El Evangelismo y la Soberanía de Dios parte 3.


2. La Orden Predeterminada. Dios designó a Sus elegidos para la vida eterna desde antes de la fundación del mundo. Cada uno de Sus escogidos sin duda alguna creerá y serán salvados:
Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. –Hechos 13:48
Cuando Pablo predicó el evangelio, él supo que la verdad de la elección divina no fue un obstáculo para su alcance. En lugar de eso, él vio la gracia soberana como una garantía de su éxito. Como la Palabra de Dios fue hablada por Pablo, “y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna”. Bruce escribe, “ordenados es usado en algunos documentos antiguos en el sentido de ‘ ara apuntar ‘ o ‘enrolar.’” [7] En Otras Palabras, aquellos que creen han sido enrolados por Dios entre Sus elegidos. Ordenados está en la voz pasiva, indicando que los elegidos son pasivos en este acto, siendo solo Dios el agente activo. Además, ordenados está en el tiempo perfecto, la cual especifica una acción en el pasado con relevancia continua en el futuro. Todos los que creen, lo hacen porque fueron soberanamente ordenados por Dios para la vida eterna en la eternidad pasada. A. W.Pink escribe: “Aquí aprendemos cuatro cosas: Primero, que el creyente es la consecuencia y no la causa del decreto de Dios. En segundo lugar, que solamente un número limitado es solamente ordenado ‘para la vida eterna,’ pues si todos los hombres sin excepción fuesen ordenados así por Dios, entonces las palabras ‘todos’ sería una cualidad sin sentido. En tercer lugar, que esta ‘ordenación’ de Dios no es por los meros privilegios externos sino para ‘vida eterna,’ no para servicio sino para la salvación misma. En cuarto lugar, que “todos” – ni uno menos – los que son así ordenados por Dios para la vida eterna ciertamente creerán.[8]
Añadiendo un entendimiento profundo, Juan Calvino escribe: “Este verso enseña que la fe depende de la elección de Dios. Puesto que toda la raza humana es ciega y testaruda, estas fallas permanecen constantes en nuestra naturaleza hasta sean corregidas gracias al Espíritu, y esto proviene sólo de la elección. Dos personas pueden escuchar la misma enseñanza juntos; pero uno está dispuesto a aprender, y el otro continúa en su obstinación. No difieren en naturaleza, pero Dios ilumina uno y no al otro. . . .Él no comienza a escogernos después de que creemos, sino por el regalo de fe él sella la adopción que estaba escondida en nuestros corazones y le hace manifiesta y segura”.9
3. Un Pueblo Predeterminado. Dios escogió a un pueblo para El mismo mucho antes de la Creación de mundo. Esta divina elección marcó a estos individuos como el pueblo de Dios antes de que realmente creyeran en el tiempo:
“Y por medio de una visión durante la noche, el Señor dijo a Pablo: No temas, sigue hablando y no calles; porque yo estoy contigo, y nadie te atacará para hacerte daño, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.”. –Hechos 18:9–10
Al poco tiempo de que Pablo comenzó a ministrar en Corinto, él perdió el entusiasmo por la gran oposición y los muchos obstáculos que él afrontó. Lleno de desesperación, el apóstol estaba listo a mudarse a otra ciudad que podría ser más receptiva al evangelio. Pero Dios se apareció ante Pablo en una visión y le dijo que él tenía mucho pueblo en Corinto – una referencia a Sus escogidos, aquellos que creerían una vez que la verdad les fuese predicada. Esta verdad de la elección divina le dio al apóstol un gran ánimo para mantenerse firme. La salvación de estos individuos escogidos fue tan cierta, que Dios los consideró como Su pueblo antes de que fuesen incluso aún salvadas. Leon Morris escribe, “Ellas aún no habían hecho nada para ser salvos; muchos de ellos aun no habían oído el evangelio. Pero eran de Dios. Claramente es El quien los traería a la salvación a su debido momento”.10 Hablando para la certeza de elección previa de Dios, James Montgomery Boice escribe, “Si Dios dijese, tengo a muchas personas en esta ciudad, ha debido haber sido por causa de Dios, quien solo El puede ver el futuro y determinarlo, miraba a futuro, diciendo que por la predicación de la Palabra a través del ministerio de Pablo que él traería a muchas personas a la fe en Jesucristo. Eran su pueblo y ellos se mantendrían unidos como una iglesia y llevarían testimonio a esta ciudad de la más corrupta”.[11] La verdad de la elección divina garantiza el éxito del alcance de la iglesia.
La Expiación Definitiva
En el mismo corazón del evangelismo esta la predicación de la cruz de Jesucristo. Lucas registró que la muerte substitutoria de Cristo era por el beneficio de un grupo de personas muy definido. Trabajando en armonía perfecta con el propósito eterno y plan del Padre, Jesús murió para salvar a aquellos que Dios había escogido. Él no murió por algún grupo diferente, tal como el mundo entero. En lugar de eso, Cristo dio su vida por todos los que le habían sido dados por el Padre – los elegidos. Cuando Jesús murió, él compró la iglesia con Su sangre. Él dio Su vida por todos los que creerían:
“Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre.” –Hechos 20:28
Este versículo es notable en lo referente a que enseña que Jesucristo compró “la iglesia” con Su sangre – la misma sangre de Dios. MacArthur nota, “Pablo creyó firmemente en la unidad del Padre Eterno y el Señor Jesucristo de que él podría hablar de la muerte de Cristo como derramando la sangre de Dios – quien no tiene cuerpo (Juan 4:24; cf. Lucas 24:39) y por lo tanto sin sangre”.[12] Esta unidad cercana entre el Padre y el Hijo de Dios son exhibidas aquí en el cumplimiento de Su propósito salvador. El Padre escogió a Sus elegidos, y Cristo luego hizo una expiación definitiva por ellos. La obra de Cristo es ilustrada aquí como perfectamente consistente con la intención del Padre. Jesús murió por el mismo grupo escogido por el Padre – Su prometida elegida, la iglesia, que está compuesta de todos los creyentes. Pablo no dijo que Jesús hiciese a la iglesia redimible. Más bien, Jesús redimió la iglesia. En la cruz, una transaccióndefinitiva ocurrió entre el Padre y el Hijo de Dios en nombre de la iglesia verdadera de los elegidos de Dios.
http://www.verdadypalabra.com/2010/09/el-evangelismo-y-la-soberania-de-dios_14.html

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