, la física de partículas no puede distinguir los elementos básicos de la materia. Todo es un energético dinamismo que hace emerger multitud de partículas denominadas resonancias. Incluso, en situaciones de menor energía, cuando las interacciones físicas determinan las partículas fundamentales por su mayor estabilidad, podemos seguir hablando de la naturaleza emergente de la materia desde un soporte básico primario. El protón no es la mera suma de tres quarks, pues su individualidad carece de sentido. Es, más bien, el todo surgido de una sinergia física que, a su vez, dota al protón de una cierta individualidad y propiedades físicas bien definidas. En su dinámica desde un soporte energético fundamental, la materia emergente evoluciona hacia estados de mayor definición física como consecuencia de sus interacciones cuánticas básicas. Se va adquiriendo una mayor individualidad sin anular definitivamente el potencial emergente de su verdadera ontología.

La emergencia de la materia en un fondo dinámico de energía

El camino recorrido hacia la esencia ontológica de la materia conduce hasta un fondo energético pseudo-espaciotemporal dominado por el Principio de Incertidumbre. Al hablar de fondo de energía nos referimos al mar de energía planckiano de elevadísimas energías. No es una energía independiente, sino un campo de energía ligado con la materia fenoménica, tanto corpuscular como campal.

Esta energética actividad física recuerda a los fenómenos de fluctuaciones del vacío cuántico. Es precisamente esta física del vacío cuántico el límite fronterizo usado por David Bohm (véase La biofísica cuántica de la conciencia, explicada desde la teoría cuántica de David Bohm en Tendencias 21, 19 Marzo 2007) para distinguir entre su física y metafísica. El análisis físico de la materia desemboca finalmente en el estudio de las fluctuaciones de la energía de fondo. Las propiedades físicas de la materia son el producto resultante de las interacciones de esta energía. Cualquier partícula fundamental no es una entidad individual independiente de este fondo de energía. No es tanto una individualidad cuanto el producto de una necesaria coexistencia. Por ello, los físicos de partículas niegan que la masa de una partícula libre sea un observable. Carece de sentido físico porque cualquier partícula está siempre en interacción. Por tanto, al referirse a la masa de una partícula se entiende la masa efectiva que resulta bajo la acción del entorno energético. Las partículas son concentraciones locales del fondo de energía revestidas de fluctuaciones. Dejan de asemejarse a las inmutables esferas de Parménides-Demócrito y se comprenden hoy como campos localizados de energía.

Las propiedades físicas están, pues, íntimamente ligadas con el entorno. La física de partículas no concibe partículas desnudas independientes como si tratara de pequeños corpúsculos indivisibles. Las partículas, cuya naturaleza física fundamental es siempre relativa, son objetos materiales revestidos o apantallados por la actividad del vacío. En síntesis, podemos concluir que cada partícula es más un todo a través de su ligazón a una ontología capaz de hacer emerger materia, que un mero constituyente. La materia es en sí misma más interacción que individualidad, aunque la materia pueda gozar de una relativa independencia a través de estructuras más complejas surgidas en este orden físico holístico.

Comportamiento cuántico coherente de la materia

El desarrollo tecnológico va corroborando las ideas físicas sobre la materia. Sistemas artificiales, en las condiciones físicas adecuadas, presentan un comportamiento cuántico inexplicable desde el conjunto de leyes clásicas. El estudio de estos sistemas cuántico-tecnológicos pone de manifiesto las propiedades físicas coherentes de la naturaleza cuántica subyacente. La materia se estructura de tal forma que los resultados macroscópicos se agrupan en estados discretos. Todo el vasto conjunto de electrones se agrupa de tal forma, que el material sólo adquiere valores bien definidos a partir de la constante de Planck. El efecto Josephson muestra cómo es posible mantener la coherencia cuántica de un sistema incluso cuando es escindido en dos por una barrera de potencial. Este efecto resulta especialmente importante por su sensibilidad de adaptación a la radiación electromagnética del medio.

La materia presenta unas propiedades físicas especiales cuando su dinámica está regida por fluctuaciones del fondo de energía. Un sistema físico guiado por esta dinámica desde un estado crítico puede producir estados de macrocoherencia cuántica en condiciones ambientales extremadamente adversas. Es de notar la relevancia de estas transiciones en sistemas unidimensionales y sus repercusiones en el carácter emergente de la naturaleza campal de la materia.

Fenómenos cuánticos macroscópicos de coherencia cuántica

Los condensados Bose-Einstein son el quinto estado físico de la materia donde se alcanzan niveles elevados de coherencia cuántica y la materia presenta un comportamiento más campal. Resultan especialmente importante los resultados obtenidos en condensados generados a partir de redes ópticas. La interacción de los bosones con la radiación electromagnética permite la existencia de oscilaciones de coherencia cuántica. Los condensados ópticos sufren transiciones reversibles BEC-Mott entre estados coherentes y no coherentes, de tal manera que el sistema oscila entre estados de naturaleza campal y corpuscular. Se hace, pues, manifiesto el doble comportamiento complementario de una misma unidad material, regulada últimamente por el fondo de energías.

