Adios a Paul, el Pulpo Adivino

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Sobre profecías – Artículos en el blog

Dante Gebel – Articulos en el blog

El Cisma de Oriente.

El Cisma de Oriente. Por Jesús Simón Pardo:
Germen de la Ruptura:

Cuando el año 330 el Emperador Constantino convirtió a la antigua Bizancio en la nueva capital del Imperio Romano de Oriente, concediéndole su propio nombre, quiso el Patriarca allí residente emular en lo eclesiástico las prerrogativas adquiridas por la primera autoridad civil de su ciudad, pese a no tratarse de una sede de origen apostólico. En el primer Concilio celebrado en Constantinopla el año 381, segundo de los ecuménicos, logró introducir un canon por el que se le reconocía la máxima autoridad en la Iglesia universal, después del Papa u Obispo de Roma. Siempre, desde los inicios, y sin que nadie hubiese puesto en duda, ni teórica ni práctica, la primacía de la Iglesia Romana sobre la Iglesia Universal -como patentizan las Cartas de S. Clemente Romano y S. Ignacio de Antioquía, los escritos de S. Ireneo y la actitud, poco diplomática pero por nadie contestada, del Papa S. Victor-, existieron diferencias notables entre las iglesias asentadas en Oriente u Occidente, tanto desde el punto de vista litúrgico como pastoral. Las disensiones surgieron fundamentalmente por el afán de Constantinopla y sus Patriarcas de heredar en el orden religioso, como había ocurrido en el político, el lugar preeminente que había ocupado Roma antes del hundimiento del imperio romano occidental y de la postura, no siempre respetuosa, de algunos legados papales hacia sus legitimas diferencias. Ya en el último tercio del siglo V apareció el problema con el llamado Cisma de Acacio. Era éste Patriarca de Constantinopla cuando recibió una comunicación del Papa Félix III, en la primavera del año 484, conminándole a abandonar la herejía monofisita, que había sido condenada en el Concilio de Calcedonia, bajo la pena de excomunión y deposición. Reaccionó éste borrando del canon el nombre del Papa y rompiendo sus relaciones con Roma. Los Patriarcas de Alejandría y Antioquía siguieron su ejemplo y se ajustaron a su voluntad. La ascensión al trono del emperador Justino I, el año 518, acabó con un cisma que había durado treinta y cuatro años.

Cisma de Focio:
Mayor envergadura e importancia tuvieron los acontecimientos de mediado el siglo IX con el llamado Cisma de Focio. Regía la sede romana el Papa Nicolás I (858-867) y era Patriarca de Constantinopla el obispo Ignacio, elegido para tal por los monjes el 4 de julio del año 847. Era un hombre muy piadoso, abad de uno de los innumerables monasterios existentes en la ciudad, de pocas luces y, por ello, obstinado en sus decisiones. En la fiesta de Epifanía del año 857 negó publicamente la Sagrada Comunión a un tío del Emperador Miguel III que vivía licenciosamente con su propia nuera. Ello motivó su deposición y destierro el día 23 de noviembre del 858, acusado de haber traicionado la confianza del Emperador. Nombró éste como nuevo Patriarca a un miembro de la Corte imperial, laico, oficial mayor de su guardia, llamado Focio, hombre culto y erudito, que en cinco días recibió todas las órdenes sagradas de manos de un obispo poco amigo del depuesto Patriarca. Quiso Focio recibir la confirmación del Papa Nicolás I, persona muy enérgica, muy consciente de su rango primacial, dispuesto a hacer valer su autoridad en Oriente y Occidente, conocedor del caso por los informes que le habla enviado el depuesto Ignacio, que envió a Constantinopla a sus legados con instrucciones muy concretas y facultades muy precisas. Parece que no se ajustaron éstos a los poderes recibidos y, en vez de deponer a Focio y restituir a Ignacio como indicaban sus instrucciones, se dejaron ganar por los alegatos del intruso, al que confirmaron como Patriarca de Constantinopla en un Sínodo habido en la ciudad el año 861. Conocedor el Pontífice de la deslealtad de sus legados, les excomulgó, pena que hizo extensiva al emperador y al patriarca. Ello originó la ruptura de éstos con el Papa y el rechazo de la primacía papal, a lo que añadieron la excomunión y deposición del mismo Papa por parte del ilegítimo Patriarca. Ciertamente no fueron muchos los años que duró el Cisma de Focio, del 858 al 867, pues al ser derrocado el Emperador Miguel III por el macedonio Basilio I, fue depuesto y restituido en su sede el legitimo Patriarca Ignacio.

Intrigas:
Sin embargo, la capacidad de intriga de Focio, cuya deposición y destierro, con su reducción al estado laical, fue confirmada en el IV Concilio de Constantinopla, VIII de los ecuménicos, era tan asombrosa que logró granjearse de nuevo la confianza de Basilio I y ser restituido por éste en la sede patriarcal tras la muerte de Ignacio, ahora con el beneplácito del Papa Juan VIII. Sin embargo, conocidas por el nuevo emperador, León VI sus intrigas y trapisondas fue depuesto de nuevo y enviado a un monasterio donde murió diez años más tarde. El patriarca Antonio Kauleas, venerado como santo, que le sucedió, restableció en un Sínodo la unión total con Roma, repuso el nombre del Papa en los dípticos de la Misa y renovó unas relaciones que ya siempre serien frías y protocolarias, origen de fricciones continuas, nacidas también por la política antibizantina del imperio carolingio, aliado del Papa, que terminarían con la ruptura total, acaecida el año 1054.

