Diez regalos que vienen ocultos en la enfermedad


Antes que nada, permítanme comenzar diciendo que no padezco de ninguna enfermedad seria, al menos, no que yo sepa. Pero desde la madrugada del viernes he estado sufriendo las molestias de un virus que me ha debilitado bastante.

Por la misericordia del Señor, hoy he comenzado a sentirme mejor. Esa ha sido la razón por la que no he posteado nada en el blog en estos últimos días.

Pero meditando en esto, han venido varios pensamientos que quisiera compartir con Uds. Las enfermedades, sean serias o no, traen consigo bendiciones ocultas que muchas veces pasamos por alto. Permítanme enumerar algunas. No voy a mencionarlas por orden de importancia, sino como van llegando a mi mente.

Las enfermedades…

1. Nos ayudan a valorar la salud, algo que la mayoría de nosotros da por sentado (hasta que la perdemos).

2. Nos recuerdan que tenemos un cuerpo de muerte que cada día se deteriora un poco más y se dirige inexorablemente a la tumba (sin ser dualistas platónicos, eso nos ayuda a poner la mira en las cosas que no se ven, al enfrentar la realidad de que las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas – 2Cor. 4:16-18).

3. Nos concede una tremenda oportunidad para dar testimonio de que Cristo, nuestro Señor, es precioso en Sí mismo (no tiene que darnos prosperidad física para que le apreciemos), y que Él diablo miente cuando quiere hacer creer al mundo que nosotros no servimos a nuestro Dios de balde (Job 1).

4. Durante la enfermedad podemos experimentar en una forma muy particular la paternidad de nuestro Dios, quien se compadece de nosotros “porque conoce nuestra condición” (Sal. 103:13-14).

5. Nos recuerdan que estamos en este mundo de paso y que vamos camino al cielo (2Cor. 5:1ss).

6. Nos enfrentan con la realidad de que somos tan débiles, que hasta una partícula invisible (como un virus, por ejemplo) puede tumbarnos en cama por varios días y frustrar todos nuestros planes (nosotros necesitamos ese tipo de recordatorios constantemente, porque tendemos a pensar que somos más de lo que somos y eso es terrible en la vida cristiana, porque el poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad – 2Cor. 12:7-9).

7. Nos golpean con el hecho de que no somos indispensables (si tenemos que guardar cama por unos días, o por el resto de nuestras vidas, el mundo seguirá girando a pesar de eso, aún si se tratara de una enfermedad mortal que nos sacara del escenario de este mundo para siempre; es importante que recordemos que el cementerio está lleno de personas indispensables).

8. Les conceden a otros la oportunidad de servir al ocuparse de nosotros.

9. Nos enseñan a ser pacientes (no en vano, esa es la palabra que se usa para describir a los enfermos; si hay algo que se necesita en medio de la enfermedad es paciencia – la necesita el enfermo y los que lo cuidan!!).

10. Nos permite ser agradecidos cuando recobremos la salud (no creo que los 9 leprosos de los evangelios sean los únicos enfermos de la historia que hayan olvidado dar gracias después de haber sido sanados – Lc. 17:11-19).

Si se le ocurren algunos regalos adicionales, lo invito a compartirlos con los lectores de este blog.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

http://todopensamientocautivo.blogspot.com/2010/08/diez-regalos-que-vienen-ocultos-en-la.html

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