Diótrefes y la patología de ser siempre el primero


Diótrefes y la patología de ser siempre el primero

Diciembre 14, 2009 by jcanto

Jorge Canto
Pastor de la iglesia La Nueva Jerusalén de Mérida, México y maestro internacional del ISUM (Instituto de Superación Ministerial) de las Asambleas de Dios. Ha colaborado como escritor en diferentes proyectos educacionales de la editorial ECCAD.

Últimamente se está utilizando el vocablo filoprimatosis, que llena en cierta medida la necesidad de definir al deseo o acción insana que tiene un individuo de ocupar el primer lugar, rebelándose a la autoridad legalmente constituida y abrogándose ésta para sí mismo. Poco a poco este neologismo va ocupando el vocabulario de mucha gente, especialmente en el ámbito eclesiástico ya que parece solucionar en buena medida la necesidad de dar nombre a este fenómeno. Buscando la etimología de la palabra no encontramos respuesta satisfactoria, alguien mencionó que:
Filoprimatosis: Viene de dos palabras griegas: Filo que significa amigo o aficionado: nosis un sufijo que significa enfermedad, más la palabra primacía. Por lo lanío, la filoprimatosis es la anormalidad de querer siempre ocupar el primer puesto.

Aunque el término es bastante bueno porque solventa una carencia, la misma Biblia nos señala el vocablo que se utilizó en sus santas líneas para definir a la actitud de primacía que hemos venido mencionando. La palabra que la Escritura señala se encuentra en la carta tercera de Juan:
3 Jn 1:9 Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.
La frase que en español se traduce: le gusta tener el primer lugar en griego solo es una: filoproteo (φιλοπρωτεύω) que solamente aparece una vez en las Escrituras y es en este pasaje. A la palabra que aparece una sola vez en la Biblia se le denomina hapax legomena. La etimología de la palabra filoproteo es sencilla. Es un vocablo compuesto que proviene, lógicamente, del griego. Tiene un prefijo muy conocido que es filós, amistad, amor y del término proteuo: primer lugar; juntando ambos elementos tenemos amar el primer lugar. El sentido que el Nuevo Testamento le da es completamente patológico.
¿Alguien quiere el segundo lugar hoy día? Como existe tanta publicidad a evangelios novedosos y populares (como los llamados de prosperidad) se promueve excesivamente una aristocracia cristiana (La palabra aristocracia es una palabra de origen griego que viene del prefijo aristós, que los micenos definían como el mejor y de kratos, gobierno) haciendo así un estrato espiritual entre el pueblo del Señor: Los que son mejores y los que no lo son. Los que enseñan esto son Diótrefes que tienen púlpitos internaciones y que promueven un hitleriano pensamiento de limpieza étnica espiritual, ya que miran de soslayo e incluso se apartan de aquellos pobretones de la fe, que carecen de visión alguna, según ellos, y solo promueven el cristianismo mendigante, claro, por el simple hecho de no pensar como estos grandes apóstoles. ¡Qué lejos están los que predican tales carnalidades de aquel humilde Maestro que prefirió un pesebre que la cama de un palacio dándonos claramente un mensaje del olvidado término: humildad!
El griego marca la pauta en esta semántica, en cuanto a los lugares primero, segundo y tercero. Para tener una idea de las posiciones en el griego tomemos como ejemplo los ordinales de este idioma con terminación –eúoo (-εύω), protéuoo: ser el primero; déuteruoo: ser el segundo; triteuoo: ser el tercero; enatéuo: “tener la novena parte para el sacrificio”; dekatéuoo: “el diezmo exacto” … Aún entre los evangélicos de hoy pocos quieren un segundo lugar. Se promueve ser los números uno en todo y la competitividad está hasta en los altares donde las almas claman por perdón, o quizá, en algunos casos, por ser el primero en todo, ¿quién sabe?
El vocablo Proteúoo se deriva a su vez del adjetivo protós-é-ón: primero. De allí se derivan palabras en español como protozoo, organismo de una sola célula; prototipo, ejemplar original o primer molde. Protéuoo aparece una sola vez en el Nuevo Testamento siendo así otro hapax legomena, aparece en Col. 1:18:
y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia (protéuoo);
Protéuoo significa el primer lugar, preeminencia. Al aparecer este término demuestra lo poco que se podía destinar un vocablo como este para alguien común, de hecho se le aplica a la figura de Cristo, porque solo él merece la supremacía en todo. Según G. H. R. Horsley en su libro New documents illustrating early Christianity: a review of the Greek, menciona que si bien el vocablo escasea en el Nuevo Testamento no era así en los escritos de la época bíblica. Los autores clásicos griegos lo empleaban con frecuencia para atribuirlo como un título honorífico para alguna persona . Esto nos lleva a pensar que si el término en cuestión se le aplicaba a alguien que realmente se consideraba superior a otros entonces eso nos lleva a deducir que había gentes que de verdad deseaban el primer lugar y amaban enfermizamente ese primer lugar. Así que lo que realmente hacía Diótrefes era que en el nombre de Jesús trabajar en contra de Jesús lesionando a los enviados de Jesús, para que en la iglesia de Jesús, él tenga el lugar que solo Jesús merece. En otras palabras, Diótrefes era un simple y llano Anticristo.
Así que la palabra más correcta para la actitud de búsqueda de primacía y reconocimiento entre los creyentes ya no sería exactamente filoprimatosis sino filoproteosis que define con mayor exactitud a la acción de abrogarse el top de la lista de individuos que conforman una sociedad, en especial, de la sociedad cristiana. La correcta etimología de la palabra, aunado al contexto bíblico del cual se desprende validan por si solas a la expresión para su uso cotidiano. Y la utilización semántica debe circunscribirse a las siguientes acciones:
Cuando un individuo busca el reconocimiento público de los demás como meta en sí misma.
Cuando alguien rechaza la autoridad legalmente constituida por amenazar ésta su propio liderazgo.
Cuando una persona rechaza buenas ideas por considerar que éstas menoscaban la posición de privilegio de la que ahora está gozando.
Cuando alguien prohíbe a otros el contacto con las autoridades establecidas sin una finalidad más que la protección de su propio cacicazgo.
Al final filoproteosis pretende definir un error ya de por sí añejo y que ha aquejado hasta a la misma iglesia, infiltrando con sus venenosos tentáculos las preciosas almas de los hombres para arrastrarlos hacia el mismísimo real y verdadero pecado original por el cual el Diablo fue desechado del cielo: la soberbia. Primero Yo y después Yo, esa egofórmula solo ha traído desgracias de magnitudes dantescas. Perfilemos mejor el deseo del corazón cambiando está egofórmula a la verdadera, la correcta: Primero Dios y después Dios.
Como dijo el hermoso Señor: Mat 23:11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
Jorge Canto Hernández
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