Historias de Ultratumba/Una Visión Cristiana


Dr. Alvaro Pandiani

El Dr. Kurt E. Koch, un teólogo luterano que realizó por varias décadas campañas de evangelismo en Alemania y Suiza, publicó en 1968 el libro Ocultismo y Cura de Almas, en el que efectúa un estudio detallado de la fenomenología sobrenatural con la que se encontró en sus actividades evangelísticas.

Si bien el énfasis del Dr. Koch está en el estudio del fenómeno del ocultismo en su más amplia concepción, y por tanto incluye cosas como la telepatía, la psicoquinesia, la adivinación, la astrología, la magia, el demonismo, y otras, también aparecen y destacan en su libro, los fenómenos de aparición de fantasmas y comunicación con los muertos. Por “oculto” se entiende “algo que traspasa el límite de las experiencias sensibles: los fenómenos racionalmente incomprensibles. Las apariciones, que penetran en el terreno metapsíquico y metafísico, o las relaciones entre el espacio sensible y el trascendental o metafísico”.7

Lo valioso de esta publicación es el enfoque que le da el autor, quién no examina los fenómenos paranormales por el simple gusto de curiosear en esa área, sino que lo hace con el propósito de ofrecer una guía para la consejería y atención pastoral de aquellas personas que, por involucrarse en prácticas ocultistas (magia, brujería, espiritismo o contacto con los muertos), resultan psicológicamente dañadas y espiritualmente perturbadas. Para eso, con un criterio pocas veces utilizado en la literatura evangélica, comienza por dudar del fenómeno sobrenatural, y dice: “Ha de procurarse comprobar, en primer lugar, si existe realmente el fenómeno ocultista”8; insiste también en buscar una explicación natural al fenómeno, y aconseja: “no debe recurrirse al terreno de más allá de los sentidos mientras sea posible obtener de ellos una comprensión racional…

El recurso precipitado de atribuir lo inexplicable a la esfera sobrenatural, es apartarse de la voluntad divina, subestimando el valor de los sentidos y de las fuerzas intelectuales que Él nos ha confiado”9; reconoce que mucho de lo que ignorantemente consideramos sobrenatural, puede tener su origen en disturbios psíquicos, y llega a expresar: “Entender si puede darse al enfermo toda la ayuda necesaria por métodos espirituales, o si el pastor debe capitular en este deber y enviar a todos los enfermos psíquicos al neurólogo”10(por neurólogo debe entenderse psiquiatra, o neurólogo y psiquiatra; algunos términos utilizados por el Dr. Koch pueden resultar anacrónicos, pues su obra tiene cuarenta años, y también puede haber defectos de traducción).

Sometido a discusión cada caso desde el punto de vista médico y psicológico, y descartados así muchos fenómenos que reciben explicación racional, queda aún lo que el autor llama un “resto inexplicable”. De este resto inexplicable surgen muchos relatos que encuadran perfectamente en lo que hoy llamamos historias mágicas, o más específicamente, historias de ultratumba; algunas de éstas resultan muy pintorescas, pues por su origen geográfico (Alemania, Suiza), suelen ser historias de fantasmas en mansiones y castillos. Ejemplo de este tipo es el siguiente: “En una conferencia evangélica de académicos que se celebró en Herrenalb, en otoño del año 1951, se suscitó una discusión entre los pastores y los médicos sobre el problema del ocultismo. Estaba presente el director de un semanario de gran tirada el cual contó que su hermana poseía un castillo en la región de Silesia en el que a menudo se aparecía el fantasma de una mujer joven que corría hacia las escaleras, subía por ellas, y desaparecía en el corredor superior. De momento la historia no me interesó, ya que corren muchas historias semejantes de supuestos antepasados que rondan por los castillos que antaño fueron su morada; pero en un momento del relato oí que el nombre del castillo era Lubowitz.

Entonces me acordé de un escrito de Eichendorf que había leído años atrás sobre este castillo. Eichendorf se encontraba con algunos de sus amigos velando precisamente ante el lugar donde acostumbraba aparecer el trasgo. Dice que mientras se hallaban hablando de cosas triviales se abrió la puerta y una mujer joven y esbelta entró por ella y corrió rápidamente escaleras arriba. Había en la casa un criado nuevo que nada sabía de ese duende y al ver a la joven dama la siguió con una lámpara para iluminarle las escaleras; pero, de repente, un grito espantoso se dejó oír en todo el castillo. Tan pronto como se hubieron repuesto de su espanto, Eichendorf y sus amigos corrieron al lugar de donde había partido, y hallaron al criado tendido sobre el suelo, muerto; en su rostro se veía la expresión de un terrible espanto. Este hecho tuvo lugar en el año 1810. La última dueña del castillo de Lubowitz lo abandonó cuando los rusos se aproximaban, en el año 1944. Con la historia del director de la revista se nos garantiza la permanencia de un mismo fantasma residente en el mismo lugar por espacio de 134 años”.11

Una historia de este tipo puede alternarse con uno o dos ejemplos autóctonos, sin que notemos más que diferencias menores: “En Rincón de Aparicio, en el corazón del departamento de Lavalleja, hay todavía una casa en ruinas que alguna vez perteneció a Juan y a su mujer. La relación entre los dos nunca fue muy buena, el hombre era muy bruto y cada tanto había escándalo en el pago por las palizas que la doña se llevaba en el lomo. La última fue la peor, cuando Juan le descubrió a su mujer un romance con el que ella quiso remediar en algo la tremenda soledad de su existencia, casi enteramente dedicada a cuidar la quinta, mimar al perro y penar en vida a la sombra de un canelón que ella quería mucho. Tan dura fue la paliza que la mató, y cuando se dio cuenta de lo que había hecho, el hombre enterró a su mujer y corrió por el pago la voz de que ella se había ido con la madre que vivía en Melo.

Así hubieran quedado las cosas, sino fuera porque Juan se despertó una noche con el dormitorio alumbrado por un resplandor intenso, como si fuera de día, pero a las dos la mañana. Se levantó de un salto y quedó boquiabierto con la bola de luz que salía de abajo de la cama, azul y chisporroteante, que le hizo tiritar en pleno verano y salir disparado por la puerta estrecha de la casa. Por allí salió también aquel resplandor redondo, mientras el marido lo veía meterse entre las hojas del canelón y al perro caminar tranquilo atrás de la luz y moviendo la cola. La luz volvió a salir muchas veces más, hasta que los vecinos entendieron y el hombre supo que no había cómo escaparle a aquello y se entregó solito a la policía”.12

“Según cuenta la tradición oral, el espíritu de Clarita quedó prisionero en el edificio en que la joven fue recluida. Tal vez a raíz del maltrato recibido, el ánima o la “energía” de esta mujer deambula de aquí para allá en las instalaciones de la casa. Por esta razón, el Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes es en la actualidad el escenario de una serie de fenómenos misteriosos. Algunas veces, el fantasma de Clarita se aparece en las inmediaciones del Museo. No es difícil, dicen muchos testigos, sorprender durante los atardeceres y las noches a su aparición recorriendo el florido Jardín de los Artistas, lugar predilecto de sus travesías de ultratumba. En todas las ocasiones, Clarita aparece vestida con los mismos atuendos de color blanco que portaba durante el tiempo de reclusión en el altillo”.13

Sin embargo, hay otros relatos en la experiencia del Dr. Koch que exhiben una evolución diferente, cuando acciona un grupo de cristianos auténticos; veamos dos:
“Entró en una casa pastoral un nuevo pastor. Pronto se dieron cuenta, tanto él como su esposa, que a veces se encontraba en una cierta habitación de la casa un hombre de edad avanzada y de pelo rojizo, que desaparecía tan pronto como se abría la puerta y alguna persona entraba en la habitación. Además de esta aparición visible, también se oían a veces en el corredor ruidos como si alguien rozara el suelo y lo rascara. No tan sólo ellos lo notaron sino que algunas veces había sido también observado por gente venida de visita a la casa pastoral. Después de practicar una investigación cuidadosa se llegó a la conclusión de que el hombre del pelo rojo era idéntico a la descripción que se hacía del anterior pastor y que, según la opinión de la gente del pueblo, había llevado una mala vida. El nuevo pastor, que era un creyente fiel, llamó a algunos cristianos para que se juntaran con él en oración en el lugar de las apariciones, teniendo por resultado que tal fenómeno desapareció rápidamente”.14

