El Evangelismo y la Soberanía de Dios parte 2.


Doctrina Enfocada:
La Depravación Radical
En medio del alcance evangelístico en el libro de Hechos, la depravación radical del corazón humano es lúcidamente ilustrada. Aquí hay una prueba positiva de la necesidad desesperada del hombre por la gracia soberana. Más que enseñar sobre declaraciones teológicas precisas, la corrupción interna de la naturaleza humana es claramente demostrada en las narraciones de este libro. En estos relatos, se hacen declaraciones ocasionales acerca de grupos o individuos que son ciertas en todos los hombres no regenerados espiritualmente. Hechos muestra que cada parte de la persona no salva – el corazón, el alma, y la mente – está manchada por el pecado.
1. La Indiferencia Espiritual. Los no regenerados espiritualmente en cada generación son “duros de cerviz”. Como consecuencia, siempre resisten al Espíritu Santo cada vez que la Palabra de Dios se los da a conocer:
“!Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros”. –Hechos 7:51
En Hechos 7, Esteban se ocupó del sanedrín y dio un panorama brillante del Antiguo Testamento. Él afirmó que toda la historia redentora señalaba la llegada del Mesías de Israel: Jesucristo. Pero los líderes espirituales de Israel le habían crucificado. Cuando oyeron estas verdades por parte de Esteban, los líderes judíos permanecieron “duros de cerviz”. La imagen que Esteban tuvo en mente fue la de un buey que se rehúsa a someterse a la yunta de su amo. Él estaba diciendo que los líderes de Israel fueron insumisos al señorío de Cristo. Siempre resistían al Espíritu de Dios. Pero Esteban hizo la acusación de que esta rebelión no fue cierta solamente de sus oidores, sino de todas las generaciones. F. F. Bruce escribe, “que la nación fuese obstinada, ‘duros de cerviz,’ fue una queja tan antigua como los peligros del desierto – una queja hecha por Dios mismo (Ex. 33:5)”.2 Por otro lado, los líderes eran “incircuncisos de corazón,” queriendo decir sucios e impuros. Simon Kistemaker indica, “Con estos términos del Antiguo Testamento, Esteban da fe de que sus oyentes estaban fuera del pacto porque rehusaron escuchar la Palabra de Dios de que habían quebrantado sus obligaciones. Tenían la señal externa en sus cuerpos físicos, pero les faltaba la señal interna – un corazón obediente y regenerado por el Espíritu Santo” (Rom. 2:28–30).[3]
2. La Incapacidad Espiritual. Todos los incrédulos están en un estado de ceguera espiritual para la verdad de Dios. Observan la verdad con sus ojos físicos, pero no la ven con ojos espirituales:
Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: “Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane. Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán”. –Hechos 28:25–28
El libro de los Hechos culmina con esta declaración inconfundible de la incapacidad total del corazón inconverso para comprender las cosas de Dios. Citando las Palabras de Dios a Isaías, Pablo manifestó que los ojos y oídos espirituales de su generación estaban cerrados a fin de que no pudieran ver, oír, y comprender la verdad. En otras palabras, sus corazones estaban cerrados hacia Dios. C. K. Barrett escribe, “El profeta es enviado a su pueblo con el mensaje de que no hay posibilidad de que comprendiesen lo que estaban escuchando o viendo. El fracaso propio del mensaje es el contenido del mismo”.4 Esta incapacidad moral que Pablo describía es verdad en todos los incrédulos – y Dios algunas veces endurece más sus corazones. John MacArthur nota: “Ese pasaje fue también citado por el Señor Jesucristo como una reprensión por el rechazo del evangelio por el corazón endurecido de Israel. El acto deliberado del rechazo de Israel fue soberanamente confirmado por Dios; por su incredulidad continua, se volvió incapaz de creer”.[5]
La Elección Soberana
A lo largo de su fuerte énfasis en el evangelismo, Lucas también claramente enseñó la doctrina de la elección en el libro de Hechos. Los versículos de debajo afirman la elección soberana de Dios en la salvación. Antes de que el tiempo comenzase, Dios escogió por Sí mismo una vasta multitud de pecadores perdidos para ser los objetos de Su gracia salvadora. En Hechos, Lucas utiliza un lenguaje franco y sincero al escribir sobre este tema profundo. Es imposible interpretar estos versículos en alguna otra forma aparte de su significado simple. No son difíciles de entender, sólo difíciles de aceptar.
1. Instrumentos Predeterminados. Dios seleccionó a algunos individuos para ser salvos y convertirse en personas que le sirven. Él los escogió fuera del mundo para llevar Su nombre hacia el mundo:
“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel”. –Hechos 9:15
Dios había escogido a Pablo para la salvación y para el gran propósito de esparcir al extranjero el nombre del Señor. Él fue literalmente una “vasija de elección,” divinamente seleccionada para llevar el evangelio de Cristo tanto a gentiles como a los judíos. Si acaso alguna vez una experiencia de conversión fue un testimonio de la elección soberana, esa fue la de Saulo de Tarso. Fue tan sobrenatural que puede correctamente ser comprendida sólo a través de los lentes de la gracia soberana de Dios. Barrett escribe, “’Escogido’ se refiere a la acción benevolente de Dios en determinar la salvación de aquellos a quienes él llama. . . .Saulo, a pesar de su pasado, no obstante es uno a quien Dios llamó para ser un cristiano; él es uno de los elegidos”.[6] Asimismo, todo los elegidos son escogidos no sólo para la salvación, sino para esparcir el conocimiento de Cristo hasta los confines de la tierra.
Continuará…

http://www.verdadypalabra.com/2010/09/el-evangelismo-y-la-soberania-de-dios.html

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: