La Cena del Señor Parte 3 – en la Didaché o doctrina de los doce apóstoles (60-160 d.C)

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LA CENA DEL SEÑOR parte 2 – La Transubstanciación y la Iglesia primitiva

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LA CENA DEL SEÑOR parte 1

LA CENA DEL SEÑOR parte 1

En los primeros tiempos, la iglesia alababa al Señor diariamente en lo que Lucas denomina:

  • “el rompimiento del pan”. (Hch. 2:42)

Se trataba de una parte sustancial de la comunión que los hermanos fomentaban con la comida comunitaria cotidiana. (Hch. 2:46)

Según leemos en los evangelios, fue el mismo Señor Jesús quien habló de esta celebración como una memoria de él. (Luc. 22:19; 1 Cor. 11:24)

Por el carácter festivo que tuvo posteriormente (1 Cor. 5:8) se la denominó: “una fiesta”. Las condiciones espirituales de los discípulos con su confusión de objetivos y luchas internas, dieron cierto dramatismo a lo que el Señor estaba haciendo. Según Juan con el lavamiento de los pies, les enseñó el modo de conocer y practicar la autoridad (Jn. 13:2-15) para mantener la comunión.

La cena del Señor no era una continuación de la pascua, sino un nuevo modo de fortificar los lazos mutuos y con el Señor Jesucristo resucitado para alimentar el testimonio hasta que él volviera por segunda vez. Este estilo de vida estaba basado sobre el “nuevo pacto” (Mat. 26:28)  entre él y los creyentes como familia de Dios.

A. Institución

La ordenanza de la cena del Señor fue instituida la noche antes de la crucifixión de Cristo como una representación simbólica de la participación del creyente en los beneficios de su muerte. Como tal, ha sucedido a la Pascua que los judíos han celebrado permanentemente desde su salida de Egipto.

Según la exposición dada en 1 Corintios 11:23-29, al ordenar a sus discípulos que comieran el pan, Jesús les dijo que el pan representaba su cuerpo que sería sacrificado por ellos. Debían observar este ritual durante su ausencia en memoria de Cristo. Cristo declaró que la copa de vino era el nuevo pacto en su sangre; al beber de la copa recordarían a Cristo especialmente en su muerte. Debía observar esta, celebración hasta su regreso.

La historia de la iglesia ha visto interminables controversias en torno a la cena del Señor. En general se han destacado tres puntos de vista principales.

  • La Iglesia Católica Romana ha sostenido la doctrina de la «transubstanciación», esto es, el pan y ‘el vino se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo y la persona que participa en ellos está participando literalmente en el cuerpo y la sangre de Cristo, “aunque sus sentidos puedan reconocer que los elementos siguen siendo pan y vino”.
  • Un segundo punto de vista es sustentado por los luteranos y se le llama «consubstanciación», aunque la palabra no es aceptada por los luteranos. Este punto de vista sostiene que, aunque, el pan sigue siendo pan y. el vino sigue siendo vino, en ambos elementos está, la presencia del cuerpo de Cristo, y de este modo uno participa del cuerpo de Cristo al observar la cena del Señor.
  • Un tercer punto de vista sustentado por Zuinglio es llamado punto de vista conmemorativo y sostiene que la observancia de la cena del Señor es una «conmemoración» de su muerte sin que ocurra ningún cambio sobrenatural en los elementos. Calvino sostuvo una variante de esto según la cual Cristo estaba espiritualmente en los elementos.

Las Escrituras parecen apoyar el punto de vista conmemorativo, y los elementos que contendrían o simbolizarían la presencia de Cristo serían más bien un reconocimiento de su ausencia. En armonía con esto, la cena del Señor debe ser celebrada hasta que El venga. Una observancia adecuada de la cena del Señor debe tener en cuenta ‘las cuidadosas instrucciones del apóstol Pablo en 1 Corintios 11:27-29. La cena del Señor debe observarse con la debida reverencia y después de un auto examen. El que participa de la cena de una manera descuidada o indigna acarrea condenación sobre sí. Pablo dice:

  • «Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa (1 Co. 11:28).

Muchos cristianos han considerado, con mucha justicia, que la cena del Señor es un momento sagrado de conmemoración de la muerte de Cristo y de todo lo que ello significa para el cristiano individual. Como Pablo lo dice, es un tiempo de examen interior, un momento de confesión de pecados y de restauración. Además, es un recordatorio de los maravillosos beneficios que han alcanzado a cada creyente por medio de la muerte de Cristo.

Así como la cena del Señor señala hacia el hecho histórico de la primera venida de Cristo y su muerte en la cruz, debe también señalar hacia su segunda venida cuando la observancia de la cena del Señor cesará. Aun cuando no se da una indicación clara de la frecuencia de la observancia, parece probable que los cristianos primitivos la practicaban con frecuencia, quizás una frecuencia de una vez a la semana cuando se reunían el primer » día para celebrar la resurrección de Cristo. En todo caso, la observancia de la cena del Señor no debiera ser distante en el tiempo, sino en obediencia respetuosa y adecuada a su mandamiento de hacerlo hasta que El venga.

Según leemos en los evangelios, el Señor tomó del pan que quedaba de la pascua (Jn. 13:27) y convidó a todos diciendo: “Esto es mi cuerpo”. Además agregó:

“… que por vosotros es dado” (Luc. 22:19) y que posteriormente Pablo menciona bajo la forma de: “por vosotros es partido….”

Esta aclaración podría tener dos sentidos:

  • mirando al pacto, la víctima era partida al medio; (Gn.15:18; comp. Heb. 10:20) y
  • b) mirando a la comunión, el pan repartido significa la comunión de todos en el cuerpo de Cristo. Describe de un modo muy gráfico que todos los participantes están inquebrantablemente unidos entre sí en el cuerpo de Cristo.

Después, dice la Biblia que tomó “la copa” y proclamó el “nuevo pacto” en su sangre, hecho sobre “mejores promesas” porque es un pacto eterno. Posiblemente, los apóstoles no comprendieron el valor de todo lo que estaba en juego, pero nosotros sí, sabemos que participar de la cena del Señor significa ratificar nuestro anhelo de vivir identificados con Cristo en comunión con los hermanos.

B. Participación

Deducimos de las Escrituras que el valor de la participación radica en tres detalles sobresalientes:

a. La Persona que invita – “El Señor Jesús”

  • 1 Corintios 11:23-25: “El Señor Jesús la noche que fue entregado tomó pan; y habiendo dado gracias lo partió y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mi. Lo mismo hizo con la copa y volvió a repetir: “en memoria de mí”.

La Biblia dice también que la invitación fue formulada “después de haber cenado“, como para descartar cualquier vinculación con lo anterior. Hacer memoria de él, es unir muchos corazones en una sola persona.

b. La circunstancia en que lo hace – “la noche que fue entregado”

No podemos despojarnos del pensamiento del estado del mundo “la noche que fue entregado”. La religión en contra, Judas en la traición, Pedro en la duda. Los romanos en la expectativa y Pilato buscando favores. En esa noche tan singular el Señor quiso consolidar su amor con un pueblo propio comprometido con el únicamente.

c. El mensaje que perpetúa – ” … hasta que venga …”

“La muerte del Señor anunciáis [gr.katangello] hasta que venga”. El término griego katangello aparece unas diecisiete veces en el Nuevo Testamento y está siempre relacionado con la exposición del mensaje. (Heb. 13:20)

Parecería que el modo feliz de ser y la comunión sincera entre los hermanos, formaba parte integral de la proclamación que necesitaba de inconversos para que tuviera el sentido que contiene en el Nuevo Testamento.