“Un joven que tenía cierta simpatía por el cristianismo perdió a su mujer y después de dos años se casó de nuevo. Con su primera esposa vivía completamente feliz, pero desde su nuevo matrimonio era molestado por las noches con la aparición de la difunta, que procuraba acercársele en el plano sexual. El hombre fue a consultar el caso al pastor, y exhortado por éste, decidió seguir a Cristo y le confesó públicamente. El pastor, que era un misionero popular muy conocido, desde que empezó a orar por (esta persona), experimentó raras tentaciones similares. Una noche, además de ver un fantasma femenino, sintió como una corriente que le bajaba por la espalda. Empezó a gritar a la aparición que se fuera en el nombre de Jesús, y así sucedió. A partir de aquella noche, no solo el pastor, sino también el hombre que acudió a él en busca de ayuda, dejó de tener más apariciones de su fallecida esposa”.15

Cuentos, fantasías para pasar el rato, leyendas, o relatos con vestigios de algún verdadero suceso paranormal de base, los primeros ejemplos no van más allá de una narración, escalofriante pero superficial, a veces con algún resabio de moraleja, otras sin él. Sin embargo, en las historias de fantasmas del libro del Dr. Koch aparece un elemento que está ausente en las historias mágicas autóctonas, cuyo único fin parece ser entretener, y dar a conocer estos relatos populares (o popularizables y mediáticos), para captar audiencia con un programa televisivo diferente, hecho acá, que nos cuenta el mismo tipo de historias de ultratumba, pero “nuestras”. Nos referimos a un elemento que sí está presente en las historias de ultratumba que pueden verse semanalmente en el Canal Discovery, y que mencionamos antes: la participación de ministros religiosos cristianos, convocados por los “damnificados”, aquellos que tienen que soportar al fantasma en su hogar, para ser librados del mismo.

En la serie Historias de Ultratumba, como dijimos, los ministros cristianos casi siempre fracasan; en el libro del Dr. Koch, casi siempre triunfan (casi siempre; en el capítulo que habla sobre el pacto de sangre, el autor es muy franco al confesar que aquellos que “vendieron su alma al diablo” no pudieron ser liberados de ninguna manera).

Aunque a muchos puedan sonarles insólitas y medievales cosas como la brujería, el pacto de sangre con el diablo, o la búsqueda del contacto con el más allá, éstas siguen existiendo con toda su fuerza. Fruto de la ignorancia y la superstición, o de una posmoderna cosmovisión que, huyendo de la aridez del racionalismo, busca beber conocimientos y experiencias extraordinarias en un espiritualismo profano y sin cánones religiosos. Podemos interpretar la efectividad de los pastores cristianos en expulsar a los fantasmas, según el libro de un teólogo cristiano, o su fracaso, según las Historias de Ultratumba mediáticas del Canal Discovery, como expresión de propaganda de una ideología religiosa definida (a favor del cristianismo, o anticristiana, respectivamente); podemos interpretarlo en una forma “light”, o superficial, como un error al atribuir las perturbaciones sobrenaturales a un origen “diabólico”, acorde a las tradiciones cristianas, y pretender exorcizarlas (lo que en definitiva sería una interpretación “poscristiana”, compatible con la noción de haber superado la doctrina cristiana, y por lo tanto, anticristiana).

En este caso estaríamos más próximos a aceptar la hipótesis espiritista como explicación de los fenómenos sobrenaturales; por lo menos, de aquellos que caen en lo que el Dr. Koch llama “resto inexplicable”. Es decir, que se trata de auténticos espíritus humanos descarnados, almas de difuntos que regresan para contactarse con los vivos; o que andan “por ahí”, y acuden cuando son convocados. Ésta es una interpretación más “new age”, que vería el Otro Mundo no como un lugar de existencia árida, solitaria y vacía, sino como un lugar de luz y felicidad al que todos van al morir (independientemente de cómo hayan vivido), y donde hasta los malos son buenos, porque finalmente “aprenden”.

Podemos interpretar todo como un gran engaño, una simple fantasía, cuyo objetivo es, como ya fue dicho, entretener y pasar el rato.

Podemos pensar que los fracasados ministros de la serie Historias de Ultratumba fallaron porque no eran auténticos en su fe, y aquí nos acercamos más a una visión cristiana del tema; también el Dr. Koch habla de pastores profesionales, cuya fe y entrega a la doctrina cristiana era tan débil o inexistente, que incluso llegaron a practicar el ocultismo. Y aquí, cuando hablamos de autenticidad, tenemos que recordar otra vez a los hijos de Esceva (“A Jesús conozco y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois?”; Hechos 19:15). Es decir, si realmente hay un mundo espiritual maligno (y como cristianos creemos que lo hay), no podemos enfrentarlo en el nombre de Cristo, salvo que estemos realmente llenos y revestidos del Espíritu de Jesucristo.

