Teología Dogmática (I) Nº 3


La Creacion del cielo de Miguel Angel

La creación del cielo. Miguel Ángel

Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca”.
(PABLO NERUDA)

La Creación del Cosmos y la Evolución Teísta vs. Creacionismo

1,14. «La evolución misma que hoy se estudia en distintos campos de la ciencia, responde a unas leyes que rigen ese proceso evolutivo, y que armonizan todas las evoluciones del Universo. A

La razón suficiente de las leyes que rigen esta evolución es la inteligencia de Dios101.

Antes se consideraba la Naturaleza actual como obra directa e inmediata de Dios.

Hoy la consideramos más bien como el resultado de unas leyes que Dios ha puesto en la misma Naturaleza, y que han regido la evolución que nos ha llevado a lo que hoy contemplamos.

No puede haber leyes si alguien no las hace.

La ley supone un legislador inteligente, distinto de ella. Todo el mérito de la ley es de quien la ha puesto.

El Dr. Bermudo Meléndez, presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural y Catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, dice en la Revista IBÉRICA102, en un artículo titulado Estado actual de la teoría de la evolución: «Cuanto más investigamos el mecanismo del proceso de la evolución, tanto más comprendemos la realidad de la existencia de una inteligencia infinita capaz de haberlo programado todo».(…)

El Padre Teilhard de Chardin, que es actualmente el jesuita de más fama internacional en el terreno de la evolución, dice que “La evolución, como todos los procesos naturales, es un proceso sujeto a una ley que señala una dirección”»103.

El P. Rafael Pascual, en el articulo publicado en Internet “Creación y evolución“, a propósito del mensaje del Papa Juan Pablo II a la Academia de las Ciencias, comenta varios puntos interesantes respecto de la Teoría de la Evolución: B

1. Valoración de la teoría de la evolución

Se trata aquí de una cuestión de tipo epistemológico, pues la teoría se propone ir más allá de los datos observados, si bien se encuentra en relación con éstos, y permite relacionar e interpretar a la vez una serie de datos y hechos independientes entre sí por medio de una explicación global. Para que una teoría científica sea válida, debe ser verificable. Si ésta no corresponde a los datos que pretende explicar, entonces no es válida; debe replantearse.

Por otra parte, en una teoría como la de la evolución, hay que tener en cuenta ciertos presupuestos de tipo filosófico, metafísico. De hecho no existe una única teoría de la evolución, sino varias, no sólo en lo que se refiere a los mecanismos de la evolución, sino también en lo que respecta a los contextos filosóficos en los que se encuentran (materialista, espiritualista), los cuales también deben ser considerados, tanto en sede filosófica como teológica (no hay que olvidar que no existe una ciencia “químicamente pura”).


De hecho, como se dijo al inicio del mensaje, la cuestión de la evolución es de interés para la Iglesia, pues está en juego la concepción del hombre, y de modo particular su dignidad como persona. El hombre es semejante a Dios por su inteligencia y voluntad libre, que lo hacen capaz de entrar en comunión con Dios y con los demás hombres. La dignidad del hombre (de todo él, también de su cuerpo) deriva de su alma espiritual, la cual no puede surgir por emanación de la materia, sino que es creada inmediatamente por Dios.

En consecuencia, las teorías de la evolución que, en base a sus presupuestos filosóficos, consideran el espíritu como algo que emerge de la materia, o como un simple epifenómeno de la materia1, son incompatibles no sólo con la religión, sino aún antes con la verdad del hombre, y no son capaces de fundar su dignidad.


Finalmente hay que agregar que existe una diferencia ontológica entre el hombre y todos los demás seres vivos. En efecto, entre lo simplemente animal y el hombre se da un “salto ontológico”, una “discontinuidad ontológica”, si bien, afirma el Papa, ésta de por sí no se opone a una posible continuidad física respecto al origen del cuerpo humano.
La infusión del alma por parte de Dios en un cuerpo apto para recibirlo no puede ser objeto de la ciencia, pues no se trata de un fenómeno empírico, observable. Sin embargo, se podría tener una cierta experiencia empírica de este hecho de modo indirecto, a través de ciertas pistas y manifestaciones que pondrían en evidencia que nos encontramos ante seres dotados de un alma espiritual; pero estas manifestaciones son más bien objeto de la filosofía y de la teología. Tales serían, por ejemplo, los fenómenos que hicieran referencia a una experiencia de un saber metafísico, de la conciencia de sí, de la conciencia moral, de la libertad, de la experiencia estética y religiosa.

En efecto, hay que tener en cuenta que, si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, e incluso “más que una hipótesis”, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”, como algunos pretenden. Se trata, más bien, de una teoría científica, la cual trata de interpretar y de relacionar una serie de hechos científicos. Sólo contamos con indicios que parecen apuntar hacia esa dirección, pero no tenemos evidencia experimental de su realidad.

Por otra parte, hay que reconocer con honestidad intelectual que la teoría de la evolución se enfrenta con serios problemas, tanto de índole científica (por ejemplo el hecho de la estabilidad de las especies, la lentitud o la aceleración en la aparición de nuevas especies, etc.), como de índole filosófica (hay que esclarecer cómo se compagina la teoría de la evolución con el principio de causalidad, la regularidad de la naturaleza, la pasividad de la materia, la discontinuidad entre lo inerte y lo viviente, o entre lo material y lo espiritual…).

Asimismo, hay que tener en cuenta la variedad de teorías evolucionísticas (el transformismo de Lamarck, por adaptación al ambiente; el darwinismo, que habla de “evolución de las especies” en virtud de las mutaciones casuales y la selección natural; la

así llamada teoría sintética o neodarwinismo, que a la selección natural añade la teoría genética; la teoría del equilibrio puntuado de S.J. Gould, etc.).

También hay que tener en cuenta los diversos contextos filosóficos en los que la teoría de la evolución se sitúa (materialismo: concepción “espontánea”, ciega, del mecanismo evolutivo, cf. Ch. Darwin, S.J. Gould, R. Dawkins; finalismo-espiritualismo, que admite una causalidad, un orden, un “telos”, e incluso la intervención directa de Dios en algunos pasos).

Finalmente hay que reconocer los argumentos que parecen ponerse a favor de la teoría de la evolución: en la biología, se puede constatar la afinidad que existe entre especies de un mismo género biológico (“árbol taxonómico”); en la paleontología, con el estudio de los fósiles; en la geología, con el desarrollo de la estratigrafía y el estudio de las “eras geológicas”; en la ecología, con la relación entre vida y medio ambiente (vgr. los ecosistemas y la biodiversidad geográfica); en la genética, con la transmisión de los caracteres hereditarios a través de los genes; en la embriología, con la ontogénesis según diversos estadios, que parecen reproducir el proceso evolutivo; en la anatomía comparada, etc. La teoría de la evolución ha impulsado a los científicos a investigar y profundizar en todos estos ámbitos. Al mismo tiempo, empero, hay que tener en cuenta los puntos débiles de la teoría de la evolución: faltan muchos “eslabones” en la cadena evolutiva, prácticamente se desconocen los verdaderos “mecanismos” de la evolución; la selección natural se muestra insuficiente para explicar el proceso evolutivo, lo mismo que el recurso a la casualidad.


Todas estas consideraciones nos invitan a seguir el ejemplo de prudencia y de equilibrio que nos ofrece el Santo Padre, evitando el doble peligro que nos acecha: por una parte el de un juicio precipitado, por otra, el de una postura indecisa, concordista o ambigua2. Esta posición prudente nos librará de incurrir en un nuevo “caso Galileo”, cuyas perniciosas consecuencias podemos imaginar fácilmente.


Como conclusión, creemos justificado afirmar que la cuestión del evolucionismo, desde el punto de vista de la explicación natural, sigue abierta, que conviene no confundir los diversos planos que están implicados en la misma (el científico, el filosófico y el religioso), y que no hay por qué temer el auténtico progreso de la ciencia, pues en definitiva “la verdad no puede contradecir a la verdad”.


2. Estado de la cuestión. Debate entre creacionistas y evolucionistas. De cara a la teoría de la evolución, encontramos dos corrientes diametralmente opuestas:

a) Por una parte se encuentran los así llamados creacionistas.

Según la opinión personal del P. Rafael Pascualse trata de una posición de tipo fundamentalista, que excluye de plano la teoría de la evolución, por interpretar la Biblia de modo literal, y por considerar que tal teoría es fruto de una ideología materialista y atea, o al menos agnóstica y cientificista. Este grupo se atrinchera en una posición fideísta, en contraposición al racionalismo que predomina en la ciencia moderna. Se trata de un “movimiento” de carácter militante, y aunque es más bien minoritario, se hace sentir por su actitud proselitista. Se da no sólo en el ámbito protestante, sino también en algunos núcleos católicos de tipo integrista-tradicionalista.

b) Por otra parte, en el extremo opuesto, se encuentran los evolucionistas a ultranza.

El P. Rafael Pascual comenta acerca de este grupo que “su índole es racionalista, agnóstica, materialista, cientificista, e ilustrada. Esta corriente de pensamiento es por ahora la predominante a nivel científico e incluso a nivel de opinión pública, gracias al apoyo de la mayor parte de los medios de comunicación social. En algunos casos tiene también un carácter proselitista, como puede observarse en algunas de sus publicaciones o en ciertas páginas de Internet.

En la Nota Nº 3 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que: “En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, ya mi inolvidable predecesor, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la atención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [sigue la cita de la Humani Generis, que ofrecemos en la nota sucesiva]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).

En la nota de pie de página Nº 5, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que “Al comentar los primeros versículos del libro del Génesis, el Papa afirma: “Este texto tiene un alcance sobre todo religioso y teológico. No se pueden buscar en él elementos significativos desde el punto de vista de las ciencias naturales. Las investigaciones sobre el origen y el desarrollo de cada una de las especies ‘in natura’ no encuentran en esta descripción norma alguna ‘vinculante’, ni aportaciones positivas de interés sustancial. Más aún, no contrasta con la verdad acerca de la creación del mundo visible – tal como se presenta en el libro del Génesis – , en línea de principio, la teoría de la evolución natural, siempre que se la entienda de modo que no excluya la causalidad divina” (cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-II-86, p. 3 (51); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).”

En la nota de pie de página Nº 6 El P. Rafael Pascual, realiza la observación de “El Papa, tras citar de nuevo el texto de la encíclica Humani Generis (cf. supra, nota 4), concluye: “Por tanto se puede decir que, desde el punto de vista de la doctrina de la fe, no se ve dificultad en explicar el origen del hombre, en cuanto cuerpo, mediante la hipótesis del evolucionismo. Sin embargo hay que añadir que la hipótesis propone sólo una probabilidad, no una certeza científica” (L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 20-IV-86, p.3 (231); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).

En la nota de pie de página Nº 7, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que” (Cf. León XIII, encíclica Providentissimus Deus: “(…)) porque, no pudiendo en manera alguna la verdad oponerse a la verdad, necesariamente ha de estar equivocada o la interpretación que se da a las palabras sagradas o la parte contraria” (cf. Leonis XIII Pont. Max. Acta, vol. XIII, 1894, p. 361). En esta misma encíclica, León XIII afirma lo siguiente: “Al maestro de la Sagrada Escritura le prestará también buen servicio el conocimiento de las cosas naturales, con el que más fácilmente descubrirá y refutará las objeciones dirigidas en este terreno contra los libros divinos. A la verdad, ningún verdadero desacuerdo puede darse entre el teólogo y el físico, con tal de que uno y otro se mantengan en su propio terreno, procurando cautamente seguir el aviso de San Agustín de ‘no afirmar nada temerariamente ni dar lo desconocido por conocido’ (cf. S. Aug., De Gen. ad litt. c.9, 30 [PL 34, 233])” (ibid.; cf. E. Denzinger, El magisterio de la Iglesia, Herder, Barcelona 1963, nº 1947). Se trata de un principio fundamental para este tipo de cuestiones, que cuenta con una larga tradición (se podría remontar a la condena de la teoría averroísta de la doble verdad), y que ha sido invocado con cierta frecuencia en el Magisterio reciente, como lo muestran los siguientes textos: “A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho descender en el espíritu humano la luz de la razón, Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero” (Conc. Vat. I: Dei Filius, DS 3017); “(…) la investigación metódica en todas las disciplinas, si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios” (Conc. Vat. II: GS 36); cf. también Catecismo de la Iglesia católica, nº 159, (cita el texto de la Dei Filius y de GS), y Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 10-XI-79, cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-XII-79, pp.9-10 (621-622).

En la Nota Nº 11 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que:”Aquí el Papa parece aludir de nuevo, entre otros, a Teilhard de Chardin, quien afirma: “el espíritu no es ya independiente de la materia, ni opuesto a ella, sino que emerge fatigosamente de ella bajo la atracción de Dios, por síntesis y centración [!]” (L´avvenire dell´uomo, Il Saggiatore, 1972, p. 149); “la materia matriz del espíritu; el espíritu, estado superior de la materia” (Il cuore della materia, Queriniana, 1993, p. 27); “el espíritu emerge experimentalmente en el mundo sólo a partir de una materia cada vez más sintetizada” (La mia fede, Queriniana, 1993, p. 161).”

En la Nota Nº 12 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que:

“En virtud de su misión propia, la Iglesia tiene el deber de estar atenta a las incidencias pastorales de su palabra. Conviene aclarar, ante todo, que esta palabra debe corresponder a la verdad. Pero se trata de saber cómo tomar en consideración un dato científico nuevo, cuando parece contradecir alguna verdad de fe. […] Digamos, de manera general, que el pastor debe mostrarse dispuesto a una auténtica audacia, evitando un doble escollo: el de la actitud de timidez, y el de un juicio apresurado, pues ambos pueden hacer mucho mal” (Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 31-X-92; cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 13-XI-92, p. 7 (635)). Nuevos conocimientos científicos conducen a no seguir considerando la teoría de la evolución como una simple hipótesis. La infusión del alma por parte de Dios en un cuerpo apto para recibirlo no puede ser objeto de la ciencia, pues no se trata de un fenómeno empírico, observable. Si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”. “

En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la intención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [..]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).”

En un Artículo publicado en Internet titulado “Dios como un Artista”, en el portal de la fe cristiana evangélica “Existe Dios”, de la organización cristiana Reap the Harvest, una fundación pública que se dedica a la apologética, reflexionan los siguientes temas: C

1. ¿Evolución o Creación?

Años atrás la teoría de la creación de todo ser viviente por Dios no se ponía a discusión, pero surge Charles Darwin y, con su teoría de la evolución, parecía que explicaba por completo la existencia de la vida en la tierra. Darwin era incorrecto, Los descubrimientos científicos recientes prueban que Darwin era incorrecto. La teoría de Charles Darwin’s de la evolución no tiene ninguna evidencia para apoyarlo, los seres humanos son creado por Dios.

Pero el Señor es el Dios verdadero, el Dios viviente, el Rey eterno. Cuando se enoja, tiembla la tierra; las naciones no pueden soportar su ira.

«Así les dirás: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo»

Dios hizo la tierra con su poder, afirmó el mundo con su sabiduría, ¡extendió los cielos con su inteligencia! (Jer. 10:10-12 NVI)

2. ¿Creado o Evolucionado?

La Biblia enseña que Dios creó el universo y todo lo que en él hay. La teoría de la evolución enseña que el hombre es producto del desarrollo de formas simples de vida a formas más complejas, por azar. Tal como una máquina que se construye a sí misma. La teoría de la evolución descarta la necesidad de un Creador inteligente o un Diseñador Maestro.