Hacia la ruptura:
Regía la sede romana León IX, hombre recto, patrocinador de la reforma eclesiástica iniciada en el monasterio de Cluny, y defensor de la primacía papal. Regentaba el patriarcado de Constantinopla Miguel Cerulario, elegido por tal el día de la Encarnación del Señor del año 1.043, desde su condición de simple fiel. Con una muy deficiente formación teológica, se distinguía por una morbosa antipatía a todo lo occidental y a sus instituciones, con especial incidencia en la iglesia romana y en su representante el Papa, que le llevó a acusarle reiteradamente de inmerso en la herejía por hechos más relacionados con la liturgia o la disciplina que con las cuestiones teológicas. Quiso León IX solucionar los continuos roces y conflictos y envió una delegación a Constantinopla, encabezada por su consejero el monje Humberto, Cardenal Obispo de Silvia Cándida, y los arzobispos mencionados anteriormente. Parece que no estuvo afortunado en la elección del personaje, cuya aversión a lo bizantino era manifiesta. Se presentó en Constantinopla dispuesto a proclamar la autoridad pontificia, pero en ningún caso a dialogar. Redactó una bula conminatoria, con un lenguaje nada diplomático y, sin entrevistarse con el Patriarca, la depositó sobre el altar de la iglesia patriarcal y se volvió a Roma tan feliz, tras haber lanzado excomuniones y entredichos a todos los jerarcas bizantinos.

Excomunión mutua:
El Patriarca le devolvió la moneda excomulgando, a su vez, al Papa y a sus legados y rompiendo toda relación con Roma. Su posterior deposición y destierro no originaron, como en casos anteriores, la conclusión del cisma que todavía hoy rompe la unidad de la Iglesia. Después vendrían los cruzados, hombres con frecuencia incultos, rudos y rapaces, que se dedicaron, en no pocas ocasiones, al pillaje y el expolio de las buenas y sencillas gentes del pueblo; los comerciantes venecianosgenoveses, nada escrupulosos a la hora de “saquear” las riquezas del Imperio y algunas de sus más preciadas reliquias; y la desafortunada actuación de los gobernantes del llamado “imperio latino de Constantinopla” (1204-1261) que pretendieron “latinizar”, de forma más o menos violenta, la liturgia y las costumbres de un pueblo con características y peculiaridades propias. Todo ello engendró en el pueblo, que había permanecido ajeno a las disputas de los poderosos, una aversión y odio hacia lo occidental, lo latino y lo europeo, que ha imposibilitado la unión, haciendo fracasar los débiles intentos propiciados a lo largo de los siglos. www.archimadrid.es (Jesús Simón Pardo)


Santa Sofía. Costruida por orden de Justiniano I (483-565)El cisma de los tres capítulos (año 553):
Teodoro Askidas, canónigo de Cesarea, para distraer la manía dogmatizadora del emperador Justiniano en la causa origenista, le propuso que se decretase un anatema contra Teodoro de Mopsuesta y sus escritos, contra la carta de Ibas de Edesa a Mario, y los escritos de Teodoreto de Cyra favorables a Nostorio y hostiles a san Cirilo de Alejandría. En 543 daba Justiniano un decreto condenando estos tres autores. El patriarca Menas de Constantinopla y todos los obispos orientales, tras corta resistencia, cedieron al emperador, y todos confirmaron la condenación, pero los occidentales protestaron, pues el concilio de Calcedonia había recibido en su comunión a Teodoreto y a Ibas, y había guardado un prudente silencio acerca de Teodoro, ya entonces difunto. Para mejor comprometer al Papa Virgilio, Justiniano le forzó a ir a Constantinopla, mas en el mismo viaje se confirmó el Papa en que los occidentales habían de oponerse decididamente a tal condenación. Así que, a pesar de haber sido espléndidamente recibido en Constantinopla, Virgilio resistió desde luego al emperador, por lo que poco después era, más que huésped, prisionero de Justiniano. No obstante, protestaba que etsi me captirum tenetis, beatum Petrum apostolum captivum facere non potestis. Al fin, pro bono pacis, vaciló el Pontífice y dio un decreto, que llamó Iudicatum (11 de abril de 548) condenando los tres capítulos, aunque con esta condenación en ninguna manera condenaba el Papa el concilio de Calcedonia. Mas no obtuvo Virgilio con este decreto la paz que deseaba, antes comenzó con él en la Iglesia el cisma que se llama de los tres capútulos. Aun en Roma, los amigos del Papa se pusieron en contra, y en particular se opuso el diácono Pelagio, que a la sazón era el alma de la ciudad en la resistencia contra Totila, y fue el que salvó con su valor las vidas de los romanos el día en que fue tomada Roma. Viendo, pues, Virgilio que se iban separando algunos de su comunión, en particular el obispo de Iliria, de Dalmacia y de Africa, determinó recurrir a un concilio general y pidió al emperador le devolviera el decreto (Judicatum) protestando haberlo dado constreñido por la violencia. Devolvióselo Justiniano, pero éste exigió de los obispos orientales una nueva condenación de los tres capítulos y los obispos orientales obedecieron al emperador en contra del Papa que los amenazaba con la excomunión, y que en efecto la lanzó contra Teodoro de Askidas, que tenía la culpa de tal rebeldía. Por parte de Justiniano, sin esperar la legítima congregación de los obispos por el Papa, reunió en Constantinopla el concilio que después fue el V general, en el cual se congregaron 151 obispos, casi todos favorables al emperador, pues los contrarios, que lo eran en general todos los obispos occidentales, no pudieron o no quisieron reunirse. Abrióse el concilio el 5 de mayo de 553, sin que el Papa Virgilio quisiese aistir. El 14 de mayo, mientras en el concilio se lanzaban fieros anatemas contra los tres capítulos, publicó el Papa un hábil decreto, que se llamó Constitutum, prohibiendo tales condenaciones. Los 16 obispos que lo firmaron fueron perseguidos por Justiniano, y el mismo Pelagio, que sostenía con su valor a Virgilio, fue encarcelado. El concilio seguía doblegándose en todo al gusto del emperador, y acabó repitiendo la condenación prohibida, y el nombre de Virgilio fue borrado de los dípticos, aunque creía el concilio, siguiendo una sutileza del emperador, no separarse por esto de la Iglesia romana.

Conclusión del cisma:
[…] Es verdad que en el Africa y en la Iliria obtuvo el emperador y los obispos de su partido que se condenasen en él la decisión del Papa, pero en Italia, particularmente en la provincia eclesiástica de Milán y de Aquileya y en la Dalmacia, se mantuvieron mucho tiempo los obispos en actitud hostil y cismática. Este cambio de opinión de un Pontífice Romano, con todas las dificultades a que da pie, se reproduce en Pelagio II, sucesor de Virgilio, del cual había sido diácono y firmísimo apoyo, y que, a causa de su inmenso prestigio, estuvo como obligado a sentarse en la Silla de Pedro en tan tristes circunstancias. A pesar de la pasmosa energía que desplegó siendo diácono en sobreponerse a los desastres de Roma, a pesar de sus protestas lanzadas desde la cárcel, cuando Virgilio había cedido, Pelagio ya Pontífice hizo gala de admitir como San Pedro la corrección, de escribir como san Agustín sus retractaciones y de no ser obstinado en ir contra la mayoría de los obispos. España y las Galias creyeron que no valía aquella intriga de Askidas la pena de un cisma. En el norte de Italia duró el cisma más de un siglo y se terminó en el concilio de Aquileya (700). (Espasa)


Comentarios sobre un escrito de la Iglesia Ortodoxa:
[…] Un elemento verdadero señalado, es la remisión de la Iglesia ortodoxa al mismo Jesús, quien la funda sobre los doce apóstoles. Al referir el hecho histórico como algo exclusivo de esta Iglesia puede pensarse que la Católica no está recogida en ese momento histórico. Más adelante señala la unidad entre las iglesias cristianas del rito ortodoxo, exceptuando la de Roma “que se separó de las otras en 1054”. Esa separación, que dio origen al cisma entre Oriente y Occidente, en mi opinión tuvo más carácter político que religioso y se debió a una mutua ruptura, no a una de las partes en específico. Se recoge en el escrito el aspecto fundamental esgrimido desde el punto de vista doctrinal y que pone la nota de discordia entre ambas iglesias históricas: la cuestión del Filioque o procedencia del Espíritu Santo. Los ortodoxos, a diferencia de los católicos, afirman que la tercera persona de La Trinidad procede del Padre mientras los de Roma han hecho dogma de la afirmación de que también procede del Hijo. Con este hecho los de oriente acusan a la iglesia romana de haber añadido nuevas formulas dogmáticas que ellos no pueden aceptar. De ahí la presunción de que ellos creen y enseñan lo correcto, que se remite al mismo significado de la palabra ortodoxo.

Otro aspecto es el de la inmaculada concepción, que ellos colocan a partir de la encarnación y no antes. La no imposición del celibato sacerdotal, el cual ellos observan como una vocación que no tiene por qué contradecir la existencia de sacerdotes que elijan el tener vida conyugal, es explicada en el contenido del plegable. También el folleto se expresa sobre la cuestión de dejar a la pareja la decisión de evitar la concepción de hijos en casos previamente consultados con el padre espiritual, siempre que el aborto no sea el medio utilizado para impedirlo. Según las palabras impresas en el escrito, la Iglesia Ortodoxa es madre y no tirana. ¿Una alusión? Finaliza con el emblema del credo: Santa Católica, Apostólica a los que añaden Ortodoxa. Esto último me recuerda la costumbre omitida en la Iglesia Católica que afirmaba de manera rotunda el cuño de romana. Parece que las diferencias no son mayores. (Miguel Saludes. La Habana 2004)

http://www.mgar.net/var/cisma.htm

Dios provee…

Dios provee…

Leer Salmo 42

Al leer el Salmo 42 es evidente que se trata de otro escrito de David aunque el título diga “masquil de los hijos de Coré”. La interpretación más correcta es que se trataba de un cántico que debían elevar los coreítas quienes participaban del servicio de alabanza en el Pueblo de Israel…

La situación del salmista al momento de escribirlo es desconocida, pero es obvio que ya sea por pecado, exilio o enfermedad se encontraba alejado de la Casa de Dios y las festividades judaicas. Esta situación aumentaba el desprecio de sus enemigos y afligía su misma alma. Su sed de Dios es satisfecha cuando se decide por buscar al Señor sin depender de las circunstancias. Un Dios personal, que trata asuntos personales de sus siervos es el que David presenta en este Salmo. Las carencias externas del hombre no limitan Su Capacidad de provisión para las más íntimas necesidades del alma humana…

Comienza abriendo su Corazón…

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?…” (Salmos 42:1-3)
Refiriéndose a este pasaje Charles Spurgeon escribió: “Dadle su Dios, y está contento, como el ciervo que al fin apaga su sed y está perfectamente satisfecho; pero negadle su Señor, y su corazón jadea, su pecho palpita, todo él se estremece como uno a quien le falta el aire después de una carrera… Cuando es tan natural para nosotros anhelar a Dios como para un animal estar sediento, las cosas van bien en nuestra alma, por penosos que sean nuestros sentimientos”.