Los cambios visibles en las vidas de los integrantes hacían que la proclamación fuera apetecible a los extraños. De modo que, la integración del amor mutuo, el gozo espiritual, y la adoración al Señor, eran las partes sustanciales del mensaje de la vida eterna.

C. Contenido

Hemos dejado un espacio especial para un componente que nos parece muy importante. Tanto el Señor Jesús como el apóstol Pablo hablaron del pan y del vino como del “nuevo pacto”.

La sangre derramada era la evidencia que Dios realizaba una nueva alianza (Mateo 26:28; Hebreos 9:15) y que el vino la representaba. Aunque en ninguno de los pasajes se establece quienes eran las partes integrantes del pacto, podríamos presumir que se trata de Cristo y los “muchos”, o Dios y los “muchos”, mencionados por Mateo. La clave del pacto es el perdón divino con la posibilidad de utilizar un símbolo capaz de abarcar a todos. Al beber de la copa, es como si dijéramos en nuestro interior: “yo recibí el perdón” y “estoy unido con todos los demás perdonados”. Es por este carácter de pacto que necesitamos analizar nuestra relación con los hermanos y estar seguros que vivimos en santidad delante de Dios.(Hebreos 12:14)

E. Deformación

A pesar de la enseñanza del Señor Jesús y de lo que acabamos de estudiar esta “memoria” sufrió muchas transformaciones, porque poco tiempo después de la era apostólica, comenzaron a tomar cuerpo las ideas sobre la gracia que impartía el cuerpo y la sangre de Cristo.

Aconsejamos la lectura de los siguientes pasajes: Hechos 4:2; 13:5; 13:38; 15:36; 17:3; 17:13, 23; 1 Corintios 2:1; 9:14; Filipenses 1:16, 18; Colosenses 1:28

a. Transubstanciación

Alrededor del año 844 AD., Pascacio Radbert inició el desa­rrollo desde su monasterio en Corbie, de una teoría que unía los antecedentes conocidos del modo siguiente:

“mientras para los sentidos el pan y el vino de la eucaristía permanecían inmutables, por un milagro, la sustancia del cuerpo y de la sangre de Cristo (el mismo cuerpo que era suyo aquí en la tierra) se hacía presente en ellos. Sin embargo, este cambio ocurre solamente para los que creen y lo aceptan por la fe, y no es efectivo para los que no creen”[1]

Esta teoría cobró más cuerpo con el apoyo posterior de Tomás de Aquino. Fue este filósofo quién ideó la doctrina de la concomitan­cia, es decir, que en virtud de la cercanía, la sangre de Cristo está también en el pan consagrado.

El término “transubstanciación” fue aprobado en el Concilio Cuarto de Letrán convocado por Inocencio III (1215). En dicha ocasión, se trataron de unir las varias declaraciones existentes para igualarlas a las de Aquino y producir un documento que explicara el “milagro” como la “conversión de los elementos en la sustancia del Señor” (T. Aquino: Summa Teológica III -75/3). Posteriormente en 1259 se aprobó la adoración de la hostia en el momento del “milagro” con toque de campanitas para la postración.

Todas estas explicaciones pujan “por dar forma literal a las palabras del Señor Jesús:

  • “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”

y quieren demostrar que la transformación del pan (hostia para ellos) y del vino para poder comer carne y beber sangre, únicamente es por medio de la Iglesia Católica.

b. Consubstanciación

Con la Reforma la doctrina anterior sufrió un revés, porque —según los reformadores— para que Cristo esté presente, no se requería el cambio de los emblemas. Sin embargo, Lulero no pudo librarse de la “presencia real” del cuerpo de Cristo. Decía él, que ya que Cristo está a la diestra de Dios y Dios es Omnipresente, esa diestra está en todas partes; quizás “en”, “con” y “debajo” del pan y del vino. También sobre esto hubo bastante polémica. Quizás para nuestro caso lo que podríamos extraer es que “dos sustancias pueden coexistir simultáneamente”, de modo que el cuerpo de Cristo está naturalmente y realmente presente en el pan y vino al ser consagrados por el ministro.

