Tras las huellas de Jerico cap 3 – La Biblia y la Arqueología Bíblica

La opinión de la arqueología bíblica.

Foto de Gustav Jeeninga. Un arqueólogo saca cuidadosamente un esqueleto en una excavación cerca de la Cesarea marítima.

“La arqueología no es una ciencia, es una venganza.”

se expresó Geoffrey Wheatcroft sobre el asesinato de un estadounidense que fue atrapado en las disputas por tierras de Oriente Medio.

Los arqueólogos e historiadores del mundo antiguo han estado riñendo durante mucho tiempo. La suya, después de todo, no es una ciencia exacta, sino un oficio. Indios y pakistaníes, por ejemplo, han mantenido discusiones encarnizadas sobre la civilización del valle del Indo. Durante treinta años ha habido asimismo una guerra encarnizada entre el arqueólogo bíblico y sus críticos. Era costumbre, hasta hace escasas generaciones, utilizar el Antiguo Testamento como una guía para excavar en Tierra Santa, aunque los escépticos han abundado durante mucho tiempo.

La escuela de los minimalistas (también llamada la de Copenhague-Sheffield) sostuvo que la Biblia podría ser indudablemente una gran obra literaria y teológica pero que como guía para la antigua Palestina es inútil e incluso susceptible de inducir a error. El rey David, probablemente, nunca existió y el rey Salomón probablemente nunca llegó a construir un grande y espléndido templo.

Los dignatarios religiosos árabes palestinos fueron aún más lejos y afirmaron que no había pruebas de que los judíos hubieran vivido en Palestina; probablemente llegaron en fecha bastante reciente de algún lugar del sur de Rusia. Así, las disputas llegaron a tener una carga notablemente emocional. Un conocido arqueólogo, el profesor estadounidense Albert E. Glock, incluso fue asesinado en circunstancias no del todo aclaradas hoy, un tema para una novela de suspense de Agatha Christie. Las discusiones no siempre siguieron derroteros de naturaleza étnica y política.

En el libro “Geografía sagrada”, de Edward Fox, editado por Harper Collins,el autor investiga el caso de un asesinato no resuelto ocurrido en 1992 de un arqueólogo norteamericano, Albert Glock, que realiza excavaciones en la margen occidental del río Jordán, territorio ocupado por Israel. Es una obra que va más allá de la historia de un crimen, porque a partir del personaje aborda el conflicto árabe-israelita y el debate de quién controla la historia bíblica de la Tierra Santa.

Albert Glock un americano, misionero luterano que había renunciado a ese llamado para seguir con su profesión de arqueólogo en Jerusalén fue asesinado por razones que aun no se esclarecen.

Dos años después del asesinato, a leer un artículo sobre “Arqueología como Cultural Survival” en el Journal of Palestine Studies, Edward Fox un periodista estadounidense y autor que vive en Londres, quien nunca había oído hablar de Glock

Glock había pasado 17 años trabajando en Jerusalén y en la Ribera Occidental, donde fue el director del Instituto de Arqueología de Palestina en la Universidad de Birzeit. Un domingo de enero de 1992, a la edad de 67 años, fue muerto a tiros por asesinos desconocidos cerca de su campus. Glock fue fusilado “por un hombre enmascarado utilizando un arma del ejército israelí que fue conducido en un coche con matrícula israelí”.

A causa de sus investigaciones, hubo una variedad de grupos con rencor contra él. Y después de su muerte se convirtió en un juego político. La Prensa israelí citó “fuentes palestinas”, que sospechaban que Glock fue asesinado por terroristas de Hamas tratando de descarrilar el proceso de paz, mientras que la OLP denunció el asesinato de un hombre que había “contribuido con su investigación técnica para la refutación de las pretensiones sionistas de Palestina” , y vio en el asesinato de “nueva prueba de los intentos de Israel para manchar la reputación del pueblo palestino en la opinión pública norteamericana e internacional”.

Glock, quien fue pastor luterano de Illinois, había comenzado su carrera arqueológica en la región con las excavaciones en Tell Ta’anach, un sitio bíblico en el norte de Cisjordania, pero en el curso de una de 20 años de odisea personal en el Tierra Santa se había dado se transformó de un arqueólogo bíblico tradicional en un defensor de una arqueología alternativa de la Tierra Santa, que trató de corregir este desequilibrio en favor de una arqueología de los palestinos. Su artículo es una contribución poderosa a la política cultural del conflicto palestino-israelí desde el lado palestino, pero no era inusual, ya que coloca un tema habría pensado que no el derecho político en el corazón del conflicto. Glock estaba convencido de que la lucha por la historia de Palestina según lo revelado por la arqueología está en el centro de la lucha entre los dos pueblos.

Albert Glock, un arqueólogo y educador estadounidense que fue asesinado por un pistolero no identificado en Bir-Zeit, en Cisjordania, el 19 de enero de 1992, escribió este ensayo en 1990 … Dr. Glock había pasado 17 años en Jerusalén y la Ribera Occidental, primero como director del Instituto Albright de Arqueología y luego como jefe del departamento de arqueología de la Universidad de Birzeit, donde ayudó a fundar el Instituto de Arqueología. Una breve revisión de los hechos relacionados con el asesinato sin resolver está en orden. Dr. Glock recibió tres disparos a corta distancia (dos veces en la parte posterior de la cabeza y el cuello, y una vez en el corazón de la parte delantera) por un hombre enmascarado utilizando un arma del ejército israelí que fue expulsado en un coche con matrícula israelí. Le tomó a las autoridades israelíes, que estaban cerca, a tres horas para llegar a la escena. Aparte de una declaración de 10 minutos, viuda del Dr. Glock nunca se le preguntó sobre sus actividades, las entradas en su diario, sus posibles enemigos, y así sucesivamente. La falta de investigación israelí sobre el asesinato de un ciudadano estadounidense es quizás la característica más inusual del caso … Las perspectivas para resolver el caso por tanto, parecen remotas.

La primera reacción de Fox fue, “¿Por qué alguien querría matar a un arqueólogo?”

En busca de una respuesta, se fue a la Ribera Occidental y se matriculó en la universidad. Todo lo que descubrió sobre la vida propia de Glock y el carácter, su pregunta asombrado no era tan desconcertante como podría parecer. Todo el mundo cita a Sir Mortimer Wheeler, quien dijo que la arqueología no es una ciencia, es una venganza, pero se habla solamente de disputas feroces y celosías métier du entre los profesionales sin las profundas diferencias ideológicas.

En Tierra Santa, las venganzas son más amargas aún porque van al corazón de cuyas tierras se trata. Allí, la “arqueología” ha sido realmente una continuación de la lucha religiosa y comunal por otros medios.

Desde sus propios comienzos, el movimiento sionista incluidos los aficionados que le dio “excavar en busca de la victoria” un nuevo significado, a través de la investigación destinada a establecer el origen judío de la tierra, mucho superpone posterior conquista y colonización. Varios políticos israelíes han sido los arqueólogos interesados, y cualquiera que haya visitado el fuerte remate de Masada, por ejemplo, se han dado cuenta de que es tanto político como de la declaración como monumento antiguo.

Luego, más recientemente, ha habido lo que Fox llama a una revolución copernicana en el tema, con el mundo familiar de la arqueología bíblica al revés por un esfuerzo consciente para eliminar los prejuicios religiosos.

En su vida, el trabajo de Glock había todo tipo de implicaciones políticas. No menos importante, que creía que los organismos locales que son reliquias del imperio – la Escuela Británica de Arqueología y de la Escuela Bíblica – y se debe disminuir en importancia en comparación con la Home-Grown instituciones, a pesar de ellas, la Universidad Hebrea de Jerusalén y de su propia universidad, inevitablemente se considera flagbearers académico de sus nacionalismos respectivos. Al mismo tiempo, y para todos sus simpatías palestino, Glock quería ser un hombre honesto. Él no pudo haber sido un académico de renombre mundial (sus enemigos de Israel le denigraba señalando lo poco que había publicado), pero sí sabía la diferencia entre la erudición y la propaganda, y pensó que la arqueología palestina limita a las glorias de la época islámica, como algunos de sus estudiantes quería, no era mejor que la interpretación sionista-bíblica.

La Arqueología

La arqueología científica data de la excavación de Tell-el-Hesi por Sir Flinders Petrie en 1890. Los años transcurridos han servido para perfeccionar el método arqueológico.

Anteriormente se excavaba en busca de piezas para museo y hallazgos espectaculares. Petrie por primera vez prestó atención al método, al detalle y a la conservación de la evidencia obtenida. Hoy se excava con precisión y meticuloso cuidado porque el hallazgo arqueológico solo tiene valor si se estudia en su contexto. Como la excavación destruye ese contexto, es imprescindible mantener registros exactos, junto con planos y fotografías que permitan reconstruir la situación original de cada hallazgo.

Las condiciones naturales hacen que ciertos lugares sean más apropiados para la ocupación humana. En estos sitios la ocupación repetida ha formado a lo largo de los siglos una colina en forma de cono truncado, que en ocasiones alcanza 25 e incluso más metros de altura sobre el nivel original del terreno. Al excavar esta colina o Tell se presta especial atención a cada estrato o nivel de ocupación. La identificación del estrato a que corresponde cada piso, cada objeto, cada muro o pared es de vital importancia. Solo así se puede determinar la relación que existe entre los distintos hallazgos de un tell.

A cada estrato corresponden ciertos tipos de cerámica. La evolución en el estilo, decorado y método de fabricación permite distinguir distintos tipos. Debido a la fragilidad, ubicuidad y durabilidad de la cerámica, el estudio de sus tipos constituye hoy uno de los aspectos más importantes en la arqueología. Aunque son importantes la evolución tipológica del arte, la arquitectura, etc., nada es tan valioso como los cascos de cerámica que se encuentran por todas partes. Para los períodos precerámicos de la Edad de Piedra se estudia la industria pedernal. Las hachas, cuchillos y otros implementos de piedra presentan características de forma y estilo que permiten estudiar su evolución y la identificación de sus tipos.

Más que afortunado es el arqueólogo que encuentra alguna inscripción. Ya sea un ostracon (así se llama el casco de alfarería en que se ha escrito algo), una inscripción monumental, algunos trazos labrados en piedra, o un pedazo de papiro o pergamino tal como los rollos del mar Muerto. Epigrafía es la ciencia que descifra la inscripción y estudia la evolución de la escritura.

La arqueología bíblica es la ciencia que estudia los restos del pasado humano, aunque limitada en cuanto a que los «restos» solo ofrecen una vista parcial de la antigüedad. Descubre evidencias materiales que han sobrevivido al paso del tiempo, pero no así las ideas, la organización social y la vida de los antiguos. Estas las infiere, sin ofrecer seguridad absoluta. No obstante, la arqueología ha brindado un valioso aporte al estudio de las Escrituras.[0]

Joslin “Josh” McDowell es un apologista, evangelista y escritor cristiano evangélico estadounidense. Ha escrito cerca de 77 libros. Algunas de sus obras más conocidas son Más que un Carpintero, Nueva Evidencia que Demanda un Veredicto, y Es Bueno o Es Malo. Josh Mcdowell se expresó acerca de la opinión errónea de muchos supuestos historiadores respecto a la Biblia, afirmando que “Los que sostienen que la Biblia no es históricamente veraz, no son historiadores profesionales ” [1]

Luego cita al gran arqueólogo William F. Albright, que dijo:

“Todas las escuelas radicales de crítica neotestamentaria que existieron en el pasado o que existen hoy en día son prearqueológicas y, como fueron edificadas ‘en el aire’, se consideran, por lo tanto, anticuadas en nuestros días” [2]

Thomas  F.Heinze cita al famoso arqueólogo W. F. Albright, quien recibió más de 20 títulos honoríficos, el que escribió que :

“Los datos de la arqueología y las inscripciones han establecido la historicidad de innumerables pasajes y declaraciones del Antiguo Testamento”.[3]

El Dr. Nelson Glueck, un notable arqueólogo palestino, dijo:

“Se puede afirmar categóricamente que ningún descubrimiento arqueológico ha negado jamás una cita bíblica. Numerosos hallazgos arqueológicos confirman declaraciones históricas de la Biblia, ya sea como una clara descripción o con detalles precisos”.[4]

La enciclopedia online wikipedia, define a la arqueología bíblica, diciendo que es la

“rama especializada de la moderna ciencia de la arqueología” , la parte de la arqueología que se especializa en el estudio de los restos materiales que tienen relación directa o indirecta con los relatos bíblicos, sean estos del Antiguo (Tanaj) o del Nuevo Testamento, y con la historia y cosmogonía de las religiones judeocristianas. El lugar principal de esta parte de las ciencias arqueológicas es lo que en dichas religiones es denominado Tierra Santa, y desde la perspectiva occidental Medio Oriente. Si bien los elementos principales de la arqueología bíblica son referentes teológicos y religiosos en su mayoría, esta es una ciencia en toda su dimensión metodológica. Como sucede con otros registros históricos de otras civilizaciones, los manuscritos deben ser comparados con otras sociedades contemporáneas de Europa, Mesopotamia y África. Las técnicas científicas empleadas son las mismas de la arqueología en general como las excavaciones y la datación por radiocarbono, entre otras. En contraste, la arqueología del antiguo Medio Oriente trata simplemente del Antiguo Oriente Próximo, o Medio Oriente, sin particulares consideraciones acerca de si sus descubrimientos se relacionan con la Biblia.La arqueología bíblica es una materia de estudio polémica, con varios puntos de vista sobre cuál es el propósito y las metas que esta tiene o debe tener.  [5]

La arqueología por ejemplo, trabaja con pruebas y no certezas, no tiene hechos que investigar, sino montones de basura que reacomodar cual puzzle y de ahi, sacar interpretaciones. Por ejemplo, se puede el dia de mañana encontrar el cimiento del palacio del rey Salomon, pero sin una identificación como su nombre grabado, ahi estaran las ruinas sin que sepamos jamas quien las mando a construir.

Ese es el punto, que la arqueología en una tierra como Israel, miles de veces excavada, pisoteada, reformada, mutilada, es casi imposible hoy, hallar evidencias de los reyes israelitas. Tanto esplendor de Salomón por ejemplo, y no se posee ni siquiera un texto de la época que amerite que el tipo existió.

La Arqueología bíblica, selecciona aquellos restos materiales de Palestina y países vecinos relacionados con la época y la historia bíblicas. Estos incluyen los restos de edificios, objetos de arte, inscripciones y todo elemento que ayude a comprender la historia, la vida, y las costumbres de los hebreos y otros pueblos que, como los egipcios, los fenicios, los sirios, los asirios y los babilonios, estuvieron en contacto con ellos y les dejaron su influencia. El interés en los lugares y las épocas mencionados en la Biblia proporcionó el impulso inicial para muchas de las primeras excavaciones, y el cuadro más amplio que actualmente tenemos del fondo religioso, histórico, y ético de la Biblia basado en los descubrimientos arqueológicos ha contribuido notablemente a explicar, ilustrar e, incluso, corroborar muchas afirmaciones bíblicas, como también a contrarrestar teorías insuficientemente basadas en los hechos.

Las limitaciones de la arqueología se deben al amplio lapso de tiempo y al espacio que debe cubrirse, como también al albur de la conservación de los elementos. Los objetos de madera, cuero, o tela raramente sobreviven y debemos suponer su existencia. Ninguno de los lugares bíblicos ha sido excavado completamente, y es probable que nunca lo será. Sólo en años recientes los métodos precisos de estratificación y registro han permitido la realización de comparaciones detalladas entre los diversos lugares excavados. Esto ha permitido revisar algunas conclusiones anteriores, p. ej.p. ej. por ejemplo la fijación de la fecha que había establecido Garstang para los muros de Jericó a unos cuantos siglos antes por Kenyon. Además, la escasez de inscripciones procedentes de Palestina misma significa que es limitado el conocimiento extrabíblico directo acerca de la vida y el pensamiento de los pueblos primitivos. Como la arqueología, que es una rama de la historia, se ocupa principalmente de los elementos materiales, nunca podrá someter a prueba las grandes doctrinas bíblicas tales como la existencia y la actividad redentora de Dios y de Cristo, el Verbo encarnado.

En Palestina (aceptando que este término incluya los modernos estados de Israel y Jordania) se utilizó por primera vez la técnica arqueológica del fechado sucesivo. En Tell el-Hesi, en 1890, Flinders Petrie llegó a la conclusión de que podían distinguirse diferentes niveles de ocupación tomando como base la alfarería característica y otros rasgos típicos correspondientes. Este esquema estratigráfico y tipológico se aplica actualmente en todo el mundo; excavadores posteriores lo han mejorado en Palestina, especialmente en Tell Beit Mirsín, Samaria, Laquis, y Jericó. Por comparación entre los sitios excavados en Palestina y en otros lugares se ha establecido una red de descubrimientos interrelacionados, que, unidos a los registros históricos ofrecen una cronología extraordinariamente ajustada a partir del 4º milenio a.C.

Las fechas anteriores a esa época son imprecisas todavía, aun cuando el método del carbono 14 proporciona algunos resultados. La tabla que acompaña a este artículo presenta las denominaciones actualmente aceptadas para dichos períodos arqueológicos. [6]

En la región donde los israelitas estuvieron prisioneros de los egipcios, solo se logra excavar a cuenta gotas, con vigilancia extrema de las autoridades egipcias. La razón, los egipcios no quieren que salga a la luz nada con marcas judías porque no quieren alentar ninguna pretención politica.

Hasta hace poco, los estudiosos asumiendo la historicidad fundamental de los relatos patriarcales han favorecido o Bronce Medio I o Bronce Medio II, como el fondo más probable para los movimientos de Abraham. Una fecha más tarde, en la Edad del Bronce, también se ha defendido, pero nunca ha tenido el mismo apoyo. Más recientemente, una fecha muy anterior, en la Edad del Bronce, se ha sugerido.