Puede parecer una teoría atractiva el que las formas simples se desarrollen en formas de vida más complejas pero no tiene ningún sustento. A continuación se presentan algunos de los grandes defectos en la teoría de la evolución:

a). La creencia en la evolución es una violación de la Primera Ley de la Termodinámica, la ley de la conservación de la energía. Ésta dice: La materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Nada de lo que está en la actual economía de la ley natural puede dar cuenta de sus propios orígenes. La energía requerida para una evolución innovadora, por ejemplo, un pescado desarrollando piernas para arrastrarse fuera de una laguna, viola la inviolable ley de la física. La estructura actual del universo es una de conservación. El modelo creacionista está de acuerdo con la perspectiva bíblica del mundo de que Dios creó el universo. Motivado a que Dios ha cesado su obra creadora (Gen.2:3), la energía ya no es creada. La liberación de energía en una fisión de reacción atómica no es creación de energía sino un cambio de materia a energía.

b). La creencia en la evolución viola la Segunda Ley de la Termodinámica, la ley de la disipación de la energía. La energía disponible para trabajo útil en un sistema funcional tiende a disiparse, aunque el total de la energía permanezca constante. Los sistemas estructurados progresan de una forma más ordenada, de un estado más complejo, a uno menos ordenado, desorganizado y aleatorio. Este proceso se conoce como “entropía”. Teóricamente en una situación extraña, limitada y temporal pudiera resultar un estado más ordenado. Pero según esta ley, la tendencia de todos lo sistemas es hacia el deterioro. La evolución viola directamente la Segunda Ley de la Termodinámica. Los evolucionistas están al tanto de esto y por ende se requiere de billones de años de constantes violaciones de la Segunda Ley de la Termodinámica. Estadísticamente la evolución no solo es altamente improbable sino virtualmente imposible.

c). La evolución viola la Ley de la Bio-Génesis donde la vida viene solamente de una vida preexistente y solamente se perpetúa en su propio tipo. La creencia en la evolución es esencialmente una creencia en la “generación espontánea” donde en uno de los escenarios, la vida aparece cuando un rayo golpea primero en algo denso y de alguna manera se forma una célula viva. Pasteur (1860), Spallanzani (1780), y Redi (1688) refutaron que los gusanos pueden venir de la carne descompuesta, que las moscas pueden venir de las cáscaras de bananas, que las abejas pueden venir del ganado muerto, etc., etc. Cuando la materia deteriorada se sellaba y se preesterilizaba, no salió vida ni hubo contaminación biológica.

d). No hay evidencia en el registro fósil que sustancie la evolución. De acuerdo a la teoría general de la evolución, la progresión básica de la vida culminando en el hombre era: materia inerte, a protozoarios, a invertebrados metazoarios, a peces vertebrados, a anfibios, reptiles, aves, cuadrúpedas con piel, simios, y hombre. Si la teoría de la evolución fuera precisa esperaríamos encontrar una vasta cantidad de formas preservadas objetivamente en el registro fósil. Las formas de transición están totalmente ausentes del registro fósil. En una oportunidad se creyó que el Archaeopteryx era una forma transitoria pero desde entonces ha sido reconocido por los paleontólogos como un ave verdadera. Los evolucionistas a sabiendas de este error en su sistema de creencias, ahora argumentan que no hay fósiles presentes porque fueron breves “explosiones evolutivas” durante billones de años, y que debido a su brevedad y rapidez no dejaron ninguna huella en el tiempo. Sin embargo, la creencia en “explosiones evolutivas” todavía no tiene soporte ni de la Primera ni Segunda Ley de la Termodinámica, ni de la Ley de Bio-Génesis.

e). El registro fósil ha fallado en documentar un solo “eslabón perdido” que sea verificable entre el mono y el hombre. Abundan las compilaciones sobre evidencias superficiales e imprecisas, construcciones altamente especulativas e interpretaciones de artistas; pero no existe una evidencia científica documentando el “eslabón perdido”. Los “hallazgos positivos” de un “eslabón perdido” son anunciados periódicamente y subsecuentemente se ven embrollados en controversia, son revisados, o denegados. El hombre de Nebraska fue construido en base a un descubrimiento de un simple diente en 1922 que resultó ser el diente de una especie extinta de cerdo.

En 1981 el hombre mono de Java o el Pitecantrepus Erectus (hombre mono erecto) fue reconstruido en base a un pequeño fragmento del tope del cráneo, un fragmento de hueso de un muslo izquierdo y tres dientes molares. Los restos fueron recolectados en una extensión de unos 21.3 metros en la vieja ribera de un río mezclado con huesos de animales extinguidos. Se encontró supuestamente un eslabón perdido con escasísima evidencia sin pruebas de que las piezas encontradas pertenecían al mismo animal. El Dr. Eugene Dubois, un ferviente evolucionista, luego llegó a la conclusión de que los huesos eran los restos de algún tipo de gibón, un mono.

En 1912 Charles Dawson, un paleontólogo amateur produjo algunos huesos, dientes y algunos instrumentos primitivos que supuestamente encontró en un hoyo de gravilla en Piltdown, Sussex, Inglaterra. En octubre de 1956 la revista Reader’s Digest publicó un artículo resumido de la publicación Popular Science Monthly, titulada “El gran engaño de Piltdown” (The Great Piltdown Hoax). Un nuevo método de absorción de Fluoruro para datar los huesos reveló que los huesos de Piltdown eran fraudulentos; los dientes habían sido afilados, los dientes y huesos habían sido decolorados con bicromato de potasio para ocultar su verdadera identidad. Todos los “expertos” habían sido engañados durante más de cuarenta años.

Por muchos años el hombre de Neandertal fue considerado como un eslabón perdido. Se le representaba como una criatura peluda, semi-erguida, pecho circular, y la mayoría de las veces con un garrote en la mano. Otros esqueletos Neandertales revelaron que el hombre de Neandertal estaba totalmente erecto, completamente humano, y con una capacidad cerebral que excede la capacidad del hombre moderno por un 16 por ciento. Se concluyó que el espécimen inicial estaba tullido por artritis ósea y raquitis. Hoy se considera al Hombre de Neandertal como el Homo Sapiens.

Henry Morris en su bien escrito libro “Creación y el Cristiano Moderno” (Creation And The Modern Christian, Master Book Publishers, El Cajon, California, 1985) señala: “Si la evolución fuese cierta entonces las diferentes etapas de la evolución humana deben ser las mejores documentadas de todas, debido a que el hombre supuestamente es la más reciente llegada evolutiva, y porque hay mucho más personas investigando en este campo que ningún otro para lograr evidencia fósil. No obstante, como se destacó anteriormente, la evidencia actual aún esta extremadamente fragmentaria y muy dudosa. Todavía es un asunto de fuertes disputas entre los antropólogos evolutivos el definir exactamente cuales fósiles homínidos pudieran ser los ancestros del hombre, cuando y en que orden”.

H. Morris señala que el tan ansiado ancestro común del hombre y del mono, especialmente del “Autralopithecus” incluyendo al famoso “Lucy” (supuestamente el fósil homínido más antiguo), ahora parece que todavía vive en la forma de un chimpancé pigmeo conocido como el “bonobo”. El “bonobo” habita en las selvas de Zaire y es casi idéntico a “Lucy” en tamaño de cuerpo, estatura y tamaño de cerebro. (Science News, 5 Febrero, 1983, Pag.89).

f). La evolución falla en explicar la existencia de tan siquiera una “célula simple”. El organismo unicelular más simple posee en sus genes y cromosomas tanta data como hay cartas en las bibliotecas más grandes del mundo, un trillón de cartas. Hay cientos de miles de genes en cada célula. La mayoría de las formas de vida tienen tales células complejas en perfecto orden. No hay manera de que un proceso al azar pueda organizar tanta data masiva. La posibilidad matemática de que un cuerpo humano sea formado accidentalmente es la misma que la de una explosión en una imprenta pueda formar un diccionario.

Sir Fred Hoyle, ateo, y creador de la teoría “estado-continuo” del origen del universo, cree que las probabilidades de que la casualidad haya formado la vida en el planeta son tan pequeñas que pueden ser comparadas con la casualidad de que “un tornado atravesando un depósito de chatarra pudiera ensamblar un Boeing 747 con los materiales que allí se encuentran” (“Hoyle on Evolution,” Nature, Vol. 294, Nov. 12, 1981, p.105). Hoyle y Chandra Wickramasinghe, un astrónomo matemático, calcularon la posibilidad de que la vida haya surgido espontáneamente en cualquier lugar en un universo con un radio de 15 billones años luz y al menos 10 billones de años de antigüedad. Encontraron que el chance de que esta probabilidad ocurra es menor a uno en 1 con treinta ceros. Con reticencia Sir Fred Hoyle y el Dr. Wickramasinghe han llegado a la conclusión de que la vida tiene que haber sido creada por una Inteligencia más Elevada (como una clase de inteligencia panteística que creó las esporas de alguna manera en otras partes del universo y que luego fueron arrastradas a la tierra), dado que es sumamente complejo que haya surgido de procesos naturales.

Sir Fred Hoyle hace otra colorida comparación utilizando una criatura peluda apreciada por los evolucionistas: “No importa cuan grande sea el ambiente que uno considere la vida no puede tener un comienzo al azar. Aunque tengamos tropas de monos escribiendo al azar en un teclado, los monos no podrán producir las obras de Shakespeare por la razón práctica de que todo el universo observable no es suficientemente grande para contener las hordas necesarias de monos, los teclados requeridos, y de seguro las cestas de basura requeridas para la deposición de los intentos equivocados. Lo mismo aplica para los materiales vivos.” (Pag.148).

Los hombres harán lo imposible para racionalizar que no existe un Diseñador personal del universo que inteligentemente formó toda vida. Solo de la información general y superficial provista por este sitio Web sobre el tema, se requiere infinitamente de mucho más fe para creer en la evolución que en la obra de un Creador inteligente. La evolución es una teoría sin evidencias científicas que la respalden. Es una fe vacía para aquellos que no quieren creer en Dios y debería ser enseñado como religión; una religión inspirada por Carlos Marx para desarrollar su teoría de la lucha por las clases e influenciado por Adolfo Hitler con su superior y evolucionado Aryan superman. Muchos fueron sacrificados por su utópica y despiadada visión amoral. La evolución es un sistema de creencias que mira al feto que no ha nacido como un embrión animal que no tiene el derecho a la vida y no lo mira como la creación de Dios. Tal como escribió David en el Salmo 139:13:

“Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.
¡Tus obras son maravillosas, Y esto lo sé muy bien!”

3. Diseño Exclusivo de la Tierra para Sustentar la Vida

La tierra fue creada por un Maestro Diseñador inteligente para sustentar la vida.

a). La tierra está posicionada en la correcta distancia del sol para recibir exactamente la cantidad apropiada de calor que sustenta la vida. Los otros planetas de nuestro sistema solar están o muy cerca del sol (muy caliente) o muy lejos (muy frío) para sustentar la vida.

b). Cualquier cambio apreciable en el ritmo de rotación de la tierra haría imposible la vida. Por ejemplo, si la tierra rotara a un décimo de su rotación actual, toda la vida vegetal se achicharraría del calor durante el día o se congelaría de noche.

c). Las variaciones de temperatura son mantenidas dentro de los límites razonables debido a la órbita casi circular de la tierra alrededor del sol.

d) Las temperaturas extremas están adicionalmente moderadas por el vapor de agua y el dióxido de carbono en la atmósfera que producen el efecto invernadero.

e) La Luna gira alrededor de la tierra a una distancia de 384.000 kilómetros ocasionando las mareas sobre la tierra. Si la luna estuviera alejada a un quinto de su ubicación, los continentes estarían sumergidos totalmente dos veces al día.

f) El grosor de la capa terrestre y la profundidad de los océanos parecen estar cuidadosamente diseñados. El aumento en el grosor o la profundidad unos cuantos centímetros alteraría tan drásticamente la absorción del oxígeno libre y del dióxido de carbono que la vida vegetal y animal no pudieran existir.

g) El eje de la tierra está inscrito a 23,5 grados de la perpendicular al plano de su órbita. Esta inclinación combinada con las revoluciones de la tierra alrededor del sol ocasiona las estaciones del año que son absolutamente esenciales para cultivar las provisiones de alimento.

h) La atmósfera de la tierra (capa de ozono) actúa como un escudo protector de la radiación letal de los rayos ultravioleta evitando la destrucción de toda vida.

i) La atmósfera de la tierra también sirve para proteger la tierra de aproximadamente unos veinte millones de meteoritos que entran a diario a velocidades cercanas a 48 kilómetros por segundo. Sin esta protección el peligro a la vida sería inmenso.

j) La tierra tiene el tamaño físico exacto y la masa exacta para sustentar la vida, permitiendo un cuidadoso balance entre las fuerzas gravitacionales (esenciales para sostener el agua y la atmósfera) y la presión atmosférica.

k) Los dos elementos principales de la atmósfera terrestre son el nitrógeno (78 por ciento) y el oxígeno (20 por ciento). Esta delicada y crítica distribución es esencial para todas las formas de vida.

l) El campo magnético de la tierra proporciona una importante protección de la dañina radiación cósmica.

m) La tierra ha sido particularmente bendecida con una abundante provisión de agua, sustancia clave de vida por sus propiedades físicas extraordinarias y esenciales.

“Tales combinaciones numerosas, perfectas y complejas de condiciones interrelacionadas y factores esenciales para las delicadas formas de vida, inequívocamente apuntan hacia un diseño inteligente con propósito. El creer que tal sistema complicado de soporte de vida, cuidadosamente planificado y balanceado es el resultado de un mero cambio, es realmente absurdo. Seguramente el observador honesto y objetivo no tiene otro recurso sino el de concluir que el sistema tierra-sol ha sido cuidadosamente e inteligentemente diseñado por Dios para el hombre.” (Huse, Scott M., El Colapso de la Evolución, “The Collapse of Evolution”).

“Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó” (Romanos 1:20).

Riegle, D.D., Creación o Evolución,Creation or Evolution”, Zondervan Publishing House, Grand Rapids, Michigan, 1971, pp.18-20., Huse, Scott M. El Colapso de la Evolución, “The Collapse of Evolution”, Grand Rapids: Baker Books, 1997, tercera edición.

4. Argumento Cosmológico para La Existencia de Dios

I. Argumento Cosmológico – Una Primera Causa

a). Si algo existe, tiene que existir lo que se requiere para que eso exista.

b). El universo existe.

c). Tiene que existir lo que se requiere para que el Universo exista.

d). Lo que se requiere para que el Universo exista no puede existir dentro del Universo ni puede estar limitado por el espacio y tiempo.

e). Por consiguiente, lo que se requiere para que el Universo exista, tiene que trascender espacio y tiempo. Immanuel Kant el famoso filósofo Prusiano (1724-1804) justificó su agnosticismo con lo que él vio como las siguientes contradicciones relacionadas al tiempo (A) y la causalidad (B):

A. Tiempo:

Tesis: El universo debe haber tenido un comienzo, de otra manera, han transcurrido un infinito número de momentos. Pero esto es imposible porque el infinito no puede ser atravesado.

Antítesis: Pero el universo no pudo comenzar en el tiempo, de otra manera existía tiempo antes lo cual es imposible.

B. Causalidad:

Tesis: No toda causa tiene una causa, de otra manera las series nunca comenzarían lo que tienen. Así que debe haber una primera causa.

Antítesis: Pero la serie no puede tener un comienzo, porque todo tiene una causa. Así que no puede haber una primera causa.

B. Análisis:

Con relación a la antinomia causal (paradoja) de Kant, no todo necesita una causa, solamente seres finitos o casuales. No necesita una causa lo Necesario, lo primero, ni el Ser eterno.

Kant razonaba que un Ser Infinito pudiera estar reflejado solamente en un universo infinito. La manera como llegó a existir el universo es inmaterial porque no puede ser conocido a través de nuestros sentidos (sensibilidad). Para Kant las propiedades universales que formaron cada apariencia de las cosas ante nuestra mente son las condiciones trascendentales de apariencia a priori, las cuales aparecen análogas a las formas de Plato (Eidos) o universales con subyacentes apariencias físicas.

Según Kant, existen dos condiciones que aplican a cada percepción: tiempo y espacio. Ni el tiempo ni el espacio pueden ser considerados como una realidad existente completamente fuera de nosotros. Sencillamente no observamos tiempo y espacio como espectadores. Ellos son de alguna forma parte de nuestra preprogramada conciencia interna.

Para Kant el espacio se tiene que presuponer. No podemos concebir el espacio como existiendo fuera de nosotros sin presuponer la misma cosa que tratamos de concebir. La representación original de espacio es una intuición a priori. Espacio es un concepto que existe en nuestras mentes antes de experimentarlo. El tiempo no es un concepto empírico que se ha derivado de cualquier experiencia. De la misma manera el tiempo es un concepto que existe en nuestra mente a priori antes de experimentarlo. Por el hecho de que solo experimentamos tiempo y espacio no quiere decir que son objetivamente reales. Son parte de una estructura de nuestra conciencia, no cosas que la conciencia descubre en un principio fuera de sí misma. Kant expresa esto diciendo que tiempo y espacio son trascendentalmente ideales.

El concepto de Kant de un universo infinito (adoptado por Aquinas quien sostenía que no había razón por la cual Dios mismo tiene que preceder su propia creación en tiempo) es básicamente un acuerdo con el modelo Estado Continuo del universo lo cual sugiere un universo infinito, un universo donde la creación de materia es un acto natural, aún una ley de la naturaleza, no un milagro único de una naturaleza exterior. Existe una auto-creación continua y espontánea de nueva materia. Para Fred Hoyle, uno de los tres astrofísicos británicos que inventaron el modelo de Estado Continuo, “El Universo lo es todo”. Nada puede trascender el reino natural. En las tres décadas pasadas la ciencia ha refutado el punto de vista de Kant del tiempo y espacio utilizando la teoría de la relatividad general de Einstein, un universo infinito, al demostrar que el tiempo y espacio son propiedades físicas y como tales son finitas. Estas propiedades incognoscibles o noumena como lo etiqueta Kant se han vuelto empíricas (observables y como tal, se pueden medir).

C. El Universo no es Infinito:

Los hallazgos del satélite Explorador del Plano Cósmico, COBE por sus siglas en inglés (Cosmic Background Explorer) ha proporcionado una poderosa evidencia de que toda materia, energía, tiempo y espacio, irrumpió repentinamente de un estado infinito o casi infinito, densidad, temperatura y presión. El universo entero puede ser rastreado a una singularidad, un espacio infinitamente contraído representando el límite en el cual el espacio cesa de existir o donde el espacio comienza a existir.

La teoría del Big Bang sostiene que todo el potencial del cosmos, algo así como cuarenta billones de galaxias, salió de un pequeño punto más pequeño que un protón, el cual era un vacío marco de referencia probabilística de mecánica cuántica, llamado campo escalar. Además este punto vacío, un “vacío falso”, contenía no solo el potencial ‘un universo’ sino ‘cien millones de universos’. Tal como ha sido tan bien descrito poéticamente por Gregg Easterbrook, si usted cree en el Big Bang, “usted cree que cuando sonó el Big Bang el universo se expandió de un puntito a un tamaño cosmológico en mucho menos de un segundo, el espacio mismo arrojándose con violencia fuera del torrente de física pura, el arco de la onda del nuevo cosmos moviéndose a una velocidad de trillones de veces más que la velocidad de la luz. Usted cree que este proceso desató tales distorsiones poderosas por un instante, el universo naciente fue curveado a un grado surrealista. La curvatura extrema causó que ‘partículas virtuales’ normalmente raras se materializaran de un mundo quántico inferior a números de cornucopia, el asunto de la existencia siendo ‘creada virtualmente de la nada’, tal como una vez lo expresó Scientific American” (Gregg Easterbrook, “La Ciencia ve la Luz” (Science Sees The Light), the New Republic, 12 Octubre, 1998).

D. Evidencia Para el Big Bang:

1. La expansión Hubble del universo. Hubble descubrió una relación lineal entre la distancia a una galaxia remota y su ‘redshift o cambio rojo’, aparente aumento en la longitud de la onda de radiación emitida. Al inicio de los años 1900 los astrónomos observaron que la luz de las galaxias distantes se movían hacia la longitud de onda más larga, o roja del espectro, interpretado como un rápido movimiento de las galaxias alejándose una de otra. Un cambio azul indicaría que las galaxias se aproximaban entre sí.

2. En 1965 los radio astrónomos detectaron débiles ondas de radio hacia dondequiera que apuntaban sus radiotelescopios. Esto confirmó la predicción de los años 1940 de George Gamow, Ralph Alpher, y Robert Hermanque de que si el universo se expandía de una singularidad, entonces tiene que existir por todas partes en el cielo, un fondo tenue de radiación de ese evento de unos pocos grados sobre el cero absoluto. Esta suscripción para el modelo de Big Bang fue adicionalmente confirmada en 1922 y en 1933 por el satélite COBE que demostró que la radiación del plano cósmico fija el perfil del espectro de un irradiador perfecto a una precisión mejor que 0,03 por ciento sobre el rango completo de longitud de onda y como tal tiene un billón de veces más entropía (eficiente al distribuir la energía) que la de una vela ardiendo con una entropía de alrededor de 2. Solamente un Big Bang muy caliente puede explicar la gigantesca entropía del universo. Esto ubica de manera permanente en el olvido el concepto del universo expandiéndose y contrayéndose cíclicamente. Esto prueba que el universo esta solamente expandiéndose.

3. Las predicciones verificables de la síntesis del elemento-luz en los primeros minutos del Big Bang. La abundancia universal del Helio, remarcablemente constante de galaxia en galaxia, testifica de un origen común cosmológico. El Deuterio es destruido en las estrellas pero no producido, y aún rastros de Deuterio se observan a través de medio interestelar, como lo es con la abundancia de Litio, que también es indicativo de un denominador de creación común.

E. El Tiempo es una Propiedad Física con un Comienzo:

Einstein en su teoría especial de la relatividad propone que la medida intervalo entre dos eventos depende de cómo el observador se mueve. Cuando quiera que dos observadores se mueven en relación uno de otro, ocurre una dilación de tiempo. Los relojes atómicos pueden registrar el movimiento de la dilación del tiempo a una velocidad de aeronave, lo cual equivale solo a unos nanosegundos en un viaje típico. Si un astronauta viajara a una estrella cercana a una velocidad cercana a la velocidad de la luz y regresara de nuevo a la tierra, puede ser que el astronauta haya viajado durante un año pero al regreso del astronauta hubieran transcurrido diez años en la tierra dependiendo de la velocidad de viaje. La velocidad es una forma de adelantarnos al tiempo y la gravedad es otra. En su teoría especial de la relatividad, Einstein predijo que la gravedad retrasa el tiempo. La teoría de Einstein fue probada con la prueba de Arthur Eddington quien durante la Primera Guerra Mundial (29 de Mayo de 1919) envió una expedición al norte de Brasil para medir la desviación de la luz por el sol desde el grupo de estrellas “Híades” durante un eclipse solar (David Bodanis, “E=mc2”). Los relojes son más rápidos en el ático o en un espacio cercano que en el piso. El efecto es minúsculo pero ha sido medido por relojes de precisión (Paul Davies, “Como Construir una Máquina de Tiempo” ‘How To Build A Time Machine’, Scientific American, Septiembre 2002, Pág. 52).

Mientras más pesada es la estrella, más se retrasa el tiempo. En la superficie de una estrella neutrón, el tiempo se retrasa cerca de 30 por ciento con relación al tiempo en la tierra. En la superficie del “Hoyo Negro” el tiempo todavía permanece relativo con el de la tierra. Si usted fuera a caer dentro de un “Hoyo Negro” de algún lugar cercano, en el rápido intervalo de tiempo que le tomaría llegar a la superficie desde el evento “horizonte” a la superficie de la singularidad, hubiera transcurrido toda la eternidad en el universo. Las historias de ciencia ficción normalmente describen las naves espaciales subiendo bruscamente a un “Hoyo Negro” y siendo catapultadas muy lejos hacia el futuro.

Einstein confesó que se veía perturbado por el pensamiento de que su teoría de la relatividad permitiese viajar al pasado bajo algunas circunstancias. Los efectos cuánticos dominarían en situaciones de viajes de tiempo según los argumentos de David Deutsch (“La Fabrica de la Realidad”, ‘The Fabric of Reality’, Pag. 312). “Las versiones típicas candidatas a la teoría cuántica de la gravedad no solo permiten que las conexiones dirigidas al pasado existan en el multiverso, sino que predicen que tales conexiones se formen continuamente y se rompan espontáneamente. Esto sucede a través del tiempo y espacio pero solo a una escala microscópica. La senda típica formada por esos efectos es cerca de 10–35 metros a lo largo y permanece abierta durante un tiempo Planck (cerca de 10–43 segundos), y por consiguiente alcanza solo un tiempo Planck hacia el pasado”.

Quizás la siguiente generación de aceleradores de partículas podría crear agujeros subatómicos que sobrevivan el tiempo suficiente para que las partículas cercanas ejecuten vueltas causales fugaces, pero esto es dudoso en vista de que se requiere un gasto tremendo de energía. Por los momentos los agujeros atravesables estacionarios se dejan para la ciencia ficción.

Basado en la relatividad general, Hawking, Penrose, y Ellis han presentado la “propuesta” tiempo-espacio que postula que las dimensiones de longitud, ancho, alto, y tiempo han existido solamente mientras el universo ha estado expandiéndose. Realmente el tiempo si tiene un comienzo según este teorema.

No obstante, Steven Hawking en “Una Historia Breve del Tiempo” (A Brief History of Time) no está tan seguro de si el tiempo tiene un comienzo y pudiera ser como un “noumena” Kantiano. Él afirma: “Con el éxito de las teorías científicas para describir eventos, la mayoría de la gente cree que Dios permitió el universo para que evolucione según un conjunto de leyes y que no interviene en el universo para quebrantar esas leyes. Sin embargo las leyes no nos dicen como era el universo cuando comenzó, está de parte de Dios rebobinar el trabajo de precisión y seleccionar como se inició. Mientras el universo tenga un comienzo, nosotros podemos suponer que tuvo un creador.

Por definición “tiempo” es la dimensión o dominio donde el fenómeno causa-efecto ocurre (Hugh Ross, “La Creación y el Cosmos”, ‘The Creation and the Cosmos’). “Si el comienzo del tiempo es concurrente con el comienzo del universo, como dice el teorema tiempo espacio, entonces la causa del universo tiene que ser alguna entidad operando en una dimensión de tiempo completamente independiente de y preexistente a la dimensión del tiempo del cosmos. La conclusión es poderosamente importante para nuestro entendimiento de quien es Dios y lo que no es Dios. Nos dice que el Creador es trascendente, operando más allá de los límites del universo. Nos dice que Dios no es el universo mismo, ni que Dios esta contenido dentro del Universo. El panteísmo y el ateísmo no cuadran con los hechos”.

F. Aproximación Cuántica al Origen del Universo:

Hawking y Penrose probaron que las ecuaciones clásicas de la relatividad general “requieren absolutamente que existiese una singularidad al nacimiento del universo, un punto en el cual comenzó el tiempo. No hay otra alternativa al problema de la singularidad con el marco de referencia de Relatividad General Clásica. Si las singularidades han de ser evitadas en el universo real, la única esperanza es mejorar la Teoría de la Relatividad trayendo los efectos de la Teoría Cuántica y desarrollando una Teoría Cuántica de la Gravedad” (John Gribbin, “En la Búsqueda del Big Bang”, ‘In Search of The Big Bang’, Física Cuántica y Cosmología”, Capítulo “Un investigador de Singularidades”, ‘A Seeker of Singularities’).

Usando únicamente la aproximación cuántica para explicar los orígenes del universo es imposible de probar y es meramente otro teorema filosófico más que una ciencia. La Matemática Cuántica puede servir para calcular como se comportan los átomos y las partículas subatómicas, pero aplicar la matemática cuántica al universo entero es casi imposible porque la Teoría Cuántica no explica como una partícula, o un sistema, se mueve de un Estado A a un Estado B. Según la Interpretación de Copenhague de Física Cuántica cuando no observamos un sistema, éste existe en una superposición de todos los posibles estados en que pudiera estar. Sin embargo, cuando medimos ese sistema, se reduce justamente a uno solo de esos muchos posibles estados. Justamente examinar un sistema, colapsa la función onda a un estado simple, únicamente sobre la base de probabilidad. Entonces cuando dejamos de examinar el sistema, de nuevo se expande a una superposición de todos los posibles estados. Al reexaminar el sistema sin lugar a dudas estaremos examinando un sistema diferente con increíbles bajas probabilidades que se replique el sistema medido inicialmente.

Según la Teoría Quántica, en caso de que tuviésemos la capacidad de escribir las ecuaciones que describen las funciones de la onda sub-microscópica de nuestro universo (una tarea imposible), no hubiera observador fuera del universo, excepto por supuesto Dios, que ocasionaría un colapso a uno de los posibles estados cuánticos por el mero hecho de observarlo.

En la medida en que la investigación científica se vuelve más metafísica en su intento de explicar el universo a través de la aproximación cuántica, algunos han abrazado el “multiverso”. Esta noción examina la posibilidad de que si nuestro universo emergió de la nada, universos adicionales pueden también emerger de la nada. Nuevos universos pueden explotar en otras dimensiones un billón de veces por segundo. La Teoría del “multiverso” sostiene que todos los resultados son posibles si las condiciones son “barajeadas” suficientemente a menudo incluyendo un esporádico sistema de soporte de vida tal como el nuestro. Esta Teoría está dirigida a explicar un cosmos natural y autónomo, donde no es necesario ser considerar a Dios como la Primera Causa. El problema con esta Teoría “multiverso” es que debido a que existimos en un universo definido en un marco específico de tiempo y espacio, cualquier otro universo es estrictamente una especulación intelectual e imposible de probar desde los parámetros establecidos de nuestro universo más de lo que un punto no puede probar la existencia de una línea recta o de un cubo. El punto unidimensional puede especular acerca de la existencia de una línea recta pero para el punto, la línea es un “nounema”, un desconocido.

G. Reconciliando la Relatividad con la Teoría Cuántica a través de la extra-dimensionalidad:

Los Hoyos Negros son objetos masivos los cuales se vuelven tan altamente colapsables que su gravedad atrae cualquier cosa en su proximidad, como poderosas aspiradoras en el espacio. Ciertos huecos negros muy pequeños conocidos como “hoyos negros extremales” se vuelven sin masa en momentos críticos. ¿Cómo puede ser posible esto en vista de la extrema densidad? y ¿cómo pueden ejercer gravedad sin masa?

Andrew Strominger hipotetizó que la respuesta de su estado sin masa se encuentra en su extra-dimensionalidad. “Strominger descubrió que en seis dimensiones espaciales, la masa de un hoyo negro extremal es proporcional a su área de superficie. En la medida en que la superficie se retrae, eventualmente la masa se volverá cero. La resolución trabaja dada la existencia de exactamente de seis dimensiones espaciales” (Hugh Ross, “Porque creo en el milagro de la creación divina”, ‘Why I Believe In the Miracle of Divine Creation’ de la antología apologética “Porque soy cristiano”, ‘Why I Am A Christian’ por Norman L. Geisler y Paul K. Hoffman). “Una teoría resuelve dos grandes dilemas. Esto es lo que nos dice la teoría: El universo fue creado con diez dimensiones tiempo-espacio expandiéndose rápidamente. Cuando el universo tenía justamente 10 –43segundos de edad, el movimiento cuando la gravedad se separó de la fuerte-electro débil fuerza, cinco de esas diez dimensiones cesaron de expandirse. Hoy esas seis dimensiones todavía permanecen como un componente del universo, pero están tan apretujados como cuando el cosmos tenía solamente 10 –43segundos de edad (nota del editor: “apretujados” es también llamado “Calabi-Yau space”). Sus secciones cruzadas son de solo 10 –33centímetros, tan pequeñas casi indetecTables por medida directa”.

“Seis juegos de evidencias indican que esta teoría es correcta. Quizás la más convincente es que la teoría en cadena produce, como un bono adicional por producto, todas las ecuaciones de relatividad especial y general” y se fusiona con la mecánica cuántica.

H. Conclusión:

La Biblia puede ser solamente entendida en una aceptación de un sobrenatural y trascendental Dios fuera de las limitaciones de las dimensiones que somos capaces de visualizar y experimentar (longitud, ancho, altura, tiempo). ¿De que otro modo podemos suponer una vida espiritual después de la muerte física, la habilidad de Jesús de caminar sobre las aguas, reversar la enfermedad humana, caminar a través de las paredes con su cuerpo resucitado, y cientos de profecías bíblicas precisas y cumplidas? ¿De que otra manera podemos explicar el libre albedrío humano y la predeterminación divina? A menos que el Dios del universo estuviera fuera de la dimensión tiempo, y pudiera ver el comienzo y el final de nuestras vidas, incluyendo todas nuestras decisiones de la vida en el mismo instante. La única explicación para lo sobrenatural es un Dios trascendiendo la dimensionalidad.

El Big Bang nos dice que hace unos pocos billones de años, la materia, la energía, el tiempo y el espacio empezaron de una singularidad. Esto significa teológicamente que la causa del universo tiene que estar afuera y debe ser independiente del universo, de allí un Creador.

No hubo lugar para que el Big Bang ocurriera porque antes del Big Bang el espacio no existía. La ciencia es capaz de afirmar cuando sucedió esto derivado del cambio rojo de las galaxias más lejanas. Esas galaxias más lejanas son registros observables de condiciones al momento del Big Bang. Ahora vemos que las imágenes de esas galaxias fueron transmitidas hace 13.7 billones de años en los albores de la creación. Debido a su distancia y la velocidad de la luz, solo ahora es que estamos recibiendo esas imágenes. El cambio rojo indica que están alejándose del observador y un cambio azul que se están acercando al observador

Génesis 1:1 declara: “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra.” Note que la duración del acto de la creación no es dada y un universo de 13.7 billones de años no es contradictorio. Génesis 1:1.

No podemos escapar de la necesidad de una Primera Causa, sea que atribuyamos nuestro universo a una singularidad o a la existencia de multiversos. Quizás existen multiversos pero la pregunta que sin duda debemos hacernos es, ¿Cómo llegaron a existir? Quizás una pregunta más apropiada sería ¿Cuán grande es su Dios? ¿Es él, el Dios de poder infinito, o sencillamente un ídolo tridimensional limitado a una estructura celular de piedra y madera? ¿Acaso Él es un Dios que se nos puede revelar tomando la forma de hombre “para morir en una cruz de madera, aunque él mismo haya creado el Monte donde murió?”

Aceptar la existencia de un Dios personal es una decisión que debemos tomar con nuestro corazón y con nuestra mente, con ambos, porque la mente no siempre puede encontrar una razón, aunque sea injustificada, de no aceptar la existencia de un creador, una primera causa, un Dios omnipotente y omnipresente. En nuestra presunción intelectual siempre podremos encontrar una razón que vagamente crea excluir la existencia de Dios solo para encontrarnos a Dios esperando por nosotros justo más allá de los límites de nuestro entendimiento, pacientemente esperando por nuestro corazón y nuestra conciencia para expandirse y reconocerlo a Él.

Cuando el hombre del Renacimiento se dio cuenta de que la tierra era redonda y no plana, muchos dejaron de creer en Dios aunque el libro de Isaías escrito unos 700 años a.C. nos dice claramente que la tierra es un “círculo”:

“Él reina sobre la bóveda de la tierra, cuyos habitantes son como langostas” (Isaías 40:22).

Continúa Isaías un poco más adelante (Isaías 40:26-28):

“Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de las estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas! … ¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable.”

En nuestro orgullo ganamos poco conocimiento y ahora pensamos que somos lo suficientemente sabios para no aprobar la existencia de Dios, y solo para encontrarnos a Dios esperándonos justo allí en nuestro horizonte intelectual limitado.

Tal como el Salmista lo expresa muy bien en el Salmo 139:

“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí.”

La Biblia no está limitada en entendimiento. Sin embargo nuestras mentes están limitadas en el entendimiento. La ciencia sencillamente descubre nuevos panoramas de creciente complejidad, todos adornados con las huellas de Dios. La verdadera ciencia testifica de la existencia de una Mente Infinita Sobrehumana, la de un Diseñador Maestro.