Junto a los condensados Bose-Einstein los fenómenos de superconductividad y superfluidez son dos ejemplos paradigmáticos de experimentos que muestran la unidad física coherente de la materia bajo ciertas condiciones técnicas. En ambos casos, la materia presenta una coherencia cuántica para un número macroscópico de partículas clásicas, que dotan al sistema cuántico de una integridad intrínseca con relativa autonomía frente al medio. Más allá de las condiciones físicas ideales para mantener estos agregados cuánticos macroscópicos, en una fase de transición cuántico-clásica, los sistemas coherentes reaccionan positivamente a las perturbaciones externas, generando estructuras físicas (vórtices) que logran mantener la unidad coherente macroscópica. La materia deja de seguir patrones de interacciones corpusculares y se comporta como un todo unitario donde no es posible diferenciar componentes elementales. Nos referimos a los estados macroscópicos de coherencia cuántica.

La naturaleza campal de la materia

El carácter emergentista de los fenómenos físicos apoya una naturaleza ontológica dinámica de la materia que conforma el universo. Los fenómenos macroscópicos de coherencia cuántica revelan a nivel experimental las propiedades fundamentales de la materia como sustrato ontológico capaz de dirimir la relativa individualidad de sus componentes para enlazar coherentemente nuevas realidades campales con un dinamismo unitario. La dimensión campal holista de la materia permite conexiones que conforman un entramado cuánticamente interconectado capaz de realizar instantáneamente complicados procesos. Estos fenómenos cuánticos, junto a la incesante actividad física del fondo de energía nos presentan una naturaleza física de la materia con propiedades emergentes.

Supuesta esta ontología física emergente, resulta natural explicar el origen y evolución del universo como un producto de este substrato metafísico que se hace explícito a través de procesos cuánticos consolidados en el régimen clásico de la experiencia. Las estructuras físicas, los seres vivos, el psiquismo animal y la conciencia son productos que últimamente emergen de esta ontología dinámica. La incesante actividad de esta realidad subyacente dinamiza todo el proceso evolutivo del cosmos, generando estructuras clásicas más complejas y estables, capaces de resonar las propiedades cuánticas de su naturaleza material, tal y como los fenómenos cuánticos macroscópicos mantienen sus propiedades cuánticas a nivel de experimentación.

Materia y conciencia

Análogamente, las propiedades psíquicas de los animales superiores o la formación de sofisticados estados conscientes en el hombre son productos resultantes de la evolución cósmica de estructuras materiales. Las estructuras psíquicas son resonadores más finos capaces de explicitar las propiedades psíquicas de la ontología material. No sólo canalizan la actividad física de la materia, como durante miles de millones de años hizo el universo físico, sino que activan la dimensión psíquica de la materia. En este sentido, la actual neurología propone una coordinación entre las regiones del cerebro más primitivo (físico) y del moderno neocórtex, más susceptible al comportamiento psíquico.

Una explicación científica, coherente con el esquema evolutivo del cosmos, debe centrarse en el paradigma emergentista para poder explicar todas las propiedades psíquicas de los animales superiores, irreducibles a meras conexiones de corte mecano-clásico. Así, sobre aún leves pero prometedores resultados neurológicos experimentales, la neurología cuántica tantea la posibilidad de comprender cuánticamente el cerebro, en la línea vanguardista de los modelos de Bohm y Penrose. La física de microtúbulos y las sinapsis cuánticas (uniones gap) ofrecen nuevas posibilidades para entender el enigma de la conciencia.

Manuel Béjar es miembro de la Cátedra CTR


tendencias21.net

Lunes 09 Febrero 2009
Manuel Béjar 

La religión es un eficaz regulador del comportamiento humano

La religión es un eficaz regulador del comportamiento humano

Ochenta años de investigaciones confirman que los individuos religiosos son más persistentes y más eficientes en la consecución de los objetivos

Las personas religiosas tienen mayor capacidad de autocontrol que las no religiosas, señalan los resultados de la revisión de las investigaciones realizadas a este respecto en los últimos ochenta años. Así, se ha descubierto, por ejemplo, que ciertos rituales religiosos –como la oración o la meditación- afectan a partes de la corteza del cerebro humano que resultan claves en la autorregulación y el autocontrol. Por otro lado, las religiones contribuyen al autocontrol porque proporcionan a los individuos modelos claros de comportamiento. Esta autorregulación permite que los individuos religiosos sean más persistentes y más eficientes en la consecución de los objetivos que para ellos resultan “sagrados”. Una vez conocido el mecanismo, según los científicos, éste puede ser “copiado” por cualquier individuo para implementar cualquier resultado. Por Yaiza Martínez.



La religión es un eficaz regulador del comportamiento humano
Un estudio reciente realizado por especialistas de la Universidad de Miami, en Estados Unidos, señala que las personas religiosas tienen mayor capacidad de autocontrol que las no religiosas. 