¿Qué debemos creer de las historias de fantasmas, duendes, poltergeists, aparecidos? Si realmente hay en ellas un fenómeno sobrenatural, si entran dentro del “resto inexplicable” de Koch, ¿qué son? ¿Estamos los cristianos habilitados a creer que son los espíritus de los muertos que siguen cerca de nosotros? Pero ya vimos que, según la Biblia, los espíritus de los muertos se han ido. Algunos están recluidos en el Seol, el Hades, el Infierno; y los salvos, están en la eterna bienaventuranza junto a Jesús. ¿Entonces? ¿Si las almas de los muertos no regresan, cómo el espíritu del difunto profeta Samuel habló con el rey Saúl, según 1 Samuel 28:12-19?

Debemos concluir, entre otras cosas, que no tenemos respuestas para todo. Y cómo en otros asuntos sobrenaturales, lo más saludable y positivo, desde el punto de vista cristiano, es ceñirnos a la Biblia, la Palabra de Dios, que en este tema específico manda claramente: “No sea hallado en ti quién… consulte a los muertos” (Deuteronomio 18:10,11). Cualquier intento de comunicación con el mundo de los espíritus, en la buena fe de que en el otro lado vamos a contactar a nuestros bienintencionados seres queridos fallecidos, puede redundar en un peligroso relacionamiento con el reino de otra clase de espíritus, aquellos de los que la Biblia nos advierte con palabras tales como: “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). La última parte del texto, huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, que podría parafrasearse como ejércitos (huestes) de espíritus malignos (espirituales de maldad) en el aire, o en la atmósfera (en las regiones celestes), nos da la pauta de la cantidad, ubicuidad y proximidad de estos seres malignos, emisarios de Satanás, el gran enemigo de Dios, y enemigo de los hombres a quienes Dios ama.

Están ahí, para engañar, con el fin de apartar al hombre y la mujer de Jesucristo, el único Nombre en que podemos ser salvos, y conducir así al ser humano a perdición eterna. Recordemos una vez más, antes de terminar: las almas de los difuntos se han ido a otro lugar; Satanás en cambio puede rodear la tierra y andar por ella, y sus ejércitos de espíritus malignos andan en el aire, a nuestro alrededor. Que no nos fascinen, ni nos atraigan, ni tampoco nos atemoricen las historias inexplicables que pretenden hacernos creer en Otro Mundo, distinto de aquel que Dios nos ha revelado en su Palabra. Ante cualquier experiencia de este tipo, sigamos el consejo del apóstol Pablo: “No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios 5:11).

Bibliografía consultada.

Las citas bíblicas fueron tomadas de la Santa Biblia, Versión Reina Valera, Revisión 1995.

1. Ganduglia N.; Historia mágicas del Uruguay interior; Editorial Planeta; Montevideo, 2008; Pág. 13.

2. Walter P.; Mitología cristiana; Editorial Paidós; Buenos Aires, 2004; Pág. 13, 14.

3. op. cit., pág 43, 45.

4. ¿Por qué son todas iguales?; http://www.cinefantastico.com/articulo.php?id=29

5. Rowling J.K.; H.P. y La Orden del Fénix; Ediciones Salamandra; Barcelona, 2004; Pág. 884

6. Rowling J.K.; H.P. y La Cámara Secreta; Ediciones Salamandra; Barcelona, 2002; Pág. 116-120.

7. Koch K.E.; Ocultismo y cura de almas; Editorial Clie; Barcelona, 1990; Pág. 27.

8. op. cit., Pág. 25.

9. op. cit. Pág 23.

10. op. cit. Pág 25.

11. op. cit. Pág 137.

12. Ganduglia N.; Historia mágicas del Uruguay interior; Editorial Planeta; Montevideo, 2008; Pág. 167.

13. Lockhart G., Moraes D., Voces Anónimas; Montevideo, 2008; Pág. 161.

14. Koch K.E.; Ocultismo y cura de almas; Editorial Clie; Barcelona, 1990; Pág. 137.

15. op. cit. Pág 124.

http://www.rtmuruguay.org/2008/12/historias-de-ultratumbauna-vision-cristiana-parte-final.html

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