I. Las Huellas de Dios en la Creación del Universo

El sol es crucial para la vida en la tierra, sin embargo la existencia del sol y de las estrellas, que no son sino átomos de hidrógeno colapsando, es milagrosa. Las probabilidades de que las estrellas y las fuerzas que las gobiernan ocurran accidentalmente, es virtualmente imposible. Para que las estrellas existan, tienen que existir las siguientes fuerzas:

1) Una débil fuerza gravitacional es necesaria para que el universo exista como tal como está:

La fuerza por la cual una partícula es afectada por la gravedad es proporcional a su masa. La fuerza actual entre dos cuerpos es dada al multiplicar las dos masas juntas y multiplicar el resultado por una constante universal cuya fantástica pequeñez es uno de los misterios asociados con los parámetros de la física particular. La constante gravitacional tiene una masa de cerca de diez a la menos treinta y ochoava potencia (10–38) y representa la fuerza gravitacional entre dos protones.

La gravedad es una fuerza débil pero juega un papel importante en la tierra y en el espacio. Los cuerpos estelares están compuestos de enormes números de partículas y la minúscula atracción gravitacional de cada partícula tiene un efecto cumulativo importante. Las estrellas no pueden existir sin la débil constante gravitacional. Mientras más débil la gravedad, mayor los protones que se unen unos a otros para que la presión en el centro pueda encender una reacción nuclear.

Motivado a que la constante gravitacional es pequeña, las estrellas necesitan ser enormes, y debido a que las estrellas son tan grandes, pueden estar encendidas durante “billones” de años.

Si la fuerza gravitacional fuera más fuerte de lo que es, las estrellas serían mucho más pequeñas y se apagarían más rápido.

2) Los Neutrones, protones y electrones son del tamaño apropiado para la física (cuántica) nuclear y atómica:

El neutrón es un poquito más pesado que el protón por casi dos partes en mil. El electrón es mil ochocientas veces más liviano que el protón, pero misteriosamente la masa del electrón es casi la diferencia por la cual un neutrón es más enorme que un protón. Sin esta diferencia en la masa sería imposible para un núcleo mantenerse unido para formar un núcleo estable. Sin núcleo estable el mundo que conocemos no existiría.

3) La intrínseca densidad de masa y energía de espacio vacío:

Un volumen de espacio vacío tiene masa permitida según la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Esta masa es una constante cosmológica que mide una densidad intrínseca de masa y energía. Si esa constante fuera medible, el universo se contraería y colapsaría gravitacionalmente, similar a un Hoyo Negro o a una estrella muerta implosionando. Para que esto no suceda la constante cosmológica no debe ser mayor en masa protónica que diez a la menos cuarentava potencia (10–40). Una constante más alta resultaría en un universo de corta vida donde no se formarían las estrellas.

4) Alfa:

La luz irradiada de las estrellas les permite salir de la energía que ellas producen evitando que exploten. La luz es un aspecto del electromagnetismo. La fuerza eléctrica entre dos partículas fundamentales es mucho más fuerte que su atracción gravitacional. La fuerza de la interacción eléctrica se mide por un número llamado alfa, que es la medida de la fuerza eléctrica entre dos protones y tiene un valor aproximado de 1/137. Esta es una constante que le permite a las estrellas irradiar luz. Los científicos durante la mayoría del siglo veinte han estado tratando de entender sin explicación, el porque alfa esta fijado en esta constante necesaria, a no ser por una ingeniería inteligente.

5) Fuerza Nuclear Fuerte:

Así como las cargas se repelen. Los Protones son de carga similar y la mayoría de los átomos contienen numerosos protones empacados muy de cerca, juntos. Por lo tanto los átomos deberían separarse a menos que otra fuerza todavía más poderosa los mantenga unidos, una fuerza más poderosa que la gravedad o la electricidad. Esta fuerza tiene que ser lo suficientemente fuerte para sostener un núcleo atómico unido pero no tan fuerte como para inhibir una reacción en cadena de reacciones nucleares. También esta fuerza debe ser de corto rango para no unir los electrones, protones y neutrones juntos en un gran núcleo y hacer imposible cualquier reacción química. Tal fuerza existe y es llamada una fuerza nuclear fuerte y ejerce su influencia en aproximadamente un rango de un núcleo atómico.

6) Fuerza Nuclear Débil:

Otra fuerza necesaria es llamada la interacción nuclear débil. Esta fuerza es tan débil para unir pero gobierna la reacción nuclear en la física de las estrellas por la cual un electrón y un protón son transformados en un neutrón y en un neutrino.

La data anterior fue tomada de Lee Smolin en “La Vida del Cosmos”, ‘The Life of the Cosmos’ (Oxford University Press, 1997). Lee Smolin afirma en la discusión que el llama “El Milagro de las Estrellas” ‘The Miracle of Stars’:

“Si queremos genuinamente entender nuestro universo, esas relaciones entre las estructuras en grandes escalas y las partículas elementales, tienen que ser entendidas como algo más que coincidencia. Tenemos que entender como llegó a ocurrir que los parámetros que gobiernan las partículas elementales y sus interacciones se encuentran entonados de tal manera que se levanta un universo de tal variedad y complejidad.

Por supuesto, siempre es posible que esto sea una coincidencia. Quizás antes de continuar debemos preguntarnos ¿Cuán probable es que un universo creado al seleccionar aleatoriamente los parámetros, contengan estrellas? Dado lo que acabamos de decir, es muy sencillo estimar esta probabilidad, la respuesta viene a ser en números redondos un chance en diez a la doscientos veintinueveava potencia (10– 229)”.

En un artículo titulado “Creación – Creador del cielo y de la tierra”, el portal de la fe católica encuentra.com,D nos explica en 7 puntos de importancia trascendente, que Dios creó los cielos y la tierra “de la nada”. Este artículo se basa en la Biblia, en el significado de la palabra hebrea “bara”, y en parte de la literatura deuterocanónica (apócrifos), en la tradición cristiana y en el importante punto del credo cristiano “creo en Dios, creador del cielo y de la tierra”

«1). La verdad acerca de la creación es objeto y contenido de la fe cristiana: únicamente está presente de modo explícito en la Revelación. Efectivamente, no se la encuentra sino muy vagamente en las cosmologías mitológicas fuera de la Biblia, y está ausente de las especulaciones de antiguos filósofos, incluso de los máximos, como Platón y Aristóteles. La inteligencia humana puede por sí sola llegar a formular la verdad de que el mundo y los seres contingentes (no necesarios) dependen del Absoluto. Pero la formulación de esta dependencia como “creación” -por lo tanto, basándose en la verdad acerca de la creación- pertenece originariamente a la Revelación divina y en este sentido es una verdad de fe.

2) Se proclama esta formulación al comienzo de las profesiones de fe, comenzando por las más antiguas, como el Símbolo Apostólico: “Creo en Dios Creador del cielo y de la tierra”; y el Símbolo Niceno-constantinopolitano: “Creo en Dios Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”; hasta el pronunciado por el Papa Pablo VI y que lleva el título de Credo del Pueblo de Dios; “Creemos en un solo Dios Creador de las cosas visibles, como el mundo en que transcurre nuestra vida pasajera, de las cosas invisibles como los espíritus puros que reciben el nombre de ángeles y Creador en cada hombre de su alma espiritual e inmortal.

3) En el “Credo” cristiano la verdad acerca de la creación del mundo y del hombre por obra de Dios ocupa un puesto fundamental por la riqueza especial de su contenido. Efectivamente no se refiere sólo al origen del mundo como resultado del acto creador de Dios, sino que revela también a Dios como Creador. Dios, que habló por medio de los profetas y últimamente por medio de su Hijo (Heb 1, 1), ha hecho conocer a todos los que acogen su Revelación no sólo que precisamente El ha creado el mundo, sino sobre todo qué significa ser Creador.

4) La Sagrada Escritura (Antiguo y Nuevo Testamento) está impregnada, en efecto, por la verdad acerca de la creación y acerca de Dios Creador. El primer libro de la Biblia, el libro del Génesis, comienza con la afirmación de esta verdad; “Al principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gen 1, 1). Sobre esta verdad retornan numerosos pasajes bíblicos, mostrando cuán profundamente ha penetrado la fe de Israel. Recordemos al menos algunos de ellos. Se dice en los Salmos: “Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes; El la fundó sobre los mares” (23, 1-2). “Tuyo es el cielo, tuya es la tierra, Tú cimentaste el orbe y cuanto contiene” (88, 12). “Suyo es el mar, porque El lo hizo; la tierra firme que modelaron sus manos” (95, 5). “Su misericordia llena la tierra. La palabra del Señor hizo el cielo porque El lo dijo y existió, El lo mando y surgió” (32, 5-6. 9). “Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (113, 15). La misma verdad profesa el autor del libro de la Sabiduría: “Dios de los padres y Señor de la misericordia, que con tu palabra hiciste todas las cosas” (9, 1). Y el Profeta Isaías dice en primera persona la palabra de Dios Creador: “Yo soy el Señor, el que lo ha hecho todo” (44, 24).

No menos claros son los testimonios que hay en el Nuevo Testamento. Así, p.e., en el Prólogo del Evangelio de Juan se dice: “Al principio era el Verbo Todas las cosas fueron hechas por El, y sin El nada se hizo de cuanto ha sido hecho” (1, 1.3). La Carta a los Hebreos, por su parte, afirma: “Por la fe conocemos que los mundos han sido dispuestos por la palabra de Dios, de suerte que de lo invisible ha tenido origen lo visible (11, 3).

5) En la verdad de la creación se expresa el pensamiento de que todo lo que existe fuera de Dios ha sido llamado a la existencia por El. En la Sagrada Escritura hallamos textos que hablan de ello claramente.

En el caso de la madre de los siete hijos, de quienes habla el libro de los Macabeos, la cual ante la amenaza de muerte, anima al más joven de ellos a profesar la fe de Israel, diciéndole: “Mira el cielo y la tierra de la nada lo hizo todo Dios y todo el linaje humano ha venido de igual modo” (2 Mac 7, 28). En la Carta a los Romanos leemos: “Abrahán creyó en Dios, que da la vida a los muertos y llama a lo que es lo mismo que a lo que no es” (4,17).

“Crear” quiere decir, pues: hacer de la nada, llamar a la existencia, es decir, formar un ser de la nada. El lenguaje bíblico deja entrever este significado en la primera palabra del libro del Génesis: “Al principio creó Dios los cielos y la tierra”. El término “creó” traduce el hebreo “bara” -br-, que expresa una acción de extraordinaria potencia, cuyo único sujeto es Dios. Con la reflexión post-exílica se comprende cada vez mejor el alcance de la intervención divina inicial, que en el segundo libro de los Macabeos se presenta finalmente como un producir “de la nada” (7, 28). Los Padres de la Iglesia y los teólogos esclarecerán ulteriormente el significado de la acción divina, hablando de la creación “de la nada” (creatio ex nihilo; más precisamente: ex nihilo sui et subiecti). En el acto de la creación Dios es principio exclusivo y directo del nuevo ser, con exclusión de cualquier materia preexistente.

6) Como Creador, Dios está en cierto modo “fuera” de la creación y la creación esta “fuera” de Dios. Al mismo tiempo, la creación es completa y plenamente deudora de Dios en su propia existencia (de ser lo que es), porque tiene su origen completa y plenamente en el poder de Dios.

También puede decirse que mediante el poder creador (la omnipotencia) Dios está en la creación y la creación está en El. Sin embargo, esta inmanencia de Dios no menoscaba para nada la trascendencia que le es propia con relación a todo a lo que El da la existencia.

7) Cuando el Apóstol Pablo llegó al Areópago de Atenas habló así a los oyentes que se habían reunido allí: “Al pasar y contemplar los objetos de vuestro culto, he hallado un altar en el cual está escrito: Al Dios desconocido. Pues ése que sin conocerle veneráis es el que yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en El, es Señor del cielo y de la tierra” (Hch 17:23-24).

Es significativo que los atenienses, los cuales reconocían muchos dioses (politeísmo pagano), escucharan estas palabras sobre el único Dios Creador sin plantear objeciones. Este detalle parece confirmar que la verdad sobre la creación constituye un punto de encuentro entre los hombres que profesan religiones diversas. Quizá la verdad de la creación está arraigada de modo originario y elemental en las diversas religiones, aun cuando en ellas no se encuentren conceptos suficientemente claros, como los que se contienen en las Sagradas Escrituras.»

En un estudio bíblico publicado en Internet titulado “El Origen de la Maldad”, del portal CasaDeOracionMexico.com E, nos dice que

«La frase “fuiste creado” se deriva del Hebreo “bara” que significa “crear de la nada”. Esto habla del poder de Dios de crear las cosas de la nada… como cuando creó Dios la luz o los seres vivos — lo hizo con su voz. Dios es el único que puede llamar las cosas que no son como si fuesen – es el único que puede crear de la nada. Luzbel fue creado desde la nada. San Agustín dijo “nosotros creemos (la Palabra de Dios) para entender, no entendemos para entonces creer”. Por eso cuando evangelizamos, no tenemos que hacer entender a la gente – la gente tiene que creer para luego entender. Lo que se explica aquí, si el lector no ha nacido de nuevo, puede ser que no lo vaya a entender sino que va a seguir con muchas preguntas en su cabeza. Hay que creer en la Palabra, que es infalible de Dios, para poder entender. Si no creemos, es imposible que entendamos.»

El portal catholic.net, publica un artículo titulado “Dios ha hecho el cosmos de la nada.”, cuyo autor es el Padre Jorge Loring F, quien explica que:

1) Dios ha hecho el cosmos de la nada.

Crear es dar existencia, hacer que un ser comience a existir. Hacer algo de la nada es crear. “Crear es dar existencia, hacer que un ser comience a existir”

“Nada existe sin razón suficiente”.Es un principio filosófico. J. A. Wheeler, uno de los más prestigiosos físicos actuales se pregunta: “¿Por qué existe Algo en lugar de Nada? La respuesta es evidente. Porque un Ser Eterno creó de la Nada todo lo que existe. “El interrogante de por qué existe el ser y no la nada, parece haber sido planteado por primera vez por Leibniz. La fe cristiana responde: el mundo ha sido creado por Dios” Entendemos por mundo todo lo que existe fuera de Dios.

La creación es el acto por el cual Dios da existencia a todo lo que existe fuera de Él. Antes de la creación no existía nada fuera de Dios. Por eso, Dios crea todo de la nada. Porque nada ni nadie existía antes de la creación del Universo, a excepción de Dios. Por eso decimos que Dios hizo de la nada todo lo que existe fuera de Él.

La palabra hebrea “bará” significa creación de la nada. Por eso en la Biblia se aplica sólo a Dios, porque los hombres no creamos, sólo fabricamos, transformamos la materia.
Dice la Biblia: Dios es Autor de todo lo que existe, y por tanto anterior a toda la creación. El Universo es obra de Dios “Dios es causa primera de todo lo que existe” Esto es lo que quiere decir el “Credo” con las palabras: “Creador del cielo y de la tierra”.

2) Los hombres no pueden hacer las cosas de la nada

Hacer las cosas de la nada es crear. El único que puede crear es Dios. El hombre no puede crear, porque para hacer algo necesita materias primas: el carpintero necesita madera; el panadero, harina, etc.

El hombre solamente transforma la materia. Algunas veces estas transformaciones son tan originales que las llamamos “creaciones”, pero este modo de hablar no es adecuado.
Dios ha creado el Universo, porque lo ha hecho de la nada.»

Que es el Creacionismo: G

«Se denomina creacionismo a la creencia, inspirada en dogmas religiosos, que dicta que la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por un ser divino, habiendo sido creados ellos de acuerdo con un propósito divino. Por extensión, el adjetivo “creacionista” se ha empezado a aplicar a cualquier opinión o doctrina filosófica o religiosa que defienda una explicación del origen del mundo basada en uno o más actos de creación por un Dios personal, como lo hacen, por ejemplo, las religiones del Libro.

El creacionismo se destaca principalmente por los “movimientos antievolucionistas”, tales como el diseño inteligente, cuyo principal objetivo es obstaculizar o impedir la enseñanza de la evolución biológica en las escuelas y universidades. Según estos movimientos creacionistas, los contenidos educativos sobre biología evolutiva han de sustituirse, o al menos contrarrestarse, con sus creencias y mitos religiosos o con la creación de los seres vivos por parte de un ser inteligente. En contraste con esta posición, la comunidad científica sostiene la conveniencia de diferenciar entre lo natural y lo sobrenatural, de forma que no se obstaculice el desarrollo de aquellos elementos que hacen al bienestar de los seres humanos.

Existen creacionismos asociados a muy distintos credos: el cristianismo en sus diversas variantes, el islamismo, el judaísmo, ciertas religiones indígenas americanas, etcétera. El movimiento creacionista políticamente más activo y conocido es de origen cristiano protestante y está implantado, principalmente, en los Estados Unidos.»

La creación del cielo. Miguel Ángel

Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca”.
(PABLO NERUDA)

La Creación del Cosmos y la Evolución Teísta vs. Creacionismo

1,14. «La evolución misma que hoy se estudia en distintos campos de la ciencia, responde a unas leyes que rigen ese proceso evolutivo, y que armonizan todas las evoluciones del Universo. A

La razón suficiente de las leyes que rigen esta evolución es la inteligencia de Dios101.

Antes se consideraba la Naturaleza actual como obra directa e inmediata de Dios.

Hoy la consideramos más bien como el resultado de unas leyes que Dios ha puesto en la misma Naturaleza, y que han regido la evolución que nos ha llevado a lo que hoy contemplamos.

No puede haber leyes si alguien no las hace.

La ley supone un legislador inteligente, distinto de ella. Todo el mérito de la ley es de quien la ha puesto.

