Un siglo del Movimiento Pentecostal


Un siglo del Movimiento Pentecostal
Carlos Ramos Ampudia


“Un estudio serio de la vida y la práctica de los cristianos alrededor del mundo, realizado desde una perspectiva histórica, lleva a la conclusión de que en las últimas décadas se está verificando una creciente “pentecostalización” del cristianismo” —Pablo Deiros y Carlos Miranda.

Orígenes.- Los estudiosos del cristianismo señalan como inicio del movimiento pentecostal los sucesos de abril del año 1906 en la calle Azusa, ciudad de Los Angeles/USA. La predicadora Nelly Terry, miembro de una comunidad negra de santificación, invitó al predicador afroamericano William J. Seymour a su congregación.

Seymour predicó acerca del bautismo en el Espíritu Santo el 9 de Abril de 1906 en una reunión de oración en la calle Bonnie Brae, recibiendo este bautismo los presentes. Luego de pocos días se trasladaron a un viejo local que alquilaron a la Iglesia Episcopal Metodista. La congregación que allí se formó era integrada en su mayor parte por afroamericanos e hispanos.

La evidencia del bautismo, según las enseñanzas de Seymour, era hablar en lenguas. La explosión de júbilo de los presentes, más hablar en lenguas produjo tal escándalo que el periódico “Los Angeles Times” publica la noticia en primera página en tono de escándalo y burla indicando que “una nueva secta de fanáticos hablaban en lenguas extrañas”. La noticia sirvió para que muchos curiosos concurrieran a servicios diarios, creciendo el movimiento al punto de que, para fines del año 1906 ya se habían establecido nueve comunidades pentecostales en Los Angeles.

Hay también otra versión respecto al inicio del movimiento pentecostal. El reconocido historiador del pentecostalismo y movimiento carismático Vinson Synan, en su libro “The Century of the Hoy Spirit”, menciona que el pentecostalismo empezó en 1901, el 1 de Enero, cuando una joven mujer llamada Agnes Ozman recibió el bautismo del Espíritu Santo en la Escuela Bíblica en Topeka, Kansas, luego que su profesor Charles Fox Parham le impuso las manos y ella empezó a hablar en lenguas.

Lo cierto es que el inicio del pentecostalismo se produce en los Estados Unidos de América y es consecuencia directa de varias campañas de “avivamiento” desarrolladas luego de la Guerra de Secesión (1861-1865), que enfrentó a los estados del norte -contrarios a la esclavitud- con los del sur -partidarios del esclavismo-, doloroso acontecimiento que dividió también a las iglesias cristianas. Las campañas de avivamiento pretendían volver a los creyentes a la práctica de una vida de santidad y comunión con Dios

En el aspecto teológico el pentecostalismo debe a varias figuras sus principales doctrinas. Juan Wesley, pastor anglicano, posteriormente fundador de la Iglesia Metodista , enseñó la doctrina de la “segunda bendición” subsecuente a la salvación, enseñanza que su colega John Fletcher lo llamó “bautismo en el Espíritu Santo”. El hombre que es generalmente reconocido como formulador de la doctrina pentecostal es Charles Fox Parham(1873-1929) con su enseñanza de que hablar en lenguas es evidencia bíblica del bautismo del Espíritu Santo.

Expansión.- Luego de los acontecimientos de la calle Azusa, el pentecostalismo se extendió rápidamente por los Estados Unidos, Caribe, América Latina y los cinco continentes.

Mencionemos los pioneros principales que llevaron el movimiento a distintos lugares del mundo. Thomas Barrat, en 1907, llevó el pentecostalismo a la ciudad de Oslo (Noruega), de allí se extendió a Alemania, Suecia, Finlandia y en años posteriores a toda Europa. El primer misionero pentecostal en llegar a China fue T.J.McIntosh y su esposa, llegaron a Hong Kong en 1907 y de inmediato predicaron en el encalve portugués de Macao. El año 1908 John G. Lake y Thomas Hezmalhalch empezaron la obra pentecostal en Sudáfrica. Dos emigrantes suecos que vivían en Estados Unidos, Daniel Berg y Gunnar Vingren, el año 1910, en una reunión de oración recibieron la profecía que debían ir a Pará, ellos nunca habían oído hablar de aquel lugar, averiguaron en mapas y encontraron que quedaba en Brasil, se embarcaron para allá y empezaron su obra en el noreste brasileño estableciendo las Asambleas de Dios en este país sudamericano. María W. Atkinson, de la denominación pentecostal Iglesia de Dios (Cleveland, Tennesse) fue la fundadora y organizadora del pentecostalismo en México cuando estableció varias iglesias en las ciudades de Obregón y Hermosillo, al norte del país azteca.

