El propósito de la Palabra


Domingo 18 de Octubre del 2009
El propósito de la Palabra
Pastor Tony Hancock

Introducción

Un día, me di cuenta de que me hacía falta ir al banco para depositar un cheque. Al pensar en lo que podría combinar en un solo viaje, me acordé de que también necesitaba algunas cosas de
la tienda, que al carro le faltaba gasolina y que había una o dos cosas más que podría hacer.

Campante, me subí al carro y salí para el pueblo. Rápidamente terminé de hacer mis mandados y regresé a la casa. Al bajarme del carro, sin embargo, me di cuenta de que allí seguía el cheque. ¡Se me había olvidado ir al banco! Lo que había sido mi propósito inicial quedó olvidado entre las otras cosas que surgieron.

Felizmente no hubo graves consecuencias de mi falta de concentración. Sin embargo, me temo que a veces nos sucede lo mismo con la Palabra de Dios. La semana pasada hablamos acerca
del poder de la Palabra. La Palabra de Dios es poderosa para transformar vidas, para dar esperanza y para guiarnos en nuestras decisiones.

Sin embargo, en nuestro gozo por estudiar la Palabra y nuestro afán por conocerla mejor, podemos olvidar su propósito principal. Hoy, con la ayuda de Dios, meditaremos sobre el
propósito de la Palabra que tenemos entre nuestras manos.
Lectura: Lucas 16:16-17

16:16 La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. 16:17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se
frustre una tilde de la ley.

En esta sección, Jesús habla con los fariseos. A ellos no les gustaban las enseñanzas de Jesús, porque ellos mismos se consideraban expertos en la ley de Dios y creían que estaban bien. Las enseñanzas de Jesús amenazaban su comodidad espiritual, porque El les llamaba a cambiar de actitud de formas que ellos no querían.

En este caso, había sido su enseñanza acerca del dinero lo que los incomodó. A los fariseos, nos dice el verso 14, les encantaba el dinero (“Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él”, Lucas 16:14).

Jesús les enseñaba a entregar su dinero al control de Dios y no permitir que controlara sus vidas, y ellos no podían aceptar esa enseñanza.

Es muy fácil caer en la misma trampa en la que cayeron ellos. Las enseñanzas de Jesús nos harán incómodos, si las entendemos correctamente. Nos mostrarán áreas de nuestra vida que El quiere cambiar. Cuando esto sucede, tenemos que decidir si vamos a rechazar su enseñanza y vivir en rebelión, como lo hicieron los fariseos, o si más bien seremos humildes para dejarnos cambiar.

Luego, Jesús pasa a hablar de su autoridad, y de la Palabra de Dios. Para empezar, tenemos que entender que Jesús es el cumplimiento de la ley y de los profetas. Esto lo leemos en Mateo 5:17: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” Todo lo que había venido antes – y hasta el ministerio de Juan el bautista – había sido una preparación.

El Antiguo Testamento – los libros de Génesis a Malaquías – sirven para preparar el camino para la venida de Jesucristo. El es el cumplimiento de todo lo que allí viene. El interpreta perfectamente la ley. El cumple las profecías. Aun la historia de Israel señala hacia El; por ejemplo, así como Moisés liberó al pueblo de la esclavitud en Egipto, Jesús nos libera de la
esclavitud al pecado.

Esto significa que, si tratamos de comprender el Antiguo Testamento aparte de Jesús, caeremos en la misma trampa en la que cayeron los fariseos. Desgraciadamente, hay algunos grupos hoy en día que hacen esto. Tratan de aplicar el Antiguo Testamento sin considerar su cumplimiento en Jesús, y las formas en que su aplicación ha cambiado desde que El vino al mundo.

El tiempo de preparación durante el cual se escribió el Antiguo Testamento se acabó con Juan, pues después de él se proclaman las buenas nuevas del reino de Dios. Con la venida de Jesús,
vino un cambio radical. El cumplimiento trae cambio. Por ejemplo, antes de su venida, las personas ofrecían sacrificios de animales por sus pecados en espera el sacrificio perfecto que
venía.

Ahora que Jesús ha venido para ofrecer el sacrificio perfecto de su cuerpo, ya no tenemos que ofrecer sacrificios de animales.