El Dr. Bermudo Meléndez, presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural y Catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, dice en la Revista IBÉRICA102, en un artículo titulado Estado actual de la teoría de la evolución: «Cuanto más investigamos el mecanismo del proceso de la evolución, tanto más comprendemos la realidad de la existencia de una inteligencia infinita capaz de haberlo programado todo».(…)

El Padre Teilhard de Chardin, que es actualmente el jesuita de más fama internacional en el terreno de la evolución, dice que “La evolución, como todos los procesos naturales, es un proceso sujeto a una ley que señala una dirección”»103.

El P. Rafael Pascual, en el articulo publicado en Internet “Creación y evolución“, a propósito del mensaje del Papa Juan Pablo II a la Academia de las Ciencias, comenta varios puntos interesantes respecto de la Teoría de la Evolución: B

1. Valoración de la teoría de la evolución

Se trata aquí de una cuestión de tipo epistemológico, pues la teoría se propone ir más allá de los datos observados, si bien se encuentra en relación con éstos, y permite relacionar e interpretar a la vez una serie de datos y hechos independientes entre sí por medio de una explicación global. Para que una teoría científica sea válida, debe ser verificable. Si ésta no corresponde a los datos que pretende explicar, entonces no es válida; debe replantearse.

Por otra parte, en una teoría como la de la evolución, hay que tener en cuenta ciertos presupuestos de tipo filosófico, metafísico. De hecho no existe una única teoría de la evolución, sino varias, no sólo en lo que se refiere a los mecanismos de la evolución, sino también en lo que respecta a los contextos filosóficos en los que se encuentran (materialista, espiritualista), los cuales también deben ser considerados, tanto en sede filosófica como teológica (no hay que olvidar que no existe una ciencia “químicamente pura”).


De hecho, como se dijo al inicio del mensaje, la cuestión de la evolución es de interés para la Iglesia, pues está en juego la concepción del hombre, y de modo particular su dignidad como persona. El hombre es semejante a Dios por su inteligencia y voluntad libre, que lo hacen capaz de entrar en comunión con Dios y con los demás hombres. La dignidad del hombre (de todo él, también de su cuerpo) deriva de su alma espiritual, la cual no puede surgir por emanación de la materia, sino que es creada inmediatamente por Dios.

En consecuencia, las teorías de la evolución que, en base a sus presupuestos filosóficos, consideran el espíritu como algo que emerge de la materia, o como un simple epifenómeno de la materia1, son incompatibles no sólo con la religión, sino aún antes con la verdad del hombre, y no son capaces de fundar su dignidad.


Finalmente hay que agregar que existe una diferencia ontológica entre el hombre y todos los demás seres vivos. En efecto, entre lo simplemente animal y el hombre se da un “salto ontológico”, una “discontinuidad ontológica”, si bien, afirma el Papa, ésta de por sí no se opone a una posible continuidad física respecto al origen del cuerpo humano.
La infusión del alma por parte de Dios en un cuerpo apto para recibirlo no puede ser objeto de la ciencia, pues no se trata de un fenómeno empírico, observable. Sin embargo, se podría tener una cierta experiencia empírica de este hecho de modo indirecto, a través de ciertas pistas y manifestaciones que pondrían en evidencia que nos encontramos ante seres dotados de un alma espiritual; pero estas manifestaciones son más bien objeto de la filosofía y de la teología. Tales serían, por ejemplo, los fenómenos que hicieran referencia a una experiencia de un saber metafísico, de la conciencia de sí, de la conciencia moral, de la libertad, de la experiencia estética y religiosa.

En efecto, hay que tener en cuenta que, si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, e incluso “más que una hipótesis”, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”, como algunos pretenden. Se trata, más bien, de una teoría científica, la cual trata de interpretar y de relacionar una serie de hechos científicos. Sólo contamos con indicios que parecen apuntar hacia esa dirección, pero no tenemos evidencia experimental de su realidad.

Por otra parte, hay que reconocer con honestidad intelectual que la teoría de la evolución se enfrenta con serios problemas, tanto de índole científica (por ejemplo el hecho de la estabilidad de las especies, la lentitud o la aceleración en la aparición de nuevas especies, etc.), como de índole filosófica (hay que esclarecer cómo se compagina la teoría de la evolución con el principio de causalidad, la regularidad de la naturaleza, la pasividad de la materia, la discontinuidad entre lo inerte y lo viviente, o entre lo material y lo espiritual…).

Asimismo, hay que tener en cuenta la variedad de teorías evolucionísticas (el transformismo de Lamarck, por adaptación al ambiente; el darwinismo, que habla de “evolución de las especies” en virtud de las mutaciones casuales y la selección natural; la

así llamada teoría sintética o neodarwinismo, que a la selección natural añade la teoría genética; la teoría del equilibrio puntuado de S.J. Gould, etc.).

También hay que tener en cuenta los diversos contextos filosóficos en los que la teoría de la evolución se sitúa (materialismo: concepción “espontánea”, ciega, del mecanismo evolutivo, cf. Ch. Darwin, S.J. Gould, R. Dawkins; finalismo-espiritualismo, que admite una causalidad, un orden, un “telos”, e incluso la intervención directa de Dios en algunos pasos).

Finalmente hay que reconocer los argumentos que parecen ponerse a favor de la teoría de la evolución: en la biología, se puede constatar la afinidad que existe entre especies de un mismo género biológico (“árbol taxonómico”); en la paleontología, con el estudio de los fósiles; en la geología, con el desarrollo de la estratigrafía y el estudio de las “eras geológicas”; en la ecología, con la relación entre vida y medio ambiente (vgr. los ecosistemas y la biodiversidad geográfica); en la genética, con la transmisión de los caracteres hereditarios a través de los genes; en la embriología, con la ontogénesis según diversos estadios, que parecen reproducir el proceso evolutivo; en la anatomía comparada, etc. La teoría de la evolución ha impulsado a los científicos a investigar y profundizar en todos estos ámbitos. Al mismo tiempo, empero, hay que tener en cuenta los puntos débiles de la teoría de la evolución: faltan muchos “eslabones” en la cadena evolutiva, prácticamente se desconocen los verdaderos “mecanismos” de la evolución; la selección natural se muestra insuficiente para explicar el proceso evolutivo, lo mismo que el recurso a la casualidad.


Todas estas consideraciones nos invitan a seguir el ejemplo de prudencia y de equilibrio que nos ofrece el Santo Padre, evitando el doble peligro que nos acecha: por una parte el de un juicio precipitado, por otra, el de una postura indecisa, concordista o ambigua2. Esta posición prudente nos librará de incurrir en un nuevo “caso Galileo”, cuyas perniciosas consecuencias podemos imaginar fácilmente.


Como conclusión, creemos justificado afirmar que la cuestión del evolucionismo, desde el punto de vista de la explicación natural, sigue abierta, que conviene no confundir los diversos planos que están implicados en la misma (el científico, el filosófico y el religioso), y que no hay por qué temer el auténtico progreso de la ciencia, pues en definitiva “la verdad no puede contradecir a la verdad”.


2. Estado de la cuestión. Debate entre creacionistas y evolucionistas. De cara a la teoría de la evolución, encontramos dos corrientes diametralmente opuestas:

a) Por una parte se encuentran los así llamados creacionistas.

Según la opinión personal del P. Rafael Pascualse trata de una posición de tipo fundamentalista, que excluye de plano la teoría de la evolución, por interpretar la Biblia de modo literal, y por considerar que tal teoría es fruto de una ideología materialista y atea, o al menos agnóstica y cientificista. Este grupo se atrinchera en una posición fideísta, en contraposición al racionalismo que predomina en la ciencia moderna. Se trata de un “movimiento” de carácter militante, y aunque es más bien minoritario, se hace sentir por su actitud proselitista. Se da no sólo en el ámbito protestante, sino también en algunos núcleos católicos de tipo integrista-tradicionalista.

b) Por otra parte, en el extremo opuesto, se encuentran los evolucionistas a ultranza.

El P. Rafael Pascual comenta acerca de este grupo que “su índole es racionalista, agnóstica, materialista, cientificista, e ilustrada. Esta corriente de pensamiento es por ahora la predominante a nivel científico e incluso a nivel de opinión pública, gracias al apoyo de la mayor parte de los medios de comunicación social. En algunos casos tiene también un carácter proselitista, como puede observarse en algunas de sus publicaciones o en ciertas páginas de Internet.

En la Nota Nº 3 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que: “En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, ya mi inolvidable predecesor, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la atención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [sigue la cita de la Humani Generis, que ofrecemos en la nota sucesiva]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).

En la nota de pie de página Nº 5, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que “Al comentar los primeros versículos del libro del Génesis, el Papa afirma: “Este texto tiene un alcance sobre todo religioso y teológico. No se pueden buscar en él elementos significativos desde el punto de vista de las ciencias naturales. Las investigaciones sobre el origen y el desarrollo de cada una de las especies ‘in natura’ no encuentran en esta descripción norma alguna ‘vinculante’, ni aportaciones positivas de interés sustancial. Más aún, no contrasta con la verdad acerca de la creación del mundo visible – tal como se presenta en el libro del Génesis – , en línea de principio, la teoría de la evolución natural, siempre que se la entienda de modo que no excluya la causalidad divina” (cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-II-86, p. 3 (51); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).”

En la nota de pie de página Nº 6 El P. Rafael Pascual, realiza la observación de “El Papa, tras citar de nuevo el texto de la encíclica Humani Generis (cf. supra, nota 4), concluye: “Por tanto se puede decir que, desde el punto de vista de la doctrina de la fe, no se ve dificultad en explicar el origen del hombre, en cuanto cuerpo, mediante la hipótesis del evolucionismo. Sin embargo hay que añadir que la hipótesis propone sólo una probabilidad, no una certeza científica” (L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 20-IV-86, p.3 (231); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).

En la nota de pie de página Nº 7, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que” (Cf. León XIII, encíclica Providentissimus Deus: “(…)) porque, no pudiendo en manera alguna la verdad oponerse a la verdad, necesariamente ha de estar equivocada o la interpretación que se da a las palabras sagradas o la parte contraria” (cf. Leonis XIII Pont. Max. Acta, vol. XIII, 1894, p. 361). En esta misma encíclica, León XIII afirma lo siguiente: “Al maestro de la Sagrada Escritura le prestará también buen servicio el conocimiento de las cosas naturales, con el que más fácilmente descubrirá y refutará las objeciones dirigidas en este terreno contra los libros divinos. A la verdad, ningún verdadero desacuerdo puede darse entre el teólogo y el físico, con tal de que uno y otro se mantengan en su propio terreno, procurando cautamente seguir el aviso de San Agustín de ‘no afirmar nada temerariamente ni dar lo desconocido por conocido’ (cf. S. Aug., De Gen. ad litt. c.9, 30 [PL 34, 233])” (ibid.; cf. E. Denzinger, El magisterio de la Iglesia, Herder, Barcelona 1963, nº 1947). Se trata de un principio fundamental para este tipo de cuestiones, que cuenta con una larga tradición (se podría remontar a la condena de la teoría averroísta de la doble verdad), y que ha sido invocado con cierta frecuencia en el Magisterio reciente, como lo muestran los siguientes textos: “A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho descender en el espíritu humano la luz de la razón, Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero” (Conc. Vat. I: Dei Filius, DS 3017); “(…) la investigación metódica en todas las disciplinas, si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios” (Conc. Vat. II: GS 36); cf. también Catecismo de la Iglesia católica, nº 159, (cita el texto de la Dei Filius y de GS), y Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 10-XI-79, cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-XII-79, pp.9-10 (621-622).

En la Nota Nº 11 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que:”Aquí el Papa parece aludir de nuevo, entre otros, a Teilhard de Chardin, quien afirma: “el espíritu no es ya independiente de la materia, ni opuesto a ella, sino que emerge fatigosamente de ella bajo la atracción de Dios, por síntesis y centración [!]” (L´avvenire dell´uomo, Il Saggiatore, 1972, p. 149); “la materia matriz del espíritu; el espíritu, estado superior de la materia” (Il cuore della materia, Queriniana, 1993, p. 27); “el espíritu emerge experimentalmente en el mundo sólo a partir de una materia cada vez más sintetizada” (La mia fede, Queriniana, 1993, p. 161).”

En la Nota Nº 12 de pie de página, El P. Rafael Pascual, realiza la observación de que:

“En virtud de su misión propia, la Iglesia tiene el deber de estar atenta a las incidencias pastorales de su palabra. Conviene aclarar, ante todo, que esta palabra debe corresponder a la verdad. Pero se trata de saber cómo tomar en consideración un dato científico nuevo, cuando parece contradecir alguna verdad de fe. […] Digamos, de manera general, que el pastor debe mostrarse dispuesto a una auténtica audacia, evitando un doble escollo: el de la actitud de timidez, y el de un juicio apresurado, pues ambos pueden hacer mucho mal” (Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 31-X-92; cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 13-XI-92, p. 7 (635)). Nuevos conocimientos científicos conducen a no seguir considerando la teoría de la evolución como una simple hipótesis. La infusión del alma por parte de Dios en un cuerpo apto para recibirlo no puede ser objeto de la ciencia, pues no se trata de un fenómeno empírico, observable. Si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”. “

En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la intención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [..]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).”

En un Artículo publicado en Internet titulado “Dios como un Artista”, en el portal de la fe cristiana evangélica “Existe Dios”, de la organización cristiana Reap the Harvest, una fundación pública que se dedica a la apologética, reflexionan los siguientes temas: C

1. ¿Evolución o Creación?

Años atrás la teoría de la creación de todo ser viviente por Dios no se ponía a discusión, pero surge Charles Darwin y, con su teoría de la evolución, parecía que explicaba por completo la existencia de la vida en la tierra. Darwin era incorrecto, Los descubrimientos científicos recientes prueban que Darwin era incorrecto. La teoría de Charles Darwin’s de la evolución no tiene ninguna evidencia para apoyarlo, los seres humanos son creado por Dios.

Pero el Señor es el Dios verdadero, el Dios viviente, el Rey eterno. Cuando se enoja, tiembla la tierra; las naciones no pueden soportar su ira.

«Así les dirás: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo»

Dios hizo la tierra con su poder, afirmó el mundo con su sabiduría, ¡extendió los cielos con su inteligencia! (Jer. 10:10-12 NVI)

2. ¿Creado o Evolucionado?

La Biblia enseña que Dios creó el universo y todo lo que en él hay. La teoría de la evolución enseña que el hombre es producto del desarrollo de formas simples de vida a formas más complejas, por azar. Tal como una máquina que se construye a sí misma. La teoría de la evolución descarta la necesidad de un Creador inteligente o un Diseñador Maestro.

Puede parecer una teoría atractiva el que las formas simples se desarrollen en formas de vida más complejas pero no tiene ningún sustento. A continuación se presentan algunos de los grandes defectos en la teoría de la evolución:

a). La creencia en la evolución es una violación de la Primera Ley de la Termodinámica, la ley de la conservación de la energía. Ésta dice: La materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Nada de lo que está en la actual economía de la ley natural puede dar cuenta de sus propios orígenes. La energía requerida para una evolución innovadora, por ejemplo, un pescado desarrollando piernas para arrastrarse fuera de una laguna, viola la inviolable ley de la física. La estructura actual del universo es una de conservación. El modelo creacionista está de acuerdo con la perspectiva bíblica del mundo de que Dios creó el universo. Motivado a que Dios ha cesado su obra creadora (Gen.2:3), la energía ya no es creada. La liberación de energía en una fisión de reacción atómica no es creación de energía sino un cambio de materia a energía.

b). La creencia en la evolución viola la Segunda Ley de la Termodinámica, la ley de la disipación de la energía. La energía disponible para trabajo útil en un sistema funcional tiende a disiparse, aunque el total de la energía permanezca constante. Los sistemas estructurados progresan de una forma más ordenada, de un estado más complejo, a uno menos ordenado, desorganizado y aleatorio. Este proceso se conoce como “entropía”. Teóricamente en una situación extraña, limitada y temporal pudiera resultar un estado más ordenado. Pero según esta ley, la tendencia de todos lo sistemas es hacia el deterioro. La evolución viola directamente la Segunda Ley de la Termodinámica. Los evolucionistas están al tanto de esto y por ende se requiere de billones de años de constantes violaciones de la Segunda Ley de la Termodinámica. Estadísticamente la evolución no solo es altamente improbable sino virtualmente imposible.

c). La evolución viola la Ley de la Bio-Génesis donde la vida viene solamente de una vida preexistente y solamente se perpetúa en su propio tipo. La creencia en la evolución es esencialmente una creencia en la “generación espontánea” donde en uno de los escenarios, la vida aparece cuando un rayo golpea primero en algo denso y de alguna manera se forma una célula viva. Pasteur (1860), Spallanzani (1780), y Redi (1688) refutaron que los gusanos pueden venir de la carne descompuesta, que las moscas pueden venir de las cáscaras de bananas, que las abejas pueden venir del ganado muerto, etc., etc. Cuando la materia deteriorada se sellaba y se preesterilizaba, no salió vida ni hubo contaminación biológica.

d). No hay evidencia en el registro fósil que sustancie la evolución. De acuerdo a la teoría general de la evolución, la progresión básica de la vida culminando en el hombre era: materia inerte, a protozoarios, a invertebrados metazoarios, a peces vertebrados, a anfibios, reptiles, aves, cuadrúpedas con piel, simios, y hombre. Si la teoría de la evolución fuera precisa esperaríamos encontrar una vasta cantidad de formas preservadas objetivamente en el registro fósil. Las formas de transición están totalmente ausentes del registro fósil. En una oportunidad se creyó que el Archaeopteryx era una forma transitoria pero desde entonces ha sido reconocido por los paleontólogos como un ave verdadera. Los evolucionistas a sabiendas de este error en su sistema de creencias, ahora argumentan que no hay fósiles presentes porque fueron breves “explosiones evolutivas” durante billones de años, y que debido a su brevedad y rapidez no dejaron ninguna huella en el tiempo. Sin embargo, la creencia en “explosiones evolutivas” todavía no tiene soporte ni de la Primera ni Segunda Ley de la Termodinámica, ni de la Ley de Bio-Génesis.

e). El registro fósil ha fallado en documentar un solo “eslabón perdido” que sea verificable entre el mono y el hombre. Abundan las compilaciones sobre evidencias superficiales e imprecisas, construcciones altamente especulativas e interpretaciones de artistas; pero no existe una evidencia científica documentando el “eslabón perdido”. Los “hallazgos positivos” de un “eslabón perdido” son anunciados periódicamente y subsecuentemente se ven embrollados en controversia, son revisados, o denegados. El hombre de Nebraska fue construido en base a un descubrimiento de un simple diente en 1922 que resultó ser el diente de una especie extinta de cerdo.