La presente investigación ha sido dirigida por el profesor de psicología de dicha universidad Michael McCullough, que lleva años estudiando la relación entre la religión y la psicología del ser humano.

McCullough es autor de diversos libros al respecto, como The Psichology of Gratitude o Handbook of Religion and Health.

Según declaraciones del investigador para The New York Times, sus motivos para el estudio de la religión no son religiosos sino profesionales, y surgen del deseo de comprender el porqué de las religiones y de que éstas parezcan ayudar a tanta gente.

Persistencia y eficacia

Investigaciones realizadas en distintas partes del mundo han demostrado que las personas más devotas tienden a tener un mejor rendimiento escolar, a vivir durante más tiempo y, en general, a ser más felices, asegura McCullough.

Ahora, la revisión por parte del investigador y de su colaborador, Brian Willoughby, de estudios realizados en las últimas ocho décadas ha permitido concluir que la fe religiosa y la devoción fomentan, además, el autocontrol.

Según escriben los científicos en un artículo publicado en el Psychology Bulletin de la American Psychological Association (APA), los resultados obtenidos señalan que la gente religiosa, en general, es más persistente y capaz de alcanzar aquellos objetivos a largo plazo importantes para ellos y para sus grupos religiosos.

Este hecho podría ayudar a explicar porqué las personas religiosas tienden a presentar tasas más bajas de abuso de sustancias, mejor rendimiento académico, niveles más bajos de delincuencia, mejores hábitos de salud, menos depresión y una mayor esperanza de vida.

Religiosidad en todo el mundo

Para el estudio, McCullough y Willoughby evaluaron investigaciones sobre la religión realizadas en los últimos ochenta años, con personas de todas partes del mundo.

Así, se obtuvieron evidencias en diversos campos (como las ciencias sociales, la neurociencia, la economía, la psicología y la sociología) de que las creencias religiosas y sus prácticas hacen que la gente ejerza un mayor autocontrol y regule de manera más eficiente sus actitudes y emociones, con la finalidad de conseguir objetivos para ellos valiosos.

Según McCullough, la importancia del autocontrol y de la autorregulación para la comprensión del comportamiento humano es bien conocida por los sociólogos, pero la posibilidad de que exista un vínculo entre la religiosidad y ese autocontrol no ha recibido aún una atención explícita.

Los científicos insisten en que el presente estudio proporciona evidencias muy claras de que la religión está positivamente relacionada con el autocontrol y con otras características como la amabilidad o la rectitud, consideradas por muchos teóricos los sustratos básicos de la capacidad de autocontrolarse.

La fuerza de los objetivos “sagrados”

Algunas de las conclusiones más importantes derivadas del análisis de resultados señalan, por ejemplo, que los rituales religiosos –como la oración o la meditación- afectarían a partes de la corteza del cerebro humano que resultan claves en la autorregulación y el autocontrol.

Otros estudios sugieren, además, que las imágenes religiosas y la lectura de los libros sagrados potenciarían funciones auto-reguladoras similares.

Por otro lado, se ha detectado que cuando la gente cree que sus objetivos son “sagrados”, emplea más energía y esfuerzo en alcanzar dichos objetivos, por lo que actúan de forma centrada, y finalmente son más efectivos en sus logros.

Además, los estilos de vida religiosos contribuyen al autocontrol porque proporcionan a los individuos modelos claros de comportamiento. La gente está así más atenta a lo que hace, e incluso puede sentir que Dios vigila su forma de actuar.

Estos modelos de comportamiento varían entre unas religiones y otras, pero algunos valores específicos resultan de gran importancia para diversas religiones, como la judía, la cristiana o la musulmana. En todos estos casos, se valora más las relaciones sociales positivas y la armonía social que el individualismo y el hedonismo, que requieren menor autocontrol.

Autocontrol secular

La revisión de las investigaciones sobre religión y autocontrol realizada por McCullough contribuye además a comprender mejor cómo la misma fuerza social que motiva actos de caridad y generosidad puede también provocar que la gente llegue incluso a llevar bombas pegadas al cuerpo para hacerlas estallar en sitios públicos.

Según los investigadores, si se piensa que la religión ayuda a controlar los impulsos personales para servir a objetivos mayores, se comprende que pueda motivar a los individuos a hacer cualquier cosa, positiva o negativa.

Desde una perspectiva más optimista, en The New York Times McCullough recomienda, para cualquiera que desee aumentar su autocontrol, copiar algunos de los mecanismos religiosos que lo posibilitan, como la meditación o la vinculación a organizaciones con grandes ideales.

Las personas religiosas, afirma, se autocontrolan más no sólo por el miedo al juicio de Dios, sino porque están absorbidas por ideales de sus religiones respectivas, que han ido incorporando a sus propios sistemas de valores.

Estos ideales les dan a sus objetivos personales un aura de sacralidad que garantiza su dedicación y persistencia. A cualquier persona, encontrar sus propios “valores sagrados”, aunque no sean religiosos, podría ayudarle en el mismo sentido.


tendencias21.net

Miércoles 14 Enero 2009
Yaiza Martínez

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