c. Recepción simbólica

L. Berkhof comentando las posiciones anteriores concluye con la siguiente apreciación:

“Esta influencia (la de la presencia de Cristo) aunque real, no es física sino espiritual y mística mediante el Espíritu, y está condicionada al acto de fe por el cual el comuni­cante simbólicamente recibe el cuerpo y la sangre de Cristo” (Juan 6:54) [2]

Notas

[1] K.S. Latourette: Historia del cristianismo (Tomo I-p.433)

[2] L.Berkhof, Teologia sistematica,pag.653,Ed. Tell

Bibliografia

Susecion apostolica Nº 2 – EL PAPA Y LOS OBISPOS

EL PAPA Y LOS OBISPOS

¿Cómo llegó el papa a ser líder de la Iglesia Católica Romana? ¿Quién determina lo que creen los católicos? ¿Por qué es el evangelio según Roma tan diferente del evangelio del cristianismo basado únicamente en la Biblia?

Cual es la estructura de autoridad de la Iglesia Católica Romana? Dicha autoridad es un sistema que se basa en tres creencias:

  • Los obispos católicos, con el papa como cabeza, son los sucesores de los apóstoles (Capítulo 10, El papa y los obispos).
  • Los obispos católicos son los maestros y guardianes autorizados de la fe catolicorromana (Capítulo II, El magisterio).
  • La fe católica está contenida en las Escrituras escritas y en la tradi­ción no escrita (Capítulo 12, Escrituras y tradición).

Roma, 20 de mayo del año 325

Desde el balcón de su palacio, Silvestre, obispo de Roma, miraba con fascinación mientras la multitud de obreros debajo de él llevaba piedras al lugar de un edificio adyacente. ¡Gracias a Dios por el Emperador! Silvestre pensó para sus adentros, plenamente consciente de que si el emperador Constantino no hubiera dejado de perseguir a los cristianos, él mismo podría estar allá abajo acarreando rocas. Más probable sería que estuviera encarcelado en las minas de plomo de Sardinia. ¡Mucho más probable aún que estuviera muerto!

Silvestre podía rastrear su buena fortuna hasta un suceso que había ocurrido trece años antes.1 En el año 312 el emperador Constantino, mientras se preparaba para la batalla contra su archirrival Maxencio, vio una cruz en el sol de mediodía inscrita con las palabras En esta señal conquista. Constantino inmediatamente ordenó que sus soldados marcaran sus escudos con la señal de Cristo y atacaran al enemigo. El resultado fue una extraordinaria victoria que todos atribuyeron a la intervención del Dios del cristianismo. Poco después, este Constantino ordenaba el cese de la persecución de los cristianos en todo el imperio y comenzaba a favorecer al cristianismo por sobre todas las otras religiones.

¡Gracias a Dios por el Emperador!, se repetía a sí mismo el obispo Silvestre mientras se retiraba a la parte fresca de su palacio. Anteriormente, el palacio había sido la residencia de Fausta, la segunda esposa del Emperador. Constantino había donado el palacio al obispo de Roma. Silvestre se reclinaba allí en un sofá grande. Eso también era regalo del Emperador. También lo eran el resto de los muebles, las obras de arte y los sirvientes. En realidad, todo lo que estaba a la vista era del Emperador, hasta los mantos con brocado de seda que usaba el obispo. ¡Todo! Y todavía vendrían otras cosas más.

Constantino, un hombre enérgico, tenía grandes planes para la Iglesia. Ya había ordenado que una porción fija de los ingresos provinciales se depositaran directamente en los cofres de la Iglesia. Había otorgado al clérigo una exención de impuesto especial. Había hecho del domingo un feriado público. Había aprobado planes para que se construyeran magníficos santuarios en Belén, el lugar de nacimiento de Cristo, y en Jerusalén, en el sitio del Santo Sepulcro. Roma sería adornada con tres grandes basílicas: una para Pedro, una para Pablo y una para el obispo de Roma.