Continúa apelando a su Conciencia…

“Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; de cómo yo fui con la multitud y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta…” (Salmos 42:4-5)
Al derramar el alma delante de Dios el salmista está reconociendo su incapacidad y necesidad como lo hicieran Ana (1 Samuel 1:15) y Jeremías (Lamentaciones 2:19); pero llegar a esta condición es el resultado de reflexionar sobre las situaciones del pasado que por acción u omisión hemos dejado de lado cuando eran nuestro alimento espiritual y fuente de fortaleza. David dice “me acuerdo de estas cosas”, y nosotros en ocasiones deberíamos hacer lo mismo…
Como Eliseo le preguntó a uno de los hijos de los profetas “¿Dónde cayó?”, porque había perdido un hacha (2 Reyes 6:1-7), así también nosotros debemos reflexionar acerca de donde quedo aquello que tanto bien nos hacía y descuidadamente hemos dejado atrás…

Termina reconociendo su Cántico…

“Dios mío, mi alma está abatida dentro de mí; me acordaré por tanto de ti desde la tierra del Jordán… Pero de día mandará Jehová su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida…” (Salmos 42:6-11)
Jeremías en su canto del dolor expresaba una nota de esperanza al exclamar: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es su fidelidad, mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré” (Lamentaciones 3:22-24)

Cuando Dios se transforma en nuestro Norte, sus Misericordias son el combustible que nos permite continuar en el camino de la vida. La secuencia “misericordia” + “cántico” + “oración” es igual a: “me acordaré por tanto de ti”. Buscar sinceramente a Dios implica retomar una visión espiritual que nos permite descubrir que Su Misericordia como lo fuera el “maná” para Israel, es nuestro alimento cotidiano…

Recordemos: Dios suple nuestras necesidades principales por medio de Su Misericordia…

DECH
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Sergio Markarián: Fútbol, Violencia y Valores

Estas semanas de mundial en Sud África 2010 han sido las elegidas para entrevistar al destacado director técnico de fútbol Sergio Markarián, uruguayo, de confesión cristiana evangélica. Markarián integra en su práctica de la profesión los valores y ética cristiana y es reconocido en un ambiente donde la corrupción golpea la puerta todos los días, como un hombre íntegro en el desempeño de su función y que no acepta componendas. Ha dirigido equipos “grandes” de toda Latinoamérica y Europa.
En esta sección encontrará, los audios de las dos entrevistas realizadas por Elena Gutiérrez para el espacio “Mosaico”* de la programación de Radio Trans Mundial y que puede escuchar aquí mismo. La primera refiere a la Violencia en el Fútbol y la segunda a los Valores y las Drogas en el deporte.

Escuche la entrevista Sergio Markarian parte 1

Escuche la entrevista Sergio Markarian parte 2

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Además, lea a continuación parte de una entrevista realizada por el periodista Aníbal Sicardi (AS), periodista, que fue publicada originalmente en la revista de la Iglesia Metodista de Uruguay.
Fragmentos elegidos de la nota:

¿Qué tiene que ver el entrenador en la integración de los valores éticos?

Sergio Markarián (SM): El liderazgo del técnico está en guiar el grupo hacia los sentimientos positivos. Debe cuidar  los aspectos humanos, destacarlos, subrayarlos y  desarrollarlos. Tiene que  respaldar a los líderes naturales para que sean ejemplo y guía de solidaridad, responsables, con  buenos hábitos. Muchas veces esos líderes  no son los más publicitados por los medios de prensa, pero sí los que generan la confianza del grupo.

AS: Además de esos valores, es real que el fútbol está explotado comercialmente

SM: Sí, además hay factores de corrupción no siempre localizables. Lo del Juventus en Italia (hace unos años atrás, previo al mundial de Alemania 2006) es un patético y claro ejemplo. Sin embargo, el entrenador es responsable sobre ese grupo humano estampando un estilo “sugerido” de comportamiento siempre digno y útil, con premisas o propuestas para el presente inmediato que habiliten buenos hábitos para el futuro.

AS: Sin embargo al equipo le llegan sugerencias diversas.

SM: Sí, hay que localizarlas para actuar con premura, inteligencia y justicia

AS: La contratación de los jugadores es todo un tema

SM: América Latina y África generan gran cantidad de futbolistas de calidad. Hay razones étnicas, raciales y económicas: es un fenómeno favorecido por la pobreza. El joven europeo está en otra cosa. Para el latinoamericano es una salida económica acceder al profesionalismo europeo.

Ahora esos clubes  buscan cada vez más chicos de menor edad. Los llevan a bajo costo y les complementan su preparación física y desarrollo profesional. Los representantes, o managers, son empresarios que resuelven a qué lugar va el joven y se quedan con parte importante de la transacción. Así  como se van  profesionales de todas las disciplinas  también se van los deportistas.

AS: Reciben mejor trato que en sus países de origen…

SM: La infraestructura europea no se puede comparar con la nuestra. Mejores vestuarios y canchas. Centros de Alto Rendimiento para mejorar el entrenamiento. Atención médica altamente especializada. Indumentaria adecuada permanentemente renovada. Pago regular de sus sueldos. Todo esto contribuye a un buen rendimiento.

AS: ¿Querés salvar al fútbol, tu pasión?

SM: No, no lo puedo salvar. Reconozco sus defectos y aunque me entristecen, muchas críticas que se le hacen son fundamentadas. Otras, son oportunistas, como criticar los juegos olímpicos y los mundiales justo durante su desarrollo haciendo uso del evento que dicen no aprobar.

AS: En Latinoamérica ¿Qué hay que hacer para salir de esa situación?

SM: Al igual que en la política y en la economía hay que sancionar a los corruptos y oportunistas. Eliminar el amiguismo, las prebendas. Distribuir con justicia los recursos que el fútbol genera y utilizarlos mejorando la infraestructura que permita una formación altamente desarrollada  y que este deporte sea un instrumento eficiente de la Educación.

AS: Vivir en ese ambiente ¿afecta  tu posición ética y de persona de fe?

SM: Yo tengo mis convicciones en las cuales me mantengo firme. Me trae dificultades, pero también satisfacciones.

AS: ¿Alguna anécdota?

SM: Algo que  me ocurrió en Perú puede ser  ilustrativo.  Con Sporting Cristal salimos campeones en el 96, que nos habilitó a participar en la Libertadores del 97, por lo que teníamos que reforzar el equipo.  El presidente del club me habló de un jugador de Ghana.  Lo trajimos para probar, y resultó apto.

Al presentarlo oficialmente estaba todo el periodismo deportivo y mucha gente. Al finalizar el acto,  un hombre  se acercó a saludarme. Era el representante del jugador y me agradeció que lo hubiera elegido. Agregó que cuando recibiera el dinero de la transferencia me mandaría lo que correspondía.

Le pregunté qué significaba eso y me explicó que en esas operaciones siempre hay una comisión para el director técnico. Le dije que no la aceptaba por varias consideraciones, entre ellas que no podía quedar bajo presión de un compromiso así, que me cortara la libertad de decidir si un jugador jugaba o no. Insistió  varias veces hasta que le puse punto final en forma terminante. Entonces  me dijo: “Mire que usted es difícil.”

AS: ¿Y se resignó?

SM: No. Unas semanas después, al regresar a mi casa, mi esposa me dice “¿Compraste pasajes para Italia y pagaste la estadía en el hotel?,” ¡qué sorpresa!   Yo no había sido. Pregunté a la agencia y descubrí que el representante era quien los había pagado. Le agradecí el gesto pero se los devolví y otra vez me dijo “Pero ¡mire que usted es difícil!”.

En Montevideo, cuando se discutía sobre quién podía ser el nuevo técnico de la Selección,  me metí en una  conversación de bar y  comenté que “Leí de un tal Sergio Markarián que clasificó a la Selección paraguaya, dirigió en Perú, Grecia, ¿no andaría?” Me contestaron: “¡Ah, sí!  Es muy buen técnico, pero Markarián no tranza, olvídese, no lo van a elegir”.

Es cierto. Soslayo y rechazo lo que me parece equívoco o espurio. Desde mi fe en Cristo me es imposible aceptarlo. El apego a la Verdad, practicada de manera continua y natural, da coherencia y fuerza a la conducción, sustentando una ética práctica viva, que comienza como un reto y termina siendo una razón de ser, porque  frente a los jóvenes  otorga una Credibilidad y Confianza que nadie como ellos sabe reconocer.

* “Mosaico” conducido por Elena Gutiérrez es una producción de Radio Trans Mundial Uruguay y se emite los jueves a las 21:00 hs. a través del 610 AM en nuestro bloque diario en esa emisora.

http://www.rtmuruguay.org/2010/06/sergio-markarian-futbol-violencia-y-valores.html

Historias de Ultratumba/Una Visión Cristiana

Dr. Alvaro Pandiani

El Dr. Kurt E. Koch, un teólogo luterano que realizó por varias décadas campañas de evangelismo en Alemania y Suiza, publicó en 1968 el libro Ocultismo y Cura de Almas, en el que efectúa un estudio detallado de la fenomenología sobrenatural con la que se encontró en sus actividades evangelísticas.

Si bien el énfasis del Dr. Koch está en el estudio del fenómeno del ocultismo en su más amplia concepción, y por tanto incluye cosas como la telepatía, la psicoquinesia, la adivinación, la astrología, la magia, el demonismo, y otras, también aparecen y destacan en su libro, los fenómenos de aparición de fantasmas y comunicación con los muertos. Por “oculto” se entiende “algo que traspasa el límite de las experiencias sensibles: los fenómenos racionalmente incomprensibles. Las apariciones, que penetran en el terreno metapsíquico y metafísico, o las relaciones entre el espacio sensible y el trascendental o metafísico”.7