En 1981 el hombre mono de Java o el Pitecantrepus Erectus (hombre mono erecto) fue reconstruido en base a un pequeño fragmento del tope del cráneo, un fragmento de hueso de un muslo izquierdo y tres dientes molares. Los restos fueron recolectados en una extensión de unos 21.3 metros en la vieja ribera de un río mezclado con huesos de animales extinguidos. Se encontró supuestamente un eslabón perdido con escasísima evidencia sin pruebas de que las piezas encontradas pertenecían al mismo animal. El Dr. Eugene Dubois, un ferviente evolucionista, luego llegó a la conclusión de que los huesos eran los restos de algún tipo de gibón, un mono.

En 1912 Charles Dawson, un paleontólogo amateur produjo algunos huesos, dientes y algunos instrumentos primitivos que supuestamente encontró en un hoyo de gravilla en Piltdown, Sussex, Inglaterra. En octubre de 1956 la revista Reader’s Digest publicó un artículo resumido de la publicación Popular Science Monthly, titulada “El gran engaño de Piltdown” (The Great Piltdown Hoax). Un nuevo método de absorción de Fluoruro para datar los huesos reveló que los huesos de Piltdown eran fraudulentos; los dientes habían sido afilados, los dientes y huesos habían sido decolorados con bicromato de potasio para ocultar su verdadera identidad. Todos los “expertos” habían sido engañados durante más de cuarenta años.

Por muchos años el hombre de Neandertal fue considerado como un eslabón perdido. Se le representaba como una criatura peluda, semi-erguida, pecho circular, y la mayoría de las veces con un garrote en la mano. Otros esqueletos Neandertales revelaron que el hombre de Neandertal estaba totalmente erecto, completamente humano, y con una capacidad cerebral que excede la capacidad del hombre moderno por un 16 por ciento. Se concluyó que el espécimen inicial estaba tullido por artritis ósea y raquitis. Hoy se considera al Hombre de Neandertal como el Homo Sapiens.

Henry Morris en su bien escrito libro “Creación y el Cristiano Moderno” (Creation And The Modern Christian, Master Book Publishers, El Cajon, California, 1985) señala: “Si la evolución fuese cierta entonces las diferentes etapas de la evolución humana deben ser las mejores documentadas de todas, debido a que el hombre supuestamente es la más reciente llegada evolutiva, y porque hay mucho más personas investigando en este campo que ningún otro para lograr evidencia fósil. No obstante, como se destacó anteriormente, la evidencia actual aún esta extremadamente fragmentaria y muy dudosa. Todavía es un asunto de fuertes disputas entre los antropólogos evolutivos el definir exactamente cuales fósiles homínidos pudieran ser los ancestros del hombre, cuando y en que orden”.

H. Morris señala que el tan ansiado ancestro común del hombre y del mono, especialmente del “Autralopithecus” incluyendo al famoso “Lucy” (supuestamente el fósil homínido más antiguo), ahora parece que todavía vive en la forma de un chimpancé pigmeo conocido como el “bonobo”. El “bonobo” habita en las selvas de Zaire y es casi idéntico a “Lucy” en tamaño de cuerpo, estatura y tamaño de cerebro. (Science News, 5 Febrero, 1983, Pag.89).

f). La evolución falla en explicar la existencia de tan siquiera una “célula simple”. El organismo unicelular más simple posee en sus genes y cromosomas tanta data como hay cartas en las bibliotecas más grandes del mundo, un trillón de cartas. Hay cientos de miles de genes en cada célula. La mayoría de las formas de vida tienen tales células complejas en perfecto orden. No hay manera de que un proceso al azar pueda organizar tanta data masiva. La posibilidad matemática de que un cuerpo humano sea formado accidentalmente es la misma que la de una explosión en una imprenta pueda formar un diccionario.

Sir Fred Hoyle, ateo, y creador de la teoría “estado-continuo” del origen del universo, cree que las probabilidades de que la casualidad haya formado la vida en el planeta son tan pequeñas que pueden ser comparadas con la casualidad de que “un tornado atravesando un depósito de chatarra pudiera ensamblar un Boeing 747 con los materiales que allí se encuentran” (“Hoyle on Evolution,” Nature, Vol. 294, Nov. 12, 1981, p.105). Hoyle y Chandra Wickramasinghe, un astrónomo matemático, calcularon la posibilidad de que la vida haya surgido espontáneamente en cualquier lugar en un universo con un radio de 15 billones años luz y al menos 10 billones de años de antigüedad. Encontraron que el chance de que esta probabilidad ocurra es menor a uno en 1 con treinta ceros. Con reticencia Sir Fred Hoyle y el Dr. Wickramasinghe han llegado a la conclusión de que la vida tiene que haber sido creada por una Inteligencia más Elevada (como una clase de inteligencia panteística que creó las esporas de alguna manera en otras partes del universo y que luego fueron arrastradas a la tierra), dado que es sumamente complejo que haya surgido de procesos naturales.

Sir Fred Hoyle hace otra colorida comparación utilizando una criatura peluda apreciada por los evolucionistas: “No importa cuan grande sea el ambiente que uno considere la vida no puede tener un comienzo al azar. Aunque tengamos tropas de monos escribiendo al azar en un teclado, los monos no podrán producir las obras de Shakespeare por la razón práctica de que todo el universo observable no es suficientemente grande para contener las hordas necesarias de monos, los teclados requeridos, y de seguro las cestas de basura requeridas para la deposición de los intentos equivocados. Lo mismo aplica para los materiales vivos.” (Pag.148).

Los hombres harán lo imposible para racionalizar que no existe un Diseñador personal del universo que inteligentemente formó toda vida. Solo de la información general y superficial provista por este sitio Web sobre el tema, se requiere infinitamente de mucho más fe para creer en la evolución que en la obra de un Creador inteligente. La evolución es una teoría sin evidencias científicas que la respalden. Es una fe vacía para aquellos que no quieren creer en Dios y debería ser enseñado como religión; una religión inspirada por Carlos Marx para desarrollar su teoría de la lucha por las clases e influenciado por Adolfo Hitler con su superior y evolucionado Aryan superman. Muchos fueron sacrificados por su utópica y despiadada visión amoral. La evolución es un sistema de creencias que mira al feto que no ha nacido como un embrión animal que no tiene el derecho a la vida y no lo mira como la creación de Dios. Tal como escribió David en el Salmo 139:13:

“Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.
¡Tus obras son maravillosas, Y esto lo sé muy bien!”

3. Diseño Exclusivo de la Tierra para Sustentar la Vida

La tierra fue creada por un Maestro Diseñador inteligente para sustentar la vida.

a). La tierra está posicionada en la correcta distancia del sol para recibir exactamente la cantidad apropiada de calor que sustenta la vida. Los otros planetas de nuestro sistema solar están o muy cerca del sol (muy caliente) o muy lejos (muy frío) para sustentar la vida.

b). Cualquier cambio apreciable en el ritmo de rotación de la tierra haría imposible la vida. Por ejemplo, si la tierra rotara a un décimo de su rotación actual, toda la vida vegetal se achicharraría del calor durante el día o se congelaría de noche.

c). Las variaciones de temperatura son mantenidas dentro de los límites razonables debido a la órbita casi circular de la tierra alrededor del sol.

d) Las temperaturas extremas están adicionalmente moderadas por el vapor de agua y el dióxido de carbono en la atmósfera que producen el efecto invernadero.

e) La Luna gira alrededor de la tierra a una distancia de 384.000 kilómetros ocasionando las mareas sobre la tierra. Si la luna estuviera alejada a un quinto de su ubicación, los continentes estarían sumergidos totalmente dos veces al día.

f) El grosor de la capa terrestre y la profundidad de los océanos parecen estar cuidadosamente diseñados. El aumento en el grosor o la profundidad unos cuantos centímetros alteraría tan drásticamente la absorción del oxígeno libre y del dióxido de carbono que la vida vegetal y animal no pudieran existir.

g) El eje de la tierra está inscrito a 23,5 grados de la perpendicular al plano de su órbita. Esta inclinación combinada con las revoluciones de la tierra alrededor del sol ocasiona las estaciones del año que son absolutamente esenciales para cultivar las provisiones de alimento.

h) La atmósfera de la tierra (capa de ozono) actúa como un escudo protector de la radiación letal de los rayos ultravioleta evitando la destrucción de toda vida.

i) La atmósfera de la tierra también sirve para proteger la tierra de aproximadamente unos veinte millones de meteoritos que entran a diario a velocidades cercanas a 48 kilómetros por segundo. Sin esta protección el peligro a la vida sería inmenso.

j) La tierra tiene el tamaño físico exacto y la masa exacta para sustentar la vida, permitiendo un cuidadoso balance entre las fuerzas gravitacionales (esenciales para sostener el agua y la atmósfera) y la presión atmosférica.

k) Los dos elementos principales de la atmósfera terrestre son el nitrógeno (78 por ciento) y el oxígeno (20 por ciento). Esta delicada y crítica distribución es esencial para todas las formas de vida.

l) El campo magnético de la tierra proporciona una importante protección de la dañina radiación cósmica.

m) La tierra ha sido particularmente bendecida con una abundante provisión de agua, sustancia clave de vida por sus propiedades físicas extraordinarias y esenciales.

“Tales combinaciones numerosas, perfectas y complejas de condiciones interrelacionadas y factores esenciales para las delicadas formas de vida, inequívocamente apuntan hacia un diseño inteligente con propósito. El creer que tal sistema complicado de soporte de vida, cuidadosamente planificado y balanceado es el resultado de un mero cambio, es realmente absurdo. Seguramente el observador honesto y objetivo no tiene otro recurso sino el de concluir que el sistema tierra-sol ha sido cuidadosamente e inteligentemente diseñado por Dios para el hombre.” (Huse, Scott M., El Colapso de la Evolución, “The Collapse of Evolution”).

“Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó” (Romanos 1:20).

Riegle, D.D., Creación o Evolución,Creation or Evolution”, Zondervan Publishing House, Grand Rapids, Michigan, 1971, pp.18-20., Huse, Scott M. El Colapso de la Evolución, “The Collapse of Evolution”, Grand Rapids: Baker Books, 1997, tercera edición.

4. Argumento Cosmológico para La Existencia de Dios

I. Argumento Cosmológico – Una Primera Causa

a). Si algo existe, tiene que existir lo que se requiere para que eso exista.

b). El universo existe.

c). Tiene que existir lo que se requiere para que el Universo exista.

d). Lo que se requiere para que el Universo exista no puede existir dentro del Universo ni puede estar limitado por el espacio y tiempo.

e). Por consiguiente, lo que se requiere para que el Universo exista, tiene que trascender espacio y tiempo. Immanuel Kant el famoso filósofo Prusiano (1724-1804) justificó su agnosticismo con lo que él vio como las siguientes contradicciones relacionadas al tiempo (A) y la causalidad (B):

A. Tiempo:

Tesis: El universo debe haber tenido un comienzo, de otra manera, han transcurrido un infinito número de momentos. Pero esto es imposible porque el infinito no puede ser atravesado.

Antítesis: Pero el universo no pudo comenzar en el tiempo, de otra manera existía tiempo antes lo cual es imposible.

B. Causalidad:

Tesis: No toda causa tiene una causa, de otra manera las series nunca comenzarían lo que tienen. Así que debe haber una primera causa.

Antítesis: Pero la serie no puede tener un comienzo, porque todo tiene una causa. Así que no puede haber una primera causa.

B. Análisis:

Con relación a la antinomia causal (paradoja) de Kant, no todo necesita una causa, solamente seres finitos o casuales. No necesita una causa lo Necesario, lo primero, ni el Ser eterno.

Kant razonaba que un Ser Infinito pudiera estar reflejado solamente en un universo infinito. La manera como llegó a existir el universo es inmaterial porque no puede ser conocido a través de nuestros sentidos (sensibilidad). Para Kant las propiedades universales que formaron cada apariencia de las cosas ante nuestra mente son las condiciones trascendentales de apariencia a priori, las cuales aparecen análogas a las formas de Plato (Eidos) o universales con subyacentes apariencias físicas.

Según Kant, existen dos condiciones que aplican a cada percepción: tiempo y espacio. Ni el tiempo ni el espacio pueden ser considerados como una realidad existente completamente fuera de nosotros. Sencillamente no observamos tiempo y espacio como espectadores. Ellos son de alguna forma parte de nuestra preprogramada conciencia interna.

Para Kant el espacio se tiene que presuponer. No podemos concebir el espacio como existiendo fuera de nosotros sin presuponer la misma cosa que tratamos de concebir. La representación original de espacio es una intuición a priori. Espacio es un concepto que existe en nuestras mentes antes de experimentarlo. El tiempo no es un concepto empírico que se ha derivado de cualquier experiencia. De la misma manera el tiempo es un concepto que existe en nuestra mente a priori antes de experimentarlo. Por el hecho de que solo experimentamos tiempo y espacio no quiere decir que son objetivamente reales. Son parte de una estructura de nuestra conciencia, no cosas que la conciencia descubre en un principio fuera de sí misma. Kant expresa esto diciendo que tiempo y espacio son trascendentalmente ideales.

El concepto de Kant de un universo infinito (adoptado por Aquinas quien sostenía que no había razón por la cual Dios mismo tiene que preceder su propia creación en tiempo) es básicamente un acuerdo con el modelo Estado Continuo del universo lo cual sugiere un universo infinito, un universo donde la creación de materia es un acto natural, aún una ley de la naturaleza, no un milagro único de una naturaleza exterior. Existe una auto-creación continua y espontánea de nueva materia. Para Fred Hoyle, uno de los tres astrofísicos británicos que inventaron el modelo de Estado Continuo, “El Universo lo es todo”. Nada puede trascender el reino natural. En las tres décadas pasadas la ciencia ha refutado el punto de vista de Kant del tiempo y espacio utilizando la teoría de la relatividad general de Einstein, un universo infinito, al demostrar que el tiempo y espacio son propiedades físicas y como tales son finitas. Estas propiedades incognoscibles o noumena como lo etiqueta Kant se han vuelto empíricas (observables y como tal, se pueden medir).

C. El Universo no es Infinito:

Los hallazgos del satélite Explorador del Plano Cósmico, COBE por sus siglas en inglés (Cosmic Background Explorer) ha proporcionado una poderosa evidencia de que toda materia, energía, tiempo y espacio, irrumpió repentinamente de un estado infinito o casi infinito, densidad, temperatura y presión. El universo entero puede ser rastreado a una singularidad, un espacio infinitamente contraído representando el límite en el cual el espacio cesa de existir o donde el espacio comienza a existir.

La teoría del Big Bang sostiene que todo el potencial del cosmos, algo así como cuarenta billones de galaxias, salió de un pequeño punto más pequeño que un protón, el cual era un vacío marco de referencia probabilística de mecánica cuántica, llamado campo escalar. Además este punto vacío, un “vacío falso”, contenía no solo el potencial ‘un universo’ sino ‘cien millones de universos’. Tal como ha sido tan bien descrito poéticamente por Gregg Easterbrook, si usted cree en el Big Bang, “usted cree que cuando sonó el Big Bang el universo se expandió de un puntito a un tamaño cosmológico en mucho menos de un segundo, el espacio mismo arrojándose con violencia fuera del torrente de física pura, el arco de la onda del nuevo cosmos moviéndose a una velocidad de trillones de veces más que la velocidad de la luz. Usted cree que este proceso desató tales distorsiones poderosas por un instante, el universo naciente fue curveado a un grado surrealista. La curvatura extrema causó que ‘partículas virtuales’ normalmente raras se materializaran de un mundo quántico inferior a números de cornucopia, el asunto de la existencia siendo ‘creada virtualmente de la nada’, tal como una vez lo expresó Scientific American” (Gregg Easterbrook, “La Ciencia ve la Luz” (Science Sees The Light), the New Republic, 12 Octubre, 1998).

D. Evidencia Para el Big Bang:

1. La expansión Hubble del universo. Hubble descubrió una relación lineal entre la distancia a una galaxia remota y su ‘redshift o cambio rojo’, aparente aumento en la longitud de la onda de radiación emitida. Al inicio de los años 1900 los astrónomos observaron que la luz de las galaxias distantes se movían hacia la longitud de onda más larga, o roja del espectro, interpretado como un rápido movimiento de las galaxias alejándose una de otra. Un cambio azul indicaría que las galaxias se aproximaban entre sí.