Pablo Deirós y Carlos Miranda coautores del libro “Latinoamérica en llamas” señalan que hacia 1950 se estimaba que el 25 % de los protestantes latinoamericanos eran carismáticos. Para fines de siglo XX el porcentaje era de 75 % de pentecostales en el mundo protestante. En otras palabras, tres de cada cuatro protestantes en América Latina son pentecostales. Chile es el país con mayor porcentaje de pentecostales dentro del protestantismo (90%). Se estima en más de 20 millones de evangélicos en Brasil de los cuales son miembros de las Asambleas de Dios 9 millones . La iglesia local protestante más grande del mundo fue la Iglesia Metodista Pentecostal Jotabeche, de Santiago de Chile, que al año 2000 reportaba 350.000 miembros, superada únicamente por la iglesia coreana del Pastor David Yonggi Cho con 730.000 miembros.

En Centroamérica, Guatemala es el país donde ha florecido de mejor manera el movimiento pentecostal.

¿A que se debe tan espectacular crecimiento del pentecostalismo?.

Orientado a los sectores de población más empobrecidos de las ciudades y del campo, las campañas de predicación de los líderes pentecostales se acompañan con “sanidad divina”, circunstancia que resulta espectacular para las multitudes asistentes y de enorme beneficio personal y económico para quienes experimentan sanidad física. Una demostración de tal magnitud del poder de Dios convence a los más escépticos.

El segundo agente de crecimiento encontramos en la enseñanza que los pentecostales hacen respecto al sacerdocio universal de los creyentes, ello se interpreta como la obligación que cada hermano(a) de la congregación tiene de evangelizar a cuanta persona encuentre en su camino. Se considera casi pecado el no evangelizar y se pide de sus miembros que den fruto, interpretado como la consecución de nuevos integrantes de la iglesia.

En tercer lugar, se trata de la confianza que los misioneros depositan en el liderazgo local, a diferencia de otras denominaciones históricas que se resisten a trasladar a los nacionales las responsabilidades eclesiales aduciendo falta de preparación y competencia.

Otro elemento tiene que ver con la forma de organización de las iglesias pentecostales, éstas tienden a generar mecanismos de autogestión por parte de la congregación local, sin depender mucho de la denominación, misión, concilio o como se denomine la estructura jerárquica superior. Esto facilita la atención al hombre y mujer que se encuentra en una situación concreta y necesita solución inmediata, sin recurrir a esquemas, trámites o fórmulas institucionales centralizadas que muchas veces en vez de ayudar a los feligreses, entorpecen la gestión de los creyentes.

La utilización de los medios de comunicación masiva, convirtiendo el micrófono de radio o la pantalla de televisión en púlpitos para predicar a quienes los escuchen o vean es ciertamente otro elemento importante. Ha surgido una enorme cantidad de predicadores de radio y tele evangelistas con un tremendo manejo de imagen, propia del mundo moderno.

El Movimiento pentecostal aporta fundamentalmente con su cuantiosa membresía y sus métodos de crecimiento. Es poco su aporte teológico. La tercera persona de la trinidad, el Espíritu Santo (pneumatología) es lo predominante. Sin embargo en la eclesiología es significativo su aporte; han dado otro giro a la alabanza y adoración a Dios; desarrollan un liturgia dominical libre de los obligados cánones de calendarios litúrgicos anuales; la centralidad y el mensaje de la Palabra de Dios se adecua a las necesidades de la congregación; consideran de gran valor y solemnidad los dos sacramentos: bautismo en agua y santa cena e incluso algunas iglesias pentecostales dan el rango de sacramento al lavatorio de pies, aunque lo califican de sacramento menor.

En algunos círculos pentecostales, lamentablemente, se ve con desdén la educación teológica de sus pastores, líderes y miembros. Existen pastores que cuando un joven quiere estudiar teología en un seminario o universidad, le contestan que en vez de estudiar homilética debe dedicar horas enteras a la “arrodillética” que es más eficaz. Que no es necesario estudiar hermenéutica, sino practicar “ayunética”.

Ese tipo de pensamiento no ayuda que los pentecostales superen algunas de sus dificultades, como la insistencia en la enseñanza del poder del demonio, la ingenua presentación del estudio en cuanto a los ángeles, la exposición del mensaje de la salvación cristiana como un producto mágico que se comercializa en el mercado de consumo de la sociedad en que vivimos, hablar de la resurrección de Jesucristo sin considerar su crucifixión en un ofrecimiento de la gracia barata. En definitiva un evangelio “light” que se adecua al mundo para seducir, cuando la misión del verdadero Evangelio de Cristo es conducir a los seres humanos al encuentro con el amor de Dios.

Al celebrar los cien años del movimiento pentecostal en el mundo y particularmente en América Latina, como consecuencia del movimiento pentecostal, surgió en círculos católicos y de iglesias tradicionales e históricas protestantes un movimiento que se conoció como Movimiento Carismático cuyas características generales son similares al pentecostalismo. Por todo ello existen autores que no dudan en llamar al siglo XX el siglo del Espíritu Santo.

Carlos Ramos Ampudia
Profesor de Teología en la Universidad Cristiana Latinoamericana (UCL), Quito.

http://www.pentecostalidad.com/index.php?option=com_content&view=article&id=103:un-siglo-del-movimiento-pentecostal&catid=19:historia-del-pentecostalismo&Itemid=73

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