En 1949, Albright fue escribió que sólo “un pocos fanáticos entre los mayores estudiosos no han aceptado la historicidad esencial de la tradición patriarcal en la luz de los datos arqueológicos, y que ya no estaba de moda para ver las tradiciones, creaciones artificiales de los escribas de la época monárquica. 1 era capaz de repetir esta declaración de catorce años más tarde. Desde entonces, sin embargo, ha habido una fuerte reacción contra el uso de evidencia arqueológica en apoyo de las tradiciones bíblicas, y el comentario de Albright no podía repetirse con toda la verdad hoy en día.

Los estudiosos que prefieren ver los relatos patriarcales como productos anti-histórico del primer milenio a. C. han justificado su opinión, en parte, al referirse a la dificultad de localizar los Patriarcas, en un período arqueológico temprano. 4 En respuesta, Sarna con razón señaló que la incapacidad de los Patriarcas, en lugar de un marco histórico según el estado actual de nuestros conocimientos no invalida necesariamente la historicidad de las narraciones. Nuestro conocimiento de los siglos alrededor de 2000 AC es muy pequeña, y nuestra ignorancia muy grande. Sin embargo, algunas sugerencias concretas se pueden hacer para resolver las dificultades y responder a los críticos de la historicidad.

“Como toda ciencia, la arqueología y su rama bíblica tienen sus propias especializaciones así como su trabajo interdisciplinario. Ya se mencionó que la arqueología debe servirse y trabajar en equipo con disciplinas como la antropología, la geología y otras ciencias que permiten darse una idea del mundo antiguo. Otras disciplinas como la filosofía, la teología, la exégesis, la hermenéutica, se sirven de los resultados científicos de esta. Por ejemplo, la Biblia utiliza un lenguaje recurrente simbólico que puede hacer pensar que cuanto allí se menciona puede partenecer al plano estrictamente teológico y por lo tanto no necesariamente verificable. Sin embargo, gracias a la arqueología, muchos pasajes bíblicos han hallado una explicación más concreta, sin que por ello se quiera decir que la relación arqueología-estudios bíblicos sea pacífica o imprencindible. Hoy, y gracias a esta disciplina, se sabe por ejemplo que los muros de Jericó34 mencionados en el Libro de Josué y cuyas ruinas han sido excavadas, pueden datarse en un tiempo que coincide con la inmigración israelita en la Tierra Prometida.” [7]

“El propósito de la arqueología bíblica es clarificar e iluminar los textos bíblicos y contenidos a través de la investigación arqueológica del mundo bíblico”, escrito por J.K. Eakins en un ensayo de 1977 en Benchmarks in Time and Culture [8]

Bryant G. Wood escribió:

“El propósito de la arqueología bíblica es aumentar nuestra comprensión de la Biblia y por tanto, su gran logro, a mi modo de ver, ha sido la extraordinaria iluminación de… el tiempo de la monarquía israelita”[9]

En una declaración acerca de la arqueología bíblica, Robert I. Bradshaw comentó:

“Es universal y virtualmente aceptado que el propósito de la arqueología bíblica no es probar la Biblia, sin embargo… así como la arqueología arroja luz en esa historia, esta es importante para los estudios bíblicos” [10]

El arqueólogo estadounidense William Dever contribuyó en el artículo “Arqueología” en The Anchor Bible Dictionary (ver “Anchor Bible Series”). En el mismo reitera su percepción de los efectos negativos de la estrecha relación que ha existido entre la arqueología sirio-palestina y la arqueología bíblica de Tierra Santa, lo que ha causado que, especialmente, los arqueólogos estadounidenses en este campo, se retrasen frente a la nueva “arqueología procesual” en la región, y considera: “Subrayando mucho escepticismo en nuestro propio campo [en lo que se refiere a la adaptación de conceptos y métodos de una “nueva arqueología”], uno sospecha que la asunción (aunque no expresada e incluso inconsciente) de que la Palestina antigua, especialmente de Israel en el periodo bíblico, fue única, de alguna manera “superhistóricamente” no gobernada por los principios normales de la evolución cultural” y sostiene que “…la “nueva arqueología” de los años 70 y 80, se volvió pasada de moda antes de que pudiéramos comprenderla”36 (p. 357). [11]

Dever encontró que la arqueología sirio-palestina ha sido tratada en los institutos estadounidenses como una subdisciplina de los estudios bíblicos. Se esperaba de los arqueólogos estadounidenses que trataran de “proveer evidencias históricas válidas de episodios de la tradición bíblica” en esta región. De acuerdo con Dever “la más ingenua [concepción acerca de la arqueología siro-palestina] es que la razón y el propósito de la “arqueología bíblica” (y, por extrapolación, de la arqueología siro-palestina) es simplemente delucidar la Biblia o las tierras de la Biblia”37 (p. 358). [12]

El Profesor de arqueología del Cercano Oriente, William G. Dever escribió:

Hasta hace una generación los arqueólogos bíblicos hablaban con confianza de la “revolución arqueológica” de William Foxwell Albright. Esta seguramente realzaría nuestra comprensión y apreciación de la Biblia y su mensaje atemporal – el cual fue pensando para ser absolutamente esencial a nuestra querida condición cultural occidental. La Biblia y la “Cultura Occidental” como fueron concebidas anteriormente, luchan por sus vidas. No sólo la arqueología moderna no pudo ayudar a confirmar la tradición antigua, sino que parece más bien tratar de socavarla. Este es un secreto, no bien guardado, de los arqueólogos profesionales.

El fallo de la “revolución arqueológica” significa el intento de ocupar el penoso término medio, no el extremo escepticismo o la ingenua credulidad. No se puede volver al tiempo en el cual la arqueología presumía de “probar la Biblia”. La arqueología como se practica en la actualidad debe tener la capacidad de desafiar, y confirmar, los relatos bíblicos. Algunos cosas descritas sucedieron realmente, pero otras no. Las narraciones bíblicas acerca de Abraham, Moisés, Josué y Salomón probablemente reflejan algunos recuerdos históricas de pueblos y lugares, pero los “grandes personajes” de la Biblia son irreales y contradichos por las evidencias arqueológicas. Algunos antecesores de los israelitas probablemente escaparon a la esclavitud de Egipto, pero no hubo una conquista militar de Canaán y muchos, sino casi todos los israelitas, en tiempos de la monarquía, fueron politeístas. El monoteísmo fue un ideal de los escritores bíblicos. La arqueología no puede dilucidar cuál es el significado de los supuestos eventos descritos en la Biblia. Esa es una decisión enteramente personal. La arqueología no puede responder a esta pregunta. Esta sólo puede dar su visión. (Dever, 2006).[13]

Fecha histórica de redacción del libro de Josué.

Los eruditos difieren tanto en la fecha como en el autor de este libro anónimo (libro de Josué), porque usan diferentes métodos.

Sobre el problema del autor algunos eruditos, siguiendo el Talmud (c. 500 d. de J.C. ), asignan el libro al mismo Josué.

Se apoyan en que se dice que Rahab todavía estaba viva en la fecha en que se escribió (6:25) y que el autor, usando “nosotros”, se incluye a sí mismo entre quienes cruzaron el Jordán (5:1).

Sin embargo, la observación acerca de Rahab en 6:25 puede referirse a sus descendientes, y otros textos heb. dicen “ellos”, no “nosotros” en 5:1. Igualmente, como en 5:6, el autor pudo haber usado “nosotros” en un sentido de solidaridad con la generación que entraba a la tierra.

El problema de la fecha en ocasiones también se ha decidido enteramente sobre la base de observaciones dentro del libro de Jos., y algunos eruditos que usan este método datan el libro en una época entre la muerte de Josué y sus contemporáneos que lo sobrevivieron (24:29–31) y el tiempo de Samuel (c. 1050 a. de J.C.)

Porque Sidón se reconoce como la ciudad principal de Fenicia (11:8) y Tiro la conquistó por el año 1200 a. de J.C., algunos favorecen esa fecha como la de la terminación del libro. Otros indicadores internos de la fecha del libro son que Jebús, la antigua Jerusalén, y Gezer, todavía no habían sido conquistadas (15:63; 16:10). Jerusalén finalmente cayó con David (2 Sam. 5:6–10) y Gezer con Salomón (1 Rey. 9:16).

También en el 13:2, 3 los filisteos, quienes invadieron la planicie de la costa de Judá en 1175 a. de J.C., están presentes, aunque esta pudo haber sido una adición escrituraria posterior.

Más recientemente, los eruditos han comenzado a investigar fuera del libro mismo para decidir el problema de la fecha. Algunos de ellos ven vínculos entre Josué y el Pentateuco.

Piensan que hay una continuación de los pretendidos elementos literarios del Pentateuco: a saber, E en los caps. 2–11 y P en 13–22, con varias agregados de otras fuentes. Otros han llegado a la conclusión que en Deut., Jos., Jue., Sam. y Rey. hay una unidad más o menos estrecha, o por lo menos conformada.

El lenguaje, el estilo y la teología de estos libros apoyan la conclusión de que un así llamado deuteronomista (un individuo o una escuela) reunió una variedad de fuentes de varios períodos y los entretejió en un todo completo durante el exilio.

Esto significaría que Josué fue escrito c. 550 a. de J.C. Estos libros están ligados por conclusiones e introducciones que se sobreponen. Jos. 1:1 se equipara con Deut. 34:1–12, especialmente el v. 5, donde a Moisés se le llama por primera vez “siervo del Señor”.

La misma señal se confiere a Josué, también por primera vez, al final de Jos. (24:29). La conclusión de Josué (24:29–31) se repite como parte de la introducción a Jue. (2:6–9).

El estilo del deuteronomista es más evidente en los discursos de despedida de Moisés (Deut. 31), Josué (Jos. 23), Samuel (1 Sam. 12), David (1 Rey. 2:1–4) y Salomón (1 Rey. 8:54–61), coronados por el resumen editorial del propio deuteronomista (2 Rey. 17).

LA FECHA DE LA CONQUISTA

Cronología.

La primera edición del Diccionario de la Santa Biblia (1890) decía:

«En esta obra se ha adoptado la cronología de Ussher, generalmente aceptada. Si bien es cierto que hay incertidumbre no pequeña en cuanto a algunas épocas antiguas, también lo es que las especulaciones científicas que pretenden aumentar en muchos miles de años las edades primitivas de la humanidad sobre la tierra no han sido de ningún modo confirmadas por las investigaciones ulteriores».

La situación ha cambiado radicalmente desde entonces.

El análisis tipológico de los hallazgos arqueológicos, especialmente de la alfarería y de la industria pedernal, ha permitido la elaboración de una «cronología secuencial». Es decir, se ha podido establecer la posición relativa que corresponde a cada tipo. Esta Cronología secuencial se convierte en «cronología absoluta» cuando, gracias a un descubrimiento epigráfico, por ejemplo, se logran identificar los tipos con períodos determinados.

Para la cronología absoluta de la Palestina en tiempos históricos se depende de los sincronismos entre Palestina, Egipto y Mesopotamia, ya que las cronologías de estos lugares se han fijado con bastante exactitud sobre las bases de cálculos astronómicos. Para los tiempos prehistóricos se depende de otros métodos, por ejemplo, el análisis del contenido de carbono 14 en la materia orgánica.

Como resultado de estas investigaciones, hoy sabemos de la presencia humana en la Tierra Santa desde fines del período Paleolítico. El Homo galilaeensis de Capernaum y Nazaret vivió durante la tercera época interglacial (Riss-Würm), ca. 180.000–120.000 a.C. Desde entonces la Palestina ha sido escenario de la actividad humana.

La fecha de la conquista de la tierra por Israel

Hubo tiempo en que la Biblia era nuestra principal fuente de conocimiento sobre la historia antigua, y por tanto no se relacionaba con su marco histórico. Ha sido en este campo donde la arqueología ha hecho su mayor contribución, iluminando los antecedentes históricos y culturales de la Biblia. Basten algunos ejemplos. Las tabletas de Ras Sarma, halladas en el sitio de la antigua ciudad de Ugarit, al norte de Canaán, dan a conocer de primera mano la religión y cultura de los cananeos de la época preisraelita. Las tablas de Nuzi, al norte de Mesopotamia, nos ayudan a entender las costumbres características del período de Bronce Medio, la era de los patriarcas, tales como el interés de Raquel en los ídolos de Labán (estos transmitían el derecho de heredad) y la preocupación de Abram por el esclavo  Eliezer: Lo había adoptado para que le cuidase en el ocaso de su vida.

Las cartas de Tell el Amarna reflejan las condiciones políticas de Palestina, con las rivalidades entre los monarcas vasallos del faraón que derrumbaron el Imperio Egipcio y permitieron la conquista de Canaán por los israelitas.

Foto de Gustav Jeeninga. La libreta de un arqueólogo con anotaciones detalladas de todo lo descubierto en una excavación.

La verdad de la Biblia y la arqueología.

A pesar de que la arqueología ilumina el marco bíblico de manera maravillosa, no puede decirse, como con frecuencia se hace, que «la arqueología prueba la verdad de la Biblia». Tal afirmación pasa por alto no solo la naturaleza de la arqueología, sino el carácter de la Biblia misma.

Usar la arqueología para «probar» la verdad de la Biblia es negarle a la arqueología su valor de ciencia independiente. La investigación arqueológica no puede hacerse con ideas preconcebidas, sino objetivamente, de modo que su contribución al estudio de las Escrituras sea válida. Por otra parte, si fuese posible, por ejemplo, probar arqueológicamente la migración de Abraham desde Ur hasta Canaán, todavía no se habría probado que «la Biblia tenía razón». La Biblia no se interesa por explicar la migración de Abraham como parte de los movimientos de pueblos ocurridos durante el Bronce Medio, sino que nos dice que Abraham dejó Mesopotamia y se fue a Canaán porque Dios lo había llamado. Tal afirmación no se puede probar ni refutar sobre bases arqueológicas; pero es precisamente esta declaración de fe, y no el simple hecho de que Abraham cambió su domicilio, lo que constituye la verdad bíblica.

Dicho todo lo anterior, hay que añadir que en multitud de casos las investigaciones arqueológicas, precisamente porque son hechas de manera objetiva, han comprobado la exactitud de muchas referencias geográficas, históricas y de otro tipo que los detractores de la Biblia habían tildado de erróneas.

La arqueología y las lenguas bíblicas.

La arqueología ha hecho accesible un número extraordinario de documentos e inscripciones en las lenguas del Oriente antiguo. Aparte del valor de estos escritos para esclarecer el marco histórico y cultural de la Biblia, el estudio de estas lenguas nos ha permitido comprender los idiomas bíblicos mucho mejor. Palabras y hasta frases cuyo significado había que adivinar más bien que traducir, hoy son inteligibles gracias al estudio comparativo de estas lenguas. De ahí que las nuevas versiones bíblicas se aproximen más al sentido real de los originales hebreo y griego.

Foto de Gustav Jeeninga. Un especialista en monedas limpia y clasifica antiguos artefactos de una excavación arqueológica.

La Arqueología Y La Biblia

Período preisraelita.

Hacia fines del período Paleolítico apareció en la zona del Carmelo el Homo carmelitanus, identificado como tipo intermedio entre el hombre de Neanderthal y el Homo sapiens. Desde entonces, debido a su situación geográfica, la Palestina se hizo puente de transición. El hombre natufiano del Mesolítico (8000–6000 a.C.), tipo fundamental de la raza semítica, manifestó los comienzos de la agricultura y de la cultura sedentaria. En el Neolítico (6000–4000 a.C.) apareció la primera ciudad, Jericó, y se introdujo la alfarería (ca. 5000 a.C.). El Calcolítico (4000–3000 a.C.) se caracterizó por el uso corriente del cobre. De este período viene la Estrella de Gassul, figura geométrica de fino gusto artístico y expresión de una cultura avanzada.

La Edad de Bronce se divide en Bronce Antiguo (3000–2100 a.C.), Bronce Medio (2100–1550 a.C.) y Bronce Reciente (1550–1200 a.C.). Durante el Bronce Antiguo la población de la Palestina aumentó considerablemente. Se establecieron numerosas ciudades amuralladas con calles bien trazadas y alcantarilladas. Se inventó el torno y el horno cerámico que mejoraron muchísimo la alfarería. En el Bronce Medio, la época de los patriarcas, la invasión de los amorreos destruyó la civilización del Bronce Antiguo. Los estratos dan muestra de repetidas destrucciones, evidencia de la inseguridad reinante. Egipto ejerció cierta influencia cultural y política de manera esporádica, hasta que con el advenimiento de las dinastías XVIII y XIX, durante el Bronce Reciente, estableció una vez más su autoridad en el área.

Foto de Gustav Jeeninga.Aun las partículas diminutas, como estos huesos y micropedernales, deben ser cuidadosamente clasificadas y analizadas después que los arqueólogos las descubren.

Período israelita

Una nueva destrucción marca el comienzo de la Edad de Hierro. Los invasores llegaron en dos grupos. Desde el desierto los israelitas se apoderaron de la región montañosa y dejaron huellas de su destrucción en Bet-el, Laquis, Debir, Hazor y otras plazas fuertes. Desde el Mediterráneo los «Pueblos del Mar», entre ellos los filisteos, traían consigo el secreto de la siderurgia, aprendido de los heteos de la Anatolia.

  • Los períodos Hierro I (1200–900 a.C.) y Hierro II (900–600 a.C.) abarcan la conquista, la época de los jueces y la monarquía. Al principio los filisteos retuvieron el monopolio del hierro, obstaculizando así el desarrollo de Israel, pero en tiempos de David los israelitas aprendieron a trabajar ese metal.

De la época monárquica tenemos relativamente poca evidencia. Las excavaciones en Meguido y Samaria nos suministraron muestras del arte arquitectónico fenicio. La reciente expedición a Arad descubrió un templo israelita. Materiales de este tipo nos permiten inferir cómo debe haber sido la Jerusalén de Salomón.

  • El Hierro III (600–300 a.C.) se conoce también como Período Persa. De ahí en adelante los períodos reciben designación histórica: Helenista (300–63 a.C.), Romano (63 a.C.—323 d.C.), Bizantino (323–636 d.C.) e Islámico (636 d.C. hasta hoy).