Lo valioso de esta publicación es el enfoque que le da el autor, quién no examina los fenómenos paranormales por el simple gusto de curiosear en esa área, sino que lo hace con el propósito de ofrecer una guía para la consejería y atención pastoral de aquellas personas que, por involucrarse en prácticas ocultistas (magia, brujería, espiritismo o contacto con los muertos), resultan psicológicamente dañadas y espiritualmente perturbadas. Para eso, con un criterio pocas veces utilizado en la literatura evangélica, comienza por dudar del fenómeno sobrenatural, y dice: “Ha de procurarse comprobar, en primer lugar, si existe realmente el fenómeno ocultista”8; insiste también en buscar una explicación natural al fenómeno, y aconseja: “no debe recurrirse al terreno de más allá de los sentidos mientras sea posible obtener de ellos una comprensión racional…

El recurso precipitado de atribuir lo inexplicable a la esfera sobrenatural, es apartarse de la voluntad divina, subestimando el valor de los sentidos y de las fuerzas intelectuales que Él nos ha confiado”9; reconoce que mucho de lo que ignorantemente consideramos sobrenatural, puede tener su origen en disturbios psíquicos, y llega a expresar: “Entender si puede darse al enfermo toda la ayuda necesaria por métodos espirituales, o si el pastor debe capitular en este deber y enviar a todos los enfermos psíquicos al neurólogo”10(por neurólogo debe entenderse psiquiatra, o neurólogo y psiquiatra; algunos términos utilizados por el Dr. Koch pueden resultar anacrónicos, pues su obra tiene cuarenta años, y también puede haber defectos de traducción).

Sometido a discusión cada caso desde el punto de vista médico y psicológico, y descartados así muchos fenómenos que reciben explicación racional, queda aún lo que el autor llama un “resto inexplicable”. De este resto inexplicable surgen muchos relatos que encuadran perfectamente en lo que hoy llamamos historias mágicas, o más específicamente, historias de ultratumba; algunas de éstas resultan muy pintorescas, pues por su origen geográfico (Alemania, Suiza), suelen ser historias de fantasmas en mansiones y castillos. Ejemplo de este tipo es el siguiente: “En una conferencia evangélica de académicos que se celebró en Herrenalb, en otoño del año 1951, se suscitó una discusión entre los pastores y los médicos sobre el problema del ocultismo. Estaba presente el director de un semanario de gran tirada el cual contó que su hermana poseía un castillo en la región de Silesia en el que a menudo se aparecía el fantasma de una mujer joven que corría hacia las escaleras, subía por ellas, y desaparecía en el corredor superior. De momento la historia no me interesó, ya que corren muchas historias semejantes de supuestos antepasados que rondan por los castillos que antaño fueron su morada; pero en un momento del relato oí que el nombre del castillo era Lubowitz.

Entonces me acordé de un escrito de Eichendorf que había leído años atrás sobre este castillo. Eichendorf se encontraba con algunos de sus amigos velando precisamente ante el lugar donde acostumbraba aparecer el trasgo. Dice que mientras se hallaban hablando de cosas triviales se abrió la puerta y una mujer joven y esbelta entró por ella y corrió rápidamente escaleras arriba. Había en la casa un criado nuevo que nada sabía de ese duende y al ver a la joven dama la siguió con una lámpara para iluminarle las escaleras; pero, de repente, un grito espantoso se dejó oír en todo el castillo. Tan pronto como se hubieron repuesto de su espanto, Eichendorf y sus amigos corrieron al lugar de donde había partido, y hallaron al criado tendido sobre el suelo, muerto; en su rostro se veía la expresión de un terrible espanto. Este hecho tuvo lugar en el año 1810. La última dueña del castillo de Lubowitz lo abandonó cuando los rusos se aproximaban, en el año 1944. Con la historia del director de la revista se nos garantiza la permanencia de un mismo fantasma residente en el mismo lugar por espacio de 134 años”.11

Una historia de este tipo puede alternarse con uno o dos ejemplos autóctonos, sin que notemos más que diferencias menores: “En Rincón de Aparicio, en el corazón del departamento de Lavalleja, hay todavía una casa en ruinas que alguna vez perteneció a Juan y a su mujer. La relación entre los dos nunca fue muy buena, el hombre era muy bruto y cada tanto había escándalo en el pago por las palizas que la doña se llevaba en el lomo. La última fue la peor, cuando Juan le descubrió a su mujer un romance con el que ella quiso remediar en algo la tremenda soledad de su existencia, casi enteramente dedicada a cuidar la quinta, mimar al perro y penar en vida a la sombra de un canelón que ella quería mucho. Tan dura fue la paliza que la mató, y cuando se dio cuenta de lo que había hecho, el hombre enterró a su mujer y corrió por el pago la voz de que ella se había ido con la madre que vivía en Melo.

