Literatura hebrea


Literatura hebrea

Publicado por Pablo el 4 de Diciembre de 2009

El hebreo es la lengua hablada por el pueblo judío a lo largo de la historia. Actualmente es la lengua oficial del Estado de Israel, y desde hace milos de años ha ido alimentando una notable literatura que trataremos de abarcar, aunque sea de forma resumida, en este artículo en La Guía de Lengua.

La literatura hebrea nace en la Antigüedad, y durante sus orígenes es testigo de la aparición de sus mayores ejemplos literarios. Esa literatura hebrea antigua la forma principalmente principalmente el Antiguo Testamento, en cuya lenta y laboriosa elaboración estuvieron inmersos los autores hebreos durante cientos de años.

En un primer periodo de esa producción, que puede extenderse desde los primeros años hasta el siglo X a.C, aproximadamente., se desarrolló la mayor parte poética del Antiguo Testamento. Posteriormente ya entre los siglos X y VI a.C., vieron su nacimiento el conjunto de libros que conforman el llamado Pentateuco (o la Torá), que quedaron de esta forma fijados a la tradición y así se conservaron para la posteridad. Sin embargo, como ocurre muy a menudo con estos textos más antiguos, los manuscritos más viejos que se conservan provienen de épocas bastante posteriores.

A este mismo período pertenecen a su vez la mayor parte de las narraciones históricas que hacen relación a los reinos de Israel y Judá (un testimonio de grandísimo valor para los historiadores de la Antigüedad), así como muchos de los Salmos y los escritos de varios profetas.

Entre los siglos VI a II a.C. el Antiguo Testamento se continuó desarrollando. En esta etapa fueron escritos los libros conocidos como el Eclesiastés, los Proverbios, la mayor parte de los Salmos y el libro de Job. En la lengua hebrea se conocen conjuntamente como ketubim, es decir, hagiógrafos. Durante esta etapa se escribieron además muchos de los escritos apócrifos del judaísmo, y en Egipto todo este acervo literario hebreo fue por primera vez traducido a la lengua griega.

Del siglo II a.C. al siglo I d.C. el Antiguo Testamento siguió recibiendo aportaciones. La mayor parte de la producción literaria de esta etapa se conoce como el Halajá y el Hagadá, que trataron temas relacionados con la teología y con la ética, y que se valieron de historias y anécdotas para ello. Los escritos apocalípticos del Antiguo Testamento también provienen de esta etapa, y los libros de Moisés, Daniel, Enoch y Esdras, así como los llamados Manuscritos del Mar Muerto.

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