La serie «Lost» obtiene de la Biblia parte del guión


La serie «Lost» obtiene de la Biblia parte del guión

Por admin
Escrito el 12 Mar 2010 a las 8:49am


Cuando está a punto de afrontar sus últimas ocho horas de emisión, la serie «Perdidos» sigue deleitando a millones de espectadores en todo el mundo, que esperan expectantes la resolución final de los misterios acumulados durante seis años.

El fenómeno ´fan´ más importante de la década continúa contando la historia de varios protagonistas perdidos en una extraña isla. Una excusa para escarbar en sus aciertos y miserias, los conflictos entre razón y fe, todo ello decorado con pinceladas bíblicas y apuntes a la necesidad humana de redención.

«Perdidos» se acaba y, después de cinco intensas temporadas, miles de espectadores de todo el mundo siguen pendientes de una serie a la que muchos consideran «una religión». Las teorías sobre «la isla» invaden el ciberespacio y los guionistas mantienen en vilo a sus seguidores, pero el éxito de la serie radica, sin duda, en su habilidad para conectar con las inquietudes del ser humano, con su capacidad para hacer frente a la adversidad, de asumir la trascendencia de su existencia, siempre a través del humano y eterno debate entre la lógica, la ciencia y la fe en algo que no se alcanza a comprender plenamente.

Para afrontar estos eternos conflictos, más que acudir a los clásicos modelos griegos, la serie se apropia de ejemplos e imágenes que surgen de los relatos bíblicos. Eso sí, no faltan también referencias a otras líneas religiosas como la mitología egipcia, budismo, islam y numerología.

Pero no hay duda de que detrás de cada guión hay un interés por recoger aspectos primordiales del hecho religioso, y su influencia en la vida de las personas.

En «Perdidos», la religión –como la ciencia– es una constante. Una dualidad reflejada, sobre todo, en dos personajes: John Locke, el «hombre de fe», y Jack Shepard –en inglés «pastor», otra referencia bíblica a su función protectora en la isla– el «hombre de ciencia», el médico racional que, conforme avanza la serie, da un «salto a la fe» pulsando un botón que podría salvar el mundo y que termina por abrir una la puerta a la esperanza («nada es irreversible», dijo en el episodio que abría la sexta temporada). Hay personajes que han sido monaguillos (Charlie), mujeres que oran (Rose), devotos musulmanes (Sayid) y sacerdotes nigerianos (Eko) que llevan bastones con misteriosas inscripciones bíblicas.

REDENCIÓN


Si algo caracteriza a la serie desde sus comienzos es que todos sus personajes llegan a la isla con su mundo destrozado. Todos tienen razones para querer comenzar a vivir una nueva vida.

«Todo el mundo recibe una nueva vida en esta isla», dice John Locke, el personaje más carismático de la compleja trama de «Perdidos». Cada uno de los personajes se enfrenta a situaciones que se asemejan a las de su pasado y, en cierto modo, «la isla» les permite corregir sus errores, aunque sólo sea a través del arrepentimiento.

En una época marcada por el narcisismo y el individualismo, «Perdidos» recupera el valor de la comunidad y la conciencia de que el hombre necesita ser «salvado». Desparecidas las falsas seguridades, sólo queda afrontar el «misterio» y hacerlo desde la esperanza.

Independientemente de lo que los guionistas tengan previsto para cada uno de los personajes en esta «grand finale», el éxito de la serie ya es un hecho.

ALUSIONES BÍBLICAS CONTINUAS
La Biblia, como libro, aparece en numerosas ocasiones a lo largo de la serie, en diversos escenarios (una avioneta, dos de las estaciones de la isla, la casa de Jack…) Pero el Antiguo Testamento es también la inspiración de muchos de los nombres y de las historias de los personajes de «Perdidos». Así por ejemplo, «Jacob», el personaje más misterioso de la serie podría estar basado en la historia bíblica de Jacob y su hermano Esaú, hijos gemelos de Isaac y enfrentados por la progenitura. O «Benjamín», en la Biblia hijo favorito de Jacob junto con José, que nació en el camino de Efratá a Belén y su nacimiento le costó la vida a su madre (igual que el personaje de la serie). También encontramos en este paraíso «perdido» a unos esqueletos bautizados como «Adán y Eva», un niño que nace con el nombre de «Aarón»…

Otro importante recurso de la serie son los diversos libros del Antiguo Testamento. Muchos capítulos llevan sus nombres: «Éxodo»; «Números»; «El Salmo 23» o expresiones tan bíblicas como «Extraño en tierra extraña».

Además, dentro de los mismos episodios se han hecho referencias directas a historias de la Biblia. Así, el sacerdote nigeriano Mr. Eko contaba a John Locke cómo Josías redescubre el Libro de la Ley, tal como lo cuenta el libro de Reyes. O también Benjamin Linus conversa con Jack en una iglesia sobre las dudas de Tomás tras la resurrección de Cristo.

Otra de las historias que parecen inspirar al relato de «Perdidos» es la historia del hijo pródigo. El conflicto entre padres e hijos se puede reconocer en todos los protagonistas de la historia, casi sin excepción. Y las actitudes que cada uno toma, sobre todo hacia la figura paterna, recuerda a las actitudes que Jesús contó hace casi dos mil años.

Protestante Digital

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