Cada nueva excavación y cada nuevo descubrimiento arroja valiosísima luz sobre la Tierra Santa y las naciones vecinas, y nos permite así una mejor comprensión del mensaje eterno de Dios en el contexto histórico.

El intento por fijar fecha a la conquista de la tierra por Israel, lo obstaculiza la naturaleza de la escritura de la historia bíblica, la forma en que la Biblia calcula fechas y la ambigüedad de los descubrimientos arqueológicos.Los hombres que compilaron las historias de la Biblia tenían como meta principal enseñar teología, no escribir sobre meros hechos, de modo que a veces se pasan por alto los detalles. Sin embargo, algunas de las reconstrucciones que los historiadores modernos han hecho de lo que realmente sucedió, parten demasiado radicalmente de la Biblia para tomarlas en serio.

Tomando las fechas que se dan en 1 Rey. 6:1 y Jue. 11:26 al pie de la letra, uno podría fijar la fecha de la conquista c. 1400 a. de J.C. Sin embargo, uno no puede asumir que la Biblia sencillamente suma los años en esta forma.

No obstante, la evidencia arqueológica desde Jericó y Hazor apuntan a esta fecha.

  • En Jericó, el estudio de los restos de cerámica, los escarabajos reales, la actividad sísmica en la región, la destrucción por fuego y aun las ruinas de los muros derribados junto con el uso de carbono-14 reúne una evidencia impresionante de que la ciudad fortificada fue destruida finalmente por el año 1400.
  • En Hazor, hay niveles de destrucción en los años 1400, 1300 y 1230 a. de J.C.

Casi todos los eruditos asignan la destrucción del 1300 al faraón Seti I, dejando cualquiera de las otras a Israel. La referencia en Jue. 4:2 de Hazor como una ciudad cananea, en oposición a las tres o cuatro generaciones de Israel después de Josué, excluye una fecha posterior, a menos que uno suponga ya sea que la narración bíblica en Jue. 4 es imperfecta o que la evidencia arqueológica es in completa. Hai, si se identifica correctamente, carece de evidencia de una destrucción israelita, presentando un problema para cualquiera de los puntos de vista.

  • J. Bimson ha establecido el año 1400 a. de J.C. como la fecha de la conquista sobre base más firme, refinando las fechas de los períodos arqueológicos en cuestión.

Por otro lado, la evidencia arqueológica de Pitón y Ramesés en Egipto (Exo. 1:11), la falta de datos corroborando los reinos establecidos de Edom y Moab al oriente del Jordán antes del siglo XIII a. de J.C., y los cientos de nuevos asentamientos de pastores nómadas que se esparcieron en Israel alrededor del año 1200 en contraste con su ausencia en el período anterior, todo favorece fijar la fecha de la conquista en la segunda mitad del siglo XIII.

Sin embargo, la fecha de la conquista no afecta en realidad la teología o el mensaje de Josué, en tanto hubo una conquista.[14]

Algunos estudiosos creen que son honestos intelectualmente hablando al negar la historicidad del éxodo de los israelitas desde Egipto.

Con frecuencia aparece en la prensa como “Primera Noticia” que algún afamado autor niega la autenticidad de la Biblia. No es nada nuevo que apoyándose en la Alta Crítica (que en sí misma es de derecho usar) se hagan declaraciones con la intención de ser postulados, y no teorías de los eventos narrados en la Biblia. Así sobre el Éxodo, recientemente se anuncia que no existió, en base a la arqueología.

Es cierto que ésta ha evolucionado en todas las materias y con referencia al texto bíblico, parte a priori de principios analíticos menos sesgados que hace años, no forzando un hallazgo arqueológico para explicar un relato bíblico, sino dejando que éste hable por sí solo. Es en este punto donde aparecen factores a considerar; entre ellos no siempre los materiales encontrados, son sencillos de interpretar y por otro lado, la falta de los mismos inicia unos planteamientos que los más osados declaran como verdad objetiva, cuando son teorías personales que explican conceptos preconcebidos.

También se niega el Éxodo aludiendo a los anacronismos (palabras que provienen de un periodo posterior) para restar credibilidad a la Biblia, cuando estos no son más que inclusiones de glosas de escribas en las sucesivas revisiones y copias. Como ejemplo “el camino de la tierra de los filisteos” en Éxodo 13:17.

Es innegable la fuerza de una tradición histórica, de la que toma su identidad Israel, fundada sobre unos acontecimientos que marcan la religión monoteísta, y que parten de una esclavitud inconcebible de memorizar para el honor de un pueblo, sino fuera por el suceso trascendental y extraordinario narrado.

La falta de datos explícitos en fuentes externas al relato bíblico del Éxodo, difulta la defensa de los textos biblicos utilizando la arqueologia.Y muchos se aprovechan de este factor para disparar sus misiles en contra de los textos sagrados, debilitando no solo las creencias biblicas,sino ademas, quitándole historicidad al reclamo politico de Israel de sus territorios en Palestina.

Podemos citar a Israel Finkelstein, cuyos trabajos de arqueología cuestionaron el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento.

Israel Finkelstein es un arqueólogo y académico israelita, director del instituto de arqueología de la universidad de Universidad de Tel Aviv y co-responsable de las excavaciones en Megido (25 estratos arquelologicos, 7000 años de historia) al norte de Israel. Se le debe igualmente importantes contribuciones a los recientes datos arqueológicos sobre los primeros israelitas en tierra de Palestina (excavaciones de 1990) utilizando un método que utiliza la estadística (exploración de toda la superficie a gran escala de la cual se extraen todas las signos de vida, luego se data y se cartografía por fecha) que permitió el descubrimiento de la sedentarización de los primeros israelitas sobre las altas tierras de Cisjordania. Finkelstein y Neil Asher Silbermann (director histórico de el centro Ename de Bruxelas por la arqueología y la herencia publica) son los autores de Best Seller “La Biblia Desenterrada: una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados” y de “David y Salomón: en busca de los reyes sagrados de la Biblia y de las raíces de la tradición occidental”  [15]

Pablo Hoff, teólogo y escritor latinoamericano, comenta que

“Aunque la arqueología no es inspirada ni infalible, no podemos pasarla por alto. Sea cual sea la fecha de la invasión de Canaán, sabemos que los israelitas ya estaban en Canaán hacia fines del siglo XIII a.C, porque un monumento de victoria erigido por el faraón Mer-nepath I en aquella fecha menciona una batalla entre los egipcios y los hebreos en Canaán.”  [16]

En 2001 Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman publicaron el libro “La Biblia desenterrada: Nueva visión arqueológica del Israel Antiguo y el origen de sus textos sagrados”,22 en el cual exponían un término medio hacia el minimalismo bíblico. El libro ocasionó una fuerte reacción entre los más conservadores. [17]

Israel Finkelstein, revolucionó de manera controversial la  arqueología bíblica al afirmar que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron.

Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv, considera al Pentateuco como

“ una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”

Tambien añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio. El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia.

En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología cree haber probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas.

Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta “goma tragacanto, bálsamo y láudano”.

Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C.

Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis.

Desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto.

En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad. [18]

Sin embargo, un nuevo documental que lleva por título “Exodus decoded” (“El Éxodo descifrado”) producido en 2006 por Simcha Jacobovici, un cineasta canadiense judío, argumenta que el Éxodo tuvo lugar en tiempos del faraón Ahmosis I (en torno a 1525-1500 a.C.) y que el Éxodo estaría relacionado con la erupción volcánica de Thera en el mar Egeo hace 3.500 años. El documental, que es relatado por el director James Cameron (Director de la película “Titanic”), también trata de explicar “la ubicación” del Monte Sinaí. La película, cargada de efectos especiales y que ha tenido un coste de 3,5 millones de dólares, revisa nuevamente los efectos del volcán Egeo y saca a la luz nuevas conclusiones tras muchos años de investigación. [19]

La historia de la arqueología bíblica es tan reciente como la de la arqueología en general y, lógicamente, su desarrollo tiene que ver con el descubrimiento de hallazgos antiguos de primera importancia para la misma. Los siguientes son los hallazgos arqueológicos bíblicos más importantes de las últimas décadas según la recopilación del Centro de Estudios Ratisbone de Jerusalén

Durante el XXV Aniversario del magazín “Biblical Archeological Review” (Reseña de Arqueología bíblica), en la edición de marzo-abril de 2001, el editor Hershel Shanks citó numerosas fuentes de arqueólogos y biblistas que insistían que el minimalismo estaba muriendo[20].

Períodos Arqueológicos

Los períodos arqueológicos del área han sido establecidos de la siguiente forma:

PERÍODO PREHISTÓRICO

  • Período Neolítico 8500-4300 A.C.
  • Período Calcolítico 4300-3300 A.C.

PERÍODO BÍBLICO1

  • Período Canaanita (edad de bronce) 3300-1200 A.C.
  • Edad de bronce temprana I (EB I) 3330-3050 A.C.
  • Edad de bronce temprana II-III (EB II-III) 3050-2300 A.C.
  • Edad de bronce temprana IV/Edad de bronce media I (EB IV/MBI) 2300-2000 A.C.
  • Edad de bronce media IIA (MB IIA) 2000-1750 A.C.
  • Edad de bronce media IIB (MB IIB) 1800-1550 A.C.
  • Última edad de bronce I-II (LB I-II) 1550-1200 A.C.
  • Período Israelita (edad de hierro) 1200-539 A.C.
  • Edad de hierro I (IA I) (jueces) 1200-1000 A.C.
  • Edad de hierro IIA (IA IIA) (Monarquía Unida) 1000-925 A.C.
  • Edad de hierro IIB-C (IA IIB-C) (Monarquía dividida) 925-586 A.C.
  • Edad de hierro III (período Neo-Babilónico) 586-539 A.C.
  • Período Persa 539-333 A.C.

PERÍODO CLÁSICO

  • Período Helenistico 333-165 A.C.
  • Período Maccabeo/Hasmoneano 165-63 A.C.
  • Período Romano 63 A.C.-330 E.C.
  • Período Romano Temprano (Período Herodiano) (Período del Nuevo Testamento) 63 A.C.-70 E.C.
  • Período Romano Medio(Período de Yavne) 70-135 E.C
  • Último Período Romano (Período de Mishnaic) 135-200 E.C.
  • Último Período Romano (Período Talmúdico) 200-330 E.c.
  • Período Bizantino 330-638 E.C.

PERÍODO ISLÁMICO

  • Período del Califato Arabe 638-1099 E.C.
  • Período de Umayyad 638-750 E.C.
  • Período de Abbasid 750-1099 E.C.
  • Período de los Cruzados 1099-1244 E.C.
  • Período del Reino de Jerusalén 1099-1187 E.C.
  • Período de Ayyubid 1187-1244 E.C.
  • (Período de Mamluk 1244-1291 E.C.)
  • Período de Mamluk 1244-1517 E.C.
  • Período Otomano1517-1917 E.C.

PERÍODO MODERNO

  • Período del Mandato Británico 1917-1948 E.C.
  • Período Israelí 1948-Presente [21]

Escuelas arqueológicas

La arqueología bíblica es materia de permanente debate. Uno de los objetos de mayor disputa es el periodo de la monarquía en Israel y en general la historicidad de la Biblia frente a la cual se pueden definir vagamente dos escuelas del pensamiento: minimalismo y maximalismo bíblicos, así como el método no-histórico de leer la Biblia, es decir la tradicional lectura religiosa de esta. Debe notarse que las dos escuelas no constituyen unidades sino un espectro que hace difícil definir campos y límites, pero se pueden establecer puntos descriptivos.

Minimalismo bíblico

El minimalismo bíblico o Escuela de Copenhague enfatiza que la Biblia debe ser leída y analizada ante todo como una colección de narraciones y no como un cuidadoso recuento histórico de la prehistoria del Medio Oriente. En 1968 Niels Peter Lemche y Heike Friis escribieron dos ensayos en los que llamaban a una revisión completa en los modos en que se estaba leyendo la Biblia y sacando conclusiones históricas de la misma. [22]

G. Garbini con su “Historia e ideología del Israel antiguo”, T.L. Thompson con “Historia antigua de los israelitas: de fuentes escritas y arqueológicas” y P.R. Davies con su obra “En búsqueda del “Antiguo Israel”, construyen las bases de lo que llegó a ser el minimalismo bíblico.

Davies, por ejemplo, dice que

el Israel histórico sólo puede ser encontrado en los restos arqueológicos, el Israel bíblico se percibe sólo en las Escrituras y el Israel antiguo como una amalgama de ambos.

Thomson y Davies ven el Antiguo Testamento (Tanaj) como

una creación mítica de una minoritaria comunidad de judíos en Jerusalén después del tiempo que la Biblia señala como el retorno del exilio de Babilonia (después del 539 a. C. en adelante).

Para esta escuela del pensamiento, ninguno de los más primitivos recuentos bíblicos tiene una solidez histórica y sólo algunos de los más recientes poseen pequeños fragmentos de una genuina memoria histórica que son los únicos puntos respaldados por los descubrimientos arqueológicos. En consecuencia, los recuentos acerca de los patriarcas bíblicos son tenidos como ficción, las doce tribus de Israel nunca existieron, tampoco los reyes David y Saúl ni la unidad de la monarquía bajo David y Salomón.

Maximalismo bíblico

El término “maximalismo” puede generar confusiones dado que algunos lo relacionan con la “inerrancia bíblica” y no todos los maximalistas pertenecen a dicha doctrina. La mayoría de los maximalistas bíblicos aceptan los descubrimientos de la arqueología y de los modernos estudios bíblicos. Sin embargo, los maximalistas sostienen que todo el conjunto de relatos bíblicos son en realidad referencias históricas y que los más recientes libros tienen mayor solidez histórica que los más primitivos.

La arqueología señala eras históricas y reinos, modos de vida y comercio, creencias y estructuras sociales: sin embargo, sólo en muy raros casos, los estudios arqueológicos presentan información acerca de familias individuales, por lo tanto, no es posible esperar ello de la arqueología. Hasta el momento, la arqueología no ha presentado ninguna prueba que asegure o niegue la existencia de los patriarcas. Los maximalistas están divididos en dos temas:

Unos sostienen que los patriarcas fueron en realidad personajes históricos, aunque los relatos bíblicos acerca de ellos no son siempre precisos, incluso en sentido amplio.

Otros señalan que algunos o todos los patriarcas pueden clasificarse como personajes ficticios que guardan una leve relación con distantes personajes históricos.

Los maximalistas bíblicos están de acuerdo en que las doce tribus de Israel existieron, aunque ello no signifique necesariamente que los recuentos bíblicos acerca de ellas correspondan del todo a la realidad histórica. También están de acuerdo en la existencia de grandes figuras como David, Saúl, Salomón, la monarquía de Israel y Jesús. Pero la gama de posiciones dentro del maximalismo es amplia e incluso algunos autores pueden presentar leves diferencias con los minimalistas.

En 2003, Kenneth Kitchen, un prominente maximalista, autor del libro “Fiabilidad del Antiguo Testamento”,critica la obra de Finkelstein y Silberman. Jennifer Wallace diría de Israel Finkelstein en su artículo “Tierra movida en la Tierra Santa”

Él [Finkelstein] cita el hecho – ahora aceptado por la mayoría de los arqueólogos – que muchas de las ciudades que Josué se supone saqueó a finales del siglo XIII a. C. habían dejado de existir para ese tiempo. Hazor fue destruida a mediados de ese siglo, Ai fue abandonada antes de 2000 a. C. Incluso Jericó, cuando se dice que Josué derribó las murallas después de dar siete vueltas a la ciudad con el retumbe de trompetas, fue destruida en 1500 a. C. Ahora controlada bajo la Autoridad Palestina, los sitios de Jericó consisten en hoyos y trincheras desmoronados que testimonian un siglo de infructuosas excavaciones.

Sin embargo, muchos especialistas de hoy día si creen que los hebreos habitaron verdaderamente en Egipto y que en algún momento estos abandonaron el Delta oriental.  Muchos diferentes textos de la Biblia mencionan este éxodo, y la tradición egipcia, como la memoria de Manetón no ignoran el hecho. Sin embargo, los críticos no están de acuerdo ampliamente cuando se trata de la interpretación de los pasajes que citan este éxodo.

Tres conjuntos de datos han de tenerse en cuenta:

  • (1) la geografía,
  • (2) los hechos de la arqueología;
  • (3) los hechos de la crítica bíblica.

Ninguno de estos puede ser ignorado. [23]

Hay pruebas, muchas, pero también hay negaciones a estas pruebas de parte de otras escuelas de pensamiento. No existe neutralidad en la ciencia. Las “pruebas” se interpretan de acuerdo a ciertos criterios, que muchas veces son subjetivos. No son neutrales los científicos, para nada, son humanos y tienen sus preconcepciones filosóficas.

Por esto,volviendo al tema que nos interesa, quisiera citar a eruditos como W.Eichrodt R.de Vaux y J. Bright, quienes

“han enfatizado la importancia de la historicidad sustancial de los relatos del Antiguo Testamento como esencial para mantener la coherencia entre la historia de Israel y la fe de Israel.”

La opinión de Eichrodt, es que

“…en el Antiguo Testamento no nos enfrentamos con una transformación antihistórica del curso de la historia en un cuento de hadas o en un poema, sino con una interpretación de acontecimientos reales inspirada por el contacto con la misteriosa creatividad del Dios que controla la historia y con la continua experiencia de su acción salvadora.”[24]

No hay razón suficiente para rechazar de plano todo intento de armonización -como sugería Calvino- entre la tradición bíblica y los resultados de la investigación histórica. Por otro lado, nada en buena lógica nos obliga a dudar sistemáticamente de la veracidad histórica de la Escritura, como algunos críticos han hecho. Una actitud prudente, pero positiva, parece del todo congruente y permite al exegeta beneficiarse de los logros del método histórico-crítico, sin tener que sacrificar una postura conservadora respecto a la Biblia y su inspiración.

Como bien hace notar I. H. Marshall,

“una cosa es ciertamente interrogar al texto de modo minucioso a fin de descubrir todo lo que realmente dice o implica; algo completamente distinto es negarse a creer toda afirmación en él hecha hasta que puede demostrarse su veracidad. Es aquí donde aparece una dará diferencia entre los puntos de vista llamados conservador y radical. La posición adoptada por el historiador escéptico es enteramente irrealista como se pondría pronto de manifiesto si trátese de aplicarla a todas las declaraciones ordinarias que le hacen otras personas en el curso de la vida diaria. Si tenemos una narración, que da a entender que es histórica, de un escritor cuya obra es reconocida como fidedigna, es más razonable aceptarla como veraz en tanto no sea aportada una evidencia satisfactoria en contra”.[25]

La Biblia, en manos de los críticos, quedaba reducida a simple reliquia histérica, sin mensaje, sin espíritu, sin vida”[26],

Sir Frederic Kenyon dice:

“Es, enton­ces, legítimo decir que cn relación con esa parte del Antiguo Testamento contra la cual la crítica desintegrante de la úl­tima mitad del siglo XIX dirigió sus ata­ques, ahora la evidencia de la arqueo­logía ha servido para restablecer su autoridad y también para aumentar su valor, ya que ahora se entiende mejor, dado el conocimiento mayor de su situa­ción y trasfondo. La arqueología no ha dado su última palabra; pero los resul­tados hasta ahora obtenidos confirman lo que la fe sugiere, es decir, que la Biblia sólo gana del aumento de nuestros cono­cimientos” (656/279).

La arqueología ha producido una abun­dancia de evidencia que apoya la exactitud de nuestro Texto Masorético.

Bernard Ramm escribe acerca del Sello de Jeremías:

La arqueología nos ha dado evidencia en cuanto a la precisión sustancial de nuestro Texto Masorético. El Sello de Jeremías, un sello usado para estampar los sellos hechos de betún y colocados en las botellas de vino, cuya fecha ha sido calculada como del siglo I o del II d.C, lleva el texto de Jeremías 48:11

Y en general el texto se conforma con el texto masorético. Este sello da testimonio acerca de la precisión con la cual se transmitía el texto entre el tiempo en que se confeccionó el sello y cl tiempo en que los manuscritos fueron escritos originalmente”. Ademas el Papiro Roberts, que data del siglo II a. de J.C., y el Papiro Nash, fechado por Albright como proveniente antes del año 100 a. de J.C., confirman nuestro Texto Masorético (1000/8-10).

William Albright afirma que

“po­demos tomar como cosa segura que el texto consonantico de la Biblia hebrea, aunque no infalible, ha sido preservado con una precisión tal vez sin paralelo en otra literatura del Medio Oriente… De veras, la inundación de luz que ahora se arroja sobre la poesía bíblica hebrea de todos los períodos por causa de la lite­ratura ugarítica garantiza su antigüedad relativa como también la precisión asom­brosa de su transmisión” (29/25).

El arqueólogo Albright escribe en re­lación con la confiabilidad de las Escri­turas a la luz de la arqueología:

“El con­tenido de nuestro Pentateuco es, en gene­ral, mucho más antiguo que la fecha de su edición final; nuevos descubrimientos siguen confirmando la precisión históri­ca o la antigüedad literaria, detalle tras detalle de él (el Pentateuco)… De modo que es pura crítica exagerada negar que el carácter de la tradición del Pentateuco no sea sustancialmente mosaico (305/224) [27]

Notas

Bibliografia consultada

  • Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia
  • Josh McDowell, Nueva evidencia que demanda un veredicto, ed. Mundo Hispano
  • Jose M.Martinez,Hermeneutica Biblica,ed. Clie
  • Josh Mc Dowell – Don Stewart, Razones ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?, pag. 60, editorial Vida
  • Pablo Hoff,Libros Históricos,ed. Vida,11º impresión, Florida,EE.UU,1993,p.-27
  • Thomas F. Heinze, ¿Como principió la vida?, ed. Chick publicaciones
  • Dicc. Bíblico. ed.Certeza
  • Biblical Archaeology Review, May-June, 1995, p. 33
  • Comentario biblico siglo XXI
  • Biblical Archaeology Review, March/April, 2006, volume 32, No 2, pp. 26 – 76.
  • The Anchor Bible Dictionary, Archaeology, W. Dever

Imagenes

  1. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
  2. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
  3. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
  4. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
  5. http://www.protestantedigital.com/new/imagenes/060305fb.jpg
  6. http://www.sindioses.org/examenreligiones/arqueobiblica04.jp

Descifran la más antigua inscripción hebrea

Descifran la más antigua inscripción hebrea
Publicado por Guillermo Caso de los Cobos el enero 8, 2010 a las 3:29pm

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La más antigua inscripción hebrea, que data del siglo X antes de la era cristiana, ha sido descifrada, anunció este jueves el departamento de estudios bíblicos de la Universidad de Haifa (norte de Israel).

Vía: Diario Badajoz / 08 de enero de 2010

Según un comunicado de la universidad, el arqueólogo israelí Gershon Galil logró probar que una inscripción con tinta que figura en un fragmento de cerámica, que data del reinado de David, es el más viejo texto hebraico.

El fragmento de 15 centímetros por 16,5 cm fue descubierto hace año y medio cuando se realizaron excavaciones llevadas a cabo por otro arqueólogo, Yosef Garfinkel, en el sitio de Jirbet Qeyfa, cerca del valle de Elah, en la región de Jerusalén.

La inscripción versa sobre el trato reservado a los pobres, esclavos, extranjeros, viudas y huérfanos, precisó el comunicado. Las palabras utilizadas son específicamente hebreas y los conceptos a los que se refiere están relacionados con la Biblia.

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La noticia puede verse ampliada en este enlace. Traducimos la misma libremente.

La más antigua inscripción hebrea bíblica, descifrada.

Traducción del texto:

1 ‘ no [lo] harás, sino que adorarás al [Señor].
2 ‘ Juzga al escla[vo] y a la viu[da] / Juzga al huér[fano]
3 ‘[y] al extranjero. [Su]plica por el niño / suplica por el po[bre y]
4 ‘ la viuda. Rehabilita [al pobre] en manos del rey.
5 ‘ Protege al po[bre y] al esclavo / [Apo]ya al extranjero.

El profesor Gershon Galil, de la Universidad de Haifa, que descifró la inscripción, señaló: “Esto indica que el reino de Israel ya existía en el siglo X a. C., y que al menos algunos de los textos bíblicos fueron escritos hace cientos de años, antes de las fechas presentadas por la investigación actual”.

Es un gran avance en la investigación de las escrituras hebreas, que arroja nueva luz sobre el período en que fue escrita la Biblia. El profesor Gershon Galil, del Departamento de Estudios Bíblicos en la Universidad de Haifa, que ha descifrado la inscripción que data del siglo X a. C., (el período del reinado del rey David), ha demostrado que se trata de una inscripción en hebreo.

El descubrimiento hace que sea la escritura hebrea más antigua conocida. Su importancia se relaciona con el hecho de que al menos algunos de los escritos bíblicos fueron compuestos cientos de años antes que las fechas que presenta hoy en día la investigación, y que el Reino de Israel ya existía en ese momento.

La inscripción en sí, que fue escrita en tinta sobre un trozo trapezoide de cerámica de 15 cm x 16,5 cm, se descubrió un año y medio atrás en las excavaciones que se llevaron a cabo por el profesor Yosef Garfinkel en Khirbet Qeiyafa, cerca del valle de Elah. La inscripción se remonta al siglo X a. C., que fue el período del reinado del rey David, pero la cuestión de la lengua utilizada en esta inscripción había quedado sin respuesta, pues era complicado demostrar si en realidad era hebreo u otra lengua local.

Ostracon con la inscripción hebrea más antigua. Foto: Gaby Laron.

El desciframiento del Prof. Galil testifica que es hebreo, basándose en el uso de verbos particulares de la lengua hebrea y el contenido concreto de su cultura, y no adoptadas por cualquier otra cultura en la región. “Este texto es una declaración social, en relación a los esclavos, las viudas y los huérfanos. Utiliza verbos que son característicos de los hebreos, como asah (“hizo”) y Avad (“trabajado”), que rara vez se utiliza en otros idiomas regionales. Palabras que aparecen en el texto como Almanah (“viuda”) son específicos del hebreo y se escriben de manera diferente en otros idiomas locales. El contenido en sí mismo era también desconocido para todas las culturas en la región, además de la sociedad hebrea: la presente inscripción proporciona elementos sociales similares a los encontrados en las profecías bíblicas y es muy diferente de las profecías escritas por otras culturas que postulan la glorificación de los dioses y el cuidado de sus necesidades físicas”, explica el profesor Galil.

Añade que una vez que esta lectura sea admitida, la inscripción se convertirá en la inscripción en hebreo más antigua encontrada, siendo testigo de la escritura del hebreo ya en el siglo X a. C.. Esto se opone a la datación de la investigación actual sobre la composición de la Biblia, la cual no ha reconocido la posibilidad de que la Biblia, o partes de ella, podrían haber sido escritas durante este período antiguo.

El profesor Galil también señala que la inscripción fue descubierta en una ciudad de la provincia de Judea. Él explica que, si hubo escribas en la periferia, se puede suponer que los habitantes de la región central y de Jerusalén eran escritores aún más competentes. “Ahora se puede mantener que era muy razonable pensar que durante el S. X a. C, en el reinado del rey David, hubo escribas en Israel que fueron capaces de escribir textos literarios e historiografías complejas, tales como los libros de los Jueces y de Samuel”. Agrega que la complejidad del texto descubierto en Khirbet Qeiyafa, junto con las impresionantes fortificaciones reveladas en el sitio, refutan las afirmaciones que niegan la existencia del Reino de Israel en ese momento.

El contenido del texto expresa la sensibilidad social a la delicada situación de los miembros más débiles de la sociedad. La inscripción da fe de la presencia de extraños dentro de la sociedad israelí, ya en este período antiguo, y pide que se preste apoyo a estos extranjeros. Hace un llamamiento para cuidar a las viudas y huérfanos y que el rey -que en ese momento tenía la responsabilidad de frenar la desigualdad social- esté involucrado. Esta inscripción es similar en su contenido a las escrituras bíblicas (Isaías 1:17, Salmo 72:3, Éxodo 23:3, y otros), pero está claro que no se copia de cualquier texto bíblico.

Foto: Vista aérea de la Fortaleza de Elah.

Podéis ver más información y fotos sobre la excavación de la fortaleza en el valle de Elah en este enlace y este otro.

fuente bibl:

http://foroterraeantiqvae.ning.com/group/orienteprximo/forum/topics/descifran-la-mas-antigua

Descubren en Jerusalén las primeras evidencias de edificios del rey Salomón

22-02-2010 / 17:50 h
(ISRAEL) CULTURA-ESPECTACULOS

Descubren en Jerusalén las primeras evidencias de edificios del rey Salomón

Jarrones de cerámica con mensajes grabados en hebreo y dirigidos al rey o figuras de culto son algunos de los objetos hallados en el que fuera el interior de un edificio real y que prueban la fecha de su construcción, explicó el jefe del proyecto de excavación, Eilat Mazar, citado en un comunicado de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
“El muro descubierto testifica la presencia de un reino, pues su fuerza y forma revelan un alto nivel de ingeniería”, señaló el arqueólogo, cuyas afirmaciones coinciden con la Biblia, que “cuenta que Salomón construyó el Primer Templo, su nuevo palacio y que los rodeó con una ciudad”.
La pared, perteneciente a uno de los laterales del edificio real y con una longitud de 70 metros y una altura de seis, está situado en una zona conocida como el Ophel, donde se concentraban los “funcionarios” (“Nethinim”) del Primer Templo.
Fue en esa zona de la Ciudad Santa donde se centraron durante tres meses los trabajos de excavación, financiados por una pareja neoyorquina interesada en la arqueología bíblica y desarrolladas por la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Entre los hallazgos se encuentran una puerta interior del edificio, una estructura adyacente a la puerta de la casa del rey y una torre de vigilancia -de piedra esculpida-, que se debió situar ante la entrada a la ciudad para proteger la urbe.
De los utensilios descubiertos, Mazar destacó uno de los jarrones de cerámica, cuya inscripción en hebreo indica que perteneció a un alto cargo de la corte.
“Los jarrones son los más antiguos descubiertos en Jerusalén” y la estructura principal es la primera que corresponde con las descripciones escritas de los edificios del período de Salomón, dijo Mazar.
La ciudad de Jerusalén es el escenario de numerosos proyectos arqueológicos contemporáneos que buscan los restos milenarios de las antiguas murallas de la capital para su estudio. EFE

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=283395

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HIRAM, EL ARQUITECTO DEL PRIMER TEMPLO

HIRAM, EL ARQUITECTO DEL PRIMER TEMPLO

Por Manuel Ayllón Campillo, Dr. Arquitecto
Salomón, tras recibir en el sueño las instrucciones de JHWH, al respecto de iniciar las tareas de construcción del Templo, las emprende siguiendo las instrucciones dadas por el viejo profeta Natan. Para comenzar estos trabajos Salomón, que gobierna un pueblo de pastores trashumantes, no asentados y, por lo tanto, no instruidos en el arte de construir, recabará los esfuerzos de un hombre versado en estas artes y, por ello, lo reclamará de allí donde estos oficios son casi sagrados y sirven al poder para mejor expresar su esplendor: de Egipto. En señal del pacto, Salomón casará con la hija del faraón Saimón, que se desplazará a vivir en Jerusalén conservando su religión y levantando con ello las primeras críticas de los levitas al nuevo estado de las cosas en Israel.

El emperador egipcio designará a un experimentado arquitecto de nombre Hiram-Habib (Hiram el Fundidor) para el trabajo de construir el Templo en Jerusalén. Como ya se ha dicho de la enemistad a niveles populares entre egipcios e israelitas, cosa que no sucede a nivel de gobernantes, conviene en que ese arquitecto que viene de Egipto y, por lo tanto, está instruido en las técnicas de la cantería, el arte de fundir metales, los secretos de la geometría y conoce de los modos de organización en los capataces, maestros, albañiles y aprendices, disimule su verdadera nacionalidad y la esconda bajo la lengua y los modos de un fenicio, país vecino y amigo de los israelitas. Los fenicios intervendrán de manera decisiva y peculiar en esta historia y es de manera no ajena a aquellas características conductas que se han dado en llamarse “fenicias” cuando hacen referencia al talante mercantil y negociador. Ya entonces se procuraba tan laborioso e ingenioso pueblo en labrarse una fama en la historia. Sucedía, a la sazón, que el pueblo israelita, gente nómada y del pastoreo -al menos hasta entonces-, necesitaba de maderas y metales para construcción de su Templo y al ser Galilea tierra pobre en ambas riquezas procuraron el concurso del comercio fenicio para procurar allegar tales materiales. A tal fin, los fenicios convinieron con Balkis, la reina de Saba, que su reino proveyera los metales, ellos proveerían de las maderas de sus cedros e instrumentarían la operación comercial aceptando en pago las producciones agrarias y ganaderas de los israelitas. Cobrarían una comisión a Salomón y otra a la reina de Saba por la mediación, darían trabajo a su flota y venderían la madera de los bosques libaneses. ¡Todo un negocio!. Los israelitas pagaban al rey de Tiro veinte mil fanegas de trigo y veinte mil cántaras de aceite por año. Además permitirían que el arquitecto enviado por los egipcios adoptara la nacionalidad fenicia al decir ser hijo de padre fenicio y madre de la tribu de Neftalí y tomara el nombre del entonces rey fenicio, curiosamente también llamado Hiram.

Y en estas llegó a Jerusalén el arquitecto Hiram-Habib para emprender los trabajos de construcción del Templo, según las instrucciones que se tenían desde las profecías de Natan, de las instrucciones particulares de Salomón y de las características específicas del Tabernáculo, hasta entonces trashumante, que albergaba el Arca de la Alianza. El Templo habría de ser el nuevo Tabernáculo. Por cierto y al hilo de la capacidad de evocación que esta materia ha tenido entre los arquitectos de todos los tiempos, conviene repasar los dibujos de Le Corbusier sobre ese Tabernáculo.

Cuando Hiram llegó a Jerusalén su primera tarea fue la de organizar a los israelitas en gremios y oficios con los que emprender los trabajos. A tal fin, comenzó instruyendo a unos cuantos, que a su vez instruyeron a otros y estos a muchos más con objeto de instruir a los israelitas en labores para ellos desconocidas como tallar y pulir la piedra, transportarla, fundir los metales, fabricar los instrumentos, cortar y ensamblar finamente las maderas, trabajar las piedras duras, fabricar poleas y cabestrantes, conducir el agua, acopiarla, mover las tierras y, sobre todo, entender las ordenes y establecer unos códigos de representación y lenguaje para comunicar y transmitir el oficio para ejecutar todas estas nuevas tareas, nuevas al menos para los israelitas. Por ello, bajo el mando de Adonirán -persona de la confianza de Salomón- se enviaron a Tiro, a perfeccionarse en estas artes, a treinta mil hombres, en tres turnos de diez mil cada mes. Al final del proceso de instrucción y organización había tres mil trescientos capataces de obras, o maestros, treinta mil obreros especializados, setenta mil cargadores y ochenta mil canteros en las montañas. Todo un ejército organizado desde los gremios y los oficios. El embrión de un nuevo orden social y, todo ello, dirigido por un arquitecto extranjero. Era evidente que esto empezó a sentar un profundo malestar en la casta levítica, hasta entonces la más privilegiada por ser la depositaria de la ritualidad litúrgica y tener con ello el práctico monopolio de la escritura, la lectura y la administración del reino. Estaba empezando a nacer una nueva y distinta organización social fuera del ámbito jurisdiccional levítico y ello con el apoyo del rey Salomón, que con ello fortalecía su poder al hacer más sabio y complejo a su pueblo, de una parte, y de otra al contraponer un nuevo poder al ya viejo -y único- de las castas sacerdotales. Estando ya concluido el Templo, en cuyos trabajos se emplearon siete años, se inició la construcción del Palacio de Salomón, que también fueron encargados al arquitecto Hiram-Habib. Este simultaneó estos trabajos de cantería -la formación de fábrica de obra civil del palacio- con las tareas de decoración y remate del atrio del Templo. A tal fin sale a relucir el oficio de fundidor del arquitecto Hiram.

