¿Quien era Charles Finney? Parte 2


LOS PRIMEROS AÑOS

Poco después de su dramática conversión, Finney comenzó a estudiar bajo su pastor presbiteriano, George Gale. Éste lo animó a asistir al Seminario Princeton. Pero como no sentía gran respeto por la teología ni los teólogos, Finney escribió:

“Llana y plenamente les dije que no me sometería a la influencia bajo la que ellos habían estado”. [1]

En sus memorias, Gale lo recuerda de otra manera:

“Finney no asistió al seminario porque no pudo ser aceptado”. [2]

Por cualquiera razón, Finney no procuró hacerse de una educación teológica formal. Como resultado, su presbiterio lo puso bajo tutela de Gale y otro pastor. En 1823, Finney recibió licencia para predicar, y fue ordenado en 1824.

Durante este tiempo la Sociedad Misionera Femenil lo comisionó para que trabajara como evangelista en el laberinto de pueblos y aldeas en el noroeste de Nueva York. Allí Dios le concedió cierta medida de buen éxito.

En 1825, hubo un drástico cambio en su ministerio. Finney fue invitado a predicar en Utica, Nueva York. Utica quedaba cerca del recién escavado Canal Erie. Era una metrópolis del Oeste, en creciente desarrollo y de mucho movimiento. Durante dos años Finney predicó, con creciente efectividad, en Utica y las ciudades adyacentes de Rome y Syracuse.

Los métodos de Finney eran novedosos. No evangelizó como sus predecesores: Jonathan Edwards, George Whitefield, y Asahel Nettleton. [3]

Para tener conversiones, a propósito elevó el timbre emocional de las reuniones. Adoptó y popularizó la práctica metodista de llamar a los conversos a pasar al altar o sentarse en la silla del penitente para significar su decisión de seguir a Cristo. Para agotar a los oyentes y llevarlos a hacer una entrega, alargaba sus reuniones. A veces las reuniones duraban cuatro horas y más. Estas formas de manipulación no escaparon a los críticos.

Hoy sería acusado de “lavado de cerebro”, de manipulacion psicologica, de falta de ética. Pero he conocido muchos predicadores que tienen la misma estrategia errónea, solo porque les da “resultados”. Es una sociedad orientada a los resultados, este “pragmatismo finneyista” es una tentación a evitar.

PERO ESTAS ESTRATEGIAS NO ERAN LAS QUE NECESARIAMENTE ATRAÍAN A LOS INCONVERSOS A CRISTO.

Desde el otoño de 1830 hasta el verano de 1831, el ministerio de Finney llegó a su punto culminante en Rochester, Nueva York. El Espíritu de Dios estuvo con él en gran poder. Como Utica, Rochester era un centro comercial de mucho movimiento, cerca del recientemente terminado Canal Erie. Tal era la manifestación del poder de Dios en la obra de Finney que los comerciantes de todo el distrito muchas veces cerraban sus puertas para asistir a las reuniones. En sus giras de iglesia a iglesia, grandes multitudes seguían a Finney.

EL VERDADERO SECRETO ESTABA EN ESTO.
Su compañero de oración fue Abel Clary. Finney escribió:

«El señor Clary continuaba orando mientras yo proseguía y seguía haciéndolo hasta que no terminaba de predicar. Nunca se presentó en público pero se entregó por completo a la oración».[4]

EL NACIMIENTO DE LA CONVERSIÓN/LAVADO DE CEREBRO EN EL RESURGIMIENTO CRISTIANO EN 1735.[5]

Aparentemente, fue Jonathan Edwards descubrió accidentalmente las técnicas durante la cruzada religiosa de 1735 en Northampton, Massachussets. Induciendo sentimientos de culpa y aprensión aguda, e incrementando la tensión, los “pecadores” que asistían a su reuniones de resurgimiento acababan rompiéndose y sometiéndose completamente.

Técnicamente, lo que Edwards hacía era crear condiciones que limpiaban el cerebro para que la mente aceptara una nueva programación. El problema era que las nuevas órdenes eran negativas. Les podía decir: “¡Sois pecadores, estáis destinados al infierno!” El resultado fue que una persona se suicidó y otra intentó hacerlo. Y los parientes del suicida contaron que ellos estaban también tan profundamente afectados que, aunque habían encontrado la “salvación eterna”, estaban obsesionados con la diabólica tentación de acabar con sus vidas.

Una vez un predicador, o un líder de una religión, un manipulador o una figura con autoridad crea la fase en que el cerebro puede vaciarse y quedar limpio, sus víctimas quedan completamente abiertas. Nuevas instrucciones, en forma de sugestiones, pueden sustituir a sus ideas previas. Como Edwards no enviaba mensajes positivos hasta el final del resurgimiento, muchos aceptaron las sugestiones negativas y actuaron, o desearon actuar, según ellas.
Charles J. Finney fue otro renacentista Cristiano que utilizó las mismas técnicas cuatro años más tarde en conversiones religiosas en masa en Nueva York. Las técnicas son todavía usadas por renacentistas cristianos, cultos, enseñantes, empresas, y el ejército de los Estados Unidos, por citar solo unos pocos. Déjenme señalar aquí que no creo que la mayor parte de los renacentistas religiosos se den cuenta de que están usando técnicas de lavado de cerebro.

Edwards simplemente insistió en un sistema que realmente funcionaba, y otros no hicieron más que copiarle y lo siguen haciendo doscientos años después. Y cuanto más sofisticado es nuestro conocimiento y nuestra tecnología, más efectiva es la conversión. Estoy profundamente convencido de que esta es una de las principales razones del incremento del [falso] fundamentalismo cristiano, especialmente en su variedad televisiva, mientras la mayor parte de las religiones convencionales declinan.

Estamos viviendo los últimos tiempos. No .sabemos el día ni la hora del regreso de nuestro Señor. Podemos citar a II Pedro, que es una carta que fue escrita en un momento en el que muchos cristianos dudaban acerca de la promesa del regreso, otros la tenían en menos y tal vez otros desconocían por completo la realidad de la Parousía.

El Señor viene en poder y gloria. Pero viene también en juicio y castigo. Juicio sobre los hombres (Ap. 20.12), sobre las naciones (Mat. 25.31-46) y sobre las estructuras de poder que pretendieron adueñarse de la creación de Dios (Ap. 18.1-8).

El Señor viene y juzgará a los cristianos como pueblo de Dios y luz de las naciones. Jesús mismo lo reveló al anciano Juan cuando reafirmando el “vengo pronto” anticipó su mensaje de denuncia y llamado al arrepentimiento a las iglesias del Asia Menor. Urge a dejar la indiferencia y la arrogancia (Ap. 2.4-5), a romper los pactos de sincretismo religioso (II Pe. 2.14-15), a abandonar la perversión sexual (II Pe. 2.20-21) y dejar de encandilarse con los oropeles de la  riqueza (II Pe. 3.15-19).

El apóstol Pedro observaba una convulsión mundial de magnitudes similares a las que el Señor les había anticipado en su mensaje profetice sobre las señales del fin. Proliferaban los profetas y los mensajes confundiendo a los cristianos y a sus mismos pastores y ancianos.

En 1827, líderes como Lyman Beecher y Asahel Nettleton, preocupados por falsos informes sobre supuestos excesos se unieron con otros líderes evangélicos del noreste para analizar con Finney sus diferencias. De esa reunión, este emergió como el nuevo líder del movimiento del despertar evangélico. Entre 1827 y 1832, sus avivamientos encendieron ciudades como Nueva York, Filadelfia, Boston y Rochester. Aunque continuó promoviendo sus campañas a lo largo de toda su vida (incluyendo viajes a Inglaterra en 1849-1850 y 1859-1860) los primeros años de Finney marcaron el punto más alto de su carrera.[6]

Teología de Finney

En 1832, forzado por una enfermedad a reducir sus viajes, asumió el pastorado de la Chatham Street Chapel (Segunda Iglesia Presbiteriana Libre) en la ciudad de Nueva York. Más tarde fue pastor en el Tabernáculo Broadway de Nueva York y en la Primera Iglesia Congregacional de Oberlin, Ohio, en esta última durante treinta y cinco años, comenzando en 1837. En 1835 llegó a ser profesor de teología en el recién formado Instituto Colegiado de Oberlin en Ohio (actualmente Oberlin College) donde también sirvió como presidente (1851-1866).

Escribió varios libros, colecciones de sermones y artículos, incluyendo sus Memorias (1876) en las que hace un recuento de parte de sus campañas para el despertar de la fe en el siglo diecinueve. [7]

Creo que la teología reformada es el mejor antídoto para el veneno de Finney. De hecho, es difícil imaginar un Finney “reformado”.

La fe reformada, bien entendida, enseña humildad ante Dios que es la antítesis de la exaltación de la predicación de Charles Finney. Si Finney era un hereje, entonces él debe ser expulsado del panteón cristiano no sólo de los reformados, sino por todos los que siguen a Jesús. Para que esto suceda, tanto las iglesias y sus pastores tienen que recuperar el sentido genuino de la gloria del Dios Trino en el evangelio. Hay que recuperar las verdades que ya conocemos – las verdades de las cuales nunca siquiera soñó Charles Finney – y debemos construir nuestro anuncio de la salvación que les rodea.

No lo olvides. Tenes que saber hasta donde “aceptas que alguien es cristiano”,hasta donde podes aceptar el cristianismo de alguien, hasta donde procurar tener paz con un cristiano y hasta donde procurar mantener la unidad del Cuerpo de Cristo, en el vinculo de la paz del Señor. Única forma posible de mantener la unidad ordenada por El Señor,sin caer en  legalismo.

Somos cristianos, tenemos santidad,y debemos ademas guardar la santidad que Dios nos ha dado,procurar crecer todo lo posible en esta santidad,guardandonos del pecado todo lo que podamos,haciendo todo el esfuerzo posible por limpiarnos de nuestras propias concupiscencias; por supuesto que todo esto no es posible sin la ayuda del Señor que se comprometio  a hacer que perseveremos en la fe hasta llegar al cumplimiento de sus promesas escatologicas para nuestras vidas.

Ademas, somos evangélicos dentro de los cristianos,tenemos una antigua tradición bíblica,que se remonta al período apostólico; nuestras doctrinas siempre procuran acercarse lo mas posible al ideal apostólico, pero recuerda siempre que no estamos en la época de las tierras biblicas, por lo tanto, es posible que algún aspecto no importante de la fe sea distinto en algún cristiano.

Recuerda que las “eclesias” tienen un tiempo de madurez, y mientras algunas “eclesias” (comunidades de fe o concilios) van madurando,otras van apostatando y otras nuevas  van naciendo también.

Recuerda cuando Jesús antes de partir hablo de Juan que iba a permanecer y Pedro seria crucificado y Pedro protestó, y Jesús le dijo que Juan era problema del Señor Jesus, que Pedro deberia seguirlo y dejar esos temas al Señor.   Si alguien va a la cruz es porque asi lo decidió el Señor, nadie debe despreciar al que no es llamado a ser mártir. No todos tienen el mismo llamado.

Tampoco todas las culturas ven la misión del mismo modo. Nosotros debemos respetar al que entiende la misión de la Iglesia de algun otro modo,porque hay cosas que no son motivos de división. Lo que si divide es la moral,las doctrinas acerca de la deidad (Adoramos a la Santisima Trinidad), la salvacion por Gracia y no por obras, que Jesús vuelve por segunda vez, cielo,infierno,vida eterna,en fin,las doctrinas que hacen a la esencia de Dios, del cristiano y de la Iglesia como cuerpo de Cristo, una santa Iglesia que es universal (católica), apostólica, y evangélica,no debe estar amarrada si o si a la cultura de algun pais como lo esta el Catol.Romano. Hay una Iglesia,muchas eclesias,tantas como el Señor disponga para el cumplimiento de sus planes.

Jesucristo es el Señor de la Iglesia y de la Historia. Recuerda que debemos exhortarnos pero en amor,para no caer en la misma tentación,ya que somos todos seres humanos y estamos firmes porque Jesucristo lo ha determinado.El dia que “El nos suelta”, nos caemos y nos llevamos todo por delante.Solo Él nos sostiene.

Concluyo este segundo capítulo citando al pastor José L, Gómez Pañete, quien elaboró un interesante estudio sobre la realidad del líder cristiano y afirma que:

“cualquiera que quiera manipular con las personalidades de sus colaboradores, no es un líder; es un déspota, huyamos de él. El autentico líder debe agrupar no a su alrededor, sino alrededor de Cristo, que es el Líder” [8]

Otro elemento básico del buen líder es el reconocer que el éxito en nuestro ministerio está en la humildad. La mentira del diablo trata de hacernos creer que somos suficientes, importantes y necesarios, para así llenarnos de arrogancia, pero esto es completamente falso. El único necesario e imprescindible en la iglesia, es el Señor Jesús, por medio de su Espíritu Santo. Los hombres somos instrumentos en sus manos, y debemos aceptar nuestras limitaciones, y apoyarnos en la suficiencia del Todopoderoso. Debemos evitar el tener un concepto muy alto de nosotros mismos.[9]

fuentes

Bibliografia consultada


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