Predestinación


UNA ADVERTENCIA CONTRA LA ESPECULACIÓN INDEBIDA

En este punto haremos algunas advertencias en cuanto a la especulación y la curiosidad indebidas al tratar esta doctrina elevada de la predestinación. Quizá la mejor manera de hacerlo sea citando las palabras de Calvino que aparecen en la primera sección de su presentación de este tema: “La discusión de la predestinación—un tema algo intrincado en sí—es enmarañada de manera peligrosa por la curiosidad de los hombres. Y no hay barrera que logre que dicha curiosidad no se extravíe por laberintos prohibidos, o que se eleve más allá de su esfera propia, y es como si estuviera determinada a no dejar secreto de Dios sin explorar o escudriñar…. Lo primero que debemos recordar es que cuando se inquiere sobre la predestinación, se penetra en el santuario de la sabiduría divina, en el cual todo el que entre osadamente no logrará satisfacer su curiosidad…. Porque sabemos que cuando hayamos excedido los límites de la Palabra, estaremos entrando en camino tortuoso y tedioso, en el cual no podremos hacer otra cosa que errar, resbalar y tropezar a cada paso. Tengamos presente, pues, que no es menos locura desear tener mayor conocimiento de la predestinación que el que no es revelado en la Palabra de Dios, que el desear andar por caminos intransitables, o el querer ver en medio de las tinieblas. Y no nos avergoncemos de ignorar algo, si en ello hay una ignorancia docta”.

Cabe señalar que no estamos en la obligación de “explicar” estas verdades, sino sólo de declarar lo que Dios ha revelado en su Palabra, y de vindicar estas doctrinas de interpretaciones incorrectas y de objeciones hasta donde nos sea posible. En la misma naturaleza del caso, todo lo que podremos conocer de estas profundas verdades es lo que el Espíritu ha tenido a bien revelarnos, sabiendo, sin embargo, que todo lo que Dios ha revelado es verdad, y , por tanto, debe creerse, aunque no sea posible sondearlo en sus profundidades con nuestra razón limitada.

Debido a nuestra falta de entendimiento en cuanto a los propósitos divinos, jamás podremos constituirnos en consejeros de Dios. El salmista dijo, “Tus juicios son grande abismo”, con lo que da a entender que el intentar penetrar los juicios de Dios es así como el intentar cruzar el inmenso mar a nado. La verdad del caso es que el hombre no conoce lo suficiente como para justificársele en sus intentos de explicar los misterios del gobierno de Dios.

La importancia del tema discutido debiera inducirnos a proceder con la más profunda reverencia y precaución. Sin embargo, aunque es cierto que los misterios de Dios han de ser tratados con sumo cuidado, y que las especulaciones desautorizadas y presuntuosas, en cuanto a las cosa; divinas, han de evitarse, no obstante, si hemos de presentar el evangelio de su pureza y plenitud debemos también tener cuidado de no privar a los creyentes de todo lo que las Escrituras enseñan sobre la predestinación. No debe extrañarnos, sin embargo, si algunas de estas verdades son pervertidas y tergiversadas por los impíos. No importa cuan claramente las Escrituras presenten algún tema como, por ejemplo, el que un Dios exista en tres Personas, o el que Dios conozca de antemano todo el curso de los acontecimientos mundiales, o el que su plan incluya el destino de cada persona, la mente entenebrecida siempre considerará absurdas dichas verdades.

Sin embargo, aunque no podremos conocer más de lo que a Dios le ha placido revelarnos ¿cerca de la predestinación, es importante que lleguemos a conocer lo que nos ha sido revelado, ya que si no hubiese sido la voluntad de Dios el que llegásemos a conocer dichas verdades, él hubiese podido optar por no revelárnoslas. Por tanto, donde las Escrituras nos guíen podemos proseguir con confianza.

http://cebei.wordpress.com/2010/05/29/la-predestinacion-doctrina-parte-9-una-advertencia-contra-la-especulacion-indebida-loraine-boettner/

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