Y esto se presta a un juego de sutiles interpretaciones y equívocos, según las fuentes documentales que usemos, que en unos casos (los más canónicos) atribuyen a Hiram de Tiro (el rey) la autoría moral de los planos del Templo por vía de instruir en Tiro a los treinta mil albañiles de Israel dirigidos por Adonirán, y a Hiram-Habib (el fundidor) la autoría, exclusivamente, de la fundición de los objetos simbólicos y ritualísticos de naturaleza metálica que adornaban el atrio del Templo. Sin embargo los textos no canónicos y las tradiciones simbólicas unen en una sola persona, la de Hiram-Habib, el arquitecto y fundidor, ambas tareas y competencias. Y esto no es casual ni gratuito. En la descripción canónica de las tareas de fundición de las columnas -las piezas más importantes del aparato simbólico- que enmarcaban la entrada al templo todo transcurre normalmente y no se relata incidencia alguna en tan trabajosa tarea. Sin embargo en el relato, según la tradición esotérica, de este episodio la fundición de las columnas se convierte en un estrepitoso fracaso. Veamos como pudieron suceder estos hechos.

Al parecer, y en esto coinciden las descripciones canónica y heterodoxa, la reina de Saba, Balkis, que había establecido comercio con los israelitas a través de los fenicios, decide viajar a Israel a conocer a Salomón, joven monarca de creciente fama en aquella siempre conflictiva y turbulenta área geográfica. Por ello se desplaza a Israel con su séquito cuando ya están concluidos los trabajos civiles del Templo, se están iniciando los del Palacio y se van a fundir las grandes columnas del atrio y demás objetos de decoración y culto como el Mar de Bronce, los candelabros o las basas de bronce. Pero algo había cambiado ya en el corazón de Salomón respecto a su confianza y cariño hacia el arquitecto Hiram-Habib. Las murmuraciones de los levitas, menoscabados -o así creían ellos- en su poder por el creciente desarrollo e influencia de los gremios de constructores instruidos y dirigidos por el arquitecto Hiram, comenzaban a afectar el juicio de Salomón predisponiéndole, aunque fuera de manera incipiente, contra el arquitecto al que atribuían una voluntad conspiratoria contra Salomón. Y en esto llegó Balkis, la reina, mujer al parecer de extraordinaria belleza. Y como en toda buena película francesa se debe proceder a chercher la femme.

Al parecer Salomón quedo prendado de Balkis y, si bien ésta pudiera, tal vez, haberle correspondido en sus ardores, se impuso el buen criterio de la reina, que con más juicio que Salomón comprendió que, de fomentar las esperanzas del israelita, éste pudiera acabar repudiando a su esposa egipcia, la hija del emperador Siamón. La importante condición de Balkis no permitía a Salomón tomarla como concubina, como sucedía con otras bellas extranjeras de menor condición, y de prosperar en sus amores, la culminación formal de los mismos -cosa inevitable- era un matrimonio que, por el repudio que antes exigía, hubiera ocasionado un fuerte incidente diplomático con los poderosos vecinos egipcios, agraviados entonces por la ofensa inferida a la dignidad de la esposa repudiada. Tal supuesto acarrearía funestas consecuencias para la estabilidad política y militar de un área que ya desde entonces se caracterizaba por todo menos por ser apacible. El poderoso sentido común de la de Saba refrenó el talante apasionado de Salomón, que si bien seguía enamorado de ella no era correspondido. Por el contrario Balkis quedo prendada del arquitecto-fundidor y, con ello, se anudaron los celos en el corazón del poderoso rey israelita. Pero sigamos con los hechos y aparquemos, por un momento, las pasiones y el erotismo meso-oriental.

Estaban así las cosas entre los protagonistas del drama cuando Hiram debía comenzar la fundición de las grandes columnas del Templo, la tarea más complicada de las previstas. A tal fin se dispuso un gran espectáculo en que Salomón y Balkis adornarían con su presencia el acto festivo de la difícil fundición -espectáculo de fuego y luz en la noche- al que se había convocado, para su solaz y admiración, al pueblo todo de Israel.

Benoni, el fiel ayudante fundidor del maestro Hiram, había sorprendido al caer la noche los trabajos de daño al molde del vaciado que habían saboteado tres obreros, Fanor el sirio, albañil; Anru el fenicio, carpintero; y Matusael el judío, minero. Benoni avisó a Salomón de la sevicia preparada y este calló y guardó para sí el aviso que debió trasladar a Hiram, pues celoso de los favores que presumía que Balkis concedía al arquitecto deseaba para éste un fracaso en la tarea cumbre de su oficio. Los celos siempre llevan a perder el sentido común, pues como dice Montesquieu en un país -el del espíritu- en que el amor es el mayor interés, los celos son la mayor pasión. No sin ironía Freud, que reduce el sentimiento amoroso a una sobrestimación del objeto, divide los celos en tres clases: competitivos, proyectados y delirantes. Los primeros son narcisistas y edípicos; los segundos imputan al ser amado una culpa, ya sea real o imaginaria, que pertenece al yo; los terceros, al borde de la paranoia, toman como su objeto, generalmente reprimido, a alguien del propio sexo. Salomón saltaría por encima de la variedad normal o competitiva, se demoraría brevemente en el tipo proyectado y se centra cruelmente en el modo delirante. Pero continuemos con nuestra historia.

Por la noche, ante la expectación de todos, se pone en marcha el artificio, éste fracasa clamorosamente y Benoni, horrorizado por lo que ocurre, se arroja a la lava ardiente y fallece para procurar la expiación de su culpa por negligencia en el obligado aviso a su maestro. Tras ello, abandonado por todos, Hiram se duele ante su obra destruida. A partir de este punto del relato se exponen las causas por las que la literatura canónica omite el relato de estos hechos. Veamos lo que sucede en adelante.

Cuando Hiram, abrumado, contempla los restos del destrozo surge ante él una figura brumosa y brillante que, engalanada en su cabeza con una mitra de corladura y llevando en la mano un martillo de herrero, le apela a que abandone la pena y le acompañe en un viaje mistérico, que le lleva a un remoto lugar de su espíritu – para Hiram desconocido- donde esta figura se identifica como el terrible Tubal-Caín. Allí le muestra ese lugar desconocido, que la figura brumosa señala como la casa de Enoc, al que los egipcios llaman Hermes y los árabes Esdris. Tubal-Caín instruirá a Hiram en lo esencial de las tradiciones de los cainitas, los herreros, los dueños del fuego. Luego le mostrará a Enoc, el que enseñó a los hombres a hacer edificios, a Mavel que enseñó la carpintería, a Jabel el que cosía pieles y las curtía para construir tiendas, a Jubal el músico, a Hirad el conductor de aguas y maestro de riegos, y a los demás maestros primigenios y, por fin, al maestro de maestros, el propio Tubal Caín. Este último acababa de transmitirle a Hiram-Habib los principios de la tradición luciferina. Tras esta iniciación, el Arquitecto volvió al mundo superior de las luces y del día y recomenzó sus trabajos que, esta vez sí, culminaron en un gran éxito.

Toda esta historia, por evidente, proviene de los herreros cainitas de las proximidades del Sinaí y, por emplear una expresión del mundo tántrico, es una historia de la mano izquierda, en la terminología esotérica ordinaria divulgada por Helena Petrovna Ba. Es lógico que la canónica suprima esta parte del relato, que seguramente no fue cierto, aunque sus orígenes se encuentren en la visión talmúdica expuesta. Por ello, en la Biblia el resultado de la fundición fue un éxito desde el primer intento, evitando así la bajada a los infiernos del arquitecto Hiram, al que la Biblia sólo hace fundidor y no arquitecto. Se evita con ello que la tradición luciferina vuelva al mundo, y menos de la mano de los arquitectos. En el relato bíblico, el oficio de construir no está asociado con el de fundir, por ello Hiram sólo es fundidor, pues es el que funde, el que maneja el fuego, es de estirpe cainita y, por lo tanto, de la estirpe de hombre. Es lógico que el constructor que traza los planos de la casa de Dios no venga de esa línea, de esa mano, y por tanto los planos son trazados directamente por Dios a través de las profecías de Natan y luego de Ezequiel. La figura del arquitecto queda diluida en el relato bíblico en una tarea colectiva y no existe una especificidad competencial expresa sobre la figura de Hiram en esta materia. Se pretende evitar la idea de que el fundidor -el cainita y extranjero venido de Egipto- sea también el artífice del proyecto esencial del Templo. Esto pondría en una posición incómoda a aquellos descendientes de Abel que ven en el arquitecto Hiram la legitimación posterior de los descendientes de Caín, a los que JHWH permitiría la realización de Su Primera Casa en la tierra. No es casual, en esta línea, que la tradición no canónica hable de un enfrentamiento desde el principio de los trabajos de la construcción del Templo entre los levitas y el arquitecto y sus gremios. ¡Tampoco los arquitectos somos para tanto! Al menos hoy día.

En esa crónica luciferina hay un ultimo dato que Tubal-Caín revela a Hiram-Habib. Es el de decirle que Balkis, la de Saba, es de la estirpe de Caín y por lo tanto el destino la llevará hacia Hiram, para ser su esposa. Al menos para que éste siembre en ella la semilla de una futura descendencia cainita. Pero, volvamos a los hechos que sucedían en Jerusalén cuando nos fuimos a conocer estas historias.

Tras la aventura de la fundición, en uno o en dos intentos, es decir con un Hiram que, en el primer caso, sólo es bueno y, en el segundo, también; y, a la vez, es malo -aquí el principio de dualidad-, los trabajos se terminan e Hiram va a cumplir el final de su contrato.

Habíamos dejado la situación del relato en una Balkis enamorada de Hiram, y embarazada de él, a un Salomón celoso y prevenido contra Hiram; a unos levitas intrigando contra el creciente poder de los gremios constructores en menoscabo de su casta sacerdotal y procurando la expulsión de Hiram del reino de Israel. En ese escenario de presumible tragedia tres albañiles a los que Hiram no ha elevado a la categoría de capataces y que están molestos por ello, ofrecen sus servicios homicidas a los sacerdotes levitas que, sabiendo el incipiente odio que en el corazón de Salomón anida contra Hiram, les pagan el salario del crimen y asesinan al arquitecto en una noche sin luna tras una emboscada cobarde. Salomón no fue un asesino, al menos en el estricto sentido, pero consintió que sus ministros levitas lo fueran. Su mano no se mancho con la sangre del arquitecto, pero no cortó la mano de aquellos que pagaron a los sicarios y su corazón se complació con ello. Estamos viendo, ya desde entonces, conductas que aún hoy se repiten. Los hombres no cambiamos… y ¡los arquitectos tampoco! En esta historia se han visto no pocos arquetipos y algún que otro arquitecto de por medio.

En Jerusalén la pena y el dolor cunde entre los gremios de constructores, la sublevación se presiente. Salomón ha de aplicar toda su sabiduría, que es mucha, en acallar las voces que le imputan el crimen, los levitas y los militares acallan la disidencia y los gremios se disuelven. Antes de ello, y tras el crimen, la reina de Saba abandonará Jerusalén llevando en su vientre la semilla de Hiram. Nacerá un niño. Este niño, su hijo, y los hijos de su hijo y su siguiente descendencia serán llamados, en adelante, los “hijos de la viuda”. Con esta apelación se conoce en el mundo iniciático a los constructores, por extensión se han autoproclamado de tal origen todos aquellos que ven en la vía iniciática del simbolismo occidental de origen judeo-cristiano un camino de perfección individual.

1) Representación satírica de una logia masónica (1747). Es una evocación de las perspectivas de Vatable y Arias Montano del Templo de Jerusalén. 2) Lámina francmasona (Inglaterra, ca. 1780). 3) Ketima Vere, Der compass der Weisen (El compás de los sabios), Berlín, 1782.

Todo esto terminará con el enterramiento clandestino de Hiram en un campo abandonado. Su tumba quedará sin señal. Sobre ella, no obstante, nacerá una acacia, que parece alimentarse de la savia del maestro arquitecto. Por ello esa tumba será descubierta, por lo singular de la existencia de tan lozano árbol en aquel paraje desolado. En adelante la acacia se denominará, en el mundo esotérico, el árbol de la sabiduría y apelar a su conocimiento será una manera de reconocerse entre sí los maestros constructores.

Ver enlaces relacionados

EL REY SALOMÓN Y SU TEMPLO
La Leyenda de HIRAM ABIF

En busca del Arca perdida. Mucho más que fantasía

EL VATICANO, 06/12/2007 (El Pais/ACPress.net)

La nueva novela de Juan Gómez-Jurado, Contrato con Dios (El Andén) es un thriller arqueológico entretenido y con hechuras de best seller que vuelve a poner sobre el tapete la legendaria arca, sobre cuyo destino se han elaborado tantas teorías y fábulas. Según Gómez-Jurado las agencias de seguridad de EEUU tienen un protocolo de actuación por si el arca es hallada, una eventualidad que se cree podría desencadenar la III Guerra Mundial

La novela, de un aspirante a Indiana Jones, reaviva el enigma de una de las grandes leyendas de la antigüedad: el arca del pacto entre YwH y su pueblo Israel.

Gómez-Jurado reconoce que el origen de su novela está en una inveterada pasión por el film de Spielberg de Indiana Jones “En busca del arca perdida”. El Arca es mencionada únicamente en la Biblia, aunque con profusión a partir del libro de Éxodo, donde el Arca de la Alianza o del testimonio era el mueble sagrado donde se guardaban las tablas de la ley, hechas de piedra.

El arca, cuyo diseño, según la Biblia, se lo dictó el propio Dios a Moisés, estaba hecha de madera de acacia recubierta de oro puro por dentro y por fuera. Incluía unas barras para portarla y sobre ella figuraban dos querubines de oro batido. La Biblia da el nombre de su constructor: Besalel, de la tribu de Judá.

Y el arca forma parte de muchos capítulos impactantes de la Biblia. Por ejemplo, Israel pasa con ellas el río Jordán que se detiene para que pasen en seco, y poco después en el libro de Josué, durante el ataque a Jericó, se la hace dar al pueblo de Israel varias vueltas con ella alrededor de la ciudad, antes de que tocaran las trompetas y se derrumbaran las murallas.

Que era un objeto al menos peligroso en determinadas circunstancias lo sugiere la historia de Oza, hijo de Abinadab: cuando David trasladó el arca a Jerusalén, Oza la tocó –en contra de la orden expresa de la Biblia en este sentido- y cayó muerto en el acto (II Samuel, 6).

En cualquier caso, era un símbolo muy real de la presencia de Dios en medio de su pueblo, de la manifestación de su poder, y a la vez del compromiso y pacto eterno de Dios con el pueblo de Israel. Pero… ¿qué pasó con ella?

¿DESTRUIDA?

El Arca pudo ser fundida o destruida, en tiempo de Nabucodonosor II, durante la destrucción del Templo de Salomón en el 586 antes de Jesucristo. No obstante, no puede descartarse que el arca se hubiera preservado. Aquí, las teorías abundan: en una cámara secreta bajo el monte del Templo (la Explanada de las Mezquitas) en Jerusalén, en una iglesia de Aksum (Etiopía), en una cueva en el monte Nebo en Jordania, en Qumram, en diversos puntos de Egipto como en Tanis (llevada por el faraón Sheshonq tras su campaña en Palestina: la hipótesis Indiana Jones) o en el Valle de los Reyes (una disparatada opinión la coloca en la mismísima tumba de Tutankamón y la identifica con el arcón portátil del ajuar del rey niño)…

Gómez-Jurado se inclina en su libro por la tesis jordana. Cree que el arca sigue existiendo por una razón sentimental pero confía en que no aparezca ya que opina que podría originar un conflicto en Oriente Medio por su valor simbólico.

De hecho, comenta que las agencias de seguridad de EEUU tienen un protocolo de actuación por si el arca es hallada, una eventualidad que se cree podría desencadenar la III Guerra Mundial.

Fuente:

Barcelona descubre los secretos de 18 momias del Antiguo Egipto

Princesa Blava, con pintura dorada en los ojos. En la silueta, Bufanda. Foto: EQUIPO PROYECTO MONTHEMHAT
Princesa Blava, con pintura dorada en los ojos. En la silueta, Bufanda. Foto: EQUIPO PROYECTO MONTHEMHAT
Los bellos vendajes de las piernas la momia masculina llamada Beautiful Legs.  Foto: EQUIPO PROYECTO MONTHEMHAT
Los bellos vendajes de las piernas la momia masculina llamada Beautiful Legs. Foto: EQUIPO PROYECTO MONTHEMHAT

5/3/2010 EXPOSICIÓN
Barcelona descubre los secretos de 18 momias del Antiguo Egipto

• El Museu Arqueològic exhibe los resultados de los análisis de los cuerpos
• Egiptólogos catalanes participan en la investigación del Proyecto Monthemhat

ANNA ABELLA

BARCELONA
Descansaban, olvidadas y anónimas, en el suelo de una tumba utilizada como almacén –la cachette–,en Luxor. Eran 18 momias y hoy los egiptólogos las han bautizado como Princesa Blava, Indiscreta o Pulseras. No se sabe con certeza cuándo ni cómo llegaron hasta allí. Algunos de sus secretos, como su identidad, siguen ocultos, pero otros, como las enfermedades que sufrieron o que fueron 12 mujeres y 6 hombres, probablemente de origen noble, que vivieron en el Tercer Periodo Intermedio (1069-525 a.C.), acaban de salir a la luz. Es gracias a los estudios antropológicos y radiológicos realizados por el equipo del Proyecto Monthemhat, misión arqueológica que trabaja en la tumba de este importante gobernador egipcio del siglo VII a.C., dirigida por el alemán de origen egipcio Farouk Gomaà y en la que participan miembros del Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC).