La última estructura, ya en construcción adyacente al palacio de Silvestre, serviría como catedral del obispo. El diseño requería siete altares de oro. Los obreros estaban preparando un dosel de plata sólida para cubrir el altar mayor. Cincuenta candelabros coronarían la iglesia.

El emperador también había puesto a disposición de Silvestre los servicios de correo y transporte imperiales. Ahora sería posible convocar concilios mundiales. En realidad, mientras Silvestre descansaba, estaba en curso la apertura del primer concilio ecuménico o general.2 La ubicación era Nicea, a casi 2.000 kilómetros del lugar. Constantino había invitado a 300 obispos para que asistieran, con todos los gastos pagos. En ese momento, en realidad, el Emperador estaba dando a los obispos las instrucciones de apertura.

CIUDAD DEL VATICANO

El favor imperial moldeó el destino del obispo de Roma y de la Iglesia Católica Romana más que cualquier otro factor temporal. Los efectos todavía pueden verse en la Iglesia de hoy.

Los más aparentes son los monumentos físicos. La basílica que se construyó contigua al palacio de Silvestre, San Juan de Letrán, todavía se considera la iglesia catolicorromana de mayor jerarquía. No obstante, la Basílica de San Pedro ha llegado a ser el centro de las ceremonias papales. Fue originalmente construida por Constantino en el siglo iv, pero se reconstruyó en el siglo xvi siguiendo un diseño de Miguel Ángel. La estructura actual es de cuarenta pisos de alto y tiene capacidad para 50.0(X) personas, tanto como un estadio de deportes moderno.

La Basílica de San Pedro está ubicada en Ciudad del Vaticano, un eslndo independiente dentro de la ciudad de Roma. Su tamaño, de aproximad! mente el terreno de una universidad, la hace la nación soberana más peque ña del mundo. La Ciudad del Vaticano tiene su propio gobierno, bandera, sistema postal, sistema monetario, estación de radio y cuerpo diplomátic-ti, Es también la residencia del papa y la ubicación de las oficinas de la Curia romana, el brazo administrativo y judicial de la Iglesia Católica.

La influencia imperial en moldear la Iglesia Católica Romana puede verse todavía en las divisiones geográficas que dicha institución ha pedido prestada de la estructura política del imperio. Alrededor del mundo, las iglesias catolicorromanas de los vecindarios atienden los distritos llamados parroquias [2179]. Estas se agrupan en unas 2.000 regiones llamadas diócesis o sedes, de la palabra latina para asiento, cada una de las cuales está gobernada por un obispo [833, 1560]. La Iglesia Católica ha agrupado además a estas diócesis en unas 500 jurisdicciones llamadas provincias. A la diócesis principal de una provincia se le llama arquidiócesis y está gobernada por un arzobispo [887]. Se considera que Roma es la principal diócesis de la Iglesia [834]. Roma es la Sede Apostólica, porque, según la Iglesia Católica, Pedro fue el primer obispo de Roma.

J G. McCarthy – Evangelio segun Roma, ed,Portavoz

Suseción apostólica Parte 1

El pilar de la estructura neotestamentaria

Nos gustaría contar con suficientes documentos para afirmar que nuestra forma de organización y gobierno de la iglesia es exactamente una réplica del Nuevo Testamento. Pero hasta donde se sepa, eso es imposible, porque, según un vasto número de historiadores, entre los cuales podemos citar a Latourette y a León Morris, la iglesia primitiva no contaba con un tipo de organización fijo, sino que la característica más distintiva fue la flexibilidad y la diversidad de modelos.

Algunas iglesias eran presididas por obispos y diáconos, como la de Filipos, otras por profetas y maestros, como en el caso de Antioquía; en otras existía un cuerpo pastoral denominado “ancianos” o presbíteros. La iglesia de Jerusalén comenzó bajo la autoridad de los apóstoles, luego se les añaden los diáconos, pero su función, al menos en Jerusalén, no fue gobernar o dirigir las decisiones de la iglesia, sino simplemente cumplir un servicio específico, porque cuando aparece el tema de los judaizantes, los que se reúnen a tratar ese asunto son los apóstoles y los ancianos, y luego toda la iglesia. Nadie menciona a los diáconos.

Sin embargo, bajo otras circunstancias y en otro tiempo, el ministerio diaconal va cobrando una mayor importancia y al final queda establecido al lado del ministerio pastoral.

Con la desaparición de los apóstoles, el ministerio profético sigue en auge, lo mismo que el evangelístico. Algunos mencionan a las “viudas” como la raíz de la vida monástica que va a ir tomando mayor cuerpo con el paso de los años.

Es interesante notar que Jesucristo, que prometió “yo edificaré mi iglesia” no da ninguna instrucción sobre las estructura de la iglesia, ni menciona a los obispos, ni a los diáconos, salvo para referirse a la actitud de servicio que deben tener los apóstoles y todos los que quieran servirle.

Estos detalles son muy significativos para nosotros que nos fundamentamos en el Nuevo Testamento. Son significativos porque en el silencio podemos oír otro mensaje.

Que la iglesia es un organismo vivo, es el Nuevo Hombre creado en Cristo Jesús que crece, y a medida que crece debe ir cambiando de estructuras. Si el Señor hubiera dado alguna instrucción al respecto, limitaría enormemente su desarrollo.

Después de reflexionar mucho sobre este tema llegué a la conclusión que si queremos tener una estructura, una conducción y un liderazgo realmente neotestamentario, debemos evitar toda rigidez, y adoptar nuevas estructuras y mejores formas de funcionamiento para poder seguir creciendo.

El pilar de una nueva lectura de la historia

Nuestro rechazo del papado y de todo tipo de jerarquía dentro de la iglesia cristiana, nos condujo a interpretar las vivencias del II y III siglo como el comienzo de la degeneración de la Iglesia que llegaría a su clímax con la asunción del Emperador Constantino

Pero al leer los escritos de los Padres de la iglesia una y otra vez. fui entendiendo que no les quedaba otro camino. No justifico la claudicación ante el gobierno secular, ni defendiendo la rara!. Esa es otra situación y otro momento. Lo que estoy diciendo es que las circunstancias caóticas fueron empujando más y mas a un liderazgo cada vez mas autoritario.

El problema comenzó con el ministerio profetice, principalmente con los profetas itinerantes que recorría las iglesias cristianas. La Didajé fue un intento para poner un poco de orden y ayudar a las iglesias a distinguir entre un verdadero y un falso profeta. Más adelante, los conflictos en las iglesias locales se agudizaron y tuvieron necesidad de una autoridad mediadora que pusiera un poco de orden en la anarquía y el caos que estaba reinando.

Algo parecido está ocurriendo hoy en muchas iglesias y el reclamo de una palabra final es cada vez mas frecuente.

En el II siglo, Ignacio de Antioquía escribió varias cartas defendiendo a rajatabla la autoridad del obispo en cada ciudad

Escribiendo a los Efesios dice: “Procuremos, pues, no contrariar al obispo, para estar sujetos a Dios”

A los Magnesios les dice: “os exhorto a hacerlo con tesón e inteligencia con Dios,

bajo la presidencia del Obispo en lugar de Dios, de los prebísteros en lugar del consejo de los apóstoles, y de los diáconos, mis delicias, encargados del servicio de Jesucristo”. “Y así como el Señor nada hizo sin el Padre, siendo uno con El, ni por sí mismo ni por los apóstoles, así tampoco vosotros nada hagáis sin el obispo y los presbíteros.”

A los Esmirnenses escribe: “¡Seguid todos al obispo, como Jesucristo al Padre; asimismo al prebisterio como a los apóstoles! ¡A los diáconos respetad como el mandamiento de Dios! ¡Nadie puede hacer nada de cuanto atañe a la Iglesia sin la autoridad del obispo!”. “Quien hace algo sin consentimiento del obispo, sirve al diablo.”

Clemente, obispo de Roma, escribe a los Corintios después de exhortar a la iglesia largamente diciendo: “Así, pues, vosotros los que sois las causa de la sedición, someteos a los presbíteros y recibid disciplina para arrepentimiento.”

Cuando las iglesias no encontraban solución para sus conflictos en su propia ciudad, recurrían a pastores de renombre en las grandes metrópolis.

fuente bibl:

El     Expositor  Bautista ,Abril 1997, Alberto Prokopchuck, pastor de la Iglesia Bautista “Pueblo Nuevo” en Berisso  (Buenos Aires). Capellan del Seminario Internacional Teologico Bautista, pag. 33-34

(Continúa)

CONCILIO DE CALCEDONIA

CONCILIO DE CALCEDONIA, 451
IV ecuménico (contra los monofisitas)
Definición de las dos naturalezas de Cristo

Siguiendo, pues, a los Santos Padres, todos a una voz enseñamos que ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado [Hebr. 4, 15]; engendrado del Padre antes de los siglos en cuanto a la divinidad, y el mismo, en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, engendrado de María Virgen, madre de Dios, en cuanto a la humanidad; que se ha de reconocer a uno solo y el mismo Cristo Hijo Señor unigénito en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando, más bien, cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipóstasis, no partido o dividido en dos personas, sino uno solo y el mismo Hijo unigénito, Dios Verbo Señor Jesucristo, como de antiguo acerca de Él nos enseñaron los profetas, y el mismo Jesucristo, y nos lo ha trasmitido el Símbolo de los Padres [v. 54 y 86].
Así, pues, después que con toda exactitud y cuidado en todos sus aspectos fue por nosotros redactada esta fórmula, definió el santo y ecuménico Concilio que a nadie será lícito profesar otra fe, ni siquiera escribirla o componerla, ni sentirla, ni enseñarla a los demás.

Maria,

1. madre (con minusculas) y no con mayusculas,porque toda la gloria es para el Señor Jesus.

2. en cuanto a la humanidad

Obviamente, es necesario señalar esta salvedad, ya que Jesus tiene dos naturalezas: la humana y la divina.

La tradicion de endiosar a Maria y de elevarla a la categoria de Lider Espiritual de la cristiandad es posterior a la epoca bíblica, fue en Efeso por  mediados del s.IV

La marianizacion del movimiento carismatico católico es sumamente peligroso, ya que pone mucho enfasis en lo subjetivo mas que en lo racional, en la experiencia mariana, con el “espíritu de la Virgen Maria” en contra de la experiencia plenamente evangelica, bíblica.Centrada plenamente en las escrituras.

Una actitud cristiana que verdaderamente honre a Maria sería enseñar lo que ella, durante su vida terrenal, fue fijado por el Espiritu Santo en las escrituras.Eso es lo mas racional que tenemos, y sabemos que las Escrituras,como dijo Pedro: “La palabra profetica mas segura”

Cuando Jesús partió a los cielos, envió el Espíritu Santo para que continúe el ministerio de El. El Espiritu Santo es el Vicario de Cristo.

El propósito de este concilio (su espíritu) fue definir las dos naturalezas del Señor Jesus, en contra de la herejía monofisita y no endiosar a Maria

Que experiencia cristiana es la del cristiano con “La Virgen Maria”?

Es ella omnisciente para hablarle a los cristianos catolicos?

¿Está ella colaborando con el Espíritu Santo aca en la tierra al discipular o darle experiencias sobrenaturales a los creyentes?

No existe ninguna enseñanza al respecto en las escrituras. Sabemos que el Espíritu Santo es el Consolador, que es el “otro consolador” que el Señor Jesus envió para certificar su resurreccion.

Es el Esp. Santo el que habita en el cristiano. Maria descansa en la eternidad y no habita dentro del creyente. Esta en el descanso eterno, esperando la gloriosa resurreccion de los santos.

Maria no tabernaculizó con los cristianos ni puede hacerlo ahora. Ese es otro evangelio, totalmente distinto al de la iglesia primitiva.

La misma Maria se hubiese razgado las vestiduras si hubiese sabido que la iban a endiosar. Lamentablementge, los catolicos no leen las escrituras poniendo el sentido en ellas.

No creas amigo católico en otro evangelio, aun si viniese la v. Maria, no le creas. Cree en el Señor  Jesucristo de todo corazón para ser salvo y en las escrituras cristianas para edificación de tu vida

Dios te bendiga

  • Te recomiendo que leas este articulo del Hno. Pablo Santomauro (aca)

fuente:

http://csalazar.org/2008/12/05/credo-de-calcedonia/

Conversos en directo en la Renovación Carismática

Conversos en directo en la Renovación Carismática

LA RAZÓN

Sin fundador ni líderes  centrales, la Renovación es la corriente de laicos más extendida, con más de 45 millones de fieles.

Miriam, una chica joven y delgada  de Valencia, sube al escenario en el auditorio de la Casa de Campo, de Madrid, y cuenta su testimonio ante 3.000 católicos de la Renovación Carismática.

«Yo me veía fea, comía y vomitaba, hacía regímenes exagerados… pero ayer, después de hablar con el sacerdote, me miré al espejo, vi que tenía cosas bonitas y otras no tanto, como todo el mundo; entendí que nadie es perfecto, que Dios no va a quererme más por adelgazar, y me impactó esa canción que dice “te alabo, Señor, tal como soy”». La gente la aplaude y le grita «guapa».

Belén, una joven de 27 años de Alcalá, que lucha contra una depresión, explica que es la primera vez que viene a una Asamblea carismática, que se acaba de confesar por primera vez desde su infancia, y que su vida ha cambiado. Suri, zamorana afincada en Zaragoza, vivió en Navidad una curación inexplicable. «Y el viernes, en la alabanza, sentí una alegría tremenda y ahora no puedo dejar de hablar de Dios», afirma. Juan y Javier explican cómo encontraron a Dios en la cárcel, gracias a los grupos de oración  que allí se organizan. Otro Javier, extremeño, cuenta que en 2005 le diagnosticaron una leucemia crónica y, además, perdió a su mujer y un hijo en un accidente de coche. Pero no desfallece.

«Ayer, en la adoración, sentí que Dios me decía: “Javi, por favor, haz que todos sepan cuánto los amo”».

Los carismáticos españoles han contado en este encuentro con el capuchino Raniero Cantalamessa, el predicador oficial del Papa, responsable de los retiros de Cuaresma de los cardenales en el Vaticano.

«Hace muchos años era muy crítico con la Renovación, hasta que escuché cómo se confiesan los carismáticos: ¡veía caer los pecados como piedras!», explica Cantalamessa, mientras la gente hace cola para confesarse.

Dos fórmulas: grupos o comunidades

  • – En España sólo unas 40.000 personas participan en la Renovación, pero a nivel mundial cuenta con unos 13 millones de asistentes en sus grupos semanales y unos 45 millones que acuden de forma menos regular pero estable. En los grupos se hace oración espontánea, de alabanza, más que de petición, con mucha música y alegría, bastante uso de la Biblia y un papel central de la acción (incluso milagrosa) del Espíritu Santo.
  • –  En España no es común, pero en otros países muchos carismáticos se organizan en comunidades, con votos, diezmos y compromisos. Son famosas las de Emmanuel (en Francia), Shalom y Cançao Nova (en Brasil), El Shaddai (en Filipinas) o Siervos de Cristo Vivo (en República Dominicana).

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