2. En 1965 los radio astrónomos detectaron débiles ondas de radio hacia dondequiera que apuntaban sus radiotelescopios. Esto confirmó la predicción de los años 1940 de George Gamow, Ralph Alpher, y Robert Hermanque de que si el universo se expandía de una singularidad, entonces tiene que existir por todas partes en el cielo, un fondo tenue de radiación de ese evento de unos pocos grados sobre el cero absoluto. Esta suscripción para el modelo de Big Bang fue adicionalmente confirmada en 1922 y en 1933 por el satélite COBE que demostró que la radiación del plano cósmico fija el perfil del espectro de un irradiador perfecto a una precisión mejor que 0,03 por ciento sobre el rango completo de longitud de onda y como tal tiene un billón de veces más entropía (eficiente al distribuir la energía) que la de una vela ardiendo con una entropía de alrededor de 2. Solamente un Big Bang muy caliente puede explicar la gigantesca entropía del universo. Esto ubica de manera permanente en el olvido el concepto del universo expandiéndose y contrayéndose cíclicamente. Esto prueba que el universo esta solamente expandiéndose.

3. Las predicciones verificables de la síntesis del elemento-luz en los primeros minutos del Big Bang. La abundancia universal del Helio, remarcablemente constante de galaxia en galaxia, testifica de un origen común cosmológico. El Deuterio es destruido en las estrellas pero no producido, y aún rastros de Deuterio se observan a través de medio interestelar, como lo es con la abundancia de Litio, que también es indicativo de un denominador de creación común.

E. El Tiempo es una Propiedad Física con un Comienzo:

Einstein en su teoría especial de la relatividad propone que la medida intervalo entre dos eventos depende de cómo el observador se mueve. Cuando quiera que dos observadores se mueven en relación uno de otro, ocurre una dilación de tiempo. Los relojes atómicos pueden registrar el movimiento de la dilación del tiempo a una velocidad de aeronave, lo cual equivale solo a unos nanosegundos en un viaje típico. Si un astronauta viajara a una estrella cercana a una velocidad cercana a la velocidad de la luz y regresara de nuevo a la tierra, puede ser que el astronauta haya viajado durante un año pero al regreso del astronauta hubieran transcurrido diez años en la tierra dependiendo de la velocidad de viaje. La velocidad es una forma de adelantarnos al tiempo y la gravedad es otra. En su teoría especial de la relatividad, Einstein predijo que la gravedad retrasa el tiempo. La teoría de Einstein fue probada con la prueba de Arthur Eddington quien durante la Primera Guerra Mundial (29 de Mayo de 1919) envió una expedición al norte de Brasil para medir la desviación de la luz por el sol desde el grupo de estrellas “Híades” durante un eclipse solar (David Bodanis, “E=mc2”). Los relojes son más rápidos en el ático o en un espacio cercano que en el piso. El efecto es minúsculo pero ha sido medido por relojes de precisión (Paul Davies, “Como Construir una Máquina de Tiempo” ‘How To Build A Time Machine’, Scientific American, Septiembre 2002, Pág. 52).

Mientras más pesada es la estrella, más se retrasa el tiempo. En la superficie de una estrella neutrón, el tiempo se retrasa cerca de 30 por ciento con relación al tiempo en la tierra. En la superficie del “Hoyo Negro” el tiempo todavía permanece relativo con el de la tierra. Si usted fuera a caer dentro de un “Hoyo Negro” de algún lugar cercano, en el rápido intervalo de tiempo que le tomaría llegar a la superficie desde el evento “horizonte” a la superficie de la singularidad, hubiera transcurrido toda la eternidad en el universo. Las historias de ciencia ficción normalmente describen las naves espaciales subiendo bruscamente a un “Hoyo Negro” y siendo catapultadas muy lejos hacia el futuro.

Einstein confesó que se veía perturbado por el pensamiento de que su teoría de la relatividad permitiese viajar al pasado bajo algunas circunstancias. Los efectos cuánticos dominarían en situaciones de viajes de tiempo según los argumentos de David Deutsch (“La Fabrica de la Realidad”, ‘The Fabric of Reality’, Pag. 312). “Las versiones típicas candidatas a la teoría cuántica de la gravedad no solo permiten que las conexiones dirigidas al pasado existan en el multiverso, sino que predicen que tales conexiones se formen continuamente y se rompan espontáneamente. Esto sucede a través del tiempo y espacio pero solo a una escala microscópica. La senda típica formada por esos efectos es cerca de 10–35 metros a lo largo y permanece abierta durante un tiempo Planck (cerca de 10–43 segundos), y por consiguiente alcanza solo un tiempo Planck hacia el pasado”.

Quizás la siguiente generación de aceleradores de partículas podría crear agujeros subatómicos que sobrevivan el tiempo suficiente para que las partículas cercanas ejecuten vueltas causales fugaces, pero esto es dudoso en vista de que se requiere un gasto tremendo de energía. Por los momentos los agujeros atravesables estacionarios se dejan para la ciencia ficción.

Basado en la relatividad general, Hawking, Penrose, y Ellis han presentado la “propuesta” tiempo-espacio que postula que las dimensiones de longitud, ancho, alto, y tiempo han existido solamente mientras el universo ha estado expandiéndose. Realmente el tiempo si tiene un comienzo según este teorema.

No obstante, Steven Hawking en “Una Historia Breve del Tiempo” (A Brief History of Time) no está tan seguro de si el tiempo tiene un comienzo y pudiera ser como un “noumena” Kantiano. Él afirma: “Con el éxito de las teorías científicas para describir eventos, la mayoría de la gente cree que Dios permitió el universo para que evolucione según un conjunto de leyes y que no interviene en el universo para quebrantar esas leyes. Sin embargo las leyes no nos dicen como era el universo cuando comenzó, está de parte de Dios rebobinar el trabajo de precisión y seleccionar como se inició. Mientras el universo tenga un comienzo, nosotros podemos suponer que tuvo un creador.

Por definición “tiempo” es la dimensión o dominio donde el fenómeno causa-efecto ocurre (Hugh Ross, “La Creación y el Cosmos”, ‘The Creation and the Cosmos’). “Si el comienzo del tiempo es concurrente con el comienzo del universo, como dice el teorema tiempo espacio, entonces la causa del universo tiene que ser alguna entidad operando en una dimensión de tiempo completamente independiente de y preexistente a la dimensión del tiempo del cosmos. La conclusión es poderosamente importante para nuestro entendimiento de quien es Dios y lo que no es Dios. Nos dice que el Creador es trascendente, operando más allá de los límites del universo. Nos dice que Dios no es el universo mismo, ni que Dios esta contenido dentro del Universo. El panteísmo y el ateísmo no cuadran con los hechos”.

F. Aproximación Cuántica al Origen del Universo:

Hawking y Penrose probaron que las ecuaciones clásicas de la relatividad general “requieren absolutamente que existiese una singularidad al nacimiento del universo, un punto en el cual comenzó el tiempo. No hay otra alternativa al problema de la singularidad con el marco de referencia de Relatividad General Clásica. Si las singularidades han de ser evitadas en el universo real, la única esperanza es mejorar la Teoría de la Relatividad trayendo los efectos de la Teoría Cuántica y desarrollando una Teoría Cuántica de la Gravedad” (John Gribbin, “En la Búsqueda del Big Bang”, ‘In Search of The Big Bang’, Física Cuántica y Cosmología”, Capítulo “Un investigador de Singularidades”, ‘A Seeker of Singularities’).

Usando únicamente la aproximación cuántica para explicar los orígenes del universo es imposible de probar y es meramente otro teorema filosófico más que una ciencia. La Matemática Cuántica puede servir para calcular como se comportan los átomos y las partículas subatómicas, pero aplicar la matemática cuántica al universo entero es casi imposible porque la Teoría Cuántica no explica como una partícula, o un sistema, se mueve de un Estado A a un Estado B. Según la Interpretación de Copenhague de Física Cuántica cuando no observamos un sistema, éste existe en una superposición de todos los posibles estados en que pudiera estar. Sin embargo, cuando medimos ese sistema, se reduce justamente a uno solo de esos muchos posibles estados. Justamente examinar un sistema, colapsa la función onda a un estado simple, únicamente sobre la base de probabilidad. Entonces cuando dejamos de examinar el sistema, de nuevo se expande a una superposición de todos los posibles estados. Al reexaminar el sistema sin lugar a dudas estaremos examinando un sistema diferente con increíbles bajas probabilidades que se replique el sistema medido inicialmente.

Según la Teoría Quántica, en caso de que tuviésemos la capacidad de escribir las ecuaciones que describen las funciones de la onda sub-microscópica de nuestro universo (una tarea imposible), no hubiera observador fuera del universo, excepto por supuesto Dios, que ocasionaría un colapso a uno de los posibles estados cuánticos por el mero hecho de observarlo.

En la medida en que la investigación científica se vuelve más metafísica en su intento de explicar el universo a través de la aproximación cuántica, algunos han abrazado el “multiverso”. Esta noción examina la posibilidad de que si nuestro universo emergió de la nada, universos adicionales pueden también emerger de la nada. Nuevos universos pueden explotar en otras dimensiones un billón de veces por segundo. La Teoría del “multiverso” sostiene que todos los resultados son posibles si las condiciones son “barajeadas” suficientemente a menudo incluyendo un esporádico sistema de soporte de vida tal como el nuestro. Esta Teoría está dirigida a explicar un cosmos natural y autónomo, donde no es necesario ser considerar a Dios como la Primera Causa. El problema con esta Teoría “multiverso” es que debido a que existimos en un universo definido en un marco específico de tiempo y espacio, cualquier otro universo es estrictamente una especulación intelectual e imposible de probar desde los parámetros establecidos de nuestro universo más de lo que un punto no puede probar la existencia de una línea recta o de un cubo. El punto unidimensional puede especular acerca de la existencia de una línea recta pero para el punto, la línea es un “nounema”, un desconocido.

G. Reconciliando la Relatividad con la Teoría Cuántica a través de la extra-dimensionalidad:

Los Hoyos Negros son objetos masivos los cuales se vuelven tan altamente colapsables que su gravedad atrae cualquier cosa en su proximidad, como poderosas aspiradoras en el espacio. Ciertos huecos negros muy pequeños conocidos como “hoyos negros extremales” se vuelven sin masa en momentos críticos. ¿Cómo puede ser posible esto en vista de la extrema densidad? y ¿cómo pueden ejercer gravedad sin masa?

Andrew Strominger hipotetizó que la respuesta de su estado sin masa se encuentra en su extra-dimensionalidad. “Strominger descubrió que en seis dimensiones espaciales, la masa de un hoyo negro extremal es proporcional a su área de superficie. En la medida en que la superficie se retrae, eventualmente la masa se volverá cero. La resolución trabaja dada la existencia de exactamente de seis dimensiones espaciales” (Hugh Ross, “Porque creo en el milagro de la creación divina”, ‘Why I Believe In the Miracle of Divine Creation’ de la antología apologética “Porque soy cristiano”, ‘Why I Am A Christian’ por Norman L. Geisler y Paul K. Hoffman). “Una teoría resuelve dos grandes dilemas. Esto es lo que nos dice la teoría: El universo fue creado con diez dimensiones tiempo-espacio expandiéndose rápidamente. Cuando el universo tenía justamente 10 –43segundos de edad, el movimiento cuando la gravedad se separó de la fuerte-electro débil fuerza, cinco de esas diez dimensiones cesaron de expandirse. Hoy esas seis dimensiones todavía permanecen como un componente del universo, pero están tan apretujados como cuando el cosmos tenía solamente 10 –43segundos de edad (nota del editor: “apretujados” es también llamado “Calabi-Yau space”). Sus secciones cruzadas son de solo 10 –33centímetros, tan pequeñas casi indetecTables por medida directa”.

“Seis juegos de evidencias indican que esta teoría es correcta. Quizás la más convincente es que la teoría en cadena produce, como un bono adicional por producto, todas las ecuaciones de relatividad especial y general” y se fusiona con la mecánica cuántica.

H. Conclusión:

La Biblia puede ser solamente entendida en una aceptación de un sobrenatural y trascendental Dios fuera de las limitaciones de las dimensiones que somos capaces de visualizar y experimentar (longitud, ancho, altura, tiempo). ¿De que otro modo podemos suponer una vida espiritual después de la muerte física, la habilidad de Jesús de caminar sobre las aguas, reversar la enfermedad humana, caminar a través de las paredes con su cuerpo resucitado, y cientos de profecías bíblicas precisas y cumplidas? ¿De que otra manera podemos explicar el libre albedrío humano y la predeterminación divina? A menos que el Dios del universo estuviera fuera de la dimensión tiempo, y pudiera ver el comienzo y el final de nuestras vidas, incluyendo todas nuestras decisiones de la vida en el mismo instante. La única explicación para lo sobrenatural es un Dios trascendiendo la dimensionalidad.

El Big Bang nos dice que hace unos pocos billones de años, la materia, la energía, el tiempo y el espacio empezaron de una singularidad. Esto significa teológicamente que la causa del universo tiene que estar afuera y debe ser independiente del universo, de allí un Creador.

No hubo lugar para que el Big Bang ocurriera porque antes del Big Bang el espacio no existía. La ciencia es capaz de afirmar cuando sucedió esto derivado del cambio rojo de las galaxias más lejanas. Esas galaxias más lejanas son registros observables de condiciones al momento del Big Bang. Ahora vemos que las imágenes de esas galaxias fueron transmitidas hace 13.7 billones de años en los albores de la creación. Debido a su distancia y la velocidad de la luz, solo ahora es que estamos recibiendo esas imágenes. El cambio rojo indica que están alejándose del observador y un cambio azul que se están acercando al observador

Génesis 1:1 declara: “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra.” Note que la duración del acto de la creación no es dada y un universo de 13.7 billones de años no es contradictorio. Génesis 1:1.

No podemos escapar de la necesidad de una Primera Causa, sea que atribuyamos nuestro universo a una singularidad o a la existencia de multiversos. Quizás existen multiversos pero la pregunta que sin duda debemos hacernos es, ¿Cómo llegaron a existir? Quizás una pregunta más apropiada sería ¿Cuán grande es su Dios? ¿Es él, el Dios de poder infinito, o sencillamente un ídolo tridimensional limitado a una estructura celular de piedra y madera? ¿Acaso Él es un Dios que se nos puede revelar tomando la forma de hombre “para morir en una cruz de madera, aunque él mismo haya creado el Monte donde murió?”

Aceptar la existencia de un Dios personal es una decisión que debemos tomar con nuestro corazón y con nuestra mente, con ambos, porque la mente no siempre puede encontrar una razón, aunque sea injustificada, de no aceptar la existencia de un creador, una primera causa, un Dios omnipotente y omnipresente. En nuestra presunción intelectual siempre podremos encontrar una razón que vagamente crea excluir la existencia de Dios solo para encontrarnos a Dios esperando por nosotros justo más allá de los límites de nuestro entendimiento, pacientemente esperando por nuestro corazón y nuestra conciencia para expandirse y reconocerlo a Él.

Cuando el hombre del Renacimiento se dio cuenta de que la tierra era redonda y no plana, muchos dejaron de creer en Dios aunque el libro de Isaías escrito unos 700 años a.C. nos dice claramente que la tierra es un “círculo”:

“Él reina sobre la bóveda de la tierra, cuyos habitantes son como langostas” (Isaías 40:22).

Continúa Isaías un poco más adelante (Isaías 40:26-28):

“Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de las estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas! … ¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable.”

En nuestro orgullo ganamos poco conocimiento y ahora pensamos que somos lo suficientemente sabios para no aprobar la existencia de Dios, y solo para encontrarnos a Dios esperándonos justo allí en nuestro horizonte intelectual limitado.

Tal como el Salmista lo expresa muy bien en el Salmo 139:

“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí.”

La Biblia no está limitada en entendimiento. Sin embargo nuestras mentes están limitadas en el entendimiento. La ciencia sencillamente descubre nuevos panoramas de creciente complejidad, todos adornados con las huellas de Dios. La verdadera ciencia testifica de la existencia de una Mente Infinita Sobrehumana, la de un Diseñador Maestro.

I. Las Huellas de Dios en la Creación del Universo

El sol es crucial para la vida en la tierra, sin embargo la existencia del sol y de las estrellas, que no son sino átomos de hidrógeno colapsando, es milagrosa. Las probabilidades de que las estrellas y las fuerzas que las gobiernan ocurran accidentalmente, es virtualmente imposible. Para que las estrellas existan, tienen que existir las siguientes fuerzas:

1) Una débil fuerza gravitacional es necesaria para que el universo exista como tal como está:

La fuerza por la cual una partícula es afectada por la gravedad es proporcional a su masa. La fuerza actual entre dos cuerpos es dada al multiplicar las dos masas juntas y multiplicar el resultado por una constante universal cuya fantástica pequeñez es uno de los misterios asociados con los parámetros de la física particular. La constante gravitacional tiene una masa de cerca de diez a la menos treinta y ochoava potencia (10–38) y representa la fuerza gravitacional entre dos protones.