Anoche, el médico paleopatólogo Joaquim Baixarias presentó en el museo los resultados de los análisis en la conferencia inaugural de la exposición Projecte Monthemhat. Les mòmies oblidades, un recorrido fotográfico que podrá visitarse desde hoy hasta el 5 de septiembre, organizado junto con la Universidad Internacional (SEK) y la alemana de Tübingen.

CINTA ROSA / Fue en enero del 2009 cuando el Servicio de Antigüedades Egipcio mostró al equipo de Gomaà el lugar donde estaban las momias, cercano a la excavación de Monthemhat, en la necrópolis de los nobles de Tebas (El-Asasif, Luxor). Se cree que alguna misión, que puso una cinta rosa a cada momia, pudo trasladarlas allí a causa de un incendio en 1988 o durante la segunda guerra mundial, ya que hallaron en el suelo diarios ingleses de los años 40. Los análisis radiológicos son habituales en egiptología pero es la primera vez que se realizan in situ, a pie de tumba y a tal cantidad de momias. Para ello se trasladó hasta Luxor un aparato de rayos X Philips Healthcare, que se expone también en el MAC.
De entre las conclusiones del estudio hay algunas que han sorprendido más a los investigadores. Una es la escasez de enfermedades, fracturas e infecciones dentales, salvo alguna caries. No han hallado infecciones ni tumores, causas habituales de muerte en la época. Aunque sí hay un caso de Dupuytren, un mal reumático ligado al elevado consumo de alcohol y que inmoviliza poco a poco los dedos de las manos.

Los 18 pacientes casi no tenían artrosis, quizá porque la mayoría murió joven y, como eran de la nobleza, llevaban a cabo tareas de poco esfuerzo físico. Otra sorpresa: solo a dos momias se les extrajo el cerebro por la nariz y solo a una, los órganos abdominales. Esto, según el doctor Baixarias, comisario de la muestra junto con Montserrat Rius, «difiere de las fuentes históricas que hablan de que el proceso de momificación, durante el que se extraían todas las vísceras, era igual para todos. Además, ha habido casos de chapuzas de los momificadores como poner dos cráneos en una sola momia». «La medicina egipcia está sobrevalorada –añade el egiptólogo–. Sí que había remedios efectivos como la miel aplicada a las úlceras pero había muchos otros que tenían mucho de ritual mágico».

PIERNAS BONITAS / Los rasgos físicos de las momias, algunas muy bien vendadas, otras deterioradas, inspiraron a los egiptólogos nombres poco ortodoxos. Princesa Blava luce este color en la piel a causa de los productos químicos de la momificación y pintura dorada en los ojos. Además, en la nariz se ve el agujero por el que le sacaron el cerebro. Vespa tiene muchos orificios causados por avispas y el esqueleto de un roedor en el interior del vendaje, y Pulseras lleva brazaletes de cuerda en las muñecas. Beautiful Legs apuntaba a una mujer por el bonito vendaje trenzado de las piernas. Pero era un hombre, lo atestigua su pene vendado por separado y colocado entre sus piernas.
Además de las fotos de las momias, la exposición del MAC recrea la cachette, y cuenta con un audiovisual, explicaciones sobre la momificación, réplicas del instrumental quirúrgico del Reino Nuevo y piezas originales, como un vaso de aceite sagrado y varios amuletos.

UN ESTUDIO SOBRE LOS ROLLOS DEL MAR MUERTO

UN ESTUDIO SOBRE LOS ROLLOS DEL MAR MUERTO
Huellas sagradas

Rachel Elior, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, subrayó su valor religioso para la rica tradición judía.


«cD«Curante muchos años se habló de los enigmas en los rollos del Mar Muerto, tal vez por la extraña forma en que fueron encontrados. Hoy es considerado el descubrimiento arqueológico más grande del siglo pasado y de incalculable valor religioso.

De paso por Argentina, la profesora Rachel Elior, titular de pensamiento judío de la Universidad Hebrea de Jerusalén dice: “Los documentos tienen un doble significado para el pueblo judío ya que los primeros fueron encontrados el 29 de noviembre de 1947, el mismo día que las Naciones Unidas reconocían al Estado de Israel”.

¿Cómo los encontraron?

-En realidad fue de casualidad. A unos pastores beduinos se le escapó una cabra en los cerros de Qumrám, en Palestina, a un kilómetro sobre la altura que bordea el norte del Mar Muerto y al tirarle una piedra sintieron un ruido extraño. Cuando subieron para ver qué era encontraron en una cueva una tinaja con un rollo escrito en cuero de oveja y lo llevaron al jefe de su comunidad, pero fue Eleazar Sukenick, un conocido arqueólogo quien reconoció la data de los pergaminos. Lamentablemente los pastores los cortaron en tiras para venderlas por separado y ganar más dinero. Ello demoró el armado de lo primeros rollos. En los siguientes sesenta años se encontraron en total 934; increíble si pensamos que la Biblia tiene sólo 28 libros.

¿Qué contienen?

-Este grupo de manuscritos, miles de años más antiguos que el texto hebreo más viejo de la Biblia contienen escritos religiosos, hablan de la historia de Israel, del nombre de Dios, los sacerdotes, los ángeles, los sacrificios del sabath, una hermosa literatura mística. Están escritos en hebreo y un poco en arameo.

¿Por qué se dice que fueron escritos por los esenios que vivieron muchos años después del comienzo de nuestra era?

-Ese es un error porque recién en la era de Flavio Josefo al final del siglo I de nuestra era los judíos estaban divididos en esenios, saduceos y fariseos y los escritos datan del 175 antes de Cristo, cuando los griegos conquistaron Jerusalén e insistieron en cambiar el calendario judío por su calendario lunar. Hubo entonces una revolución donde la mitad de la gente aceptó a los griegos y la otra parte, siguiendo a Jonio, tuvo que dejar Jerusalén. Se llevaron los libros del templo al desierto donde vivieron años copiando y aprendiendo de esos libros y los escondieron en tinajas para que pudieran ser conservados para las próximas generaciones. No sólo en esos primeros escritos sino en todos los demás hallados no hay una sola referencia a los esenios.

¿Se puede acceder a esos rollos?

-Sí, están abiertos para toda la humanidad. Durante sesenta años cientos de profesionales de todo el mundo y de todas las religiones convocados por la Universidad de Oxford, colaboraron en la traducción y la compilación de los pergaminos. Se reunieron 39 volúmenes que los tiene la biblioteca nacional de cada país en su idioma. Los rollos originales se encuentran en el Santuario del Libro del Museo de Israel.«P

http://www.clarin.com/suplementos/especiales/2007/08/08/m-00603.htm

Jerusalén: Antigua muralla confirma historia bíblica

Jerusalén: Antigua muralla confirma historia bíblica
By Mundo Cristiano
Wednesday, February 24, 2010


Una arqueóloga israelí aseguró recientemente que un antiguo muro en la Jerusalén oriental confirma parte del Antiguo Testamento de la Biblia.

La Dra. Eilat Mazar dijo que encontraron fragmentos de alfarería en el sitio que ayudaron a confirmar que el muro es del siglo 10 Antes de Cristo. Eso es hace 1.000 años cuando, como dice la Biblia, Jerusalén era gobernada por el rey Salomón.

Algunos arqueólogos dicen que las historias bíblicas de los reyes David y Salomón son mitos. Pero otros como Mazar, dicen que el relato del Antiguo Testamento escrito en el Primer Libro de Reyes es verdadero.

“Es la primera vez que tenemos una puerta y una línea de fortificación de la ciudad de la época del rey Salomón”, dijo Mazar. “Esta es la sección de la muralla del siglo 10 más bellamente preservada, y todos los hallazgos que tenemos encajan muy bien con la versión bíblica”.

Una parte de la puerta y de la línea de fortificación está ubicada afuera de las murallas de la Ciudad Antigua de Jerusalén. Yace junto a lo que solía ser el antiguo Monte del Templo judío.

Hoy en día la zona alberga el Domo de la Roca musulmán y la Mezquita de Al-Aqsa.

Arqueólogos israelíes han descubierto en excavaciones realizadas junto a la ciudad antigua de Jerusalén los restos de una muralla del siglo X a.C. que podrían confirmar la descripción bíblica de los tiempos del rey Salomón.

Una sección de la muralla, de 70 metros de longitud y seis de altura, fue encontrada en una localización de nombre Ofel, entre la conocida como Ciudadela de David y la pared sur del Monte del Templo judío, coronado por la musulmana Explanada de las Mezquitas.

Desarrolladas en los últimos meses, las excavaciones forman parte de un proyecto de la Universidad Hebrea de Jerusalén, la Autoridad de Antigüedades de Israel y otras instituciones, y cuenta con la financiación de mecenas estadounidenses.

Su directora, Eilat Mazar, data la muralla en base a fragmentos de vasijas descubiertos en los alrededores, que afirma son de tiempos en que reinó Salomón, el período de mayor construcción hasta ese momento en Jerusalén y cuando se levantó el Primer Templo judío, según el Antiguo Testamento.

“Esta es la primera vez que se descubre una estructura de ese período que puede tener una correlación con las descripciones de los edificios de Salomón en Jerusalén”, afirma.

“La Biblia nos cuenta que Salomón construyó -con ayuda de los fenicios, que eran excelentes constructores- el Templo y su nuevo palacio y que los rodeó con una ciudad, lo más probable es que estuviera conectada a la muralla más antigua de la Ciudad de David“, explica la directora de las excavaciones.

En el lugar se han desenterrado también una monumental caseta de vigilancia de seis metros de altura y una torre que serviría de mirador para proteger la entrada a la ciudad, que son características del estilo del Primer Templo. De este periodo son las antiguas poblaciones israelitas de Meguido o Beer Sheva, declaradas en 2005 Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.

Para la arqueóloga, los restos de la muralla suponen una muestra adicional de la exactitud con que las sagradas escrituras describen el esplendor del período de los reyes David y Salomón.

Y cita el Primer Libro de Reyes (3:1), en el que “Salomón hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, pues tomó a su hija y la trajo a la ciudad de David, mientras que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, ylos muros de Jerusalén alrededor“.

Las investigaciones sugieren que los restos de la muralla revelan la presencia de una monarquía y que la fortaleza y forma de construcción indican un alto nivel de conocimientos de ingeniería. Los vestigios se emplazan en un punto estratégico, en lo alto del valle del Kidrón, hoy aledaño a la ciudad antigua de Jerusalén.

“Al comparar los últimos descubrimientos de las murallas y puertas de la ciudad del período del Primer Templo y los restos de vasijas encontrados en el lugar podemos asegurar con alto grado de certeza que los muros son de la ciudad construida por el rey Salomón en Jerusalén en la última parte del siglo X a.C”, afirma Mazar.

La inscripción hallada un fragmento de vasija reza: “del supervisor del pa…”, que la arqueóloga cree se refiere al “supervisor del panadero“, un oficial responsable de controlar la provisión de productos leudados a la corte real. Otros fragmentos contienen las palabras “del rey”, y también fueron encontrado sellos de cera con decenas de nombres.

El explorador británico Charles Warren describió el trazado de la torre en 1867 pero sin atribuirlo a la época del monarca conocido por adoptar decisiones justas o salomónicas.

En este contexto de difícil equilibrio cabe preguntarse si la Biblia puede servir o no de guía arqueológica, una polémica que enfrenta a dos tendencias en la arqueología israelí y especialmente peliaguda en lo que se refiere a los descubrimientos en torno al período del rey David y su hijo Salomón.

Mazar pertenece a la corriente que acepta por válido el relato de la Biblia, mientras que arqueólogos de la Universidad de Tel Aviv creen que el Pentateuco no está exento de intereses políticos de sus autores y que las monarquías de ambos reyes no eran una potencia regional como describeel texto más leído de la historia.

Hallan bajo Jerusalén las calles donde Jesús anduvo

Hallan bajo Jerusalén las calles donde Jesús anduvo

13/01/2010 15:43:00

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Los arqueólogos han logrado llegar al suelo original del monte Moria, donde Abraham preparó el sacrificio de su hijo Isaac y que compró el rey David para construir el templo de Jerusalén que levantaría su hijo Salomón hace unos 3.000 años. Los musulmanes no permiten que la investigación continúe en la plaza de las mezquitas.

El Muro de las Lamentaciones, uno de los lugares emblemáticos de Jerusalén, es el fragmento visible de uno de los grandes secretos arqueológicos que guarda la ciudad santa. Este espacio central de oración del judaísmo, testimonio presente del bíblico Templo de Salomón, emerge como un iceberg cuya parte subterránea es un rico yacimiento histórico en el que trabaja la mejor arqueología internacional.

Bajo los pies de los visitantes de la plaza del Muro y de sus callejuelas adyacentes, a más de 20 metros bajo tierra, discurren otras calles por las que un día transitó Jesús de Nazaret. Los arqueólogos trabajan sin descanso en el subsuelo de la ciudad, a la luz de unas lámparas que sugieren una fantástica escena de película de aventuras, y es así como han logrado llegar al suelo original del monte Moria. Y, unos metros por encima de ese suelo original, han encontrado las calles de Herodes.

SINDROME DE JERUSALÉN
El Muro de las Lamentaciones atrae anualmente a miles de personas, muchas a la búsqueda de una experiencia espiritual especial. Entre los visitantes se encuentran turistas de todo el planeta, religiosos de todo tipo y también dos grupos humanos muy especiales: los visitantes que más tarde se verán afectados por el llamado síndrome de Jerusalén y los arqueólogos. El síndrome de Jerusalén es una psicosis que afecta a ciertos individuos que visitan la ciudad y el que la sufre se identifica transitoriamente con un personaje del Antiguo o del Nuevo Testamento. Sin embargo, la pasión y dedicación de aquellos que trabajan como arqueólogos en el Muro es permanente. Es más, la dedicación es plena, 24 horas al día.

La pasión por la arqueología se apoderó de Avi Salomon, arqueólogo en jefe de las excavaciones en el Muro, en la zona que en inglés se conoce como Western wall, muro occidental. “Excavar aquí es una labor que no tiene fin, tan sólo depende del presupuesto”, asegura Salomon.

UN MURO Y DOS MUNDOS
Lugar sagrado para judíos y musulmanes, el Muro de las Lamentaciones es “tan sólo parte del muro occidental; una de las cuatro murallas que protegían el denominado Segundo Templo, construido bajo mandato del rey Herodes, algo más de dos mil años atrás”, explica Salomon.
Fue en el año 70 de la era cristiana cuando los romanos se encargaron de destruirlo, no así la parte inferior de los muros, que sigue en pie. Dichas murallas fueron restauradas ya en el siglo VII por los musulmanes, si bien en la actualidad tan sólo son visibles apenas unas decenas de metros de la parte occidental. Se trata de la parte sur del muro occidental que protegía el templo.

Para el judaísmo el Templo de Jerusalén fue el santuario del pueblo de Israel que sustituyó al Tabernáculo que guardaba las Tablas de la Ley de Dios, la vara de Aarón y un pan de maná dentro del Arca de la Alianza. Este Templo fue levantado y destruido, nuevamente erigido y derrumbado mientras, paralelamente, su muro ha sido objeto de luchas y deseos por poseerlo.
De hecho, el monte donde estaba el Templo ahora ubica la magnífica Cúpula de la Roca y la mezquita de Al Aqsa, sagradas para los musulmanes que niegan la mera existencia del Templo de Salomón.

NEGATIVA MUSULMANA
“El primero que inició las excavaciones en la zona del muro fue un joven inglés de tan sólo 27 años, Charles Warren, entre los años 1867 y 1871. Su finalidad era excavar en el monte del templo, pero no recibió permiso (musulmán)”, explica Avi Salomon. Con el transcurso de los años nada ha cambiado en este sentido. Nadie ha recibido la autorización árabe para excavar en la zona de las actuales mezquitas. Únicamente es posible en los aledaños, que es donde han aparecido calles del tiempo de Herodes. “Lo interesante es que los árabes niegan la existencia del templo y yo les digo: excavemos y veamos. Y dicen: no. Creo que si se niegan es que tienen algo que ocultar”, deduce Salomon, que, pese a ser una persona religiosa, se autodefine por encima de todo como un hombre de ciencia.

Charles Warren, junto a otro británico, Charles Wilson, dejó constancia de su trabajo en textos e ilustraciones que hoy día siguen utilizando los arqueólogos. “Tras esos primeros años casi nadie se interesó por este lugar. Pero en 1967, después de la guerra de los Seis Días, eso cambió”, argumenta el arqueólogo jefe.

Tras aquel conflicto, Israel anexionó Jerusalén y el objetivo pasó a ser entonces descubrir el Muro en toda su extensión hacia el norte, aproximadamente medio kilómetro de construcción.

“Lo que sucede es que con cada piedra que se levanta salen a la luz años de historia y ese objetivo inicial se va transformando al ir encontrando otra multitud de antiguos aposentos, arcadas, puentes. Por ello decidimos abrir al público los trabajos de excavación. Nuestro objetivo ahora es llegar a dejar al descubierto todo el nivel de la época del segundo templo. Con ese fin trabajamos”, explica el arqueólogo Avi Salomon.

MONTE MORIA
Para valorar correctamente el impacto emocional que suponen estas excavaciones es preciso saber que para el judaísmo todo tiene sus orígenes en el monte Moria. Allí es donde se sitúa, de acuerdo con la tradición e historia judía, la Piedra Fundamental y el inicio del mundo. Es en el citado monte donde, 3.000 años atrás, el rey Salomón, siguiendo los pasos de su padre David, erige el primer templo como un hogar para Dios. Históricamente este primer templo es casi una incógnita, en tanto que “prácticamente carecemos de información del mismo en la actualidad”, explica Michael, guía de las excavaciones.