Sólo tenemos que confiar en el sacrificio que El hizo. Las buenas nuevas del reino declaran que Dios ahora acepta a todos los que se arrepienten de sus pecados y creen en Jesús como su
Señor y Salvador.

Ahora que ha venido ese cambio, dice Jesús, todos se esfuerzan por entrar en el reino. En otras palabras, las personas que realmente entienden la ley y los profetas se esfuerzan por entrar al reino de Dios, reconociendo que en Jesús está el cumplimiento de todo lo que esperan. Si somos sabios, nosotros también nos esforzaremos por entrar por fe en su reino.

En este breve mensaje sólo puedo tocar muy ligeramente este punto del cumplimiento. Es un estudio que se merece mucha más profundización. Sin embargo, el punto central es éste: si
entendemos correctamente el Antiguo Testamento y toda la Biblia en su trayectoria histórica, nos llevará a Jesús. No podemos entender la Biblia aparte de Jesús, y si la entendemos
correctamente, nos llevará a El.

Esto se ve aun más claramente en el siguiente pasaje.

  • Lectura: Juan 5:39 “5:39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”

Nuevamente Jesús se encuentra hablando con personas que estudiaban la Biblia. El no critica su afán por conocer la Biblia; al contrario, lo ve como algo positivo. Sin embargo, en su estudio de la Palabra, ellos habían ignorado lo más importante; no se habían dado cuenta de que esas Escrituras los llevaban a Jesús.

Las Escrituras nos traen vida eterna, pero sólo si nos llevan a Jesús. Si no descubrimos a Jesús dentro de la Palabra, no la estamos entendiendo correctamente. La Biblia no es sólo un libro
de autosuperación, o un manual de instrucciones de parte de Dios, aunque nos ayuda a superarnos y nos da muchas instrucciones de parte de Dios.

El propósito principal de las Escrituras, según Jesús mismo, es llevarnos a El. Este libro testifica de Jesús. Da testimonio a su favor. Los estudiantes de la Biblia del día de Jesús eran
como un grupo de personas miopes en una sala con un elefante – un elefante que no pueden ver. Uno comenta: “Hay un olor raro en este cuarto”. Otro responde: “Sí, y parece que hay un poco de
neblina. No alcanzo a ver muy bien”.

Continúan con esta conversación, sin darse cuenta de lo que realmente está sucediendo. Por su falta de perspectiva, no pueden ver lo que está al frente de sus narices. Si tenemos la perspectiva incorrecta acerca de la Palabra de Dios, no lograremos ver su figura central – Jesucristo. La estudiaremos una y otra vez, pero sin alcanzar a ver lo principal.

Esta es una de las razones por las que es recomendable que empecemos nuestra lectura de la Biblia con el Nuevo Testamento.
El Nuevo Testamento es el cumplimiento del Antiguo, y es en el Nuevo que encontramos la interpretación del Antiguo.

Toda la Biblia tiene como propósito llevarnos a Cristo. Esto significa que nuestro estudio, nuestra lectura y nuestra memorización deben de llevarnos a caminar más de cerca con El, a
conocerle más, a alabarle con más entendimiento al conocer mejor su poder y su amor.

Si tu Biblia no te está acercando a Cristo, no la estás usando bien.

Conclusión

Una vez, alguien trataba de usar un cuchillo para cortar un pedazo de carne. Se encontraba cada vez más frustrado al no avanzar, hasta que otra persona hizo una observación. “Estás usando el cuchillo al revés”, le dijo. “El filo está al otro lado.” ¡Con razón no avanzaba! Lo estaba usando mal.

Si tu uso de la Biblia no te está acercando a Cristo, si no lo estás conociendo mejor al leer y estudiarla, también la estás usando mal. El propósito de cada lectura, de cada estudio, de
cada predicación es crecer cada día más en relación con nuestro Señor y Salvador.

¿Lo deseas? Si quiere esto, pídele antes de leer que te ayude a conocerle mejor cuando lees la Palabra. Acuérdate del propósito cuando empiezas a leer: no es satisfacer tu curiosidad, no es
tener más conocimiento para impresionar a tus amigos, no es aprenderte todos los mandamientos de Dios para poderlos obedecer por tu propio esfuerzo – es conocer a Cristo, el que te amó y se dio por ti. Conocer a Cristo es el propósito de la Palabra.

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– ¡Visita la página web del Pastor Tony Hancock!
http://www.pastortony.net

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