La gravedad es una fuerza débil pero juega un papel importante en la tierra y en el espacio. Los cuerpos estelares están compuestos de enormes números de partículas y la minúscula atracción gravitacional de cada partícula tiene un efecto cumulativo importante. Las estrellas no pueden existir sin la débil constante gravitacional. Mientras más débil la gravedad, mayor los protones que se unen unos a otros para que la presión en el centro pueda encender una reacción nuclear.

Motivado a que la constante gravitacional es pequeña, las estrellas necesitan ser enormes, y debido a que las estrellas son tan grandes, pueden estar encendidas durante “billones” de años.

Si la fuerza gravitacional fuera más fuerte de lo que es, las estrellas serían mucho más pequeñas y se apagarían más rápido.

2) Los Neutrones, protones y electrones son del tamaño apropiado para la física (cuántica) nuclear y atómica:

El neutrón es un poquito más pesado que el protón por casi dos partes en mil. El electrón es mil ochocientas veces más liviano que el protón, pero misteriosamente la masa del electrón es casi la diferencia por la cual un neutrón es más enorme que un protón. Sin esta diferencia en la masa sería imposible para un núcleo mantenerse unido para formar un núcleo estable. Sin núcleo estable el mundo que conocemos no existiría.

3) La intrínseca densidad de masa y energía de espacio vacío:

Un volumen de espacio vacío tiene masa permitida según la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Esta masa es una constante cosmológica que mide una densidad intrínseca de masa y energía. Si esa constante fuera medible, el universo se contraería y colapsaría gravitacionalmente, similar a un Hoyo Negro o a una estrella muerta implosionando. Para que esto no suceda la constante cosmológica no debe ser mayor en masa protónica que diez a la menos cuarentava potencia (10–40). Una constante más alta resultaría en un universo de corta vida donde no se formarían las estrellas.

4) Alfa:

La luz irradiada de las estrellas les permite salir de la energía que ellas producen evitando que exploten. La luz es un aspecto del electromagnetismo. La fuerza eléctrica entre dos partículas fundamentales es mucho más fuerte que su atracción gravitacional. La fuerza de la interacción eléctrica se mide por un número llamado alfa, que es la medida de la fuerza eléctrica entre dos protones y tiene un valor aproximado de 1/137. Esta es una constante que le permite a las estrellas irradiar luz. Los científicos durante la mayoría del siglo veinte han estado tratando de entender sin explicación, el porque alfa esta fijado en esta constante necesaria, a no ser por una ingeniería inteligente.

5) Fuerza Nuclear Fuerte:

Así como las cargas se repelen. Los Protones son de carga similar y la mayoría de los átomos contienen numerosos protones empacados muy de cerca, juntos. Por lo tanto los átomos deberían separarse a menos que otra fuerza todavía más poderosa los mantenga unidos, una fuerza más poderosa que la gravedad o la electricidad. Esta fuerza tiene que ser lo suficientemente fuerte para sostener un núcleo atómico unido pero no tan fuerte como para inhibir una reacción en cadena de reacciones nucleares. También esta fuerza debe ser de corto rango para no unir los electrones, protones y neutrones juntos en un gran núcleo y hacer imposible cualquier reacción química. Tal fuerza existe y es llamada una fuerza nuclear fuerte y ejerce su influencia en aproximadamente un rango de un núcleo atómico.

6) Fuerza Nuclear Débil:

Otra fuerza necesaria es llamada la interacción nuclear débil. Esta fuerza es tan débil para unir pero gobierna la reacción nuclear en la física de las estrellas por la cual un electrón y un protón son transformados en un neutrón y en un neutrino.

La data anterior fue tomada de Lee Smolin en “La Vida del Cosmos”, ‘The Life of the Cosmos’ (Oxford University Press, 1997). Lee Smolin afirma en la discusión que el llama “El Milagro de las Estrellas” ‘The Miracle of Stars’:

“Si queremos genuinamente entender nuestro universo, esas relaciones entre las estructuras en grandes escalas y las partículas elementales, tienen que ser entendidas como algo más que coincidencia. Tenemos que entender como llegó a ocurrir que los parámetros que gobiernan las partículas elementales y sus interacciones se encuentran entonados de tal manera que se levanta un universo de tal variedad y complejidad.

Por supuesto, siempre es posible que esto sea una coincidencia. Quizás antes de continuar debemos preguntarnos ¿Cuán probable es que un universo creado al seleccionar aleatoriamente los parámetros, contengan estrellas? Dado lo que acabamos de decir, es muy sencillo estimar esta probabilidad, la respuesta viene a ser en números redondos un chance en diez a la doscientos veintinueveava potencia (10– 229)”.

En un artículo titulado “Creación – Creador del cielo y de la tierra”, el portal de la fe católica encuentra.com,D nos explica en 7 puntos de importancia trascendente, que Dios creó los cielos y la tierra “de la nada”. Este artículo se basa en la Biblia, en el significado de la palabra hebrea “bara”, y en parte de la literatura deuterocanónica (apócrifos), en la tradición cristiana y en el importante punto del credo cristiano “creo en Dios, creador del cielo y de la tierra”

«1). La verdad acerca de la creación es objeto y contenido de la fe cristiana: únicamente está presente de modo explícito en la Revelación. Efectivamente, no se la encuentra sino muy vagamente en las cosmologías mitológicas fuera de la Biblia, y está ausente de las especulaciones de antiguos filósofos, incluso de los máximos, como Platón y Aristóteles. La inteligencia humana puede por sí sola llegar a formular la verdad de que el mundo y los seres contingentes (no necesarios) dependen del Absoluto. Pero la formulación de esta dependencia como “creación” -por lo tanto, basándose en la verdad acerca de la creación- pertenece originariamente a la Revelación divina y en este sentido es una verdad de fe.

2) Se proclama esta formulación al comienzo de las profesiones de fe, comenzando por las más antiguas, como el Símbolo Apostólico: “Creo en Dios Creador del cielo y de la tierra”; y el Símbolo Niceno-constantinopolitano: “Creo en Dios Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”; hasta el pronunciado por el Papa Pablo VI y que lleva el título de Credo del Pueblo de Dios; “Creemos en un solo Dios Creador de las cosas visibles, como el mundo en que transcurre nuestra vida pasajera, de las cosas invisibles como los espíritus puros que reciben el nombre de ángeles y Creador en cada hombre de su alma espiritual e inmortal.

3) En el “Credo” cristiano la verdad acerca de la creación del mundo y del hombre por obra de Dios ocupa un puesto fundamental por la riqueza especial de su contenido. Efectivamente no se refiere sólo al origen del mundo como resultado del acto creador de Dios, sino que revela también a Dios como Creador. Dios, que habló por medio de los profetas y últimamente por medio de su Hijo (Heb 1, 1), ha hecho conocer a todos los que acogen su Revelación no sólo que precisamente El ha creado el mundo, sino sobre todo qué significa ser Creador.

4) La Sagrada Escritura (Antiguo y Nuevo Testamento) está impregnada, en efecto, por la verdad acerca de la creación y acerca de Dios Creador. El primer libro de la Biblia, el libro del Génesis, comienza con la afirmación de esta verdad; “Al principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gen 1, 1). Sobre esta verdad retornan numerosos pasajes bíblicos, mostrando cuán profundamente ha penetrado la fe de Israel. Recordemos al menos algunos de ellos. Se dice en los Salmos: “Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes; El la fundó sobre los mares” (23, 1-2). “Tuyo es el cielo, tuya es la tierra, Tú cimentaste el orbe y cuanto contiene” (88, 12). “Suyo es el mar, porque El lo hizo; la tierra firme que modelaron sus manos” (95, 5). “Su misericordia llena la tierra. La palabra del Señor hizo el cielo porque El lo dijo y existió, El lo mando y surgió” (32, 5-6. 9). “Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (113, 15). La misma verdad profesa el autor del libro de la Sabiduría: “Dios de los padres y Señor de la misericordia, que con tu palabra hiciste todas las cosas” (9, 1). Y el Profeta Isaías dice en primera persona la palabra de Dios Creador: “Yo soy el Señor, el que lo ha hecho todo” (44, 24).

No menos claros son los testimonios que hay en el Nuevo Testamento. Así, p.e., en el Prólogo del Evangelio de Juan se dice: “Al principio era el Verbo Todas las cosas fueron hechas por El, y sin El nada se hizo de cuanto ha sido hecho” (1, 1.3). La Carta a los Hebreos, por su parte, afirma: “Por la fe conocemos que los mundos han sido dispuestos por la palabra de Dios, de suerte que de lo invisible ha tenido origen lo visible (11, 3).

5) En la verdad de la creación se expresa el pensamiento de que todo lo que existe fuera de Dios ha sido llamado a la existencia por El. En la Sagrada Escritura hallamos textos que hablan de ello claramente.

En el caso de la madre de los siete hijos, de quienes habla el libro de los Macabeos, la cual ante la amenaza de muerte, anima al más joven de ellos a profesar la fe de Israel, diciéndole: “Mira el cielo y la tierra de la nada lo hizo todo Dios y todo el linaje humano ha venido de igual modo” (2 Mac 7, 28). En la Carta a los Romanos leemos: “Abrahán creyó en Dios, que da la vida a los muertos y llama a lo que es lo mismo que a lo que no es” (4,17).

“Crear” quiere decir, pues: hacer de la nada, llamar a la existencia, es decir, formar un ser de la nada. El lenguaje bíblico deja entrever este significado en la primera palabra del libro del Génesis: “Al principio creó Dios los cielos y la tierra”. El término “creó” traduce el hebreo “bara” -br-, que expresa una acción de extraordinaria potencia, cuyo único sujeto es Dios. Con la reflexión post-exílica se comprende cada vez mejor el alcance de la intervención divina inicial, que en el segundo libro de los Macabeos se presenta finalmente como un producir “de la nada” (7, 28). Los Padres de la Iglesia y los teólogos esclarecerán ulteriormente el significado de la acción divina, hablando de la creación “de la nada” (creatio ex nihilo; más precisamente: ex nihilo sui et subiecti). En el acto de la creación Dios es principio exclusivo y directo del nuevo ser, con exclusión de cualquier materia preexistente.

6) Como Creador, Dios está en cierto modo “fuera” de la creación y la creación esta “fuera” de Dios. Al mismo tiempo, la creación es completa y plenamente deudora de Dios en su propia existencia (de ser lo que es), porque tiene su origen completa y plenamente en el poder de Dios.

También puede decirse que mediante el poder creador (la omnipotencia) Dios está en la creación y la creación está en El. Sin embargo, esta inmanencia de Dios no menoscaba para nada la trascendencia que le es propia con relación a todo a lo que El da la existencia.

7) Cuando el Apóstol Pablo llegó al Areópago de Atenas habló así a los oyentes que se habían reunido allí: “Al pasar y contemplar los objetos de vuestro culto, he hallado un altar en el cual está escrito: Al Dios desconocido. Pues ése que sin conocerle veneráis es el que yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en El, es Señor del cielo y de la tierra” (Hch 17:23-24).

Es significativo que los atenienses, los cuales reconocían muchos dioses (politeísmo pagano), escucharan estas palabras sobre el único Dios Creador sin plantear objeciones. Este detalle parece confirmar que la verdad sobre la creación constituye un punto de encuentro entre los hombres que profesan religiones diversas. Quizá la verdad de la creación está arraigada de modo originario y elemental en las diversas religiones, aun cuando en ellas no se encuentren conceptos suficientemente claros, como los que se contienen en las Sagradas Escrituras.»

En un estudio bíblico publicado en Internet titulado “El Origen de la Maldad”, del portal CasaDeOracionMexico.com E, nos dice que

«La frase “fuiste creado” se deriva del Hebreo “bara” que significa “crear de la nada”. Esto habla del poder de Dios de crear las cosas de la nada… como cuando creó Dios la luz o los seres vivos — lo hizo con su voz. Dios es el único que puede llamar las cosas que no son como si fuesen – es el único que puede crear de la nada. Luzbel fue creado desde la nada. San Agustín dijo “nosotros creemos (la Palabra de Dios) para entender, no entendemos para entonces creer”. Por eso cuando evangelizamos, no tenemos que hacer entender a la gente – la gente tiene que creer para luego entender. Lo que se explica aquí, si el lector no ha nacido de nuevo, puede ser que no lo vaya a entender sino que va a seguir con muchas preguntas en su cabeza. Hay que creer en la Palabra, que es infalible de Dios, para poder entender. Si no creemos, es imposible que entendamos.»

El portal catholic.net, publica un artículo titulado “Dios ha hecho el cosmos de la nada.”, cuyo autor es el Padre Jorge Loring F, quien explica que:

1) Dios ha hecho el cosmos de la nada.

Crear es dar existencia, hacer que un ser comience a existir. Hacer algo de la nada es crear. “Crear es dar existencia, hacer que un ser comience a existir”

“Nada existe sin razón suficiente”.Es un principio filosófico. J. A. Wheeler, uno de los más prestigiosos físicos actuales se pregunta: “¿Por qué existe Algo en lugar de Nada? La respuesta es evidente. Porque un Ser Eterno creó de la Nada todo lo que existe. “El interrogante de por qué existe el ser y no la nada, parece haber sido planteado por primera vez por Leibniz. La fe cristiana responde: el mundo ha sido creado por Dios” Entendemos por mundo todo lo que existe fuera de Dios.

La creación es el acto por el cual Dios da existencia a todo lo que existe fuera de Él. Antes de la creación no existía nada fuera de Dios. Por eso, Dios crea todo de la nada. Porque nada ni nadie existía antes de la creación del Universo, a excepción de Dios. Por eso decimos que Dios hizo de la nada todo lo que existe fuera de Él.

La palabra hebrea “bará” significa creación de la nada. Por eso en la Biblia se aplica sólo a Dios, porque los hombres no creamos, sólo fabricamos, transformamos la materia.
Dice la Biblia: Dios es Autor de todo lo que existe, y por tanto anterior a toda la creación. El Universo es obra de Dios “Dios es causa primera de todo lo que existe” Esto es lo que quiere decir el “Credo” con las palabras: “Creador del cielo y de la tierra”.

2) Los hombres no pueden hacer las cosas de la nada

Hacer las cosas de la nada es crear. El único que puede crear es Dios. El hombre no puede crear, porque para hacer algo necesita materias primas: el carpintero necesita madera; el panadero, harina, etc.

El hombre solamente transforma la materia. Algunas veces estas transformaciones son tan originales que las llamamos “creaciones”, pero este modo de hablar no es adecuado.
Dios ha creado el Universo, porque lo ha hecho de la nada.»

Que es el Creacionismo: G

«Se denomina creacionismo a la creencia, inspirada en dogmas religiosos, que dicta que la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por un ser divino, habiendo sido creados ellos de acuerdo con un propósito divino. Por extensión, el adjetivo “creacionista” se ha empezado a aplicar a cualquier opinión o doctrina filosófica o religiosa que defienda una explicación del origen del mundo basada en uno o más actos de creación por un Dios personal, como lo hacen, por ejemplo, las religiones del Libro.

El creacionismo se destaca principalmente por los “movimientos antievolucionistas”, tales como el diseño inteligente, cuyo principal objetivo es obstaculizar o impedir la enseñanza de la evolución biológica en las escuelas y universidades. Según estos movimientos creacionistas, los contenidos educativos sobre biología evolutiva han de sustituirse, o al menos contrarrestarse, con sus creencias y mitos religiosos o con la creación de los seres vivos por parte de un ser inteligente. En contraste con esta posición, la comunidad científica sostiene la conveniencia de diferenciar entre lo natural y lo sobrenatural, de forma que no se obstaculice el desarrollo de aquellos elementos que hacen al bienestar de los seres humanos.

Existen creacionismos asociados a muy distintos credos: el cristianismo en sus diversas variantes, el islamismo, el judaísmo, ciertas religiones indígenas americanas, etcétera. El movimiento creacionista políticamente más activo y conocido es de origen cristiano protestante y está implantado, principalmente, en los Estados Unidos.»

Fuente:

A Para Salvarte, Compendio de las verdades fundamentales de la religión Cristiana y normas para vivirlas, Por Jorge Loring, Sacerdote Jesuita

B Artículo publicado en Internet titulado “Creación y evolución”, su autor es el Padre Rafael Pascual, docente de Filosofía de la Ciencia en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. http://es.catholic.net/sacerdotes/222/575/articulo.php?id=4091

C Artículo publicado en Internet titulado “9 Dios como un Artista”, en el portal de la fe cristiana evangélica “Existe Dios”, de la organización cristiana Reap the Harvest, una fundación pública que se dedica a la apologética http://www.existedios.com/apologetica_de_la_biblia_cristiana/hay-un-dios/9Dios-como-un-Artista.htm

D Artículo publicado en Internet titulado “Creación – Creador del cielo y de la tierra” en el portal de la fe católica encuentra.com http://www.encuentra.com/documento.php?f_doc=1911&f_tipo_doc=9

E Artículo publicado en Internet titulado “El Origen de la Maldad”, por el pastor Chuy Olivares, http://www.casadeoracionmexico.com/estudios/?p=11

F http://es.catholic.net/sexualidadybioetica/359/806/articulo.php?id=5346 – Autor: P. Jorge Loring

G http://www.carm.org/espanol/evolucion/evolucion_tiesta.htm

Notas:

101 ADOLF HAAS: Evolución y Biblia, II. Ed. Herder. Barcelona, 1965

102 Revista. IBÉRICA de Actualidad Cien tífica, n.138 (X-73)551

103 FOTHERGILL: Evolución, marxismo y cristianismo en Teilhard de Chardin,II Ed. Plaza, Barcelona.

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