Lo que sí se sabe es que el templo fue destruido por el pueblo babilónico 400 años más tarde, tras lo cual Herodes comenzó su gran proyecto: elevar un segundo templo, notablemente más ostentoso y ambicioso. Para ello niveló la montaña, lográndolo gracias a 10.000 trabajadores a lo largo de 10 años y construyó las cuatro murallas (entre ellas el muro occidental) como muros de contención. Los restos de los mismos son los que hoy pueden visitarse en la vertiente oeste. Lo que caracteriza a la arquitectura de Herodes es que cada fila de rocas estaba situada unos dos centímetros atrás que la inferior, con la finalidad de obtener una sensación vertiginosa al alzar la vista.

Fuente: Mundo Cristiano/ Edición: ACPress.net

La revista Time y la Arqueología en la Ciudad de David (Jerusalen)

Un par de semanas leí un artículo en la revista Time sobre la arqueología en el este de Jerusalén. Yo normalmente tienen enlaces a este tipo de artículo (y muchos otros bloggers lo hicieron), pero éste fue tan a fondo una cara que no podía en enlace buena conciencia a ella sin una refutación largo. Pero usted puede perder su vida en esas tonterías y me decidí a pasar.

Un par de días atrás, el Comité para la Precisión en la Información de Oriente Medio en América (CAMERA) revisó el artículo y tomó nota de algunos de sus problemas. Por ejemplo, el

El periodista se refiere respetuosamente a Daniel Seidemann, un enemigo declarado de la soberanía de Israel y la habitación en la parte oriental de Jerusalén, como un abogado que trabaja para una organización de derechos civiles y, en el resto del artículo, como “Abogado Seidemann,” pero no ofrece honoríficos similares a el arqueólogo que dirige la excavación de Jerusalén. Mc Girk convenientemente omite sus credenciales, la introducción de simplemente como “Eilat Mazar-e incorrectamente la describía como” un asociado de la extrema derecha Shalem de reflexión “y mientras se incluye esta afiliación incorrecta – Time ya ha publicado una corrección que afirma que no es Mazar actualmente afiliados a la reflexión Shalem – Mc Girk niega a informar a los lectores que el Dr. Mazar es un respetado arqueólogo – la nieta de Benjamín Mazar, que era un destacado arqueólogo, historiador y ex presidente de la Universidad Hebrea. Ella recibió su doctorado en arqueología, más de una década, ha publicado en revistas académicas, fue profesor visitante en el Instituto de la Universidad Hebrea de Arqueología y actualmente es becario de investigación allí.

Por el contrario, Mc Girk caracteriza a aquellos que se oponen al campo de la arqueología bíblica y de acuerdo con Mazar y los resultados de su equipo como “eruditos” y “expertos”.

Tenga en cuenta que esto no tiene nada que ver con la esencia de la controversia, que es la de si Israel tiene derecho a excavar en Jerusalén. El “periodista” ha elegido con cuidado y ocultado información en la forma de un abogado defensor o grupo de presión política. Esto es todo la más desagradable cuando se trata de mala caracterización de los estudiosos y arqueólogos.

La conclusión:

Time ‘s lectores no pueden aprender de forma fiable sobre las controversias y los argumentos que rodean la historia, la arqueología, y el futuro de Jerusalén, tanto como el tiempo’ s jefe de la oficina de Jerusalén sigue actuando como defensor de una de las partes del debate en lugar de una forma responsable y ética periodista.

La hora debe estar avergonzado de este artículo. En la medida en que no es, sabemos que el periodismo objetivo no es su meta. Si usted lee el artículo de Time original, usted debe leer esta respuesta.

  • copiado de aca

Jueza italiana ordena la confiscación de escultura de Museo Getty California

Jueza italiana ordena la confiscación de escultura de Museo Getty California

Publicado por José Luis Santos Fernández el febrero 11, 2010 a las 4:30pm

Una jueza del Tribunal de Pesaro, en la costa adriática italiana, dictaminó hoy que se confisque del Paul Getty Museum en California (EE.UU.), la estatua de bronce del “Atleta victorioso”, atribuida al escultor Lisippo, del siglo IV antes de Cristo.
Fuente: EFE, Roma | ADN.es, 11 de febrero de 2010
Hallada en el mar frente a la costa adriática en 1964, la escultura ha estado en el centro de una dura disputa entre EE.UU. e Italia, por su propiedad, informaron los medios de comunicación italianos, que explicaron que la obra se expone desde 1974 en la galería estadounidense.

La asociación cultural “Le Cento Città” presentó en 2007 un informe ante la magistratura de Pesaro en el que apuntaba a una violación de las normas de aduanas y contrabando en la llegada de la escultura de bronce a Estados Unidos.

Posteriormente, la fiscal Silvi Checchi solicitó la confiscación de la estatua; una petición que acogió hoy la jueza Lorena Mussoni, quien dictaminó el embargo de la obra “actualmente en el Getty Museum o allí donde se encuentre”.
El ex ministro de Bienes Culturales italiano Francesco Rutelli señaló que la decisión de Mussoni tiene una “gran importancia histórica y pone fin a una vieja temporada de saqueos del patrimonio arqueológico” italiano.

La escultura de Lisippo, uno de los artistas preferidos por el gran rey y estratega militar Alejandro Magno, está considerada como uno de los bronces griegos más bellos de la época clásica que han llegado hasta nuestros días.

fuente bibl.

http://foroterraeantiqvae.ning.com/profiles/blogs/jueza-italiana-ordena-la

El Cilindro de Ciro

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El Éxodo Descodificado

El Éxodo Descodificado

El productor de la famosa película Titanic; James Cameron, decidió invertir 3 millones de dólares en el siguiente documental, para poder mostrar con pruebas arqueológicas, la veracidad de varios hechos bíblicos relatados en el Éxodo. ¿Realmente existió Moisés? ¿Realmente ocurrieron plagas que atormentaron a los egipcios? Estas y otras respuestas las puedes encontrar en este impactante documental.

James Cameron, realizo uno de los documentales más apasionantes e interesantes para el medio cristiano, ya que este documental cuenta con amplias investigaciones que muestran varios acontecimientos bíblicos, descubiertos por varios arqueólogos que solamente hicieron su trabajo de investigación. Después de haberse producido este documental, varios canales de televisión le ofrecieron su incondicional apoyo a esta obra, entre ellos están: History Channel Y Discovery Channel.

“Pienso que muchos creyentes, judíos y cristianos, verán la obra y les parecerá fascinante”, declaro James Cameron, en una entrevista realizada por The Miami Herald.

Arqueologos descubren el palacio de la mítica Reina de Saba

Hoy ha amanecido el día con una de esas noticias que atraen a los que admiran los mitos que se alejan en el polvoriento tiempo.  El diario EL PAIS titula así:

Arqueólogos alemanes hallan el palacio de la Reina de Saba .Su antiguo Reino, referido en la Biblia y el Corán, se encontraba en la zona de Etiopía

En la Wikipedia podemos obtener la siguiente información:

El Reino de Saba (o Sheba: en árabe سبأ, en hebreo שבא) es mencionando en elAntiguo Testamento y en el Corán como un reino muy rico, conocido a través deMakeda, la célebre Reina de Saba, que habría visitado al Rey Salomón. La localización exacta de este reino es desconocida, pero se cree que pudo haber estado en el Cuerno de África y en parte de la Península arábiga. Puede que también se haya confundido con el reino de Aksum que, de hecho, tenía su capital en la actualEtiopía y fue muy próspero y conocido con posterioridad.

El templo más antiguo de la Península arábiga, llamado Mahram Bilqus, o “palacio de la Reina de Saba”, se encontraba en Ma’rib, al Sur del actual Yemen. Esta ciudad, que fue construida entre el siglo I adC y el siglo II adC, se cree que fue la capital del reino. Ubicada en una situación estratégica, Saba floreció a través del comercio de mercaderías, tanto de Asia como de África, incluyendo el café de la región etíope deKefa.

Aparentemente, Saba era una sociedad matriarcal, en la que el poder político era pasado a los descendientes monárquicos por vía femenina. Probablemente, la población de Saba fue una mezcla de pueblos africanos (como los janjero de Etiopía) y de Arabia (como los yemeníes) y, de hecho, estudios lingüísticos recientes indican que las lenguas semíticas de Medio Oriente pudieron haberse originado a partir de lenguas antiguas de Etiopía. Por otro lado, en el África oriental es posible encontrar muchos grupos étnicos con tradición matriarcal.

El País Sigue así:

La nota subraya que “en ese palacio pudo estar custodiada durante un tiempo el Arca de la Alianza”, donde, según fuentes históricas y religiosas, se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí. Los restos de la residencia de la reina de Saba fueron hallados bajo el palacio de un rey cristiano.

“Las investigaciones han revelado que el primer palacio de la reina de Saba fue trasladado poco después de su construcción y levantado de nuevo orientado hacia la estrella de Sirius”, destacan los arqueólogos de la Universidad de Hamburgo.

Estos presumen que Menelik I, rey de Etiopía e hijo de la reina de Saba y del rey Salomón de Jerusalén, fue quien ordenó levantar el palacio en su lugar final. Los arqueólogos alemanes destacan que en ese palacio había un altar, en el que probablemente reposó el Arca de la Alianza, que según la tradición era un cofre de madera de acacia recubierto de oro.

Arqueólogos encuentran en Mantua, Italia, restos de hace 5,000 años de una pareja unida en un abrazo

07/02/2007 a las 9:40 pm

restos_esqueletos_hallados_mantua_unidos_abrazo_datados_hace_5000_6000_anos.jpgUn equipo de arqueólogos ha descubierto en Mantua (Italia) los restos de dos cuerpos enterrados hace entre 5,000 y 6,000 años y unidos en un abrazo, según informa EL PAÍS con nota de REUTERS. Los restos de dos esqueletos hallados en Mantua, unidos en un abrazo y datados hace entre 5,000 y 6,000 años. “Es un caso extraordinario”, dijo Elena Menotti, que dirige la excavación, al norte de Mantua. “No hay precedents de un entierro doble datado en el Neolítico, y mucho menos de dos personas abrazándose; y éstos se están abrazando de verdad”, reseña EL PAÍS.

http://www.unafuente.com/07-02-2007/arqueologos-encuentran-en-mantua-italia-restos-de-hace-5000-anos-de-una-pareja-unida-en-un-abrazo/

Encuentran una tumba intacta en el Valle de los Reyes, en Egipto

10/Feb/06


Encuentran una tumba intacta en el Valle de los Reyes, en Egipto

(El Mundo) – Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Memphis (EEUU) ha encontrado lo que parece ser una tumba intacta en el Valle de los Reyes, en Egipto, la primera encontrada en el valle desde la de Tutankamón, en 1922.

En el enterramiento se han encontrado cinco momias en sus sarcófagos, todos ellos intactos, que parecen ser de la 18 dinastía, según han anunciado los científicos.

Aunque los arqueólogos todavía no han podido datar exactamente las momias, podrían ser del mismo periodo que la de Tutankamón. La dinastía 18 gobernó Egipto entre los años 1567 y 1320 antes de Cristo, un periodo en el que el dominio del país sobre el continente alcanzó cotas máximas. [foto de la noticia]

El Valle de los Reyes, al sur de Egipto, es el lugar donde se han encontrado las tumbas de la mayoría de los faraones de esa época, aunque los arqueólogos han asegurado que las momias halladas ahora no parecen pertenecer a miembros de familias reales.

Los científicos no han dado demasiados detalles del hallazgo y han pedido permanecer en el anonimato, dado que el gobierno egipcio ha anunciado una gran rueda de prensa de sus servicios arqueológicos estatales para detallar el descubrimiento.

Los cinco sarcófagos, que están tallados para darles forma humana, tienen máscaras funerarias de colores. En la tumba también se han encontrado numerosas vasijas de gran tamaño. “Por algún motivo que aún desconocemos, fueron enterrados todos de forma rápida en una tumba pequeña”, aseguraron los arqueólogos.

La tumba, situada a unos cinco kilómetros de la de Tutankamón, estaba cubierta con los escombros de las casas de trabajadores de la construcción de la 19 dinastía, unos 100 años posteriores al momento del sellado de la tumba.

Aportado por Eduardo J. Carletti

http://axxon.com.ar/not/159/c-1590087.htm

Enigmas del mar Muerto

MONICA SIFRIM
Enigmas del mar Muerto

EN “EL EVANGELIO SEGUN VAN HUTTEN”, EDITADA POR SEIX BARRAL, ABELARDO CASTILLO ELIGE LA NOVELA DE IDEAS, PERO CON EL RITMO Y EL SUSPENSO DE UN RELATO POLICIAL, PARA DESPLEGAR UNA HISTORIA INQUIETANTE QUE INDAGA EN LEGENDARIOS SECRETOS DE LA RELIGION.

No me volví místico”, aclara el narrador Abelardo Castillo para los lectores que lo identifican por sus obras de ficción y por su participación en las polémicas literarias de la izquierda cultural. Su nueva novela, El evangelio según Van Hutten, es el homenaje que el escritor le rinde a ciertas preocupaciones religiosas que emergían en sus libros de juventud, pero que las urgencias de la época le habían obligado a postergar. Castillo devoró cientos de libros en bibliotecas especializadas, visitó museos, consultó a especialistas en historia sagrada y en idiomas semíticos. Lo hizo espontáneamente, para explicarse a sí mismo qué contenidos del cristianismo lo acercaban a Dios y cuáles eran los indicios cifrados en el mensaje de Jesús a los hombres de su época. Todas estas hipótesis fueron vertidas luego en un relato de tono policial, de ritmo ágil y prosa deliberadamente hospitalaria. Sólo que en su novela el suspenso está apoyado en las preguntas más inquietantes de la religión judeo-cristiana. Este es también, a su manera, el evangelio según Abelardo Castillo, y su autor no elude desafíos. Conjetura, interpreta y discute apasionadamente con los textos canónicos como si pudiera intervenir, con las armas de la literatura, en una contienda de otro mundo.

-Su novela parte de ese hallazgo arqueológico casual en el que dos beduinos encontraron rollos con manuscritos bíblicos en cuevas cercanas al mar Muerto. ¿Cómo logra traer esa trama a un escenario argentino? -Este personaje es un tipo de cincuenta años. Un historiador solitario que juega al ajedrez. Llega a La Cumbrecita, en Córdoba, luego de un conflicto con su mujer, que no se aclara demasiado. Lleva consigo un libro sobre la historia de las religiones. Mientras viaja, el taxista le pregunta qué está leyendo y para qué vino. El siente que, pese a que el taxista es europeo y escucha marchas alemanas, no es un interlocutor apto para conversar con él. No bien llega a La Cumbrecita empieza a sentirse vigilado.

-¿Qué busca el narrador en ese rincón apacible de Córdoba? -Allí está viviendo un arqueólogo llamado Van Hutten, que tiene ochenta años. El ha estado en la excavación del Qumran y todos lo daban ya por muerto. El lector adivina antes que el narrador que este hombre está vivo. Aquí aparece una trama que es entre policial y religiosa porque lo que ha descubierto el arqueólogo es un evangelio escrito en arameo. Eso demostraría que se trata de un texto contemporáneo de la época de Jesús. Es un evangelio muy transgresor que no coincide con los tradicionales. La trama gira en torno de ese evangelio que aparece en el libro. La pregunta sería por qué Van Hutten no mostró ese manuscrito cuando lo encontró. Y él responde que no lo mostró porque no quería perder su mundo confortable. El Hijo de Dios viene a proponer la revolución social. Junto con ese vínculo encuentra lo que va a llamar el Manifiesto comunista de Dios. Van Hutten cree en Dios, pero considera que Jesús era un hombre que dejaba huellas, se reía, podía hacer el amor con una mujer…

-¿No es un poco atrevido? -Sí. La novela es deliberadamente herética. Van Hutten es trangresor en el lenguaje y en su forma de creer en Dios. Para él lo satánico es la conciencia del hombre. Ni las tempestades ni las estrellas rompen el orden natural. Sólo el pensamiento del hombre es capaz de alterar ese orden. Ni los astros se preguntan cuál es su destino ni un maremoto es culpable de nada. El hombre, con la primera pregunta que se hizo, instaló el mal. El paraíso era toda la Tierra y de la Tierra fuimos expulsados. Me llama la atención, a propósito de esto, que mis personajes siempre son echados de alguna parte. En Crónica de un iniciado lo expulsan de Córdoba, en El que tiene sed, lo echan del manicomio que era como un paraíso, acá lo expulsan de La Cumbrecita.

-Usted no pertenece a una generación muy preocupada por las Sagradas Escrituras, ni siquiera por su enorme potencia literaria. -Es que yo me eduqué en un colegio religioso e iba a ser sacerdote, hasta los quince años, cuando perdí la fe. Y nunca hice demasiada diferencia entre cristianismo, comunismo o anarquismo. Además pasé la juventud rodeado de judíos. Tuve una formación judeo-cristiana real. Tiene que ver con mi niñez. Mi primera obra, a los veintidós, fue El otro Judas. Allí sostengo que hubo un pacto entre Jesús y Judas, no una traición. Jesús le avisa a Judas que ése era el momento de entregarlo. Porque eran las Pascuas y allí se reunían millones de judíos. Se sacrificaban doscientos cincuenta mil corderos en los mataderos del Templo. Era el momento ideal. Estaban dadas todas las condiciones para que un líder mesiánico dijera: “Bueno, terminemos con el Imperio”.

-En las cuevas se encontaron fundamentalmente rollos con manuscritos del Antiguo Testamento. -Se encontraron también rollos esenios que tienen vínculos muy cercanos con el Nuevo Testamento. Incluso aparece allí la expresión “Hijo de Dios”, tal como aparecerá después en los evangelios. Hay muchos materiales que nunca se tradujeron porque en ese tema están involucrados los tres poderes religiosos más importantes: los cristianos, los judíos y los mahometanos. A nadie le conviene que le cambien las cosas. Van Hutten dice que hay una confabulación en la que tiene que ver la Iglesia Católica y se refiere también a una intriga ligada al Museo Palestino, que cambia sucesivamente de poder pero nunca es un museo internacional. Curiosamente, detrás de cada una de las guerras del Oriente Medio hay un gran hallazgo arqueológico.

