Convertidos


Convertidos
El Diccionario define la palabra “convertir” como “cambiar una cosa por otra, transformarla, cambiar de parecer u opinión”

Cuando de convertirse a Dios se trata, la Biblia dice lo siguiente:

“…y te arrepintieres en medio de todas las naciones… y te convirtieres a Jehová tu Dios y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando… con todo tu corazón y con toda tu alma… cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma” (Deuteronomio 30:1-2, 10)
“Y ellos en su tierra y en su mucho bien que les diste… no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras” (Nehemías 9:35)
La conversión implica una modificación completa de las obras malas, que deberían convertirse inmediatamente en las obras buenas preparadas por Dios…

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10)
En Hechos 26 el Apóstol Pablo relata su vida antes y después de su conversión:

“Mi vida, pues, desde mi juventud, la cual desde el principio pasé en mi nación, en Jerusalén, la conocen todos los judíos, los cuales también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví fariseo… Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús De Nazaret, lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos… y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, forzándolos a blasfemar, y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta las ciudades extranjeras. Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes cuando a mediodía… yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo… oí una voz que me hablaba y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Yo entonces dije: ¿Quién eres Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate y ponte sobre tus pies, porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que me apareceré a ti… Por lo cual… no fui rebelde a la visión celestial…” (Hechos 26:4-20)
Pablo tenía una vida – Se encontró con la salvación en Cristo – Comenzó una vida diferente

El rey Agripa dijo: “… por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28)

No hay término medio. No es por poco o por mucho. Tiene que haber en nuestras vidas un cambio radical cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y reconocemos a Cristo como nuestro Salvador y Señor (Romanos 10)

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17)
Recordemos: Si decimos que creemos en El, haremos las obras que El hizo…

TBS
tbs@daresperanza.com.ar

Mail: info@daresperanza.com.ar
Teléfono: (Exterior) 54-11-4464-4583
Teléfono: (Argentina) (011) 4464-4583

http://www.daresperanza.com.ar

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: