Diccionario Bíblico

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Concordancia Biblica-Tematica

Descubren en Jerusalén una escritura previa al tiempo del rey David

JERUSALÉN, 15/07/2010 (AFP, P+D/ ProtestanteDigital.com)


Han descubierto en Jerusalén una inscripción de 3.400 años, un fragmento de arcilla del siglo XIV a.C. que contiene la muestra de escritura más antigua hallada en la ciudad, confirmando la importancia de la misma desde antes del reinado de David.

La más antigua inscripción hallada hasta hoy en Jerusalén, un fragmento de tablilla de arcilla de 3.400 años de antigüedad, fue descubierta recientemente en la ciudad, informaron este pasado lunes los arqueólogos que hicieron el descubrimiento. Los científicos avanzan la hipótesis de que se trata de una correspondencia entre el rey cananeo de la Jerusalén de aquella época y el faraón Akenatón.

La tablilla fue encontrada en la parte oriental de la ciudad (anexada por Israel tras la guerra de 1967), al sur de la explanada de las Mezquitas. Podría haber otras muestras enterradas en la parte más antigua de Jerusalén, situada en el sector oriental

DE UN ESCRIBA CON ALTO NIVEL DE ESCRITURA
El fragmento, de apenas 2 cm por 2,8 cm, está escrito en acadio cuneiforme, el idioma diplomático de la época, y es un testimonio de la importancia que la ciudad tenía ya en la edad de bronce. Es unos 600 años anterior a la muestra de escritura más antigua conocida previamente y se remonta a cuatro siglos antes del reinado del monarca bíblico David.

Aunque el fragmento es demasiado pequeño para poder descifrar una frase entera, el texto incluye las palabras “tú”, “ellos” y “más tarde”. Pero, según el asiriólogo Wayne Horowitz, de la universidad hebraica de Jerusalén, encargado de su estudio, la excelente calidad de la escritura demuestra «que es obra de un escriba altamente cualificado, al servicio del rey de Jerusalén» en tiempos cananeos.

DESTINADA AL FARAÓN AKENATÓN
Los científicos avanzan la hipótesis de que se trata de una correspondencia entre el rey cananeo de la Jerusalén de aquel momento y el faraón Akenatón.

De hecho, tablillas del mismo tipo y de la misma época fueron descubiertas a fines del siglo XIX en Egipto. En las que pudieron ser descifradas, había peticiones de ayuda enviadas al faraón por sus entonces vasallos de Palestina.

MÁS INFORMACIÓN
Por pura coincidencia, el escritor y aficionado a la arqueología Francisco Bernal ha iniciado una breve serie en Protestante Digital en su blogArqueologí@, en el que trata la importancia del reino cananeo de Jerusalén (antes de la conquista de David), algo que este reciente descubrimiento ha venido a confirmar.

Puede leer aquí su primer artículo: Jerusalén: la ciudad jebusea que conquistó David

“¿Cómo debe lidiar un cristiano con los sentimientos de culpa, en cuanto a los pecados pasados, ya sean antes o después de la salvación?”

“¿Cómo debe lidiar un cristiano con los sentimientos de culpa, en cuanto a los pecados pasados, ya sean antes o después de la salvación?”

Respuesta: Todos hemos pecado, y una de las consecuencias del pecado es la culpa. Podemos estar agradecidos por los sentimientos de culpa, porque éstos nos llevan a buscar el perdón. Al momento en que una persona se vuelve del pecado para poner su fe en Jesucristo, su pecado le es perdonado. El arrepentimiento es parte de la fe que conduce a la salvación (Mateo 3:2; 4:17; Hechos 3:19).

En Cristo, aún los pecados más viles son purificados (ver en 1 Corintios 6:9-11 la lista de hechos perversos que son perdonados). La salvación es por gracia, y la gracia perdona. Aún después de que una persona es salva, cometerá pecados. Cuando lo hace, Dios aún promete el perdón. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” (1 Juan 2:1).

La liberación del pecado, sin embargo, no siempre significa liberación de los sentimientos de culpa. Aún cuando nuestros pecados son perdonados, todavía los recordaremos. También, tenemos un enemigo espiritual llamado “el acusador de nuestros hermanos” en Apocalipsis 12:10, quien nos recuerda incesantemente nuestras fallas, faltas y pecados. Cuando un cristiano experimenta sentimientos de culpa, debe hacer lo siguiente:

1) Confesar todos los pecados conocidos y que no se hayan confesado. En algunos casos, los sentimientos de culpa son apropiados, porque la confesión es necesaria. Muchas veces, nos sentimos culpables ¡porque somos culpables! (Ver la descripción que hace David de la culpa y su solución en el Salmo 32:3-5).

2) Pedirle al Señor que le revele cualquier otro pecado que necesite ser confesado. Ten el valor de ser totalmente abierto y honesto ante el Señor. “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad.” (Salmo 139:23-24ª).

3) Confía en la promesa de Dios de que Él perdonará los pecados y quitará la culpa, basándose en la sangre de Cristo (1 Juan 1:9; Salmo 85:2; 86:5; Romanos 8:1).

4) En ocasiones, cuando surgen los sentimientos de culpa sobre pecados ya confesados y abandonados, rechaza tales sentimientos como una culpa falsa. El Señor ha sido fiel a Su promesa de perdonar. Lee y medita en el Salmo 103:8-12.

5) Pide al Señor que reprenda a Satanás, tu acusador, y ruégale que te restaure al gozo que procede de la libertad de la culpa.

El Salmo 32 es un estudio muy provechoso. Aunque David había pecado terriblemente, él encontró la libertad, tanto del pecado como de los sentimientos de culpa. Él lidió con la causa de la culpa, y la realidad del perdón. El Salmo 51 es otro buen pasaje para investigar. El énfasis aquí es la confesión del pecado, la manera en que David ruega a Dios con un corazón lleno de culpa y dolor. Los resultados son la restauración y el gozo.

Finalmente, si el pecado ha sido confesado, ha habido arrepentimiento, y ha sido perdonado; entonces es tiempo de dejarlo atrás. Recuerda que nosotros que hemos venido a Cristo, hemos sido hechos nuevas criaturas en Él. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17). Parte de las cosas “viejas” que “pasaron” es el recuerdo de pecados pasados y la culpa que produjeron. Tristemente, algunos cristianos son propensos a sumergirse en los recuerdos de sus pecaminosas vidas pasadas, memorias que debían estar muertas y enterradas desde hace mucho. Esto no tiene sentido y es contrario a la vida cristiana victoriosa que Dios quiere para nosotros. Un dicho sabio dice “Si Dios te ha salvado de una cloaca, no regreses a sumergirte y nadar en ella.”

Recomendado libro: El Conocimiento del Dios Santo (J.I. Packer).

Debate entre Calvinistas y Arminianos

Quiere saber como terminan casi siempre los debates entre un calvinista y un arminiano? Vean esta ilustración,

sujetosalaroca.org

¿Profeta de ocho patas?

Por Martín Bonfil Olivera

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 14 de julio de 2010

Pues sí: yo también tendré que hablar de Paul, el pulpo que captó la atención mundial debido a sus supuestas dotes adivinatorias, que ya se habían manifestado en 2008 y parecieran ser demostradas por 8 aciertos en el recién finalizado mundial de futbol.

Antes que nada, conviene señalar que no por ser un molusco Paul carece de inteligencia. Contrariamente a lo que nos enseñaban en la primaria (“el hombre es el único animal racional”), muchos tipos de razonamiento son bastante comunes a todo lo largo del mundo animal. En particular, los pulpos (cuyo nombre deriva de pólipo, que en griego significa “muchos pies”) se consideran los invertebrados más inteligentes, pues son capaces de aprender, realizar procesos de varios pasos, resolver laberintos, distinguir formas, y otras tareas complejas (por cierto, sus brazos tienen cierto nivel de “inteligencia” independiente de su cerebro, pues –según la Wikipedia– dos tercios de sus neuronas se hallan en ellos). Tan es así, que para efectos de derechos animales –como el tipo de experimentos que pueden realizarse con ellos–, se considera que los pulpos tienen una capacidad de sufrimiento que los hace “vertebrados honorarios” (por ejemplo, para operarlos se requiere que se les aplique anestesia).

Pero de ser inteligente a predecir el futuro (así sea de manera vaga, señalando simplemente qué equipo ganará un partido de futbol) hay mucho trecho. Aunque Tanja Munzig, portavoz del Sea Lifeen Oberhausen, Alemania, hogar de Paul, haya declarado que “no hay una explicación racional de por qué acierta siempre”, la conclusión más sencilla es que se trata de simples coincidencias, junto conciertos efectos que hacen parecer más impresionante el fenómeno.

La probabilidad de que Paul acertara en 8 partidos, suponiendo que era igualmente probable (50% ) que cualquiera de los equipos ganara –lo cual no es estrictamente cierto– es de 1 en 256. Como ganar 8 veces seguidas un volado. ¿Qué es más probable: eso, o que un pulpo vea el futuro?

Además de explicaciones como la del biólogo peruano Alfredo Salazar, que afirma que Paul escoge simplemente la bandera de color más brillante en cada juego (aunque al parecer los pulpos no ven colores, sí perciben la brillantez), sus dueños también pueden haberlo ayudado a acertar: con trucos sencillos pueden inducirlo a elegir el recipiente con la bandera que deseen. Por ejemplo, poniendo comida fresca en uno, y un señuelo en el otro. Así, la elección acertada recaería en los manejadores del pulpo, que podrían haber recibido asesoría experta (lo cual no disminuye su mérito, pero sí quita credibilidad a pensar en “pulpos psíquicos”).

También es posible que las tan difundidas predicciones del pulpo hayan predispuesto psicológicamente a los jugadores de los equipos perdedores a tener una mala actitud (efecto de la profecía autocumplida).

Lo importante es que, si bien casos como el de Paul pueden ser buen entretenimiento (aunque llegan a hartar), también fomentan en la población una peligrosa tendencia al pensamiento mágico. A creer el futuro se puede predecir o cambiar con sólo desearlo; a que para resolver nuestros problemas, más que al pensamiento racional y la investigación rigurosa, conviene recurrir a métodos supuestamente sobrenaturales.

Los investigadores Javier López Peña y Hugo Touchette, de la Universidad de Londres, utilizaron unmétodo matemático basado en la teoría de gráficas para llegar a la misma predicción que Paul respecto a la final del mundial, pero lo hicieron modelando la “red” de pases entre jugadores de un mismo equipo, lo cual da una idea de su fortaleza.

La ciencia nos ofrece formas confiables y efectivas, aunque no infalibles, de resolver problemas. En cambio sabemos bien, aunque sea triste, que la magia no existe.

Copiado de:
Derechos Reservados © Martín Bonfil Olivera y Grupo Editorial Milenio 2003-2010, http://lacienciaporgusto.blogspot.com/2010/07/profeta-de-ocho-patas.html

La Predicación Expositiva y la salud espiritual de la iglesia


El contenido de este artículo de Mark Dever es de suprema importancia, sobre todo en una época como esta en la que muchas iglesias han sustituido la predicación por el entretenimiento. Lo recomiendo de todo corazón a los lectores de este blog.

El lugar para comenzar es donde Dios comienza con nosotros, y es Él hablándonos a nosotros. Esta es la manera como nuestra propia salud espiritual se ha dado, y así también es como pueden llegar a tener salud nuestras iglesias.

Para cualquier líder de la iglesia es especialmente importante, y más aún para su pastor, el compromiso de la predicación expositiva, la cual es uno de los métodos más antiguos. Esta predicación cuyo objetivo es la exposición de lo que dice particularmente un pasaje de las Escrituras, siendo explicado cuidadosamente en su significado y aplicándolo a la congregación Neh. 8:8). Por supuesto existen otros tipos de predicación. Sermones Temáticos, por ejemplo, reuniendo todas aquellas enseñanzas de las Escrituras en un solo tema, tales como la oración o el ofrendar. La predicación biográfica utiliza la vida de algún personaje de la Biblia y la presenta como un ejemplo de la gracia de Dios y asimismo de esperanza y fidelidad. Pero la predicación expositiva es algo más: es una explicación y aplicación de una porción en particular de la Palabra de Dios.

La Predicación Expositiva no es Fundamentalmente un Estilo

La predicación expositiva asume una creencia en la autoridad de las Escrituras, aunque es algo más que esto. Un compromiso con la predicación expositiva es un compromiso a escuchar la Palabra de Dios. Aún a los profetas del Antiguo Testamento y a los apóstoles del Nuevo Testamento les fue dada no solo una simple comisión de ir y hablar sino un mensaje en particular, de tal forma que los predicadores cristianos el día de hoy tienen la autoridad de hablar de parte de Dios solamente si ellos están hablando Sus palabras. De tal manera que la autoridad del predicador expositivo comienza y termina con la Escritura. Algunas veces las personas pueden confundir predicación expositiva con el estilo de un predicador expositivo favorito, pero fundamentalmente no es cuestión de estilo. Como otros han observado, la predicación expositiva finalmente no se trata tanto de cómo decimos lo que decimos sino de cómo decidir lo que se va a hablar. No está marcado por un estilo en particular sino por un contenido Bíblico.

El Sometimiento a la Palabra de Dios y no al Conocimiento del Predicador

Alguien pudiera felizmente aceptar la autoridad de la Palabra de Dios y aún confesar su creencia en la inerrancia de la Biblia; sin embargo si esta persona en la práctica (con o sin intención alguna) no predica expositivamente, nunca predicará más de lo que ya conoce. Un predicador podría tomar un pasaje de la Escritura y exhortar a la congregación basado en un tema que es importante sin estar realmente predicando la idea central del pasaje. Cuando esto sucede el predicador y la congregación solo escuchan la Escritura que ellos ya conocían.

En contraste, cuando predicamos un pasaje de las Escrituras en su contexto de manera expositiva tomando la idea central del pasaje como el verdadero tema del mensaje, entonces escuchamos de Dios cosas que no pretendíamos oír cuando comenzamos. Desde la invitación inicial al arrepentimiento hasta el área de nuestras vidas donde más recientemente nos ha revelado el Espíritu Santo, nuestra salvación total consiste en escuchar a Dios en formas que jamás hubiéramos imaginado que escucharíamos de Él. Este sometimiento práctico a la Palabra de Dios deberá ser evidente en el ministerio de un predicador. Ahora bien, es necesario poner atención a lo siguiente: finalmente es responsabilidad de la congregación el asegurarse de que esto se cumpla. (Observe la responsabilidad que Jesús le brinda a la congregación en Mateo 18, o Pablo en II Timoteo 4). Una iglesia no debe delegar a una persona con una supervisión espiritual del rebaño, cuando en la práctica esa persona no muestra compromiso de escuchar ni de enseñar la Palabra de Dios. Al ocurrir esto, inevitablemente se está obstaculizando el crecimiento de la iglesia y desafiándola prácticamente a crecer tan solo al nivel del pastor. En tal caso, la iglesia lentamente será conformada a su mente en lugar de la mente de Dios.

Dios Siempre ha Creado a Su Pueblo por Medio de su Palabra

El pueblo de Dios ha sido siempre creado por la Palabra de Dios. Desde la creación en Génesis 1 hasta el llamado de Abraham en Génesis 12, desde la visión en el valle de los huesos secos en Ezequiel 37 hasta la venida de la Palabra Encarnada, Dios siempre ha creado a su pueblo por su Palabra. Así como Pablo escribió a los Romanos, “la fe viene como resultado de oír el mensaje y el mensaje que se oye es la Palabra de Cristo” (10:17). O como Pablo escribió a los Corintios, “Ya que Dios, en su sabio designio, dispuso que el mundo no lo conociera mediante la sabiduría humana, tuvo a bien salvar, mediante la locura de la predicación, a los que creen” (1Cor. 1:21).
La predicación expositiva sana es usualmente el manantial de crecimiento de una iglesia. En la experiencia de Martín Lutero, tal atención a la Palabra de Dios fue el comienzo de la reforma. De igual manera debemos estar comprometidos a ser iglesias que siempre estén siendo reformadas de acuerdo a la Palabra de Dios.

En una oportunidad, enseñando acerca del puritanismo en un seminario de un día de duración en Londres, mencionaba que los sermones puritanos tenían algunas veces dos horas de duración. Al hacer mención de esto, una persona exclamó audiblemente y luego preguntó, ¿Cuánto tiempo quedó para la adoración? Esto dio por entendido que el escuchar la Palabra de Dios no constituía parte de la adoración. Al respecto respondí que muchos cristianos Protestantes Ingleses debieran de considerar que el escuchar la Palabra de Dios en su propio idioma y responder a ella es la parte esencial de adoración en sus vidas. El que haya tiempo o no de cantar juntos debería ser comparativamente, de poca importancia.

La Centralidad de la Predicación de la Palabra de Dios

Nuestras iglesias deben de recuperar la centralidad en la Palabra de Dios para nuestra adoración. El escuchar la Palabra de Dios y responder a ella puede incluir alabanzas y acción de gracias, confesión y proclamación, pudiendo hacerse en forma de canto cualquiera de estas, aunque pudiera faltar cualquiera de ellas. Una iglesia fundamentada en la música, cualquiera que sea el estilo, es una iglesia que está sobre arenas movedizas. La Predicación es la base fundamental del pastorado. Ore por su pastor, de manera que él se comprometa al estudio riguroso, urgente y cuidadoso de las Escrituras, y que Dios lo guíe al entendimiento de la Palabra, en la aplicación a su propia vida, y en la aplicación de ella a la iglesia (Lucas 24:27; Hch. 6:4; Ef. 6:19-20). Si usted es un pastor, ore por estas cosas para su provecho. Ore asimismo por otros que enseñan y predican la Palabra de Dios. Finalmente, ore para que nuestras iglesias tengan el compromiso de escuchar la Palabra de Dios, predicada expositivamente, de forma tal que el calendario de predicaciones pueda ser fijado progresivamente por el calendario de Dios a través de las Escrituras. El compromiso de una predicación expositiva es una marca de una iglesia saludable.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

1. Lea Nehemías 8:7-8. ¿Qué dice la Biblia que los levitas hicieron por su pueblo mientras ellos leían el Libro de la Ley? En el versículo 12, está registrado que después de una asamblea el pueblo se retiró a celebrar con gran regocijo. Según el pasaje, ¿por qué estuvieron ellos celebrando?
2. El autor define predicación expositiva como una “explicación y aplicación de una porción en particular de la Palabra de Dios”. Plantee esa definición en sus propias palabras. ¿Qué distingue la predicación expositiva de otros tipos de predicaciones tales como temáticas o biográficas?
3. En Hechos 20:27, Pablo menciona a los cristianos en Éfeso que él ha trabajado para predicarles “toda la voluntad de Dios”. Reconociendo que nuestro trabajo es hacer lo mismo por nuestro pueblo, ¿Cómo puede beneficiarnos la predicación expositiva en nuestra labor de presentar el consejo total de Dios a ellos? ¿Cuál es el peligro al no tomar “la idea central del pasaje como la idea central de nuestro mensaje?”
4. Desde Génesis 1 hasta el Nuevo Testamento, Dios siempre ha creado a su pueblo por Su Palabra. Lea Romanos 10:17 y I Corintios 1:21. ¿Qué es lo que Dios usa para llevar a su pueblo a una fe salvadora en Cristo? ¿Qué nos dice esto acerca de la estima que se debe de tener por la Palabra de Dios en nuestras iglesias? ¿En qué manera práctica esta estima debe mostrarse en nuestra predicación?

Tomado con permiso de gospel translations.

http://todopensamientocautivo.blogspot.com/2010/07/la-predicacion-expositiva-y-la-salud.html

¿Quien era Charles Finney? Parte 2

LOS PRIMEROS AÑOS

Poco después de su dramática conversión, Finney comenzó a estudiar bajo su pastor presbiteriano, George Gale. Éste lo animó a asistir al Seminario Princeton. Pero como no sentía gran respeto por la teología ni los teólogos, Finney escribió:

“Llana y plenamente les dije que no me sometería a la influencia bajo la que ellos habían estado”. [1]

En sus memorias, Gale lo recuerda de otra manera:

“Finney no asistió al seminario porque no pudo ser aceptado”. [2]

Por cualquiera razón, Finney no procuró hacerse de una educación teológica formal. Como resultado, su presbiterio lo puso bajo tutela de Gale y otro pastor. En 1823, Finney recibió licencia para predicar, y fue ordenado en 1824.

Durante este tiempo la Sociedad Misionera Femenil lo comisionó para que trabajara como evangelista en el laberinto de pueblos y aldeas en el noroeste de Nueva York. Allí Dios le concedió cierta medida de buen éxito.

En 1825, hubo un drástico cambio en su ministerio. Finney fue invitado a predicar en Utica, Nueva York. Utica quedaba cerca del recién escavado Canal Erie. Era una metrópolis del Oeste, en creciente desarrollo y de mucho movimiento. Durante dos años Finney predicó, con creciente efectividad, en Utica y las ciudades adyacentes de Rome y Syracuse.

Los métodos de Finney eran novedosos. No evangelizó como sus predecesores: Jonathan Edwards, George Whitefield, y Asahel Nettleton. [3]

Para tener conversiones, a propósito elevó el timbre emocional de las reuniones. Adoptó y popularizó la práctica metodista de llamar a los conversos a pasar al altar o sentarse en la silla del penitente para significar su decisión de seguir a Cristo. Para agotar a los oyentes y llevarlos a hacer una entrega, alargaba sus reuniones. A veces las reuniones duraban cuatro horas y más. Estas formas de manipulación no escaparon a los críticos.

Hoy sería acusado de “lavado de cerebro”, de manipulacion psicologica, de falta de ética. Pero he conocido muchos predicadores que tienen la misma estrategia errónea, solo porque les da “resultados”. Es una sociedad orientada a los resultados, este “pragmatismo finneyista” es una tentación a evitar.

PERO ESTAS ESTRATEGIAS NO ERAN LAS QUE NECESARIAMENTE ATRAÍAN A LOS INCONVERSOS A CRISTO.

Desde el otoño de 1830 hasta el verano de 1831, el ministerio de Finney llegó a su punto culminante en Rochester, Nueva York. El Espíritu de Dios estuvo con él en gran poder. Como Utica, Rochester era un centro comercial de mucho movimiento, cerca del recientemente terminado Canal Erie. Tal era la manifestación del poder de Dios en la obra de Finney que los comerciantes de todo el distrito muchas veces cerraban sus puertas para asistir a las reuniones. En sus giras de iglesia a iglesia, grandes multitudes seguían a Finney.

EL VERDADERO SECRETO ESTABA EN ESTO.
Su compañero de oración fue Abel Clary. Finney escribió:

«El señor Clary continuaba orando mientras yo proseguía y seguía haciéndolo hasta que no terminaba de predicar. Nunca se presentó en público pero se entregó por completo a la oración».[4]

EL NACIMIENTO DE LA CONVERSIÓN/LAVADO DE CEREBRO EN EL RESURGIMIENTO CRISTIANO EN 1735.[5]

Aparentemente, fue Jonathan Edwards descubrió accidentalmente las técnicas durante la cruzada religiosa de 1735 en Northampton, Massachussets. Induciendo sentimientos de culpa y aprensión aguda, e incrementando la tensión, los “pecadores” que asistían a su reuniones de resurgimiento acababan rompiéndose y sometiéndose completamente.

Técnicamente, lo que Edwards hacía era crear condiciones que limpiaban el cerebro para que la mente aceptara una nueva programación. El problema era que las nuevas órdenes eran negativas. Les podía decir: “¡Sois pecadores, estáis destinados al infierno!” El resultado fue que una persona se suicidó y otra intentó hacerlo. Y los parientes del suicida contaron que ellos estaban también tan profundamente afectados que, aunque habían encontrado la “salvación eterna”, estaban obsesionados con la diabólica tentación de acabar con sus vidas.

Una vez un predicador, o un líder de una religión, un manipulador o una figura con autoridad crea la fase en que el cerebro puede vaciarse y quedar limpio, sus víctimas quedan completamente abiertas. Nuevas instrucciones, en forma de sugestiones, pueden sustituir a sus ideas previas. Como Edwards no enviaba mensajes positivos hasta el final del resurgimiento, muchos aceptaron las sugestiones negativas y actuaron, o desearon actuar, según ellas.
Charles J. Finney fue otro renacentista Cristiano que utilizó las mismas técnicas cuatro años más tarde en conversiones religiosas en masa en Nueva York. Las técnicas son todavía usadas por renacentistas cristianos, cultos, enseñantes, empresas, y el ejército de los Estados Unidos, por citar solo unos pocos. Déjenme señalar aquí que no creo que la mayor parte de los renacentistas religiosos se den cuenta de que están usando técnicas de lavado de cerebro.

Edwards simplemente insistió en un sistema que realmente funcionaba, y otros no hicieron más que copiarle y lo siguen haciendo doscientos años después. Y cuanto más sofisticado es nuestro conocimiento y nuestra tecnología, más efectiva es la conversión. Estoy profundamente convencido de que esta es una de las principales razones del incremento del [falso] fundamentalismo cristiano, especialmente en su variedad televisiva, mientras la mayor parte de las religiones convencionales declinan.

Estamos viviendo los últimos tiempos. No .sabemos el día ni la hora del regreso de nuestro Señor. Podemos citar a II Pedro, que es una carta que fue escrita en un momento en el que muchos cristianos dudaban acerca de la promesa del regreso, otros la tenían en menos y tal vez otros desconocían por completo la realidad de la Parousía.

El Señor viene en poder y gloria. Pero viene también en juicio y castigo. Juicio sobre los hombres (Ap. 20.12), sobre las naciones (Mat. 25.31-46) y sobre las estructuras de poder que pretendieron adueñarse de la creación de Dios (Ap. 18.1-8).

El Señor viene y juzgará a los cristianos como pueblo de Dios y luz de las naciones. Jesús mismo lo reveló al anciano Juan cuando reafirmando el “vengo pronto” anticipó su mensaje de denuncia y llamado al arrepentimiento a las iglesias del Asia Menor. Urge a dejar la indiferencia y la arrogancia (Ap. 2.4-5), a romper los pactos de sincretismo religioso (II Pe. 2.14-15), a abandonar la perversión sexual (II Pe. 2.20-21) y dejar de encandilarse con los oropeles de la  riqueza (II Pe. 3.15-19).

El apóstol Pedro observaba una convulsión mundial de magnitudes similares a las que el Señor les había anticipado en su mensaje profetice sobre las señales del fin. Proliferaban los profetas y los mensajes confundiendo a los cristianos y a sus mismos pastores y ancianos.

En 1827, líderes como Lyman Beecher y Asahel Nettleton, preocupados por falsos informes sobre supuestos excesos se unieron con otros líderes evangélicos del noreste para analizar con Finney sus diferencias. De esa reunión, este emergió como el nuevo líder del movimiento del despertar evangélico. Entre 1827 y 1832, sus avivamientos encendieron ciudades como Nueva York, Filadelfia, Boston y Rochester. Aunque continuó promoviendo sus campañas a lo largo de toda su vida (incluyendo viajes a Inglaterra en 1849-1850 y 1859-1860) los primeros años de Finney marcaron el punto más alto de su carrera.[6]

Teología de Finney

En 1832, forzado por una enfermedad a reducir sus viajes, asumió el pastorado de la Chatham Street Chapel (Segunda Iglesia Presbiteriana Libre) en la ciudad de Nueva York. Más tarde fue pastor en el Tabernáculo Broadway de Nueva York y en la Primera Iglesia Congregacional de Oberlin, Ohio, en esta última durante treinta y cinco años, comenzando en 1837. En 1835 llegó a ser profesor de teología en el recién formado Instituto Colegiado de Oberlin en Ohio (actualmente Oberlin College) donde también sirvió como presidente (1851-1866).

Escribió varios libros, colecciones de sermones y artículos, incluyendo sus Memorias (1876) en las que hace un recuento de parte de sus campañas para el despertar de la fe en el siglo diecinueve. [7]

Creo que la teología reformada es el mejor antídoto para el veneno de Finney. De hecho, es difícil imaginar un Finney “reformado”.

La fe reformada, bien entendida, enseña humildad ante Dios que es la antítesis de la exaltación de la predicación de Charles Finney. Si Finney era un hereje, entonces él debe ser expulsado del panteón cristiano no sólo de los reformados, sino por todos los que siguen a Jesús. Para que esto suceda, tanto las iglesias y sus pastores tienen que recuperar el sentido genuino de la gloria del Dios Trino en el evangelio. Hay que recuperar las verdades que ya conocemos – las verdades de las cuales nunca siquiera soñó Charles Finney – y debemos construir nuestro anuncio de la salvación que les rodea.