Así hubieran quedado las cosas, sino fuera porque Juan se despertó una noche con el dormitorio alumbrado por un resplandor intenso, como si fuera de día, pero a las dos la mañana. Se levantó de un salto y quedó boquiabierto con la bola de luz que salía de abajo de la cama, azul y chisporroteante, que le hizo tiritar en pleno verano y salir disparado por la puerta estrecha de la casa. Por allí salió también aquel resplandor redondo, mientras el marido lo veía meterse entre las hojas del canelón y al perro caminar tranquilo atrás de la luz y moviendo la cola. La luz volvió a salir muchas veces más, hasta que los vecinos entendieron y el hombre supo que no había cómo escaparle a aquello y se entregó solito a la policía”.12

“Según cuenta la tradición oral, el espíritu de Clarita quedó prisionero en el edificio en que la joven fue recluida. Tal vez a raíz del maltrato recibido, el ánima o la “energía” de esta mujer deambula de aquí para allá en las instalaciones de la casa. Por esta razón, el Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes es en la actualidad el escenario de una serie de fenómenos misteriosos. Algunas veces, el fantasma de Clarita se aparece en las inmediaciones del Museo. No es difícil, dicen muchos testigos, sorprender durante los atardeceres y las noches a su aparición recorriendo el florido Jardín de los Artistas, lugar predilecto de sus travesías de ultratumba. En todas las ocasiones, Clarita aparece vestida con los mismos atuendos de color blanco que portaba durante el tiempo de reclusión en el altillo”.13

Sin embargo, hay otros relatos en la experiencia del Dr. Koch que exhiben una evolución diferente, cuando acciona un grupo de cristianos auténticos; veamos dos:
“Entró en una casa pastoral un nuevo pastor. Pronto se dieron cuenta, tanto él como su esposa, que a veces se encontraba en una cierta habitación de la casa un hombre de edad avanzada y de pelo rojizo, que desaparecía tan pronto como se abría la puerta y alguna persona entraba en la habitación. Además de esta aparición visible, también se oían a veces en el corredor ruidos como si alguien rozara el suelo y lo rascara. No tan sólo ellos lo notaron sino que algunas veces había sido también observado por gente venida de visita a la casa pastoral. Después de practicar una investigación cuidadosa se llegó a la conclusión de que el hombre del pelo rojo era idéntico a la descripción que se hacía del anterior pastor y que, según la opinión de la gente del pueblo, había llevado una mala vida. El nuevo pastor, que era un creyente fiel, llamó a algunos cristianos para que se juntaran con él en oración en el lugar de las apariciones, teniendo por resultado que tal fenómeno desapareció rápidamente”.14

“Un joven que tenía cierta simpatía por el cristianismo perdió a su mujer y después de dos años se casó de nuevo. Con su primera esposa vivía completamente feliz, pero desde su nuevo matrimonio era molestado por las noches con la aparición de la difunta, que procuraba acercársele en el plano sexual. El hombre fue a consultar el caso al pastor, y exhortado por éste, decidió seguir a Cristo y le confesó públicamente. El pastor, que era un misionero popular muy conocido, desde que empezó a orar por (esta persona), experimentó raras tentaciones similares. Una noche, además de ver un fantasma femenino, sintió como una corriente que le bajaba por la espalda. Empezó a gritar a la aparición que se fuera en el nombre de Jesús, y así sucedió. A partir de aquella noche, no solo el pastor, sino también el hombre que acudió a él en busca de ayuda, dejó de tener más apariciones de su fallecida esposa”.15

Cuentos, fantasías para pasar el rato, leyendas, o relatos con vestigios de algún verdadero suceso paranormal de base, los primeros ejemplos no van más allá de una narración, escalofriante pero superficial, a veces con algún resabio de moraleja, otras sin él. Sin embargo, en las historias de fantasmas del libro del Dr. Koch aparece un elemento que está ausente en las historias mágicas autóctonas, cuyo único fin parece ser entretener, y dar a conocer estos relatos populares (o popularizables y mediáticos), para captar audiencia con un programa televisivo diferente, hecho acá, que nos cuenta el mismo tipo de historias de ultratumba, pero “nuestras”. Nos referimos a un elemento que sí está presente en las historias de ultratumba que pueden verse semanalmente en el Canal Discovery, y que mencionamos antes: la participación de ministros religiosos cristianos, convocados por los “damnificados”, aquellos que tienen que soportar al fantasma en su hogar, para ser librados del mismo.

En la serie Historias de Ultratumba, como dijimos, los ministros cristianos casi siempre fracasan; en el libro del Dr. Koch, casi siempre triunfan (casi siempre; en el capítulo que habla sobre el pacto de sangre, el autor es muy franco al confesar que aquellos que “vendieron su alma al diablo” no pudieron ser liberados de ninguna manera).

Aunque a muchos puedan sonarles insólitas y medievales cosas como la brujería, el pacto de sangre con el diablo, o la búsqueda del contacto con el más allá, éstas siguen existiendo con toda su fuerza. Fruto de la ignorancia y la superstición, o de una posmoderna cosmovisión que, huyendo de la aridez del racionalismo, busca beber conocimientos y experiencias extraordinarias en un espiritualismo profano y sin cánones religiosos. Podemos interpretar la efectividad de los pastores cristianos en expulsar a los fantasmas, según el libro de un teólogo cristiano, o su fracaso, según las Historias de Ultratumba mediáticas del Canal Discovery, como expresión de propaganda de una ideología religiosa definida (a favor del cristianismo, o anticristiana, respectivamente); podemos interpretarlo en una forma “light”, o superficial, como un error al atribuir las perturbaciones sobrenaturales a un origen “diabólico”, acorde a las tradiciones cristianas, y pretender exorcizarlas (lo que en definitiva sería una interpretación “poscristiana”, compatible con la noción de haber superado la doctrina cristiana, y por lo tanto, anticristiana).