-¿Qué alega Van Hutten para ocultar esos hallazgos? -Pregunta, por ejemplo, qué hubiera pasado en los sesenta cuando todos eran zelotes y había que cambiar el mundo. El sostiene que los reformadores sociales, los Marx y los Bakunin, le tenían un miedo irracional al cristianismo y leían a Hegel cuando tenían que haber leído a San Pablo. Sin darse cuenta de que en los libros cristianos había un componente violento grandísimo.

-¿Por qué lo obsesionan estos temas ahora? -Ya te digo. No es de ahora. A los veintidós años escribí la obra de teatro El otro Judas que causó bastante escándalo. Después escribí Las piedras de Jericó, también basada en datos arqueológicos. En esa época me dijeron: “Pero vos querés escribir la Biblia en verso”. Y yo les contesté: “La Biblia ya está en verso”. Ahí ya está todo, desde el encuentro erótico del Cantar de los Cantares hasta las aventuras más sorprendentes y escabrosas. Yo no abandoné estos temas, los dejé en el fondo de mí mismo. Tal vez estaba mal visto en la época de El escarabajo de oro que un escritor ateo de izquierda se ocupara de ciertos temas. Humberto Costantini leía hebreo de entrecasa. Y después escribía cuentos realistas que respondían más al modo de ser de la época. Yo creo ser un escritor religioso. Que la fe se haya retirado de mí es una cosa al margen.

-¿Eso es posible? -Se puede ser cristiano sin creer que Jesús era el Hijo del Dios o el Mesías. Es una ética, un sentido particular del amor al prójimo. Creo que Jesús era muy duro en una época de conductores de hombres muy duros. Si te pegan en una mejilla hay que poner la otra. Pero no te dicen qué hay que hacer cuando te pegan en la segunda. Ahí sos libre. Unamuno decía que, en esos casos, hay que poner la mejilla del otro a la miseria.

-Pasan los años y hay temas que siguen despertando una curiosidad particular. La comprobación científica de los episodios bíblicos, los hallazgos arqueológicos ligados a la mitología. Parecen una fuente natural de tramas literarias de enigma. -Mi libro procesa todos los materiales de los que hablamos y los enmarca en una trama de tipo policial. Es lo que me propuse. Podría haber escrito una novela histórica, pero no quise. Investigué muchísimo y traté de darle una prosa más generosa con el lector. Hice una enorme trabajo estilístico. Quería que tuviera la seducción de lo detectivesco y que las ideas no se notaran. Que un lector que no tenga ni siquiera acceso a las ideas esenciales del libro lo pudiera leer casi como historia de aventuras.

-Los policiales de enigma tienen un componente lúdico. Este es un relato policial con materiales serios. -Esa es mi idea. Yo no podría escribir un policial absolutamente lúdico. Para mí el policial es una forma que debe trascenderse a sí misma. El modelo fue Dostoievsky. El escribió Crimen y Castigo, que en el fondo es un policial, y consiguió meter allí todas sus ideas sobre el mundo. Yo tenía que elegir entre escribir una novela histórica -esas que están de moda y que yo detesto- o escribir una novela contemporánea donde lo histórico entrara por la ventana. Que no ofrezca mayores resistencias al lector. Esta es la historia de un señor mayor que se enamora de una chica joven y finalmente la pierde. Debajo de eso está la historia, creíble o no, de un arqueológo uruguayo que sabe treinta idiomas y es un gran seductor.

-Parece capaz de defender una tesis sobre estos temas. ¿Pensó que iba a escribir una obra de gran escala? -Se me ocurrió con la idea cerrada, como para un relato corto, y así lo empecé a escribir. Después me di cuenta de que necesitaba mucho más trabajo. La prosa es más tenue, más tersa. Mi tendencia natural está más cerca de mis obras anteriores. Tiendo a una prosa atravesada. No tenía modo de escribirla como quería si no apelaba a la contemporaneidad. No quería ni una novela absolutamente teórica ni una obra situada en el siglo I de nuestra era. Yo creo en la novela de ideas. Thomas Mann es un ejemplo en La montaña mágica. Pero quería que no se notara la tesis, que el lector lea una historia y se pregunte qué está pasando acá en términos de enigma.

-Su intención, entonces, no es moral ni pedagógica. -Para nada. Todo está visto desde una visión conjetural. El narrador nunca comprobará si ese evangelio es cierto. En ese evangelio Jesús está concebido como hombre. Cuenta cómo gritó de dolor cuando lo crucificaron. Y de hecho nada se comprueba.

-Se dice que los novelistas buscan competir con Dios. -Todos los creadores, en su sentido de hacedores, compiten con Dios. Unamuno dice que los escritores toman la creación despedazada y se la devuelven a Dios. Yo quise hacerla discretamente seductora. El que quiera investigar más que vaya a los evangelios.

-El juego del ajedrez parece central en la novela. -El narrador es alguien que se defiende de la realidad jugando al ajedrez a solas o por correspondencia. El mundo abstracto del ajedrez lo aleja del mundo corrupto de la historia. La historia le impidió ser el ajedrecista que quería ser. Y también viceversa. Es un lobo estepario nacional. Un tipo que se despierta de pronto un día, se mira al espejo y se pregunta: “Quién es ese señor maduro”. Y se va a La Cumbrecita sin saber muy bien por qué, luego de haberse separado de una mujer.

-La combinación del enigma con el mundo de las ideas es característica de una línea de la literatura argentina representada sobre todo por Borges y Bioy. -Sí, exactamente. En esa me asiento y también en la de El banquete de Severo Arcángelo de Leopoldo Marechal. Es una tradición muy nacional. Los escritores de esa generación, que es la de Borges, la de Marechal e incluso la de Roberto Arlt, están pasando ideas a cada rato.

-Se refiere a este libro con espíritu alegre, como si hubiera disfrutado mucho escribiéndolo. -Creo que es un libro para mí. No pretendo revolucionar las letras con él. Lo escribí con naturalidad aunque me haya llevado mucho tiempo. Esa difícil sencillez es la esencia de la literatura. Borges dijo una vez: “Ahora tengo oficio suficiente como para escribir con simpleza”. Tratar de producir la menor cantidad de inconvenientes. Acá apliqué todo lo que había aprendido escribiendo teatro. El diálogo construye acción, la acción es a través de las palabras y es la piedra de toque de las palabras. Sin embargo sigue siendo para mí un relato comprometido. Por eso en la tapa aparece una imagen del mayo francés. No me volví místico.

fuente: http://www.literatura.org/Castillo/acR1.html

La reina de Saba deja en ridículo a los medios

La reina de Saba deja en ridículo a los medios
Escrito por: Luis Alfonso Gámez
09 May 2008


Es un disparate dar la noticia de que “arqueólogos alemanes han encontrado los restos del palacio de la legendaria reina de Saba en la localidad de Axum, en Etiopía, y desvelado con ello uno de los mayores misterios de la Antigüedad”, como hicieron a primera hora de la tarde de ayer Efe y otras agencias de prensa. Poco después, muchos medios se hacían eco de la historia y recordaban que el edificio pudo albergar en su tiempo el Arca de la Alianza, el cofre donde se guardaron las Tablas de la Ley que Dios dio a Moisés en el Sinaí.
Repitan conmigo: los personajes legendarios no existen en el mundo real; es imposible encontrar restos arqueológicos vinculados a ellos porque su reino es el de la imaginación. Debería saberlo cualquier bachiller, ¿no? Pues parece que en el siglo XXI lo ignoran bastantes profesionales del periodismo. Son quienes dan por buena la existencia de un personaje, la reina de Saba, cuya realidad sólo está avalada por un texto bíblico tan histórico como el resto del Antiguo Testamento y, encima, dicen que su “mayor tesoro” era el Arca de la Alianza -de existencia tan comprobada como el Anillo Único-, la cual había guardado la versión de los Diez Mandamientos entregada en el Sinaí por Dios a Moisés, suceso tan probado como el nacimiento de Superman en Krypton.

Por dejar algunas cosas claras: si existieron, David y Salomón fueron líderes tribales, no los esplendoros reyes bíblicos; no hay más pruebas de la existencia de la reina de Saba que las de la Biblia; tampoco las hay de que ocurriera algo parecido al Éxodo, ni de la existencia de Moisés, ni del episodio del monte Sinaí y las Tablas de la Ley. Y no sirve escudarse en que un comunicado de la Universidad de Hamburgo asegura que “un grupo de científicos bajo la dirección del profesor Helmut Ziegert ha encontrado durante una investigación de campo llevada a cabo esta primavera el palacio de la reina de Saba, datado en el siglo X antes de nuestra era, en Axum-Dungur”, ni en que el arqueólogo de marras haya citado el Arca de la Alianza.

Si un comunicado universitario apuntara que quedaba suspendida temporalmente la ley de la gravedad, ¿saltaríamos por la ventana? Si un comunicado universitario asegurara que se había localizado dónde estuvo el Paraíso, ¿nos lo creeríamos? Pues es lo que han hecho algunos periodistas en el caso de la reina de Saba. Han caído en la trampa tendida por los poco escrupuloso arqueólogos de la Universidad de Hamburgo para conseguir publicidad gratuita al calor de Indiana Jones. Algunos medios habrán picado por ignorancia y otros por querer vender una sensacional historia a sus lectores a cualquier coste, aunque sea el de la verdad.

fuente bibl:http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2008/5/9/la-reina-saba-deja-ridiculo-los-medios/4

La estela de Dan y el rey David

La estela de Dan y el rey David

Corría el verano de 1993, cuando se produjo un descubrimiento de excepcional importancia en Dan, al norte de Galilea. Éste iba a cambiar el debate sobre el origen de la dinastía Davídica, la “casa de David”, denominación y texto que pueden verse en su original arameo -a la izquierda de esta introducción- en la llamada “estela de Dan”.

Con frecuencia se recibe información de autores, encuadrando la creación de la narración bíblica, en un periodo post-exílico (segundo templo) indican que se partió de materiales formados de leyendas que contenian algunos hechos históricos. Así en el caso del rey David, afirman que es una figura mitológica.

La arqueología en cambio, sacó a la luz un testimonio epigráfico fuera de duda. Datado en el siglo IX AC, en el yacimiento de la ciudad bíblica de Dan al norte de Israel.

La ciudad de Dan con una superficie de 20 hectáreas, está asentada sobre un tell (pequeña colina originada por sucesivas reedificaciones de diferentes épocas) a los pies del monte Hermón, junto a las aguas del río Dan afluente del Jordán. Rodeada de un paisaje fértil, la antigua ciudad cananea de Lais (Jueces18:27-29), fue escogida por la tribu de Dan como asentamiento alternativo al que tenían en la zona occidental de Palestina, con motivo de la presión Filistea. Por encima del nivel estratigráfico cananeo, se aprecia las diferentes construcciones propias de los israelitas que la ocuparon a partir del siglo XII AC.

Desde 1966 el arqueólogo Avraham Biran del Hebrew Union College en Jerusalem y el paleógrafo Joseph Naveh de la Universidad Hebrea de Jerusalén trabajan en el yacimiento de Tell Dan, donde durante estos años han sacado a la luz diferentes materiales. Pero fue el 21 de julio de 1993, cuando terminando la jornada de trabajo como lo explica Gila Cook, en aquel tiempo supervisora de la excavación, se percató de la existencia de una piedra tallada, formando parte de los restos de un muro en la que se apreciaba una escritura aramea.

Exaltada llamó a Biran quien comprobó que la piedra era parte de una estela conmemorativa, en la que en su octava línea se leía casa de David.

El fragmento de basalto (se puede ver a la izquierda de estas líneas) mide 32×22 centímetros y ha sido datado por la estratigrafía y paleografía perteneciente al siglo IX AC.

Posteriormente el 20 de junio de 1994 localizan otros dos fragmentos más pequeños, que ayudan a la recuperación del texto de la inscripción. Los trozos de la estela se hallaron en un estrato posterior a la de su realización, y fueron utilizados como material de construcción, en cuyo nivel, las edificaciones fueron destruidas por el rey asirio Tiglatpileser III en el año 732 AC. Actualmente la estela se conserva en el Museo de Israel en Jerusalén.

El material recuperado de los tres fragmentos contiene 13 lineas, cuya traducción por Mario Liverani de la 3 a la 10 dice: “(cuando) mi padre enfermó y se fue con los suyos [sus antepasados], el rey de Israel vino ante la tierra de mi padre. Pero Hadad me hizo rey y Hadad vino ante mí y yo partí de los siete… de mi reino, y yo maté a set[enta re]yes que habían uncido mi[les de ca]rros y miles de caballos.[Y yo maté a Jeho]ram, hijo de [Acab], rey de Israel, y yo maté a [Ahaz]yahu(*), hijo [de Jehoram, r]ey de la casa de David. Y yo dejé [sus ciudades en la ruina y] su tierra inmersa en la [desolación…]”

Aunque no se menciona el autor en los trozos de estela hallada, sí se hace referencia a la invasión de Israel por un rey arameo. La inscripción parece estar relacionada con la narración bíblica de 2Reyes 8:28-29, donde con un mínimo de error se puede identificar a Hazael rey de Damasco sobre el 850 AC, ufanándose de vencer y dar muerte a los reyes Joram de Israel y Ocozías de Judá. Aunque sabemos por la narración bíblica que fue Jehú quien dio muerte a ambos reyes. Podemos pensar que para Hazael, la sublevación de Jehú es interpretada como parte de su estrategia e instrumento suyo. En este periodo el rey sirio conquistó las ciudades del norte de Israel, entre ellas Dan donde erigió la estela conmemorativa de su victoria.

Posteriormente Joas, nieto de Jehú (2Reyes 13:25) recuperó para Israel las ciudades conquistadas de mano de Ben-adad hijo de Hazael. Posiblemente Joas destruiría la estela, reutilizándola en la construcción de un muro exterior.

La inscripción es un testimonio epigráfico fuera de duda, en la que en su octava línea se menciona “rey de Israel” y en la novena “casa de David”.

Aunque algunos intentan quitarle valor al descubrimiento argumentando que entre la palabra, casa “byt” y David “dwd” no existe el punto de separación característico entre dos palabras arameas. Pero como bien saben los paleógrafos, cuando se trata de un topónimo o expresión que define una identidad propia, estas se unen sin punto. También intentan cambiar el significado de las palabras forzando el contexto de éstas, al no existir vocales en la lengua aramea. Estamos como lo admiten la inmensa mayoría de los especialistas, ante una clara referencia histórica al rey David fuera de la Bíblia. En la que se menciona una dinastía consolidada a menos de 150 años desde su fundador, como es el reino de Judá, identificado en el texto bíblico reiteradas veces como casa de David (1Reyes12:19).

Igualmente es interesante resaltar en la estela, la diferenciación con el rey de Israel, evidenciando la división ya existente de los dos reinos en el siglo IX AC.

Además del texto de Tell Dan, hay otra referencia al rey David en la estela del rey Mesa de Moab, también del siglo IX AC.Descubierta en 1868 en Jordania y actualmente conservada en el museo del Louvre. Tras un largo trabajo en ella, el paleógrafo André Lemaire de la Universidad de La Sorbona, ha recuperado en el texto de la inscripción en su linea 31, la expresión “casa de David”.

(*) Ocozías

Francisco Bernal es Ingeniero, miembro de una iglesia evangélica de Málaga y aficionado a la Arqueología.

© F. Bernal, ProtestanteDigital.com (España, 2006).

Los humanos primitivos comían cereales procesados hace 100.000 años en África

Los humanos primitivos comían cereales procesados hace 100.000 años en África
El consumo de cereales salvajes por parte de los humanos primitivos es mucho más antiguo de los que se creía, a la vista de unos restos de sorgo descubiertos en un yacimiento arqueológico de Mozambique y datados en 100.000 años, un tiempo en el que hasta ahora se pensaba que el Homo Sapiens sería más bien recolector de frutos secos y frutas.

FUENTE | El País Digital 23/12/2009

El arqueólogo Julio Mercader (Universidad de Calgary, Canadá) ha encontrado abundantes residuos de grano en unos instrumentos de piedra que estaban en la cueva de Ngalue y explica en la revista Science que debe ser harina de sorgo salvaje, lo que implica que aquellos humanos habían incorporado estos productos a la dieta. Es la prueba directa más antigua del consumo humano de cereales preagrícolas en el mundo, afirma el investigador.

“Este hallazgo ensancha el marco temporal del uso de semillas de gramíneas por parte de nuestra especie y es una prueba de una dieta variada y sofisticada mucho antes de lo que pensábamos”, afirma Mercader. “Fue durante la Edad de Piedra, en una época en que se creía que la recolección de granos salvajes sería una actividad irrelevante, marginal en comparación con las raíces, los frutos secos y las frutas”. Según el investigador, las evidencias halladas ahora Mozambique son equiparables a las pruebas de consumo de cereales por parte de los cazadores recolectores en muchas partes del mundo hace unos 12.000 años, solo que en este caso se trata de restos de 90.000 años más.

En la profundidad de la cueva, Mercader ha hallado docenas de instrumentos de piedra, huesos de animales y restos de plantas, lo que apunta hacia prácticas de alimentación en el lugar por parte de aquellos humanos primitivos, explica la Universidad de Calgary en un comunicado. La presencia de harina y de herramientas para moler indica que se llevaba el sorgo a la cueva para ser procesado.

“Se considera que el consumo de harina representa un paso crítico en la evolución humana por lo que supone de mejora de la calidad de la alimentación en la sabana y en la selva africana, donde evolucionaron los humanos modernos”, explica Mercader. Su hallazgo “puede ser unos los ejemplos más tempranos de esta transformación de la dieta”. Es la complejidad técnica y la manipulación culinaria que los cereales exigen para su ingestión lo que hace que su uso sea un paso crítico en la historia de la humanidad.

http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=42087

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