No lo olvides. Tenes que saber hasta donde “aceptas que alguien es cristiano”,hasta donde podes aceptar el cristianismo de alguien, hasta donde procurar tener paz con un cristiano y hasta donde procurar mantener la unidad del Cuerpo de Cristo, en el vinculo de la paz del Señor. Única forma posible de mantener la unidad ordenada por El Señor,sin caer en  legalismo.

Somos cristianos, tenemos santidad,y debemos ademas guardar la santidad que Dios nos ha dado,procurar crecer todo lo posible en esta santidad,guardandonos del pecado todo lo que podamos,haciendo todo el esfuerzo posible por limpiarnos de nuestras propias concupiscencias; por supuesto que todo esto no es posible sin la ayuda del Señor que se comprometio  a hacer que perseveremos en la fe hasta llegar al cumplimiento de sus promesas escatologicas para nuestras vidas.

Ademas, somos evangélicos dentro de los cristianos,tenemos una antigua tradición bíblica,que se remonta al período apostólico; nuestras doctrinas siempre procuran acercarse lo mas posible al ideal apostólico, pero recuerda siempre que no estamos en la época de las tierras biblicas, por lo tanto, es posible que algún aspecto no importante de la fe sea distinto en algún cristiano.

Recuerda que las “eclesias” tienen un tiempo de madurez, y mientras algunas “eclesias” (comunidades de fe o concilios) van madurando,otras van apostatando y otras nuevas  van naciendo también.

Recuerda cuando Jesús antes de partir hablo de Juan que iba a permanecer y Pedro seria crucificado y Pedro protestó, y Jesús le dijo que Juan era problema del Señor Jesus, que Pedro deberia seguirlo y dejar esos temas al Señor.   Si alguien va a la cruz es porque asi lo decidió el Señor, nadie debe despreciar al que no es llamado a ser mártir. No todos tienen el mismo llamado.

Tampoco todas las culturas ven la misión del mismo modo. Nosotros debemos respetar al que entiende la misión de la Iglesia de algun otro modo,porque hay cosas que no son motivos de división. Lo que si divide es la moral,las doctrinas acerca de la deidad (Adoramos a la Santisima Trinidad), la salvacion por Gracia y no por obras, que Jesús vuelve por segunda vez, cielo,infierno,vida eterna,en fin,las doctrinas que hacen a la esencia de Dios, del cristiano y de la Iglesia como cuerpo de Cristo, una santa Iglesia que es universal (católica), apostólica, y evangélica,no debe estar amarrada si o si a la cultura de algun pais como lo esta el Catol.Romano. Hay una Iglesia,muchas eclesias,tantas como el Señor disponga para el cumplimiento de sus planes.

Jesucristo es el Señor de la Iglesia y de la Historia. Recuerda que debemos exhortarnos pero en amor,para no caer en la misma tentación,ya que somos todos seres humanos y estamos firmes porque Jesucristo lo ha determinado.El dia que “El nos suelta”, nos caemos y nos llevamos todo por delante.Solo Él nos sostiene.

Concluyo este segundo capítulo citando al pastor José L, Gómez Pañete, quien elaboró un interesante estudio sobre la realidad del líder cristiano y afirma que:

“cualquiera que quiera manipular con las personalidades de sus colaboradores, no es un líder; es un déspota, huyamos de él. El autentico líder debe agrupar no a su alrededor, sino alrededor de Cristo, que es el Líder” [8]

Otro elemento básico del buen líder es el reconocer que el éxito en nuestro ministerio está en la humildad. La mentira del diablo trata de hacernos creer que somos suficientes, importantes y necesarios, para así llenarnos de arrogancia, pero esto es completamente falso. El único necesario e imprescindible en la iglesia, es el Señor Jesús, por medio de su Espíritu Santo. Los hombres somos instrumentos en sus manos, y debemos aceptar nuestras limitaciones, y apoyarnos en la suficiencia del Todopoderoso. Debemos evitar el tener un concepto muy alto de nosotros mismos.[9]

fuentes

Bibliografia consultada


Doctrinas de La Gracia-Libro Del Maestro

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Doctrinas de La Gracia, Libro de Los Estudiantes

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