En este caso estaríamos más próximos a aceptar la hipótesis espiritista como explicación de los fenómenos sobrenaturales; por lo menos, de aquellos que caen en lo que el Dr. Koch llama “resto inexplicable”. Es decir, que se trata de auténticos espíritus humanos descarnados, almas de difuntos que regresan para contactarse con los vivos; o que andan “por ahí”, y acuden cuando son convocados. Ésta es una interpretación más “new age”, que vería el Otro Mundo no como un lugar de existencia árida, solitaria y vacía, sino como un lugar de luz y felicidad al que todos van al morir (independientemente de cómo hayan vivido), y donde hasta los malos son buenos, porque finalmente “aprenden”.

Podemos interpretar todo como un gran engaño, una simple fantasía, cuyo objetivo es, como ya fue dicho, entretener y pasar el rato.

Podemos pensar que los fracasados ministros de la serie Historias de Ultratumba fallaron porque no eran auténticos en su fe, y aquí nos acercamos más a una visión cristiana del tema; también el Dr. Koch habla de pastores profesionales, cuya fe y entrega a la doctrina cristiana era tan débil o inexistente, que incluso llegaron a practicar el ocultismo. Y aquí, cuando hablamos de autenticidad, tenemos que recordar otra vez a los hijos de Esceva (“A Jesús conozco y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois?”; Hechos 19:15). Es decir, si realmente hay un mundo espiritual maligno (y como cristianos creemos que lo hay), no podemos enfrentarlo en el nombre de Cristo, salvo que estemos realmente llenos y revestidos del Espíritu de Jesucristo.

¿Qué debemos creer de las historias de fantasmas, duendes, poltergeists, aparecidos? Si realmente hay en ellas un fenómeno sobrenatural, si entran dentro del “resto inexplicable” de Koch, ¿qué son? ¿Estamos los cristianos habilitados a creer que son los espíritus de los muertos que siguen cerca de nosotros? Pero ya vimos que, según la Biblia, los espíritus de los muertos se han ido. Algunos están recluidos en el Seol, el Hades, el Infierno; y los salvos, están en la eterna bienaventuranza junto a Jesús. ¿Entonces? ¿Si las almas de los muertos no regresan, cómo el espíritu del difunto profeta Samuel habló con el rey Saúl, según 1 Samuel 28:12-19?

Debemos concluir, entre otras cosas, que no tenemos respuestas para todo. Y cómo en otros asuntos sobrenaturales, lo más saludable y positivo, desde el punto de vista cristiano, es ceñirnos a la Biblia, la Palabra de Dios, que en este tema específico manda claramente: “No sea hallado en ti quién… consulte a los muertos” (Deuteronomio 18:10,11). Cualquier intento de comunicación con el mundo de los espíritus, en la buena fe de que en el otro lado vamos a contactar a nuestros bienintencionados seres queridos fallecidos, puede redundar en un peligroso relacionamiento con el reino de otra clase de espíritus, aquellos de los que la Biblia nos advierte con palabras tales como: “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). La última parte del texto, huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, que podría parafrasearse como ejércitos (huestes) de espíritus malignos (espirituales de maldad) en el aire, o en la atmósfera (en las regiones celestes), nos da la pauta de la cantidad, ubicuidad y proximidad de estos seres malignos, emisarios de Satanás, el gran enemigo de Dios, y enemigo de los hombres a quienes Dios ama.

Están ahí, para engañar, con el fin de apartar al hombre y la mujer de Jesucristo, el único Nombre en que podemos ser salvos, y conducir así al ser humano a perdición eterna. Recordemos una vez más, antes de terminar: las almas de los difuntos se han ido a otro lugar; Satanás en cambio puede rodear la tierra y andar por ella, y sus ejércitos de espíritus malignos andan en el aire, a nuestro alrededor. Que no nos fascinen, ni nos atraigan, ni tampoco nos atemoricen las historias inexplicables que pretenden hacernos creer en Otro Mundo, distinto de aquel que Dios nos ha revelado en su Palabra. Ante cualquier experiencia de este tipo, sigamos el consejo del apóstol Pablo: “No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios 5:11).

Bibliografía consultada.

Las citas bíblicas fueron tomadas de la Santa Biblia, Versión Reina Valera, Revisión 1995.

1. Ganduglia N.; Historia mágicas del Uruguay interior; Editorial Planeta; Montevideo, 2008; Pág. 13.

2. Walter P.; Mitología cristiana; Editorial Paidós; Buenos Aires, 2004; Pág. 13, 14.

3. op. cit., pág 43, 45.

4. ¿Por qué son todas iguales?; http://www.cinefantastico.com/articulo.php?id=29

5. Rowling J.K.; H.P. y La Orden del Fénix; Ediciones Salamandra; Barcelona, 2004; Pág. 884

6. Rowling J.K.; H.P. y La Cámara Secreta; Ediciones Salamandra; Barcelona, 2002; Pág. 116-120.

7. Koch K.E.; Ocultismo y cura de almas; Editorial Clie; Barcelona, 1990; Pág. 27.

8. op. cit., Pág. 25.

9. op. cit. Pág 23.

10. op. cit. Pág 25.

11. op. cit. Pág 137.

12. Ganduglia N.; Historia mágicas del Uruguay interior; Editorial Planeta; Montevideo, 2008; Pág. 167.

13. Lockhart G., Moraes D., Voces Anónimas; Montevideo, 2008; Pág. 161.

14. Koch K.E.; Ocultismo y cura de almas; Editorial Clie; Barcelona, 1990; Pág. 137.

15. op. cit. Pág 124.

http://www.rtmuruguay.org/2008/12/historias-de-ultratumbauna-vision-cristiana-parte-final.html